La mirada del mendigo

21 julio 2020

Impuesto de sociedades en Estonia

Filed under: Economía — Nadir @ 13:14

En los últimos días, ha vuelto a la actualidad la diferente imposición a las empresas de los países de la UE, saliendo los casos de piratería fiscal de Irlanda (Double Irish) y Países Bajos (Dutch Sandwich), y a veces otros territorios fiscalmente “peculiares” como Luxemburgo, Malta o Chipre.

Quiero en el inciso dejar constancia que considero absolutamente normal la exigencia de los países que apoquinan de vigilar el destino de esa enorme suma de dinero (lo que es absolutamente inaceptable es que pretendan condicionar las políticas de los países receptores, muy en concreto la política laboral). La main qui donne est au-dessus de celle qui reçoit, y si queremos permitirnos la soberbia otra vez mejor llegar como ricos a la mesa de negociación, pero tampoco da derecho a todo.

Pero como decía, me parece no sólo lógico, sino provechoso para el receptor, la inspección del destino de esos fondos, habida cuenta de lo aburrido que estoy de ver letreros de obras estúpidas y/o fraudulentas subvencionadas con fondos de la UE. A España, y muy especialmente al rural (fondos FEDER, un nombre muy apropiado), se le ha regado con una inmensidad de dinero que ha ido a parar a los bolsillos de constructores y otras empresas de servicios en buenas relaciones con la administración de turno, generalmente ayuntamientos. Es inconcebible que se permita a alcaldes y concejales, sin capacitación ni para hacer la lista de la compra en el supermercado, gestionar presupuestos millonarios. Más fondos sólo significarán más corrupción y más obras inútiles (como el malhadado Plan E).

Por cierto, si me preguntáis, en mi opinión no sólo las diputaciones, también los ayuntamientos deberían ser disueltos para crear una administración única de nivel nacional. Considerando como nación, en mi caso, el territorio del antiguo Reino de León, esto es, aproximadamente las CCAA de Galicia y Asturias, más las provincias de León, Zamora, Salamanca y Norte de Cáceres, una de las cuatro partes en las que considero España debería ser dividida para mejor autogobernarse sus pueblos (las otras serían Castilla con sus conquistas más allá de Sierra Morena, el antiguo Reino de Navarra y el antiguo Reino de Aragón, entidades sociológicas más homogéneas que el pastiche llamado España).

Pero bueno, no nos vayamos por las ramas. Sólo quería comentar mi modelo de Estado para soliviantar los ánimos de algún españolista, pero aquí he venido a hablar del modelo estonio. Últimamente me estoy fijando en este país báltico, muy ligado a Finlandia además de geográficamente (Tallin y Helsinki están frente a frente, separadas por un brazo de agua de poco más de 50km), por cultura (ambos son pueblos de lengua ugrofinesa) y, entre otras cosas, por encabezar las encuestas de nivel educativo en Europa. Y, tras los experimentos educativos finlandeses, con Estonia en primera posición. No está mal para un pequeño país en un rinconcito de la UE que partía en el momento de su unión con un PIB realmente bajo (que está creciendo a buen ritmo). Cuanto más leo sobre él, más me está gustando el camino que lleva (por ejemplo, ha acometido una completa informatización de su burocracia, permitiendo que sea extremadamente ágil y eficiente), y me parece que ya sé cuál va a ser el destino de mi próximo viaje grande.

Ya está bien de rodeos. La particularidad fiscal de Estonia es que su impuesto de sociedades grava sólo los beneficios distribuidos. Explicamos un poco el tema. Los beneficios de una empresa, lo que ingresa menos lo que gasta para lograr esos ingresos, se pueden diferenciar entre:
– distribuidos [a sus propietarios] (en forma de dividendos, recompra de acciones, reducciones de capital…).
– no distribuidos, beneficios que permanecen en la empresa para capitalizarla y permitir su crecimiento (por ejemplo, comprando nuevas máquinas para aumentar su capacidad productiva y/o su eficiencia).

La peculiaridad de la fiscalidad estonia es que no grava el dinero que permanece en la empresa, y sólo lo hace (al 20%) del dinero que sale de la empresa para retribuir a sus propietarios (accionistas u otras formas de propiedad). La hacienda estonia no es tonta, y también incluye aquí todo elemento no relacionado con la producción, por ejemplo que el jefe se compre un coche y lo pretenda poner a nombre de la empresa. También las transferencias de precios por las cuales estamos aburridos de escuchar cómo las grandes tecnológicas como Google o Apple pagan verdadera calderilla en España, llevándose el grueso de sus impuestos a Irlanda y, de ahí, a paraísos fiscales.

Esta idea me había pasado por la cabeza, y surge de considerar a la empresa como un bien social en vez de la propiedad privada de uno o un grupo de propietarios. Y es para bien de todos los trabajadores y de la sociedad en su conjunto que la empresa prospere. Por eso, me parece interesante la idea de no gravar a las empresas mientras el beneficio revierta en ella misma, en esa labor social. Cuando el beneficio se convierta en lucro privado, entonces sí, es cuando debe ser tasado.

Esta idea plantea ventajas y, sin duda, problemas. Una de las ventajas es que la fiscalidad es mucho más sencilla y directa. Veréis, en una empresa, determinar el beneficio no es un cálculo aritmético que conduce a una solución unívoca. Todas las empresas, todas, emplean en mayor o menor medida la flexibilidad que permite el sistema contable para abultar los beneficios (cuando quieren ponerse guapos, por ejemplo, a la hora de pedir créditos, emitir deuda o salir a bolsa) o reducirlos (para pagar un menor impuesto de sociedades). La contabilidad es una ciencia exacta: dice exactamente lo que quiere el jefe. 🙂 En cambio, con este cambio de criterio, es mucho más sencillo, menos sujeto a interpretaciones sobre amortizaciones y devengos, la determinación de la base imponible. Todo flujo de caja no relacionado con actividades de producción, tracatrá. Que esa es otra de las ideas que siempre he tenido en la cabeza, fiscalizar los flujos de caja, no los beneficios, especialmente en una economía en la que haya desaparecido el dinero físico.

¿Inconvenientes? El principal, una caída en la recaudación. Aquellas empresas que no repartan beneficios en ninguna forma, no pagarían ni un duro. En realidad, es una “inversión” que hace el Estado en su propio beneficio, porque es inteligente dejar que una empresa pequeña crezca, sin sangrarla con impuestos, para luego pasar el cazo cuando se haya hecho grande y genere muchos más beneficios.

Claro, el propietario puede permitirse no repartir dividendos (y habría que tener mucho cuidado con los sueldos que se autoadjudica), pero se hace con la propiedad de una compañía cada vez más grande. Para corregir esta tendencia (la acumulación capitalista de capital, vaya) habría que introducir lo que desde este blog tanto se ha propuesto: que poco a poco la compañía vaya pasando a manos de los trabajadores y el Estado, al pagar parte de los salarios/impuestos obligatoriamente en forma de participaciones en la empresa. Con toda la gradualidad que sea necesaria para no hacer saltar las alarmas y que los tanques de El Goloso bajen por la Castellana (para eso están esos carros, no lo dudéis, no porque se espere ninguna invasión de un ejército extranjero). Y también para que los trabajadores vayan fogueándose en las labores de cogestión, pues supone un cambio de mentalidad para el cual en muchos casos no están preparados.

Un gran beneficio, por otra parte, sería contar con empresas mejor capitalizadas, capaces de producir crecimiento orgánico sin la necesidad viciosa del crédito (lo cual, por otra parte, no le gustaría a la banca). Este es un mal característico, por cierto, de las empresas europeas. Y su peor manifestación es una enfermedad muy característica de las grandes empresas españolas: endeudarse para crecer y así disimular la falta de rentabilidad del proyecto empresarial. A veces funciona, y con el tamaño se recupera la rentabilidad. A Tesla parece que le ha funcionado (aunque hay quien maliciosamente llama a su jefe Enron Musk, el tiempo dirá), pero desde luego no a Telefónica, Abengoa, Santander, Ferrovial…

En la otra cara de la moneda, una excesiva acumulación de capital podría provocar que las empresas tuvieran una estructura de capital ineficiente. El apalancamiento, en su justa medida, también es saludable para potenciar el crecimiento de la empresa. Y tener capital aparcado no lo optimiza. Sin embargo, no parece que éste sea un problema en el ecosistema empresarial estonio (y sí en el japonés, por otras causas históricas, véase la recesión de balance, susto del cual aún no se han recuperado).

Bueno, quería presentaros la idea. ¿Qué os parece? ¿Una iniciativa interesante? Yo sé bien que algo así jamás podría prosperar en un impaís tan inmovilista como España, con una inercia burocrática enorme, pero acaso sí en los territorios resultantes de una desmembración de ese matrimonio de Estado entre las coronas de Castilla y Aragón.

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Y para quien todo esto le importe tres carajos, al menos que no se vaya de aquí de vacío.

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88 comentarios »

  1. Um. Supongo que
    eso que dices del “Reino de Navarra”
    no será simplemente el Gran Euskadi.
    Por un casual, ¿la capital tiene que ser…?

    Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 21 julio 2020 @ 14:52 | Responder

    • … la que decidan sus ciudadanos. Realmente, no me gusta el concepto de capitalía, y ya sabes que abogo por una ordenación del territorio distribuido en varias ciudades de tamaño medio con una especialización en ciertos ámbitos.

      Igualmente la extensión de ese viejo país y nuevo estado dependerá de la voluntad de la población, única soberana.

      Comentario por Nadir — 22 julio 2020 @ 15:58 | Responder

      • Um. Estoy viendo que -cuando cumpla con mis obligaciones- tendré que seguir con mis devociones,
        e.g., dar la versión Karellen de eso que dices sobre “la voluntad de la población, única soberana”.

        Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 24 julio 2020 @ 10:03 | Responder

  2. Al Felon Musk(a coj***ra), lo que le está dando beneficios es por partida doble: la enorme bajada de precio de las materias primas de las baterías, que deja a las mismas mucho más baratas… por falta de demanda (y posibles quiebras, mientras él mantiene precios muy por encima de los que había embelesado a la gente, 42.000$ un coche que dijo que costaría 35.000), y por el otro, financiación que igual no ha salido de su bolsillo (léase la fábrica que tiene en China, y que presumiblemente no ha invertido un duro, con lo que no hay amortizaciones que hacer… así cualquiera).

    Respecto de esa fiscalidad estonia, me gusta la idea. Que sea ‘un estado de nuevo cuño’ le ha favorecido sin lugar a dudas para adoptar una gran reforma de la administración. ¿Te imaginas que aquí se acomete el mismo sistema informático (Europa lo está haciendo, pero no se está desarrollando) cuantos funcionarios se irían (o deberían) ir a la calle?

    La administración es una manera de reducir el paro… mientras se compran votos.

    Me estoy planteando lo de hacerme profe de electrónica en FP o así…

    Beamspot.
    PD: sobre lo de las nacionalidades… no creo en el concepto moderno de estado, y me temo que la sociedad cada vez menos… se está desintegrando a ojos vista.

    Comentario por Beamspot. — 21 julio 2020 @ 15:42 | Responder

    • Un profe de FP tiene el nivel de secundaria. Si es en la pública, son 17 horas semanales lectivas,y un par más de estar en el centro para las tutorías. Alguna hora más en temporada de exámenes y pista. El primer año te toca el curro extra de preparar las clases, y luego, a vivir que son dos días. Eso sí, las opos son duras, yo lo pensé y pasé del tema. La proporción plazas/opositores es tremenda.

      Comentario por Nadir — 22 julio 2020 @ 16:36 | Responder

      • Iso de que as opos son duras, pois…. Hai xente que está traballando sen presentarse a ningún exame. Se eu vos contara como funcionan as cousas escandalizaríasvos, polo menos aquí en Galicia, noutras comunidades non creo que sexa moi diferente. Pero estas cousas non son para falar aquí.

        Comentario por Lois — 25 julio 2020 @ 0:31 | Responder

    • Por cierto, pásame más información sobre la fábrica de Shanghai. Si Tesla no ha puesto la pasta, quién la ha puesto, el Estado? Cuenta, cuenta.

      Aps. Y el Estado no es ninguna religión, creas o no creas en él, está presto a pisarte el cuello a la que te desvíes de su camino impuesto. 🙂

      Comentario por Nadir — 22 julio 2020 @ 16:38 | Responder

  3. Al margen del contenido real del articulo sobre el impuesto de sociedades en Estonia lo que realmente me ha llamado la atención es tu propuesta de división del estado.
    Y, francamente, me parece una propuesta cuanto menos innovadora. Es interesante como pasas por encima de los territorios llamados “nacionales”, al menos por tener lengua propia (Catalunya, Euskadi y Galicia), para llegar a una division de 4 grandes territorios: El Reino de Leon, el reino de Navarra, el Reino de Castilla y el Reino de Aragón.
    Claro que habria que ver hasta donde llegarian pero ami pesar le auguro poco recorrido: El amigo Grijalvo ya lo insinua en su respuesta.
    Navarra+Euskadi? BUF! la gran Euskadi! Aragón con Catalunya y Valencia y Baleares? Esto son los Paises Catalanes my friend!. El reino de Leon donde, segun leo en algunos medios, se empieza a despertar un sentimiento nacionalista, incluiria Galicia y Asturias que son territorios que se consideran “diferentes” y por último el Reino de Castilla, todo el centro de España incluida Murcia y Andalucia ahi veo mas homogeneidad.
    Lo que para mi esta claro es que el estado actual de las autonomias está superado. Se concibió en unas circunstancias “especiales” y esto ha cambiado mucho ya.
    Urge un replanteamiento federal de nuesto pais antes de que se vaya al garete. Pero, lo dicho, el articulo iba del impuesto de sociedades en Estonia…
    He de reconocer que el titulo no enganchaba mucho 🙂

    Comentario por Felix — 21 julio 2020 @ 19:25 | Responder

    • Um.
      Amigo Felix:
      uno de mis trabajos pendientes tendría que titularse sólo “1844”, pero queda demasiado críptico. Es la fecha del Informe Subercase.
      Resumiendo mucho, antes de los ferrocarriles las vías de comunicación de la península Ibérica discurren, más o menos, por los valles de los ríos.
      La red mallada se forma uniendo esos ejes naturales con vías artificiales que pasan por los puertos de montaña. Eso es así, y está ahí desde los tiempos de los romanos.
      Los Estados medievales no disponen de vehículos más rápidos que los caballos que tiran de ellos, y su poder efectivo está limitado por el modelo de movilidad pensable y posible.
      Els Països Catalans son los restos de la proyección marítima de la Corona de Aragón en el Mediterráneo, que fue mucho mayor porque el alcance de los barcos era -y es- mucho mayor.
      Volviendo a la península Ibérica, en 1492 hay al menos seis Estados independientes. Eso no es así porque patatas.
      Es una situación fluida, y es el resultado de un juego de fuerzas económicas (y militares) que está a punto de dar al traste con la independencia política de casi todos ellos.
      Saltamos con un alegre brinco cronológico los quinientos años que hay entre 1492 y 1992, y nos encontramos unos ferrocarriles “nuevos” que siguen -casi- exactamente la misma filosofía que el Madrid-Aranjuez, inaugurado en 1851. Los caminos ordinarios, los aeropuertos, las autopistas, etcétera, también la siguen.
      Ese modelo radial ha cambiado -tal vez, irrevocablemente- lo que se puede hacer -o no- con la organización política del conjunto de la península Ibérica.
      Portugal quedó al margen por las mismas razones que pudieron haber mantenido la independencia de la Corona de Aragón: la proyección marítima y el imperio colonial.
      Eso de la “homogeneidad” del Reino de Castilla… no lo veo.
      En su día, Córdoba y Sevilla fueron ciudades grandísimas porque la economía andaluza era más productiva que ahora.
      La “Reconquista” trajo la ruina económica a todas las regiones meridionales de la península Ibérica.
      La base de la organización política que estoy masticando -mejor dicho, rumiando- ahora es la “confederación hidrográfica”.
      Debería dejar de dispersarme en estas digresiones y escribir algo inteligible sobre “Patria y Potestad” en los tiempos de Felipe V+I.

      Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 22 julio 2020 @ 12:47 | Responder

      • Mmmmm… interesante comentario, Maese Grijalvo. Si no fuese un friqui, diría que incluso más interesante que los submarinos a vapor…

        Puestos a repensar una nueva movilidad (ojalá tuviese una larga vida el ferrocarril eléctrico), habría igual que repensar todo esto… claro que las vías que tenemos aún tienen años por delante, pero dudo que aguanten como las calzadas romanas.

        Comentario por Beamspot — 22 julio 2020 @ 13:22 | Responder

      • Obviamente, la red de ferrocarriles, como todo lo demás, reflejaban la concepción política del Estado de cuando fueron diseñada. Y la nueva red de AVE, lo mismo.

        Comentario por Nadir — 22 julio 2020 @ 16:32 | Responder

    • Jajaja. Sí, tengo que trabajar la parte de publicidad del blog. El título era la antítesis del “clickbait”. XDDDDDDDD

      A ver, lo primero, como le comentaba a nuestro venerable contertulio (realmente es veneración lo que siento por su vasta cultura), yo sólo puedo sugerir la extensión de cada territorio, pero la demarcación de cada nuevo Estado deberá someterse a la decisión de la población en cada territorio. El pueblo es el único soberano. Simplemente me parece más sencillo, más coherente y más funcional que los límites del Estado correspondan en cierta medida a unos límites históricos y sociológicos. Tiene más lógica crear un nuevo Reyno de Navarra que, por ejemplo, el pueblo vasco esté repartido entre dos estados-nación y varias administraciones regionales (Euskadi, Nafarroa, Pyrénées-Atlantiques, más partes de Burgos, Huesca y La Rioja). O que un mismo Estado englobe países tan diferentes como Murcia y Asturies.

      ¿Cuál es el principal problema de la fantasía de los estados supranacionales? Que la política va a estar regida por estas líneas sociológicas, en vez de por las políticas, esto es, se votará a españolistas o catalanistas, antes que a izquierdas o derechas. Y esto es necesariamente así allá donde mires: sea en Bélgica (un valón jamás votaría por un partido flamenco), sea en Iraq (los resultados de los partidos suníes/chiíes reproducen milimétricamente la distribución étnica de la población)…

      Nunca podremos hablar de temas sociales, mientras los temas nacionales estén pendientes. Así que, o aculturación (camino que ha tomado Francia, y ya está completando su creación del Estado-nación) o división en las diferentes realidades sociales. Y en esa división, yo abogo por hacer grandes comunidades. Es evidente que Catalunya / València / Roselló / Illes Balears conforman una misma unidad cultural/histórica/lingüística. En la cual se podría integrar Aragó si tiene voluntad de recuperar su patrimonio cultural y revertir el proceso de castellanización. Y si no, puede seguir perteneciendo, como ahora, al grupo cultural castellano, que no pasa nada. La historia no implica nada, sino la voluntad de la población actual, de nuevo, única soberana.

      Lo mismo digo de los territorios más al Sur del Reino de León. Seguramente Salamanca, e incluso parte de Zamora, quiera seguir manteniendo su carácter castellano y no asturleonés. Pues tan amigos. En cuanto a la relación entre el ámbito cultural gallego y asturleonés (que estos dos sí que son la misma cosa)… bueno, son dos realidades diferentes, pero lo suficientemente próximas para articular un Estado relativamente homogéneo y equilibrado. El señor Grijalvo apunta al problema de la capitalidad, que sería un veneno que habría que conjurar repartiéndola entre las grandes ciudades actuales. El caso gallego, realmente, me parece un buen ejemplo: Santiago es la capital administrativa, siendo Vigo y A Coruña las económicas/industriales. Murcia y Cartagena son otro ejemplo. León podría ser la sede del gobierno, Santiago la del parlamento, y Oviedo la del Tribunal Superior de Justicia. Por poner un ejemplo, vaya.

      Lo importante es desacralizar el concepto de Estado, distinguiéndolo del de país y nación (confusión semántica propia del Estado-nación, que pretende sean términos equivalentes). Un Estado es una entidad administrativa que opera en el mismo rango de realidad que una comunidad de vecinos. Y a nadie se le ocurre adorar a su comunidad de vecinos, y declararle la guerra a la de la comunidad de enfrente. Es sólo una herramienta administrativa, nada más. Y deberá ser la más útil para ejercer su cometido y, sobre todo, la que la sociedad consienta en otorgarse y autoorganizarse.

      Comentario por Nadir — 22 julio 2020 @ 16:26 | Responder

  4. Al margen del contenido real del articulo sobre el impuesto de sociedades en Estonia lo que realmente me ha llamado la atención es tu propuesta de división del estado.
    Y, francamente, me parece una propuesta cuanto menos innovadora. Es interesante como pasas por encima de los territorios llamados “nacionales”, al menos por tener lengua propia (Catalunya, Euskadi y Galicia), para llegar a una division de 4 grandes territorios: El Reino de Leon, el reino de Navarra, el Reino de Castilla y el Reino de Aragón.
    Claro que habria que ver hasta donde llegarian pero ami pesar le auguro poco recorrido: El amigo Grijalvo ya lo insinua en su respuesta.
    Navarra+Euskadi? BUF! la gran Euskadi! Aragón con Catalunya y Valencia y Baleares? Esto son los Paises Catalanes my friend!. El reino de Leon donde, segun leo en algunos medios, se empieza a despertar un sentimiento nacionalista, incluiria Galicia y Asturias que son territorios que se consideran “diferentes” y por último el Reino de Castilla, todo el centro de España incluida Murcia y Andalucia ahi veo mas homogeneidad.
    Lo que para mi esta claro es que el estado actual de las autonomias está superado. Se concibió en unas circunstancias “especiales” y esto ha cambiado mucho ya.
    Urge un replanteamiento federal de nuesto pais antes de que se vaya al garete. Pero, lo dicho, el articulo iba del impuesto de sociedades en Estonia…
    He de reconocer que el titulo no enganchaba mucho 🙂

    Comentario por Felix Gelabert — 21 julio 2020 @ 19:35 | Responder

    • Vaya. Estaba en el spam este comentario. ¿Cuál quieres que elimine?

