La mirada del mendigo

4 septiembre 2021

Sobre el patriarcado opresor

Filed under: Sociedad — Nadir @ 12:11

Subo comentario y respuesta a modo advertencia para el próximo soplapollas que se le ocurra venir a sermonearnos con su puta guitarrita:

Comentario por Ilbetea: 3 septiembre 2021 @ 21:40

“Lo del patriarcado opresor, hombres opresores y mujeres oprimidas es una bobada sin soporte factual”.

Se podría cuestionar la existencia del patriarcado, (o, ya puestos, si la tierra es plana) pero lo que no puede haber es un patriarcado sin opresión a las mujeres, porque es inherente a él, del mismo modo que no puede haber racismo sin opresión a una o al resto de razas.

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Comentario por Nadir — 4 septiembre 2021 @ 11:27

Ya entró el catequista a soltarnos unos salmos de su puta doctrinita.

Lo primero, al entrar aquí debes someterte al correcto uso de la lengua. Tu hatillo de palabros maltraducidos lo dejas en el contenedor de basura que hay en la entrada.

En lengua castellana, patriarcado significa:

Del lat. tardío patriarchātus.
1. m. Dignidad de patriarca.
2. m. Territorio de la jurisdicción de un patriarca.
3. m. Tiempo que dura la dignidad de un patriarca.
4. m. Gobierno o autoridad del patriarca.
5. m. Sociol. Organización social primitiva en que la autoridad es ejercida por un varón jefe de cada familia, extendiéndose este poder a los parientes aun lejanos de un mismo linaje.
6. m. Sociol. Período de tiempo en que predomina el patriarcado.

Esta es la definición, y no los valores que ahora vuestra sectita de comepollas le está adjudicando al vocablo. Estoy hasta los putos huevos de que hagáis la guerra al diccionario, de que retorzáis la lengua para hacer que se crucen dos paralelas (teorema del punto gordo, que invocábamos en dibujo técnico). Estáis traduciendo a machamartillo el nuevo valor que la doctrina postmoderna le ha adjudicato al término anglosajón patriarchy. Pero tenemos una ventaja; a diferencia del inglés, la lengua castellana sí que cuenta con una autoridad semántica: la RAE. Y la función de la RAE no es crear significados, sino reconocer los valores de cada término entre la comunidad de hablantes pretérita y presente. Y durante siglos, el término patriarcado se ha referido a las acepciones anteriores, hasta ayer por la mañana en que un grupo de gilipollas lameculos del imperio les ha dado por emplear esa asquerosa jerigonza progre.

La RAE no es perfecta, y de hecho yo mismo puedo criticar y corregir esa definición, pues en su acepción quinta habría que sustituir familia (eso sería el concepto de pater familias) por tribu. Las familias se organizan en clanes, y estos en tribus, cuando comparten un mismo ancestro más o menos mítico. Pero la ventaja de tener una autoridad semántica es manteneros fuera de los márgenes académicos a los trileros de la palabra. Los progres sois basura, despojos intelectuales. Desvirtuar el sentido de las palabras es al debate lo que mover las líneas del terreno de juego a un deporte de equipo: la forma más burda, más ruin de engaño.

Bien, después de esta clarificación de la altura intelectual de tu argumentación proseguimos.

¿Puede darse patriarcado sin opresión de la mujer? Sí, sin duda, porque son conceptos distintos, uno no es consecuencia necesaria de otro y, de hecho, así es como históricamente ha sucedido.

Una organización social en la cual el poder político, judicial (y, en muchos casos, el religioso) corresponde a un varón que encabeza una familia extensa (es decir, clan o tribu), no necesariamente implica una situación de opresión o explotación de un sexo sobre el otro. Tampoco en el matriarcado, que viene a ser el mismo tipo de institución, pero la dirección de la tribu corresponde a una figura (matriarca) de sexo femenino. Son organizaciones propias de sociedades poco evolucionadas, con una simple o inexistente estratificación social, generalmente en su etapa prehistórica o protohistórica. Un ejemplo muy socorrido son las 12 tribus hebreas que, cuando logran su unificación política, dejan de ser un patriarcado para constituirse en monarquía (s.X a.C.). Y el mismo proceso siguieron urbes como Roma o Atenas, que nacieron de la unión de varias tribus (que habitaban las siete colinas).

Esta organización no tiene nada que ver con la posición social de la mujer, que puede ser muy diferente en cada caso. Aunque, en lo general, suelen seguir el mismo patrón de distribución de los roles por sexo. Pero es una tergiversación histórica el pretender explicar sociedades pretéritas como una explotación de las mujeres por parte de los hombres, siguiendo el prejuicio de lucha de categorías o identidades establecido por el postmodernismo. La vida de una mujer no era más esforzada, penosa y peligrosa, en general, que la de un hombre sino al contrario, siendo la clase social y no el sexo el parámetro determinante que predetermina el nivel de vida y bienestar del sujeto (medido por ejemplo en esperanza de vida al nacer). En sociedades preindustriales (la máquina de vapor hizo irrelevantes a los músculos de hombres y bestias) la distribución del trabajo por sexos determina que sea el hombre el que provea de fuerza de trabajo y protección. Y sí, esta mayor capacidad de aportar riqueza y seguridad al grupo le otorgó, generalmente, mayores derechos políticos. Como es lógico, igual que la participación determinante de los marineros atenienses en la defensa de su polis (y agresión) les llevó a arrebatar esos derechos políticos (democracia) a la aristocracia. Pero en ningún caso puede hablarse de opresión y explotación, cuando la categoría presuntamente opresora y explotadora aportaba mayor riqueza al grupo de la que consumía, y desempeñaba las funciones más penosas y peligrosas, entre las cuales era tomar las armas.

Si hubiera una opresión de los hombres sobre las mujeres, serían éstas las que fueran a masacrarse en la guerra mientras los hombres quedarían en la seguridad y la comodidad del hogar. Serían las mujeres las que bajarían a la mina, subirían a precarios andamios o se embarcarían para pescar o comerciar. Pero sabemos bien que estas funciones eran desempeñadas mayoritariamente, y aún lo son, por individuos macho de nuestra especie, así que no sé cómo cabe hablar de opresión y explotación, precisamente en la dirección en que se denuncia.

No, cuando existe opresión y explotación, la clase opresora y explotadora lleva una vida más cómoda que la clase explotada, consume más riquezas de las que produce, y se reserva los trabajos más cómodos y seguros dejando para la clase explotada y oprimida los más nocivos, esforzados, penosos e ingratos. Si es que las palabras tienen algún valor. Una vez perdido, nada significa nada y todo vale.

Y la consecución de derechos políticos por parte de las mujeres no ha sido, como se pretende, algo evidente que faltaba por ser reconocido. Las mujeres alcanzan la igualdad social cuando, por mor del trabajo mecánico, el valor de su trabajo se equipara al masculino, aportan tanta riqueza como los hombres. Y, como es lógico, reclaman su parte en el gobierno de la polis. Pero no es que la situación de las sociedades tradicionales fuera injusta, sencillamente era otra organización social, estable y exitosa, en otras circunstancias materiales. Estructuras sociales deben ser estudiadas, pero no juzgadas de acuerdo a las circunstancias actuales, si no queremos caer en el ridículo.

En resumiendo, esta mamarrachada del patriarcado opresor es una manipulación de la historia y del lenguaje para presentar un conflicto alternativo a la guerra de clases: la guerra de sexos. Pero insisto una vez más, es la clase, y no el sexo, el parámetro determinante que predice el bienestar del individuo.

Vamos a explicarlo en términos que hasta la mente delicuescente de un postmodernito lo entienda: el marqués vive bien, la marquesa vive bien. El criado vive arrastrado, la criada vive arrastrada. El hijo de los criados puede que sufra malnutrición, la hija de los marqueses no. Si la marquesa manda, el criado obedece, por mucho que la french theory prediga lo contrario. Y hoy en día sigue habiendo clase nobiliaria (nobleza económica, burguesía) y servidumbre (proletariado). Y los pertenecientes a la primera viven mejor, como podemos ver en indicadores como la esperanza de vida o las tasas de morbilidad en función de ingresos o patrimonio. Y, todo ello, de forma jodidamente independiente de que el individuo sea macho o hembra. Las mujeres de la clase alta suelen llegar en buen estado a la vejez, mientras que un obrero llega a la jubilación con el cuerpo reventado. Y esta evidencia, de la que todos somos conscientes, no casa con la patochada del patriarcado opresor, ¿verdad?.

Esta treta de construir un pasado de ultrajes que deben ser resarcidos (el mismo discurso victimista del catolicinismo polaco o del follacabrismo árabe) tiene un objetivo evidente: enfrentar a la sociedad, partida en dos, buscando enemigos dentro de su propia clase, de su propia casa. Magnífica estrategia para perpetuar la estructura social, en la que sí que hay explotadores y explotados, sólo que no depende de su sexo sino de su patrimonio.

Divide et impera.

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En cuanto al racismo, ya que lo mencionas:

De raza e -ismo.

1. m. Exacerbación del sentido racial de un grupo étnico que suele motivar la discriminación o persecución de otro u otros con los que convive.

2. m. Ideología o doctrina política basada en el racismo.

