La mirada del mendigo

20 agosto 2017

Alepo, Mosul, Raqqa

Filed under: información — Mendigo @ 12:07

En los medios de ultraderecha, la calumnia y la difamación están a la orden del día. Sin embargo, en la prensa más centrista, la manipulación de la realidad se realiza por otros medios menos groseros: en vez de recurrir a la mentira descarnada, emplean un sesgo determinado en la selección de las noticias para crear una concepción errónea en el lector.

Pongamos un ejemplo: imaginemos que un periódico decide contar los crímenes machistas que se dan, por ejemplo, en La Rioja. Cuando se da un caso, se le da una amplia cobertura, e incluso es noticia cualquier agresión de menor relevancia. Por otra parte, se silencian todos los crímenes habidos en otras comunidades.

¿Qué pasaría? Al cabo de cierto tiempo, se crearía la conciencia social de que los riojanos son unos salvajes que matan sistemáticamente a las mujeres, a diferencia del resto de los Españoles. Y cuando apareciese una persona cuerda, bien informada, con unas estadísticas en la mano argumentando que la incidencia de la violencia doméstica en La Rioja no era diferente al resto del Estado, sería recibido con pitos y abucheos: una vez implantado un concepto en la sociedad, por mucho que sea falso, la sociedad emite anticuerpos para defenderse del que lo amenaza. La chusma es reacia a cambiar de idea, no se atreve a retar sus propios prejuicios.

¿Os parece muy absurdo el ejemplo? No menos absurda es la diferencia de tratamiento informativo entre lo que ocurre en Venezuela y lo que ocurre en Honduras, Colombia, Guatemala… como comentaba el otro día.

Ahora os quiero traer otro ejemplo. ¿Recordáis en el asedio de Alepo, cómo se estremecía la prensa del régimen en desgarradores relatos e imágenes de las penurias de los asediados? Me refiero al asedio de Alepo oriental por el ejército sirio, porque del sitio que sufrió meses antes por las milicias islamistas apenas supimos nada. Sólo del progreso triunfal de esos rebeldes inflamados de fervor democrático contra el sátrapa.

Bien ¿dónde esta esa intensa cobertura informativa de las condiciones de la población civil de Mosul, sometida al asedio de las tropas iraquíes y peshmergas? ¿Y el asedio actual de Raqqa? Para el que sólo obtenga la información de la prensa del régimen (de la televisión o la radio ya ni hablar), se figurará que están siendo operaciones quirúrgicas en las que la población civil no sufre. Es más, esa población civil ha desaparecido de los medios, y lo único relevante es el progreso de las tropas con las cuales la línea editorial del periódico se alinea y el lector se identifica.

Sin embargo, las condiciones de vida durante el asedio a las tres ciudades fueron (son, en el caso de Raqqa), absolutamente parejas: una enorme escasez de agua y víveres, pues son los combatientes islamistas los que controlan las reservas; el temor de ser movilizado, en el caso de los hombres hábiles, criterio éste que va haciéndose más laxo hasta llegar a niños y ancianos; y, sobre todo, la amenaza constante a morir en un bombardeo.

Es notable cómo la prensa occidental bramaba ante los bombardeos de la aviación rusa sobre posiciones rebeldes en Alepo. ¡Criminales! ¿Escucháis semejantes lamentos cuando la USAF emplea todo tipo de munición, inclusive bombas de fósforo blanco, en Raqqa? ¿Habéis visto imágenes de cómo ha quedado Mosul tras ser arrasado por la artillería?

Por supuesto, yo soy el primero que defiende que Mosul y Raqqa deben ser tomadas. Pero no se me escapa que el asedio y asalto va a costar muchos miles de vidas, de eso que copiando a los gringos llamamos víctimas inocentes, como si hubiera justificación para las víctimas “culpables”, como si en esta guerra hubiera algún inocente.

Sobre este punto no cabe engañarse: es tan absurdo pretender que unos pocos miles de combatientes lograron controlar una ciudad como Mosul, de millón y medio de habitantes, como que unos pocos regimientos alemanes controlaban todo un país como Francia, con una demografía pareja… sin la connivencia de la mayoría y la interesada si no entusiasmada colaboración de no pocos. Cuando un pueblo tiene voluntad de resistencia, el ocupante se desangra, la muerte le acecha en cada esquina. Podríamos irnos a la toma de Zaragoza por tropas napoleónicas, pero tenemos mucho más cerca en el espacio y el tiempo la ocupación usamericana de Iraq. Cada vez que salían de la zona verde, sabían que estaban en territorio comanche. Por no hablar de Afganistán.

Los milicianos del Estado Islámico campaban a sus anchas en Mosul, porque la población suní más reaccionaria estaba encantada con la idea de haber expulsado de la ciudad a 2/3 de sus habitantes, chiíes, cristianos, yazidíes o simplemente suníes civilizados. No menos satisfecho se mostraba el pueblo alemán de que alguien le dijera que eran una raza superior cuyo destino era dominar el mundo. Existen muchas similitudes entre el nazismo y el islam, a ver cuando tengo tiempo y las desgrano.

Y retomando el tema principal: es evidente que la toma de Raqqa, como han sido las de Mosul o Alepo, suponen un desastre humanitario. Los islamistas han escogido luchar en el terreno que más les favorece, una decisión que por si sola los define. Aprovechan la “debilidad” del rival, que no es más que su nivel de civilización que les hace reacios a causar una masacre. Porque tanto la USAF como la VVS tienen capacidad de sobra para destruir al enemigo sin sufrir una sola baja: reduciendo la ciudad a polvo con un bombardeo masivo. Afortunadamente, los yihadistas no tienen acceso a esa capacidad de fuego (que ya vemos cómo la utiliza un ejército wahabita en el caso de Yemen), y por mucho que unos u otros critiquen los excesos de una u otra aviación (rara vez ambas, la mayoría de la población es ciega al sufrimiento causado por el bando del que son tiffosi), hay que reconocer que existe un mínimo respeto a la vida humana.

La situación la podemos resumir de la siguiente manera: para tomar una ciudad, hay que ablandar las posiciones con fuego de artillería y bombardeos, aún a sabiendas de que provocaría muertes civiles. Al final, el problema se reduce a calibrar el uso de estas armas, encontrar un punto aceptable entre las víctimas civiles y las bajas en el propio ejército. Un punto en algún lugar entre la destrucción absoluta de la ciudad (Trump llegó a hablar en campaña del uso de armas nucleares) e intentar tomarla a pecho descubierto, lo cual dispararía el número de bajas hasta hacer temer la derrota. Y las consecuencias de una derrota ante los islamistas es un escenario aterrador: si hubieran resistido en Mosul, e iniciado un contraataque ante un ejército iraquí mermado y desmoralizado, confirmando ante toda la sunna que estaban bendecidos por Allah.

Claro, si yo fuera un habitante de Mosul (o Raqqa, o Alepo), estaría furioso por la abundancia de ataques aéreos y la profusión en el uso de artillería. Ahora bien, si yo fuera un soldado procurando avanzar en las calles de esas ciudades, estaría igualmente furioso con mis mandos, por forzarme a exponerme a la muerte en vez de reventar tal posición con bombas. Leía ayer que en la toma de Mosul murieron 1.400 soldados iraquíes, no sé si el discurso periodístico actual los englobaría dentro de la categoría de “inocentes”.

Y es que hemos de tener en cuenta la importancia que tiene además, en este momento, conseguir objetivos militares con el menor número de bajas: y es que la guerra aún no ha terminado. Especialmente en el caso del ejército sirio (y milicias chiíes, el bando de Assad, vamos) en el caso de Alepo y de los kurdos (y algún grupo árabe unidos en las SDF) en Raqqa. Por ejemplo, cuando tomen Raqqa, las YPG van a tener que medir fuerzas con el ejército sirio (columna que sube hacia Deir er Zor) y con el turco (Al Bab), además de seguir tomando terreno al Califato en el valle del XXX.

En cualquiera de los tres casos, incurrir en muchas bajas en los asedios de Alepo, Mosul o Raqqa, supondría una amenaza a su misma supervivencia (en esta guerra, la derrota implica la aniquilación, especialmente si la victoria es de los islamistas). El incentivo a extralimitarse con el uso de los bombardeos aéreos y artilleros es, por tanto, muy fuerte (máxime cuando la población que queda dentro sabes que ha estado colaborando con el ocupante yihadista, los que no estaban tan satisfechos escaparon hace tiempo). Así que, dentro de lo que cabe, hasta me parece notable el esfuerzo que se ha hecho por no causar demasiadas bajas civiles en los tres casos. Y eso, sabiendo que se han excedido respecto a lo que sería deseable (tanto en Alepo como Mosul, se han pasado tres pueblos, veremos en Raqqa).

