La mirada del mendigo

27 febrero 2017

Acción Directa II

Filed under: ecología — Mendigo @ 1:58

En la primera parte, proponía la destrucción de cualquier especie alóctona que fuese potencialmente peligrosa por el riesgo de naturalización (acacias, eucaliptos, pinos, plumeros…).

Bueno, pues hoy quiero proponer el mismo concepto, no esperar a que la legislación cambie, a que llegue un gobierno ecológicamente consciente, sino tomar cartas en el asunto por nosotros mismos. No sólo erradicando las especies invasoras, sino también reintroduciendo especies autóctonas en aquellos lugares que han sido degradados por el fuego, la repoblaciones forestales (antes hay que exterminar la competencia) o la ganadería extensiva.

Después de haber tocado algunos palos entre concellos y asociaciones ecologistas, y sólo haber recibido mucho movimiento de mandíbulas y nada efectivo, he tomado la determinación de actuar por mi cuenta, sin esperar a que ningún organismo o estamento organice o promueva nada. He estado recogiendo semillas de varias especies autóctonas (robles, haya, serbal, abedul y tejo) y almacenándolas en fresco en la nevera (una bolsa cerrada, papel de cocina mojado para mantener la humedad, especialmente importante con las bellotas) y hoy he echado el saquito a la mochila, un polar por si acaso que al final no hizo falta porque hizo un día soberbio (e impropio de la época). Un trozo de pan, queso, jamón, una naranja y una botella de agua, y con eso no envidio lo que puedan servir en el Palace. Y con ese equipaje, salí de madrugada hacia el Macizo Central ourensán, una enorme cubeta despoblada, de personas (debido a la incomunicación y la dureza del clima) y de vegetación arbórea (generaciones de pastores quemando las lomas para obtener pastos).

Y es como me he pasado este Domingo Gordo de Entroido, en la más absoluta soledad (no había ningún alma en decenas de kilómetros a la redonda) sembrando la carga de semillas con ayuda del mismo bastón que uso para caminar (gracias las uces y las carqueixas, lo que los paletos de pueblo y ciudad llaman “monte sucio”, se ha creado tras el último incendio una tierra exquisita para plantar cualquier cosa). Trabajando como un burro de sol a sol (metiéndome monte a través, subiendo y bajando vaguadas) estoy derrengado, pero os puedo asegurar que hace mucho tiempo que no sentía semejante satisfacción, y ahora en mi imaginación sobrevuela la idea de, en unos años, ver ya talluditos siquiera la décima parte de árboles que hoy he sembrado, y que sirvan de núcleo seminal para la propagación de su especie, aunque eso será cuando yo ya no esté aquí para verlo.

Eso, por supuesto, si da la casualidad de que se libren (y eso sí que será milagroso) de que algún palurdo le dé por “limpiar” ese trozo de monte a base de mechero. De hecho, es la sombra que ha nublado el día, el avanzar rompiendo con las botas los restos de las retamas quemadas del pasado incendio, sobre los cuales ha renacido el matorral actual que me permite un mínimo cobijo para esperar que aguanten el primer año las plantitas que he sembrado (una exposición solar directa las abrasaría, especialmente a las hayas). Porque, de nuevo lo repito, el matorral (o maleza, pero de mala no tiene nada) es la forma que tiene la Naturaleza de regenerarse después de la agresión a la que la sometemos (incendios, agricultura, ganadería…), preparar la tierra para las especies de gran porte. No sólo generarla, sino retenerla para que no se la lleve la escorrentía, que es la peor de las consecuencias en los incendios de montaña, donde la potencia de los suelos es muy leve y los gradientes disparan la velocidad del agua y, por lo tanto, su capacidad de arrastre.

Aunque seguramente mi trabajo haya sido baldío, porque tarde o temprano a alguien se le ocurrirá que hace tiempo que tal monte no sufre una de sus “limpiezas”, como he procurado repartir las semillas en muchos sitios (menudo palizón me he pegado, he llegado al coche destrozado, avanzar campo a través es agotador) espero que, al menos, parte de lo sembrado sí que se zafe de las “limpiezas” del ganadero de turno (es la causa principal de incendios en la alta montaña, junto con los putos cazadores).

Yo os comento lo que estoy haciendo (ya llevo unos años, pero éste me lo he tomado en plan más sistemático), por si os apetece y tenéis ganas de echarle una mano a la Naturaleza para acelerar su recuperación. Además de que, en principio, en cuanto ahí haya una vegetación autóctona (realmente ya la hay, o toxo, a xesta, o breixo, a carqueixa, as silvas… son especies autóctonas, pero la Xunta sólo le da importancia a las arbóreas), en principio está prohibido introducir ahí alóctonas. Otra cosa es que lo cumplan y, además, es tan sencillo como quemar lo que haya, para sobre ello plantar lo que les salga del rabillo de la boina.

Consejos, realmente yo no soy quién, y os doy los de un lego en la materia que ha procurado informarse un poco: asegurarse que las especies empleadas son realmente propias de ese lugar (pueden ser autóctonas en Galicia, pero no en nuestra zona; por ejemplo en el Morrazo puedes poner alcornoques, pero no encinas, que sin embargo sí que son autóctonas de la raia seca); tener en cuenta la altura, la acidez del suelo o las diferencias entre solaina y umbría para elegir qué plantamos dónde; y, en lo posible, escoger semillas en el entorno próximo al área a repoblar, para procurar retener la genética adaptada a esas condiciones particulares. Ya he comentado, mantener las semillas en un ambiente húmedo (en 15 días las semillas de Quercus, las bellotas, pierden su capacidad germinativa en ambiente seco) y estudiar el proceso para romper el letargo de cada especie en concreto (estratificación en frío…).

Por último, habrá quien piense que, para repoblar, es mejor el transplante que la siembra. Esto es un error bienintencionado, en el que suelen caer muchos alcaldes cuando les da por dársela de comprometidos y se hacen propaganda con fondos públicos repoblando con especies autóctonas un cachito (para el qué dirán, aunque el 99% restante de su puto concello sean pinos y eucaliptos). Lo primero, hay especies que llevan muy mal el transplante, en especial los Quercus por su potente raíz central rematada en un dardo. Luego está que esas repoblaciones es habitual que se planten y se abandonen (la empresa, una vez cobrada la plantación, se desentiende) y, como no riegues los dos primeros años, la mortandad es prácticamente absoluta. Y a mayores, encima la elección de emplazamiento-especies parece diseñada por un deficiente mental (que no me extrañaría que tuviera el titulito de Ingeniero de Montes, que regalan si compras un pack de yogures), especies que requieren suelos frescos en la ladera de solaina… Total, que esas inversiones ecoloprogres de pandereta suelen terminar con un monte lleno de canutillos (eso sí, a todo lujo) con plantas muertas en su interior, el dinero en el bolsillo del constructor y un aguinaldo en el del mastuerzo del alcalde.

El modo más eficiente de diseminar la gran mayoría de especies forestales es mediante la siembra. Eficiente, es decir, que con los mismos recursos cubrimos un área mucho mayor (con el dinero de plantar diez árboles, sembramos cientos, lo único es que hay que esperar más allá de la próxima legislatura para ver cómo eso descolla). En Quercus, que es con lo que más estoy más familiarizado, si cogemos buena bellota (que no esté ya seca) la supervivencia es muy alta. Germinan prácticamente todas y, si el medio es apto (y si no lo es, no se debería introducir), al menos un 10% pasan su segundo año, momento a partir del cual ya puedes darla por asentada. Y si le das una ayudita con el riego en lo peor del verano, la supervivencia se dispara hasta más de un 50% de las bellotas que sembraste, que es una barbaridad.

