La mirada del mendigo

19 junio 2017

Grupo de Estudio: Ha-Joon Chang

Filed under: economía — Mendigo @ 22:16

Quiero en esta entrada proponeros un experimento, de cuyo resultado podemos ir dándole continuidad con otros textos. Se trata de crear un grupo de estudio, análisis, debate sobre un texto que se proponga. Los temas serán los habituales en este espacio, economía, energía, religión, ecología… bueno, si estáis leyendo ésto ya sabéis más o menos qué os podéis esperar.

Los textos propuestos no siempre tendrán que compartir, ni siquiera en parte, la visión del autor. De hecho para el segundo capítulo os tengo reservado uno muy divertido, sugerido por uno de vosotros hace unas pocas entradas. De hecho, buena parte de los textos que iré proponiendo, los he leído gracias a vuestra recomendación personal.

El principal motivo de mantener abierto y activo este tugurio, es porque espero aprender en él. Tanto mientras preparo una entrada, como leyendo vuestros comentarios, he aprendido una enormidad de cosas por las cuales os estoy agradecido. Me siento muy orgulloso del buen nivel de los comentarios, sin duda mi mayor mérito es haberos reunido. Bueno, pues con este espacio me gustaría dar una vuelta de tuerca más, hacerlo un poco más académico, más organizado y sistematizado el debate. Por eso, vamos a centrarnos en un libro.

No espero comentarios generalistas de “pues me ha gustado o no me ha gustado”. Me importa tres cojones si os ha gustado o no. Lo quiero es que cada uno vaya aportando comentarios, con referencias al texto. Por ejemplo: en el capítulo 3, el autor dice que patatín, y entiendo que está confundido, porque patatán ton tin. O al revés, me parece muy interesante patatán, porque eso explica tal fenómeno o entronca con lo que dice tal autor, etc.

Para que sea fácil de seguir para el resto de compañeros, os ruego que organicéis bien las referencias, señalando el capítulo (la página no siempre es útil, si trabajamos con diferentes ediciones) y la cita.

Evidentemente, no a todo el mundo le interesará el libro propuesto. Se trata de que cada uno se sume al grupo, en la medida de vuestros intereses. Igual que como cualquier otra entrada del blog, no tenéis la obligación de opinar sobre todo, dejemos ese don para los putos tertulianos sacamuelas.

Igualmente, sé que el tiempo es un lujo, y que todos tenemos una retahíla de libros pendientes. No pienso ni mucho menos en decirle a nadie, “para mañana, los dos primeros capítulos”. De hecho, vuestras sugerencias de lectura, las que creo que me pueden interesar, a veces tardo meses, años en atenderlas. La entrada se queda abierta, para que quien quiera vaya comentando lo que se le vaya ocurriendo. Si es dentro de un año, pues dentro de un año. Al menos yo, sigo leyendo vuestros comentarios en entradas viejas, y aparecen en la barra lateral para que los demás puedan seguirlos (o podéis suscribiros a una entrada en concreto), así que el debate puede continuar mucho después de publicada la entrada.

Por supuesto, yo sólo intervengo como guardián del chiringo proponiendo el libro. Luego, mis apuntes sobre el libro, serán los de uno más y los iré añadiendo en comentarios. Ahora pondré un par de notas sobre los primeros capítulos, y según se vaya animando la cosa ya iré comentando los siguientes (no voy a hacer el gilipollas de escribir, si no veo que no hay interés).

En la medida de lo posible, intentaré proponer textos que puedan ser descargados de Internet, para no sobrecargar los presupuestos más ajustados. Lo que no siempre seré capaz es de asegurar que esté disponible en castellano. Para quien no domine el inglés, intentaré buscar al menos la referencia del libro impreso en lengua romance.

Y bueno, hasta aquí la exposición de esta propuesta, que espero que sea de vuestro interés. Ahora vamos a presentar al primer autor y libro propuestos.

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Ha-Joon Chang es un economista coreano afincado en Londres desde los años ’80. Actualmente es profesor de Economía del Desarrollo en Cambridge. Para que os hagáis una idea de su línea, se parecería mucho a Juan Torres después de comerse un limón. XD

El libro que propongo es éste:

23 thing they don’t tell you about capitalism

Por cierto, que ha sido una sorpresa ver la portada que han escogido para su versión castellana:

Lo tenéis disponible en VO original (inglés, no temáis, además un soberbio inglés añejo) en la mulita y, seguramente, otras redes P2P. Hay otro archivo en castellano, pero no me lo he conseguido bajar por no encontrar fuentes, podéis probar vosotros.

Para los que están reculando al ver que empiezo proponiendo un libro de economía: por favor, empezadlo al menos. No es un libro que requiera unos conocimientos económicos previos, sino para el público en general. Como el mismo autor señala en el prefacio, la mayor parte de la economía se puede explicar simplemente acudiendo al sentido común (el menos común de los sentidos). No es que crea que os puede interesar. Es que afirmo, tajantemente, que os interesa.

Es como aquella viñeta gráfica (la debo tener guardada por ahí, en el externo, a saber) que está un hijo, al lado de la cama de su padre, en el hospital. El padre le comenta algo de la situación política, y el hijo le responde que ya sabe que no le gusta la política. ¡Toma, ni a mí la medicina! responde el anciano.

Como decía Alberto Montero, en expresión que se me quedó grabada ya hace muchos años (y es cuando empecé a interesarme por la economía): Tenemos que leer textos de economía como si fueran manuales de supervivencia.

Bien, Alberto sólo se equivocó en una cosa. Sobra el adverbio como. Son, para nosotros, manuales de supervivencia.

Si no entendéis lo que quiero decir, le preguntáis a la tipa ésta, que os lo explique:

O a cualquiera de la PAH. O de los que han sido despedidos con la nueva reforma laboral.

Si os lo propongo como primer libro, creedme, es por algo; perfectamente asequible, plantea cuestiones muy manidas de una forma muy original, cuestionando con gracia e inteligencia el discurso económico convencional (neoliberal).

Cuando menos, interesante leerlo, y creo un buen punto de partida para el debate.

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39 comentarios »

  1. Capítulo 1:

    De él destacaría dos ideas clave.

    La primera, cómo sólo nos son patentes aquellas limitaciones de los mercados que no suscribimos, o reflejan nuestro valores. Las demás, a fuerza de parecernos naturales, nos resultan invisibles (prohibir el trabajo infantil, el comercio de órganos o de seres humanos, la compraventa de votos…).

    Evidentemente, no existen mercados sin condiciones de contorno. Y, de existir, ese mercado sería cualquier cosa menos libre.

    Y ahora, una anécdota histórica. ¿Sabéis como los fenicios realizaban las primeras transacciones comerciales? Llegaban en barco, ponían algunas mercancías en la arena, y se retiraban a la seguridad de su barco. La tribu que era su potencial compradora acudía, y ponía una cantidad de plata u otro material valioso a cambio, y se retiraban. Cuando estaban a distancia segura, el barco volvía a la orilla e sopesaba la oferta. Si no estaban de acuerdo, se retiraban de nuevo al barco y volvían a esperar que la oferta fuera incrementada o retirada. Si estaban de acuerdo, cogían la cantidad de plata ofrecida y se marchaban.

    Bien, esta es la forma que adopta un mercado sin reglas, sin restricciones, en las que puede llegar el comprador, rebanarte el pescuezo y quedarse con todo el cargamento. Era, como poco, un engorro.

    Y otra idea clave al final del capítulo: eliminar restricciones en los mercados, implica dar poder a la mano fuerte en ellos. Como dice el autor, siguiendo el principio neoliberal de un dólar, un voto (una evidente perversión de un sistema democrático) o, en castellano viejo: tanto tienes, tanto vales. Y viceversa, generalmente más restricciones, implica sujetar esa mano fuerte, para que todos los actores puedan acudir al mercado en igualdad de condiciones.

    Hay mil ejemplos de esto. Por ejemplo, una que me viene muy a mano: en una aldea hay veinte familias que cogen castañas, pero sólo un intermediario viene a recogerlas. Ese intermediario es la mano fuerte, y puede forzar al “mercado” a bajar los precios, porque si no las coge él, ahí se quedan las castañas. El mercado laboral, especialmente en nuestra condición de paro estructural (sobreoferta), es otro claro ejemplo de mano fuerte, en el que el empleador tiene las de ganar en la negociación de las condiciones (no existe tal negociación, sino el plato de lentejas).

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    Capítulo 2:

    Aquí yo iría más lejos. El autor habla de una connivencia o chalaneo entre gerencia profesionalizada y accionistas. Realmente, creo que hace tiempo que la gerencia ha dejado de representar los intereses de los accionistas, y gestiona la empresa de acuerdo a sus propios intereses. El más obvio es la política de retribución de altos cargos, es decir, de los que se ponen a sí mismos los sueldos. Sería interesante promover una ley que siempre, en toda junta de accionistas, este apartado fuera sometido como punto aparte, en vez de proponer la aprobación de todas las cuentas en bloque.

    En todo caso, existe un acuerdo en las oligarquías de no pisarse el rabo unos a otros. Como todos acaban formando parte de una misma red de CEOs, CFOs, consejeros, directores… en sociedades con participaciones cruzadas o, al menos, intereses, al final lo que se produce es una labor de rapacidad sobre los beneficios de la empresa, vía retribuciones astronómicas, desangrándola y limitando su proyección de futuro. Un caso muy evidente son las retribuciones de la banca, que se llevan indemnizaciones millonarias por lo bien que lo han hecho. No todo el mundo es capaz de hundir bancos con décadas de historia.

    Las retribuciones con stock options y primas, de hecho, potencian este efecto cortoplacista.

    También aquí considero interesante el repaso histórico a las empresas de responsabilidad limitada, y su generalización como condición necesaria para el surgimiento del capitalismo.

    Más adelante, menciona a los trabajadores, proveedores y el Estado como partes más interesadas en el funcionamiento a largo plazo de la empresa que los propios accionistas, que pueden deshacer su posición cuando quieran, y de hecho hay muchos ejemplos de inversores que han entrado, saqueado la empresa, vendido lo que les interesaba y, cuando ya no quedaba nada de valor, echado el cierre a la empresa para desgracia de trabajadores y proveedores (por ejemplo, lo ocurrido con Saab). Sin embargo, no culmina el razonamiento, llegando a la conclusión necesaria de que es más justo que la empresa sea propiedad de sus trabajadores, que son los que más arriesgan (y mejor conocen el negocio).

    Otro apunte que me surge de leer este capitulo es la constatación de que muchas compañías se están endeudando, estimuladas por la política de bajos tipos de interés, para pagar dividendos o buybacks. Se supone que una empresa reparte dividendos o recompra, con el excedente de sus beneficios (tras retener aquellos necesarios para la reinversión). Cuanto menos reinviertes, más deterioras tu capacidad de crecimiento futuro. Pero ya la locura es cuando no tienes, y pides prestado para repartir dividendos. Aunque a corto plazo tenga sentido económico (es más barato el pasivo que el capital), implica poner en peligro el futuro de la empresa (alguna vez terminará esta barra libre de crédito) y, al ser un movimiento generalizado, a toda la economía (estamos creando una burbuja de deuda bestial).

    El autor califica de “absurdo” que los buybacks (recompra de acciones) alcanzaran el 280% de los beneficios en 2008. No sé si absurdo es la palabra. Usar una vela para iluminar un polvorín es una idea “absurda”?

    Al final, se trata de que la dirección calienta la cotización de la empresa de forma artificial a base de dividendos y buybacks, para cobrar bonus por objetivos y ganar más dinero al vender sus stock options. Todo ello socavando la viabilidad futura de la empresa. Cuando se vaya al tacho, la dirección se quedará con los burricientos millones obtenidos, y los trabajadores en la puta calle con una indemnización de mierda (gracias ZP, gracias Raxoi) que encima tiene que pagar el FOGASA (el Estado).

    Comentario por Mendigo — 19 junio 2017 @ 23:07 | Responder

  2. http://ebiblioteca.org/?/ver/36814

    Ahi está, salen las mil pestañas típicas pero bueno…

    Comentario por Narciso — 20 junio 2017 @ 6:04 | Responder

    • Gracias por el enlace de descarga directa Narciso. Después de intentarlo varias veces, ya lo tengo. Mañana me pongo con ello, me ha gustado la iniciativa.

      Comentario por CALNES — 20 junio 2017 @ 22:49 | Responder

    • Muchas gracias. Es aún más cómodo que la mulita.

      Comentario por Mendigo — 20 junio 2017 @ 23:09 | Responder

  3. He encontrado unos cuantos enlaces para bajar el libro en castellano, te paso los dos que me dan más fuentes, uno en formato pdf y el otro en formato epub:

    pdf:

    ed2k://|file|23%20cosas%20que%20no%20te%20cuentan%20sobre%20el%20capitalismo.pdf|1058037|8CA97AD3EF3FB668382964B53BF5F739|/

    epub:

    ed2k://|file|Ha-Joon%20Chang%20-%2023%20Cosas%20que%20no%20se%20dicen%20del%20capitalismo.epub|155480|D4A17FAF8D72040B0D94F52A713774E2|/

    Comentario por Joan — 20 junio 2017 @ 8:29 | Responder

    • Gracias

      Comentario por Emilio Fernandez — 20 junio 2017 @ 22:17 | Responder

    • Aviso: el enlace ed2k que puse yo, en castellano, sí que es el libro pero el PDF tiene una tipografía enorme. Quien se lo quiera bajar de este enlace, debería tomarse la molestia en rippearlo y rebajarle la tipografía a una más cómoda.

      Comentario por Mendigo — 20 junio 2017 @ 23:05 | Responder

  4. Hola Mendigo:

    Muy buena idea esta la de debatir sobre libros concretos. Había leido algo sobre este autor en algún blog y creo este va a ser el momento perfecto para conocer una obra suya.
    Aunque voy a inccumplir la norma de comentar sin leer el libro, no puedo aguantarme en soltar lo que me pasa por la mente despues de leer tu comentario:

    – Cap. 1: Escribió Jose Luis Sampedro que hay que tener cuidado cuando nos hablan de libertad, que hay que preguntarse para quien es la libertad. ¿Mas libertad para el oprimido, para que se pueda liberar de la opresión? o sin embargo ¿solicitan mas libertad para que el opresor pueda oprimir aún mas? En los tiempos de hoy, cuando los empresaurios piden un mercado laboral mas libre y con menos intromisión de las regulaciones estatales, lo que están pidiendo es mas libertad para poder oprimir a los currantes, que hagan mas horas, con una flexibilidad horaria mayor, hecharlos con mas facilidad… Los cambios en las leyes desde Felipito solieron favorecer a la mano fuerte.

    Comentario por Triquiñuelas — 20 junio 2017 @ 10:13 | Responder

    • Muy buenas.

