La mirada del mendigo

2 julio 2017

Islamofilia

Filed under: religión — Mendigo @ 18:12

Ya he tratado sobre el neologismo de moda: islamofobia, que presupone que todo el mundo debe amar esa religión de sabiduría y paz que es el islam y que, quien no se sume a la celebración, es sospechoso de racismo. La única posibilidad que existe de que alguien no reconozca las maravillas de esa religión, es que presente algún trastorno mental, una fobia, que induzca un odio o miedo irracional hacia esa religión.

No cabe en nuestra sociedad, por lo tanto, la capacidad de censurar ese credo desde el análisis de sus textos sagrados (Coran y hadices) y su jurisprudencia (fiqh). Toda crítica al islam es considerada irracional (fobia), originada por un racismo larvado. Lo cual acaba dando alas a precisamente las corrientes xenófobas y racistas de la ultraderecha, que son las únicas que visibilizan su enfrentamiento al islam, ya que son inmunes al reproche de racismo (ya que lo asumen e incluso lo llevan a gala).

Un ejemplo muy claro es el caso de Marine Le Pen, que está sacando un enorme partido a la actitud timorata del resto de partidos respecto a la defensa del laicismo, de los derechos de la mujer e incluso las minorías sexuales. La extrema derecha del Front National, les pieds noires, los más ultra y reaccionario de Europa, portando la bandera de las conquistas de la izquierda. No tengo palabras para expresar el brutal error estratégico, mortal de cara al futuro, de entregarle alegremente a la derecha y ultraderecha una parte fundamental de nuestro terreno de juego.

Velay un ejemplo:

Os presento la foto. Estamos en Villafranca del Penedès, en la comida del iftar (ruptura del ayuno del ramadán). El barbas con cara parvo es Enric Vendrell (UDC), director general d’Afers Religiosos de la Generalitat. Y en primer plano y encantadísima de conocerse, Montse Arroyo (PSC), la concejala de igualdad (Diplomada en Educación Social, ya os podéis hacer idea de su capacidad para procesar información compleja).

La única mujer en una mesa de hombres, porque las mujeres están relegadas a otra mesa en el otro extremo de la sala. Relegadas; las autoridades comen en la mesa principal, la de los hombres.

¿Sabéis de dónde he sacado la fotografía? Es evidente, de un medio de la derecha, que de estas inconsistencias saca oro. Lo cual no quiere decir, por supuesto, que la foto no sea real y que la contradicción ideológica no sea evidente. Gol por toda la escuadra.

Y en esas estamos, los fachas defendiendo la igualdad de la mujer, y los progres sonriendo a la cámara en un ágape discriminatorio y segregacionista. Y esto es sólo el principio del terremoto político que estamos viendo en otros países.

¿Cómo puede ser creíble un discurso de izquierdas contra la segregación sexual, por ejemplo, en la enseñanza (colegios del OPUS), si luego salimos tan sonrientes en una foto en una situación semejante?

Volvemos a lo de siempre, hay que tener unos principios éticos sólidos. Pero la progresía lo que tiene son modas a las cuales se apunta y abandona según viene pegando la siguiente temporada.

Otro ejemplo: hace tiempo, todo progre que se preciara debía tener un amigo gay. Aquí la definición de “amigo” se estiraba cual chicle para poder fardar de tolerancia y cosmopolitismo.

Pero esa moda ya ha pasado, y a nadie impresionas diciendo que tienes un amigo gay. Lo cual no deja de ser estupendo, porque implica finalmente la normalización de su situación: los homosexuales pueden ser criticados como cualquier otro colectivo. Me parece estupendo. Yo mismo he criticado aquí la deriva folclórica que está teniendo el Orgullo madrileño, que está muy bien el fiestote, pero no creo que la comunidad LGTB tenga derecho a olvidarse de su aspecto reivindicativo: hay compañeros que las están pasando muy putas en otras partes del mundo, como las pasaron aquí la vanguardia del movimiento durante la dictadura.

Como comentaba, hay en el movimiento LGTB un núcleo duro de activistas muy reivindicativo, y una enorme masa que pasa de todo y sólo se preocupa de su propio ombligo. La misma mierda que encontramos en el resto de la sociedad, de la cual no por nada forman parte.

Como veis, puedo ser muy crítico con el colectivo gay. Y mi crítica podrá ser más o menos acertada, pero yo creo que alguna base tiene.

Ahora bien, el colmo que he tenido que leer es este artículo que ha escrito un soberano imbécil: El racismo sale del armario.

El autor aplica de forma automática el esquema:
Crítica al islam –> islamofobia –> racismo

Si os leéis el artículo, veréis que no existe demostración de las flechitas, de cada uno de los pasos, sino simplemente identificación inmediata:
Crítica al islam = islamofobia = racismo

Claro, si no justificamos las hipótesis podemos extraer conclusiones a cual más estrambótica. Académicamente vale como abono para la huerta, pero sirve para colgarte medallas de multiculturalismo entre la caterva progre.

Conclusión del artículo: la parte de la comunidad LGTB que critica al islam, lo hace por su mal disimulado racismo.

No confundir cuando se enfrenta a la Iglesia Católica, que lo hace cargado de razones y como respuesta a una agresión eclesial previa. Sin embargo, que sea precisamente la religión musulmana la que más activamente promueve una ideología del odio a la homosexualidad, no es razón suficiente para que el movimiento gay se defienda y contraataque esta agresión (siempre en el plano verbal, no tengo noticia yo de grupos de locas radicales atacando mezquitas). Denunciar la criminalización de la homosexualidad que hace el islam, y su represión sanguinaria en muchos países donde es la ideología del Estado, no es legítimo. Y si insisten, se les tacha de racistas (curioso que sea la misma treta que usan los sionistas para cerrar la boca a todo el que discuta su derecho divino a la limpieza étnica).

La progresía ya tiene otro tamagochi, y los homosexuales ya han perdido su favor en beneficio de los de la chilaba.

Porque el objeto de deseo de la progresía no es el inmigrante marroquí que llega aquí y en unos años está integrado en nuestra sociedad, sin no por ello renunciar a sus orígenes y lo mejor de su cultura (que, por cierto, el islamismo pone en peligro, desde la música a la lengua amazigh). No, ese es un vendido al imperialismo y un traidor a sus ancestros. Lo cool, lo chupiguai es el exotismo follacabras, el sujeto refractario a la sociedad de acogida que pretende seguir viviendo en Europa como en su aldea. Este tipo de cabestro, más cerril y reaccionario que un Legionario de Cristo, tiene fascinada y absorta a la izquierda europea.

Por eso, así como rechazo la aplicación automática del término islamofobia a toda crítica al islam (parte serán debidas a una fobia, pero otras son perfectamente razonadas, argumentables y legítimas), propongo a su vez el término de islamofilia para describir la enfermedad que aqueja a buena parte de la izquierda. φιλία, como atracción irracional, pudiéndose considerar patológica. Porque entiendo que esta ola de ensalzamiento del islam por parte de la izquierda no responde a un razonamiento cabal, es decir, que de las premisas políticas de la izquierda se concluya que el islam es, no sólo tolerable, sino perfectamente compatible con ellas (incluso una superación, como propone el feminismo islámico). A diferencia del catolicismo que, este sí, está completamente pasado de moda, casposo, rancio y caduco, con el cual la izquierda es agua y aceite.

Una forma muy sencilla de percibir la inconsistencia de unos principios éticos es cuando devuelve respuestas diferentes a hechos análogos.

La discriminación de la mujer en el catolicismo es tratada de forma muy distinta (el machismo heteropatriarcal falócrata), diametralmente opuesta, a la discriminación de la mujer en el islam (es parte de una bella cultura que no supone discriminación, sino mayor celo en su custodia).

Las críticas del movimiento gay contra la Iglesia católica, consideradas muy justas por la beligerancia del clero contra este colectivo y la larga historia de estigmatización de formas diversas de sexualidad, no tienen nada que ver con las críticas de ese mismo movimiento al islam, que son debidas a impulsos irracionales promovidos por el racismo.

Semejantes contradicciones es el resultado de la pérdidas de principios y referentes teóricos de la izquierda, que acaba asemejando sus valores al escaparate de una tienda de Zara.

Un ejemplo: cuando estuve visitando Firenze (sí, me gusta usar la toponimia original siempre que puedo), a pesar de ser finales de Septiembre, hacía mucho calor. Después de esperar una larga cola, en el vestíbulo, un niñato meapilas le indicó a mi compañera que no podía pasar en sisas, y que debía ponerse un trozo de tela sobre los hombros. Inmediatamente me enfrenté a ese niñato, porque no consiento la humillación de que ni ella ni nadie tenga que enfrentarse a un examen de decencia por parte de un gusano de mente podrida. Como os podéis imaginar, tenía un gran interés en conocer el interior de la catedral, pero ni ella estaba dispuesta a someterse a presiones sobre un aspecto que es exclusivamente privado como la vestimenta, ni yo a pasar sin ella. Así que nos quedamos sin ver el monumento principal de la ciudad que queríamos visitar. Pero no nos sometimos (recuerdo una vez más que el significado de islam es exactamente ese: sumisión).

Seré un radical. Pero un radical con principios, no como Montse la zampabollos. Por eso nunca militaría en el PSC, ni me acercaría siquiera a diez cuartas a un local del P$O€ (yo no entro ahí ni con un traje NBQ, qué asco sólo de pensarlo). Y aunque no sea conveniente para prosperar en esta vida, pero mis principios no son moldeables para adaptarse a las modas. Contra el fascismo, el racismo y el machismo, allá donde se encuentre, adopte la forma que adopte, y le pese a quien le pese. Y nunca me importó no ser el más popular del insti por ello.

Otro caso de islamofilia es este mensaje del máximo dirigente del Partido Comunista Español, felicitando el Ramadan.

Vamos, no es que sea nada intrínsecamente malo lo que hace Albertito, pero ¿por qué cree que entra dentro de su responsabilidad institucional promocionar una religión? No dudo que da un toque muy tolerante y multicultural a su perfil de Twitter, pero ¿qué sentido puede tener? ¿a qué santo ese mensaje?. Alberto es malagueño de adopción, y no veo que tenga la necesidad publicar un mensaje con el comienzo de la Semana Santa (al tiempo…), que en Málaga tiene una enorme raigambre.

¿Por qué esa necesidad de la izquierda de alinearse con el islam? Mira que ha habido religiones en el mundo, e incluso de las que actualmente aún subsisten, hay alguna que tiene elementos ciertamente aprovechables incluso en el mundo de hoy. ¿No le podría haber dado a la izquierda por enamorarse del budismo, esta sí que realmente una ideología de paz? De las tradiciones religiosas panteístas andinas, con su reverencia por la Naturaleza, que comparte con otras como el taoísmo. No dejan de ser todas ellas supersticiones, pero al menos tienen una calidad ética muy superior al sectarismo criminal de la religión abrahámica (es una misma religión, de la cual surgieron varias adaptaciones culturales, variedades dialectales a lo largo del tiempo). ¿Por qué entonces, de todas las religiones que hay y ha habido, la izquierda se ha venido en enamorar de una de las explicaciones fantasiosas de la realidad más liberticidas y reaccionarias? Como no es lógico, entiendo que es patológico: islamofilia.

Volviendo al mensaje de Alberto, razonémoslo. El ramadán es una práctica de ayuno dura (no por el alimento, sino por los líquidos), especialmente cuando coincide en meses de estío en que los días son largos y el calor aprieta. Es dura en países musulmanes, en los que la actividad económica se adapta a los ritmos del ayuno, quedando el país en suspenso (la mejor manera de sobrellevar el ayuno es dormitar) hasta el iftar. Pero aquí, que las exigencias laborales no se ven reducidas durante el ramadán, es especialmente dura para aquellos que trabajan en puestos sedentarios, y sencillamente imposible si son trabajos que requieren esfuerzo al sol. Es, por lo tanto, una costumbre nociva para la salud de estos ciudadanos, que por una superstición ponen en riesgo su vida laboral y salud, si procuran seguirlo, o su equilibrio emocional y autoestima, si no. ¿Por qué razón cree el Coordinador General de Izquierda Unida que se deba festejar y saludar esta tradición? ¿Acaso cree que Allah existe y Mahoma es su enviado? Porque si no lo cree, los fieles que se automortifican durante el ramadán y la semana santa están haciendo el ridículo. Y si así lo crees, no estaría de más salir del armario del ateísmo y decirlo.

Estas prácticas religiosas suponen un obstáculo a la integración de la comunidad magrebí en la sociedad española, y en vez de argumentar contra ellas y desalentarlas, desde la izquierda se las celebra, haciendo un flaco favor a los que pretenden superar la coacción de su grupo y abandonarlas. Evidentemente, respetando la libertad de cada cual a autoinflingirse sufrimiento, sea con disciplinas, cilicios y demás penitencias (también presente en el islam chií, con la ashura), ayunos o autoestrangulamientos los más depravados. Cada cual con su cuerpo se lo tatúa, perfora y mutila como quiere.

Ahora bien, considero que una persona de izquierdas, de posicionarse, debería estarlo al lado de los compañeros de MALI (Mouvement Alternatif pour les Libertés Individuelles), un grupo laicista marroquí en el origen del cual está mi amada Zineb que, entre otras cosas, promueve la libertad de no respetar el ramadán (artículo 222 del Código Penal marroquí), convocando quedadas públicas para hacer picnic (y enfrentándose así a penas de cárcel).

Por supuesto, respeto a todas las personas. Pero si he de buscar mis compañeros, estaré con quien lucha por la libertad y el progreso y no con quien adora la sumisión y la irracionalidad. Nadie pretende prohibir el ramadán, pero ¿por qué Albertito tiene la necesidad de celebrarlo aquí, en vez de apoyar por los que luchan del otro lado del Estrecho porque no sea delito saltarse su cumplimiento? Otro tonto útil.

