La mirada del mendigo

30 marzo 2017

Con Carrero, ninguna broma

Filed under: fascismo — Mendigo @ 0:54

Iba a escribir de otras cosas más amables, pero la condena a una estudiante por difundir un chiste sobre el Carrero Blanco me ha hecho cambiar de opinión. Si definimos como terrorismo el ejercicio de la violencia con finalidades políticos, podemos considerar que esta ofensiva judicial (que es respaldada y ejecutada con la violencia potencial y coactiva de miles de uniformados armados) se podría ajustar a la definición, pues su objetivo es la creación de un clima de terror entre la población, que por motivos nimios como contar un chiste en una red social o representar una obra de guiñol (¿o escribir sus opiniones en un blog?), pueden acabar sufriendo una pesadilla judicial en un tribunal de excepción. Los objetivos evidentes de esta campaña represora, que se suma a la Ley Mordaza, es crear un estado de psicosis en la población que desincentive la participación activa en la vida política y recluya al individuo de nuevo en la seguridad del espacio familiar al que lo relegó la dictadura (donde sí se podrán hacer comentarios políticamente incorrectos), alejándolo de las plazas. Efectivamente, creo que esta condena, y el resto de procesos habidos en estos últimos tiempos, se pueden catalogar de terroristas. Terrorismo judicial, una forma de terrorismo de Estado como bien saben en la Turquía islamista del AKP.

Para los muy jóvenes o muy desmemoriados, vamos a ponernos en situación:

El asesinato del almirante Luis Carrero Blanco y sus dos escoltas se produjo en 1973, en el contexto de una dictadura fascista de la cual el militar era ilegítimo (en tanto que no elegido, sino impuesto por la razón de las armas) Presidente del Gobierno. La lucha contra la dictadura se desarrolla en varios frentes, político, sindical y también de lucha armada, siendo éste poco menos que residual por la imposibilidad evidente de lograr una victoria contra las Fuerzas Armadas que eran, a la postre, el avalista último del régimen.

Esta lucha armada no busca provocar atentados indiscriminados sobre la población civil que pudieran ajustarse a la definición de terrorismo, sino que eran operaciones de castigo sobre un enemigo perfectamente identificado: las fuerzas represoras del régimen fascista, ejército y cuerpos policiales. Su primera acción deliberada, se trató de una operación de represalia contra un torturador: el comisario Melitón Manzanas.

Estamos hablando de fuerzas de represión ilegítimas, a las órdenes de un gobierno ilegítimo presidido por Carrero Blanco. Un gobierno que practicaba de forma sistemática la represión más cruda en forma de detenciones, torturas, violaciones y desapariciones a opositores políticos. En puridad, podemos decir que el terrorismo, es decir, la acción de sojuzgar a una población por el miedo, fue desde el principio al final el método de actuación de la dictadura. El atentado contra Carrero Blanco supone el desvanecimiento de la impunidad en la que, desaparecidas las partidas de maquis, habían llevado a cabo la represión.

Lo que es llamativo (y vergonzoso) es que, salvo algunas acciones puntuales de elementos anarquistas, sólo hubiera un grupo armado que opusiera resistencia armada a la violencia sistemática del régimen fascista. Este grupo era ETA, como todos sabemos una organización de corte nacionalista vasco de izquierdas.

En España, el relato común siempre lo ha dictado el españolismo heredero del régimen del Generalísimo de los Ejércitos, pero en cualquier otro país europeo las consideraciones serían muy otras. En breve: la lucha de ETA contra el aparato represor de un Estado fascista era radicalmente legítima, como legítima fue la sublevación de un grupo de capitanes del ejército portugués en la Revolução dos Cravos, que puso término al Novo Estado de Salazar; como meritoria fue la résistance francesa contra la ocupación nazi, como elogiable fue la resistenza partigiana contra la dictadura de Mussolini y encomiables los intentos, lamentablemente infructuosos, de darle a Hitler el mismo trato que sufrió el lugarteniente de Franco.

Si bromear sobre el asesinato de un dirigente clave en una dictadura pudiera ser delito en una democracia, deberían ir procesando a Tarantino por hacer una película fantaseando con la idea de un atentado exitoso contra el dictador alemán.

Evidentemente, hubo muchos españoles que se alegraron de la noticia del asesinato del Almirante Carrero Blanco (yo no, pues ni siquiera había nacido). No creo que se alegrasen, como yo no me alegro, de la muerte de una persona (incluso ese fascista tenía condición humana). Pero sí de un magnicidio que descabezaba al gobierno, haciendo sentir la presión de sus crímenes hasta lo más alto del escalafón represor. Si ETA (se dice que con ayuda de la CIA) tenía capacidad de atentar contra el jefe del gobierno, podía hacerlo contra cualquiera a su mando. Al eliminar a Carrero, que todo el mundo veía como el natural sucesor de Franco a la muerte del dictador, ETA complicaba de forma evidente las pretensiones de perpetuación del régimen.

El individuo, Luis Carrero Blanco, tuvo la oportunidad de ser una persona decente y, sin embargo, se significó desde el principio con un golpe de Estado que cercenaba la naciente democracia llenando de sangre las tierras de España. Lejos de arrepentirse de haber colaborado con el fascismo, siguió medrando en su aparato hasta llegar a ser el número 2 de la dictadura. De esta forma, se situaba como cima del obstáculo que impedía el acceso de un pueblo a la democracia, a la dignidad y a la justicia. No un obstáculo inmóvil, sino que ejercía el mando supremo de una represión activa y sangrienta de los que arriesgaban su libertad, su integridad física y su vida por el advenimiento de la democracia. Podría desde ese puesto haber facilitado una apertura democrática del Estado, pero tomó de nuevo la decisión de seguir obstaculizando el acceso del pueblo al autogobierno, tal y como había hecho desde que se sumó a las filas de los militares golpistas.

Era el sistema el que, por la violencia de las armas cuyo monopolio ejercía el ejército y las fuerzas policiales, impedía otra resolución al conflicto que no fuera por la vía de la fuerza. Por lo tanto, el asesinato del almirante, por mucho que sea humanamente lamentable como cualquier otra muerte humana, era legítimo. Es más, ese atentado nos acercó un paso más a la democracia. La sociedad española tiene una gran deuda de gratitud con aquellos militantes vascos que pusieron el miedo en el cuerpo al aparato represor de un régimen espurio con el asesinato del comisario Melitón Manzanas o del almirante Carrero Blanco.

Luego vino el absurdo atentado de la cafetería Rolando, la desvinculación de todo lo que había de noble en ETA de esa vía de actuación y la división de ETA entre los poli-milis y una ETA-militarra obcecada en una vía militarista y sangrienta que, finalmente, supimos que no conducía a nada más que a generar dolor y muerte en la sociedad y entorpecer cualquier proceso de independencia.

Pero de la ETA que atentó contra Carrero Blanco o Melitón Manzanas, todos los demócratas debiéramos sentirnos orgullosos y en deuda. No es ningún dislate pensar que, si nuestros padres pudieron votar por primera vez en 1977, es en buena parte gracias a que cuatro años antes, un comando de ETA puso una enorme carga explosiva bajo una alcantarilla de la calle Claudio Coello.

Sólo bajo la sombra alargada de la dictadura que aún se proyecta hasta el presente, se puede entender que un tribunal considere censurable luchar contra el fascismo. En cualquier otro país europeo, ese comando hubiera recibido honores de Estado.

Al río que todo lo arranca lo llaman violento,
pero nadie llama violento al lecho que lo oprime.
Bertold Brecht

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10 comentarios »

  1. El tiranicidio en la Wikipedia

    https://es.wikipedia.org/wiki/Tiranicidio

    Procede que haga una entrada en el site…

    Comentario por juanmanuelgrijalvo — 30 marzo 2017 @ 1:09 | Responder

  2. Reblogueó esto en El blog de Juan Manuel Grijalvo…y comentado:
    Estamos locos…

    Comentario por juanmanuelgrijalvo — 30 marzo 2017 @ 11:43 | Responder

  3. En efecto, ETA tuvo varias etapas,
    igual que las tuvo el franquismo.
    Tendríamos que estudiar la historia de Irlanda
    y ver cómo han gestionado ellos sus demonios.

    Comentario por juanmanuelgrijalvo — 30 marzo 2017 @ 11:50 | Responder

    • O la relación política de Inglaterra con Escocia, en la que la unión de los diferentes países que forman UK es voluntaria, y no coercitiva.

      Comentario por Mendigo — 30 marzo 2017 @ 15:30 | Responder

  4. Subscribo como de muito siso todo seu artigo.Laiando-me,; tanto do desafortunado falho judicial (um retroceso democrático manifesto), como da morte de um ser humano (o Sr. Carrero Blanco) ainda que terrivelmente fascista e repressor e autoridade ilegitima da ditadura feroz franquista.
    Ainda lembro-me com o motivo do seu atentado o alivio e brincadeira com a cual nossos irmãos aló da ignominiosa e artificial “raia” nos recebiam à entrada de Viana do Castelo ,num “grafiti” pintado sobre um valado, “arriba Franco mais alto que o Carrero Blanco” desejando-nos a proxima liberdade pra nós,quando eles já a possuiam.

    Comentario por Ramom — 31 marzo 2017 @ 6:27 | Responder

    • Pois non coñecía eu a anécdota, pero o certo é que está moi ben.

      Os nosos veciños tiveron a honra de rachar as cadeas aínda en vida do seu dictador (ainda que era só un monicreque nunha cadeira de rodas), máis os españóis tivemos que esperar até a súa morte. As consecuencias son radicáis, pois o noso Estado ten un continuismo que non herdou o Estado portugués.

      Cada pobo ten o que se merece.

      Comentario por Mendigo — 1 abril 2017 @ 0:09 | Responder

  5. Ou dito con outras palabras : http://www.anova.gal/comunicacions/comunicados/633-cassandra-vera-cando-o-estado-trata-as-vitimas-como-verdugos . Este comunicado de Anova ben podería ser teu. 😀

    Comentario por wenmusic — 31 marzo 2017 @ 12:43 | Responder

    • Podo facela miña sen ningún problema, totalmente dacordo.

      Unha verdadeira vergoña para calquer demócrata.

      Comentario por Mendigo — 1 abril 2017 @ 0:04 | Responder

  6. […] a través de Con Carrero, ninguna broma — La mirada del mendigo […]

    Pingback por Con Carrero, ninguna broma | RacioZinando — 31 marzo 2017 @ 19:53 | Responder


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