      Ciertamente, un campo de batalla muy importante es el semántico. Los fachas, disfrazados ahora de liberales, se quieren hacer con el control del diccionario, y adaptar o acomodar el significado de términos tan potentes como “libertad” o “democracia”. Cuando el fascista de Aznar hablaba de “nosotros, los demócratas”, o la Espe mancillaba el término “libertad”, deberíamos haber saltado como un resorte.

      Sería una catástrofe que les cediésemos ese terreno.

      Comentario por Mendigo — 20 junio 2017 @ 23:09 | Responder

      • Siguiendo con esta línea, los propios términos “liberal” o “liberalismo” estan realmente muy mal escogidos, tienen un gran poder para distorsionar la realidad con connotaciones falsas. Como comentabas ” sólo nos son patentes aquellas limitaciones de los mercados que no suscribimos”, y añado, que aunque las suscribamos, no por ello son liberales, son limitaciones. Dos palabras que me parecen incompatibles

        Comentario por calnes — 25 junio 2017 @ 18:55 | Responder

        • No, pero precisamente las limitaciones al mercado van en principio en contra de la idea común de liberalismo económico.

          Lo que deberíamos hacer un esfuerzo por deslindar es el liberalismo político, movimiento del s.XIX, del liberalismo económico (la parte económica del anterior), del neoliberalismo. El liberalismo económico es una teoría que se opone al corporativismo del Antiguo Régimen, igual que el liberalismo político se opone a su autocracia. El liberalismo, económico y político, dejó de tener sentido en el s.XX, por verse superado por sus hijos. Quiero decir que dejó de tener sentido, al menos en Occidente, porque TRIUNFÓ. Las monarquías absolutistas fueron abolidas. Todos somos, en cierto sentido, liberales. Nuestras sociedades lo son. Y deberíamos reivindicar ese liberalismo, en el sentido de lucha contra el conservadurismo. Pero algunos vamos más allá, mucho más allá, con Bakunin en el terreno político y Marx en el económico.

          El oponente es otro hijo del liberalismo, el neoliberalismo, escuela económica que, como la marxista, tiene evidentes implicaciones políticas. Si el liberalismo económico permitió la creación del capitalismo, el neoliberalismo es la ideología que lo promueve. ¿Inadecuados los términos? Bueno, sí y no, pero ahora ya es tarde para cambiarlos. Lo importante es que no se apropien de otros como libertad (y sí, están muy cerca en el campo semántico) o democracia.

          Pablo Iglesias quiere recuperar el de patria. Pero realmente, yo con ese no me sirve para nada más que para limpiarme el culo. También es cierto que soy muy punkarra…

          Comentario por Mendigo — 26 junio 2017 @ 2:15 | Responder

        • Bueno.Es que el termino liberalismo es,por muchos motivos,confuso.
          Se empieza a usar en en el XIX pero proviene de ideas que ya estan empezando a imponerse en el XVII( entendiendo por estas sobre todo las de John Locke; entre otras, queel hombre en “estado de naturaleza-ficción´que igual vale para un roto que para un descosido-posee ciertos derechos naturales inalienables que el Estado debe salvaguardar y respetar,entre ellos el de propiedad.
          (Curioso que en el mismo “estado de naturaleza” Hobbes vea a un “hombre que es un lobo para el hombre”,y ningun derecho garantizado sin una monarquia absoluta y Rousseau a una especie de seres angelicales que mas tarde la sociedad se va a encargar de corromper)
          En su defensa prioritaria de los derechos individuales el de propiedad se vincula al de poder usar esa propiedad como a uno le venga en gana,en especial para ganar dinero.Y el Estado ideal es por tanto el que,garantizando el orden,ofrece menos obstaculos para la persecucion de ese objetivo.En esa linea se ira desarrollando el liberalismo economico,la superacion de las trabas que el Antiguo regimen impone para su ejercicio y su defensa del Estado minimo.
          Pero vincular en origen liberalismo y democracia es tener una idea muy limitada de la democracia-por no decir un puro cuento-el liberalismo podía enfrentarse a los conservadores en que la tradicion o el sistema estamental se opusiese a los derechos individuales,pero solo estaban dispuestos a conceder el voto-hasta la segunda mitad del XIX como poco- a las clases más pudientes de la sociedad y,ni por asomo, a las mujeres.La vinculacion entre liberalismo y democracia-solo aceptaron la ampliacion del sufragio a regañadientes y poco convencidos- es casi un producto del siglo XX,por eso Ortega se despachaba de vez de vez en cuando con lo de…”soy democrata, a pesar (a fuer) de liberal”.
          Para que nos entendamos,y en alusion a la famosa trilogia revolucionaria.
          La Libertad,a los liberales burgueses de la primera fase de la Revolucion Francesa no les hizo ni plantearse acabar con un negocio tan lucrativo como la esclavitud(Eso no ocurriria hasta que llegaron los “terrorificos” y -sin duda-coherentes jacobinos,aunque Haiti se sublevo y tuvo el indidudable honor de ser el primer pais que acabo con esa lacra degollando a gabachos hipocritas, y el honor de derrotar a las tropas de Napoleon cuando intento restablecerla )
          La Igualdad no se tradujo,ni tan siquiera, en la defensa del sufragio universal masculino( el femenino no llegaria a Francia hasta despues de la II GM), sino en un sufragio censitario del que estaba excluido la mayoria(Una vez mas,los “terrorificos” jacobinos fueron la excepción,aunque lo Constitucion jacobina no llegara a aplicarse).De la desigualdad entre propietarios de medios de producción y trabajadores,ni mentarla,porque era consustancial al sistema que defendian en su vertiente economica.( A los jacobinos,al menos, se les ocurrio decir que todo la riqueza de la Nacion estaba supeditada al interes general)
          Y la Fraternidad nunca paso de ser una milonga, para levantar el mentón y ajustarse la peluca.
          Otro cantar es esa misma mítica trilogia,con una seria batalla por la definicion de cada termino,pueda derivar incluso en la defensa de un sistema socialista(o como minimo ,tal y como se hizo en su momento,del Estado social),esto hilvana con lo que comentaba Mendigo de deslindar el liberalismo politico del economico,en la medida en que se puede redefinir el primero en un sentido muy distinto al predicado por el segundo,sin entender este ultimo como un correlato incuestionable,aunque historicamente hayan venido de la mano.
          Para mas confusion,un liberal en EE.UU en la actualidad es alguien que se ubica en el centro-izquierda del espectro politico ,se acercaria a lo que aqui entendemos como un socialdemocrata y un economista como Paul Krugman seria un ejemplo bastante valido.

          En fin …Mola que esto se llene de comentarios de los que aprendo y disfruto,y que me hacen pensar el triple de lo que escribo.
          Un saludo…y espero seguir leyendo.

          Comentario por La Cebolla (@_lacebolla_es) — 17 julio 2017 @ 0:23 | Responder

  5. Me parecen muy buenas propuestas tanto la idea en general como empezar con un libro de economía. Ya me he descargado el libro.

    Para no dejar el comentario sin contenido entre tanta crítica sesuda, ya me ha gustado el guiño cortazariano de las instrucciones de cómo leer el libro jeje. No he pasado de ahí de momento, intentaré poner algún comentario más inteligente cuando lo lea entero 😉

    Comentario por Javier Lázaro — 21 junio 2017 @ 14:04 | Responder

    • Si gustas, a modo de sugerencia, puedes ir comentando cada pocos capítulos. Lo digo porque leyéndolo del tirón (es factible, no son muchas páginas y es ameno) luego puedes haberte olvidado de los comentarios que te puede sugerir. Otra opción, la que yo sigo, es la de tomar notas, subrayar…

      Me alegro que haya tenido tan buena acogida, la idea.

