La mirada del mendigo

16 agosto 2016

Las ovejas más caras del mundo

Filed under: ecología — Mendigo @ 12:28

De nuevo, vuelve a arder el Concello de Cualedro. Como el año pasado, como el anterior… como todos los veranos desde hace muchos años. Y no es el primero de este verano, ni seguramente será el último (de hecho, aún queda lo peor, el tramo final del verano, donde se concentra la actividad incendiaria).

Si la Península es (con Grecia) el lugar con más incendios forestales de Europa, y Galicia es sin duda el lugar con más incendios forestales de España. De lejos. Imaginad el estado en que se encuentra el municipio con mayor reincidencia de fuegos de toda Galicia. Bueno, no hace falta que os lo imaginéis, podéis echar un vistazo al Google Maps. La sucesión de incendios, año tras año, hace que esta zona esté en proceso de desertificación (se pierde la fracción orgánica del suelo por escorrentía, y sólo queda la granulometría más gruesa y, en ocasiones, la misma roca madre queda expuesta). Un desierto en Galicia, parece broma, pero es muy triste.

Veamos los medios movilizados para sofocar el último incendio: “…3 técnicos, 12 agentes, 35 brigadas, 16 motobombas, 3 palas, 7 helicópteros y 5 aviones.”

Contando que cada hora de helicóptero le cuesta a la Xunta 6.000€, podéis echar cuentas del coste para el Estado que supone alimentar al rebaño de 20 o 30 ovejas (existen otras causas, pero en esa zona la motivación principal de los incendios es crear pastos nuevos).

Notable, porque el coste de una oveja viene a ser poco más de 50€. Y para alimentar a un rebaño valorado en 1.000 o 2.000€, el año pasado un viejo provocó un incendio que supuso unos costes para el erario público de 5 millones de euros. Alimentar a cada oveja del viejo, nos costó a los gallegos 250.000€, que tuvieron que naturalmente detraerse de otras partidas (100 millones de € todos los años en extinción, que bien invertidos en educación sí que podrían poner fin al garrulismo incendiario).

En serio ¿qué sentido tiene esto? Que nos estemos gastando millones de € en apagar incendios en el culo del mundo, aldeas pobladas por cuatro acémilas que no son capaces de salir de la animalidad en la que crecieron. Incendios que, además, ya ni siquiera amenazan valores naturales, pues la reiteración incendiaria ha convertido esta otrora fértil tierra en una sucesión de navas y terrenos baldíos.

Me parece ridículo seguir jugando a este juego: un palurdo provoca un incendio, y la sociedad gallega pone los medios para apagarlo. Y así una y otra vez. El aldeano con un mechero, y tenemos que movilizar hidros, helis, camiones, paleadoras… y personas que se juegan la vida para apagarlo. No tiene sentido. Total, para evitar que arda hoy lo que va a arder mañana, y pasado mañana…

Por lo tanto, me reafirmo en la idea de cuál es la solución final a este choteo que se traen los palurdos todos los veranos: que la Xunta (y el gobierno central, porque los Canadair son del Ministerio de Defensa, y también intervienen la UME) pase la factura de la extinción al concello afectado.

En municipios normales, donde el incendio se debe a una imprudencia, un accidente, y es un hecho aislado, el quebranto económico a las arcas municipales será puntual y perfectamente solventable. Sin embargo, aquellos concellos en los que existe una reiteración de incendios, tendrán que sacar ese dinero de otras partidas del presupuesto. Así, los costes recaerán sobre las zonas donde se producen, en vez de repartirlos entre todos. Si el monte es privado para repartir beneficios de sus repoblaciones de pinos y eucaliptos, que también lo sea para hacer frente a la factura de la extinción de incendios en ellos.

De esta forma, se hará justicia. Los municipios en los que sus habitantes sean civilizados y tengan un modelo sostenible de ordenación del territorio progresarán, y aquellos poblados por bestias bípedas se empobrecerán. Y quizá cuando vean que el ayuntamiento no tiene dinero para parchear la carretera que va a la aldea, o que las farolas no se encienden porque la compañía eléctrica ha cortado el suministro por impago, empiecen a cambiar de actitud. O no, en cualquier caso, se harán daño a sí mismos y a su tiera, y no al conjunto de Galicia como hasta ahora.

Los actos deben traer consecuencias, y que cada pueblo reciba lo que se merece. Quizá al fin así se aprenda a actuar con responsabilidad.

Lo que más gracia me hace es que, en muchas ocasiones, esas ovejas de alimentación millonaria están, encima, subvencionadas con fondos de la PAC. Estamos subvencionando el atraso y la destrucción del medio natural: cuánto bien harían esas subvenciones creando institutos de investigación o un semillero de empresas tecnológicas, para retener en Galicia los jóvenes brillantes, y no mantener la sopa boba a cuatro viejos cerriles y malintencionados.

Porque el principal culpable de esta situación no es tal o cual palurdo, el verdadero responsable es la ignorancia y la miseria. La solución al carnaval incendiario de todos los años es traer el desarrollo a Galicia, pues una persona con estudios y un buen trabajo, no se dedica a ir dejando una mecha encendida atada a unas cerillas con cinta aislante bajo unas xestas.

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19 comentarios »

  1. Reblogueó esto en Matad al mensajero.

    Comentario por Matad Al Mensajero — 16 agosto 2016 @ 12:48 | Responder

  2. Reblogueó esto en Alien Socialy comentado:
    Un muy buen resumen de las consecuencias de no actuar sobre las (in)culturas locales y localistas, y la propuesta de responsabilizar al perpetrador y a su entorno. Complicadas ambas.

    Comentario por JEspada — 16 agosto 2016 @ 16:32 | Responder

    • Es que hay que dejar clara una cosa: los incendios en el NW peninsular (Galicia, pero también Portugal al N del Tejo, Asturias y Cantabria) son un fenómeno social. Si hoy va un pirao y le pega fuego a un monte, la culpa es de ese fulano y sería injusto culpar a toda la sociedad. Pero carallo, cuando año, tras año, tras año arden los mismos parajes… no, esto no es una casualidad, no es un accidente. Es imposible que se dé este fenómeno sin una justificación y respaldo social a este tipo de conductas.

      Sólo hace falta hablar con algunos paisanos para que casi ninguno reconozca que los incendios están bien, pero todos están de acuerdo en que el monte está sucio, y de alguna manera habría que limpiarlo. Sucio está su puto cerebro.

      Comentario por Mendigo — 20 agosto 2016 @ 14:29 | Responder

  3. Hola Mendigo:

    Efectivamente, si quedara en esta tierra cualquier rastro de decencia y orgullo (por mínimo que fuera), hace ya tiempo que se habrían empleado medidas iguales o similares a las que propones.

    Por desgracia, todos sabemos que entre administradores y administrados se ha establecido una simbiosis propia de la repugnante condición de parásitos a la que pertenecen (vosotros dadnos el voto que nos permitirá seguir administrando el “cortijo” como a nosotros nos salga de los cojones y, a cambio, nosotros, os dejaremos seguir revolcándoos en el estado de miseria moral que os proporcionamos y en el que, al no haber conocido otra cosa, tan a gusto parecéis estar).

    Sufro por esta tierra, no por la morralla que la habita.

    Un saludo y resguárdate del calor.

    Comentario por Daniel Pérez — 16 agosto 2016 @ 21:12 | Responder

    • Básicamente es eso. Es un acuerdo tácito de dejar a los aldeanos seguir hozando en el lodazal a cambio de su apoyo incondicional, unos y otros albergando la esperanza de que nunca nada cambie.

      “Entre el gobierno que hace el mal y el pueblo que lo consiente, hay cierta solidaridad vergonzosa.”
      ― Victor Hugo

      Comentario por Mendigo — 20 agosto 2016 @ 14:24 | Responder

  4. Mirando el numero de efectivos desplegados: (3 técnicos, 12 agentes, 35 brigadas, 16 motobombas, 3 palas, 7 helicópteros y 5 aviones) y mirando la cantidad total de agentes en toda Galicia, parece una oportunidad estupenda para hacer un Airdrop masivo de drogas, con toda la atención de los helicópteros y la vigilancia aérea enfocada en los incendios.

    Evidentemente la Xunta sacara su parte de tajada y ademas el beneficio económico/político, ya me extraña no haber visto a Feijoo manguera en mano y camisita blanca ganandose el apoyo de los adorables abueletes por las aldeas mas maltratadas.

    Gran articulo como siempre.

    Comentario por Indingente — 16 agosto 2016 @ 21:19 | Responder

  5. Creo q algo parecido te lo lei a ti o a otro bloguero en naturaleza cantabrica, pero creo q era en el caso de la muerte de lobos en Asturias, Yo lo matizaria un poco, mejor seria que mientras no aparezca culpable se paralizan todas las subvenciones al concello y sus habitantes, pq estoy seguro q todo el mundo sabe quien fue, como pasa muchas veces tb en Asturias, pero nadie dice nada.

    Comentario por Emilio Fernandez — 17 agosto 2016 @ 14:35 | Responder

    • En lo pueblos no puedes cagarte un pedo en medio del campo sin que a los dos minutos todo el pueblo esté ya enterado de lo que has comido. Claro que saben! Pero callan, por cobardía o complicidad.

      Lo que propones es otra opción, es cuestión de estudiar qué podría ser más efectivo. Pero la cuestión es que esta reiteración de incendios salga cara. Porque ahora es al revés, cuantos más incendios, más inversiones directas e indirectas en el municipio (más gente cogen en las cuadrillas, y si el fuego se desmanda, aún los alcaldes piden indemnizaciones por zona catastrófica, cuando catastrófica ha sido la gestión del monte que ha llevado a esta situación). Ninguno se plantea dimitir, por supuesto.

      Comentario por Mendigo — 20 agosto 2016 @ 14:20 | Responder

  6. Como posible solución serían las quemas controladas, que ya se realizan peor de manera testimonial.

    Comentario por Daniel — 17 agosto 2016 @ 16:18 | Responder

    • Pero ¿qué problema solucionan las quemas controladas? El fuego, controlado o no, destruye los microorganismos que hacen que la tierra sea un sistema vivo. Mata a los insectos, a pequeños mamíferos y reptiles, y destruye las raíces de las gramíneas y retama que retienen la tierra.

      Todo ese daño ¿para qué? ¿con qué objeto? Ya hay tractores que de una pasada desbrozan lo que sea sin necesidad de hacer tanto daño como una quema. Si es que existe una necesidad de desbrozar, que la mayoría de las veces, no la hay. Date cuenta que el monte bajo está preparando el suelo para que puedan asentarse especies de mayor porte. Si lo quemamos una y otra vez, en vez de hacer suelo, lo estamos perdiendo.

      Comentario por Mendigo — 20 agosto 2016 @ 14:17 | Responder

  7. Acabo de ver este documental y te lo recomiendo vivamente. Ignoro si se ha estrenado en España, ni si existe traducción al castellano. Toca muchos palos, pero todos con acierto: la comida, los deshechos, los bancos, la forma de gobernar, la educación… Entre otras presentan como alternativa a la forma de gobierno actual la de un parlamento elegido por sorteo. Defienden la biodiversidad en toda su extensión, desde la forma de producir alimentos a la de gestionar los bancos. No tiene desperdicio y hay que difundirlo:

    Comentario por Aurora — 20 agosto 2016 @ 21:20 | Responder

    • Bajando.
      Me lo miro y ya te cuento. Lo del parlamento elegido por sorteo… bueno, es una mejora sobre la oligarquía actual, pero realmente mi modelo es suprimir el parlamentarismo e instaurar la democracia directa. En habiendo capitán, no manda marinero. Sería una tontería que se casaran por poderes estando los novios presentes. Si hoy en día no sólo es posible, sino trivial que la población pueda votar directamente los proyectos de ley, no es necesario acudir al principio de representatividad.
      Un abrazo!

      Comentario por Mendigo — 20 agosto 2016 @ 23:54 | Responder

  8. Totalmente de acuerdo, y también con los otros textos que has dedicado al tema. Los propietarios quieren plantar y cortar lo que lles saia do carallo, que para eso es de su propiedad dicen, eso sí, el coste de apagar los incendios en “su” monte que lo paguemos todos…
    Es desesperante como la mayoría de gallegos repiten sin cesar la cantinela de “limpiar el monte” y “monte abandonado”. Yo soy de Ourense ciudad pero me he pasado veranos enteros por zonas Pereiro y Maceda. Cada vez que llevamos a mi abuela a la aldea la muller se angustia porque está todo sin cultivar y las casas abandonadas (luego tira los papeles de caramelos y los pañuelos al suelo…ejem) a mí lo que me horroriza es no dejar de ver casas espalladas en todo el trayecto. Esa carretera Pereiro-maceda es bastante agradable, debe ser de las pocas que quedan con árboles (la Xunta las está talando todas, es horrible). Hay un sector de gallegos (especialmente de la generación de mis padres) que tienen idealizado el monte antropomorfizado y despejado de antes de repoblar con pino y eucalipto y se abandoraran tierras. Para ellos hay que desbrozar el monte, cultivar esas tierras, meter el pastoreo de nuevo…en fin. Espero que vaya mudando esa mentalidad, aunque soy pesimista, esto sólo lo arregla Panorámix

    Comentario por Violeta — 25 agosto 2016 @ 22:16 | Responder

    • Bueno, quería agradecerte que me dieras pie para iniciar un nuevo artículo, extendiéndome sobre tu comentario.

      Como ya me explayo allí, sólo quería añadir aquí otra explicación al hecho de que tu abuela no vea mal tirar cosas al suelo. Tu abuela ha crecido en un mundo donde no existían los materiales sintéticos: todo era biodegradable o, al menos, inerte. Todas las inmundicias de la aldea se tiraban, como se ha hecho desde hace milenios, en un vertedero a la salida de la aldea. Muchas veces al río. No era lesivo para el medio, pues la población era pequeña y los materiales eran de origen animal o vegetal, como mucho algo de hierro o cobre que ya no se le pudiera dar más uso.

      Que alguien tirase una banqueta de madera y mimbre al río no era grave: en dos o tres años, ya no quedaba nada de ella. Lo grave es que su nieto sigue haciendo lo mismo con la silla de PVC, con el butacón de polipiel, con…

      Y como le comentaba a Daniel: el sistema educativo no está siendo capaz de quitarle la boina a los críos y extirpar esas costumbres que, como los incendios, se originan por querer aplicar paradigmas de ayer en el mundo de hoy.

      Por cierto, de Maceda a Baños de Molgas, Xunqueira de Ambía y Allariz, siguiendo el Arnoia, está la mayor mancha boscosa (autóctona, no monocultivo de pinos) de la provincia. No te quejes, que aún tienes suerte.😉

      Comentario por Mendigo — 26 agosto 2016 @ 15:13 | Responder

      • Gracias a ti por tus acertadas reflexiones☺ Tienes razón, no le entra en la cabeza la separación compost/plástico jajaja…ni aunque vea que pasa el tiempo y eso no se degrada! Curiosamente de mis otros abuelos, que tuvieron que marchar a Francia a trabajar y sacar adelante a la familia, no recuerdo esos comportamientos…

        Comentario por Violeta — 28 agosto 2016 @ 20:19 | Responder

        • Es que hay diferencia.

          En Francia, Alemania… es raro ir caminando y encontrarse con un plástico tirado en el suelo. Aquí… ejem. He encontrado hasta microondas, sillas de bebé, ordenadores, baterías de coche… hoy, sin ir más lejos, un lavabo y una nevera, tirados al lado de un camino.

          Es pura y llanamente civilización. Galicia es un país culturalmente tercermundista. Y así nos luce el pelo.

          Comentario por Mendigo — 28 agosto 2016 @ 23:37 | Responder

  9. […] la pasada entrada, Violeta hace un comentario que creo que da exactamente en el clavo. Un par de […]

    Pingback por Incendios forestales en Galicia: comprendiendo la insania | La mirada del mendigo — 26 agosto 2016 @ 9:08 | Responder

  10. Hace unos días estuve en la isla de Cortegada, en la ría de Arousa. Es un espacio actualmente protegido (pertenece al Parque Natural das Illas Atlánticas) donde en su momento se hicieron diversas plantaciones de pino y eucalipto. Y son plantaciones increíblemente delimitadas: estás caminando por un bosque de pinos, y de repente y sin término medio te encuentras en medio de una frondosísima fraga gallega, y 500 metros más allá, y también sin término medio, estás en un eucaliptal. Todo muy, muy delimitado.

    Es un sitio cojonudo para apreciar algo que todo el mundo sabe, pero que los interesados en ganar dinero rápido no están dispuestos a admitir:

    – En la isla, el bosque autóctono no se limpia, no se cuida, no se desbroza (recordemos que es un entorno natural protegido). Ni falta que hace: consiste en una densa bóbeda de hojas (no se llaman frondosas por nada), bajo las cuales se está fresco y a gusto ya que casi toda la radiación solar es absorbida por las hojas de los árboles. Y hablo de los días más calurosos de agosto y en plena alerta roja de incendios, con un calor insoportable al sol. Esa misma sombra hace que, aunque haya vegetación en el suelo, ésta no se dispare ya que apenas hay luz, y de hecho se podría pasear perfectamente por éstos bosques rodeando los distintos matorrales y ramas que hay (digo “podría”, ya que está estrictamente prohibido salirse del camino marcado. Recordemos que es un espacio protegido). Lo he dicho siempre: se puede pasear por cualquier carballeira (robledal) natural que no haya sido “limpiado” en décadas, y sólo tendrás que ir esquivando pequeñas ramas y plantas. El suelo y subsuelo rebosa de humedad, de vida, metes la mano y notas tierra viva como el mejor abono fertilizado. La sensación es tan fresca y húmeda, que haría falta mucha gasolina para conseguir iniciar un incendio en un entorno como éste.

    – Los pinares y eucaliptales hay que limpiarlos periódicamente para que no se llenen de maleza (en sitios menos cuidados, se llenan de silvas). Son zonas de terreno seco y arenoso, y muy caliente al sol ya que las coníferas apenas dan una sombra que merezca tal nombre, al mismo tiempo que sus raíces absorben cualquier vestigio de humedad que pueda haber en el suelo. El calor es agobiante, el terreno seco (por lo que muchas silvas se resecan en verano) y el sol da de pleno. Se que la mayor parte de los incendios son provocados, pero realmente no parece que haga falta para que en cualquier momento algo aquí empiece a arder.

    Comentario por marcostonhin — 30 agosto 2016 @ 9:59 | Responder

  11. […] Llevo ya muchos años explicando cuál debería ser el eje de la política antiincendios (en este caso, gallega, pero el mismo razonamiento sirve para cualquier lugar del cuadrante NW peninsular): desactivar los intereses que existen en que un monte arda. Una de las medidas sería establecer un sistema de incentivos a los concellos para que el monte NO arda (y no al revés, ahora llueve dinero sobre los concellos incendiarios), básicamente pasándoles la minuta de la extinción. […]

    Pingback por Si privado, privado para todo | La mirada del mendigo — 9 septiembre 2016 @ 10:54 | Responder


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