La mirada del mendigo

5 mayo 2018

El fraude del IPC

Filed under: Economía — Nadir @ 23:19

Cuando estudiaba la carrera, tenía de profe de Cálculo Infinitesimal a una antigua trabajadora del INE de bonitas piernas que tenía un chascarrillo recurrente: “éso es más falso que el IPC”. Habiendo trabajado en la cocina donde se cocina ese dato, digo yo que algo sabría del tema.

Ya han pasado dos décadas de aquello, y lejos de corregirse cada vez veo el dato más absurdo. De crío yo me reía de las marujas que se quejaban del precio de la merluza en la plaza, ahora soy yo el marujo que va a hacer la compra, observa los precios y mientras llena la cesta rumia (el 1,1% por los cojones de María Pita). Y no es sólo el rubro de alimentación, sino que el alza de los precios es significativa en muchos otros sectores.

La cuestión es ¿qué gana el gobierno, manipulando tan burdamente el dato del IPC? Antes sí que era importante, muy importante: las pensiones y los convenios colectivos estaban vinculados a este dato estadístico, así que manipularlo tenía un interés evidente para rebajar la masa salarial neta (una vez descontada la inflación real) y el gasto público en pensiones. Pero con la nueva fórmula del cálculo de pensiones el IPC no se traslada directamente, y en cuanto a los convenios colectivos, cada vez menos trabajadores están cubiertos por ellos gracias a la última reforma laboral (posibilidad de las empresas para descolgarse, desvincularse o limpiarse el culo con ellos, como lo queráis llamar).

¿Entonces, cuál es el interés en el engaño?

Quizá suene un tanto a conspiparanoico, pero yo me permito proponer una sugerencia. Como sabéis, el BCE tiene el mandato de mantener la inflación por debajo del 2% (mientras que la FED tiene un doble mandato, sobre la inflación pero también sobre el empleo). Si se registran tensiones inflacionistas en el conjunto de la Eurozona, Draghi no tendría más remedio que adelantar la política monetaria ultraexpansiva que mantiene los tipos de interés en niveles históricamente (y absurdamente) bajos. Un fin del QE europeo, supondría como es lógico el repunte de las rentabilidades en los mercados de renta fija. Traducido a las emisiones de deuda española, tanto de las administraciones públicas como de nuestras sobreendeudadas empresas privadas, sólo significa una cosa: DOLOR. Una enérgica subida de los tipos de interés a niveles normales (es decir, no manipulados por las compras del BCE) de los bonos españoles causaría un duro quebranto tanto a las cuentas de muchas empresas del IBEX (Telefónica, eléctricas, constructoras…) como a las cuentas públicas.

Y la economía española no es la única en beneficiarse de ese paraíso del dinero gratuito que facilita el BCE, Italia, Portugal o Francia también están muy interesadas en que este paréntesis a la normalidad de los mercados de bonos dure lo más posible (de Grecia ya ni qué decir). En otras palabras: el Sur de Europa tiene todo el interés del mundo en no darle excusas a Draghi para iniciar la salida de la política de expansión cuantitativa, publicando sus IPCs reales.

Y así seguimos, instalados en la mentira, con un gobierno que hace con el IPC lo que un bar de barrio con las croquetas. Lo divertido es que nadie cuestiona este dato, a pesar de que cualquiera con dos dedos de frente comprende que es incompatible con un crecimiento del PIB por encima del 3%; pero sobre todo que es incompatible con la realidad percibida como consumidores.

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7 comentarios »

  1. Sí pero hay otra razón de fondo, aparte de que aún hay convenios sectoriales vinculados al IPC, es una razón de “moral”, en el sentido marcial del término: la moral de la tropa, o en este caso de la ciudadanía o la sociedad. La inflación es un problema antiquísimo, aunque antiguamente ocurría por la falsificación institucional de la moneda, rebajando su composición en metales preciosos, y esto genera un problema de confianza, de credibilidad institucional, tanto para el gobierno español, como para las instituciones europeas, que son quienes dan valor a esos papelitos pintados con la firma de Draghi que llamamos un tanto ingenuamente “dinero”.

    El problema de fondo es que el dinero es “magia” o “religión”, se basa en la fe de los creyentes/usuarios en ese dinero, y si hay inflación, esa fe se quiebra y surgen problemas por doquier. El estado aún puede forzar a usar ese dinero pero se crea una situación muy inestable y difícil de gestionar, es mejor que la gente tenga fe (zanahoria) que que haya que forzarles (palo).

    De todas formas la engañifla es mucho más antigua que esta ridiculez de la QE (que sólo facilita la especulación, la burbuja 2.0), ya en la época de implantación del euro como moneda sufrimos una inflación real por los “redondeos” que superaba con mucho a la oficial, pero lo importante era la fe en la nueva moneda, en “Europa”, en el Capitalismo (o “libre mercado” que le dicen) y para eso se recurre a las medidas que hagan falta.

    Claro que “segundas partes nunca fueron buenas” y esta burbuja 2.0 es muy difícil de tragar. No puedo esperar a que saquen la tercera parte! (modo sarcasmo)

    Comentario por Maju — 5 mayo 2018 @ 23:46 | Responder

    • LO del 2001? con el € fue de escandalo, lo que valia un duro paso a valer 5 centimos, los de 20 a 1 €, y el ipc era de risa. FUe una estafa en toda regla

      Comentario por Emilio Fernandez — 6 mayo 2018 @ 15:15 | Responder

    • También tienes razón, aún quedan trabajadores con nómina ligada al IPC, e incluso la fórmula de cálculo de las pensiones, aunque no existe una relación lineal, pero sí que interviene.

      Que sea para mantener la ficción sobre el dinero fiat, realmente el consenso sobre su valor sólo se vería debilitado por un episodio de hiperinflación, y a tanto no hemos llegado. Por eso, no creo que esa razón pese a la hora de cocinarlo.

      Finalmente, esta segunda parte de la burbuja traerá, entiendo que inevitablemente, una segunda parte de la crisis. Hemos tenido una recuperación en falso, y me figuro que tendremos una crisis en W, con dos batacazos. Lo que no sé es si del segundo remontaremos, y cuándo, porque ya no hay margen para que el Estado reactive la economía, ni con una política fiscal expansiva (tenemos una deuda/PIB y un déficit/PIB entre los más altos del mundo) ni con la política monetaria (tipos en territorio negativo). Es como un barco, al que se le echa encima una tormenta cuando aún no ha reparado las cuadernas de la anterior, y tiene la mitad de la bodega anegada. Lo vamos a pasar mal…

      Comentario por Nadir — 7 mayo 2018 @ 13:44 | Responder

  2. Es cierto, se manipula el dato de inflación a los efectos apuntados en el artículo, pero también el de déficit público y el de crecimiento del PIB. Todo ello con el objetivo de que el circo del dinero gratis siga funcionando y se aplacen o directamente no se aborden las reformas estructurales (económicas y políticas) que serían necesarias para coser las costuras deshilachadas del euro. Pero el engaño de la inflación también le sirve al Gobierno para vendernos una situación irreal en la que, supuestamente, apenas hemos perdido poder adquisitivo y en la que las cosas van razonablemente bien… gracias a ellos. La postverdad en acción.

    Comentario por Iván Bethencourt — 6 mayo 2018 @ 8:22 | Responder

    • Ciertamente, al manipular el PIB, quedan desvirtuadas el resto de magnitudes macroeconómicas.

      Y también estoy de acuerdo: otro beneficio de manipular el IPC es, como en el PIB, salir bien en la foto. Cuestión esta de la imagen que preocupa sobremanera en el PP, verdaderos maestros en conquistar el poder para luego no hacer nada (legítimo) con él.

      Comentario por Nadir — 7 mayo 2018 @ 13:38 | Responder

  3. Llevo más de una década registrando lo que gasto en Mercadona, etc (alimentos, droguería, etc.) y el cálculo de la inflación me sale muy bajo… Hay artículos (electrodomésticos, automóvil, etc.) que he tenido que “reponer” después de 12 años y me han costado igual o menos … Y obviamente otras cosas como la energía , etc. han subido muy por encima del IPC oficial. Sostengo que cada consumidor tiene su IPC “personal” en función de “en qué se gasta su dinero” y que el IPC oficial es muy burdo (promedios estadísticos que no reflejan grandes disparidades reales) (a parte de lo cocinado que esté) : que la vivienda pondere un 13% y hoteles, cafés y restaurantes un 12% será válido para millones personas pero para otros tantos millones, NO (para “jóvenes” la vivienda le puede suponer un 50%… y para mi esos 2 apartados (1/4 del IPC) me suponen el 0% !!!

    Comentario por Karl — 27 mayo 2018 @ 18:44 | Responder

    • Me sorprende tu observación, ya que es radicalmente distinta a la mía, mas acepto que pueda darse el caso. Claro, es difícil comparar electrodomésticos o automóviles, porque son diferentes (más botoncitos y menos fiabilidad). Pero en artículos directamente comparables, como la alimentación, yo creo que es bastante evidente el incremento de precio en estos últimos años. ¿No?

      Sí, evidentemente cada uno tiene su cesta, pero si se hiciera bien el IPC la cesta elegida debería ser representativa. Y lo que defiendo en este artículo es que está conscientemente manipulada. La vivienda, por cierto, sólo cuenta en el IPC como alquiler, porque la compra no se considera un gasto sino una inversión (también es interesante el concepto de mercado inmobiliario que tienen).

      Comentario por Nadir — 29 mayo 2018 @ 23:05 | Responder


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