La mirada del mendigo

14 diciembre 2017

El tamaño claro que importa

Filed under: Economía — Nadir @ 13:15

Ya que la pasada entrada no tuvo ningún comentario, voy a estimularlos echando algo de leña a la lumbre.

Como hemos visto en la pasada entrada, en el sector de la automoción, como en tantos otros, se ha producido un acusado proceso de concentración empresarial en el que cada vez más marcas son englobadas bajo una misma dirección, se intercambian participaciones y se crean joint ventures para colaborar en proyectos conjuntos. La idea es siempre la misma: ganar tamaño para poder repartir los costos de desarrollo de nuevos productos sobre una base mayor de ventas y poder así seguir manteniéndose competitivos.

Precisamente la industria de la automoción se halla iniciando los primeros repechos de un puerto que le va a costar un mundo coronar: los costes asociados a la electrificación y la conducción autónoma. Varios corredores quedarán en el camino, y sólo los gigantes tendrán el músculo financiero necesario para afrontar los inmensos costes que tendrá el desarrollo de esas tecnologías, antes de que empiecen a dar sus frutos en forma de vehículos vendidos (no es novedad decir que los fabricantes están perdiendo dinero con cada vehículo eléctrico que venden).

Pero no es sólo el sector de la automoción. Recientemente, la alemana Siemens ha rubricado dos acuerdos: El primero, sumando sus activos eólicos a los de la española Gamesa para crear un gigante en la fabricación de aerogeneradores, y poder competir así con otros monstruos como Vestas, General Electric o la china GoldWind. A continuación, llegó a otro compromiso de matrimonio, esta vez con los franceses de Alstom (también estuvo coqueteando con Bombardier), para crear un gigante ferroviario que sea capaz de enfrentarse a la cada vez más seria y competente amenaza china.

Mientras estos movimientos empresariales se suceden, leo discursos entre el batiburrillo que se autodenomina de izquierdas rompiendo lanzas en favor de las PyMEs y denostando a las grandes empresas. Porque generan trabajo, se supone, cuando precisamente la economía española destaca por dos cosas: el bajo tamaño medio de las empresas y su desempleo estructural. También por una más: la escasa cifra de inversión en I+D+i respecto a sus homólogas europeas, aunque esto no deja de ser una consecuencia más de la primera característica (y quizá también del bajo nivel intelectual de la burguesía española, acostumbrada a medrar al abrigo del poder e incapaz de enfrentarse a un escenario de competencia internacional).

Una PyME no es capaz de desarrollar un sistema de conducción autónoma y embarcarlo en un vehículo. Una PyME jamás podría producir, y menos hacerlo de forma competitiva, los descomunales aerogeneradores de hasta 8MW (y se empieza el desarrollo de uno de 10MW) y la tecnología para poder instalarlos en la plataforma continental. Es ridículo pensar que el taller del tío Bartolo se atreva a fabricar un tren de alta velocidad y, sin embargo, es el modelo de empresa de buena parte de esa izquierda alternativa.

La izquierda no debería ocuparse del tamaño de las empresas, que deberá ser el adecuado a cada circunstancia. El sujeto de lucha de una izquierda revolucionaria debe ser la PROPIEDAD de esas empresas, que debe ser colectiva. ¿He de mencionar los inmensos conglomerados industriales de la Unión Soviética para desmentir esa imagen torpe que asocia la empresa familiar con algo que tenga que ver con la izquierda?

La complejidad creciente de la economía moderna obliga a aumentar el tamaño empresarial para ganar la potencia industrial e investigadora suficiente para producir los bienes y servicios a los que estamos acostumbrados. Sin duda, esta concentración de capital es una amenaza para la sociedad, para la democracia, cuando la propiedad de estas empresas es privada. Por eso deben ser propiedad de sus trabajadores y de toda la sociedad (la forma de propiedad que considero más apropiada para estas grandes empresas es mixta, entre el estado y los trabajadores).

