La mirada del mendigo

25 diciembre 2015

Sobre el pucherazo electoral

Filed under: democracia — Mendigo @ 3:14

Creo que uno debería poder sentirse orgulloso del espacio que ha creado, cuando tiene dificultades para encontrar tiempo de leer su propio blog. Muchas gracias por vuestras contribuciones al debate, tantas veces más interesantes que el mismo cuerpo principal del artículo.

Y bueno, antes de que creáis que me ha poseído el espíritu navideño y me tenga que empezar a cagar en Dios…os sugiero un par de artículos sobre el plato tradicional de la democracia burguesa. Escojo de cada uno unas líneas, las que más me han llamado la atención.

La culpa no fue D´Hondt
El origen del calificativo de “maquiavélico” para referirse al sistema electoral español fue pronunciado por primera vez por Óscar Alzaga, catedrático de Derecho Constitucional, diputado de UCD y además uno de quienes diseñaron el sistema electoral vigente. Como él mismo reconoce en su Comentario sistemático a la Constitución Española de 1978, el encargo era formular una ley a través de la cual el Gobierno (de UCD) pudiese obtener mayoría absoluta a partir de una intención de voto de apenas un tercio.

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Revelaciones que se suman a las conocidas declaraciones de Calvo Sotelo o Herrero de Miñón: 30 años después, reconocen que uno de los objetivos de la Transición era “desactivar” al PCE

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Y otro enlace que expone muy bien cómo una minoría de ayer, los cuadros del Estado tardofranquista, impone su voluntad sobre las mayorías sociales de hoy.

La reforma constitucional será enjuague o no será

[…] por medio del sistema de reforma “fácil” [de la Constitución] que ya se ha empleado dos veces, por exigencias de la integración europea, la última de las cuales, la del 135 CE, demostró como ninguna otra experiencia cuán sencillo es emplear el sistema cuando el cambio no es tanto una reforma pura sino más bien un enjuague constitucional: pactado desde arriba, por dos partidos hegemónicos, sin debate público, ni apenas parlamentario, en agosto y por la vía rápida. Todo perfecto. Pero si hay que reformar en serio algo, con debate, para cambiar cosas, sobre temas relevantes, y aunque se cuente con mucho apoyo social… sin el de uno de los dos partidos tradicionalmente hegemónicos o, por seguir con el ejemplo hipotético usando los resultados del ayer, necesariamente del PP… la Constitución deja bien claro que no habrá manera:

Artículo 167 CE.

1. Los proyectos de reforma constitucional deberán ser aprobados por una mayoría de tres quintos de cada una de las Cámaras. Si no hubiera acuerdo entre ambas, se intentará obtenerlo mediante la creación de una Comisión de composición paritaria de Diputados y Senadores, que presentará un texto que será votado por el Congreso y el Senado.
2. De no lograrse la aprobación mediante el procedimiento del apartado anterior, y siempre que el texto hubiere obtenido el voto favorable de la mayoría absoluta del Senado, el Congreso, por mayoría de dos tercios, podrá aprobar la reforma.
3. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación cuando así lo soliciten, dentro de los quince días siguientes a su aprobación, una décima parte de los miembros de cualquiera de las Cámaras.

Resumiendo todo mucho, hacen falta 3/5 de los diputados y mayoría absoluta en el Senado como mínimo. Con 2/5 (117 diputados, que el PP tiene en esta legislatura) o mayoría absoluta en el Senado (que también tiene), puedes bloquear todo lo que quieras. Y ya está. Nada puede hacerse sin ti. Punto. Da igual cómo de amplio sea el consenso. O es una práctica unanimidad, uno de esos “consensos” de la Transición (a pesar de que la Constitución española del 78, por supuesto, no requirió de esas mayorías amplísimas para ser aprobada) que tanto se invoca siempre, o no se juega. Ni siquiera hay opción de que, aprobado por mayoría de las cámaras, caso de no lograrse las exigidas mayorías cualificadas, se pase a votar en referéndum, por ejemplo, y que decida la gente. Nada. Simplemente, o se tienen esos mínimos o no se juega. Y recordemos, además, que esto es el procedimiento “sencillo” de reforma constitucional. Muy fácil para los enjuagues rápidos desde arriba, pero imposible para reformas de calado que no cuenten con el apoyo de los partidos hegemónicos del régimen y deban construirse desde abajo y con mucha discusión pública y debate político. Sin los grandes partidos, sin uno de ellos al menos (curiosamente, y luego veremos por qué, uno muy concreto), sencillamente, no se puede jugar aunque haya amplias mayorías en otro sentido.

