La mirada del mendigo

28 abril 2021

… y política

Filed under: Política — Nadir @ 10:44

Retomo la pasada entrada para continuar describiendo cómo afecta el desarraigo radical que siento por el circo partitocrático a mis convicciones políticas.

La menor de las consecuencias es que a mí no me vuelven a ver en un colegio electoral. Yo votaré leyes, votaré políticas, no votaré a quienes tomen esas decisiones por mí. Soy mayor de edad político, y no consiento que ningún ser inferior, como lo son los que aspiran a representarme, hurte mi parte alícuota de soberanía. Es una cuestión de dignidad.

Creo que ya he dejado claro el desprecio mayúsculo que siento por la postizquierda (y no hay otra) racista, sexista, identitaria. Sólo faltaba que mis gónadas, la pigmentación de mi epidermis o mis preferencias sexuales determinaran mi acción política e incluso constituyeran la base de mi propia esencia como individuo. El nacionalismo intenta lo mismo con el lugar de nacimiento.

De hecho, creo que puedo aseverar que ninguna persona con un cierto nivel cultural puede no ya sólo apoyar, sino contemporizar con las hordas bárbaras , su neomesianismo hipócrita y empeño en cambiar la realidad torturando el lenguaje.

Por otra parte, la derecha sigue siendo tan repulsiva como siempre, y más ahora que han perdido la vergüenza de mostrarse tal y cual son.

¿Entonces, qué queda? ¿El cinismo del que se declara “apolítico” pero que echa pestes del coletas porque así se lo escucha a la gente bien?

Por cierto, inciso. Muchas  veces se ha planteado la paradoja de cómo es posible que individuos de las clases bajas (clases populares, según la neoizquierda eufemística) voten a la derecha, contra sus intereses de clase. Hay muchas teorías sesudas, pero creo que buena parte de la explicación es mucho más simple y prosaica que todo eso. La chusma repite el discurso de la derecha por lo mismo que compra bolsos de Loewe en el mercadillo: para emular a la gente adinerada. Escuchan en los medios a un ricachón bramando con que deben bajar los impuestos, y reproducen el mismo discurso a pesar de que, objetivamente, es tirar piedras contra su propio tejado. Esas ideas políticas prestadas, inoculadas, son la bisutería del pobre que usa, convenientemente aleccionado, para pretender que pertenece a la gente importante, exitosa, que piensa como ellos y forma parte de su misma comunidad. 

Retomo el hilo. No, apolítico sólo puede ser un idiota etimológico; el hombre tiene una innegable dimensión social, y la ciencia que se ocupa de ella es la política. No, lo que veis en los debates de televisión, en las ruedas de prensa o en la tribuna del parlamento no es política, es espectáculo. Un espectáculo infame.

El desapego que siento por la postizquierda me conduce a la orfandad política, no hay ningún movimiento que sea mínimamente significativo socialmente que recoja lo principal de mis coordenadas políticas. Ante una izquierda repulsiva y una derecha atroz ¿dónde me sitúo? Alguna vez me lo he preguntado. Y tras reflexionar no mucho, la respuesta cae por su propio peso: en el mismo lugar de siempre. Yo no me he movido, ha sido el eje de coordenadas el que se ha desplazado, cambiando mi definición cuando yo sigo defendiendo lo mismo. Este desplazamiento relativo no me afecta en absoluto, si ya soy viejo para seguir modas en el vestir, como para hacerlo en el pensar.

Tras hacer una enmienda a la totalidad de los principios doctrinales de la french theory que alienta la izquierda postmoderna (insisto, un caballo de Troya, una larva de Trichinella para desarbolar a la izquierda revolucionaria, reduciéndola al ridículo y autoconsumiéndose en el absurdo) ¿qué es lo que soporta mi conciencia política? Pues los mismos principios de siempre, los que asumí siendo aún un guaje y debí tener buen tino porque no he tenido en todo este tiempo que modificarlos en lo esencial, y no creo que sea por obstinación (no he tenido inconveniente en autoenmendarme cuando llegaba a la conclusión de estar errado).

A saber:

  • La ilegitimidad de la propiedad privada de los medios de producción ajenos, por cuando supone una sisa del trabajo de otro. El trabajo asalariado para un patrón privado es una forma de explotación humana que no se acabó con la proscripción de la esclavitud (otorgar derechos políticos al esclavo no resuelve el mecanismo de apropiación de su fuerza de trabajo). La reproducción del capital está, además, en la base de la desigualdad social, que se perpetúa a través de las generaciones por el círculo vicioso que implica (para obtener rendimientos del capital, se debe contar con un capital inicial, y los rendimientos serán proporcionales a ese capital inicial y crecerán según la más poderosa de las fuerzas del universo, según Einstein: la fórmula del interés compuesto que es una función exponencial. Otra función exponencial es la que gobierna las reacciones nucleares de fisión.
  • La negación del principio de autoridad. En sociedad toda fuerza debe estar equilibrada, tasada, pues el desequilibrio implica necesariamente abuso, violencia y explotación. El poder sin contrapeso corrompe; sólo contadas almas, una entre millones, son capaces de soportar la tentación del poder sin aprovecharse de él. Esto lo aprendemos de bien niños en el patio del colegio, cuando le damos una bofetada a un niño y éste nos contesta con otra. Si al segundo niño lo atamos de manos, como así actúa el Estado, la impunidad convertirá al primer niño en un sádico. Todos somos esos niños en nuestras interacciones sociales regidas por las relaciones de poder; ora el uno, ora el otro.

No, ya sé que no soy original, ni lo pretendo. Que nadie viva a costa de nadie, que nadie violente la voluntad de nadie, son las bases de, respectivamente, el comunismo y el anarquismo. Lejos de ser tradiciones políticas antagónicas como se mostraron en la historia, estoy convencido que son algo más que complementarias: son indisolubles, pues conocemos bien a qué extremo puede degenerar el primer axioma sin atender el segundo.

Una u otra, hoy día ya no hay quien promueva la aplicación práctica de estos principios como programa político real. Como mucho, se enarbolan nominalmente con un sentido, de nuevo, identitario. Se llenan todos la boca abjurando del capitalismo sin acabar de definirlo, pero luego la proscripción de la propiedad privada de los medios de producción no es introducida, no ya en el programa, sino ni siquiera como punto en el debate político. Unos y otros, enajenados en rebuscar opresiones sobre las categorías identitarias que el postmodernismo social prejuzga como oprimidas por defecto, como quien busca a Wally (quien encuentre una tiene premio, un minipunto en la escala de puritanismo de los neovictorianos, a modo de minería de Bitcoins). No por otra razón fue promovida la ideología achicoria desde las élites económicas y culturales burguesas en el centro del imperio, vientre generador de tendencias.

Y, como cimientos de los dos principios anteriores, me anima un declarado amor por la humanidad. No como concepto abstracto, como la postecología con la “Naturaleza”, sino por todos y cada uno de sus miembros. Tengo la profunda convicción de que, por encima de diferencias raciales, culturales y, por supuesto, sexuales, somos compañeros de singladura compartiendo un frágil navío que surca fugaz el insondable vacío cósmico. No hay Dioses, ni espíritus ni alienígenas, sólo nos tenemos a nosotros y la ética exige que reconozcamos en el otro a un camarada y nos ayudemos para mejor ayudarnos a nosotros mismos en nuestro periplo vital.

Liberté, égalité et fraternité.

La divisa revolucionaria sigue estando completamente vigente. Por ello, desprecio toda doctrina, religiosa o pseudoreligiosa, que pretenda imponerse promoviendo el tribalismo, aprovechando nuestra tendencia genética de primate a formar grupos, distinguiendo un “nosotros” definido por tal rasgo racial, religioso, étnico, sexual… y enfrentándolo a un “los otros” descrito frecuentemente como potencial amenaza, para aumentar la cohesión del grupo.

Fraternité. Aunque reconozco que para conservar mi amor por el ser humano escojo aislarme de su contacto en lo posible, porque conservarlo es demasiado arduo, pero una existencia sin él se me antoja yerma y desolada.

 

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Creo que conviene cerrar esta entrada sellándola a modo de timbre musical con la Diosa Madre.

Una sola humanidad con una miríada de rostros, también los pretéritos y futuros, expresando sus emociones en miles de lenguas, muchas ya olvidadas, otras aún por florecer.

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24 comentarios »

  1. I am not altogether on anybody’s side, because nobody is altogether on my side, if you understand me:
    nobody cares for the woods as I care for them, not even Elves nowadays. Still, I take more kindly to Elves than to others …
    And there are some things, of course, whose side I am altogether not on; I am against them altogether:
    these — burárum (he again made a deep rumble of disgust) — these Orcs, and their masters.

    Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 28 abril 2021 @ 12:07 | Responder

  2. Precisamente por eso no hay temer a no ser originales. Nada nuevo bajo el sol. Lo mejor que podemos hacer es inspirarnos en aquellos grandes del siglo XVIII (quienes tampoco fueron originales inspirados a su vez en los neoplatónicos del Renacimiento), que apuntalaron la teoría de la política entre todos los ciudadanos libres e iguales. Y, sobre todo, aprender de los errores en que pronto incurrieron (disimulados bajo los ropajes del nuevo modernismo) y sobre todo de las lacras de los totalitarismos posteriores. Pero aún más hemos de desconfiar de esa nueva postmodernidad “izquierdista” que se define como comprometida con las minorías y original y que solo vende parodias simiescas de lo que es la libertad y que, como bien apuntas, solo son ejercicios de clasismo, egoísmo, racismo, sexismo…, en definitiva, que se creen superiores, no solo ante quienes debaten, también ante quienes dicen defender.
    Solo necesitamos una masa crítica mínima e influyente para desatarlo todo. Y confiar, que en estos tiempos turbulentos, donde la geopolítica está más pendiente en cómo ejecutar un cambio en los paradigmas, para que, como siempre, parezca que todo cambia para que al final nada cambie, se olviden de este pequeño rincón del planeta si somos capaces de empezar la Revolución.
    Gracias al Arte y a la inspiración de una “Diosa Madre” podría iniciarse el milagro.

    Comentario por Úrbez — 28 abril 2021 @ 18:18 | Responder

    • No se trata de reproducir Evangelios escritos hace más de un siglo, pero sí de tomar lección del pasado, de los aciertos y errores. No hay revelaciones divinas en política, pero sí que hay gente que razonó mucho y bien y de la cual prescindir y empezar a inventar la sopa de ajo (15M) es propio de ignorantes. Subiéndonos sobre los hombros de gigantes, podemos y debemos seguir avanzando. Eso es la revolución.
      El problema es que… la revolución está muerta. No sólo no hay masa crítica, es que ya no hay ni individuos aislados. En estos diez últimos años la marea postmoderna ha liquidado cualquier atisbo de construir una alternativa socialista. Sencillamente, es que ya no se habla de eso. Sí, se menciona el capitalismo, pero de manera folklórica, como quien menciona a Pedro Botero. Pero no se cuestiona la legitimidad de la empresa privada, o la potestad de un funcionario público de pisotear a un súbdito del Estado.

      Comentario por Nadir — 9 mayo 2021 @ 0:24 | Responder

  3. Pois ” assim é, se assim vos parece” !

    A resposta do alienamento paradoxo do voto popular à direita, já bem o explicitou Ortega Gasset “As massas Invertebradas” nos anos trinta s. XX
    Cumprimentos Ramom

    Comentario por ramom nogueira — 28 abril 2021 @ 18:22 | Responder

    • Eu nunca lin a Ortega, pero o meu pai estudiouno a fondo e chegou á conclusión que non era un pensador, senón un traductor do alemán. Non hai nel nada orixinal. Porén, é interesante a súa obra xa que é unha escolma da filosofía alemá do cambio de século.

      Comentario por Nadir — 1 mayo 2021 @ 21:13 | Responder

  4. Podría decirse que la izquierda institucional con sus tentáculos “populares” es una forma perfeccionada de derecha…(ahí dejo la boutade).

    Comentario por Pisgfostio — 29 abril 2021 @ 16:40 | Responder

    • Sin duda el P$O€ post-Suresnes es un maquiavélico mecanismo al servicio de la derecha para divertir el voto de la izquierda a los intereses de la burguesía.

      De los demás, no me atrevo a asegurarlo con la misma contundencia, pero en el caso de Isidoro y compañía, se trata de elementos del régimen pilotados desde Washington y Bonn.

      Comentario por Nadir — 29 abril 2021 @ 22:53 | Responder

    • Hay diferencias.

      https://blogs.publico.es/manel/941/la-izquierda/

      Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 30 abril 2021 @ 22:32 | Responder

      • No estoy de acuerdo con esa viñeta: no son matices sino cuestiones esenciales lo que separa al socioliberalismo de Sánchez, Calviño o Miguel Sebastián, de la socialdemocracia de Iglesias o Yolanda.

        Comentario por Nadir — 1 mayo 2021 @ 14:41 | Responder

        • Ya puestos, podrías haber metido en la lista el socialismo de… ¿de quién?
          Del comunismo -como doctrina económica- ya sólo hablan Abascal y Ayuso.

          Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 1 mayo 2021 @ 17:57 | Responder

          • Pues… no sé. ¿Quién propone en el panorama político español la abolición del capital privado? Mmmm. ¿Nadie? Pos eso es el socialismo, y no otra cosa.

            El comunismo no es sino el fin último del socialismo, en que el Estado es innecesario al desaparecer las clases sociales bajo la dictadura del proletariado. Que con más Estado se puede llegar a hacer desaparecer al Estado, se me antoja algo más que una paradoja. Es como follar mucho para alcanzar la virginidad: una completa chorrada. Toda ideología tiene sus dogmas, y éste es tan estúpido como la Santísima Trinidad.

            Comentario por Nadir — 1 mayo 2021 @ 21:10 | Responder

            • Um.
              Antes, cuando uno se asomaba a cualquiera de los grupúsculos comunistas clandestinos, lo primero que le daban era algo para leer. Panfletos, programas, libros. Por supuesto, todo era ilegal, y la mera tenencia de cualquiera de aquellas cosas era delito. Recuerdo especialmente “Los conceptos elementales del materialismo histórico” de Marta Harnecker. Allí están, explicadas en castellano sencillo, las bases económicas de una doctrina que sigue siendo una herramienta útil para entender cómo funciona el capitalismo, aunque no estemos de acuerdo sobre las consecuencias políticas que han ido sacando los que reclaman la herencia filosófica de Karl Marx.

              Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 2 mayo 2021 @ 15:30 | Responder

              • Ajam. Y ¿qué queda de eso? Era entonces el marxismo una moda pasajera, para ir de guais y ligar más?

                Comentario por Nadir — 9 mayo 2021 @ 0:14 | Responder

                • Um. Tendría que haber leído “El Capital” en 1971, cuando nos lo recomendó el único profesor que nos lo recomendó. Nos dijo que no era un libro especialmente difícil. Sigo sin haberlo leído. Las pocas obras de Marx que sí leí me parecieron interesantes. Aún hoy, uso conscientemente alguna de las “piedras de toque” del materialismo histórico para iluminar problemas económicos, ideológicos y/o políticos. Tengo pendientes de releer unas “Cuestiones de arte y literatura” de Marx y Engels. Que yo recuerde, en aquella época eso de ligar era… algo… que se veía poco.

                  Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 10 junio 2021 @ 19:56 | Responder

                  • Saludos:
                    Creo que usted disfrutaría mucho del “Historia social de la literatura y del arte” de Hauser. Un monumento.

                    Comentario por qatalhum — 11 junio 2021 @ 18:55 | Responder

  5. No oculto mi simpatía de entrada por las ideas socialistas (no soy un gran defensor de la propiedad privada -aunque su completa abolición nos coloca en una dependencia del grupo que a mí no me gusta nada tampoco- y algunas, como la intelectual o la industrial, me producen especial repulsión).
    Pero sigo encontrando que el Estado también detrae -por la fuerza- una parte (nada despreciable, de hecho mucho mayor que la que suele quedarse el empresario capitalista) del fruto del trabajo de los ciudadanos.
    Tampoco veo nada claro que la sustitución del mercado por sistemas planificados traiga más beneficios que problemas (a los hechos me remito, porque la asignación de recursos por criterios políticos y no económicos suele acabar en desastre a medio plazo). Y sigo pensando que en la mayoría de los casos que se citan como ejemplos clamorosos de fallo de la economía de mercado lo que hay detrás son casos de injerencia clamorosa del Estado impidiendo el funcionamiento “salvaje” del mercado. Pero admito que no encuentro una solución que me resulte satisfactoria para los que en un sistema de mercado libre se quedan descolgados del sistema (aunque en los sistemas socialdemócratas -uso el término en sentido extensísimo- a los que mejor les va es a los funcionarios que viven de luchar contra la pobreza; creo que nos saldría más barato cerrar un par de ministerios y repartir el ahorro entre los menesterosos).
    Con la izquierda actual (no solo en España) pasa que no ha leído nada anterior a Paulo Coelho (ni más profundo). Me jode tener que reconocer que no poca gente estaba mejor yendo a misa los domingos (el rollo que les soltaban tenía al menos cierto nivel y algo de poso de siglos de gente que sí había leído). No nos engañemos para no decepcionarnos: una gran parte de la población es completamente incapaz de pensar y solo aguarda que le suelten un “kit del buen católico” (católico se puede sustituir por ecologista, progre, pacifista, animalista…) con un par de postureos fáciles de seguir que sustituyan a la misa semanal y le den un salvoconducto de superioridad moral con el que vegetar por la vida.
    El Estado roba al ciudadano lo mismo o más que el empresario al trabajador (y con más violencia) y tiende a hacerse más fuerte y más grande, captando cada vez más ciudadanos para el aparato, oprimiendo (no solo económicamente) cada vez más a los que no nos incorporamos a la maquinaria represiva-recaudadora.Y su cada vez más abundante legislación solo sirve (como en el caso de las drogas) para disfrazar de lucha por el bien común lo que realmente es poner barreras de acceso a un bien para así asegurar el negocio de los que sí superan -por la puerta de atrás- esas barreras. Pasa con la droga, pasa con el urbanismo (no me diréis que había más normas en el siglo XVIII en Galicia y no me diréis que están mejor ahora las aldeas que hace 150 años), pasa con los bosques (no me diréis que están mejor ahora que hace un siglo, y prefiero no echar cuentas de lo que llevo pagado en impuestos para asfaltado de corredoiras, concentraciones parcelarias para mayor gloria de los que llenan sus fincas de eucaliptos, medios contra incendios…). Y así con cientos de cosas (porque llamar política social a subvencionar indirectamente a los hosteleros con las hordas de viejos jubiletas en Benidorm tiene cojones). Prefiero no seguir, que se me atraganta el café, porque voy mayor y empiezo a estar hasta los cojones de pagar la pólvora de las fiestas ajenas (estaría más dispuesto si al menos les llamaran fiestas y no trataran, encima, de tomarme por gilipollas).

    Comentario por Anarcleto — 4 mayo 2021 @ 10:40 | Responder

    • la propiedad privada -aunque su completa abolición nos coloca en una dependencia del grupo –> Primero, distinción muy importante: de los medios de producción. Y en el caso de las empresas, prácticamente todas están formadas por un colectivo. Sólo actividades extremadamente sencillan puedes ser desarrolladas por empresas unipersonales. Por lo tanto, depender, dependes del grupo, de tus compañeros de trabajo. La cuestión es a quién pertenece la empresa, si a esos compañeros de trabajo o a un grupo de accionistas.

      el Estado también detrae -por la fuerza- una parte… –> Claro, pero el empresario la detrae para sí. El Estado la detrae para devolverla en forma de servicios. Luego podemos discutir punto por punto la fiscalidad y los PGE. Yo puedo ser la hostia de crítico, y comparto contigo en que buena parte de la actividad del Estado es regresiva, robar a los pobres para dárselo a los chupópteros del sistema (que o son ricos, o rápidamente se hacen).
      la sustitución del mercado por sistemas planificados –> Pero no son en modo alguno excluyentes. Se trata de usar una u otra herramienta con sabiduría. Mira el caso de China, o de Vietnam. Lo están haciendo muy bien, sacando a grandes masas de la población de la pobreza.

      ejemplos clamorosos de fallo de la economía de mercado… –> Te pongo uno: la retirada de la Glass-Steagall Act por Clinton, que separaba la banca comercial de la banca de inversión tras el crash del 29, estuvo en el origen del crash del 2008. La desregulación de las actividades financieras provocó el colapso de la economía productiva, que sólo se salvó por la entrada en tromba del Estado gringo aportando una facilidad de crédito SIN límites a las grandes empresas (también europeas). Mucha gente no se da cuenta de lo cerca que estuvimos del colapso total de la economía, cómo empezaron a caer las piezas de dominó tras la quiebra de Fannie Mae y Freddie Mac.

      creo que nos saldría más barato cerrar un par de ministerios y repartir el ahorro entre los menesterosos –> Sin duda. Mira el cartel de Vox de los MENAs. Al final, el dato era correcto, el Estado se gasta 4600€ al mes en atender a cada menor en los centros de menores (MENAs o no, que la mayoría ahí son españoles). ¿Cómo 4600€? Si estuvieran en una habitación del Ritz nos salían más baratos!!! ¿Cómo puede ser esa cifra? Si luego esos menores están mal atendidos, como el caso de las crías de Palma, que se prostituían y ahí ni Dios se enteraba o hacía como que no se enteraba. Ahí está la cuestión, que hay mucho parásito viviendo del Estado, y no se quieren alterar esas estructuras porque dan de comer a muchas familias. Familias que, aunque sean muy progres, apoyarían un golpe militar y consiguiente campaña de exterminio si alguien alcanzase el poder político y pretendiera sanear y hacer eficiente la función pública.

      no poca gente estaba mejor yendo a misa los domingos –> Insisto, era el mismo tipo de gente que ahora va a charlas feministas. Un beato de ayer, hoy votaría Unidas Potemos.

      el rollo que les soltaban tenía al menos cierto nivel –> Bueno, en sí la doctrina judeocristiana es una patochada. Pero sí es cierto que ha tenido intelectuales de mucho peso (también el islam) que han tratado de hacer algo más o menos sólido con las cuatro tablas de su “revelación divina”.

      No nos engañemos para no decepcionarnos: una gran parte de la población es completamente incapaz de pensar y solo aguarda que le suelten un “kit del buen católico” (católico se puede sustituir por ecologista, progre, pacifista, animalista…) con un par de postureos fáciles de seguir que sustituyan a la misa semanal y le den un salvoconducto de superioridad moral con el que vegetar por la vida. –> Sólo puedo añadir las negritas. Añade anticapitalista, antifascista, etc.

      El Estado roba al ciudadano –> Vuelvo a repetir: no necesariamente. No es robo si lo redistribuye en forma de prestaciones y servicios bien gestionados. Dos ejemplos clamorosos son la sanidad y la educación. Por muy mal gestionadas que están en el sector público, la privada es aún más ineficiente (da peores prestaciones a mayor coste… y porque existe la competencia pública que le sirve de freno, que si no… mira USA).

      tiende a hacerse más fuerte y más grande –> Yo lo que veo es que tiende a hacerse cada vez más represivo. Y la progresía está muy de acuerdo con ello, porque le exigen al Estado seguridad para no ver ofendidos sus delicados corazoncitos. Es increíble cómo se está poniendo en cuestión la libertad de expresión y de conciencia, desde los que dicen ser “de izquierdas”.

      Pasa con la droga –> Yo soy partidario de la completa liberalización. Cada uno con su cuerpo hace lo que quiera. Mientras seas mayor de edad, tú verás lo que te metes. El Estado sólo debería poder inmiscuirse en la esfera social, el daño que yo le haga a mi cuerpo es personal y privado. Sí, con unas consecuencias sociales, pero el acto en sí no lo es.

      pasa con el urbanismo –> El hábitat disperso gallego es una pesadilla logística. Por supuesto que está mucho mejor hoy, con más gente en las ciudades, y ciudades con una planificación en el trazado urbanístico. Sin duda.

      pasa con los bosques –> Hace un siglo casi no había bosques. Todo el territorio estaba dedicado a la agricultura y la ganadería. Si no me crees, mira el “vuelo americano” del 56, o fotos de paisajes anteriores a esa fecha. La tragedia es que, esas tierras, al ser abandonadas en el éxodo rural, se repoblaron con pinos y eucaliptos en vez de permitir la regeneración natural que sí se dio en otros lugares de Europa.

      lo que llevo pagado en impuestos para asfaltado de corredoiras –> Completamente de acuerdo. Mala asignación de los recursos públicos. Pero eso no implica que tenga que ser necesariamente así, sino que debe mejorarse la gobernanza.

      subvencionar indirectamente a los hosteleros con las hordas de viejos jubiletas –> Si estamos de acuerdo. Pero no se puede concluir con esos ejemplos de uso espurio, clientelar, de los fondos públicos, impliquen que todo gasto público lo es.

      empiezo a estar hasta los cojones de pagar la pólvora de las fiestas ajenas –> Perfectamente expresado. Yo también. Empezando por pagarle el sueldo a los analfabetos que luego me desprecian y humillan, con la pistolita al cinto que yo les pago.

      Yo creo que, a pesar de que podría parecer que partimos de posiciones ideológicas muy diferentes, si me permitieran rediseñar el aparato del Estado, ibas a estar bastante conforme con el resultado. Una cura de adelgazamiento de la hostia, y ya tendría a progres y sindicatos en pie de guerra, llamándome ultraneoliberal… Todo por medidas como echar a los funcionarios incompetentes y poner a los demás a trabajar. Ahora bien, con menos impuestos, y quizá con ningún impuesto (con el beneficio de las empresas públicas) podría tener una cobertura social mejor. Recuerda lo de los centros de menores a 4600€ por cabeza. Esa cifra se puede reducir a una décima parte, y aún el crío estar mejor atendido. Y así con todo. Lo que pasa es que como es dinero público, nadie se preocupa en usar bien esos dineros. Con el propio no actúan con tanta largueza, y ejemplos tengo a porrillo.

      Comentario por Nadir — 9 mayo 2021 @ 0:09 | Responder

      • Pienso que el debate economia planificada vs economia de mercado no deberia existir, pq ambos sistemas aplicados de forma pura son imposibles. Pq acaso las empresas privadas no planifican?, basicamente un presupuesto de una empresa q es?, o cuando hablamos de los planes de expansion de una empresa en tal o cual pais, al final vivimos dentro de sistemas planificados en mayor o menor medida. Y al reves lo mismo, es absurdo q un estado planifique, o lo intente mas bien, la fabricacion y distribucion de, por ejemplo, refrescos. Creo que el debate es hasta donde el estado tiene que planificar y/o intervenir y hasta donde la empresa privada puede entrar o competir con el estado, o solo competir entre empresas privadas.

        Comentario por Emilio Fernandez — 9 mayo 2021 @ 16:44 | Responder

        • Pero es que, además, la planificación no implica necesariamente la restricción de los mercados. Por ejemplo, de nuevo con China: que en el plan quinquenal el gobierno chino vaya a conceder generosas subvenciones y estímulos a las empresas de semiconductores (algunas públicas, otras privadas y otras de capital mixto) no supone menoscabo ninguno en la lucha que hay entre ellas por hacerse por más cacho de mercado. Si, por ejemplo, condona los impuestos sobre los bienes inmobiliarios de las empresas, se los quita a todas las empresas del sector. Pero luego la competencia sigue, y se enfrentan en los mercados, que precisamente en China el mercado de los semiconductores es una olla burbujeante.

          Comentario por Nadir — 9 mayo 2021 @ 21:18 | Responder

  6. Os seré sincero. Me esperaba una mínima reacción a esta entrada. En cambio, la tibia respuesta ha servido de constatación de que son unos principios que ya han sido enterrados y olvidados por la sociedad.

    Quizá vuestros nietos, o incluso vuestros hijos, tengan que armarse de palas para desenterrarlos como vía de supervivencia.

    Comentario por Nadir — 9 mayo 2021 @ 0:16 | Responder

  7. ”Quizá vuestros nietos, o incluso vuestros hijos, tengan que armarse de palas para desenterrarlos como vía de supervivencia”
    A partir de los próximos 10 años sucederá. Entre 10 y 30 años máximo habrá que coger esas palas, seguro. En este país u otro similar. A ciencia cierta. Y bastante antes llegaran las protestas masivas callejeras. Puede que después del Covid19. Se llaman ciclos de lucha de clases y ciclos revolucionarios y creo que tu no los conoces nada de nada a juzgar por el análisis de este artículo. Tienes unos buenos principios comunistas pero te falta algo de conocimiento. Conocimiento económico-político, ya que dices que te interesa la política, y la política, como casi todo, es conocimiento. Por eso te desesperas ante la actual ”post-izquierda” por no saber que ese fenómeno reaccionario y regresivo sucede, desde el Neolítico, en todos los ciclos con sus fases de revolución-reforma-contrarreforma. Estamos hoy , en todo el sistema-mundo, en un ciclo iniciado en 1917 en Rusia con una fase progresista hasta los años 80 y una fase reaccionaria hasta aprox. el 2.050, según los estudios más avanzados. Y esa regresión afecta especialmente a todo el sector de las clases altas, donde, obviamente, se sitúan TODOS (derecha e izquierda) los partidos políticos oficiales y parlamentarios y los sindicatos subvencionados. Saldrá un nuevo partido revolucionario pero no será en el Parlamento. ¿Obreros que votan a las derechas? Eso es solo mercado. Y en el mercado político, tal como sucede en todos los demás mercados, solo pueden llegar y ofrecer un producto y por causas puramente económicas, 2/3/4 partidos de ideología solo oficialista. Las clases bajas y obreras solo votan (compran) lo que hay en la estantería del supermercado político, para que lo entiendas, pero a ese supermercado solo llegan 2/34/ partidos.. Estudia los ciclos revolucionarios y entenderás más y mejor lo que sucede hoy en la política española y mundial. Si tienes interés y quieres autores que los hayan estudiado quizás te los pueda dar. Y si tienes ese interés empieza por Rosa Luxemburg y su capitulo de La conquista del poder político en su obra Reforma y Revolución. Saludos

    Comentario por Antonio — 21 mayo 2021 @ 17:19 | Responder

    • Buenas, Antonio.

      Quizá el mayor error del marxismo, hijo de su época como somos todos, es su determinismo histórico. Es entendible, en un empeño de darle a las ciencias sociales el rigor y la exactitud de las ciencias positivas, se intentaron buscar con afán mecanicista leyes y patrones que describiesen la sociedad. Pero la sociedad y su evolución es algo mucho más complejo e impredecible que un sistema mecánico. En cuanto introducimos en la ecuación la voluntad humana, se disparan las incógnitas. En este caso, estoy más cerca del pensamiento de Tolstoi, que concibe un mundo caótico y azaroso, que la rígida teleología de la tradición marxista.

      A esto me refería cuando contestaba a otro tertuliano con que había que conocer lo avanzado hasta ahora, pero con un análisis crítico, lejos de considerarlos los Santos Evangelios.

      No hay determinismo. Todo está por ser creado. De hecho, la inevitabilidad del colapso del capitalismo lleva a la apatía. Y al final, el que colapsó fue el socialismo. No, no hay nada escrito y el futuro es el sumatorio de nuestras acciones individuales. La revolución puede ser mañana, si así lo queremos, o puede no ser nunca. O puede ser una revolución de signo contrario, una involución de corte fascistoide. De hecho, muchos vemos más probable ésta última.

      Eso no quita para que me parezca muy acertada tu analogía del supermercado político. Es brillante.

      Un saludo!

      Comentario por Nadir — 23 mayo 2021 @ 9:39 | Responder

  8. Buenas a todos.

    Yo quería hacer mi aportación al debate. Primero, yo ahora siempre aplico la distinción por razón de género, tal y como han hecho siempre las mujeres. Lección aprendida. Entiendo, grosso modo, que la mujer es estructura, y el hombre agente. Uno da, el otro recibe. Uno transforma, y la otra lo educa en la polis para que transforme. Polis= política. Civilización=agregación de cabezas, suma de capitales: capitalismo=matriarcado. Bueno, todo esto para entender que el hombre se sienta solo y incomprendido (como agente), como se ve en as pinturas del romanticismo: el hombre delante de la naturaleza. La mujer tiene una mayor tendencia a la agregación discurso, ataque grupal, sistema educativo, etc…), y el hombre a buscarse las habichuelas (no sé si se escribe así). Gran película: ¿Derzu Uzala?, El cazador, creo recordar el título y seguro que la conocen.
    En cuanto a las dos ideas irrenunciables: ilegitimidad de la propiedad privada y la negación del principio de autoridad, me parecen un buen chiste para contárselo a una madre cualquiera. Intenten convencerlas que sus adquisiciones materiales o su autoridad no son, y verán cómo de reaccionarias se ponen. Como dice Richard Dawkins en El gen egoista, si en alguna especie se diera el caso que la cría fuera más inteligente que la madre, esta especie simplemente se extinguiría.
    No obstante, yo tengo una idea parecida que liga los derechos liberales y grupales. Para mí comunismo y liberalismo (bien entendido) también son irrenunciables. Son los límites razonables, las barreras condición sine qua non que no se pueden traspasar. Sin el respeto a los derechos básicos liberales/republicanos; o generales no hay sistema bueno. Si el comunismo no respeta los derechos individuales, no hay sociedad feliz. Y al revés: si no se garantizan los derechos de igualdad universal, por mucho libertinaje individual que exista, habrá oprimidos (y peor si les atamos las manos a las espaldas, como “descubrieron” los experimentos psicosociales de la cárcel de Salomon Ash y tantos otros).
    También critico al comunismo por el “salto adelante”, para competir con el capitalismo. Es como querer ganar a un tren en bicicleta, o a una madre en inteligencia social…Eso no saca que simpatice con las ideas comunistas y libertarias, aunque a veces según como caiga en el fascismo más visceral….No me entiendo ni yo, lo siento.
    Bueno. Para aportar algo, y en consecuencia con lo dicho, yo no iría contra el capitalismo (no, no se puede), pero sí intentaría fomentar una economía si no centralizada, al menos ordenada y limitadora de grandes capitales. De entrada es imposible, ya que somos una especie que responde a las leyes de la termodinámica (disipamos, luego existimos, como todas las especies); y además está regida por el egoismo matriarcal, que usa a los hombres como marionetas para sus intereses. Transformarnos para lo que les convenga a ellas, o sea, (auto)domesticarnos: de domus.
    ¿Cuál sería una medida posible para mitigar el sistema capitalista, matriarcal y liberal? La abolición de la herencia.
    Dejémos a los motivados romperse la crisma en explotar a otros hombres, y acaparar mujeres dispuestas a utilizar su cuerpo como objeto para evitar los trabajos de esclavos (los de toda la vida, ya saben, los que no teletrabajan: campo, minería, guerras, etc…) . Dejémosles que acaparen como premio riquezas y prestigio social, y que se les permita un entierro en medio del pueblo, incluso al pie de un altar sagrado, bajo el ábside redondito y perfecto de la divinidad, femenina, siempre) Fomentemos que se devanen los sesos en nuevos métodos fordianos, keynesianos, o bitconianos, para que se sientan grandes hombres, con grandes mujeres mordiéndoles las orejas detrás. Y garanticemos unos derechos mínimos de respeto a la dignidad humana, y máximos de la masa social y sus pueblos (sí, soy nacionalista). Pero a cada nacimiento: tabula rasa. Vuelta a la casilla 0: igualdad social, igualdad de oportunidades, final del capitalismo transhistórico. Ya sé que es imposible, tan imposible como acabar con el matriarcado o su sistema de capitalización del trabajo ajeno: no son los burgueses, son las burguesas, amigos. Menos república (femenina), y más estado. Pero sin dinastías, que por eso no cambia nunca nada.
    Si se consiguiera implantar esta pequeñez, se les acaba el sistema capitalista, la monarquía, la religión y el matrimonio de una tacada. Claro está: no lo permitirían jamás.

    Hay familias que, a partir de la muerte de un pariente al que
    heredan, quedan distanciadas para siempre. Porque en realidad
    no están peleando solo por el dinero; en esa lucha es donde se
    libran las batallas de poder, del pedigrí familiar, de la saga, según
    el lugar que cada uno ocupó en la familia históricamente, lugar
    que quiere seguir manteniendo para transmitírselo a sus hijos.
    Diríamos que es la imposición genética de unos sobre los otros.
    Las peleas por una herencia rara vez se superan, y la pugna no
    18 hasta que la herencia nos separe
    es realmente por el presente, sino por el pasado y para afianzarse
    en el futuro como líder del clan.

    Jesús Salgado, Hasta que la herencia nos separe. (pág. 17-18)

    Haz clic para acceder a primeras-paginas-paginas-del-libro_6-es.pdf

    Comentario por Esteve Trias — 10 junio 2021 @ 13:00 | Responder


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