La mirada del mendigo

16 enero 2019

Niemcza

Filed under: Historia — Nadir @ 10:26

Comparad ambas fotos. Una fue tomada en la ciudad alemana de Nimptsch, hará cosa de un siglo.

La pensión de El águila negra, la carnicería de Bertold Herrmann…

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Ésta la saqué yo mismo, hace un par de meses, en la ciudad polaca de Niemcza.

En la casa de la izquierda cuelgan sendos carteles electorales (se celebraban las municipales) del PiS , el partido ultranacionalista omnipresente en el rural polaco.

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¿Qué similitudes veis entre ambas fotos?

Todas, porque se trata de la misma plaza. Niemcza es la polaquización del nombre original, una villa fortificada de la Silesia habitada por tribus germánicas desde el s.IV que quedó en territorio polaco tras la Segunda Guerra Mundial. De hecho, la frontera actual con Alemania está 200km más hacia el Oeste.

Polonia, como también la República Checa, están construidas en su parte occidental (Silesia) sobre la limpieza étnica de la población germánica que las había ocupado durante siglos, desplazando a la población y eslavizando los topónimos (por ejemplo, como Budweis, la ciudad original de la cerveza Budweiser, se llama hoy České Budějovice).

Este viaje ha sido especialmente interesante para entender la construcción de un Estado-nación, pura fantasía, a través de la limpieza étnica de las gentes germánicas en su tercio occidental y la aculturización de las tribus eslavas ortodoxas en su tercio suroriental, imponiendo en todo el territorio la lengua de una de las tribus, el polaco, y su religión, la católica. Cuius regio, eius religio.

Polonia, como la mayor parte de las naciones europeas (empezando por España y siguiendo por Francia), es un invento moderno (no confundir Estado, ente administrativo, con nación y país, que son nociones sociológicas y políticas). A diferencia de las naciones del resto de continentes, que son en su casi totalidad de manufactura… contemporánea.

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37 comentarios »

  1. Perdonad mi incultura, pero pensaba que era al revés: nación: sociológico, país: político.

    Comentario por Marta Arroyo — 16 enero 2019 @ 10:42 | Responder

    • De incultura nada, si eres capaz de discernir que no son términos automáticamente intercambiables, estás por encima del 99,99% de la población.

      La definición de Estado todos la tenemos claro. Ahora, sobre país, nación (y sus derivados, nacionalidad, realidad nacional…), patria, sociedad… hay mucho que hablar, porque todo el mundo quiere arrimar el ascua a su sardina. Es decir, definirla de forma que incluya lo que el definidor pretende. Es como los franceses pretendiendo ser una civilización.
      http://cnrtl.fr/lexicographie/civilisation
      Claro, según lo definas hasta Calasparra puede encajar: Civilización calasparrense!

      Por qué te ríes?

      Mira que me ofendo…

      😛

      Comentario por Nadir — 16 enero 2019 @ 20:23 | Responder

    • Oye, Marta (por cierto, bienvenida, que creo que no habías comentado antes), te propongo una cosa. ¿Por qué no aportas tú la definición de país y nación, según la entiendes? Creo que puede dar pie a un debate interesante.

      Comentario por Nadir — 16 enero 2019 @ 21:21 | Responder

      • Bueno, llevo siguiendo el blog ya más de un año, y aunque casi nunca comento, técnicamente no es la primera vez (ver mi comentario del 18/12/2017: “Maravilloso artículo que confronta la ciencia frente a las decisiones a veces poco fundadas (aunque no por ello necesariamente malintencionadas) de algunos técnicos y políticos. Por cierto, frángula o arraclán, en castellano 😉”). Pero muchas gracias por tan calurosa re-bienvenida!!!

        Respecto al tema estado-país-nación, siempre he entendido que “estado” era más un término jurídico, podríamos decir el nombre oficial de la entidad coloquialmente llamada como “país”, que a su vez, me resulta un término muy de puertas para fuera, para utilizar en contraposición a otros países (lo que en Europa se llama “estados miembros” precisamente porque suena más purista). Respecto a la “nación”, a mi entender (totalmente subjetivo y criticable), tiene un carácter más histórico, cultural y social. De hecho, en la propia Constitución Española cuando dice eso de “…reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran” me parece que hace referencia a que territorios histórico-culturales específicos (Galicia, País Vasco, Cataluña…) serían consideradas como “naciones”. También se mezcla en mi cabeza la noción de las “naciones celtas” como territorios que forman parte de distintos estados pero que tienen su propia identidad (cultural, insisto). Para rizar más el rizo, está la confusión de los EEUU, es decir, varios estados que se unen en un país. Sin embargo allí también se utiliza el término “nación india” para referirse a un territorio, desgraciadamente inexistente, y a sus habitantes, dispersos en distintos “estados”.

        Conclusión: en vez de aclarar algo mi postura, me he liado mucho más todavía. Agradezco que se inicie el debate, a ver si entre todos deshacemos el embrollo. [Paso de consultar la RAE a ver cómo definen los 3 términos porque me caen mal 😉 ].

        Saludos

        Comentario por Marta Arroyo — 17 enero 2019 @ 9:08 | Responder

        • Ya te lo digo yo: en la RAE todos ellos son términos polisémicos, y con definiciones que se entrelazan.
          https://dle.rae.es/?id=GjqhajH
          https://dle.rae.es/?id=RT371RT
          https://dle.rae.es/?id=QBmDD68
          https://dle.rae.es/?id=SB0N7OP

          Esto enturbia el debate. Es como si le ponemos el mismo nombre a dos especies animales distintas. Así, dos personas pueden estar enumerando las características del animal que estudian y, al ver que no coinciden en nada con el otro, acabar enfrentándose. La ceremonia de la confusión. Habría que llegar a un acuerdo sobre el valor de las palabras, al menos desde un punto de vista técnico o, si es necesario, crear nuevas sin la carga histórica de las presentes, para poder trabajar sobre ellas sin equívocos.

          Yo puedo proponer un deslinde, pero al final el lenguaje es un acuerdo más o menos arbitrario, si no es compartido por la comunidad de hablantes no sirve de nada. Otra opción es, en un estudio político serio, empezar definiendo:
          Entiendo por Estado esto.
          Entiendo por país esto otro… y así.

          Mi aportación:

          Estado es la estructura que gobierna y administra un territorio determinado. La administración abarca el campo legal, por supuesto, pero también el fiscal, el cohercitivo (policial/militar), el asistencial (servicios públicos)… Un estado es, en resumen, una maquinaria de poder, de gobierno efectivo sobre un territorio. Aquí también se incluyen los supraestados (la UE, la Federación Rusa…) y las divisiones inferiores del estado (autonómica, provincial, municipal). Un estado es una realidad definida, perfectamente delimitada: sabes si un juzgado o un inspector de hacienda forman parte del estado portugués o del español. Puedes querer independizarte de esa estructura de poder, pero no puedes negar que existe.

          País: tiene dos usos principales, y aquí es donde aparece el problema.
          1) como el territorio y la población comprendida en los límites de un Estado. Así, por ejemplo, si consideramos la balanza comercial entre Chile y Argentina, no estamos hablando de los intercambios comerciales entre sendas estructuras de poder, sino también y principalmente entre los particulares y empresas administrados. Por lo tanto, nos estamos refiriendo a países, no a estados.
          2) sin embargo, país también es usado para referirse a entes sociológicos coherentes, con una cultura propia, aún sin que estén administrados por un estado propio. Tú lo has mencionado antes: los países celtas, el País Valencià, el País Vasco…

          Nación. Aquí es donde vienen las hostias. Yo creo que la mejor definición de nación es: el conjunto de personas que se identifican como un grupo social coherente con una cultura propia…. es decir, nos metemos en la acepción 2) de país. Cuando la acepción 1) era no intercambiable, pero sí referida a estado (lo comprendido dentro de los límites administrados por un estado).
          Nación es un término político-sociológico, absolutamente difuso (pues se basa en un sentimiento de pertenencia a un grupo, lo cual es absolutamente personal y subjetivo). Un albaceteño puede considerar que nación es España, pues aprecia una unidad (de destino en lo universal) en unos límites que, curiosamente, coinciden al dedillo con las fronteras del Estado. Sin embargo, un gerundense puede tener otras referencias nacionales. No puede considerar como propio un Estado que habla en otra lengua a su lengua materna, que tiene unos modos de proceder que no percibe como propios (es obvio que la sociedad vasca, por ejemplo, tiene una idiosincrasia muy particular que nada tiene que ver con la andaluza). El gerundense percibe que su grupo es otro, más restringido que el albaceteño. En realidad, el albaceteño no es menos restrictivo en su definición, más bien procura imponer (aunque esto nunca se diga) las características de su grupo al resto de los que él engloba dentro de su concepto de nación, pero sin su permiso ni aquiescencia. Viene a ser lo mismo que si yo me caso con Leonor Watling sin su permiso y consentimiento, y la considero mi esposa a todos los efectos. Oh, mi amada, ahora somos uno… ¿Qué opinaría la buena de Leonor? Pues eso. XD

          Tu turno. 😉

          Comentario por Nadir — 17 enero 2019 @ 11:39 | Responder

          • Ufff… a ver por dónde empiezo! Me ha gustado lo de la “carga histórica de las palabras” porque es algo que llevo viendo que va de mal en peor últimamente, por el abuso de eufemismos, sobre todo en el ámbito periodístico, que nos va taladrando la cabeza de manera casi inconsciente, y el mal uso o tergiversación de palabras otrora cargadas de significados profundos y bonitos (como estoy estudiando euskera, siempre pongo el ejemplo del miedo que suscita entre los “solocastellanoparlantes” la palabra “askatasuna” -libertad- que me parece preciosa en cualquier idioma… tristemente asociada a base de atentados a la violencia). Yo ahí defiendo una especie de amnistía general, reseteo o segunda oportunidad, para que muchas palabras recuperen su significado original. En fin, mucho debate ahí también.

            Pero volviendo a lo que nos ocupa:

            1) Totalmente de acuerdo en que “estado” es la estructura que organiza el gobierno de un territorio, claramente definida (por constituciones, etc.) y reconocida internacionalmente (reuniones de jefes de “estado”, etc.) y de ahí que me suene tan oficial.

            2) País: 2.1. Tu definición “territorio y la población comprendida en los límites de un Estado” me parece muy aceptable y es esa correspondencia a la que me refería en mi anterior comentario: es la manera coloquial de llamar al estado. Y ahora matizo: …incluyendo también a sus gentes y actividades, y no sólo a la estructura o gobernantes.

            País: 2.2. El problema aquí es cuándo se consideran esos límites socioculturales “coherentes”, es decir, por qué no decimos que Galicia es un país (yo lo llamaría “nación”. Ver punto siguiente), pero sí decimos todos País Vasco (porque es una denominación históricamente más asentada, supongo), cuando legalmente tienen el mismo estatus de autonomía, y en ambos casos es defendible una cultura propia. Y es que en determinado momento las personas (que al fin y al cabo somos los que usamos el lenguaje a nuestra conveniencia) empezamos a identificar el concepto de país con el territorio que querríamos que incluyera, o dicho al revés, a nuestra “patria” (ver punto 3.2) que querríamos independiente y autogobernada le llamamos una cosa que a veces es y a veces no es un estado reconocido. Respecto a tu ejemplo “países celtas”, yo lo llamaba “naciones celtas”; para mí decir un “país celta” sería Irlanda porque coinciden el país y la nación, pero sonaría raro por ejemplo para Francia o España porque aunque contienen naciones celtas: Bretaña, Galicia, Asturias… no se corresponden con todo el territorio del país.

            3) Nación. Estamos de acuerdo en el componente social-cultural. Y el lío que teníamos en el 2.2. se acrecienta porque el término nación es en sí “sentimental”, se refiere específicamente a lo que “uno considera…” e implica un deseo de reconocimiento cultural (y a veces también ruptura política con el status establecido). Por otro lado me resulta similar a “patria” (3.2), aún más subjetiva, que en español suena bastante franquista, pero al que yo he tenido que recurrir en traducciones del griego πατρίδα (ahora que lo pienso, podría haberlo traducido también como “nación” pero me hubiera estropeado la rima, y las connotaciones nacionalistas que tiene -> patriotismo).

            4) Veo tu reto y abro el melón de lo que significa “nacionalismo”: como derivado de la palabra nación, asume toda esa carga de sentimiento de pertenencia y de deseo o antesala de “país”, pero curiosamente, se utiliza indistintamente (o distintamente según se mire) para los que quieren independizarse de un estado (que precisamente son los que más hincapié hacen en el uso de la palabra “estado”) y los que defienden la unidad indivisible de su territorio (que son los que usarían mayoritariamente el término “patria” -con connotaciones-). Como somos así, en el estado español (😉) le ponemos apellidos de padre y de madre (nacionalismo catalán radical; nacionalismo español constitucionalista; etc.) utilizando el mismo término para sentimientos/deseos totalmente contrapuestos. Simplemente me parece curioso.

            5) El “patriotismo” a su vez, por muy exaltado que sea, se queda sólo en el sentimiento, sin dar ese paso de deseo de reconocimiento como país/estado, ya que la patria por definición es tu lugar en el mundo en el ámbito que tú elijas (pueblo, región, país…) pero siempre entendido como un sentimiento individual que puedes compartir o no con los demás, mientras que el nacionalismo es generalmente un movimiento social que pretender ser político (es decir, organizado para conseguir o defender sus propósitos).

            Llegar a un consenso, publicar un documento oficial, convencer a alguien,… me parece cada vez más difícil, dada la tendencia a subjetivizar términos, pero dentro del caos comunicativo (en el fondo, nos entendemos mejor de lo que cabría esperar), creo que es un terreno ideal para que un sociolingüista lo estudie y saque conclusiones sobre nuestras retorcidas mentes.

            Tu turno 😉

            Comentario por Marta Arroyo — 17 enero 2019 @ 13:37 | Responder

            • Veo la apuesta y la subo.

              Sobre las connotaciones subjetivas de las palabras: cada vez las vamos quemando más y más rápido. Por ejemplo, viejos –> mayores –> tercera edad. Ciegos –> invidentes –> personas con disfunción visual… y ya creo que vamos ahora por diversidad sensorial o un engendro de esos. Pero sigue ciego. Es idiota. Mi madre, por ejemplo, detesta eso: yo soy vieja. Y por muchas vueltas que le den, no dejo de ser vieja. Y es cierto, queriendo soslayar la realidad aún es más hiriente. ¿A qué viene esa condescendencia? ¿Acaso los viejos son tan débiles que no pueden afrontar la realidad? Bendito castellano llano: gordo, calvo, viejo, miope, ciego, cojo, manco, mudo… Vivimos en una sociedad completamente infantilizada. Y me da mucho miedo, porque los niños son tan débiles como crueles.

              1) Reconocida internacionalmente: no necesariamente. Hay ocasiones en las que se habla de un estado dentro del estado, como Hamas en Gaza hasta las elecciones u organizaciones mafiosas allá donde la autoridad estatal es débil. A esas estructuras administrativas podríamos llamarlas también estado sin que sea una figura retórica. Lo que pasa es que sin reconocimiento internacional, el desarrollo de ese aparato de poder es débil.

              2.1) Estado son los órganos de gobierno y administración, y país vendría a ser toda persona/territorio sujeto a ese gobierno y administración. Por ponerlo más sencillo.

              2.2) ¿Quién ha dicho que Galicia no es un país? Jejejeje. No, en serio, habitualmente se refiere a Galicia como un país. Por ejemplo, cuando lees en un anuncio “mel do país”, no es que esa miel venga de La Alcarria, sino que sabes que es gallega.

              Y es que en determinado momento las personas (que al fin y al cabo somos los que usamos el lenguaje a nuestra conveniencia) empezamos a identificar el concepto de país con el territorio que querríamos que incluyera. –> Y ya está el meollo montado. No hay nadie que analice una sociedad, vea si hay en ella unas diferencias culturales suficientes para considerarla un grupo social aparte, y a partir de entonces use el término “país” (o nación) con ella. No, esto sería lo racional, pero no. Cada cual usa “país” o “nación” de acuerdo a sus prejuicios, no como resultado de un proceso racional de análisis.

              3) se refiere específicamente a lo que “uno considera…” –> La cuestión es que, una vez traducido en leyes, procura obligar también a los que no tienen ese mismo referente.

              4) Veo tu reto y abro el melón de lo que significa “nacionalismo” –> La madre de todas las confusiones semánticas. Sirve para designar ideologías completamente diferentes. Nada que ver el nacionalismo polaco con el nacionalismo vasco, por ejemplo. Yo creo que la clave es en que esa cultura esté o no protegida por un Estado. Una cultura amenazada es normal que genere un movimiento de defensa. Cuando se generan anticuerpos sin existir una amenaza (no parece que el polaco, o el castellano, vayan a dejar de hablarse), es un fenómeno anómalo del sistema inmunitario que se conoce como alergia.

              Luego, además, deberíamos hablar de si ese nacionalismo tiene como objeto una cultura existente o no (no existe una cultura propiamente española, es la adición de varias culturas). Porque cuando no existe, tiene que crearla (en realidad, todos los nacionalismos recurren a este mecanismo), proceso que no ocurre sin tensiones.

              A ver cuándo tengo tiempo y desarrollo un poco más el tema en un artículo.

              5) Otra pareja más, la diferencia entre nacionalismo y patriotismo… Pfff. Esto me suena a parida del Macron, queriendo cargar patriotismo de cualidades positivas y nacionalismo de negativas. Macron es un completo mequetrefe intelectual, y además es francés, así que de él no me extraña ese razonamiento de señorita pepis.

              Es lo mismo que terrorista. Según para quién, según si gana la guerra, si es capaz de oponer al Estado un nivel de violencia comparable, es un terrorista o un héroe de la patria. ¿Qué eran si no las partidas de irregulares que aguijoneaban al ejército napoleónico hasta que llegaron los refuerzos ingleses? Para el gobierno de José Bonaparte, terroristas.

              Y por cierto, hablando de otros terroristas: el IRA original eran patriotas irlandeses que luchaban por la independencia de Londres y el reconocimiento de un estado irlandés.

              +++

              Por cierto, añado dónde me encuentro yo en todo esto: nunca me incluyo en ningún grupo/tribu/clan. Yo siempre seré un elemento extraño en cualquier sociedad. Me limpio el culo con todas las banderas (excepto quizá la roja, que no es de ningún territorio sino de una ideología).

              Eso sí, considero necesaria la protección de las diferentes culturas que aún subsisten, en este caso en el Estado español, y por eso soy un independentista acérrimo, porque sé bien que en España no tiene cabida ninguna cultura más allá de la castellana (y a decir verdad, ni ésta). Considero más estable un estado que administre una sociedad que se reconozca a sí misma como un todo, y no como una parte. Desde luego, sólo considero legítimo un estado que sea libremente autootorgado y no impuesto. Pero a la postre, yo me cago en todas las patrias putas, España, Francia, Galicia, Euskadi o la que sea. Pero puestos a cagar, al menos Galicia existe. España, ni eso.

              Comentario por Nadir — 17 enero 2019 @ 23:21 | Responder

              • “Cuando se generan anticuerpos sin existir una amenaza es un fenómeno anómalo del sistema inmunitario que se conoce como alergia”. Otra de tus frases míticas.

                Respecto a todo lo demás, te entiendo y coincidimos prácticamente en todo. Por añadir un dato discordante, respecto a la última frase, España, aunque nos pese, existir, existe (lo pone por todas partes, hasta en “nuestro” DNI) y si tuviera que definirla a mi conveniencia, hoy, diría que es en realidad lo que nos une a ti y a mí, y en ese sentido tiene sus connotaciones positivas. Puestos a imaginar restauraciones utópicas de significados de palabras, a mí me gustaría que significara un conjunto de culturas que son capaces de respetarse mutuamente en sus diferencias y sentirse unidas por las cosas buenas que han pasado mientras nos han obligado a compartir “estado” en los últimos siglos.

                Y ya que estamos hablando de intimidades, a mí si me preguntan de dónde soy, miento. Siempre digo “de Segovia”, cuando en realidad nací en Madrid y siempre he estado empadronada en municipios de esa Comunidad Autónoma. Pero Segovia es lo que yo llamo “casa” (ni patria, ni nación, ni ostias) porque allí me siento bien y punto. Dicho esto, para mí, cuanto mayor sea el enfoque, mejor: me siento más europea que española, y a su vez me siento más persona en el mundo que europea… Pero entiendo perfectamente lo que dices de la coherencia cultural, que sería ideal que estuviera autogobernada. Por eso Galicia exisitó antes que España, y siempre existirá, mientras respete su cultura (y la haga respetar).

                Comentario por Marta Arroyo — 18 enero 2019 @ 10:05 | Responder

                • Claro que existe España, ¡es un estado! Es el estado que expide ese DNI, que paga a los maderos que te lo piden.

                  Pero no existe una cultura con unas características propias que podamos llamar “española”. No es una sociedad, sino la adición de varias sociedades. Por poner un ejemplo, culturalmente un habitante de Getaria (Gipuzkoa) está mucho más próximo a uno de Getaria (Pyrénées-Atlantiques) que a uno de Antequera.

                  Castelao lo resumió muy bien en esta lámina:

                  De hecho, incluso dentro de la misma meseta, hay unas enormes diferencias culturales a un lado y a otro del escalón que supone el Sistema Central. Castilla la Vieja no tiene nada que ver con La Mancha. Y lo que se hace llamar España ha supuesto el ninguneamiento no sólo de las culturas que tienen idioma propio, sino de las que usan el castellano. El castellano de mi madre, por ejemplo (yo también soy hijo de castellana vieja, y mi abuelo por cierto era segoviano) es mucho más rico, más vivo, que el español que se habla en la RAE.

                  El empeño de convertir un estado, el español, en una nación, ha supuesto la destrucción no sólo de mi cultura paterna, la gallega, sino también e irónicamente incluso más, la materna, la castellana. ¿Qué es Castilla ahora? ¿Qué es Segovia? Ahora mismo, con el AVE, una ciudad dormitorio de la capi.

                  Por eso Galicia exisitó antes que España, y siempre existirá, mientras respete su cultura (y la haga respetar). –> No. El gallego está herido de muerte, porque la cadena de transmisión generacional se ha roto. Intencionadamente, porque es el empeño de la derecha españolista, la aculturación de la población para crear su fantasía de nación española. La primera medida que pasó Feixó al recuperar el poder de manos del bipartito fue terminar con las galescolas, escuelas infantiles en las que la lengua vehicular era el gallego. Son prioridades, y el estado-nación español es la primera en buena parte de las fuerzas políticas. No deja de ser una religión, en la que la patria oficia de deidad.

                  El aragonés ha muerto, el asturleonés está en los estertores, y el gallego ya ha entrado en la recta final de su existencia. Para salvarlo, tendría que ocurrir lo que tiene el portugués (gallego a fin de cuentas), el respaldo de un estado. ¿Y cómo lo logras? Pues haciendo una masacre de castellanos como los portugueses hicieron en Aljubarrota, porque de buen grado no se consigue que España renuncie a sus posesiones. La vía civilizada, democrática, que podemos ver en Escocia, Quebec o Nueva Caledonia es evidente que no tiene mucho predicamento en la autoritaria España, que basa sus razones en el número de cañones, como se hizo siempre.

                  Comentario por Nadir — 18 enero 2019 @ 11:59 | Responder

                  • Tengo la misma discusión con dos amigos lingüistas expertos en asturleonés (uno cántabro y el otro salmantino) que opinan como tú y mi postura con ellos es la del optimismo: si queda alguien dispuesto a defender esa cultura no está muerta (aún, del todo). Y aquí estoy yo y ahí estás tú. Nosotros mismos (“Sinn Féin” en gaélico irlandés, por cierto).

                    Comentario por Marta Arroyo — 18 enero 2019 @ 13:31 | Responder

  2. En mi familia siempre se dice “Pero que hace este puto polaco” cuando se quiere referir a alguien rompiendo normas culturales ej: Salir a correr en sevilla a la hora de la siesta.

    Pero joder Nadir, tu lo llevas a otro nivel.

    Comentario por Don Juan — 16 enero 2019 @ 11:54 | Responder

    • Pues precisamente un polaco es el último ser vivo capaz de romper normas culturales. ¿Tú sabes lo estresante que es pasearse por una ciudad y no ver a nadie “raro”, con pintas? Pateando por Cracovia me alteré porque había visto a una tía con… el pelo teñido de fucsia! UAU! Y en Wroclaw también vi un tío…. con rastas! Yo flipaba. Si es que están todos salidos de una puta catequesis, me cago en la hostia puta. En serio, estaba mirando el diccionario offline de polaco que llevaba, para ver cómo podía decir “me cago en Dios” en polaco. Con tanto meapilas, tanta virgencita y tanto retrato del puerco del Wojtyla, tenía la absoluta necesidad de cagarme en Dios.

      Comentario por Nadir — 16 enero 2019 @ 20:28 | Responder

      • Fui a Varsovia el año pasado con una eslava, y era curioso ver como la policía al verte, venían directos, igual que los revisores del tranvía, automáticamente a por ti. Y no es que sea yo muy moreno que se diga, piel blanca del norte de España. Cultura homogénea como pocas.

        Pero vamos, que se van al carajo al mismo ritmo que nosotros, todos adictos a los mismos cacharros, probablemente consumiendo las mismas aplicaciones hechas por americanos en Silicon Valley y consumiendo una cantidad de alcoholes duros que acojona, y con una tasa de natalidad de mierda, igual que la nuestra.

        Comentario por Don Juan — 16 enero 2019 @ 22:17 | Responder

        • Pues es curioso eso que cuentas, porque yo he estado en Lituania muchas veces y nunca me han parado, ni siquiera cuando iba caminando sólo. Y lo que más gracia me hace es cuando se dirigen a mí hablándome en su idioma y les contesto en el suyo que sólo hablo inglés. Pero sí es verdad que alguna mirada rara he notado. Si yo soy capaz de distinguir un lituano de un polaco o un ruso o un estonio con sólo verle la cara, imagínate ellos que no están acostumbrados a ver caretos mediterráneos.

          Comentario por Greg — 16 enero 2019 @ 22:49 | Responder

        • Uf! Policía + polaco. No se puede imaginar cosa más palurda y obtusa…

          Comentario por Nadir — 16 enero 2019 @ 22:59 | Responder

      • Ya, van todos vestidos como manda dios, pero no se comportan como tal.
        Hace ya unos cuantos años en Varsovia, saliendo de un bar muy céntrico a menos de 5 minutos del ayuntamiento, nos atacaron unos neonazis, fueron mas de diez contra cuatro. La única explicación que le encontramos es que fue por las pintas, un amigo llevaba rastas y yo el pelo largo y los dos fuimos con los que mas se ensañaron los cabrones, ya que no mediamos palabra con nadie en ese bar (aparte de los camareros, pero somos educados coño).
        Lo que mas nos jodió, no es que unos tarados, que los hay en todos lados pero allí parece que en mayor proporción o quizas nos llevan unos años de ventaja, fue que al levantarnos del suelo (porque nos patearon en el suelo los muy valientes, sin opciones a escapar y sangrando bien a gusto) estaba una pareja de policía a menos de 20 metros y no se bajaron del coche ni a evitar la pelea ni a preguntar como estabamos despues de la paliza ni tampoco se bajaron del coche cuando les hice el corte de manga aunque sí que me devolvieron el mismo gesto. Lo que quiere indicar es que está institucianalizada la violencia contra el dferente, por eso van todos vestidos igual, como manda dios

        Comentario por Caracoles — 16 enero 2019 @ 23:27 | Responder

        • Los nazis son nazis, aquí y en Sebastopol. En Madriz también patrullan las calles buscando quien se sale de su norma para apalearlo. Son la extensión de la policía (en muchos casos policías haciendo horas extras o sus hijos) en la caza del rojo, del diferente. La diferencia en Polonia es la intensidad. Todo el viaje fue una colección de anécdotas que me llevaban a decirme a mí mismo ¿pero qué hago yo aquí en fascistolandia?

          Por ejemplo, la impresión que me supuso ver a niños de… no sé, 14 años? En uniforme militar en una especie de milicias infantiles, por la calle. También niñas, cambiando el pantalón mimeta por un trajecito caqui con gorrito. Uno no puede dejar de pensar, automáticamente, en las juventudes hitlerianas. Con su pañuelito rojo y blanco al cuello, recibiendo su dosis de religión patriótica, no vayamos a esperar demasiado y nos salga contestón.

          Estuve un mes, y de verdad que respiré aliviado cuando crucé a Alemania (y eso que en la Alemania oriental también hay cada personajillo…). De hecho, crucé en un par de ocasiones a Chequia y Eslovaquia, sólo para librarme por un par de días de ver polacos. Mira que checos y eslovacos son eslavos, es decir, no precisamente la alegría de la huerta. Pero joder, no había esas caras de mala hostia, de estreñimiento permanente, de miradas torvas. Un día estaba comiendo en un parque tras una pateada y una checa… hasta me deseó buen provecho!!! ¿Quieres creer que me emocionó? Joder, alguien que me trata como un ser humano, y no como un invasor, un enemigo! En Polonia, en esa misma situación, todo eran miradas de desconfianza y recelo. Este hippi, este drogadicto, qué estará haciendo aquí?
          En cuanto a la policía polaca, sólo tuve dos encontronazos con ella. Bueno, es que es mi especialidad, parece que tengo un imán que atrae a los policías chusqueros, y eso que hace años que me corté las melenas. Cerca de la frontera con Ucrania son especialmente coñazo.

          Polonia es el país, hasta ahora de los que he visitado, que menos acepta elementos extraños. Y tengo la impresión de que va a peor. Los viejos aún son más abiertos, en general, pero los jóvenes… ¡qué miradas! ¡qué desplantes! Es alucinante porque, hostia, es un país con una emigración masiva. Es tan sencillo como hacerles pensar ¿queréis ser tratados, cuando emigráis, igual que vosotros tratáis a gente de fuera?

          En fin, si vuelvo algún día, ya tengo fichados los lugares interesantes que visitar y al resto que le den mucho por culo.

          Comentario por Nadir — 17 enero 2019 @ 0:42 | Responder

          • Yo no salí de Varsovia, y si bien es cierto que al lado de la calle más central me vinieron dos a pedir dinero violentos, mientras yo comía con todos los trastos desparramados en un banco (Fallo mío) pero era la última noche en la ciudad y viendo el panorama que había visto, si aparecía la policía acababa yo en el calabozo, así que les solté 5zl y seguí con mi vida. Perdí al ligue que tenía por no liarme a piñas con ellos, pero dos contra uno en un país que no es el mío, no quería acabar sin pasaporte para viajar al día siguiente (Y apalizado) Cosas de la vida.

            Ahora bien, lo que sí que me chocaba y no entendía muy es a qué se dedica tanta gente, las madres a quedarse en su casa, porque cuando salíamos a los parques había una cantidad de niños y familias en ese paraje verde e idílico que me sorprendia. Convivencia perfecta en un país donde si te sales de la raya te apalean. Probablemente sea por eso. Igualmente un país muy triste a veces, como ir a el MNW (Museo Nacional de Varsovia) y encontarte un museo sin gente donde lo único que hay es señoras que deberían estar ya jubiladas obligadas a estar de pie mientras vigilan salas vacías lleno de arte de dudosa calidad. O el museo militar que hay anexo a este, donde te explicaban la gran lucha polaca desde la edad media, y en el parquecito que hay antes del mismo vendían mosin nagats unas señoras entradas en edad (No sé si réplicas o de verdad, no pregunté)

            Mi conclusión de lo poco que vi del país es que era tierra de tanques, toda esa puta llanura, condenados a ser arrasados entre potencias en un lado y en otro. Con gente muy homogénea pero triste de cojones. (La cantidad de pibas jóvenes que vi ahogándose solas en una botella mirando al río me sorprendía) Puteados por su élite, cobrando una mierda y existiendo en la herencia de lo que fabricó la unión soviética, sean casas o infrastructuras públicas. Si bien es cierto que tenían algo que aquí me falta, y es una idea de grupo bastante mas cohesiva que el individualismo rampante que noto en España, los veía más capaces de afrontar una calamidad como grupo que lo que nos veo a nosotros. Pero bueno, los eslavos son gente triste.

            Comentario por Don Juan — 17 enero 2019 @ 10:07 | Responder

            • Por curiosidad. ¿Hace cuánto que estuviste?

              “Convivencia perfecta en un país donde si te sales de la raya te apalean” –> En realidad, todo sistema es suave si lo tomas en la dirección del pelo. Fíjate en la extraordinaria placidez del franquismo según Mayor Oreja. Y tiene razón, esa fue su vivencia del franquismo. La calidad de un régimen se mira cuando pasas la mano a contrapelo. Si sigue siendo casi igual de suave, o se te clavan las cerdas de acero.

              Comentario por Nadir — 17 enero 2019 @ 10:58 | Responder

              • Pues hace no mucho, estuve, ahora mirando el email de los billetes, en Abril del año pasado. También es verdad que Varsovia es una zona muy turística y tampoco estuve lo suficiente para analizar el panorama de verdad.

                En general me llevé buenos recuerdos del país.

                Comentario por Don Juan — 17 enero 2019 @ 13:42 | Responder

                • ¡Ah! Vale, creía que me hablabas de hace varios años.

                  ¿Y aún tienes buenos recuerdos? A mí no me pasó ni la mínima parte que a ti, y ya vengo echando pestes… Es curiosa la enorme diferencia entre las personalidades de cada uno.

                  Por cierto, si estando en la muy progresista Varsovia y te pasó eso, te emplazo para otra vez a visitar la Polonia profunda. 🙂 Ya verás la cantidad de amigos que acabas haciendo. XDDDDDDDDDD

                  Comentario por Nadir — 17 enero 2019 @ 22:30 | Responder

      • Ay dios pareces Remigio de Varagine , el hereje dulcinista del Nombre De la Rosa.

        Comentario por erebiagorge — 16 enero 2019 @ 23:53 | Responder

        • Bueno, yo me identifico más con otro personaje del libro…

          Penitenziagite!!!!

          Comentario por Nadir — 17 enero 2019 @ 0:09 | Responder

  3. Es un asunto complejo. Hoy en día existe una minoría alemana en Silesia que está representada en el parlamento. Pertenecía al imperio austrohúngaro primero, y luego formó parte de Prusia, tras algunos conflictos bélicos. Después de la segunda guerra mundial y debido a los acuerdos de guerra y a favor de la Unión soviética, el borde occidental se desplazó hacia el oeste (y también el oriental) provocando que antiguas regiones de Polonia oriental quedaran entonces bajo el dominio soviético. Llegó a darse un referendum para preguntar a la población si quería unirse a Alemania o permanecer en Polonia y los resultados fueron heterogéneos dependiendo de cada ciudad. Existe un museo de Silesia muy ilustrativo en Katowice donde se explica mediante paneles, fotografías y mapas todo su devenir, desde luego bastante complejo. Lo mismo respecto a la historia de Polonia (que llegó a estar unida a Suecia y también a alguno de los países bálticos y también llegó a desaparecer).

    Comentario por Jorge Angel Ramos Abuin — 16 enero 2019 @ 17:36 | Responder

    • Interesante comentario, compañero, muchas gracias. Completas el artículo, y yo a su vez voy a añadirle alguna pincelada.

      Existe una minoría germánica en Silesia: sí. ¿Tiene representación en el Parlamento? Sí. Un escaño de 460. Que no está mal para los 27,530 votos que tuvieron (lo que da medida de la supervivencia de esa población original, un 0,18% y bajando). El ZL, el único partido de izquierda que arrejuntaba a toda la izquierda desde el centro al extremo tuvo más de un millón de votos, que no les sirvió para tener ni un escaño:
      https://es.wikipedia.org/wiki/Sejm

      De ese referendum no tenía ni idea. ¿Podrías darme más datos? ¿Fue antes o después de la limpieza étnica?

      https://en.wikipedia.org/wiki/Flight_and_expulsion_of_Germans_from_Poland_during_and_after_World_War_II

      Porque la idea me recuerda al referendum que podría haber en ahora en el Sáhara Occidental, con los saharauis en Argelia y repoblado con marroquíes. Vamos, que dudo mucho que los polacos fueran a ceder la Silesia voluntariamente, después de ganarla en la 1GM y organizarse una 2GM en parte por el empeño alemán en recuperarla. Yo no me fiaría de la historia de Polonia que me contara ningún polaco. De hecho, para aprender historia de España, mejor dirigirse a hispanistas extranjeros, pero en el caso de Polonia es una obligación.

      Mira, un ejemplo. Si estuviste por Varsovia te fijarías que frente al Parlamento hay un monumento conmemorando a los “héroes” de Smolensk. ¿Qué heroicidad hicieron? ¿Te acuerdas del asunto, verdad? El avión presidencial se estampó cuando uno de los gemelos Kazinski, el presidente (Lech), iba a participar en un homenaje a los muertos de la 2GM. ¿Qué dijeron los polacos? Un misil ruso ha derribado el avión, con nuestro amado líder dentro! Un héroe, un mártir por la patria! Los rusos lo han matado porque no quieren que levantemos cabeza! Nuestro eterno enemigo!

      Más imbéciles no pueden ser. Se encontraron las cajas negras, y se supo que fue simplemente un fallo en la aproximación en medio de la densa niebla. Y aún así, homenajean a semejante cretino y mantienen viva la idea de que fue un “héroe” que dio la vida por la patria. Todo muy polaco. ¿La realidad? Dios, Patria, Rey, no hay sitio para más en el cerebro de un ultracatólico. Y de esos, son mayoría entre los polacos (y creciendo)

      https://en.wikipedia.org/wiki/2010_Polish_Air_Force_Tu-154_crash

      Un dato, para terminar: en algunos colegios de Silesia se da el Alemán como lengua minoritaria (3 clases a la semana), pero no hay ni uno en el que sea la lengua vehicular (algo absolutamente normal aquí). ¿Conclusión? En unas pocas décadas, no quedará nadie que conserve la cultura alemana de sus abuelos, y la limpieza étnica estará concluida.

      Comentario por Nadir — 16 enero 2019 @ 21:19 | Responder

      • Eso fue después de la Primera Guerra Mundial: https://en.m.wikipedia.org/wiki/Upper_Silesia_plebiscite

        Curiosamente incluso en muchas zonas predominantemente polaco hablantes ganó la permanencia en Alemania. Parece que tuvo mucho que ver que eso de los sindicatos no estaba muy bien visto por el gobierno polaco de entonces.

        Después de la Segunda Guerra Mundial no hubo referéndum. Cualquiera va a preguntarle a papá Stalin, y además eran todos nazis así que no pasaba nada por echar a unos milloncejos de alemanes.

        Comentario por JM — 16 enero 2019 @ 23:06 | Responder

        • Muy interesante enlace. No dejo de darme cuenta de la enormidad de cosas que ignoro. O más bien, que la historia oficial se centra en capítulos muy concretos, los cuales soba hasta la náusea, y abandona el resto.

          Su lectura corrobora lo que había leído a cuenta de Bohemia: las ciudades y villas eran mayoritariamente germánicas, mientras que el rural era mayoritariamente eslavo. La convivencia de dos etnias en un mismo territorio sólo puede darse bajo una autoridad fuerte (capaz de desarrollar una violencia muy superior que cualquiera de las partes) que fuerce a mantenerlas unidas. En cuanto esa autoridad se debilita (colonial, imperial…) estalla la guerra. Puede haber elementos dispersos, heterogéneos, en una matriz social homogénea. Esto no se percibe como una amenaza, y puede dar estabilidad. Pero cuando hay un grupo que rivaliza en poder con otro, no puede quedar más que un gallo en el gallinero. Sería muy bonito pensar que la convivencia es posible, pero…

          Comentario por Nadir — 17 enero 2019 @ 10:51 | Responder

  4. Más alemana resulta Breslavia, ahora Wroclaw. (No sé si lo he escrito bien…)

    Comentario por Jorge Angel Ramos Abuin — 16 enero 2019 @ 17:38 | Responder

    • Falta la l tachada, que suena como una “u”: Wrocław
      Sonando la c como una “ts”, la cosa sonaría algo así como Vrotsuav (nada que ver a como pensaba al principio que sonaba, leyéndolo como si fuera inglés, Groclau).

      Por cierto, maravilloso el edificio del antiguo ayuntamiento. Y ciertamente, más alemán que los putos bretzel (qué horror, cómo hay alguien capaz de comer algo tan asquerosamente salado).

      Comentario por Nadir — 16 enero 2019 @ 20:33 | Responder

  5. Me quedo con la primera imagen, je, je, je.

    Algo parecido pasa con los polacos en Lituania, donde en muchos pueblos del sur del país son mayoría, e incluso en la capital, Vilnius, representan un porcentaje bastante alto (o Vilna, como se empeñan en llamar en español). Supongo que tienen la nacionalidad lituana, pero me han contado que el gobierno lituano les prohibe poner los nombres de las calles o de edificios públicos en idioma polaco (alguna vez ha habido protestas por parte de esta minoría). Vamos, que se tienen que fastidiar, a pesar de que su lengua materna es el polaco y ellos se consideran polacos más que lituanos. Y también he llegado a escuchar comentarios en contra de esta minoría por parte de los lituanos. Es lo que tiene el nacionalismo y más en estos países acomplejados.

    Comentario por Greg — 16 enero 2019 @ 22:40 | Responder

    • Un caso más de distribución de territorios y fronteras de despacho (o de altar, o de campo de batalla) sin contar con la voluntad de los que residen en esos lugares que se intercambian como piezas en un juego de mesa. De todas formas, a esas irregularidades se las plancha con el rodillo uniformizador durante unas cuantas décadas (muy útil el sistema educativo) y ya tienes un Estado-nación todo resultón. Francia ya está casi acabando el trabajo.

      Comentario por Nadir — 16 enero 2019 @ 23:23 | Responder

  6. Tengo por ahi un borrador que se titula “Patria y potestad”.
    Ahora mismo no me veo con ánimos para retomarlo.

    Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 18 enero 2019 @ 0:05 | Responder

    • Ahora mismo, no, por supuesto.

      Es ya tarde, fin de la semana laboral…

      Mañana te quiero con la nariz en la pantalla tecleando. 😛

      Si no me pongo duro con vosotros, no me trabajáis nadiña.

      Comentario por Nadir — 18 enero 2019 @ 0:16 | Responder

      • Es uno de mis intentos menos coherentes
        de explicar eso del supremacismo castellano.
        Al parecer no existe, ni ha existido nunca.

        Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 18 enero 2019 @ 20:54 | Responder

        • Juan Manuel, compañero, trabajemos a nuestro ritmo:

          1. Tú a una media de entre 15-20 entradas anuales.
          2. Yo, con 2 artículos por año, voy que ardo.

          No nos amilanemos ante las exigencias y los malos modos de ese pequeño dictador totalitario.

          NI UN PASO ATRÁS!!! 🔨💣✊

          Comentario por Capullito de alhelí — 18 enero 2019 @ 22:16 | Responder

          • Bueno, es que yo vine aquí buscando la libertad de ser un mequetrefe al que cuesta distinguir del resto de invertidos, margaritos, mariposones y tralaralas que pululan por la bitácora. El trabajo para un dictador es el que hago en mi site, sometido a las exigencias de un tipo con un TOC de libro que ya me ha sacado ochenta y cinco mil ediciones WordPress desde que puse en marcha el barrio 2.0 que va injertado en un invento HTML que se había vuelto caótico hasta para mí.

            Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 18 enero 2019 @ 22:46 | Responder

  7. Francia es el único país miembro de la Unión Europea que se niega a firmar la Convención para la Protección de las Minorías Nacionales,​ que incluye garantías del derecho democrático a la libertad de lengua.
    https://www.coe.int/en/web/conventions/full-list/-/conventions/treaty/157/signatures

    Comentario por Emilio Fernandez — 19 enero 2019 @ 17:24 | Responder


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