La mirada del mendigo

12 noviembre 2016

Tan ridículo…

Filed under: cultura libre — Mendigo @ 0:10

… como querer pasar el carro en un teclado.

La Unión Europea fija el absurdo de que la biblioteca sólo pueda prestar un libro digital a una persona cada vez

Como querer encender una bombilla con un mechero. Como… como tener que escoger a alguien que te represente en un parlamento y en el que vote leyes en tu nombre.

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Por cierto, complementando a la del otro día de Davila

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5 agosto 2016

Copia este libro

Filed under: cultura libre — Mendigo @ 11:57

Una cosa que me parece muy curiosa es el recato o la vergüenza con que mucha gente reconoce que usan redes P2P para bajarse libros, pelis o música. Es una hipocresía como lo de fumar porros, todo el mundo lo hace o al menos lo ha hecho alguna vez en su vida, pero no es conveniente reconocerlo socialmente a no ser en un círculo íntimo de amistades; como un padre de familia que guarda una carpeta con pelis porno en lo más recóndito de su disco duro.

Para superar ese comprensible miedo que nos han inculcado, arrancarse el parche en el ojo como las feministas de los sesenta se arrancaban el sujetador y alcanzar la liberación de salir del armario, recomiendo la lectura del libro de David Bravo: Copia este libro. Hay otros textos sobre propiedad intelectual, pero este es el único del que puedes leer más de veinte páginas sin acabar profiriendo estruendosos ronquidos. De hecho, alguna vez quizá se te escape una carcajada.

Por cierto, en esa página lo podéis leer libremente, pues ha sido puesto a disposición por el autor, aunque realmente, el ejemplar que me he leído es éste:
ed2k://|file|David-Bravo-Copia-este-libro.pdf|2760273|B0A16C8CC6B1C86395337871133DF354|/

Tras millones de euros (muchos de los cuales de dinero público) en criminalizar a la sociedad, es importante contrarrestar el estigma creado por la industria discográfica y reafirmar la licitud de la copia privada. Por eso a mano derecha sigo poniendo el logo de la mulita (en mi caso, aMule) que, con sus hermanos torrenteros y demás P2P, han hecho más por la difusión y democratización de la cultura que todos los Ministerios del ramo habidos y por haber.

El principal miedo de la industria discográfica no es que no compres su disco, sino que conozcas otros tipos de música de la mierda enlatada que sirven en su menú. Dejar de tener la capacidad de determinar qué se escucha, de conducir todo el agua del río por su molino (el 80% de toda la música que se publica en el mundo, es a través de las cuatro grandes discográficas). En último término, se juegan el ser redundantes, un estorbo entre el compositor/intérprete y el público, cuando ya no son capaces de influir en este último con las cantidades dedicadas a promoción para moldear el mercado.

Internet ha reventado la industria audiovisual, y un día no muy lejano lo hará con el modelo político de representación.

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29 mayo 2015

Investigación médica

Filed under: cultura libre — Mendigo @ 20:39

El profesor Torres ha subido este documental en su bitácora. Él dice que va sobre la industria farmacéutica, pero yo creo que remite a un asunto más general: la privatización de la investigación, del conocimiento, y las consecuencias que tiene para el progreso de la humanidad.

Sigo diciendo que me falta La Cebolla. Hay un enorme caudal de información, mucha de ella relevante, que pasa sin dejar dejar rastro ni construir un conocimiento coordinado, porque no está sistematizada. Lees una noticia, y te recuerda otra información que leíste hace tiempo, pero buscarlas suele ser un proceso tedioso. Mi sueño es tener un portal donde con tres o cuatro clics, pueda sacar un listado de, por ejemplo: documentos sobre la industria farmacéutica, con un filtro de sólo material audiovisual y, a su vez, ordenados por varios criterios como título, fecha, idioma, relevancia (número de visitas) o calificación (otorgada por los bibliotecarios y/o los usuarios).

Una fabulosa herramienta para hacer política (y también investigación). Ahora bien…se necesita un apoyo económico y humano, modesto pero que supera el ámbito de lo individual (como nos dimos cuenta los que participamos) y las organizaciones políticas tienen otras prioridades.

Por ejemplo, un gráfico que me ha dado pena no tener ningún sitio para clasificarlo, tomado de Guerra Eterna:

Y un enlace relacionado:

The Guardian – Qatar World Cup construction ‘will leave 4,000 migrant workers dead’

112_Qatar

La explotación del ser humano, hasta la muerte, es algo que no sólo es tolerable sino que no merece ser comentado, considerado, un tema irrelevante. De hecho, el Corán, como la Biblia, lejos de condenar la esclavitud como una de las mayores vilezas, la regulan como una práctica y relación social más.

En los fieles de religiones abrahámicas, el sentido de la moralidad se encuentra ubicado en la entrepierna, y se mide en centímetros cuadrados de piel descubiertos.

(exempli gratia, en la Italia de la corrupción endémica abundan carteles como el anterior a la entrada de las iglesias, mientras que el naturismo es una actividad absolutamente marginal).

22 marzo 2015

Picasso na Coruña

Filed under: cultura libre — Mendigo @ 1:50

Permitidme contaros una anécdota que, aunque al principio no lo parezca, me sirve para introducir un tema clave en la consecución de la sociedad próspera y productiva que llevo proponiendo en los últimos artículos. Quizá lo más interesante de las plataformas para compartir coche sea charlar con personas con las cuales, en otras circunstancias de la vida, sería difícil coincidir. La economía descentralizada y colaborativa es, además, una herramienta de socialización y creación de un tejido civil destruido (a conciencia) por las corporaciones.

Bueno, pues la anécdota, que me enrollo. Llevaba en el coche a una chavalita de Bellas Artes, y me contaba que en su escuela habían estudiado a Picasso, pero sólo su etapa coruñesa, porque como estábamos en Galicia era “lo que nos interesa” según me describió el argumento de su profesor. Lo cierto es que yo no tenía ni idea de que Picasso hubiera vivido en A Coruña; y sí, a su padre lo trasladaron desde Málaga, y la familia vivió allí cuatro años, hasta que el pintor cumplió los 14 y al padre le dieron la cátedra en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona (donde estudió y destacó el pequeño Pablito).

Puede ser interesante, para un estudioso de la obra del autor, investigar su infancia rastreando al genio en esas obras. He estado mirando un poco algunas de ese periodo y, desde luego, para ser un puto crío, pintaba con notable destreza. Ahora bien, prescindir del grueso de la obra de Picasso para centrarse sólo en una etapa muy concreta, con mucho la menos importante de su carrera, además de un modelo de artista universal…el diccionario se me queda corto para describir a ese profesor ¿imbécil rematado? No, aún peor. Como no tenemos noticia de que Leonardo da Vinci visitara Galicia, que descuelguen sus lienzos de las pinacotecas y los tiren a la basura, eliminen sus páginas de los libros de historia. Ese risible provincianismo podría ser propio de una maestrilla de parvulario, ahora vamos a celebrar el día de la madre, y luego, caretas para el Halloween. La inteligencia de los de magisterio no da para más (de hecho, suelen ser más estúpidos e infantiles que los propios críos, que asaz frecuentemente se ríen de ellos). Pero ¡alto! que estamos hablando de un profesor universitario.

Estuve pulsando su conocimiento sobre el pintor, sobre la etapa azul, la etapa rosa, sus estudios sobre las culturas mediterráneas, ibera, minoica, micénica, su relación con la alfarería… A la pobre niña no le habían explicado nada de eso en clase, a una estudiante de Bellas Artes de último año, y bastante espabiladita (que ya es decir, porque esa facultad es otra escombrera, casi al nivel de magisterio o trabajo social).

Para reír y llorar al mismo tiempo.

Eso me recordó a mi juventud, cuando haciendo el CAP el imbécil enchufadillo que nos daba clase nos insistió en que nuestra obligación como futuros profesores (de la que me libré) era la de aprobar a nuestros alumnos, porque así debía ser en una escuela democrática. ¿?¿?¿? Mezcolanza aberrante de conceptos, píldora recubierta de sacarina progre, que supone una amenaza más seria para el futuro de la escuela pública que un batallón de Espes con su séquito de corruptos.

Otra anécdota. Cuando estaba en delegación de alumnos (yo era del club deportivo, el cual los de rugby lo teníamos tomado al asalto, pero como los despachos eran anejos acaban confundiéndose en un contubernio poco edificante), nos vino una embajada de alumnos de nosedónde, pero desde luego no eran de la Politécnica, con puntos a defender ante los rectores y decanos. Uno de ellos, lo recuerdo perfectamente, es que todo examen con más de un 50% de suspensos (respecto a los inscritos!) debería ser automáticamente anulado y repetido, bajando el nivel para que al menos la mitad aprobasen. Recuerdo que nos costó recuperarnos de la sorpresa, las caras raras con que nos mirábamos en plan ¿pero de qué planeta vienen estos? Luego los acompañamos a los tablones de anuncios, para que vieran un ejemplo de las notas. En una escuela técnica, lo normal es (era, y espero por mi profesión que lo siga siendo) un 10-20% de aprobados ¡respecto a los presentados! Lo de “curso por año” reservado a portentos intelectuales, leyendas universitarias de los cuales se hablaba en la cafetería con admiración y un poco de incredulidad. Uno de los momentos más orgullosos de mi existencia, es ver mi nombre al lado de un aprobado pelado en Cinemática. Sólo éramos cuatro, creo que uno con un notable. El resto, una larguísima, monótona y ominosa relación de suspensos.

Otras veces, yo estaba del lado de los suspensos. Y así debe ser. Al menos por aquel entonces, las ingenierías seguían resistiendo a la popularización de la enseñanza universitaria y el título tenía algún valor. Un título de psicología, por ejemplo, se consigue como premio en un paquete de galletas (dicho esto por uno del gremio).

La universidad, por historia y por esencia, debe ser elitista. Y si no es elitista por capacidades intelectuales, lo será por capacidades económicas (es decir, todo niño cuyos papis tengan la suficiente pasta para mantenerle hasta que termine, y pagarle segundas y terceras matrículas, tiene asegurado su papelote). La universidad, principal ascensor social, debe ser no sólo gratuita, sino que se debe subvencionar al alumno (proveerle de residencia, comedor y material, el dinero de las becas acaba en los bolsillos de los caseros), para que todo aquel que tenga aptitudes estudie, sin importar su extracción social. Pero en sus aulas sólo pueden tener cabida las mejores mentes de cada generación. Y, si seleccionamos a los mejores, que son por definición minoría, necesariamente habrá que rechazar a la mayoría. Es una exigencia lógica. ¿Duro, eh? Pero es que el ingreso de mediocres (y los que ni siquiera llegan a eso, a la privada) en las aulas desploma el nivel y desnaturaliza la esencia de la enseñanza superior.

Por el contrario, si rebajamos el nivel de los estudios, para que todo aquel que se lo proponga pueda egresar con su titulito bajo el brazo; si está al alcance de la mayoría, ese titulito carece de valor (como carece de valor todo aquello que puede hacer cualquiera; si todos pudiéramos pintar como Picasso, su obra no valdría nada, igual que no tienen ningún reconocimiento bostezar o tirarse un pedo).

La cuestión es que la gran mayoría de los que hoy se pasean con el título de licenciado, diplomado, e incluso doctor…no deberían haber sido admitidos siquiera. Su pensamiento es romo, su cultura es somera, no tienen nada que aportar a su disciplina. Pero lo que es aún peor: buena parte de los profesores universitarios, tampoco deberían jamás haber franqueado las puertas de una facultad como alumnos (quizá como servicio de mantenimiento…). Y esto es terrible: buena parte del profesorado universitario son mediocres que encuentran en la docencia salida a una situación laboral comprometida, pues no son, al menos el mercado laboral no los considera, aptos para incorporarse a la actividad económica. Los sueldos son bajos, pero aún están por encima de los merecimientos, y de los esfuerzos, de muchos de los docentes.

Disculpad otro inciso para contar otra batallita. En rugby contratamos a un entrenador: nos vino un cincuentón con ademanes y modales de sargento chusquero. Al poco me di cuenta que su nivel cultural era también acorde a su planta: un verdadero mastuerzo. Pues no sé cómo vino a cuento, que salió el tema de sus alumnos ¿este profesor de algo? Como no sea tiro de arado…me dije. Cuando habla de la universidad y verbalicé mi pasmo ¿Tú eres profesor universitario? Desde abajo me miró con esa rabia de los que se saben inferiores, a pesar de todos sus esfuerzos. Efectivamente, profesor de Educación Física (que eso sea una carrera universitaria también habla mucho de la decadencia de nuestra sociedad). Al poco, colgué las botas, aburrido de los berridos desde la banda de aquel mendrugo. Se acabó el buen rollo y donde había un juego (rudo, extenuante, muy exigente…pero enormemente divertido), él trajo la competición, el discurso parafascista del deporte, como si la victoria valiese algo o tuviera algún sentido (pero explícale el valor del sentido lúdico del esfuerzo físico a semejante cabestro).

Pero retomemos el hilo, que se me van a perder las agujas.

Lo enunciaré de forma aún más brutal: sobra el 90% de la población universitaria. Deberíamos quedarnos con el 10% de mejores alumnos y el 1% de mejores profesores (a los cuales habría que retribuir acorde a su valía).

Sobran las clases magistrales, pues la imprenta se inventó hace siglos, es ridículo hacer perder el tiempo a los chavales como amanuenses. De cualquier disciplina hay ya estupendos libros de los cuales se puede dar cuenta en una bibliografía, siempre orientativa. El profesor que recomiende su propio texto no atenta solamente contra la modestia y el decoro, sino también es un corrupto evidente, pues utiliza su cargo público para lucrarse forzando a los estudiantes a adquirir su birrioso manual (aún recuerdo el de Prehistoria de la UNED, coleccion de datos inconexos que ya no es que fuera ortográficamente una blasfemia, es que gramaticalmente era un aborto: párrafos enteros sin coherencia ni sentido). Buena bibliografía a disposición del alumno (proscripción hasta del mismo concepto de propiedad intelectual, al menos en el ámbito universitario) y tutorías individualizadas, no necesariamente presenciales, para que el profesor acompañe el proceso allanando los escollos cuando éste quede atorado.

Hay que terminar con la tontería de la independencia universitaria y la libertad de cátedra, excusa de los docentes para esconder tras de ellas su mediocridad y sus simplezas, como la que contaba del profesor que sólo expone la etapa infantil de Picasso (pedazo adaptación curricular). El profesor es un asalariado, y debe dar el programa que determinado por su patrón, que es el Estado. Y si quiere dar lo que le salga de las gónadas, que se pague la construcción de una academia, y que allí enseñe lo que se le plazca.

El gran mal de la universidad española es que arrastra el modelo inveterado autoritario, cristalizado en el modelo de profesor-funcionario de la universidad franquista. La universidad española está construida en torno y a mayor gloria del profesor, para su mayor comodidad y solaz. Debe ser el único negocio en que se trata al cliente como subordinado. El centro de la enseñanza debe ser el alumno, y a su servicio debe estar el profesor, que para eso cobra (y si no está conforme, deberá buscarse otro oficio). No exactamente el alumno, sino la educación del alumno (tampoco la universidad va a estar regida por el alumnado, ya quisieran ellos… :P). Dejémosnos de buenismos: manda el que paga, que es el Estado. A la postre, la sociedad. El profesor es un asalariado que debe hacer bien su trabajo, que es enseñar a sus alumnos (y la evaluación de unos es la evaluación del otro) y, el que se demuestre como inepto, a la calle. En la universidad pública sólo deben dar clase los mejores. Y en la privada, eso ya no es asunto del Estado. Ahora bien, no podrán expedir títulos. De hecho, propongo que los exámenes sean comunes a todo el Estado, única entidad certificadora, en un modelo que, éste sí, me parece muy bien implementado en la UNED (el modelo único de examen es impreso en el mismo momento de acceder al aula de examen) y corregidos anónima, aleatoria y fraccionadamente (un profesor cualquiera, una parte).

Y si tal receto a los alumnos, cómo no en la selección de personal docente. Atrevámonos a pronunciar el nombre de la bestia: La endogamia universitaria, los bantustanes en que se convierte cada departamento, con reyezuelos y una jerarquía de lameculos esperando su oportunidad cuando el trono quede libre, tal es el pecado original de la universidad española. La selección de personal es perversa, y eso determina la baja cualificación científica del profesorado. Si el catedrático quiere contratar gente, insisto, que se pague su propio cortijo y, allí, como si contrata a su putísima madre. Si paga el Estado, elige el Estado, y este proceso de selección debe ser ferozmente riguroso, por la importancia del cometido. El daño que causa un mediocre dando clase es tremendo, más peligroso que poner a un pirómano como centinela en la santabárbara.

Sobran también y por supuesto las provincianas facultades de todo en el último rincón peninsular. Se deben crear polos de atracción en cada uno de los campos, donde se concentren los mejores docentes y alumnos para que las relaciones personales derivadas de la proximidad geográfica estimulen el progreso de esa disciplina. Por ejemplo: una sola facultad de aeronáutica, en Sevilla. Todo aquel que quiera hacer algo de aviación en España, tiene que irse a orillas del Guadalquivir, promoviendo la creación de empresas del sector aeronáutico y tecnológico en la zona. Con dos facultades de Letras, Salamanca y Santiago, tres quizá contando Coimbra o Alcalá, sobraban. Otras más demandadas, pongamos Medicina, Económicas o Informática, podría haber no más de media docena. Y así.

Y no, no pasa nada porque el niño no pueda estudiar sin salir del domicilio paterno. De hecho, le vendrá de puta madre salir del nido, cambiar de aires y espabilar un poco, que luego a los españoles se nos huele el provincianismo a leguas de distancia. Ves a los universitarios y aún tienen el chupete en la boca, se lo quitas y cogen un berrinche.

Por supuesto, a ese otro 90% de alumnos que no tienen méritos para ingresar en la universidad, se debe crear otros itinerarios educativos para albergarlos. No pasa nada, también muchos niños sueñan con ser futbolistas famosos y sólo unos pocos acaban jugando en 1ª división, y eso no les supone un trauma. Y si lo hace, tendrá que aprender a superarlo el nene. Pero vamos, que si los papis se empeñan en que su hijo tonto sea universitario, que se queden con la actual universidad, que no es más que una prolongación del bachillerato (y, en ocasiones, con menor rigor y exigencia) y se creen centros de excelencia para ese 1% de la población que realmente es capaz de empujar el conocimiento humano más allá de sus actuales fronteras. El nombre es lo de menos, por motivos sentimentales podemos ponerle Estoa, Academia, Jardín…pero como si los llamamos Cuadras o Lupanares, lo importante es la sustancia, no el acierto descriptivo del nombre que la designa.

Y un último trazo más para acabar este utópico boceto de enseñanza superior. La universidad ahora mismo es una expendedora de títulos: de enseñanza, poco y mal. Cuando terminas, a nadie le importa si tienes serias lagunas en tal o cual aspecto (en mi caso, cráteres como el del Etna), tienes el certificado burocrático firmado por un puerco como que dominas la materia y a ver quién lo cuestiona. Hay que revertir esta situación: lo de menos debe ser el título, lo importante debe ser el aprendizaje. Y el aprendizaje es un proceso vital, quien crea que con veintitantos años ya sabe lo que debe saber de una materia, ése, nunca debería haber entrado a la universidad (porque es idiota). A los veintipocos no sabes NADA, a los treintaymuchos no sabes una mierda, y probablemente llegarás a la senectud habiendo sólo rascado con una uña el mármol del templo del conocimiento. Por lo tanto, las aulas de las universidades (y por extensión, de todos los niveles educativos) deben estar abiertas a todas las edades, y el proceso de aprendizaje debe ser el empeño de toda una vida.

La idea de ver varias generaciones mezcladas en las aulas, aprendiendo recíprocamente, un ideal de comunidad de aprendizaje sin otro fin que el mismo conocimiento, libres de las ataduras de créditos y notas, se me antoja deliciosa. Y, al mismo tiempo, increíblemente potente, porque la universidad sería el matraz que proporciona el Estado para que en su interior se den todo tipo de reacciones, alguna fuertemente exotérmica, explosiva, que nos ponga de una puta vez en la vanguardia del pensamiento.

Y el resto, vendrá rodado…

22 enero 2015

Uno ya desespera

Filed under: cultura libre,democracia — Mendigo @ 13:30

Un niño de 16 años ha demostrado con certera puntería la contradicción en la que vive el Estado francés. Y es que uno se pregunta cómo se puede ser tan imbécil. Y después de preguntarse eso, le sigue la pregunta de cómo, siendo tan imbécil, se puede llegar incluso a Premier ministre.

Bravo por el chaval, que lo ha clavado. Si viviera Charb, creo que estaría procurando ficharlo.

Es agotador estar rodeado de imbéciles. Un crío es capaz de dejar en ridículo a todo un Estado, que reacciona como un paquidermo furioso y miope, cargando contra todo trapo que se le agita. Al final, te das cuenta de que existe una exigua minoría de personas que defienden la libertad de expresión, la libertad de conciencia, de crítica e incluso de sátira. Cabezas bien formadas, valientes, que se sienten cómodas en el campo de batalla de las ideas, que no ven honor en el carnicería de la guerra sino en la lid intelectual.

Las ideas no delinquen, las ideas no causan hemorragias ni moratones. De hecho, son las ideas que hieren las más valiosas, pues son las que nos hacen crecer; mientras que los romas sólo nos embrutecen y, en el mejor de los casos, nos hacen perder tiempo y rumbo.

Todo este absurdo y sangriento episodio nace de la pretensión de identificar ideas con las personas que las portan. De hecho, es una base del islamismo, el cual considera que la religión no es una idea del creyente, que puede dejar de ser pensada o aceptada, no es la religión un accidente sino parte esencial de la persona como uno de sus órganos vitales; y por lo tanto, no se puede contradecir esa idea sin ofender o agredir a quien la porta de forma inseparable. De ahí la protección que reclama, como si fuera un miembro u órgano que es lesionado al ser enfrentado por otra idea más poderosa. Si os fijáis, es el mismo trile lógico que empleó el puerco de Bertoglio, buscando confundir hasta identificar la persona con la idea, la sua mamma con la religión que profesa y dirige, invocando para ésta la misma protección legal (o venganza extrajudicial, el sonado puñetazo que hablando de Argentina se tradujo en torturas y vuelos de la muerte) que debe tener aquella.

De esta confusión interesada entre el sujeto pensante y las ideas que piensa (LA idea, sujetos mononeuronales sólo tienen capacidad, obviamente, de pensar una única y estéril idea) nace la intención criminal relacionada con las ofensas (viñetas) al demente y piojoso profeta. Pero no es un rasgo tan raro. Una de las imbecilidades propias de maestrilla de parvulario es la de “respeta la opinión de los otros” ¿os suena el soniquete? Nos lo repitieron hasta la saciedad en la escuela, es fábrica de mediocres, factoría de cretinización (junto con otros muy famosos greatest hits como “no confundir libertad con libertinaje” o “tu libertad empieza donde acaba la del otro”, expresión torpe de una ideología muy concreta). La imbecilidad no es un rasgo exclusivo del islam, sino que es parte constituyente de la atmósfera terrestre junto con el nitrógeno, oxígeno, dióxido de carbono… Digamos que en el islam la imbecilidad encuentra cauce para discurrir de forma organizada, el islam es la institucionalización de la imbecilidad, la santificación de la irracionalidad más completa y exquisita (Allahu akbar!). En cambio, en Occidente es algo que, como la canción, flota en el ambiente. Nuestra epidermis se ha vuelto tan finita, con la susceptibilidad a flor de piel (la hipersensibilidad en el ego es una patología frecuente cuando un imbécil se cree importante) que pretendemos meter en el Código Penal todo comportamiento que nos molesta, y aquí en España, el reino de la imbecilidad por antonomasia, tenemos últimamente un desfile de tuiteros (antes les dio por los letristas) por la Audiencia Nazional. ¡Y ni siquiera son vascos! En el mundo musulmán, condenan a blogueros a ser azotados, tampoco hay tanta diferencia.

Todo el mundo es tolerante con el derecho de criticar, satirizar ideas no compartidas e intransigente con las agresiones a individuos de nuestra tribu. Pero muy pocos son igual de intransigentes con las agresiones al extraño, de costumbres o de ideas, y casi nadie defiende con igual vehemencia el derecho de expresión cuando se trata de críticas o sátiras a nuestras ideas (es propio de mentes débiles ofenderse cuando una idea nueva golpea el endeble castillo de naipes que tienen montado en la cabeza).

Si resucitara Cabu, podría autoparodiarse con otra viñeta: C’est dur d’être défendu par de cons!

Mi religión, por supuesto minoritaria, pero que me hermana con practicantes de todo el mundo: la libertad.

¡Viva la inteligencia!

¡Muera la muerte!

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