La mirada del mendigo

2 febrero 2017

Carcin III

Filed under: fotos — Mendigo @ 23:34

Otra cejialba, ésta es una nena (los machos son de colores más vistosos, generalmente azulones como el del otro día). Y poco más me atrevo a decir de ella, sólo puedo asegurar la familia (Lycaenidae) y el resto, conjeturas.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

Una de las riquezas culturales que hemos perdido es la idiosincrasia particular de las construcciones. En el acervo cultural de cada pueblo se incluía cómo dar respuesta a los desafíos del entorno, también la necesidad de cobijo; y a distintas necesidades y recursos se le fueron dando soluciones diversas, que evolucionaron hasta empezar a converger y llegar a la situación actual, en que es indistinguible un bloque de pisos en Palencia, Nantes o Mannheim.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

Vista de los campos desde el Château de Marcilhac.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

La parte “moderna”, “habitada”, de Peirussa del Ròc. Dentro de poco seguirá el camino de despoblación y abandono de la villa medieval que se desparrama ladera abajo, hasta el río, hoy engullida por la vegetación.

Un lugar fabuloso y aún desconocido para el turismo de masas, aprovechadlo ahora que aún estáis a tiempo.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

Tenía que colar al menos una en cada serie, no lo he podido, ni querido, evitar.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

La estampa más conocida de Caors.

Espero que su elegancia pueda compensar la falta de originalidad del fotógrafo.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

L’hospitalet, en el Carcin Blanc, más llano y antropizado.

Estamos a 500km del curso del Llobregat, para que os hagáis una idea de la extensión de una región cultural que se repartieron dos coronas como se reparten los bandidos el botín (y ahora en tres Estados, pues el valdostano es una lengua de la familia del provenzal).

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

Desde los barrios “modernos” de Peirussa del Ròc, en lo alto del puerto, vamos bajando la loma y encontrándonos restos de la villa medieval, la iglesia, un hospital, una sinagoga… hasta llegar al riachuelo, salvado por esta cucada de puente.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

Casas renacentistas en Villeneuve, una de ellas tocada con la cruz cátara de la bandera occitana.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

Casas encaramadas al precipicio en el viejo Sauliac.

La complicación de levantar una casa en un escalón del acantilado se ve justificada por la protección que otorga el emplazamiento elevado frente a crecida, malhechores y peores vientos.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

Ruelles à Cajarc

Caliza, mortero, un paño de adobe y unos geranios.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

De nuevo el Ólt, a su paso por Calvinhac.

Insisto: campos cultivados en la vega y lomas cubiertas de vegetación autóctona. Esto es lo civilizado, lo que tenemos en Galicia es pura barbarie (que, además de destruir nuestros ecosistemas, no nos sacan de pobres).

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

Sólo falta la mujer con el mandilón y la cesta de huevos. Estamos en Capdenac.

La chivita se produjo desde el final de la SGM hasta ayer por la mañana (1990). Ésta es una bastante antigua, el modelo AZL, que se comenzó a fabricar en el 55. Una evolución “lujosa” de la AZ, con el bicilíndrico boxer de 425cm³ que se mantuvo casi inalterado hasta los ’80. Por cierto, no sé si os habréis preguntado alguna vez de dónde le viene el nombre. Evidentemente, el modestísimo motorcillo no da una gran potencia, pero sí más de esos 2CV que ni siquiera darían para mover el coche. En realidad, en esta versión daba 12CV, lo suficiente para alcanzar una más que notable velocidad de 75 km/h. La denominación oficial de 2CV le viene porque esa es su potencia fiscal (una ridícula función de la cilindrada, un absurdo concepto burocrático que ya estaba desfasado cuando se fabricó este coche, y que aún sigue en uso).

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

O que aquí chamamos congostra, un carreiro con paredes nas marxes, xa case que abandoado.

Pero sen eucaliptos.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

Aunque ésta pertenece al viaje, ya estamos de vuelta, en una parada técnica (vamos, que me entraron ganas de cagar). Campos de cereal y, al fondo, el curso de un río orlado de verde en el que se ya se adivina el otoño. El río es el Cea, cerca de Sahagún.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

Interior de la iglesia de Saint Sauveur de Fijac. Se trata de una construcción del s.XII originalmente levantada para dar servicio a una abadía mucho más antigua, del s.IX, ya desaparecida.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

Otra vista del valle del Ólt, desde el castillo de Montbrun (particular, pero cuando llueve se moja, como los demás).