Y precisamente la exacerbación de la condición racial como rasgo determinante de la identidad, de la esencia de un individuo, es llevada a cabo por la neoizquierda identitaria postmoderna, cuyo contenido es expresamente sexista y racista, sólo que sexista y racista «por buenos motivos». Es precisamente la progresía gringa, y los bobitos como tú que la traducen y reproducen como papagayos, la que hace de los rasgos raciales bandera y desarrolla un vocabulario criminalizador (color blindness) que dedica a aquellos que consideramos que la cantidad de melanocitos de la epidermis no es más determinante en la caracterización de un individuo que el contenido de leucocitos eosinófilos en su torrente sanguíneo. Sencillamente, el primero, al afectar a la superficie externa de la piel, es más llamativo a primera vista (igual que los rasgos sexuales primarios). Pero el ser humano es más, mucho más que pellejo y gónadas.

Todo racista, todo sexista, es un ser inferior. Como lo es toda esta neoprogresía con su puritanismo hipócrita.

¡A la mierda!

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30 comentarios »

  1. Veo que me has dedicado un artículo entero a mi persona… ¡cuánto honor!

    Ya que conoces el significado de la palabra «patriarcado», también sabrás que ésta excluye del gobierno a las mujeres, simplemente por su condición de tales. Si eso no es una discriminación, revisa esa palabra también en tu diccionario. Si piensas que eso no es opresión o discriminación, imagina qué pasaría si creáramos una ley que impidiera a los judíos, negros o gitanos formar parte del gobierno. O a los ateos. O a los pobres. O que impidiéramos por ley que los izquierdistas formaran parte del gobierno. O a los gallegos. ¿Aceptarías eso sin más? ¿Tendrían todos estos colectivos derecho a quejarse?

    Un gobierno de ricos o de derechistas no tendría por qué dictar leyes opresivas, explotadoras o perjudiciales para los pobres, pero… ¿qué nos dice la experiencia? Lo mismo podríamos decir de los gobiernos teocráticos, respecto a los laicos, pero aquí la experiencia es aún más espeluznante si cabe. La experiencia no solo nos alerta de que quienes detentan el poder casi siempre lo utilizan en su beneficio, sino que como decía Marx: «el punto de vista dominante en una sociedad es en todo momento el punto de vista de la clase dominante». Es decir, la experiencia y la historia nos dicen que una sociedad tiende a adoptar el idioma, religión, costumbres, etc, de quienes detentan el poder en un momento dado. Por lo que un gobierno patriarcal también supone la asimilación e imposición de su ideario.

    Comentario por Ilbetea — 4 septiembre 2021 @ 14:39 | Responder

    • 1.- El patriarcado no sólo excluye del gobierno a las mujeres, sino también al resto de hombres que no son el patriarca. Lo mismo que el matriarcado, por otra parte..
      2.- Hoy en día la ideología del poder es el postmodernismo que profesas, difundido por los medios de comunicación convencionales y sancionado como ideología de Estado por toda la clase política.
      3.- El artículo no está dedicado a tu persona, sino al neoizquierdismo postmo. Tú sólo repites los sermones de mujeres oprimidas y machirulos opresores.

      Comentario por Nadir — 5 septiembre 2021 @ 1:09 | Responder

    • Continuo.

      Tú tratas de buscar opresiones en un sentido, para llegar a la conclusión que previamente te has propuesto: la opresión estructural de la mujer por el patriarcado. Y, para ello, vas seleccionando los aspectos que apoyan esa hipótesis, desdeñando (invisibilizando, en tu jerigonza) los que operan en sentido opuesto. Pero el mundo es más complicadito de lo que cabe en vuestras cabezas y, si tomamos en cuenta todas las relaciones, puede que acabemos llegando a la conclusión opuesta: son los hombres los que viven oprimidos por las mujeres, y éstas se aprovechan de su mayor vigor para vivir mejor de lo que vivirían por su mismo esfuerzo. Es una conclusión absurda pero, realmente, más adaptada a la realidad que la «opresión estructural» que sufren las mujeres.

      Sobre la discriminación. ¿Pero la discriminación es opresión? Porque es precisamente discriminación en función de sexo lo que prescribe continuamente tu religión. Claro, le llamáis «discriminación positiva», pero añadir adjetivos no cambia la esencia de las cosas. Si quieres, te puedo dar una par de «bofetadas positivas» y compruebas que duelen lo mismo.

      Obviamente, en las sociedades tradicional hay una distribución sexual de los roles (y, por lo tanto, discriminación sexual, funciones de hombres, funciones de mujeres), eso es evidente. En esas sociedades, la mujer cede derechos a cambio de protección y sustento. Lleva una vida más segura y cómoda que la del hombre, pero con menos derechos ciudadanos (en la práctica, y para el grueso de la sociedad, significaba reventarse a trabajar sin tener absolutamente ningún derecho, y eso reza para ambos sexos). Lo que hay que hacer con estructuras sociales pretéritas es procurar comprenderlas, estudiarlas, pero es ridículo entrar a valorarlas con los parámetros actuales. En esas circunstancias, eran una solución equilibrada, adecuada, y la prueba es que perduraron siglos. Dicho de otra forma: la actual sociedad igualitaria sería disfuncional en unas circunstancias como las que vivieron los antepasados: las mujeres se aprovecharían del mayor vigor del macho para proveerlas de protección y sustento, pero sin aportar nada a la transacción. :/ No hay trato.

      Pero todo este interés por las sociedades tradicionales no es por un genuino interés en el estudio de la historia, que sería elogioso. No, la aproximación a la historia se circunscribe a escoger rasgos de las sociedades tradicionales que fomenten el victimismo de la categoría «mujer» hogaño (en USA, también opera en el caso de las razas), que pretende resarcirse por medio de la «discriminación positiva» de los presuntos agravios sufridos por esa categoría antaño. Como digo, este victimismo pseudohistoricista es el que encontré, por ejemplo, en la ultraderecha polaca para justificar su afán de revancha. Esa misma retribución o compensación por injusticias pasadas al colectivo identitario, es exactamente la misma clase de fraude intelectual que desarrolla el follacabrismo internacional para soñar con la conquista de al-Andalus. Ése es tu nivel.

      «un gobierno patriarcal también supone la asimilación e imposición de su ideario» –> ¿?¿?¿?¿? No, es al revés. No es que un fulano, por su cara bonita, se intitule como patriarca y convenza a los demás a rendirle pleitesía. Es la sociedad la que comparte, como rasgo cultural, el obedecer al patriarca. Seguramente, la figura de patriarca no era más que la del bisabuelo, el hombre más experimentado, el jefe de los guerreros y cazadores que estaba en el origen del linaje. Igual que la matriarca era la jefa de las recolectoras y, de hecho, en realidad así es como han funcionado las sociedades prehistóricas, como una gerontocracia en la cual los más viejos (en realidad, los más sabios y destacados, pero más sabe el demonio por viejo) organizaban la vida del poblado tribal. Una figura masculina era la que comandaba las funciones de los hombres, y una figura femenina la de las mujeres. Cuando moría, heredaba la dignidad uno de sus hijos, el más destacado en su función. Esa dignidad podía ser más o menos formal, sencillamente un gobierno fáctico por la autorictas.

      Por cierto, nota: al pasar a sociedades agrarias, la función de recolección, que solía ser femenina, perdió relevancia, y por lo tanto las mujeres perdieron estatus, pues el hombre era más valioso tras un arado, y luego empuñando las armas para defender los excedentes. Y así ha perdurado hasta que las sucesivas revoluciones industriales fueron igualando el valor del trabajo aportado por ambos sexos.

      Comentario por Nadir — 5 septiembre 2021 @ 9:48 | Responder

    • Yo también tengo diccionario, y éste ofrece una definición más exacta, moderna y acorde a lo que estamos hablando:

      https://dpej.rae.es/lema/patriarcado

      No hace falta que te remontes a épocas pretéritas para encontrar ejemplos de ese predominio de la autoridad de los varones en un grupo social. De sobra podemos encontrarlos aquí mismo y en la época actual.

      Pero si te hace ilusión, podemos debatir sobre eso también. Si no he entendido mal, vienes a decir que te parece bien que en la antigüedad los hombres tuvieran más derechos, poder o dominio sobre las mujeres, porque ellos proveían de alimentos e iban a la guerra. Hablas de la guerra como si fuera un fenómeno meteorológico, como un catástrofe natural impredecible. Pero la guerra no ocurría sola. La guerra era ocasionada por otros hombres. Y no porque ninguna mujer los obligara a los pobrecitos, sino al contrario; como bien refleja la Lisístrata de Aristófanes, las mujeres eran quienes más lamentaban y se oponían a la marcha de sus maridos a la guerra, pero sobre todo de sus hijos.

      Es como si tú quedas con uno para que haga el paripé ante tu pareja, para que ella vea que la «proteges» y se someta por ello a tus deseos y caprichos, para luego tú repetir la escena ante la pareja de aquel. Es que aunque fuera real. Unas veces ganaría uno y otras otro, pero quien siempre perderían serían las mujeres. Y su opresión seguiría proviniendo de los mismos, los hombres, tanto fuera por medio de su marido, padre, etc, o un extraño. Y todavía pretendéis que en vez de ver en vosotros a un opresor, os abracemos con la mejilla en vuestro pecho varonil, con el piedito levantado y suspirando «¡mi héroe!»
      Si tan poco os gustaran las guerras, pues no vayáis ni las promováis. Que ya solo falta que nos echéis también las culpas de ellas.

      Pero por si esto fuera poco, en la antigüedad las campañas guerreras solían ocurrir en el tiempo más propicio, particularmente el verano. Tiempo que coincide con el de la cosecha. ¿Y quién cosechaba mientras los hombres se entretenían con sus guerritas? Pues exactamente; las mujeres. Cosa que por otra parte ocurría ya hasta en las últimas guerras mundiales. Las mujeres no solo llevaban el país (y el cuidado de la casa y los niños) sin necesidad de que los hombres les «proveyeran» de alimentos, sino que eran ellas quienes se lo procuraban a ellos, además de la inmensa cantidad de juguetes bélicos que demandaban.

      Y bueno, se puede argüir que, aunque así sea, las guerras entrañan mucho peligro y pudieran merecer una recompensa o compensación. Pero las batallas en la antigüedad no eran tan mortíferas como nos han contado. Mientras estaban trabadas las líneas de escudos, solo una fracción de los guerreros participaba directamente en el combate. Y de éstos, bien protegidos por sus escudos, yelmos y glebas, eran difíciles de malherir. Durante esa fase del combate, se calcula que ni un 5% de ellos recibirían ese tipo de heridas. La mayoría de las víctimas se producía en las retiradas, y dependiendo lo caótica o estrepitosa que ésta fuera. El resultado era que un guerrero tenía razonables posibilidades de sobrevivir incluso a decenas de batallas.

      Por ello se puede decir que en la antigüedad la guerra no era la acción o actividad más peligrosa. ¿Cuál era ésta? Pues bastante más lo era el embarazo/parto. En aquel tiempo la mortalidad fácilmente podría superar el 15%. Con siete embarazos una mujer desafiaba su esperanza de vida estadística, mientras que para un guerrero era notablemente más «fácil» superar ese número de batallas. Si el peligro y el sacrificio fuera la medida del privilegio y el poder… ¿Cuánto tendrían que haber pedido las mujeres por el suyo?

      Comentario por Ilbetea — 5 septiembre 2021 @ 19:08 | Responder

      • Madre mía, a los extremos que estás llegando. Por justificar tu victimismo feminista, estás diciendo que las guerras no eran tan peligrosas. Que si las grebas, que si la línea de escudos… te estás refiriendo a la maquinaria de guerra del altoimperio (y no eran grebas sino greba, la de la pierna adelantada), una ejército muy profesional, una efectiva máquina de matar donde las bajas no solían ser numerosas (hasta que se enfrentaban a otra legión o a otra fuerza profesional, en Cannas Aníbal les metió 70.000 muertos, las 3/4 partes del ejército). Pero ése es el lado victorioso, pero ¿qué era de las tropas que chocaban y eran aniquiladas contra el muro de escudos? También eran hombres, y no ratas.

        Tu propósito de buscar opresiones es absurdo, pero la vía que has tomado es miserable. Así que la guerra no es para tanto, lo peligroso es el parto. Pues sí, el parto antes de la medicina moderna era una prueba de fuego para las mujeres, sólo con que el niño viniera mal colocado o no dilatara lo suficiente estaban ambos muertos. Cada embarazo suponía para la mujer una ruleta rusa, una bala en el tambor y a disparar. Sobre todo el primero, donde se descubriría si el canal de parto es lo suficientemente grande como para que pase la cabeza. Y si no, al hoyo. Sólo un miserable puede quitar hierro a la primera causa de muerte entre las mujeres en la historia premoderna, de hecho una vez que llegaban a la menopausia era muy frecuente que alcanzasen la vejez. Pero ¿quitar peligrosidad a una guerra? Te lo digo claramente: eres un puto niñato (o niñata) que se cagaría de miedo sólo con verse en la tesitura. Desde Qadesh a Verdún, de Waterloo a Kursk, los campos de batalla se han cubierto de sangre. La guerra es la atrocidad al por mayor, y pretender que no era para tanto, para justificar tu ideología de «machirulo opresor vs pobre mujer victimita del patriarcado» es infame.

        Además, es pueril. Una competición de a ver quién tenía la vida más perra, hombres o mujeres. Primero, que es evidente: a igualdad de momento, lugar y clase social, hombres. Coges los registros de defunción históricos, en la época más álgida del «patriarcado opresor», y compara. Incluso hoy en día, con medio mundo aún funcionando en sistemas tradicional, en los cuales la mujer tiene menos derechos políticos:

        Hacia el rosa, mayor esperanza de vida de las mujeres respecto a los varones, en azul mayor esperanza de vida masculina respecto a la femenina. ¿Dónde COÑO ves tú aquí una categoría explotada y oprimida? Si acaso, lo serán los hombres. En cambio, en cuanto sacamos la esperanza de vida por clases sociales ¡ah, carallo! Vemos que ese parámetro, y no el sexo, es el que determina la explotación.

        ¿Clases o categorías sociales?

        Esos sistemas tradicionales, sexistas (marcada distribución de roles según el sexo), de hecho, están concebidos para proteger a las mujeres (a cambio de libertad), porque son el cuello de botella demográfico (un macho puede aparearse con muchas hembras, pero la capacidad de crecimiento demográfico en sociedades con una alta mortalidad depende del número de hembras fértiles). Las tradiciones tienen su razón, su origen. El absurdo viene de intentar perpetuarlas cuando han cambiado las condiciones ambientales que las originaron.

        Pero sobre todo ¿qué más da? Que la vida de los hombres fuera (y aún es) más fatigada y peligrosa ¿qué consecuencias tiene sobre el momento presente? Ninguna. Que individuos de otras épocas que compartían mi cromosoma XY tuvieran una vida más esforzada, no es ninguna razón para que a mí se me reconozca nada. ¿Qué argumento de mierda es ese? ¿Qué estupidez? El feminismo es la ideología de los hombres muy tontos y las mujeres muy listas, demasiado listas, que pretenden sacar tajada de ese victimismo pseudohistoricista.

        https://www.elespanol.com/espana/politica/20210831/castells-prima-contratacion-mujeres-igualdad-condiciones-candidato/608439922_0.html

        Pero no es sólo la identidad de sexo, también la nacional. Porque luego vendrán los andaluces y extremeños con la deuda histórica (la misma que reclaman los polacos, por cierto), como si alguien les impidiera ahora que estudien y levanten su país (como han hecho, por cierto, los polacos).

        https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Resultados_del_Informe_PISA_en_Espa%C3%B1a_por_Comunidades_Aut%C3%B3nomas

        Si aquí el que no llora… Y luego, cantando el a por ellos, las sanguijuelas. Cada pueblo tiene lo que se merece, excepto cuando consiguen parasitar a otro pueblo.

        Yo, de nuevo, vuelvo a poner el caso de China (o el de Corea del Sur, ni siquiera es por motivos políticos). Te puedes poner a lloriquear de un pasado de explotación (los árabes son especialistas en repartir culpas, y los gringos negros, doctores), o puedes intentar mejorar tu situación y la de tu país. Antes los chinitos daban pena; ahora dan miedo. Por sus propios medios. Eso es dignidad, no andar lloriqueando.

        Así que, si quieres, sigue tú con esta payasada. Yo no pienso seguir con el juego de a ver quién tenía una vida más arrastrada, si hombres o mujeres. Esto no me aporta nada. Como he repetido hasta la saciedad, el parámetro para saber cómo de arrastrada era la vida de cada cual no es ni era el sexo, SINO LA CLASE SOCIAL. Esto no es ningún dogma (yo me meo en la puta cara de tío Marx, si es preciso), es la constatación de los hechos. La sumisión a la realidad, reina y señora.

        Por cierto, ahora que menciono a Marx. La cita que haces, que ni me suena, es una chorrada. De ser cierta en toda circunstancia, no se darían nunca las revoluciones. Pero es obvio que la ideología de Louis XVI no lograba permear en las callejuelas de Paris.

        Además, ¿por qué circunscribir esta búsqueda de opresiones al sexo? ¡Busquemos otros parámetros, como los nacionales! ¿Quién vivía peor, un campesino gallego o un payés? Saquemos razones para victimizar al paisaniño (olvidemos convenientemente o desdeñemos como tú tan repugnantemente has hecho, las que afecten al de la barretina) y reclamemos también la deuda histórica. Catalunya ens roba! O Madriz. O la puta que los parió a todos.

        Estoy hasta los cojones de estar rodeado de subnormales. A ver si viene un pueblo con más empuje y nos barre de la historia, esta decadencia sin fin me desquicia.

        Comentario por Nadir — 6 septiembre 2021 @ 16:08 | Responder

        • Para llbetea y Nadir, para poder opinar sobre las ventajas del patriarcado romano dispensaba a sus soldados:

          http://amodelcastillo.blogspot.com/2020/05/armatura-el-entrenamiento-militar-romano.html?m=0

          Comentario por Corvo do Anllons — 6 septiembre 2021 @ 22:01 | Responder

          • Interesante y divertido artículo, pero el fulano es un tanto flipao. Cuando Escipión Emiliano tomó el mando del asedio a Numancia, se encontró a los soldados tocándose las bolas a dos manos (recuerdo el detalle de que incluso se preocupaban en depilarse las piernas, para estar más guapos para las lugareñas). Ciertamente, eso fue unos años antes de las reformas de Mario, pero la carne es débil siempre y en todo momento. Yo supongo que la preparación sería variable según el carácter del general. César, por ejemplo, ponía mucho interés en la extrema movilidad de sus tropas, y ganaba batallas sin disputarlas porque ponía a una legión allá donde sus enemigos no se imaginaban que podía estar, haciando hasta marchas nocturnas.

            Comentario por Nadir — 7 septiembre 2021 @ 12:19 | Responder

      • La verdad es que sólo había leído por encima. Pero ahora me doy cuenta que has soltado unas barbaridades que merecen respuesta.

        Pero la guerra no ocurría sola. La guerra era ocasionada por otros hombres –> Las mujeres no, las mujeres son pacifistas. Hombres dispensadores de mal, y mujeres que sufren su tendencia natural a la violencia. Precioso discurso sexista. A la altura del clásico «son todas unas putas». Ése es el nivel del discurso dominante. ¿Postmodernidad? Premoderno, los hombres de Marte y las mujeres de Venus.

        como bien refleja la Lisístrata de Aristófanes, las mujeres eran quienes más lamentaban y se oponían a la marcha de sus maridos a la guerra, pero sobre todo de sus hijos. –> No, los maridos, los hijos, no se lamentaban de que los obligasen a arriesgar su vida. Esto es como la patochada de la Killary. Los hombres van a morir felices y contentos, son las mujeres las que sufren cuando mueren. Nivel de taurino diciendo que el toro no sufre cuando lo alancean. La cuestión es que no se aprecia una disminución del belicismo en aquellos periodos en los que la jefatura de Estado ha estado en manos de una mujer (Catalina la Grande, Isabel de Castilla, Isabel I de Inglaterra o la Reina Victoria…). En época actual tenemos sobrados ejemplos del pacifismo femenino desde Madeleine Albright a Killary Clinton, pasando por Condoleezza Rice, que, además, es negra, perdón, «racializada», además de una soberana hija de puta. Los hombres de Marte y las mujeres, todas putas. Nivel intelectual barra de bar.

        quien siempre perderían serían las mujeres –> En tu puta religión. Porque en los campos de batalla, los cadáveres eran de hombres.

        su opresión seguiría proviniendo de los mismos, los hombres, tanto fuera por medio de su marido, padre, etc –> De su marido. Ése es el opresor, el explotador, el enemigo. ¿Eso es lo que te han enseñado en la catequesis? Si la mujer sirve a una señora, eso no es explotación, es sororidad. Porque el mal sólo viene de los hombres y los hombres sólo pueden hacer el mal.

        Mira, estoy hasta los putos huevos de tu sectita. Semejante basura sexista sólo es comparable a la misoginia de algunos escolásticos medievales (recipiente de pecado y toda esa bazofia, ahora en tu puta religión postmoderna el recipiente de pecado somos los hombres). La misandria no es lo contrario a la misoginia, es la misma mierda. Lo contrario al feminismo no es el machismo, es la igualdad.

        Si tan poco os gustaran las guerras, pues no vayáis ni las promováis. Que ya solo falta que nos echéis también las culpas de ellas. –> Ahora es cuando me cago en tu puta estampa. Así que yo, perteneciente a la categoría de seres malvados por su propia naturaleza, promuevo guerras. Mi naturaleza masculina me mueve a la maldad, igual que la tuya te mueve al bien, a los cuidados, y toda esa mierda. Tu sexismo es despreciable.

        ¿Y quién cosechaba mientras los hombres se entretenían con sus guerritas? –> ¿A quién beneficiaban las «guerritas»? A la clase propietaria. Hombres y mujeres pertenecientes a la clase propietaria. ¿Quiénes se pudrían en las trincheras? Jóvenes de clase trabajadora. Jóvenes varones de clase trabajadora, y no precisamente por gusto, movidos por su testosterona. La guerra no es una broma para que una niñata venga a llamarle «guerritas».
        Por lo demás, las levas casi nunca han sido de todos los varones (para empezar, no habría armas para todos ellos), pero eso es un detalle sin importancia. Que las mujeres trabajan duro ¡oh, qué noticia! ¿quién lo niega, subnormal? Eres tú la que insistes en esta estúpida guerra de sexos, yo no tengo ningún interés en socavar la imagen de la mujer, como haces tú con los hombres. No soy tan imbécil. Yo no veo un enemigo en la mujer, como tú ves en un hombre (hasta que te pones cachonda y se te quita la tontería, y dejas de lado tu mierda de doctrina por un ratito).

        Aaaaa la mierda, niñata!

        Comentario por Nadir — 7 septiembre 2021 @ 14:17 | Responder

      • «Hablas de la guerra como si fuera un fenómeno meteorológico, como un catástrofe natural impredecible».
        Meteorológico, evidentemente no (tampoco los terremotos o las erupciones).
        Fenómeno natural, si, evidentemente:
        – una manada de cebras pasta en la sabana, una manada de leones empieza a rodearlas, es la guerra.
        – un leopardo acecha a un grupo de papiones, es la guerra
        – unos cromañones se refugian en una cueva, el oso de las cavernas no está de acuerdo, es la guerra
        – unos cazadores recolectores buscan proteinas, las únicas que encuentran tienen forma de mamut de 6 toneladas, es la guerra
        – una horda de nómadas hambrientos llega a las puertas de la ciudad, dispuesta a saquear los graneros, es la guerra

        Es verdad que siempre es culpa de los machos:
        – si en vez de leopardo es leoparda, y en vez de papiones son papionas, las crías jugarían con el felino, como Mowgli y Bagheera.
        – si es una osa de las cavernas, y son mujeres cromañonas, la osa se acurrucaría a dormir en un rincón y las mujeres en el resto de la cueva
        – si sólo fueran mujeres recolectoras, y una «mamuta», todas arrancarían hierbas y raices en amor y compañía (y todas serían veganas)
        – si los nómadas fueran «las» nómadas, y en la ciudad mandaran las mujeres, harían una comida de «consororización».
        – y si en vez de leones fueran leonas ….. vaya, aquí falla la lógica.

        Comentario por santi — 13 septiembre 2021 @ 0:41 | Responder

        • El verano, además de morenito, te ha puesto sacástico…

          Comentario por Nadir — 14 septiembre 2021 @ 2:40 | Responder

    • Hasta ahora no he hecho más que responder a tus argumentos, se podría decir que te he dado a elegir «el campo de batalla».

      Dado que tú reclamabas beneficios y privilegios por el peligro que los hombres sufrían en las guerras, yo no he hecho más que compararlo que el que sufrían las mujeres en el parto. Eso no es minimizar el peligro de las guerras, sino ponerlo en su justa medida. El que minimizaba el riesgo de las mujeres en los partos eras tú, que ni siquiera lo tenías en consideración. Y si no es victimismo el clamar por el peligro que sufrían los hombres en las guerras (y que era producido por otros hombres, no lo olvidemos) ¿por qué debería serlo el exponer el que sufrían las mujeres?
      Dices también que probablemente yo me cagaría de verme envuelto en medio de una guerra. Pues seguramente. Pero ha sido imaginarte a un machote como tú teniendo que parir en las condiciones de la antigüedad y no he podido evitar que me diera un ataque de risa.

      Luego quieres vincular la mayor esperanza de vida de las mujeres con la no-opresión. Pero me parece que no has mirado bien el mapa. Según tu planteamiento, habría que concluir que en todo el mundo musulmán las mujeres no sufren opresión alguna. Ni siquiera en el mismísimo Afganistán, que está ahí, ahí, en neutro. Es evidente, por tanto, que el planteamiento es incorrecto. Las claves, en este caso, serían dos: si a iguales condiciones de vida las mujeres tienen, por razones biológicas, mayor esperanza de vida; y si el grado de incidencia que tiene la opresión (y el grado de ésta) en esa esperanza de vida.

      A la primera cuestión podemos responder mirando a los países escandinavos, que tienen fama de ser los más igualitarios. Ahí tenemos un bonito y saludable tono sonrosado. También al hecho de que los reinas suelen vivir menos más que los reyes. Así cabe concluir que a igualdad de condiciones de vida, las mujeres viven más. Para responder a la segunda cuestión… ¿Habría diferencia perceptible en la esperanza de vida de las mujeres que tienen que obedecer siempre al marido, entre las que les replican y entre aquellas que les mandan? ¿Entre las que viven recluidas en el gineceo y las que pueden salir a la calle? ¿Entre las que reciben unos golpes de vez en cuando y las que no? Aunque todo influya, la conclusión es que si la opresión no afecta seriamente a las condiciones de vida, no tiene por qué tener repercusiones graves en la esperanza de vida.

      Una cosa más a señalar es el caso de Rusia. Durante su periodo soviético fue, de lejos, el país más igualitario del mundo. ¿Tiene relación el rosa tan intenso que muestra en el mapa con este hecho? Puede ser, pero me temo que en el tiempo que ha pasado desde entonces ha cambiado muchísimo. Quizá tenga más que ver el abuso de bebidas alcohólicas para entrar en calor. Y cómo conducen. También habría que considerar el grado de autodestrucción que puede tener el hombre hacia sí mismos. Y las guerras, delincuencia, drogas, suicidio, etc, también entran en esta categoría.

      Comentario por Ilbetea — 6 septiembre 2021 @ 19:50 | Responder

      • tú reclamabas beneficios y privilegios por el peligro que los hombres sufrían en las guerras –> ¿?¿?¿? ¿Yo reclamo? No manipules. Yo constato que la posición social relativa según sexos varía según la relevancia de su función para el grupo. No es una ley eterna pero explica cómo se crearon tales estructuras sociales. Por ejemplo, entre los grupos de cazadores-recolectores, las mujeres (recolectoras) aportan más cantidad de calorías que los hombres (cazadores), y en estos grupos el papel de la mujer suele ser más relevante que en sociedades agrícolas (donde hay que roturar la tierra y defender lo cultivado). ¿Esto me parece bien o mal? Yo no soy tan estúpido de entrar a valorar procesos históricos, sencillamente procuro comprenderlos.
        Y, desde luego, no reclamo para la categoría «hombres» ningún «beneficio o privilegio» ACTUAL por lo que sufrieran y padecieran los elementos de esa categoría EN EL PASADO. Que es lo que tu secta pretende para la categoría «mujeres». La retribución deberá ser acorde al valor de ese trabajo, a su peligrosidad y esfuerzo, independientemente de si el sujeto mea de pie o sentado.

        Eso no es minimizar el peligro de las guerras –> «Por ello se puede decir que en la antigüedad la guerra no era la acción o actividad más peligrosa. ¿Cuál era ésta? Pues bastante más lo era el embarazo/parto.»

        victimismo el clamar por el peligro que sufrían los hombres en las guerras –> Yo no soy tan imbécil de hacerme partícipe del riesgo que han corrido otros, y menos por el hecho de compartir sexo. Las víctimas son ellos, no yo. Pero sí, por supuesto que la guerra ha dejado muchas víctimas, en su mayoría hombres. Y yo no clamo una mierda. Simplemente rebato el cuentecito que te montas con que las mujeres vivían una vida de opresión y explotación por parte de los hombres. Pues no, no es cierto, porque de ser así los hombres mandarían a las mujeres a la guerra, en vez de exponerse ellos mismos. Y quien dice la guerra, dice el resto de ocupación más peligrosas e insalubres.

        quieres vincular la mayor esperanza de vida de las mujeres con la no-opresión –> No manipules. Con una vida más cómoda y segura. A cambio de libertad. Lo que quiere ahora el feminismo es ambas cosas, el agua calentica pero que no queme. Derechos de una sociedad igualitaria, pero privilegios de una sociedad tradicional. Buen intento, pero no hay trato.

        habría que concluir que en todo el mundo musulmán las mujeres no sufren opresión alguna –> Esa es la conclusión tras introducir el muñeco de paja, viciada en sus términos. No, simplemente que en la cultura musulmana, como en general en las culturas tradicionales, la mujer está sobreprotegida. El hombre lleva una vida más peligrosa y esforzada, y muere antes.

        los países escandinavos, que tienen fama de ser los más igualitarios –> ¿Cuántas mujeres hay en la industria petrolífera noruega? ¿Cuántas, en la pesca danesa? ¿Cuántas, en el sector forestal finés? ¿Cuántas albañilas hay en Estocolmo? ¿Cuántas poceras, en Reikiavik? La vida de un hombre es más peligrosa y esforzada, también en los escandinavos. Quieres más parte del pastel sin aportar a la sociedad para merecerlo. Lo que alimenta mis sospechas de que se les han decido derechos a las mujeres a cambio de nada. Mal trato.

        bonito y saludable tono sonrosado –> Bonito y saludable que los hombres mueran antes. Muy empática la niña. Muchas gracias. Pues si a ti te parece bonito y saludable que las mujeres tengan mayor esperanza de vida que los hombres, es perfectamente racional y legítimo que a mí me parezca igualmente «bonito y saludable» que sean los hombres, mi categoría, la que disfruten de una vida más larga y plácida. La cuestión es que somos la otra mitad de la población. ¿Entramos en ese juego? Porque no puede ser que aquí sólo jueguen las mismas.

        No hace falta ser muy listo para saber a dónde conduce esta patochada, hombres contra mujeres. Burguesía frotándose las manos, viendo a la sociedad partida por la mitad y enfrentada. No muy listo, pero un poco sí. No alcanzas. Y barres para casa. Pues si tú barres, yo también. Si tú votas a partidos que introducen salvedades en las leyes para dotaros a los seres de luz de privilegios legales, yo también puedo hacer lo propio. Y yo no lo voy a hacer porque tengo unos principios políticos sólidos pero… ¡oh, qué sorpresa! ¡Vox es la tercera fuerza política! ¡Alarma antifascista, alarma antifascista! Si es que no se puede ser más imbécil…

        un machote como tú teniendo que parir en las condiciones de la antigüedad –> Lo curioso es que las mujeres occidentales no se atreven a parir ni siquiera con la mejor asistencia sanitaria. La única función social que justificaría el resto de privilegios de los que disfrutan, y son renuentes a aceptarla (tasas de natalidad de 1,3, y porque ayudan las inmigrantes). Lo dicho: no hay trato.

        ¿Habría diferencia perceptible en la esperanza de vida de las mujeres que tienen que obedecer siempre al marido…? –> Insisto, la esperanza de vida no mide la libertad, sino las circunstancias materiales de la existencia, que permiten alargarla o acortarla. No debía ser tan malo obedecer al marido, cuando le sobrevive. Si el marido le encomendase ir a la guerra, o subirse al andamio, quedándose él en casa haciendo la comida y cuidando de los niños, se invertiría el diferencial de la esperanza de vida (brecha de la cual el feminismo no menciona, en su cherry picking). Como sí ocurriría en el caso de ser un siervo (clases sociales). El amo no se reserva los trabajos más esforzados y peligrosos y delega los más cómodos al criado. No, es al contrario. De hecho, la cultura tradicional censuraría al hombre que permitiese que su mujer realizase tareas esforzadas o peligrosas en vez de hacerlas él mismo. Ni explotadas ni oprimidas: protegidas y salvaguardadas. Eso sí, con menos derechos civiles a cambio.

        Insisto. El feminismo de final del s.XX abogaba por igualdad real, para lo bueno y lo malo. El postfeminismo pretende conservar la sobreprotección del sistema tradicional, pero la igualdad civil de las sociedades igualitarias. Era boa se colara! Pero non cola… XD

        Es enfermizo y demente tildar por defecto las relaciones entre hombres y mujeres como opresión.

        ¿Entre las que reciben unos golpes de vez en cuando y las que no? –> Pues imagínate los golpes que debía soportar el hombre, para que muriera antes.

        Quizá tenga más que ver el abuso de bebidas alcohólicas para entrar en calor. Y cómo conducen. También habría que considerar el grado de autodestrucción que puede tener el hombre hacia sí mismos. Y las guerras, delincuencia, drogas, suicidio, etc –> Ergo los hombres tienen una existencia más dura, peligrosa y esforzada. Que es incompatible con el cuento feminista de la clase opresora y explotadora. ¿Opresora y explotadora de quién? ¿De quien vive mejor? ¿La explotan y oprimen para quedarse con la peor parte?

        Si manipulas lo suficiente las palabras, llegan a no significar nada. La opresión del hombre del hombre a la mujer se da por hecho en tu secta, como la existencia de Yahveh en la secta cristiana. Y a partir de ahí, a buscar pruebas de esa opresión, como Tomás de Aquino y sus cinco vías. Cinco patochadas y, de largo, mucho más inteligentes que toda tu religioncita. Religioncita que me la sudaría, si no fuera porque tiene un propósito evidente (evidente para cualquiera que tenga algo más que pelo en la cabeza): machacar el movimiento obrero durante al menos una generación. A la vista están los resultados.

        Comentario por Nadir — 7 septiembre 2021 @ 13:24 | Responder

        • Toda tu sarta de desatinos se asienta sobre dos falacias a cual más casposa y más cutre.

          La primera es que -gracias a vosotros, los heroicos y belicosos machomanes- estamos «sobreprotegidas». La cuestión es ¿alguien nos ha preguntado si queremos estar tan «sobreprotegidas» y sobre el precio que pretendéis hacernos pagar por ello? ¿Aceptarías tú las condiciones de vida de una mujer musulmana a cambio de las incomparables ventajas que según tú acarrea su «protección»? Además… en occidente, hoy día la mujer trabaja igual que el marido, pero se sigue ocupando de la mayor parte del cuidado de la casa, además del de los niños. Puede que paramos menos hijos, pero desde luego infinitamente más que vosotros, que osáis criticarlo cuando vuestra aportación en tal sentido es nula. Y pese a todo ello, todavía habláis como si fuerais los reyes de la creación, como si os debiéramos el pan y la vida y deberíamos permanecer postradas antes vuestros pies, como nos habéis mantenido a lo largo de toda la historia…

          La única protección que queremos y necesitamos es la que nos proteja de vuestras palizas, vuestros abusos y violaciones, y de vuestros asesinatos. Si queréis protegernos, podéis empezar por ahí.

          La segunda es todavía más irracional e acientífica. Es su pretensión de que las mujeres tienen que tener la misma esperanza de vida que los hombres, porque… porque sí, porque le sale de sus colgajos. Pero lo que la realidad y la ciencia dicen es esto: https://www.lavanguardia.com/vida/20200323/4866599125/las-hembras-de-los-mamiferos-salvajes-tambien-viven-mas-que-los-machos.html

          Esa es la diferencia de dejarse guiar por los datos y la ciencia en lugar de prejuicios y chauvinismo machista, que ni contempla la posibilidad de quedar por debajo de un ser inferior como consideran a las mujeres. Las hembras de los mamíferos suelen vivir de media un 18% más que los machos, mientras que las mujeres solo lo hacen un 7,8% más que los hombres. Pero tranquilo, no voy a ser tan irracional como tú y querer adjudicar la diferencia a la opresión de los hombres sobre las mujeres. Simplemente acepto los datos y la realidad. Que ya es mucho más de lo que tú puedes decir.

