La mirada del mendigo

1 enero 2016

La homeopatía y la fitoterapia

Filed under: salud — Mendigo @ 16:10

Existe una confusión generalizada (y probablemente interesada), incluso entre los profesionales de la salud (médicos, enfermeros y farmacéuticos, colectivos profesionales que tampoco están libres de individuos con aún menos ética que inteligencia) entre dos conceptos totalmente diferentes, cuyo uso promiscuo parece seguir la misma estrategia que las “energías verdes”, las “verduras orgánicas” o los “yogures bio”: una mera estrategia publicitaria para engañar al consumidor, generalmente con baja cultura científica.

No hace falta ser Wittgenstein para llegar al convencimiento de que, para discutir acerca de un tema, hemos de partir de un acuerdo previo sobre el significado de los términos a debatir. Así que vamos a definir, y por lo tanto a deslindar, ambos campos:

La fitoterapia es, según el diccionario, el tratamiento de las enfermedades mediante plantas o sustancias vegetales.

Durante siglos, la protociencia farmacéutica ha ido identificando especies vegetales y asociándolas, con mayor o menor tino, a ciertas propiedades terapéuticas (en ocasiones, en una mezcolanza inextricable con creencias supersticiosas como la patochada del Ayurveda, la medicina tradicional china o cualquier otra práctica chamánica . Puede consistir en algo tan básico como preparar una infusión de Chamaemelum nobile por sus propiedades digestivas (es decir, tomarse una manzanilla para bajar un atracón navideño), mascar la raíz de Glycyrrhiza glabra (regaliz) para neutralizar la acidez del estómago o aplicar un emplasto de Arnica montana (foto) en una lesión (tratamiento ya descrito por la descomunal Hildegard von Bingen).

La medicina no consiste en batas bancas, medicina es todo aquello que cura, y sabemos desde hace siglos que estas y otras muchas sustancias naturales son verdaderamente eficaces, por lo tanto forman legítimamente parte de la farmacopea.

Ahora bien, las plantas son un complicado cóctel de todo tipo de sustancias, y además de aquella que estimamos beneficiosa pueden acompañarla otras que sean más o menos tóxicas (que una sustancia sea producida por un ser vivo no es garantía alguna de inocuidad, una sustancia puede ser completamente natural y mortalmente venenosa). Por eso, en el concurso de los siglos, la ciencia farmacéutica fue evolucionando para aislar la sustancia perseguida, separándola de las indeseadas y, finalmente, creando otras moléculas con propiedades terapéuticas que no eran producidas por la naturaleza.

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Y ahora, la homeopatía. Prestad atención a la presentación, bolitas blancas entre flores, sugiriendo su origen natural y, por lo tanto, benéfico, en contraposición a las medicinas convencionales, que salen de feas industrias con chimeneas humeantes, asociadas a la anti-naturaleza, a todo aquello que nos enferma.

El diccionario nos dice que homeopatía es el sistema curativo que aplica a las enfermedades, en dosis mínimas, las mismas sustancias que, en mayores cantidades, producirían al hombre sano síntomas iguales o parecidos a los que se trata de combatir.

La homeopatía fue el invento de un médico de finales del siglo XVIII llamado Samuel Hahnemann. Se basa en dos axiomas:

1.- Las moléculas tienen memoria, y por lo tanto “recuerdan” con qué otras han estado en contacto.

2.- Si una sustancia tiene un cierto efecto sobre el organismo, su dilución provocará el efecto contrario, tanto más cuanto mayor sea esta dilución.

Esto es homeopatía, si un medicamento no cumple uno de estos axiomas, no se puede llamar homeopático. Pues bien, estos axiomas no es ya que sean falsos, es que son una botaratada. Sabemos por la Física nuclear que el primer axioma es absurdo, mientras que el segundo se cae por su propio peso: a partir de ciertas diluciones, no existe ni una sola molécula del principio activo, es agua pura (todo lo pura que se puede esperar que sea el agua del grifo, o la que empleen para su fraude).

Un bachillerato decentito suele ser la mejor la mejor vacuna contra las supercherías. ¿Os acordáis del número de Avogadro? Lo curioso es que Amedeo Avogadro vivió antes que el charlatán de Hahneman, su magufada estaba científicamente superada ya en el tiempo que nació.

