La mirada del mendigo

9 enero 2017

Lavadora

Filed under: internacional — Mendigo @ 2:47

Me sigue sorprendiendo la intensidad con la que El País se ha sumado a la campaña de lavado de cara del integrismo suní. Semejante interés en persuadirnos de algo, sólo lo había visto para demonizar al gobierno venezolano o, más recientemente, declarar a Podemos como apestado y excomulgar a todo el que se acercase a ellos.

Es curioso cómo cambia el tratamiento informativo de los movimientos salafistas según estén alineados o no con los intereses de Occidente. En Afganistán, eran unos luchadores por la libertad a los que convenía armar. Tras el 11S (y nosotros, con el 11M) pasó a ser la principal amenaza de Occidente, y Bin Laden se convirtió en el archivillano de película, un personaje de la cultura pop. Y ahora, que conviene moverle la silla a otro gobernante díscolo, vuelven a ser unos querubines que luchan contra la opresión tiránica de un déspota (que manda truco seguir recurriendo a ese argumento, como si Occidente tuviera remilgos en relacionarse con los peores dictadores, mientras sirvan a sus intereses). Excepto los del Estado Islámico que, esos sí, ya se han pasado de la raya matando occidentales. Hasta ahí podíamos llegar.

Someto a vuestro docto juicio un par de artículos del panfleto de Prisa:

Los árabes acusan a sus dirigentes de guardar silencio sobre Alepo

Todo el artículo es una oda a la manipulación informativa sectaria. Empezando por el título. ¿Creéis que un iraquí de Basora lamenta mucho que las milicias suníes hayan perdido la batalla de Alepo? Y sin embargo, es árabe. Es árabe, pero chiita. Como también lo son los milicianos de Hezbollah que participaron en la toma de Alepo. Como árabes son las tropas del ejército sirio que logró la victoria.

Por lo tanto, sería más exacto titular (curso de ética periodística): “Los ultras suníes acusan a sus dirigentes…”. Pero claro, eso introduciría un factor étnico-religioso en la contienda que no conviene, no vaya a dejar de pensar el lector en términos de buenos y malos. Hay que estimular constantemente su alienación e ignorancia con más y más información precocinada.

Divertida la foto de portada, hay árabes y árabes, con opiniones muy diferentes, encontradas, sobre el conflicto en al Sham… y van a ilustrarlo con cuatro compungidos catequistas islámicos indios (tienen de árabe lo que yo, y probablemente mucho menos), los cuales en un alarde de sectarismo palurdo se lamentan de las violaciones a los Derechos Humanos… contra su secta. Este uso restringido y partidista de los Derechos Humanos (universales, por definición) lo he detectado frecuentemente en los movimientos islamistas. De hecho es el primer paso para legitimar la yihad como respuesta a una pretendida amenaza sobre el mundo suní (cada vez más me huele a la Alemania de los ’30).

Seguimos leyendo el cuerpo del artículo para enterarnos de que “varias organizaciones caritativas [de Qatar] recogieron dinero y joyas para ayudar a la población de [Alepo]”. ¿La población de Alepo? ¿Seguro? Esta falacia ha sido muy extendida en los medios occidentales, considerar que los rebeldes son la única población, o al menos la única población legítima de Alepo. Ese dinero y joyas podemos estar seguros que nunca llegarán a la población de Alepo, los que se quedaron en la ciudad, los que celebraron en las calles la derrota rebelde y el fin de la batalla. No es ese Alepo, laico y/o chií, kurdo o cristiano el destino ni de las joyas ni de las lágrimas que el integrismo suní derrama, no por las víctimas habidas en ambos bandos, sino por la derrota que se consuma.

Hagamos una sencilla cuenta. Alepo contaba antes de la guerra millón y medio de almas, que se estima quedaron reducidas a medio millón, los que no tenían otro lugar al que escapar. De ese medio millón, sabemos que en los famosos autobuses verdes (y coches particulares, que se permitieron salir los dos últimos días) se evacuaron entre 20 y 35 mil personas. Es decir, que como mucho los rebeldes, los que podían temer represalias si se quedaban en la ciudad, los que prefirieron pasarse a zona rebelde, representaban un 7% de la población actual de Alepo, y sólo algo más de un 2% de la población original. No parece una gran mayoría, como para que los medios los cuenten como el único Alepo, ignorando al 93% de la población. Por supuesto, no todos ellos están encantados con el régimen de los Assad, pero no han estado comprometidos en la rebelión como para temer represalias, y han preferido quedarse en un Alepo controlado por Assad que mudarse al bastión rebelde de Idlib, con unos asaz sospechosos luchadores por la libertad (más que amarla, la violan por turnos).

Por cierto, sabemos que buena parte de los yihadistas que sitiaron Alepo y que, en un movimiento envolvente del ejército, acabaron siento sitiados en los barrios orientales… ni siquiera son ciudadanos de Alepo. Efectivamente, muchos milicianos venían del entorno rural; así que cabe preguntarse si habría en el Alepo anterior a la guerra al menos un 1% de alepinos que apoyase activamente la revuelta. Un 1% más el apoyo del rural, debe ser la fuerza con que contaría la ultraderecha católica si se dispusiera a tomar por las armas Madrid al grito de ¡Cristo Rey! Faltan las armas, falta la financiación y probablemente incluso los opusdeínos no estén tan dementes como para iniciar otra guerra civil. Pero… ¿os imagináis que la prensa internacional tomase a esa turba de meapilas fascistoides por “el pueblo de Madrid”, ignorando al 99% de los madrileños que, más o menos contento con el gobierno, pretende seguir su vida en paz?

Al final, lo que nos quiere transmitir la enviada especial en Dubai es que los gobiernos del Golfo, y en concreto Qatar, no han hecho lo suficiente para asegurarse la victoria de las milicias suníes. Regarlas con dinero y armas, a través de “organizaciones caritativas” o directamente el gobierno no es suficiente, quizá estén pidiendo una intervención directa de tropas, como en Yemen. CErdoğan ya se les ha adelantado en la idea y ha puesto la bota sobre el terreno. No está mal, para ser un islamista moderado se está aventurando en acciones que ni las inmoderadas petromonarquías se permiten.

Lo sugirieron, como recuerda el mismo artículo. Cuando los Saud y otros monarcas árabes “expresaron su deseo de intervenir militarmente para frenar la matanza”. ¿El ejército de los Saud invadiendo un país vecino resquebrajado con un conflicto religioso pretende frenar una matanza? A ver si me hago una idea. ¿Del estilo “pacificador” que están llevando a cabo en Yemen?

Cuando un enardecido suní, según relata la peridista, escribe en Twitter que “Alepo está siendo exterminada por el silencio de los árabes y del resto del mundo”, seguro que no se refiere al exterminio de alauíes, drusos, cristianos o simplemente laicos sospechosos de simpatizar con el gobierno llevado a cabo por los grupos rebeldes en las zonas controladas de Alepo. Sólo importan los Derechos Humanos de los buenos musulmanes, siempre que no duden en seguir siéndolo.

Dentro del sectarismo islámico que anima todo este conflicto, la idea de “frenar una matanza” (contra el bando/secta/tribu propio) es mediante una masacre de mayores proporciones contra el bando contrario.

Y aquí os quiero presentar otro artículo. Ya sé que parece una carta al director de un candoroso estudiante de secundaria, pero no, es la opinión (que él debe estimar relevante, y en vez de abrir un blog la incluye en un medio de comunicación) del nº2 de El País, el enchufadillo de Caño:

El islam no es la causa

Particularizando en el atentado de Turquía (que fue reivindicado por el Estado Islámico y justificado apelando a motivos religiosos) pero con afán de universalidad, sostiene este adolescente intelectual que caracteriza al islam como “una religión que en su ortodoxia predica la paz y la tolerancia”.

Y más adelante acaba sentenciando: “En ningún libro religioso del islam puede encontrarse justificación alguna de toda esa muerte y violencia.”

En ningún libro, como si este becario enchufao se hubiera leído toda la colección de hadices y de jurisprudencia islámica, para poder afirmarlo con semejante seguridad. Por no leer, no ha leído ni una sola sura del Corán, donde se habría encontrado perlas como las siguientes:

No erais vosotros quienes les mataban, era Alah Quien les mataba. Cuando disparabas, no eras tú quien disparaba; era Alah el que disparaba, para hacer experimentar a los creyentes un favor venido de Él. Alah todo lo oye, todo lo sabe.
Sura del Botín, aleya 17

Que no crean los infieles que van a escapar. No podrán.
La misma sura, versículo 59

¡Profeta, anima a los creyentes al combate! Si hay entre vosotros veinte hombres tenaces, vencerán a doscientos. Y si cien, vencerán a mil infieles, pues éstos son gente que no comprende.
La misma sura, aleya 65

Matadles donde deis con ellos, y expulsadles de donde os hayan expulsado. La sedición es más grave que matar. No combatáis contra ellos junto a la Mezquita Sagrada, a no ser que os ataquen allí. Así que, si combaten contra vosotros, matadles: ésa es la retribución de los infieles.
Sura de La Vaca, aleya 191.

Se os ha prescrito que combatáis, aunque os disguste. Puede que os disguste algo que os conviene y améis algo que no os conviene. Alah sabe, mientras que vosotros no sabéis.
Sura de La Vaca, aleya 216.

Id a la guerra, tanto si os es fácil como si os es difícil. Luchad por Alah con vuestra hacienda y vuestras personas. Es mejor para vosotros. Si supierais…
9:41

Verdaderamente Alah ama a aquellos que luchan por Su Causa en formación de batalla, como si ellos fueran una estructura sólida.
Sura de Las Filas, aleya 4.

Cuando hayan transcurrido los meses sagrados, matad a los infieles doquiera los encontréis. ¡Capturadles! ¡Sitiadles! ¡Tendedles emboscadas por todas partes! Pero si se arrepienten, hacen la azalá (oración) y dan el azaque (limosna), entonces ¡dejadles en paz! Alah es indulgente, misericordioso.
Sura del Arrepentimiento, aleya 5.

Combatid contra ellos hasta que dejen de induciros a apostatar y se rinda todo el culto a Alah. Si cesan, Alah ve bien lo que hacen.
Sura del Botín, aleya 39.

And so on…

Y digo yo si ese empeño en actuar de apologeta del islam tendrá alguna relación con que el fondo soberano de Abu Dabi sea uno de los principales accionistas de PRISA, o es que el Bilderberg Polanco ha vuelto de su reunión anual con la lección bien aprendida, a quien hay que difamar y a quien hay que lavarle la imagen.

En un fino análisis sociológico del autor: “El contexto del que nacen no es el islam, es la pobreza, la falta de esperanzas, la carencia de ayuda, la ausencia de educación, todo ello pasto para la ignorancia.”

Claro, pero esto no explica por qué en otras partes del mundo los pobres no tienen la necesidad de subirse a una camioneta cargada de explosivos y detonarla al aproximarse a un puesto de control. O ametrallar una discoteca o un semanario satírico, saltar por los aires un cercanías o ponerle a su hija un chaleco explosivo y encaminarla a una comisaría de policía.

Que de todas formas es falso, pues entre los miembros del Estado Islámico los hay con más cultura que el propio director adjunto de El País, e incluso mayor competencia a la hora de diseñar y publicar un periódico. Por otra parte, la financiación de las organizaciones salafistas proviene de ese dinero y joyas que donan familias suníes con más capital que el que Alandete podría acumular en cien vidas.

La pobreza y la ignorancia no explican por sí mismas el fenómeno yihadista. Las anteriores aleyas, sí. Y la balanza comercial de las petromonarquías, y su intenso programa de promoción de una versión ortodoxa (wahabita) del islam, también. No es la pobreza, sino la determinación en seguir el ejemplo del Profeta el que los convierte en criminales.

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Para terminar, os quería dejar con un vídeo sobre Alepo:

Como habéis estado expuestos a la propaganda suní que, alucinantemente, difunden los medios occidentales, he creído oportuno contraponer otro vídeo de propaganda del bando contrario.

No podemos saber la representatividad de cada uno, pero a falta de unas elecciones, los hechos confirman que el 93% de los alepíes prefirieron quedarse en este bando.

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[N.d.M: En el momento en el que los intertítulos hablan de explosiones suicidas, la imagen muestra no una de ellas, sino la detonación de una burrada de explosivos bajo el casco viejo de Alepo, que los rebeldes acumularon tras excavar subrepticiamente una galería. ]
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2 comentarios »

  1. Gracias por el post.

    He llegado a la conclusión de que una buena parte de los medios de comunicación occidentales están comprados por los petrodolares. Se que suena a complotismo, pero sino no se puede entender la ceguera generalizada frente al peligro integrista islámico. O el silenciamiento generalizado de los secularistas/ex-musulmanos que intentan luchar a favor de los valores que teoricamente rigen en la civilización occidental.

    Comentario por Se Moncho — 9 enero 2017 @ 18:32 | Responder

    • Yo creo que en la mayoría de los casos, no es tan directo y burdo como el soborno. No, más bien se trata de modelar la opinión pública para dirigirla según los intereses del momento. Por ejemplo, ahora toca que los islamistas son buenos. Pero hace tan sólo una década, el islamismo político era Belcebú, con al-Qaeda y los talibanes cometiendo tropelías. Si te fijas, todos los crímenes de los grupos de oposición sirios han pasado inadvertidos por la prensa. Si alguien mataba, si alguien bombardeaba, era Assad. Sólo se mostraban los muertos de un bando.

      Estoy totalmente de acuerdo a que habría que dar apoyo a los que pretenden modernizar las sociedades islámicas, sacándolas del oscurantismo. La cuestión es que Occidente, durante décadas, participó en las operaciones de terrorismo de Estado para reprimir a los movimientos de izquierda en el Próximo y Medio Oriente, promocionando el conservadurismo religioso frente a unos potentes partidos de corte socialista y panarabista. Vamos, que hemos sembrado nosotros mismos la semilla del fanatismo.

      Por otra parte, la democracia, la justicia, la libertad, la separación de poderes… todo ello son ideales, pero también nos queda a nosotros un largo camino para salir de la barbarie. Y también nosotros vivimos tiempos reaccionarios (por ejemplo, con la separación de poderes, muy peligrosa la reforma de la figura del juez instructor que pretende el PP, dándosela a los fiscales y quebrando la independencia de los tribunales). Vamos, que nosotros también tenemos de qué avergonzarnos…

      Comentario por Mendigo — 9 enero 2017 @ 20:38 | Responder


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