Por supuesto, fantaseo con la idea de que, en vez de lo que he hecho yo a título particular, lo acometiera una puta administración, local, autonómica, estatal o lo que demonios sea, comprando semilla por sacos y maquinaria sembradora. En algunos países asiáticos (China, India e Indonesia, que yo recuerde) emplean aviones para bombardear grandes superficies con semillas (desnudas o en bolas de barro, en diversas variantes del método Fukuoka). En una sola pasada haces el trabajo de muchas peonadas. En Galicia tenemos una flota aérea como para repetir otro Vietnam, no sería mala idea llenar los helis y los Canadair de semillas en invierno, para evitar llenarlos de agua en verano.

Una sugerencia, pero evidentemente ya sé que la inteligencia de la canalla política va por otros derroteros.

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Actualización:

La abeja encoronada trae a colación un cuento, sobre el que se hizo un corto de animación que subí aquí hace siglos. Lo vuelvo a rescatar, porque es un encanto.

(está en francés, dadle al botón de los subtítulos; la traducción es deplorable pero creo que es preferible escucharlo en versión original)

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15 comentarios »

  1. Enhorabuena Mendigo!

    Esa es la mejor medida para cambiar las cosas. Dar ejemplo!
    Hace tiempo hice una salida con mis hijas junto a la asociación ARBA (para la recuperación del bosque autóctono). Tienen varias delegaciones regionales y en nuestro caso fuimos a la zona del Molar (sierra de Madrid) a plantar encinas. Las bellotas, de la zona, las habían guardado tood el invierno en cubos de arena gruesa y húmeda.
    Voy a hacer lo posible por retomar el asunto y seguir tu ejemplo.
    Por otro lado, ¿conoces el libro “El hombre que plantaba árboles” de Giono? Maravilloso…

    Comentario por abeja encoronada — 27 febrero 2017 @ 9:07 | Responder

    • Sí que lo he leído, sí. Hace un porrón de años que subí la animación que hizo Frédéric Back sobre ese cuento. Supongo que la conocerás, pero para quien no, la añado a la entrada porque es un encanto.

      Pero una cosa: ciñéndonos a la realidad, realmente la causa de la deforestación sería precisamente ese pastor y sus ovejas que, lejos de sembrar bellotas, sus ovejas comerían los rebrotes de roble del último incendio que provocó, hasta aniquilar la cepa. No es la modernidad, sino todo lo contrario, el atraso secular de una ganadería extensiva ineficiente la que ha dejado las tierras por las que caminaba ayer en ese estado lamentable.

      Los de Arba, sí claro que los conozco. Me encanta la idea pero no tienen implantación en Galicia (lo cual dice mucho del nivel de sensibilidad medioambiental en esta tierra, la regeneración de los ecosistemas autóctonos son una amenaza para el modelo económico de plantaciones forestales implantado). Incluso pensé en crear un ARBA en mi zona, pero es que, realmente, tampoco conozco a nadie, más allá de mi compañera, que esté interesada en el tema. Y total, para eso, ya salimos nosotros a repoblar sin pedirle cuentas a nadie.

      Yo estaría encantado de crear una asociación y poder darle mayor proyección a esto. Pero lo comenté en el blog, lo comenté en Infojardín, que es la web que aglutina a los en principio amantes de la arboricultura. Sólo oí el ruido de los grillos. Lo comenté a la delegación local de Adega, la asociación ecologista gallega más activa. Me dieron largas. Pues nada, no voy a estar rogándole a nadie, si tengo que esperar por los demás, no hago nada.

      Además, siempre está el rollo legal: tienes que pedirle permiso al dueño del monte. Y yo, me cago en el dueño del monte, si planta eucaliptos se los arranco (con los pinos ya me doy por vencido) y, si veo que puedo darle una oportunidad a unos árboles, pues lo hago. Es que, de otra forma, tienes las manos atadas porque lo último que quieren ver los paletos es un árbol “improductivo” en sus tierras (sean propiedades particulares o comunales, montes en man común). Que luego, ya me ha pasado, viene un incendio, o simplemente meten maquinaria y repueblan con pinos donde estuviste sembrando bellotas, y mandan a la mierda tu trabajo. Éche o que hai!. Realmente, la solución pasa por nacionalizar los terrenos forestales, para así forzar una gestión regida por principios ecológicos, y no por el lucro. Pasar la propiedad comunal, gestionadas por acémilas con una mentalidad cortoplacista y rapaz a propiedad pública. Pero claro, eso supondría declararle la guerra al rural, con lo contentos que están los aldeanos en recibir un dinerito cada año de la comunidad de montes por la venta de pinos. Dinerito sin doblar el espinazo, lo que les gusta a esa gente.

