La mirada del mendigo

12 septiembre 2017

Gasolina, gasóleo, híbrido o eléctrico ¿cuál es económicamente más ventajoso?

Filed under: automoción — Mendigo @ 22:27

Esta entrada parte de unos apuntes que estaba tomando para consumo propio para ver cómo estaba el mercado de la automoción con la irrupción masiva de híbridos y la llegada a cuentagotas de eléctricos. La pregunta que quería responderme es cuál es la tecnología de propulsión económicamente más ventajosa. Las cifras no son de ningún modelo en concreto, sino las que estimé representativas de su categoría. Estoy pensando en un utilitario tipo Renault Mégane, Toyota Auris o Ford Focus, para entendernos. En el eléctrico, pensaba en un Hyundai Ioniq eléctrico, aunque quizá esté en un escalón superior. Los comparto con vosotros por si creéis que os pueden ser de utilidad, y puede dar lugar a una discusión interesante.

Éste es el resumen de los costes en 250.000km:

Gasolina:
Coste adquisición = 16.000€
Mantenimiento = 1.000€
Consumo = 6 l/100km * 2.500 * 1,1 €/l = 16.500€
Valor residual = 3.000€
TOTAL = 30.500€

Gasóleo:
Coste adquisición = 18.000€
Mantenimiento = 1.000€
Consumo = 4 l/100km * 2.500 * 1 €/l = 10.000€
Valor residual = 4.000€
TOTAL = 25.000€

Híbrido:
Coste adquisición = 19.000€
Mantenimiento = 1.000€
Consumo = 5 l/100km * 2.500 * 1,1 €/l = 13.750€
Valor residual = 5.000€
TOTAL = 28.750€

Eléctrico:
Coste adquisición = 30.000€ – 5.500€ = 24.500€ (subvención del plan MOVEA)
Consumo = 0,17 kWh/km * 250.000 km * 0.079 €/kWh = 3.300€ (habría que contar también el incremento en el término de potencia de la factura eléctrica, más el refuerzo de la instalación o su creación en casos de garajes comunitarios).
Valor residual = 5.000€
TOTAL = 22.800€

En el mantenimiento, calculo los cambios de aceite y filtros realizado por uno mismo, más el cambio de correa de transmisión (se ahorra, en el caso de ser cadena). Desprecio otros consumibles como neumáticos o pastillas de freno que son comunes a todos ellos. De realizar las revisiones en el concesionario, este capítulo se dispara.

El valor residual es muy discutible, especialmente en los modelos híbridos (aún hay pocos llegando al mercado de segunda mano), y una pura conjetura en los eléctricos. El híbrido justifica la diferencia respecto al gasolina convencional en la durabilidad de su motor de ciclo Atkinson, que al trabajar bajo demanda de la electrónica tiene una vida mucho más placentera que cuando es el conductor humano el que lo comanda. Por ello, suelen ser motores muy longevos (al menos el 1.8 VVT-i de Toyota). En contra, que con esos kilómetros habrá que cambiar la batería, unos 1.500€ en el caso del Prius (una burrada para unas baterías de sólo 6,5 Ah de NiMH). Eso sí, en el caso de Toyota y su transmisión HSD (uan preciosidad mecánica) te ahorras el embrague, que en sus compañeros ya estaría a punto de fenecer, o ya habría sido cambiado (unos 500 leros).

En cuanto al eléctrico, en principio el tren eléctrico es más longevo, ignoro cuál será la fiabilidad del inversor y toda la electrónica de potencia. Pero con esos kilómetros también tocará cambiar el pack de baterías… y eso sí que duele. Entre los 6.000€ de un Nissan Leaf y los 9.000€ de un Tesla S, lo cual disuade a posibles compradores y deprecia su venta.

El coste de adquisición lo calculo al contado. Si financiamos la compra el eléctrico pierde algo de ventaja (no deja de ser una mayor inversión inicial para luego ahorrar en los costos operativos). En menor medida híbrido y gasóleo sobre el gasolina.

Finalmente, en cuanto consumo, considero lo que podrían ser cifras realistas para una conducción económica en carretera. Como el nivel de conducción general es tan pobre, sé bien que la mayoría ni se acercarían a ellas, pero insisto en que esta entrada surge de unas cuentas rápidas que hice para cosecha propia. Si tomásemos en cuenta consumos en ciudad, las cosas cambiarían (en favor del híbrido y, sobre todo, del eléctrico). Ahora bien, me niego a considerar un coche como vehículo apto para circular en entornos urbanos. Y, como he dicho, yo no le doy ese uso y por lo tanto no lo contemplo en los cálculos.

Por cierto, últimamente el Santo Oficio de los antidiésel brama con que los Diésel tienen un injusto beneficio fiscal, y el día en que se iguale la fiscalidad del gasóleo con la gasolina, el Diesel dejará de ser rentable. Si la gente aprendiera a leer y las cuatro operaciones el mundo avanzaría mucho más rápido. La diferencia en el Impuesto Especial de Hidrocarburos entre ambos son 6¢, lo cual sólo encarecería los resultados tras 250.000km en 600€. Una diferencia irrelevante en los resultados.

¿Conclusiones? Bueno, que está todo bastante reñido. A poco que toquemos un parámetro arriba o abajo las posiciones pueden variar. El eléctrico se revela como el más económico, pero también es cierto que el conductor debe asumir una limitación importante en autonomía. Por otra parte, habrá quien valore la nula rumorosidad o la ausencia de emisiones (habelas hainas, pero deslocalizadas). En realidad, unos pocos miles de euros es la diferencia que puede haber entre el mismo vehículo, con algunas cacharradas y botoncitos de más o de menos, así que no me parece un argumento de compra determinante para optar por una u otra propulsión.

Y, por cierto, el análisis se queda cojo, porque aún me quedaría incluir en él los MEP que usan como combustible metano (CNG/LNG) o butano-propano (LPG). Especialmente los primeros me parecen una vía de desarrollo muy interesante, aunque en España la escasez de “metaneras” a las grandes urbes limita su adopción (por cierto, en San Cibrao tenemos la única de Galicia).

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Y para los que muy legítimamente estos temas os importen una higa, os dejo con esta preciosidad:

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