La mirada del mendigo

13 junio 2017

Merecer la democracia

Filed under: internacional — Mendigo @ 13:51

Digamos que éste es un epílogo a la entrada anterior. Y es un pensamiento que me lleva dando vueltas desde hace tiempo, tan agradable como una china en el zapato.

Comentábamos que, para que pueda desarrollarse un sistema político democrático, debe existir una sociedad que se reconozca como tal, y acepte el acuerdo y no la imposición como elemento básico de la acción política.

La primera parte es evidente, para desarrollar cualquier proyecto en común (sea un matrimonio, un club de piragüismo o un Estado) debe existir una voluntad siquiera implícita de realizarlo, en provecho general. Esto debería ser evidente, si en vez de la unión de personas de mutuo acuerdo y para común provecho, es la imposición de la voluntad de una sobre otra, de la cual obtendrá en lo sucesivo provecho (económico, emocional o sexual) en una transacción desequilibrada, no cabe hablar propiamente de relación libre sino de explotación esclavista.

La segunda parte, quizá la obviamos con demasiada ligereza. Implica la renuncia al empleo de la violencia, al someterse a la decisión de la minoría (en aquellas cuestiones de carácter público, la mayoría no tiene nada que decidir sobre el color de mi sombrero, pongamos por caso). Durante siglos, hemos asumido la razón de la fuerza como válida, incluso como voluntad divina (Franco fue caudillo de España por la Gracia de Dios, y no se me ocurre mejor ejemplo para ilustrarlo, la Falange tuvo, en las elecciones de 1936 menos del 0,1% de los votos, y tres años después el fascismo gobernaba España por el derecho de las armas).

Como comentaba en la anterior entrada, si se usan las urnas como excusa para que un grupo social se imponga y someta a otro menos numeroso, esto no puede llamarse democracia. La democracia es un intento de crear un espacio común de convivencia por medio del acuerdo. Si no hay voluntad de convivir en igualdad, sino que mantenemos la mentalidad de conquista e imposición sobre las tribus vecinas, las urnas son sólo una variación taimada de las armas.

Y es lo que me lleva a pensar que dictadores como Bashar al-Assad (y su padre Hafez), Sadam Hussein o Muamar el Gadafi pudieran tener su punto de razón, y ya sé que es muy grave decir esto. En los tres, encontramos la misma política de mano dura (criminal, sin ambages) para someter a un pueblo. Sin embargo, en todos los casos no se trata de un pueblo, sino de al menos tres pueblos reunidos por los caprichos del tiralíneas occidental (Libia como reunión de la Cirenaica, la Tripolitania y el interior desértico; Iraq y Siria con el matrimonio forzado de tres glandes bloques, el árabe suní, el árabe chií/alauí y el kurdo, más una miriada de minorías cristianas, yazidíes…). Para mantener la cohesión de estos nuevos Estados, además de para obviamente mantener el poder, ambos recurrieron a regímenes autoritarios, fuertemente represores (con todo, ni de lejos los peores de la región).

La cuestión, la terrible cuestión, es ¿podrían haber actuado de otro modo? ¿era inevitable la dictadura como forma de gobierno? La pregunta es terrible, pero en este espacio no nos detenemos, ni siquiera respetamos nuestras creencias más profundas. La realidad es nuestra única Diosa, reina y señora. Y, tanto en Libia, como en Iraq, como en Siria, los hechos parecen indicar que alguna razón tenían estos dictadores. Desaparecido ese poder centralizador, ventana de oportunidad que los ciudadanos podrían haber aprovechado para autoorganizarse y evolucionar hacia formas de gobierno democráticas, en los tres casos (y podríamos aquí sumar a Egipto entre los ejemplos) la debilidad de un poder represor se ha aprovechado en cambio para caer en el abismo de la guerra sectaria entre las diferentes naciones que componían, ahora lo vemos, el Estado.

No cabe duda que un gobierno dictatorial ilegítimo, como el de la dinastía Assad, era una situación humanamente más soportable (!!!) que la sangrienta masacre que se abrió al debilitarse su control sobre la mayor parte del territorio. Esta situación, en que las dictaduras son el mal menor, es ideológicamente insoportable, pero la evidencia llama a nuestra puerta.