Y sí, esto es la guerra: el crimen generalizado. Por eso mismo se debe hacer lo posible y lo imposible por evitarlas, porque una vez desatadas, no hay ninguna opción éticamente correcta: vence y sobrevive el más eficiente matando.

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Se os ha prescrito que combatáis, aunque os disguste. Puede que os disguste algo que os conviene y améis algo que no os conviene. Allah sabe, mientras que vosotros no sabéis.
Corán: 2:216

¡Profeta! ¡Anima a los creyentes al combate! Si hay entre vosotros veinte hombres tenaces, vencerán a doscientos. Y si cien, vencerán a mil infieles, pues éstos son gente que no comprende.
Corán 8:65

¡Id a la guerra, tanto si os es fácil como si os es difícil! ¡Luchad por Allah con vuestra hacienda y vuestras personas! Es mejor para vosotros. Si supierais…
Corán 9:41

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19 agosto 2017

El coche a pilas VIII: una pieza de un modelo global

Filed under: automoción — Mendigo @ 13:09

En esta entrada vamos a reflexionar el encaje que podría tener un vehículo eléctrico dentro de un sistema de transporte racionalizado. Porque, como muchos esperan, el cambio de modelo no pasa por seguir haciendo lo mismo, quitando un motor térmico del vano motor y sustituyéndolo por uno eléctrico e inflándolo a baterías. Las características especiales del BEV (coche a pilas) fuerzan a un cambio de paradigma que deberíamos aprovechar para reorganizar todo el sector del transporte, de personas y de mercancías, con un horizonte puesto en el medio plazo.

He aquí mi propuesta:

– Para trayectos largos (intercontinentales), no hay cambio: el avión y el barco siguen siendo los medios de transporte más eficientes para pasajeros y carga, respectivamente (habría que meter mano, eso sí, a las emisiones en el transporte naval, grandes contaminadores).

– En una amplia franja de trayectos medios, desde los 100 hasta unos 2.000km, el protagonismo debería ser del ferrocarril. Con velocidades de diseño de 200, 300 y hasta 600km/h (maglev) según la demanda potencial en el caso del transporte de personas, y dejando las viejas líneas para el transporte de mercancías (en todo caso, planificar su electrificación).

En Europa, el principal inconveniente es la pesadilla burocrática de decenas de sistemas ferroviarios independientes, con una estructura de costes horrorosa, que evidencia que lo energéticamente eficiente, no siempre es económicamente ventajoso (el enlace anterior es una aberración energética). Pero ése es nuestro problema; en otras zonas del mundo, como China, Rusia o Norteamérica, veremos el renacimiento de un medio de transporte bicentenario.

– Y para los pequeños trayectos interurbanos, hasta unos 100km-150km, especialmente si uno de los puntos de salida o llegada no tiene una alta densidad de población que impida servirlo con transporte público (por ejemplo, ir una aldea o a la montaña), ahí sí que tiene cabida el vehículo eléctrico.

Sería un vehículo mucho más ligero y estilizado que los actuales, una herramienta y no un signo de ostentación, que cumpliría la función de transportar personas del punto A al punto B de forma cómoda, eficiente y segura (el gigantismo del sector de la automoción mina la seguridad en nuestras carreteras, especialmente para aquellos que no se pueden sumar a la escalada armamentística). De esta forma, minimizaríamos la necesidad de baterías embarcadas, que es el cuello de botella para la generalización del vehículo eléctrico.

Este coche a pilas se podría tener en propiedad, pero sería un uso más eficiente del capital promover el mercado de alquiler (y si este mercado no ofrece buenas condiciones, crear una empresa pública que lo proporciones, sin complejos). Es bastante sencillo: en vez de tener un capital inmovilizado en el garaje para un uso ocasional, alquilas un vehículo al llegar a tu destino.

El Estado podría entrar como empresario en el negocio de vehículos de alquiler, que incluso otra misma empresa estatal podría producir, en el caso en que la iniciativa privada no consiga cubrir de forma ventajosa para el ciudadano ese eslabón de la cadena que es el modelo de transporte.

