La mirada del mendigo

9 abril 2021

Juan Manuel Grijalvo – “El mal de Corcira”, de Lorenzo Silva

Filed under: Varios — Juan Manuel Grijalvo @ 2:41

< Nos dice Don Juan que:

< Yo ahora convivo con una joven que se está sacando las oposiciones a policía Nacional, normal, estudiosa, y con el objetivo claro de querer tener una nómina digna, y no ver otra salida razonable. Y como ella habrán muchos otros de mi generación, que ven en ser funcionarios una de las pocas opciones de poder llevar una vida similar a la de sus padres y no en una precariedad continua. Viendo como van las cosas, este porcentaje aumentará, más que reducirse.

<<< Um. Uno de los problemas de la función pública, que es todavía más visible en las fuerzas armadas y en los cuerpos de seguridad, es que esta super-formación que tienen muchos jóvenes ahora mismo les va a servir sólo para tener más puntos en el baremo de los candidatos que acceden al proceso de selección. Un título superior da ene puntos, y cuando sean -por fin- funcionarios de plantilla, toda la estructura del aparato se pondrá en marcha para troquelarlos, meterlos en el molde y extirparles esas facultades intelectuales que les habían permitido obtener el título superior.

<<< En el primer capítulo de “El mal de Corcira” hay un análisis de la situación que me parece útil, aunque tenga el punto débil de estar enmarcado en una novela. El autor puede manejar a los personajes, y hacer que hagan o digan lo necesario para que resulte lo conveniente. Así y todo, me parece útil. Ya me dirá usted qué le parece.

< Y Don Juan sigue diciendo que:

< Eso no quita que dentro siga habiendo gente de otras épocas, y que los más antiguos influyan a los de debajo, casi siempre, para peor. Y que yo la inmensa mayoría de interacciones que veo con la policía, ni son muy agradables, ni muy razonables ni justificadas. Ahora a los locales de mi ciudad les gusta pasear por los parques con los coches. “Dispersando” grupos de jóvenes y parando a morenos a pedir la documentación. Será que esto de que haya toque de queda y medidas contra la reunión les hace bastante fácil el trabajo, o al menos, les da motivos de sobra para ir a mantener el orden, o como lo quieran llamar.

<<< Aquí podríamos extendernos mucho los dos: la casuística que ha generado el “estado de alarma” es inagotable, y todos podemos contar alguna anécdota sobre las actuaciones de unas autoridades gubernativas que tienen carta blanca para mantener el orden público. El orden público es lo que ellos dicen que es el orden público, naturalmente.

<<< Y aquí ya podríamos entrar en materia. Mi punto de vista está elaborado tras una lectura de varias novelas de Lorenzo Silva que él opina que ha sido bastante atenta. Y también está basado en unas experiencias vitales con la “gente de otras épocas”. No llegaron a ser tan traumáticas como hubieran podido ser, pero el riesgo estaba ahí, todo el tiempo.

<<< Ahora mismo, los aspirantes a ingresar en los dos grandes cuerpos de seguridad han pasado muchas más horas en tal o cual actividad más o menos académica que sus predecesores de hace no tantos años. La razón es la que apunta Don Juan: “ven en ser funcionarios una de las pocas opciones de poder llevar una vida similar a la de sus padres y no en una precariedad continua”. La consecuencia inexorable de este tipo de motivación es que si a cualquiera de ellos le toca la Primitiva sufrirá una súbita pérdida de la vocación profesional.

<<< Y la doctrina que viene “de arriba” contribuye entre nada y menos a mejorar la situación. Hay un toque de queda de constitucionalidad muy dudosa, y unas medidas que limitan drásticamente el derecho de reunión, y todo está basado en unos razonamientos que me parecen especiosos. El más somero estudio de la balumba multiforme y dispar de normas que han promulgado las numerosas autoridades competentes me lleva a la conclusión de que los agentes encargados de imponer su cumplimiento se enfrentan a una misión imposible. Algunos resolverán los conflictos cotidianos como buenamente puedan, y otros… no. A falta de una estadística fiable que nos diga cuántos son unos y otros, sólo podemos hacer cábalas a partir de unas experiencias propias. Estos casos particulares son a todas luces insuficientes para valorar el caso general.