¿Es esto un elogio de la dictadura? No exactamente. Porque la dictadura, a su vez, por ese mismo carácter ilegítimo, arbitrario y violento que la define, frecuentemente aumenta la fractura entre los distintos grupos sociales, las distintas sociedades que conviven bajo la bota del dictador. Especialmente cuando una de ellas es preferida sobre las otras, que se sienten relegadas (Sadam era suní y Tarek Aziz caldeo, ante la clamorosa infrarepresentación de la mayoría chií en los altos cargos del Estado). Por lo tanto, cada vez el Estado debe enfatizar más su maquinaria represora para mantener unidas las partes. El autoritarismo es una vía muerta, que sólo conduce al desastre.

¿Entonces? Pues entonces es que el proceso civilizatorio es muy jodido, y la sociedad debe acompañar al Estado en el proceso de apertura. Si la sociedad (las sociedades) no están preparadas para ese proyecto de vida en común, abrir la mano sólo conducirá al desastre.

Y ahora, centrándonos en Siria. Mucho antes de empezar a ser señalado como “régimen” por la prensa de orden, ya denunciaba yo la represión de la Muhabarat. Ahora, con unos añitos más a cuestas, me hago la pregunta. ¿Habría sido posible que el educado oculista londinense, al hacerse con las riendas del país, hubiera proseguido en su programa liberalizador -político- si no se hubiera encontrado con el peligro de la amenaza islamista? Dicho de otra forma ¿no ha sido precisamente la amenaza islamista la que hizo recular a Bashar de la línea modernizadora de sus primeros años en el poder, y volver a la estrategia de la represión para sofocar una oposición integrista que ya amenazaba con volver a reeditar las luchas baazismo-wahabismo que ya tuvo que librar su padre?

Es mi sospecha, que estos dos autoritarismos, el secular y el integrista, se retroalimentan. Sin esa amenaza, ahora no queda más remedio que reconocer que de ningún modo paranoica, el régimen sirio podría (no sabemos si existía una voluntad real, pero habría existido tal posibilidad) haber evolucionado hacia un modelo social más incluyente (especialmente a la mayoría rural suní y los despreciados kurdos) y democrático.

El caso libio también aporta su ejemplo (y yo apoyé aquí la operación aérea que detuviera la columna de carros que se dirigía a Bengazhi, para evitar una masacre): el pueblo libio, de haberse reconocido como tal, una unidad social con intereses comunes y vínculos de solidaridad, podría haber reaccionado al vacío de poder tras la caída del histrión con la creación de un Estado moderno, democrático y garantista con los Derechos Humanos. En su lugar, se formaron una pléyade de bandas armas dirigidas por señores de la guerra, casi todas adscritas ideológicamente a corrientes islamistas, mientras que la minoría civilizada se recluía en sus casas y, a lo sumo, organizaba grupos de patrulla para defender sus barrios de clase media del saqueo.

Y aquí debemos hacer notar otra característica de las dictaduras: la represión impide la creación de una sociedad civil. Por el contrario, la sociedad está desarticulada, incapaz de retomar el mando y reorganizarse si colapsa el poder dictatorial. En su lugar se hacen con el poder bandas de fieras usando la razón de la fuerza como legitimación sancionada por Allah (uno de los puntos en los que el islam coincide con el fascismo, la victoria militar como expresión de la voluntad divina, por eso es tan importante aplastar al Estado Islámico).

Entonces, ¿qué? Soy consciente que estoy lanzando mensajes contradictorios, pero aseguro que sólo pretendo analizar lo más honestamente que puedo la realidad. ¿No hay solución? Más autoritarismo o menos autoritarismo conducen invariablemente al desastre. ¿No hay alternativa a la dictadura y la barbarie, ninguna oportunidad a la democracia y la libertad?

Sí, la hay, nuestra sociedad (nuestras sociedades) es un buen ejemplo. No es que seamos muy civilizados, pero al menos no nos matamos (aunque aún existe la tortura y los malos tratos policiales, promovidos además por la Ley Mordaza).

