La mirada del mendigo

5 marzo 2015

Lo que nos falta, lo que nos sobra

Filed under: economía — Mendigo @ 17:38

Esta entrada surge como continuación natural a la anterior, en la que toqué de pasada el tema del tamaño y la distribución sectorial de las empresas españolas.

Sobre el primer punto, el tamaño, propongo un gráfico que en mi opinión es concluyente al respecto:

productividad tamaño

Las grandes empresas son más productivas, lo cual es una ventaja competitiva determinante. Sin embargo, en España, existe una superabundancia de PyMEs respecto a los países de nuestro entorno (me refiero a Europa, no Marruecos).

Correlación no implica causalidad, pero parece que hay una clara relación entre prosperidad, pujanza económica, y tamaño de la empresa.

Cerrando el foco:

No es ninguna novedad: una gran empresa tiene unos privilegios de los que las PyMEs carecen, como la mayor capacidad para fijar precios; un mayor músculo financiero que le da mayor resiliencia a las crisis o, por ejemplo, le permite acceder a otros mercados; la capacidad de dedicar mayores recursos a investigación y a inversiones en capital fijo (es decir, a crearse un futuro, ganando en productividad y competitividad). Otra de las ventajas determinantes es el acceso a los mercados mayoristas de deuda, mientras que la PyME está atada al más costoso crédito bancario. Por todo ello, la empresa grande es generalmente más eficiente que la pequeña, sacándola del mercado, un mercado en el que cada vez quedan menos jugadores, cada vez más grandes (en la entrada pasada os ponía el ejemplo de la automoción).

brands

Podéis localizar en el gráfico “nuestra” SEAT. El pez grande se come al chico.

Por lo tanto, creo que no es arriesgado afirmar que uno de los grandes males que aquejan a la economía española es el reducido tamaño de sus empresas.

Ahora vamos a atacar el segundo punto. Hay pocas empresas grandes radicadas en España, y de las que hay ¿a qué se dedican? Pasamos al análisis sectorial comparativo de las grandes empresas españolas. Para ello compararé las empresas del IBEX con las del DAX y las mayores empresas cotizadas usamericanas (cruzo el Dow Jones con el Nasdaq, algunas cotizan en ambos). Para no hacer la lista interminable, en este último caso me quedo sólo con las empresas con una capitalización superior a los 50 G$.

Aquí las tres listas, con el sector al que pertenecen:

1

Un poco liado, es cierto. Como me figuro que no tendréis paciencia para ir empresa por empresa, procuraré ofreceros la comparación de forma más plástica. Por ejemplo, destaco de entre las listas las entidades bancarias:

2

Abundancia de bancos en España, copando además las primeras posiciones (más de la tercera parte del IBEX en capitalización). En Alemania y USA también hay bancos poderosos pero, además, hay otras empresas.

Una de las cosas que más me sorprendió cuando me empecé a interesar por la economía, fue constatar la falsedad de mis prejuicios sobre la economía gringa, copada y gobernada por la gran banca de inversión. Es cierto que tienen bancos muy poderosos que operan globalmente, pero poniéndolos en relación al tamaño total de su economía, vemos que están más proporcionados que a este lado del Atlántico. Efectivamente, la economía europea está mucho más bancarizada que la usamericana y, en especial, la economía española es un caso notable de excesivo peso de las actividades bancarias en el conjunto de la economía (sin llegar, claro está, a los casos extremos de Irlanda, Suiza, Luxemburgo u otros paraísos fiscales).

Definitivamente, USA es una enorme locomotora económica (como lo es Alemania, en otra escala) que no vive del cuento, sino que produce artículos y provee de servicios que se consumen en todos los rincones del mundo. Esto es lo que realmente hace grandes a una y otra.

+

Pero continuamos. Vamos a observar otra particularidad española, como la tortilla de patatas o la siesta. En celeste, las constructoras.

3

¡Vaya! Parece que el clima español es propicio para el crecimiento de las constructoras, que medran en un terreno abonado por sobres y regadas por ampliaciones de contrato. Es curioso, significativo, que en los índices alemán o gringo no aparezca ni una sola constructora entre las mayores empresas, y en España se cuelen siete. No es de extrañar, por otra parte, en el país de los aeropuertos sin aviones, los trenes de alta velocidad con parada en municipios de un millar de habitantes, los edificios “emblemáticos” a los cuales se les busca utilidad una vez construidos… La generosa presencia de constructoras en el Ibex es la prueba del algodón del estado de corrupción en que España está sumida.

+

Otra particularidad más, las empresas energéticas:

4

Cualquiera diría que comemos kW*h, bebemos crudo y alentamos metano en España, para semejante profusión de eléctricas, gasistas y petroleras entre las mayores empresas del país. El segmento de la energía es un oligopolio natural (especialmente el transporte y la distribución) y, de hecho, varias de ellas son los antiguos monopolios estatales privatizados. Sugiero una posible explicación a esta pujanza de las energéticas en España: que paguemos la energía eléctrica más cara de Europa salvo los sistemas insulares de Irlanda y Chipre. Y que tengamos el privilegio de tener los precios de los combustibles antes de impuestos más altos que en el resto de Europa.

Pero lo que son buenas condiciones para estas empresas, es un lazo que estrangula a otras empresas en forma de altos precios de la energía que lastran su competitividad.

+

Ahora vamos a hacer un compendio de todas aquellas empresas que se mueven en un medio en el cual la afinidad, el beneplácito del gobierno es un factor fundamental para el desarrollo del negocio. Es decir, aquellas empresas que operan en sectores con una competencia restringida (oligopolios), en sectores fuertemente regulados (energía, banca…), antiguas empresas estatales privatizadas cuando gozaban de posición monopolística, aquellas otras para las cuales el Estado es su mayor cliente (constructoras). Es decir, todas aquellas empresas que no se enfrentan a la competencia en mar abierto, sino que navegan al amparo de las tormentas valiéndose de su relación con el poder (al cual ora agasajan, ora domeñan, enlodando la democracia).

5

Un buen retrato de la burguesía española, que sólo se aviene a jugar con las cartas marcadas.

+

Hasta aquí lo que nos sobran. Ahora vamos con las carencias del tejido empresarial español. En azulón, empresas del IBEX 35 que se dedican a la producción, y que tienen que enfrentarse a la competencia sin el abrigo de las administraciones, y la comparación con sus pares alemanas y usamericanas.

6

Hemos actualizado la mal traída cita de Unamuno, y la hemos convertido en el ¡que produzcan ellos! La alta burguesía española le tiene tanta aversión a la competencia como a la innovación. Para qué arriesgarse en un mar plagado de incertidumbres como es el complejo piélago de la tecnología, cuando ordeñando la vaca española (y de las ex-colonias) se pueden obtener buenos rendimientos sin calentarse la cabeza.

Sobre va sobre viene, un exministro recolocado, una regulación benevolente y un par de recalificaciones oportunas: no hace falta más para ganar una bonita suma en esta monarquía bananera. Mientras tanto, el déficit comercial se hace crónico (ni incluso con una brutal contracción del consumo conseguimos anularlo, y ahora vuelve a crecer) porque tenemos que importar prácticamente todo lo que tenga un mínimo de tecnología, mientras que nuestro principal activo exportador son las naranjas y demás productos de huerta.

Cuando alguien abre un negocio, busca dar al cliente un producto o servicio en mejores condiciones que la competencia. El resumen de todo lo anterior es una conclusión devastadora: no tenemos nada que ofrecerle al mundo.

Dicho de otra forma: no producimos nada (temperemos la aseveración, no en cantidad suficiente para la envergadura y potencialidades del Estado español) que poder vender en los mercados internacionales, ni incluso que colocar en el mercado interno. Por producir, algo producimos, pero para patrones más allá de los Pirineos. El beneficio sigue por tanto el mismo camino, como un perrito corriendo tras su dueño.

Y tal es la razón última de que haya cinco millones de parados, y de que los jóvenes tengan que emigrar porque aquí no hay trabajo para ellos. Las empresas españolas no logran competir, ni incluso pagando salarios de miseria, y por lo tanto tienen que cerrar o ni siquiera llegan a abrir sus puertas. No hay actividad económica y crece el desempleo, la pobreza y la desesperación.

Me autocito de la entrada anterior: Necesitamos crear LGes, Ínteles, Hitachis, Microsofts, Xiaomis, BMWes… Y si el capital privado no puede (por estar inmobilizado en forma de barro cocido y apilado), no quiere (porque está en Luxemburgo obteniendo mejores rendimientos) o no sabe (hay que estudiar, y eso cansa al señorito y no está al alcance de todos los caletres), tendrá que ser el Estado quien inicie una ola de reindustrialización en España.

Lo que no es moralmente admisible es contemplar la situación de emergencia social en la que viven tantas familias, fracasos vitales como el universitario subempleado o emigrado o mujeres que, de nuevo, no tienen más horizonte vital que el de ama de casa, y ni se molestan en fichar en los inanes servicios públicos de empleo. Hay que poner este país a trabajar producir, a crear riqueza.

+

Como apéndice y curiosidad sobre el tamaño de las empresas, confecciono una única lista incluyendo las empresas alemanas y españolas junto con las usamericanas, aplicando el límite de 50 G$ de capitalización. En esta lista enmiendo mi error: me he dado cuenta que en S&P500 hay grandes empresas que no están en el Dow Jones ni en el Nasdaq (nadie es perfecto, creía que tomando estos dos índices me aseguraba de abarcar las mayores cotizadas). El resultado es aún más, mucho más abrumador de la potencia económica e industrial gringa.

7

No caigamos en el autoengaño y la mentira piadosa: el tamaño sí que importa. Vaya si importa.

1 marzo 2015

Distribución

Filed under: economía — Mendigo @ 13:38

Para hacer pan, hay que separar la paja del grano; de igual forma hay que conducirse cuando se siegan y mallan las ideas, hay que discriminar lo esencial de lo accesorio, atribuyendo a cada idea la importancia relativa que tiene.

Desgraciadamente, en la izquierda gafapasta, lo anecdótico es defendido con uñas y dientes, mientras que lo esencial es arrinconado en el desván junto con los trastos viejos.

En mi pensamiento político, sólo hay dos ideas fundamentales (mi pobre mollera no da para más), de las cuales derivan en cascada el resto como consecuencias de aquellas. No soy original, son las bases del anarquismo y del socialismo:
– La fuerza desequilibrada conduce al atropello; el poder absoluto es sinónimo de explotación absoluta. Reformulado: la impunidad conduce a la arbitrariedad y el abuso.
– La propiedad privada de los medios de producción ajenos es un robo. Reformulado: el trabajo asalariado para un capitalista privado es la forma moderna en que se manifiesta la esclavitud, explotación de la fuerza de trabajo humana.

¿Quién defiende hoy en día, más allá de enunciados teóricos, sino buscando formas de imponerlo en la práctica, el fin del dominio de unos hombres sobre otros? Porque el Estado no coacciona, las instituciones no ejercen coerción, son sólo ideas y las ideas nada pueden. Son personas las que se valen de las ideas de Estado, tribunales, religión para imponer su voluntad e intereses sobre otros congéneres.

¿Quién promueve hoy día, más allá de peroratas cuando llega el 1º de Mayo, que el trabajo sea el único valor, que nadie se enriquezca a costa del sudor ajeno? Quiero propuestas tangibles, realistas, factibles para actualizar los anteriores axiomas (en realidad no son axiomas, son susceptibles de demostración, el axioma que las resume podría ser: “la libertad es el valor supremo”).

Bueno, pues en ese sembrado me hallo, lanzando ideas al aire con esperanza ilusa que alguna caiga y pueda germinar. Y si no, estimular por simpatía que otros también esparzan grano, y que algún día podamos ver florecer el desierto.

Un inciso, después de esta soporífera introducción, para ir entrando en harina. Marx es demoledor, por mucho que he intentado leer El Capital, me acaba venciendo la pereza. Es un libro que resiste todas mis acometidas, como muy pocos, quizá el único (otros abandono su lectura pura y simplemente porque pierdo el interés en las primeras páginas). En el polo opuesto, otro patriarca, Bakunin. Su prosa es volcánica, hercúlea, nada que ver con la germánica disección de ideas del primero. Si en éste todo es razón, en el ruso su fuerza está en su poderosa intuición, en su genio apasionado, que embiste las ideas donde el otro las atomiza. La cuestión es que donde en Marx me cuesta avanzar, en Bakunin me cuesta detener la lectura. Desde muy joven he disfrutado leyendo a Bakunin; me recrea una sensación que podríamos definir como “hogareña”, de estar ideológicamente en casa, con pantuflas y frente a la lumbre. Aunque sea la primera vez que leo ese párrafo, pareciera describir algo que ya había yo rumiado para mis adentros.

En resumen, con sus exabruptos y humoradas, me siento muy identificado con ese estilo visceralmente polemista y turbulento. Y aquí el ejemplo, que luego veréis que sí que viene a cuento, tomado de una conferencia a un grupo de obreros suizos.

[…] los tenderos, raza eternamente malhechora y cobarde que engaña y envenena al pueblo al pormenor, vendiéndole sus mercancías adulteradas y que tiene toda la ignorancia del pueblo sin poseer un gran corazón; toda la vanidad de la aristocracia burguesa, sin tener los bolsillos llenos; cobarde en las revoluciones, se vuelve feroz en la reacción. Para ella, todas las ideas que hacen palpitar el corazón de las masas, los grandes principios, los grandes intereses de la humanidad, no existen. Ignora incluso el patriotismo, o no conoce de él sino la vanidad o las fanfarronadas. No hay ningún sentimiento que pueda arrancarla a las preocupaciones mercantiles, a las miserables inquietudes del día. Todo el mundo ha sabido, y los hombres de todos los partidos nos lo han confirmado, que durante el terrible asedio de París [N.d.M: se refiere a la guerra franco-prusiana de 1870-71], mientras el pueblo se batía y las clases ricas intrigaban y preparaban la traición que entregó París a los prusianos, mientras el proletariado generoso, las mujeres y los niños del pueblo estaban semihambrientos, los tenderos no tuvieron más que una sola preocupación, la de vender sus mercancías, sus artículos alimenticios, los objetos más necesarios a la subsistencia del pueblo, al más alto precio posible.

