La mirada del mendigo

30 mayo 2020

Comedores populares

Filed under: Sociedad — Nadir @ 2:10

Si propongo la difusión de los comedores públicos, sé a ciencia cierta que la derecha mugiría incongruencias sobre Stalin o las cartillas de racionamiento. El panorama político actual es la bazofia más hedionda, aderezada con enormes cantidades de ketchup y mostaza. Como cualquier cosa que yo pudiera proponer no deja de ser un brindis al sol, con la misma capacidad de participar en la vida política que la que pudiera tener para alterar las órbitas de los astros, pues hago este ejercicio de política-ficción suponiendo que lo que yo piense y proponga tuviera alguna relevancia en la vida política de un sistema político al cual el mismo régimen denomina y describe como democrático.

Y volvemos al hilo que me pierdo. El origen de esta entrada viene de imágenes como ésta:

Largas colas en los bancos de alimentos, parroquias y locales de Caritas, todos ellos sobrepasados por la resaca de miseria que deja el paso de la pandemia. Enhorabuena a los decrecentistas, ahí tenéis las consecuencias del deseado decrecimiento. Empezamos por una caída del 9,6% del PIB. Y el temor de que esto sea sólo el principio, según se agoten las prestaciones por desempleo y los ERTEs se vayan convirtiendo en EREs de extinción.

No cabe duda. Un Estado que no es capaz de alimentar adecuadamente a todos sus ciudadanos y de proveerles de un techo, es un país de mierda. Por muchas competiciones deportivas que gane, artilugios militares despliegue en sus fiestas nacionales y obras fabulosas edifique. Lo de la corrupción generalizada, el autoritarismo indisimulado y la incompetencia rampante son sólo indicios. La prueba definitiva de que España es un Estado y sociedad de mierda es que aún entrado en el s.XXI toleramos que alguien sólo coma una vez al día o que tenga que buscar cobijo en un cajero o bajo un viaducto.

Desde el gobierno se propone, y de nuevo debo aquí dar gracias al coletas, una renta mínima. Bien está, pero sin menoscabo de que todo el mundo tenga una cierta disposición de efectivo para poder tener una mínima capacidad de consumo discrecional, el problema alimentario se podría y debería resolver de una forma más eficiente: con comedores populares. Pero lejos de ser lugares reservados para los más desprovistos de nuestra sociedad, lo que yo propongo es algo muy diferente: comedores sociales donde todo el vecindario pueda acudir, no sólo ni mucho menos indigentes o necesitados, sino trabajadores, estudiantes y jubilados. Cada cual pagaría acorde a sus posibilidades, nada quien nada tiene, el coste del servicio quien se lo pueda permitir.

Hablaba el otro día del frenillo que los progres, diciéndose muy izquierdosos, tienen en el cerebro. Son incapaces, fisiológicamente incapaces de imaginar que el Estado puede desarrollar muchos cometidos más allá de la provisión de sanidad y educación. Normalmente viene al caso de la creación de empresas industriales de capital público (la cabra tira al monte), pero hay muchas otras necesidades que podrías ser satisfechas con ventaja por servicios públicos.

Se ofrecería un menú con dos o tres opciones en cada plato, dietética y culinariamente de calidad. Ni mucho menos la sopa del pobre o el caldo negro de los espartiatas, aunque sí recogiendo el espíritu de camaradería e igualitarismo (dentro del cuerpo ciudadano) de éstos. Antes de que nadie camine por el techo echando espumarajos verdes por la boca mientras aúlla “bolcheviqueeees”, hay que recordar que sería sólo una opción que el Estado ofrecería a la ciudadanía. Obviamente, quien quisiera podría comer en su propia casa o acudir a la restauración privada. Es un servicio público, no una obligación.

¿Ventajas? Unas cuantas, dos de las cuales ya las he mencionado: cortar de raíz el problema silencioso e infamante de la malnutrición en la sociedad española, de esos miles de personas que alternan macarrones con arroz, y sólo se pueden permitir proteína animal algún día de la semana. Y, de paso, estimular la vida comunitaria haciendo de la mesa punto de encuentro entre vecinos.

Pero la principal es la eficiencia: en coste, tiempo y energía. Sí, energía, el consumo de energía primaria asociado a la cocina representa sobre un 3% (hablo de memoria) en sociedades desarrolladas. Y se consume mucha menos energía en una cocina profesional para quinientos comensales que quinientas cazuelitas cada uno preparando su comida.

Aún más importante es el tiempo: ofreciendo a trabajadores y estudiantes una opción de restauración de calidad a buen precio, se eliminan desplazamientos (de nuevo energía) y la necesidad de la interrupción de dos horas para volver a casa, preparar la comida, deglutirla y volver a salir pitando al tajo. Es una distribución racional del trabajo: profesionales de la restauración preparan y sirven una comida más sana y sabrosa, liberando tiempo para que profesionales de otros ámbitos puedan dedicar más tiempo a su especialidad, y no a jugar a las cocinitas. Y cuanto antes acaben su cometido, antes pueden iniciar su tiempo dedicado al ocio (la soirée, concepto que, como el honor, no existe en España). Sólo por no fregar los platos o el fastidio de hacer la compra, muchos jubilados con todo el tiempo del mundo escogerían este servicio.