Pero la necesidad de aumentar el tamaño empresarial no se discute. No por quien tenga un mínimo conocimiento de la realidad que le rodea. Si una sociedad se suicida y deja de producir los coches, trenes y aerogeneradores que necesita, los producirán otros y tendrá que comprárselos. Y hay que vender muchas naranjas para comprar una máquina de esas, y competir en el mercado de las naranjas significa medirte con otros países con unos salarios misérrimos en una actividad intensiva en mano de obra. Hay que explicar a la gente las consecuencias de esa economía alternativa silvoagrícolapastoril que tan maravillosa le resulta al que jamás ha empuñado el azadón.

En resumen.

A la izquierda le incumbe la PROPIEDAD de los medios de producción. Toda vez que ésta se haya repartido igualitariamente, sólo cabe adaptar el tamaño de cada empresa a los requerimientos del sector, para mejor proveer a la sociedad de los productos y servicios que ofrece (porque no lo olvidemos, trabajamos para la sociedad, para hacerla cada vez más rica y próspera, no para sumirla en la miseria con veleidades ideológicas de libritos rojos).

Y promoción de la pequeña y mediana empresa sobre las demonizadas grandes empresas no es de izquierdas, es un electoralismo barato de ignorante económico, provincianismo obtuso de individuo con un desconocimiento completo de su entorno que le incapacita hasta para ser presidente de su comunidad de vecinos.

Y ahora, ¿qué personajes o formaciones responden a la primera definición, y cuáles a la segunda? Pues eso, tenemos la izquierda que nos merecemos, muy alternativa pero nada de izquierda. Su modelo económico es tan ridículo que a la sociedad, hasta el capitalismo les parece deseable. Y ciertamente lo es, porque la alternativa de esta nueva izquierda alternativa a la explotación del capitalismo, es un modelo económico preindustrial que nos sumiría en la miseria y la hambruna (difícil implementar un agricultura tradicional con una demografía post-industrial). Como vemos en los países subdesarrollados que lo implementan o leemos en los libros de historia.

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22 comentarios »

  1. Pues claro que el tamaño importa. Mucho.

    Sin un tamaño bestia, nunca se podría invertir lo necesario para hacer un cochepilas. Mira las inversiones tan colosales para intentar abaratar las baterías ¿dónde se había visto semejante inversión para hacer una fábrica?

    Pues mira tu por donde, otro ejemplo: las fábricas de semiconductores. Una normalita con cara y ojos, ya se va al triple de lo que cuesta (y es más pequeña) la gigahumareda de VeneMuskAs.

    Mas de acuerdo no se puede estar: lo digo desde dentro.

    Sin embargo, sigue habiendo un gran problema con la NECESIDAD de tener semejantes tamaños.

    Pero me temo que la gente no conoce a Joseph Tainter, y mucho menos su cénit, pasado ya hace tiempo.

    Para mí, dicho cénit de Tainter se superó cuando empezó a hablarse de la importancia de la eficiencia, que es la enemiga de la resiliencia.

    Y quisiera explayarme en el tamaño de las ciudades y lo que yo llamo el ‘Efecto SuperNova’, pero no tengo tiempo (y de tenerlo, te debo una explicación sobre otros temas), y el asunto es de lo más feo. pero bueno, eso ya es salirme por peteneras.

    Comentario por Beamspot — 14 diciembre 2017 @ 14:07 | Responder

    • La eficiencia enemiga de la resiliencia? A qué te refieres? Porque en el ámbito empresarial, no hay nada menos resiliente que una empresa ineficiente (es decir, que no hace un uso inteligente, optimizado, de sus recursos): en breve se va al tacho. 🙂

      No te entretengo más, cuando tengas tiempo nos cuentas algo más al respecto.

      Comentario por Mendigo — 14 diciembre 2017 @ 20:23 | Responder

  2. Disfruto mucho con tus entradas y casi siempre me quitan una venda de los ojos que me impedia ver.
    (Creo que se te ha colado un feo “haya” en “la industria de la automoción se haya iniciando los primeros repechos”)

    Comentario por Fernando — 14 diciembre 2017 @ 15:52 | Responder

    • Hombreeeeee, haya y halla, mi falta preferida. No podía faltar. Bueno, y aya, pero con esa no me confundo (y además, raro es que la utilice).

      Me lo tomo con humor para disimular mi vergüenza. No hay excusas. Bueno, sí: podría releer antes de publicar, para luego no pasar estos apuros.

      De hecho, me han chivado otro montón de ellas, como la de “a empuñado el azadón”.

      Mil gracias por el chivatazo.

      Lo de la venda en los ojos, me parece excesivo. Tengo poca madera de mesías, la verdad. Sólo intento añadir una pizca de pensamiento divergente, porque la uniformidad es muy aburrida, también en las ideas.

      Comentario por Mendigo — 14 diciembre 2017 @ 20:16 | Responder

  3. QUien habla de las pymes como las empresas salvadoras de nuestra economia es q no ha trabajado en una en su vida.
    DIa si y dia no vemos como las empresas van adquiriendo tamaños mas grandes, y estos sinvergüenzas quieren que vayamos para atras, menudos lumbreras. Ahora hablales d socializar los medios de produccion y ya veras como sale alguno llamandote estalinista, jeje

    Comentario por Emilio Fernandez — 14 diciembre 2017 @ 23:45 | Responder

    • Mira, pongo nombres.

      Cada vez que Vicenç Navarro, Alberto Garzón o su hermano hablan de crear puestos de trabajo en la atención niños, ancianos, minusválidos… yo les he contestado ¿y por qué no, ADEMÁS, empleo industrial? ¿Por qué no? De ninguno he obtenido respuesta.

      ¿Por qué es una herejía plantear la creación de una industria pública potente, que cree esos puestos de trabajo y, sobre todo, que cree riqueza para el Estado? Vale, para Falanjito o Gusana, entiendo que eso suena, efectivamente, a estalinista, las checas y todo el rollo. Pero para gente que se dice de izquierdas? A ver, Alberto pertenece al PCE… :/

      Es que la posibilidad de crear una industria de capital público, no se ha mencionado en esta tierra desde hace décadas. Y es de cajón: hay 4 millones de parados, al menos 5 contando el subempleo. Pues vamos a crear una industria para:
      1.- dar ocupación a esos parados
      2.- generar más riqueza
      Si la iniciativa privada es evidente que no lo hace, pues tendrá que ser la pública. Y dejar que la iniciativa privada complete el terciario, dando servicios a ésta industria.

      Que si Estalin, que si las checas… que no joder, que hay empresas de propiedad estatal por todo el mundo, y muchas de ellas son líderes en sus sectores. La mayor teleco del mundo es China Mobile, y ya está preparando la transición a la 5G. Las nuevas centrales nucleares, o las hace Areva, o las hace Rosatom, ambas públicas. Red Eléctrica España, Electricité de France… son empresas con mayoría de capital público. Correos y Deutsche Post son del Estado. Volkswagen, GDF Suez, Renault, Enel, Eni, Enagás… hay un sinfín de empresas con participación pública en este lado del telón de acero.

      Me gustaría saber por qué es un pecado, incluso entre quien pertenece a organizaciones de izquierda transformadora (al menos el nombre, porque el PCE a transformar no se le ven muchas aspiraciones, no), mencionar la posibilidad de promover empleo industrial. ¿Te imaginas lo que podríamos haber hecho con los 40.000 M€ del rescate a la banca? ¿Te imaginas el paisaje social con una tasa de desempleo en España por debajo del 4%? Cómo iba a cambiar el cuento…

      Comentario por Mendigo — 15 diciembre 2017 @ 2:21 | Responder

      • ¿De donde sale Samsung? El libro que pusiste como deberes lo dejó claro.

        De hecho, visto desde dentro, y como ingeniero de I+D (+i), sin planificación, no hay futuro.

        Además, hay, al menos desde mi punto de vista, dos sectores donde el tema debería ser público desde siempre: la mal llamada sanidad (en realidad es el negocio de la enfermedad, cuanto más cronificada mejor), y la energía (y en esta tengo detalles para aburrir).

        Pero la problemática, muy especialmente en Hispañistán, va por otros derroteros. Como dijo cierto escritor de renombre, ‘que inventen ellos’. Tengo una entrada bajo otro pseudónimo donde dejo caer algunas de las perlas de porqué la I+D+i es algo que por aquí causa sarpullidos sólo de pensarlo.

        Curiosamente, en Deustchland el punto de vista no difiere tanto, sólo la manera de afrontarlo.

        Comentario por Beamspot — 15 diciembre 2017 @ 8:28 | Responder

        • Pero la investigación es CARA, cara de carallo y, además, sólo da resultados en el medio-largo plazo.

          Con los ciclos electorales de 4 años, preocuparse de la investigación no tiene sentido. Y con la cultura empresarial española del pelotazo, tampoco. Llega el CEO, recorta gastos, suben beneficios y el pollo en unos pocos ejercicios ya se se ha embolsado retribuciones y pluses para el resto de su vida y el de sus descendientes por generaciones. Si pasado el tiempo la empresa languidece por falta de innovación, que le quiten lo bailao (lo embolsado).

          Comentario por Mendigo — 15 diciembre 2017 @ 12:22 | Responder

      • Yo empezaría sacando trabas burocráticas a la creación de empresas y al crecimiento que muchas PYMES prefieren seguir tal como están a crecer.
        Y sobre todo favorecer más cultura de emprendedores. Y recuerda que soy partidario de empresas públicas al menos en sectores estratégicos.

        Comentario por Corvo do Anllons — 16 diciembre 2017 @ 23:31 | Responder

        • Mira, si en tu comentario no hubieras usado la palabra maldita, podríamos hasta estar de acuerdo. Pero cada vez que alguien pronuncia la palabra con e-, me empieza a salir anhídrido sulfúrico por las fosas nasales.

          XDDDDDDDDDDDDDDDD

          Sí, hay un tapón en los 6 M€ de cifra de negocio, a partir de ahí se disparan los requerimientos burocráticos (y, por lo tanto, los costes asociados), como la auditoría de cuentas. Pero claro, también entiendo que estén más controladas (teóricamente) las grandes, porque el daño que puede hacer un pufo en ellas es mayor. Pero el tapón es evidente viendo la distribución de empresas por ventas, y cómo hay un montón que se quedan en los cinco millones altos y casi ninguna en los seis bajos. Si ves que vas a pasar por poco de los 6, prefieres vender menos (o no declararlo) y quedarte en la comodidad de la PyME.

          Hay que reducir carga burocrática, sin duda, pero habría que ver cómo hacerlo y aumentar el control sobre el fraude fiscal. Se puede, pero habría que rehacer todo el conjunto de la administración.

          Lo de tu inclinación a las empresas públicas, me huele a mí que son sectores en los que se palme pasta como el armamento, y por eso no quiere entrar la empresa privada. Estoy en lo cierto?

          Pues no, yo propongo que el Estado entre en sectores lucrativos, que haga pasta. Y mira, lo que recaude el Estado con su gestión empresarial, eso que nos ahorramos en impuestos y poder disfrutar mejores servicios.

          Comentario por Mendigo — 17 diciembre 2017 @ 12:41 | Responder

          • Al final siempre hay truquitos de empresaurio, creas otra empresa y facturas desde esa para no pasar de los 6 M. Y te viene muy pq asi haces contratos de 6 meses y vas rotando entre empresas

            En cuanto a las trabas burocraticas, pues ya lo dice el coreano en el libro, si se cree una buena inversion con una buena rentabilidad da igual q tengas q rellenar 700 documentos distintos q si realmente interesa lo vas a hacer. Normalmente el dueño de una pequeña empresa prefiere comprarse un Q7 antes q invertir en maquinaria o equipamiento para sus trabajadores y aumentar la productividad.

            El cortoplacismo de esta sociedad (al menos la española) es muy muy preocupante, poca gente se preocupa de lo q puede pasar de aqui a 2 años, y eso se refleja tb en la politica, q antes q decir q vamos pasar las de Cain, pues se miente descaradamente, bueno se “postverdardea” 😉

            Imaginate ahora el estado cobrando los dividendos de Telefonica, BBva, y todas las empresas q se vendieron (poniendo antes a los colegas), seria una buena inyeccion de dinero. Soy firme defensor de la empresa publica pero q sea rentable, codeandose con las privadas, o si no hay privadas abriendo el camino. EN este pais las no hay industria tecnologicas (que no empresas tecnologicas) ya q nadie se atreve q sea el estado el q asuma el riesgo (q al final somos todos).

            Hay algo q siempre me ha llamado la atencion, la empresa x con carga de trabajo abundante, cierra pq tiene deudas y no las puede asumir. La empresa se supone q dio beneficios hasta ese mismo año o 2 a lo sumo. El administrador se va de rositas, y no pasa absolutamente nada, ese tio ha arruinado a la empresa y deja sin trabajo a no se cuantos trabajadores y no pasa nada?¡ Peros si tienen trabajo de sobra, puedo entender q cierren empresas sin carga de trabajo pero con el? QUiza sea muy burro pero no lo entiendo

            Comentario por Emilio Fernandez — 17 diciembre 2017 @ 16:25 | Responder

          • No sólo armamento el acero, aluminio y demás metales básicos deberían ser estratégicos y asegurar su suministro y transformación una prioridad para cualquier gobierno con dos dedos de frente. En cuanto al armamento no sólo hay empresas públicas si no privadas que funcionan bastante bien.

            Comentario por Corvo do Anllons — 17 diciembre 2017 @ 18:35 | Responder

            • Pues mira, ya eres más estatista que yo. 😛

              Aunque en mi opinión, el acero y el aluminio serían de los últimos materiales de los que me preocuparía. Aunque particularizando en el caso de España, ¿qué íbamos a hacer con las tierras raras, que son las que tengo en mente? Con hacer acopio de vino y jamones, yo creo que podemos enfrentar cualquier situación.

              XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

              Bueno, ahora en serio. No lo sé, habría que identificar aquellas importaciones clave para el sostenimiento de la columna vertebral de la industria, igual que se hace con las reservas estratégicas de hidrocarburos (manejadas por CORES). No tengo pensado el asunto, la verdad.

              Empresas de armamento que funcionan bien… que ganan dinero, quieres decir? Pues si son privadas, todas, al menos en el medio plazo, porque si no, no existirían. Sólo las empresas públicas tienen el privilegio de acumular pérdidas durante lustros sin que pase nada (y la UE ya se empieza a rebotar con el tema Navantia). A ver si voy a ser yo aquí el neoliberal… 🙂

              Comentario por Mendigo — 17 diciembre 2017 @ 22:40 | Responder

              • Tierras raras hay 50000 tm de monacita (creo que es de donde se extrae el torio) en Castilla la, Mancha y sin siderurgia básica mal puedes sostener una industria medianamente independiente.

                Comentario por Corvo do Anllons — 17 diciembre 2017 @ 23:23 | Responder

                • https://es.wikipedia.org/wiki/Monacita
                  Interesante. Me sorprende la cantidad de cosas que controlas en campos muy diversos. Mi sincera enhorabuena.

                  Espera, que ahora viene la de arena:

                  Segunda parte de tu comentario: no existe “industria independiente”. Si es independiente, no es industria, es el taller del tío Manolo.

                  Desarrollo un poco la cuestión de los insumos estratégicos: es importante asegurarse el suministro de aquellos bienes que son críticos para la economía, y cuyo suministro presenta dificultades. Por ejemplo, por provenir de una cesta muy reducida de países, como el petróleo o el gas. Si te enfadas con uno de esos países que te proveen de algo que necesitas, te pueden cortar el grifo y que sea muy difícil encontrar proveedores alternativos.

                  En cambio aluminio… pffff, como sabes, es el elemento metálico más abundante en el planeta. Y el hierro, el segundo. A no ser que le declares la guerra al mundo entero, al estilo al-Bahdadi, siempre podrás encontrar alguien que te pueda proveer de hierro y aluminio. De hecho, el mercado del acero está atiborrado de sobrecapacidad, ahora que China ha aflojado un poco la marcha con sus infraestructuras. Si sobra algo hoy en el mundo, es acero.

                  Comentario por Mendigo — 18 diciembre 2017 @ 0:30 | Responder

                  • Joder mendi, mira lo q tenia escrito
                    eso muy de otros tiempos Corvo, de verdad quieres q el estado invierta en una industria q ya hay en el pais y competir con gigantes como china japon o la india. Hoy en dia no hay independencia, todo esta interconectado, para mantener una siderurgia basica hay q tener disponibles hierro y carbon baratos, y puestos a importar pues importas el acero y te ahorras los daños medio ambientales de la extraccion del mineral

                    Comentario por Emilio Fernandez — 18 diciembre 2017 @ 0:34 | Responder

  4. Co que mola darlle ó sacho… Imos pro monte a cultivar patacas bio!

    La verdad es que cae de cajón. No imagino a una pyme construir aquí el A380…

    Comentario por wenmusic — 15 diciembre 2017 @ 8:58 | Responder

    • Pois… dígoche unha cousa: eu estoy desexando estar de novo na aldea e poder coller o sacho. Cando estou na finca, desconecto, e estou como un bendito eu cos meus arboliños, sen meterme con ninguén. 🙂

      Comentario por Mendigo — 15 diciembre 2017 @ 12:12 | Responder

  5. http://antonioaretxabala.blogspot.com.es/2017/12/polibio-chiflado-ante-el-peak-oil.html Aqui creen que el cuento ese que cuentas no será…

    Comentario por Manuel Amigo (@lelo_amigo) — 15 diciembre 2017 @ 18:44 | Responder

    • Pues soy muy poco apropiado para el oficio de cuentacuentos, la verdad. Tengo muy poca gracia y demasiado apego por la realidad.

      Qué cuento he contado, sin percatarme de ello? Que no será el qué? Un sistema socialista? Pues no, probablemente no, pero en todo caso dependerá de la voluntad del pueblo, mal que le pese a las charlatanadas determinísticas que enlazas. Alguien que se jacte de conocer el futuro, o es muy listo, o es muy tonto. Sabiendo que los segundos son muco más abundantes que los primeros, por mera probabilidad…

      Comentario por Mendigo — 15 diciembre 2017 @ 19:43 | Responder

  6. Quiza no sea el lugar, pero os recomiendo este blog escribe todos los dias y son entradas muy cortitas http://www.antoniorico.es/?m=0, aunque su punto de entrada es la TV, dice cosas muy interesantes.
    Saludos

    Comentario por Emilio Fernandez — 17 diciembre 2017 @ 16:27 | Responder

    • Yo es que la tele…

      Pero amos, le echo un vistazo (al blog, a la tele ni de broma… es como tomar coca cola después de años sin probarla, me entrarían arcadas).

      Comentario por Mendigo — 17 diciembre 2017 @ 22:32 | Responder


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