      Que tampoco es tan extraordinario lo que pido, eh? De hecho, lo excepcional es lo que ocurre en Galicia, donde el 98% del territorio está en manos privadas. En otras comunidades hay monte público, aquí no, todo tiene dueño, y ese dueño le quiere sacar jugo, sin mucho esfuerzo y sin importarle un cojón las consecuencias medioambientales de sus actos. Y como esta gentuza vota, los políticos no se atreven a ponerles límite. Ése es la raíz del problema, hablando claro.

      Por cierto, ahora que comentas lo de tus hijas: a mí me parece una lección impagable para los críos… y para los mayores. Cuando siembras algo, necesariamente estableces una relación de afinidad con lo que pueda salir. Una bonita forma de enamorarte del campo.

      Comentario por Mendigo — 27 febrero 2017 @ 11:45 | Responder

  2. ———— Una familia de árboles ————

    Doy con ellos tras haber atravesado un llano ardiente de sol.
    No viven junto al camino a causa del ruido. Habitan en los campos sin cultivar, encima de una fuente que sólo los pájaros conocen.
    Desde lejos parecen impenetrables. En cuanto me aproximo, sus troncos se separan. Me acogen con prudencia. Puedo descansar y refrescarme pero adivino que me observan y desconfían.
    Viven en familia, los más viejos en el medio y los pequeños, aquellos cuyas hojas acaban de nacer, un poco por todas partes, pero no muy alejados de los demás.
    Tardan mucho en morirse y mantienen a los muertos en pie hasta que caen convertidos en polvo.
    Se toquetean con sus largas ramas para asegurarse de que todos están allí, como hacen los ciegos.
    Gesticulan encolerizados si el viento sopla y sopla para arrancarlos de raíz. Pero entre ellos no hay disputas. Sólo murmuran para manifestar su acuerdo.
    Siento que deben de ser mi verdadera familia. Pronto olvidaría a la otra. Quizá me adoptarán poco a poco, y para merecerlo aprendo cuanto hay que saber:

    Ya sé mirar como pasan las nubes.
    También sé quedarme quieto.
    Y casi sé permanecer callado.

    ——– Jules Renard ——–

    Una vez más, GRACIAS.

    Comentario por Daniel Pérez — 27 febrero 2017 @ 17:44 | Responder

    • Gracias a ti, compañero. Es un encanto. Me recuerda a un poema de Pessoa que… a ver si tengo tiempo y te lo busco.

      Me permito reproducirlo en VO, que sé que hay quien nos lee y domina el idioma de Voltaire:

      Une famille d’arbres
      C’est après avoir traversé une plaine brûlée de soleil que je les rencontre.
      Ils ne demeurent pas au bord de la route, à cause du bruit. Ils habitent les champs incultes, sur une source connue des oiseaux seuls.
      De loin, ils semblent impénétrables. Dès que j’approche, leurs troncs se desserrent. Ils m’accueillent avec prudence. Je peux me reposer, me rafraîchir, mais je devine qu’ils m’observent et se défient.
      Ils vivent en famille, les plus âgés au milieu et les petits, ceux dont les premières feuilles viennent de naître, un peu partout, sans jamais s’écarter.
      Ils mettent longtemps à mourir, et ils gardent les morts debout jusqu’à la chute en poussière.
      Ils se flattent de leurs longues branches, pour s’assurer qu’ils sont tous là, comme les aveugles. Ils gesticulent de colère si le vent s’essouffle à les déraciner. Mais entre eux aucune dispute. Ils ne murmurent que d’accord.
      Je sens qu’ils doivent être ma vraie famille. J’oublierai vite l’autre. Ces arbres m’adopteront peu à peu, et pour le mériter j’apprends ce qu’il faut savoir :
      Je sais déjà regarder les nuages qui passent.
      Je sais aussi rester en place.
      Et je sais presque me taire.

