La mirada del mendigo

2 junio 2017

9001, e ISO que é?

Filed under: cousas — Mendigo @ 16:35

Non teño tempo para máis, pero quería contarvos un chiste que se me veu a cabeza. Xa é moi vello, sobre todo no eido da empresa, e coido que moitos xa o saberedes. Cóntovolo en galego, porque é ben sabido que os chistes en galego teñen moita máis gracia.

Este é un pastor que está co seu magote, e nesto que chega un fulano moi traxeado. Saúdanse e comezan a falar:
– Tienes usted unas bonitas ovejas.
– Pois si, si que é certo.
– Sin embargo, veo que está usted ya recogiéndolas. Si me permite, le aconsejaría que las dejara pastando 13 minutos más, pues en esta fecha la temperatura media y el punto de rocío son los adecuados para blablablablabla…
– Ajam.
– Además, veo que ya las ha trasquilado. Sin embargo, aún le han quedado a alguna mechones, lo cual reduce la rentabilidad de la explotación y blablabla…
– Pois non me tiña decatado, a verdade.
– Pues sí, señor. Hay que estar en todos los detalles. Como por ejemplo esta hierba, que no es de la calidad adecuada para blablablablabla…

E así segue a conversa, máis ben monólogo, até que o home propoñe:
– ¿Sabe usted? Le propongo un juego, si yo soy capaz de contar el número de ovejas que tiene en menos de treinta segundos, me regala una de ellas.
– Ben, como queira, pero mire vostede que aínda lle son ovellas.

O fulano saca do seu maletín y portátil, saca unha foto do magote e cun programa de recoñecemento nun instante ten a resposta:
– Usted tiene 376 ovejas, de las cuales xxx son de tal clase y blablabla…

O paisano, sorprendido.
– Moi ben, moi ben. Pois un trato é un trato, pode escoller vostede a ovella que queira.

O home escolma durante un momento e colle a que máis lle gusta. Xa a ten collida e disponse a marchar cando o pastor lle di:
– Se me permite, señor. Sería xusto que me permitise ter a oportunidade de recuperar a miña ovella. Propóñolle outro trato, se eu adeviño cal é o seu traballo, devólveme a ovella. Se non, pode marchar con ela.
– Me parece muy justo, pero ya le prevengo que es un trabajo muy específico, que no creo que usted sea capaz de adivinar.
– Moi ben. Pois eu penso que vostede adícase a auditoría de calidade.

O home fica cos ollos fora das cuncas e a boca aberta de par en par. Cando se recupera da sorpresa, pregúntalle:
– Ahora soy yo el impresionado. Muy bien, es correcto, es exactamente a lo que me dedico. Pero, permítame ¿cómo ha logrado adivinarlo?
– Non era tan difícil, oh! Xa me decatara que é vostede unha persoa con estudos, leída, que sabe do que fala…
– Pues sí -comenta o aludido, todo fachendoso – lo cierto es que tengo una diplomatura en nosequé, y luego hice un master en nesecuantos y…
– Si, si, ben se ve, ben se ve que collece o sector. Pero o detalle que xa me confirmou que vostede era auditor é que de case catrocentas ovellas, foi vostede a escoller o can. Así que, se non lle importa, devólvamo porque o preciso para seguir coidando do magote e, despois de tantos anos, xa lle collín afecto, sabe?. E ale, a rañala!

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Adicado con cariño ós consultores e auditories de calidad e parvadas desas, xente que chega e se atreve a abrir a bocaza sen ter nin puta idea do negocio.

Só hai unha cousa peor cos paletos de aldea: os paletos de cidade. Os primeiros me desesperan, os últimos é para zorregarlles nas costas núas cun bimbio na praza pública. Tan iñorantes como os primeiros, aínda se dan aires.

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28 abril 2017

SocialWee

Filed under: cousas — Mendigo @ 20:07

Mendiguiño sección servicio público.

Me avisa un amigo (al que algunos también conocéis, y hasta aquí puedo leer) que ya está activo su último proyecto (me emociona ver gente tan lanzada y capaz, con lo parado que soy yo). Se trata de una aplicación (app) para smartphones, que permite crear un servicio de mensajería para colectivos. Para entendernos, una especie de WhatsApp pero optimizado para la relación intragrupal. Por ejemplo, un grupo de amigos moteros para preparar la siguiente salida, un profesor con sus bestezuelas, una asociación de ayuda al refugiado, un grupo de estudio de la economía marxista, una comunidad de vecinos o un grupo de trabajo de cualquier empresa…

La principal ventaja que le veo es que cuida de la privacidad: a diferencia de WhatsApp, no es necesario compartir el número de teléfono ni ningún otro dato personal para entrar en un grupo. Los autores han procurado reproducir la forma en que funcionamos en la vida real al organizarnos en colectividades. Y… bueno, qué coño, entrad en la página y que los autores os lo cuenten con más detalle. O si no, os lo descargáis del GooglePlay y luego comentáis como va porque… mi móvil aún tiene teclitas y, cuando se me cae de la mano, no blasfemo más de lo habitual (y ni puta falta que me hace cambiar). 😛

Pero al autor seguro que le viene bien tener feedback (hostia puta, uno empieza hablando de apps y acaba usando barbarismos tan nauseabundos como feedback, voy a tener que meterme un sol y sombra para recuperar mi hispanidad).

Ah! Y si habéis sido timados por la puta manzanita para adquirir uno de sus sobrepreciados móviles (si no está en el diccionario, que la incluyan), también tenéis una versión en el iTunes. Y, ya de paso, os invito a revisar los márgenes con los que trabaja Apple, y compararlos con los de la competencia. El Zara de la electrónica, vender vulgaridad y hacer creer al cliente que está comprando la repanocha, ésa es la vía para forrarse. Pero muchos son los llamados y pocos los elegidos para dar el pelotazo.

Por cierto, me estoy dando cuenta según escribo que el mundo publicitario no es lo mío.

XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

Pero en serio, echadle un vistazo a la aplicación, porque puede que la encontréis útil.

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26 enero 2017

No compres, adopta

Filed under: cousas — Mendigo @ 22:26

Supongo que creeréis que me refiero al lema de la campaña que tengo en el lateral derecho de la página. Bueno, no está de más recordar que las protectoras están absolutamente desbordadas, y su forma de dar cobijo a nuevos inquilinos es dando salida a los que ya han entrado y han sido recuperados. Si no hay salidas por adopciones, no pueden ofrecer cobijo a tantos animales, fundamentalmente perros, como lo necesitan.

Por otra parte, quisiera mencionar la detestable moda de comprar animales de marca. Lo de las razas es una aberración genética, las más de las veces grotesca, que demuestra el escaso gusto del propietario. Propietario, porque se compran las cosas, un perro, un mueble… Lo que aquí llamamos “can de palleiro” es un animal más despierto, inteligente y resistente que esos experimentos genéticos, muchas veces arrastrando taras congénitas, que se venden en las tiendas.

Pero no, no quería hablar de animales sino del otro reino, el vegetal. Esta es una deliciosamente intrascendente entrada, entre col y col, una lechuga, para comentaros algo que he ido aprendiendo de mis pinitos como pitufo hortelano: en lo posible, mantenerse alejado de los viveros. Evidentemente, no conozco todos los viveros de la Península y no puedo hablar por todos ellos; e incluso me llegan leyendas de viveristas honrados, que conocen su trabajo y venden buenas plantas, a un precio por lo general disparatado, eso sí. Pero mi experiencia me dicta que lo que compráis en las tiendas viene cargado de enfermedades, injertados con variedades equivocadas o mediocres, sobre patrones que o no están adaptados al suelo en cuestión o simplemente la raíz ha sido reducida a un muñón recubierto de tierra que tardará años en recuperarse, si lo hace, del trauma del trasplante.

Por lo tanto, si alguno compartís el gusto por la agricultura aficionada (que nadie confunda campos, la agricultura profesional es otra cosa completamente diferente) yo os recomiendo que os deis un paseo por los caminos de vuestro pueblo, porque en las cunetas (no mováis un árbol que esté en un sitio en el que pueda prosperar, sería una lástima) es común que se den todo tipo de árboles que están condenados por el paso periódico de la desbrozadora, y que podemos trasplantar a nuestra finca. Son patrones francos, de semilla, con un sistema radicular no viciado y perfectamente adaptados a nuestro suelo y clima. Si tenemos cuidado con no causar mucho daño en el proceso de trasplante, son la mejor opción para luego poder injertar sobre ellos la variedad que más nos guste (ya comenté que en un publecito francés descubrí una variedad de manzanas que desde entonces tengo en el colimador). De esta forma, podemos conseguir cerezos (á esgalla), manzanos, membrilleros, nogales, castaños… yo encontré incluso un peral, y señalo también que sobre el espino y la acerola también se puede injertar peral, o su primo asiático el nashi (es un patrón enanizante, pero muy resistente).

Sobre el injerto, con un poco de información, es la cosa más sencilla (y hermosa) del mundo. Al menos en frutales como el manzano, peral, ciruelo o cerezo. Otros injertos, como en la higuera o el nogal, ya son más jodidos. No voy a extenderme sobre el tema, hay en la red infinidad de recursos (por ejemplo, el mallorquín Mundani), lo principal es comprender la teoría: identificar el cambium y lograr un contacto íntimo entre los cambium de patrón y donante.

Por poner un ejemplo, tengo cerezos comprados que 5 años más tarde sólo consiguen vegetar, mantener la estructura, y aún no se han recuperado del trauma del trasplante. Sin embargo, otros que recogí en malas condiciones de una caldeira, se han recuperado, los he injertado, y ya están disparados hacia el cielo (no, no los desmocho, quiero que crezcan a su aire, y las cerezas que no alcance, que les aprovechen a los pájaros). De la caldeira me enraízan prácticamente todos; de la tienda, tengo 1/5 de fiascos.

Por supuesto, en las cunetas no sólo se encuentran frutales, también si os interesan toda suerte de árboles como (en esta zona) abedules, alisos, sauces, acebos, negrillos, arces… Basta como digo ser un poco observador en el curso de nuestros paseos, para ir identificando candidatos para el trasplante (mucho más sencillo con hoja, para ello los marco con el GPS para luego volver por ellos en invierno). También hay muchísimos robles, pero con el género Quercus yo recomiendo no perder energías intentando salvar los de las cunetas porque su potentísima raíz principal es imposible sacar sin cortarla, y la pérdida del dardo limita mucho las posibilidades de supervivencia. Es mucho más eficiente recoger bellotas y sembrarlas: germinan casi todas (pero no dejar que se sequen, en 15 días una bellota pierde su capacidad de germinar), y si el suelo y el clima es apto, las plántulas tienen una supervivencia del 50% al segundo año, del 90% si las regamos en verano y las protegemos un poco del sol abrasador. Y si sobreviven sus primeros dos años de vida, luego ya no hay quien las saque de ahí, ni siquiera un incendio.

Bueno, sí: plantando pinos o eucaliptos que les priven de su fuente de energía, el Sol.

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26 octubre 2016

Grande, Davila

Filed under: cousas — Mendigo @ 9:52

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24 octubre 2016

Mujeres al poder

Filed under: cousas — Mendigo @ 23:51

Al final del último documental (hasta que saque el de Trump) de Michael Moore, el director hace una reflexión de género: buena parte de los males que aquejan a este mundo tienen origen en que las élites gobernantes están compuestas por abrumadora mayoría por hombres, que reproducen en el gobierno de las sociedades su instinto agresivo y su afán de dominación. Por el contrario, las mujeres poseen el instinto de cuidado y protección de la prole, y por ello debieran ser mujeres, de naturaleza menos agresiva y más proclive al diálogo y al acuerdo, las que llevasen la tutela de nuestras sociedades, proyectando sobre esa prole ampliada su rol de cuidado de la familia.

Esta idea, formulada de muy distintas maneras, tiene un enorme predicamento en amplios sectores progresistas.

Y la verdad es que la música suena bastante bien. El único defecto que tiene es que es una chorrada.

Adelante con la batería de contraejemplos:

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Y el último fichaje del PP, Gusana Díaz, Su Trepísima Majestad, aquí preparando con la elegancia y delicadeza que la caracterizan su fina estrategia política.

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Ya está bien de cachondeo, sólo quería dejar en evidencia lo ridículo de la proposición. Buena parte de los personajes políticos más tóxicos de los últimos tiempos son mujeres. Lo cual demuestra, a quien hiciera falta, que las mujeres pueden ser tan infames como cualquier hombre.

Y es que volvemos a lo de siempre. Durante siglos se ha reproducido la íntima relación que tiene la naturaleza femenina con el diablo, razón por la cual hay que atarlas en corto para que no reproduzcan esa tendencia natural a la malicia y el libertinaje. Cambian los tiempos, y ahora es el hombre el recipiente de todos los vicios y defectos, por cuyo pecado original sufre la mujer.

Lo contrario de ser tuerto de un ojo, no es ser tuerto del otro. Tanto una como otra explicación no son más que garruladas sexistas, que adscriben a uno y otro sexo patrones de conducta concretos (la mujer es tierna y el hombre violento, el hombre es valiente y la mujer es cobarde, la rudeza masculina y la sensibilidad femenina… y un sinfín de mamarrachadas sin ningún soporte científico).

Veamos, de toda esa palabrería la mayoría son simplemente rasgos autoinducidos. Si una sociedad espera que las mujeres sean sumisas, y educa de forma diferenciada a las niñas para que reproduzcan esa conducta esperada, obtendremos el resultado de proyectar en su educación nuestros prejuicios. Y el resultado será mostrado como prueba irrefutable de la validez de la premisa: que es propio de la condición femenina la sumisión o cualquier otra mamarrachada.

Sí que es cierto que existen ciertas diferencias somáticas entre sexos que tienen una cierta incidencia en la conducta, pero no de un modo determinista sino como una variable más que junto con el entorno condiciona nuestro comportamiento. Estas tendencias sólo son evidentes tras un estudio estadístico aislando otras variables (una educación igualitaria), como por ejemplo la tendencia diferencial masculina a una mayor tolerancia al riesgo, explicada por diferencias hormonales. Esta puede ser la conclusión de un estudio serio, pero luego lo coge el periodista o tertuliano de turno y concluye que los hombres (así, en general, como categoría) son más audaces que las mujeres.

No hay nada peor que un informe científico en manos de un tonto.

Asociar conductas y mucho menos valores morales por accidentes fisiológicos como el sexo o la proporción de melanina en la piel es sexismo y racismo. Lo contrario de sostener que los negros son todos aviesos, no es decir que los negros son todos buenos. De hecho, me parece menos insultante la primera, pues al menos reconoce su capacidad para ser malos, la segunda es de una condescendencia infecta con evidentes matices supremacistas. No, lo intelectualmente riguroso es decir “sus características raciales, o lo que tiene entre las piernas, son indiferentes para caracterizarla moralmente: conozcamos a la persona”.

El racismo no es sólo asociar cualidades negativas a unos ciertos rasgos físicos, también es racismo estupideces laudatorias del tipo: es negro, así que se le debe dar bien la música o el deporte; o tiene rasgos asiáticos, así que debe ser bueno en matemáticas. Chorradas. Es mujer, así que debe ser sensible y empática. Por los cojones. ¿Podemos dejar de mirar a la bragueta para referirnos a una persona? Es increíble cómo todos los imbéciles, de izquierdas y de derechas, caen en el determinismo sexual. Asocian valores (si bien distintos, aunque a la postre no tanto, más bien son las consecuencias en lo que difieren) por el mero hecho de haber nacido con unos rasgos sexuales o raciales u otros.

Y con los pueblos/razas, lo mismo. El fascistoide tiene en su debilidad mental una manía paranoide de que todos los pueblos del mundo confabulan para aniquilar la raza hispánica, y sea por envidia o por desprecio, cubre a los pueblos más ricos y los más pobres de todo tipo de clichés y prejuicios. Los extranjeros vienen a robar y a violar nuestras mujeres, etc.

Y luego viene el progre, no menos imbécil que el anterior. Se coge su vuelo a cualquier destino alternativo, y vuelve contando las maravillas de las sociedades tradicionales, tan buenos, tan campechanos, tan sanotes… no como nosotros, la maligna raza blanca. Cuando escucho esos relatos de viajes abrazando con entusiasmo el mito del buen salvaje me digo: “sí, son tan buenos que mutilan el sexo de sus mujeres, dedican la mayor parte del presupuesto a militaradas y son líderes en la aplicación de la pena de muerte.”

Viene a ser el mismo sesgo perceptivo que los paletos de ciudad sufren cuando se encuentran con sus congéneres de pueblo, y que tan magistralmente lo representó ese mítico anuncio:

¡Ay! La vida en la aldea, que maravilla. Todo el mundo se conoce, se saluda y se ayuda, no como la deshumanizada vida de la gran ciudad. ¡Quién pudiera!

Esto ocurrió aquí al lado:
Culpable de asesinar a su vecino con vino envenenado

Todos ellos son ejemplos de prejuicios, atajos mentales para ahorrarnos el esfuerzo de pensar, de conocer a cada persona antes de adscribirla a ninguna categoría. Si hablamos de gestión política, de talento musical o de competencia matemática, el sexo, la color de la piel o de los ojos, o que nuestro DNI sea par o impar son variables NO RELEVANTES.

Cooooño ya, tanta tontería.

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Para despedirme, os dejo con otra instantánea de Gusanita preparando su magistral argumentación que exponer en el Congreso Federal del P$O€.

(lo cierto es que estos días, cuando de tanto en cuanto tenía oportunidad de conectarme en algún punto de FreeWifi y veía las noticias, flipaba).

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