La mirada del mendigo

14 febrero 2019

Globalización

Filed under: Economía — Nadir @ 12:18

Estaba leyendo un artículo de Ray Dalio sobre los ciclos de deuda, y me he encontrado con esta descripción de la globalización, realmente concisa, que quería presentaros.

La globalización, que elimina los obstáculos entre las sociedades pobres y ricas, contribuye a la ampliación de la brecha de riqueza dentro de cada sociedad mientras que la cierra entre países.

Ray Dalio no es un ideólogo, sino un inversor, uno de los más importantes de la historia (especialmente en el mundo de los bonos). Quiero decir que tiene la ventaja de que no tiene que contentar a la comunidad académica de línea ideológica concreta (aunque obviamente es uno de los popes del capitalismo), sino que le interesa describir los fenómenos económicos de la forma más exacta posible (para ganar dinero con esa comprensión). Por eso, es común encontrar un análisis más riguroso (y, por lo tanto, científico) de la realidad entre los grandes inversores (como Buffet) que en el subjetivismo sectario en el que se mueve la economía académica. A esta gente (a los buenos, porque también hay mucho cantamañanas imbuído de la religión del mercado y que acaba siendo devorado por sus propias falacias) le da igual gato blanco o gato negro, lo que les importa es la REALIDAD, que es la que les permite ganar dinero.

He de notar que en el original habla de lower-cost and higher-cost populations, que añade un matiz al enunciado, al evocar la conexión entre centros de producción, con mano de obra barata, y centros de consumo de alto poder adquisitivo.

Poder adquisitivo que, según el mismo artículo explica, es espoleado por la facilitación del crédito por parte de los bancos centrales según la fase del ciclo de deuda en el que nos encontremos. Lo cual, añado yo, no significa que fulanito se compre su nueva televisión de chorrocientas pulgadas pidiendo necesariamente un crédito, sino que el endeudamiento para acceder a una vivienda (o un vehículo, o para estudiar) le permite liberar recursos para comprarse esa televisión y disfrutar de una en cierto modo fantasiosa ilusión de prosperidad, aún cuando su patrimonio neto pueda ser incluso negativo (como hemos descubierto, el ladrillo sí que puede bajar, y de hecho es seguro que bajará a largo plazo en estados como el nuestro con una demografía tan débil).

Bueno, que hoy no tenía muchas ganas de trabajar. Ahora el resto os toca a vosotros, comentando la cita.

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Por cierto, por si alguno se pregunta el nuevo y paradógico logo en la columna de la izquierda. Me hace gracia pensar que si el tal Dalio viera su foto al lado de la hoz y el martillo, probablemente le diera un patatús.

La idea surgió durante mi viaje a Polonia, donde llevar simbología comunista o defender sus postulados es un delito. Y es que, por dejación de funciones de la izquierda, en buena parte de Europa se está avanzando en la criminalización de la izquierda revolucionaria (entendida cada vez en un sentido laxo, de hecho en Polonia ya la izquierda, cualquier tipo de izquierda, hasta la más tibia socialdemocracia, es ya una línea política extraparlamentaria, marginal). Creo que es necesario salir del armario y defender la que, es la única bandera que de alguna forma me representa (por las ideas, no por motivos de territorialidad). Y me parece especialmente necesario reivindicar ideas intemporales de la izquierda clásica frente a las modas de la nueva izquierda alternativa.

También lo he subido consciente de que ahuyentará posibles visitas que por casualidad recalen en este blog, pues cada vez más gente ve en la simbología revolucionaria algo pecaminoso. Esto no ha supuesto ni mucho menos un problema, sino que es una razón extra para adoptarlo: mantiene el sitio libre de mentes débiles (algo parecido al uso periódico que hago de la desnudez, la pornografía o los exabruptos). Sí que me preocupa más, y por eso hasta ahora había vacilado, que sea usada para una fácil y cómoda clasificación del contenido de esta bitácora. “Ah, claro, es comunista, por eso dice esas cosas”. Que ni lo soy ni lo dejo de ser, pero quisiera que se valoren las ideas que puedan vertirse en este blog por su aptitud para describir la realidad (insisto, Diosa y señora), no por la afiliación ideológica de la que procedan (en mi caso, furiosamente vaga y sincrética). Aunque si es por ello, tendría que eliminar también el resto de logos de la columna.

En todo caso, me gusta como luce y ahí se queda.

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19 comentarios »

  1. Venga, a ver quién abre el fuego…

    Porque alguna opinión tendréis al respecto, ¿no?

    Comentario por Nadir — 14 febrero 2019 @ 22:03 | Responder

    • Venga, lo abro yo

      En mi humilde opinión el paisano dice cosas de sentido común perfectamente verificables. Es cierto que la globalización a supuesto una nivelación de la riqueza entre naciones que antes quedaban al margen del desarrollo con especial incidencia en el bloque asiático. Desde los estanflación de los años 70 y el final de los treinta dorados occidente ha vívido un lento pero cada vez más acusado declive general. Eso explica el fin del keynesianismo y la lenta decadencia de los gobiernos, de signo más social entonces, en favor de la ola conservadora que sustituyo los primeros en favor de otros de corte más ultraliberal. ¿Como afrontaron ese problema los gobiernos derechistas de la época?, pues llevándose las fabricas a China en busca de mejores rendimientos pero, claro, al llevarse lás fabricas allá dejas sin trabajo a los de acá y en consecuencia laminas su capacidad de compra por muy baratos que les vendas tus cachivaches made in RPC ¿Y como resuelves ese entuerto?, pues facilitando la expansión del crédito con una normativa más laxa pues esa y no otra es la clave que durante los últimos 40 años ha permitido mantener la ficción de una capacidad de compra entre los curritos europeos y yankis que de otra forma no podrían haber mantenenido su cada vez más acelerado ritmo de consumo con unos salarios progresivamente más estancados y raquíticos. Esos han sido los verdaderos perdedores de la globalización pero como esto son vasos comunicantes y una cosa va de la mano de la otra pues no existe deudor sin acreedor ¿ quien es el mayor tenedor de deuda yanki y de la CEE?, pues China que junto a demás potencias emergentes han salido beneficiadas de una proceso que les ha permitido enganchar el carro del desarrollo y la prosperidad y sacar a millones de sus compatriotas de la más absoluta de las miserias. El problema es que el truco de la deuda perpetua tiene un límite y cada vez más se le está viendo las costuras pues a la larga solo lleva a la ruina a aquel que no puede seguir el ritmo o, dicho de otro modo, a los trabajadores menos cualificados de aquellas sociedades que antiguamente eran empleados en condiciones bastante dignas en fabricas que hoy brillan por su ausencia. Es esa masa de los que no se han podido subir al carro los que han pagado el pato de todo esto los cuales sumidos en una cada vez mayor precarización vital expresan su rabia a través de las urnas en estos tiempos cada vez más convulsos mientras la parte patricia de la sociedad se lleva a cada paso un trozo más sustancial de la tarta, Se que no es muy original tronk pero es lo que se me ocurre que es tarde y tengo las neuronas en “stand by”. Te paso la pelota.

      Comentario por Javitxu — 14 febrero 2019 @ 22:54 | Responder

      • Pues si eso lo sacas con las neuronas en stand-by, ni quiero imaginar de lo que serán capaces a pleno rendimiento.

        Un estupendo resumen de la situación. Hay que añadir, por ejemplo, que buena parte de las decisiones en política internacional que está tomando Trump van encaminadas a intentar romper esa maquinaria perversa por la cual China financia a USA con el dinero que gana exportándoles… de todo. Y está bien identificado el problema, pero las soluciones de matón de barrio que propone le van a acabar haciendo aún más daño a la balanza comercial gringa y, lo que es peor, a la imagen de USA en el mundo (el soft power).

        Por cierto, el segundo mayor tenedor de deuda gringa es, seguro que lo sabes, el otro gran exportador asiático: Japón. Aunque desde el punto de vista de éstos, se ven atados a perpetuidad al destino de USA, porque una quiebra de ésta volatilizaría buena parte de los activos de ambos países. Digamos que ambas partes se tienen bien asidos de las pelotas.

        Por otra parte, quería subir la cita porque es curioso que la globalización tenga peor prensa en el primer mundo que en los países pobres. En el relato convencional altermundista, nosotros los ciudadanos privilegiados protestamos para salvar a nuestros hermanos de los países pobres de la mundialización. Pero, en realidad, nos estamos salvando a nosotros mismos de la competencia implacable que representan estas sociedades pobres, dispuestas a partirse el alma por cuatro duros. Es decir, que identificamos correctamente la amenaza pero no tenemos la honestidad de defenderla públicamente y nos inventamos un relato ficticio que nos hace quedar encima como generosos y comprometidos salvadores de los desamparados. Somos bastante hipócritas.

        Cuanto más viejo te haces, más cala el desengaño: todo el mundo es una máscara.

        Comentario por Nadir — 15 febrero 2019 @ 0:43 | Responder

  2. Y luego dice que los demás somos unos vagos y todo eso que dice. Ya sólo leer las entradas es más curro del que puedo manejar últimamente. No os digo nada de los comentarios…

    Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 15 febrero 2019 @ 11:08 | Responder

  3. Creo que este hombre tiene razon en lo que dice, ya que muchos países han mejorado económicamente con la globalización mas no sus ciudadanos, que han sufrido un proceso de explotación laboral no deseada en occidente, siendo ejemplos de ello China o Bangladesh que pese a haber aumentado su riqueza no han hecho lo mismo sus ciudadanos, que son mas competitivos por tener menos derechos y mas necesidad.

    Con respecto comunismo, me produce dudas sobre todo a nivel económico, porque si bien no deseo una sociedad neoliberal, supuestamente la economía ha demostrado que las teorías económicas marxistas son erróneas porque Marx las baso en una teoria del valor objetiva y no en una subjetiva con todo lo que conlleva como se explica aquí con mas claridad y perdón por el link tan largo, no se si aquí se pueden pegar links de otros blogs pero bueno (https://chemazdamundi.com/2015/05/19/es-el-marxismo-cientifico-una-critica-cientifica-no-politica-al-marxismo-un-ejemplo-como-se-demostro-cientificamente-que-la-teoria-laboral-del-valor-de-karl-marx-es-falsa-por-que-no-se-con/), de ser cierto nos condenaría a un capitalismo eterno, un saludo.

    Comentario por Ramón — 15 febrero 2019 @ 15:12 | Responder

    • “ya que muchos países han mejorado económicamente con la globalización mas no sus ciudadanos” –> En realidad, también sus ciudadanos. Cuando vemos una gráfica de porcentaje de la población mundial por debajo del umbral de la pobreza, y vemos que se ha reducido fuertemente en los últimos veinte años, gran parte de esas personas que han salido de la gráfica… son chinos. Y esto no contradice la idea de que tanto en nuestras sociedades, como en las sociedades pobres, la globalización ha aumentado la desigualdad. Y es que la mayor parte de la riqueza generada en los centros de producción queda en manos, todos los sabemos, de los que controlan los medios de producción. Y aún así, ha supuesto un beneficio para esos trabajadores, en comparación con las misérrimas condiciones que tenían en el mundo rural. Es un tema complejo, por eso me molestan tanto las sobresimplificaciones de los que sólo esperan el veredicto, el resultado del partido, si bueno o si malo para tomar posición.

      Comentario por Nadir — 15 febrero 2019 @ 23:33 | Responder

  4. Hola a todos. Ramón, nadie ha logrado demostrar que las teorías de Marx sean erroneas. Respecto al enlace que adjuntas, dicho así, sin circunlóquios: es lamentable. Llama a espanto el tono insufrible y faltón que muestra el autor, sobre todo porque tanta presunción no se asienta sobre el más mínimo rigor y fundamento. Para colmo quiere hablar como científico, cuando no hay nada científico ni en sus procedimientos ni por tanto en sus conclusiones; lo que ya es grave siendo Marx el que más seriamente ha realizado un enfoque científico sobre la economía.

    Si quieres saber algo concreto sobre el marxismo, o hay algo que no entiendas o no estés de acuerdo, trataré de responderte de una manera breve si al autor del blog no le molesta que utilicemos su espacio para algo que no tiene relación con el tema que propone.

    Un saludo.

    Comentario por Luciano Mendez — 15 febrero 2019 @ 16:55 | Responder

    • Saludos:

      Nadie ha logrado demostrar que las teorías de Marx sean erróneas simplemente porque esas teorías nunca existieron. Sus descripciones de los procesos económicos de su tiempo, el método empleado y sus conclusiones están fuera del ámbito de lo demostrable. Esto es, no son teorías tal como lo entendería un físico o un matemático. Las “ciencias” sociales, en su triste impotencia, deberían dejar de abusar de ciertos términos científicos que no tienen ningún sentido en su ámbito.

      En cuanto al enfoque científico de la economía. No sé yo como mezclar en la misma sopa la razón dialéctica con los conceptos sobre los que se sostenía la ciencia positiva del siglo XIX.

      Yo tengo un par de preguntas:

      ¿Cómo hubiese entendido Marx el fenómeno de la globalización?¿Hablaría de lucha de clases a nivel mundial?

      Por otra parte, el mundo que describe Marx es el de la dialéctica capital-trabajo. Pero avanzamos a pasos forzados a un escenario muy singular en el que esa antigua dialéctica es reemplazada por la dialéctica capital-automatización. Eso deja fuera de juego a lo que él creía que era el “motor” de la historia. ¿Qué conclusiones hubiese sacado de estar vivo ahora mismo y analizar estos nuevos fenómenos? ¿Cuáles serían las diferencias entre el Marx del siglo XIX y uno que analizase la sociedad a principios del siglo XXI?

      Comentario por Vicente Millán — 15 febrero 2019 @ 21:40 | Responder

      • Hola, me parece que fué en el manifiesto comunista (manifiesto propagandistico) donde el propio Marx predijo la expansión de la burgesía por el mundo y una consecuente globalización comercial, ademas según el muchos lugares aun estarían en un estado primitivo como el feudalismo y por tanto existiria una lucha de clases.

        Comentario por Ramón — 15 febrero 2019 @ 22:41 | Responder

        • Y de hecho, así fue. Mientras hubo nuevos mercados y centros de trabajo a los que sumar a la maquinaria capitalista, se pudo mantener la rentabilidad del capital (o, en términos marxistas, la tasa de explotación). Una vez que el mundo se les ha acabado, y no queda rincón del planeta al que no lleguen las botellas de Coca-Cola, vuelve a cobrar vigencia el límite impuesto a la tasa de explotación predicho por el propio Marx: están hundiendo la capacidad adquisitiva de la masa trabajadora y, con ello, la demanda de los propios productos y servicios que les ofrecen. Si miras los tipos de intereses, los ROE y ROA medios de cada sector, claramente decrecientes, uno no puede menos que concluir que, al menos en este aspecto, Marx ha acertado de pleno.

          Comentario por Nadir — 15 febrero 2019 @ 23:43 | Responder

      • Se puede o no estar de acuerdo con el tío Marx, y desde luego considerarlo como un profeta divino sí que sería hasta un insulto a su persona. Pero lo que no podemos negar es que era un pensador muy riguroso. Primero se dotó de unas herramientas para el estudio de la realidad (la historia, o más bien los procesos sociales, y la economía), y dejándolo todo bien definido, pasa a utilizarlas para llegar a unas conclusiones. Por supuesto, podemos disentir sobre la adecuación de esas herramientas, y sobre el uso que se hace de ellas, pero yo sí que considero que a ese modo estructurado de razonar se le puede llamar ciencia (no todo es empirismo en ella, por ejemplo buena parte de la física teórica es deductiva).

        La segunda parte que comentas es muy interesante. El capital-automatización no deja de ser un capital-capital. El valor de la aportación del valor trabajo al producto no deja de disminuir (en favor del capital) hasta finalmente desaparecer. Lo cual sería magnífico para la burguesía si no fuera por un pequeño detalle: ¿quién va a comprar lo que producen esos robots? Algo tan sencillo y evidente, y aún no ha obtenido respuesta.

        Comentario por Nadir — 15 febrero 2019 @ 23:55 | Responder

        • Saludos:

          Sabes perfectamente que para alcanzar el carácter de ciencia se necesita mucho más que unas herramientas y un modo estructurado de razonar. La filosofía reúne las características que comentas. Pero, al igual que la filosofía no tiene lugar en el marxismo este no lo tiene en la ciencia. Si no tenemos esto muy claro acabaremos haciendo un monumento al camarada Lysenko y cayendo en las depravaciones de aquello que se conoció como “ciencia soviética”.

          En cuanto a la dialéctica capital-automatización hay muchas cosas que no tengo nada claras. Tu apunte podría ser cierto y estaríamos hablando de capital-capital pero la complejidad del asunto me supera. En el caso que apuntas no se van a preguntar quién va a comprar, primero estimarían quien sobra, hay que optimizar.

          Comentario por Vicente Millán — 16 febrero 2019 @ 23:19 | Responder

    • Por supuesto, muchas gracias, mi principal pregunta seria si realmente puede estar Marx equivocado en todo por su teoria del valor, ademas estoy de acuerdo en la arrogancia y faltoneria del autor que saco sus conclusiones de otras fuentes. Un saludo

      Comentario por Ramón — 15 febrero 2019 @ 22:31 | Responder

    • El autor de este blog está más que complacido de que sus entradas den pie a una buena discusión.

      Comentario por Nadir — 15 febrero 2019 @ 23:23 | Responder

  5. Bueno… para empezar, se llama precisamente “teoría del valor” porque no ha alcanzado el rango científico de “ley” y por tanto está abierta a juicio e interpretación. Marx distinguía entre “valor de uso” y “valor de cambio”, que puede interpretarse como precio y es al que generalmente aludimos cuando hablamos de economía. Que el valor o precio de las cosas esté ligado al trabajo que cuesta producirlas es tan lógico que tan sólo piensa una cosa… si un trabajo no añadiera valor a algo… ¿qué sentido tendría entonces hacerlo?
    En el enlace que presentaste, el autor decía que las cosas valen porque nosotros creemos que valen y lo que creemos que valen. Y eso sí que es facilísimo de refutar, porque en ese caso podríamos entrar en un concesionario y decir: “me llevo este Ferrari, y toma un euro porque es lo que yo creo que vale”. De hecho es totalmente absurdo por el mismo hecho de que el precio lo pone el vendedor, no el comprador. ¿Sabe el vendedor exactamente lo que tú valoras cada cosa? Además, ya sería casualidad que todos la valoraran al mismo precio y al mismo tiempo, ya que si el vendedor lo subiera, sería que todos habrían subido su valoración a la vez…
    Decir que el valor de algo es el de la valoración que hagamos de ello es como si yo le digo a la churri: “Yo te quiero lo que te quiero”. Claro que eso sería irrefutable, pero a la pobre no le daría la menor información de cúanto la quiero realmente. Llamar “ciencia” a eso es un insulto a la inteligencia.

    Muchos tratan de calumniar a Marx poniendo en su boca que trabajo y valor son una misma cosa. Nada más lejos. Marx distiguía entre “fuerza de trabajo” que sería el soporte del trabajo, el continente, que vendría a ser nuestro cuerpo; “trabajo”, que sería la actividad realizada a través de ese soporte o cuerpo, y “trabajo socialmente necesario”, que vendría a ser la media que saldría de dividir el trabajo efectuado, entre toda la fuerza de trabajo. Así, no sólo no todos los trabajadores rinden o trabajan lo mismo, sino que ni siquiera todos los trabajos tienen el mismo rendimiento o “valor”. En la URSS, por ejemplo, no cobraba igual un ingeniero que un peón, aún teniendo en cuenta que durante sus estudios el estado le pagaba un sueldo. Marx también distinguía de hecho el trabajo intelectual.
    Otra forma de tergiversarle es precisamente las que vienen en el enlace. Es decir, las más absurdas y bochornosas. Hay que tener cuajo de llamarse a sí mismo “economista”, por no hablar ya de “científico”, cuando para tratar de refutar la teoría del valor marxista no se le ocurre mejor ejemplo que el de un tonel lleno de vino y decir que la madera se paga a precio de vino cuando cuestan muy distinto trabajo. Vamos, vamos… es que esas cosas no se le ocurren ni al más gañán. Porque ni el más palurdo, cuando llegue a una joyería, le espetará al joyero que le ha cobrado el estuche a precio de oro y diamantes… Bufff, que esa es otra, porque luego pone como ejemplo una mina de diamantes donde cuesta el mismo trabajo obtener uno de gran pureza y valor y otro con imperfecciones y menor precio. Claro, hijo, y si te pones así, también cuesta el mismo trabajo sacar las miles y miles de toneladas de tierra y piedra que te ha costado llegar hasta ellos. Cuando Marx habla de “trabajo socialmente necesario”, es precisamente porque el valor-trabajo tiene una dimensión social, es decir, depende de la media del rendimiento de todos los trabajadores, pero también de todas las minas. Es evidente de que una mina con mayor densidad de diamantes, tendrá mejor rendimiento que otra con una densidad menor, por mucho que se esfuercen los trabajadores que la explotan. No en vano, cuando las minas más ricas se agoten, el precio de los diamantes subirá, “curiosamente” cuando sube también el trabajo que cuesta extraerlos.
    En fin… no sé si te ha servido de ayuda, ahora tengo que dejarlo, pero cuando quieras seguimos. Un placer.

    Comentario por Luciano Mendez — 16 febrero 2019 @ 1:23 | Responder

    • “las cosas valen porque nosotros creemos que valen y lo que creemos que valen”.

      Pues yo creo que es básicamente cierto (sin duda puede haber excepciones), sólo que no a nivel micro sino macro. No es que yo valore un ferrari en un euro, es que una gran mayoría de vendedores y compradores lo valoran en, digamos 100.000 euros, y ese valor “promedio” que le dan consumidores y productores a un bien es finalmente su precio de mercado.

      El precio no lo pone el vendedor, sino el mercado. Si yo intento vender bolígrafos bic a 2500 euros, no vendo ni uno. El vendedor, igual que el comprador, sabe que ese bolígrafo “vale” 1 euro, y ese será el precio que le ponga, un poco más si puede, y el comprador pagara eso, un poco menos si puede. Quizá el valor-trabajo real sea de 0,5 euros, e incluso puede que alguien decida venderos por ese precio, o menor, o incluso regalarlos, pero será sólo la excepción a la regla; si hay suficienes compradores dispuestos a pagar un euro, y suficientes vendedores para suministrarlos a ese precio, ese será el valor de intercambio.

      Y si en vez de boligrafos bic, hablamos de plumas Mont-Blanc, es lo mismo. SI el mercado las valora en 1 euro, da igual que el valor trabajo sea de 5 euros. Salvo algún despistado, nadie pagará esos cinco euros, y simplemente, no se fabricarán. Por supuesto, el mercado no dará ese valor a las plumas, sino uno más o menos alineado con el valor de producción, porque en caso contrario, simplemente no existiría mercado.

      Por cierto, que el valor-trabajo ha cambiado hoy en día con respecto a los días de Marx. Ya no es solo el trabajo requerido para producir el bien, incluyendo el trabajo para producir las materias primas y las herramientas con las que se fabrica. Ahora incluye otros conceptos, cosas como como “la creación de una imagen de marca” (publicidad, famosos firmando con plumas “exclusivas”….) que quizá son más difíciles de evaluar.

      Comentario por santi — 16 febrero 2019 @ 13:23 | Responder

    • Muchas gracias por todo, el problema del autor es que realmente no ha hecho un estudio profundo de Marx (el mismo dice que no leyo sus obras) y su analisis es superficial, yo como no soy experto leo algo asi y no se que pensar.

      Comentario por Ramón — 17 febrero 2019 @ 14:24 | Responder

  6. Si te das cuenta, cuando hablas de “valor promedio”, tu concepto se parece bastante a lo que Marx define como”valor de uso”. Eso por tanto la inhabilita como definición de valor, ya que entonces “valor de uso” y “valor de cambio” serían prácticamente lo mismo, y no habría hecho falta una diferenciación. Tampoco sirve para explicar el valor-creencia. Porque… ¿qué valoras más, un Ferrari o el aire que respiras? Por ello, si el valor de algo fuera el que tiene para nosotros, tendrías que pagar más por el aire que respiras que por un Ferrari. ¿Por qué no sucede así?
    Esto lo apreciariamos mejor en referencia al agua. La que discurre por un rio no nos cuesta nada, sin embargo el agua embotellada sí, y ambas tienen el mismo valor para calmar la sed o refrescarnos. ¿Cuál es entonces la diferencia entre un agua y otra? Pues que una no ha precisado la aplicación de un trabajo y la otra sí. Eso mismo sirve para explicar por qué no pagamos nada por el aire pese al inmenso valor que tiene para nosotros. Pero podemos ir más allá en el concepto, poniendo como ejemplo las piedras. Una piedra normal y corriente no vale nada, pero no sólo porque no cueste trabajo obtenerla, sino porque una piedra aislada tiene poca utilidad. En cambio reunir un grupo de piedras y transportarlas hasta algún lugar sí que requiere la aplicación de un trabajo y sí puede tener más utilidades, como la de levantar un muro. El valor, por tanto, ni siquiera está sintetizado en el objeto, sino en la utilidad. Y es el trabajo prácticamente el único factor, o desde luego el más determinante, para habilitar esa utilidad.

    Olvidamos también que “valor de cambio” hace referencia a eso, a un cambio de manos. Por tanto, cuando alguien adquiere algo, otro se está desprendiendo de ello. ¿Eso qué quiere decir? Pues que todo comercio es un comercio de utilidades. ¿Cómo podría intercambiarse algo si todo tuviera el mismo valor o utilidad para todos? Yo me desprendo de algo porque valoro más el dinero que me van a dar que el objeto en sí, pero para ello tiene que haber otro que valore más el objeto que el dinero que da a cambio. Por ello no puede haber un valor absoluto. Pero si el valor lo proporciona la utilidad, y la utilidad a su vez la habilita el trabajo, por una simple regla de tres, es el trabajo el que crea el valor.

    A ver… Marx intentó interpretar las ocultas leyes de la economía de un modo científico. Eso inevitablemente nos circunscribe al mundo físico, real, no dependiente de las modas o ensoñaciones humanas. ¿Qué valor tiene algo si lo anuncia Ariana Grande o si lo hace Leticia Sabater? Pues si ya es difícil determinar ahora eso, imagina dentro de cien años, cuando ni siquiera sepamos quién, cómo o qué. Las leyes económicas deberían estar más alla de las veleidades humanas. Al final, el artículo será el mismo independientemente de quién lo anuncie, por tanto su utilidad debería ser también la misma. Otra opción sería adjudicar al trabajo de Ariana (o de Leticia) un valor correspondiente al que transmite a la marca o producto que patrocina. Pero ese es un camino peligroso que lleva a levantar castillos en el aire sobre castillos en el aire.

    Comentario por Luciano Mendez — 16 febrero 2019 @ 17:04 | Responder

    • No tengo la cabeza para entrar en discusiones filosóficas, y más siendo un indocumentado que sólo conoce las ideas de Marx de oidas.
      Simplemente respondo a proposiciones erróneas (al menos, que a mi me parecen erróneas). Por ejemplo: “(el agua) La que discurre por un rio no nos cuesta nada, sin embargo el agua embotellada sí, y ambas tienen el mismo valor para calmar la sed o refrescarnos”. Resulta que el agua del río no está potabilizada, así que no, no tiene el mismo valor que la embotellada para beber. Además, en general, no podemos llevarnos el río con nosotros, así que tampoco es muy práctica. Y si el río tiene corrientes traicioneras, o tiene cocodrilos, tampoco vale lo mismo para bañarnos que, por ejemplo, el agua de la piscina.

      Sobre si el valor de uso es el mismo que el de intercambio, pues fíjate sólo en el caso del oro, el petróleo, o el cobre; varían de valor (de cambio) mucho más que de usos, e independientemente del valor trabajo que requiere producirlos. Pero tienes razón en que muchas veces valor de uso y el de cambio están alineados, al menos en lo que yo llamo “economía real”, cuando no aparecen fenómenos especulativos por el medio (p.e. burbuja de la vivienda). La diferencia es que el valor de cambio está normalmente bastante acotado (depende del producto y del mercado), mientras que el valor de uso varía mucho más, puede decirse que para un mismo bien hay un valor de uso por usuario. Pero para eso tenemos la ley de la oferta y la demanda.

      ¿Qué valor tiene algo si lo anuncia Ariana Grande o si lo hace Leticia Sabater? Puede que mucho. Si hay gente que admira a Leticia Savater (¡!), y quiere imitarla, su anuncio de compresas añade valor a la marca, esa gente estará dispuesta a pagar un sobreprecio con respecto a otras marcas (cuyo valor-trabajo y valor-uso intrínseco es similar) y hará subir el valor de cambio, y también el de uso: no solo satisface las necesidades de higiene íntima, tambien la vanidad de la usuaria. Bueno, una compresa quizá no, pero si es una camiseta, o unos pendientes que puedes enseñar diciendo “mira, los mismos que usa Leticia Savater”. ¿Es peligroso adjudicar al trabajo de Leticia un valor correspondiente al que transmite a la marca o producto que patrocina? No lo sé, pero es lo que se estila en todas partes, y según algunos, lo que debería ser: valorar el trabajo en función no del esfuerzo que requiere, sino del valor que añade (y, en general, se refieren a valor de cambio). Esto sí sería un buen tema de discusión, si esto es correcto, o peligroso.

      Comentario por santi — 17 febrero 2019 @ 0:07 | Responder


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