La mirada del mendigo

20 noviembre 2016

Sumideros

Filed under: ecología — Mendigo @ 23:35

Habréis visto muchas veces lo que se conoce como Curva de Keeling, la concentración de CO2 en la atmósfera:

La tendencia es evidente, pero no sé si os habéis percatado de la forma en dientes de sierra que tiene la curva. ¿A qué se deben esas oscilaciones de periodicidad anual? Es la marca que deja la respiración de la Tierra. En los meses cálidos en el Hemisferio Boreal (donde se encuentran la mayor parte de la superficie emergida del planeta), la actividad biológica de los vegetales se acelera, retirando CO2 de la atmósfera. Al llegar el frío, esta fábrica de oxígeno se ralentiza, recuperando el máximo invernal del año anterior y añadiéndole un poquito más. La sucesión de todas esas oscilaciones estacionales, en el largo plazo, es una curva con una tendencia nítidamente ascendente debido a las emisiones antropogénicas. Aunque la escala en el largo plazo de ambos fenómenos es diferente, fijándonos sólo en un año, es importante darse cuenta de la capacidad de fijación de CO2 que tienen esos pulmones verdes.

Tratando del cambio climático, siempre se pone el acento, y con razón, en las fuentes de emisión de gases de efecto invernadero (CO2, CO y CH4, principalmente). Sin embargo, en ocasiones pueden ser los sumideros la forma más eficiente de lucha contra el calentamiento global. Por ahora, la reacción más poderosa que conocemos para fijar el CO2 atmosférico es ésta: CO2 + H2O –> C6H12O6 + O2. Exacto, es la reacción global de la fotosíntesis (exactamente, la fotosíntesis oxigénica, hay otra basada en el azufre y no en el carbono, propia de algunas bacterias). Básicamente, una reacción endotérmica (necesita de la luz solar) que consigue crear azúcares con los que la planta construye sus estructuras, a partir del CO2 atmosférico y del agua, obteniendo oxígeno como subproducto de la reacción.

Efectivamente, la respiración de las plantas y del mismo suelo invierte ese proceso durante las horas de oscuridad, consumiendo O2 y liberando CO2. Sin embargo, el balance es positivo para la primera reacción. De hecho, hace unos 2.000 millones de años la atmósfera del planeta estaba envenenada de CO2 procedente de la actividad geológica y fueron las cianobacterias, una de las formas más básicas en las que se manifiesta la vida, las que empezaron a retirar ese CO2 de la atmósfera y, mediante la fotosíntesis, devolver oxígeno, incrementando paulatinamente su concentración hasta hacer posible la aparición de otras formas de vida más complejas, que necesitaban ese oxígeno para poder respirar. Piénsalo de otra forma: el oxígeno que estás respirando inconscientemente no siempre estuvo ahí, algún día fue el desecho de una planta o un alga en su proceso de crecimiento y formación de estructuras. La gran mayoría del oxígeno molecular que hace de la atmósfera terrestre respirable, ha sido liberado por un ser que la clorofila ha teñido de verde.

¿A qué viene esta introducción? ¿Dónde quiero ir a parar?

Os lo cuento. Quiero ejemplificar entre la aproximación del ignorante que utiliza temas ecológicos o climáticos para poner pose de comprometido, y las vías que realmente son eficientes y significativas para resolver un problema. Un ejemplo lo expliqué con el problema de las tres amigas: al final, la que menores emisiones asociadas tenía, de largo, era la urbanita que pasaba de rollos ecológicos, mientras que la ambientalmente concienciada y la amante del rural multiplicaban sus emisiones de CO2e.

Ahora os quiero poner un ejemplo real de imbéciles jugando a la ecología. El otro día me entero que en una villa del Sur de Ourense, había un debate sobre ¿adaptación? al cambio climático. Por entonces estaba en la aldea, así que pensé en acudir, claro. Pero luego pensé un poco más, y como ya me conozco el percal, acabé concluyendo que lo mejor que podía hacer por el cambio climático (y mi salud mental) era no coger el coche para ir a Verín.

Acerté de pleno. De hecho, el nivel de insensatez rebasó mis ya altas expectativas: además de los consabidos paneles solares (sabía que iban a salir, son el protagonista estelar de toda operación de lavado de imagen que se precie) y demás palabrería al uso, alguien propuso que el concello adquiriese un autobús eléctrico, para fardar ante los asistentes a los (inexistentes) congresos que se celebren en la villa. Postureo, postureo, postureo. Cuando me enteré de las conclusiones del “simposio”, bullían en mí los impulsos homicidas.

Vamos a ayudar a estos cabestros y darles unas líneas de actuación si es que de verdad, que no, quieren reducir las emisiones de efecto invernadero. Como comentamos con el caso de las tres amigas ¿cuál sería la recomendación para una villa de la Galicia profunda? Aumentar la densidad de población. Es decir, por medio de las herramientas que un Concello tiene a su alcance, el IBI (para machacar las ya construidas) y el PXOM (para dar cerrojazo a que se construyan más), limitar la expansión de la villa según el modelo portugués de “vomitona con tropezones”, con un paisaje de casas con jardincito (lo que aquí llamamos chalé) esparcidas en derredor. Igualmente, un ayuntamiento tiene otra herramienta fiscal tremendamente potente para poner coto a las emisiones de CO2e: el IVTM, el impuesto de circulación. Desligándolo de un parámetro arbitrario y obsoleto como la “potencia fiscal” (que no es potencia sino una función de la cilindrada) y haciéndolo proporcional a las emisiones de CO2 homologadas (mucho más altas en los SUV y 4×4) lograríamos promover una reducción enorme en las emisiones. Y no sólo no gastaríamos ni un duro de las arcas municipales, sino que éstas se llenarían a cuenta de los vecinos que perseverasen en su despilfarro energético.