      Una cosa, que ahora al releer la entrada veo que me he dado demasiado protagonismo, como si hubiera hecho una proeza. Si cuento esto no es para darme bombo, ya ves, sino para dar la idea a los que me lean de que se puede hacer algo más por el entorno que meter la botellita en el contenedor de cristal. De hecho, se pueden meter la puta botellita por el culo, y con ella metida ir a arrancar eucaliptos, o a plantar bellotas. Y luego, cuando tengamos unos montes en proceso de regeneración, entonces sí, podemos sacarnos la botellita del culo y preocuparnos en tirarla en el contenedor adecuado. Hoy, es un limpiaconciencias (como los paneles solares, como el comercio justo o la limosnita del Domund), un insulto a la inteligencia en Galicia, con el estado en que se encuentran los ecosistemas, preocuparse de semejantes memeces.

      Comentario por Mendigo — 27 febrero 2017 @ 22:53 | Responder

  3. He tenido que cruzar hoy desde Ourense hasta Valdeorras siguiendo la N120. Lo de las mimosas, que antes de leer tu blog, me hubiera parecido bastante bello: amarillo abriéndose paso entre el verde, ahora no deja de producirme una tristeza desasosegante. Está por todos lados. Especialmente recuerdo el monte por encima de Quiroga. La mancha amarilla es extensa. Amenazante.

    Sobre tus propuestas: debido a la propiedad comunal, tendríamos que disfrazar nuestras verdaderas intenciones. No es difícil. Otros, por ejemplo “alpinistas” de pro, son simplemente chorizos lavadores de dinero en Suiza. Lo nuestro es más fácil. Nuestro amor más puro. Y en el orden de cosas tecnológicas, acabo de tener un “sueño”. Más modesto que el de MLK. Utilizar drones. No son zonas habitadas. No hay más peligro que perder el cacaharro. La productividad de las salidas se multiplicaría.

    Ahora que mi padre ha muerto, es mía la responsabilidad de mejorar esta tierra para que mis hijos tengan algo que disfrutar y conservar.

    Comentario por Roberto — 27 febrero 2017 @ 23:20 | Responder

    • Entiendo la conciencia de RESPONSABILIDAD, ante el recuerdo de tu padre y el futuro de tus hijos. El mío procuró hacer algo en su aldea y le ardió todo lo que plantó. Por dos veces. Yo ahí sigo, ya me ha ardido otras dos, y dos veces que he empezado de cero. Aunque para la tercera no sé si me quedarán fuerzas (o si cogeré una lata de gasolina y le pegaré fuego a la puta aldea, porque de arder, que arda todo).

      Con las mimosas, a mí me pasó lo mismo, no te creas. No tenía ni idea de que fuera una especie invasora y, cuando me enteré, me dio mucha pena. El eucalipto nunca me ha hecho especial gracia, pero las mimosas me encanta su fragancia. Vamos, en mi casa mi madre siempre ha tenido por esta época ramos de mimosas en jarrones con agua, y dan a la estancia un aroma riquísimo. Evidentemente, la cuestión no es que una planta o animal nos guste más o menos, sino si es propia o no de un determinado ecosistema (la ardilla gris es un bicho precioso, simpatiquísimo, pero está desplazando a la ardilla roja autóctona, lo mismo con el visón americano, etc).

      Y sí, las mimosas se expanden como la lepra, tienen absoluta colonizado todo el Miño desde Ourense hasta Os Peares, y no dejan que prospere cualquier otra forma de vida. La Xunta prohibe taxativamente introducir especies de Acacia sp. en ningún caso, pero no da respuesta a la necesidad de eliminar las ya existentes. Y es que eliminarlas va a ser jodidísimo, se necesitará una inversión tremenda. Ahora bien, cuanto más tardemos en empezar, más extendida estará la plaga y más nos va a costar erradicarla.