<<< “El mal de Corcira” puede darnos una buena base para debatir sobre todo esto. Nos habla de una situación mucho más violenta que la de ahora mismo: los años de plomo de Bevilacqua en Guipúzcoa. Eso sí, hago una advertencia a los lectores: es parte de una serie de novelas que procede ir leyendo por el orden en el que fueron publicadas. Dicho de otra forma, todo ello es un solo libro que Lorenzo Silva escribe por entregas. En ninguna de las anteriores está tan claro como en ésta.

<<< Cedo la palabra a quien desee tomarla.

16 comentarios »

  1. Con el “orden” hemos topado…

    Comentario por Pisgfostio — 9 abril 2021 @ 10:41 | Responder

  2. A mí algunas de las afirmaciones me sublevan. Como hablar de super-formación haciendo referencia a los opositores de la Policía Nacional. Como anécdota, tuve que tratar durante un rato, por circunstancias que no vienen al caso, con tres opositores a ese cuerpo. La chica aún tenía algunas letras y era una persona más o menos civilizadita y considerada, pero los dos chicos eran prácticamente subnormales, unos palurdos soeces. El tipo de gentuza que luego se enfunda el uniforme azul.

    Quien tiene unos estudios mínimos, una carrerita del chichinabo, entra como inspector (o teniente, en el caso del ejército, tras el paso por la academia de suboficiales). Y hoy una carrerita del chichinabo se la saca hasta el más tonto de clase. La chusma que entra como agente/soldado raso son el poso, la borra de las promociones de la educación secundaria.

    Que oye, cada uno nace con unas limitaciones físicas y psicológicas (y, por la educación de sus padres, morales), pero darle poder e impunidad precisamente a la hez de la sociedad es un craso error.

    Comentario por Nadir — 9 abril 2021 @ 21:44 | Responder

    • < A mí algunas de las afirmaciones me sublevan. Como hablar de super-formación haciendo referencia a los opositores de la Policía Nacional.

      <<< La "super-formación" de ahora mismo sólo es pasar muchas más horas en tal o cual actividad más o menos académica que sus predecesores de hace no tantos años. Nadie dice que hayan aprendido algo en todo ese tiempo en las aulas, o que estén más, ni mejor, formados que los opositores de antes.

      < Como anécdota, tuve que tratar durante un rato, por circunstancias que no vienen al caso, con tres opositores a ese cuerpo. La chica aún tenía algunas letras y era una persona más o menos civilizadita y considerada, pero los dos chicos eran prácticamente subnormales, unos palurdos soeces. El tipo de gentuza que luego se enfunda el uniforme azul.

      <<< Como tantas otras generalizaciones, ésta resulta verosímil. Todos hemos visto -y quizá sufrido- algún caso que nos ha hecho dudar de la eficacia de los sistemas de selección del personal que ha ingresado en las fuerzas de seguridad, pero tendríamos que conocerlos a todos para saber cuántos palurdos hay. Por razones equis, he tenido que tratar con algunos policías y guardias civiles. Mi experiencia es muy limitada, y no he llegado a una conclusión universalmente válida.

      < Quien tiene unos estudios mínimos, una carrerita del chichinabo, entra como inspector (o teniente, en el caso del ejército, tras el paso por la academia de suboficiales). Y hoy una carrerita del chichinabo se la saca hasta el más tonto de clase. La chusma que entra como agente/soldado raso son el poso, la borra de las promociones de la educación secundaria.

      <<< Hay muchos más aspirantes que plazas, y no sé con qué criterio eligen a los que entran. Si quieren gente que sepa varios idiomas, no pueden ser unos palurdos.

      < Que oye, cada uno nace con unas limitaciones físicas y psicológicas (y, por la educación de sus padres, morales), pero darle poder e impunidad precisamente a la hez de la sociedad es un craso error.

      <<< Aquí viene a cuento algo que me dijo alguien que había estudiado el tema a fondo. Me dijo que los "estratos sociales" en los que se recluta "the rank and file" de los cuerpos policiales son exactamente los mismos que nos dan los delincuentes, digamos, de Infantería. Por otra parte, está la tradición endogámica de la Guardia Civil, un fenómeno digno de estudio, como el resto de los rasgos distintivos de una organización que está ahí desde unos cuantos años antes que los ferrocarriles.

      Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 14 abril 2021 @ 19:10 | Responder

    • Error mío, apuntado por el autor: de la academia de oficiales se sale como teniente. De la de suboficiales, de sargento.

      Comentario por Nadir — 21 abril 2021 @ 20:08 | Responder

  3. Hoy, hablando con la joven con la que comparto piso. Indagué un poco más, y aunque no me quiero creer lo que entendí, se alinea muy bien con lo que acaba de decir Nadir. Le pregunté sobre su examen, que había aprobado, la última prueba antes de la entrevista individual donde se decide si estás lo suficientemente sano como para entrar a formar parte del cuerpo. O lo que quiera que se decida ahí dentro.

    Resulta que en las últimas oposiciones se han presentado unos 30.000 individuos, para unas 2.366 plazas. Top 7.8% entraría.

    Pues viendo esos números, yo asumía que los jóvenes que consiguieran pasar las pruebas, serían excelentes. Cómo me quedo con la siguiente conversación.

    — Oye, ¿cuando tienes el próximo examen? Sé que aprobaste el anterior y eso.
    — La entrevista? La tengo por abril o así.
    — Comprendo, por curiosidad: ¿Qué nota sacaste? Te escuché decir que el examen de ortografía fue complicado (!)
    — Pues un 3.95 (No recuerdo el número exacto, era un tres y algo)
    — Pero sobre diez? Ese 3.95?
    — Sí, sobre diez.
    — Pero yo pensaba que para la gente que se había presentado solo pasaba el 10% mejor, es sobre 10 el cómputo completo o solo ese examen?
    — No, no, solo ese examen.
    — Ah, okay, entiendo.

    Y ahí cogí lo que tenía que coger la de cocina y me fui de la sala. Espantado. Quiero pensar que lo he entendido mal, que igual en ortografía sacó mala nota, pero que había más de un examen ese día, y que su nota de corte es mucho más alta, porque si ese 7.8% saca un tres y algo y pasa, aterrorizado me quedo. Lo dicho, cuando la coja por banda otra vez le volveré a preguntar porque no puedo vivir yo con esta duda, pero de ser así, el panorama es más bien, bien jodido.


    Ahora un poco al tema de la entrada.

    “El más somero estudio de la balumba multiforme y dispar de normas que han promulgado las numerosas autoridades competentes me lleva a la conclusión de que los agentes encargados de imponer su cumplimiento se enfrentan a una misión imposible” –> Preocupante, cuando se ponen normas a niveles comunitarios que generan queja entre las fuerzas policiales, por poner un ejemplo, en Valencia se prohibió traerse gente a casa. Sólo reuniones de convivientes dentro de las viviendas. Una norma que no se sostiene a nivel legal, por motivos obvios de aquello de la privacidad de la vivienda y esas cosas, básicas de un estado de derecho cualquiera. Y por motivos prácticos. ¿Un policía en cada puerta? Menudo cachondeo.

    Y con esto lo que quiero señalar es esta deriva clara en la que nos hemos metido. Y que yo no veo solución práctica. Si bien es cierto que gano un poco de esperanza por la humanidad cuando veo a la chavalada haciendo botellón antes del toque de queda, dentro de los límites razonables, no hacen ni puto caso, y eso me alegra.

    De Silva, tengo que leer más, pero me da la impresión de que o la Guardia Civil está mejor formada que la policía nacional, que podría ser. O por necesidad laboral pinta a ese cuerpo de una manera algo propagandística, cosa que tampoco me extraña, si vas echando pestes, no te van a tender la mano para que escribas la siguiente novela.

    Comentario por Don Juan — 9 abril 2021 @ 23:22 | Responder

    • Un GC gana menos que un PN, aunque ahora el P$O€ ha accedido a subirles el sueldo para llegar a la equiparación. Así que te puedes imaginar, si un profesor de privada lo es porque no ha conseguido aprobar las opos, quien se va a la GC es que la cabecita no le daba ni para entrar en la PN.

      Lo de la nota tampoco quiere decir nada, es sólo una referencia. Puede ser más meritorio sacar un 5 en un examen difícil que un 10 en un examen facilón.

      Pero ya no es que tengan mejor o peor ortografía. Es que entran en el cuerpo con la misma esperanza… que cualquier funcionario, poder abusar de la impunidad que les confiere el cargo para poner el sistema a su servicio.

      Comentario por Nadir — 10 abril 2021 @ 9:52 | Responder

    • < Quiero pensar que lo he entendido mal, que igual en ortografía sacó mala nota, pero que había más de un examen ese día, y que su nota de corte es mucho más alta, porque si ese 7.8% saca un tres y algo y pasa, aterrorizado me quedo.

      <<< ¿Hasta qué punto una ortografía correcta es un indicador fiable de la cultura general? No será usted un "Grammar Nazi"…

      < Una norma que no se sostiene a nivel legal, por motivos obvios de aquello de la privacidad de la vivienda y esas cosas, básicas de un estado de derecho cualquiera. Y por motivos prácticos. ¿Un policía en cada puerta? Menudo cachondeo.

      <<< Llevamos mucho tiempo gobernados por unos poncios de turno que no entienden esto que dice usted.

      < De Silva, tengo que leer más, pero me da la impresión de que o la Guardia Civil está mejor formada que la policía nacional, que podría ser.

      <<< Um. Por favor, indague usted qué base objetiva puede tener esta impresión suya.

      < O por necesidad laboral pinta a ese cuerpo de una manera algo propagandística, cosa que tampoco me extraña, si vas echando pestes, no te van a tender la mano para que escribas la siguiente novela.

      <<< Um. Quizá no es tan simple. En "El mal de Corcira" hay varios monstruos, y están en los dos lados. Según refiere el propio Lorenzo Silva, cuando apareció "El lejano país de los estanques" ya recibió algunas comunicaciones de guardias civiles. Y cuando publicó "El alquimista impaciente" le llamó el jefe de la UCO. Este libro contiene un diálogo entre el sargento Bevilacqua y el cabo Eutimio que… para mí, es la prueba irrebatible de que en la Benemérita -en la de ahora- hay bastante sentido del humor. Bromas aparte, creo que no necesitan "propaganda de la buena". Les conviene más un novelista que los pinte como seres de carne y hueso, preocupados por llegar a final de mes, que tienen que lidiar cada día con sus superiores, con sus compañeros, con los ciudadanos, con los delincuentes… y, "last but not least," con los jueces.

      Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 10 abril 2021 @ 17:48 | Responder

      • Por experiencia propia (trabajo en aeropuertos) si he notado un avance a mejor en la guardia civil. Aunque también suelen destinar a lo mejor. Quizás la diferencia entre CNP y GC se debe al paso por la academia de la GC donde muchos lo dejan por el adiestramiento y disciplina militar cosa que en la PN no hay y en esta última mucho macarrilla pasa el corte.

        Comentario por Corvo do Anllons — 11 abril 2021 @ 17:06 | Responder

        • La disciplina militar tiene ventajas e inconvenientes.
          El caso que nos ocupa parece contradictorio: el cuerpo se llama “civil”.
          La clave es la educación. Probablemente, los guardias
          que van destinados a los aeropuertos son los que saben más idiomas.
          Mi experiencia me indica que hay una correlación directa
          entre el conocimiento de varias lenguas y eso que se llama “cultura”.
          A más lenguas, más cultura–sin comillas.

          Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 12 abril 2021 @ 16:03 | Responder

      • Un pequeño vídeo sobre el tema:

        Comentario por Corvo do Anllons — 13 abril 2021 @ 11:49 | Responder

        • P.S. Un ejercicio interesante es ver los apellidos del duque de ahumada

          Comentario por Corvo do Anllons — 13 abril 2021 @ 11:50 | Responder

          • Efectivamente. Sobre todo, el segundo.
            Ahora que lo dice usted, me apunto la idea
            para la siguiente entrega de “Patria y potestad”.
            D.m., estará centrada en la Expedición Real de 1837.

            Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 13 abril 2021 @ 19:49 | Responder

        • Hay un libro de Lorenzo Silva,
          “Donde los escorpiones”…

          Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 14 abril 2021 @ 19:30 | Responder

        • Centro Cultural La Malagueta de la Diputación de Málaga.-
          Lorenzo Silva habla sobre su relación con la novela policíaca
          a partir de su último libro, “El mal de Corcira”,
          en una charla con Marta Robles. Durante el transcurso de la conversación,
          revisarán la trayectoria dentro del género negro del afamado escritor.
          Analizarán la evolución de sus personajes más populares, Bevilacqua y Chamorro.
          Pero también repasarán sus influencias y desvelarán las anécdotas de su carrera literaria.

          Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 17 abril 2021 @ 22:49 | Responder


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