– En cuanto a los trayectos urbanos, en esto sí que no hay atisbo de duda: no se puede permitir a un particular ocupar un espacio limitado, congestionando las vías que deberían estar reservadas al transporte público electrificado en superficie (tranvía, trolebús) que, con el suburbano y el cercanías debería dar un excelente servicio a las necesidades de una sociedad cada vez más urbana, ofreciendo una alternativa más competitiva en coste y tiempo al modelo actual basado en el vehículo privado.

Por lo tanto, en una ciudad sólo el transporte público tiene cabida en las urbes. Y, fuera de hora punta, una flota de furgonetas de reparto (también a baterías) serviría las compras a domicilio, cuando el comercio electrónico se imponga. Es más lógico que una furgoneta lleve la compra a 20 domicilios del barrio, a que 20 coches vayan al centro comercial a perder el tiempo vagando por los pasillos.

Hay mucho más que ganar por la vía del urbanismo y la ordenación del territorio, que forzando la adopción de la pijada eléctrica por la vía de las subvenciones. La clave es reducir la necesidad de realizar desplazamientos cotidianos, reduciendo su distancia a la escala de las fuerzas humanas (a pie o en bici).

Vamos a echar números redondos:

Un turismo actual (un Citroën C4 HDI, por poner un ejemplo) es es un vehículo que cuesta unos 20.000€ y una vida útil estimada de 200.000km, lo cual supone 0,1 €/km. Más otros 0,05 €/km en combustible. Un eléctrico puede reducir este último a la mitad, pero el precio no baja de los 30.000€.

Yo propongo reducir el coste de adquisición, por la vía de hacerlo más sencillo y liviano, lo cual también reduciría el consumo. Y aumentar su vida útil primando su reparabilidad mediante un diseño modular y su estandarización (que, además, aumenta la competencia en el sector de los componentes, y también induce un ahorro en el precio del vehículo).

Resumiendo, costes de adquisición y de operación, por kilómetro recorrido:
Turismo convencional: 20.000/200.000 + 0,05 = 0,15 €/km
Eléctrico convencional: 30.000/200.000 + 0,025 = 0,175 €/km (efectivamente, las cuentas no salen, ni siquiera con las generosas subvenciones, por eso el coche eléctrico no despega)
Eléctrico propuesto: 10.000/300.000 + 0,012 = 0,042 €/km

Cubriríamos esa necesidad de transporte en pequeños desplazamientos interurbanos con un coste que sería un tercio sobre el actual (un moderno turbodiésel, que es a día de hoy la opción más económica), derivando los viajes más largos al tren, el cual es incomparablemente más rápido, cómodo y eficiente que el vehículo privado.

Este es el camino, ofrecer al ciudadano-usuario una alternativa ventajosa, para él y para toda la sociedad. Una alternativa de transporte asequible para todos, y no el modelo elitista actual. Y, por fin, un sistema de transporte que minimice las emisiones de efecto invernadero y demás contaminantes.

En realidad, que esta clase de vehículo para desplazamientos ocasionales sea propulsado por un motor eléctrico o térmico es sólo un detalle menor.

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NOTA: El coche con que ilustro este artículo es un Lotus Seven, un buen ejemplo de simplicidad y ligereza (ahora producido por Caterham). Supongo que para un analfabeto automovilístico su estilo retro le parecerá poco menos que una tartana, pero quizá ayudaría a replantearse ese prejuicio comentar que obtiene mejores tiempos en circuito que cualquier Ferrari que se haya producido en serie jamás.

Si con 470kg y 138CV puedes batir a un Ferrari 550 Maranello, con la cuarta parte de potencia y 200kg menos puedes dar servicio perfectamente a las necesidades de movilidad ocasional de una familia. Y, para el resto, transporte urbano, tren y avión.

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17 agosto 2017

España rural vs España urbana

Filed under: política — Mendigo @ 15:25

En la anterior entrada no pude dejar de relacionar la bestialidad de la España profunda, con el peso sobredimensionado que tiene sobre la gobernación del Estado que es de todos, pero de unos más que de otros.

Creo que para cualquiera medianamente iniciado en temas políticos no necesita mayor explicación, pero en aras de la claridad y el rigor expositivo, quiero ofrecer la demostración de semejante afirmación tan políticamente incorrecta como matemáticamente irrefutable.

Cojamos un puñado de provincias (y ciudades autónomas):
Salamanca, Ourense, Lugo, Ciudad Real, La Rioja, Cáceres, Burgos, León, Albacete, Zamora, Teruel, Segovia, Palencia, Huesca, Guadalajara, Cuenca, Ávila, Soria, Ceuta y Melilla.

Entre las 18+2 colocan 66 diputados en el Congreso, suman el 11,1% de la población española y aportan el 10% del PIB.

Ahora cojamos las provincias que albergan las dos mayores aglomeraciones urbanas del Estado: Madrid y Barcelona.

Entre ambas, eligen 67 diputados, tienen el 25,8% de la población y aportan el 31,7% del PIB.

Los dos bloques, rural y urbano, tienen el mismo peso político a pesar de que la España urbana tiene dos veces y media más población y genera el triple de riqueza.

Ateniéndonos a la población es obvio que el voto de un ciudadano de estas dos urbes tiene mucho menos valor (capacidad de elegir un diputado) que el voto rural, lo cual quiebra el principio democrático de igualdad de todos los ciudadanos a la hora de configurar las cámaras de representantes.

En cuanto a la población no es que sugiera que la España que genera riqueza, deba tener mayor representación política que la España que vive de subvenciones, que mantiene su nivel de vida gracias a las transferencias de riqueza desde la España urbana a la España rural. El que una provincia sea contribuyente neto no debe implicar en modo algunos que sus ciudadanos tengan mayor capacidad de representación política que los de las provincias que son receptoras netas del sistema de solidaridad interterritorial. No deben tener mayor peso político ¿pero por qué lo tienen menor?

¿Los que diseñaron así el sistema electoral eran grandes amantes del rural? No, pero eran inteligentes: la España rural es eminentemente conservadora, envejecida e ignorante (incluso más que la España urbana, que también le llega), el tipo de electorado que le conviene a la derecha sobreponderar.

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Nota al acompañamiento musical: Uno de los libros de mi niñez que recuerdo con más cariño y atesoro con celo es uno de cuentos populares rusos (que, por cierto, suelen ser de lo más truculento), en los cuales la Baba Yaga (Баба Яга) es un personaje eminente.

Por cierto, las brujas en Rusia no vuelan sobre una escoba sino sobre un almirez, y habitan en isbas (cabañas de madera) que descansan sobre una pata de gallina.

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16 agosto 2017

La España palurda

Filed under: Uncategorized — Mendigo @ 16:16

Y recordad: merced al sistema electoral, esta clase de basura humana (quienes participan, y quienes disfrutan del aberrante espectáculo desde las gradas) es quien tiene la llave de la Moncloa, ya que su voto vale hasta siete veces más que el voto urbano (igual de imbéciles, pero algo más civilizaditos).

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15 agosto 2017

Extremadura

Filed under: fotos — Mendigo @ 13:51

Voy dando salida al almacén de fotos por publicar, después de una congestión de dos años.

Bonita foto, sí. Pero para sacarla tuvimos que colarnos por un portón que habían dejado abierto en la que se prohibía el paso con una redundancia amenazante. Aquí hasta las vías pecuarias discurren por propiedades privadas y, si quieres ir a algún lado, o haces caso omiso de los carteles (una temeridad en temporada de caza, que es a lo que se destinan estas fincas) o no sales del asfalto.

Estas gentes, ya me he dado cuenta, consideran esta anormalidad como algo natural. Pero la distribución del territorio en latifundios privados y cercados es una excepción, al menos en Europa. Vallar grandes extensiones de terreno, además de un atentado ecológico al no permitir el paso de la macrofauna (precisamente lo que pretenden conseguir, un parque de atracciones para cazadores), es un empobrecimiento social al no poder disfrutar no ya de su producción, sino de su misma vista más que su propietario y el que pague por meter su escopeta allí. De esta forma, el propietario lo es sólo de su trozo de monte, y no puede ir a ningún otro sitio más allá. El campo extremeño, manchego, andaluz no deja de ser una cárcel privada, con celdas extensas pero igualmente limitadas. ¡Qué pobreza! Como mucho tienen su pedazo de terreno, mientras que yo puedo salir a pasear y hacer todo el campo mío.

Yo puedo cruzar Europa desde Galicia a las estepas de Asia Central, siempre por caminos. A ambos lados quedan tierras que podrán tener dueño, pero no se me cierra el paso: al menos los caminos son públicos. Sin duda, esta configuración de la propiedad propia de país subdesarrollado tiene efectos relevantes en la psicología social.

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