Mención especial merece recordar, además, que la capacidad de bloqueo del Senado se limita a disponer en esa cámara de una mera mayoría absoluta, y ello por mucho que en el Congreso pueda haber mayorías amplísimas a favor de la medida. Es decir, que por mor del maravilloso sistema electoral del Senado, que prima a la España que prima (conservadora, rural y castellana, básicamente), se pueden producir anomalías democráticas enormes. Se deja así todo atado y bien atado hasta el punto de que, si volvemos por ejemplo a los resultados de ayer y planteamos una hipotética pretensión de reforma con esa situación, sería posible que una fuerza con un mero 30% de los votos tuviera una mayoría absoluta comodísima en esa cámara y pudiera bloquear cualquier intento de cambio simplemente porque, como le ocurre al PP, es un partido con mucha mayor implantación en ciertas zonas de España.

Parece sencillo entender que con este modelo de bloqueo es complicadísimo reformar la Constitución. No sé si vale la pena, además, recordar las normas aún más extremas y el rutilante papel del Senado, por ejemplo y para más inri, en la reforma agravada. Pero allá va:

Artículo 168 CE.

1. Cuando se propusiere la revisión total de la Constitución o una parcial que afecte al Titulo preliminar, al Capítulo segundo, Sección primera del Título I, o al Título II, se procederá a la aprobación del principio por mayoría de dos tercios de cada Cámara, y a la disolución inmediata de las Cortes.
2. Las Cámaras elegidas deberán ratificar la decisión y proceder al estudio del nuevo texto constitucional, que deberá ser aprobado por mayoría de dos tercios de ambas Cámaras.
3. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación.

Es decir, que el bloqueo aquí lo tienes ya garantizado, simplemente, con un tercio de senadores. Nada que ataña a la Monarquía, por ejemplo, puede cambiarse sin la aquiescencia de ciertas partes del país, por mucho que ni mucho menos sean poblacionalmente las más importantes. Son, simplemente, las que mandaban durante el tiempo previo a la Constitución y suministraron las elites que la redactaron, siempre desde arriba, muy preocupadas en preservar su poder y en tener en su mano los mecanismos constitucionales para que no se desmadrara la cosa. Como ha sido el caso, de hecho, a lo largo de estos 40 años, donde este sistema de consensos amplísimos y bloqueo de las reformas ha funcionado como un reloj, favorecido por la ausencia de cualquier pretensión seria de cambio pero, a su vez, alimentando la inexistencia de estas pretensiones con las enormes dificultades que impone la tarea de acometerlas y tener éxito en esas aspiraciones.

En definitiva, y como decía al principio, los españoles estamos empezando a descubrir (aún no en concreto, pero vamos viendo la posibilidad) lo que es “ser catalán”. Y por ello me refiero a ese sentido de “ser catalán” consistente en poder formar parte de una mayoría muy sólida y articulada que quiere ciertos cambios y mejoras pero que ve, una y otra vez, cómo ciertas minorías que representan a los valores conservadores y del statu quo, a los poderes económicos tradicionales y a las generaciones que redactaron reglas hace varias décadas, pueden imponer sus soluciones sin problemas si así es su voluntad y aunque esa posición sea ya a estas alturas muy minoritaria. En tales condiciones, los españoles empezamos a descubrir cosas divertidas. Como, por ejemplo, para qué servía el Senado, ese órgano que pensábamos que en realidad no cumplía función alguna positiva pero tampoco ninguna mala más allá de servir de aparcamiento -caro- de políticos en retirada, y que a la postre es un instrumento de blindaje del reparto de poder territorial y económico y de instituciones como la Monarquía. O descubrimos cosas como que hemos de empezar a asimilar y ver con ejemplos (¡por primera vez!) por qué el sistema electoral, diseñado por la UCD en tiempos preconstitucionales, es como es y no hay interés alguno en cambiarlo. Un diseño muy inteligente para lograr, sobre todo con el Senado y a partir de algunas cosas como la circunscripción provincial, fijar ciertas estructuras de poder con independencia de la evolución social y democrática del país.