¡Ah, carallo! Ecologistas sí, pero en su justa medida. La medida en la que no nos afecte a nuestra legítima necesidad de ostentación.

Y, sin embargo, éstas serían las actuaciones significativas: en el ejemplo de las tres amigas, una reducción de emisiones de entre un 47% (caso de la pija concienciada que vive en un chalet), y un 73% (la que vive en la aldea y baja a trabajar a la villa) si conseguimos que fijen su residencia en el casco urbano.

Sé bien que las anteriores medidas es extremadamente improbable que sean implementadas por consistorio alguno, al menos hasta que no se resuelva el problema de origen que aqueja a la sociedad española y que en la Galicia profunda es una pandemia: el palurdismo. El atraso cultural que hace que construyamos nuestra vida en torno al qué dirán, una existencia que encuentra su sentido en escalar peldaños de la pirámide social en vez de en lograr la satisfacción íntima del desarrollo personal. Seguimos siendo una sociedad atrasada, nuestra vida está determinada por el parecer de la tribu. Somos, en suma, unos paletos (y eso no se arregla comprando un SUV con llantas de 18″).

Bueno, disculpad esta digresión.

Las medidas propuestas en la anterior entrada, ciertamente limitarían en gran parte las emisiones de CO2e. Pero aún hay otro tipo de actuaciones que, en un medio rural como el que nos ocupa, serían prioritarias. Y a cuenta de esto venía la introducción. Me parece cínico, ofensivo, una burla que alguien de la raia seca plantee con el candor que da la ignorancia la cuestión de cómo contribuir a paliar el cambio climático (supongo que se referirían a eso, porque adaptarse a él, sería tan fácil como poner un aire acondicionado, de puro analfabetos es que no saben ni expresarse).

¿Qué pueden hacer estos tipiños, aún antes de aumentar la densidad de población? La respuesta es clara: ¡DEJAD DE QUEMAR EL MONTE!

Señores, que estamos en el epicentro de la actividad incendiaria gallega; qué poca vergüenza hay que tener para hablar de paneles fotovoltaicos cuando cada año arden cientos de hectáreas de pinares y monte bajo en la comarca. Sabemos que el CO2 generado por los incendios supone la quinta parte de la contribución global antropogénica de gases de efecto invernadero.

Dejémosnos de zarandajas y echemos cuentas:
Se estima que las emisiones de CO2e (CO2, pero también CO, un agente de calentamiento global aún más activo) en un incendio forestal en nuestros montes (depende mucho de la densidad vegetal) suponen 45 toneladas por hectárea.

En sólo unos días del final de Septiembre, ardieron en la puta provincia de Ourense 6.000 hectáreas, así que podemos estimar que (además del daño ecológico) se liberaron a la atmósfera 270.000 toneladas de CO2e. Sólo en los incendios. Incendios que no surgen por generación espontánea, sino que son provocados por gentes del lugar respaldados por una popular de tolerancia y justificación (más el silencio de la omertá gallega). Por cierto, en la foto aparece, rodeado de llamas, el castillo renacentista que domina la villa de Verín.

La provincia tiene 335.000 habitantes, de los cuales podemos hacer una aproximación en cuanto a su perfil de emisiones: 2/5 viven en el casco urbano, 1/5 en la periferia de las villas y ciudad de Ourense, y los otros 2/5 en las aldeas, la mitad de los cuales bajan a trabajar cada día a las villas de referencia (la otra mitad los integro con los urbanitas, a pesar de que su consumo en calefacción es muy superior).

– Con unas emisiones asociadas de 1.910 kg Co2e/año, los urbanitas (y aldeanos que no se desplazan) suponen unas 384.000 toneladas de CO2e.
– Con 3.619 kg de CO2e/año, los pijos de las urbanizaciones y chalés suponen 242.000 toneladas (suponiendo sólo un quinto de la población).
– Y los descomunales 7.058 kg de CO2e/año para los que van cada día de la aldea a la ciudad: 473.000 T/año. De nuevo, sólo son 1/5 de la población, y su consumo energético es superior al de los 3/5 que no necesitan el coche para su actividad diaria).

Entre todos, podemos suponer que las actividades domésticas de los ourensanos suponen una emisión de 1,1 millones de toneladas de CO2e. Supongamos que la escueta actividad industrial (aunque en Ourense aún hay un polígono industrial bastante considerable, aunque devastado tras la crisis económica) añada un tercio más de emisiones. Redondeando, 1,5 MT de CO2e por las actividades humanas. A lo cual los incendios añaden 0,27 MT más.

¿Quieres reducir las emisiones de CO2? Fácil. No tienes que hacer nada, sólo dejar de hacer: deja de quemar el monte. Y no, no vienen de Talavera de la Reina o Calatayud a prender fuego, son los mismos paisanos del lugar los que lo provocan y lo encubren (con una excepción, tengo fuertes sospechas a que también vienen de Portugal, porque es el camino que toma la mayor parte de la madera quemada).

Reduciendo la criminalidad incendiaria a niveles homologables con el resto del Estado, y ya no digo niveles europeos, estamos limitando de un plumazo un 18% de las emisiones. Una reducción enorme (podéis ver los objetivos voluntarios que se plantearon en la Cumbre de París, la mayoría se compromete a vagas promesas de incrementos moderados) que pasa simplemente por acabar con los incendios forestales.

¿Parece poco? ¿Queremos ir a más?

Pues entonces, la solución no es comprar un autobús eléctrico, sino algo tan humilde y prosaico como ésto:

Pero la cacharrada de baterías de litio no tiene la capacidad de obrar un milagro como éste:

Que quizá le parezca poca cosa al berzotas que se extasía con el último juguete tecnológico, pero ésta y sus compañeras tienen un potencial descomunal en la lucha contra el cambio climático. Y aquí volvemos a los sumideros, y a la biocaptura del CO2.

Bailan mucha las cifras según el clima y las especies, pero en Europa se estima que un bosque joven fija 5 toneladas de CO2 por hectárea y año. Es decir, si en vez de gastar en hacer el paripé (gañanes que hacen su vida de cara a la galería, qué modernos somos que tenemos un autobús eléctrico aparcado 360 días al año), invertimos en regenerar el medio natural, algo tan sencillo como comprar sacos de bellotas (es mucho más eficiente en el género Quercus sembrar que transplantar, y con los 500.000€ que cuesta un autobús eléctrico pequeñito se puede pagar mucho puto saco de bellotas) y conratar unas cuadrillas de trabajadores que las vayan sembrando en las áreas degradadas por los recurrentes incendios, obtendremos una captura significativa de CO2.

¿Cuán significativa?

Bien, sabemos que la superficie forestal de la provincia suman 575.476 ha, de las cuales 319.627 ha están arboladas y el resto están baldías e hirsutas tras el paso de incendio tras incendio (conozco como pocos ese territorio, y seguramente son más). Si comenzamos por ellas la regeneración ambiental, sembrando semillas de Quercus (carballo, rebolo, cerquiño, aciñeira y sobreira), Acer, Fraxinus, Betula… podremos tener durante las próximas décadas un sumidero descomunal de CO2.

Los números son apabullantes: 1,28 MT de CO2e/año. Es decir, compensaríamos casi completamente las emisiones de CO2e de la actividad humana en la provincia (un 85% de reducción es brutal). Con las medidas propuestas de eficiencia energética (una vez más, incrementar la densidad poblacional) podríamos ofrecer un caso único en el mundo: tendríamos una emisión de CO2 neta NEGATIVA. Es decir, con la campaña masiva de reforestación, seríamos un sumidero neto de gases de efecto invernadero.

Por supuesto, cualquier territorio boscoso y poco poblado lo es; pero contando la campaña de reforestación entre las actividades humanas (poner una cubierta vegetal donde no la hay, y hay zonas de la provincia en riesgo de desertificación), seríamos una de las pocas sociedades que pasó de ser un cáncer para el medio natural a ser su salvación.

Claro que para eso, habrá que esperar a que las ranas críen pelo y la España profunda se alfabetice, lo que antes ocurra.

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NOTA: por supuesto, el mismo objetivo de captura del CO2 se puede cumplir plantando pinos, eucaliptos o paulownias en vez de especies autóctonas. Pero no parece muy lógico luchar contra la amenaza medioambiental (y humana) que supone el cambio climático, destruyendo lo que quede de ecosistemas. Vendría a ser un absurdo como curar una enfermedad matando al paciente. Claro, muerto el perro, se acabó la rabia. Y los bosques arden porque están llenos de árboles, como dijo Bush y piensa el 99,99% de palurdos que habitan esta tierra (el monte arde porque está sucio).

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NOTA 2: Está muy extendido un tipo de racismo que no deja de ser un complejo de inferioridad, una manifestación de impotencia frente a un pueblo que está haciendo muchas cosas bien (y, sin duda, muchas mal): los chinos. Si en la anterior entrada os mostraba quién se había convertido en tiempo récord en líder destacado en la fabricación e instalación de aerogeneradores (hace tan sólo un lustro, si alguien me lo hubiera dicho me hubiera reído en su cara, y mira). Ahora os desvelo qué Estado es el que abandera, de largo, la reforestación (cuando en la mayoría del mundo la tendencia es a seguir perdiendo superficie arbolada). Efectivamente, China.

Lo de compadecerse de los pueblos atrasados se nos da que te cagas, sobre todo a la progresía. Ahora bien, cuando uno de esos pueblos se levanta por sus propios medios y amenaza nuestra hegemonía… entonces ya no somos tan multiculturales. Pues haríamos bien en tomar lecciones de todo lo que en Asia están haciendo mejor que nosotros, y esforzarnos en difundir todo lo que nuestra sociedad tiene aún que aportar (que es muchísimo, y no nos damos cuenta).

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15 comentarios »

  1. Ahí NOS has dado, ya que vivo en el Concello de Monterrei, Dejémos de Quemar el Monte.

    Comentario por Luis pelox — 21 noviembre 2016 @ 0:05 | Responder

    • O espazo entre os vales altos do Tâmega e do Arnoia (eu tamén son dalí) podía ser unha das rexións máis fermosas do subcontinente, e non o digo por falar, que teño moito percorrido. Temos unha mestura de clima atlántico, mediterráneo e peninsular, e polo tanto a combinación de especies deses tres espazos climáticos. A Natureza no Sur de Ourense, antes de que os nosos antergos a estragasen (para non morrer de fame, ben é certo) debía de ser flipante.

      Teño pedaleado moito pola túa zona, e por exemplo tedes un sobreiral no Pozo do Demo que é unha xoia (aínda que pasei o outro día e voltou arder pola parte de Ábedes, e xa é a segunda nos últimos cinco anos, que eu lembre). E cara Portugal, en Lamadarcos, hay exemplares marabillosos. Claro que o resto son todos plantacións de piñeiros, agás algún souto por riba de Laza.

      Podíamos ter neses vales unha riqueza para dar de comer a media península: temos auga, temos sol, boa terra… e xa ves como está, os terreos das veigas, a poulo; e o monte, cunha sementeira de piñeiros e eucaliptos. Ou, cara Cualedro, Baltar, Oímbra… xa todo pelado. En vez de preservar a vexetación autóctona e sacarlle rendibilidade ás terras agrícolas, facemos todo mal: as boas terras abandoadas, e os bosques destruídos con plantacións. Destruímos a nosa terra e aínda por riba non saímos de pobres. É que se pode ser máis burro????

