La mirada del mendigo

26 octubre 2016

Grande, Davila

Filed under: cousas — Mendigo @ 9:52

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

24 octubre 2016

Mujeres al poder

Filed under: cousas — Mendigo @ 23:51

Al final del último documental (hasta que saque el de Trump) de Michael Moore, el director hace una reflexión de género: buena parte de los males que aquejan a este mundo tienen origen en que las élites gobernantes están compuestas por abrumadora mayoría por hombres, que reproducen en el gobierno de las sociedades su instinto agresivo y su afán de dominación. Por el contrario, las mujeres poseen el instinto de cuidado y protección de la prole, y por ello debieran ser mujeres, de naturaleza menos agresiva y más proclive al diálogo y al acuerdo, las que llevasen la tutela de nuestras sociedades, proyectando sobre esa prole ampliada su rol de cuidado de la familia.

Esta idea, formulada de muy distintas maneras, tiene un enorme predicamento en amplios sectores progresistas.

Y la verdad es que la música suena bastante bien. El único defecto que tiene es que es una chorrada.

Adelante con la batería de contraejemplos:

+

+

+

+

+

Y el último fichaje del PP, Gusana Díaz, Su Trepísima Majestad, aquí preparando con la elegancia y delicadeza que la caracterizan su fina estrategia política.

+

Ya está bien de cachondeo, sólo quería dejar en evidencia lo ridículo de la proposición. Buena parte de los personajes políticos más tóxicos de los últimos tiempos son mujeres. Lo cual demuestra, a quien hiciera falta, que las mujeres pueden ser tan infames como cualquier hombre.

Y es que volvemos a lo de siempre. Durante siglos se ha reproducido la íntima relación que tiene la naturaleza femenina con el diablo, razón por la cual hay que atarlas en corto para que no reproduzcan esa tendencia natural a la malicia y el libertinaje. Cambian los tiempos, y ahora es el hombre el recipiente de todos los vicios y defectos, por cuyo pecado original sufre la mujer.

Lo contrario de ser tuerto de un ojo, no es ser tuerto del otro. Tanto una como otra explicación no son más que garruladas sexistas, que adscriben a uno y otro sexo patrones de conducta concretos (la mujer es tierna y el hombre violento, el hombre es valiente y la mujer es cobarde, la rudeza masculina y la sensibilidad femenina… y un sinfín de mamarrachadas sin ningún soporte científico).

Veamos, de toda esa palabrería la mayoría son simplemente rasgos autoinducidos. Si una sociedad espera que las mujeres sean sumisas, y educa de forma diferenciada a las niñas para que reproduzcan esa conducta esperada, obtendremos el resultado de proyectar en su educación nuestros prejuicios. Y el resultado será mostrado como prueba irrefutable de la validez de la premisa: que es propio de la condición femenina la sumisión o cualquier otra mamarrachada.

Sí que es cierto que existen ciertas diferencias somáticas entre sexos que tienen una cierta incidencia en la conducta, pero no de un modo determinista sino como una variable más que junto con el entorno condiciona nuestro comportamiento. Estas tendencias sólo son evidentes tras un estudio estadístico aislando otras variables (una educación igualitaria), como por ejemplo la tendencia diferencial masculina a una mayor tolerancia al riesgo, explicada por diferencias hormonales. Esta puede ser la conclusión de un estudio serio, pero luego lo coge el periodista o tertuliano de turno y concluye que los hombres (así, en general, como categoría) son más audaces que las mujeres.

No hay nada peor que un informe científico en manos de un tonto.

Asociar conductas y mucho menos valores morales por accidentes fisiológicos como el sexo o la proporción de melanina en la piel es sexismo y racismo. Lo contrario de sostener que los negros son todos aviesos, no es decir que los negros son todos buenos. De hecho, me parece menos insultante la primera, pues al menos reconoce su capacidad para ser malos, la segunda es de una condescendencia infecta con evidentes matices supremacistas. No, lo intelectualmente riguroso es decir “sus características raciales, o lo que tiene entre las piernas, son indiferentes para caracterizarla moralmente: conozcamos a la persona”.