          Por ello es por lo que antes me refería como «un saludable tono rosa» a la situación de los países escandinavos. Porque era donde mejor podía esperarse un resultado más representativo, y éste se encontraba de la media hacia arriba. Es simple lógica, deberías practicarla un poco, en lugar de tu rabioso fundamentalismo. Si eso es lo normal, toda desviación, tanto arriba o abajo, deja de ser «saludable», como reconocía en el caso de Rusia y sus ex-repúblicas.

          Y ya el colmo del despropósito es querer acusarnos del ascenso de VOX y sucedáneos. Cuando las feministas somos su más encarnizado enemigo. Ya hace falta estar muy enajenado para compartir sus mismos argumentos, su misma hostilidad hacia nosotras, y encima acusarnos de su auge. Le hacen de voceros, de propagandistas, de mamporreros, les hacen el juego y el trabajo sucio, y luego se preguntan: «¿Qápasao?» cuando el mensaje cala y ganan más y más adeptos…

          Luego hablas de revolución, de hacerle el juego a la oligarquía burguesa… y como siempre, ni sabes por donde te viene el aire. ¿Cómo se puede combatir contra un opresor de la mano de otros que también pretenden oprimirte. Si de verdad queréis que peleemos a vuestro lado, tendrá que ser así, a vuestro lado, como iguales, no detrás, ni mucho menos debajo. Eso es algo que tenía muy claro ese insignificante personajillo al lado de tu insigne intelecto, llamado Karl Marx, que repetía que sin el concurso e implicación de las mujeres era imposible el triunfo de la revolución. Pero ese personajillo logró cambiar el mundo. Mientras que de machotes como tú lo máximo que puede esperarse es que se cambien con frecuencia de calzoncillos. Y hasta a veces eso es mucho pedir.

          Ah, no te molestes en vomitar bilis a lo niña del exorcista, que a mí ya me has visto por aquí. Hasta nunca.

          Comentario por Ilbetea — 8 septiembre 2021 @ 18:13 | Responder

          • «Así se desprende del estudio publicado este lunes y efectuado en 134 poblaciones diferentes de 101 especies, desde murciélagos a leones, pasando por orcas o gorilas, el más vasto experimento llevado a cabo hasta ahora en este sentido, indicaron los autores.»
            Ejem creo q hay mas de 4000 especies de mamiferos.
            Tu comentario es una mezcolanza de cosas que nadir no ha dicho. Mezclas conceptos historicos con la actualidad y tu frase «La única protección que queremos y necesitamos es la que nos proteja de vuestras palizas, vuestros abusos y violaciones, y de vuestros asesinatos. Si queréis protegernos, podéis empezar por ahí.» es para enmarcar, todos los hombres pegamos a nuestras mujeres, (los que sean gays supongo q practicaran el sado), ademas somos unos violadores. Y luego te preguntas pq os acusan del ascenso de VOX, jajaja.
            Y el ultimo parrafo? a q viene, me parece un absurdo. Como q aqui no se defiende la IGUALDAD.

            Comentario por Emilio Fernandez — 8 septiembre 2021 @ 22:03 | Responder

          • sarta de desatinos –> Siempre me ha gustado blasfemar, desde pequeñito. Y siempre los meapilas me han dicho lo mismo: ¡qué locuras dice! Sí, sí, locuras.

            a cual más casposa y más cutre –> No escribo para ser chupiguai, ni enrollado ni el más popular del insti.

            ¿alguien nos ha preguntado si queremos estar tan “sobreprotegidas” ? –> Bueno, no hace falta preguntároslo, es lo que demandáis las feministas, una sobreprotección del Estado creando un ordenamiento legal asimétrico para beneficiar a tu grupo identitario sobre el otro. Lo que en jerga se llama legislar «con perspectiva de género», es decir, creando dos ordenamientos jurídicos paralelos, incluso con sistemas procesales distintos (a las mujeres hay que creerlas sí o sí, decía la analfaburra recientemente defenestrada).

            ¿Aceptarías tú las condiciones de vida de una mujer musulmana a cambio de las incomparables ventajas que según tú acarrea su “protección”? –> En el entorno que vio nacer esa doctrina, el desierto arábigo del s.VI, sí. Y tú también, mucho antes que yo.

            hoy día la mujer trabaja igual que el marido –> Trabaja al igual que el marido. Pero no igual que el marido. Estadísticamente, me refiero, luego hay mil casos particulares que tú no tienes cabecita para discernir, sólo usas arquetipos.

            pero se sigue ocupando de la mayor parte del cuidado de la casa –> ¿Tú sabrías distinguir una broca de piedra de una metal? ¿Cuántas vueltas hay que dar al filtro de aceite? ¿Cuántas veces has cambiado una rueda pinchada? Yap. Igualdad. Sin embargo, yo sí que sé cocinar, muy probablemente mejor que tú. Cada pareja llega a un acuerdo de la distribución de tareas y responsabilidades, y será una cuestión de esa pareja. Si el reparto de las «labores femeninas» es al 50%, también lo deberá ser el de las «labores masculinas». La cuestión es que ¡ay!, ahí ya se nos olvida que también eso es igualdad. Claro, si sólo tomas en consideración un tipo de tareas, las cuentas te salen viciadas. Eso sin contar que, también estadísticamente, los hombres echan más horas en el curro que las mujeres.
            Quiere esto decir: si todo debe ser al 50%, perfecto. Pero TODO. Ah, carallo! Si precisamente lo último que queréis es eso, igualdad. Igualdad os daba, hostia que sí. Tanto manosear la palabrita, íbais a tener igualdad de la buena. Así se os quitaba la tontería pero rápido, niñatas.

            Me hace gracia, porque aquí en el rural no es tampoco tan raro ver a una mujer con una motosierra, un tractor o una desbrozadora. Viviendo la igualdad de forma natural. La cuestión es que luego, la mayoría de esas mujeres, votan al PP. Jojojojojojo. Y las progres, que no se acercan a dos metros de una herramienta, luego quieren que su marido coja la fregona. Cojonudo, pero coge tú la macheta. Joder, si es que salimos ganando mil veces con el cambio. Tú te pones a picar leña mientras yo me quedo con el mocho. Y cuando haya que cambiar una teja, ahí arriba te quiero ver con la escalera, mientras yo me quedo haciéndote la comidita. Eh? Te parece bien la igualdad? Gilipollas, no sabes ni lo que estás pidiendo.

            «vuestras palizas, vuestros abusos y violaciones, y de vuestros asesinatos» –> Ya estamos con las culpas colectivas, tan queridas por la «justicia» fascista. ¿Mis palizas, mis violaciones, mis asesinatos? ¿Exactamente de qué me acusa tu inquisición, subnormal?
            Tanto con que os violan, os matan. Las feministas sois tan absurdas como las musulmanas. Una ceporra con la silueta de un rinoceronte, y se viste «modestamente» para no excitar la libidinosidad masculina. Joasjoasjoasjoas. Menudo concepto de modestia. Como la vieja de noventa años que va con un caxato por si la violan. Joaaaas, joas, joas. Niñata, lo que te jode no es que te den palizas, te violen y te maten, porque nadie lo hace. No, lo que te jode es que los tíos ven que eres una niñata gilipollas y pasan de ti. Eso es lo que te jode. Y ya puedes fantasear con que te someten y te violan, que se ve que eso te pone, pero la triste realidad es que ningún tío bueno se te acerca y te tienes que conformar con los restos. Y tú te montas la película del feminismo y la sororidad, que es una forma ridícula de decir que las uvas están verdes. Violar? A ti no te follan ni pagando!

            Las hembras de los mamíferos suelen vivir de media un 18% más que los machos –> Claro, y nosotros no somos más que un mamífero más, socialmente muy desarrollado. La vida de los machos en los mamíferos suele ser más sufrida, por la exigencia de competir por las hembras y defender el territorio (no todos los mamíferos son territoriales, pero muchos sí). Las hembras, vuelvo a repetir, son el cuello de botella demográfico, y las sociedades animales como también las humanas, crean estrategias para preservarlas. Tengo muy cerca el ejemplo de los corzos: mientras el resto del grupo come, el macho adulto está atento para dar el ladrido de alarma, y es el último en retirarse del peligro. Se sacrifica. Le corresponde, también es más corpulento y vigoroso.

            La sociedad es muy dura y la vida salvaje lo es mucho más. La cuestión es que en las clases altas, donde cada individuo tiende a alcanzar su longevidad potencial, la diferencia entre sexos son mínimas. Pero en los estratos sociales inferiores, las diferencias son notorias.

            los países escandinavos. Porque era donde mejor podía esperarse un resultado más representativo –> ¿En los países escandinavos hay un 50% en la pesca, en la minería, en el sector forestal, la construcción o el petróleo? Yap. Igualdad tiene otro significado en tu neolengua.

            ascenso de VOX y sucedáneos. Cuando las feministas somos su más encarnizado enemigo –> Jojojojojo. Si, ya veo cómo tiemblan. Juas juas juas. Muy al contrario, los estrategas de VOX se frotan las manos con cada nueva chaladura feminista que sale en los medios, porque saben que todo eso les da votos. La progresión de Vox ha sido un reflejo especular del auge de la payasada feminista. Sois la puta risión. Dais asco a todo el mundo, y tanto asco dais que mucha gente vota VOX (o a Trump) sólo para que os jodáis.

            A fin de cuentas, sois la misma mierda que os retroalimentáis. Una banda suelta una subnormalidad, la otra la supera, y así estáis con vuestras mierdas identitarias, la patria, el género, la raza… El bienestar de la sociedad, de personas concretas con sus problemas concretos os la trae floja, es en este guiñol de la cachiporra que unos y otros hacéis carrera.

            su misma hostilidad hacia nosotras –> Nosotras las feministas o nosotras las mujeres? Porque hostilidad hacia las mujeres, ninguna. Tendría que ser tan gilipollas como tú. Si te refieres a los feministas, no es hostilidad, es desprecio. Sois repulsivos.

            Si de verdad queréis que peleemos a vuestro lado –> Sí, vas tú a pelear mucho. A mover la lengua y poner el cazo cuando manden los tuyos, que de eso va el juego. A mí no te me acerques ni a veinte varas, lianta.

            Mira, te lo voy a dejar clarinete. Ni peleas ni hostias, a mí me interesa que digas todas esas tonterías. Realmente, en mi situación, me conviene que triunfen todas esas chaladuras identitarias, con sus sociedades divididas y enfrentadas por sexos y razas. Anda a desgañitarte calificando de violadores y asesinos a la mitad de la población, por mí de puta madre. Te deseo muchos éxitos en tu cruzada contra los hombres. Lo que escribo, me permito decirlo porque mi espacio tiene 400 visitas diarias. Si tuviera 400.000, no dudes que os estaría haciendo la ola. La izquierda tiene ni más ni menos que lo que se merece. Y oye, por mí, perfecto. Que ya estoy harto de tirar piedras contra mi propio tejado, como para encima tener que soportar los sermones y admoniciones de los neopuritanos. Estáis haciendo un trabajo de puta madre desprestigiando a la izquierda y conduciéndola al ridículo y la irrelevancia social, seguid así.

            Que cada cual libre sus guerras y cuide de sus intereses.

            Comentario por Nadir — 9 septiembre 2021 @ 1:51 | Responder

          • Sobre el estudio, habría que mirar los datos concretos. En particular, diferenciar entre mamíferos sociales y solitarios, que es un aspecto bastante importante en esto. En prácticamente todos los mamíferos, los machos son más grandes y potentes que las hembras, lo que combinado con el desgaste adicional que les supone a a las hembras la gestación y crianza de los cachorros, debería inclinar la balanza hacia los machos. Pero en hay dos factores adicionales:
            – la competencia sexual por las hembras, que puede provocar un fuerte desgaste de los machos, y que, el caso de los mamíferos sociales, puede obligar a algunos de ellos a abandonar el grupo, con los graves inconvenientes que eso conlleva en animales sociales
            – la propensión de los machos a defender al grupo o a la familia, que los hace exponerse mucho más ante los depredadores (o a ir a la guerra).

            Una simple reseña en un periódico no permite evaluar estos factores.

            Comentario por santi — 13 septiembre 2021 @ 1:05 | Responder

    • Ah, se me había olvidado:

      «Por cierto, ahora que menciono a Marx. La cita que haces, que ni me suena, es una chorrada».

      Pues está en el Manifiesto del partido comunista, capítulo II: Proletarios y comunistas.
      No te ofendas, pero creo que de revoluciones (y de todo lo demás) sabía Marx bastante más que tú.

      Comentario por Ilbetea — 6 septiembre 2021 @ 21:14 | Responder

      • El argumento de autoridad me lo paso por el forro de los cojones.

        Es un hecho que la ideología de la élite no siempre es compartida por la masa social. Y ni siquiera es una circunstancia transitoria que desemboque en la sublevación de unos o su imposición. Por poner un ejemplo, los reyes ptolemaicos.

        Citar a profetas no exime de la obligación de pensar.

        Comentario por Nadir — 7 septiembre 2021 @ 12:23 | Responder

  2. El posmo-progresismo es como una religión, no escuchan la lógica…

    Comentario por Pisgfostio — 5 septiembre 2021 @ 8:21 | Responder

  3. Mira, una muestra de la belleza del islam en una de las sociedades más abiertas y liberales del mundo árabe: Jordania.

    Una de las cosas que más asco me dan de las sociedades islámicas es ver las calles, los espacios públicos, monopolizados por los hombres. Unha sementeira de nabos.

    El problema con esta panda de catetos es que pretenden operar una cultura tradicional, como el palurdismo islámico, en el mundo del s.XXI. En realidad, no es un mal trato: tu quédate en casa encerradita, cómoda y a salvo, que ya me arriesgo yo a salir a ganar el pan. Libertad por seguridad y comodidad, cuántos firmarían. La cuestión es que, en un Estado moderno, la seguridad ya la provee el Estado, no el familiar varón. En cuanto al valor del trabajo, el de la mujer puede ser incluso mayor. Por lo tanto, la mujer no recibe nada a cambio de entregar su libertad. Por lo tanto, no hay trato, se rompe la baraja, como así ha sido en las sociedades desarrolladas. La religión (como parte de la tradición que, como gruñía Evaristo, es una maldición) sirve como freno social de un proceso de adecuación de las estructuras sociales a las nuevas circunstancias.

    Nota: ojo que esa transacción de libertad por seguridad y sustento hoy sigue operando, pero no entre hombres y mujeres sino entre ciudadanos y el Estado (es decir, sus ministros, la clase dirigente, igual que los curas se aprovechan de encarnar la autoridad divina).

    Y lo mismo pasa con otros mil aspectos sociales como los relacionados con el sexo, desde la libertad sexual al divorcio, el incesto o la poliandría. Desde que existen los contraceptivos, un montón de tabúes han dejado de tener razón de ser. La sociedad los mantiene igual que los palurdos islámicos del vídeo, por tradición, por costumbre, por inercia, que es lo mismo que decir por ahorrarse el trabajo de pensar.

    Un ejemplo tonto que se me ocurre es la costumbre del obrero de escupirse en las manos antes de coger una pala. Tiene una razón de ser: para que el mango no resbale en la piel seca, se agarre mejor. Ahora imaginemos que ese hábito se hubiese fosilizado como tradición, y el palista se escupiera en las manos antes de ponerse a los mandos de una retroexcavadora. Pues algo tan absurdo es lo que está ocurriendo en muchos ámbitos, por el puto respeto a las tradiciones. Una inadecuación entre acciones y circunstancias. Si estamos en verano, es normal salir con poca ropa. Pero si las circunstancias cambian y, con el tiempo, llega el invierno, habrá que coger el abrigo. Pero como los cambios sociales operan en una dimensión superior a la vida de las personas, las estructuras se convierten en inmutables porque el entorno así lo parece. Pero, como el clima o las placas tectónicas, acaban cambiando y, si son demasiado rígidas, acaban provocando una fractura violenta al no soportar el avance de la historia.

    Y ya por escribir más: por eso también (además de por los petrodólares) el islam (y también el cristianismo) se está encastillando, porque cada vez debe hacerse más fundamentalista y dogmático para soportar el esfuerzo de mantener unas estructuras sociales anticuadas, evidentemente inadecuadas al nuevo entorno. A la menor posibilidad de duda, de debate, de crítica… se desmorona el edificio entero. Así que la consigna debe ser sumirse en la irracionalidad de la obediencia a la tradición religiosa.

    Comentario por Nadir — 5 septiembre 2021 @ 10:01 | Responder

  4. Bon dia.

    Si me permiten mi aportación, entiendo que son posturas irreconciliables y de discusiones bizantinas. De las que me gusta a mi. Nadir està tozudo en circumscribir la lucha de clases como principal enfoque para entender la realidad social, en contra de la lucha de sexos. Ibetea tiene el credo matriarcal aprendido perfectamente, como Dios manda. Bueno, no ha mandado nunca, porque no existe: lo han creado ellas. El matriarcado existe, aunque escondido y víctima del malísimo matriarcado. Por eso nunca ha habido, ni habrá, un alzamiento de esclavas, porque el sistema es patriarcal y esclaviza hombres, porque somos tontos y hacemos sistemas antihombres: esclavitud, carcel, trabajos forzados, guerra, etc…

    En mi opinión, la auténtica lucha es la guerra de los sexos, porque es más vieja. E incluso en el caso de una sociedad igualitaria sin clases, la discriminación sexual seguiría siempre. A favor de ellas, claro. Son de todo menos tontas.

    El sistema es matriarcal, y ha generado un sistema formal patriarcal a su servicio. Cuando, como bién decíis, surgen sociedades más complejas, aparecen organizaciones sociales más complejas, sobre la misma base: la exclavitud; la capitalización de hombres al servicio de unas línias matriarcales. Cuando esto cualla en generaciones, aparencen las monarquías que, si se comen a más linias matriarcales, se hacen imperios, o multinacioneles, o facebucks, o Meetics, para cazar buenos capitostes, con buenos capitales. La riqueza la generan los hombres, y los hombres la concentran son los más codiciados. Por lo tanto, siguiendo esta línia, el sistema de clases nace de la natural discriminación de la sociedad matriarcal, de nuestra misma raza, que previamente ya está ordenada jerárquicamente por grupos reconocidos en línias matriarcales: la guerra de los sexos. Lo de la lucha de clases es el efecto del matriarcado, y bastante más moderno. El matriarcado es una estructura subyacente desde el orígen de los tiempos, basada en el lazo de servidumbre de lo único seguro que hay en la vida: el orígen materno del hombre. Este, es debidamente domesticado para servir al núcleo matriarcal, y sobre esta base crecen las civilizaciones. El vínculo de transmisión primero genético, despues cultural y finalmente capital, ha sido una constante inamobile durante miles de miles de años, y eso genera las realidades que genera. En el caso genético las etnias. En el plano cultural el pensamiento humano/matriarcal. Y en el plano polítco, social y económico el capitalismo, El sistema es total, contínuo, unidirecional y teleológico: servir a la mujer para asegurar la supervivencia de la especie. Hoy el matriarcado está en su zénit, con el Estado del Bienestar capitalista 2.0. Les traen la comida cocinada on line, si hay pandemia. Ni Adan y Eva, oye, que se tenían que subir a los árboles para comer. Igual Adan ya la ayudaba para que bajase comodamente, a la madame.

    Esto no desmerece la lucha de clases, sino que la incluye dentro de una lucha más antigua, y la explica mejor, de paso. Para acabar, una anécdota simpática, que coincide mucho muchísimo con mis hipótesis. Estos días, hablando con una francesa en la playa, le pregunté que a qué estaban jugando sus niños. Jugaban a principes y princesas, como hacen mis hijas. Despues de dos cientos años de crédulo republicanismo, los niños de Francia siguen jugando como hace no 200, sinó 2000 años, a aprender el sistema de organización social: el principado. Puedes matar una família real, pero para acabar con la monarquía hay que exterminar toda la población, porque lo llevamos en el ADN. Y si alguién crre que la monarquía o la discrimnación por clases es evitable, que abandone toda esperanza, porque como decía Esther Villar (El varón domado): «La sociedad son las mujeres».

    PD. Por cierto, más allá de anécdotas que refuten (a diario) mis tesis, hace unas semanas descubrí «El arte de tratar a las mujeres», de Schopenhauer. Madre mía, que maquinón don Arthur. Este sí que sabe de lo que va la película….aunque hay cosillas que no sabe, je, je, je,….Es hombre, y somos cortitos, incluso los más brillantes….Al resto de hombres nos llamo «Los tontos útilies de la la eterna no revolución». Eso somos.

    Comentario por Esteve Trias — 6 septiembre 2021 @ 11:27 | Responder

    • Toda la razón en la discusión bizantina… o más bien, diálogo de besugos.

      Pero vamos a ver, yo ni siquiera hablo de lucha de clases. No, yo no veo lucha de clases por ninguna parte, en la sociedad actual. Lo que sí que percibo, con estos ojitos que se los ha de comer la tierra, es que es la clase social y no el sexo la que determina el bienestar, el nivel de vida, la… posición social. Es que es de perogrullo. Si yo quiero saber si un individuo al azar manda u obedece, si tiene el cuerpo reventado de trabajar o las manos suaves, no pregunto por el sexo, pregunto por el patrimonio.

      Lo de llevar la monarquía en los genes… seamos más precisos: llevamos inscrito el respeto al orden jerárquico. O bueno, lleváis, yo ese gen lo debo tener dañado (lo digo sólo medio en broma, desde pequeño tengo un problema con las jerarquías, a la que alguien intenta imponerse yo embisto).

      Comentario por Nadir — 6 septiembre 2021 @ 14:15 | Responder

  5. Tanto el machismo como el feminismo es un tránsito peligroso para una sociedad. Lo que sorprende, y mucho, es que hoy sea instigado desde el poder. Y como desde el poder les importa una mierda la libertad de la gente, porque lo único que les interesa es mantener sus privilegios heredados, es inquietante observar esa promoción sexista tan machacona desde todos los ámbitos y estamentos.

    Parece que quisieran asegurar aún más el «contrato», maliciosamente obtenido en el capitalismo liberal, por el cual, haciéndonos creer lo contrario, la clase mayoritaria consiente ser explotada por una «élite» minoritaria perversa y deshumanizada «instruida» en hacer crecer sus rentas a costa del esfuerzo intelectual de unos y el físico de otros. Y si lo quieren asegurar aún más, podría ser porque esperan abocar a la gran masa de la población a un descenso de su nivel de vida todavía más acusado.
    Alentando el sexismo, además de la lucha de nuevas minorías supuestamente oprimidas, pareciera que esperan abortar una revolución de las masas empobrecidas, que sientan el temor a ser identificados como reaccionarios apóstatas de la nueva religión sexista y de progreso transhumanista.

    Espero que les estalle en las narices esa estrategia:
    Una prueba (metafísica o escatológica) de un probable estado «caído» de la humanidad en la tierra (tipo Mátrix) es su división sexual -sexismo- (seguramente de ahí viene ese deseo de las élites de alcanzar una especie de hermafroditismo ridículo y simiesco, emulando artificiosamente el estado Unitario del Paraíso). Y una prueba del inmediato final de una civilización (o aproximación artificiosa al anhelado Paraíso, más o menos lograda pero nunca alcanzable) es el fin del «contrato» o «acuerdo» entre hombres y mujeres por el que se conseguía contener la principal fuerza disolvente de la armonía social (o sea, el kaos). Los otros «contratos» pueden romperse (revoluciones) y la civilización no se resiente, se transforma, pero rompiendo el que asegura la continuidad de la especie, espero que el kaos sea apocalíptico.

    Comentario por Úrbez — 6 septiembre 2021 @ 23:27 | Responder

  6. Llevo bastantes años yendo a los foros
    y tratando de poner de acuerdo a la gente.
    Aquí y ahora, caemos en la famosa polarización.
    Unas formas de hablar que serían inadmisibles
    en una reunión de cualquier Ateneo Enciclopédico
    marcan el nivel de unos debates que no sirven
    para eso que decía Marx: Die Philosophen
    haben die Welt nur verschieden interpretiert,
    es kömmt drauf an sie zu verändern.

    Aquí ya se ha dicho muchas veces
    que la «netiquette» de las redes sociales,
    o mejor dicho, la ausencia de urbanidad,
    es -claramente- el resultado de unas acciones
    planificadas por… equis… y llevadas a la práctica
    por equipos de mercenarios organizados.

    Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 7 septiembre 2021 @ 10:07 | Responder

  7. Oye estoy montando una asociacion de zurdos para compersar los miles de años de opresion de los diestros. Debemos compensar lo que se ha hecho a los zurdos a lo largo de los siglos. Queremos nuestras cuotas en los consejos de adminsitracion del Ibex¡

    Comentario por Emilio Fernandez — 7 septiembre 2021 @ 20:54 | Responder

    • Es que esta forma de manipulación política es muy peligrosa. Los hombres somos unos violadores y maltratadores por naturaleza, que oprimimos a las póbrecitas mujeres. Y los andaluces son vagos, y los franceses maricones, los gitanos ladrones y los judíos taimados, ladinos y usureros. Y ya, una vez creada y caracterizada tal categoría social, empezamos a operar con ella. Como los judíos son usureros…

      Es la sociología de brocha gorda, que borra la individualidad (vamos a ver si soy o no un violador, y si no lo soy que nadie me acuse de ello) y reduce la sociedad a una reducida serie de categorías sociales (hombre, mujeres, blancos, negros, morenos…). Esta forma de pensar es muy propia de gringolandia, pero hace décadas que la habíamos superado en Europa, y estos imbéciles la están trayendo de vuelta (sexismo y racismo, pero por una buena causa). En vez de establecer: ciudadano, y al Estado le es indiferente el color de la piel o las gónadas, todos sujetos a la misma ley. Pero de un tiempo a esta parte, la ley ya no es la misma para todos, independientemente del sexo. Esto es gravísimo, es un retroceso al derecho premoderno.

      Comentario por Nadir — 7 septiembre 2021 @ 23:22 | Responder

  8. Ils sont iciiiii (au Canada):

    https://ici.radio-canada.ca/nouvelle/1817537/livres-autochtones-bibliotheques-ecoles-tintin-asterix-ontario-canada

    Los postmodernitos son una autentica peste.

    Comentario por Nadir — 8 septiembre 2021 @ 15:20 | Responder

  9. El patriarcado en Euskadi:

    Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 10 septiembre 2021 @ 21:48 | Responder

  10. Estimados. Tengo la impresion que lo que se entiende por Patriarcado es una Cultura, que yo llamo Cultura Patrialcal Autodestructiva, y que se organiza en torno al concepto de Competencia como un sentido intersubjetivo, del tipo propuesto por Niklas Luhman, y cuyos valores principales serian la apropiacion, la dominacion, el poder y la gloria. Cultura que puede, y es, realizada, coconstruida, por cualquiera de cualquier sexo, de cualquier genero, etc. ya que lo único que el sentido de la Competencia requiere es una dualidad, por ejemplo: hombre/mujer, dominador/dominado, rico/pobre, privilegiado/desposeido, etc. Elimina la dualidad, el sentido, y desaparece la Cultura Patriarcal Autodestructiva.

    Comentario por Gustavo Donoso — 19 septiembre 2021 @ 14:05 | Responder


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