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

Por aquí íbamos sólo de paso, y pegué un frenazo sólo para bajarme y sacar esta foto.

Me imagino junto a una de esas ventanas del torreoncito, leyendo un libro y… mmm, qué placer. Lo único que le falta es silencio, porque le pasa la carretera por delante. Por mucho que sea una comarcal que sólo usan los lugareños, pero eso ya la invalida. Pero como encuentre algo así a buen precio, en mitad de la nada… total, de lo que me sirve tener el dinero en el banco, que cualquier día puede volar (ahora esta la cosa muy tranquila, pero…)

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

Vista desde las ruinas de Tayllefer, con la vegetación desparramándose por la cornisa, como si fuera la cornucopia.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

Una de las cosas buenas que tienen estos gabachos es que el turismo de autocaravana (y, por extensión, el de furgoneta) aquí no es un crimen perseguido, sino una actividad socialmente aceptada y, de hecho, con una alta consideración. Sobre todo mucha gente mayor, al jubilarse, se compran una roulotte y se lanzan a ver mundo (y ya en Bélgica parece que es un mandato legal, lo de jubilarse y tirarse a la carretera).

Otra cultura, otras inquietudes intelectuales que van más allá de apoltronarse frente a un televisor… En España se nos persigue, por ser cosa de pobres (desde la multa que nos pusieron en Asturias hace ya un porrón de años, no hemos vuelto por allí, y eso que la tenemos al lado. No vamos donde no se nos quiere). En Europa, por el contrario, se nos considera; pues normal que en cuanto tenemos más de cinco días libres prefiramos poner rumbo hacia Irún y mandar a la mierda la puta España y sus cabezas de tricornio.

A todo esto, estamos en Rocamadour, en una explanada habilitada para autocaravanas donde pasamos la noche. Estas son las vistas que teníamos mientras desayunábamos, en compañía de un inglés con una vetusta Iveco que llevaba meses rodando fuera de su isla (y con pocas prisas por volver).

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

Otra Vane (atalanta).

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

Château de Bonaguil, foto incluida por coacción amable sugerencia de mi compañera, que me indicó cariñosamente que si no ponía más fotos de castillitos las consecuencias podrían ser terribles para mi persona.

Pas mal, pero son fotos demasiado típicas-tópicas.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

Ésta también lo es, pero es que es jodidamente bonito, el San Quirico.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

Cuando hablaba de la catedral de Caors y su peculiar forma de cubrir una bóveda, comenté que tenía otra gemela en la comarca.

Esta es, la iglesia de Solhac (de donde os mostraba el detalle de la ropa en un altorelieve). Desde dentro se observa perfectamente la cúpula que cierra el crucero (en el románico, en ocasiones aquí se erigía un cimborrio), hasta aquí todo normal; y a continuación las otras dos cúpulas que cubren la nave principal, en lugar de una bóveda. Podemos apreciar perfectamente cómo se adapta tridimensionalmente la forma curva a la línea recta por medio de pechinas (evolución de las más arcaicas trompas románicas).

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

Panorama desde el torreón de Montcuc, otra villa en su día centro de gravedad de la comarca que ha perdido el tren de los tiempos.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

Y final. Últimas fotos en la ribera de la Dordonha, adentro a preparar la cena y a camita a leer hasta que nos coja el sueño.

En España, como comentaba, esta forma de viajar está mal considerada, por ser de propia de pobres (gitanos, rumanos, hippies y demás gentes de mal vivir). En nuestra atrasada sociedad, viajar se sigue considerando un lujo y como tal debe ser vivido, con personal sirviéndote (cosa que detesto) y prodigando sonrisas vendidas rodeado de todas las comodidades.

Para nosotros, viajar, conocer, es una parte connatural y absolutamente irrenunciable de vivir. Empezamos con la mochila y la tienda de campaña y poco a poco nos hemos ido concediendo algunos lujos (dormir en blando, protegidos por una estructura metálica, es el cambio fundamental, especialmente en invierno), pero sin perder de vista que lo único esencial es conocer otros horizontes, todo lo demás es superfluo.

De vivir en otra época me hubiera gustado ser cartógrafo, y enrolarme en alguna expedición a terra ignota, rumbo a lo desconocido, sintiendo en el estómago el hormigueo de no saber qué deparará el viaje.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

Anuncios

A %d blogueros les gusta esto: