La mirada del mendigo

27 junio 2019

El centro del tablero

Filed under: Sociedad — Nadir @ 14:58

Cuando empiezas a hacer tus primeros pinitos en el ajedrez, aprendes la importancia de dominar las casillas centrales del tablero. Desde allí las piezas proyectan todo su poder, mas arrinconadas su capacidad ofensiva se ve limitada.

En política, el centro del tablero es el sentido común, el consenso social acerca de lo que es razonable. Por supuesto que en el tablero político estas casillas centrales no son estáticas, y unos y otros intentan influenciar en la sociedad (unos con más y otros con menos medios) para moverlo a su terreno. La cuestión es que una fuerza política siempre debe situar su discurso dentro de las coordenadas del sentido común, y según te alejas de esas casillas centrales de la racionalidad el discurso pierde tracción en la sociedad, suena bizarro, cómico, y es fácilmente replicado y ridiculizado. Y convertirte en un payaso, en un bufón, es lo peor que le puede pasar a un político.

Vamos a explicarlo mejor con un ejemplo. El discurso oficial en la izquierda suelta majaderías del tipo “las mujeres son un colectivo vulnerable a la explotación laboral”, que es una de las infinitas variantes de la fórmula canónica de que la mujer (como concepto, como categoría) es un sujeto oprimido por los privilegios del macho en el patriarcado que vivimos.

Cuando este mensaje u otros más lunáticos (todos los hombres son agresores en potencia, hay que establecer la presunción de inocencia por defecto de la mujer…) llega a pie de calle, la gente tuerce el gesto. Cala entre los que han acudido a la catequesis neofeminista y han asimilado su doctrina de hombre agresor y mujer víctima, pero en el resto de la población genera rechazo. ¿Por qué? Porque entienden que es una generalización que no se ajusta a la realidad que perciben, pues mete en el mismo saco a casi la mitad de la fuerza laboral, enfrentándola a la otra mitad. Y hacer un mismo paquete con la directora de una sucursal bancaria y la limpiadora, usando como criterio de clasificación la naturaleza de sus gónadas, es percibido por el público como un argumento ridículo.

Lo que la gente espera de un partido de izquierda es que diga cosas tales como “los inmigrantes sin papeles son un colectivo vulnerable a la explotación laboral”. O por ejemplo: “los desempleados de más de 50 años son un colectivo vulnerable a la explotación laboral”. U otro ejemplo más: “los obreros expulsados del sector de la construcción por la explosión de la burbuja, al haber abandonado su formación para acceder tempranamente al mercado laboral, son un colectivo vulnerable a la explotación laboral”. Y podemos pasarnos toda la mañana señalando colectivos que, objetivamente, carecen del mínimo poder de negociación frente al empleador y, por lo tanto, están expuestos a la explotación laboral (ante la anuencia de las inspecciones de trabajo, no quiero dejar de decirlo).

Las anteriores afirmaciones son reconocidas hasta por el neoliberal más inflamado. Se la puede pelar, puede tratar de justificar esta explotación e incluso aprovecharse de ella, pero no se puede negar la evidencia. ESTO es ocupar las casillas centrales del tablero, de esta forma la gente reconoce que estás enunciando verdades. Porque la mayoría de la gente no tiene los conocimientos estadísticos para determinar la correlación entre dos variables, pero sí que posee la intuición y sentido común para saber que la relación entre el criterio “trabajador sin estudios de un sector en declive” y la predisposición a aceptar salarios bajos y malas condiciones laborales es muy ajustada. Porque conoce a gente en esta situación y sabe que están prácticamente todos puteados. Sin embargo,cuando escucha a la élite política decir que las mujeres están explotadas, pone ese criterio en duda ya que sí, conoce mujeres que lo están, pero otras que no lo están en absoluto. La correlación entre las dos variables es baja, lo que nos indica que no hay una relación directa entre sexo y condiciones laborales (se cobre menos por ser mujer) y desaparece cuando igualamos el resto de las variables (dentro de una misma empresa y categoría laboral).

Pongamos por caso a un dirigente político como Julio Anguita. Una persona de derechas jamás le votaría, pero aún así tenía el reconocimiento de que era una persona honesta que decía verdades como puños. Procuraba situarse, y con el viento en contra, en el centro del tablero social, lo que decía tenía sentido, traslación inmediata a la realidad cotidiana. La gente no podía decir de él que “cuervo blanco hablar con lengua de serpiente”. Con el discurso sólido y sereno de Anguita, Izquierda Unida cosechó los mejores resultados de su joven historia. A partir de él, los intentos de “renovar” el discurso para hacerlo más “atrayente” a los jóvenes, es decir, avergonzarse de las convicciones y aguarlas para adaptarlas al discurso dominante, condujeron a la formación a la irrelevancia política y a ponerla al borde de la condición de fuerza extraparlamentaria de donde la rescató la coalición in extremis con Podemos.

Y es con este discurso, que ponía en las instituciones la realidad percibida a pie de calle, que un movimiento surgido al calor del 15M obtuvo unos resultados que, un día, hicieron soñar con el sorpasso y un hipotético gobierno de izquierda en España. Podemos decía cosas razonables, cosas en las que la ciudadanía estaba de acuerdo y se veía reflejada, cosas que habían estado desaparecidas de los telediarios y los pasillos del Congreso. Y la gente respondió con el voto.

¿Cuáles son las circunstancias actuales? Las mismas que operan sobre la izquierda europea, que ha abrazado la moda del postmodernismo identitario irradiada desde EEUU granjeándose el alejamiento, cuando no la animadversión y el hartazgo de parte de su electorado potencial. El nuevo discurso de la izquierda new age no engrana con la sociedad, especialmente las clases trabajadores que se ven interpeladas en cambio por la derecha y extrema derecha, a quien los delirios postmodernos dejan expedita la plaza del sentido común.

En conversación epistolar, un compañero me mostraba las reacciones en un foro de tendencia derechosa a la noticia del akelarre feminista. Efectivamente, con esos dislates le hemos entregado el centro del tablero a la derecha, enarbolando el estandarte del sentido común. El feminismo, la izquierda, es fácilmente caricaturizado, lanzado a los pies de los caballos. Y de eso se trata la política, el púgil usa los errores del adversario para atacarle, y ataca allá donde no está cubierto. Nosotros hacemos lo mismo, burlándonos de la incapacidad mental de Raxoi o de la incapacidad moral de Rivera. Es el juego, y se viene llorado de casa. Si dices gilipolleces, el enemigo se ceba en ellas y sufres en las encuestas.

Podemos considerar que aquello fue un suceso no representativo de feministas radicales. Y es cierto en lo de radicales pero no que no fuera representativo: igual que los iluminados del Estado Islámico, las neofeministas de Santiago llevaron a sus últimas consecuencias la misma ideología que es compartida ampliamente por las bases. Esto es, que la mujer como categoría social vive en una situación de opresión debido al patriarcado por parte de varones que no quieren desproveerse de sus privilegios. Lo de correr a collejas a sus compañeros puede resultar un tanto agresivo, pero pocos, muy pocos en la izquierda institucional (tan pocos que no hay nadie) han criticado el paso del “no es no” al “sólo sí es sí”; eslogan que tuvo un desarrollo legal en la Asociación de Mujeres Juristas Themis, regada con dinero público.

En las relaciones sexuales el consentimiento debe ser explícito. Si no hay consentimiento hay delito contra la libertad sexual. Será causa de justificación para la absolución la prueba del consentimiento; en consecuencia, quien tiene la carga de probar el consentimiento es el acusado.

Pero el común de la gente se da cuenta que obligar a grabar (al menos el audio) de cada encuentro sexual que tengamos (incluso con nuestra pareja habitual) para protegerse de la situación de indefensión legal ante una denuncia de violación es un completo dislate. Ni siquiera sería válida la firma de una declaración antes del coito de que se efectúa con pleno consentimiento, pues se puede alegar que la mujer (porque es la mujer la víctima por defecto, a estas alturas quién lo duda) firmó sometida a coacción o que pudo cambiar de opinión en mitad de la faena. Esto es absurdo, y es absurdo a un extremo tan evidente que es vergonzoso tener que explicar por qué es absurdo. Y alguien que proponga este artículo tiene de jurista lo que yo de funambulista (tengo vértigo, que me tengo que tragar cuando estoy en la montaña).

Así que, en lugar de todas esas majaradas con las que un día sí y el otro también la izquierda se pega un tiro en pie propio y que acaban desquiciándome, voy a ofreceros un ejemplo de lo que podría ser un discurso que apelase al sentido común de la gente.

Como veis, he creído necesario añadir en la barra de la derecha una modificación del tema de la hoz y el martillito (demasiadas herramientas, que decía el chiste del gitano con el que me identifico bastante), aún a riesgo de ser clasificado-descartado antes de leer el texto. ¿Qué hacen ahí la hoz y el martillito? Desde luego no están con motivo folklórico, como las he visto tantas veces (ahora ya no está de moda) con la misma función que un pin del Real Madrid o un parche de Kiss (y no es desdeñable el folklore detrás de los símbolos comunistas y anarquistas, tiene su importancia).

Cuando proclamo la ilegitimidad de la propiedad privada de los medios de producción ajenos (es decir, la base del socialismo), me baso en un axioma y dos razonamientos.

El axioma es que ningún hombre debe apropiarse del producto del trabajo de otro.

(quien tenga algún problema al entender el uso del término “hombre”, debo recordarle que estoy escribiendo en lengua castellana).

Es un axioma, por lo tanto no sujeto a demostración, como el resto de valores morales. Igual que tampoco puedo demostrar que no sea racional comerme al vecino y beberme su sangre. Aunque no es del todo cierto, y para eso hemos construido el edificio de la ética. La ética es la aproximación de la razón a la conducta humana, y concluye que por ejemplo sostener una sociedad en la violencia conduce a una distopía sangrienta. Es racional establecer leyes y mecanismos coercitivos para evitar el abuso de quien puede más sobre el que puede menos.

Pero aunque no se pueda deducir de ningún otro planteamiento teórico, sí que podemos exponerlo de forma que satisfaga la exigencia de racionalidad y sentido innato de justicia de cualquier mente sana. Un zapatero necesita de sus herramientas, lezna, escofina y aguja, para poder ejercer su trabajo. Sin ellas, y un modesto cubículo donde trabajar, el mejor de los zapateros sería inútil, inválido. Llamamos capitalismo al sistema que priva al trabajador de la propiedad de los medios que necesita para ejercer su oficio, acaparándolos para luego ponerlos a disposición del mismo a cambio de que trabaje en provecho del propietario capitalista. Arrebatarle al zapatero sus herramientas, para obligarlo a arrendar su fuerza de trabajo al que posee esas herramientas (empezando por la forma más básica de capital, la tierra) es fácilmente percibible como un abuso, un robo, una apropiación indebida. Por supuesto que se puede argumentar que el empresario tiene la propiedad de los medios de producción, y tiene derecho a esperar un beneficio por ello. La clave del asunto es si esa propiedad es legítima, de igual forma que debemos determinar si la propiedad del mismo trabajador es legítima en un sistema esclavista. Si no es legítima la propiedad de un ser humano, y esperar beneficio de esta adquisición, por mucho que esta adquisición se haya realizado de forma legal según la legislación de la época (legislación que sólo representa, recordemos, el interés del grupo de poder que la redactó); tampoco lo es cambiar la propiedad de la persona por la propiedad de los medios que necesita para ganarse la vida.

Hasta aquí, se podrá o no estar de acuerdo, pero parece racional, ¿no? Me parece que supone más esfuerzo convencer a alguien de que todos los hombres somos violadores en potencia, que de la ilegitimidad sobre la que descansa el sistema capitalista. El argumento es muy sencillo: tu jefe tiene un mejor nivel de vida que tú, gracias a que se apropia de una parte de los frutos de tu trabajo, y de tu compañero, y de tu compañero. Esto lo entiende hasta el más tonto.