      Oes, por certo, anda, cóntame un pouco. ¿Ti sabes de quen foi a idea da “xuntanza” do cambio climático? Sei que agora está gobernando en Verín o PSdG co BNG ¿de cal dos dous saíu esta mamarrachada progre? Estou por apostar que é cousa dos últimos, non sí? E non saberás quen foi o do autobús, non? Era para ir e darlle un premio. En serio. Trofeo a maior imbecilidade ecolojeta. Gañáchelo, meu!

      Comentario por Mendigo — 21 noviembre 2016 @ 0:50 | Responder

  2. Me iba para la cama pero me he quedado leyendo y, ¡pardíez!, que buena entrada.

    Bueno los bosques ademas de sumideros de CO2 son fundamentales para el ciclo hidrológico. Por poner un ejemplo cercano el clima mediterráneo es sumamente frágil al punto de que el hecho de que llueva o no depende criticamente de un pequeño porcentaje de humedad sobre el total que genera la arboleda (me suena un escuálido 1%). Pues bien, años de incendios y urbanismo masivo redujeron la masa forestal al punto que el régimen de lluvias se vio alterado hasta acabar viviendo en una casi perpetua sequía. Ahora vemos las nubes pasar rumbo a Centro Europa donde (sobrados de bosques) descargan a lo bestia en forma de destructivas inundaciones. Ni siquiera la perspectiva de que le caigan chuzos de punto encima de los cuernos a la Merkel me consuela.

    **suspiro**

    De todas formas permite que arroje un débil pero esperanzador rayo de luz sobre tú desesperanzada disertación pues contra todo pronostico……..LAS RANAS CRÍAN PELO, TRONK!!…

    El “Trichobatrachus Robustus”, que lo vi en el Museo de Historia Natural de Londres, Picueto me quede y doblemente ojiplático.

    Vivir para ver. Ahora solo falta que las vacas vuelen.

    XDDDDDDDDDDDDDDDD

    Comentario por fouche — 21 noviembre 2016 @ 1:13 | Responder

    • JOAS JOAS JOAS

      Pues resulta que las ranas han criado pelo antes que los españoles cultura.

      XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

      Complemento tu apreciación recordando que una cubierta vegetal inalterada permite una regularización del caudal de los ríos, limitando las crecidas y los estiajes, debido a su capacidad de retener la humedad. En un suelo desprotegido, el agua de lluvia se va por escorrentía (y con ella, la fracción orgánica del suelo). Muy en concreto el bosque autóctono atlántico, frente a los monocultivos de pinos.

      Comentario por Mendigo — 21 noviembre 2016 @ 12:47 | Responder

      • Ya lo decían los más viejos: los arboles sujetan la tierra. Sin raices que sostengan el humus este se pierde y acaba quedando la piedra viva al aire, fenómeno por cierto muy visible en ese rinconcito que forma Alicante, Murcia y Almería. Aquí por ejemplo el monte es pedregoso y con poca (por no decir nula) cubierta vegetal lo que hace que con las trombas, especialmente en las pendientes, se formen enormes regueros que con el tiempo evolucionan a cárcavas…

        https://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%A1rcava

        Por cierto, no te lo dije ayer pero la foto de la bellota germinando es una cucada.

        Apertas

        Comentario por fouche — 21 noviembre 2016 @ 23:14 | Responder

  3. Comparto la mayor parte de los puntos, pero (siempre hay algún pero) ===> A mi juicio, el ejemplo de la tres colegas está un poco sesgado, ya que no tienes en cuenta sino el corto plazo de las emisiones.
    Si pensamos en la energía que se almacena en las infraestructuras que construimos y en las emisiones que llevan aparejadas, quizá la cosa cambia.
    Osea, que dispersar (o mantener dispersa) la población y las infraestructuras aparejadas, tiene grandes ventajas energéticas (y por tanto emisiones) y de sostenibilidad a medio y largo plazo. Siempre que entre los escenarios futuros cuentes como necesario, el abandono de las ciudades.; por insostenibles…
    Por otra parte tambien opino la única forma de evitar que el monte siga ardiendo es poblarlo, con personas o con espíritus, pero poblarlo.
    Ya que todas “las cosas” se destruyen o queman siempre “en ausencia de lo sagrado” .
    Creo que transformar “monte” en “bosque poblado” es la solución natural a nuestro colapso civilizatorio.
    Quizá todo un poco ecoutópico.
    Abrazo.

    Comentario por Ramón — 21 noviembre 2016 @ 9:15 | Responder

    • “Si pensamos en la energía que se almacena en las infraestructuras que construimos y en las emisiones que llevan aparejadas, quizá la cosa cambia.” –> Efectivamente, cambia a peor (como ya lo dejé apuntado). Es evidente que las infraestructuras necesarias para servir a una población dispersa son mucho más costosas (energética y económicamente) para para servir a una población concentrada. Por ejemplo, la manzana de una ciudad tiene tantos habitantes (unas 500 personas) que 10 aldeas típicas de un hábitat disperso como el gallego.

      Analicemos someramente las infraestructuras en uno u otro caso:
      – Habitacional: 4 edificios de 8 alturas en un caso, consumen mucha menos energía que construir el mismo número de residencias, pero en casas aisladas (que, además, como he comentado, gastan muchísima más energía en climatización).
      – Transporte: en un caso, cuatro calles que circundan esa manzana, 300m de asfalto. En el otro, cada una de las aldeas ya tiene al menos un kilómetro de vías con firme de asfalto o cemento que mantener, pero sobre todo implica una red de decenas de kilómetros para unirlas a la red principal, con sus puentes, desmontes… Carreteras que hay que mantener en condiciones, y asegurarse que quedan expeditas de nieve en invierno. Por otra parte, imposibles de servir por transporte público de manera eficiente, mientras que en una ciudad puede haber parada de bus, de metro o simplemente ir a los sitios andando o en bici.
      – Acometidas: Con unos pocos metros de tubería/cable se da servicio de electricidad, agua/residuales y telecomunicación. En una aldea, hay que tirar cable/tubería de una casa a otra, y de ahí entroncarlo con la general: pérdidas de carga en las tuberías y pérdidas de Ohm en los cables que implican energía desperdiciada. Que por cierto, en el caso gallego, cada dos por tres un incendio quema los cables de electricidad y telefonía y tienen que venir a repararlos. Se multiplica la necesidad de captación de agua y pequeñas estaciones de depuración (mucho más ineficientes que tener una grande), la necesidad de pequeños transformadores (de nuevo, más ineficientes) y centralitas telefónicas (por eso la conexión en las aldeas es tan mala, por la enorme distancia al nodo).