Si cura, es medicina. Si su efecto terapéutico no es superior al placebo, es fraude. Por mucho que esté de moda, que le revistan de palabrería pseudocientífica para endulzar las orejas de los ignorantes, incluso que sea defendida con fervor e intolerancia religiosa por el heredero al trono de Inglaterra.

La industria farmacéutica no tiene a la ética por uno de sus pilares fundamentales, pero eso no quita responsabilidad a la estafa homeopática, en la cual colaboran farmacéuticos sin escrúpulos que ofrecen escaparate a este engaño, revistiendo un engaño de seriedad al vender en el mismo espacio ciencia y superstición.

Alguien consigue un título de medicina o farmacia por haber demostrado unos conocimientos. De la misma forma, se debería retirar este diploma a aquellos que en el ejercicio de su profesión evidencien que no poseen esos conocimientos. Todo médico que recete o farmacéutico que expenda unas píldoras de glucosa (azúcar, el mismo que se vende en el súper a 0,75€ el paquete de kilo) a 2.000€/kg bajo la forma de grajeas homeopáticas…o sabe que está vendiendo placebo, con lo cual es un truhán; o no sabe lo que es homeopatía, con lo cual es un temerario, pues desconoce la naturaleza de aquello que prescribe; o sabiendo en qué consiste la homeopatía no tiene base científica para comprender su error, por lo que no debería haber aprobado jamás el bachillerato, cuánto menos la carrera de medicina o farmacia.

En cualquiera de los casos, se debería retirar el título a aquellos profesionales que participen en la estafa, además de penas de cárcel para aquellos que se lucren con la credulidad de la gente, consecuencia directa de la pobre cultura científica.

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Nota: No todo dentro de las pseudociencias es malo o perverso. Por ejemplo, uno de los grandes logros de la naturopatía es habernos librado antes de tiempo del liberticida de Steve Jobs. Las medicinas alternativas al servicio de la selección natural, permitidme la broma macabra darwinista; como el viejo chiste de aquel médico que tiene a sus pacientes en el camposanto.

15 comentarios »

  1. Pero qué bien me lo paso leyendo al mendigo, es el puto amo…
    Feliz año

    Comentario por Diego blasco — 1 enero 2016 @ 18:05 | Responder

    • 😉

      Comentario por Mendigo — 2 enero 2016 @ 0:56 | Responder

  2. Es cuanto menos curiosa la presentación de “natural” que se suele utilizar para los productos homeopáticos cuando ni siquiera es que es que estén cerca, es que SON productos industriales.

    Por cierto, apenas lo mencionas un par de veces de pasada, pero el efecto placebo y también el llamado amimefuncionismo los considero los 2 mas grandes enemigos a combatir para buscar erradicar la homeopatía y terapias similares (ambos problemas también de la medicina convencional, por cierto), los mismos profesionales de la salud no conocen el potencial del efecto placebo o peor, muchas veces ni siquiera lo consideran, y el caso es obviamente mucho peor en la población general que no tiene a veces ni idea del significado de estos conceptos ni de la implicación de los mismos en su vida diaria.

    Por ultimo, y para no variar, las autoridades muchas veces no solo no combaten este tipo de fraudes sino que encima por ignorancia, “tradición”, int€r€$ o por lo que sea, los incentivan :-S

    Comentario por nicflamel — 1 enero 2016 @ 18:15 | Responder

    • “los mismos profesionales de la salud no conocen el potencial del efecto placebo o peor, muchas veces ni siquiera lo consideran,”

      Discrepo abiertamente. Creo que cualquier licenciado es perfectamente consciente de ello. Por descontado que habrá alguna excepción, en toda profesión hay algún bala perdida. Y estoy de acuerdo con el autor del post en que a esa gentuza habría que revisarle, más bien requisarle su diploma. Pero de ahí a generalizar con que los profesionales de la salud no son conscientes de ello…

      Comentario por SuperENE — 1 enero 2016 @ 19:30 | Responder

      • Pero no sólo a los médicos o farmacéuticos. Todos, en nuestra profesión, deberíamos estar expuestos a la revocación de nuestra titulación si demostramos no poseer los conocimientos mínimos que te habilitan para su ejercicio. Es sencillo: si los demuestras, tienes el diploma. Si demuestras que no los tienes, se te retira el diploma. Un médico que crea que una píldora del 99,999999999999999% de glucosa tiene un efecto diferente al placebo…bueno, realmente creo que habría que retirarle hasta el título de bachillerato.

        De hecho, sigo insistiendo: debería tipificarse la imbecilidad en el Código Penal, especialmente cuando con ella incurras en daños a terceros.

        Comentario por Mendigo — 2 enero 2016 @ 0:59 | Responder

  3. Respecto a Steve Jobs, golpe bajo (y sucio), no me ha gustado, no lo necesitabas.

    Respecto la homeopatía, me gustaría leer estudios serios sobre animales. Conozco la base y científicamente no se sustenta, pero claro, si leemos a Masaru Emoto podemos adentrarnos en algo muy interesante. Dejo el apunte por si alguien desea información distinta a la habitual.

    Respecto a la naturopatía, mira… hay verdaderos extremistas entre los oficialistas de la medicina convencional y burros talibanes de la medicina alternativa. Como siempre, un equilibrio es la más acertado. Hoy la medicina convencional es IMPRESCINDIBLE, ha evolucionado extraordinariamente y lo que está por venir es casi “magia”, pero es completamente cierto que cronifica ciertas enfermedades en lugar de curarlas. Recomiendo empezar a leer sobre Josep Pamies de dulce revolución con el puntal de la stevia para la diabetes y si “te pica” puede que entres en un mundo que desconoces, un mundo real con gente real y casos reales. Te lo advierto, pisado ese terrenos puede que una parte de tu vida cambie.

    Y para postre, un libro que puede abrir una puerta en tu vida (o no), eso depende de tí😉 Si ahora no “te atrae”, mi recomendación es que lo guardes para cuando la medicina convencional de de por muerto ;-D
    https://dolcarevolucio.cat/a/a/rec/MMS-Espa%C3%B1ol2-.pdf

    Un abrazo a todos!

    Comentario por Ruben Sentis — 1 enero 2016 @ 22:30 | Responder

    • La medicina no “cronifica” ciertas enfermedades, es la industria farmaceutica la que por razones de rentabilidad no investiga en medicamentos para acabar con la enfermedad. No creo que veas en Las revistas cientificas ningun estudio basado en la homeopatia, pq? siemplemente pq no es ciencia ni es na, es un camelo como la astrologia, jamas veras en nature un estudio sobre astrologia. Que diras que hay a gente que le va bien, pues seguro, mi madre dice q le va genial la Power Bank y no le voy a quitar la ilusion, total no tiene contraindicaciones, y cada vez q le rompe una se la compro, 2€ es muy poco para el bienestar de la mia mama😉
      Luego tb estan los dietistas milagro, como el Dukan, que tienes suerte si hicieron un curso de 100 horas sobre alimentacion y nutricion, otros tramposos profesionales, que a algunos les dan resultados a corto plazo, pero que a medio y largo plazo son incluso mortales.

      En pleno siglo XXI y que todavia haya gente se crea camelos como la homeopatia y la astrologia es para hacernoslo mirar. Un saludo y feliz año¡

      Comentario por Emilio Fernandez Alberti — 2 enero 2016 @ 0:50 | Responder

      • “Luego tb estan los dietistas milagro, como el Dukan, que tienes suerte si hicieron un curso de 100 horas sobre alimentacion y nutricion…”

        Dejémosnos de caralladas: quien estudia, sabe. Y quién no, no sabe. No hay más historias.

        Un médico nutricionista tiene miles de horas de estudio para, después de acabar la carrera común, estudiarse su especialidad. Luego nos vienen los charlatanes como el que mencionas, que con un cursillo impartido por otro charlatán, pretenden ser ya “profesionales”. La cuestión es echarle cara. Estupendo. Pues nada, la próxima estructura arriostrada que la diseñe un analfabeto bocazas con su cursillo de 100 horas, para qué me van a pagar el sueldo!

        Si se puede llegar a Gurú de la informática y multimillonario sabiendo menos programación que el becario de tu empresa…

        O a Ministro con este nivel intelectual:

        Comentario por Mendigo — 2 enero 2016 @ 1:34 | Responder

    • “la medicina convencional […] es completamente cierto que cronifica ciertas enfermedades en lugar de curarlas” –> Primero, sólo hay una medicina: la que cura. El resto, no es medicina. Por lo demás, esa generalización es una bobada: un pariente cercano pasó hace poco por un cáncer, y ahora está completamente curado. Una amiga casi se muere por un fallo hepático, y gracias a un trasplante está completamente curada.

      Luego, que la tendencia de la industria farmacéutica es a crear una clientela cautiva, es un problema muy real que habrá que afrontar. Pero no es ningún fallo de la ciencia médica, sino de los incentivos económicos a unas empresas privadas.

      Por lo demás, no celebro la muerte de ningún ser humano, pero lo cierto es que el mundo es un lugar mejor sin Steve Jobs y gente como él (a la postre, un ignorante con pasta).

      Comentario por Mendigo — 2 enero 2016 @ 0:55 | Responder

      • Mi madre – tras una perdida brutal de peso y muchos TAC´s – fue diagnosticada hace tres años de cáncer de pulmón en estadio IA. Le fue lobectomizado el segundo segmento del pulmón izquierdo. Hoy esta plenamente recuperada y en su peso más feliz que una perdiz.

        Mi padre -por insistencia de su medico de cabecera y mía- se hace una prueba de cribado de colon (búsqueda de sangre oculta en heces); tras dar positivo se le somete a una colonoscopía y le extirpan quince pólipos uno de los cuales era canceroso sin, afortunadamente, infiltración maligna en los tejidos adyacentes. Hoy en día esta controlado periódicamente y a la espera de un análisis de ADN por si tiene cierta predisposición genética.

        Alguien puede pensar que yo -que me leí a Darwin con 11 años- podría dejar en manos de curanderos y mercachifles la salud de mis padres??:-/

        Otra cosa es la mercantilización de la sociedad que, hoy en día, lo permea todo y erige el beneficio pecuniario como único indicador aceptable y aceptado, pero eso ya no es un problema de índole científico o técnico sino más bien político. A incentivos perversos resultados catastróficos, y esto vale tanto para el lucrativo mercado de los “remedios milagro” como para la invención de nuevas enfermedades (hiperactivismo, sexoadicción etc,etc) susceptibles de tratamientos prolongados y costosos.

        Internet es poderosa pero, por desgracia, también esta llena de mucha superchería “new age”.

        Un Ritalín??

        Saludiños

        Comentario por fouche — 2 enero 2016 @ 2:17 | Responder

  4. Comentario por fouche — 1 enero 2016 @ 23:39 | Responder

  5. Veo mucho pensamiento ortodoxo por aquí, y eso es bueno, significa que no os han tirado por ningún precipicio. Yo también creía (equivocadamente) que cuando caes nada puede salvarte pero, mira por donde, hay gente a la que le crecen alas. Opsssss… ¿Que eso es imposible? Bueno… las experiencias extremas te hacen ver caminos que para otros permanecen ocultos.

    Comentario por Ruben Sentis — 2 enero 2016 @ 4:04 | Responder

  6. Lo primero: Mejor año nuevo, que otro año de recuperación mi economía no lo aguanta.
    La homeopatía carece de axiomas, un axioma es una verdad que no precisa de demostración, por ejemplo la distancia mas corta entre dos punto es la recta, no precisa quiere decir que tiene demostración, tan solo tienes que situar un punto exterior a dicha recta y aplicar el teorema de Pitágoras, es evidente que es cierto y una pérdida de tiempo su demostración.
    Un dogma es un punto de acuerdo en el que confluyen creyentes, la virginidad de una madre, la memoria de las moléculas, es imposible de demostrar y sólo depende de la fe.
    El mundo está lleno de cosas extrañas que pretendemos desentrañar, para eso usamos el método científico, con sus hipótesis nula y alternativa, con el diseño del experimento con grupo de control y simple o doble ciego, experimentos donde la homeopatía jamás ha superado al placebo.
    Por otra parte quisiera denunciar el carácter supuestamente inócuo de la homeopatía ya que la confianza lleva con frecuencia a situaciones peores o irreversibles con el consiguiente coste para la sociedad.
    Por descontado que la medicina oficial es manifiestamente mejorable pero la homeopatía es una estafa denunciable de consecuencias muy graves donde los estafadores corrompen todo tipo de organizaciones sanitarias en su beneficio .

    Comentario por josemanuel55 — 2 enero 2016 @ 14:34 | Responder

  7. Cuando veo a un farmacéutico recomendar productos homeopáticos me acuerdo de aquel “sketch” de Faemino y Cansado:

    “Farmacéuticos: seis años de carrera para aprender a hacer paquetes”

    Comentario por Pakete — 3 enero 2016 @ 15:03 | Responder


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