      Lo de los drones, para zonas de difícil acceso, es una pedazo de idea. Una asociación no tiene capacidad de contratar un helicóptero, pero si de hacerse con un multicóptero. Lo que no sé es su capacidad de carga. Vale, he estado mirando, unos 2kg si no te quieres ir a cosas muy extremas. Para semilla desnuda está bien, pero si ya haces las bolas de arcilla, no da para tanto. Pero no sé si sabes lo bueno. Nos lo estuvo enseñando un compañero portugués que entró hace un tiempo: con las bolas de arcilla es tan sencillo como lanzarlas. Y una persona fuerte puede lanzar una bola, por un terraplén fuerte, a decenas de metros, cubriendo una superficie considerable.

      Todo es cosa de experimentar y analizar los resultados, e ir aprendiendo de ellos para ser más eficientes.

      Comentario por Mendigo — 28 febrero 2017 @ 9:22 | Responder

  4. Yo leo con ms alumnos todos los años a Giono,pero me gusta la idea del corto que propones.
    El año pasado el padre de dos de mis alumnos fue al cole a llevarme bellotas germinadas. ” A ver si puedo dejarles un barrio mejor señorita” , me dijo.
    Si encuentras un padre como ese en alguno de los coles que tengas cerca y una señorita que os acompañe , un montón de niños afortunados os seguirán.

    Comentario por Amor — 1 marzo 2017 @ 23:07 | Responder

    • No, si la idea es buena. El único problema es que de la única forma que me gustan los niños, es bien asaditos y con abundante guarnición.

      XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

      Me parece digno de admiración los que tenéis que bregar a diario con una jauría de 30 y pico bestezuelas. Te lo digo con el corazón en la mano, no sé cómo lo soportáis. Si no los soportan ni sus padres, y eso que son dos contra uno, la mayoría de las veces…

      Pero amos, fuera coñas (que no es coña, realmente los críos me crispan), puede ser una actividad estupenda. No ahora mismo, pero una vez que estuviera constituido más o menos formalmente un grupo. Sacar a los animalitos a plantar semillas, y luego llevarlos al cabo de unos meses o un par de años a ver los resultados de lo que plantaron. Creo que puede crear un nexo, una empatía con esos árboles que quizá les encienda alguna bombillita para cuando sean mayores.

      Comentario por Mendigo — 9 marzo 2017 @ 21:55 | Responder

  5. La animación es preciosa. No la conocía, pero me quedo con el libro. Sugiere más.

    Comentario por Amor — 2 marzo 2017 @ 23:04 | Responder

    • Si te gustó, te recomiendo que busques más animaciones del mismo autor, Frédéric Back. Es un québécois con una sensibilidad en la elección de temas y en el trazo que me encanta. 😉

      Si además te gustan las músicas tradicionales:

      Comentario por Mendigo — 9 marzo 2017 @ 21:59 | Responder

  6. Dende o campus de Ourense se ve todo o monte plagado de mimosas…outra desgraza mais para esta terra. Eu non lembro que hai uns anos houbese tantas.
    O dos montes comunais é sagrado tamén para a esquerda, buff. E se nacionalizaran corre o risco de acabar coma o Alentejo, con terratenentes comprando.
    Sen dúvida o de sementar clandestinamente pola nosa conta é o mellor que podemos fazer, lémbrame o cómic do Asterix ese da Residencia dos Deuses 😂 mágoa que non medren tan depresa polo menos coma un eucalipto para ver as caras que faguerían. Hai unha páxina no facebook “Como eliminar os eucaliptos da Galiza” que compartillan novas e escreven algumas técnicas para exterminalos, que se un burato na cortiza e herbicida ou pregos de cobre. Tamén estaría a opcion de criar gorgullos, porén creo que só valería para os eucaliptos do Atlántico e ademais fumigarían a mansalva…
    Bueno, que eu apuntaríame a unha equipa Panorámix! 😎 Arba tá ben pero mellor de forma anónima non?