Supongo que la vía pasa por la relajación de tensiones, el abandono explícito de la violencia como herramienta política, de la cultura de la imposición por la cultura del diálogo y el acuerdo, en un círculo virtuoso de intercambio recíproco entre Estado y sociedad de menor autoritarismo y mayor civilidad. Podríamos decir que es un pacto de mutua confianza, yo abro un poco el puño, y no os desmandáis (ni a derribar el gobierno, ni a mataros entre vosotros). Esa vía, muy bien pilotada, puede llevar en relativamente poco tiempo a un sistema político democrático.

Puede ocurrir, por ejemplo, que la sociedad ya esté madura para asumir su propia tutela y simplemente el Estado no quiera acompañar ese proceso y seguir instalado en el autoritarismo. En ese caso, es perfectamente recomendable un golpe violento para derribar ese régimen ilegítimo que mantiene encorsetada y sometida a la sociedad. El mejor caso que se me viene a la mente es Portugal: tras derrocar a Salazar en la Revolução dos Cravos, la sociedad portuguesa (que se veía a sí misma como una sociedad) se organizó en un Estado moderno, nada que ver con la suerte de Mad Max en que se ha convertido Libia a la caída de Gadafi. Evidentemente, la sociedad libia de 2011 no estaba tan madura como la portuguesa de 1974, y probablemente ni existía como sociedad, sino un conjunto de clanes y tribus cuyo único tegumento para construir una entidad superior sería el fanatismo islámico.

Sin embargo, acabar con el poder autoritario cuando la sociedad, o una parte de la sociedad, no está preparada ni acepta un proyecto de convivencia democrático, se puede revelar peligroso. Y en los últimos años, la expansión e intensificación del fundamentalismo islámico, provocando la involución de sociedades bastante abiertas y adaptadas a una democracia si no plena (que eso no existe sobre la faz de la Tierra), si al menos homologable con Occidente, va a retrasar durante décadas el proceso de liberalización política (insisto en que debemos reapropiarnos del concepto de liberalismo, como corriente política decimonónica metafísicamente opuesta al conservadurismo, a la que el marxismo sirvió de continuación en el campo económico).

Y aquí volvemos a encontrarnos en una contradicción dolorosa: y es que reyezuelos, dictadores y sátrapas se convierten de esta forma en naturales aliados de un occidente (cada vez menos) liberal y democrático, frente a un enemigo aún más reaccionario: el islamismo. De esta forma, Europa promovió y bendijo el pucherazo de Buteflika al no aceptar la victoria electoral islamista; tenemos que condescender con el Marranito VI y su mazem, porque es el mejor dique frente a un islamismo cada vez más pujante y organizado; incluso las casas reales árabes se antojan como interlocutores más o menos civilizados [sic] que juegan entre dos aguas, las ansias reformistas de una minoría occidentalizada y la invencible pleamar de una masa social cada vez más integrista, belicista, reaccionaria, pastoreada por el clero wahabita.

Esta necesidad de bailar con dictadores hace perder toda credibilidad, no sólo a nuestros gobiernos (¿alguna vez la han tenido, incluso entre nosotros?), sino del propio modelo político laico, liberal y democrático que, nos guste o no, encarnamos a ojos del resto del mundo. Y esto también es un enorme problema.

Deberíamos replantear la política exterior conjugando el realismo (no hacerle de nuevo la cama a un dictador para beneficio de yihadistas) con los principios. Un verdadero encaje de bolillos, que está muy lejos, intelectual y éticamente fuera del alcance de la clase política europea (lo de Trump pertenece ya al dominio de la zoología).

Resumiendo, sería el de poder relacionarse con regímenes autoritarios (o no plenamente democráticos, como Marruecos) con ambivalencia: tenemos tratos porque primero, es lo que hay, y segundo, lo que podría haber si caes sería aún mucho peor; pero no ocultamos nuestro desprecio por tratar con un gobernante ilegítimo y no renunciamos a aspirar a algo mejor, de hecho alentamos ese proceso civilizador, sin caer en la trampa de confundir el avance con el retroceso de libertades que propone el islamismo.

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14 comentarios »

  1. Muito brevemente : Somos nós, os ricos do Ocidente inocentes ¡
    Ainda brevemente de lembrar: A França,a Inglaterra até os anos quarenta (ainda eu era neno) tinham o mandado de proteger (quer dizer o compromiso,a obrigação de ajudar,promocionar… o desarrolho das sociedades a elas encomendadas) . Que desastre ¡. Mungimo-lhes as suas riquezas naturais,os explotamos,expoliamos,roubamos impugnemente como bandoleiros .Manipulamos a seus lideres dirigentes….
    E ainda há cidadãos que nesta altura ,não compreendem, haberá uma segunda fase do terrorismo político- económico reivindicativo (na 1ª do fanatismo religioso que vai para longe já estamos).Uma desgraça ¡ Uma tragedia ¡.

    Comentario por Ramom — 13 junio 2017 @ 17:51 | Responder

    • Aquí non hai ninguén inocente.

      Pero hai que ir cambiando o disco dos europeos roubando as riquezas naturáis, porque na maioría das veces o dominio colonial supoñía máis custos que benefizos (por exemplo, Siria). Por suposto que ese apadriñamento só era a coartada do imperialismo, os pobos deben procurar sós o seu desenrolo, sen irmáns maiores que o vixilen. O certo é que nesta vía, houbo pobos que foron máis adiantados e outros escolleron o camiño da iñorancia e a superstición. España, por exemplo, durante séculos, e aínda hoxe estamos pagando esta escolla.

      Sen esquecer os crimes do colonialismo, dende vai tres xeracións Oriente Próximo e Medio ten o destino nas súas máns, e cada vez están peor. Mentres o resto do mundo avanza, eles escollen o movemento dos caranguexos.

      Cada pobo ten o que merece.

      Comentario por Mendigo — 13 junio 2017 @ 18:47 | Responder

  2. Mendigo, cuando he leído el título del artículo, he pensado que ibas a hablar de España y de los españoles. Que no tenemos democracia porque no los la merecemos. Y leyendo el comienzo del texto, lo mismo. En España no existe desde hace mucho una sociedad que acepte el acuerdo en lugar de la imposición. Ni una sociedad de individuos maduros políticamente que puedan y quieran asumir la responsabilidad de gobernar (democracia es gobierno del pueblo).
    Más bien somos una sociedad de niños egoístas y malcriados que delega en representantes-tutores para que tomen todas las decisiones, piensen por nosotros y nos digan lo que tenemos que hacer.
    Incluyendo odiarnos unos a otros, como pasa por ejemplo con el tema catalán. E incluyendo el uso de la violencia contra las minorías, como vuelve a pasar de nuevo con Cataluña: muchísimos españolitos de a pie estan a favor de una intervención militar contra Cataluña si declaran unilateralmente su independencia.

    En España jamás ha existido la democracia. Tampoco en Portugal. Nuestros mandamases nos permiten tener un cierto nivel de vida porque les conviene. O nos lo han permitido mientras les ha convenido. Esa ha sido tu sociedad “civilizada”, aunque yo diría “sometida” y “aborregada”. Somos un país de súbditos con suerte de haber tenido un amo más o menos amable durante unos años.

    Así que, lo de ponernos como ejemplo de democracia y civilización, me parece absurdo. ¿Has fumado algo? ¿O te han subido el sueldo y de repente te ha empezado a parecer bueno el Sistema?

    Creo que deberías dejar de centrar tu atención tan lejos, y volver a darte una vuelta por la campiña gallega para recordar dónde estás y con quienes compartes sociedad. O intentar entrar en los órganos de control de Podemos -o de cualquier otro partido-. O leer la prensa sobre asuntos de tu país.

    Democracia en España. ¡Venga ya!

    Comentario por Gonzalo — 14 junio 2017 @ 17:53 | Responder

    • “ponernos como ejemplo de democracia y civilización” –> Falacia del hombre de paja.

      O razonamos honestamente, o nos damos a la charlatanería.