Ahora vamos a continuar por aquellas dos razones por las que considero que un sistema socialista es no sólo más justo, sino también más eficiente y productivo (sin negar las inmensas dificultades a las que nos enfrentamos para implementarlo adecuadamente, y soy el primero en afirmar que si no se hacen las cosas correctamente, virgencita que me quede como estoy, porque con veleidades doctrinarias podemos condenar a la inanición a miles de personas).

La primera razón es de comprensión absolutamente inmediata: todo trabajador tiene un mejor desempeño cuando trabaja para su propio beneficio, que cuando lo hace en beneficio ajeno (el cabrón del jefe, los socios de la empresa o la masa accionarial). Cuando los trabajadores son los copropietarios de la empresa, y por lo tanto su buena o mala marcha impacta directamente sobre la retribución esperada (ahora sólo sufren el mal desempeño, con el miedo al despido o al cierre, pero no se reparten los beneficios en época de vacas gordas), es de esperar que pondrán mejor disposición no sólo en su trabajo, sino en el del conjunto de la empresa (un compañero ocioso o incompetente es señalado y apartado si no corrige su comportamiento).

Lo anterior es de puro sentido común, ¿a que sí? Estoy planteando cuestiones que son tabú en la sociedad actual incluso para los más radicales de los líderes políticos; está vetado hablar de la propiedad de los medios de producción. Y, sin embargo, me parece que hasta ahora no he dicho nada que no sea perfectamente entendible, no he dado ninguna pirueta ideológica, no ha dicho nada que pueda sonar extraño o ridículo a oídos de un ciudadano cualquiera. No es el desbarre incoherente de un lunático que tomar a broma, sino cosas bastante básicas, de sentido común.

Por desarrollar un poco la cuestión anterior, permitidme un inciso. El mundo actual exige una gran concentración del capital en organizaciones muy fuertes, capaces de competir globalmente. Y en muchas ocasiones, la parte proporcional de capital que corresponde a cada trabajador sería excesiva, tanto para esperar que la aporte con el fruto de su trabajo, como igualmente la retribución que le correspondería por ella. Es por ello que además de empresas de capital colectivo, puede haber empresas de capital público y formas mixtas entre ambas. En lo que nos atañe en este artículo, estas formas de organización diluirían ese interés del trabajador de cuidar de su propiedad, la empresa, ya que ésta quedaría diluida entre miles de trabajadores. Por lo tanto, la desidia propia sólo afectaría mínimamente sobre el desempeño final. Es por ello que, para mantener esa ventaja, se debería organizar toda gran empresa en módulos independientes de reducidas dimensiones. Por poner un ejemplo, una eléctrica podría tener un módulo que sería el departamento de mantenimiento de turbinas hidraulicas, el cual facturaría a la organización según su desempeño, y estaría sometido a la competencia de otro departamento rival que les pudiera arrebatar el contrato.

Y un segundo razonamiento, entiendo que éste más discutible pero sí que lo estimo como cierto a pesar de ciertas excepciones que confirmen la regla. Y es que considero que una empresa dirigida por sus trabajadores (no confundir dirección con gerencia, ésta sí puede y debe ser profesional) estará por lo general mejor gobernada que la empresa tradicional, dotada de una estructura jerárquica cuya cúspide suelen ocupar individuos que deben su posición a razones de cuna (que es una forma refinada de decir de coño, de salir del coño adecuado). En la mayoría de las empresas la plantilla conoce mejor el sector, la situación de la empresa, sus problemas y capacidades reales y puede con su inteligencia colectiva dar mejores directrices de gobierno que no un grupo de individuos privilegiados (estos de verdad) completamente desconectados de la realidad de la planta como de las necesidades de sus potenciales clientes. Y, si queréis, desgranamos el IBEX35 a ver cuántos ejemplos y contrajemplos encontramos.

No sólo es justo que los trabajadores sean propietarios de su puesto de trabajo, también es una buena idea para el devenir de la empresa y, por ende, de toda la economía.

Y este es EL cambio. Aunque no se operase ningún otro cambio social más, el convertir el asalariado en propietario (y de la forma progresiva que otras veces he propuesto, entregando participaciones como parte del salario y los impuestos) sería con el paso del tiempo determinante para poner patasabajo todo el orden social, a la vez que el económico. Con la confianza de ser dueño de su vida y no depender más que de sus brazos, el trabajador no se dejaría humillar, pisotear y ningunear como ocurre cotidianamente. Con la propiedad, recuperaría el orgullo y la dignidad, pues no puede llamarse ciudadano quien depende de otro para dar de comer a su familia.

La propiedad de los medios de producción es la clave de todo. Y la izquierda ha cometido traición abandonando el discurso que los reclama, para abrazar las modas que les van dictando ¿quién? Hoy el postmodernismo identitario, mañana si aún hay izquierda quizá abracen la cienciología o cualquier otra mamarrachada que les caiga en gracia.

Todo lo que he propuesto puede concitar o no la adhesión, pero no me podéis negar que suena racional, no son desvaríos de un iluminado sino que son enunciados desde la lógica y el sentido común, y así los puede entender la gente. Y también puede entender que quien se opone furibundamente a ellos, lo hace movido por su propio interés, por interés de clase. Y este discurso, conjugando rigor expositivo con sentido común, sí que representa una amenaza para el poder (que sólo se le ocurre tildarlo de aburrido o viejo). Por el contrario, la doctrina que promueve una sociedad enfrentada entre categorías apriorísticas e irreconciliables de privilegiados y opresores por defecto, una sociedad histérica atenazada por la corrección política y autocensurada por la hipersensibilidad de los ofendidos profesionales, no representa ninguna amenaza para la oligocracia. Es más, disfruta del espectáculo viendo cómo la izquierda se consume víctima de la infección que ha contraído a causa de sus devaneos ideológicos.

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21 comentarios »

  1. George Orwell:

    The world is a raft sailing through space with, potentially, plenty of provisions for everybody; the idea that we must all cooperate and see to it that everyone does his fair share of the work and gets his fair share of the provisions seems so blatantly obvious that one would say that no one could possibly fail to accept it unless he had some corrupt motive for clinging to the present system.

    Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 27 junio 2019 @ 15:41 | Responder

    • Es el enunciado de la teoría de la nave espacial, que viene a decir que en este mundo estamos en el mismo barco. O dicho de otro modo, que arrieritos somos.

      La cuestión es que existen múltiples divisiones (entre naciones, credos, clases…) que nos impiden llegar a la conclusión necesaria, que es la hermandad universal. Como comentaba hace nada con Daniel: si a un grupo de niños en el aula, les viéramos desarrollar comportamientos tan egoístas como estamos acostumbrados en la sociedad adulta, los reprenderíamos. ¿Cómo es posible tamaña hipocresía?

      Comentario por Nadir — 27 junio 2019 @ 16:13 | Responder

  2. Sobre el otro dogma de los progres :

    https://es.gatestoneinstitute.org/7949/musulmanes-britanicos-sondeo

    Comentario por Corvo do Anllons — 27 junio 2019 @ 19:52 | Responder

    • Saludos:

      Corvo, el medio que enlazas no es precisamente un adalid de la objetividad. Mira quienes están detrás de “Instituto Gatestone”. Para empezar nuestro amigo John R. Bolton. Creo que con eso queda todo dicho. Es más, si analizamos de dónde sale la financiación del “Instituto Gatestone” vamos a divertirnos: las mismas personas que han financiado a este “think tank” (neolengua: medio de propaganda del neoliberalismo) están entre los más generosos contribuyentes a la campaña de … Trump.

      En multitud de ocasiones les han pillado lanzando noticias falsas en contra del islam. La última que recuerdo es falsear las tasas de criminalidad en Alemania para señalar a los inmigrantes musulmanes. Una joya.

      Por cierto, en el enlace a esa fabulosa encuesta no hay nada. No me sorprende.

      Yo propongo estos datos:

      https://www.comresglobal.com/polls/bbc-radio-4-today-muslim-poll/

      Comentario por Vicente Millán — 27 junio 2019 @ 21:00 | Responder

      • Gracias por el aviso Vicente y por el enlace.

        Comentario por Corvo do Anllons — 28 junio 2019 @ 10:13 | Responder

      • Realmente, los resultados de ambas encuestas son compatibles, y no tengo motivos para considerarlos manipulados. Si investigáis las diferencias metodológicas, el primero se desarrolló con entrevistas personales en los barrios musulmanes (también llamados guettos), mientras que el segundo fueron entrevistas telefónicas con todo el censo. También habría que investigar la literalidad de las preguntas. Me temo que cada uno de ellos iba buscando unas conclusiones predefinidas, en realidad como siempre.

        Usando un poco la lógica, podemos suponer que las opiniones de un inmigrante recién llegado serán las mismas que puedes esperar de la sociedad de origen, y que a lo largo del tiempo, en un proceso que puede durar generaciones, irá adoptando las de la sociedad de acogida. Y vemos que en el caso del islam, la religión ralentiza, detiene e incluso revierte en no pocos casos este proceso. El problema no es la cultura de origen (mucha mayor diferencia hay con las culturas orientales) sino la religiosidad del sujeto: inmigrantes que se liberan del yugo del islam no tienen un proceso de integración en la sociedad más largo y duro a inmigrantes de otras procedencias.

        Comentario por Nadir — 29 junio 2019 @ 9:52 | Responder

  3. Un gusto de lectura, que personalmente me marco como un punto de referencia o un refugio de cordura en contraposición con las idioteces que tenemos que aguantar a diario.

    Dejo este otro articulo que, aunque en algún momento se va por las ramas, creo puede ser interesante y bastante relacionado con lo aquí expuesto:
    https://www.portaloaca.com/historia/otroshistoria/14378-la-transformacion-de-la-esclavitud-en-trabajo-asalariado.html

    Comentario por Jesús Martínez Núñez — 27 junio 2019 @ 21:16 | Responder

    • Había leído ese artículo, y alguno más del mismo autor. Ciertamente es una lectura muy al caso con lo que aquí procuro explicar, y comparto la visión del autor de que no hay existe una diferencia sustancial entre el esclavo, el siervo y el asalariado. Básicamente son tres formas legales de la misma institución, por la cual una persona se aprovecha del trabajo de otra. La historia de la esclavitud es muy larga, y han existido esclavos que vivían mucho mejor que hombres libres (por ejemplo, en responsable del Tesoro en el Imperio fue durante mucho tiempo un esclavo o un liberto).

      Comentario por Nadir — 28 junio 2019 @ 23:47 | Responder

  4. Ayer, salvo error mio, añadí un comentario junto con un enlace, ¿se ha podido quedar pendiente de revisión/moderación?

    Comentario por Jesús Martinez — 28 junio 2019 @ 14:33 | Responder

    • No tengo habilitado ninguna revisión en el blog, lo que escribes debería publicarse inmediatamente. Debería, a veces al filtro antispam se le atraganta algún mensaje, y no acabo de comprender la razón. Y lo tengo configurado en el modo menos estricto.

      Te agradezco que hayas vuelto a escribir para que lo rescate del spam y te pido disculpas, porque aún no siendo culpa mía es desagradable que alguien se tome la molestia de escribir y luego no aparezca publicado.

      Comentario por Nadir — 28 junio 2019 @ 23:40 | Responder

  5. La derecha “moderada” parece razonable en comparación con las memeces pseudorradicales de la socialdemocracia (podemitas incluidos), pero ¿no te parece que Vox es la contraparte de Potemos? (Me refiero al juego de espejos para captar votante populista y tocahuevos), A ver quién la dice más gorda.
    Por cierto, hace unos días leía en el PIS digo el PAIS, en la contraportada, que en Argentina otra “manada” de 8 “machotes” había perpetrado una violación masiva. Pero las feministas ni mú, claro la víctima era otro macho, eso sí, con retraso mental.
    Excusas favoritas de las defensoras de “la mujer” para trivializar la violación gayer:
    1-Son muchas menos que las de mujeres por hombres (sic).
    2-Son cosas que se hacen los hombres entre ellos, si la víctima no es mujer no es asunto nuestro (re-sic).