Los tenderos de todas las ciudades de Francia han hecho lo mismo. En las ciudades invadidas por los prusianos, les abrieron las puertas; paralizaron la defensa nacional y allí donde pudieron se opusieron a la sublevación y al armamento populares, que era lo único que podía salvar a Francia. Los tenderos en las ciudades, lo mismo que los campesinos en los campos, constituyen hoy el ejército de la reacción. Los campesinos podrán y deberán ser convertidos a la revolución, pero los tenderos nunca.

Para encontrar una muestra tan exquisita de incorrección política, habría que acudir a día de hoy a Albert Plá o a Evaristo.

¡No se puede generalizar! Lo que no se debe es totalizar, y de hecho yo he conocido algunas personas que dedicándose, de forma más o menos vocacional, al comercio minorista, latía en su pecho un corazón libre y generoso. Excepciones las hay siempre que el campo de estudio sea el ser humano. Ahora bien, la generalización es más que pertinente, y asombrosamente actual siglo y medio más tarde.

Es lo que tiene de bueno escribir un blog: como no tengo que recabar votos, me puedo permitir el enorme lujo de hablar libremente (no se ganan elecciones pisando callos). En cambio, los políticos de todos los colores se despiporran alabando las PyMEs. Argumento manido a diestra y siniestra: las PyMEs son las que crean empleo. Ya. Pero son las grandes empresas las que crean RIQUEZA, que es a la postre lo que todos queremos, porque el trabajo por el trabajo, siendo gratis, es maldición bíblica.

Yo creo que es un hecho aceptado, que la gran carencia de la economía española es una Samsung, una Siemens, una Renault, una Basf, un Google, una Sumitomo, una General Electric…gigantes industriales que por su tamaño pueden competir y prevalecer en su segmento. En españa hay grandes empresas, pero echando un vistazo al IBEX35 nos damos cuenta que son (salvo Zara, Técnicas Reunidas y alguna más) empresas que han medrado al socaire, protegidas bajo el paraguas, mamando de la teta de mamá-Estado. Y es que la burguesía española, tan señoritinga como ignorante, no es capaz de competir y ganar en mar abierto, sino que necesita de sectores regulados donde aprovecharse de su relación con el poder político. ¿Cuáles son pues los gigantes españoles? Bancos, constructoras y energéticas, ahí está todo el peso de la economía española: antiguos monopolios estatales privatizados, oligopolios como la energía o las telecos, todas ellas operando en sectores regulados.

Otra característica común de las grandes multinacionales españolas es que están atrozmente endeudadas, lo que las obliga a tirar de ingeniería financiera para sobrevivir, o plegar velas y renunciar a su conquista del mundo vía apalancamiento (Telefónica vendiendo sus divisiones inglesa, irlandesa, checa, la participación que tenía en una china…).

Este tipo de empresas no crea riqueza, vive de succionar riqueza como una sanguijuela de las sociedades donde parasitan (el caso más evidente es la banca). Con la complicidad del gobierno de turno, viven del expolio, Telefónica es grande porque hemos tenido desde hace años las telecomunicaciones más caras de Europa. Endesa o Iberdrola son grandes porque tenemos la electricidad más cara de Europa salvo sistemas insulares (Irlanda y Chipre). Las constructoras son grandes porque, sobre va sobre viene, tenemos una red de alta velocidad ferroviaria con más kilómetros (entre construida, en construcción y licitada) que el resto de Europa junta. La banca española se ha aprovechado de una legislación franquista que los sucesivos gobiernos no han tenido a bien modificar, y que carga todo el riesgo al deudor, respondiendo con su patrimonio presente y futuro. En este país, las constructoras gobiernan y la banca legisla. Y esto no es ninguna exageración. Los monitos del Congreso sólo son los plumillas que lo pasan a limpio.

Por lo tanto, creo que es una afirmación incontrovertible que la economía española es un microfundio, adolece de grandes conglomerados industriales con potencia tecnológica y financiera para competir, incluso en el mercado interno (¿cuál es la marca de vuestro coche? ¿y de vuestro móvil? ¿tenéis cámara fotográfica o de vídeo? ¿quién produce el disco duro de vuestro ordenador?). Y no, Talleres Manolo no es capaz de fabricar un coche (por poder, podría, pero estaría fuera de mercado porque las marcas colocan en el mercado un mejor producto más barato).

Un buen ejemplo de la importancia del tamaño es la industria de la automoción, en la cual cada vez quedan menos contendientes en pie. Descontando las nuevas marcas que están surgiendo en China, dos en USA, tres en Alemania, dos en Francia con una en la cuerda floja, una angloitalonederamericana, dos indias, una coreana y cuatro japos; tras años de quiebras y operaciones de M&A son las últimas que quedan en pie del centenar largo de productores que había en el s.XX. Hay alguna más, pero ocupándose de segmentos nicho, con una producción prácticamente despreciable (Lotus, Tesla…).

