La mirada del mendigo

27 febrero 2017

Cuando los tontos mandan

Filed under: arte — Mendigo @ 19:32

Lo cierto es que, cuando empecé con el blog, tenía en mente hacer más entradas amables de tipo cultural que las áridas e ingratas sobre economía, energía y conflictos. Pero supongo que iniciar una bitácora es como subirse a un navío sin timón, acabas dirigiéndote a donde te lleven los vientos y las corrientes.

En cualquier caso, quería tratar un poco de cine. Ayer estuve viendo Histoire d’O, una película icónica del mundo masoquista basada en la novela homónima. Se circunscribe en la larga tradición francesas de la literatura libertina de la cual el Marqués de Sade es su faro, la más alta atalaya (se nota que me gusta, ¿verdad?).

La película, dejando aparte la preciosidad de protagonista, si es que tal cosa se puede soslayar, tampoco es que sea un portento. Bueno, si os apetece echadle un vistazo y me comentáis; es interesante. La cuestión es que, según se iba desarrollando el argumento, iba comentándole a mi compañera… esta película setentera sería absolutamente impensable realizarla hoy en día. Desde luego no por la carga sexual, que ya ves, es de lo más light.

Desde luego, no es que sea muy partidario que digamos de la dominación, la posesión (en concreto, de la mujer), la sumisión y el castigo corporal; antes bien al contrario. De todas las depravaciones sexuales, sin duda el masoquismo sería la última en ensayar. Mi amor inquebrantable por la libertad hace que en muchas ocasiones los engranajes de la película me chirríen a los oídos. Sin embargo, me parece un ejercicio interesante de introspección en los abismos del alma humana, materia obligada precisamente de todo amante de Eleuteria (¿hay alguien que no se haya leído el excelso “El miedo a la libertad”, de Erich Fromm? quizá el ensayo mejor escrito de la historia).

Porque cuando indagas en la realidad, ofrece nuevos pliegues y texturas que nos sorprenden. Nada, y menos que nada la conducta humana, es simple. Por ejemplo, la película tiene para mí un momento cumbre, hacia el final, en la cual O. aparece triunfante, poderosa, con un halo de grandeza inabarcable. Me refiero a la escena en la que la va a buscar Iván a casa de Sir Stefan y… bueno, no os chafo la película, ya me comentaréis; para mí uno de los momentos inmortales de la historia del cine.

Es triste reconocer que hubo una época reciente de máxima libertad creativa e investigadora, en los que la vanguardia del pensamiento avanzaba sobre los tabús de nuestra sociedad, y de cómo esa época de apertura mental ha pasado y ahora vivimos en el reflujo de la ola. Fulaneando por la red, doy con un artículo del cual tomo el nombre para esta entrada: Cuando los tontos mandan, de Javier Marías. Lo suscribo totalmente, y se suma a la lista de artículos que dan la voz de alarma ante estupideces como la creación de “espacios seguros” en las universidades (usamericanas, claro), donde los niños (porque son niños, por mucho que hayan cruzado la veintena) pueden jugar con plastilina o jugar con peluches para superar el trauma que las puede haber producido lo que acaban de aprender en clase.

Efectivamente, vivimos en una época de represión intelectual, en la cual las masas piden prohibir aquello que molesta, las ideas que amenazan su concepción, frágil y maniquea, del mundo. Se convierte la opinión en delito (un tuit te puede llevar a la Audiencia Nazional) y todo pensamiento disruptivo es considerado una agresión potencial. Volviendo al ejemplo, que me parezca detestable la idea de sumisión extrema de la mujer, no quita que me pueda parecer interesante investigar los mecanismos psicológicos que llevan a ella (y no olvidemos que nos hallamos ante una ficción cinematográfica). O puede no resultarme interesante, pero en ese caso apago la televisión o cierro el libro y en paz, no pido con gritos histéricos que la censuren.

Ninguna idea debe ser prohibida, las ideas no hieren, las ideas no dañan (más que a los débiles mentales que desean ofenderse en vez de simplemente ignorarla), son sólo los ladrillos del pensamiento.

Vivimos tiempos aciagos, en los que nos vuelve a atenazar… el miedo a la libertad.

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Y ya que estoy en mi vertiente cinéfila, sigo comentando las últimas películas que me he echado al buche.

La siguiente es Camino a Casa, de un Zhang Yimou que ya empezaba a ser conocido y reconocido fuera de China. La película quizá sea la antítesis de la anterior, con un argumento sencillo y emotivo que no genera tensión en el espectador, que es acunado por esa maravillosa plasticidad del cine de este director. La retorcida mentalidad europea frente al concepto de armonía oriental (que no deja de ser también un prejuicio, porque para retorcido, provocativo y sórdido, el cine coreano).

La prota es una jovencita Zhang Ziyi, talismán de Yimou y animal mitológico en el cine chino. Viene a ser lo que Ricardo Darín al cine chino: parece que no puede haber ninguna película notable en la que no salga su preciosa carita de porcelana.

Sin pretenderlo, pero he escogido tres películas con protas femeninas realmente preciosas. La tercera es una producción vietnamita, Tres Estaciones. Tanto la niña de las flores como la prostituta son verdaderas beldades. La peli, también recomendable (aunque ninguna de ellas, ya digo, sea la repanocha), es bastante similar a la anterior, con un guión sencillo pero sólido como cuento de Andersen, adaptado con mucho acierto a las formas cinematográficas. Suaves, complacientes e indulgentes para con el espectador (más la china que la vietnamita, algo más rasposa al paladar) pero no moñis (el punto justo de azúcar, la clave de cualquier dulce, pasarse con el edulcorante supone el pecado capital para todo director serio).

Y ya. Si queréis compartir en comentarios alguna recomendación cinéfila, será bienvenida.

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11 comentarios »

  1. The man from Earth, la razón por la que me di de alta en filmaffinity. Solo para poder votarla.
    http://m.filmaffinity.com/es/movie.php?id=890034

    Comentario por Roberto — 27 febrero 2017 @ 23:30 | Responder

    • Cargada en la mulita. 😉

      Muchas gracias, hay grandes películas que sólo he podido llegar a ellas vía recomendaciones de colegas. El boca a boca funciona, y con Internet se potencia, para desgracia de las grandes productoras y sus departamentos de publicidad.

      Comentario por Mendigo — 28 febrero 2017 @ 9:02 | Responder

      • Vista!

        Quizá no me ha parecido tan sobresaliente como creo que a ti, pero se disfruta viéndola y tiene un regustillo provocador que me gusta. Gracias por la recomendación!

        Comentario por Mendigo — 11 marzo 2017 @ 15:29 | Responder

  2. Ruego se me permita salir por peteneras:

    Y por soleares:

    No son películas, si no una explicación de porqué los tontos mandan, y creo yo, que una de las principales causas o razones por las que vamos mal.

    Es un tema que me toca de cerca, y el informarme me ha hecho cambiar mucho mi manera de ver el mundo, aunque es algo complicado.

    Son videos algo largos, para algunos, espinosos, pero para mí, una demostración más de la mutilación que se les está practicando a nuestros hijos (de hecho, a todos nosotros).

    Ahora, repitamos todos: beeeee….

    Comentario por Beamspot — 4 marzo 2017 @ 12:56 | Responder

    • Uf! Tema superdotados vs sistema educativo. Sin dar muchos detalles autobiográficos, pero te puedo contar que a mí las notas en la EGB me las firmaba el profesor del año anterior. Y todo fue bien hasta que llegó 8º y mis padres tuvieron que pelear contra la burrocracia para que, al acabar, pudiera pasar a BUP. El miedo de que me hicieran repetir 8º (un curso que, oficialmente, yo no había cursado) no se me olvida. Al final yo colé por una triquiñuela legal, pero ¿qué hubiera pasado si no? Si ya por aquel entonces era un crío bastante… atravesadillo, si me hubieran hecho repetir un curso que había sacado con sobresalientes probablemente me habría hecho abandonar los estudios.

      Al final, el error conceptual es pretender clasificar a los niños según una distribución etaria, y no por sus capacidades. Aún diría más, no es tan raro que un alumno presente una ventaja/retraso en una cierta asignatura sobre otras. No pasa nada, que cada una la lleve a su ritmo. El empeño en que todos los niños vayan a las mismas clases con los de sus años, como un bloque, es ridículo. El desarrollo humano no es sincrónico. Hay niñas que tienen pechos cuando otras aún no, y no pasa nada. Hay quien pega el estirón a los 15 y hay quien a los 17, y no es ningún trauma. ¿Por qué se asume esto naturalmente, y no con la inteligencia?

