La mirada del mendigo

19 junio 2018

La economía turca al borde del abismo

Filed under: Economía,Internacional — Nadir @ 22:12

Quizá estos días os hayáis desayunado con noticias alertando del deterioro acelerado de la economía turca (y no sólo turca, también Argentina vuelve a estar contra las cuerdas, aunque éstos tienen como ventaja que ya están acostumbrados). Vamos a intentar explicar qué está pasando en Turquía.

La economía turca lleva años con generosos déficits por cuenta corriente. Ésto suele ser el origen de todo mal, cuando de forma sostenida en el tiempo ingresas menos que lo que gastas (en exportación de bienes y servicios, pero también en los flujos derivados de rendimientos de capital y capítulos menores como las donaciones). Incurrir en un déficit por cuenta corriente no es necesariamente malo, depende qué estés haciendo con ese dinero: puedes estar invirtiendo en mejorar la productividad de la economía, pero también puede ser una sociedad que construye aeropuertos sin aviones y se lanza a comprar televisores de muchas pulgadas. En todo caso, lo que comporta necesariamente un déficit por cuenta corriente es una necesidad de financiación externa de la economía. Turquía tiene que pedir prestado para mantener ese nivel de inversión/gasto, y aquí hay que dejar claro que no es tanto el Estado (con una cifras de déficit y deuda pública envidiables, es decir, aún con mucho margen) sino las empresas.

El problema es que la deriva autoritaria e integrista del gobierno del AKP ha ahuyentado a los inversores internacionales, así que las empresas turcas tienen que ofrecer intereses más altos para vencer la resistencia de esos inversores y conseguir financiación. Evidentemente, pagar intereses más altos enfría la actividad económica y la inversión (lo cual ni siquiera sería mucho problema, porque como la economía brasileña en tiempos del milagro Lula, la economía turca está sobrecalentada). Pero aquí viene un punto crucial: como la lira turca compite con el peso argentino en ser poco más que una moneda de juguete (del bolívar ya ni hablamos), los inversores internacionales (recordemos, si tienes un déficit por cuenta corriente, necesariamente tienes que buscar financiación fuera, con actores extranjeros) son extraordinariamente reacios (y con razón) a comprar títulos de deuda denominados en liras turcas (que se deprecian rápidamente). Por lo tanto, tanto las administraciones como las empresas turcas se ven obligadas a emitir deuda en monedas fuertes, como el euro o el dólar.

Y aquí la cosa se complica. Porque te estás endeudando en una divisa que no controlas para nada. Hace nada la FED ha subido tipos y, obviamente, a la hora de tomar esa decisión, no le ha importado una mierda que esa subida le pille con el pie cambiado a la economía turca, argentina o brasileña. De la misma forma, Draghi está poniendo fecha al fin de las compras de deuda (el inicio del tapering) y una venidera subida de tipos. Tampoco sin ningún miramiento a aquellas empresas turcas que se han endeudado en euros, y van a tener que devolverlas en unos euros (o dólares) que cada vez se van a convertir en más caros de conseguir; mientras la lira turca sigue depreciándose, la previsible senda de subida de tipos en la FED y el BCE empujan sus divisas hacia arriba para desesperación de quien tiene que conseguirlas para devolver su deuda.

La trampa es tan vieja como mortal: economía emergentes se endeudan en una moneda fuerte, dólares tradicionalmente, para reducir sus costes de financiación. Pero cuando el el Estado central sube tipos, su divisa le acompaña y el lazo de la deuda se cierra en torno al cuello de esas economías emergentes.

Cuando un sistema (económico, mecánico…) tiene contrapesos, se mantiene equilibrado. Sin embargo, cuando existen procesos que retroalimentan el desequilibrio, se crea una espiral destructiva muy difícil de desactivar. Por ejemplo, lo que decíamos de la huida de empresas alertadas por la falta de garantías de un Estado que está demoliendo a una impresionante velocidad los avances democráticos conseguidos en las últimas décadas. Esta huida de capitales implica que los que se van, venden liras turcas (activos denominados en liras) para comprar dólares, euros, libras, rublos… provocando una sobreventa de liras turcas en los mercados de divisas y su ulterior depreciación. La lira turca cae y cae sin remisión, lo cual sigue ahuyentando a más inversores que ven cómo sus activos cada vez valen menos, y convirtiendo la deuda denominada en una moneda fuerte en cada vez más impagable.

Un caso especial es el de los bancos. Como sabemos, la base del negocio de un banco es prestar a largo y financiarse a corto (porque es más barato). Una subida de tipos siempre hace daño a los bancos, mientras no puedan trasladar esa subida a sus clientes (por eso les gustan tanto las hipotecas a tipo variable, porque les elimina ese factor de riesgo). Pero los que más han recurrido a financiación en dólares y euros son precisamente los bancos, así que se encuentran en la situación de recibir liras depreciadas de sus clientes, y venderlas para conseguir unos cada vez más caros dólares y euros. Eso, en el caso de que reciban esas liras, porque como todos sabemos en caso de crisis sube la tasa de mora (la gente deja de pagar sus deudas, porque simplemente no puede afrontar este pago al quedarse sin trabajo, cerrar su negocio, etc). Por otra parte, las calificadoras están bajando las calificaciones de la deuda emitida por estos bancos (es increíble como los chicos listos salidos de las facultades de economía siempre van a remolque de los acontecimientos), lo cual encarece su financiación. Por otra parte, la caída de la bolsa socava el valor de su cartera (que, si cae el mercado inmobiliario, agrandará el socavón en su balance). Parece que se avecina una tormenta perfecta para la banca turca (copia de la que vivieron las entidades europeas hace ahora una década).

Luego queda hablar de otro grave problema que no es sino una faceta más de todo lo que hemos dicho anteriormente: la inflación. La divisa local cae, el coste de las importaciones crece, disparando los precios (en Turquía la inflación ha estado siempre alta, como suele suceder en una economía en desarrollo vigoroso, pero tras una época de normalización se ha vuelto a disparar al 12%). En breve, aquella empresa u organismo que pueda trasladar la inflación a sus beneficios no tendrá tanto problema, pero aquellas que no, o no en la misma medida, quedarán estranguladas por una deuda que cada vez se convierte en más impagable.

La inflación es especialmente dura con los trabajadores asalariados, que tienen menos capacidad de actualizar sus salarios con la inflación que sus empleadores. Y volvemos a la tasa de mora, unida a la carestía de la vivienda, normal en un país con una pirámide de población con una enorme base, jóvenes que empiezan a llegar a la edad de casarse, independizarse y buscar un hogar.

Para frenar la espiral inflacionaria, el gobernador del banco central turco recurre a una subida de tipos, pero esto solivianta las iras del sultán, que necesita de tipos “bajos” (para lo que se estila en la zona, del 15%) para favorecer el acceso de esos jóvenes a la vivienda y de las empresas para seguir invirtiendo y creando empleo (el paro vuelve a repuntar), máxime con unas elecciones a la vuelta de la esquina.

Por otra parte, el Banco Central puede (y lo está haciendo) vender parte de sus reservas en dólares para sostener la cotización de la lira. Esto es una completa imbecilidad abocada al fracaso (como luchar contra la gravedad), como ya hace décadas demostró (catapultándolo a la fama y forrándose de paso) Soros, tumbando al Bank of England. El Banco Central Turco ya se ha fundido un tercio de sus reservas, y en cuanto deja de intervenir en el Forex, la lira vuelve a despeñarse.

Ahora ya, en el terreno de las especulaciones, supongo que el actual rumbo de la economía acabará llevando a los bancos turcos al colapso, y deberán ser rescatados por el Estado (antes de que éste se haga evidente, si es que tienen dos dedos de frente, para evitar una corrida bancaria que añada una tribulación más a la economía). En principio, esto no supone mayor problema (como hemos dicho, cuenta con un amplio margen, como contaba el gobierno español al principio de la crisis), si no fuera porque implica una monetización de la deuda, una creación de dinero que tumbará aún más a la lira turca.

Al final, el resultado será, como siempre, una corrección más o menos abrupta de una anomalía: la sociedad turca se empobrecerá según se siga hundiendo la lira, hasta llegar al nivel que le corresponde atendiendo a su creación de riqueza. De cómo se repartirá ese mal trago, estoy seguro que no cabe duda: no serán los que más se han beneficiado de los años de bonanza quienes ahora se traguen el sapo de la recesión.

Sería un calco de la crisis que hemos vivido por estos pagos, si no fuera porque compartimos divisa (fuerte) con un bloque económico que es exportador neto. Por lo tanto, la necesaria devaluación/depreciación (en una divisa con flotación libre, no se puede hablar de devaluación) se ha producido vía reducción de salarios (devaluación interna), que ha sido incluso más intensa de lo necesario y por eso han repuntado los beneficios empresariales (trabajamos más horas por menos dinero, y es que realmente esta crisis ha sido una estafa).

Finalmente, hace años que espero que la economía gringa, otra yonki del crédito a la que le obliga su déficit por cuenta corriente estructural, reciba ese mismo revolcón de realidad. Hasta ahora se ha salvado por la preeminencia de su divisa (mientras sea no reciba castigo por endeudarse sin freno, puede seguir eternamente viviendo del cuento); pero la existencia del euro y, en menor medida, otras divisas fuertes puede desencadenar todas las Furias en la economía usamericana. Y a nadie se le escapa de las inmensas consecuencias que tendría esto para cualquier habitante de este planeta (empezando por los propios gringos, claro).

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9 comentarios »

  1. Cri, cri, cri…

    Comentario por Nadir — 20 junio 2018 @ 22:09 | Responder

  2. Muy buen articulo. Muy didáctico. La verdad que el común de los mortales no nos enteramos de situaciones económicas como esta, ni de como entenderlas, si nl fuera por blogs como este.

    Comentario por juanlipa — 20 junio 2018 @ 22:58 | Responder

    • Vaya, muchas gracias. Cuando estás contando algo en clase, terminas y se hace el silencio, es mala señal (de que nadie se ha enterado de nada). XD

      Pues te digo una cosa, yo empecé a interesarme por la economía por blogs como el del Juan Torres o el de Alberto Montero. Recuerdo una frase en el blog de este último que decía: Tenemos que leer libros de economía como si fueran manuales de supervivencia. Bueno, pues yo diría más: SON MANUALES DE SUPERVIVENCIA para la clase trabajadora. Si no sabes de economía, no entiendes cómo funciona el mundo, te quedas sólo en la superficie, que hay países representados por banderitas de colores y gobernados por unos tipiños muy dicharacheros que se reunen y se dan la mano. Todo eso es pura tramoya. Tenemos que mejorar la cultura económica de la gente, para que el pueblo comprenda cómo funciona el sistema. Nos venden un coche con pintura metalizada y formas futuristas… pues bien, hay que abrir el capó y aprender de mecánica, saber cómo funcionan las tripas, ir más allá del envoltorio.

      Volviendo al artículo, reconozco que he metido mucha información en pocas líneas, y que el artículo se hace bastante densito. Me ofrezco para explicar alguna cosa que haya quedado confusa o que alguien quiera ampliar.

      Comentario por Nadir — 20 junio 2018 @ 23:35 | Responder

  3. Interesante artículo Nadir, le añadirá la reflexión geopolítica de que Turquía anda algo “discola” para el gusto de los intereses de la plutocracia y era cuestión de tiempo que le apretaran las clavijas por el frente economico (restringiendole la financiación externa, su punto más debil) aunque en buena parte sea autoinfligido. En el fondo la economía no es tan difícil de entender, en mi opinión la hacen complicada a proposito para confundir más a la gente.

    Comentario por laciudadfragil — 21 junio 2018 @ 9:10 | Responder

    • Muy de acuerdo con tu última apreciación, como otros tantos campos del saber.

      En cuanto a que le aprieten las clavijas, yo no lo entiendo como una maniobra orquestada, sino que cada inversor vigila su bolsillo, sus resultados. Ven inestabilidad en Turquía, y se van a otra parte con su dinero, es perfectamente comprensible. Eso, los compradores de bonos. En cuanto a empresas que tienen filiales en Turquía, pues te lo piensas antes de seguir metiendo dinero en un país sin seguridad legal. Lo de insultar y amenazar a los gobiernos del otro lado del Bósforo, pues tampoco ayuda a crear un ambiente de confianza entre los inversores europeos, como es natural.

      Comentario por Nadir — 21 junio 2018 @ 12:19 | Responder

  4. Gracias por el artículo; didáctico y claro. Por mi parte, a estas alturas del viaje, tras 48 años intentando encontrarle aunque fuese una lógica residual al discurso económico del capitalismo (privado o de Estado), he llegado a unas conclusiones muy simples pero muy meditadas al respecto. Os las comparto por si son de vuestro interés:
    1) La economía capitalista no es el mecanismo de intercambio de servicios o productos que salve al ser humano de su autodestrucción. Como especie, necesitamos otro mecanismo que no esté basado en el “crecimiento”; es decir, en el incremento de la producción y el consumo y que incorpore en el ciclo del precio todas las etapas del producto o servicio.
    2) Dicho sistema debería tener , entre otros principios:
    a, La información y el conocimiento tienen valor de uso, no de cambio.
    b. Eliminación de la economía monetaria; el dinero solo tiene valor de cambio, no de uso.

    Todo ello en el contexto de una economía global en la que las necesidades básicas de toda la población estén satisfechas. La robotización de los ciclos productivos e incluso de muchos servicios nos brinda la oportunidad de poder poner en marcha el ansiado sueño de librarnos del trabajo, entendido este más allá de la maldición bíblica y más cercano al hecho de intercambiar tiempo y esfuerzo por el derecho a subsistir.

    Sin embargo, para que la robotización no se convierta en una distopía angustiosa y nos aboque a la autodestrucción, se requiere que la escala de valores de la Humanidad se trastoque y por encima de valores en alza hoy en día como la competencia, el egoísmo social y otras lindezas, salgan del top 10 y ocupen el lugar que se merecen.

    Casi ná.

    Comentario por Juanjo Ruiz — 21 junio 2018 @ 9:39 | Responder

    • Buf!

      Me da que no puedo contestarte en pocas líneas, y para más no tengo tiempo. Cada línea que has dicho da para abrir un debate, no es tan fácil como decir sí o no. Aportas elementos interesantes, aunque en conjunto jamás será una alternativa al capitalismo (que significa la propiedad privada de los medios de producción, y no otra cosa). Es la tragedia de la nueva izquierda, que ha abandonado el marxismo para abrazar… la economía ficción.

      En todo caso, gracias por el apunte. 🙂

      Comentario por Nadir — 21 junio 2018 @ 12:24 | Responder

  5. Saludos:

    Dentro de mi sobrada ignorancia en la materia me gustaría puntualizar una cosa. La depreciación de la lira turca frente al dolar no es un fenómeno que le ocurre sólo a Turquía. Desde los primeros días de abril las monedas de referencia (euro, libra, etc) han sufrido un fenómeno similar. Desconozco la causa, pero parece que no tiene nada que ver con los movimientos de la FED.

    Esto tiene mucho que ver con los bulos que están soltando los erdoganistas: dicen que están atacando a la lira turca porque los “mercados” ya no quieren a Erdogan. Otra vez la propaganda nacionalista en todo su esplendor. Más de uno empieza a temer que la elecciones del domingo puede que no sean tan benignas a la causa del sultán.

    Por supuesto de los gastos militares que cuesta la campaña de Siria y las operaciones en Iraq ni pío. Mucho menos de como ha lastrado a la economía turca la purga de los gulenistas.

    Comentario por Vicente Millán — 21 junio 2018 @ 10:12 | Responder

    • Muy buenas, Vicente.

      Sí, es cierto; recientemente el dólar se ha revalorizado (entre otras cosas por el alza de tipos de la FED) respecto al resto de principales divisas. Pero la depreciación de la lira turca es mucho más profunda y continuada. Mira, aquí como se cruza con el euro:
      https://www.investing.com/currencies/eur-try
      Puedes ampliar la escala, para ver que lleva años perdiendo valor.

      Sí, por supuesto que a la propaganda le viene bien crearse un enemigo externo que tiene envidia por no ser turco. Realmente, cuando se tiene un problema, instalarse en la negación y la fantasía es muy peligroso.

      Convertirse en una potencia regional sale caro; sin embargo, hasta ahora el presupuesto público está bien controlado. Al fin y al cabo, los tanques ya los tenía y a los soldados hay que pagarles la nómina de todas formas, haya guerra o no. Cuando empezaría la sangría sería en una guerra abierta, que empezasen a perder material y con la urgente necesidad de reemplazarlo. Pero para que Turquía se aplique a fondo, tendría que enfrentarse al menos con Irán e Iraq al mismo tiempo: tiene un ejército descomunal.

      Comentario por Nadir — 21 junio 2018 @ 12:14 | Responder


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