      Ciertamente, también en nuestra sociedad pervive la cultura de la imposición, del poder sobre la voluntad de los pueblos. Sí, por ejemplo, en el conflicto catalán, o el vasco. ¿Cuántas veces lo habré dicho? Ahora bien, si no eres capaz de apreciar diferencias fundamentales entre el conflicto catalán y el conflicto sirio, creo que no hay mucho más que hablar. Me interesa comprender la realidad, no adaptarla a mi discurso; esa cobardía intelectual es propia de las religiones y demás mamarrachadas. Sí, estamos evidentemente en un nivel de civilización superior, porque no nos matamos para resolver nuestras diferencias. Ahora bien, podemos caer bastante peldaños si nos descuidamos, el camino de la civilización no es de sentido único. Reconocer que hemos avanzado respecto, por ejemplo, la situación hace 50, o 100 años, en modo alguno supone dar por bueno lo actual y acomodarse.

      “de repente te ha empezado a parecer bueno el Sistema?” –> Llamas “el Sistema” a que no haya cadáveres por las calles de Barcelona, como por las de Homs o Kerbala?

      Ya sabes las normas, aquí o se razona con rigor o se toma la puerta de salida. Ya sabes dónde está. Ala! Arreando.

      Comentario por Mendigo — 16 junio 2017 @ 23:20 | Responder

      • “¿No hay alternativa a la dictadura y la barbarie, ninguna oportunidad a la democracia y la libertad?

        Sí, la hay, nuestra sociedad (nuestras sociedades) es un buen ejemplo. ”

        No hay falacia ni deshonestidad alguna en mi razonamiento, Mendigo, tú has puesto nuestra sociedad como ejemplo de libertad y democracia.

        Y claro que hay diferencias -cuantitativas, de escala de violencia, de motivación de la misma- entre España y Siria, pero eso no nos convierte en democracia a nosotros, y por mucho. Si nos hubieras puesto como ejemplo de oligarquía cuasilaica donde no nos matamos… en este momento… pues no habría casi nada que objetar. Pero libertad y democracia…

        Y en cuanto a nuestra “superioridad”… si alguna vez a los catalanes les diera realmente por independizarse unilateralmente… cosa que no va a pasar, pero si pasara… me ibas a contar otra vez eso de que aquí no nos matamos. Ya te digo, mucha gente hoy es partidaria de enviar al ejército a Cataluña si eso sucediera.
        Y los asesinatos de mujeres…
        Los que matan los conductores borrachos… o los descerebrados, sencillamente…
        La violencia de los cabestros seguidores del fútbol, que todavía va dejando un muerto en la cuneta cada cierto tiempo…
        Los asesinatos por el deterioro deliberado del sistema sanitario…

        Y la violencia policial de los antidisturbios… la represión sobre los presos políticos que todavía hoy quedan…

        En fin, que esto es hoy:

        https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/espana/

        Y es de Amnistía Internacional, que suavizan bastante la realidad.

        Aquí, a día de hoy, no nos matamos por motivos religiosos, pero más allá de eso, de poco podemos presumir. Francamente, yo jamás pondría a España como ejemplo de libertad, democracia, igualdad, justicia, educación… de fútbol tal vez, pero de poco más.

        Si hubiera querido dar ejemplos esperanzadores de libertad y democracia, me habría quedado mucho más cerca de Siria: en el Kurdistán, concretamente.
        Pero España…

        Comentario por Gonzalo — 18 junio 2017 @ 20:58 | Responder

        • ¿Y qué me dices de esto, en la maravillosa “democracia” portuguesa?

          https://esmola.wordpress.com/2017/06/18/catastrofe/

          ¿O del incendio en Londres?

          Eso también es matar. También es barbarie.

          Y qué quieres que te diga, entre matar por religión y matar por dinero… para mí, es peor por dinero. Y aquí, en España, y en las “civilizadas” “democracias” occidentales… se mata gente todos los días por dinero. Dentro, y más, fuera. También los matamos en Siria. Por dinero.

          De eso sí que somos ejemplares.