      Y así podemos seguir. Cada servicio que es resuelto de forma fácil y eficiente en la ciudad, es un despilfarro económico y energético en un hábitat disperso.

      “dispersar (o mantener dispersa) la población y las infraestructuras aparejadas, tiene grandes ventajas energéticas (y por tanto emisiones) y de sostenibilidad a medio y largo plazo” –> Absurdo. Absolutamente falto de rigor. Una botaratada.

      Lo de los plazos es especialmente ridículo. Si hoy tirar kilómetros de tendido eléctrico para servir a una puta aldeíta es ineficiente económica y energéticamente (energía de construcción de las torres, de los materiales, cobre y/o aluminio, de pérdidas por resistencia), mañana lo seguirá siendo. Porque la Ley de Ohm no va a caducar.

      “Siempre que entre los escenarios futuros cuentes como necesario, el abandono de las ciudades.; por insostenibles…” –> No, claro. Y siempre que descartes la Revolución Industrial, el método más rápido de transporte es el barco de vela, no te jode.

      Lo tuyo es una religión (y yo detesto las religiones). Aceptas unas premisas (que tu Dios existe, que las ciudades son insostenibles…) que no te molestas en demostrar y a partir de ahí, te montas tu paja mental. Yo te estoy demostrando que lo insostenible es precisamente el poblamiento disperso, que dispara el consumo energético por habitante. Y si contamos las infraestructuras para dar servicio a esas necesidades, el cálculo se dispara. Y la realidad me da la razón, porque la tendencia presente es precisamente a formarse grandes megalópolis y el despoblamiento del rural, quedando en él sólo la poca mano de obra que actualmente es necesaria para trabajarlo de manera eficiente y competitiva. Esto es la realidad, y tú tienes un serio problema con ella.

      “la única forma de evitar que el monte siga ardiendo es poblarlo, con personas o con espíritus, pero poblarlo” –> Mira, tonterías de espíritus mejor vas a comentarlas a otra parte. En cuanto a las personas, a ver quién coño te crees que provoca los incendios. has visto alguna vez a un corzo con un mechero?

      “Creo que transformar “monte” en “bosque poblado” es la solución natural a nuestro colapso civilizatorio.” –> No, es la forma de acabar de destruir los ecosistemas, que se están recuperando de la presión humana gracias al éxodo rural. Esto es la constatación empírica de las consecuencias ecológicas del proceso de abandono del rural. Somos 47 millones de españolitos; si ahora volvemos al campo, cada uno en su casita con su huertecita, significaría la absoluta destrucción de todos los espacios naturales. Con la mitad de la población, ya esquilmamos los recursos hasta mediado el s.XX, que la gente empezó a emigrar y empezaron a recuperarse las poblaciones deanimales y plantas que teníamos contra las cuerdas (excepto en el NW peninsular, proceso que detuvimos con el crimen ecológico de la reforestación masiva con alóctonas). Y ahora, la nueva moda gringa de los putos chalets y urbanizaciones, está volviendo a presionar la frontera natural.

      Quizá todo un poco ecoutópico. –> No, ecodistópico. Retroceder a una economía agrosilvopastoril como en la Edad Media pero con la población actual sería una catástrofe ecológica absoluta (y humana, revisa la esperanza de vida en la Edad Media).

      Confundes deseos con realidad, con la que tienes un grave conflicto. También a mí me gustaría vivir en medio del monte, como Heidi. O en una casa con vistas al mar. Pero si todos hacemos eso, la costa y la montaña acaban enladrilladas, sus ecosistemas destruidos. Cada uno peleándose por poseer un trozo, acabaríamos por matar a la gallina (lo que ha ocurrido en la costa mediterránea, o en parte del Pirineo catalán, Puigcerdà…

      Comentario por Mendigo — 21 noviembre 2016 @ 12:41 | Responder

      • “Los ecosistemas se están recuperando de la presión humana gracias al éxodo rural”. Lo vemos con los miles de eucaliptos plantados en Galicia que tú tanto criticas, consecuencia del éxodo rural. O con los megaproyectos mineros que no se acaban de concretar o de macrovertederos como el de Lousame.

        Por cierto, habría qué tipo de forestación está promoviendo China, porque si es con el mismo “sentidiño” que la urbanización salvaje que ha dejado todos esos cadáveres urbanos vacíos que se extienden por su geografía…

        Comentario por Eleuterio — 22 noviembre 2016 @ 8:25 | Responder

  4. Es entretenido esto de elucubrar como deberiamos hacer las cosas si tuviesemos el control sobre ellas aunque vivamos bajo el capitalismo, las religiones (tantas) y la sinrazón.
    Podemos comparar una ciudad un poco mas racional con cualquier forma de urbanismo centrifugado que se quiera imaginar. Lo mismo que pasa con las emisiones de CO2 o el consumo de bienes muy escasos, pasa con el “bien ” mas mal contabilizado pero tal vez el mas antiguo. Me refiero, claro, al espacio. Eso que los cuervos llaman “Suelo” (y que se precian de “crear”). Comparese el espacio necesario para una vivienda (para su construcción, sus servicios y para que tenga acceso cotidiano desde un inválido a un abuelo con nietecitos) en un entorno de muy alta densidad con el necesario para una cabaña autosuficiente en un bosque, sabiendo que no todos somos Tarzán ni Conan el Bárbaro.
    La pieza central en todo el asunto es el vehículo familiar que se ha impuesto al urbanita para desesperación suya (atascos, aparcamiento), al tiempo que ha permitido la explosión descontrolada del habitante de chalets, adosados-en-la-quinta-mierda, etc, etc. (no todos por el capricho de tener jardincito para el perrito, muchos obligados por los sabios mercados).
    No hay aberración mas grande que esas calles convertidas en autovías que atraviesan las ciudades en 18 mil sentidos para unos vehículos que no caben nunca en ellas a la hora de entrar al trabajo ni encuentran nunca donde aparcar mas que porque sus conductores rezan a santos que sólo ellos conocen. Pero es muy instructivo ejemplo de la “eficiencia” del libre mercado dejado a su aire.
    Como no dispongo de datos me contento con estimar en un 50% el espacio extra que se necesita en cualquier ciudad por culpa de los coches y que ademas divide y separa traumaticamente todo el resto de espacios.
    Pero es que es el Gran culpable de que no haya llegado el futuro que nos creímos en los años 60: el de las ciudades de calles aereas que unian edificios de alturas vertiginosas cruzados por lineas de funiculares y áticos llenos de terrazas, bares y atracciones futuristas y unidas también por una red de pasadizos, railes y lo que la imaginación dispusiera. ¿Porqué? Pues porque al alejar tanto los edificios entre sí para que puedan àsar y aparcar los coches se hace inviable. Puede sonar a una estupidez pero ya a fianles del XIX se había empezado a extender ese tipo de calles aereas en grandes ciudades y parecía la evolución natural de las venideras metrópolis el desarrollo en vertical. Pero llegaron los Henry Ford y nos robaron ese futuro como tantos otros.

    Comentario por lysergs — 21 noviembre 2016 @ 17:43 | Responder

    • Pero eso es otro tema, el de la congestión de las calles debido al uso del vehículo privado. Sobre ello creo que he dejado clara mi postura. De todas formas, yo he vivido en la gran ciudad y no he soportado atascos: siempre me he movido en metro (aunque he padecido las consecuencias para la salud de todos esos motores). Los atascos no son inherentes a una ciudad. Ahora vivo en otra que está en buena parte peatonalizada, un ejemplo de que se puede prescindir de los coches en entornos urbanos. Bueno, se debe.

      Lo de la “cabaña autosuficiente” me ha llegado al alma. Pero en serio tenemos que estar discutiendo eso? Autosuficiente para qué? Para fabricarme un forro polar con GoreTex XCR? Claro, puedo tener ovejas y tejerme un jersey de lana, pero he hecho montaña y te aseguro que no es lo mismo. Autosuficiente para curarme? Me tienen que llamar para hacer un TAC, y me da que ese aparato no lo puedo fabricar en una cabaña. De hecho, ni siquiera sé cómo manejarlo. Y si viviera en una cabaña ¿cómo lo iba a pagar? con los parcos excedentes de escanda y carne en salazón que obtuviera? NO SOMOS AUTOSUFICIENTES. No podemos serlo. Ni siquiera lo eran nuestros antepasados, que tenían muchísima más resistencia que nosotros.

      Dejemos ya el temita, porque esto parece un foro de aficionados a la supervivencia (pero de palo). Odio las religiones y el resto de magufadas. Ciencia. Datos. Realidad, la única diosa. Y para hacer pronósticos apocalípticos, a la enormidad de blogs magufos que pululan por ahí.

      Comentario por Mendigo — 21 noviembre 2016 @ 18:11 | Responder

      • Perdonad que me meta en vuestra conversación pero es que no me puedo aguantar. Creo que no lo he contado nunca por aquí pero yo siempre he sido un gran fanático del metro desde que me monte en uno allá en mi lejana infancia. El caso es que de mi reciente visita a UK he quedado maravillado de muchas cosas pero de las que más he disfrutado en sin duda alguna del “tube”. Leo que la población urbana de la ciudad de Londres anda cerca de los 10 millones de habitantes (casi catorce si contamos el área metropolitana) y es realmente sobrecogedor como son capaces de mover esas enormes masas humanas con una precisión asombrosa. Al menos por la parte que me toco (District, Picadilly y North line) puedo asegurar que nunca espere más de un minuto en el andén a que viniera la siguiente máquina. Más datos a tener en cuenta es que Londres aún siendo una ciudad horizontal (al contrario que New York o Hong Kong) atesora una respetable densidad de más de 5000 personas por km2 debido a la casi total ausencia de espacios vacíos. Me explico: hace años que el ayuntamiento británico decidió llevar acabo una política municipal de limitarr la obra nueva en favor de la rehabilitación de las viviendas viejas para contener la enorme expansión de una megalópolis que amenazaba con dificultar la ya por si complicada gestión de tan gigantesca colmena humana. El caso es que las calles de la ciudad son un inabarcable continuum en el que no hay bajo desocupado o feos solares y que, a mi modo de ver, sancionan lo acertado de tal medida.

        Ahora comparemos con el modelo levantino (similar al de L.A) que es la cara de la otra moneda.

        El termino municipal donde yo vivo es uno de los más grandes de la provincia de Valencia. Con unos 180 km2 de superficie somos cabeza de comarca siendo que en el casco urbano viven alrededor de 9000 almas y fuera – en las urbanizaciones – unas 6500. Un total de aprox, 15.500 personas que divididas por la superficie salen redondeando a unos 86 individuos por km2. Este patrón de desarrollo urbanístico disperso tan típico de la costa mediterránea (unifamiliares y adosados con piscinita) es una pesadilla que ha convertido buena parte de nuestra nación en una especie de desquiciada piel de leopardo. Un enorme dolor de huevos a la hora de lidiar con él pues se de buena tinta los enormes costes que provoca mantener semejante paradigma. Todo se dispara, el tendido eléctrico, el suministro de agua, mover los críos al colegio, los padres a las compras, los abuelos al hospital etc, etc. Un modelo, al fin y al cabo, fuertemente dependiente del coche y de las inmensas infraestructuras viarias que acarrea su uso. Hace ya dos legislaturas que los habitantes de las “colonias”😀 se presentan a las elecciones con un partido propio por que se sienten maltratados y sus demandas no atendidas. No les cabe en la cabeza que como gente de orden y pagadora de sus impuestos no puedan llevar una vida sin sobresaltos (cuesta patrullar tales extensiones y por ende son más inseguras) ni cortes de agua ni nada parecido. Juro por lo más sagrado que he conocido gente de izquierdas que ha sido pisar el primoroso césped de sus nuevas propiedades y poseídos por una especie de febril lubricidad pequeño burguesa empiezan a pensar que, después de todo, Mariano y los suyos son hasta progresistas. Y votan en consecuencia.

        Ergo.

        ¿El medio hace a la persona?, ¿la conciencia de clase es consecuencia del dinero, la falta del mismo o, más bien, de la percepción relativa de uno con respecto al resto en la cadena trófica?. De todas formas no cabe duda que un chalecito en L´Eliana o en Las Rozas es un gran paso hacia la cúspide. Una señal inequívoca que, a la manera de la predestinación calvinista, nos guía firme por el buen camino sabedores de que estamos en el lado de los elegidos.

        Concluyendo (que ahora soy yo el que me disperso), soy devoto del “undergound” en todas sus formas y jamas se me ocurre moverme en una gran ciudad por otro medio si tengo la posibilidad pues me parece, de lejos, el mejor método de transporte para grandes urbes. Por otro lado tengo constatado que, al menos por aquí, la gente de ciudad se mueve a pie o en bicicleta en nada que se le deje espacios para ello al contrario que el personal de los pueblos a los que observo ir en coche hasta para coger el pan. Ademas entiendo que si hablamos en términos absolutos es cierto que una ciudad necesita de un flujo constante y grande de insumos (en proporción a su tamaño) pero, por otra parte, si abordamos el problema en relativo la cosa cambia. Imaginemos, por ejemplo, que extrapolamos la realidad londinense a mi realidad diaria dispersando sus ciudadanos por un área y ratio persona/superficie equivalente. Pues bien, así a ojo de buen cubero me sale que necesitaríamos un equivalente a toda la superficie de la Antártida para reasentar a los “british”. Pensemos solamente en la logística de transporte necesaria para alimentar una población del primer mundo tan desparramada. Un disparate que sin duda multiplicaría exponencialmente el consumo y despilfarro de valiosos recursos. Por lo tanto antes de seguir creo que habría que fijar ciertas acotaciones para saber de que estamos hablando por no caer en la típica y sobada dicotomía campo vs ciudad. Por ejemplo, ¿de que clase urbe hablamos?, ¿se trata de una pequeña ciudad como Zamora o de Mexico DF ?, ¿y cual es su nivel de renta y/o consumo medio de sus habitantes?, ¿pertenecen al mundo desarrollado o al subdesarrollado?, y si las hubiera ¿que políticas de transporte, medioambientales y, en definitiva, urbanísticas se aplican?. En fin, que disculpad la chapa pero desde mi punto de vista existen muchas variables a considerar antes de decantarse por algo. Personalmente me gustan las ciudades de provincias de tamaño medio ( 50.000 / 300.000 hab. aprox) a las que veo suficientemente compactas (puedes cruzarlas andando en un tiempo razonable) y humanas pero que, a la vez, me proveen de los servicios propios y necesarios de una urbe moderna como comercios, hospitales, universidades, bibliotecas,museos, teatros etc, etc. Si ademas a eso añadimos una naturaleza frondosa y bien cuidada alrededor pues miel sobre hojuelas.

        En fin, que ahí lo dejo xiquets.

        Saludiños.

        Comentario por fouche — 21 noviembre 2016 @ 22:23 | Responder

        • Merde !!

          No se en que estaba yo pensando pero el calculo que hice es a todas luces incorrecto. Reasentar toda la población del área metropolitana de Londres (14 millones en 1572 km2) con densidades aproximadas a una típica comarca suburbana levantina (86 hab/km2) no ocuparía un territorio equivalente a la Antártida (14 millones de KM2) sino que sería necesaria una extensión más “modesta” de unos 161100 km2. Entrecomillo lo de modesta porque no obstante y con todo esa superficie no deja de representar más de 3/5 partes del total de UK (alrededor de un 66%) que ocuparía poco más de 1/4 de la población de la isla en mi distópico escenario quedando relegado (y apretado) el resto en los escasos 2/5 restantes más allá del Muro de Adriano con los pictos. En fin, una pequeño lapsus que me apetecía corregir en beneficio del rigor y que con todas no creo que invalide mi razonamiento.

          Sin res més a dir.

          Au !!

          Comentario por fouche — 22 noviembre 2016 @ 10:25 | Responder

  5. Like!

    Comentario por Javi — 23 noviembre 2016 @ 22:15 | Responder

  6. Estando de acuerdo con la absoluta y urgente necesidad de repoblar la península, sigo afirmando que la estimación de emisiones de las tres amigas es errónea. El nivel de emisiones, tanto más cuando nos encontramos en una sociedad globalizada, viene determinado por tu nivel de renta. Pensad que cada euro consumido en cualquier cosa implica una actividad económica basada en el consumo de combustibles fósiles (extracción y procesamiento de materiales, transporte, etc.). Hay una correlación muy estrecha entre euro gastado y kwh. La cantidad de energía extraída del planeta simplemente determina a que velocidad podemos intercambiarnos entre humanos los euros por cosas.

    Comentario por Pablo — 1 diciembre 2016 @ 9:59 | Responder

    • Jejejeje. Ya había previsto un comentario así.

      Pablo, ¿por qué crees que he dicho que esas tres amigas son compañeras de trabajo? Las tres tienen el mismo sueldo.

      Quería igualar la energía imputable a las cosas que compran (y luego habría que entrar al detalle en qué cosas, producidas dónde…).

      De todas formas, no es cierto que “cada euro consumido en cualquier cosa implica una actividad económica basada en el consumo de combustibles fósiles”. El contenido energético de un smartphone, por poner un ejemplo muy popular, es marginal. Sólo representa una milésima parte de su coste. Es un error decir que la industria electrónica, por ejemplo, está basada en el uso de combustibles fósiles. No es cierto. Una empresa electrónica en Francia estará basada en la energía nuclear (lo cual es otra majadería, en los condicionantes de una empresa tecnológica no está la energía, esa es sólo una commodity), una empresa en Dinamarca sería la energía eólica, y una en Brasil la hidroeléctrica.

      Por otra parte, cada vez mayor parte de la actividad económica está desligada de la producción de artículos. La participación del consumo energético en una actividad como la prestación de servicios financieros es completamente despreciable. U otros servicios como puede ser la consulta de un médico, un aula…

      Por lo tanto, tu afirmación de que la energía imputable consumida es proporcional al nivel de renta es, digámoslo finamente, extemporánea. Una familia de renta alta gasta parte de su dinero en llevar a sus niños a un colegio privado, y esta actividad no tiene mucha más energía asociada que la familia obrera que los lleva al público. La familia rica se comprarán un Panamera S, y la obrera un Corsa. Efectivamente, el Porsche ha necesitado para producirse más energía que un Corsa, pero no ocho veces más, que es la relación de su precio. Y según vamos subiendo la curva se aplana. Un Aston Martin no tiene 10 veces más que un Porsche.

      Y así, con todo. Un iPhone no tiene 10 veces más energía imputable que un nisu. Un bolso de marca no tiene 300 veces más energía que uno de imitación del mercadillo… Comer en un restaurante es mucho más caro que hacerlo en casa, pero no tiene más emisiones imputables (y, de hecho, puede ser energéticamente más eficiente).

      Y todo ello, sin contar que la participación del consumo en los ingresos es decreciente según la renta. Esto lo debería saber cualquier ciudadano mínimamente interesado por la economía: un obrero dedica al consumo el 100% de sus ingresos. Pero Amancio Ortega sólo dedica una pequeñísima fracción: el resto lo acumula en forma de capital. A pesar de ganar del orden de cien mil veces más que un obrero, sólo tiene unas emisiones imputables por su consumo de x2 o x3 respecto a cualquier trabajador.

      Por lo tanto, no sólo es radicalmente FALSA, sino tremendamente perniciosa tu idea de que la mayor renta comporta mayores emisiones. Primero, porque rechaza la participación de los servicios y de producción tecnológica en las cuales la energía no es ni mucho menos un condicionante especial: podrían seguir funcionando con un coste energético mucho mayor. Y, por supuesto, ni mucho menos dependen de los combustibles fósiles. La PSA de Vigo, por ejemplo, es una de las mayores plantas de fabricación de vehículos de Europa, y buena parte de su importante consumo energético proviene de otras fuentes ajenas a la combustión: la hidroeléctrica y la eólica, que son las tecnologías de generación principales en Galicia.

      Y es tremendamente perniciosa porque es una idea que de alguna forma relaciona progreso económico con contaminación o destrucción de los ecosistemas. Esta botaratada progre es tremendamente desmovilizadora, pues acaba ofreciendo la pobreza como la única alternativa ética y ecológicamente sostenible. Lo cual es radicalmente falso, un ciudadano medio francés tiene una renta muy superior a un húngaro, y unas emisiones imputables inferiores. Y la economía de Baviera funciona como una locomotora, a la par que la conservación de sus espacios naturales es una quimera para el estado en que se encuentran los gallegos, a pesar de no tener punto de comparación. Y de hecho, son precisamente las actividades “tradicionales” que los urbanitas tenéis mitificadas, las que causan la mayor parte de las agresiones a los ecosistemas. Es mucho más lesivo para el medio natural un aldeano con veinte ovejas malviviendo con ayudas y subvenciones, que Amancio Ortega, Bill Gates y Warren Buffett JUNTOS.

      Y con este mensaje, aboca a la izquierda a la irrelevancia social: porque la gente no quiere ser más pobre, especialmente los que más cerca de ella están. Por eso quiero que los hijos de ese aldeano depredador puedan estudiar, no seguir con el rebaño de ovejas de su padre, formarse e ir a trabajar a la ciudad en algo útil, que tengan una buena vida y un buen sueldo y no tengan que sobrevivir a costa de la destrucción del medio.

      Así que, podéis seguir con vuestra payasada decrecentista, impermeable a la realidad y, por lo tanto, ajena a la ciencia (¿te has enterado de qué versan las conversaciones en la OPEP? ¿sabes en qué nivel están las reservas estratégicas de todo el mundo?). Nadie os lo prohíbe. Pero no deis ninguna señal que os relacione con la izquierda. No tenéis nada que ver con la izquierda. La izquierda persigue alcanzar mejores condiciones de vida para la clase trabajadora, creo que es una buena definición que abarca toda su historia. Es evidente que vosotros estáis en otra senda, que tiene más que ver con una religión milenarista. Pues tomad vuestro camino y no pretendáis confundir a la gente, que la izquierda no pasa por vuestro barrio.

      Comentario por Mendigo — 1 diciembre 2016 @ 10:54 | Responder


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