La mirada del mendigo

9 marzo 2018

China: trolleando el sistema

Filed under: Economía — Nadir @ 19:42

Hace ya unos años empecé a percatarme que al timón del inmenso navío que es la economía china, una vez escarmentados de florituras ideológicas, habían situado a gente realmente competente. Libres de los prejuicios y supersticiones que la doctrina neoliberal impone en Occidente, haciendo del pragmatismo bandera, han hecho suya la máxima de gato negro, gato blanco, lo importante es que cace ratones.

En China, la propiedad del suelo es pública (el Estado concede permisos para su uso), sin embargo, empresas públicas chinas salen con los bolsillos llenos a comprar grandes extensiones de tierras fértiles y bien irrigadas en países pobres.

Hace poco comentaba cómo la china Geely se había convertido en la mayor accionista de Daimler AG (Mercedes-Benz…), después de tragarse otras míticas marcas europeas: Lotus y Volvo. Sin embargo, si una compañía extranjera quiere producir coches en China, tiene que asociarse a una local (para aprovecharse del conlcimiento adquirido en ese maridaje forzado). Ni hablar por supuesto de intentar hacerse con el control de una compañía china (muchas de las cuales son, de hecho, de propiedad estatal).

Sin salir del ámbito de la automoción, China National Chemical Corp (ChemChina) compró en 2015 la italiana Pirelli, y poco después la misma compañía dió la gran campanada anunciando la compra del gigante Syngenta , líder en biotecnología. ChemChina es, por cierto, una empresa de capital público (de esas que se dice que no funcionan y hay que privatizar).

Y la jugada maestra de todas estas adquisiciones, aprovechándose que las economías occidentales están sumidas en el fervor liberalista mientras China aplica un inteligente proteccionismo, es con qué dinero se han realizado todas estas compras: deuda. Montañas de deuda que llevan los múltiplos de endeudamiento de las empresas chinas a un extremo más allá del absurdo, en el terreno de lo grotesco. Empresas públicas enchufadas directamente al grifo de crédito de una banca también controlada por el Estado, un Estado que tiene la capacidad de “imprimir” todos los yuan que desee. El truco es tan sencillo y poderoso como que el Estado chino “imprima papelitos” (aún más simple, porque la inmensa mayoría de la masa monetaria son apuntes en cuenta, así que sólo hay que teclear una cifra en el ordenador), dárselos a tu banco para que a su vez se los preste a tu empresa, guardando así las apariencias frente al enemigo de narices gordas, cambiar esos papelitos a los que el mismo Estado dota de valor por euros o dólares y, con los bolsillos llenos, salir por el mundo adelante haciendo compras de activos estratégicos para el futuro de la economía china.

Imprimir papelitos a mansalva tiene, bien es verdad, un pequeño inconveniente: induce la depreciación de la divisa local (además de producir inflación, pero como esos yuanes van camino del exterior, en todo caso exportan inflación a los mercados de capitales extranjeros). Pero realmente, esta depreciación (en cualquier caso, controlada, por la cotización del remimbi es de fluctuación sucia) es un fenómeno deseable, pues contrarresta la tendencia a la apreciación del remimbi fruto del generoso superávit comercial que mantiene China con el resto del mundo, apreciación que erosionaría la competitividad de la economía china.

Dicho de otra forma, a China le sale gratis lanzarse a comprar activos en el resto del mundo, financiándolos con una ilimitada capacidad de generar deuda. De hecho, el problema sería no hacerlo, pues revalorizaría el remimbi y sufriría su maquinaria exportadora.
Un sistema tan simple y poderoso como un fenómeno atmosférico, que ha identificado y se aprovecha de las debilidades del paradigma económico dominante en el mundo. Chapeau!

La cuestión es que, para poder defenderse, la víctima tendría que abjurar de su credo y, por ahora, prefiere ser fagocitada a cuestionarse el dogma.

Cada pueblo…

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