La mirada del mendigo

29 septiembre 2022

Los equilibrios en el mercado matrimonial

Filed under: Sociedad — Nadir @ 8:52

Esta entrada viene a cuento de un intercambio epistolar a raíz de este documental ya añoso sobre los vaqueiros de alzada, en el que una mujer comenta que «vale más llevar palos que dormir sola».

A lo que mi corresponsal comenta:

Esa frase dice mucho. Muchas mujeres que, por miedo a la soledad o a verse absolutamente indefensas en la vida, se juntaban con cualquier hombre que se lo pidiese.

Hoy el segundo factor, el de la indefensión, casi ha desaparecido, pero el miedo a la soledad no.

Y yo replico, en abierto para abrir el debate:

¿Muchas mujeres se juntaban con cualquier hombre que se lo pidiese? Ni de coña, el mercado matrimonial era tan duro o más que ahora (pues ahora es más flexible). De hecho, sería incluso más cierto que muchos hombres se juntaban con cualquiera que estuviera dispuesta a aceptar, pues la soledad no es propia de un sexo. Por otra parte, sabemos que las hembras son más selectivas porque son el cuello de botella reproductivo.

El éxito en el mercado matrimonial, antes como ahora, depende de las piezas con las que acudas a la partida, y también como sepas jugarlas. Belleza/juventud y posición social/capital son los principales activos. Y se produce un intercambio según lo que ofrezca y persiga cada jugador. En el caso de matrimonios concertados, los jugadores son los padres.

En las capas más bajas de la población, el hombre generalmente aportaba una mayor capacidad de esfuerzo y, por lo tanto, mayor capacidad de generación de riqueza, además de ese servicio de protección. La mujer se beneficia de ese exceso de riqueza para dar posibilidades de supervivencia a la prole. A cambio, ocupa en estas sociedades una posición subalterna. Lo mismo que ocuparía un anciano o un tullido, por su menor capacidad de generar riqueza.

Luego, este trato, se reviste de todo tipo de justificaciones sociales y queda cristalizado en la tradición.

Con la revolución industrial, la diferencia de musculatura pasa a ser irrelevante. El Estado ya garantiza la seguridad de los individuos, y finalmente con los anticonceptivos modernos la mujer toma el control de sus ciclos reproductivos. Cambian las condiciones, equilibrando el terreno de juego. Y la sociedad responde a ese cambio, porque ya se acude al mercado matrimonial con otras cartas. Y la tradición (parte de la cual es la religión) queda como un conocimiento disfuncional, porque lo que funcionaba en el mundo de nuestros abuelos ya no es válido en el día de hoy. Pero como también serían disfuncionales un tipo de relaciones liberales e igualitarias en el mundo de ayer. Que nuestros ancestros no eran ni tan tontos ni tan malvados, sencillamente se adaptaban, y adaptaban sus estructuras sociales, al entorno.

Por simplificarlo, si ayer el hombre podía decir: tú traes a casa menos comida, pero ¿quieres mandar como yo? No hay trato. Y no se produce el emparejamiento. En el de hoy, la mujer puede decir: yo traigo a casa tanto dinero como tú, pero ¿pretendes seguir mandando? No hay trato. Y tampoco se produce el emparejamiento. Y el mercado, el conjunto de los jugadores, corrigen sus expectativas para que esos emparejamientos se efectúen.

Lo que es un error es querer interpretar las relaciones sociales de ayer con los valores surgidos de las condiciones actuales, como pretende el puritanismo postmoderno. Es tan anacrónico como censurar a tal figura histórica porque poseía esclavos, por poner un ejemplo. Habrá un día en el que el trabajo asalariado sea abolido, pero será igualmente un error censurar al empresario de hoy, pintándolo como malvado explotador. Habrá mejores y peores personas, a pesar de que efectivamente, su posición en la cadena de valor permite apropiarse de parte del valor del trabajo de sus empleados en compensación por el valor del capital aportado (lo que conocemos como capitalismo). Era la forma de organización del trabajo en esa sociedad concreta y sencillamente empresarios y trabajadores jugaban sus cartas en el tablero de juego existente. Hay que superarla (no será gracias a la bazofia de partidos de neo-izquierda), pero el día de mañana será un error mirar al pasado, nuestro presente, desde su perspectiva.

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6 comentarios »

  1. Muy de acuerdo.

    Me gustaría añadir que hasta tiempos recientes era problemático para una mujer tener sexo sin quedarse embarazada (o sin tener que abortar, que era ilegal y/o peligroso), sobre todo sin la colaboración del hombre, con lo que existía toda una serie de costumbres y leyes para que el hombre tuviera que colaborar en el mantenimiento de la prole, bien mediante matrimonio más o menos forzoso o económicamente.

    Actualmente, al menos en España, existen múltiples medios para que una mujer que se queda embarazada pueda evitar el embarazo o abortar, con lo que ya no le veo el sentido a leyes que obliguen al padre a hacerse cargo del hijo, ya que si la mujer sigue adelante con el embarazo es porque quiere.

    Además una mujer en España puede abortar aunque el padre no quiera, ¿porqué si el padre no quiere tener un hijo debe hacerse cargo dependiendo o no de la voluntad de la madre?

    En mi opinión habría que actualizar las leyes.

    Comentario por argimiro boniguez — 29 septiembre 2022 @ 10:25 | Responder

    • Ciertamente, los anticonceptivos eficaces (porque existir, siempre existieron) dinamitaron siglos de normas sociales en torno al sexo, que de la noche a la mañana quedaron obsoletas.
      Sobre la paternidad, leí hace tiempo una propuesta bastante razonable, por la cual la mujer informa al varón (fehacientemente) de su estado cuando aún está en plazo para abortar. El varón entonces decide si reconocer al hijo (y por tanto sería hijo de ambos, con sus derechos de paternidad y responsabilidades asociadas) o no, en cuyo caso la mujer decide si seguir asumir en solitario la maternidad o abortar. Es decir, que cada parte decida si quiere asumir la paternidad durante el embarazo, dándole tiempo a la mujer a tomar una decisión.

      Comentario por Nadir — 29 septiembre 2022 @ 11:21 | Responder

      • Me parece muy razonable.

        Supongo que si la mujer no informase al varón es porque querría tomar la decisión ella misma y el varón no tendría ninguna obligación.

        Comentario por argimiro boniguez — 2 octubre 2022 @ 10:45 | Responder

        • Así lo entiendo yo también. No quiere compartir la paternidad con esa persona (pongamos una relación sexual esporádica). En ese caso, es su exclusiva decisión si seguir adelante o no.

          Comentario por Nadir — 2 octubre 2022 @ 12:12 | Responder

  2. Hay un libro
    que plantea estas cosas
    en plan de ciencia-ficción:
    «The Left Hand of Darkness»
    de Ursula K. Le Guin.

    >>>

    Comentario por Juan Manuel Grijalvo — 30 septiembre 2022 @ 15:40 | Responder

    • Leía este artículo…
      https://www.elconfidencial.com/espana/2022-10-02/auge-ninos-adolescentes-extrema-derecha-facha_3497915/
      Y tal y como yo lo entiendo, están provocando una reacción en los críos, mandándolos a la ultraderecha por pretender adoctrinarlos en la nueva religión postmoderna. En otras palabras, Vox se nutre del feminismo y demás payasadas identitarias, oponiendo otra identidad muy fuerte: la nación.
      Por ejemplo:
      «…el principal frente de batalla de los jóvenes que adoptan estas actitudes es la lucha antifeminista y anti-LGTBI. Ella misma vio cómo este año un grupo de estudiantes boicoteó en el centro en el que trabajaba la celebración del 8M, portando banderas de España y haciendo sonar el ‘Cara al sol’.»
      Es la misma mecánica que nos hacía de izquierdas cuando intentaban meternos el Catecismo, e identificábamos a la izquierda y extrema izquierda como opuesta a la doctrina oficial que pretendían imponernos.
      Como llevo advirtiendo desde hace tiempo:
      «Coincide en el diagnóstico que ha visto en los institutos en los que trabaja: «Lo guay ahora es ser facha». »
      Hay una inversión de los papeles: la izquierda es puritana y dogmática y la derecha, desinhibida y retadora. Pero aquí nadie hace autocrítica. En el artículo, que la solución pasa por darles dos tazas más de adoctrinamiento. Lo que diría cualquier curilla metido a profesor.

      Comentario por Nadir — 2 octubre 2022 @ 12:23 | Responder


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