    Comentario por Ojete Calor — 29 junio 2019 @ 8:52 | Responder

    • ¿Y cuál es la derecha moderada? Desde mi punto de vista, admito que quizá sesgado, el P$O€. Han presentado a un buen candidato, no han cometido demasiados errores, y han ganado las elecciones.

      ¿Vox es la contraparte de Podemos? Sí en lo identitario, no en lo económico. La contraparte de Vox en lo económico sería un partido comunista de verdad (es decir, no la payasada en que se ha convertido el PCE). En lo identitario es verdad que se parecen bastante, cada uno ensalza una categoría social y desprecio y/o criminaliza la opuesta.

      El discurso político actual me da arcadas. Las consecuencias de la llegada de la Generación X a puestos de responsabilidad.

      Finalmente, lo de las violaciones grupales son muy mediáticas, pero algo completamente anecdótico. Hay que condenarlas, castigarlas, procurar comprender y desactivar la ideología de dominación que las promueve pero… no pretender generalizar sobre ellas. El mejor antídoto para las agresiones sexuales es permitir que se desarrolle una sociedad sexualmente abierta y plena, sin tabús ni cohibiciones. Todo lo contrario de lo que persiguen los nuevos victorianos.

      Comentario por Nadir — 29 junio 2019 @ 9:42 | Responder

      • ¿El foro derechoso no será burbuja?

        Comentario por Corvo do Anllons — 29 junio 2019 @ 20:15 | Responder

        • Sasto.

          Pero eso es lo de menos, podría ser cualquier otro. Lo que quiero subrayar es que es no sólo legítimo, sino normal y sano que la derecha aproveche las gilipolleces de la izquierda para cachondearse. Así que, podemos dejar de hacer el mongolo y empezar a actuar en serio, o subir la apuesta a ver quién la caga más.

          Comentario por Nadir — 29 junio 2019 @ 23:17 | Responder

  6. Maestro, una par de preguntas antes de comprar la idea, más que nada porque hay algunos puntos que no tengo nada claros.

    Veamos, en mi opinión, hay alguien que antes que me llegue la nómina ya se ha embolsado una parte sustancial de los resultados de mi trabajo: Hacienda.

    Que el empresario se lleva la plusvalía es algo conocido. Que el gobierno hace otro tanto, al menos me parece evidente a mí.

    Así que, para ser coherentes, ni el uno ni el otro debería llevarse parte del fruto de mi trabajo. En ese punto, estoy contigo.

    Pero el Estado necesita financiarse, ¿no?

    ¿Cómo solucionamos eso?

    Ya me dirás.

    Beamspot.

    Comentario por Beamspot — 1 julio 2019 @ 16:12 | Responder

    • Pero no veo qué tiene que ver una cosa con la otra.

      El Estado se puede financiar con impuestos al trabajo, o con otros impuestos (la renta, el consumo…), o incluso con otras actividades económicas y ni siquiera tener que haber impuestos. Pero el Estado recauda y devuelve (omitimos el tema de la corrupción, que no es inherente al Estado). El empresario se apropia y no lo devuelve (ese dinero lo puede intercambiar por otros bienes y servicios o, en su mayoría, acumular en la forma de capital fijo o financiero).

      Si te sirve de algo, es una opinión personal pero NO me gustan los impuestos al trabajo como forma de financiación (en este caso de la SS, que no deja de ser Estado y preferiría que estuviera integrado en los PGE). Encarece la mano de obra y, por lo tanto, aumenta el paro. Con pleno empleo quizá me parecería mejor como forma de aumentar la automatización, pero ahora mismo me parece una forma desafortunada de recaudar.

      Comentario por Nadir — 1 julio 2019 @ 22:47 | Responder

  7. Comentario por santi — 4 julio 2019 @ 0:19 | Responder

  8. Creo que me manda al spam

    Comentario por santi — 4 julio 2019 @ 0:20 | Responder

    • No, no es el spam que la entrada sale publicada. Por lo que sea, no coge automáticamente esa imagen. La he subido yo mismo y ahora sí que va.

      Comentario por Nadir — 4 julio 2019 @ 0:33 | Responder


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