Claro, yo sé que apoyar a unos marroquíes que más o menos visten y se comportan como nosotros no da tanto lustre a las pretensiones de tolerancia y multiculturalismo. Lo chupiguai es fomentar el exotismo oriental, para satisfacer nuestra concepción colonial de cómo debe parecer y comportarse un moro. Y, ya puestos, también podemos ir a una reserva indígena a que bailen la danza de la lluvia. Lo que yo digo es que, si tan estupendas son las culturas tradicionales, dentro de las cuales la religión juega un papel principal ¿por qué coño hemos abandonado las nuestras? Volvamos nosotros también a la Edad Media, donde todo era tan emocionante, lleno de autenticidad. Lo libres que se iban a sentir las mujeres, lo estupendo que sería para todos volver a una teocracia feudal.

¡Ah! ¿No? ¿Muy bien para los magrebíes, pero para nosotros mejor las sociedades modernas? Un tanto hipócrita, este Albertito.

Pues no, la religión es una aberración racional que hay que combatir a un lado y otro del Mediterráneo, del Atlántico, del Pacífico y hasta del mar de Tetis. Libertad, progreso y democracia para todos los pueblos del mundo.

Creo que con el tema del islam existe un equívoco. Es muy simple, pero ya comprendí hace tiempo que estoy rodeado de imbéciles que sólo razonan con la brocha gorda. La cuestión se basa en distinguir entre personas e ideologías. Por ejemplo, al fascismo hay que aniquilarlo, pero no estoy proponiendo el exterminio de todo individuo de extrema derecha.

Un ejemplo aún más sencillo: detesto el catolicismo, pero no se me ocurre darle una paliza a una monja que pase por la calle. De hecho, si puedo ayudar a una persona, lo hago con todo el gusto sin importar que sea una mujer velada. Lamentablemente, mucha gente no comprende que se puede ser muy combativo con una idea, y respetar a quienes la profesan (mientras mantengan esa reciprocidad en el respeto, y aquí volvemos al fascismo).

La izquierda debe tener como objetivo irrenunciable la lucha contra la discriminación de cualquier persona, sin atender a su origen, condición sexual o clase social (su misma existencia ya de por sí supone una discriminación en el acceso a la propiedad, pero dejémoslo estar por ahora).

Contra toda discriminación, la del inmigrante magrebí en su acceso, por ejemplo, al mercado laboral.

Contra toda discriminación. ¿Sabéis cuál es la posición social de una madre soltera en un país musulmán? ¿y de su hijo?

Ya no vuelvo a mencionar a los homosexuales, ya que han dejado de estar de moda para la progresía, pero me surge una cuestión. ¿Quién sufre más discriminación, un musulmán en Europa, o un musulmán que decida dejar de serlo en un país musulmán, incluso moderado como Marruecos? Un apóstata se enfrenta a la muerte social. ¿Tolerancia?

¿Quién sufre mayor acoso, una mujer con chador en Europa o una sin velo en, por ejemplo, la Turquía rural?

¿Dónde tendría una empleada del hogar mejores condiciones laborales y más respeto, en Europa o en Qatar?

Finalmente ¿Quién tiene más facilidad de comunicar sus ideas, un musulmán en Europa, o un ateo en Bangladesh?

¿Quién es el intolerante?

Hay quien no reconocería el fascismo aunque lo tuviera enfrente de las narices.

La doctrina islámica hace de la intolerancia y el odio a la libertad un credo. Desde la izquierda, con el máximo respeto a las víctimas que han sido adoctrinadas en su cumplimiento, no cabe otra postura que defender la libertad. Eso lo hace Zineb, mientras que Albertito escurre el bulto. Por eso respeto a una y cada vez menos al otro.

Al islam, como al fascismo, hay que combatirlo y aplastarlo, al menos hasta que se convierta en algo con una peligrosidad social similar al cristianismo en los países socialmente desarrollados (entre los que obviamente no incluyo a los USA). Y no reírle las gracias.

Y aún diré más. En el s.XX han surgido dos amenazas globales que van a condicionar lo que queda del s.XXI y seguramente los venideros. Una es el cambio climático, y otra la extensión y radicalización del islam. Ambos son problemas muy serios y que no tienen una resolución trivial. De hecho, no consigo verles solución, porque ambos se retroalimentan. Según las necesidades ideológicas, cada cual niega una u otra amenaza. Pero hacer el avestruz ante la incapacidad de computar ese desafío en tu sistema ideológico (devuelve error) no hace, claro, que desaparezca. Sólo hace más complicada su resolución.

La finitud de los recursos materiales y los sumideros del planeta en un sistema de producción capitalista devuelve error.

La hipótesis de que no todos los rasgos culturales tradicionales, inclusive la religión, son compatibles con una sociedad (superficialmente) moderna, (políticamente) liberal y (muy limitadamente) democrática, en la ideología de Barrio Sésamo que informa a la progresía europea, devuelve error.

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