La mirada del mendigo

16 marzo 2018

El declive de los anfibios o el silencio de los primeros vertebrados terrestres

Filed under: Ecología — Sr. Moñoño @ 22:39

 

Esta fuerza del mal. ¿De dónde viene?

¿Cómo se ha introducido aquí?

¿De qué semilla, de qué raíz procede?

¿Quién es el responsable?

¿Quién nos mata?”

James Jones

Todo comenzó en el año 1989, en la localidad inglesa de Canterbury, en los actos del Primer Congreso Mundial de Herpetología. En los animados corrillos que se gestaban en los interludios del apretado programa de conferencias, comunicaciones y pósters, un preocupante asunto se iba haciendo cada vez más presente en el seno de aquellas improvisadas charlas: el alarmante descenso o incluso la desaparición de poblaciones de anfibios, otrora comunes o abundantes, que un buen número de herpetólogos venían detectando a lo largo de los últimos lustros; y lo que era aún peor, la aparente extinción, durante ese mismo período de tiempo, de una apreciable cantidad de especies. El fenómeno parecía abarcar las cuatro esquinas del planeta, pero presentaba tintes de extrema gravedad en zonas geográficas concretas que iban desde las exuberantes junglas del sur de Asia, hasta las pluviselvas tropicales en zonas montañosas de Centro y Sudamérica, pasando por remotas regiones del continente australiano o lugares montañosos e igualmente apartados de Norteamérica.

Aunque las referencias históricas sobre la disminución de poblaciones de ciertas especies de anfibios no eran desconocidas, caso de la rana leopardo (Lithobates onca) en Nevada (Wright & Wright, 1949), de la rana toro americana (Rana catesbeiana) y la rana de patas rojas (Rana draytonii) en California (Jennings & Hayes, 1985) o del sapo de las Grandes Llanuras (Anaxyrus cognatus) en Oklahoma (Bragg, 1960), no se tenían datos lo suficientemente robustos, basados en experimentos de campo realizados a lo largo de series temporales superiores a los 10-15 años, como para discernir sobre si esos declives poblacionales se debían a simples variaciones naturales (las dinámicas poblacionales de muchas especies de anfibios están sujetas a grandes oscilaciones temporales) (Marsh & Trenham, 2001; Marsh, 2001; Tejedo, 2003) o a perturbaciones relacionadas con, por ejemplo, factores climáticos (Pounds & Crump, 1994) o contaminantes (Marco et al., 2001; Cowman & Mazanti, 2000; Marco et al., 1999).

De las varias conclusiones obtenidas a la finalización de aquel congreso, una destacaba por encima de todas: la urgente necesidad de monitorear, mediante protocolos y metodologías comunes, a las poblaciones de anfibios, particularmente a aquellas poblaciones y/o especies que en años anteriores hubiesen experimentado un notable descenso.

PRIMERAS EVIDENCIAS

Pronto comenzaron a surgir los primeros resultados. Uno de los más conocidos es el del sapo dorado de Monteverde (Incilius periglenes). Este pequeño sapo, de un vistoso color anaranjado-amarillento, era un endemismo con un área de distribución de tan sólo unos 10 km². Tan pequeña población contaba con la afortunada casualidad de estar situada, no sólo dentro de los límites de una zona protegida -la Reserva Biológica del Bosque Nublado de Monteverde-, sino dentro de uno de los países del mundo que, al menos oficialmente, más se preocupa por la protección y conservación de su patrimonio natural: Costa Rica.

Descubierto en el año 1966 por el herpetólogo Jay Savage (Savage, 1967), este sapo era, dentro de su restringida área de presencia, un anfibio tan común como discreto. Inactivo durante buena parte del año era habitual ver centenares de ejemplares alrededor de las pequeños encharcamientos temporales que se formaban durante la estación lluviosa, a partir de abril, mes en el que comenzaba el período de apareamientos de la especie. Pero algo comenzó a cambiar en la temporada reproductora de 1987; en aquel año, únicamente fueron observados 133 ejemplares. En el año 1988, 10. En el 1989, 1 ejemplar. Después… el silencio.

+

1521230653665327948415.png

Macho de sapo dorado de Monteverde (Incilius periglenes).

+

Fueron varias las prospecciones que se realizaron en su búsqueda durante los siguientes años. La última en 2004. En ninguna de ellas fue detectado, siquiera, un solo ejemplar. Hoy día, la IUNC (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) da a la especie como extinguida (Savage et al., 2008).

El impacto que causó la desaparición de esta especie en los conservadores de fauna costarricenses fue profundo. Y todos, sin excepción, se hacían las mismas preguntas: ¿Cómo era posible que un animal tan abundante hubiese desaparecido? ¿Cómo era posible que hubiese desaparecido en el transcurso de tan pocos años? ¿Cómo se podía explicar que lo hubiese hecho en un área protegida, en un entorno inalterado? A lo largo de las últimas décadas, han sido varias las explicaciones que se han dado para responder a esas cuestiones: el calentamiento global, la introducción de especies invasoras, las perturbaciones originadas por fenómenos climáticos o las enfermedades emergentes son las principales causas sugeridas (Pounds & Crump, 1994; Savage, 2002). En la actualidad, el evento de El Niño, con un periodo extraordinariamente seco acaecido en los años 1986-1987, es la última causa postulada para explicar tan fulminante desaparición (Anchukaitis & Evans, 2010).

Un infortunio biológico muy parecido al que acabamos de ver recayó sobre otra especie, la rana de Loja (Telmatobius cirrhacelis). Descrita a finales de la década de los 70 por la zoóloga Linda Trueb (Trueb, 1979), esta pequeña rana vivía en los altos, fríos, húmedos y ventosos páramos de la Cordillera Oriental de los Andes, en Ecuador.

+

1521232227017191286493.png

Individuo adulto de rana de Loja (Telmatobius cirrhacelis).

+

Dos años más tarde, en noviembre de 1981, en las lagunas del Compadre, se obtenía una nueva cita para la especie. En julio de 1987 se visitó su localidad tipo, el Abra de Zamora, a 2850 msnm.; no se constató la presencia de ningún ejemplar. En enero de 1990, en mayo de 1992, en febrero de 1994, en diciembre de 1994, en agosto de 1998, en agosto de 1999, en septiembre de 2001 y en el año 2003 se efectuaron minuciosas prospecciones en los lugares donde había sido visto entre 1979 y 1981. En todas ellas se obtuvieron los mismos resultados: el silencio de la especie. La IUNC, desde 2015, lo tiene catalogado como posiblemente extinguido. Las causas de su probable extinción parecen apuntar a una serie de eventos atmosféricos anormales como altas temperaturas, escasez de lluvias y períodos de sequía que pudieron provocar no sólo la muerte directa de un buen número de ejemplares, sino el aumento de la virulencia de agentes patógenos causantes de varias enfermedades y anomalías, entre ellas una que con el tiempo se ha revelado como enormemente devastadora para los anfibios: la quitridiomicosis, cuyo agente infeccioso es un hongo, el Batrachochytrium dendrobatidis. Además de ésta, otras tres especies (de las 64 que forman la familia Telmotobiidae) están posiblemente extinguidas (Merino-Viteri et al., 2005).

En el otro extremo del Pacífico, en la enorme isla-continente de Australia, la suerte no iba a ser diferente para dos asombrosas especies de ranas. Una de ellas, la rana gástrica meridional (Rheobatrachus silus), vivía en el sudeste del estado de Queensland, en las corrientes de arroyos situados entre los 350 y los 800 msnm. Fue descubierta en mayo de 1972 por el también zoólogo David Liem (Liem, 1973). A simple vista parecía una rana cualquiera, pero un año más tarde ocurrió un hecho verdaderamente insólito.

+

15212322532771093205214.png

Hembra de rana gástrica meridional (Rheobatrachus silus) con recién metamorfoseado a punto de ser “dado a luz”.

+

No, no es una rana comiéndose a otra rana más pequeña. Es una rana dando a luz a su descendencia. Las hembras de esta rana, una vez que los huevos eran fecundados por el macho, los engullía, alojándolos en la cavidad estomacal. Una vez allí, un compuesto químico que formaba parte de la cubierta gelatinosa de los huevos impedía que las paredes estomacales de la hembra segregasen los habituales jugos gástricos, fundamentales para realizar el proceso digestivo. La hembra, durante ese período, no se alimentaba. Es decir, el estómago quedaba convertido en una cavidad uterina. Pasado un mes y medio eclosionaban los huevos, las larvas que emergían de ellos realizaban todo su desarrollo larvario, se metamorfoseaban y, al final, convertidas en pequeñas ranas, acababan siendo alumbradas por la boca.

En los años posteriores la especie siguió siendo objeto de estudio. En el año 1976 se realizó una estima poblacional en la cabecera de uno de los arroyos en los que habitaba. En los años posteriores continuó siendo vista en los medios fluviales que ocupaba… hasta 1979, año a partir del cual aquellas ranas desaparecieron como por arte de ensalmo. Dos años más tarde, en 1981, fue visto un único ejemplar en la zona de Blackall Range (Richards et al., 1993). En los meses siguientes se realizaron intensos muestreos con el objeto de encontrarla (Hines et al., 1999). No hubo ningún resultado positivo. Por último, en noviembre del año 1983, en los laboratorios de una universidad australiana, moría un ejemplar que había sido mantenido en cautividad. Era el último representante de la especie.

La rana gástrica norteña (Rheobatrachus vitellinus) era, junto a la especie precedente, el otro miembro conocido del género Rheobatrachus. Fue descubierta para la ciencia en el año 1984 (Mahony et al., 1984) y al igual que su pariente meridional, vivía en el estado de Queensland, más concretamente en un sector de selva tropical de unos 500 km², dentro de los límites del Parque Nacional de Eungella.

+

15212336541971354010512.png

Arroyo en el Parque Nacional de Eungella, Australia.Hábitat típico de la extinta Rheobatrachus vitellinus.

+

15212337514482084878990.png

De mayor tamaño que su pariente meridional, Rheobatrachus vitellinus desapareció de la faz del planeta sólo año y medio después de ser descubierto por la ciencia.

+

Al igual que en su pariente extinguido, el proceso de incubación tenía lugar en el estómago, mientras que el alumbramiento se completaba a través de la cavidad bucal. Pero a diferencia de Rheobatrachus silus, en esta especie no se observó que sus huevos inhibieran los jugos gástricos del estómago. Simple y llanamente, las hembras en período de gestación, evitaban la digestión de los huevos y de las larvas nacidos de ellos recubriéndolos con mucosidad. El hecho de que fuera descubierta un año después de la extinción de su congénere sureño, produjo una enorme alegría entre la comunidad de herpetólogos australianos. Año y medio después la alegría había desaparecido (McDonald, 1990). La especie estaba extinta en su medio natural. A lo largo de los tres años posteriores, los pocos ejemplares cautivos fueron falleciendo a medida que cumplían su esperanza de vida. En el año 1988 moría el último ejemplar. Después, otra vez, el silencio.

Durante varios años se analizaron las posibles causas de la desaparición de las ranas de incubación gástrica. Se plantearon alteraciones en el hábitat, recolección masiva de ejemplares, sequías, inundaciones, inusitadas tasas de depredación, estrés, enfermedades… . Hoy día, y debido a que han sido analizadas numerosas muestras procedentes de seis especies de anfibios australianos extintos en ese mismo período, se cree que la causa más probable es la misma que llevó a éstas y a otras especies a su total desaparición: el hongo quitridio Batrachochytrium dendrobatidis. Y es que, con el tiempo, este hongo, extendido ya por los cinco continentes, y del que todavía no se tiene muy claro cómo ha podido extenderse por tantísimas regiones del planeta, se ha desvelado, junto con la pérdida de hábitat y la introducción de especies alienígenas, como la razón primordial de la rarefacción y/o extinción de numerosas poblaciones y especies de anfibios.

EVIDENCIAS DEFINITIVAS Y SITUACIÓN ACTUAL

A lo largo de la década de los 90, no dejaron de realizarse estudios de campo en los que se evidenciaban las tendencias poblacionales negativas de un cada vez mayor número de especies. Pero no fue hasta el inicio del nuevo milenio, mediante un breve pero sustancioso artículo elaborado a partir de los datos obtenidos a través de series temporales largas, en algunos casos de hasta 30 años (Houlahan et al., 2000), cuando se proporcionó la certeza definitiva: los anfibios, efectivamente, estaban desapareciendo de todo el mundo.

En la Península Ibérica, las primeras evidencias de la llegada del hongo se sustanciaron en mortandades masivas de larvas y metamórficos de sapo partero común (Alytes obstetricans) registradas en el año 1995, en una zona del norte de Burgos (Barbadillo, 1999). Paralelamente en el Pirineo oscense, concretamente en el ibón de Piedrafita, se constató el que, afortunadamente, ha sido hasta ahora el único caso de mortalidad atribuido a la enfermedad de la “pata roja”, una suerte de infección causada por la bacteria Aeromonas hydrophila (Márquez et al., 1995). En este caso, la especie afectada volvió a ser Alytes obstericans, taxón que volvió a ser víctima, en el año 1997, en el Parque Natural de Peñalara, de un nuevo episodio de mortandad masiva provocada por B. dendrobatidis. La ola de contagios se repitió en los años 1998 y 1999, al punto de hacer desaparecer a las larvas de esta especie de la práctica totalidad de las masas de agua donde se reproducía (Bosch, et al., 2001). Afortunadamente, el resto de las especies presentes en el parque no se vieron afectadas. En la actualidad, y después de importantes esfuerzos de conservación, las poblaciones guadarrameñas de este pequeño sapo continúan recuperándose de aquella tremenda debacle poblacional.

+

15212351383231645663950.png

Macho de sapo partero (Alytes obstetricans) transportando la puesta. Obsérvense las larvas en el interior de los huevos en un avanzado estado de desarrollo.

+

Durante los últimos años se han seguido produciendo acontecimientos similares, tanto aquí como en otras zonas del globo. En la Península Ibérica se han detectado nuevos episodios de mortandades masivas en el Parque Nacional de los Picos de Europa y en el pontevedrés embalse de Pontillón (Price et al., 2014), o en la portuguesa sierra de Estrela (Rosa et al., 2017). En éstos y otros casos se ha documentado que el agente causante es un tipo de iridovirus del género Ranavirus. Estos virus son los responsables de sucesos similares en zonas de Norteamérica, China, Australia, Venezuela o Gran Bretaña (Green et al., 2002; Collins et al., 2003; Jancovich et al., 2005), lugares donde no sólo se ha comprobado su afección a distintas especies de anfibios, sino al resto de clases de vertebrados como reptiles, peces, mamíferos y aves.

Por si esto fuera poco, en al año 2013 se describió un nuevo agente patógeno, un nuevo hongo emparentado con el anterior, el Batrachochytrium salamandrivorans. Este único organismo, en muy pocos años, ha extinguido la totalidad de las poblaciones de salamandra común (Salamandra salamandra) así como las de otras especies de urodelos ( Lissotriton sp., Ichthyosaura alpestris, Triturus cristatus) en amplias zonas de Bélgica y Holanda (Martel et al., 2013). En este caso se sospecha que el origen de la enfermedad está en el comercio que se realiza con anfibios originarios del continente asiático.

Es evidente que no sólo son las enfermedades producidas por bacterias, virus y hongos las que están diezmando a los anfibios en todo el mundo. Muchos otros son los problemas que les afectan: pérdida o deterioro de sus hábitats (urbanismo, plantaciones silvícolas, incendios, desecación de hábitats acuáticos…), introducción de especies alóctonas, vertidos, contaminación, uso de biocidas, cambio climático, aumento de la radiación ultravioleta, captura para su comercio… (Galán, 1999) .

A lo largo de las últimas décadas, y a medida que se ha ido profundizando en el conocimiento de las más de 7.800 especies de anfibios y en los factores que las afectan negativamente, no ha hecho más que aumentar la alarma sobre el futuro de esta clase de animales (Stuart et al., 2008; Galán, 2015). Hoy en día sabemos que con un 41% de especies amenazadas son la clase de vertebrados con un futuro más comprometido. Cuatro de cada diez especies de anfibios están en serio peligro de desaparecer.

El escaso interés que suscita en amplios sectores de la sociedad la conservación de la Naturaleza en general, y de la protección de la fauna en particular, se ve colmado con noticias que tratan sobre los peligros a los que se ven sometidos linces, lobos, águilas, ballenas, leones u otras especies de macrovertebrados. Es evidente que al lado de mamíferos y aves, para el gran público, y por degracia también para la Administración, los anfibios no son más que meros figurantes en el escenario de la vida. Sin embargo, cometeríamos un grave error y una grave injusticia condenándolos a su desaparición. Ellos fueron, hace casi 400 millones de años, los primeros vertebrados terrestres en conquistar la tierra firme. Ellos fueron los primeros que hicieron posible que nosotros ahora estemos aquí. Ellos fueron unos de los principales artífices en prodigar el asombroso fenómeno de la vida en este planeta: el mayor espectáculo jamás concebido.

Y ahora, y antes de finalizar con las pertinentes referencias bibliográficas, un breve consejo de utilidad pública.

+

+

REFERENCIAS

Anchukaitis, K. J. & Evans, M. N. (2010): Tropical cloud forest climate variability and the demise of the Monteverde golden toad. Proceedings of the National Academy of Sciences USA, 107: 5036-5040.

Barbadillo, L. J. (1999): El declive mundial de los anfibios. Biológica, 39: 58-61.

Bosch, J.; Martínez-Solano, I. & García-París, M. (2001): Evidence of a chytrid fungus infection in the decline of the midwife toad (Alytes obstetricans) in protected areas of Central Spain. Biological Conservation, 97: 331-337.

Bragg, A. N. (1960): Population fluctuation in the amphibian fauna of Cleveland County, Oklaoma during the past twenty-five years. Southwestern Naturalist, 5: 165-169.

Collins, J. & Storfer, A. (2003): Global amphibian declines: sorting the hypotheses. Diversity and Distributions, 9: 89-98.

Cowman, D. F. & Mazanti, L. E. (2000): Ecotoxicology of “new generation” pesticides to amphibians. En: Ecotoxicology of Amphibians and Reptiles. Sparling, D. W., Linder, G., Bishop, C. A. (eds.). Society of Environmental Toxicology and Chemistry (SETAC), Pensacola: 233-268.

Galán, P. (1999): Conservación de la herpetofauna gallega. Situación actual de los anfibios y reptiles de Galicia. Universidade da Coruña. Monografía 72. A Coruña. 286 pp.

Galán, P. (2015): Los anfibios y reptiles extinguidos. Herpetofauna desaparecida desde el año 1500. Universidade da Coruña. Monografía 155. A Coruña. 512 pp.

Green, D. E.; Converse, K. A. & Schrader, A, K. (2002): Epizootiology of sixty-four amphibian morbidity and mortality events in the USA. 1996-2001. Annals of the New York Academy of Science, 969: 323-339.

Hines, H.; Mahony, M. & McDonald, K. ( 1999): An assesment of frog declines in wet subtropical Australia. En: Declines and Disappearances of Australian Frog. Campbell, A. (ed.). Environment Australia. Camberra: 44-63.

Houlahan, J. E.; Findlay, C. S.; Schmidt, B. R.; Meyer, A. H. & Kuzmin, S. L. (2000): Quantitative evidence for global amphibian population declines. Nature, 404: 752-755.

Jancovich, J. K.; Davidson, E. W.; Parameswaran, N.; Mao, J.; Chinchars, V. G. Collins, J. P.; Jacobs, B. I. & Sorfer, A. (2001): Evidence for emergence of an amphibian iridoviral disease because of human-enhaced spread. Molecular Ecology, 14: 213-224.

Jennings, M. R. & Hayes, M. P. (1985): Pre-1900 overharvest of california red-legged frogs (Rana draytonii): the inducement for bullfrog (Rana catesbeiana) introduction. Herpetologica, 41(1): 94-103.

Liem, D, S, (1973): A new genus of frog of the family Leptodactylidae from SE Queensland, Australia. Memoirs of the Queensland Museum, 16: 459-470.

Mahony, M.; Tyler, M. J. & Davies, M. (1984): A new species of the genus Rheobatrachus (Anura: Leptodactylidae) from Queensland. Transactions of the Royal Society of South Australia, 108: 155-162.

Marco, A.; Quilchano, C. & Blaustein, A. R. (1999): Sensitivity to nitrate and nitrite in pond-breeding amphibians from the Pacific Northwestern, USA. Environmental Toxicology and Chemistry, 18: 2836-2839.

Marco, A.; Cash, D.; Belden, L. K. & Blaustein, A. R. (2001): Sensitivity to urea fertilization in three amphibian species. Arc. Environ. Contam. Toxicol., 40: 406-409.

Márquez, R.; Olmo, J. L. & Bosch. J. (1995): Recurrent mass mortality of larval midwife toads Alytes obstetricans in a lake in the Pyrenean Mountains. Herpetological Journal, 5: 287-289.

Marsh, D. M. (2001): Fluctuations in amphibians population: a meta-analysis. Biological Conservation, 101: 327-335.

Marsh, D. M. & Trenham, P. C. (2001): Metapopulation dynamics and amphibian conservation. Conservation Biology, 15(1): 40-49.

Martel, A.: Spitzen-van der Sluijs, A.; Blooi, M.; Bert, W.; Ducatelle, R.; Fisher, M. C.; Woeltjes, A.; Bosman, W.; Chiers, K:; Bossuyt, F. & Pasmans, F. (2013): Batrachochytrium salamandrivorans sp. nov., causes lethal chytridiomycosis in amphibians. Proceedings of the National Acedemy of Sciences, 110: 15325-15329.

McDonald, K. R. (1990): Rheobatrachus Liem and Taudactylus Straughan & Lee (Anura: Leptodactylidae) in Eungella National Park, Queensland: Distribution and decline. Transactions of the Royal Society of South Australia, 114: 187-194.

Merino-Viteri, A.; Coloma, L. A. & Almendáriz, A. (2005): Los Telmatobius de los Andes de Ecuador y su disminución poblacional. En: Estudios sobre las ranas andinas de los géneros Telmatobius y Batrachophrynus (Anura: Leptodactylidae). Font, E., Lluch, J., Lavilla, E. O., de la Riva, I. (eds.). Monografías de Herpetología, vol. 7. Asociación Herpetológica Española. Valencia: 9-37.

Pounds, J. A. & Crump, M. L. (1994): Amphibian declines and climate disturbance: The case of the golden toad and the harlequin frog. Conservation Biology, 8(1): 72-85.

Price, S. J.; Garner, T. W.; Nichols, R. A.; Balloux, F.; Ayres, C.; Mora-Cabello de Alba, A. & Bosch, J. (2014): Collapse of amphibian communities due to an introduced Ranavirus. Current Biology, 34: 2586-2591.

Richards, S. J.; McDonald, K.R. & Alford, R. A. (1993): Declines in populations of Australia´s endemic tropical rainforest frogs. Pacific Conservation Biology, 1: 66-77.

Rosa, G. M.; Sabino-Pinto. J.; Laurentino, T. G.; Martel, A.; Pasmans, F.; Rebelo, R.; Griffiths, R.; Stöhr, A.; Marschang, R. E.; Price, S. J.; Trenton, W. J. G. & Bosch, J. (2017): Impact of asynchronous emergence of two letal pathogens on amphibian assemblages. Scientific Reports, 7: 43260. doi: 10.1038/srep43260.

Savage, J. M. (1967): An extraordinary new toad (Bufo) from Costa Rica. Revista de Biología Tropical, 14: 153-167.

Savage. J. M. (2002): The amphibian and reptiles of Costa Rica. A Herpetofauna between two Continents, between two Sea. University Chicago Press, Chicago, Illinois. 516 pp.

Savage, J. M.; Pounds, J. A. & Bolaños, F. (2008): Incilius periglenes. IUCN Red List of Threatened Species. Version 2014.2 <www.iucnredlist.org>

Stuart, S. N.; Hoffmann, N.; Chanson, J. S.; Cox, N. A.; Berridge, R. J.;Ramani, P. & Young, B. E. (eds.) (2008): Threatened amphibians of the World. Lynx Edicions, Barcelona, Spain; IUCN, Gland, Switzerland & Conservation International, Arlington, Virginia, USA. 758 pp.

Tejedo, M. (2003): El declive de los anfibios. La dificultad de separar las variaciones naturales del cambio global. Munibe, 16: 21-43.

Trueb, L. (1979): Leptodactylid frog of the genus Telmatobius in Ecuador, whit the description of a new species. Copeia, 1979(4): 714-733.

Wright, A. H. & Wright, A. A. (1949): Handbook of Frogs and Toads of the United States and Canada. Comstock, Ithaca, New York. 670 pp.

Anuncios

42 comentarios »

  1. Sr. Moñoño

    No puedo más que felicitarle por su erudita entrada de la que he disfrutado en esta mañana de sábado aunque cierto es que me ha producido profunda desazón conocer más a fondo el gran merderal en que como especie supuestamente inteligente nos estamos metiendo nosotr@s solit@s por el disparatado uso y abuso sobre un medio tan generoso, bello y único. A Gaia, nuestra madre común, la estamos matando poco a poco poniendo insensatamente en marcha mecanismos de retroalimentación que estamos pagando y aún pagaremos más caros en un futuro nada lejano. Ya hace tiempo que hecho de menos las abejas que abundantemente venían atraídas por los geranios de la terraza tan solo unos años atrás, ahora si acaso algún ejemplar muy de cuando en cuando medio desorientado. En fin, gracias señor Moñoño por hacernos un poco más conscientes sobre tema tan trascendente y desde aquí mi más sentido pésame al mundo de los batracios del cual desconocía su papel de parias baqueteados del mundo animal. Felicidades por la entrada y ánimos para seguir compartiendo tan precioso tiempo y conocimiento con nosotros.

    PD: De paso también aprovecho para alabar su fino paladar y sentido cívico al proveernos de consejos tan cabales como provechosos. Ya puestos le planto aquí mesmo una de bivalvos…

    …delicada y con mensaje.

    Usted es de los mios!! 😉

    Comentario por Fouche — 17 marzo 2018 @ 10:15 | Responder

    • Si quieres que te diga la verdad, son muy pocas las esperanzas que albergo respecto al futuro de la vida, al menos tal y como la conocemos hoy, en la Tierra. Fíjate que fue en esos años 80 cuando se comenzó a hablar sobre el tremendo deterioro que estaban experimentando amplias comunidades de anfibios en determinadas zonas del planeta. Hoy en día, aquellos primeros presagios se han visto claramente confirmados. Pues bien, en la actualidad, o más bien desde hace no demasiado tiempo, son muchas las voces que alertan sobre lo que se ha dado en llamar la Sexta Extinción, un período de extinciones en masa provocadas por la actividad humana, y que sólo es comparable a las otras grandes extinciones que ha sufrido el planeta a lo largo de su historia.
      Tristemente, estoy convencido que esa Sexta Extinción, en un futuro muy próximo, se hará efectiva. Tan efectiva como el negro presente que se pronosticó para los anfibios en aquellos finales de los ochenta.

      Y aprecio mucho que hayas valorado mi mensaje. Y agradezco aún más tu elegante y refinada pincelada musical. La verdad es que ya son demasiados los años que llevamos soportando el mal gusto musical del que hasta ahora era el único dueño y señor de este blog. ¡¡A partir de ahora van a cambiar muchas cositas en esta bitácora!! Me comprometo, al menos en aquellas entradas de mi autoría, a ofrecer una cuidadísima selección de las mejores obras musicales de ayer, de hoy y de siempre. Se acabó el tener que soportar los aborrecibles e insoportables gustos musicales de ese pequeño dictador que ahora mismo se encuentra por tierras catalanas.

      ¡¡UN PLACER SER DE LOS TUYOS!!

      ¡¡Una abraçada, boniquet!!

      Comentario por Sr. Moñoño — 17 marzo 2018 @ 15:59 | Responder

      • Se fue a juntar el hambre con las ganas de comer. Vaya par…

        Comentario por Nadir — 17 marzo 2018 @ 21:50 | Responder

      • Si esto fuera un aula y yo el maestro, os sentaría a cada uno en pupitres lo más distantes posible. Si ya sois insoportables por separado… 😛

        Comentario por Nadir — 17 marzo 2018 @ 22:12 | Responder

  2. Probablemente podamos llegar a sobrevivir sin anfibios. Como lo hacemos sin dinosaurios. El problema es que no son la excepción sino la regla. Mi padre siempre trajo miel casera a casa. De su colmena. Desde que mi abuelo nos dejó el cuidó de esos enjambres. Ahora nos dejó él y yo no tengo enjambres que cuidar. Hace ocho años desaparecieron. Colocó un nuevo enjambre y de nuevo desapareció. Ya no hay abejas donde siempre las hubo. Y os prometo que no es una zona devastada por la contaminación o la civilización. Más bien al contrario, increíblemente remota para ser la península ibérica.
    Herpetologos y anfibios. Entomologos y abejas… A lo mejor pronto descubrimos causalidades todavía desconocidas en los ecosistemas que están siendo destruidos. O incluso, Cuando la diversidad disminuya lo suficiente, un solo virus bien diseñado por el azar podría tener la oportunidad de acabar con todo… Todo? No.siempre nos quedarán las cucarachas y los Tardigrados.

    Comentario por Roberto — 17 marzo 2018 @ 10:24 | Responder

    • Sí, sobrevivimos sin dinosaurios, y probablemente podríamos llegar a sobrevivir sin anfibios. Como también lo podríamos hacer sin democracia, sin literatura, sin cine, sin teatro, sin ciencia… de hecho, así lo hizo esta especie nuestra durante miles de años. El problema es que, y creo que estaremos todos de acuerdo, vivir en un mundo tal no sería vivir, sino como bien dices, sobrevivir. Sobrevivir en un mundo de mierda.

      Si, los anfibios no son la excepción. Pero hay una cosa muy importante que nos están diciendo los anfibios con su desaparición. Son animales muy sensibles, con pieles finas, delgadas y muy permeables, susceptibles a alteraciones que se producen en los medios terrestres y acuáticos en los que desarrollan su vida. Su desaparición nos está indicando algo. Algo muy serio.

      Es muy interesante lo que comentas sobre el destino que han sufrido esos colmenares. Te enlazo un artículo de reciente aparición que trata de la preocupante disminución, observada en las últimas décadas, de insectos voladores en 63 áreas protegidas de Alemania.

      http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0185809

      Un saludo.

      Comentario por Sr. Moñoño — 17 marzo 2018 @ 16:20 | Responder

      • ¿Merecerá la pena vivir en un mundo silencioso? La inmensa mayoría de la gente, que vive en su hábitast urbano, ni tan siquiera notaría la diferencia. El mismo impacto que le supondría a un analfabeto ver arder la biblioteca de Alejandría.

        Comentario por Nadir — 17 marzo 2018 @ 21:58 | Responder

        • Por no hablar de aquellos que viven en el medio rural… que, notando la diferencia, les importa un bledo.

          Comentario por Sr. Moñoño — 17 marzo 2018 @ 22:25 | Responder

        • Hay analfabetos y analfabetos. El analfabeto que es consciente de su analfabetismo tiene una posibilidad de dejarlo atrás. Hemos llegado hasta este punto de la historia porque ese grupo siempre ha sido más numeroso que el de los que “ni saben que no saben”. Quizá 7000 millones no. Pero 100 o 200 quedarán. Y sabiendo que el iphone no da la felicidad. Igual no tiene por que ser tan malo. Y si ni 100, ni 50 ni 1, pues tampoco pasa nada. Como decían en Parque Jurásico: “la vida encuentra su camino”. Lo ha encontrado antes de nosotros y lo encontrará después. El problema es nuestro enfoque antropocéntrico del asunto. Por ahora no devastamos una mierda. Cualquier supernova mediocre la lía bastante más parda. Añado un granito de arena musical al enfoque: https://www.youtube.com/watch?v=xQCIU9Kp3Vc ¿Lo clavaron o no lo clavaron?

          Comentario por Roberto — 18 marzo 2018 @ 0:19 | Responder

          • Me acuerdo de la película y de la frase. Es cierto que a pesar de episodios de extinción masiva, algunos tan bestias como las grandes extinciones del Pérmico, la vida, ha conseguido rehacerse. Lo que pasa es que, y siguiendo con la metáfora de Nadir sobre la biblioteca de Alejandría, una cosa es que caiga un meteorito que arrase con todos los libros, y otra es que seamos nosotros mismos los que arrancándoles sus páginas, acabemos con la mitad o más de los libros allí almacenados.
            Aunque al final, tal y como ha ocurrido otras veces, la vida, a partir de esos pocos libros que quedan, consiga escribir millones de libros más, prefiero, mientras esté vivo, tener una biblioteca bien surtida antes que tener una con los estantes medio vacíos. Además, tener un mundo donde sólo haya unas pocas especies muy adaptables, es como tener una biblioteca donde sólo haya best sellers, una biografía de Belén Esteban y las memorias políticas de Esperanza Aguirre.

            Un saludo y gracias por comentar.

            Comentario por Sr. Moñoño — 18 marzo 2018 @ 16:48 | Responder

            • Pues sí, hay diferencia entre una extinción masiva producida por elementos exógenos como una bestial erupción siberiana o un meteorito en el Yucatán y está perfectamente evitable que estamos provocando nosotr@s mism@s a fuerza de pura avaricia. Yo al igual que Daniel soy pesimista y firme defensor de la teoría del Antropoceno como mínimo desde que leí el informe del Club de Roma sobre los limites del crecimiento (1972) allá por mis veinte primaveras. Mucho se rieron de ell@s entonces y cuan acertados estaban en sus previsiones a la vista de lo que acontece. Podemos vivir sin anfibios?; quizás pero aparte de como bien dicen los compañeros viviríamos en un mundo de mierda con una paleta de color restringidisima es que olvidamos con demasiada facilidad (esa alienación tan propia de la vida moderna) que de la Tierra vivimos. Ella nos provee de manera generosa de servicios fundamentales sin los cuales no podríamos si quiera existir como esos maravillosos anfibios (excelentes bioindicadores) que comen toneladas de insectos para su sustento manteniendo bajo control plagas y enfermedades o esas abejitas vector fundamental de algo tan delicado como es la polinización que afecta a toda la cadena trófica incluido nosotr@s mism@s. Baste recordar que todo el progreso de la civilización humana del que tan orgullosos nos sentimos se circunscribe a un periodo de tiempo de apenas 12000 años (Holoceno) que fue posible merced a un patrón climático estable que nos estamos cargando con pleno conocimiento de causa y del que depende nada más y nada menos que nuestro suministro de agua potable y alimento en cantidad y calidad. Triste, muy triste constatar que ni todo el conocimiento del mundo ni la más sofisticada tecnología sirve para que cambiemos el rumbo cuando aún es posible minimizar el daño. A veces me pregunto para que nos bajariamos del árbol.

              Por otra parte y cambiando de tema…..dictador dices?. Que gran verdad hermano, a mi me tenía acobardado y por eso no hacía más que hablar de música folk balcánica, hard rock de los 70, grunge y Prokofiev por disimular y tenerlo contento no fuera a caerme una colleja. Ahora que hemos conseguido romper las cadenas que tan detestable tiranía es hora de reivindicar lo mejor de nuestro acervo erótico fest…..ejem…..quiero decir cultural como ese maravilloso y, para mi desconocido SOTOK a los que sin duda pongo desde ya mismo en el Parnaso de los elegidos para la gloria con ese increíble vídeo de intachable factura que mezcla sin complejos ni rubor la iconografía del “Take on me” de los A-ha, la cantina de Mos Eisley de “Star wars” y un frontman con la voz del alcalde rockero de Oencia y el estilismo y peinado del gran Goyo Ramos…

              DAME, DAME, DAME, TE NECESITOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO……….

              Comentario por Fouche — 19 marzo 2018 @ 0:37 | Responder

              • Y como no hay dos sin tres y por seguir en la línea de la entrada…

                …que si hablamos de batracios y bivalvos me parece de justicia hacer mención a la simpática familia de los lagomorfos.

                Salut per a tothom!! (y dona).

                Comentario por Fouche — 19 marzo 2018 @ 0:44 | Responder

  3. Se cumplen con este artículo mis peores presagios, y lo hacen superando mis temores: los novatos vais a sumir en el ridículo mis entradas. Enhorabuena, compay. Has hecho una entrada técnica, rigurosa… y has conseguido emocionarme.
    Eres muy grande!!!

    Comentario por Nadir — 17 marzo 2018 @ 22:04 | Responder

    • Muchas gracias, Mendiguín. Es justo lo que pretendía. Hacer una entrada rigurosa, pero también lo suficientemente emocional como para tratar de pellizcar alguna conciencia.

      Comentario por Sr. Moñoño — 17 marzo 2018 @ 22:29 | Responder

      • ¿ A quién le importan las banderas después de esto?

        Comentario por Amor — 19 marzo 2018 @ 23:18 | Responder

        • A la mayoría… por desgracia! Es verdaderamente sorprendente la capacidad que tiene el ser humano para estar permanentemente hablando de sí mismo.

          Comentario por Sr. Moñoño — 20 marzo 2018 @ 0:07 | Responder

  4. De todas formas, no puedo compartir el tono pesimista del cierre del artículo. Una gran fracción se declara amante de los animales, cada vez más numerosa y apasionada. Sólo hay que ver el cuidado creciente que dan a sus mascotas, les ponen un abriguito para sacarlos a la calle, un colchón para dormir, asistencia sanitaria regular y comida de la mejor calidad.

    No me cabe duda que con una población cada vez más sensible al sufrimiento animal, con la proliferación de protectoras, organizaciones animalistas y antitaurinas e incluso el avance del veganismo como respuesta a la intolerable explotación a los q son sometidos los animales (espero que también para esto consdideren al Homo sapiens una especie animal más y lo incluyan en su agenda), reaccionará ante el holocausto de anfibios y exigirá que se tomen medidas drásticas para detenerlo.

    😛

    Cinismos aparte (la gente es imbécil). ¿No se ha propuesto ninguna estrategia de lucha, por ejemplo contra ese hongo? ¿Cuál es su origen? Algún fungicida específico que lo ataque… Aunque la primera medida, la más básica, es detener y revertir la degradación de sus ecosistemas. Poblaciones fragmentadas y presionadas por desequilibrios en los ecosistemas supongo que mermarán su resiliencia frente a amenazas como epidemias o alteraciones climáticas. Causas que pueden debilitar el sistema inmunológico de los anfíbios pueden ser desde el empobrecimiento genético debido a esa disminución y fragmentación de poblaciones, fitosanitarios que llegan a las corrientes de agua y son tóxicos para estos animales o simplemente la falta de alimento consecuencia de la profusión en el uso de insecticidas.

    Comentario por Nadir — 17 marzo 2018 @ 22:32 | Responder

    • Por el momento, las medidas que se han propuesto para atajar el avance de B. dendrobatidis son poco efectivas. Todavía no se ha encontrado el medio de acabar con el hongo en el medio natural, que sería, creo, la forma más efectiva de erradicarlo.
      Hay una página muy interesante al respecto.

      https://www.parquenacionalsierraguadarrama.es/es/blogs/sos-anfibios

      En cuanto a su pariente B. salamandrivorans, se ha propuesto terminar con el comercio de anfibios de procedencia asiática. La propuesta, como no podía ser de otra manera, ha sido convenientemente pasada por el forro de los cojones de los legisladores, quienes consideran que es muchísimo más importante el inalienable derecho de la gente a hacer lo que le salga del nabo con el comercio y tenencia de especies, que la conservación de los anfibios a escala mundial.

      Comentario por Sr. Moñoño — 17 marzo 2018 @ 23:20 | Responder

      • Enhorabuena por el post, muy buen resumen de la situación. Sr. Moñoño, ¿qué opinión tienes de los aficionados a los herpetos que cada fin de semana organizan salidas para fotografiar estos animales? Me refiero a los que van levantando piedras, cogen anfibios sin desinfectarse las manos para ponerlos sobre un decorado y sacarles fotos, incluso algunos se los llevan a su casa (no siempre los acaban soltando)… Hay varias asociaciones de esta gente, algunas dirigidas por traficantes de especies exóticas… Quizás la rápida propagación del hongo se deba a estas actividades.

        Comentario por Greg — 20 marzo 2018 @ 16:29 | Responder

        • Muy buen comentario, Greg.

          Efectivamente, uno de los hábitos recomendados entre la comunidad de herpetólogos para evitar la propagación del Batrachochytrium, es la desinfección completa de toda aquella superficie que haya estado expuesta al contacto con los individuos o con el medio en el que éstos viven (botas de agua, mangas, manos…). Hay un producto, el Virkon, que diluído en agua, y aplicado a manera de spray, parece ser muy efectivo. Sin embargo, debe ser bastante engorroso el estar aplicándolo cada vez que te mueves de una charca o de un arroyo a otro. Personalmente, desde hace ya unos cuantos años, lo que hago es procurar no visitar los enclaves donde se concentran (particularmente durante la época de reproducción) estos animales. Y si lo hago, visito un punto de agua determinado o a lo sumo dos, si éstos se encuentran muy cerca. Una vez en casa, desinfecto con lejía las botas y la manga.

          Antes, cuando era un crío entusiasta del campo y el bicherío, no me cansaba (supongo que todos lo hemos hecho en nuestros inicios) de levantar piedras, perseguir, capturar y manosear a todo aquel herpeto que se me pusiera por delante; me resultaba imposible no admirar de cerca su enigmática belleza. Hoy en día, cuando veo a alguien haciendo lo mismo, sobre todo si ese alguien ya no es un crío, lo paso muy mal. No me gusta nada ver a estos animales expuestos a interminables sesiones fotográficas en los que son manoseados y agobiados por, a veces, una muchedumbre de herpetólogos muy entusiastas y bien intencionados, sí… pero que no parecen tener en cuenta el enorme estrés al que se les somete.
          Como nunca he tenido la menor afición a la fotografía no tengo cámara. Tuve una hace unos pocos años, y la regalé. Así que cuando salgo al campo me limito a capturar aquellos individuos que me llaman especialmente la atención, bien por su patrón de colorido o diseño, bien por no estar seguro de a qué especie pertenecen.
          Si voy con gente a la que les gusta el campo pero no tienen un gran conocimiento de estos animales, sí que aprovecho para capturar a algún que otro animal y mostrárselo de cerca. La mayoría se quedan bastante sorprendidos de que unos animales calificados por la cultura popular como repugnantes, tengan en realidad un aspecto tan fascinante y hermoso.

          El tráfico de herpetos es un asunto cada vez más grave. Sé de gente a la que se le ha pillado en pleno delito: recuerdo hace unos años una noticia de unos alemanes que fueron pillados en el campo con, creo, más de 600 individuos de diferentes especies. También es de sobra conocido que hay subespecies y ecotipos, con áreas de distribución y poblaciones muy reducidas, que son muy preciados por esta gentuza.
          Yo lo tengo muy claro, y más teniendo en cuenta que el comercio de especies influye, entre otras cosa, en la extensión de enfermedades (las “enfermedades emergentes” de los anfibios, por ejemplo): Prohibición absoluta del comercio de fauna salvaje.

          Quién quiera tener un animal en casa que adopte un gato, un perro o un diputado del PP.

          Oye, tú eres de Granada, no? Qué tal andan las poblaciones del Algyroides marchi por las sierras del Castril y de la Sagra?

          Un saludo, Greg!

          Comentario por Sr. Moñoño — 20 marzo 2018 @ 20:48 | Responder

          • Je, je, je, pues si te digo la verdad, la he visto una o dos veces solamente, y en el parque natural de Cazorla. Esto es lo que tiene la vida errante: he visto más veces un gallo lira o un pigargo que una lagartija de mi tierra ;))

            Comentario por Greg — 21 marzo 2018 @ 17:09 | Responder

        • Si que le ha salido una entrada chula al Sr. Moñoño. A la espera de la respuesta del experto yo aventuraría al menos un par de causas mayores: la transformación del hábitat en especial debido al cambio climático y el continuo trasiego de mercancías y personas a lo largo y ancho del mundo. En conjunto esos dos factores han causado la expansión de una cantidad cada vez mayor de mortíferas plagas,..

          https://www.lavozdegalicia.es/noticia/arousa/pontecesures/2017/01/26/biodiversidad-peligro-ante-nuevas-plagas/0003_201701A26C5991.htm

          Por ejemplo mientras leía la entrada me acordaba de esto que leí hace un par de años…

          https://elpais.com/ccaa/2015/01/31/galicia/1422738480_665625.html

          Claro que cuando son especies de alto valor comercial se ponen las pilas…

          https://www.lavozdegalicia.es/noticia/maritima/2018/02/25/cientificos-franceses-suman-arousa-estudio-sobre-berberecho-gallego/0003_201802G25P36994.htm

          Aunque una vez se establecen estas especies foráneas ya es muy difícil pararlas. De hecho me ha sorprendido leer que el picudo rojo originario de Asia y que, si mal no recuerdo,se introdujo por el sur de España allá en los 90 por la importación de madera infectada de Egipto ha llegado al noroeste. Ya no es que este allá sino que ademas este prosperando lo cual me lleva a pensar en que los fríos ya no son tan rigurosos como los de antaño por aquellos lares. Mal, mal :/ .

          Saludiños

          Comentario por Fouche — 20 marzo 2018 @ 21:00 | Responder

          • Cierto. los diputados del PP necesitan de nuestro cariño y protección ahora que ven peligrar la poltrona con los naranjitos.

            Muy fino Sr. Moñoño.

            XDDDDDDD

            Comentario por Fouche — 20 marzo 2018 @ 21:02 | Responder

            • No sé el motivo de que el anterior enlace vaya a dar con una noticia que no era la que quería señalar.
              Vamos a ver ahora.

              https://www.lavozdegalicia.es/noticia/barbanza/porto-do-son/2018/03/19/sapo-espuelas-expulsado-montes-xuno/00031521491648873962857.htm

              Comentario por Sr. Moñoño — 20 marzo 2018 @ 22:30 | Responder

              • Pero leyendo la noticia, el palurdo de la administración se defiende diciendo que “no es una zona protegida”.

                Y ahí está la clave. ¿Cómo es posible que, estando identificado como el hábitat en el que vive una especie amenazada, no estuviera protegida? No hace falta que sea de forma determinada (tal charca y tal otra) sino genérica: las charcas y cursos de agua de esta zona.

                Si realmente hubiera interés por la conservación en la pútrida Administración, sería el ineludible primer paso. Para proteger algo, lo primero es declarar que lo quieres proteger. Y luego, asegurar que esta protección es efectiva y no sólo sobre el papel. Pero es que en este caso, ni siquiera la hay sobre el papel.

                En cualquier caso, creo que estaría bien una denuncia a la Xunta, por haber realizado una actuación que ha provocado la muerte de ejemplares de una especie protegida. La cuestión es que los abogados del Estado juegan en casa, porque los tribunales son una extensión de la estructura informal que gobierna desde hace siglos.

                Comentario por Nadir — 21 marzo 2018 @ 9:11 | Responder

                • Menudos granujas, con total impunidad… Seguramente los de medio ambiente no saben que es una especie amenazada ni que esa charca existía, y apuesto a que ni saben qué es el sapo de espuelas. Aquí en el sur también pasa, la administración de medio ambiente está llena de inútiles y enchufados que no tienen ni idea de nada. Muchas veces he ido a poner denuncias (talas de encinas, vertido de residuos, extracción de áridos al lado de lagunas con anfibios protegidos, etc), y no tenían conocimiento de esas agresiones, a pesar de que tienen personal supuestamente vigilando los montes y censando especies protegidas.

                  Y si esto ocurre haciendo una obra “menor”, miedo me da lo que puede estar pasando en las obras del AVE por el norte. Vi una foto aérea de una zona de Galicia condenada por la alta velocidad y el impacto ambiental era brutal: en la misma foto se veía un río enterrado por escombros, una mancha de frondosas arrasadas para estacionar la maquinaria, colinas usadas como canteras para obtener material para el trazado, etc.

                  Comentario por Greg — 21 marzo 2018 @ 17:05 | Responder

                  • Si quieres conocer lo que es devastación, toma nota de estas coordenadas:
                    42.273814, -6.780593

                    Se trata del Teixedal (tejeda) de Casaio, una joya botánica en la cima de Galicia (Peña Trevinca). Ahora mira de qué está rodeado. Son louseiras: pizarreras. La escoria política, superándose en su cinismo, han declarado la zona como ZEPVN, un estúpido acrónimo que significa “Zona de especial protección de los valores naturales”. Ya ves cómo los protegen, dando concesiones para mineras a cielo abierto. La destrucción más absoluta.

                    Comentario por Nadir — 21 marzo 2018 @ 20:24 | Responder

                    • Sí , ya las vi una vez cuando estuve por el Norte, se me había olvidado que estaban ahí, y que van a a más. Es que en Galicia teneis un problema muy gordo con la minería…

                      Comentario por Greg — 22 marzo 2018 @ 16:45

                • Como tú bien sabes, pedirle que la protección de una especie sea efectiva a unos gañanes que han arrasado un territorio con una política forestal al servicio de la industria papelera y maderera o que se niegan a acabar con la lacra incendiaria por puro interés electoralista, es como pedirle a una garrapata que te resuelva el Teorema de Fermat.

                  Y muchas veces sucede lo que apunta Greg: ni siquiera son conscientes de lo que se traen entre manos.
                  Otras veces sí que lo son. Vaya si lo son! En el 2006-2007 se cargaron otra población de sapo de espuelas que se reproducía en una poza situada en un descampado del casco urbano de Vilagarcía de Arousa. La alcaldía quería transformar aquel solar en una zona verde. Vale, perfecto, era una idea razonable. Moisés Asensi, el mismo tipo que aparece en la noticia como vocal de la Sociedade Galega de Historia Natural, les avisó de la frágil situación de las poblaciones gallegas del mencionado sapo, y les pidió que, con el objeto de no acabar con su hábitat reproductor, tuviesen cuidado en las obras de acondicionamiento de no destruir la poza… Qué crees que pasó?

                  Pues eso… lo del teorema…

                  Comentario por Sr. Moñoño — 21 marzo 2018 @ 18:30 | Responder

                  • Si hubiera una asociación ecologista seria, se dedicaría a denunciar, denunciar y denunciar todos estos casos. Aunque muchas de estas denuncias no fueran sustanciadas en condenas, al menos meterían el miedo en el cuerpo a los garrulillos de la administración e irían con un poco más de tiento.

                    Comentario por Nadir — 21 marzo 2018 @ 20:27 | Responder

          • Pues has dado en el clavo, boniquet meu! La transformación del hábitat y la introducción de especies foráneas están catalogadas, y creo no equivocarme, como las dos principales amenazas para la biodiversidad a escala mundial.

            Mira!, fíjate lo que hicieron el otro día los capullos de la Consellería de Medio Ambiente de la Xunta con una de las escasas poblaciones de sapo de espuelas que quedan en Galicia, (esta especie está catalogada como el anfibio gallego más amenazado).

            https://www.lavozdegalicia.es

            Si al menos sirviera para, efectivamente, acabar con los incendios… . Pero todos los que vivimos aquí sabemos de sobra que no es la falta de medios lo que impide acabar con la peste incendiaria, sino la falta de sentido común, de decencia y de voluntad política y social.

            En fin…

            Ah!, y cómo no! profundamente agradecido por la bellísima canción del grandioso GOYO RAMOS!!!… Me trae tantos recuerdos… ! Ésta era la canción que sonaba de fondo cuando conocí al dueño de esta página, a Mendiguín. Fue en el año 1998. En aquella época de mi vida trabajaba como enviado especial de la BBC en Albacete para informar sobre la campaña de la recogida del melón en el hermoso pueblo de Cojonazos de Enmedio.
            Recuerdo que fue en la noche del 15 de abril cuando lo conocí. En aquel entonces, él era un joven soñador que trabajaba como stripper en el Hogar del Jubilado de la localidad de Quintanilla del Pollazo. Todavía recuerdo como aquella multitud de enfervorecidos jubilados le metían la cartilla de ahorros por debajo de la goma del tanga o le lanzaban las dentaduras postizas al grito de: “Pero qué bueno que estás, cabronazo!!”…

            La verdad es que recuerdo aquellos tiempos con mucho agrado…

            Comentario por Sr. Moñoño — 20 marzo 2018 @ 22:23 | Responder

            • Si en vez de soltar rebuznos pusieras los enlaces correctamente… 😛

              Oye, y qué ha pasado con el avatar del gato. A mí me molaba!

              Comentario por Nadir — 21 marzo 2018 @ 9:03 | Responder

              • ¿Te gusta a ti el gatito bonito, mi rey?

                ¡Bueeeeeno… pues me pongo de avatar al gatiiiito!

                Pero vaya, ya que te empeñas en hablar de avatares, te invito a que te fijes en el tuyo, y a continuación, fíjate en esta imagen…

                ¡¿Inquietante, no es cierto!?

                Comentario por Sr. Moñoño — 21 marzo 2018 @ 19:18 | Responder

                • No, hombre! Ponte el que más te guste! Era sólo un comentario.

                  Ahoooora caigo a qué te refieres. Ese logo es de un programa de fachorío, de 13TV o algo así, verdad? Es que yo, de cultura audiovisual…

                  Comentario por Nadir — 21 marzo 2018 @ 20:07 | Responder

                  • VADE RETRO SATANAS!!.

                    Ostras no había caído yo en la similitud, madre mía. Menos mal que el señor Moñoño conoce “in corpore” al interfecto y puede testimoniar que no es Antonio Jiménez en misión encubierta. Ay Intereconomía, que gran cadena de humor para el solaz de los españoles de bien!!…

                    Quienes sino podrían mezclar la mojigatería ultracatólica con la más rancia mentalidad colonial/ paternalista en pleno siglo XXI?

                    Los negros no tienen manicura, ni conocen los refrigeradores, y a lo que se ve son medio lerdos al punto de no saber interpretar un pictograma. Menos mal que esta la Santa madre Iglesia para orientar a rebaño tan desorientado, verdad Ndongo?; si bwanaaaaaaa.

                    Y a estos no les coge plaga ninguna, cachis.

                    Así que de stripper en Quintanilla del Pollazo? XDDDDDDDDDDD

                    Abraços xiquets y xiquetas!!

                    Comentario por Fouche — 21 marzo 2018 @ 21:00 | Responder

                    • [1:42] En el mundo occidental, lo normal antes de hacer uso del condón es leer las instrucciones convenientes [sic]

                      Es lo más normal, antes de echar un polvo, ponerse a leer las instrucciones del condón, claro que sí, majetes.

                      Entonces, no es de 13TV sino de Intereconomía? Para el caso…

                      Vaya subnormalidad de información, para defender lo indefendible.

                      Comentario por Nadir — 23 marzo 2018 @ 0:49

                    • No, si ibas bien encaminado Nadir (o “el artista antes conocido como Mendigo” :p ). Cuando Intereconomía Tv quebró allá por 2013 muchos de sus colaboradores fueron de cabeza a buscar refugio en el cálido regazo de 13TV actualmente operada por el grupo Radio Popular, también llamado Grupo COPE cuyo mayor accionista es la Conferencia Episcopal. Dios los cría y ellos se juntan, nunca mejor dicho. Y echo este intermedio volvamos a los anfibios que son sin duda más interesantes y simpáticos de ver…

                      Obedece al Hipnosapo y repite conmigo….VOTA A Cs!, VOTA A Cs!, VOTa A Cs!, VOTA A Cs!, VOTA A ……………….

                      XDDDDDDDDDDDDDDD

                      Y ahora en serio, el otro día el Sr. Moñoño creo que hizo mención implícita a la extinción masiva del Pérmico-Triásico cosa que me da ocasión en incrustar otro vídeo de esa gran serie documental que es “Cosmos” (aquí en su versión moderna), ilustrar un poco más al neófit@ en estos temas y de paso, entroncando con la idea central de la entrada, reforzar más si cabe la idea de lo mucho que nos jugamos contaminando alegremente la atmósfera con gases de efecto invernadero y modificando de manera irrespetuosa nuestro medio…

                      Au revoir !!

                      Comentario por Fouche — 23 marzo 2018 @ 11:25

  5. Hace unos años en una zona forestal, cercana a un rio, vi varios ejemplares de un pequeño sapo, dispersos en un area de un par de km^2, al menos; me pareció curioso que, antes de esa temporada, nunca hubiera visto ni un solo ejemplar, lo cual atribuí a su pequeño tamaño y a que su piel servia como camuflaje cuando reposaban sobre piedras del rio. Uno o 2 años después aun pude observar al menos un ejemplar, y ahora varios años después ya no los he vuelto a ver, pensaba que simplemente era por no revisar bien o por ser un area que tampoco frecuento, sin embargo, ahora me pregunto sino habrán sido una víctima más de este fenómeno que afecta a sus congéneres del resto del Mundo 😦

    Comentario por nicflamel — 21 marzo 2018 @ 0:43 | Responder

    • Hola, nicflamel:

      Bueno, con estos animales hay que ser muy prudentes antes de darlos por desaparecidos en un área concreta. Como son muy dependientes de los cursos y masas de agua donde se aparean, y como muchos de esos cuerpos de agua pueden ser de carácter temporal, uno o varios años de escasez de lluvias pueden provocar la desecación total o parcial de esos medios acuáticos y, por lo tanto, impedir la reproducción y el consiguiente nacimiento de nuevos individuos que sustituyan a los que van muriendo. Por eso, durante esos años adversos, las densidades son menores, y al ser animales mayoritariamente nocturnos y de costumbres discretas, dar la impresión de que han desaparecido.
      O puede que esos pequeños sapitos fuesen individuos recién metamorfoseados en fase de dispersión. Este fenómeno suele ocurrir en épocas concretas, concentradas en unos pocos días o en unas pocas semanas. En ese tiempo, centenares o miles de metamorfoseados pueden ser vistos en las inmediaciones de los puntos de agua donde han pasado su fase larvaria, dando una impresión de sobreabundancia. Puede que ese paseo tuyo coincidiera con un momento así.
      O quizás sí, quizás aquellos sapitos fueran los últimos sobrevivientes de una población en trance de desaparecer, quién sabe por qué causa…

      Si quieres salir de dudas, te recomiendo que hagas visitas periódicas al lugar. Las noches templadas, lluviosas y sin viento de los meses primaverales y otoñales, son las mejores para detectar a estos animales.
      En qué lugar te ocurrió lo que me cuentas?

      Un saludo.

      Comentario por Sr. Moñoño — 21 marzo 2018 @ 18:57 | Responder

      • Es una zona boscosa al norte del Estado de Puebla, en México; bien pudiera ser que no los haya vuelto a ver por alguna causa diferente de “la extinción”, como las que mencionas, aunque no es el único anfibio de la zona que “aparentemente” ha reducido su población, pues también en la zona se puede encontrar una especie de rana y también con los años cada vez he visto menos ejemplares.

        Comentario por nicflamel — 27 marzo 2018 @ 1:08 | Responder

        • Hostias, México!!😃

          Pues mira, hay una Sociedad Herpetológica Mexicana, fundada, curiosamente, el mismo año que la Asociación Herpetológica Española, en 1986, que quizás pueda ayudarte.
          Ésta es su página web:

          http://sociedadherpetologicamexicana.org.mx

          Y ésta su página de Facebook:

          https://m.facebook.com/sociedadherpetologicamexicana.org.mx/?locale2=es_LA

          Si te pones en contacto con ellos, seguro que te pueden ofrecer una información mucho más precisa de lo que yo te puedo dar desde aquí, desde el otro lado del “charco”. Es probable que incluso puedan ponerte en comunicación con un herpetólogo poblano que se muestre interesado por tus observaciones.

          Y es que no hay que tomarse a la ligera tu testimonio… ni mucho menos! México ha sufrido la desaparición y/o extinción de no pocas especies de anfibios.
          Aquí te envío una lista extraída del libro de Pedro Galán, “Los anfibios y reptiles extinguidos. Herpetofauna desaparecida desde el año 1500” de los anfibios mexicanos considerados como “En peligro crítico” (CR) o “Extinguidos” (EX) por la IUNC (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza).
          Junto con el nombre científico, adjunto el año (o década) en el que fue visto el último ejemplar de la especie.

          Craugastor polymnise. 1983
          Lithobates omiltemanus. 1978
          Lithobates tlaloci. 1985
          Lithobates pueblae. 1955. Esta especie de rana es endémica de tu estado. Se la citó en el norte de Puebla y parece que su extinción fue debida a la alteración que sufrió su hábitat por la construcción de embalses y presas.
          Bromeliohyla dendroscarta. 1974
          Charadrahyla altipotens. 1968
          Charadrahyla trux. Década de los 70
          Ecnomiohyla echinata. 1962
          Plectrohyla calvicollins. 1984
          Plectrohyla celata. 1984
          Plectrohyla cembra. 1993
          Plectrohyla cyanomma. 1980
          Plectrohyla ephemera. 2005
          Plectrohyla hazelae. 1984
          Plectrohyla mykler. Década de los 90
          Plectrohyla siopela. Década de los 90

          A pesar de ello, tienes suerte. Vives en México, uno de los 10 países con mayor número de especies de anfibios (y también de reptiles y mamíferos), y en una zona geográfica que se corresponde con la Región Mesoamericana, uno de los 25 puntos calientes de mayor biodiversidad planetaria.

          Y por si ésto fuera poco, parece que Puebla es el epicentro de la comida mexicana…

          Hostia puta!!!……. aparezco yo por ahí y os juro que os dejo sin comida!!! La Virgen, qué manjares!!!!!!!😳😋

          Comentario por Sr. Moñoño — 27 marzo 2018 @ 17:12 | Responder

  6. Añado un par de cositas sobre estos hongos:

    https://en.wikipedia.org/wiki/Batrachochytrium_dendrobatidis
    Some amphibian species appear to have an innate capacity to withstand chytridiomycosis infection due to symbiosis with Janthinobacterium lividum. –> Una bacteria que genera un fungicida.

    It has been suggested that B. dendrobatidis originated in Africa and subsequently spread to other parts of the world by trade in African clawed frogs (Xenopus laevis).[15] In this study, 697 archived specimens of three species of Xenopus, previously collected from 1879 to 1999 in southern Africa, were examined. The earliest case of chytridiomycosis was found in a X. laevis specimen from 1938. The study also suggests that chytridiomycosis had been a stable infection in southern Africa from 23 years prior to finding any infected outside of Africa

    https://en.wikipedia.org/wiki/Batrachochytrium_salamandrivorans
    This suggests it had originally emerged and co-evolved with salamanders in East Asia, forming its natural reservoir, and was introduced to Europe rather recently through the trade of species such as the fire belly newts as pets.

    Es decir, en ambos casos parece que la propagación se debió a la comercialización de especies portadoras del hongo asintomáticas.

    Sería una norma de elemental prudencia, prohibir el comercio de especies, animales o vegetales, entre diferentes zonas geográficas. En muchos casos (el cangrejo rojo…) esta norma llega demasiado tarde, pues ya tenemos al enemigo dentro de casa, pero al menos no seguir cagándola.

    Comentario por Nadir — 21 marzo 2018 @ 17:03 | Responder


RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: