La mirada del mendigo

31 mayo 2016

La pastillita

Filed under: salud — Mendigo @ 0:08

El otro día leí una de esas noticias que parecen sacadas de elmundotoday, pero que son absolutamente verídicas: una compañía farmacéutica ha sacado al mercado anfetaminas en presentación de gominola, para ser más atractivas para el público infantil.

Todo esto es, por supuesto, una forma de tratar lo que desde siempre se ha llamado un niño inquieto (o, cuando no era tuyo, un niño cabrón) y ahora se conoce como TDAH (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad). Para mí, es un ejemplo claro (como las extravagancias culinarias) de que nos encontramos en un periodo de decadencia de nuestra civilización o, de nuevo dicho menos finamente, que nos estamos volviendo gilipollas. Tiene una dieta, una vida más sana un niño de Malaui, a poco que sus padres no vivan en la miseria absoluta, que un crío de clase media usamericano.

Vamos a ver, señores, un niño es sólo un cachorro de mamífero que, como el resto de los animalitos explota de vitalidad que invierte en juegos que le preparan para la edad adulta, en los que teje sus relaciones sociales y pone a punto su fuerza y destreza. Un niño inquieto es un niño, es una expresión redundante, lo antinatural sería encontrarse con un niño pasivo. ¿Que su vitalidad en ocasiones difícil de seguir para una persona adulta? Toma claro, hasta una gata acaba hartándose de las trasnadas inagotables de sus gatitos y los acaba llamando al orden, eso lo saben y lo han sufrido todos los padres desde los albores de la Humanidad, y ya digo que no sólo en nuestra especie.

Lo que me parece una atrocidad es drogar a un niño para que no incordie. Claro, no lo presentan así sino que se habla de los resultados escolares. Aún siendo cierto, creo que cualquier padre que lo sea preferiría ver a su niño sano y burro, a licenciado y con trastornos mentales debido a haberle administrado psicofármacos en una etapa en que su cerebro se está formando. Porque lo menos malo que puede salir de ese experimento es un yonki, un adicto a las anfetas ¿o es que nos enteramos ahora de que las anfetas crean adición, o que tienen efectos adversos en el cerebro?

Eso ya no es ni de mis tiempo, ya en tiempos de mi vieja me cuenta que cuando estaba preparando las oposiciones, compañeros suyos le recomendaban medicamentos que ayudaban a concentrarse y aguantar palizones de estudio despierto. Y no eran más que eso, anfetas. Todos habremos conocido quien las ha utilizado para estudiar y, realmente, a la vista de los resultados no puedo decir que sean una buena alternativa (yo aprobaba y ellos no). También siempre he oído que la atención, la vigilia que producen, es muy poco productiva. Estás despierto, sí, pero tu cerebro no “traga” bien el temario porque necesita de descanso.

En todo caso, estamos hablando de un uso muy concreto en adultos, en un momento muy particular de tu vida en que te enfrentas a un examen muy importante. Dárselas sistemáticamente a un niño es una atrocidad. Y más para curar una “enfermedad” que se conoce como INFANCIA.

Recuerdo un documental, en el que un psiquiatra comenta que cuando murió su padre, su madre fue al médico de familia. Éste le dijo que la veía deprimida, y le recetó unas pastillas. Y la madre le respondió que no estaba deprimida, lo que estaba era TRISTE. Y era natural que lo estuviera, y que unas pastillas no le iban a devolver a su marido, así que tendría que acostumbrarse a la idea de su ausencia.

Si necesitamos de pastillas para superar la muerte de un ser querido, un desengaño amoroso, una crisis familiar o un fracaso laboral ¿qué es lo que somos? PUTOS YONKIS. No tenemos las herramientas psicológicas para enfrentarnos a la adversidad y nos refugiamos en el placentero mundo químico. La frustración, la ansiedad, se convierten en monstruos gigantescos, paralizantes, a los cuales no podemos enfrentarnos por nuestros propios medios. ¿Qué clase de mierda con patas somos entonces? ¿Qué dirían de ello nuestros antepasados, que sacaron a su prole, los que lograban sobrevivir, contra viento y marea? ¿Que podrían decir los que hoy, en Sur global, enfrentan cada día el reto de la supervivencia?

Que no tengamos la aguja colgando del brazo no quiere decir que no padezcamos una drogadicción, ésta sí una enfermedad real, incentivada por la industria farmacéutica con la complicidad de la clase médica (algunos son codiciosos, otros son subnormales, la mayoría ambas cosas y todos se creen el representante de Dios sobre la Tierra).

Y aún peor. Mediando un examen los de psicología (que no tiene ni de lejos la densidad y profundidad en el estudio de la fisiología humana y la química subyacente que una carrera de Medicina) también pueden prescribir medicamentos. ¡Horror!

Sobre el tema de los niños y los éxitos académicos, recuerdo un niño de aldea que fue expulsado del colegio repetidas veces. Que no mostraba ningún interés por los libros y gustaba más de andar por el campo con los bichos, y usaba su inteligencia en tramar gamberradas y demás diabluras. En suma, el crío era un verdadero dolor de huevos para sus profesores y sus mismos padres, un caso de TDAH de libro. Ese crío se llamaba Santiago Ramón y Cajal, el único Nobel científico ganado por un español.

Hoy en día, el pequeño Santiago, hijo de una familia de clase media (su padre era médico rural), hubiera sido atiborrado a medicamentos para mantenerlo anclado al pupitre y que no diese el coñazo.

Hablando de esto con una amiga, me comentaba que el otro día se quedó a dormir una amiguita de una de sus hijas, tras el cumpleaños. Como la cría no se daba dormido ni a tiros, porque quería más y más juerga, se notaba que tenía cuerda para rato, llamó a sus padres para pedirles consejo para calmar a la fierecilla. La madre le dijo que en la mochilita encontraría una pastilla, que se la diera. Efectivamente, se la dio, y la cría cayó en cama como un tronquito.

¿Fenomenal, no? Me imagino que el sueño húmedo de cualquier padre. Pastillita y tranquilidad. ¿Pero qué clase de padre compra su tranquilidad a base de drogar a su hijo? Por supuesto, es mucho más cómodo que leerle un cuento, pero… cuando esa niña sea una mujer ¿cuántas pastillas necesitará para dormirse?

Si ese niño, en vez de dotarle de mecanismos psicológicos para gobernar sus emociones, tomamos el atajo de drogarlo ¿cómo podemos pensar que adquirirá esa autodisciplina para controlar sus impulsos de forma autónoma? No, sacará el botecito del bolsillo y se tomará un par de pastillitas. Y ya tenemos constancia de un serio problema de adición a medicamentos, precisamente entre la clase media de raza blanca en USA. Y ahora, ensayamos la estrategia con cerebros en desarrollo. Que sí, por supuesto, son dosis muy bajas. Pero son dosis que tienen un efecto relevante en el comportamiento (si no, no servirían de nada), lo cual quiere decir que son dosis con efectos psicoactivos, incluidos sus efectos secundarios.

¿Ha sido estudiado el tratamiento prolongado de niños con estas drogas? Contando que la FDA (la agencia usamericana del medicamento) no realiza sus propias pruebas, sino que revisa y valida los estudios que les presentan los laboratorios sobre su propio medicamento (dicho de otra forma, el regulador se chupa el dedo), realmente el control es prácticamente inexistente.

A la niña de la que os hablaba antes. ¿No sería mucho más sensato recurrir a un osito de peluche, o cantarle una nana como llevan haciendo las madres desde el principio de los tiempos? O simplemente, asegurarse que durante el día ha consumido ese exceso de energía para que al llegar la noche ella sola caiga redonda en cama? Pero es difícil, viviendo en una ciudad amenazante y llena de peligros, donde el ejercicio físico, correr, saltar, debe ser programado como “actividad extraescolar” en horario pautado a la que se apunta al niño (para librarse de él durante un rato más, cuando sale del colegio). ¿Dónde la espontaneidad? ¿Dónde la emoción de descubrir el mundo, de conquistar la libertad, de descubrir el universo que te rodea, pleno de texturas, colores, diferentes formas de vida? No hay mucho que descubrir en el monótono de hormigón que es una ciudad.

Me dan pena los niños de hoy. Cuando yo era pequeño, me pasaba el día en el patio de casa. Como no me gustaba la tele, estaba todo el día abajo esperando que bajara algún otro crío para jugar. Según la maledicencia de las vecinas, yo nunca sería nadie de provecho, todo el día fuera de casa, armando gresca. Cuando crecí, bajaba al parque a jugar, al furbo, claro, pero nuestra versión callejera y ácrata de fútbol.

Ahora veo a los críos, perfectamente equipados y jugando en un campo de hierba sintética, con un deficiente mental berreándoles en un tono violento y muchas veces ofensivo, recriminándoles cualquier imbecilidad a críos pequeños como jamás se permitiría hacerlo un profesor de una material importante, matemáticas, lengua… No los veo reír. Cuando yo jugaba, y era la hostia de malo, estaba exultante, era un delicioso estado de felicidad absoluta, un estado de gozosa enajenación que pierdes al crecer y tratas de buscar de mayor en el orgasmo o las drogas. Ahí jugábamos 8 contra 6, si los 6 eran mayores, salía uno y entraba otro, del “equipamiento” mejor ni hablar… y pasaron años hasta que un listorro mencionó el término “fuera de juego”. Al que lo hacía, era inmediatamente rechazado y enviado sin contemplaciones a tomar por culo. Sin embargo, los listorros fueron ganando y, en algún momento, comenzamos a respetar el “fuera de juego” (también éramos más mayores). Fue más o menos cuando empezamos a introducir normas, que perdí el interés por el furbo, cuando dejó de ser juego para convertirse en algo tan infame como el deporte.

Es que, realmente, lo antinatural es procurar amarrar un niño a un pupitre, hemos de forzar nuestra naturaleza para lograrlo. Por supuesto que hay que educar al niño para que, progresivamente, refrene sus energías y mostrarle el camino de la concentración, la reflexión, la introspección, que nos hace humanos. Pero éste proceso debe ser natural, respetando también el ritmo del niño, jugando con sus intereses, y no sometiendo su voluntad ante amenazas o violencia o, aún peor, mediante el atajo químico.

Sí, aún peor. Las consecuencias de administrar anfetaminas a un niño son potencialmente mucho más graves que, por ejemplo, la bestialidad de golpearle las manos con la regla por no saberse la lección, o cualquier de esos sadismos presentes en la escuela antigua. Grave me parece maltratar a un niño, pero mucho más grave es drogarlo. Al fin y al cabo, los moratones y laceraciones se curan. El rencor, el miedo, y el odio que se le almacenen en el alma, tardarán eso sí mucho más en curarse. Con todo, incluso en un ambiente de violencia y autoritarismo el niño saldrá adelante, quizá con algunas taras, la peor es la sumisión a la autoridad (que advierto a cada paso, interiorizada en casi todo el mundo). Lo que saldrá de un crío que controla su temperamento de forma exógena, con pastillas, no se puede llamar ni hombre. Una piltrafilla, una cáscara de nuez emocional a merced de la tempestad del mundo exterior.

Aunque realmente, con una nana así, sería una lástima quedarse dormido. Aunque entran ganas, sin duda.

Para los que aún estéis despiertos:

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35 comentarios »

  1. Memorias infantiles de un sexagenario…

    http://grijalvo.com/wordpress/2015/09/juan-manuel-grijalvo-los-reyes-magos-y-papa-noel/

    Comentario por juanmanuelgrijalvo — 31 mayo 2016 @ 0:25 | Responder

    • En realidad, puedo decir que envidio tu niñez. Yo ya no pude disfrutar de la libertad de movimientos que relatas en tu entrada.

      Incides en los coches, que también, pero no son sólo los coches. La gran ciudad es un peligro también sin ellos, para un niño. Las ciudades no son ni para los niños, ni para los ancianos, son aglomeraciones útiles de gente activa. Para el que no tiene trabajo al que acudir, una ciudad no tiene alicientes. Un niño de pueblo, tiene mil materiales y recursos a su alcance para jugar. En una ciudad no hay nada con lo que jugar, un palo, unas hojas, un pedrusco… nada.

      Una niñez en la ciudad es una niñez triste y falsa, donde para que jueguen hay que llevarlos a un parque de bolas donde poder desfogarse sin miedo a desollarse las rodillas, como comenta a continuación Alberto. Normal que, en ese medio antinatural, crezcan niños enfermizos.

      Comentario por Mendigo — 31 mayo 2016 @ 15:53 | Responder

  2. El asunto de drogar a los niños me parece de una gravedad critica pero es un mal derivado de la falta de conciliación. Si no ves a tu crio en todo el día llegas a casa y juegas con el 1 hora, como esperas que se agote? Si les tenemos hasta arriba de tareas y no les permitimos salir a jugar como podemos esperar que gasten las energías. Si además les tenemos como figuritas de cristal que no dejamos que se hagan una herida porque “Madre mia si se hacen daño!!!!”. Curioso que cuando yo era un crio (34 años tengo) lo normal que era ver un crio con su escayola, y lo raro que es hoy en día unas muletas o un brazo roto. Y tampoco salimos tan mal…

    Cuando tenga crios se van a romper huesos van a andar correteando por ahi, pagaré cristales rotos de vecinos, discutiré con estos por el mal ejemplo que serán, les regalaré 200 pelotas de futbol, baloncesto o tenis para reponer las que pierdan. Y ojito al jefe que pretenda hacerme perder la infancia de mis hijos por que le corto los huevos.

    Pero no estoy de acuerdo en que las drogas sean tan terribles en todos los casos. Hay personas enfermas que no tienen salida, que no pueden controlar y que antes simplemente metiamos en un loquero y tirabamos la llave. Ahora una persona que ha maltratado a su familia puede tener una relacion normal, reconocer sus herrores, pedir perdón y lo mas importante, rectificarlos. Y eso es gracias a una serie de drogas que han atenuado sus trastornos. Personalmente prefiero tener a ese familiar a meterlo en una celda y olvidarme.

    El error es pretender usarlo para todo, si tengo problemas para dormir no quiero tomar dormidina, ni ningún farmaco, porque si no duermo es que no me he cansado lo suficiente o me da vueltas la cabeza y ya veré yo lo que tengo que hacer. Lo que no puedo hacer es tratar nimiedades y situaciones normales como si fuera una de esas enfermedades graves que me impiden comportarme como un ser humano.

    Un saludo mendigo!

    Comentario por Alberto — 31 mayo 2016 @ 11:49 | Responder

    • Pues sí, como comentan en el documental de esa asociación de Carabanchel que enlaza la noticia, existe una componente psicosocial muy evidente. Pero como dice el doctor (muy recomendable su visionado), atender a los aspectos que influyen emocionalmente en el niño, exige tiempo, dedicación y formación. Algo de lo que escasea en la sanidad pública. Soltar una pastillita es, en cambio, rápido y eficaz. Los padres contentos, los profesores contentos y los médicos contentos ¿puedes pedir más?

      Comparto tu idea de educación. Ahora bien, desengáñate: tú no vas a educar a tu hijo. Lo va a educar la televisión, lo van a educar sus amiguitos (que ven la televisión), lo educará la imbécil que tendrá por maestra (que yo no sé de dónde las sacan, parece un concurso de verduleras)… al final, el crío va a ser de todo el mundo menos tuyo. Porque, y esa es otra, es una necesidad el pasar largas jornadas fuera de casa para sacar lo suficiente para merecer el derecho de tener un sitio, un vehículo que te permita ir a trabajar. Un círculo vicioso, como comenta Juan Manuel en su entrada.

      Lo de las drogas terribles en todos los casos ¿dónde he afirmado yo tal cosa? A ver, repasa el texto. Hay una serie de sustancias que están ahí para recurrir a ellas, si el balance riesgo/beneficio resulta positivo. Incluso en niños. Pero en un cerebro en crecimiento, por el principio de precaución que debe regir en medicina, se deben tomar las alternativas menos agresivas. En el caso de recetar psicoactivos a un niño, deberían restringirse a los casos más graves, donde esta relación sea claramente favorable. Pero estos casos son absolutamente excepcionales, no el 5-10% de la población escolar. Esto es una animalada; literalmente, criminal lo que le están haciendo a esos niños.

      Porque vamos a ver ¿ahora vamos a descubrir que las anfetas generan una alta adición y pueden generar efectos secundarios muy graves? Esquizofrenia, trastorno bipolar… Puedes acabar pero muy mal con el speed (una anfetamina, al fin y al cabo), y yo he conocido algún caso. Joder, es que debería ser evidente. Vale, es gente que se metió mucho. Pero eran adultos, y con un consumo esporádico, pero con dosis más bajas, pero en niños, a veces muy pequeños, y día tras día durante años, probablemente la cantidad total ingerida sea superior a la de un cani discotequero.

      Lo que me parece del género imbécil, es poner el grito en el cielo porque un chaval de 16 años se fume un día un peta, y en cambio sea perfectamente tolerable que se le metan sistemáticamente, anfetas a un crío de 6 años, durante toda su niñez y adolescencia. Como ves, tengo una visión de las drogas bastante tolerante, sin caer tampoco en alarmismos sin rigor. En su uso lúdico y también farmacológico. Pero el uso que se está haciendo en las últimas décadas, por ejemplo, de los antidepresivos es una barbaridad.

      ¿Sabías que el Prozac, por ejemplo, en sus ensayos clínicos apenas mostró una efectividad muy ligeramente por encima del placebo, lo justo para ser considerado medicamento? La popularización y el consiguiente abuso de estas sustancias es sin género de duda una maniobra de las empresas farmacéuticas, que en sociedades como la usamericana empiezan a alcanzar dimensiones alarmantes (gente falsificando recetas porque no puede seguir adelante con su vida si le niegan su dosis…).

      Cuando se tienen problemas para dormir, todos sabemos a qué se debe: FALTA DE SEXO!😉

      Mejor polvos que pastillitas.🙂

      Comentario por Mendigo — 31 mayo 2016 @ 16:17 | Responder

      • No pretendia poner como tuyas esas palabras, siento si ha parecido eso.

        Un saludo

        Comentario por Alberto — 1 junio 2016 @ 8:20 | Responder

        • No, hombre, no, no pasa nada.

          Pero vamos, yo creo que es muy evidente. A ver, es bueno someter al organismo a una radiación de 18 Gray? No! Es una locura esa exposición! Ah! Pero es que en un tratamiento de radioterapia, tenemos que radiar el órgano afectado con esa cantidad de radiación, precisamente para destruir las células cancerígenas. Claro, entonces sí. El enorme peligro de someter al organismo a esa exposición, queda de sobre compensado con la necesidad imperiosa de destruir el carcinoma. Y toda la puta medicina se basa en eso, en un estudio de oportunidad de tal o cual tratamiento, que debe estar justificado.

          Porque, por mucho que nos quieran engañar: NO HAY NADA INOCUO. Inocuo sólo es el agua, y hasta ciertas cantidades. Y, desde luego, NINGÚN PSICOFÁRMACO ES INOCUO, ni muchísimo menos.

          Comentario por Mendigo — 1 junio 2016 @ 11:05 | Responder

          • Completamente de acuerdo, y da gusto poder hablar con alguien sobre esto que con mis amigos empiezo a tener fama de “troll” porque cuando salen con alguna gilipollez no hago nada mas que cuestionarles.

            Comentario por Alberto — 1 junio 2016 @ 11:10 | Responder

  3. Coma sempre tes máis razón ca un santo meu!
    Comparto co teu permiso. Apertas!

    Comentario por Marieta — 31 mayo 2016 @ 14:37 | Responder

    • Con permiso e sen el.😉 Aínda que non me vexo eu co nimbo por riba da cachola… jajajajaja. Máis ben, imaxínome con cornos e rabo.

      Unha aperta, Marieta!!!

      Comentario por Mendigo — 31 mayo 2016 @ 16:20 | Responder

  4. No he leído el post entero, vaya por delante, pero imagino que abundas en los mismo. Aún no lo he leído por la hora de la siesta en al que me encuentro, luego lo haré. De todos modos no puedo dejar de apuntar que, por estraño que te parezca, los niños vienen al mundo con leucemia, enfermedades del corazón, espina bifida, asma y a saber cual otra……Para todas estas la ciencia trata de dar su parecer. Tal vez opines que es mejor, ya que el niño no tiene hambre, o respira mal, es mejor dejarlo así, pues es cosa de la enfermedad esa llamada infancia.

    Antes de que me digas que si, que en esos casos lo entiendes, tendré que apuntar que las enfermedades mentales también lo son, por duro que parezca, y que los niños también las parecen. Y que el síntoma que apuntas no se trata de un niño travieso, sino de una verdadera enfermedad que cursa con absoluta falta de atención e incapacidad para parar en nada. Vaya por delante que no muestro ningún apoyo a la industria farmacéutica, que al fin, su único fin, es el lucro. Pero si en pos de los estudios empíricos dedicados a esta materia.Por ejemplo, una de las cosas que puede coadyudar a parecer este mal es la dificultad de dormir correctamente y se puede recomendar la extirpación de las agmidalas para evitar la apnea nocturna. Tal y como a una perrita que tiene mi familia, que sufre cansancio y ahogos por el día,,,,,,,,Somos primates, y como tales, animales, suceptibles de todos los males que la maquinaria natural nos provea

    Obviamente, tal y como lo planteas, no se trata de dar la pastilita para dormir a un niño que moleste. No, se trata de poner remedia a algo que causa trastornos reales al niño,,,,,,,,ningún Ramón y Cajal lo ha parecido. Si se dedica, duarante el tiempo suficiente a prepara una gamberrada, se concentra en ella y la realiza con éxito,,,,entonces no tiene TDAH. Si le gusta andar todo el día contemplando animalitos,,,entoces no tiene TDAH…..lo siento, es así.

    Para que se pueda plantear un posible diagnóstico de TDAH, se deben cumplir los siguientes criterios marcados por el DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos M25entales, quinta edición):

    – manifiesta estas conductas o algunas de ellas de forma desproporcionada comparado con los otros niños de su edad y respecto a su grado de desarrollo.
    – está presente desde una edad temprana (antes de los 12 años).
    – afecta en al menos dos ambientes distintos de la vida del niño: escolar, social y/o familiar.
    – deteriora significativamente su calidad de vida.
    – no es causado por un problema médico, tóxico u otro problema psiquiátrico.

    Es más, el efecto de tomar anfetaminas,,,,,que mantiene despierto,,,,,resulta paradojico,,,,,¿no te parece?,,,con quedarse dormido. La ley Yerkes-Dorson:
    habla sobre el nivel de aurosal optimo, y del como este toma la forma de una U invertida. Es decir, pasado cierto nivel de activación, todos los resultados son mermados……..Etc, etc,,,,siesta.

    Buen articulo, falta de informacíón del particular y menosprecio a el trabajo de los últimos 150 años de la ciencia psicológica.

    Comentario por Miguel — 31 mayo 2016 @ 15:38 | Responder

    • Me parece muy desafortunado tu razonamiento, la comparación con la leucemia no tiene cabida ninguna. La ciencia médica debe curar, NO ENFERMAR. Y eso es lo que sostengo que está ocurriendo en este caso (vamos, no sólo yo), y en otros muchos relacionados con la salud mental. Se están diagnosticando como enfermedades procesos absolutamente naturales y propios del desarrollo humano. Como decía una eminencia en psiquiatría

      Es un hecho que se están describiendo enfermedades, SÓLO Y CUANDO se descubre un medicamento que las trata. Muchas de ellas, son enfermedades psicológicas, donde es más difícil y subjetivo el diagnóstico.

      Porque, por ejemplo, si el diagnóstico de TDAH es riguroso (y no una moda, como sostengo) ¿cómo explicas que en EEUU, exista un número de diagnósticos de TDAH que quintuplica al diagnosticados en Francia? ¿Es que los gringuitos están zumbados? No, sino que los psicólogos franceses, a pesar de la presión de las farmacéuticas por diagnosticar el síndrome de moda, no consideran patológico un episodio de nerviosismo y prefiere identificar las causas ambientales que lo motivan, en vez de medicar para encubrir los síntomas molestos.

      Para administrar psicofármacos a un niño, debería estar muy clara y justificada la necesidad, que sólo lo estará en los casos más graves en los que no es posible una terapia alternativa (por ejemplo, una educación individualizada), que son terriblemente escasos. La inmensa mayoría de niños hiperactivos es simplemente un fase NATURAL de la niñez, cuyos “síntomas” remiten con la llegada de la pubertad (que les dirige las energías al fornicio, que espero no lo relaciones también con una enfermedad). Lo que se está haciendo con los niños no tiene nada que ver con la ciencia, y debería acabar en los tribunales con penas de cárcel para los responsables, los que recetan y los padres que consienten.

      Menosprecio a la psicología? Sí, la verdad es que desprecio bastante esa disciplina, tiene un poco de ciencia y un mucho de charlatanería. Una pista la da la nota de corte que tiene medicina y la que tiene psicología, o hablar con profesionales de uno u otro campo. Y ya he dejado escrito que no reservo ningún pedestal a los médicos, donde abunda la mediocridad intelectual, pero los de psicología… no es una facultad que destaque por atesorar la excelencia académica. Bueno, creo que este tema es buena muestra del bajo nivel de la psicología, y de la necesidad de vetarle la potestad de recetar a quien no tiene formación para entender los mecanismos de acción de esa sustancia.

      Una de las críticas más frecuentes, y la he escuchado a los mismos profesionales de la psicología, es la incapacidad de asumir la diversidad humana. Establece la vulgaridad como medida patrón de la “salud mental” y todo aquello que se aparte de la mediocridad institucionalizada tiene adscrito un diagnóstico psicológico. ¡Cuánto ha martirizado, por ejemplo, la pseudociencia psicológica a los homosexuales, por no tener conductas sexuales convencionales, socialmente aceptadas!

      En tu misma “descripción” de la enfermedad, dices: “manifiesta estas conductas o algunas de ellas de forma desproporcionada comparado con los otros niños de su edad”. Es decir, un niño más inquieto de lo normal, es un niño enfermo. Pues podemos seguir: un niño más alto o más bajo de lo normal, es un niño enfermo. Un niño más moreno que la media de la clase, es un niño enfermo. Un niño albino, desde luego, es un niño enfermo. Un niño especialmente cariñoso, presenta indicios claros de una patología. Porque uno no se puede salir de la media. Y si es demasiado inteligente, más que el idiota de psicólogo del cole, y se burla de él, ese niño presenta todo un cuadro clínico que necesita ser tratado con urgencia. Porque lo que más odian los mediocres, es alguien que les ha sentir inferiores.

      Insisto, no es ciencia, es charlatanería con lenguaje pseudocientífico. Toda la vida ha habido niños más inquietos, y más tranquilos. Ese 10% de la población escolar que están medicando, en la escuela antigua se le forraba a hostias para que se estuviera quieto. Era más respetuoso con los derechos del niño el sistema antiguo. El progreso, es saber aceptar la diversidad y especifidad de ese niño, y tener los recursos pedagógicos para conducir esas inquietudes. Y la mayoría de las veces, es sólo tener un poco de tiempo y paciencia hasta que se le vaya asentando la cabecita, como sabían y han sufrido los padres desde hace milenios. El atajo fácil es amenazarle, pegarle o, aún peor, mantenerlo drogado para que no moleste.

      Y el uso de drogas… para los casos en los que esté plenamente justificado asumir los riesgos que conlleva, que son situaciones absolutamente excepcionales (quizá 1:100.000 casos, y no 1:10).

      Mal profesional es el que, para solucionar un problema, crea otro de mayor envergadura.

      Comentario por Mendigo — 31 mayo 2016 @ 17:09 | Responder

      • Admitamos que es una moda y que esta sobrediagnosticado, y que todo eso cumple un fin último económico por parte de farmacéuticas y lobbies de las mismas que hacen ceder al resto de sectores. Ok. Esta bien. Pero eso no quita que ese síndrome exista. Cual es su escala lo desconozco,,,y desde luego la medicación que apuntas,,,que es efectivamente la que se usa,,,,no es en absoluto un somnífero o ansiolitico,,,, mas bien lo contrario, un potente estimulante del sistema nervioso central, que dista mucho de dejar a un niño, (o a un adulto), dormido.

        Que yo entienda, el patrón de oro de una patología psicológica, es aquello que haga sufrir. Me temo que confundes psiquiatría,,,(en españa los psicólogos no pueden recetar fármacos), y moral. Aunque también se contemplan los trastornos que pueden hacer sufrir a los otros, como sociopatías diversas.Además, entras en elitismos respecto a notas de corte que no se muy bien que tienen que ver con la altura de la investigaciones científicas que se puedan haber llevado a cabo. En este campo entran aquellas que son reproducirles por cualquiera en cualquier parte. Y si bien es cierto que, justo en este campo, existe un sesgo de información, dado que los estudios se han centrado historicamente en occidente y particularmente en EEUU, en donde la psicología tuvo su mayor auge; hoy en día no se puede afirmar lo mismo. No es tan simple como decidir cual es la media de un comportamiento y extender a los extremos los problemas. Un problema solo lo es si el que lo parece lo percibe como tal. Por ejemplo, tener los síntomas de una ataque de pánico cuando saltas las primeras cien veces en caída libre es normal, no es normal estar en esas condiciones en el sofá de tu casa. Pero aún así, si para ti eso no supone problemas,,,,,entonces esta bien.

        Y sobre todo, y nuevamente, no se trata de que, los que padecen TDHA estén todo el rato en movimiento, sino en la dificultad de centrarse en nada. Si el niño se pasa todo el día corriendo puede que de mayor sea atleta,,,,,,,pero no déficit de atención. Cogido de la red, tan solo un síntoma se refiere a moverse

        “”Distraerse fácilmente y olvidarse las cosas con frecuencia
        Cambiar rápidamente de una actividad a otra
        Tener problemas para seguir instrucciones
        Soñar despiertos/fantasear demasiado
        Tener problemas para terminar cosas como la tarea y los quehaceres domésticos
        Perder juguetes, libros, y útiles escolares con frecuencia
        Estar muy inquietos y retorcerse mucho
        Hablar sin parar e interrumpir a las personas
        Corretear mucho
        Tocar y jugar con todo lo que ven
        Ser muy impacientes
        Decir comentarios inadecuados
        Tener problemas para controlar sus emociones “”

        Todos los demás se refieren a la imposibilidad de prestar atención, con lo que eso significa. Ahora, si es cierto que creada la moda y la alarma social, enseguida se recurre a buscar explicaciones por parte de los padres, y otras muchas a diagnósticos erróneos por profesionales no bien cualificados, que se dejan llevar por la presión social de una salida fácil y “tener un caso en mis manos”.

        Saludos.

        Comentario por Miguel — 31 mayo 2016 @ 17:55 | Responder

        • “Admitamos que es una moda y que esta sobrediagnosticado” –> Bueno, o eso, o admitimos que es una pandemia que está creciendo en proporción geométrica, ya que así se incrementa el número de casos diagnosticados.

          Lo curioso es que el TDAH sólo se diagnostica en niños. ¿No te has parado a pensar que lo que se identifica como enfermedad, no es más que la descripción de la condición infantil? Yo entiendo que para los laboratorios, buscar la cura de una enfermedad rara NO es rentable, pues tu mercado potencial está enormemente restringido. Así que es mejor identificar como enfermedad una característica común (desde el frenesí infantil a la fatiga mental o los trastornos emocionales que tienen las mujeres con la menstruación) para tener un mercado potencial gigantesco.

          A ver, esa definición que aportas de TDHA… ¿eres consciente de que estás definiendo a un niño? Al menos, yo me reconozco casi perfectamente en esa definición cuando era niño, ¡y aún ahora!

          Pera, que esto puede dar para una entrada de esas de cachondeo…

          Comentario por Mendigo — 31 mayo 2016 @ 22:00 | Responder

  5. Algunos educadores infantiles empiezan a pensar igual. Lo llaman ‘trastorno de déficit de naturaleza’. Es decir, que los tenemos más que sobreprotegidos y controlados.

    Decía mi padre que un niño con las rodillas peladas era un niño feliz, aunque llorase: se la había pegado porque estaba jugando o haciendo algo. Algo parecido a aquello que quien no ha roto nunca un plato es porque nunca los ha fregado.

    Yo soy de pueblo. Crecí subiéndome a los árboles, cabreando las avispas, robando almendras y melocotones, persiguendo gatos, y dándome de bruces contra muchas cosas. Ahora mi hija se piensa que las almendras crecen en las estanterías de los súper. Por eso, las pocas veces que puedo llevármela al campo de mi padre, a coger almendras, aceitunas, cerezas, higos, no me lo pienso dos veces. Y esos escasos días son regalos que a mi hija le parecen de lo más hermoso.

    Los estamos llevando por el peor camino posible, los estamos desarraigando de eso que son: seres vivos de la naturaleza, no máquinas informáticas preprogramadas. Lo que explicas es un paso más en esa mala dirección.

    Comentario por Beamspot — 31 mayo 2016 @ 15:40 | Responder

    • Sin duda. Los niños viven desconectados de la Naturaleza. No la reconocen, es una realidad que les resulta completamente ajena. Yo tengo visto una “niña” de treintaymuchos años, encogérsele el corazón porque al lado tenía unas… ¡hormigas! Ni que hubiera visto un lobo ¡qué respingo! Estamos gilipollas perdidos…

      Es muy triste. Porque además, no puedes amar lo que no conoces.

      Comentario por Mendigo — 31 mayo 2016 @ 16:24 | Responder

      • Veamos, TDAH existe? Pues claro
        Supra diagnosticado? Ni te cuento

        Estoy de acuero con caso todo lo que dices, mendigo, pero te puedo asegurar que el TDAH y tanto que existe. Lo que pasa es que en un % mas bajo del comentado (ojo a extrapolar datos usa a Europa y españa), y en eso creo que mucha más parte de culpa tiene padres que pediatras, por querer como decías solucionar o aliviar sus problemas con una pastilla pal nene.

        Cambiando de tema, en cuanto a lo de: “(…)clase médica (algunos son codiciosos, otros son subnormales, la mayoría ambas cosas y todos se creen el representante de Dios sobre la Tierra).” simplemente te equivocas (y además te pasas tres pueblos). Yo lo hubiese dejado en un “algunos son codiciosos, otros son subnormales, y otros ambas cosas”.

        Comentario por Calnes — 31 mayo 2016 @ 22:45 | Responder

        • Pues probablemente me he pasado, pero siempre he creído necesario rebajar a quien se ensalza, y ensalzar a quien se humilla. Y la profesión médica tiene una idea de sí mismos muy por encima de sus méritos, y esto sí que es general. Yo he conocido muy pocos médicos que puedas decir, ésta es una persona inteligente. Pedantes, snobs, pero como es normal, la gente inteligente escasea. También entre los ingenieros pasa lo mismo, eh? Pero he de decir que el nivel suele estar más alto, y no somos taaaan petulantes (aunque a muchos, también les llega de carallo).

          Vamos a ver. El TDAH empieza a existir desde que lo defines. No es una realidad necesaria, sino contingente. Si yo ahora creo un grupo cuya definición sea tener el pelo rubio y más de 5 dioptrías. Ese grupo existe (lo acabo de crear, y no es un conjunto vacío). Según definas ese grupo, tendrá más o menos elementos. Si lo defines con arreglo a un test como el que he resuelto a continuación sobre el TDAH, pues entrará buena parte de la población.
          El TDAH existe? Sí, lo acabas de crear. Es una patología? Ah, carallo! Ahí está la cuestión. Porque quizá lo que estamos describiendo no es más que la normalidad del individuo. Y en los casos más extremos, las consecuencias de otras patologías. Por lo tanto, es funcional la descripción de esa nueva enfermedad? Pues probablemente no, porque la inmensa mayoría de los diagnosticados son niños perfectamente sanos y, como he dicho, los casos más graves, los que realmente necesitan ser medicados, no es más que la manifestación de otras patologías ya descritas.

          Por lo tanto, la definición del TDAH no aporta nada. Es sólo la descripción de unos sintomatología conductual, no una enfermedad nueva y diferente de las ya descritas (te pongo otro ejemplo más sencillo, no existe una enfermedad llamada estornudo, tos o prúrito, sino que son los síntomas de enfermedades ya descritas… o a veces procesos perfectamente naturales, si te entra polvo en la garganta, toses para despejar las vías). El documental que a continuación propongo da un ejemplo que me parece clave: se quiere considerar como enfermedad los trastornos de conducta que sufre una mujer en la menstruación, y se le asocia un nombre (Síndrome premenstrual). ¿Existe este síndrome? Toma, claro, acabas de definirlo. ¿Es una enfermedad? No, por supuesto que no, la menstruación es un proceso natural en la mujer. Estamos describiendo la normalidad. Nos queremos inventar un nuevo nombre para describir algo que se conoce de toda la vida? pues muy bien, pero todos ya sabemos lo que es tener la regla. No aporta nada nuevo al conocimiento médico.

          En cuanto a la medicación, sólo cuando los cambios hormonales de esos días supongan realmente un inconveniente serio (reglas muy dolorosas…) deberían ser tratados. Pero en los casos leves, una cierta irritabilidad… yo creo que llevamos milenios y milenios asumiendo que hay ciertos días en que las mujeres están más suspicaces. ¿Quieres que creemos también un grupo con las mujeres que están especialmente irritables esos días, y las etiquetemos con una enfermedad? Pues es lo que se está haciendo con los críos: los que son especialmente inquietos, especialmente niños.

          Comentario por Mendigo — 1 junio 2016 @ 10:46 | Responder

  6. Se supone que los niños son “perversos polimorfos”. Aún me acuerdo de lo que hice para ganarme el primer castigo en el Kindergarten.

    Comentario por juanmanuelgrijalvo — 31 mayo 2016 @ 22:50 | Responder

    • Bueno, pues cuenta, cuenta…😉

      Comentario por Mendigo — 1 junio 2016 @ 10:23 | Responder

      • He dicho que me acuerdo, no he dicho que vaya a contarlo…

        Comentario por juanmanuelgrijalvo — 1 junio 2016 @ 22:34 | Responder

        • Y ahora, te haces la interesante…😛

          Comentario por Mendigo — 2 junio 2016 @ 7:31 | Responder

          • Tenía cinco o seis años. Sólo es una anécdota sin importancia sobre la precocidad de algunos críos. Adquisición temprana del lenguaje y de, digamos, otros comportamientos mal vistos por la Superioridad.

            Comentario por juanmanuelgrijalvo — 2 junio 2016 @ 12:08 | Responder

  7. No se, no se.

    Depende de lo que definamos por “normalidad” concepto elástico y maleable donde los allá. Hasta hace un siglo se diagnosticaba como “histeria femenina” a aquellas mujeres cuyo comportamiento se alejaba de lo que se consideraba una mujer “virtuosa” en aquel tiempo (casta y pura) y que curiosamente se curaba con una especie de vibradores (satisfacción sexual reprimida satisfecha de manera mecánica). También había un “síndrome de cara de bicicleta” entre las féminas que se empecinaban en montar sobre dos ruedas y que a la vista de la sociedad bienpensante de la época (mayormente masculina) generaba ojos desorbitados y la mandíbula apretada. Sin hablar de los tratamientos de electroshock e inyecciones de hormonas que hasta ayer mismo te mangaban para curar la homosexualidad considerada por la propia OMS como enfermedad hasta el año 1990 ( no hablamos del medievo). Es curioso que en las pocas sociedades ajenas a nuestro mundo tecnológico y mercantilista que van quedando las enfermedades mentales sean prácticamente inexistentes (los indios nativos americanos o los aborígenes australianos no se hicieron adictos al alcohol hasta contactar con el hombre blanco). Curioso también que este afán por catalogar como enfermedad lo que fue normal de toda la vida coincida con la llegada a la paternidad de unas generaciones (los del baby boom) que vivieron -en líneas generales- una infancia entre algodones sin las penurias de antaño cosa que a mi modo de ver las ha hecho mucho menos bregadas ante las frustraciones y golpes de la vida. Por eso sobreprotegen a las criaturas en la idea de que al no ver las cosas feas de la existencia serán más felices. Son/somos aquellos que viven un paradigma ultracompetitivo en el que la maquina cada vez exige más y en el que el mercado ha colonizado espacios que antes le estaban vetados (la infancia, el hogar familiar etc). En vez de cambiar el mundo y las circunstancias objetivas que generan cientos de neurosis intentan que nos adaptemos a él pero como cada vez las exigencias son mayores mucha gente se cortocircuita y como el paradigma no se toca nene pues toca empastillarse para hacer másllevadero el cochino estado de las cosas. A los niños hoy en día ( lo se porque lo observo en mis sobrinos) se les busca poner en una lanzadera en épocas cada vez más tempranas para convertirlos en las perfectas maquinas de producir que el sistema demanda. No extrañe que Japón sea uno de los países con una de las mayores tasas de suicidio entre los jóvenes. El mínimo fallo en tu carrera te convierte en un “loser” y ser un “loser” en Japón no es moco de pavo. Lo que subyace cuando se chuta al niñ@ para que se centre es la idea de que cada segundo de su vida cuenta para ser el mejor (ya no basta con ser bueno) y así poco a poco le vamos hurtando la infancia a los chavales.

    Cuando yo era crío el estrés era una cosa circunscrita al ámbito adulto. Hoy día conozco en mi entorno no pocos niñ@s estresados con evidentes signos de ansiedad.

    Por desgracia para psicólogos, farmacéuticas y padres de ahora en general un ser humano tiene muchas más facetas que la de ser meramente una maquinita de producir. ¿Sabéis en que momento esa imaginación, creatividad y frescura que tienen los niñ@s es cercenada?: pues en el mismo momento que se les hace entender por activa y pasiva que tienen que perseguir el dinero.

    Pero bueno, lo de las pirulas en forma de ositos Haribo no deja de ser cómodo, rápido y barato. Cualidades estas que, por otra parte, son muy apreciadas por los padres de hoy en día mientras que farmacéuticas y psicólogos no dejan de aplaudir tal actitud en el sacrosanto deber de buscar nuevos y jugosos mercados.

    Un ejemplo.

    Mi gato empezó a cojear hace cosa de una semana. Lo llevo al veterinario de siempre. El caso es que hacia años que no pasaba por el sitio en cuestión. Ahora es más amplio, mejor acondicionado y con mas personal. Paso a consulta y me atiende una chica nueva. Lo primero que hace es poner un cd de sonidos ambientales (arroyos, trinos de pájaros), la paisana empieza a hablar con mi gato en plan chamánico. Yo me pongo ojiplatico. Me pregunta que le pasa le digo que cojea. La tía le mira las orejas y se las ve plegadas (lógico, es un “scottish fold” y esa es su mayor característica) pero la tía absolutamente desconocedora del tema ( lo cual me hace dudar de sus cualificaciones ) me dice que es por las otitis que ha sufrido. Le replico que el gato nunca tuvo otitis pero yo de pequeño muchas y que a la vista esta que no se me plegaron las orejas y que por favor le mire la pata. Se la palpa dice que cree notar un nudo en el muslo y resuelve darle unas pastillas…homeopáticas !!. Me cobra veinticinco euros por apenas un cuarto de hora y me manda a casa. Por supuesto no tuvieron ningún efecto sobre el animalito.

    La pantalla de plasma en la recepción me debió hacer sospechar. Antes no la tenían.

    Finalmente resuelvo llevarlo al veterinario del pueblo de al lado. Consulto por Internet. Existe uno de nombre chachi pirulí ( “Animal fun” ). Sospecho, Miro en su web y como me temía leo palabras como homeopatía, reiki y quiropráctica. Rechazo esta y me decanto al final por la de nombre más prosaico ( “clínica veterinaria”). Placa de rayos X, antiinflamatorios y el gato como nuevo en tres días.

    Viene esto a que vengo observando de un tiempo a esta parte como toda esta charlatanería de vendedor de crecepelo viene infiltrándose incluso en profesiones antaño muy respetables. Se ve que en la urgencia por diferenciarse de la competencia y en la necesidad de captar una clientela cada vez más menguante vale todo. No por tópico es menos cierto que en nuestra sociedad hoy en día solo existe el dios Mercado.

    Comprad, comprad malditos.

    Mirad, de entre todas las noticias que he leído este año la que trae Mendigo a colación es una de las dos que mas me impacto.

    La otra fue esta..

    http://www.elmundo.es/internacional/2016/02/18/56c540bc268e3e1a128b45a8.html

    Una sociedad enferma no puede más que generar individuos enfermos.

    Tan sencillo como eso.

    Y tan lucrativo.

    Sobretodo para los que venden el remedio.

    Normal que se inventen enfermedades para aquellos que se alejan de una normalidad preestablecida. En nuestro sistema siempre hay chamanes con la solución a tu dilema. Pirómanos y bomberos a la vez.

    En mi pueblo han puesto una academia pero ya no se llaman así. Ahora es un “centro de soluciones formativas”. Nótese como el concepto de marras implica sutilmente la asunción por parte del potencial cliente de que tiene un problema ademas, por otro lado, del cariz de inmediatez del termino (no te preocupes tete que nosotros tenemos la SOLUCIÓN).

    De todas maneras endrogar a la infancia supera con mucho el nivel de falta de escrúpulos necesario que el más acérrimo “liberal” (nivel Donald Trump, Aznar o similares) pudiera atesorar.

    En fin.

    Una vez puse un fragmento pero me veo obligado a ponerlo entero para el que no lo haya visto…

    El cambio de Bart CAPITULO COMPLETO from RUBEN USIÑA on Vimeo.

    El capitulo es de la temporada 11 (1999). Ya entonces leí lo de empastillar a la chavalada en los USA y recuerdo que cuando vi el episodio de los Simpson – muy divertido por otra parte – pensé cuanto tardaríamos en adoptar tal aberración.

    Ya se sabe que los españoles solemos tardar alrededor de dos décadas de media en llegar al presente.

    XDDDDDDDDDDDDDD

    Apertas !!

    Comentario por fouche — 1 junio 2016 @ 2:17 | Responder

    • Japón, el país donde se toman pastillitas para que los pedos huelan bien.

      Compañero, la primera parte de tu comentario es un complemento perfecto de mi entrada. Era una silla que cojeaba, y tú le has añadido la pata que faltaba. Impresionante como ensambla. Agradezco las cuestiones en las que estamos en desacuerdo, porque realmente me pone los pelos de punta tanta sincronización de ideas. Mira, un día podíamos proponer un tema, y hacer una entrada a pachas, poniendo un texto a continuación del otro.

      Lo de tu gato… una colega tuvo que recorrerse cuatro veterinarios hasta dar con uno competente. Y sí, también le tocó un imbécil que le recetó homeopatía. Como decía en otra entrada, en cualquier grupo humano te encuentras con un 99% de imbéciles.

      Scottish Fold? No me jodas que tienes un michuflo de marca… Mira que eres pijo!😛

      Comentario por Mendigo — 1 junio 2016 @ 10:57 | Responder

      • Se agradece el ofrecimiento tete. En serio.

        Y por cierto.

        He tenido tres gatos en mi vida: el primero me lo dieron y los dos últimos los recogí de la calle. Es que era tan bonito que no me pude resistir en adoptarlo. Además tiene un carácter afable y cariñoso casi perruno que me puede.

        Si le pones un ojo azul y otro verde ( heterocromía ) es igualito. Como un peluche viviente.

        Apertas conyo !!

        Comentario por fouche — 1 junio 2016 @ 22:02 | Responder

        • Dejaron abandonado un gato de marca? Qué raro, porque suelen costar su pasta.

          Retiro entonces lo de pijo.😉

          Pues vete pensándote el tema. Eso sí, no te pases, que yo no tengo tiempo ni fuerzas de currármelo como tú te lo curras algunas veces. Tenemos que poner el límite en algún lado. No sé, un par de palmos de texto. Pero es que me vas a salir con cien citas eruditas, y me vas a dejar reducido a la miseria, que lo estoy viendo. Que una de las taras de mi flaca memoria, es que no soy capaz de citar lo que he leído (de hecho, hasta me olvido de qué libros he leído).

          Comentario por Mendigo — 1 junio 2016 @ 22:14 | Responder

          • Anda, esto último no lo había leído.

            Pues no se tete. Es que fuera de falsas modestias te digo en serio que cualquiera de los que de normal andan por aquí tienen – desde mi punto de vista – una capacidad de argumentación muy superior a la mía amen de muy amplia cultura. No se, no se, si es muy buena idea. Que tu blog esta muy bien como esta, a ver si vas a perder el prestigio tan duramente trabajado. Además que me da mucha vergüenza. ¿Ya dije que soy un perezoso del copón?

            Mira hacemos una cosa

            Probamos algo parecido a un piloto de TV como prueba y a ver que tal, así si sale mal el daño siempre será más limitado.

            Y no te preocupes por acotar que a mi tampoco me sobra el tiempo.

            ¿Un tema ?, ¿y de que hablo yo?, ¿del fascinante mundo de las cucurbitáceas?.

            En fin,

            Dame un momento – laaaaaaaaargo, please – a ver que se me ocurre.

            Saludiños

            Comentario por fouche — 26 junio 2016 @ 22:00 | Responder

            • Tronk, es sencillo. Cuando sientas que tienes algo que contar, lo escribes, me lo chuflas (tienes mi correo, no?) y yo lo subo.

              Sin obligaciones ni ataduras. Una relación libertaria.😉

              Comentario por Mendigo — 26 junio 2016 @ 23:42 | Responder

              • Ok. Pues ya te cuento.

                Comentario por fouche — 28 junio 2016 @ 22:08 | Responder

  8. Buenos días Mendigo.

    Solo quiero decir que el michuflo llevaba un mes cojeando de una pata de atrás y después de muchas pruebas esta semana me dijeron que tenia un tipo de cáncer muy agresivo extendido a riñón, medula y pata. Estoy muy triste: Ya solo me queda evitarle dolor mediante drogas y elegir el momento para darle una despedida digna y en paz. Parece mentira el cariño que se le puede coger a un animal. Bueno que os seguiré leyendo pero estaré un tiempo pasando el duelo. Cuidaros todos.

    Comentario por fouche — 24 julio 2016 @ 8:35 | Responder

    • Lo siento, tronk.

      Es cierto, es fácil tomarle cariño a los bichiños. Yo incluso siento cariño por las plantas, especialmente los árboles, estructuras maravillosas. Y los seres inanimados, un paisaje, la textura de una piedra, una casa en ruinas… Realmente, el amor, la belleza es un concepto que llevamos dentro de nosotros y que lo proyectamos en los demás. Me di cuenta cuando empecé a sacar fotos: si tienes el día negro, es imposible sacar nada interesante por muy bonito que sea todo lo que te rodea. Pero cuando hay algo luminoso dentro de ti, encuentras belleza por todas partes.

      A tu gatuflo… a ver si puede aguantar con calmantes un poco más en este mundo. Yo siempre creo que si los animales pudieran decidir, decidirían seguir viviendo a pesar de estar jodidos: su ansia de vivir es tremenda. Y cuando ya su estado de salud se deteriore aún más, darle un buen fin. Lo mismo que querríamos para nosotros.

      Un fuerte abrazo, compañero!

      Comentario por Mendigo — 24 julio 2016 @ 12:41 | Responder

      • Ayer a las 18.00 horas aplicamos la eutanasia al michuflo. Su mitad trasera estaba muerta, perdió el control de su vejiga y maullaba lastimeramente pese a los analgésicos. Gracia por los ánimos Mendigo. Yo no me equivocaba: eres un gruñón con un corazón que no te cabe en el pecho.

        Recuerdiños a tod@s.

        “No ser estimats és una simple desventura. La veritable desgràcia és no estimar” ( Albert Camus )

        PD-> Muy buena la ultima entrada.

        Comentario por fouche — 13 agosto 2016 @ 20:59 | Responder

        • El michiño tuvo suerte de toparse con alguien como tú, que le dio una segunda oportunidad. Te has portado, me figuro que los últimos días han debido ser muy penosos. Puede que su enfermedad viniese de ser un animal de raza: entre otros mil problemas, está el de una mayor predisposición a tener tumores. Lo de las razas puras… ni para los animales. Eu mesmo, sonche can de palleiro.

          Tronk… un abrazote.

          Comentario por Mendigo — 13 agosto 2016 @ 23:51 | Responder

          • Si eso se dice de la diversidad genética. Basta ver como entre Austrias y Borbones andaban trufados de deficientes mentales y enfermedades congénitas varias. Con todo el gato era un cielo y muy listo. Ya ves, empezó con una ligera cojera y en tres meses se me ha ido. Una enfermedad muy jodida y sádica esta que te obliga a ver como se consume un ser querido a sabiendas de cual es el final. A mi ya se me ha llevado a dos buenos amigos y un cuñado con treinta y dos años. Impresiona ver un muchacho de más de metro ochenta y anchas espaldas quedarse como pasado por un campo de exterminio en menos de medio año.

            En fin,

            Un culín de scotch y un poco de buena música son mis mejores bálsamos en momentos como estos (el tabaco me lo deje hace tres años)…

            Apertas per a tu també y amunt els cors conyoooooo !!

            Comentario por fouche — 14 agosto 2016 @ 18:07 | Responder

            • No somos nada, compañero. Un pobre amasijo de vísceras. Sólo podemos lograr trascender nuestra triste base somática con la inteligencia, persiguiendo el fantasma de la belleza y un acaso divino anhelo de libertad.

              De Alto Cedro voy para Marcané…

              Exacto.

              El Compay sí que era un hombre sabio.

              Comentario por Mendigo — 16 agosto 2016 @ 12:35 | Responder


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