      Comentario por Nadir — 22 julio 2020 @ 16:29 | Responder

  5. El tema de estonia es interesante, no sólo por su propia grabación, sino porque también tienen la opción de hacerte una “e-Residency” y montar una compañía desde allí sin tener que asomarte nunca a hacer gestiones burocráticas, y los costes de la misma son bien baratos, mucho más que pagar la cuota de autónomo de turno de aquí. 500€ por año en gastos de gestión, y con perfecta facilidad para emitir facturas de forma legal en todo el ámbito europeo.

    Luego naturalmente si resides aquí el sueldo que te otorgues tendrás la retención salarial de turno, pero vamos, forma bastante atractiva de abrir una empresa sin el enorme peso fiscal y la poca flexibilidad que ofrece el Reino de España.

    PD: Beamspot, si te haces profe de FP de electrónica me planteo cursarla en el centro que elijas para currar 😛

    Comentario por Don Juan — 21 julio 2020 @ 21:28 | Responder

    • Snif… que me haces llorar… de lo más bonito que me han dicho en semanas…

      Comentario por Beamspot — 22 julio 2020 @ 13:19 | Responder

      • Pues aquí tienes otro alumno. ¿Por qué no grabas las clases? Un FP en electrónica… ¿por qué no? Puede ser divertido. Aunque yo tengo pendiente meterme entre pecho y espalda una asignatura que no cursé: motores eléctricos (elegí térmicos). A ver cuándo tengo puto tiempo, y encuentro un buen libro, y me la como en serio. Pero nada de FPs… nivel heavy metal.

        Comentario por Nadir — 22 julio 2020 @ 15:52 | Responder

        • Deustchland oder Radio von Rammstein, ou voçe prefere Moonspell? La de Extinct es una de mis favoritas…

          A ver, no es Heavy Metal, pero para empezar está bien. Dentro del enlace hay unos pocos PDF donde explica someramente cosicas como el control vectorial de motores brushless mediante transformadas de Park y de Clark, y demás. También se mete con el estudio de motores brushless.

          En definitiva, justo lo que se utiliza para los cochepilas: inverters con controles vectoriales para motores trifásicos ‘brushless’ y con sensado preciso del ángulo del eje. Breve pero sabroso.

          Eso sí, tiene un gravísimo efecto secundario: me pone como un mamut de Jade: verde y con los dientes muy largos.

          http://web.mit.edu/first/scooter/

          Enjoy.

          Beamspot.
          PD: tengo algo de formación que ya dí y que pensaba en grabar y colgar gratis en youtube, para luego tentar a la gente a que me paguen para un curso de diseño de circuitos impresos. Es una cosa que me gustaría hacer, pero no sé por dónde empezar (la parte técnica, la de grabar y montar el video, me refiero). Quizás un día de estos averigüe un poco cómo hacerlo y me líe la manta a la cabeza. ¿A alguien le interesa una introducción a lo que son los circuitos impresos de unas dos horas? Si lo hago, os lo pasaré primero a vosotros, para que le hagáis una crítica destructiva despiadada…

          Comentario por Beamspot — 23 julio 2020 @ 8:09 | Responder

          • Rammstein me gusta pero son bastante monótonos, es darle vueltas siempre al mismo ritmo. Moonspell también peca bastante de lo mismo.

            Yo me quedo con los clásicos…

            Pico en el enlace pero no me sale ningún PDF. Es el que querías enviar?

            Lo de montaje de vídeo, yo para cosas básicas uso el OpenShot. No sé si además de montaje querrías hacer edición, eso ya te va a consumir más tiempo (que deberás rentabilizar, pero desde luego no por Youtube, que no debe ser más que el escaparate, la Lesson 0).

            Comentario por Nadir — 23 julio 2020 @ 12:02 | Responder

            • En el párrafo de motores, hay un enlace entre paréntesis que pone (and we did) que te lleva a algo de motor math.

              De todas maneras, NO es lo que buscaba, ya que todo lo que hay en esta web, incluyendo el pdf, y un porrón más de info sobre motores y el control vectorial, estaba en un sólo PDF, además de dos aplicaciones más que se llevaron a la práctica: un motor de 10KW de moto de carreras (que al final tuvieron que hacer sin núcleo – coreless porque el montaje partía el potro que usaban para montarlo de la potencia de los imanes) y otro, con el mismo controlador (una de las bestias que me gustan, un STM32F407) manejaban un coche RC con un brushless inrunner a 40.000rpm…

              Pero ese PDF está perdido entre varios cientos (más bien miles) de PDF’s en mi disco duro… sino te lo pasaba, que lo de las transformadas de Park y de Clark son de lo más. Amén que la parte de cálculo del motor es una ampliación del PDF que te he puesto.

              Se ve que lo que yo bajé era el proyecto final de carrera que el ‘niñato’ este que me corroe de envidia hizo, en nada más y nada menos que el MIT, y luego se dedicó a hacer algo parecido de postgrado con los compis de la facultad, dando lugar a la web que te he enlazado. Relacionado, pero no lo mismo.

              Comentario por Beamspot — 23 julio 2020 @ 13:51 | Responder

            • Prueba este.

              Haz clic para acceder a 2dd4239c95bb53507a03bfc46f406a62980a.pdf

              Comentario por Beamspot — 23 julio 2020 @ 13:53 | Responder

              • Qué bueno, éste!

                Me lo quedo. A ver si este verano me pongo con lo de los eléctricos en serio. Que llevo aplazándolo demasiado tiempo. Alguna bibliografía recomendada?

                Comentario por Nadir — 24 julio 2020 @ 11:53 | Responder

                • Hola… perdón por la tardanza.

                  De motores toqué más bien poco. Lo que te he pasado aquí es lo mejor que he visto al respecto.

                  Otro tema es el control de motores, matemáticas y esas cosas, de lo que tampoco hice tanto. Más estudio teórico de ciertos detalles que implementación real. Además, para el curro en Nürmberg, para el cálculo de vector a posición real del campo, se hacía por HW con algoritmos CORDIC sobre FPGA… Y me metí más en cómo pasar la programación a la FPGA desde el TI Tricore, a través de la comunicación CAN, y cómo testear todo esto.

                  Al fin y al cabo, mi trabajo en ese momento debía ser (justo renuncié unas semanas antes de meterme en el rol que iba a tener) el de escribir drivers para la comprobación del HW del inverter, y eso implicaba algunas cosas más, pero mucho eran librerías y esas cosas…

                  Al renunciar, decidí dedicarme a otras cosas, y dejé de lado mi formación en profundidad sobre el control de motores.

                  Me pasé a estudiar algo que mi padre me dijo. Los cochepilas lo único que hacen es pasar la contaminación al tubo de escape de la central eléctrica… y de esa decisión, nació Beamspot (el nick en realidad es bastante más viejo, de ‘dos vidas’ – trabajos antes), y mi serie sobre el cochepilas que me publicó el Dr. Turiel.

                  En fin. Acabo de llegar a Praga. Aquí ni Dios usa mascarilla… y llueve bastante, con tormenta eléctrica. A ver a qué dedico la noche yo aquí solo. Se me ocurren varias ideas… pero te las comentaré por privado.

                  Un saludo,

                  Beamspot.

                  Comentario por Beamspot — 2 agosto 2020 @ 18:53 | Responder

                  • A mí me interesa sólo (y más bien por curiosidad que por interés profesional) el motor, la electrónica de control ya corre a cargo de vosotros, los chispas. 😛

                    Y sí, somos una rareza en Europa. En la mayor parte del continente, es el verano la época más lluviosa. Cómo me gustaría que ahora cayese un buen tormentote aquí. Por refrescar el calor… y que por unos días dejara de haber incendios. En el último, 11 helis y 11 hidros, además de motobombas, hylux, excavadoras… será por medios. Es ridículo. Decenas de miles de euros para apagar cuatro mierdas de xestas que crecieron del último incendio, provocado por un desgraciadon con un mechero de un euro, que cobra la subvención para que siga teniendo sus cincuenta ovejitas. Es absurdo.

                    Comentario por Nadir — 2 agosto 2020 @ 21:54 | Responder

    • Vaya, pues gracias por sacar a cuento la e-residency (que es distinto de la residencia fiscal). No quería yo decirlo para no alargar en demasía el artículo, pero es una puta idea. En Estonia, con el certificado digital puedes hacer todo desde casa. Desde hace creo que 15 años. Es un pequeño país que está dando lecciones al resto de la Unión de cómo se debe usar la tecnología para facilitarle la vida la ciudadano. Y a las empresas, porque las empresas tienen que pagar a peña para cumplir con todas las mamonadas burrocráticas que se montan, lo cual las hace ser más ineficientes y, por lo tanto, menos competitivas.

      Comentario por Nadir — 22 julio 2020 @ 15:50 | Responder

  6. Cabrear a la banca estaría muy bien. Cabrones….

    Esa canción nos la ponía mi madre. Y si la cantas donde haya eco suena pa desmayarse. En frente de una buena pared caliza por ejemplo. Preciosa versión.

    Pero Mendi, eso de que poco a poco la compañía vaya pasando a manos de los trabajadores….. Eso ,¿donde pasa?

    Comentario por erebiagorge — 21 julio 2020 @ 22:39 | Responder

    • ¡16 añitos tiene la niña!

      Comentario por erebiagorge — 22 julio 2020 @ 0:12 | Responder

      • ¿16? Hostia! Entonces no sé si es delito lo que estaba pensando…

        Comentario por Nadir — 22 julio 2020 @ 14:53 | Responder

    • En Suecia, hasta hace poco. Y en Alemania, sabes que los sindicatos están en el consejo de administración.

      Comentario por Nadir — 22 julio 2020 @ 14:52 | Responder

    • ¿En Mondragón?

      Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 25 julio 2020 @ 20:15 | Responder

      • Bueno… la capacidad de decisión de los trabajadores en el grupo Mondragón es relativa. Hay una cúpula que es la que ejerce la gerencia efetiva, y los trabajadores dan el beneplácito como corifeos.

        Comentario por Nadir — 2 agosto 2020 @ 21:56 | Responder

  7. Básicamente estamos hablando de reducir al 0% el impuesto de sociedades, lo que se podría compensar con un incremento en el tipo de los rendimientos del capital (que incluye los beneficios distribuidos en forma de dividendos o similares). A mí me parece bien, y como apuntas tiene muchas ventajas. Habría que ver como se implementa ese control sobre los precios de transferencia, que seguramente es el mayor hueco que queda en el sistema, aunque no veo un cambio con la situación actual en ese sentido.