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Bueno, creo que en este último me he pasado copiando, pero expone la situación tan clara y descarnadamente, que no podía quedarme en un par de líneas. Pero vamos, que basta con revisar los artículos 167 y 168, reflexionar durante unos pocos segundos, y llegar a la misma conclusión: la Constitución está cerrada con un candado de dos llaves, y se necesita el concurso de ambas para abrirla. Y ya sabéis en poder de quién están esas llaves.

Y el núcleo duro de la Constitución, está además blindado incluso en el caso de debacle electoral. Que el bipartidismo obtenga menos del 30% de los votos, con un sistema electoral que precisamente favorece el bipartidismo y sobrerepresenta la España rural y reaccionaria, entra dentro de la categoría de “Apocalipsis varios”, del cielo lloverá sangre y todo eso. El artículo 138, expresado en la lengua del vulgo, viene a decir: reformaréis la Constitución cuando las ranas críen pelo.

Sólo un simple se pondría a observar la rana, a ver cuándo semejante acontecimiento ocurre.

Si no gobierna la voluntad de la mayoría, gobiernan los intereses de la minoría. De una minoría de hace cuatro décadas.

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3 octubre 2015

Una pequeña maldad

Filed under: democracia — Mendigo @ 22:10

Mientras paseaba, se me ha ocurrido esta travesura. Un toquecito de Gimp…

Congreso Diputados

Lo que pasa es que, quizá de tan rebuscado, le he quitado la gracia. Pensad un poco y, si no, dejo la solución en comentarios.

22 enero 2015

Uno ya desespera

Filed under: cultura libre,democracia — Mendigo @ 13:30

Un niño de 16 años ha demostrado con certera puntería la contradicción en la que vive el Estado francés. Y es que uno se pregunta cómo se puede ser tan imbécil. Y después de preguntarse eso, le sigue la pregunta de cómo, siendo tan imbécil, se puede llegar incluso a Premier ministre.

Bravo por el chaval, que lo ha clavado. Si viviera Charb, creo que estaría procurando ficharlo.

Es agotador estar rodeado de imbéciles. Un crío es capaz de dejar en ridículo a todo un Estado, que reacciona como un paquidermo furioso y miope, cargando contra todo trapo que se le agita. Al final, te das cuenta de que existe una exigua minoría de personas que defienden la libertad de expresión, la libertad de conciencia, de crítica e incluso de sátira. Cabezas bien formadas, valientes, que se sienten cómodas en el campo de batalla de las ideas, que no ven honor en el carnicería de la guerra sino en la lid intelectual.

Las ideas no delinquen, las ideas no causan hemorragias ni moratones. De hecho, son las ideas que hieren las más valiosas, pues son las que nos hacen crecer; mientras que los romas sólo nos embrutecen y, en el mejor de los casos, nos hacen perder tiempo y rumbo.

Todo este absurdo y sangriento episodio nace de la pretensión de identificar ideas con las personas que las portan. De hecho, es una base del islamismo, el cual considera que la religión no es una idea del creyente, que puede dejar de ser pensada o aceptada, no es la religión un accidente sino parte esencial de la persona como uno de sus órganos vitales; y por lo tanto, no se puede contradecir esa idea sin ofender o agredir a quien la porta de forma inseparable. De ahí la protección que reclama, como si fuera un miembro u órgano que es lesionado al ser enfrentado por otra idea más poderosa. Si os fijáis, es el mismo trile lógico que empleó el puerco de Bertoglio, buscando confundir hasta identificar la persona con la idea, la sua mamma con la religión que profesa y dirige, invocando para ésta la misma protección legal (o venganza extrajudicial, el sonado puñetazo que hablando de Argentina se tradujo en torturas y vuelos de la muerte) que debe tener aquella.

De esta confusión interesada entre el sujeto pensante y las ideas que piensa (LA idea, sujetos mononeuronales sólo tienen capacidad, obviamente, de pensar una única y estéril idea) nace la intención criminal relacionada con las ofensas (viñetas) al demente y piojoso profeta. Pero no es un rasgo tan raro. Una de las imbecilidades propias de maestrilla de parvulario es la de “respeta la opinión de los otros” ¿os suena el soniquete? Nos lo repitieron hasta la saciedad en la escuela, es fábrica de mediocres, factoría de cretinización (junto con otros muy famosos greatest hits como “no confundir libertad con libertinaje” o “tu libertad empieza donde acaba la del otro”, expresión torpe de una ideología muy concreta). La imbecilidad no es un rasgo exclusivo del islam, sino que es parte constituyente de la atmósfera terrestre junto con el nitrógeno, oxígeno, dióxido de carbono… Digamos que en el islam la imbecilidad encuentra cauce para discurrir de forma organizada, el islam es la institucionalización de la imbecilidad, la santificación de la irracionalidad más completa y exquisita (Allahu akbar!). En cambio, en Occidente es algo que, como la canción, flota en el ambiente. Nuestra epidermis se ha vuelto tan finita, con la susceptibilidad a flor de piel (la hipersensibilidad en el ego es una patología frecuente cuando un imbécil se cree importante) que pretendemos meter en el Código Penal todo comportamiento que nos molesta, y aquí en España, el reino de la imbecilidad por antonomasia, tenemos últimamente un desfile de tuiteros (antes les dio por los letristas) por la Audiencia Nazional. ¡Y ni siquiera son vascos! En el mundo musulmán, condenan a blogueros a ser azotados, tampoco hay tanta diferencia.

Todo el mundo es tolerante con el derecho de criticar, satirizar ideas no compartidas e intransigente con las agresiones a individuos de nuestra tribu. Pero muy pocos son igual de intransigentes con las agresiones al extraño, de costumbres o de ideas, y casi nadie defiende con igual vehemencia el derecho de expresión cuando se trata de críticas o sátiras a nuestras ideas (es propio de mentes débiles ofenderse cuando una idea nueva golpea el endeble castillo de naipes que tienen montado en la cabeza).

Si resucitara Cabu, podría autoparodiarse con otra viñeta: C’est dur d’être défendu par de cons!

Mi religión, por supuesto minoritaria, pero que me hermana con practicantes de todo el mundo: la libertad.

¡Viva la inteligencia!

¡Muera la muerte!

7 septiembre 2014

Dummie

Filed under: democracia — Mendigo @ 14:46

Modelo de sociedad ideal para el bipartidismo:

Alternativamente, concepto de ciudadanía para el Ministro del Interior.

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Variación sobre la célebre escultura de Rodin, para hacerla aceptable a nuestro juego democrático y los valores constitucionales.

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Votante del PP$O€ en la jornada de reflexión (obsérvese el gesto atribulado, entre compungido, resignado y estreñido)

Crash_Test_Dummy-1

2 febrero 2014

Programa Abierto de IU

Filed under: democracia — Mendigo @ 23:09

Bueno, como sabéis IU ha abierto una especie de buzón de sugerencias para que el populacho pueda aportar ideas para confeccionar el programa.

Es una idea estupenda, porque así dan la apariencia de que es un partido abierto que sabe escuchar los anhelos de la ciudadanía, aunque luego sean los cuadros los que determinen qué entra y qué no, como siempre. Admito que esta vez han tenido cintura y rapidez de reflejos, y se han anotado un tanto contraprogramando a Podemos (que, por cierto, nada más se ha vuelto a saber del tema).

Pero para que veáis que no soy tan melindroso, y aprovecho cualquier atisbo de democracia para procurar aportar lo que uno buenamente pueda, he añadido algunas sugerencias para su programa. A continuación las presento, con una aclaración: no sé por qué un partido serio tiene que estar permanentemente cambiando de programa, para cada elección. Pareciera que esto es como el traje de una boda, que siempre hay que ir de estreno. Si es el mismo partido, debes presentarte con el mismo programa siempre. Por supuesto, se puede actualizar, añadir modificaciones, ir puliendo…pero en esencia sería siempre el mismo. Esto transmitiría a la ciudadanía una idea de seriedad y claridad de ideas, de que ese programa no es papel mojado sino que se cree en él y se respeta.

Y no, tampoco hay que cambiar el programa para unas europeas o unas municipales: al menos la argumentación del programa debe ser la misma (no deja de ser la presentación de unos principios, no puede ser de otra forma), y luego se particularizan las medidas concretas que se proponen y de ella se desprenden.

Tampoco estaría mal crear un brevísimo resumen del programa con algunos puntos concretos, sólo unas pocas líneas, accesibles para ese 95% de la población que siente alergia a la palabra escrita.

Bueno, pues os pego por si alguien quiere discutir algo sobre ello mis pinitos legislativos. Si se os ocurren otras nuevas, remitidlas a la antedicha dirección. También podéis anotarlas en un papel y, terminado el texto, tirarlo a la papelera. Las consecuencias son las mismas: te quedas a gusto contigo mismo por haberte podido expresar. Y nada más.

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Democratización de la Jefatura del Estado

Promover desde la UE la democratización de todas las instituciones de los estados miembros, empezando por la Jefatura del Estado.

Ningún ciudadano, ni Bourbon, ni Wettin ni Winsord representa a nadie más que a sí mismo y a sus intereses sin haber pasado por unas elecciones periódicas, sin recibir el apoyo expreso de sus conciudadanos frente a otros candidatos. Que desde la UE no se reconozca representatividad ni valor alguno a estos ciudadanos que usurpan la soberanía popular y transgreden los más básicos principios democráticos en los que dice sustentarse la UE, anteponiendo derechos de cuna a la voluntad popular, desde una óptica patrimonial del Estado, propia del Antiguo Régimen y no de una sociedad de ciudadanos libres e iguales.

Es decir, abrir el melón de la ilegitimidad radical de las monarquías, también en el PE.

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Funcionarios atendidos por la sanidad pública

Resulta una incongruencia que el Estado recurra a la sanidad privada para tratar a sus propios trabajadores, concediendo un enorme caudal de dinero público a las aseguradoras privadas (vía las mutualidades de funcionarios, ISFAS, MUFACE…), teniendo un sistema de salud entre los mejores del mundo.

Para asegurarse que la sanidad pública sigue manteniendo su calidad, debe preservarse su universalidad, que sea la sanidad de todos, y no de los pobres parias que no pueden acceder a un seguro privado, es decir, una sanidad asistencial que nos devuelva a los tiempos de siglos pretéritos en los que los hospitales eran lugares a donde eran llevados los enfermos desahuciados para que tuvieran un mejor morir, en vez de expirar en una esquina.

Y, por supuesto, laminar cualquier desgravación por contratar un seguro de salud privado, porque eso supone en la práctica otra transferencia de recursos públicos (que se dejan de recaudar) a la sanidad privada (que con el concurso de esta ayuda del Estado ve rebajadas sus tarifas y aumenta su base potencial de clientes).

Si es la sanidad de todos, todos la defenderemos con más fuerza por la cuenta que nos trae. Ahora existen 2,5 millones de trabajadores públicos que no están directamente afectados por el desmantelamiento de este sector público. ¿Quieren ahorrar en personal? Que no quiten pagas extraordinarias, basta con que dejen de darles negocio a las aseguradoras privadas.

Igual que otros compañeros están comentando con la educación: lo público por un lado y lo privado por el otro. Quien quiera escoger lo privado, que se lo pague. ¿O acaso pido que el Estado me subvencione la compra de un Porsche para ir cada día al trabajo, porque debe respetar mi libertad de elección entre ir en metro o ir en un deportivo?

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Banca pública a partir de las entidades rescatadas

Se dice que la banca es un sector estratégico, como la energía o las comunicaciones, porque el resto de sectores económicos depende de su labor (reubicar la acumulación de capital en inversión). Si falla la distribución de crédito, como si caen las redes de alta tensión, la red de ductos o las redes de telecomunicaciones, la economía entera colapsa. Como estamos viendo y sufriendo en España.

Es por ello que estos sectores no pueden depender de la iniciativa privada, pues su objetivo de lucro privado (el fin último de toda empresa privada) puede ser incompatible con la buena marcha de la economía (como vemos en el estrangulamiento del crédito, o en el caso de la energía los altos costes de la energía eléctrica).

Como nacionalizar la banca no puede ser un objetivo a corto plazo (el gobierno que firme ese decreto, tiene a la media hora bajando una columna de Carros desde El Goloso por la Castellana abajo), se puede iniciar el embrión de una banca pública con las entidades rescatadas con fondos públicos, cuya titularidad ahora mismo ya es pública (Bankia y Catalunya Caixa). El dinero ya está fundido en rescatarlas, al menos ya que hemos arreglado la ruina, no nos deshagamos de ella y mucho menos a pérdida. Es la forma más factible, inmediata, de contar con una banca pública que provea de la necesaria financiación a la economía (con racionalidad, para no volver a inflar una burbuja especulativa sobre el ladrillo o cualquier otro sector).

Por otra parte, habría que implementar controles rigurosos para que la nueva entidad pública no se convirtiera de nuevo en lo que fueron las cajas, refugio de rufianes que usaban del patrimonio público como si fuera su cortijo particular, sin un control democrático efectivo. Que los responsables sean, realmente, responsables y si estrellan el barco contra los arrecifes, que lo paguen en la cárcel.

En cuanto a la malvendida unión de cajas gallega. No es racional que alguien se gaste 9.000€ en reparar su coche siniestrado (sin pedir cuentas al conductor, ni siquiera la prueba de alcoholemia) y tras pagar la factura del taller lo venda por 1.000€. Lo que no es racional con euros de un particular, tampoco lo es con millones de euros de dinero público, y el empleo irracional de recursos públicos debería ser ilega. No me cabe en la cabeza que semejante robo pueda ser legal, y si lo es, es que debe cambiarse la legalidad para incluir el delito de saqueo.

Nota: El gobierno USA rescató General Motors y recientemente la volvió a privatizar con una pérdida de 7.500 millones de €, y Obama fue criticado por ello. Sólo con el rescate de una insignificante caja regional, los ciudadanos españoles (menos y más pobres) hemos perdido 8.000 millones de €, más que USA en rescatar a un gigante industrial como General Motors y con ello más de un millón de empleos. Y aquí nadie ha pedido siquiera perdón por ello.

Me sorprende que en vuestro programa no se trate nada de esto, a pesar de su evidente conexión con el marco de decisión europeo. Se debería hacer mucho más ruido sobre unas decisiones que nos sumirán en la pobreza durante generaciones.

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Poner freno a la violencia policial

Atajar en seco la violencia policial y el ensañamiento judicial.

Para ello basta con retirar aquellas irregularidades en la legislación como la presunción de veracidad. Un agente de policía es un ciudadano más, y no debe tener su palabra mayor consideración que la de cualquier otro ciudadano, máxime cuando sus miembros suelen nutrirse de las capaz más bajas de la sociedad, individuos con una base cultural y capacidades intelectuales inferiores a la media de la población, que de forma no poco frecuente acceden a este oficio como forma de satisfacer un ideario fascista de control y dominio social.

Por lo tanto, un funcionario de policía deberá aportar pruebas de sus acusaciones como cualquier otro ciudadano, para lo cual el Estado le proveerá de los medios que sean necesarios (sin ir más lejos, grabación de sonido e imágenes). Hay que erradicar todas esas denuncias falsas de individuos sin honor uniformados, la cantinela consabida de acusar de agresión a un tirillas contra cinco gorilas armados hasta los dientes.

La presunción de veracidad quiebra de raíz uno de los principios básicos del sistema de derecho, la presunción de inocencia, y deja al ciudadano desprotegido frente a la violencia policial (y con la nueva legislación, se impide al ciudadano grabar la actuación policial y, por lo tanto, recabar pruebas para justificar su inocencia).

Del mismo modo, desminar la legislación de bombas dejadas por el régimen fascista, como el concepto de “orden público” (¿qué orden? ¿el suyo o el mío? ¿quién determina lo que es orden?) o el delito de desacato, pues en una sociedad libre a un ciudadano no se le pueden dar órdenes más allá de compeler al respeto de la legalidad. E.g. un policía no podrá ordenar a un ciudadano abandonar un espacio público (por ejemplo, para servir de testigo a otro compañero que está siendo agredido), a cuya ocupación tiene evidente derecho, y multar o agredir al ciudadano que no se someta a su voluntad. Una sociedad no es el ejército, y desde luego un analfabeto armado no es ningún superior para dar órdenes a nadie.

Finalmente, dar la vuelta a la situación en la cual una agresión a la policía (real o inventada) es castigada severísimamente, mientras que las agresiones policiales, golpes, vejaciones, insultos y malos modos de estos profesionales de la violencia quedan sistemáticamente impunes.

Toda violencia debe ser sancionable, desde luego la que se ejerce contra la policía, pero mucho más grave la que la policía ejerce contra los ciudadanos, a no ser que se demuestre que era el único recurso para evitar una situación de violencia aún más grave (y para defender este punto es que se les dotará de medios de grabación). Los ciudadanos en una sociedad libre no pueden ser tratados como ganado al cual los gañanes apalean. Un policía que levante la porra contra un ciudadano, sin mediar agresión previa, debería perder ipso-facto su puesto y pasar una larga temporada en la cárcel. La ciudadanía pone el plato de comida en su mesa a cambio de recibir su protección. Si violentan su cometido y se convierten ellos mismos en agresores su pena deberá ser mucho mayor, como también se consideraría agravante de condena que un anciano o un niño fuera agredido por la persona encargada de atenderle.

No puede merecer el mismo reproche legal un ciudadano que, desarmado, increpe a un antidisturbios (reprobable), que ese mismo matón a sueldo del Estado responda a la agresión verbal con una agresión física. No puede ser considerado de igual forma el enfrentamiento físico entre una chica de 50kg y un mastuerzo del doble de peso, armado y cubierto de protecciones, que la golpea. Es cobarde por parte del policía, e injusto por parte del sistema legal que, en vez de proteger a la víctima de la agresión de un funcionario público, abunda en ella con la apisonadora judicial.

En definitiva, se debe exigir a las fuerzas policiales proporcionalidad en su respuesta, e inteligencia para evitar situaciones de violencia. En lugar de ello, tenemos unas unidades antidisturbios (UIP, mossos…) que son los primeros en desencadenar los incidentes y, a partir de ese momento, actuar con el sadismo propio de un neonazi limpiando de indeseables su ciudad. Pero con el sueldo y el armamento pagado por aquellos que insulta y golpea, contruyendo un terrorismo de Estado de baja intensidad, con el evidente objeto de amedrentar a la ciudadanía y sofocar cualquier movimiento incómodo para el régimen y la Casta.

Nota: lo del terrorismo no es una expresión gratuita ni grandilocuente. Como el nazismo, se abusa frecuentemente del término terrorismo. Mas terrorismo es exactamente eso, el recurso a la violencia para coaccionar mediante el miedo a una sociedad, o a una parte de ella, con fines políticos. Por lo tanto, la violencia policial es terrorismo de Estado de baja intensidad.

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