La mirada del mendigo

27 junio 2018

Albatros

Filed under: Ecología — Nadir @ 21:01

Siguiendo este enlace puedes ver el documental Albatross, sobre el efecto de los residuos plásticos en la fauna, en este caso una colonia de albatros.

Como en este blog pretendo ir más allá de lo obvio, debo añadir un apunte. El documental deja caer que éstas son las consecuencias de nuestro nuevo estilo de vida, las consecuencias que sufrimos por el pecado de apartarnos de la Naturaleza y comer del árbol de la sabiduría. Es muy curioso cómo la izquierda buenrrollista ha comprado este argumento profundamente reaccionario a la religión judeocristiana.

Bueno, no hace falta que os mortifiquéis en exceso y mitigad los golpes de pecho: la inmensa mayoría de estos residuos plásticos son vertidos por sociedades subdesarrolladas. Social y culturalmente subdesarrolladas, y en otra escala pero eso también señala a los palurdos nuevos ricos de cierta península en el rabo de Europa.

Creo que estaréis familiarizados con el fenómeno del decalaje demográfico: una sociedad subdesarrollada tiene un equilibrio demográfico basado en altas tasas de natalidad y mortalidad. Según inicia su industrialización y consiguiente desarrollo económico, las tasas de mortalidad se reducen bruscamente (mejor alimentación, higiene, saneamiento y acceso a la sanidad). Esto genera una etapa transitoria de explosión demográfica, hasta que el desarrollo económico fuerza un desarrollo social, en el que la natalidad cae debido a los nuevos patrones de conducta modernos (acceso de la mujer al mercado laboral, autonomía económica que le da capacidad de decisión sobre su vida reproductiva, nuevo modelo de familia, sistema público de pensiones…).

Bien, pues en el caso de los plásticos o, más en general, con la contaminación y degradación de los ecosistemas, opera un mecanismo similar. Estoy harto de verlo en Galicia, perfecto ejemplo en el marco europeo de país socialmente subdesarrollado: gente con más poder adquisitivo que cultura (no porque sean muy ricos, sino porque son muy burros) siguen las mismas costumbres que sus abuelos, tiran aquello de lo que se quieren desprender a las riberas de los regatos o las cunetas. La cuestión es que lo que sus abuelos tiraban era material biodegradable (una silla rota de madera y mimbre) o, en el peor de los casos, inerte (unas tejas, un cántaro roto…); sin embargo, hoy hacen lo mismo con elementos que son mucho más peligrosos para el medio natural (neumáticos, neveras, baterías, televisores, todo tipo de envoltorios y envases…).

La solución no es, por lo tanto, pegarle un pisotón al freno y procurar dar marcha atrás en plena autopista como propone el decrecentismo: eso es una locura, una imbecilidad. Sino acelerar la marcha en el camino de la civilización, cruzando cuanto antes esta fase transitoria de desequilibrio (materiales nuevos con prácticas de desecho antiguas) y llegando a un nuevo equilibrio en una etapa civilizatoria superior: eliminar vertidos al medio natural. Ése es el objetivo: poder compaginar el desarrollo tecnológico (en el caso que nos ocupa, la existencia de unos materiales, polímeros, con un sinfín de posibilidades) con un impacto cada vez menor en el medio natural. Más que nada, porque es el único camino: si volviésemos al rebaño de cabras como nuestros abuelos (bisabuelos los más jóvenes), pero con el doble de población, no quedaría ni un solo rincón de la península por devastar (más o menos la situación a la que llevaron los ecosistemas nuestros abuelos, colapso ecológico que fue causa concomitante del éxodo rural y la masiva ola de emigración) y aún faltaría superficie para dar de comer a todas las bocas (dicho de otra forma, sobrarían bocas, desajuste al cual como siempre se encargarían el hambre, la guerra y la peste de ponerle remedio).

En resumen: civilización (y, por lo tanto, socialismo) o muerte, y esta vez va en serio.

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3 comentarios »

  1. El documental es duro. A mi me hizo llorar. David dice : “ es importante divulgar y tomar conciencia “
    Tengo la sensación de que ni divulgando ni partiéndote la cara ni nada. Ya has visto la última entrada de Naturaleza Cantábrica.
    Hoy me han preguntado: ¿Qué preferirías, hablar todas las lenguas del mundo o poder hablar con los animales?
    Se me rompe el corazón.
    Si al menos hubiera una ventana….

    Comentario por erebiagorge — 3 julio 2018 @ 16:33 | Responder

    • Pues si este docu te pareció triste (y lo es, a ratos), mejor ni hablar del que acabo de proponer. :/

      Es importante dar la matraca, sin duda. Aunque parezca que clamamos en el desierto, no es así, poco a poco se va labrando la conciencia del pueblo.

      Por cierto, tú puedes hablar con los animales. Los que no pueden son ellos hablar contigo: no pueden expresar ideas elaboradas. Por lo demás, no es imposible aprender el código de comunicación de cierta especie, y reproducirlo (aunque sea por medios tecnológicos). Son los animales los que no pueden entendernos… por eso son animales.

      Comentario por Nadir — 4 julio 2018 @ 23:36 | Responder


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