No es que deban desaparecer las PyMEs, su flexibilidad también puede ser una ventaja competitiva, pero la mayoría de estas PyMEs no llegan al mercado finalista, sino que son vasallos de otras grandes empresas (por poner un ejemplo cercano, si cerrasen la planta que la PSA tiene en Vigo, medio polígono industrial de Porriño se va a la mierda, pues son las PyMEs que surten de componentes a la Citroën). Si las PyMEs españolas no trabajan para las grandes empresas españoles, trabajaran para las grandes empresas extranjeras con plantas aquí. O, simplemente, cerrarán sus puertas, y ahí tenéis otra razón de los niveles africanos de desempleo en España.

Voy a poner otro ejemplo. Sabemos que la inversión en I+D en España, incluyendo empresas, universidades, organismos oficiales e incluso la militar, suma el 1,24% del PIB, uno de los más bajos de nuestro entorno. Esto supone 13,12 G€, esto es, 14,8 G$ dedicados a labrarnos nuestro futuro. Pues bien, el año pasado, sólo una compañía de un país demográficamente parejo al nuestro, sólo una empresa, tuvo unos gastos de R&D de 13,4 G$. Sólo una empresa, si bien la más grande de ese país. Y no es la que más gasta en investigación, porque el primer puesto es de una alemana: 17,4 G$. Una empresa invirtiendo más en investigación que todo un país junto ¿De quién COÑO creéis que será el futuro? ¿de Talleres Manolo? ¡Somos unos paletos!

Aquí os dejo la lista de las empresas que más han invertido en I+D los últimos años, a ver si encontráis por casualidad una española. El pelotazo, o quien a buen árbol se arrima, tal es el modelo de empresa española.

Necesitamos crear LGes, Ínteles, Hitachis, Microsofts, Xiaomis, BMWes…para no depender en todo, EN TODO, de lo que nos viene de fuera. Se habla de la dependencia energética española, pero ¿y la dependencia tecnológica? Y para estar a la altura de esas inversiones en investigación, se necesita tamaño. Antes mencionaba a Lotus, empresa que me encanta porque comparto el concepto de vehículo de Colin Chapman (ya lo dijo Doohan: no necesito más potencia, lo que necesito es que le quitéis kilos!!!!). Sin embargo, Lotus jamás podrá tener la I+D de Volkswagen. Efectivamente, los 17,4 G$ son inalcanzables para una compañía que sólo vende poco más del millar de coches al año (la alemana vende 10 millones, cuatro órdenes de magnitud por encima). En estas circunstancias, competir incluso en un segmento nicho y con el apoyo financiero de una multinacional malaya es imposible, y Lotus lleva años sumando pérdidas a las del año anterior, con lo que su futuro se antoja sombrío. Sin inversiones en I+D, sin inversiones en capital fijo, tu producto poco a poco se va quedando descolgado respecto de la competencia en el mercado, en atributos y precio. Menos ventas, menos músculo financiero para invertir, todos los recursos se destinan a tapar agujeros y sobrevivir como gato panzarriba, la empresa entra en un ciclo vicioso del cual es muy difícil salir.

¿Os suena la descripción? La situación de buena parte del tejido industrial hispano.

Por lo tanto, hay que crear grandes empresas (lo cual, por cierto, lleva tiempo, a veces décadas; no se crea un campeón mundial en un sector sólo con desearlo). No hay alternativa. Bueno, la hay: ser pobres. Pero parece que eso no nos gusta, ¿verdad? Lo de ser un país en vías de subdesarrollo suena gracioso, pero cuando hemos sufrido un par de achuchones al PIB nos hemos dado cuenta de que la experiencia no es nada divertida. Además, por lo general, quienes más sufren la escasez son como siempre los más débiles. Igual que en la sabana cuando hay muchos leones para un solo antílope, sólo los más fuertes logran meter la cabeza.

Ahora bien, la originalidad de mi idea: estos grandes conglomerados industriales pueden ser, habrán de ser ante la abulia e ineptitud de la burguesía española, de capital público/colectivo (parte de capital estatal, y parte en manos de los trabajadores, para grandes empresas una relación de 80/20 o quizá menos. En pequeñas empresas, es perfectamente factible que la propiedad sea del 100% de sus trabajadores, que es el modelo deseable, pero en empresas muy intensivas en capital es necesario el sostén financiero del Estado, que habrá de asegurarse un retorno de su inversión (como cualquier otro inversor, y si no lo exige, el proyecto habrá entrado en vía muerta y estará condenado a desaparecer). La cuestión es que el Estado, 1.-es el primero que debe cumplir con la legislación, también fiscal y laboral (que en España es de cumplimiento opcional) y 2.-no está limitado por la codicia cortoplacista de propietarios que saquean sus empresas, descapitalizándolas y empufándolas para poderse costear el Cayenne y el chalet en la zona de moda. Para el Estado, la reinversión de beneficios (pero deben existir!!!!) en la propia empresa es la opción empresarialmente saludable.

Por lo tanto, puedo renunciar a todo, excepto a mis principios, expuestos arriba. De hecho, estoy convencido que una empresa de capital colectivo puede ser más eficiente y competitiva que una empresa convencional, con la propiedad concentrada en manos que nunca han trabajado y una toma de decisiones vertical. Hay cooperativas que funcionan, normalmente sufren por su falta de tamaño. Hay empresas públicas que funcionan, aunque su modelo empresarial, autoritario, no es muy diferente al de las privadas. Pero eso de que las empresas públicas no funcionan…recordad que el mayor banco por activos del mundo es público, la mayor teleco por abonados es pública, el mayor operador de centrales nucleares es público, la mayor petrolera del mundo con harta diferencia es pública (bueno, en realidad es estatal, en un Estado que es un patrimonio familiar de corte feudal, pero esa es otra cuestión).

Y otro punto más. Como ya sabéis el IRPF se introdujo muerto el dictador, y el IVA se introdujo con motivo de nuestra incorporación a la CEE (antes existía un impuesto al lujo, que desincentivaba las importaciones). ¿De qué forma se sostenía el Estado, pues? En parte, por los beneficios obtenidos por las empresas públicas, que el P$O€ de Felipe desmanteló y Azanr acabó por rematar. Como véis, económicamente, Felipe fue más de derechas que ese ridículo genocida de voz de pito. Con un grupo de empresas públicas generando beneficios y pagando impuestos sin escamotear parte, podríamos reducir los impuestos más gravosos para el común de la ciudadanía (los indirectos, que atacan directamente al poder de compra de los ciudadanos, aunque veo buena idea recuperar el impuesto sobre el lujo). Eliminar los impuestos al consumo del resto de productos supondría aumentar el poder de compra, es decir, la riqueza de las personas un 21%. De un plumazo.

Y ahora, concreto mi idea. Para que veáis que toda la introducción del principio tenía un sentido, a pesar de la digresión que he tenido que dar para defender la necesidad del tamaño.

Todo partido político que pretenda tocar poder tiene que hacer guiños al pequeño comercio, por mucho que sepa que es mantener las esperanzas de un enfermo terminal, y de hecho acaben legislando en beneficio del gran capital, las grandes superficies. Proteger o subsidiar a un zombie es un despilfarro de recursos que deberían ser empleados en crearnos un futuro, no apuntalar un pasado que se desmorona.

Efectivamente, el sistema de distribución y el pequeño comercio “crean” puestos de trabajo, como aducen sus defensores. Y es cierto, por eso mismo son ineficientes: necesitan una enorme cantidad de mano de obra poco capacitada para dar un servicio: proveer al consumidor de los productos que necesite. ¿Qué tiene de bueno o provechoso tener a 100 empleados detrás del mostrador de 100 ultramarinos distintos, cuando 20 reponedores y 5 cajeros pueden dar servicio a la misma cantidad de clientes en un supermercado? ¿Nos hemos creído realmente que el trabajo es bueno, a Dios por el trabajo, arbeit macht frei? Si los medios de producción están en manos del pueblo, más eficiencia significa menos carga de horas de trabajo, que no se traduce en despidos y miseria como en los sistemas capitalistas, sino más horas de asueto y ocio (que, por cierto, tienen la paradógica propiedad de generar nuevos segmentos de empleo). Bajo el socialismo, la tecnología y la organización industrial cumplen entonces su función liberadora de la Humanidad, en vez de esclavizarla y alienarla.

El hombre necesita de la holganza para ser hombre, para dedicarse al estudio, al cultivo de relaciones humanas, a la participación en el gobierno de la Res-pública, que no sólo será su ayuntamiento sino también su empresa.

El pequeño comercio, por ineficiente, habrá de sucumbir (salvo en parcelas muy específicas) ante las grandes superficies y yo propongo, por una vez, por una maldita vez, en vez de amarrarnos al pasado, anticiparnos al futuro. Ahora quizá estéis pensando que sugiero la creación de una cadena pública de hipermercados para hacerle la competencia al Carrefú y al Mencabrona. ¡Pues no! Porque eso sería el presente, tratándose de introducir en un sector maduro que ya está viendo su ocaso.

Lo que yo propongo es llevar la racionalización y eficiencia socialista al campo de la distribución, replanteándolo todo desde un principio. No es necesario que las personas se desplacen (con consumo de energía y tiempo) a un centro comercial a hacer sus compras, en el cual hay que cuidarse de mantener los anaqueles siempre llenos y bien presentados. Hay quien pensó en otra forma de distribución más eficiente, con menores stocks, almacenes que aprovechan mejor el espacio, menor mano de obra, y que cumplen la función de la distribución (proveer de productos al consumidor) de forma más favorable para el cliente: ofreciéndole mayor variedad, mejores precios y menores molestias para satisfacer sus necesidades. Efectivamente, el cliente se ahorra el coste de la gasolina para ir al centro comercial, el tiempo invertido paseando por los pasillos con un carrito y cargar con las bolsas hasta casa: un furgoneta de reparto se lo entrega en la puerta de casa, sirviendo una sola para dar servicio a toda una manzana. El tiempo y dinero ahorrados por el consumidor los puede dedicar a cosas más provechosas que deambular por uno de los sitios más cutres creados por la civilización postmoderna: los malls.

Ahora ya sabéis por dónde van los tiros. ¿Os suena de algo el comercio electrónico? Un tal Jeff Bezos, Amazon, eBay, Alibaba…

Por ahí van los tiros. Ahora se trata de poner una hoja en blanco sobre el tablero de dibujo, CTRL+N, y diseñar una empresa pública/cooperativa de distribución, con un tamaño tal que sea capaz de tratar directamente con los productores, puenteando intermediaros redundantes y demás parásitos de la cadena, y con un catálogo tan amplio que dejaría en ridículo a Amazon (desde coches hasta sardinas, de ordenadores a pañales, e incluso podría pensarse en una filial de materiales y equipos industriales). La amplitud de catálogo se podría compaginar con una gestión racional de los recursos, que evite aberraciones económicas y energéticas que se dan hoy en día, como mandar agua embotellada de Andalucía a Galicia, para hacer el viaje de vuelta cargado el camión con aceite.

Como alguno se habrá percatado, el tener una distribuidora pública abre también la puerta a la gestión del sector primario español, agobiado por los márgenes de los intermediarios. La eficiencia es siempre la solución más satisfactoria para la mayoría: el campesino recibe más y el consumidor compra por menos, luego ambos aumentan su poder adquisitivo. Sólo se ven perjudicados los cuatro parásitos que no aportan valor y ahora se comen casi todos los márgenes.

No se trata de nacionalizar los Carrefú (solución miope muy del gusto de mucho revolucionario sin cultura, que acaba saliendo muy cara al Estado, vía indemnizaciones y litigios). Se trata de crear otro competidor mejor, que prevalezca. ¿Y qué va ir a lloriquear, por ejemplo, el presidente falangista de El Corte Inglés, cuando tenga que cerrar su fábricas de caspa? Tu modelo de negocio es ineficiente y caduco, no has sabido competir, has comido pérdidas hasta que has cerrado. A protestar, al maestro armero. Y que vayan pidiendo vez Juan Roig, Dieter Schwarz o los mismísimos Jeff Bezos o Jack Ma (con los que inevitablemente habría que competir, y a los que habría que derrotar, también en el damero mundial).

Puestos a soñar, soñemos a lo grande, no como paletos.

26 febrero 2015

XJR

Filed under: automoción — Mendigo @ 22:57

Buenísimo. Impagable. Llevo rato partiéndome el culo.

+

Por cierto, no sabía que Varoufakis (Γιάνης Βαρουφάκης, qué elegante es el alfabeto) es motero. Es curioso, Iglesias y Monedero también lo son, pero de rueda chica (scooters, el yerraco 883 de Fort Apache es sólo de promoción). Marineros de agua dulce :P

Comentario intrascendente, pero me ha hecho ilusión, tras estar horas limpiando y puliendo los pistones de las pinzas, ver a Yanis subido en una XJR 1300 del 98.

+

No es mi estilo, pero no deja de tener estilo este paquebote de aire ochentero. Aunque ya puestos, la prefiero con los colores de guerra tradicionales de Yamaha.

+

Por si hay algún motero nostálgico entre la concurrencia:

+

Entrada de relax y buen rollito, un respiro, y seguimos dando caña.

El Peak Oil es un hecho

Filed under: energía — Mendigo @ 0:39

Definición de Peak Oil: Peak oil, an event based on M. King Hubbert’s theory, is the point in time when the maximum rate of extraction of petroleum is reached, after which the rate of production is expected to enter terminal decline.

+

World Crude Oil Consumption by Year (datos de la EIA)

year – consumption (10³ bbl/day)
1980 – 59,928.84
1981 – 58,013.31
1982 – 56,722.96
1983 – 56,002.25
1984 – 57,064.08
1985 – 57,382.49
1986 – 58,996.11
1987 – 60,385.75
1988 – 62,269.80
1989 – 63,497.39
1990 – 63,875.12
1991 – 66,970.88
1992 – 67,136.27
1993 – 67,587.54
1994 – 68,927.09
1995 – 70,256.20
1996 – 71,878.41
1997 – 73,591.53
1998 – 74,266.63
1999 – 75,967.47
2000 – 76,959.10
2001 – 77,756.45
2002 – 78,526.76
2003 – 80,173.85
2004 – 83,176.98
2005 – 84,668.04
2006 – 85,586.39
2007 – 86,700.09
2008 – 86,027.86
2009 – 84,953.36
2010 – 87,839.10
2011 – 88,657.70
2012 – 89,668.91
2013 – 90,354.27
2014 – 92,400 (Est)
2015 – 93,500 (Est)

Graficado: World Energy Consumption

+

Comentario magufo del mes: “El peak oil es un hecho en la mayor parte de productores y a nivel global. Es un hecho como la luz, la gravedad, o las tortillas de patatas.”