    Me consta que en España existe un control por parte de Hacienda sobre los sueldos autoasignados en las empresas y sobre los “beneficios en especie” en forma de coches de empresa y otros similares. Lo que veo es que es un control que se ejerce de forma muy heterogénea y de la misma manera que veo empresarios con pavor a comprarse un coche a nombre de la empresa (aunque lo usen para el trabajo de lunes a viernes y se atribuyan el pago en especie correspondiente con sus impuestos asociados), veo otros con “flotillas” de coches imposibles de asignar a su actividad laboral (a pocas actividades laborales se pueden asignar deportivos de alta gama sin sonrojo) paseando orgullosamente sus vehículos aligerados de impuestos. El diablo sin duda está en los detalles, la pericia de los fiscalistas y la tendencia de nuestra Hacienda Pública a ir a por la recaudación fácil.

    Comentario por trifasik — 22 julio 2020 @ 9:09 | Responder

    • Bueno, yo conozco a un empresario de autoescuela que metía coches de lujo y motos deportivas como vehículos de autoescuela.

      Yo más bien creo que lo que pretenden es que la pérdida de recaudación por sociedades sea compensado por un mayor crecimiento de su economía. Por empresas más grandes y menos endeudadas.

      Comentario por Nadir — 22 julio 2020 @ 15:21 | Responder

  8. ¿A los autónomos cómo se les considera? Lo digo porque en este país de falsos autónomos y externalizaciones absurdas, un sistema que sólo recaude transferencias de capital de la empresa a los dueños no tiene mucho sentido para la empresa constituída por un autónomo, ¿no? Si no me equivoco, en un autónomo no hay un sueldo y unos beneficios. Supongamos que mantenemos el sistema de tributación actual de los autónomos, una cuota fija mensual en función del sector, que en su mayor parte es para cubrir los gastos de la seguridad social. Con este sistema, ¿habría más o menos autónomos / falsos autónomos? Porque un problema serio en España es su excesiva atomización de empresas, que le impide hacer inversiones en innovación.

    Cuando en España se introdujo el pago de impuestos por IRPF, toda una innovación tributaria a la que llegamos tarde casi medio siglo, se hizo aprovechando el cambio de régimen (nos acordamos de la Lola Flores, ¿verdad?). El IVA, otra herramienta tributaria moderna, se introdujo con nuestra entrada en la Unión Europea, entonces Espacio Económico Europeo. Para poder introducir el sistema estonio, primero se tendría que suprimir el impuesto a los beneficios, permitiendo durante unos años a las empresas que elijan bajo cuál sistema prefieren tributar, lo que podría causar un imbalance importante. Es decir, que antes de poder hacer esta reforma habría que contar con un fondo de liquidez para mantener funcionando la administración, cosa que ahora se antoja complicada.

    En fin, un buen aporte y ahora estaremos más atentos a la economía estonia, a ver qué tal les funciona el sistema y ver si es exportable.

    Comentario por Abraham — 22 julio 2020 @ 10:41 | Responder

    • ¿En Estonia? No tengo ni idea, la verdad. Pero comparto que el sistema español es distópico.

      Un trabajador que trabaja para una o varias empresas, es un trabajador. Un trabajador que contrata a otro, es un empresario. Por ejemplo, un bar en el que trabaja el dueño y dos camareros, es un empresario y tres trabajadores. El PP, con su reforma laboral, solucionó la estafa de los falsos autónomos… legalizándolo. Cojonudo. Por lo mismo, también podemos legalizar el cohecho, y así podrán decir por fin que el PP está libre de corrupción.

      Sobre la economía estonia, te datos de PIB per capita, para comparar:
      Años: 2003 – 2018
      España: 13.339 – 30.370
      Estonia: 2.681 – 23.266

      Y mira que España ha crecido muy fuerte, especialmente hasta 2008. Pero si España ha multiplicado el PIB/cap x2,3, Estonia lo ha hecho x8,8. En 2018 creció al 9,2%, el año pasado al 7,2%, y este año su economía se ha visto poco afectada por el virus. Así que a este ritmo, en pocos años es probable que nos adelanten. Y oye, bien por ellos; se lo están currando, estudian, el gobierno trata de facilitar las cosas… pues es justo que les vaya bien.

      Comentario por Nadir — 22 julio 2020 @ 15:09 | Responder

      • Ayer estuve informándome, y me da la sensación de que el autónomo no existe como figura fiscal en Estonia. Si quieres tener una empresa de autónomo tienes que crear primero la empresa, igual que cualquier otra con su CIF y tal, y ponerte tú como único empleado. Luego tienes que ponerte un sueldo. Ignoro si hay un salario mínimo obligatorio. Y además tienes que ponerte una asignación económica como “directivo” de la empresa, que irá en proporción de las tareas que realices en la empresa. Un autónomo tendría que repartirse el salario en un 80% como sueldo de empleado y 20% como sueldo de directivo. Es decir, si quieres cobrar 1000 euros, tienes que hacer tres transferencias desde la cuenta de la empresa: Una de 800 euros a tu cuenta personal en concepto de sueldo de empleado, otra de 200 euros a tu cuenta en concepto de sueldo de directivo, y otra de 482 euros (440 que es el 55% de 800 incluyendo seguridad social + 42 que es el 21% de 200) en concepto de impuestos.

        Una cosa que veo muy positiva es que obligan a los autónomos a distinguir claramente su dinero del de la empresa.

        Comentario por Abraham — 23 julio 2020 @ 7:40 | Responder

        • ¿Suena inteligente lo que estás contando, no? Vamos, al menos parece una legislación más clara y justa, en vez de lo que tenemos aquí de la confusión entre autónomos y empresas. La verdad es que no sé cómo está el tema de autónomos en otros países, si es una más de las peculiaridades españolas.

          Comentario por Nadir — 23 julio 2020 @ 9:18 | Responder

        • Por cierto, otro dato curioso de Estonia: es el país con menos deuda pública de la UE: el 8,4% de su PIB. Luego no parece que tengan el déficit fiscal crónico que tiene España (actualmente al 100% del PIB, y probablemente acabemos en el 120%).

          Comentario por Nadir — 23 julio 2020 @ 9:30 | Responder

  9. Saludos:

    “las otras serían Castilla con sus conquistas más allá de Sierra Morena”, sobre mi cadáver. Poco nos conoces.

    Comentario por qatalhum — 22 julio 2020 @ 18:46 | Responder

    • Andalucía es de los territorios más españolistas, lo cual también es lógico porque es de los que más beneficio saca de que se mantenga esta patraña. En cualquier caso, insisto, deberá ser la gente de cada lugar la que decida cómo quiere autoorganizarse. De hecho, si Andalucía queda colgando de una Castilla privada de sus posesiones a Norte, Este y Oeste, no perdería gran cosa iniciando también ella su singladura en solitario.

      Paradógicamente, quien más tendría que perder de una secesión sería la región más rica: Madrid, que quedaría como sede administrativa de una economía mucho menor, redundante con Valladolid o Toledo, y con muchos puestos de trabajo pues en el aire.

      Comentario por Nadir — 23 julio 2020 @ 1:40 | Responder

      • Mmmmm. Qué dulce es el sabor de la blasfemia, tanto mayor cuanto más sagrado es el dogma que se mancilla.

        🙂

        Comentario por Nadir — 23 julio 2020 @ 1:42 | Responder

      • Saludos:

        Claro que el Andalus es de los territorios más españolistas que hay. Pero deberías preguntarte por qué. Se hizo un buen trabajo durante la guerra y la posguerra, sobre todo en el rural. La escabechina que se hizo aquí no tiene paragón, supera con mucho a lo que sucedió en el resto del país. Los “señalados” fueron liquidados, incluidos mujeres y niños. En la posguerra los “tibios” sólo tenían dos opciones: irse o morir de hambre. De mi familia no quedó ni uno en el pueblo. Los que tuvieron suerte se fueron a otros países, los menos afortunados a malvivir en barracones en Cataluña. ¿Quién quedó aquí? El cacique, su manijero, los adictos al régimen y las cucarachas.

        La limpieza no acabó ahí. Se entregó la educación a la iglesia: cuarenta años de devastación mental. Te contaré un ejemplo muy curioso. Yo estudiaba EGB poco después de la muerte de Franco. Los siglos más interesantes de mi tierra apenas llegaban a dos páginas. De los godos a los reyes católicos en un pis pas. Con el paso del tiempo tuve que estudiar mi historia en idiomas que no son el mío y en otros países.

        Es muy complicado revertir esto. Liquidaron a una generación, la de mis padres.

        Y respecto a las supuesta conquista de Castilla deberías mirar tus fuentes. Una vez lo solté en público y no veas. Si analizas los apellidos de la nobleza en la reconquista observarás algo muy curioso.

        Pero claro, ni Averroes ni Maimonides nacieron y crearon su obra en el desierto castellano, mucho menos en ese reino de León.

        Comentario por qatalhum — 23 julio 2020 @ 12:35 | Responder

        • Pero si yo comparto todo lo que has aquí escrito. Sí, en Andalucía y Extremadura fue especialmente dura la política de exterminio, eso es de sobra sabido. Aunque realmente, la profundidad del proceso aculturizador no es menor en el Norte peninsular. No se encuentra más avergonzado un andaluz que un gallego por el hecho de serlo, y no disimula más un sevillano que un pontemierdés o coruñento el acento propio de su pueblo.

          Tú dices que liquidaron a una generación. En Galicia, la transmisión intergeneracional del gallego ya ha saltado tres generaciones. Con la última victoria del españolismo, podemos dar al gallego por enfermo terminal: ya no hay vuelta a atrás.

          Si analizas los apellidos de la nobleza en la reconquista observarás algo muy curioso. –> Sí, que muchos son leoneses, gallegos, vascos… Claro. Pero para cuando se empieza la conquista de lo que ahora es Andalucía (tras las Navas de Tolosa), el Reino de León y en buena medida el de Navarra ya habían sido deglutidos por el pujante Reino de Castilla. En adelante, la nobleza galaico-astur-leonesa y vasca luchará bajo el pendón de Castilla. Por cierto, cuando estuve en las Alpujarras me hacía gracia, al entrar a algún cementerio, que parecía estar en Galicia: casi todos los apellidos eran de aquí. Repoblaciones tras la represión de los moriscos.

          El al-Andalus de Averroes y Maimónides desapareció, sus últimos restos con Felipe II. La Andalucía actual no puede proclamarse heredera de aquélla, sino que es la prolongación de Castilla (con sus nuevos reinos vasallos) hacia el Sur. Poca de la población de al-Andalus seguía viviendo allí en el s.XVI. De hecho, aún habrá más al Norte del Duero y en Portugal, donde huyeron escapando primero de la línea del frente y luego de las persecuciones.

          Comentario por Nadir — 24 julio 2020 @ 2:09 | Responder

          • Saludos:

            Es cierto lo que comentas sobre los procesos de aculturización de los que hablas en tu zona, al menos eso me dio la impresión de cuando andurreaba por esas tierras. Ya sabes que me duele lo que ocurre con ciertos idiomas, nuestros tesoros.

            Aquellos nobles personajes podían venir bajo el pendón de Castilla pero, en lo que se refiere al noble arte de la jodienda, la cosa es más complicada. Me remito a los mapas genéticos de la población en España. Más de uno se atragantó cuando salieron a la luz. Al parecer a los castellanos les gustaba más la marrana que las altivas mujeres del Andalus. Que un sevillano tenga más relación genética con uno de León que con un castellano es de lo más cachondo.

            Es muy interesante lo que viste sobre las repoblaciones. Yo acabé pensando que el granaíno alpujarreño era un dialectal del galego: no los entiende ni Cristo.

            Y no, el legado del Andalus no desapareció. Cambió a Europa e hizo posible el renacimiento. Al menos se le debería tener en cuenta.

            Comentario por qatalhum — 24 julio 2020 @ 20:58 | Responder

  10. Sobre tu organización territorial no voy a comentar nada porque me parece totalmente arbitraria.

    En lo que sí estoy de acuerdo en que el estado actual de las autonomías también lo es y fue una forma de dar autonomía a Galicia, Cataluña y País Vasco sin que se notase tanto y por eso hemos acabado con este mostrenco.

    En ese sentido creo que necesitamos ir a algo más estable y manejable, donde tengamos las autonomías (o como se decida llamar) “de verdad” y para el resto unificar la administración de los aspectos importantes como sanidad, educación, etc.

    No es lógico que por ejemplo si tengo que ir al médico en una autonomía diferente a la que resido no puedan acceder a mi historial médico.

    Tengo cierto conocimiento de la informática de la administración central y es para ellos un esfuerzo titánico el que los sistemas de las autonomías se hablen entre sí.

    El cómo se decidiría quién va a una o a otra creo que debería decidirse al nivel más bajo posible viable, idealmente menor que la provincia. ¿Que pasan digamos 20 años y la gente se ha movido de un lado para otro o ha cambiado de opinión? Pues se vota otra vez y santas pascuas, que hay que adaptar la organización a la gente, no al revés.

    Comentario por JM — 23 julio 2020 @ 10:38 | Responder

    • ¿Te refieres a los nuevos Estados propuestos? Claro, cualquier delimitación que hagas va a ser en cierta forma arbitraria. Sin embargo, mi propuesta de Estado es bastante menos arbitraria que otras propuestas como la que considera crear un Estado llamado España cogiendo cachos de aquí y de allá de entidades sociológicas preexistentes y completamente dispares.

      Pero lo más importante es que la determinación de ese Estado sea democrática, no impuesta por el statu quo y el arbitrio de la voluntad de las familias reinantes y la aún más arbitraria razón de los cañones en cada momento.

      Sobre lo del historial médico, y ya más en general, los problemas que ocurren cuando cambias de autonomía, no puedo estar más de acuerdo. Al respecto, debo mencionar que con el DNI electrónico estonio también tiene asociado el historial médico. Lo de compartir el historial médico, usando un estandard común, sería tecnológicamente factible incluso diversos países de la UE. Basta voluntad política y una autoridad normalizadora que imponga el estandard.

      idealmente menor que la provincia –> Estoy de acuerdo, comarca, y ayuntamiento sólo en el caso de los limítrofes (para evitar la existencia de “islotes” como Treviño, que dificultan la administración).

      ¿Que pasan digamos 20 años y la gente se ha movido de un lado para otro o ha cambiado de opinión? Pues se vota otra vez y santas pascuas, que hay que adaptar la organización a la gente, no al revés. –> Absolutamente de acuerdo. El pueblo es el único soberano. Hay que desacralizar, lo digo de nuevo, el Estado. Es sólo una demarcación administrativa. Una herramienta. Si vemos que no es útil, la modificamos y listo. España, en mi opinión, no es útil porque perdemos recursos cada uno tirando de la manta a su esquina, en vez de generar mayor riqueza. Cada pueblo por su lado, entonces sí, se enfrentaría a su destino sin esperar cobijo de otros.

      Comentario por Nadir — 24 julio 2020 @ 1:51 | Responder

  11. Por cierto, hace años estuve en Estonia y lo recomiendo totalmente. Muy buena comida (y bebida), paisajes increíbles y ciudades muy agradables para pasear.

    Lo que más me gustó fue Tallin, el parque natural de Lahemaa especialmente en la península de Pärispea y los pantanos de Viru. También Parnü con su playa era muy agradable. Como somos más bien de hacer rutas por el campo no puedo recomendar gran cosa sobre las ciudades.

    Comentario por JM — 23 julio 2020 @ 10:53 | Responder

    • Okis, muchas gracias, tomo nota.

      Comentario por Nadir — 24 julio 2020 @ 1:38 | Responder

      • Te recomiendo que vayas. Hay playas, bosques y turberas increibles. El parque nacional de Soomaa es espectacular. Y la isla de Saaremaa, con el parque nacional de Vilsandi. Y como dice JM, Tallin (los catetos turistas españoles le llaman Tallín, con ll y acento en la í, no se porqué) es una ciudad muy bonita. Aunque no todo es perfecto: tambíén hay muchos nazis, y una parte de la población (de lengua rusa) sin derechos.

        Comentario por Greg — 25 julio 2020 @ 10:00 | Responder

  12. Vaya, qué curioso… esto ya lo planteé yo hace mucho tiempo y entonces no le pareció tan buena idea. Habrá que esperar a que los estonios u otros acuerden unificar los impuestos en un único impuesto al consumo, para que se convierta en buena idea también. Y luego celebraremos las buenas ideas que tienen los estonios, mientras aquí estamos todos hechos unos cazurros.

    Comentario por hedonomia — 23 julio 2020 @ 12:59 | Responder

    • Si estableces un impuesto al consumo como único, no estás unificando nada, estás eliminando los impuestos directos que son los más progresivos, siendo los indirectos de carácter regresivo, ya que la clase baja dedica una mayor proporción de su renta al consumo, mientras que la clase alta dedica la mayor parte de su renta a la inversión, que bajo tu “sistema” quedaría sin gravar.

      Comentario por Nadir — 24 julio 2020 @ 1:38 | Responder

      • Ya; se nota que no te molestaste en leer el “libro” que quería “venderte”. El consumo al que yo me refiero es al de trabajo, y afectaría a todo valor añadido en base a este concepto, en sustitución a las cotizaciones de trabajo. Por ejemplo afectaría a las hipotecas, gravando el valor añadido en concepto de intereses, las comisiones de bancos y brokers, etc. Lo mejor de este impuesto es que también afectaría a la ganancia del capital. Es decir, actualmente pagas impuestos al trabajo o cotizaciones, pero en cuanto la mercancía sale de la fábrica, el aumento de precio que quieras añadir antes de llegar al mercado, queda libre de todo impuesto. Con un impuesto al consumo, también pagas por ese añadido, cosa que resultaría especialmente gravosa para compañías tecnológicas que yo me sé, tirando al traste todo su entramado de ingeniería financiera.

        Comentario por hedonomia — 24 julio 2020 @ 7:50 | Responder

        • Tengo muchas cosas que leer. Entre ellas, estoy leyendo tus comentarios, consumiendo tiempo comentándolos, y he de decir que, hasta ahora, no entiendo nada de lo que propones. No sé si algún otro tertuliano ha pillado el concepto, si es así, que tenga a bien aclarárnoslo.

          Comentario por Nadir — 24 julio 2020 @ 12:04 | Responder

    • Espero que sea ironía. Si todo el impuesto se recaudara del consumo afectaría gravemente a la economía. Tendrían que poner unos tipos muy altos para poder recaudar lo suficiente para mantener a la administración, desincentivando el consumo. Y si elimina el impuesto a la renta, que es progresivo como dice Nadir, y reduce artificialmente el consumo interno, que es otra forma de redistribución de la riqueza, va a provocar un aumento de la desigualdad sin precedentes, a lo que seguiría un estallido social y traería un cambio de modelo o la ruina.

      En el sistema estonio no ocurre tal cosa. Simplemente han cambiado la forma de controlar el pago del impuesto de sociedades. El IS también se paga aquí en España con un tipo similar, pagamos entre el 21% y el 23% dependiendo del tipo de empresa, no es que haya una gran diferencia en la cantidad. La cuestión es que aquí se obliga a las empresas a presentar el libro de contabilidad para que el estado pueda comprobar en cualquier momento los beneficios reales de la empresa, ya que eso es lo que está sujeto al impuesto. Si las empresas intentan falsear los datos, un inspector fiscal podrá estudiar sus libros y determinar si han hecho trampa… con gran trabajo. Así que los inspectores se reservan para los casos más sospechosos y que se vea que van a sacar tajada. A grandes rasgos significa que la inmensa mayoría de las empresas pueden defraudar sin que les lleguen a pillar. En Estonia sólo tienen que controlar los flujos de dinero, obviamente también puede ocurrir que una empresa intente evitar impuestos pagando en negro a sus empleados y a sus directivos, pero si bien pagarle 300 euros en billetes a un empleado es factible para según qué empresa, pagarle cien mil euros a un directivo en billetes es más complicado. Les puedes pagar con cuentas off-shore, pero luego tienes que blanquear el dinero si lo quieres disfrutar en casa. Y tal vez para las autoridades fiscales sea más sencillo rastrear los movimientos bancarios que estudiar los libros de contabilidad, el caso es que parece que tiene el tema del fraude más controlado que nosotros.

      Comentario por Abraham — 24 julio 2020 @ 8:24 | Responder

      • Antes de nada una aclaración: en el sistema que predico, también existirían el impuesto de sociedades (como ya he apuntado) y el impuesto sobre la renta. Si a veces lo obvio es porque los considero “opcionales” ya que el impuesto de sociedades puede eludirse (como en el modelo estonio) reinvirtiendo en la empresa, y en el caso del impuesto de la renta, mediante la inversión en una figura complicada de explicar que vendría a ser: “emisiones de préstamos de trabajo”.

        Dicho lo cual, me sorprende sobremanera su planteamiento. El impuesto al consumo vendría a sustituir los impuestos al trabajo. Se supone que deberían alcanzar alrededor de la misma cuantía. Supuestamente deberías pagar lo mismo, solo que después, en vez de antes. Solo habría que cambiar el orden de los factores, cosa que, según las matemáticas, no tendría por qué afectar al valor del producto… si no fuera porque hacerlo así es infinitamente más eficiente. Una empresa tiene que pagar los impuestos al trabajo, independientemente que luego pueda o no vender sus productos. Eso aumenta el factor riesgo, y el riesgo se paga. Pero si solo pagas según vayan tus ventas, las empresas más exitosas y que mejor pueden permitírselo, pagarían más, mientras que las que ven cómo éstas se reducen, también se reduciría con ello la carga fiscal, con lo que tendrían más posibilidades de aguantar el brete.

        Pero más me sorprende el último párrafo, porque con este sistema ocurriría todo lo contrario a lo que anuncia. Daría igual lo que pagaras a tus empleados, ya que no cotizas en base a ello, sino según tus ventas. De hecho podría ocurrir todo lo contrario, que para eludir el impuesto de sociedades declararas pagar más de lo que realmente haces, para camuflar beneficios. Y además habría otro factor que haría esto imposible, al menos para las empresas más exitosas, y que consistiría en un elegante modo de que la empresa vaya pasando a propiedad de los trabajadores, como dice el propio redactor del blog. No diré de momento el cómo para a ver si así se interesa por mi “libro” y consigo “vendérselo”.

        Comentario por hedonomia — 24 julio 2020 @ 10:34 | Responder

        • Supuestamente deberías pagar lo mismo, solo que después, en vez de antes. –> No, lo que Abraham intenta explicarte es que con tu idea, pagarían más unos (las clases bajas, que dedican mayor parte de su renta al consumo) que otros.

          Realmente, no sé si eliminar el impuesto de sociedades es una buena o mala idea, habría que dedicarle mucho estudio para modelizar su aplicación, lo cual excede mis conocimientos. Simplemente quería proponer el caso estonio como alternativa, pero no estoy seguro que sea buena idea aplicarlo aquí (crearía un enorme déficit que habría que ver cómo cerrar). Pero sustituir todos por un impuesto al consumo… ejem.

          Comentario por Nadir — 24 julio 2020 @ 12:01 | Responder

          • Lo que ustedes no entienden es que eso ya se hace, ya que todo impuesto al trabajo inevitablemente acaba siendo un impuesto al consumo. Si de pronto doblamos la cuantía de las cotizaciones por trabajo, sería inevitable también que ese aumento impositivo acabase reflejándose en los precios de venta del producto o servicio afectado. ¿Y sobre quién recaería realmente el pago del aumento de la tasa impositiva…? Lo ha adivinado: sobre el consumidor de tales productos o servicios.

            El problema es que además, los impuestos al trabajo afectan a los trabajadores de dos modos: tanto en su condición de trabajador, como la de consumidor. En su condición de trabajador, porque impuestos al trabajo hacen tributar al empresario no por el producto del trabajo efectuado, sino por el pago que se hace de ese trabajo. Esto presiona fuertemente los sueldos a la baja, ya que todo aumento es doble, el propio y el de las cotizaciones inherentes. Un impuesto al consumo no solo elimina cualquier presión sobre los sueldos, sino que además la traslada sobre los beneficios. Impuestos al trabajo son además redundantes, ya que una fábrica no solo tiene que pagar las cotizaciones de sus empleados, sino también las de sus proveedores, que ya incluyen éstas en el precio al que le venden sus productos. Lo cual no solo es mucho más ineficiente, sino que hace falta una mayor inversión o inmovilización de capital, que es el referente por el que se estiman los objetivos de beneficio empresarial, además de ser un indicativo del riesgo. Y todo ello hay que pagarlo. ¿Quién…? Me temo que también es fácil de adivinar.

            Comentario por hedonomia — 24 julio 2020 @ 13:14 | Responder

            • El IRPF no es un impuesto al trabajo, es un impuesto a los ingresos, a las diferentes “rentas”, financieras, trabajo, inmuebles…
              Las cotizaciones sociales que pones en el ejemplo nada tienen que ver con el IRPF (bueno sí, el trabajador se puede deducir la parte que le corresponde). De todas formas una subida de estas cotizaciones no necesariamente se tienen que traducir en un incremento en los precios de bienes y servicios finales.
              Dejar un único impuesto al consumo, como bien han dicho, sería tremendamente injusto, insolidario e incrementaría las desigualdades sociales.

              Comentario por Lois — 25 julio 2020 @ 1:36 | Responder

              • Vuelvo a repetirles que todo impuesto al trabajo es un impuesto al consumo. Es que resulta sorprendente que sean incapaces de verlo. El importe de este impuesto el fabricante al final tiene que reflejarlo en el precio al que vende sus productos. “No necesariamente…” bueno; tampoco es necesario tener ánimo de lucro. Pero me temo que la mayoría de los empresarios están para eso. El fabricante es un simple intermediario que paga esas cotizaciones hasta que el consumidor, a su vez, les reintegre su importe cuando compre su producto. Un simple intermediario, un simple movimiento de trilero y ya han perdido de vista la bolita.

                Decir que el consumidor no es el pagador final del impuesto porque el fabricante pague primero las cotizaciones, es como decir que el consumidor no paga el pescado porque el mayorista se lo ha pagado antes a los pescadores.

                El simple hecho de tener que adelantar el pago de las cotizaciones antes de que el consumidor final asuma su importe, incrementa el capital empleado y el riesgo. Y todo empresario traza sus objetivos de beneficio en base a ese capital empleado en relación a ese riesgo. Si el mayorista espera ganar un simple 5% de su inversión de capital, el hecho de adelantar las cotizaciones, que rondarán entre el 30 ó 40% de lo que paga a sus empleados, aumenta el capital a emplear en ese mismo factor, y con ello sus objetivos de beneficio. Así, si tiene 10 empleados que cobran un sueldo neto de 1000 euros, y unos 350 como pago de cotizaciones; pagará un total de 3.500 euros al mes por ese concepto, y como su objetivo del 5% de beneficio también afecta a ese capital, resulta que cada mes tiene que incrementar en 175 euros la factura o “impuesto” que pagan sus clientes por el simple hecho de tener que adelantar el pago de las cotizaciones.

                Y que conste que estoy apuntando por lo cortísimo: cada eslabón en la cadena productiva reproduce el esquema aplicado al mayorista, multiplicando sus efectos eslabón tras eslabón, hasta llegar al consumidor final. Es precisamente ese esquema y ese sistema lo que es tremendamente injusto, insolidario e incrementa las desigualdades sociales. Aparte de eso, todo sistema es más eficiente cuanto menos intermediarios o complicaciones necesite. Eso el señor Nadir, que es ingeniero, lo sabrá mejor que nadie.

                Comentario por hedonomia — 25 julio 2020 @ 16:30 | Responder

        • “en el sistema que predico, también existirían el impuesto de sociedades (como ya he apuntado) y el impuesto sobre la renta. Si a veces lo obvio es porque los considero “opcionales” ya que el impuesto de sociedades puede eludirse (como en el modelo estonio) reinvirtiendo en la empresa, y en el caso del impuesto de la renta, mediante la inversión en una figura complicada de explicar que vendría a ser: “emisiones de préstamos de trabajo”.”
          Entonces le hemos entendido mal.

          ” El impuesto al consumo vendría a sustituir los impuestos al trabajo.”, creo que hay algo aquí que usted no entiende. El impuesto a la renta es progresivo. El gana 1000 euros paga un porcentaje menor que el que gana 5000 al mes. Pongo números ficticios, pero pensemos que el de 1000 euros tiene que pagar el 15% de su renta en impuestos, mientras que el de 5000 euros tiene que pagar el 25%, seguridad social aparte. Es decir, el primero paga 150 euros al mes y le quedan 850, el segundo paga 1000 euros al mes y le quedan 4000. Es cierto que quien gana 5000 euros al mes gasta más que el que gana 1000, pero el consumo no es proporcional a los ingresos. El que gana 1000 euros se gasta todo en consumo, porque no gana lo suficiente como para ahorrar. El que gana 5000 no sólo guarda una parte importante para ahorrar (generalmente el 20%), sino que aunque quisiera no podría gastarse todo su dinero en consumir porque no le daría suficiente utilidad. Y el porcentaje que se paga de IVA es el mismo para ambos. Así que el pobre pagará 173€ de IVA al mes (21% sobre los 1000€ que se gasta), mientras que el rico pagará 630€ (21% sobre los 3000€ que probablemente gaste en consumo). En definitiva, lo que provoca es un aumento de la desigualdad.

          “De hecho podría ocurrir todo lo contrario, que para eludir el impuesto de sociedades declararas pagar más de lo que realmente haces, para camuflar beneficios.” Si vas a gravar tanto los beneficios empresariales (IS) como la renta del trabajador (IRPF), el fraude se hace desviando lo que se declara hacia donde cobren menos impuestos.

          Comentario por Abraham — 24 julio 2020 @ 12:13 | Responder

          • Toda desigualdad es producto de desigualdades (y abusos) de poder, y de privilegios y primacía del capital sobre el trabajo. Ustedes padecen un mal, y es que leen e interpretan la economía en número. Y la economía no son números, sino bienes y servicios. Tanto es así que en mi trabajo demuestro que el efecto más poderoso sobre la riqueza y la igualdad, además de ser mejor redistribuidor de esa riqueza, es la producción. De nada sirve redistribuir unos números o papelitos de colores, mientras no se eliminen las causas que devuelven esos números y papelitos de colores a las manos y poderes donde se acumulan.

            La producción es la clave de todo. Los papelitos de colores son nuestros cristales de colores con los que los occidentales deslumbraban y engañaban a los nativos.

            Comentario por hedonomia — 24 julio 2020 @ 19:26 | Responder

            • “Ustedes padecen un mal, y es que leen e interpretan la economía en número.”

              No me lo parece. Pocos números hemos usado. Al final lo que cuenta para establecer el consumo es la renta disponible. Pero resulta que la distribución del consumo es diferente en función de la renta disponible. Rentas muy bajas consumen principalmente productos de primera necesidad y no logran ahorrar nada. Rentas un poco más altas permiten destinar algo de dinero al ahorro y diversificar mejor los productos de consumo. A medida que aumenta la renta se destina un porcentaje mayor al ahorro, y a comprar productos de menor necesidad. A partir de cierto nivel de renta, empieza a destinarse dinero a la inversión (dinero que va a generar dinero), y los porcentajes de ahorro se mantienen más o menos constantes.
              Así que el dinero (números) lo puedes destinar a tres conceptos: consumo (el único que pretendes gravar), ahorro (un fondo para cuando vengan mal dadas o para la jubilación) e inversión (lo que permite que el dinero crezca). Si sólo pones impuestos a la parte del consumo, aquéllos que gozan de una renta lo suficientemente alta para poder ahorrar e incluso invertir, van a pagar menos. Podrás pensar que el dinero no sirve de nada hasta que no te lo gastas en consumir algo, pero eso no funciona así. El simple hecho de tener la posibilidad de gastar mucho dinero te abre otras posibilidades sin necesidad de gastarlo. Acceso a contactos, información privilegiada, influencia. A más dinero tienes, más herramientas a tu alcance para evadir el pago de impuestos.

              Tu comentario me recuerda a esas personas que cuando te ven ahorrando dinero te dicen eso de que vas a ser el más rico del cementerio, es decir, que el dinero que juntes que no consumas es dinero perdido, pero eso sólo se lo escucharás decir a los pobres que como no tienen la posibilidad de ahorrar, se autoconvencen de que no sirve de nada.

              Comentario por Abraham — 28 julio 2020 @ 9:50 | Responder

              • Vuelvo a repetir que cuando hablo de impuesto al consumo, me refiero al consumo de trabajo, no de cosas. Y por una razón lógica: porque si no, los que no trabajaran haciendo “cosas” no harían cotizar su valor añadido. Por ejemplo… ¿Cual es el valor que añade un trabajador de banco? Básicamente todo por lo que cobra este banco, entre ello las comisiones e intereses de las hipotecas. Con el actual sistema tributan en base a su sueldo; pero el ratio entre sueldo/valor añadido de los trabajadores bancarios estará sin duda entre los más altos de todos los sectores. Hacer tributar por la ganancia capitalista a los capitalistas por excelencia, supondría un golpe de gran calibre para éstos. Así que son sin duda los que más tienen que temer este impuesto, no los pobres, que como ya le he demostrado, son quienes de todos modos pagan el importe de las cotizaciones por trabajo, con lo que éstas también son un impuesto al consumo, solo que potenciado.