    Comentario por Violeta — 8 marzo 2017 @ 20:43 | Responder

    • Boas, Violeta!

      Os teus comentarios decote dan para outra entrada. 🙂

      “Eu non lembro que hai uns anos houbese tantas.” –> É que non había, están expandiéndose. Ás mimosas medran moi rápido cando atopan solos frescos e temperaturas mornas, e logo espállanse no só polas sementes, senón polas mesmas raíces, que emiten chuponas. Metelas en Galicia é como achegar un mesto a un barril de pólvora. Non sei quen foi o subnormal a que se lle ocorreu o de introducilas nesta terra, pero habería que ir cagar na súa puta tumba.

      “O dos montes comunais é sagrado tamén para a esquerda” –> A verdade é que a esquerda ten tantos ou máis totems ós que cómpre adorar que a dereita (e eu divírtome cuspindo nos ídolos duns e dos outros, e aínda máis nos tabús progres). A xestión comunal dos bens pode facerse ben (vai pouco non sei quen levou un Nobel por estudiar iso mesmo, aplicado ás comunidades de regantes…) ou pode facerse mal. Non é bendita de nacemento. Unha xestión profesional por parte do Estado pode facelo mellor… ou non. Depende. Ó cabo, o importante é a calidade da xestión.

      “E se nacionalizaran corre o risco de acabar coma o Alentejo, con terratenentes comprando.” –> Es lista. Ese episodio que dis do Alentejo me ten feito pensar moito. Empregouse como exemplo de cómo non se pode deixar gobernar as clases baixas, que só naceron para obedecer. Pero isto é inxusto. É como se agora me pon ós mandos dun 747. Teño que aprender. Non é que non poida, pero preciso tempo.
      Pero penso que non é o caso aquí. Estamos a falar de pasar da xestión dos montes (que non son explotacións agropecuarias, cunha complexidade moito maior nun contexto ademáis de apertura ós mercados europeos) comunal a municipal ou autonómica. A finalidade é afastar do monte o lucro inmediato e directo. Se cortan os pinos no monte da aldea, reparten uns centos de euros entre cada casa. Se en troques de facelo unha comunidade de montes, faino un concello, os cartos gañados son os mesmos, pero os particulares non ven os billetes. Ó final chegarían igualmente, en forma de inversións, etc (eu que sei, por exemplo, arranxar a estrada da aldea)… Pero xa o benefizo non é tan evidente como ter os billetes na mao. Nese caso, ó mellor non lles importaba tanto que, no canto de eucaliptos ou piñeiros, puxeran outras frondosas autóctonas (que, ó final, gústannos a todos moito máis, pero os cartiños son os cartiños).

      “sementar clandestinamente pola nosa conta é o mellor que podemos fazer” –> Penso que o mellor sería formar un grupo, sen rexistrar, NIF, estatutos nin parvadas de esas, e actuar segundo a ocasión como mellor nos conveña. Cando interese, como “asociación” para convencer a alcaldes ou comuneiros (así viste máis), e noutras veces, como individuos que lles da por sementar unhas landras onde lles peta, sen permiso do dono (non é delito, se aparece o fulano con cara xabaril, marchamos e pista).

      ” “Como eliminar os eucaliptos da Galiza”” –> Joas! Seica vai ser a primeira páxina de Facebook que gardo nos marcadores (é dicir, que me parece mínimamente interesante). Moi ben, moi ben. De tódolos xeitos, creo que a mellor arma contra os eucaliptos, ó longo prazo, é a política. Forzar que os partidos, a lo menos os de esquerdas, pasen no DOGA unha disposición pola que se multe a quen (particular, colectivo ou administración) teña especies alóctonas nunha terra forestal (non agrícola, obviamente) da súa propiedade. E no curto prazo, arrincar as prantas cando son pequenas, até que o pailán que as puxo cambie de idea e poña outra cousa. Cando medran, é un traballo ímprobo acabar con eles (e xa coas mimosas, nin che conto).