          Comentario por Gonzalo — 18 junio 2017 @ 21:11 | Responder

  3. Hombre Gonzalo, España no es una democracia y creo q ningun pais es actualmente una democracia, al menos como la entendemos algunos. Que hay una falta de calidad “democratica” es evidente, q las fuerzas de seguridad son la mayoria de veces impunes ante los abusos tb, q comparados con otros paises europeos nuestro estado de bienestar es pequeño, pues tb, se puede y se necesita mejorar en muchisimos aspectos, ahora me gustaria q me dijeras 20 paises en los q pudieramos ser mas “libres” q aqui.
    Decia Fiódor Dostoyevski “El grado de civilización de una sociedad se mide por el trato a sus presos”, no creo, con todo lo malo de nuestras carceles, se puedan comparar a las sirias.

    Comentario por Emilio Fernandez — 18 junio 2017 @ 22:16 | Responder

    • ¡Eh! Que ahora va a parecer que propongo la situación sociopolítica española como modélica!

      A ver, es que es muy sencillo. En forma matemática: x<y<z, no implica que z=∞.

      z tiene capacidad de mejora, simplemente está mejor que y, y éste mejor que x. Que la situación de desarrollo social y democrático en España hoy en día es mucho más avanzada que en Siria (incluso antes de la guerra), sólo lo puede negar un necio. O en la misma España, negar que hemos progresado en los últimos 50 años no se le ocurre a nadie. Económicamente, pero también social y políticamente (aunque estos últimos años estamos viviendo una involución conservadora).

      Ahora bien, si miramos cómo afrontan el independentismo catalán y escocés, los sistemas políticos e incluso las sociedades española y británica… pues evidentemente, al menos en ese aspecto (y en otros muchos) podemos afirmar categóricamente que la sociedad británica está más desarrollada que la española. Como es lógico, viniendo de un país con una monarquía parlamentaria de casi cuatro siglos.

      Ese maximalismo de que todo es lo mismo, Siria, España, UK… todo la misma dictadura, a lo que conduce es a la ceremonia de la confusión, completamente desmovilizador. Las palabras pierden su sentido, la realidad es forzada a ponerse al servicio del discurso y no al revés. Si no somos capaces de analizar rigurosamente la realidad, nuestro discurso político se acaba asemejando a la teología, en la que forzamos el razonamiento para llegar a las conclusiones que habíamos establecido a priori. Esto, es una mamarrachada.

      Yo mantengo este espacio abierto para aprender juntos. Si tenemos que rebajarnos a este nivel de diatriba de instituto, de jovenzuelo hormonado, así no podemos progresar. Mejor dejarle comiendo yogurcitos, y los mayores seguir a lo nuestro, atacando un bistec medio crudo, pues la realidad es así de correosa.

      Comentario por Mendigo — 19 junio 2017 @ 1:12 | Responder

      • ¿Quién ha negado que en España haya más “desarrollo social” que en Siria?

        Mendigo, veo que detrás de tanta presunción sobre debates de adultos y argumentos lo que hay es alguien tergiversando lo que dicen los demás para seguir con la posesión de la verdad. Eso es bastante infantil, diría yo.

        He hablado de democracia. Que no existe en España. 0,0. En ningún asunto, no sólo en lo que al independentismo afecta.

        Llámalo maximalista, para mí es sencillamente, lo que hay. Pura objetividad.

        Democracia es gobierno del Pueblo, y el pueblo, en España, no gobierna. Vota, pero no gobierna. Se le deja protestar aquí y allí, pero no gobierna.

        Que eso es estar mejor que en Siria… pues vale, pero… ¿Y qué? ¿Eso es para ponernos como ejemplo de algo que no existe aquí?

        ¿Sin tener en cuenta además cuánto del daño que Siria y otros países están sufriendo es responsabilidad del imperialismo de las “democráticas” y “libres” naciones occidentales?

        ¿Cuánto de nuestro bienestar es consecuencia de ese daño? ¿Cómo estaríamos por aquí sin lo que les hemos robado todos estos años?

        ¿Los saqueamos, los destruimos, armamos y colocamos en el poder a sus psicópatas, y luego, el modelo somos nosotros que tenemos “libertad” y “democracia” y ellos no?

        —–

        En fin, que lo de poner a “nuestra sociedad” como “ejemplo de libertad y democracia” es una cita literal, ni siquiera estoy interpretando nada.

        Pero bueno, será que tengo nivel cognitivo de instituto. Será que no entiendo lo que significan las palabras “libertad” y “democracia”.

        O será que no me trago el dogma oficial del Régimen, que dice eso mismo, que en España hay libertad y democracia.

        Lo que pasa es que pensaba que tú tampoco te lo tragabas, Mendigo.

        Pero veo que sí.

        Es curioso, estos mismos “argumentos”, lo del maximalismo, lo de lo mal que están en Siria, lo de compararnos con todos esos países que están tan mal… Siria… Cuba… Venezuela… me los han dado ya más de una vez votantes del PP y de C’s para justificar lo que se hace aquí. Para justificar su voto.
        Hoy mismo me decía uno que todo ese bienestar, libertad y democracia de los que disfrutamos en España es gracias al capitalismo.
        Debe estar a tu nivel intelectual, Mendigo.
        Yo no estoy a la altura, ya ves.

        Un saludo,

        Comentario por Gonzalo — 22 junio 2017 @ 23:53 | Responder

    • Emilio, que hay más calidad de vida en España que en Siria o en muchos otros lados es obvio. Pero democracia no hay, y eso es a lo que me refiero. Y libertad, tampoco.

      Que aquí nos dejen la correa más larga que en la mayoría de los países del mundo -donde no hay libertad ni democracia- de nuevo no quiere decir que aquí la haya.

      Y si no las hay, ni una ni otra, ponernos como ejemplo de ambas cosas es absurdo. Somos ejemplo de muchas cosas, pero no de libertad ni democracia.

      Si hay que buscar en occidente un ejemplo que poner, podríamos aceptar tal vez Islandia, tal vez los países nórdicos -de hace unos años-, tal vez Suiza, Canadá… con muchos matices y mucho cuidado, y dejando claro que democracia, la real, no hay en ninguna nación hoy en día.

      Aunque mejor sería irnos al kurdistán, donde un grupo de pobres infelices con los que están cometiendo un genocidio están tratando de sobrevivir con un autogobierno digno de calificarlo como democrático.
      O buscar en la Historia. Ejemplos de democracia hay. No muchos, y efímeros, pero los hay.

      En cualquier caso, llamar a lo que tenemos aquí democracia, además de absurdo, es un error de bulto.

      Aceptar los gobiernos occidentales como “democracias”, aún en pequeño grado, equivale, en la práctica, a conformarnos con lo que hay. Partidos políticos, parlamentos, paripé electoral de turno… un voto cada cuatro años… estamos renunciando a conseguir una democracia real.

      Y sin democracia real, esto no tiene arreglo.

      Por eso me parece importante este “matiz”. Es la clave de lo que nos está pasando. La democracia es la solución. LLamar democracia a lo que no lo es, es la muerte de toda posibilidad de alcanzar esa solución.

      Comentario por Gonzalo — 23 junio 2017 @ 0:31 | Responder

      • “Emilio, que hay más calidad de vida en España que en Siria o en muchos otros lados es obvio. Pero democracia no hay, y eso es a lo que me refiero. Y libertad, tampoco.”

        Vale, chavalote. Así que no hay más democracia en España que en Siria, así que no hay más libertad en España que en Siria. 0,0 como si fuera una cerveza.

        Resulta que en Siria, por un caso tan nimio como repartir octavillas en la facultad, te podía detener la Muhabarat y tu familia no te veía el pelo durante años, o quizá nunca más (por cierto, mismo destino que cuando Fraga era ministro de Gobernación). Eso, antes de la guerra. Y ahora, y más en las partes controladas por los rebeldes, todo lo que no sea adhesión incondicional puede implicar que acabes en una fosa común. En Siria ni había, ni mucho menos hay, un régimen de libertades civiles comparado con España. Ni en Siria, ni en Turquía, ni en Marruecos, ni en ningún país de la OCI (países mayoritariamente musulmanes). Mejor ni hablamos de derechos de la mujer o de las minorías sexuales, étnicas o religiosas. Esto no implica que vivamos en la utopía; pero evidentemente que respecto a la mayor parte del mundo, disfrutamos de derechos civiles más amplios. Negar la evidencia es propio de un cretino.

        Y lo mismo respecto a la democracia. La enorme falta de representatividad, y por lo tanto de legitimidad de un parlamento elegido con nuestro sistema electoral (y hay sistemas peores, como los anglosajones que tienen el county como unidad electoral) no se soluciona diciendo que estamos igual que Siria. Afirmar categóricamente, como he hecho durante años entrada tras entrada, la baja calidad democrática del sistema político español, no impide para reconocer lo obvio: incluso este sistema tan imperfecto es un avance respecto a la dictadura fascista de la que veníamos. Y, por supuesto, nada que ver con países en los que ni siquiera existe la oportunidad de votar cada cuatro años. Si tan parca expresión de la voluntad popular me parece insuficiente, que ni siquiera exista es muchísimo más grave. Y el hecho de carecer siquiera de ella determina las consecuencias sobre las libertades civiles que comentaba en el punto primero. Esto es obvio para cualquiera que tenga voluntad sincera de comprender la realidad.

        Esta parida tuya de que las sociedades occidentales no son más libres y democráticas que la siria es propia de un subnormal y, desde luego, sonaría a provocación a oídos de los cientos de miles de refugiados sirios.

        Y hacemos la prueba. Yo puedo ponerme en la plaza principal de esta villa con un megáfono, y empezar a cagarme en Dios, en el ilegítimo Felipito y en el tontolculo de Raxoi. Y puedo hacerlo en UK, Portugal, Alemani, Italia o Dinamarca. Haz tú lo propio en Siria. En Arabia Saudí. En Pakistán. En Marruecos. En Turquía. ¿A que no hay huevos? Como tampoco los habría a hacer lo mismo aquí hace 50 años.

        Lo que más me jode de estos niñatos de mierda es que no sabéis apreciar aquello que tenéis. Tan desmovilizador es decir que lo hemos conseguido todo, como que no hemos conseguido nada. Con vuestras estupideces podemos arriesgarnos a perder lo MUCHO que hemos conseguido. Y basta analizar la situación política de la mayoría de las sociedades del mundo para darnos cuenta de lo muy alto que estamos en el camino de la civilización. ¿Aún nos queda camino por andar? Por supuesto, so cretino, ¿quién lo duda? Pero negar el avance ya realizado no aporta absolutamente nada, sólo construir un discurso progre muy útil… para dárselas de radical entre los colegas de bar.

        Y ahora, será la última vez que te lo digo. Estás haciéndome perder el tiempo con tus payasadas de adolescente hormonado. Estoy hasta los putos cojones de palabrería. Tu pensamiento es simplón, pueril, tus comentarios no me aportan nada. No tienes cabida en este espacio.

        LARGO.

        Comentario por Mendigo — 23 junio 2017 @ 13:19 | Responder

        • Tranquilo, Mendigo, que no tengo por costumbre meterme en madrasas ajenas a argumentar contra la fe de los imanes. Sencillamente creía que eras una persona de argumentos y razón.

          Pero he tocado nervio. También tienes tus dogmas que no se pueden cuestionar.

          Tu casa. Tus normas.

          Me ha gustado leerte cuanto has escrito sobre economía y energía. Cuando sabes, lo trasmites excepcionalmente bien.

          Un saludo y disculpa las molestias

          Comentario por Gonzalo — 23 junio 2017 @ 21:15 | Responder

        • Creo que los insultos están de más. Te has pasado.

          Comentario por Greg — 23 junio 2017 @ 22:39 | Responder

          • ¿Insultar? Espera que repase la contestación…

            Mmmm, pues no, no encuentro ningún insulto. Cada palabra tiene acomodo y justificación.

            No deberías tener miedo a las palabras.

            Comentario por Mendigo — 24 junio 2017 @ 13:14 | Responder


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