      Yo pienso en algo similar a Sommerfield, aulas abiertas en las que el alumno decide seguir. Siempre estimulándolo, retando a su inteligencia. Los años que tiene… who cares?

      En realidad, en cualquier disciplina deportiva, incluso en un gimnasio de barrio, hay una metodología más avanzada que en el sistema educativo. Tienes que esforzarte. Cada vez un poquito más, para ir progresando, pero no demasiado que te supere y acabes con una lesión (en el caso del aprendizaje, muy fácil que sea obvio o muy difícil que no entiendas nada conducen igualmente a la desmotivación). Y no te fijes en los kilos que levanta el vecino. Tú céntrate en ti, en tu progresión, en sacar lo máximo de ti mismo. Eso, que es evidente en cualquier gimnasio, en una escuela no ocurre. Porque todos tienen que ir a la par, como si fuera un pelotón de infantería desfilando.

      La escuela está burrocratizada, quien la desburrocratizará…

      Comentario por Mendigo — 11 marzo 2017 @ 16:34 | Responder

      • Otro punto en el que coincidimos.

        Una de las cosas más tristes que me he encontrado, es que en la mayoría de casos en que una niña es ‘diagnosticada’ (se ve que eso es una enfermedad a erradicar), lo suele ser porque suele sufrir bullying ya con 7 añitos o menos. Y la psicóloga a la que va, que dice que es por el ‘perfil’, igual se da cuenta que es ‘perfil’ no es el de una maltratada, si no una incompredida a la que dan de lado.

        El daño emocional que está causando todo esto es tremendo. A mí me hicieron bullying de niño, en EGB, pero hacia 7º ya lo tenía superado, y en bachillerato no era precisamente el tio impopular, ni el empollón.

        Mal vamos si seguimos así.

        Comentario por Beamspot — 12 marzo 2017 @ 12:05 | Responder

        • Qué respeto o admiración va a merecer un crío que saca buenas notas, si la sociedad sólo reconoce su talento dándole patadas a un balón?

          Un buen estudiante es un friki, un gilipollas que se está labrando una vida de mierda. Si no pertenece a la aristocracia económica, tendrá un techo de cristal que jamás podrá rebasar. Será un mono sabio al que despellejarán para que trabaje como un burro y luego lo tirarán a la basura.

          Tenemos lo que nos merecemos…

          Comentario por Mendigo — 12 marzo 2017 @ 20:22 | Responder

          • Correcto. Lo que nos merecemos.

            En otro orden de cosas, tengo un par de documentos que no me interesa hacer públicos o que se relacionen conmigo. ¿Hay alguna manera de hacértelos llegar? No he sabido ver la manera de enviarte un privado…

            Comentario por Beamspot — 12 marzo 2017 @ 20:30 | Responder

            • Pera, ahora te mando un correo…

              Por otra parte, mira, la selección de furbo ha sido campeona del mundo ¿no te emociona? Es evidente, si cultivas tomateras, sería ridículo esperar que den otra cosa más que tomates.

              Comentario por Mendigo — 12 marzo 2017 @ 21:55 | Responder

  3. Me atrevo a recomendar dos películas que me impactaron, la primera relacionada para mi con la estupidez gobernando, y de como esta afecta a la vida de los gobernados, esta es “Vivir” del comentado Zhang Yimou.

    La otra es “El regreso” de Andréi Zviáguintsev, una película pictórica e impactante, narrativamente abierta que te atrapa y golpea hasta el final.

    Comentario por elvoldicar — 5 marzo 2017 @ 12:54 | Responder

    • Vista la de Yimou, director que me encanta (hace obras de arte hasta cuando grabó una peli de chinos voladores), tomo nota de la del ruso.

      Por cierto, la de Vivir me ha hecho recordar otra peli con igual título, pero de Kurosawa (para mí, el Shakespeare del celuloide, universal e intemporal).

      Comentario por Mendigo — 11 marzo 2017 @ 15:41 | Responder


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