La mirada del mendigo

27 junio 2021

Mérito

Filed under: Música — Nadir @ 2:37

La música, el arte, ha de tener mérito.

El virtuosismo no es requisito para el arte, puede darse en contextos mucho menos elitistas.

No es cuestión de predilección por tal o cual género musical, incluso en el pop más comercial se pueden (podían) encontrar toneladas de creatividad:

Pero componer o interpretar música, como cualquier otra disciplina artística, exige talento y estudio. No cualquiera puede componer, esculpir, escribir o pintar, con sólo proponérselo (o participar en un reality show). Esto es la banalización del arte, su embrutecimiento.

El movimiento romántico que sacó el arte de los salones de los palacios para prestar atención a las expresiones artísticas del pueblo fue sin duda enriquecedor, aportando el vigor del que carecía el arte áulico, encorsetado y servil. Sólo la técnica no hace el arte, pero tampoco la emoción pura sin un oficio para trasladarla a una manifestación estética capaz de servir de vehículo transmisor de ese sentimiento.

El arte hace al artista, y no al revés, como pretenden las discográficas. En el paradigma actual, que pone el carro antes que los bueyes, se llama arte a todo engendro producido por el artista, autoproclamado como tal por su carisma (y aupado al cargo por la industria) como si de oxigenada presidenta de Bolivia se tratara.

Hemos evolucionado de cojones.

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24 comentarios »

  1. Sigamos…¿a quién se le llama Artista en nuestros mediáticos tiempos???

    https://www.ccma.cat/tv3/messi-el-dese-art-un-projecte-unic-una-visio-diferent-del-millor-jugador-del-mon/noticia/3105099/

    Está en catalán…pero creo que lo podéis seguir sin apenas problema…

    Un saludo

    Comentario por Víktor — 27 junio 2021 @ 12:48 | Responder

    • El mensaje que se le está trasladando a los críos es que el que estudia es idiota. El que estudia una disciplina artística, doblemente idiota pues a buen seguro no podrá vivir de ello. Y cuanto más talento tenga, menos probabilidades tendrá.

      Me preguntaba el otro día qué sería hoy, por ejemplo, de una Alicia de Larrocha, un taponcito de mujer, bastante poco agraciada, completamente anodina físicamente y poco pretenciosa en el carácter.

      O un cojitranco como Perlman:

      Eso sí, entonces no había tanto palabro como capacitismo, inclusividad o gordofobia. Hipocresía monumental, es lo que tenemos.

      Comentario por Nadir — 27 junio 2021 @ 14:15 | Responder

      • Bueno, pero “antes” si no le gustabas a los dos productores con los que te podrías cruzar, estabas jodido. Ahora hay más gente viviendo del artisteo que nunca, porque puedes llegar a audiencias directamente. Es como este blog. Imagínate tu que tuvieses que sacar un libro de ensayos para tratar estas ideas en lugar de una página web gratuita en internet. Teniendo que tratar con un editor, los de las jodidas editoriales y el resto de cuervos, estas ideas simplemente no verían la luz. Se quedarían en un círculo más privado, y más limitado.

        Ahora bien: La pérdida de calidad intelectual es palpable en todos los ámbitos culturales. Musical, Discursivo, literario incluso. A la gente le han criado para consumir y no pensar. Y sus intereses y gustos reflejan eso. La élite burguesa que mantenía cierto elitismo/virtuosismo cultural está casi desaparecida, ya no da dinero, al menos no en proporción a lo que da un C. Tangana, Rosalía, o el cantante de pop de turno en el Reino. Y con esto no estoy intentando distanciarme del género, he disfrutado de algunas canciones suyas en algunos momentos. Por mucho que no sea un virtuoso de nada, el pavo es un hecho polvo que habla de cosas mundanas de la vida y del amor, es una narrativa con la que es fácil simpatizar.

