La mirada del mendigo

1 mayo 2017

Misiones ecológicas

Filed under: ecología — Mendigo @ 7:24

Dejo esta entrada programada, espero que cuando se publique yo ya esté triscando cual cabritilla por la montaña, donde me pasaré un tiempo. A la vuelta atenderé vuestros comentarios que, precisamente en esta entrada, espero sean numerosos y fecundos.

Ya sabéis que considero la situación ecológica de Galicia de emergencia (del Noroeste peninsular, más bien), y ante la pasividad de las asociaciones ecologistas al uso y la complicidad de las administraciones con los criminales ecológicos (promoción e incluso subvención a las repoblaciones de alóctonas, inversiones millonarias en extinción de incendios pero no se analizan y atajan sus causas…) considero necesaria la acción directa de ciudadanos comprometidos.

Yo he propuesto dos formas de actuación, pero con un alcance muy limitado, que necesitarían un nutrido grupo de gente para ser significativas: el exterminio de especies invasoras y la siembra o transplante de autóctonas.

Sin embargo, estas acciones no van al origen del problema. Una solución integral al expolio que sufre la naturaleza implica realizar un análisis profundo de las causas últimas de esa especificidad ecocida gallega (noroccidental ibérica, los asturianos están que arden, Portugal al Norte del Douro es la devastación absoluta…).

Aquí mi modesta contribución, proponiendo de qué formas podríamos atajar las causas, en vez de sólo atacar los efectos de ese odio por el entorno natural y la necesidad de verlo domesticado, monetarizado, sometido. Espero vuestras aportaciones.

La primera idea, surge de la hipocresía gallega (y asturiana…) que pone a su madre con el bolsito y la minifalda cinturón a hacer la calle para sacar unas perras, y al mismo tiempo loa su proverbial castidad y decencia, y cuidado de quien se atreva ponerlas en duda. Esto es una completa charlotada, o te ufanas de tener unos ecosistemas bien preservados, o haces caja destruyéndolos y llenándolo todo de pinos y eucaliptos o metiendo el ganado en la montaña, pretender ambas cosas es absurdo.

La cuestión es que el ciudadano medio, ajeno al medio rural, no sabe ni comprende hasta qué punto está dañada su tierra, su patria. Los que obtienen beneficio de la destrucción, por supuesto, están muy satisfechos con la situación actual, pero una inmensa mayoría de gente no obtienen beneficio directo de la destrucción de los ecosistemas gallegos y, quizá, no estarían muy conformes de conocer la magnitud de lo que está ocurriendo. Para informarles de ello, propongo la creación de una herramienta que sea gráfica, intuitiva, de inmediata comprensión para que su alcance sea máximo. Se trataría de confeccionar un mapa calificando la calidad ecológica del territorio español, asociando cada nota con distintas tintas.

En el Norte tenemos un palurdismo de tintes racistas que nos lleva a creer que vivimos en el mejor lugar del mundo, especialmente cuando se compara con cualquier lugar del Sur. En el imaginario gallego, Castilla es un una interminable extensión de cereales y, por debajo del Tajo, sólo hay un páramo yermo abrasado por el sol, un desierto sin camellos. Quiero aprovechar ese ridículo chauvinismo norteño para asestarles una descomunal bofetada de realidad que les desencaje las muelas: un mapa calificando el estado de los ecosistemas terrestres, en el que Galicia sería una enorme mancha roja, mientras que amplias zonas de Extremadura o Andalucía mostrarían un moderadamente saludable color verde.

Para los que conocéis la idiosincrasia galega, y su palurdo desprecio por todo lo que queda más allá de las Portelas, eso sería pura dinamita. Quizá podría ser el revulsivo que necesita la sociedad para comprender en la barbarie ecocida que vive.

Para ello, necesitamos generar una “ecuación” (probablemente una tabla, al estilo de la escala de Richter para la sismología) que reduzca muchas variables que miden el estado de conservación de un ecosistema a una sola cifra. Un 10 sería un ecosistema en su estado original, obviamente eso no existe en Europa occidental, y un 0 la destrucción absoluta, la inexistencia de vida macroscópica autóctona (en la raia seca nos acercamos mucho). Por supuesto, sólo podríamos calificar las zonas forestales, el terreno agrícola y el urbano debería aparecer en blanco, sin calificar. De esta forma, quedaría en evidencia que, efectivamente, Galicia tiene una enormidad de monte, pero en su mayoría sin ningún valor ecológico (monocultivos, o terreno semidesértico tras la sucesión de incendios).

Evidentemente, reducir la complejidad de una evaluación ecológica (biodiversidad, reversibilidad de las intervenciones humanas…) a un solo dígito es simplificador, pero para acceder a la opinión pública necesitamos dotarnos de una herramienta así, que compendie mucha información en una sola nota, y ésta en un gráfico que lo haga accesible al ciudadano medio: de un vistazo puede hacerse una idea de cuál es la situación. Esta “ecuación” ha de ser sólida, para resistir las quejas y ataques de las administraciones públicas cuya ignominia quedará en evidencia. Y luego, se trata de aplicarla sistemáticamente en las cuadrículas del mapa español o, en un nivel superior de ambición, europeo (aquí la bofetada puede ser descomunal, aquí se vería la diferencia entre los programas de reforestación con autóctonas a mediados del pasado siglo en Francia o Alemania, y su equivalente gallego con pinos y eucaliptos).

Según la capacidad del grupo, el apoyo de organizaciones, Daniel propone variar el mallado (paso 2km, paso 5km…) para adecuarlo a nuestras posibilidades. También propone, como paso previo, el “concurso de misses”. Es decir, en ausencia de recursos humanos suficientes, aplicar esta medotología pero sólo a los espacios protegidos (parques nacionales o naturales, quizá alguna figura más de protección). Es decir, cada región presenta los que estima sus espacios naturales mejor conservados (las misses), y procedemos a calificarlas de acuerdo a los valores ecológicos que atesoran, de los que además tenemos mucha más información accesible.

Claro, como compares parques como el del Xurés, que tiene el mismo aspecto que una parrillada veraniega, o la bazofia vergonzosa del monte Aloia, foco de propagación de invasoras acacias, con parques como Doñana, Monfragüe o Aigüestortes… Y de eso se trata, cubrir de vergüenza a la sociedad gallega, enfrentarla a su propia miseria mostrando lo que le han hecho a su madre.

Mostrarles el mapa teñido de rojo, y luego no podrán decir que no lo sabían, no podrán fingir que no lo han visto.

Si triunfase la idea, podríamos pensar en realizar revisiones del mapa para auscultar la evolución del enfermo (que necesariamente será lenta, una revisión cada cinco años cuando menos).

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Y ahora, la siguiente idea de bombero: las misiones ecológicas. Entiendo que todos conocéis el movimiento de las misiones pedagógicas. Pues se trata de aplicar el mismo concepto, tratando de llevar los rudimentos de la ecología a la Galicia profunda, dando charlas en las aldeas, especialmente en aquellas zonas con una mayor actividad incendiaria (lo de convencer que no planten eucaliptos, ya tal). Su justificación parte de la constatación de que en la Galicia rural existe una paletocracia, en la que no rigen las leyes sino la voluntad de los individuos más cerriles y palurdos de cada aldea. Si deciden que tal monte debe arde, arderá y el resto de la aldea sólo cantará a coro amén (porque ni tiene el valor para enfrentarse al terrorismo rural, ni realmente le importa una mierda mientras no arda su alpendre).

Esta idea ya me parece buena o no tanto según de qué lado sople el viento. Daniel tiene serias reticencias, más que justificadas. Bueno, yo la comento y a ver qué os parece. Os copio el mensaje en el que trataba de exponérsela:

Lo que propongo es ir con el cuño de una asociación (mismamente creada ad-hoc o una asociación ecologista existente), o incluso una universidad (crear un grupo de voluntarios de la facultades de biología, veterinaria…). Llegar a un concello y hablar con el alcalde. El alcalde nos programa el encuentro y nos acompaña, apadrina, y presenta a los vecinos (y vecinas, habría que hacer incapié en que acudieran también ellas).

Se hace una exposición en el local social de la aldea y, luego, se inicia un coloquio sobre qué formas se les ocurren para proteger el entorno. Importante: se debe ceñir el debate a la protección ambiental. No si les parece bien o no ésta, eso hay que darlo por hecho. Evidentemente, una y otra vez se desmandaría por ese lado, y continuamente habría que reconducirlo, dejando bien claro que la bestialidad, el estadio actual, no es una opción.

¿Fácil? Para nada. Pero haciendo las cosas bien, quizá sí que cambiásemos un poco las mentalidades. Es cuestión de trabajarse el discurso, e irlo adaptando según vayan saliendo las primeras sesiones. Eso sí, hay que hacer las cosas bien. Si vamos a un pueblo, sin el padrinazgo del alcalde, pasan de nosotros como de la mierda.

Si en una aldea de 50 paisanos, consigues convencer a 20 para que mantengan controlados a los 5 que prenden fuego, e incluso que se animen a repoblar una parte de monte comunal con autóctonas… incluso podemos formar un grupo para ponerlas, con que se comprometan a cuidar lo que salga, regar los dos primeros años y no meter ganado en otros diez, llega.

Una vez que alguien aprende a discernir entre un monte íntegro y otro degradado, entre un árbol autóctono y un eucalipto… es como aprender a leer, simplemente lo ves, surgen ante ti palabras que se enlazan formando ideas… cuando para el analfabeto son solo hormiguitas de tinta sin sentido. Como cuando te enseñan a reconocer una constelación, antes no conseguías ver más que un grupo de puntitos, pero una vez que la ves, ya no puedes dejar de verla. Si lográsemos introducir el amor por un ecosistema bien preservado, el respeto por lo propio en la gente de aldea, al menos en ese lugar teníamos la partida ganada. Y eso es mucho más de lo que podemos aspirar ahora mismo, que básicamente es a cagarnos en Dios cada vez que vemos incendios.

La cuestión es que la idea original de las “misiones ecológicas” me la dio Amor, con un tipo muy especial de misiones pedagógicas: con los enanos cabezones niños. Podríamos acudir a las escuelas (y para eso necesitamos tener el cuño de una asociación) y proponer salidas al campo para que los niños aprendan a comprender y valorar su entorno, muy especialmente los niños del rural que de puro vivir en el campo acaban por no verlo y menos valorarlo (eso nos pasa a todos, lo que estamos acostumbrados a ver acaba por resultarnos transparente, hasta que alguien nos enseña a mirar, es como si tuviésemos un cuadro de Velázquez en el pasillo de casa, ya ni reparas en él).

Igual que con los alcaldes, habrá profesores que se muestren receptivos y otros que no; como evidentemente no tendremos recursos para hacer salidas con todos los grupos escolares o dar charlas en todas las aldeas de Galicia, simplemente vamos atendiendo las posibilidades que se nos vayan ofreciendo. Y saliendo a sembrar semillas con los niños, quizá logremos sembrar en alguno la semilla del amor por su tierra y los seres que en ella habitan.

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Ahora marcho, os dejo los comentarios abiertos para proponer nuevas soluciones factibles a las causas que subyacen bajo esta manía ecocida. Actuaciones que permitan ir haciendo camino, esperando que con nuestro ejemplo se enganche más gente hasta que sean las administraciones (el día que políticamente Galicia salga de la barbarie caciquil) las que tomen el relevo. Evidentemente, la educación ambiental de niños y adultos es una competencia de la administración autonómica, pero…

A ver si me sorprendéis y, a la vuelta, está ya el grupo formado y en funcionamiento.

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12 comentarios »

  1. Mendigo, todo eso que cuentas está muy bien, ojalá que se consiguieran resultados, pero ¿cómo cambiar la mentalidad de los aldeanos que llevan toda la vida destruyendo la naturaleza que tienen alrededor? Con los niños seguro que consigues algo, pero ¿y con los adultos? No creo que sea nada fácil. Y es cierto que en el sur, en Andalucía, gozamos de bastantes espacios protegidos relativamente en buen estado, pero no por la gente que se preocupa, sino porque tenemos una agencia de medio ambiente que funciona más o menos bien ( y esto no me lo oirás decir a menudo sobre la administracion). Existen asociaciones ecologistas, pero poco consiguen si el atentado se produce fuera de un espacio protegido. Lo que quiero decir es que aquí al menos la administración ha conseguido un red de zonas protegidas y que la conozca el pueblo. Al menos esos lugares están más o menos a salvo por ahora, aunque ha habido proyectos urbanísticos o de infraestructuras en mitad de los parques naturales o nacionales, por ejemplo, la autovía Jerez-Los Barrios, promovida por el gobierno andaluz y que atraviesa el Parque Natural de los Alcornocales, uno de las mejores bosques de la península, y supuso la tala de miles de quejigos y alcornoques, o la ampliación de la estación de esquí en pleno corazón del Parque nacional de Sierra Nevada. Pero está claro que no pasa lo que en Galicia o Asturias. ¿Por qué? No creo que sea porque aquí la gente de campo se preocupe por su medio ambiente. Quizás sea tan simple como que aquí no llueve y hacer negocio con el eucalipto no es factible. En cualquier caso, no está bien visto meterle fuego al monte. Por ejemplo, hace dos o tres veranos metieron fuego a un alcornocal en una sierra litoral de la provincia de Granada. Después del desastre, se está favoreciendo la formación de matorral, evitando la erosión, plantando alcornoques de nuevo, etc. Es decir, se está intentando recuperar lo que había antes.

    Realmente el asunto es muy complejo. Me imagino que con los pperos gobernando la región, hay que ir por otro camino para revertir el desastre…

    Suerte con la tarea!!

    Comentario por Greg — 1 mayo 2017 @ 12:50 | Responder

  2. Poco que añadir a lo que tú has expuesto, Mendigo.

    Tras más de cuatro décadas en las que han ardido más de 1 600 000 hectáreas (el 55% de la superficie de Galicia), resulta bastante turbador el suponer que, si nadie lo remedia, esas escalofriantes cifras, con el correr de los años, se verán incrementadas.
    Se han destinado ingentes partidas presupuestarias para combatir el fuego en los montes ( brigadas, motobombas, hidroaviones, helipuertos…), pero no se ha hecho nada para combatir las causas que lo originan.

    También llama la atención (y mucho) el desinterés mostrado por la mayor parte de la sociedad gallega. Supongo que a lo largo de esas cuatro décadas ha debido surgir algún tipo de iniciativa destinada a resolver la situación o, al menos, construir los cimientos que ayuden a resolverla (concienciar a la ciudadanía gallega acerca de tan grave problema, por ejemplo). En cualquier caso, y vistas las cifras de hectáreas y superficie quemada, esas supuestas iniciativas han quedado muy lejos de alcanzar el efecto deseado. Particularmente inquietante resulta el desinterés mostrado por parte del mundo intelectual, empresarial, periodístico, artístico, universitario… . Sin la movilización de los sectores más influyentes de una sociedad, poco o nada se puede esperar.

    Espero que a lo largo de las próximas semanas, esta entrada, despierte o espolée más de una conciencia. Cuantos más seamos, más posibilidades tendremos de presionar al colectivo ecologista o a la universidad de turno para ponerse manos a la obra respecto a las dos iniciativas que propones.

    P.D. Muy de acuerdo con lo apuntado por Greg acerca del papel fundamental que ha tenido la Junta de Andalucía en la creación de la Red de Espacios Protegidos. Se podrán criticar aspectos puntuales pero, en general, la labor efectuada en materia medioambiental por el gobierno autonómico andaluz, merece, al menos hasta el día de hoy, un aprobado.

    Comentario por Daniel Pérez — 1 mayo 2017 @ 18:41 | Responder

  3. Impotência,desolação,vergonha própria e alheia…¡ Quando se vê, ou intenta um, com as mãos nuas, contribuir apagar o fogo,provocado no monte pola ignorancia criminal,inescusável e provocada à mantenta (80%) .
    Um meio rural totalmente abandoado “ dos deuses e polos homes”.(reserva/aparheint para deixar a morrer velhos )que no seu dia por cincunstâncias varias não foram quém ¿, de abandoá-lo e fugir.
    Politica conscientemente provocada desde a Administração Central do Estado atravesso dos seus vicários políticos nesta Terra Nossa (homens,hominhos,alcaides…) e económicos das Caixas, nas décadas dos cinquenta/sesenta ,quando o valor internacional da peseta era papel molhado; e as forças vivas de mão-de-obra barata mortas de fame no rural da Galiza profunda da era franquista; foram reclutadas e deslocadas maciçamente aos países de uma Europa que após da 2ª Guerra Mundial que ficara exausta, desangrada e sem força de trabalho necesitando para sua recuperção com ajuda económica do Plano Marshal,que a nós foi-nos denegado.
    Os poderes Económicos-Políticos do Estado Centralista precisavam como auga abençoada obter divisas” por qualquer meio”,para sobreviver. Onde ¿ Fácil ¡.Lá estavam os galegos mortos de fame.
    Estabulados como gando em comboios,avions…para enviá-los polos países destrozados da Europa,na procura das conseguir.Troco dos Florins, Marcos,Francos Suiços…..por uns papelinhos(pesetas sem qualquer valor) pra mal alimentarem e educarem seus filhos deixados na aldeia, nas mãos dos velhos (avós)ignorantes e sem já azos vitais para laborarem as terras, que posteriormente iam serem pasto dos fogos ano trás ano de jeito inmisericorde.
    Até aquí o meu” misere” explicativo.Alicerce na ruptura da cadeia generacional-cultural no rural
    .
    Depois…… ¿ .Home que pisa Cidade,já não retorna a um meio rural mais pobre e duro.Filhos criados sem autoridade,com falhas educativas.Com dinheiros dabonde no peto, duramente trabalhado enviado polos seus país desde o exílio económico de uma Europa em recuperação da postguerra.
    A primeira moto para fuxir.. ,as discotecas….o trabalho fácil na construção.
    A aldeia …¿, lá ficou pros velhos a morrer…
    MINHAS PROPOSTAS CONSIDERO FATIBLES

    No Governo do Bipartito .Prendeu-se uma débil lume de esperança com o” Banco das Terras”.Uma oferta de aluguer a seus proprietários.Muito baixo mas sempre melhor que deixá-las” a ermo”, cheias de silveiras e sem nenhum ganho.Pouco durou a esperança.Um Governo reacionário ,com um presidente de poucos visos políticos e de obediencia servil dos poderosos.Com sua demostração insensata ao tomar o poder político apagou a débil luz deixandô-o inoperante.

    Reintregar milhorando o “Banco das Terras”

    Com as leis estatáis Franquistas ainda vigentes, mais as da Lei de Mobilidade de Terra da “Xunta Galicia” aplicadas sobre predios manifestamente abandoados ou de proprietários desconhecidos ( ¿ será possivel nesta altura dos tempos ¿) para pôr em valor a Terra e dar proteção ao Património Rural .Aplicadas integralmente sobre todo o Território Rural.
    A mais das opções já legisladas:
    Explotação por ele próprio ou pessoa dependente
    Aluguer ou venda a outrem polo propritário
    Cedência como intermediário do aluguer ao Banco de Terras.

    Eu engadiria (dando por suposto, salvas todas as garantías vigentes sobre a propriedade)

    . A expropriação simples por salvação do Património Comúm .

    Comentario por Ramom — 2 mayo 2017 @ 5:59 | Responder

  4. Otra opción sería contactar con algún tipo de organización o fundación especializada en la compatibilización de una ganadería y agricultura moderna con la restauración paisajística y medioambiental.

    Ejemplo de lo que digo es la fundación holandesa Commonland. Esta organización lleva años trabajando en diferentes lugares de Australia, China y Sudáfrica. Los objetivos de Commonland en los territorios en los que está presente son la restauración de los suelos y la cubierta vegetal autóctona, la eliminación de especies invasoras, la recuperación de la biodiversidad originaria y la instauración de usos agro-silvo-ganaderos sostenibles y competitivos. Asimismo, promueve la inversión en viviendas e infraestructuras compatibles con el entorno natural y la promoción de empresas y actividades con un impacto nulo o positivo en el paisaje.

    En España, desde hace unos pocos años, está llevando un proyecto de restauración ecológica en el altiplano granadino-almeriense-murciano. Esta zona es uno de los lugares más secos y depauperados de la península Ibérica (escasez de lluvias, desertificación galopante y escasa producción agrícola y ganadera). Lo que se han propuesto, en colaboración con la Asociación Alvelal, es, principalmente, la recuperación de los suelos degradados y la creación de dehesas del almendros (almendrehesas, lo han venido a llamar) mediante la agricultura regenerativa.

    Hay muchas zonas en Galicia (especialmente del sur y este de la provincia de Ourense) que se encuentran en un estado de degradación ecológica y social similar al de esas zonas del sureste ibérico: despoblamiento, economía deprimida y muy dependiente de ayudas y subvenciones, incendios reiterados, fuertes procesos de erosión del suelo, pérdida de biodiversidad… Imaginemos que ésta o cualquier otra fundación con planteamientos y objetivos simiñares, desarrollase un proyecto similar en cualquiera de esos municipios o comarcas orensanas tan empobrecidos en los socialeconómico y en lo medioambiental. Si ese hipotético proyecto comenzase a dar sus buenos frutos, serviría de acicate para que otras zonas en estados comparables, se planteasen realizar propósitos del mismo tipo.

    Lo que no puede ser es que todos los años se repitan escenas como estas…

    Comentario por Daniel Pérez — 3 mayo 2017 @ 16:49 | Responder

  5. http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0016718516000038?via%3Dihub#f0010
    É un estudo de 2016 do Csic por provincias, sae un mapiña bastante ilustrativo (nunha escala de vermelho a verde escuro temos Ourense vermella entre as tres piores, Coruña e Pontevedra perto e Zamora, Guadalajara ou Cuenca verdes…Estremadura non a deixan moi ben pero iso sí, pior ca Galiza non está) pero ahí vese moi mal, o teño mais grande de quando saiu a nova pero non sei como pegar imaxes nos comentarios co móvil 😦
    Enquanto o tema de concienciar, parece que están medrando as voces contra os eucaliptos, mas les os xornais progres estatais e do que falan é do aceite de palma…🙈

    Comentario por Violeta — 3 mayo 2017 @ 17:05 | Responder

  6. Algo que ayudaría mucho sería conseguir que todos los grupos y grupúsculos conservacionistas y naturalistas de Galicia se unieran para crear un proyecto común de recuperación de áreas grandes. No vale salir a plantar cien robles el fin de semana con los peques, al final la mayoría de los plantones mueren o ha pasado un incendio y no ha quedado nada. Tiene que ser algo mucho más serio, que abarque áreas extensas y que implique a la población local, y que cuente con el apoyo de científicos e incluso empresarios. Se podría hacer como en los USA, donde existe la Nature Conservancy, que es propietaria de reservas protegidas, es decir, compran el terreno para protegerlo. ¿Sería posible hacer algo así en Galicia? Aunque de nuevo topamos con la barbarie instalada en las mentes de la gente…

    Comentario por Greg — 12 mayo 2017 @ 11:42 | Responder

    • ¡¡Ostras, esto ya lo había sugerido Daniel! Saludos de otro bichero!!

      Comentario por Greg — 14 mayo 2017 @ 19:18 | Responder

  7. ¿Conoces la Fundación Lurgaia? Se dedican al 100% al tema que nos concierne en esta entrada. Llevan más de 10 años con proyectos de restauración de bosques autóctonos con una combinación de acuerdos con ciudadanos privados y entidades públicas: gestión sostenible de terrenos privados (donación, cesión de uso, alquiler o compra) y públicos (concesión o consorcio). Yo me uní hace tres o cuatro años. Este mes de enero hicimos la primera actuación en Asturias, en el monte de la Arquera (Llanes). Es una organización pequeña pero “laser-focused”, creo que va por el buen camino. http://www.lurgaia.org/index.php

    Comentario por Asidres — 24 mayo 2017 @ 1:21 | Responder

    • Por “laser-focused” me refiero a que no tienen 15 objetivos de actuación diferentes: solo y exclusivamente se centran en rescatar ecosistemas degradados (pinares y eucaliptales) para reconvertirlos en bosques (de montaña o de rivera; o sistemas dunares o brezales de la costa; lo que proceda en cada caso) autóctonos (usando plantones sacados de la misma zona). Y luego dejan que la naturaleza actúe y el resto de ecosistema se recupere a su ritmo.

      Comentario por Asidres — 24 mayo 2017 @ 1:37 | Responder

    • Muy buenas, Asidres.

      Disculpa la demora en contestar. La idea, como la de Daniel, me parece cojonuda. El planteamiento es correcto: hay que lograr un proyecto que sea a la vez económicamente rentable y que promueva la biodiversidad. Quod pro quo, para que la gente de los pueblos te lo acepte.

      Pero veo que la mayoría de las actuaciones son en Euskadi. Seguramente Galicia les pillará demasiado lejos. Y es normal, también es triste que tuvieran que venir vascos a solucionar el problema que hemos creado, debería ser la sociedad gallega la que se movilizase.

      Crees que habría forma de plantearles algo así en Galicia?

      Muchas gracias por tu comentario, me abre nuevas puertas a las que llamar. 😉

      Comentario por Mendigo — 10 junio 2017 @ 23:37 | Responder

  8. para lo de la creación de una escala con la que valorar el medioambiente, podría ser interesante inspirarse en la CIF, el enfoque para la clasificación de la severidad de la inseguridad alimentaria. De esta forma se podría tener una clasificación del territorio consensuada, basada en evidencia y desarrollada de forma transparente. Una buena herramienta para la acción y para poder rendir cuentas según responsabilidades de cada uno.
    El primer paso seria reunirse un grupo de la sociedad civil para definir los extremos de la clasificación. O sea el peor medioambiente imaginable y el mejor. Teniendo en cuenta que las características que los definan deben poder medirse de alguna forma, aunque sea indirectamente.

    Comentario por Manolo — 27 mayo 2017 @ 15:49 | Responder

    • El problema es conseguir que los que deben rendir cuentas por sus atentados al medio ambiente, lo hagan de verdad, y para eso se necesita que el gobierno no los apoye, etc., es decir, volvemos de nuevo al problema inicial: la falta de cultura e interés del pueblo que vota a los representantes que tenemos, a los cuales les importa una m… el medio ambiente.

      Comentario por Greg — 27 mayo 2017 @ 20:24 | Responder


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