La mirada del mendigo

11 enero 2018

Elon Musk se lleva la fama, otros cardan la lana

Filed under: Tecnología — Nadir @ 18:06

El advenimiento de otro tecnomesías como Steve Jobs. La diferencia entre cualquier otro charlatán de feria es que éstos han logrado congregar una grey que les ríe las gracias y hace rica y poderosa a su Iglesia.

Según el Evangelio tecnooptimista, Elon Musk es un genio que ha venido a salvar el mundo con sus fabulosas invenciones (y, de paso, forrarse), y fruto de esa genialidad han surgido los coches del futuro con una tecnología disruptiva que sólo Tesla posee.

Como diría un gringo castizo… bullshit!

Tesla no tiene ninguna tecnología que le haga ser especial: le compra baterías a un tercero, las junta por miles para formar un pack y las coloca en un vehículo con chasis de aluminio, alas de gaviota y asistencias a la conducción. Y el conjunto, lo vende a un precio con el que no consigue cubrir gastos. Igual que el resto de coches eléctricos fabricados, con la salvedad de que Tesla no puede compensar estas pérdidas con los beneficios de la venta de coches convencionales y no tiene más remedio que emprender una huida hacia adelante, sacando de la chistera nuevos productos que incrementan sus pérdidas. Un esquema Ponzi de libro.

Hoja de Balance de Tesla del 2013 al 2016 en millones de US$, más los 3 primeros trimestres de 2017 (el Q4 se avizora demoledor).

Ventas: 2.013 — 3.200 — 4.064 — 7.000 — 8469

Muy bien, van creciendo a buen ritmo.

Beneficio operativo: -61 — -187 — -717 — -667 — -1.034

Ops! Crecen ventas pero pierde mucho dinero. Y lejos de esas cantinelas de economías de escala… cuando más vende, más pierde.

¿Cómo puede seguir funcionando una empresa que pierde dinero por centenares de millones cada año? Endeudándose, claro está (amén de ampliaciones de capital).

Gasto en intereses de la deuda: -33 — -100 — -117 — -164 — -339

Y bottom line, como dicen los gringuitos…

Beneficio neto: -121 — -330 — -336 — -619 — -1.285

Por eso tengo tan claro que la quiebra de Tesla es, si no inminente, sí cuestión de tiempo. Si mucho no cambian las cosas y consiguen encontrar el camino de la rentabilidad, y desde luego ponerse con el desarrollo de juguetes a pilas cada vez más absurdos, como el camión, el SUV o la ranchera no parece desde luego la vía, no hará falta más que esperar a que la gravedad actúe y ponga las cosas en su sitio.

Y es que Tesla no es una marca con una tecnología avanzada, para empezar, porque no puede costeársela. Inversión en I+D de algunas marcas de automoción el pasado año:
VW: 13.672 M€
Toyota: 7.966 M€
Renault: 2.370 M€
Tesla: 701 M€ (el 2016, 603 M€ el anterior, 390 M€ en 2014, 195 M€ en 2013…).

Por supuesto, el esfuerzo investigador de Tesla es loable en relación a su tamaño (un 12% en ventas, por un 7,3% de VW), pero ni por asomo puede compararse al potencial investigador de los principales fabricantes. Así que todo lo que pueda desarrollar Tesla, hace tiempo que lo tienen trillado las grandes marcas. De hecho, la clave tecnológica de su producto son las baterías, unas baterías que fabrica Panasonic que es quien de verdad ha investigado y posee el conocimiento y las patentes para producirlas. Lo que los incluye en un selecto grupo de fabricantes de baterías de litio (A123, Sony, LG Chemical, Samsung SDI, ATL…), que son realmente los que tienen la sartén por el mango (y van asacar tajada) del coche a pilas.

En realidad, las similitudes con Apple son muchas. Por ejemplo, recientemente Samsung ha anunciado la entrada en producción de su teléfono con pantalla plegable, y Apple para contraatacar… le ha pedido a LG Display que le fabrique una así. En la era de la economía espectáculo en que USA está sumergida, las marcas gringas ponen la imagen, pero la carga tecnológica la ponen empresas japonesas, coreanas, chinas o taiwanesas. Y cada vez se están dando más cuenta que no necesitan para nada al cowboy fanfarrón en su alcoba y emprenden la aventura en solitario (Huawai, Xiaomi, Haier…).

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A ver, una ronda de reconocimiento.

¿Quién es este botarate?

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¿Y este carapatata?

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¿Y este petimetre?

Este último, que no le conocen más que en su casa a la hora de comer, es el presidente de Mitsubishi Heavy Industries, la empresa que está construyendo el L0, el tren del Chūō Shinkansen.

Vamos a hacer la prueba:

Metemos “Hyperloop” en Google y nos devuelve… 9.440.000 resultados.
Tecleamos”Chuo Shinkansen”, enter, y… 22.600 resultados.

Es curioso que sea mucho más popular la paja mental de Musk, por ahora sin aplicación práctica ninguna (ni se la espera), que no un tren real cuyo trazado lleva en construcción desde 2014 y se prevé que entre en operación comercial en 2027 uniendo Tokio y Nagoya en 40 minutos (la segunda parte del trazado, hasta Osaka, se empezará a construir cuando finalice la primera, porque los costes de construcción son bestiales, casi todo el trazado transcurre bajo tierra).

¿Similitudes? El Hyperloop es un maglev, como el L0. Aquí acaba el parecido. El Hyperloop propone pequeñas lanzaderas discurriendo por un conducto de vacío a 970km/h. El Chūō Shinkansen tiene un formato de tren convencional con 12 vagones, que desplaza a una velocidad comercial de 505 km/h. Pero la principal diferencia es que es el tren bala japonés ES REAL. De hecho, ya el prototipo ha rodado a 603 km/h por un tramo de pruebas de 25km que será integrado en el trazado hacia Nagoya.

Sin aspavientos ni alharacas, pero los japos (y otras naciones orientales) van cardando la lana, donde occidente sólo aporta histriones y fanfarria (y el resto del mundo, ni eso).

Cada pueblo…

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