El racismo no es sólo asociar cualidades negativas a unos ciertos rasgos físicos, también es racismo estupideces laudatorias del tipo: es negro, así que se le debe dar bien la música o el deporte; o tiene rasgos asiáticos, así que debe ser bueno en matemáticas. Chorradas. Es mujer, así que debe ser sensible y empática. Por los cojones. ¿Podemos dejar de mirar a la bragueta para referirnos a una persona? Es increíble cómo todos los imbéciles, de izquierdas y de derechas, caen en el determinismo sexual. Asocian valores (si bien distintos, aunque a la postre no tanto, más bien son las consecuencias en lo que difieren) por el mero hecho de haber nacido con unos rasgos sexuales o raciales u otros.

Y con los pueblos/razas, lo mismo. El fascistoide tiene en su debilidad mental una manía paranoide de que todos los pueblos del mundo confabulan para aniquilar la raza hispánica, y sea por envidia o por desprecio, cubre a los pueblos más ricos y los más pobres de todo tipo de clichés y prejuicios. Los extranjeros vienen a robar y a violar nuestras mujeres, etc.

Y luego viene el progre, no menos imbécil que el anterior. Se coge su vuelo a cualquier destino alternativo, y vuelve contando las maravillas de las sociedades tradicionales, tan buenos, tan campechanos, tan sanotes… no como nosotros, la maligna raza blanca. Cuando escucho esos relatos de viajes abrazando con entusiasmo el mito del buen salvaje me digo: “sí, son tan buenos que mutilan el sexo de sus mujeres, dedican la mayor parte del presupuesto a militaradas y son líderes en la aplicación de la pena de muerte.”

Viene a ser el mismo sesgo perceptivo que los paletos de ciudad sufren cuando se encuentran con sus congéneres de pueblo, y que tan magistralmente lo representó ese mítico anuncio:

¡Ay! La vida en la aldea, que maravilla. Todo el mundo se conoce, se saluda y se ayuda, no como la deshumanizada vida de la gran ciudad. ¡Quién pudiera!

Esto ocurrió aquí al lado:
Culpable de asesinar a su vecino con vino envenenado

Todos ellos son ejemplos de prejuicios, atajos mentales para ahorrarnos el esfuerzo de pensar, de conocer a cada persona antes de adscribirla a ninguna categoría. Si hablamos de gestión política, de talento musical o de competencia matemática, el sexo, la color de la piel o de los ojos, o que nuestro DNI sea par o impar son variables NO RELEVANTES.

Cooooño ya, tanta tontería.

+

Para despedirme, os dejo con otra instantánea de Gusanita preparando su magistral argumentación que exponer en el Congreso Federal del P$O€.

(lo cierto es que estos días, cuando de tanto en cuanto tenía oportunidad de conectarme en algún punto de FreeWifi y veía las noticias, flipaba).

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

20 mayo 2016

OruxMaps

Filed under: cousas — Mendigo @ 23:04

No, a pesar de la coincidencia homófona, no nos vamos al valle del Nilo. Es una entradita rápida para comentaros un descubrimiento, que os puede ser útil para aquellos de vosotros que os gusta salir de las vías alquitranadas y adentraros en la Naturaleza. Se trata de un navegador para instalar en dispositivos Android que cuenten con receptor de geolocalización por satélite (GPS, Glonass o Beidou, en los dispositivos actuales).

El que aquí suscribe siempre había salido con mapa y brújula, y tengo una buena colección de los 25k del IGN y los 50k del SGE. Probé el OziExplorer para Windows CE, pero nunca me acabó de convencer. Por curiosidad, instalé el OruxMaps en el móvil de mi compañera (el mío aún tiene teclas) y me he quedado muy gratamente sorprendido al ver el resultado de un trabajo bien hecho. Especialmente teniendo en cuenta que es un programa que se ofrece de forma gratuita (y el autor se compromete a que así siga siendo), sólo con el patrocinio de las donaciones voluntarias.

Evidentemente, si el autor (creo que es mallorquín) no se lleva nada por el programa, os imagináis que yo menos. Si entro para darle bombo aquí es porque realmente me ha gustado, y quiero hacerle el favor al programador de publicitar su obra y a vosotros de dároslo a conocer. Yo he estado unos días en la montaña y lo he encontrado realmente útil, una forma de llevar el mapa a mano. Es un programa tremendamente configurable para adaptarse a la actividad que desarrollemos, desde senderismo a vuelo de ultraligeros. Superior en mi opinión al Ozi y al nivel del CompeGPS (actual TwoNav), que es la referencia internacional para dispositivos móviles. Trabaja con mapas tanto vectoriales como raster en los formatos más comunes (rmap, IMP, mbtiles…) que podéis descargaros a demanda (comiendo datos, y en la montaña es muy probable que no tengáis cobertura) o meterlos en la memoria del teléfono antes de salir de pateada. Acepta archivos de elevación (DEM) y los archivos de rutas e hitos más comunes (KML, KMZ y GPX) que podemos bajarnos de sitios como el WikiLoc (como veis, el potente y generoso idioma castellano me permite expresar cualquier concepto con precisión sin el uso de barbarismos). Y… bueno, mejor os paso unos cuantos enlaces y, si os interesa, podéis investigar y probarlo por vosotros mismos.

Para descargarlo:
Página principal
Descarga en GooglePlay

Es un programa con una enormidad de funciones y configuraciones, así que para extraerle todo su jugo, es muy conveniente leerse el…
Manual de uso
Para ulteriores dudas, también es muy recomendable la consulta del:
Foro oficial
Foro alternativo

Pero qué hostias, igual que un motor necesita gasolina, este programa no sirve para nada sin unos buenos mapas. Podemos georreferenciar el escaneo de algún mapa que tengamos, pero realmente no tiene mucho sentido teniendo el trabajo ya hecho, con los mapas más actuales del IGN:
Mapas de la Península Ibérica

Pero vamos, que hay en la red una enormidad de recursos cartográficos aprovechables por el Orux. Os paso algunas de mis páginas favoritas tanto para la descarga en diferido como la consulta en tiempo real:
El rincón del mapa
Cartography Club
Open Street Map
IberPix
GeoPortail
El toledano errante

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

3 abril 2016

Hoy he visto un hombre

Filed under: cousas — Mendigo @ 1:47

Esperando en la acera.

Hay fútbol en la cafetería de enfrente. Unos gritos me sacan de mi ensimismamiento. ¡É un roubo! ¡Fillo de puta! ¡É un roubo! Tardo un momento en comprender que el joven de la camiseta ajustada y gesto desencajado no se refiere a nada personal, sino al árbitro de un encuentro que se juega a cientos de kilómetros de distancia. Después del alarde público de fervor sectario, vuelve a entrar en el templo. El curso de mis pensamientos se entrelaza con que, a fin de cuentas, tampoco estaría tan mal aplicar un programa eugenético entre ciertos elementos subhumanos.

Acaba el encuentro y sale el mandril ululador con otros dos garrulines, se sube al X3 que había en doble fila, no se querrían perder el encuentro, y arrancan con nula consideración a la capacidad de la bomba de aceite de impulsar un aceite aún demasiado viscoso.

Entre el tumulto de gente entrando y saliendo del bar, veo a un viejo que sale con una bolsa roja. Conozco a este anciano; es un portugués que sobrevive vendiendo calcetines por los bares. Aún en esa condición, sometido por la decrepitud y la mendicidad, pese al gesto de cansancio y una tristeza como un pozo seco, conserva un halo de severa dignidad. En sus buenos tiempos, debió ser un mozo realmente alto y bien plantado, mas ahora es evidente que le duelen los huesos al caminar. La sobria vestimenta de los hombres de antaño, la gorra, la chaqueta de paño basto, la barba cana; va dejando su rastro solemne al cruzar la calle. En ese tiempo, otros colores y texturas pasan, pero sin marcar mi recuerdo; son banales.

El viejo dobla la esquina, y mi alma se arrastra tras el pesado avance de sus zapatones negros.

Cuando estos viejos mueran, los de la vereda, el morral y el silencio del aprisco, y sólo quede gente educada por la televisión para vivir en un fútil mundo de poliestireno. ¿Cómo será ese mundo, sin hombres?

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

1. Me cago en Dios
2. Me cago en Dios, en la hostia puta, en el Estado y todas sus putas leyes, normas y reglamentos, organismo y estamentos, me cago hasta que la mierda derrame por todo su perfectamente jerarquizada pirámide social.
3. Sé que es perfectamente factible, incluso trivial, dar una atención mínima para que nadie tuviera que humillarse en esta España de mierda para poder sobrevivir.
4. La miseria hiere a quien la sufre, pero me ultraja a mí, que no hago nada por remediarla. No es caridad sino justicia, devolverle lo que le corresponde como ciudadano.
5. Me cago en Dios y en la puta Virgen. Me cago en España, en Portugal y Andorra, en las putas payasadas constitucionales y en lo más sagrado de esta jodida tramoya.

El viejo se fue con su bolsa de calcetines. A mí me dejó doblado bajo un fardo insoportable de vergüenza.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

6 marzo 2016

Soy racista

Filed under: cousas — Mendigo @ 14:00

Soy racista de pontemierdeses.

En efecto, estoy convencido de que los pontemierdeses son una subespecie inferior del género humano. Lo que ya dudo es si los PTV (Pontevedreses de Toda la Vida) presentan esta tara por causas genéticas (grupo cerrado que procrean entre ellos) o, más probablemente, adquiridas en el claustrofóbico entorno social en el que son educados. El provincianismo de esta villa les conduce a sentirse permanentemente acomplejados y esto conduce a que estos especímenes renieguen vehementemente y con virulencia de la cultura gallega, pero sin conseguir embeberse de otra. Taimados y cobardones, castellanos, desde luego, no son. Son… españoles, que es como no decir nada.

¿A cuento de qué viene todo esto? Por casualidad, me he topado con este vídeo:

Una chavalita gringa de origen jamaicano que viene a conocer España y a trabajar como niñera para una familia en… SanJenJo (como a ella misma le enseñaron a pronunciar). Es genial el vídeo porque ves cómo a la pobre le aplicaron el tratamiento completo que estos aldeanos aculturizados vestidos en Zara someten a los de fuera de su grupo: desprecio y aislamiento. Para los que no lo sepáis, Sanxenxo es el lugar de solaz de los pontemierdeses, a los cuales se unen en verano una horda de fascistillas mesetarios, el modelo que los burguesitos de aquí se mueren por imitar.

Ella cree que las actitudes de desprecio son debidas a ser negra, pero está equivocada. He conocido a unos fineses (imaginad su piel) que recibieron incluso peor trato. El color oscuro de la piel es sólo una de las mil razones que aprovecharán para canalizar su desprecio al diferente. La vida de estos subhumanos está limitada a su limitado círculo o tribu, produciéndoles animadversión y pavor todo lo que venga del exterior (geográfica o intelectualmente). Es más, el tipo humano que más desprecian es el de… gallego. La aversión a la gente de las aldeas es un veneno que los niños pontemierdeses chupan de la teta de sus madres. Ese desprecio ha sido proyectado, en tiempos modernos, sobre los inmigrantes (los africanos de los que habla en el vídeo la chica), pero es anterior a su llegada: ven a los que no son de su clase como pedazos de carne a su servicio, con una altanería que contrasta con el servilismo con que se conducen ante quien les precede en su escala. Han interiorizado la jerarquía social como un animal lo haría con la pirámide alimentaria.

El horizonte vital de esta excrecencia humana es medrar en la escala social, o al menos aparentarlo (visten como maniquíes, pero son unos muertos de hambre, aquí no hay pasta) y la relación humana se basa en la constatación de esa posición social. El objetivo de una conversación o cualquier otra interacción humana no es establecer una comunicación entre personas, sino el remarcar la jerarquía igual que lo harían otras especies animales entrechocando sus cuernos. Aquí lo hacen dejando claro cuánto les costó tal cosa o tal otra, o si su padre tuvo tal cargo y su tío abuelo tal puesto. Como Sasha define muy bien (es lista la cabrona, en tan poco tiempo y captó perfectamente la esencia pontemierdesa), procuran rebajar al interlocutor para poderse sentir ellos más importantes. No existen aquí las relaciones horizontales, todo es una continua lucha por trepar en la escalera social, que aunque invisible es para ellos más evidente que las piedras de la escalinata de San Francisco. Les son ajenas a estos palurdos costumbres civilizadas como la cortesía o la hospitalidad.

Y es curioso, porque sólo alejándote unos kilómetros de Pontemierda el tipo humano cambia totalmente. La gente de las villas y aldeas del contorno (Bueu, Xeve, Campolameiro…) son… gallegos. Trabajadores. Cada uno con sus miserias y sus grandezas, pero que viven su cultura con normalidad y están libres de esa dictadura de la jerarquía, con los que puedes hablar normalmente (además, en un gallego de costa precioso) sin que notes que cada frase va con segundas para zaherirte o minar tu posición. Incluso en la misma villa, la mayoría de la gente viene de las aldeas y son gente normal, afable, que va a lo suyo, que no tienen ese ánimo de humillar (lo que le hicieron a esta chica, cuando cuenta que una mujer la miró de arriba abajo, y de abajo arriba, muy típico… no tanto por su piel morena sino precisamente por ser tan guapetona, lo que debió excitar la rivalidad de la pija cazurra).

Es muy triste que una chica que va contando sus experiencias viajando por el mundo, haya disfrutado su estancia en Francia, Escocia, Austria, destaque la amabilidad de la gente en Camboya, se deshaga en elogios de sus anfitriones italianos (ved el vídeo y comparad que trato tan distinto) y esté enamorada de la cortesía y amabilidad de los coreanos, donde ha residido un tiempo. Y su imagen de Galicia haya tenido que ser ensuciada al toparse con el provincianismo clasista, retrógrado y cateto de una familia de fascistillas pontemierdeses (los racistas son, curiosa y paradógicamente, seres humanos inferiores).

Muchas veces se asocia el término paleto a personas del rural, y esto hoy en día es profundamente incorrecto. Yo mismo, cuando estoy en el pueblo, es fácil verme con una azada o unas tijeras de poda. Palurdo o paleto es lo contrario a cosmopolita, es decir, aquella persona de mentalidad cerrada que es refractaria a las ideas venidas de fuera de su círculo. Antaño se identificaba por la carencia educativa que existía en el rural, pero ahora es sólo cuestión de capacidad y mentalidad. Como suelo recordar, en Madrid no sólo hay más paletos en cantidad que en cualquier otro punto de España, sino también en densidad (y los paletos de ciudad son los peores, porque su ignorancia es engreída).

Pues bien, en un mundo cada vez más interconectado y mestizo, donde los intercambios de información y de personas son constantes, las sociedades cerradas del tipo del provincianismo burgués que esta rapaza se encontró en Pontemierda son un obstáculo para el progreso, no sólo económico sino social y cultural. El empobrecimiento intelectual que conlleva la burbuja elitista que crean, tan satisfecha de sí misma, conduce a la decadencia y, con el paso de los años, a la irrelevancia y la miseria.

De los que no conozcáis Pontemierda, alguno os estaréis preguntando cómo luce uno de estos PTV que califico de subhumanos, con el cerebro encasquillado en una mentalidad más propia del s.XIX que del s.XXI. Aquí tenéis una buena muestra, un caso arquetípico de Pontevedrés de Toda la Vida:

Y no, lo habéis reconocido pero lo habéis pronunciado mentalmente mal. Su apellido se puede escribir Rajoy (conservando la ortografía medieval) o Raxoi (en gallego normativo) pero sólo tiene una pronunciación correcta: /ɾaʃoi/, con el fonema /ʃ/ que podemos encontrar en bush, cash, share… o en chat, château, cacher… La xe gallega que no existe en castellano, así como la jota no existe en gallego (ni la grafía, ni su sonido). Porque, por mucho que le pese al Estafermo, que como buen pontemierdés está intelectualmente incapacitado para hablar la lengua propia de su tierra… Raxoi es un apellido (y topónimo) gallego.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

Página siguiente »

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: