La mirada del mendigo

13 enero 2017

La novia

Filed under: arte — Mendigo @ 21:04

Intento que esta bitácora no se convierta en un flujo continuo del veneno que segrego al morder el cebo de la absurda realidad, y traslado aquí para no ahogarme en él. Por eso, en ocasiones, si tengo un poco de tiempo, trato de intercalar algún comentario más amable.

Ayer estuve viendo esta peli, dirigida por una para mí totalmente desconocida Paula Ortiz. Toda una sorpresa, y si bien en algún momento rechinaban y crujían las ruedas del carro, las más de las veces volaban sin tocar el polvo de los caminos.

Con ello quería proponer la vieja cuestión de qué es el arte. El arte, procuraré definirlo, es un lenguaje plástico que no expone sino que sugiere. El arte va más allá de lo presente, de lo evidente, estableciendo comunicación directa con las capas más profundas de nuestra psique, más allá de nuestra consciencia, donde guardamos las emociones, fobias, anhelos, traumas o fabulaciones, en un lugar intermedio entre la superficie de la realidad y el caudal subterráneo de las imágenes oníricas.

La mera exposición de un acontecimiento no es arte. La representación de un objeto en un soporte (mármol, lienzo, celuloide…) no es arte. El arte es la segunda derivada de esa función, lo que se oculta tras la realidad positiva, las ideas transmitidas sin verbalizarlas.

Se dice que el cine es el séptimo arte. En realidad, el arte no es propio de ninguna disciplina en concreto, cualquier expresión humana puede ser usada de vehículo transmisor por el arte. El cine también, por supuesto, pero ni mucho menos quiere decir que todo lo que se rueda es arte. La inmensa mayoría de la producción cinematográfica, fonográfica, literaria (pictórica, escultórica…) no es arte. Es entretenimiento, de mejor o peor factura. Pero no tiene una lectura subliminal, no sugiere, no transmite más que lo que narra, lo obvio, lo patente.

Lo cual no tiene nada de malo. Yo hago unas lentejas con chorizo que sin pretender ser una obra de arte, están la mar de ricas. Al menos yo me las como con mucho gusto.

Realmente, no es tan difícil. En el caso del cine, esta película nos muestra el camino: un buen texto, una directora competente que lo comprende y es capaz de traducirlo en imágenes, unos actores que se ponen al servicio de su papel…

Vale, sí, es difícil. Por eso mismo es arte, el lenguaje con el que los dioses susurran al oído del alma.

Al final no es ningún misterio, una buena historia, bien contada, nos lleva cautivando la imaginación desde el albor de los tiempos.

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4 comentarios »

  1. Joé Mendigo con las casualidades. Llevo dos horas escuchando música para el próximo acantilado y me he tragado tres o cuatro versiones de la Tarara, lo dejo, vengo a tu blog y qué me encuentro? está bien que desengrases de vez en cuando. Por cierto, cómo haces para que las lentejas no se despellejen? Igual es que las cuezo mucho.

    Comentario por Aurora — 15 enero 2017 @ 22:43 | Responder

    • Buenas, compañero!

      Pero es que tú también, precisamente de la Tarara, te puedes encontrar no cuatro, sino cuatrocientas. Venga, para que veas lo majo que soy, que añado más leña a tu confusión, aquí te paso una más que me gusta mucho:

      También recuerdo otra de Silvia Pérez Cruz que me encantaba (ésa es como el Savall, convierte en oro todo lo que toca), pero ahora no doy con ella.

      Lo de las lentejas… a ver, va con segundas o realmente me hablas de cocina? Bueno, como soy muy obtuso, yo te respondo a su sentido literal: yo suelo usar lenteja pardina, de las chiquititas, más sabrosa, menos harinosa que la lenteja castellana (la grande) y que no tiene tanta tendencia a perder la piel. De todas formas, cuando he estado por Francia abunda más el tipo de la primera, así que supongo que será la que estás empleando ya. Otra idea si te molesta que estén muy pasadas en rehogar previamente el resto del condumio y añadir finalmente las lentejas. Yo lo hago en una olla express, y las dejo sólo 5 minutos a fuego bajo desde que chifla, con eso basta (pero depende de la olla, la mía es de 1,6 bar).

      Por cierto, el secreto de todos los platos con legumbres es bien conocido por las abuelas: nunca comerlas recién hechas, sino dejar pasar por ellas al menos uno o dos días. 😉

      Comentario por Mendigo — 16 enero 2017 @ 1:07 | Responder

  2. Lo de la Tarara viene porque voy a hablar de Antonio José, un compositor burgalés que se dedicó a recoger folklore de Castilla y luego mucho de ello lo utilizó, entre otros la Tarara; lo que no me esperaba es el arreglo que me has puesto. Voy a buscar más cosas de Silvia Cruz, a la que he conocido gracias a tu blog. En la mediateca de mi pueblo (Ramonville) tienen discos suyos!

    Un abrazo y te tomo el consejo de la lenteja pardina, que de lo que me cuentas ya es lo único que me queda por probar.

    Comentario por Aurora — 18 enero 2017 @ 21:24 | Responder

    • Pues yo no tenía ni idea de este compositor. Espera, por si a alguien más le interesa: Antonio Jose Martínez Palacios.

      Compositor y estudioso de la música popular, fusilado en el 36, con 33 años. Uno llega a pensar dónde estaría España ahora si la reacción nacionalcatólica no hubiera segado a la generación más inquieta y brillante desde, al menos, el Siglo de Oro.

      Pues mira, si has conocido a Silvia, ya al menos puedes decir que ha servido de algo pasarte por aquí. XD

      A mí esta mujer me da una sensación agridulce, no sé si ya te lo había comentado. Como voz es un puto portento, hace lo que quiere con ella, en estilos muy diferentes, y con una sensibilidad maravillosa. Sin embargo, luego lo que interpreta en sus discos son composiciones bastante medianillas (en mi opinión, vaya) y sin margen de lucimiento. Siempre se me viene a la cabeza la misma comparación, un Ferrari entre semáforos. Me gustaría que diera con alguien realmente bueno que compusiera para ella (al estilo de Rodrigo Leão y Pedro Ayres Magalhães con Teresa Salgueiro) y que pudiera sacar todo de lo que es capaz.

      Ya me contarás qué tal las lentejas (y yo aún ni me he puesto a preparar la cena y ya estoy salivando sólo de pensar en un plato humeante…). Por cierto, no sé si te has puesto a experimentar con las lentejas, o si eres de respetar las recetas. Si no, te sugiero que pruebes a introducir en el guiso verduras no canónicas, como por ejemplo la coliflor. A mí me gusta mucho el toque que le da. Y por la parte carnívora, lo mismo, casi todo le va bien, pero lo que mejor es la morcilla asturiana. Bueno, y lo dejo que me están haciendo ya ruido las tripas…

      XDDDDDDDDDDDDDDDD

      Ya me contarás entonces algunos de tus secretillos con el cucharón.

      Un abrazote!

      Comentario por Mendigo — 18 enero 2017 @ 21:50 | Responder


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