      Comentario por Mendigo — 21 junio 2017 @ 21:03 | Responder

      • A ver si a la vuelta puedo leer el libro y ver si se me ocurre algún comentario.

        Comentario por Corvo do Anllons — 24 junio 2017 @ 18:05 | Responder

        • Marchas de viaje? Anda, dame envidia, dime que vas a un lugar fresquito…

          Comentario por Mendigo — 24 junio 2017 @ 20:50 | Responder

          • Aquelarre del lado oscuro en Le Bourget en París viendo lo último en cacharreria aérea.

            Comentario por Corvo do Anllons — 24 junio 2017 @ 21:22 | Responder

            • No sé por qué te empeñas en llamar a la industria bélica, en general a las militarancias, el “lado oscuro”. Subamos un poco el nivel, respecto las peliculitas de Hollywood. Hay un lado ético, y un lado criminal. Y cuando las cosas se ponen calientes, la línea entre ambos es muy tenue, y por eso hay que hilar muy fino (por eso lo principal es intentar enfriarlas).

              En sí mismo, un avión de combate o un misil no es ni ético ni deja de serlo. Es un arma. Lo lamentable es la necesidad de dotarse de ella, y lo criminal es el uso que puede dársele (cualquiera que no sea en estricta defensa). Por eso, lo principal es que la política cree espacios de concordia para no necesitar de esas armas. ¿Sabes lo que nos ahorramos no teniendo que esperar un ataque de Portugal o de Francia? Es lo que nos ha permitido a Europa invertir en otras cosas, y por lo que vivimos mejor que en ninguna otra parte del mundo.

              Pero vamos, no tengo ningún empacho en tratar temas bélicos, o de material militar. De hecho, me ronda por la mente una entrada…

              Por cierto, disfruta París. Parece que sí, que estarás fresquito. 😉

              Comentario por Mendigo — 26 junio 2017 @ 2:03 | Responder

      • Bueno, pues he llegado hasta el final del capítulo 13 y yo creo que ya puedo ir comentando qué me parece el libro porque ya son unos cuantos. De algunos capítulos tengo más que decir que de otros.

        Por ejemplo el que acabo de terminar me parece muy importante, porque habla de la teoría trickle-down (¿economía de goteo se llama en castellano? ¿de filtración? la verdad es que no lo sé), que me parece fundamental para los economistas neoliberales. En una democracia, es complicado (por motivos obvios) llevar a cabo políticas que favorezcan a los ricos sin convencer a la gente de que también son buenas para el resto de la sociedad. La gente tiende a no ser tan masoca. Sin embargo no tengo mucho que decir de ese capítulo, porque estoy bastante de acuerdo con lo que plantea: la teoría no funciona para lo que dicen que funciona (sí para su verdadero propósito), genera una acumulación de capital que no conlleva más inversión ni más crecimiento (de hecho entorpece el crecimiento) y lo único que hace es empobrecer a una gran parte de la sociedad. Lo más sorprendente de este capítulo para mí ha sido la comparación de los economistas de libre mercado con el economista ruso en el que se basaron las políticas de expropiación de los kulaks y concentración del capital para la inversión en desarrollo industrial del país: pero me ha parecido una curiosidad, nada más. En realidad la comparación llega donde llega, porque esa política de la URSS SÍ funcionó como se pretendía (al margen de que nos parezca más o menos acertada). Y poco más sobre el 13.

        Pero bueno, vamos por orden. Primero un par de comentarios sobre el libro en general. Es un libro muy básico en cuanto a que no tiene conceptos complicados de economía avanzada, ni detalles técnicos ni nada por el estilo. Habrá quien lo agradezca y habrá a quien se le quede corto: yo soy de los primeros. Otra cosa es que el título engaña, aunque ese engaño se evita si no has leído al Mendigo en diagonal (y si lo has hecho, muy mal, al Mendigo se le lee atentamente :P). Vamos, que ya nos ha contado un poco de qué va el tema (Juan Torres que se ha comido un limón, qué crack XD). Pero si no fuera por eso se podría pensar (al menos una mente prejuiciosa y sectaria como la mía podría pensarlo :P) que las “23 cosas” del título son algo así como “los 23 secretos más oscuros e inquietantes del capitalismo”. Pero nada que ver, el tipo no es anticapitalista, es… lo que dice el Mendigo, un Juan Torres.

        En fin, a la chicha que llevo ya una buena chapa y no me he metido con el primer capítulo XD o primera cosa como los llama el autor (yo usaré la palabra capítulo, que soy un tipo serio).

        El primer capítulo ataca el dogma fundamental del neoliberalismo: la libertad del mercado. La libertad en general es un tema delicado. “Libertad, cuántas movidas chungas se han hecho en tu nombre” dijo no sé quién. Cito de (mala) memoria pero estoy bastante seguro de que la expresión usada no era “movidas chungas”, pero se entiende, y además es cierto. Por ejemplo, en su nombre se hizo la canción esa que decía “libertad libertad, sin ira libertad” (mierda, ahora la tengo en la cabeza).

        En nombre del concepto más concreto de “libertad de mercado” se ha construido la ideología que ha empobrecido a buena parte de la humanidad, mientras enriquecía a una pequeña parte de la misma. Es buena la observación de que el capitalismo es un sistema que siempre está sujeto a una regulación más estricta o más laxa. Aún más aguda es la observación de que sólo vemos aquellas limitaciones impuestas al mercado con las que no coincidimos. El neoliberalismo se aprovecha de esta ilusión denunciando toda intervención estatal que amenaza redistribuir la riqueza hacia abajo, mientras que asume sin cuestionarlas otras limitaciones y regulaciones.

        Entre los ejemplos de estas intervenciones que pasan desapercibidas para los palmeros del “mercado libre” echo de menos la protección de la propiedad privada. Sin un estado con suficiente capacidad coercitiva como para imponer esa condición, es difícil imaginar cómo podría desarrollarse el capitalismo más allá de un estado primitivo. Se gastarían demasiados recursos en proteger las “propiedades” de cada cual, los intercambios se volverían peligrosos, etc. Partiendo de esa base, estamos en un mercado regulado sí o sí.

        El caso es que tiene razón el autor en que la “libertad” del mercado es un concepto subjetivo, pero a mí me interesa más lo que tiene de político. El concepto que tengamos de la libertad del mercado no depende sólo de nuestros valores sino también del lugar que ocupamos en la sociedad: la clase social a la que uno pertenece. Y ahí es donde llegamos al meollo de la política, que no son los valores sino los intereses de los distintos grupos que forman la sociedad. La política no es la gestión de los asuntos públicos, como diría un liberal, sino el establecimiento de prioridades. Una vez establecidas esas prioridades, gestionar para alcanzar los objetivos marcados debería ser un tema técnico. La política no, y por eso no podemos dejarla en manos de “expertos”. El autor se centra menos en eso, pero sí echa por tierra la pretensión de los neoliberales de que los demás se mueven por motivos políticos, mientras que sus ideas son científicas. Es una ideología política en el sentido que acabo de describir: prioriza unas clases sociales sobre otras. Otra observación interesante es que la “libertad” que defienden, es decir la desregulación de la economía, aunque aparente neutralidad, favorece al más poderoso. Este es el fundamento de toda la legislación laboral, por ejemplo: como el trabajador tiene las de perder, una legislación que pretenda ser “neutral” sería en realidad una legislación favorable al empresario, mientras que una legislación que favorezca al trabajador sirve para equilibrar la balanza (otra cosa es que se estén cargando la legislación laboral). En fin, pongo ese ejemplo porque el mundo laboral es lo que más conozco, pero en general es así: las desregulaciones favorecen a los ricos, a las grandes empresas, etc. Y así es como hemos llegado de la reivindicación de la libertad a la avaricia pura y dura. El neoliberalismo defiende a los ricos. Algo que quizá no nos sorprenda mucho, pero viene bien repasar los argumentos de vez en cuando.

        Comentario por Javier Lázaro — 30 junio 2017 @ 14:05 | Responder

        • Ah, se me olvidaba algo importante sobre el 13, y perdonad el orden caótico de mis comentarios. No he dicho nada de las escuetas recetas que da al final del capítulo. Número 1: hacer que los ricos dediquen su capital a la inversión haciendo que las rebajas fiscales dependan de que lo inviertan. Número 2: redistribuir la riqueza hacia abajo con los mecanismos del estado del bienestar. ¿Qué os parecen esas recetas? Bien, mal o regular según las ideas de cada cual, pero sin alejarme mucho de las ideas del autor para que no me manden a Cuba (no porque tenga nada contra Cuba, sino porque no me apetece cambiar de residencia en este momento) creo que se olvida de una cosa. Tras décadas de redistribución de la riqueza hacia las clases más altas, ni de coña recuperamos el estado del bienestar sólo haciendo que las rebajas fiscales de los ricos dependan de sus inversiones y esperando que las tasas de crecimiento que así se consiguen hagan que el estado recaude más. Hay que hablar de subidas de impuestos, sobre todo a los rendimientos del capital, y por supuesto tomar medidas para evitar la fuga de capitales a paraísos fiscales. Sin ese pequeño detalle cualquier Lacalle nos puede preguntar de dónde sacaríamos el dinero, y no sabríamos qué decir. Hay que hacer comprender a los ricos que ese estado del bienestar que propone el autor no puede limitarse a ser asistencial para paliar la pobreza, sino que tiene que redistribuir hacia abajo la riqueza de forma efectiva, y eso significa que se tiene que reducir su proverbial trozo de la tarta. A cambio, ya que estas políticas expansivas y de redistribución hacia abajo sí fomentan el crecimiento, la tarta se hará más grande y en términos absolutos su trozo de la tarta crecerá. O sea, darle la vuelta al argumento del goteo: el goteo hacia arriba o trickle-up. Y si les preocupa la pérdida de peso relativo en la economía, se pueden quedar tranquilos: seguirán siendo los privilegiados de la sociedad también en esos términos (aunque un poco menos). La oferta es generosa y todo, al fin y al cabo ya digo que no me tengo que ir a Cuba (de momento). Estas no son políticas socialistas sino simplemente socialdemócratas moderadas o keynesianas (la redistribución a través del estado del bienestar es una idea de origen socialdemócrata que fue aceptada durante un tiempo por el centro-derecha, y la idea de que esa redistribución dinamiza la economía sobre todo en épocas de crisis no es más que una política de estímulo) y en cualquier caso capitalistas.

          Comentario por Javier Lázaro Sanz — 1 julio 2017 @ 11:39 | Responder

          • Tenía ganas yo de que charlásemos de ese tema, precisamente.

            Gana las elecciones la izquierda y forma gobierno. Bien. Subimos la presión fiscal, bien. Pero ¿cómo evitamos las fugas de capital? Un gobierno de izquierdas se tiene que someter al chantaje permanente. Y por eso la parte del león de la presión fiscal recae en los trabajadores, especialmente en los impuestos indirectos. Porque el ciudadano común no tiene la capacidad de llevarse sus perras a Luxemburgo, y el IVA lo va a pagar de un modo u otro. En cambio, el rico, si lo achuchas… se larga con sus perras a otra parte.

            Al menos, dentro de la UE no hay solución. A no ser una futura política fiscal común que homogeinice la carga impositiva (por ahora sólo se plantea homogeneizar el cálculo de las bases, y ya para eso hay problemas…).

            Comentario por Mendigo — 2 julio 2017 @ 0:49 | Responder

            • No se si dire una barbaridad, pero para mi el concepto de nacionalidad basado en el nacimiento en un terriorio concreto o de unos padres de un territorio concreto, me parece cada vez mas absurdo. De verdad es mas español, pongamos Julio Igelsias que cualquier persona no nacida aqui y q paga sus impuestos? y encima se le contrata para promocionar Españistan. QUien no quiera pagar impuestos q se vaya, pero q se olvide de la ciudadania española y mas de representar a España en cualquier actividad.
              Ademas toda persona (jincliuda la juridica), q tenga algo q ver con paraisos fiscales a vigilarla con lupa, auditorias de hacienda cada 3 meses y q le salga una ulcera, jaja
              Pero vamos lo veo jodido los del aprtido azul y rojo son los primeros q se quieren escaquear, unos mas que otros, pero se quieren escaquear

              Comentario por Emilio Fernandez — 2 julio 2017 @ 14:21 | Responder

              • La vaca no es de donde nace, sino de donde pace.

                🙂

                A ver, la nacionalidad yo entiendo que es un tema personal. Allá cada cual si el referente lo tiene en su pueblo, su comarca, en Castilla, en España, en Europa, la cristiandad, en el Real Madriz o lo que se le ocurra. Eso es distinto. Lo importante es ciudadanía, la pertenencia a una sociedad con las obligaciones fiscales que conlleva.

                No quería ampliar el comentario, pero para mí la solución sería eliminar el concepto de cambio de residencia fiscal. Eres español, tienes que pagar impuestos aquí. Que te mudas a otro sitio? Los pagas allí y, si son menos que los que te corresponderían pagar aquí, pagas la diferencia. Al que se vaya a vivir a Francia le da igual, pero pillas al que pretenda escaquearse en Andorra o Luxemburgo. Acabas de un plumazo con el dumping fiscal.

                Claro, puedes dejar de pagarlos, pero entonces no vuelvas a pisar España o acabas en la trena.

                Pero esto es en el caso de las personas físicas, pero ¿y las empresas? La libertad de movimiento de capitales comprendo que tiene aspectos positivos para la inversión, pero es un chantaje permanente a la ciudadanía. Es jodido el tema…

                Comentario por Mendigo — 2 julio 2017 @ 18:44 | Responder

                • Nunca se me hubiera ocurrido, es muy buena idea.
                  En cuanto a las empresas es imposible q un solo pais ( a no USA) acabe con la evasiode impuestos de las empresas, aunque las someas auditorias constantes al final se cansarian y se largarian, y un mercado como el español e importante, pero si les cuesta quebraderos de cabeza pues se largarian. Ahora si te asociaras con toda o Europa o todo ibero america y hacer una lista negra de paraisos fiscales (pero de verdad, no la broma de lista q hay en la UE) y empresa q tenga filial alli pues no entra en la zona. Pero claro es q dentro de la UE hay paraisos fiscales para las empresas y asi imposible

                  Comentario por Emilio Fernandez — 2 julio 2017 @ 19:28 | Responder

                  • Claro, es que es increíble que en Europa haya quien esté jugando a la elusión fiscal. Bueno, ahora que se van UK, unos cuantos paraísos fiscales serán extracomunitarios.

                    La cuestión sería trazar una línea en torno a una economía, y todo capital que salga de ella es gravado. Mejor sería, como dices, que la línea abarcase un territorio amplio, la UE; pero si no, habrá que salir de la UE para recuperar la soberanía fiscal. Una empresa europea tributa aquí. Una de fuera, puede venir y hacer negocios aquí, pero cuando quiera repatriar beneficios, tiene que pasar por caja. No por los beneficios, como ahora (que pueden escurrir el bulto con mecanismos como la transferencias de precios), sino simplemente por sacar el dinero. Un peaje. Mientras dejes el dinero dentro del sistema, pagas impuestos como una empresa europea. Pero si lo quieres sacar, ahí va un tajo del 30%, pongamos. Y luego, ya puedes hacer con tu dinero lo que quieras, llevártelo a un paraíso fiscal, como si te lo quieres comer en ensalada.

                    Pero claro, esto exigiría que la izquierda fuera tomando el control del timón de la UE, y derogando tratados neoliberales que lo impiden. Y una unión fiscal, y ya digo que todavía no hemos conseguido la armonización fiscal… (de hecho, existe competencia fiscal entre las mismas autonomías, e incluso entre los ayuntamientos…).

                    Comentario por Mendigo — 2 julio 2017 @ 20:54 | Responder

            • Me está costando más entrar en la página para comentar que leer, el libro casi lo he terminado y tengo este hilo interesantísimo abandonado.

              La competencia fiscal entre estados para atraer la inversión es uno de los temas más peliagudos para la izquierda y más beneficiosos para la hegemonía neoliberal. En realidad los paraísos fiscales son un caso particular de esto, en el comentario anterior me fijaba más en ese caso particular, pero en realidad aunque se solucionara quedaría el caso general. Un estado que no es un micro-estado, que necesita sus propias políticas sociales por mezquinas que sean pero que oye, que va y rebaja los impuestos para atraer la inversión. Y le funciona, al menos si miramos las cifras macroeconómicas, aunque la desigualdad se suba a la parra. Y luego, claro, llega otro que ha perdido esas inversiones y que decide hacerle la competencia al primero, etc. Aunque se eliminaran los paraísos fiscales eso seguiría siendo un problema para cualquiera que quiera hacer políticas sociales y que el coste no caiga exclusivamente sobre los trabajadores por cuenta ajena. Y para resolver esto no veo otra solución que un consenso mundial.

              A ver, no es que se me haya ido la olla, o bueno, quizá sí. No me refiero a que todos los países del mundo cambien unánimemente de opinión, sólo me hace falta una mayoría amplia (incluyendo los más potentes económicamente). Si un puñado de países, en contra de un amplio consenso mundial, empiezan a tirar su impuesto de sociedades por los suelos esperando así atraer inversiones, seguro que se les podrá freír a aranceles, etc. Y a ver qué tal les va comerciando entre ellos y tal. Y tampoco se trata de ponerse de acuerdo en cuáles son exactamente los impuestos que hay que poner a los rendimientos del capital, sino de asumir una realidad: que la competencia fiscal acaba en ruina para todos menos para unos pocos ricos, es insostenible e ineficiente. El caso es que parece muy complicado pero es posible cambiar consensos mundiales sobre cuestiones tan fundamentales, porque de hecho es lo que han conseguido los neoliberales en las últimas décadas. Claro que el problema es que los neoliberales han podido cambiar la hegemonía en el pensamiento económico mundial gracias sobre todo a la pasta de aquellos a quienes defienden. Siempre han estado muy bien financiados. No sé cómo se puede hacer el cambio a la inversa.

              Porque también el estado del bienestar en sus mejores momentos fue producto de un amplio consenso mundial, pero se produjo en circunstancias muy especiales, como son guerras mundiales, la amenaza del fascismo, y sobre todo el comunismo como “poli malo” frente al “poli bueno” del estado del bienestar. No sé, igual necesitamos otro “poli malo”.

              Comentario por Javier Lázaro — 17 julio 2017 @ 10:42 | Responder

              • Sin duda, necesitamos crear otro contrapoder.

                En cuanto a la competencia fiscal entre territorios, el problema es que sólo tiene un límite: presión fiscal nula. Así, toda actividad económica que pueda ser deslocalizada, va a ejercer someter a chantaje a la sociedad en la que se asienta. Y es una carrera por bajar impuestos cada vez más, que necesariamente tenderá a reducirlos hasta eliminarlos. Con lo cual, el mantenimiento de todo el edificio del Estado pesará sólo en los hombros de los trabajadores, vía impuestos indirectos.

                Esa es la tendencia, como podemos comprobar desde hace años.

                Comentario por Mendigo — 17 julio 2017 @ 11:33 | Responder

        • Me siento en la obligación de contestaros, aunque sólo sea para agradecer la molestia de escribir aquí, pero hay comentarios que realmente no se me ocurra mucho más que añadir.

          La traducción, yo lo he visto en castellano tanto como goteo, como derrame. También enunciado como la marea que hace subir el nivel de todos los barcos. A mí, esta teoría realmente, desde que la escuché, me pareció rastrera. Quien compre la idea debe tener muy poco amor propio, una verdadera conciencia de perro. Yo procuro y consiento que mi amo progrese, a ver si de su mesa más surtida deja caer algún hueso con algo más de carne. Humillante. Aunque fuera correcta, es humillante.

          La cuestión es que estamos en 2017, el autor escribió su libro en 2010. Ahora tenemos aún mayor confirmación de que la trickle-down theory es incorrecta. Desde la crisis del 2008, toda el incremento de renta de la recuperación ha sido incremento de la renta del último decil. Y la inmensa mayoría de ésta, del último percentil. El 1% de Stiglitz.

          No, no por ser más rico el amo tiene que ser más generoso con su perro. Eso lo saben hasta los perros, pero parece ser que no los economistas.

          Sobre el concepto de libertad, según la clase social. Evidentemente, uno pide la libertad de despedir sin indemnizar a sus trabajadores, y otro la libertad de poder hacer huelga sin temer el despido. Para algunos, libertad es poder circular en coche por la gran ciudad, mientras que para quien va en bici, libertad es encontrarse su ciudad libre de coches. Y así…

          El neoliberalismo defiende a los ricos, pero gracias a una intensa campaña publicitaria, es defendido por no pocos trabajadores.

          Comentario por Mendigo — 2 julio 2017 @ 0:42 | Responder

  6. Capítulo 3:

    Creo que es obvio, como comenta el autor, que la productividad de un trabajador en un país rico no es intrínsecamente mayor a la de un trabajador de un país pobre, y que si esta es mayor es debido a la infraestructura colectiva en la que trabaja. Eso para algunas profesiones, otras muchas, como la de conductor de autobus que se utiliza como ejemplo, ni eso. Se aporta que el dato diferencial, ese que hace que aquí se cobre x más que en un país pobre, es el control de la inmigración. Por un lado tiene mucho sentido, si un país rico deja entrar libremente a trabajadores que vienen de paises pobres, la mano de obra será más barata. Bien, eso… ¿es realmente así? España no es un país al que sea muy difícil venir a trabajar, al menos en las últimas décadas. Estamos peor pagados que hace 40 años? hay menos trabajo, en peores condiciones, pero menos retribuido?

    Por cierto, no se si es la traducción al castellano del libro, pero a veces me cuesta seguir el hilo de algunas frases. Algun punto y seguido sería de agradecer, hay frases que son casi más largas que el propio párrafo!

    Comentario por calnes — 25 junio 2017 @ 18:47 | Responder

    • Q no es dificil entrar? yo no se tu pero yo eso no lo saltaba ni con 20 años 😉
      https://cdn27.hiberus.com/uploads/imagenes/bajacalidad/2016/05/29/_vallamelilla_be63654c.jpg?ffee570729db62f82dd1ae3aaac60a54

      Comentario por Emilio Fernandez — 25 junio 2017 @ 20:04 | Responder

      • jejeje, yo tampoco. Ok, tienes razón, Por el sur ya sea a través del mar o por encima de una valla no es fácil entrar, pero en avión procedente de sudamérica creo que sí lo es.