                El ahorro, que yo sepa, tampoco se grava ahora con ningún impuesto. Entonces no entiendo cómo ante dos situaciones iguales solo ven inconvenientes en una de ellas. Y respecto a la inversión, pues tres cuartos de lo mismo. Además… inversión no es “consumo” de trabajo, sino el inicio de un proceso “creador” de trabajo. No puede echarme en cara que no grave la inversión, cuando ahora tampoco se hace, ni debe hacerse. Si el modelo estonio deja libre del impuesto de sociedades la inversión por parte de empresas, no sé por qué piensa que la inversión individual sí debería tributar por ello. Hay que ser consecuente con las ideas y entender a fondo de lo que se está hablando.

                Además habla de evasión de impuestos, cuando aquí sí que no hay trampa ni cartón; tanto pagas, tanto “cotizas”. Toda la ingeniería financiera se estrella contra una medida tan simple. De hecho revierte la capacidad de hacer trampa. Ahora son las grandes empresas las que la usan para ahorrarse ingentes cantidades de dinero. Para ellas sería totalmente imposible, al menos que lo hagan a escala minúscula. En cambio para los pequeños autónomos, eludir el impuesto sería tan relativamente sencillo como hacer facturas en negro y no cobrar el IVA. Esto se perseguiría, evidentemente; pero a lo que me refiero es que una vez más son los pobres los más beneficiados y los ricos los más perjudicados. No sé de dónde saca lo contrario.

                Comentario por hedonomia — 29 julio 2020 @ 8:06 | Responder

                • Y porqué escribes tan raro? Así no se te entiende. Consumo es una cosa y trabajo es otra. Impuesto al consumo es el IVA, impuesto al trabajo es … no existe de momento (las cotizaciones a la seguridad social no son impuestos)

                  Comentario por santi — 2 agosto 2020 @ 0:09 | Responder

  13. La división territorial podría responder a criterios racionales, no sólo ideológicos. Para mí las cuestiones fundamentales son la defensa del territorio, la integración económica y la similitud cultural, y como no tienen por qué solaparse, tendría un tipo de administración para cada una.

    Empiezo con la integración económica, que es más sencilla. Se ha intentado crear un espacio económico europeo, con unas aduanas y una moneda común, que no termina de funcionar. El problema a mi modo de ver es que queremos meter en el mismo paquete economías con diferentes ciclos económicos, de modo que las respuestas que acaba dando el banco central favorecen a unos estados a costa de perjudicar a otros. Se ha intentado integrarlas por medio de inversiones y transferencias, pero no funciona, quizás porque el modelo productivo es diferente, quizás por el clima, que también cuenta. Si hay unas economías que dentro de la unión europea se puede decir que van acompasadas son las de Portugal, España, Italia y Grecia. Si tiene sentido pertenecer a una unión económica y monetaria sería con estos países. Sin romper los vínculos comerciales con la europa del norte, pero con una moneda y banco central diferenciado.

    La defensa del territorio tiene que ver más con la posibilidad de desplazar tropas y de impedir que tropas enemigas se desplacen a nuestro territorio. Las unidades geográficas defendibles son:
    1. Islas (Gran Bretaña, Irlanda, Baleares, Córcega, Sicilia, etc)
    2. Penínsulas con frontera controlable (Iberia, Italia, Grecia, Escandinavia)
    3. Regiones montañosas (Suiza, Balcanes, Rumanía)
    4. Separaciones con grandes ríos (Danubio en Bulgaria/Rumanía, Dnieper en Ucrania)
    Existe una enorme red de comunicaciones entre Francia, Bélgica, Alemania, Países Bajos, Austria-Hungría, Chequia, Eslovaquia y Polonia, por lo que es complicado controlar la frontera en cualquiera de ellos de forma individual. En cambio, en el bloque ex-soviético las comunicaciones son más fáciles de controlar, especialmente con la frontera rusa.
    Eso a España le deja las siguientes opciones militares: Iberia (o mantener buenas relaciones con Portugal) o pertenecer al mismo bloque de defensa al que pertenezca Francia. En el caso de pertenecer a una unión económica del sur de Europa no sería posible crear una defensa unida (Francia estaría en el bloque económico de Europa Norte), así que cada país tendría que velar por sus fronteras. Como hasta ahora, vaya.

    Si quisiéramos aplicar la misma lógica a una posible subdivisión en España, entiendo que existan las siguientes unidades:
    Valle del Guadalquivir, cerrado por Sierra Morena y Cazorla: Andalucía.
    Valle del Tajo, cerrado por Sierra Morena y Sierra de Gredos: Madrid, Extremadura y La Mancha.
    Valle del Duero: Castilla y León.
    Valle del Ebro: Aragón, Cataluña
    Cornisa Cantábrica: Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra (¿?)
    Cornisa Mediterránea: Valencia, Murcia.
    Pero le veo poco sentido en los tiempos que estamos a tener unas unidades de territorio de defensa tan pequeñas.

    En cuanto a cuestiones culturales, hay tres barreras: la lengua, el clima y la estructura económica. La lengua la conocemos todos, si le hablas en gallego a un catalán algo te entiende, pero poco. El idioma que se usa para hablar es producto y a su vez crea la mentalidad de la sociedad. El clima modifica las relaciones sociales, con un clima benigno se pasa más tiempo en el exterior, se socializa más y afecta a la productividad (calor extremo = siesta vespertina). La estructura económica también cambia la forma de ser de un pueblo, pues no tiene la misma mentalidad un pueblo agropecuario que uno turístico que uno industrial. Tiene sentido que una región que vive del turismo sea más tolerante con lo extranjero, por ejemplo.
    Es más eficiente que cada región con lengua propia se otorgue sus propias leyes a tener que sacar cada ley del país en cinco lenguas distintas, si pretendemos conservar esas lenguas.
    Si hacemos grupos por lenguas y climas nos sale:
    Galicia,
    País Vasco + Navarra,
    Cantabria + Asturias,
    Cataluña + Valencia + Baleares
    Castilla-Leon + Castilla-La Mancha + Extremadura + Aragón,
    Madrid,
    Andalucía + Murcia + Canarias

    Valencia y Baleares tienen suficientes diferencias lingüísticas como para querer ir independientes de Cataluña, y Canarias está lo bastante alejada de la península como para tener gobierno propio. Navarra no tengo claro si se considera más vasca o castellana. Cuando combinas estas divisiones con las de la posible defensa del territorio nos sale algo muy parecido a las comunidades actuales. Realmente, los únicos cambios (si la población de esos territorios está de acuerdo), serían unir Cantabria con Asturias, Aragón con Castilla-León y La Rioja, y Madrid con Extremadura y Castilla-La Mancha. La situación de Navarra es demasiado complicada y creo que mejor se queda como está. Eso, manteniendo el sistema de las comunidades autónomas.
    Otra opción sería utilizar parte del modelo ruso, aunque eso da para hacer todo un artículo.

    Comentario por Abraham — 24 julio 2020 @ 11:50 | Responder

    • Al paso que vamos, procede cambiar el título de la entrada:
      estamos hablando de todo menos del impuesto de sociedades en Estonia.
      Estaría bien que hiciera usted un artículo sobre el modelo ruso,
      que supongo que es un conjunto “federativo” de repúblicas,
      sacarlo en una entrada nueva y… ya veremos los comentarios.

      Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 25 julio 2020 @ 18:16 | Responder

      • Pues no es mala idea. Nadir, ¿te animas? Yo lo único que sé es lo que he leído en la Wikipedia.

        Comentario por Abraham — 28 julio 2020 @ 9:31 | Responder

        • Qué majos, que trabaje el pobre tonto. 😛

          Yo lo único que sé del modelo ruso (y del soviético) es que es endemoniadamente enrevesado, con varias matriovskas de autogobierno.

          Siento no poder participar en el debate, estaré unos días casi ausente por causas de fuerza mayor.

          Pero vuelvo a recordar que NO SOY EL ÚNICO EDITOR DE ESTE PUTO BLOG.

          Comentario por Nadir — 28 julio 2020 @ 23:43 | Responder

          • Vuelve cuanto antes.
            Una vez que estabas
            de vacaciones,
            el dichoso Grijalvo
            publicó quince artículos seguidos
            sobre el ancho de vía de los ferrocarriles.
            A punto estuvo de espantar a los lectores
            y cargarse la bitácora.

            Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 28 julio 2020 @ 23:54 | Responder

            • Pues no sé a qué espera para cubrir mi ausencia ese tal Grijalvo de quien tanto habláis. 😛

              Comentario por Nadir — 2 agosto 2020 @ 8:24 | Responder

              • El pobre tonto ese que dices
                está leyendo dos libros ajenos
                para presentar sugerencias
                a sus dos autores.

                Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 2 agosto 2020 @ 16:24 | Responder

                • Aún me siento más culpable por abusar de tu generosidad…

                  Comentario por Nadir — 2 agosto 2020 @ 20:41 | Responder

                  • Hoy me han dado otra nota bastante buena por “Patria y potestad”.
                    Tal vez sería útil hacer un ejercicio de AltHist sobre el futuro de los Borbones.

                    Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 3 agosto 2020 @ 2:03 | Responder

  14. Año 2045. En el ocaso de las democracias, las Marcas Globales ejercen su influencia en un protectorado que han extendido a las regiones más ricas del planeta y España ha saltado por los aires.

    Eneko Amboto, alias Bolto, es un héroe de verdad, o por lo menos así lo consideraban en la Republica de Euskadi antes de su exilio voluntario a las Ciudades Estado de Al-Andalus. Pocos motivos le harían volver, el funeral de su padre es uno de ellos, sobre todo si cree que ha sido asesinado.

    En el más puro estilo de la novela negra Bolto lleva a cabo su investigación enmarcada en un sorprendente y verosímil futuro cercano dónde la corrupción, el nacionalismo, el poder de las multinacionales y la utilización de los medios de comunicación para manipular a los ciudadanos han llegado a una lógica e inquietante conclusión.

    Bueno, es la reseña de un libro. Las ciudades-estados de Al-Andalus son una buena solución para el futuro… en este caso distópico.

    Es entretenido y está muy bien desarrollado la toma del poder mundial (o casi) por las Marcas Globales.

    Se puede bajar de https://bajafiles.com/f/4HYY

    Comentario por Jose — 26 julio 2020 @ 15:53 | Responder

    • Um.
      Interesante. Me lo apunto.
      Hay un libro de Lorenzo Silva, “El mal de Corcira”.
      Nos da una visión sobre los últimos treinta años de la historia de Euskadi que me parece útil.
      El anterior de la serie Bevilacqua y Chamorro, “Lejos del corazón”, nos informa sobre el Campo de Gibraltar.

      Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 29 julio 2020 @ 12:43 | Responder

  15. En mi opinión (que creo que ya he dicho en alguna ocasion anterior) el impuesto de sociedades, tal y como está hoy definido, no tiene mucho sentido. Los impuestos, que sirven para desarrollar la actividad del estado, los deben pagar las personas físicas, que son las organizadoras/controladoras de ese estado, las que tiene derechos políticos y las que se benefician en primer lugar de la acción de ese estado.

    Las empresas son sólo herramientas económicas, entes cuya función es organizar los medios de producción para obtener bienes y servicios. Por eso, entiendo que no deben estar sometidas a impuestos. No se le cobran impuestos a un destornillador, y una empresa es un destornillador sofisticado (por la misma razón, no veo sentido a esos nuevos impuestos a los “robots” que se plantean de cuando en cuando).

    Con esto no quiero decir que las empresas no tengan que pagar. Es evidente que las empresas deben pagar a sus proveedores, sean estos de bienes o servicios, incluyendo a los proveedores de trabajo (o sea, a sus trabajadores). La empresa tiene que recoger los costes de producción, aplicarlos al producto, venderlo, y, si cuadra, obtener un beneficio de ello. Beneficio que revierte en sus accionistas, que, ellos sí, son personas físicas sometidas a tributación. Ahora bien, entre los proveedores de las empresas hay uno que a veces pasa desapercibido: el estado. Este presta “servicios generales” muy importantes, y muy generales, valga la redundancia, como son la seguridad jurídica, al seguridad interior y exterior, los servicios sanitarios y educativos que permiten a la empresa disponer de trabajadores, las infraestructuras comunes que proveen de transporte, energía, materias primas, etc… Estos servicios, además, se prestan sí o sí, no puedes renunciar a ellos, o al menos no a la mayoría ni en su totalidad. Una empresa no puede decir “oiga, que yo no quiero seguridad jurídica, no quiero defensa nacional, no quiero policía, no quiero la red de carreteras, …”. No funciona así.

    Por ello, creo que lo propio es que las empresas “internalicen” el coste de estos servicios mediante la aplicación, no de impuestos, sino de tasas. El problema es que muchos de estos servicios que presta el estado son complicados de tasar. Así que podemos empezar por una tasa general, aplicada a la facturación, entendiendo, a falta de un desarrollo más detallado de la cuestión, que cuanto más facture una empresa más uso hace de los servicios del estado. Y esta tasa no grava los beneficios: una empresa con pérdidas sigue haciendo uso de los servicios del estado, y debe seguir pagándolos, igual que debe seguir pagando a su proveedores o a sus trabajadores (mientras pueda).

    Una tasa así no penaliza la buena gestión de la empresa (los beneficios), y, aunque no sea la panacea, si puede limitar bastante las prácticas de ingeniería financiera-tributaria que vemos en ciertos casos: Amazon, si vendes V en España, pagas V x T, y no nos venga con que tus beneficios son de “sólo unos pocos cientos de euros”.

    Esta tasa podría ser del orden del 1-1,5% de la facturación, de forma que se ingresase en total aproximadamente lo mismo que actualmente, aunque con un reparto distinto entre las empresas.

    Comentario por santi — 28 julio 2020 @ 12:45 | Responder

    • Celebro escuchar esto, porque aporta nuevas ideas o modelos, y se parece bastante a lo que yo me he referido como “impuesto al consumo”. Usted propone tributar en base a la facturación; pero eso tiene una serie de problemas. El principal es que hay una gran diferencia en la relación facturación/beneficio que puedan tener en el sector primario, centros comerciales, etc, y las que tienen en el sector terciario, financiero, etc. Por ejemplo en la agricultura supondría ajustar los márgenes hasta un nivel casi dramático; mientras que para otros sería como dejar la propina en el plato.

      Pero repito: me agrada su planteamiento.

      Comentario por hedonomia — 29 julio 2020 @ 8:23 | Responder

    • El problema de una tasa a la facturación es que castigas sobremanera a sectores con márgenes estrechos, mientras que es liviano para sectores o empresas con grandes márgenes.

      El reto sería rediseñar el sistema fiscal para compensar la pérdida de ese 15% de la recaudación que aporta el IS. Al menos a corto plazo, esperando que la medida funcione y, a largo plazo, la mayor actividad económica compense con creces la caída en la tributación.

      Y luego, está el problema de aplicar la medida con empresas transnacionales, en un sistema como el de la UE con libre transferencia de capitales. No mientras no se equilibren los distintos sistemas fiscales. Porque por ejemplo, puedes decir que Amazon España pague cuando mueva dinero a su matriz europea (en Holanda, creo). Mientras mantenga el dinero en Amazon España, no tiene por qué pagar un duro (al no grabar beneficios sino flujos, no cabe jugar con los precios de transferencia), pero en cuanto salga de España, es gravado. Bien. Pero sería incompatible con la legislación europea. Sería interesante estudiar más por lo menudo cómo está resuelto ese tema en Estonia.

      Comentario por Nadir — 2 agosto 2020 @ 8:23 | Responder

      • No creo que la discusión sea si se castiga o no a empresas con margenes estrechos o anchos. La filosofía no es esa, es tasar el uso de los servicios del estado, en su medida. Una empresa que tiene poco margen y utiliza de forma intensiva los servicios del estado, tendrá que asumir que tiene que pagarlos, y que su margen se va a estrechar aún más. Una empresa que tenga márgenes amplios, y no use esos servicios no tiene porque pagarlos, y saldrá beneficiada. En definitiva, como diria un economista, internalizar esos costes. Lo mismo que se hace con otros costes, como los de la contaminación (p.e. canon de vertido de aguas residuales, derechos de emisión de CO2 -mal ejemplo este último, es más un nuevo activo financiero que un coste-,…).

        En un principio, podemos plantear un tipo único, pero nada impide poner tipos distintos a distintas actividades, y el esfuerzo de definir el sistema iría en la línea de valorar quien hace más o menos uso de los servicios estatales (algo que se me antoja difícil a priori, pero hay gente muy lista por ahí que seguro puede estimarlo). Y luego, ya aplicaremos el factor de proporcionalidad oportuno para que la recaudación vaya a donde queramos que vaya.

        No sé que problemas habría con la legislación europea, no veo porqué va a estar prohibido un sistema así, ni siquiera que se meta en este tipo de detalles, en tanto en cuanto no discriminen por nacionalidad, pero no la conozco suficientemente. No se trata de poner limitaciones a los movimientos de capitales, para nada. No se gravaría el movimiento de capitales, se gravarían las ventas, igual que ahora se gravan los beneficios y nadie dice nada. Pero si hay un punto débil en esto: que habría que definir con claridad la base imponible, porque el problema es al contrario, si gravamos las ventas de una empresa exterior en España (Amazon, por poner un ejemplo), no podríamos gravar las ventas de una empresa española exportadora, no sería lógico.

        De todas formas, es una idea que tendría que dar muchas vueltas para desarrollarse.

        Comentario por santi — 3 agosto 2020 @ 21:10 | Responder

        • Pero es que el uso de los servicios del Estado no es necesariamente proporcional al volumen de ventas/ingresos. Creo que estás cayendo en la misma confusión que el bueno de hedonomía: en economía todo está relacionado, pero ventas y uso de factores externos no son conceptos equivalentes (igual que no lo son ventas y salarios, como propone él). Un impuesto a los ingresos, en vez de a los beneficios, sería directamente trasladado al precio final del artículo, constituyendo un impuesto indirecto, que recaudaría el productor en vez del distirbuidor, castigando a las rentas más bajas.

          Y sí, ciertamente comprendo la idea de la contribución de esos servicios a las empresas, y la dificultad de tasar su uso directamente (la seguridad jurídica, por ejemplo). De todas formas, no creo que sea necesario hacerlo: el Estado provee de un marco en el cual las empresas se puedan desarrollar, y obtiene el beneficio del crecimiento económico consiguiente a ese desarrollo.

          Comentario por Nadir — 4 agosto 2020 @ 7:55 | Responder

  16. Por cierto, ya que esta entrada se habla de todo menos de fiscalidad, pues por qué voy yo a respetar el tema:
    https://www.kamchatka.es/es/abrazo-quien-necesite

    A cuenta de este otro artículo:
    https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/abrazo-josu-ternera_129_6142900.html

    Del mismo que cierra su artículo afirmando:
    https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/sujeto-politico-revolucionario-nina-trans_129_6081601.html
    El ecosocialismo y el feminismo, y no el transexcluyente, sino el que se abraza junto a las trans en una pancarta, es el movimiento conjunto que tiene capacidad disruptora en 2020 para dar solución a los problemas de la clase trabajadora. Asúmanlo o échense a un lado, el sujeto político revolucionario de nuestros días es Greta Thunberg entrelazando los brazos con una adolescente feminista y una trans de 10 años. Un marxista se pondría detrás.

    A mí me ha parecido claro clarísimo como el agua de la fuente. Lo que le falta de inteligente lo tiene de sincero. Luego nos extrañamos de que esa clase trabajadora acabe votando a la ultraderecha.

    Comentario por Nadir — 2 agosto 2020 @ 23:42 | Responder

    • Pues porque eres el administrador principal
      y tienes *obligación* de combatir la entropía.
      Si es menester, a bastonazos.

      Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 3 agosto 2020 @ 10:48 | Responder

    • Porqué nos castigas con ese tipo? No lo aguanto, en mi opinión es un imbécil redomado.
      Una lectura más interesante, larga y compleja, pero interesante:
      https://areomagazine.com/2018/12/18/postmodern-religion-and-the-faith-of-social-justice/

      Otra que da miedito:
      https://www.bbc.com/mundo/noticias-53510015

      Comentario por santi — 3 agosto 2020 @ 21:20 | Responder

      • Muy buen artículo. Es de uno de los compañeros de Helen Pluckrose. Aún estoy con él, realmente leer en inglés me está retrasando mucho, pero merece la pena.

        Especialmente interesante el punto “Faith in Social Justice”. Por ahora es el núcleo del artículo, pero sigo leyendo…

        El segundo enlace, es un buen ejemplo de la caza de brujas desatada, de puritanos ciudadanos decididos a extirpar el mal de la faz de la tierra.

        Comentario por Nadir — 4 agosto 2020 @ 7:58 | Responder

      • Continúo la lectura y copio:

        The Enemy in theoretical circles is power and privilege, which are ubiquitous and terminally corrupting. As it translates into Social Justice activism, this Enemy becomes “Hate,” and Hate is everywhere and never-ending—racism, sexism, misogyny, homophobia, ableism, transphobia, and on and on and on—and it is expressed in Hate speech, which perpetuates and legitimizes it.

        In Social Justice, Hate is the maleficent manifestation of power and privilege as it manifests within the Matrix of Domination, acting through discourses upon the realities of oppression and identity. Because power and privilege are everywhere and relational, and because they are deemed to intrinsically operate to justify and perpetuate themselves, Hate is everywhere and eternal.

        Comentario por Nadir — 4 agosto 2020 @ 8:53 | Responder


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