+

Al menos uno de esos tres términos del silogismo es falso.

Si se alcanza máximo absoluto (no local, en la escala tiempo) Peak Oil (por definición)

Si A ←→ B
No A → No B

– O la definición está errada, y no puede estarlo porque es una definición.

– O la verificación de la condición está errada (los datos de producción y consumo global, sean los de la EIA, de la IEA, que en el último WEO pronostica una producción global de 104 bbl/d para 2040, o el Stadistical Review de BP, todos ellos coincidentes en la tendencia creciente en la producción de crudo).

– O la conclusión está errada (¿Cómo vamos a haber traspasado el Peak Oil si cada vez producimos más?).

Ahora bien, si la discusión comienza en la forma: la existencia de Dios es un hecho indiscutible. Es un hecho como la luz, la gravedad, o las tortillas de patatas. Y a partir de este hecho irrefutable (y, por lo tanto, que no es necesario probar) desarrollo toda mi doctrina. Vale. Pero a partir de aquí no es ciencia sino teología. Es decir, superstición, charlatanería, magufada aderezada de palabrería pseudocientífica.

La ciencia plantea una hipótesis. Y cuando la realidad, soberana, la refuta (la producción sigue, año tras año, aumentando) hay dos caminos: el científico es dar media vuelta y recapacitar sobre los errores cometidos al establecer la hipótesis. El religioso es obstinarse, aferrarse en la fe, impermeable a la evidencia, y perseverar en el error, declarándole la guerra a la realidad (en cualquier momento pasado, la producción de crudo fue menor que la actual). Cada cual es libre de creer en lo que quiera, pero ese discurso está fuera del consenso científico. Tiene el valor de la homeopatía, la telequinesia, el chamanismo o cualquier otra magufada de moda, sección milenarismos apocalípticos.

Nota histórica: Hubbert pronosticó en los ’70 que la producción mundial de crudo alcanzaría su máximo absoluto en 1995. Afortunadamente para él, murió en 1989, así que se ahorró el trabajo de buscar una excusa, trabajo que les quedó a sus acólitos. En 1995, el consumo (es más fácil de medir que la producción, en escalas amplias de tiempo, como es obvio, ambos se igualan) de crudo era de 70,2 millones de barriles al día. En 2015, la EIA estima que llegaremos a los 93,5 millones.

Pero quien no se consuela es porque no quiere. Si Hubbert falla, siempre nos quedará…

Fenómenos paranormales – Las inquietantes profecías de Nostradamus para 2015: Derrumbe de la economía y devastador terremoto
Muchos de los pronósticos del famoso vidente francés ya se hicieron realidad. Conozca lo que anunció para el 2015.

+

NdM: en lo venidero, exijo que los comentarios tengan un mínimo de rigor y nivel académico. No he borrado nunca un comentario ni lo haré, pero pienso hacer caso omiso de los que no alcancen un nivel mínimo exigido. Mi tiempo es precioso y es lamentable y vergonzoso que tenga que hacer entradas como ésta explicando el A-B-C de la política energética, en vez de progresar en temas de más enjundia.

20 febrero 2015

桃花源記

Filed under: cousas — Mendigo @ 1:58

Últimamente me estoy interesando cada vez más por China. Es un coloso cultural y, cada vez más, económico, del cual deberíamos estar tomando nota. No se llega a segunda potencia mundial con el arquetipo de chino esclavizado que trabaja de sol a sol por una escudilla de arroz. Están haciendo cosas muy interesantes. Su progreso económico les permite poner en valor un acervo cultural descomunal, y ahí tienen todas las de ganar frente a la gran superpotencia.

Quería mostraros esta preciosidad, sobre un poema de principios del siglo V:

Es interesante esta época en que nos ha tocado vivir, con un equilibrio cada vez más multipolar. Aprovechémosla para recrearnos en la diversidad humana y beber aquí y allá en todas sus fuentes…que al final confluyen a un mismo río pues ¿quién no sueña con encontrar algún día, antes de que nos alcance la muerte, ese rincón ignoto de la eterna primavera?

+

El corto lo saqué de este interesante blog de un navarro expatriado en la China profunda. Muy recomendable para exorcizar prejuicios.

Para los que os supo a poco, os dejo otro corto de animación.

Es un humor entrañablemente grosero propio de una sociedad agrícola como, por ejemplo, la nuestra (de la que huimos como alma que lleva el diablo, por cierto). Podría perfectamente llevar el título de Memorias dun neno labrego si no estuviera ya tomado. Otro exquisito ejemplo de unidad en la diversidad.

Página siguiente »

El tema Rubric. Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 249 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: