La mirada del mendigo

18 junio 2016

La diferencia

Filed under: política — Mendigo @ 10:06

Algunos comentarios al respecto de las movilizaciones que están teniendo lugar en Francia contra la Loi Travail (o Loi el Khomri, por la ministra de trabajo que la presenta, una niñata socioliberal del estilo chupiguai de nuestra ministrilla Trujillo, aunque quizá no tan mema).

El primero, yo creo que es un clamor común: la falta de seguimiento de las movilizaciones en el país vecino por parte de los medios de comunicación españoles. Es evidente que nuestros amos no quieren que tomemos mal ejemplo de nuestros revoltosos vecinos, y dan órdenes a sus perros para que distraigan al rebaño hablando de Venezuela, y no de Francia. La primera manipulación informativa, recordamos, consiste en el triaje de las noticias. Unas veces se miente, otras simplemente se omite cierto aspecto de la realidad incómodo a los intereses del poder.

Una vez más, El País demuestra hasta qué punto se puede convertir en despreciable el oficio periodístico.

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Otra cuestión. Para los que se informan por otros medios, existe quizá la falsa impresión de que los franceses la están liando, y vienen los consabidos lamentos de que ellos sí que saben, que están unidos y le echan huevos, y nosotros somos indolentes, etc. Bueno, en realidad no creo que sea del todo cierto. En Francia, como en España, existe una minoría de trabajadores muy implicada y radicalizada que la arma (tradicionalmente en sectores industriales como el metal), otra parte que se deja arrastrar a la huelga sin mucho convencimiento, y una mayoría de trabajadores (especialmente en el sector servicios) que sigue lamiendo culos.

Realmente, el panorama de la lucha obrera en Francia no es tan diferente al español.

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Pero sí, sí que hay una diferencia. Así como la CFDT (sindicato absolutamente amarillento que, sin embargo, es el primero por número de afiliados) ha aceptado la reforma laboral tras una serie de mínimos cambios, la CGT ha hecho de esta ley un casus belli y amenaza con generalizar la lucha si no es retirada, arrastrando a FO, la tercera fuerza sindical, a la lucha.

¿Cuál es la diferencia con la situación sindical española? Tras escándalos de despilfarro por parte de la anterior dirección, un sindicalista hijo de republicanos españoles toma las riendas del sindicato: Philippe Martínez. Este fulano comprende la sangría que le ha supuesto la contemporización permanente en términos de apoyo social, y decide ponerle fin. La Loi Travail (muy similar, por cierto, a las dos reformas españolas) supone franquear el Rubicón y, a partir de ahí, no hay otra opción que la guerra. Y aquí viene la gran diferencia con el caso español: la CGT se pertrecha para ganarla. Si luego saldrá victoriosa o no, no podemos aventurarlo, pero como se le suele escuchar (en otro orden de cosas) a Pablo Iglesias, ha salido a ganar el partido.

La diferencia es inmensa respecto a lo no-estrategia propuesta por la cúpula de los dos sindicatos hegemónicos españoles. Organizaron la última huelga general como una única jornada de huelga, en plan pataleta, sin ninguna intención ni esperanza de provocar un cambio en la Reforma Laboral presentada por el Ejecutivo. Fue una huelga general convocada con desgana por unas cúpulas sindicales que temían caer en el descrédito absoluto si no se movían ante la sangría. Fue una huelga forzada por las bases, un paripé para salvar la cara de los Méndez y Toxo que llevan la revolución en la boca.

Así no. No podemos reducir la huelga a una cuestión flocklórica, del flocklore obrero. Una huelga no es la manifestación del 1º de Mayo. No se puede, no de debería pedir un esfuerzo a los trabajadores (en según qué casos heroico, supone quedar marcado para cuando toque renovar el contrato) sin un objetivo claro, con la esperanza de nada. Este esfuerzo debe estar inscrito en una estrategia de movilización perfectamente planificada para la consecución de unos objetivos concretos, es una herramienta de fuerza para acudir a un proceso de negociación con la patronal y el gobierno. Se puede fallar, pero lo que no se puede es convocar una huelga, y al día siguiente, nada. Todos al trabajo, con un mordisco en la nómina, y a resignarse.

Una huelga para salvar la cara ante las bases es despilfarrar la pólvora en salvas. Los trabajadores lo sabemos, y poco a poco los sindicatos van desangrando su legitimidad y respaldo social. La siguiente huelga tendrá menos respaldo que la anterior, y así se va minando el movimiento obrero desde dentro, con unos sindicatos cuyo único fin es su perpetuación.

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Estas jornadas de movilizaciones en Francia han dejado algunos ejemplos de lo que debe ser una lucha obrera inteligente:
Huelga “Robin Hood” de los trabajadores de la electricidad en Francia

Huelga “Robin Hood”… si entre los mismos medios de izquierda no son capaces de salir de las ñoñerías. A ver, que existe un diccionario, lo que están haciendo esos trabajadores de Enedis (la Red Eléctrica francesa) tiene un nombre: sabotaje. Una forma de sabotaje muy suave. Y ya vamos siendo mayorcitos para no asustarnos de ciertos conceptos, estoy harto del infantilismo y la ingenuidad de la izquierda.

Hacer el máximo daño posible al adversario, reduciendo el castigo a las propias huestes, o proponer una amenaza creíble de hacerlo. Quien no se haya enterado que es de eso de lo que va una huelga, que vuelva al parvulario. Lo que es miserable es convocar a los trabajadores a una huelga que se sabe de antemano inútil, un esfuerzo estéril es absolutamente desmovilizador.

Cortar el suministro eléctrico a grandes consumidores, y restablecérselo a los abonados pobres es una idea genial. Necesitamos miles como esa. Y aplicarlas de forma conjunta y coordinada siguiendo un calendario perfectamente planificado, trenzando la lucha y la negociación como partes de un mismo objetivo.

El poder de la clase trabajadora es absoluto. Sin nosotros no hay nada; nada es posible. Nosotros lo producimos todo, todo funciona gracias a nuestro trabajo. Nos han convencido de que somos reemplazables, una pura commodity en su proceso de producción. Sin embargo, como commodity que somos un desabastecimiento general de la misma provoca la parada de la cadena. Pero ello sólo es posible mediante la unidad de lucha.

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Finalmente. Si hubiera inteligencia en la izquierda, que sé bien que no la hay, deberíamos estar apoyando la lucha de nuestros vecinos (si es que algún día queremos esperar reciprocidad). Apoyar las movilizaciones obreras en Francia, no sólo testimonialmente (que también es importante para lograr la unidad obrera, tejiendo puentes y relaciones de camaradería y fraternidad) sino con acciones efectivas que colaboren y potencien los efectos de una acción francesa.

Se admiten ideas.

Al producirse el golpe militar del 36, los estibadores del puerto de Estocolmo se pusieron en huelga, y durante el conflicto se negaron a cargar cualquier barco con destino a la España controlada por los fascistas. El día que logremos generalizar acciones como esta… je, ya no hará falta nada más. La partida estará ganada.

Ahora, a berrear viendo por televisión a unos analfabetos en calzoncillos de colores, haciendo propias gestas deportivas ajenas merced al pegamento social del sentimiento patriótico.

On a ce qu’on mérite.

12 comentarios »

  1. Me encantaría extenderme. Pero ni tengo tiempo, ni por suerte, la necesidad: ya nos conocemos.

    Soy algo malthusiano (aunque no tanto), y lo que pongo aquí es muy mal visto. Políticamente incorrecto. Tampoco lo suscribo al 100%, pero hay una cosa clara: hay que pensar y meditar sobre lo que decimos.

    http://cassandralegacy.blogspot.com.es/2016/06/social-equity-and-destruction-of-planet.html

    Para mí, hay una pregunta muy importante que cada vez me preocupa más, sobre todo, porque todo dios la pasa por alto. ¿Por qué?¿Con que finalidad?¿Cual es la meta de la lucha, cambio político, cambio de paradigma, transición energética, el tema del consumo?

    Algún día explicaré por estos lares el paradigma de las renovables del Plà de Sant Jordi de Mallorca, cómo se llegó al pico del agua fósil, y las dos tristes opciones políticas aplicadas como ‘solución’ que acaban por forzar exactamente ‘la solución’ del reverendo Malthus (por pura estupidez humana, más que por otra cosa, bueno, avaricia…).

    Comentario por Beamspot — 18 junio 2016 @ 12:36 | Responder

  2. Menos mal. Empezaba a pensar que era raro. Le digo a todos los que se emocionan con lo de Francia que no, que el seguimiento es mínimo y que aquí a la gente le molestan las huelgas de “esos radicales de gauche, funcionarios, sindicalistas, jetas y vividores que solo molestan para nada”. Eso piensan aquí.

    Pero también trato de compartir el hecho diferencial de la organización sindical, y de cómo con poco seguimiento están sabiendo cómo y dónde pegar para que sea efectiva, chapeau por ellos. Y si, la ley ya dijo Valls que estaba inspirada en la reforma de Rajoy, manda carallo lo que hay que ver y oír. En esas estamos. A nivel de compromiso y lucha, auí no están mejor que ahí. Pero los sindicatos, en eso hay mucha diferencia. En España han desaparecido y no se les espera.

    Comentario por wenmusic — 18 junio 2016 @ 16:36 | Responder

    • Cada general debe luchar con las fuerzas de que dispone. Se ha dicho muchas veces que Francia es de los países desarrollados con menor tasa de afiliación sindical. Es decir, cuentan con un pequeño número de tropas para presentar batalla. Y, sin embargo, están creando una resistencia efectiva y ya hay varios puntos que se han reformado (que yo recuerde, en España la Reforma Laboral del PP fue aprobada sin modificaciones, y la del P$O€ creo recordar que sólo sufrió algo de maquillaje en el Congreso).

      Al final, tanto las dos españolas como la francesa tienen como principales ejes acabar con los convenios sectoriales, abaratar el despido y hacer más flexibles los horarios (horas extras). Sonche cuspidiñas ou, a lo menos, camiñan ma mesma dirección (neoliberal).

      Lo divertido del caso español, es que se trata de una reforma laboral en dos fascículos, que se complementan perfectamente. Es como si PP y P$O€ se hubieran puesto de acuerdo para aprobar una misma reforma en dos partes. O más bien, ambos actuaron acatando las mismas órdenes, el P$O€ dio un giro de tuerca, y el PP otro más.

      Comentario por Mendigo — 18 junio 2016 @ 17:39 | Responder

  3. “una mayoría de trabajadores (especialmente en el sector servicios) que sigue lamiendo culos.”
    lamer culos no es lo mismo que desmotivado, resignado, cansado y con ganas de tener los menos problemas posibles.

    “Los trabajadores lo sabemos, y poco a poco los sindicatos van desangrando su legitimidad y respaldo social”
    ¿Puede ser esa la causa de tanto lameculo?

    “El poder de la clase trabajadora es absoluto.”
    ¿Y qué parte de responsabilidad tenemos? ¿El único fallo que cometemos es no saber defender nuestros derechos? ¿Podríamos tomar las riendas de la producción completamente?(Mondragón)
    Demasiadas preguntas y demasiado complejas para mí.

    Coincido contigo en que hay que encontrar una forma de poder defender a la gente de la que se abusa pero sin que ellos tengan que arriesgar sus ya de por si su precaria situación.

    Comentario por Lepton Tau — 18 junio 2016 @ 20:29 | Responder

    • No creo que en Mondragón los trabajadores tengan el control de la producción, pero bueno, digamos que es un paso en la democratización del puesto de trabajo.

      Mira, podemos buscar culpables en los sindicatos, si eso nos hace sentir más reconfortados. Y seguramente lo serán. Pero al final a quien le interesa la lucha es a los curritos. La cobardía de uno es la excusa de la cobardía del de al lado, eso lo sabía todo ejército más o menos profesionalizado desde hace milenios, y lo han intentado controlar con disciplina. Porque en una legión romana, la forma más segura de salir con vida era mantener la formación, apretar los dientes y tirar pa’lante, cubriendo con tu escudo a tu compañero. Hacer lo que pide el cuerpo, que es ceder al temor y salir corriendo, es garantía de morir cazado como un conejo.

