La mirada del mendigo

7 febrero 2017

Fincas sin dueño

Filed under: economía — Mendigo @ 18:33

Tratando el tema de este enlace sobre el veto a la expansión del eucalipto en Portugal (hasta los vecinos pobres dan una lección de civilización, dejando a Galicia en primera posición de la infamia ecológica), el artículo toca de pasada un tema fundamental para desencallar el campo gallego y ponerlo a producir. A producir de forma eficiente y competitiva, la única forma de llevar una explotación o cualquier tipo de negocio que sea sostenible en el tiempo.

Quiero destacar esta frase: “pretendemos otimizar o uso do património fundiário já pertencente ao estado, assim como, do património que vier a ser identificado como sem dono conhecido“.

El Norte de Portugal tiene la misma distribución de la propiedad rústica que Galicia: es decir, un monstruoso microfundismo. Yo me desespero, hasta tener impulsos homicidas, cuando aún hoy sigo viendo casos como el siguiente: muere un anciano y los dos hijos sesentones se reparten el caudal hereditario. Dos finquitas de mierda de mensura semejante y situación próxima. ¿Qué haría un chino, un senegalés, un egipcio, un chileno? Una para ti y otra para mí, ¿no? Es lo obvio, ¿no? Pues no, en Galicia lo habitual es: partimos a la mitad ambas y así no hay disputas de cuál es mejor. Este diabólico proceso, repetido generación tras generación, provoca una distribución de la propiedad en tirelas de mierda, que hay casos en que tienen sólo dos o tres regos de ancho [rego = surco del arado]. Esto, lo explicas en Castilla y se parten el culo de risa.

Es la maldita incapacidad del paisano gallego (y asturiano, y leonés, y portugués) de pensar a lo grande. Pero esta estructura de propiedad hace inviable el aprovechamiento competitivo del campo. En buena parte de Galicia sólo se da la agricultura de subsistencia: un pouco de millo, unhas patacas, unhas berzas… y con eso ya tira toda la familia (incluidos los 2 cerdos, las 3 vacas y las 5 gallinas). Y no se mueren de hambre gracias al RISGA y las pensiones.

E igualmente, los primos portugueses tienen el mismo problema de emigración masiva y abandono. Un ejemplo que tengo muy cercano: buscando el lindero de la finca donde estoy haciendo mis pinitos de arboricultor, me aparece un nombre de mujer, y ningún DNI asociado. Mala señal (porque el DNI es obligatorio creo recordar que allá por el año 65). Pregunto por el pueblo y sólo los muy ancianos, por encima de los 80 años, me saben dar noticia de esa mujer. Que se fue a Barcelona allá por los años 40 y no se ha vuelto a saber nada de ella por la aldea. Con certeza esa mujer está muerta, y quizá también sus hijos si los tuvo. Evidentemente que ninguno de sus deudos sabe de la existencia siguiera del pueblo (si está a su nombre es que no se resolvió la herencia), y alguno ni siquiera sabrá localizar la provincia de Ourense en un mapa. A todos los efectos, esa finca está ya perdida. De hecho, podríamos cifrar en un 30-50% de las fincas a las que ya se les ha perdido el rastro. Por lo tanto, yo no tengo ni jamás tendré a nadie a quien hacerle una oferta de compra, o a quien forzar para que la desbroce para procurar paliar las consecuencias de un incendio que sé que, tarde o temprano, llegará (van 4 en los últimos 25 años, ya se está retrasando el próximo).

Es absolutamente necesario proceder a identificar a qué tierras se les ha perdido el rastro del propietario (si no comparece en el plazo de 24 meses, pierde el derecho a reclamar su propiedad, que repito, no es un derecho absoluto sino sometido al interés general). Las tierras sin dueño conocido deberán revertir al Estado.

Por otra parte, habrá que gravar las demás (igual que los impuestos a los pisos vacíos) para estimular a que sean puestas en producción por el propietario, o arrendadas / vendidas a quien sí que las saque provecho (una idea serían cooperativas de gestión municipal, que de esta forma podrían hacerse con tierra a buen precio, y generar así actividad económica, riqueza para las arcas municipales y puestos de trabajo para fijar población). Como postor de último recurso estará el Estado, que de esta forma recuperaría algo de terreno público en una Galicia donde el 98% del territorio es de propiedad privada, una excepción respecto al resto del Estado (buena parte, de Comunidades de Montes).

Y poner el campo gallego a producir, pues tenemos la mejor tierra y el mejor clima como para alimentar a media Europa. Y quien no valga para estudiar, al menos que tenga un puesto de trabajo en el sector agropecuario (en vez de en la Guardia Civil o el Ejército, lo común entre la juventud de las aldeas que no da para más). Lo que sea menos la emigración que desangra el país o seguir tirando de prestaciones sociales, chapucillas y jornales hasta que llegue la jubilación, que no sacan a nadie de la miseria.

Fijaos todo lo que se puede hacer, una vez que la sociedad se libera de las ataduras mentales a las que la somete la ridícula sacralización de la propiedad privada.

¡Bien por los portugueses! Adelantan una posición y dejan a Galicia en cabeza de la clasificación del atraso y subdesarrollo social.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: