La mirada del mendigo

7 junio 2018

Las víctimas del sionismo

Filed under: Internacional — Nadir @ 7:54

En Israel se lleva años incubando una ideología supremacista, que no por irónico es menos acertado relacionar con el nazismo (no existe diferencia esencial entre el concepto de lebensraum y el sionismo). En el arco político israelí hemos asistido a la pérdida de apoyos acelerada de partidos de izquierda que abogaban por una resolución negociada del conflicto, y el laborismo ha tenido que sucumbir a la estrategia belicista de la derecha para no ser relegado a la insignificancia. Es evidente que la sociedad israelí, que se ve en posición ganadora, no quiere acuerdos ni compromisos, sino la derrota final. La demografía de esa sociedad, en la cual los ultraortodoxos ganan rápidamente terreno, sólo puede conducir a un enrarecimiento ulterior del ambiente.

Como el exterminio masivo del pueblo palestino es inviable, la política israelí consiste en ir ganando territorio, dejar que transcurra el tiempo para afianzar las nuevas usurpaciones y mover la frontera unos kilómetros más allá. Entretanto, genera y agudiza unas condiciones de vida insoportables en los territorios palestinos, para forzar a la población al exilio (aquellos que tienen la posibilidad) o someterse a una muerte en vida en una cárcel de muros y chekpoints.

Es una imperiosa necesidad preguntarse la clase de veneno que fluye por la sociedad israelí, que llega a turbar de tal forma el juicio de un soldado para que, apostado tras los muros de hormigón de una torre de vigía, fije la cruz de la retícula de la mira telescópica de su fusil en el pecho de una joven enfermera que se acerca con los brazos en alto y la bata blanca a asistir a la penúltima víctima.

Para detener los actos de barbarie extrema, es necesario identificar, comprender y desactivar la ideología de deshumanización y odio que los genera. Y ya podemos estar hablando de las atrocidades del Estado Islámico, de las Waffen-SS, de la Force Publique de Leopoldo II en el Congo o del Tzáhal usando munición fragmentadora (al entrar en el cuerpo se abren para maximizar el daño, y en vez de un orificio de salida limpio dejan un boquete) para dispersar una concentración de manifestantes desarmados frente a un muro que se erige, necesario es decirlo, dentro de un territorio que legalmente es, a un lado y a otro, Palestina.

Razan es el rostro hermoso de las víctimas, pero sin duda no es el único, ni siquiera entre el personal médico. En lo que va de año son ya 140 personas abatidas por disparos israelíes, además de miles de heridos de diferente consideración, desde intoxicados por el humo de los gases lacrimógenos a personas con miembros amputados debido al uso de la mencionada munición. Sin duda, según las protestas continúen y sean reprimidas de esa forma criminal, los números seguirán engordando y, con ellos, la espiral de odio y venganza en que está sumida una tierra asolada desde hace siglos por el monoteísmo semita.

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