La mirada del mendigo

17 noviembre 2015

Pitões das Júnias

Filed under: fotos — Mendigo @ 12:21

Unas pocas fotos de un pequeño paseo que nos dimos el otro día, para visitar el monasterio de Santa Maria das Júnias, en el concelho de Montalegre. Aunque el primitivo cenobio fue fundado en el s.IX, la iglesia actual fue levantada a principios del s.XII. Es decir, estos sillares fueron colocados en su sitio aún antes de la existencia de Portugal (el tratado de Zamora fue firmado el otoño de 1143) y mucho antes de la creación de España (reunión de las coronas de Castilla y Aragón bajo unos mismos soberanos en 1479, aunque la idea -o mito- de España se irá forjando en siglos posteriores).

Como curiosidad: cuando se tallaron estas dovelas, Lisboa aún llevaba el nombre de لشبونة (al-Ushbuna, fue tomada por los ejércitos cruzados en el 1147). Ojalá estas u otras consideraciones pudieran hacer a la gente sentir un mayor respeto por estas venerables piedras.

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Lo que queda del antiguo claustro.

Probablemente ha llegado hasta nosotros gracias a hallarse en un lugar apartado de toda ruta, incluso a cierta distancia de la aldea de Pitões, en el último escalón al lado de un riachuelo, antes de despeñarse en una larga cascada.

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Las fotos de la cascada no las muestro, porque la parte superior está toda pelada de los incendios recurrentes y da bastante penita. Por si alguien cree que exagero, puede echarle un vistazo al estado de toda esta zona (Serra de Gerês, que para más cachondeo es un Parque Natural) con el Google Maps. ¿Veis que toda la sierra está ya pelada? Pues cuando fuimos nosotros, aún volvió a arder otra vez más y hasta las piedras estaban ennegrecidas. Era un espectáculo absolutamente deprimente. De hecho, el rastro de matorral quemado llega hasta el mismo entorno del claustro.

Sin embargo, en la parte baja de la cascada (al fondo de la foto se aprecia el final de su cola) aún se conserva (y aquí si que cabe decir milagrosamente) un rodal de vegetación autóctona (robles, fresnos, sauces, abedules, algún castaño…). Precioso, soberbio, aún es más triste pensar lo bello que debía ser este paisaje, y a qué lo ha reducido la bestialidad, el subdesarrollo y la ignorancia. Sólo hay un lugar en toda Europa en un estado de conservación más abominable que Galicia: el Norte de Portugal. Es la destrucción casi absoluta.

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Quién lo diría, viendo estas fotos ¿verdad?

Una anécdota curiosa. Cuando estábamos volviendo del monasterio, nos cruzaron unos chavales portugueses, dos chicas y un chico, de calculo veintimuchos…tan amantados que sólo se les veían los ojos. Ese día estaba ventoso y desapacible, pero frío, desde luego, no hacía (mi compi, más friolera que yo, iba con una chaqueta de chándal). Muy majos, hablamos con ellos un poco (curioso, que dos “extranjeros” puedan entenderse hablando cada uno su idioma…si no fuera porque gallego y portugués son variantes dialectales de una misma lengua). Pero yo me quedé con la intriga ¿a dónde van estos con esas pintas? Porque con las botas de montaña de muchísimos ouros, los pantalones de travesía, los abrigotes, los bastones y hasta el gorro con pompón, parecía que iban a coronar algún 3.000 en una dura invernal. Pues no, iban a la iglesia. 350 metros de recorrido. Flipaos no, lo siguiente. Y luego, nos los volvimos a encontrar bajando al mirador de la cascada: una pasarela de madera para la gente mayor de 1km, eso sí, con bastante desnivel. Mi curiosidad mirando su equipamiento en el mirador era ya malsana, y me temo que descarada, observando esas carísimas e impolutas botas de alta montaña para bajar…por donde otros lo hacían con zapatos de vestir.

Como la vista desde el mirador, como ya he comentado, era bastante triste (la cascada era muy bonita, pero ver toda la plana superior quemada…) decidimos seguir el descenso hasta la base de la cascada, internándonos en el bosque. Un acierto, el paisaje como veis cambió drásticamente. Eso sí, a diferencia del camino acondicionado con su maderita, ahora era una trocha apenas dibujada y bastante pendiente, y como íbamos con zapatillas (tenis para los de aquí, bambas para los de Levante) teníamos que ir saltando como podíamos los regueros que bajaban por la pared. Pero vamos, nada del otro mundo, un paseíto divertido. Por supuesto, yo estaba convencido que los aguerridos montañeros nos seguirían, y era previendo esas dificultades que venían así de preparados. ¡Pues no! ¡Dieron la vuelta por donde habían venido, por su caminito de tablas para no ensuciar las botas y los pantacas!

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Cuando pienso que cualquier crío de hace 50 años, hubiera bajado por esa senda mal calzado o aún descalzo, casi con los ojos cerrados. Nosotros, ya ciudadanos, hemos perdido bastante habilidad y aún íbamos con tiento. Y para esos veinteañeros, esa dificultad se les antojó insalvable. Me produce tristeza, ver que según pasa el tiempo a la gente le resulta más extraña la Naturaleza.

Me recuerda otra ocasión, que volviendo de una calita nos cruzamos con otro grupito, un chaval y dos chavalitas, raspandito los veinte tacos, si llegaban. Y sobre todo una de ellas, bajaba dando tumbos y protestando de lo difícil que era el camino y lo cansada que estaba. Yo alucinaba, porque la carretera estaba a 10 minutos. Sin embargo, otro día, en esa misma calita pero ya en Noviembre, llegan dos sesentonas saltando por las piedras (no se me hubiera ocurrido jamás acceder por ahí a la cala), se despelotaron al punto y directas al agua sin pensárselo (que aún estaba fría, yo también me metí pero después de mil aspavientos). Me encanta ver gente ya talludita, valiente y desenvuelta, y más si son mujeres.

Viendo a la inútil de la niñata, me vinieron a la cabeza esas dos mujeres tan resueltas y empecé a cuestionarme si la evolución, en nuestra especie, no será ya una regresión. En cualquier caso, no creo que sean buenas las consecuencias de que la chavalería esté tan ajena al medio natural, animales de un hábitat artificial que en cuanto los sacas al campo parecen un pulpo en un garaje. Insisto: veremos cuando los críos de hoy sean los que partan la pana dentro de unos años. Miedito.

Y si, bueno, soy un carca, ¿y qué?

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12 comentarios »

  1. Caaaaarca…!

    Vaya preciosidad de arquitectura. Cada vez me chifla más el románico!

    Comentario por wenmusic — 17 noviembre 2015 @ 13:39 | Responder

    • Bueno, bueno, tampoco tú eres ya un bebé. Ya verás, ya…en menos tiempo del que crees estarás peinando canas…si es que te queda algo que peinar.😛

      Más que el románico hay los románicos. Por ejemplo, el alemán es que no tiene nada que ver con el románico peninsular. De hecho, a mí me recordaba más a un templo egipcio (fuera coñas, capiteles papiriformes, máxima severidad…) que a Fromista o el Obradoiro. Y el italiano es una cucada, terriblemente elegante y armonioso.

      Comentario por Mendigo — 17 noviembre 2015 @ 21:36 | Responder

  2. Que preciosidad, que entorno, gracias por no poner las fotos de la parte destrozada, prefiero quedarme con la otra imagen en mi mente.

    Comentario por Alberto — 17 noviembre 2015 @ 14:21 | Responder

    • Sí, pero no nos olvidemos que el problema está ahí.

      De todas formas, te sugiero que le eches un vistazo al Google Maps de toda esa zona, limítrofe de Galicia y Portugal.

      Comentario por Mendigo — 17 noviembre 2015 @ 21:32 | Responder

      • De galicia conozco la parte de las rias bajas y puedo decir que una de las cosas que mas tristeza me ha dado en años es ver lo que hicieron con la Baiona que recuerdo de pequeño, a esa marabunta de adosados con el monte detras aprisionado entre ellos.

        No diré más que al final me enciendo. Dicen que lo de cualquier tiempo pasado fue mejor es consecuencia con solo quedarnos con lo bueno de nuestras vivencias, pero joder es que en estos casos es sangrante!

        Comentario por Alberto — 17 noviembre 2015 @ 23:11 | Responder

        • Efectivamente. No sé los años que tendrás tú, pero yo aún no estoy en cuarentena. Y con todo, me acuerdo de cómo eran los paisajes conocidos cuando yo era niño, y cómo son ahora, y realmente dan ganas de llorar. Y ya mi padre decía entonces que no tenía nada que ver a lo que él recordaba de niño.

          En Galicia es como si hubiera pasado Atila.

          Comentario por Mendigo — 18 noviembre 2015 @ 1:00 | Responder

          • 34 tengo y me pasa como a ti, recuerdo baiona, xavea, peñiscola, el cabo de gata, pals, llanes, y la mayoria han perdido el encanto de pueblos de mar con sus peculiaridades para convertirse en muros de hormigon levantados frente a las playas.

            Quitando cadiz donde milagrosamente he visto algo mejor conservado.

            Comentario por Alberto — 18 noviembre 2015 @ 13:57 | Responder

            • Bueno, es que lo de las costas, especialmente Levante…

              Ahora bien, el interior levantino aún se salva, mientras que aquí en el NW no hemos destrozado tan absolutamente la costa, pero la destrucción prosigue en el interior con los monocultivos de pino y eucalipto. Realmente, es para echarse a llorar. Pero bueno, en eso sí que tampoco podemos tener envidia de los vecinos galos: su costa mediterránea es también una excrecencia. Eso sí, la fachada atlántica la tienen mucho mejor cuidada.

              Comentario por Mendigo — 18 noviembre 2015 @ 16:45 | Responder

  3. Hola Mendigo:

    Francisco Giner de los Ríos, Manuel Bartolomé Cossío, y otras personalidades vinculadas a la Institución Libre de Enseñanza, ya advirtieron en su momento que la popularización del acercamiento a la Naturaleza desde una dimensión científica, ética y estética, podía degenerar en la aparición de una versión superficial e intracendente.
    Giner, a la vez que recomendaba la “organización de sociedades alpinas o de excursiones”, alertaba que había que “evitar las formas frívolas, vulgares e insignificantes que el “sport” suele revestir entre nosotros”. Constancio Bernaldo de Quirós se mofaba del “dandismo montaraz” que disfrutaría igualmente en “una pista artificial con un fondo de telones pintados y entre una atmósfera de tocador, con tal de moverse en una vida social, alegre y confiada, con la exótica indumentaria y atavíos recomendados en los catálogos de objetos de “sport” más exigentes”.

    Con todo, es preferible el acercamiento insustancial y anodino de los “aguerridos montañeros” que la invasión zafia y cafre de cazadores, conductores de quads y demás ralea.

    P.D. Buena cosa tuvo que ser la Institución Libre de Enseñanza. Desgraciadamente, los yihadistas narcocatólicos y los patrioputas de siempre, truncaron aquel intento de sacar a España de su miseria intelectual.

    P.D. Frente a las estampas panorámicas de los paisajes del Peiregòrd y Lemosin, no queda otra que las estampas parciales y reducidas de los campos y montes del norte portugués………….. ¡no vaya a ser que se le vean las vergüenzas a nuestros vecinos!

    Un saludo.

    Comentario por Daniel Pérez — 17 noviembre 2015 @ 23:04 | Responder

    • Vaya, Daniel, qué gusto que traigas a colación la ILE. Es una de mis debilidades.

      Una de las cosas que más me queman de Galicia es la necesidad de ajustar el encuadre. Es decir, apuntar con la cámara de cierta forma para que no se vea que más allá hay eucaliptos, o los restos de un incendio, o una lavadora tirada en el cauce del río. Evidentemente, toda foto hay que encuadrarla, pero en Galicia hay que hacer malabarismos. Y en el Norte de Portugal…es que salvo rincones muy concretos, simplemente es que ya no queda nada por salvar.

      Y ahora que estábamos discutiendo sobre islamismo ¿acaso el alzamiento fascista no se puede considerar, en un sentido integral, una yihad católica? Lo digo totalmente en serio, a mí me parece exactamente el mismo concepto, que aúna el fervor religioso con el exterminio del infiel. No es abusivo aventurar que las tropas franquistas eran terroristas haciendo su yihad, como tampoco que los del Estado Islámico son, a fin de cuentas, fascistas.

      Un placer leerte!

      Comentario por Mendigo — 18 noviembre 2015 @ 1:14 | Responder

      • Puede ser que la yihad cristiana sea lo que el resto del mundo llama cruzada,😉. Y cruzada es como denominó a la sublevación la iglesia católica. No hay mucho más que decir.
        Cambiando de tema, ¿sabéis la diferencia entre un runner y un corredor?, 500 € de maquinitas y equipamiento fosforito😉. En este caso de los “montañeros” es bastante similar. Un saludo

        Comentario por Emilio Fernandez Alberti — 18 noviembre 2015 @ 11:50 | Responder

        • Imagínate cuando me enteré que toda mi vida había estado haciendo “trecking”.😀

          Comentario por Mendigo — 18 noviembre 2015 @ 16:42 | Responder


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