Contad las horas consumidas en ambas opciones: tres profesionales cocinan para 500 personas en jornada completa, y otros siete sirven y recogen. 80 horas de trabajo cada día. La otra opción, 500 personas se preparan el desayuno, comida y cena, desde hacer la compra a fregar los platos y lavar las servilletas. Sí, no hay que echar muchas cuentas.

Y sin duda, esta prestación es para la sociedad también económicamente más eficiente. En el caso de aquellos que recibirían este servicio sin coste, con un coste menor aseguras una buena alimentación. Cuántas veces habré visto a indigentes gastarse las pocas monedas que han recibido en un refresco y una bolsa de patatas fritas. ¿Qué estimáis que es más conveniente para la persona necesitada, ponerle en la mano unos billetes a principios de mes y allá te las apañes (que te provea el mercado), u ofrecerle la oportunidad de comer (y desayunar y cenar) sin coste ni molestia alguna en cualquiera de esos comedores? Por supuestísimo, lo mismo reza para la vivienda, pero no quiero alargar en demasía este artículo, pero es de todo punto evidente que es preferible proveer a una persona de comida y alojamiento, y como digo algo de efectivo, a darle 461€ que no llegan ni para alquilar la caseta del perro en una gran ciudad, y luego a comer macarrones todos los días. Efectivamente, el Estado cubre mejor las necesidades dando parte de esa prestación en especie. De hecho, las prestaciones monetarias suelen acabar en manos de los caseros vía inflación en los alquileres más bajos. Y si subes cien euros la prestación, cien euros más que ganará el casero.

Pero insisto, los que no puedan pagar el plato sólo serían una pequeña parte de los comensales potenciales en esos comedores. A la mayoría de las personas, que sí pagarían por el ágape, simplemente les resultaría rentable en tiempo, esfuerzo y dinero acudir al comedor social y comer a mesa puesta. Y es que se nos olvida la inmensa capacidad que puede tener un Estado bien organizado (es decir, tras arrojar al Leteo a los burócratas que lo parasitan). Puede ir a un agricultor y decirle, a cuánto vendes el kilo de patatas, a 15¢? Te pago 17¢ y me llenas ese camión. Pero si tú quieres hacer patatas fritas, tienes que pagarlas a 1€ de precio finalista. Por eso, el Estado es capaz de ponerte un menú en mantel de tela, por menos de lo que tú te gastarías en comprar los ingredientes. Se llaman economías de escala, y aunque siempre se citan para la empresa privada, son igualmente válidas para empresas y servicios públicos.

Y una sociedad que cubre sus necesidades de modo más eficiente, es una sociedad más competitiva y, por lo tanto, más próspera.

Bueno, ¿qué os parece la propuesta? ¿Una utopía, un ensueño irrealizable? ¿Qué respuesta podríamos esperar de la derecha, pero también del grueso de la progresía, miserables pequeñoburgueses que consideran el multiculturalismo como un plato típico en un restaurante étnico en algún barrio chuli de la gran ciudad? Pues la cuestión es que todo esto que os estoy contando no es fruto de mi imaginación, os estaba describiendo el comedor de un centro de día que hace ya años que funciona en mi antiguo barrio, en Madriz. Aunque en principio está pensado para los jubilados, pueden acudir quien quiera y, de hecho, son mayoría los trabajadores jóvenes que comparten espacio con naturalidad con los ancianos. En el barrio lo llaman “los viejitos”, realmente ni he reparado en su nombre oficial. Las escasas ocasiones que bajo a esa mole de fealdad, olores agresivos y materia inerte que es la capital del reino, lo que menos me apetece es ponerme a hacer la compra después del viaje y meterme entre cucharones. Así que me voy a los viejitos y cómo (el diacrítico se lo añado yo, por mi cuenta y riesgo) como Satanás manda, primer plato, segundo plato y postre; buenos alimentos, mejor preparados que podría hacerlo yo y sin perder el tiempo recogiendo y fregando. Llego, me sirven, pago menos de lo que, como dije, me costaría a mí preparar todo aquello y ahorro lo menos hora y media para dedicarlas a las gestiones que me han traído a tan ingrato lugar, para resolverlas cuanto antes y escapar escopeteado en procura de aire limpio y un entorno que no oprima el corazón.

¿Y sabéis qué es lo más divertido del asunto? Que ese centro fue promovido e inaugurado por un gobierno municipal del PP.

Luego, como posible, es posible. Pero hay que retirar ese frenillo en el cerebro, que nos dice que el Estado no está para esas cosas. ¿Por qué no?

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27 comentarios »

  1. Personalmente, yo he disfrutado muchos años de un comedor laboral que además abría al público. Y cuando viajo, alguna vez he encontrado comedores universitarios abiertos con un funcionamiento similar; Desde esa experiencia, tengo la impresión que las líneas y las mesas corridas hacen mejor uso de los recursos (espacio y tiempo) que el servicio en mesa.

    Comentario por roberto — 30 mayo 2020 @ 9:24 | Responder

    • Bueno, éste que yo conozco tiene mesas de cuatro y mantel de tela. Pero realmente tienes razón, un servicio de bouffet y mesas corridas son aún más eficientes. Lo único, inadecuadas para viejos, pero puede haber de los dos tipos. De todas formas, yo procuraría darle en lo posible un toque “chic” (mantelitos,servilletas, mesas separadas…), para aumentar el público potencial, que considerasen una cantina como algo “cutre”. No sé, sería cuestión de estudiarlo e ir probando.

      Comentario por Nadir — 30 mayo 2020 @ 12:25 | Responder

      • El comedor más eficiente del que tengo noticia es el de los servicios centrales de una empresa catalana que lo teleprocesa todo. A primera hora de la mañana, el personal ficha y abre la carta del día: algo así como tres primeros, tres segundos y tres postres. Cada uno marca lo que va a comer. A mediodía, la cocina sirve las raciones que ha picado la gente. No sé si habrá algún margen por si alguien cambia de idea. Diría que el desperdicio de alimentos debe ser mínimo.

        Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 30 mayo 2020 @ 21:43 | Responder

  2. Me sorprendes, primero llamas decrecimiento a algo que no es tal, la situación actual trata del colapso (no de un decrecimiento planificado para consumir menos). Y luego planteas una medida (con la que estoy de acuerdo) que es verdaderamente decrecentista (utilización más eficiente de recursos escasos), otras medidas realmente decrecentistas de ese tipo serían: servicio de lavado comunitario, huertos comunes, ….
    Por delante tenemos un colapso seguro (cuando salgamos del coronavirus entraremos en la crisis energética), luego vamos a consumir menos sí o sí, las opciones son: caer de forma salvaje hacia la pobreza y la marginación (vía actual), lo que dará lugar en mi opinión a un gobierno de corte fascista, o planificar medidas (como esa que has presentado aquí), para plantear poder vivir una vida digna consumiendo menos recursos.

    Comentario por Elduende Oscuro — 30 mayo 2020 @ 10:27 | Responder

    • cuando salgamos del coronavirus entraremos en la crisis energética –> Ahhhh. Venga, a ver si es verdad esta vez, porque lleváis décadas con esa tontería y cada vez se antoja más lejana (nunca en la historia de la humanidad hubo tal abundancia y diversificación de fuentes de energía). Entonces, ahora sí, no? Acabamos lo del carallovirus y empieza la crisis energética. ¿Cuándo? ¿Pronto, no? Como la llegada del Mesías de próxima, o puedes concretar un poco más? Pon un plazo, a partir del cual podamos afirmar categóricamente que lo vuestro es pura charlatanería milenarista.

      Ha decrecido la producción, el consumo, y por lo tanto el PIB. Esto implica el empobrecimiento de la sociedad. Menor riqueza producida, la sociedad es más pobre. Con lo cual consume menos, efectivamente, se ve degradada la capacidad de compra de los ciudadanos. Muchos, al extremo de ni siquiera poder hacer frente al coste de la alimentación. Y esto va a pasar siempre que se reduzca la riqueza producida, tanto si es involuntario como si la economía se comete sepuku (es decir, decrecimiento planificado, que nunca lo va a hacer porque salvo cuatro piraos, nadie está tan loco de aceptar voluntariamente ser más pobre).

      planificar medidas (como esa que has presentado aquí) –> No, medidas de eficiencia en la provisión de servicios no conducen al decrecimiento, sino a una mejora en la competitividad de la economía y, por lo tanto, a su crecimiento. Afortunadamente.

      El colapso se producirá en aquellas economías que no sean eficientes y, por lo tanto, competitivas. Y la energía tendrá poco que ver en ello, el peso que le corresponde en los costes agregados de producción. Si no creces a un ritmo superior al coste de refinanciación de la deuda, se produce el colapso. Esa es la clave, tanto para una empresa como para un Estado. Un Estado (o una supraentidad como la UE) puede alterar el mercado de deuda con políticas de facilitación monetaria, pero la magia no existe, y los trucos tienen un límite.

      Y tu sectita propone que lejos de crecer, mengüe la economía. Brillante. Sí, sí. Brillante.

      Anda, primero aplicad vuestra receta en vuestras carnes, vuestra economía familiar, vuestra empresa. En algún pequeño ayuntamiento. A ver qué tal os luce el pelo. Y luego, si tal, vemos los resultados y nos lo pensamos.

      Comentario por Nadir — 30 mayo 2020 @ 12:19 | Responder

  3. Um.
    A bote pronto,
    esto me hace pensar en tres libros…
    “La conquista del pan” de Kropotkin
    “Walden Dos” de B. F. Skinner
    y, cómo no, en
    “El fin de la infancia” de A. C. Clarke,
    que es mi futuro predilecto.
    … y en una batallita:
    el comedor de tropa
    del Campamento Benítez
    en 1977 y 1978.

    Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 30 mayo 2020 @ 15:07 | Responder

    • Por desgracia, la sociedad idílica que emerge en El fin de la infancia nos viene impuesta por unos extraterrestres superinteligentes. O sea, que a esperar sentados;)

      Comentario por Salva — 30 mayo 2020 @ 16:15 | Responder

      • Niego la mayor.
        Karellen, Rashaverak y Thanthalteresco no “imponen” nada.
        Bueno, casi nada.
        Lo único que hacen es evitar que la Humanidad se autodestruya,
        y luego dejan que la gente haga experimentos como “New Athens.”
        Que es una cosa muy muy minoritaria.

        Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 30 mayo 2020 @ 22:08 | Responder

    • Bueno, venga, cuenta la batallita.

      En los comedores espartanos el rey recibía el mismo plato que cualquier otro guerrero. No había “comedor de tropa”.

      Comentario por Nadir — 30 mayo 2020 @ 18:48 | Responder

      • La batallita:
        sobre el papel, las raciones de rancho eran no sólo suficientes, eran abundantes.
        Cada día, alguien calculaba el valor calórico, y lo normal
        tenia que ser que estuviéramos entre gordos y rollizos.
        Peeero el caso es que los tres platos y el postre que nos daban
        no contenían las dosis adecuadas de ingredientes nutritivos
        y tendían a “compensar” con guarniciones a base de patatas.
        En más de una ocasión, me dieron tres platos que contenían
        al menos un ochenta por ciento de puré de patatas, patatas hervidas y patatas fritas.
        Que eso no tenía que ser forzosamente así quedó demostrado
        cuando entraron a gestionar la cocina -cambiaban todos los meses- un capitán y un sargento
        que dedicaban el importe íntegro de las plazas en rancho a comprar la materia prima.
        Aquel mes nos dieron de comer mucho mejor, en cantidad y en calidad,
        y eso tuvo una consecuencia lógica: iba más gente al comedor y menos al “Hogar del soldado”.
        A pesar de gastar más y de servir más raciones, a final de mes la cosa llegó a la apoteosis,
        porque el capitán y el sargento aplicaron todo el presupuesto que les quedaba
        y nos dieron de comer estupendamente.
        ¿Alguna pregunta…?

        Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 30 mayo 2020 @ 22:09 | Responder

        • Pues mira, mi padre me contó una anécdota parecida. Los que se encargaban de la cocina sisaban parte del dinero. Entonces él y un compañero le pidieron al oficial que fuera encargarse ellos del abastecimiento. Y sin sisar y gastando bien el dinero, el batallón comía mucho mejor y sus compañeros los tenían en alta estima por ello.

          Comentario por Nadir — 30 mayo 2020 @ 23:05 | Responder

    • Otro ejemplo es “Looking backward”, en concreto el capítulo 14: http://www.gutenberg.org/files/624/624-h/624-h.htm#chap14

      Es un modelo que también se practicó durante la época de Mao como parte del plan del Gran Salto Adelante, aunque se acabó abandonando: https://en.wikipedia.org/wiki/People%27s_commune

      Comentario por gauleng — 30 mayo 2020 @ 21:28 | Responder

      • La principal diferencia, y no lo es poco, es que estos comedores serían una alternativa. Quien quisiera cocinar y comer en su casa o en un restaurante, obviamente tendría la libertad de hacerlo.

        Comentario por Nadir — 31 mayo 2020 @ 14:27 | Responder

    • Saludos

      Se me han caído unos lagrimones. Un lector de Kropotkin.

      Comentario por Vicente Millán — 30 mayo 2020 @ 21:52 | Responder

  4. El puto móvil me toca el nabo. Google está lleno de gilipollas. Europa tiene que espabilar. Debemos crear un Google, un Facebook, un Twitter que los mande a tomar por culo.

    Comentario por Javier — 31 mayo 2020 @ 5:22 | Responder

    • Ah, sí? E tócache ben o carallo? Poderías dicirme marca e modelo?

      XDDDDDDDDDDDDDDDD

      Non, en serio. Eu devezo por ter a posibilidade (sen romperme os cornos ou rachar o peto) de instalar un sistema de código aberto no meu móbil. Non o emprego moito, pero cada vez que o collo, é como se andara espido polas rúas.

      E sí, totalmente dacordo, cómpre crear unha alternativa europea a Google, como Yandex ou Baidu. Porque un buscador discrimina qué existe ou non nas primeras páxinas das búsquedas. O que non está nesas primeras páxinas, non existe. O poder desa censura, empezando polo poder para gañar miles de millóns, é tremendo.

      Comentario por Nadir — 31 mayo 2020 @ 14:24 | Responder

  5. Já pelos os començos do século XXl . Vendo os múltiplos e imparáveis avanços tenológicos e das media. Muitas vozes autorizadas. Deram na reflexão de alientar aos dirigentes políticos, pra institurem o Renda Minima Universal (RMU), Primeiro encetando as sociedades democráticas do bem-estar .
    Tudo se conjurava: Riqueza,tenologia,autoritas social, memoria histórica das revoluçõis industriais….
    Com o ensejo da presente pandemia, e as previsíveis consequências económicas-sociais. Sua implantação já e´ineludível. Outro assunto , serão os ritmos, fases do seu processo de institução histórica, da sua universalização. Logicamente com avanços/retrocesos sempre ineludíveis.
    Se está a considerar maioritariamente sua consolidação. Como uma parte minimamente em efetivo/paga . Mas o volumen primordial da RMU, assente sobre o livre acesso a todas as isntituções já implantadas, mas melhoradas nos países con social-demoracias mais avançados.
    Efetivamente , e tomando em consideração a sua entrada de hoje. É vergonhento que a dia de hoje . No Estado da Espanha e incumplindo sua Constitução do 78. Não se tenha resolto nesta altura. O acesso a itens tão básicos como : Os alimentos, a morada, trnasporte,a recolhida de desválidos (novos e velhos) em instituções ajeitadas (não especulativas) e longo etc… Desidia ?, preguiça ?.
    Ainda que provisoriamente, igual que em horas , se artelhou na IFMA uma hospitalização muito complexa para pandemia. Porqué não se desplegam módulos movéis (estão aí embrulhados), serviços móveis de transporte comida, augua….pra onde precisar.
    Por não falar de multiples iniciativas,tal comoo Sr. bem propõe, mais acordes e racionais por bairros de acesso aberto , universal para quem o quiser?.

    Comentario por ramom nogueira — 31 mayo 2020 @ 9:41 | Responder

    • Non é preguiza, non, senón obediencia o tabú imposto polo neoliberalismo por quen se di de esquerdas: o Estado non debe participar como axente na vida económica. Só, como moito, como regulador. É o maís que chegan, que se arriscan, os que logo reparten carnets de esquerda.

      Coa robotización e a IA, podemos afirmar que un tipo de renda básica é un imperativo histórico. A pregunta é cantos mortos e sufrimento costará chegar a recoñecer esta obviedade. Pódese deseñar dun ou doutro xeito, mesturala coa idea do traballo garantido, variar as proporcións da prestación en efectivo e en especie… pero algo ten que haber. Interésalle o mesmo capitalismo, porque a alternativa dun estado policial/militar aínda lle saería (lle sae) moito máis cara.

      Comentario por Nadir — 31 mayo 2020 @ 14:19 | Responder

  6. Es una idea genial. Siempre ha rondado por mi cabeza el resolver las 4 necesidades basicas del ser humano, beber (fuentes), descansar ( ya hablamos del tema de la vivienda en su dia), higiene (iba a poner cagar directamente, jaja) y comer. Y el problema de la comida siempre me lleva a pensar el si tiene sentido dar la comida sin hacer. ALguien que no tiene para comprar comida tiene que gastar su tiempo y dinero en cocer unas legumbres?, nunca le vi mucho sentido, y de hecho cuando dono algo al banco de alimentos siempre son latas, comida ya hecha lista para calentar ( las mismas que me como yo cuando hay dias que no te apetece o no puedes cocinar). La idea es buena y no es nueva, ademas tiene un ventaja, se podria incluso organizar a nivel municipal, desayunos comidas y cenas diseñados por cocineros y nutricionistas que completaran todas las necesidades, por un coste minimo. Y si te pones irias con tu dinero de plastico (tu DNI) lo pasarias y segun tus ingresos del mes anterior te cobrarian la tarifa, jajaja.
    AHora aparte del que dices, cuantos ayuntamientos de izq plantean tales comedores?

    Comentario por Emilio Fernandez — 31 mayo 2020 @ 13:20 | Responder

    • Lo del DNI exigiría una administración unificada y completamente digital. Algo perfectamente al alcance de la mano, pero habría que hacer borrón y cuenta en la burrocracia. Pero vamos, usar el DNI como identificación y tarjeta de crédito asociada a una cuenta en el BdE sería tan útil, sencillo y evidente… que nunca se hará realidad (dejas sin buena parte de negocio a los bancos, y por ahí sí que no pasan sin sacar a los tanques a la calle).

      Por cierto, y yo te pregunto ¿Qué ayuntamientos hay gobernados por la izquierda? Recuerda lo que decía Anguita, izquierda no es todo el que se pone la etiqueta. Es programa, programa, programa. Mi concello está gobernado por partidos que se dicen de izquierdas. ¿Diferencias? :/

      Comentario por Nadir — 31 mayo 2020 @ 14:08 | Responder

      • tb el mio jaja, al alcalde lo veia ir en bici todos los dias…

        Comentario por Emilio Fernandez — 31 mayo 2020 @ 16:27 | Responder

  7. Para unos atentan contra la dignidad los comedores sociales y los bancos de alimentos. Por eso es mejor dar un cheque canjeable por patatas fritas y batidos de chocolate de buena marca.
    Para otros estos comedores serían competencia desleal contra el sufrido empresario al que pueden exprimir a impuestos.
    Así que te van a llover palos por todas partes.

    Y en cuanto a la gestión ya se ha comentado el caso de los comedores militares. Y sí, seguro que hay gente decente para gestionarlos pero vas y los buscas porque por un motivo y otro hoy en día escasean.

    Comentario por Lepton Tau — 31 mayo 2020 @ 16:14 | Responder

    • ¿Dignidad? ¿En qué forma es un menoscabo de la dignidad acudir a un comedor social? Yo, como digo, a veces como en uno y mi dignidad queda inmaculada. ¿O es que confundimos dignidad, que muy pocos españoles tienen, con pijerío, impostura y clasismo?

      En cuanto a la competencia desleal, tanto como la sanidad y la educación pública lo son de la privada, tanto como un polideportivo municipal lo es de un gimnasio privado. Tanto como la Seguridad Social le quita negocio a bancos y aseguradoras. ¿Y?

      De todas formas, en la misma calle de este centro que comento hay no pocos bares de tapeo, así que ambas ofertas parecen compatibles.

      Comentario por Nadir — 31 mayo 2020 @ 17:26 | Responder

  8. A mí me recuerda a mi época de estudiante en Copenhague. Había al menos cinco comedores populares gestionados en su mayoría por el movimiento estudiantil, en parte al menos, estudiantes anarquistas. Recuerdo que eran 5 porque se repartían los días de la semana y allí íbamos pues todos los estudiantes pobres y más gente que no sabría identificar. La gestión consistía en que un puñado de chavales echaban la tarde pillando comida reciclada o donada del comercio local y luego cocinando para unas 100?, 200? Personas al día. No es mucho para una ciudad de mas de un millón de habitantes, pero desde luego cubría necesidades.

    Por cierto esta medida podría haber entrado en la lista de aquellas para reducir las emisiones de CO2 que hicimos hace un tiempo

    Comentario por Anibal — 31 mayo 2020 @ 22:52 | Responder

  9. Mira que nunca me he considerado de “izquierdas” (porque hoy las “izquierdas” son los postmodernistas a los que vilipendiamos, los que se ponen la etiqueta, pero que en muchos aspectos están a la derecha del PP).

    Me gusta tu idea, y creo que además ha sido demostrada. En la planta en la que trabajo (y en montones de otras en las que he estado), lo practican, con mejor o menor solvencia, ergo si lo hacen tantas empresas es porque algo debe aportar, digo yo.

    Así que esta idea tiene mi voto positivo, incluso entusiasmante. Una pena que no te presentes a ningunas elecciones (no te dejarían, todos lo sabemos).

    Por otra parte, voy a hacer otra propuesta diferente, en otro sector, a cuento de estos días, basada en mi experiencia laboral, y que sonará peor.

    Dado que para mí la vida es lo más sagrado, propongo mandar a tomar por culo toda propiedad intelectual sobre medicinas y operaciones.

    No tiene ningún sentido que se pueda chantajear a la gente con la medicina por haber tenido que invertir en desarrollo.

    Peor aún: las farmacéuticas se basan en tener enganchados, cautivos, a los enfermos. Curarlos nunca ha entrado en sus planes. El negocio, es la enfermedad, no la sanidad.

    Sin embargo, a todo estado/pueblo/sociedad, le conviene y le interesa tener la gente lo más sana posible. Menor gasto en farmacéuticas y en gente dedicada a ese sector, con lo que se puede dedicar más esfuerzo a otros sectores.

    Interesa pues que el tema medicina sea totalmente nacionalizado, y sea precisamente el estado el que dirija el curso del desarrollo, guíe el camino para las medicinas y las cirugías.

    Eso sin el menoscabo que médicos se puedan dedicar a tener consultas privadas: es la medicina, la farmacia, lo que hay que nacionalizar.

    El resultado sería muy diferente… claro que entonces sí que lloverían palos.

    Sin embargo, me parece que la medicina cubana, que no tiene nada de capitalista, no está precisamente considerada como tercermundista.

    Y, para demostrar que no soy de “izquierdas”, voy a comentar sobre otro tema: la RBU esa que quieren poner.

    Lo que más miedo me da este tema, es el de siempre. ¿Quién lo va a pagar?

    Me temo que habrá varias alternativas, pero una será la ‘reconversión’ de las pensiones en RBU, ya que no tiene sentido tener dos tipos de pagas. Evidentemente, con fuertes rebajas a las pensiones más elevadas (que bien han cotizado al alza cuando les tocaba pagar).

    El segundo frente, muy verde y ecologista, va a ser aumentar los ingresos por la vía de subir el IVA a carnes y pescados… ‘porque emiten mucho CO2’. Medida muy ‘popular’. Y que tiene mucho que ver con el tema comedores. Y pijoprogres y postmodernitos. Castigar a los que apenas llegan a fin de mes de la forma más dura.

    Me temo que las cuentas no van a cuadrar, y esto va a acabar mal. Especialmente dado que no podemos imprimir papelitos (lo que implica que nos va a crujir todavía más a impuestos, cuando lo que haría falta es haber eximido de los mismos a los que estamos pagando el pato del coronavirus), esto va a acabar con la unión europea. Y el día que pete el euro (cuando, no sí), la moneda local se va a convertir en una bomba hiperinflacionaria.

    Así que no estoy de acuerdo con el tema de la RBU. Lo que hace falta es empleo, no mantener a la gente parada (y dependiente de un bobierno que lo que interesa es el voto cautivo).

    Para tocar el palo del decrecimiento… sabemos que es totalmente infumable. Muchos de los que lo predican lo exigen de los demás, mientras ellos ‘crecen’. Insisto: no conozco ninguna sociedad humana que soporte el decrecimiento, ninguna forma política, ninguna cultura. Sí que hay ciertos tipos de organizaciones que lo llevan mejor, pero con una mentalidad muy diferente… y con comedores populares, por cierto. Pero eso es harina de otro costal.

    En cuanto a la crisis energética… y mira que yo soy picolero… me temo que se llegará a una nueva Edad Media dentro de tres siglos y nadie la habrá visto. Puntualmente puede que haya algún problema, pero ningún historiador del futuro entenderá porque nuestra sociedad empezó a colapsar con el cambio de milenio. Menos aún van a decir que es un problema energético.

    Porque lo es, pero la mayoría de picoleros no son capaces de salir de la mentalidad imperante y entender cómo funciona todo esto. Insisto: nuestra sociedad va camino de la pila de compost, un camino de varios siglos, y dudo que esta sociedad nunca llegue a ver que el problema es de limitaciones de energía primariamente, y de recursos secundariamente. No habrá ninguna evidencia clarísima de esto en lo que nos depara el futuro.

    Y para acabar esta larga entrada, sin meterme con lo que muchos están pidiendo de empezar una ‘recuperación verde’ (es decir, tu te salvas, tu te mueres), una reflexión para picar aquí al Maestro: ¿Porqué la mayoría de sistemas de ayuda social están en manos de grupos religiosos o afines, mientras que el todopoderosos bobierno de “izquerdas” no hace nada? La vilipendiada religión, ayudando a los que lo necesitan. La ensalzada política, haciendo lo contrario…

    Beamspot.

    Comentario por Beamspot — 1 junio 2020 @ 8:59 | Responder

  10. Gran propuesta Nadir, y al igual que mucha gente, es algo sobre lo que también he meditado al respecto (también como mero ejercicio mental) y es uno de los pilares de “mi país imaginario”, y si me lo permites compartiré a continuación en este comentario algunos de los detalles del mismo, varios sino es que todos coinciden con aspectos mencionados antes en la entrada y/o en otros comentarios (y por tanto seguramente sean las ideas menos originales de la historia) o incluso ya han sido aplicadas en algunos lugares:

    -Universal: servicio disponible para todos sin excepción.

    -Alimentos: disponibles en cantidad y calidad, la gente tendría derecho a 2 comidas al día (opcionalmente una persona podría pedir “sus 2 comidas” en una sola exhibición), con raciones tal que la suma de ambas comidas sean suficiente para cubrir el 100% de las necesidades energéticas y de todos los nutrientes esenciales, esto de ser posible adaptado para personas de distinto género, edad y hasta con condiciones especiales de salud si es necesario (embarazo/lactancia, padecimientos relacionados a la nutrición como diabetes o fenilcetonuria, etc). De beber, agua simple, aunque algunas ocasiones se podría ofrecer otro tipo de bebidas no alcohólicas (o podrían estar siempre como opción a la venta). Platillos no muy simples pero tampoco muy complicados de preparar, preparados con una base de alimentos de producción local, apetecibles y que consideren las preferencias culturales de la población cuando sea posible (aunque muy ocasionalmente se podría ofrecer, en particular como postre, un producto que pudiera ser considerado más como golosina que un alimento como tal).

    -Comida sin costo: sería totalmente “financiada por el Estado” (y seguramente tú Nadir sabes mejor que yo lo que esto significa); opcionalmente, se podrían vender raciones adicionales, pero el costo tendría una variación “opuesta” a lo que se puede encontrar por ejemplo en muchos establecimientos de comida rápida: una ración grande de un producto tiene un precio mayor que una ración más chica, pero normalmente la primera tiene un mejor valor para el cliente ya que el incremento en el precio es pequeño pero el incremento en la cantidad de producto es ligeramente mayor de lo esperado por el incremento del precio. En mi propuesta la ración “adicional” pequeña tendría un precio “razonable”, pero raciones o cantidades más grandes tendrían un aumento del costo exponencial, esto para desincentivar a que la gente compre más comida de la que necesita.

    -Establecimiento: el lugar debería ser estéticamente llamativo, higiénico, etc, sin llegar al nivel de un restaurante de lujo pero tampoco un lugar cuasi improvisado o que parezca excesivamente “ordinario”. Algo importante es que el comedor no estaría abierto todos los días, se descansaría 1 o 2 días a la semana esto para permitir por un lado la (poca) actividad comercial del sector privado de alimentación y para incentivar a que la gente sepa y tenga que preparar sus propios alimentos y por tanto no tenga que depender totalmente de los comedores (sobretodo si por alguna causa de fuerza mayor, como podría ser de hecho la pandemia actual del coronavirus, se tenga que suspender temporalmente este servicio); un último motivo (y uno muy polémico donde los haya) sería que el Estado recomendaría (aunque en ningún caso sería obligatorio) el realizar “un día de ayuno a la semana”, para empezar dicha recomendación aplicaría únicamente a adultos jóvenes (desde 21 hasta los 45 años, al menos) y sanos (se especificaría ademas que se excluyen algunos grupos como mujeres embarazadas o que estén buscando embarazarse y en lactancia), se especificaría que se aplica únicamente a alimentos (es decir, se seguiría recomendando beber suficiente cantidad de líquidos en dicho día), y la principal razón de dicha recomendación seria por motivos de sostenibilidad (que explico un poco más abajo); por cierto, si bien el pensar privarse de alimentos por unas horas y ya ni digamos un día entero es una idea que sin duda mucha gente rechazaría e incluso muchos pensarían que puede ser dañina, en realidad sin duda parece ser que en el peor de los casos no tendría repercusiones para la salud de las personas (al menos no en las del sector especificado) e incluso en el mejor de los casos podría tener beneficios considerables en su salud (por ejemplo, algunas investigaciones asocian la restricción calórica con un aumento en la longevidad y/o una mejora en algunos parámetros metabólicos), sin embargo esto último al no ser algo que se sepa a ciencia cierta no se consideraría como motivo de la recomendación.

    -Establecimientos “especiales”: ya antes mencionaba que podrían adaptarse platillos a las necesidades de ciertos individuos, sin embargo, si una parte considerable de la población local tiene estas necesidades “especiales”, quizá fuera más conveniente abrir establecimientos especiales con características y alimentos exclusivos para este tipo de población (aunque lo ideal sería que todos los establecimientos estuvieran preparados para esto), por ejemplo, ademas de los que mencionaba antes, otros grupos de personas que podrían necesitar atención especial son las que padecen alguna alergia alimentaria o en general cualquiera que obligatoriamente tenga que seguir una dieta restrictiva en algún grupo de alimentos por largo tiempo o incluso de por vida. Estos establecimientos a pesar de su enfoque restrictivo, seguirían siendo universales (pues estas dietas, aunque no tan variadas, siguen siendo aptas para cualquier persona).
    Mencionar que esto no incluye preferencias alimentarias “especiales” por motivos ideológicos, para estos las personas seguirían teniendo la opción de preparar la comida en sus casas o de ir a establecimientos comerciales, en caso de que ninguna opción del comedor cubra sus preferencias.

    -Aunque ya no entra estrictamente en las características del comedor, y también algo que ya mencionaban antes en los comentarios, es que las personas portarían una tarjeta que ademas de como identificación serviría para pagar toda una plétora de servicios públicos, y que ademas podría servir para contener e informar de las “necesidades especiales” que mencionaba antes.

    -Otro detalle con lo cual a priori yo sí me pondría más estricto es lo de la “obligatoriedad” de este servicio. Como mencioné, la gente seguiría teniendo la opción de comer en sus casas o ir a la privada, para lo primero, el estado también financiaría alimentos saludables de tal manera que la gente pudiera, si quisiera, replicar fácilmente en su casa el tipo de comida que se provee en los comedores; sin embargo, para lo segundo creo debería haber restricciones considerables, de tal manera que sin estar prohibidos la gente vea mucho mas cómodo (y no seria exagerado decir que se sienta obligada a) elegir cualquiera de las otras opciones, esto principalmente por sostenibilidad, pues producir una excesiva cantidad de alimentos (después de considerar las necesidades a corto y mediano plazo de la población, importaciones/exportaciones, reserva para desastres, etc) parece ser problemático desde distintos puntos de vista, por tanto si el Estado va a garantizar la total nutrición de la población como lo hace en mi propuesta, seria difícil congeniarlo con la existencia de un número considerable de establecimientos privados como los que existen hoy en día; otra razón es la misma naturaleza de los establecimientos privados, que en un extremo suele ofrecer alimentos más o menos económicos y apetecibles pero de baja calidad nutricional y/o cuyo consumo repetido se asocia a una mala nutrición en el mejor de los casos, o incluso al desarrollo de enfermedades crónicas en el peor de los casos, o que en el otro extremo ofrecen alimentos a un sobreprecio a cambio de ofrecer un ambiente con experiencias no relacionadas a la alimentación o estímulos alimenticios agradables más allá de lo necesario (y por tanto prescindibles desde un punto de vista nutricional), pero que en cualquier caso no les interesa por obvias razones moderar la cantidad de alimentos que consumen sus clientes (y por tanto entrando en conflicto con la sostenibilidad).

    Creo que ya he escrito suficiente para ser un mero ejercito mental. Ni que decir que todo lo dicho estaría a discusión, sin duda hay aspectos importantes que no he considerado y que podrían mejorar, modificar o echar por tierra partes de la propuesta.

    Comentario por nicflamel — 2 junio 2020 @ 3:08 | Responder

    • Interesante propuesta. Tiene puntos muy interesantes y bien pensados. Me gusta tu aportación.

      Uno de los puntos ‘curiosos’, y que no me parece mal, es del del ‘ayuno incentivado’. Y tiene mucho más que ver con la sostenibilidad que lo que la gente cree.

      Me pregunto cuantos de los presentes se ha parado a hacer la correlación de comidas o costumbres alimentarias de origen religioso con el calendario, la disponibilidad LOCAL de alimentos, y la situación productiva agropecuaria de hace un siglo y más. Máxime con la tecnología de conservación de alimentos de entonces.

      Yo hice este ejercicio, que tiene mucho de ayunar durante una larga temporada (un mes, 40 días, no comer carne, etc), el calendario de los agricultores, y los libros de Jared Diamond (aunque el de Tainter aporta algunos detalles históricos más al respecto), y creo que es muy interesante de hacer. Es una sabiduría que hemos perdido, aunque no lo parezca.

      Por cierto, con una mujer celíaca y una hija que ha pasado por alergias alimentarias… eso de las comidas especiales por razón de salud es otro punto más que destacable.

      Buen aporte.

      Comentario por Beamspot. — 2 junio 2020 @ 16:08 | Responder


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