        Y sospecho que el gran cambio ha sido que las plataformas donde se hacen los intercambios de ideas, en volumen (Facebook, Youtube) han sido censuradas. Y no sólo eso, sino que con las motivaciones habituales del capitalismo corporativo, tenemos a los mejores ingenieros del mundo trabajando en que el número de horas que pasamos en ciertas plataformas suba. Y eso mantiene a una capacidad importante de nuestra inteligencia colectiva cautiva. Y los mecanismos por los que nos enganchan son genuinamente adictivos, y difíciles de desintoxicar. No es el opio en china, pero es más pervasivo.

        No conozco a casi nadie de mi generación (los últimos que nos acordamos de una época pre-iphone) que no esté severamente enganchado a Instagram / Tiktok / Youtube, y con esto me refiero a gastar 30h semanales o más en estos servicios. Esa es la herramienta que se está usando. Y no creo que sea una decisión consciente.

        Comentario por Don Juan — 27 junio 2021 @ 22:12 | Responder

        • Eso pensaba yo cuando surgió Napster. La democratización de la música, emancipada de la dictadura de las discográficas. Por fin el público accedería a la música sin intermediarios que decidieran qué se debe escuchar y qué no. Es obvio que me equivoqué. Porque un requisito de la libertad es el conocimiento. Yo puedo ser libre de moverme por donde quiera, pero NO puedo ir a un lugar que desconozco. Nadie me lo impide, es sencillamente que ni siquiera puedo tener la voluntad de ir, que es el primer estadio de un acto. Una persona que anhele ir a tal sitio y se lo prohíban, ya es más libre que yo, que por mi ignorancia ni siquiera doy ese primer paso.

          Y es lo que está pasando con la música. Sí, ahora es sencillísimo autoproducirse, por un módico precio (y algo de estudio) puedes tener un estudio de grabación bastante apañadito en tu casa. Y por supuesto que ahora mismo hay multitud de gente buenísima componiendo e interpretando música, más que nunca porque es mucho más fácil acceder a estudios musicales. Pero lo sueltas al maremagnum de Internet, y no llega, se pierde en su inmensidad. Ademas de que cualquier obra de arte de cierto nivel, siempre va a ser minoritaria. En cuanto le añades capas de riqueza, estás excluyendo a toda la masa que no soporta ese nivel de complejidad y se quedan en lo evidente e inmediato.

          Elitismo cultural… si existe hoy tal cosa, desde luego no es propio de la burguesía. Antes, la burguesía (como clase, luego había cada uno…) se reivindicaba por unos modales, comportamiento y nivel cultural… soignés. En Europa, porque en España la burguesía siempre fue una clase social muy minoritaria. El dulce encanto de la burguesía y todo eso. Ahora no siente la necesidad de justificarse, su dinero es suficiente, y una niña bien suelta lindezas por la boca como no se permite la hija de un trapero.

          Aps, y no compares a Rosalía con C-Tangana. No es ningún portento, pero Rosalía canta, sabe cantar y tiene gente que sabe de música detrás. De hecho, escuché por curiosidad su primer disco, y me gustó mucho. Luego, las mierdas que hace para ganar pasta… bueno, mira, si me pagaran a mí yo también haría lo mismo, y haciendo el pino.

          Venga, recurramos de nuevo a YouTube:

          Esto es cantar:

          Luego, te puede gustar más o menos. Yo creo que a la cría esta se le ha dado mucho bombo inmerecido, yo prefiero por ejemplo:

          Pero insisto, esto es música. Mejor o peor, te puede gustar o no, pero Rosalía hace música.

          Esto, por ejemplo, no es música:

          Ni siquiera hacen el intento de que lo parezca. Y ¡ojo! Que tampoco está tan mal, de hecho me estaba partiendo el culo echándole un ojo al vídeo (lo encontré de casualidad, mirando al tuntún). Pero no es música. Ni siquiera es música de mierda, como el Justin Mierder.

          Sobre la adicción a las redes sociales… es que realmente, no son una novedad. Antes las redes sociales se tejían en el patio de las corralas, luego llegó la televisión que eran cotilleos unidireccionales, e Internet ha permitido de nuevo devolver toda la riqueza al viejo arte del cotilleo, con bidireccionalidad y capacidad de chismorreo potenciada. Igual que se aprovecha YouTube o Twitter de nuestra tendencia al tribalismo y lo psicológicamente confortable que es vivir rodeado de sesgos de confirmación, Facebook e Instagram se valen de nuestra tendencia al chismorreo. Es que en realidad no somos más que monos pelones, la tecnología la usamos para seguir nuestros instintos.

          Comentario por Nadir — 30 junio 2021 @ 13:56 | Responder

  2. Alguno de estos sabra solfear?

    Comentario por Emilio Fernandez — 27 junio 2021 @ 12:52 | Responder

  3. Saludos:

    El tercer video son gitanos del Hayduság, un sitio muy curioso al este de Hungría. Eso me lleva a recomendaros que miréis un documental que se llama precisamente “Latcho Drom”. Está en el youtube. Ya me contáis.

    Comentario por qatalhum — 27 junio 2021 @ 20:16 | Responder

  4. No se la relación que tienen los dos últimos vídeos con el texto final. El valor del tal Tangana, que no conocía, se me escapa un poco. Sobre el valor y el sentido de la música yo conozco a nadie que haya sido capaz de explicarlo como Celibidache: https://www.youtube.com/watch?v=-10cChpnXXk

    Comentario por Aurora — 28 junio 2021 @ 21:13 | Responder

    • La relación de los vídeos con la frase final? Pues eso mismo, que hemos evolucionado de cojones. He puesto el C-Tangana porque es de lo poco que me suena de la música que suena ahora, pero seguro que no es de lo peor. Sencillamente, no pienso molestarme en comprobarlo. Y en cuanto al aria de la Reina de la Noche, por poner algo muy conocido y con algunos años a cuestas.

      He estado escuchando al Celibidache. Nunca lo había oído hablar, la verdad, y desde luego el hombre sabe expresarse. No sé si tiene razón en todo eso que cuenta, lo de la quinta octava y demás, porque realmente un micrófono puede registrar (y un buen altavoz reproducir) sonidos más allá del espectro audible, y emular además la curva de audición del oído. Luego el directo aporta otros elementos más allá del sonido como precisamente que ese momento es único e irrepetible, irreproducible. Si la caga el intérprete, la caga pero bien. Si lo clava, es glorioso. Pero desde un punto de vista meramente auditivo… no lo sé, sencillamente no tengo ni idea para llevarle la contraria.

      Comentario por Nadir — 28 junio 2021 @ 23:42 | Responder

      • He traido el caso de Celibidache porque es un caso único en el mundo de la música, has puesto el listón muy alto y pretendido ponerte el más alto que yo conozco. El caso concreto de la música y las grabaciones es recurrente en él, se negó a grabar discos porque decía que era una distorsión del concierto. Habló, que no escribió, mucho sobre fenomenología, uno de sus conciertos era una auténtica experiencia mística y lo que él buscaba no era emocionar, sino transcender. Algo que según él solo podía ocurrir muy pocas veces en una vida. Ponía el listón más alto de lo que lo pueda poner nadie, y los resultados en concierto eran tremendos. Yo tuve la suerte de escucharle, de verle, en sus dos últimos conciertos en Madrid, con la cuarta y la octava de Bruckner. La noche de la cuarta no pude dormir, todavía hoy, 25 años después, tengo grabado ese crescendo absolutamente irreal de la coda. Al día siguiente dio una conferencia en la Residencia de Estudiantes y alguien le preguntó por qué elegía unos tempi lentos, él no se anduvo por ramas estéticas, se levantó y en la pizarra desarrolló unos gráficos en los que explicó por qué hay que interpretar lento para poder escucharlo todo. Si tienes tiempo, que yo se que no, pero si alguna vez te da por ahí, busca unos documentales que grabó su hijo, El jardín de Celibidache. Es otra cosa, un mundo diferente. No conozco a nadie, absolutamente a nadie, que haya conseguido una diferencia tan abismal entre lo que significa la experiencia única de uno de sus conciertos en vivo y una grabación de ese concierto. Y eso es porque nunca se doblegó ante sus exigencias, empezando por el número de ensayos, cuando se las daban dirigía, cuando no pues a otra cosa. La pregunta es cuánto de lo que este hombre hacía es aplicable al resto de los músicos y al arte en general, y la respuesta ya la has dado tú con tu entrada: todo.

        Comentario por Aurora — 1 julio 2021 @ 21:10 | Responder

        • Okis, tomo nota de esos documentales, muchas gracias. Pero creo que son mucho más aprovechables para ti, en mi caso es como enseñarle la transformada de Fourier a un crío que está con la tabla de multiplicar. Soy un pobre analfabeto musical, pero me gustaría poder entender más profundamente lo que explica. Puede que la explicación sea meramente psicológica (estás convencido de que la interpretación será excepcional, y eso te predispone en un estado de ánimo propicio), puede que realmente el rumano tenga razón, y seamos capaces de percibir vibraciones (ya no sonidos) más allá del espectro audible.

          Comentario por Nadir — 5 julio 2021 @ 14:57 | Responder

  5. Hombre pájaro de la Isla de Pascua – Tangata Manu – Rapa Nui

    https://gl.wikipedia.org/wiki/Tangata_Manu

    Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 29 junio 2021 @ 15:15 | Responder

    • Aaaanda. ¿Cómo has llegado a ello? ¿Lo conocías?

      Comentario por Nadir — 29 junio 2021 @ 15:23 | Responder

      • Soy lector de Thor Heyerdahl de toda la vida.

        Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 29 junio 2021 @ 23:37 | Responder

        • Claro, ahora que lo mencionas, sí que es evidente que es un hombre-pájaro con el huevo que ha bajado del acantilado. Pero ahora que lo has dicho, si no, ni de coña caería.

          Comentario por Nadir — 30 junio 2021 @ 13:13 | Responder

  6. Saludos:

    Una imagen vale más que mil palabras:

    https://www.lainformacion.com/arte-cultura-y-espectaculos/una-partitura-de-beethoven-y-otra-de-justin-bieber_mYoUuVNpRLnDP3Pz7VEmP4/

    Comentario por qatalhum — 30 junio 2021 @ 7:28 | Responder

    • Venga, que lo subo:

      Pero es que Justin Bieber está a un nivel superior que la mierda esta de C-Tangana o demás basura de esa clase. Al menos hace el amago de cantar! Es que en el rap ni lo intentan!!! Y la música de las canciones del niñato ese es simplona, ramplona, pero es que las muchas melodías del rap son análogas a las que sonaban en las antiguas consolas portátiles de cuando éramos críos, el Arkanoid o el Donkey Kong. Y no me cabe duda que aún se puede caer más bajo.

      Y ahora, digámoslo claramente. Por qué triunfan, siempre han triunfado, los Bieber, mientras que los Beethoven mueren en el olvido? Porque la inmensa mayoría del público es una basura que pide musiquitas sencillas y desenfadadas, y que no le compliquen la vida. Y lo mismo con la literatura o cualquier otro aspecto de la vida. Y cuando esa escoria se acerca a la política… tenemos el Congreso de los Diputados tal y como está conformado. Así que lo mejor es mantenerse al margen, procurar mimetizarse con el entorno y pasar desapercibido para que esa piara de buenos ciudadanos, gente muy aseadita, no te atropelle y devore.

      Comentario por Nadir — 30 junio 2021 @ 13:12 | Responder

      • Saludos:
        Tus lectores, salvo a unos en los que pienso ahora, no pueden leer eso. Se te va la cabeza, especialmente con la primera partitura.

        Comentario por qatalhum — 30 junio 2021 @ 21:53 | Responder

  7. Menos es mas:

    Piano, batería y contrabajo. En directo, tal cual sin artificios.

    Comentario por Dr. Stein. — 30 junio 2021 @ 21:38 | Responder

  8. Te me has hecho mayor, Nadir.

    C Tangana mola. No todo el día a todas horas, pero tiene algo que decir a un grupo de gente que conecta con él.
    La música no es el todo o nada, es poder hacerla. Como decían en un comentario de los primeros, hoy por suerte mucha gente puede hacerla sin tener que dar con un productor o una discográfica. Billie Ellish mola mucho, y lo ha hecho en su casa.

    Es como escribir.

    Si quiero escribo. Y lo hago en un blog. Y si no te gusta, no vuelvas. Pero si te gusta y conectas, ¿a que mola? No necesitas un editor, sólo la curiosidad de la gente, un link en un blog como Gurusblog y ya está. Quién es este tipo que sabe más que nadie que haya escuchado/visto never ever de motores diesel.

    La tragedia es el blog, que te lo hackean y te fallan las fuerzas para hacerte con la copia de seguridad, o para renovar el dominio y el posting otro año más.

    Vivimos en una economía de creadores. Instagrammers o gente que hace cosas.

    Y la libertad y el crecimiento de cada uno está en lo que elige para consumir. Y ese es también el peligro, pero siempre lo fue, como el amigo que te ofrece algo que no debes probar.

    Pero ese es otro tema, que yo también me he hecho mayor y ya sólo me preocupa lo que le puede hacer daño al niño.

    Comentario por Ferran — 1 julio 2021 @ 1:41 | Responder

    • “Y la libertad y el crecimiento de cada uno está en lo que elige para consumir” Como decia aquel revolucionario frances, jaajaja a lo q hemos llegao, iphone o Galaxy, Bmw o Mercedes, eso es la libertad. Me apetece meter la cabeza en tierra y no salir mas.

      Comentario por Emilio Fernandez — 1 julio 2021 @ 17:24 | Responder

  9. Y man, como todo artista sabe: hay que promocionar el producto. O lo haces con una discográfica, o con bolos, o dando la lata a emisoras de radio (o DJs, o lo que sea).

    Muy buenos los documentales de Netflix de Jimmy Irvine y sobre el origen del rap.

    Comentario por Ferran Again — 1 julio 2021 @ 1:49 | Responder

    • La gente no tiene preferencia sobre lo que quiere escuchar la gente escucha lo que le ponen en la radio, YouTube, Spotify y la televisión.

      La inmensa mayoría de casos de éxito se dan por contactos entre productores y directivos de la industria, porque te hagan ningún tipo de prueba en una discográfica y vean que interpretas bien o mal una canción o que eres un gran producto…

      Otra cosa es que probablemente como cada vez se hace una armonía más simple, la gran masa de público se ha acostumbrado a esa simpleza y ahora le resulta extraordinariamente difícil escuchar música más elaborada como por ejemplo el jazz de Bill Evans.

      En tanto a c tangana su único mérito ha sido ser entre otras cosas el músico favorito de Evaristo Mejide, un hombre que no se caracteriza precisamente por su capacidad intelectual.

      Un saludo.

      Comentario por Alsajo — 1 julio 2021 @ 16:27 | Responder

  10. Nah, C Tangana mola porque tiene actitud y mala leche, no porque se sepa la escala pentatónica. Es rock&roll. Ojo, que igual lo flipamos y se la sabe mejor que muchos de por aquí. La señorita Rosalía sale de un Conservatorio. Y fue su costilla. O Coldplay.

    Comentario por Ferran — 5 julio 2021 @ 22:26 | Responder


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