        Comentario por calnes — 25 junio 2017 @ 20:56 | Responder

        • bueno no hay tanto obstaculo fisico. solo un viaje de ,iles de KM, q pra mi ya es caro, supongo q para ellos aun peor, siempre han dicho que entran mas emigracion x avion x tierra, pero aun asi no es facil, si de verdad fuera facil habria millones dcenas de veces mas emigrantes de los que hay. Se levanto la mano x q habia cubrir puestos de trabajo q los de aqui no queremos, a parte de q si no fuera x ellos España casi no cubriria en su momento las necesidades de mano de obra (barata), date cuenta q en el 2006 habia 1,8 millones de desempleado (segun Epa, q es la q cuenta) y habia 4,1 millones de extranjeros. Sin esa mano de obra faltarian trabajadores¡

          Comentario por Emilio Fernandez — 25 junio 2017 @ 21:20 | Responder

          • Recalco tu punto: no es sólo que faltan trabajadores en el cómputo total, es que faltan en concreto en ciertos sectores especialmente duros y mal retribuidos. Las condiciones de trabajo en los invernaderos son espantosas, por ejemplo. Con esa mano de obra semiesclava (no se puede ser libre si la alternativa es morirte de hambre) se mantiene la rentabilidad de varios sectores intensivos en mano de obra.

            Comentario por Mendigo — 26 junio 2017 @ 1:24 | Responder

    • Bien! Encantado de que alguien continúe. Seguimos con el capítulo 3.

      Aquí yo remarcaría que la productividad NO ES DE UN TRABAJADOR, sino de un puesto de trabajo (la infraestructura colectiva, que dice el autor). Un ejemplo muy sencillo. Al trabajador 1, le doy una pala. Al trabajador 2, hermano gemelo del 1, le doy una excavadora. La tarea es construir una zanja. ¿Cuál es la conclusión? ¿Que el trabajador 2 es cientos de veces más eficiente que su hermano gemelo? ¡Qué coño va a hacer el 1, si sólo le he dado una pala! Esto es fundamental insistir en ello, cuando se habla de la baja productividad española, etc. Como los salarios son tan bajos, no hay razón de invertir en maquinaria y automatización.
      Por otra parte, bien es cierto que exige una mayor preparación por parte de la mano de obra (hay que aprender a manejar la excavadora).

      “España no es un país al que sea muy difícil venir a trabajar, al menos en las últimas décadas. Estamos peor pagados que hace 40 años?” –> Han cambiado muchas cosas en estos 40 años, para suponer que cualquier cambio pueda deberse a un solo factor, la inmigración o cualquier otro. Hay que aislar el resto de variables.

      Comentario por Mendigo — 26 junio 2017 @ 1:38 | Responder

    • Seguimos:

      La idea de que el cupo en inmigración sirve para sostener los salarios es evidente. Una mayor oferta en el mercado laboral hunde los precios. De hecho, con este paro, es exactamente lo que nos está pasando. Es paradójico, porque aunque es propio de la izquierda demandar políticas inmigratorias más laxas, realmente a quien beneficia una sobreabundancia de mano de obra es a la clase propietaria, generalmente representada por la derecha. De hecho, aquí tenemos una de nuestras mayores contradicciones, que más daño nos está haciendo: por una parte el internacionalismo (y aunque sea la conciencia) nos impele a abrir las fronteras, pero abriéndolas estamos jodiendo a la clase trabajadora, principal baluarte de la izquierda. Con lo que la izquierda acaba convertida en partidos de clase media, mientras que la clase obrera vota a Le Pen y Trump. Deberíamos hablar mucho sobre este tema, porque es de importancia crucial.

      Más cosas. La inmigración presiona, es cierto, los salarios. Pero no todo los salarios, sino sólo en aquellos sectores que ocupan, como es lógico. Esto explica por qué las categorías profesionales más bajas reaccionan con virulencia ante la inmigración, mientras las clases medias están encantadas con el multiculturalismo. Para los primeros, supone una dura competencia en el trabajo, trabajadores dispuestos a aceptar salarios bajos y peores condiciones laborales (ante la criminal pasividad del ejecutivo), provocando una devaluación de la mano de obra. En cambio, para la clase media, todo son ventajas. Por poner un ejemplo, un ingeniero no se tiene que enfrentar a mucha competencia, ya que la mano de obra inmigrante suele carecer de sus competencias y, aquella que las tiene, se encuentra con barreras de homologación de titulaciones… Sin embargo, se puede permitir tener una asistenta doméstica que, sin la inmigración, quizá no podría permitírsela. Por otra parte, los recién llegados pueden suponer también nuevos clientes (por ejemplo, de un dentista, de un abogado…). La clase burguesa, por descontado, está encantada de esa caída de salarios y mayor actividad económica.

      Y creo que aquí está la clave de esa paradoja de nuestro tiempo: partidos de izquierda apoyados por la clase media, y partidos de derecha y extrema derecha apoyados por la clase obrera.

      En resumen, la inmigración tiene dos efectos: uno que tiende a reducir los salarios y empeorar las condiciones de trabajo. Otro, que estimula la actividad económica, pues aportar su fuerza de trabajo y, a la vez, son nuevos consumidores. Según la posición en la pirámide social, la composición de estos dos efectos tendrá un efecto positivo o negativo para cada uno. Y, poco a poco, se van realienando políticamente conforme a él. Como los movimientos migratorios, especialmente con el cambio climático, no han hecho más que empezar, estamos en una redefinición permanente del espacio político.

      De todas formas, éste es de los capítulos del libro más flojuchos. Porque realmente, el control migratorio no explica las diferencias salariales entre países, sólo que éstas se mantengan, haciendo estancos los mercados laborales de cada Estado. La explicación que aporta el autor, sobre la productividad, y en concreto la productividad de los trabajadores más capacitados (determinado por las instituciones heredadas, etc), tampoco es completamente satisfactoria para explicar el distinto nivel de vida. Es mucho más importante el análisis de la balanza comercial y la balanza por cuenta corriente, los flujos de capital entrante y saliente entre los subsistemas económicos que elevan o deprimen el nivel general de precios (y, por ende, de salarios).

      Realmente, podríamos estar horas hablando acerca de cada capítulo. De este en concreto… días, semanas, meses.

      Comentario por Mendigo — 26 junio 2017 @ 1:56 | Responder

  7. Bueno,pues no me resistido a a descargarme el libro e incarle el diente.
    En el primer capitulo deja claro que no existe un modo objetivo, o cientifico,de definir un mercado libre sin caer en despropositos que ni siquiera la mayoria-no me atrevo a decir todos,hay mas de un psicopata neoliberal–los supuestos defensores del “mercado libre” admitirian defender como parte de su horizonte ideal(comercio de seres humanos,comercializacion de drogas de toda indole,prostitucuon infantil-no lo menciona ¿pero puestos a ser “libres”? medicinas sin validar,etc),ergo,la idea,o el concepto de mercado libre tiene una raiz,e intencionalidad politica tan manifiesta,o esta tan trufado por consideraciones morales-aunque sean distintas- como la de un mercado regulado.Solo existen mercados regulados,aunque no siempre .ni por asomo-se regule en beneficio de los mismos.-. Aunque buena parte de las regulaciones protectoras de los intereses de mayoria(implementadas en EE.UU desde el New Deal y en Europa en los años posteriores a la II G M) hayan ido cediendo,de manera ostensible, desde los ochenta, para dar prioridad a la libre actuacion, intereses y beneficios, de grandes poderes economicos que encontraban obstaculos en esas regulaciones a la hora,entre otros casos, de mover el capital,buscando nichos de explotación más favorables( salarios mas bajos,menores impuestos,represion o ausencia del poder sindical,etc),acompañado de una fehaciente desconfianza de lo publico (privatizaciones de empresas),politicas fiscales mas regresivas y limitaciones al poder sindical,aunque algunos de los temas mencionados los repase en capitulos posteriores.(Voy por el doce)
    El libro que se me viene a la mente ligado a lo anterior y,casi por entero,dedicado a las consecuencias sociales de intentar implementar cierto modelo de”mercado libre”,el preferido por la mayoria de los economistas liberales ( sociedades de mercado,las llama el autor,a diferencia de sociedades con mercado,en que se partiria de la base de que estos han de sujetarse a consideraciones politicas favorables a una cierta sociablidad) es “La gran transformacion” de K .Polanyi.No es facil resumir un libro de setecientas paginas que recomiendo,pero Polanyi tiene muy claro y lo evidencia con datos historicos que los supuestos “mercados libres”-no solo son mercados intervenidos en favor de ciertos intereses- sino que,en la medida que han logrado implantarse-su implantacion ha sido resultado de la coaccion y la violencia politica por parte de los Estados .Pone el foco en el caso de Gran Bretaña pero sin descuidar en su analisis los casos de Europa y EE.UU.En el Reino Unido los leyes de cercamiento de tierras(privatizacion de tierras comunales) se remontan a finales de la Baja Edad media,pero se incrementan de manera ostensible durante el siglo xviii unidas a expropiaciones de pequeños propietarios, favoreciendo la concentracion de la propiedad,un factor clave en la desposesion de medios de vida y pauperizacion de los jornaleros que luego engrosaran el proletariado ingles de la incipiente Revolucion Industrial(el que quiera un buen resumen de ese proceso que busque el Capitulo XXIV El Capital.La acumulacion originaria,Como fue expropiada del suelo la poblacion rural).Dicho en terminos mas llanos,cuando has logrado -mediante coaccion polìtica – que decenas de miles de jornaleros que antes podian ganarse la vida con una pequeña propiedad o “forrajeando” (cultivo,caza, recogida de leña..) en tierras comunales -ayudados en cierta epocas por un trabajo artesanal en su propio domicilio- sean desposeidos de sus medios de vida en aras de un “mercado libre” ya tienen la libertad o de morirse o de dejarse explotar,por patronos -libres de explotarlos- en las nuevas fabricas de Manchester, Londres u otros nuevos emporios industriales.El siglo XIX lo comtempla recorrido por movimientos,y reacciones politicas y sociales(toda la historia del movimiento obrero,pero no solo el movimeto obrero)que considera indispensables para asegurar unos minimos de sociabilidad y decencia para la mayoria, porque el propio proyecto de crear sociedades-o una sociedad mundial-en que la tierra,el trabajo humano y la moneda se conviertan exclusivamente en mercancias.cuando en origen ninguna lo es,solo puede conducir.a su jucio- a una distopia que elimine elementos basicos de la sociabilidad y a crisis recurrentes de toda indole.Sumando lo dicho,y su si tuviese que resumir mi discutible opinión, el “libre mercado” no deja de ser la excusa permanente para defender un mercado intervenido-en su mayor parte- en beneficio de una minoria y que-en la medida que ha logrado implantarse solo ha sido posible,en muchos casos, por omisiones o intervenciones coactivas de los Estados que han favorecido de manera clara la concentracion del capital en unas pocas manos,y/o los intereses de sus propietarios,algo que solo se ha mitigado cuando los movimientos sociales,o los estropicios ocasionados por el ideario del liberalismo(como el crack de 1929 inseparable,por su hundimiento de la economia occidental del ambiente que favorece el ascenso del fascismo en Europa ) han alcanzado una envergadura que amenazase de una manera clara todo el sistema.Hay mucho mas que comentar lllevando el terreno hasta hoy dia,pero lo releido tiene una pinta de ladrillo que no pienso engordar.
    Aperta.Y espero seguir leyendo…

    Comentario por La Cebolla (@_lacebolla_es) — 28 junio 2017 @ 0:47 | Responder

    • Pero tronk, no se te va a desgastar la tecla de enter, no. Un salto de línea, por caridad!!! Que mis ojos a estas horas ya no están para muchos esfuerzos!

      XDDDDDDDDD

      Buena parte del debate económico (y, por lo tanto, político) está sembrado de minas semánticas como la supuesta libertad de los mercados, que hay que ir desactivando. No puedes pretender luchar en ese campo minado, porque pierdes. Hay que empezar primero removiendo esas minas. ¿Cómo que mercado libre? ¿Dónde? ¿Donde habitan los unicornios?

      Pero ya no es sólo la regulación de los mercados, sino la misma existencia del Estado. Se ha ido inoculando la idea de que el Estado (especialmente el gobierno federal, en los USA) es Satanás, o el Sacamantecas. Más bien el chupacabras, vampiro que viene a robarte las riquezas. En realidad, un Estado moderno debería ser (porque no existe, pero intentamos aproximarnos) la forma en que los ciudadanos normalitos convenimos en asociarnos para vivir en sociedad. Nos dotamos de unas leyes y de unas estructuras de poder aprobadas por la mayoría (sigo diciendo que estoy en un caso ejemplar, quizá una democracia como la Holandesa, escrupulosamente proporcional). Sin ese Estado, herramienta de la que nos dotamos, la vida de la gente común sería un infierno: no habría contrapeso para los poderosos. Si ya la burguesía tiene pie y medio en el aparato del Estado, sólo con ese medio pie que nos queda de control del Estado logramos impedir que hagan con nosotros literalmente lo que les dé la gana. Esclavizarnos y tratarnos como trozos de carne con ojos, que es lo que han hecho toda la puta historia. Necesitamos un Estado fuerte Y conseguir el control popular pleno de ese Estado, para conseguir equilibrar las fuerzas del capital (también en los mercados, que no deben desaparecer pues son en muchos casos herramientas de distribución muy eficientes, pero sí puestas en beneficio de la mayoría).

      Interesante lo que comentas de la privatización de tierras comunales, movimiento que creó una clase de desposeídos que emigraron a las ciudades, materia prima necesaria para empezar la Revolución Industrial.

      Mira, esto es como la “autonomía” del Banco Central. Un BC nunca va a ser “libre”. Si es autónomo del poder político (en teoría, democrático), es siervo de las fuerzas del capital, empezando por la banca comercial y de inversión. Nunca va a ser independiente, la cuestión es DE QUIÉN va a ser dependiente. Lo mismo que, como tú bien dices, los mercados: o se regulan en favor de la mayoría trabajadora o de la minoría propietaria. Y quieren imponer la idea de que lo primero es “intervención” y lo segundo “libertad”.

      Un abrazote!

      Comentario por Mendigo — 30 junio 2017 @ 0:40 | Responder

  8. […] talleres de pintura, poesía, ajedrez, salas de lectura y debate… (como por ejemplo, el Grupo de Estudio que he propuesto). Y una amplia estancia con decoración neutra (aquí pega mucho el minimalismo […]

    Pingback por Un templo libertario | La mirada del mendigo — 7 julio 2017 @ 0:39 | Responder


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