      También es cierto de que los hombres, y las mujeres, ya no son lo que eran. Especialmente en el sector servicios, donde abundan los monitos y las monitas.

      Cada pueblo tiene la suerte que merece.

      Comentario por Mendigo — 20 junio 2016 @ 9:49 | Responder

  4. Reblogueó esto en Matad al mensajero.

    Comentario por Matad Al Mensajero — 19 junio 2016 @ 9:56 | Responder

  5. Tal vez parte -o mucha- de la diferencia de aquí con Francia es el carácter “representativo” de los sindicatos mayoritarios. De forma similar a la infantilización que produce la representación política. Quien espera que otros -supuestos representantes- le resuelvan todos sus problemas, acaba siendo incapaz de hacer nada por sí mismo.
    No sé si la CGT en Francia tendrá el mismo carácter que aquí en España, pero aquí los sindicatos de acción directa (CNT, CGT) están bajo mínimos. Aquí la gente ha perdido la capacidad de actuar por sí mismos. Son dependientes. Son niños.
    Y los niños hacen lo que sus papás les digan. Ya sean líderes políticos o sindicales.
    Y sus papás de aquí sirven todos al Régimen, como no puede ser de otra manera. Los sindicatos mayoritarios de aquí son representativos, y en consecuencia, son amarillos. No van a hacer nada realmente relevante que ponga en peligro el orden establecido.

    Antes de poder hacer nada serio para cambiar las cosas, hace falta madurez. Reeducar a la sociedad. Una vez que haya suficientes adultos, podremos hacer cosas. Pero sin adultos, al único sitio a donde vamos a llegar es a las urnas, a votar al sonrisas de turno. Y nada más.

    Comentario por Ocol — 20 junio 2016 @ 0:10 | Responder

    • Estoy de acuerdo. La profesionalización de la política y la profesionalización del sindicalismo, sumen al ciudadano/trabajador en la abulia. Además de ser una fenomenal forma de cultivar TRAIDORES. Si no peleas por tus derechos, no esperes que nadie lo haga por ti. Cada uno busca su propio interes.

      Comentario por Mendigo — 20 junio 2016 @ 9:42 | Responder

  6. Hola!

    Hemos visto tu blog hoy por primera vez y nos parece genial como escribes. Trabajo para la agencia Mamen Comunicacion y llevamos la cuenta del Hotel Wellington entre otras. Podrías ponerte en contacto conmigo en maria@mamencomunicacion.com para añadirte a nuestra base de datos y mandarte alguna convocatoria que creo que puede interesarte?

    Muchas gracias!

    Comentario por María González — 21 junio 2016 @ 12:31 | Responder

    • María, no sé si lo dices en serio porque debo ser la persona menos indicada del orbe para tratar temas de protocolo. Si es así, te agradezco el halago, pero por poco que valga mi pluma no es mercenaria, no se vende. Yo no trabajo ni para Mamen ni para nadie.

      Si me has leído un poco, ya te puedes figurar lo que me gustaría hacer con el Hotel Wellington y con todos los que en él se hospedan. ¿Sabes en qué se convirtió, en el Madriz del 37, el Hotel Ritz?

      Voilá, un comedor popular. El Palace era una residencia infantil.
      😉

      Si, a pesar de declinar tu oferta, decides quedarte por aquí, sé bienvenida. Prometo compartir al 50% las ganacias que me genera este blog. ¿Aceptas la oferta?
      😄

      Comentario por Mendigo — 21 junio 2016 @ 17:46 | Responder

      • ¿No es Barcelona?

        Comentario por Ocol — 21 junio 2016 @ 22:32 | Responder

        • Hosti tú, tienes razón, qué colada. Es el Hotel Ritz… de Barcelona.

          Nada, gracias por avisar. Lo dejo como muestra de mi burrería. Como no frecuento ni uno ni otro…

          Comentario por Mendigo — 21 junio 2016 @ 22:36 | Responder


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