      “Tamén estaría a opcion de criar gorgullos, porén creo que só valería para os eucaliptos do Atlántico e ademais fumigarían a mansalva…” –> Xa se me ocorrera: https://esmola.wordpress.com/2013/01/11/gonipterus-scutellatus/
      Eu saín polos “bosques” de Pontemierda, en busca duns cantos, para adoptalos, pero non atopei ningún. O do Atlántico o dis porque non aguantan as xeadas?

      “que eu apuntaríame a unha equipa Panorámix!” –> Pois… non hai moito máis que falar. Agora xa estamos rematando a tempada, e o último saquiño de landras vouno sementar mañá mesmo na aldea da miña compañeira (e, de paso, facer uns cantos enxertos). Pero para o ano que ven, cando vaia rematando o vrao, podemos ir falando para ir a recoller semente e atopar lugares axeitados para repoblar. Probamos, e a ver se podemos ir xuntando máis xente, para abarcar cada vez máis terreo. Falamos entón.

      “Arba tá ben?” –> Non, non está ben. Eu escribinlles propoñendo a creación dun grupo en Ourense e sen noticias. A lo menos, contestar; aínda que sexa para excusarse.

      Comentario por Mendigo — 9 marzo 2017 @ 23:49 | Responder

      • Hahahaha 😂 moi boa a entrada dos bichos. O do Atlántico o dicía porque o gorgullo gosta dos globulus ou iso teño entendido, que o nitens xa é bastante resistente a eles. Tambén porque alí son todo alcolitos, unha praga se extende rápidamente, e por se ao bicho se lle da por papar outras árvores, eu que sei…O que lera que non sobrevive ó inverno son as avespas que soltan para exterminar aos gorgullos.
        É certo que non hai Arba na Galiza, ainda asi 😅, se comparamos con Greenpeace e demais ongs “progres de salón”… Pero eu acho que é mellor o anonimato e que ninguén se entere de que vas plantar determinados días ou por donde plantaches, para non alertar energúmenos ( Hai pouco queimáronlles un viveiro, en Huelva ou non sei)
        http://www.galiciaconfidencial.com/noticia/51403-nace-rede-galega-eucaliptos

        Comentario por Violeta — 13 marzo 2017 @ 18:27 | Responder

        • Fale, pois eu conformábame con que rillara nos putos globulus. Sonche a maioría en Galicia. Dígocho tamén completamente en serio, se algunha vez sabes dalgún xeito de críar eses gonípteros, prégoche que mo fagas saber.

          O de Arba… non, claro que non hai aquí. Se eu propoño crear un e non respostan… así dificilmente vaise poder facer nada.

          O que dis de non avisar onde sementas, está ben pensado, claro. Pero ti date de conta, se falas cun alcalde, podes pedirlle que che deixe en Agosto unha cuba para regar o que plantaches. Iso, o primeiro vrao, é fundamental para a supervivencia. O falar co pedáneo que se comprometa a non deixar meter gando nuns anos nese sitio. Pero é o que dis, se saben o que fixeches, poden ir a queimarcho á mantenta. Supoño que habería que valorar caso por caso, cando convén ir como asociación, e cando é mellor calar a boca e simplemente facelo. Se ves que non precisas ou non vas sacar nada contándollo, pois caladiños estamos máis guapos, dende logo.

          Oes, coa noticia que me pasas. En Poio é especie invasora? E que pensan facer ó respecto? Porque todo o concello… é que non ten outra cousa. Ten algunha relevancia legal esa declaración? Van impedir plantar? A ver se me entero de cómo vai o tema…

          Comentario por Mendigo — 14 marzo 2017 @ 8:33 | Responder

  7. […] Yo he propuesto dos formas de actuación, pero con un alcance muy limitado, que necesitarían un nutrido grupo de gente para ser significativas: el exterminio de especies invasoras y la siembra o transplante de autóctonas. […]

    Pingback por Misiones ecológicas | La mirada del mendigo — 1 mayo 2017 @ 7:25 | Responder


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