La mirada del mendigo

7 diciembre 2014

Ós cogordóns

Filed under: cousas,ecología,lengua — Mendigo @ 16:49

Un debuxo do Carrabouxo de vai uns días:

carra22-11-141

Encantoume. Por certo, o cogordo (ou cogordón, ou choupín noutras partes de Ourense) é o nome que recibe a Macrolepiota procera (e as súas primas, a mastoidea e a rhacodes, coas que as veces a xente trabúcase). É un dos meirandes cogumelos e dos máis doados de atopar, á beira dos camiños, baixo as xestas o nunha touza.

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E seguindo con esta entrada totalmente intrascendente, vai pouco estiven renovando sistema operativo (Lubuntu 14.10, Ubuntu co contorno LXDE) e busquei unha nova imaxe para o escritorio (antes tiña unha rá de Costa Rica). Velaquí tendes o meu novo compañeiro:

Snowy-Owl-HD-Wallpapers

Esta preciosidade é un bufo nival (Bubo scandiacus), unha especie do Círculo Polar Ártico (que algún día pensamos ir visitar no seu hábitat).

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E para rematar, outra do Carrabouxo que describe como ningunha a política lingüística da Xunta:

carra23-10-14

Ninguén lle ten máis xenreira ó galego que os que vivindo nesta terra foron educados na lingua de Castela, empezando polo presidente da Xunta, o fillo do carniceiro de Vilardevós. Antes aprenderían chinés que facer o esforzo de aprender galego, e como son incapaces de aprender chinés… Un castelán non odia o galego, como moito, élle indiferente. A verdadeira zuna ó galego é a que lle ten moita xente que nasceu ou vive aquí. Prexuizos de novo rico que non quere ir de aldeán, sumado á preguiza mental de estudar unha nova lingua. E este tipo de xente é o que ten a obriga legal de defender e fomentar o galego…como se pos a Rouco a promover o uso do condón.

2 diciembre 2014

La industria y su falta de glamour

Filed under: ecología,economía — Mendigo @ 11:02

Últimamente me estáis dando mucho la paliza con el decrecentismo. Supongo que es la moda del momento, como las pulseritas de gomas. Bueno, pues habrá que tratar ese tema. En vez de contestar cada mensaje individualmente, procuraré tratar el tema conjuntamente, para poder debatirlo.

Como introducción, hoy ya no me queda tiempo, dejo un comentario que le hice a Eduardo Garzón. Como sabéis, o deberíais saber si estáis interesados en estos temas de política económica, Eduardo está últimamente haciendo bandera del Trabajo Garantizado, un concepto muy potente que puede prender como la paja seca (si en IU hay restos de vida inteligente, harían bien en agarrarlo como antídoto anti-Podemos para procurar recuperar algo de voto…antes de que Podemos les robe la patente y les deje con un palmo de narices).

Bueno, pues al hilo de toda esa serie de artículos sobre el Trabajo Garantizado, muy recomendables (algunos con comentarios míos aún más recomendables :) ) surgió el tema de la industria, del tratamiento que se le da en la izquierda española a la industria. En resumen: no parecen darse cuenta que el movimiento obrero (que en sus inicios también fue en España campesino) es la cuna de los movimientos de la clase trabajadora y su punta de lanza desde entonces. No logro comprender por qué existe esa aprensión hacia todo lo que se refiere a la producción industrial. Izquierda caviar, postmodernismo, o simplemente gafapastismo, pero percibo una gran hostilidad al sector productivo en sectores que precisamente debieran defenderlo y promocionarlo, pues en él se encuentra su base social.

Error táctico pero también estratégico, porque cualquier posibilidad de revertir la depresión económica en la que estamos inmersos y mejorar la situación económica de la gente, pasa por una proceso de reindustrialización. Efectivamente, una economía basada en la agricultura y el turismo implica necesariamente un tipo de sociedad muy concreto, con ciudadanos de baja formación y trabajadores con poca capacidad organizativa, sólo se puede construir una democracia de baja calidad. El modelo de quien esto propone serían países como Egipto. Todo un modelo a seguir, sin duda.

Bueno, para no alargarlo más por ahora, os copio el comentario que dejé en el blog de Alberto, para seguir discutiendo sobre el tema aquí (está mucho más movido). Sólo a mí se me ocurre hacer un comentario más largo que la propia entrada del autor. Primero, obviamente, os recomiendo leer la entrada a la cual da lugar este comentario (y, si aún no lo habéis hecho, os recomiendo seguir el tratamiento de este tema, el Trabajo Garantizado, que ha hecho Alberto).

Mi contestación, que también es contestación para los acólitos decrecentistas que pululáis por aquí: :P

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No señalo los acuerdos sino las discrepancias:

-Entra las “actividades verdaderamente agresivas para la biosfera” mencionas la “generación de energía nuclear”. ¿Podrías mencionar algún estudio científico que respalde esa afirmación? Que la producción eléctrica mediante centrales nucleares tenga una especial incidencia en el bioma. Incidencia por supuesto que la tiene (por eso hemos de volcarnos en el ahorro), la derivada de la ocupación del suelo de la central, la minería del uranio y el gasto energético de las centrifugadoras, principalmente. Pero, en comparación con cualquier otra forma de generación eléctrica (sí, incluidas las renovables), es la que menor huella ecológica produce, la menos lesiva para el medio natural por unidad de energía eléctrica generado.
Haciendo una cuenta rápida:
https://esmola.wordpress.com/2013/03/05/el-coste-ambiental-de-la-energia-electrica/
Éste es aún más corto, y también usé tu estrategia de provocación en el título:
https://esmola.wordpress.com/2013/04/05/energia-nuclear-salvando-vidas/

– Alabo que diferencies desarrollo social, e incluso crecimiento económico, de consumo de recursos. Yo también estoy en esa pelea. Ahora bien, sigues tratando con desapego a la industria. Disculpa si te asocio ideas que no son tuyas, pero entiendo que tu mensaje es “el TG cubriría un tipo de necesidades sociales que no son trabajo productivo”. Que viene a ser como decir “es el trabajo productivo el contaminante, el agresivo con el medio natural, pero yo eso no lo propongo, eso es malo para la Tierra”.
De alguna forma, veo reproducida la idea preconcebida, típica de dibujo animado, de la industria como una nave negra con una alta chimenea soltando un humo aún más negro, y por el otro lado con una cañería que vierte un agua verde a un río. Y peces muertos alrededor.

No te digo nada que tú no sepas: hay industrias e industrias. E incluso dentro de un mismo sector, hay formas y formas de hacer las cosas. Con legislaciones bien redactadas y un control severo, se pueden lograr y de hecho se logran reducciones espectaculares de polución. Por supuesto, requieren de inversiones y tecnología (y voluntad política para forzar esos cambios).

Con ello no quiero decir que la actividad industrial sea inocua para el medio natural: la industria transformadora emplea unas materias primas y, con el concurso de la energía, además de los bienes terminados puede producir residuos y deshechos. Ahí debemos centrarnos, en reducir la necesidad de insumos y energía, y en minimizar la producción de residuos, por medio de cambios en los procesos, en las tecnologías y/o en los bienes producidos / demandados.

Un ejemplo: Podemos introducir en la industria automovilística una norma para el reciclaje de componentes, por ejemplo, salpicaderos. O una nueva tecnología de catálisis para reducir los inquemados (contaminación). O normativas que limiten la masa y la sección frontal de los vehículos para reducir el consumo y mejorar la seguridad vial. O promover un tipo de vehículo modular de componentes estandarizados (como un PC, para entendernos) para aumentar la reparabilidad y, por lo tanto, la longevidad del vehículo. Podemos, en fin, dejar de fabricar coches y fabricar bicicletas.

Pero algo tenemos que fabricar, aunque sean suelas para los zapatos! Porque tratar a la industria como esa sucia hija ilegítima, además de un error político (pues es la tradicional base de la fuerza obrera) y económico (los sectores extractivo y productivo, primario y secundario, son la base sobre la que se asienta el terciario), es de una hipocresía rampante: dejamos de producir cosas, para que se produzcan en la otra parte del globo. No contaminamos aquí, que somos muy limpios, para contaminar diez veces más en las antípodas.

De hecho, hay sectores industriales que pueden promover una disminución de la presión antrópica sobre la biosfera. Por ejemplo, una fábrica de bicis. O más exótico: un instituto de investigación sobre materiales que permitan desarrollar baterías con mayor densidad energética que faciliten la adopción del vehículo eléctrico.
Sé que la imagen de la industria no es tan cool como la de los servicios. Un obrero industrial no tiene el glamour de un actor de teatro. Pero el actor necesita, también él, un soporte material para su vida (igual que el obrero necesita cubrir unas necesidades inmateriales que quizá el actor colme). Desde la alimentación y el vestido a la lámpara que cuelga del techo o el autobús que coge para acudir al teatro. Son cosas que si no las producimos nosotros, habrán de producirse fuera. La suerte de charlar contigo es que no te tengo que explicar el rollo de la balanza comercial. :)

Te ruego una cosa: no me clasifiques. Vale, éste fulano defendiendo la energía nuclear y la industrialización, es un… Te equivocarías si piensas así. Amo la Naturaleza como nadie, no como idea sino de forma muy concreta; soy un madrileño que se largó de la ciudad porque no soportaba estar rodeado de materia inerte, siempre que puedo estoy paseando rodeado de vida, en ocasiones estoy semanas en la montaña, sin tener ningún contacto humano más allá de mi compañera. Pero también soy ingeniero industrial, y analizo las consecuencias de tal o cual actividad más allá del prejuicio.

Te pongo un ejemplo muy sencillo: me gusta viajar, y creo que conozco bastante bien Europa. Si fuera como sugieres, que la industria y la energía nuclear son las grandes amenazas de la vida natural ¿qué me encontraría en Francia, quien obtiene el 70% de su energía eléctrica de la fisión del átomo? ¿o en Alemania, las gran locomotora industrial y exportadora europea? Según esos prejuicios, una naturaleza devastada, aniquilada por ese modernismo que se separa de la ley natural (¿divina? ¿hemos mordido la fruta del conocimiento que nos aparta del estado de felicidad beatífica natural?).

Pero no es cierto, de hecho me corroe una envidia malsana del estado de sus masas forestales autóctonas, siendo países con una alta densidad poblacional (sobre todo Alemania). Y ya la barbaridad mayor del decrecentismo (ésta no te la imputo, no te preocupes) es querer oponer actividad laboral a preservación del medio natural. ¿Entonces Austria, el país con el desempleo más reducido y una potencia turística precisamente por la preservación de sus valores ambientales?

Y vuelvo a Galicia, no precisamente el rincón más industrializado de Europa, sin una central nuclear ni remotamente cerca, y ¿qué me encuentro? ¿Un vergel? Debería ser así, siguiendo el planteamiento de que a menos actividad económica, especialmente productiva, menor daño a la Naturaleza. Sin embargo los ecosistemas terrestres gallegos están devastados, especialmente por los sucesivos ciclos de incendios y repoblaciones con especies alóctonas (pino y eucalipto). Ya quisiera para mí tener algo como la Selva Negra, a sólo unos pocos kilómetros del Stuttgart, la capital industrial alemana. O los Vosgos, en la otra orilla del río sinónimo de desarrollo industrial: el Rhin.

Esto no quiere decir que la energía nuclear sea la panacea, ni que la industria por muchas regulaciones que tenga sea inocua. Pero es una prueba de que su existencia NO ES SIGNIFICATIVA para el estado de conservación del medio natural. Quod erat demonstrandum. :)

Tú temes a las centrales nucleares, yo temo mucho más a un rebaño de ovejas o, peor aún, de cabras. Y creo que sé de lo que hablo.
Hay incluso quien teme ver actividad económica, bajo desempleo! Yo tiemblo con las consecuencias del atraso y la incultura, sumadas al desempleo y la desesperación económica en el rural, donde las peonadas con las brigadas de incendios dan de comer a muchas familias.

Analiza las amenazas REALES que tienen en el Estado español los ecosistemas, que si están en el estado actual no es precisamente por la industria ni por las nucleares. Rigor, Eduardo, rigor. No sólo en el análisis económico, también debes aplicar ese mismo rigor en el análisis ambiental. A quien tiene arritmias, no pide cita al otorrino para revisarse por si acaso hubiera perdido algo de capacidad auditiva. No, va al cardiólogo, y cagando hostias, porque es una amenaza vital.

Se ve que el medio natural nos duele menos, que nos ponemos a elucubrar con chorradas mientras que descuidamos lo perentorio.

Un saludo, compañero!

1 diciembre 2014

При́пять, o la comparación del monte gallego con Chernobyl

Filed under: ecología — Mendigo @ 13:17

Hoy estoy travieso, y vais a permitirme una maldad.

Pripyat es la ciudad más próxima a la central nuclear de Chernobyl, de hecho más que la misma Chernobyl. Era una población de nuevo cuño al lado de la planta (menos de 2km) levantada para alojar a los trabajadores de la central. Evacuada tras el desastre y, desde entonces, dentro de la zona de exclusión (de hecho, fue el epicentro de la tragedia y ahora es un lugar mítico de la subcultura postmoderna), éste es el aspecto que presenta hoy:

Pues…no está tan mal. De hecho, incluso tiene muy buena pinta, la masa forestal que ha engullido a la ciudad fantasma, desde el cielo.

Ayer estuvimos paseándonos por as fervenzas do Oitavén y, desde luego, el paisaje no era ni comparable. Os ruego que entréis en ambas vistas del Google Maps y comparéis el entorno de la central de Chernobyl con el del sitio donde estuvimos ayer…o cualquier otro punto de toda la Serra do Suído.

Y tiene gracia, una gracia loca, decir que la zona cero del accidente nuclear más espantoso de la historia, tras sólo 28 años, presenta un mejor aspecto que un rincón escondido en la falda del Faro de Avión. Además, un rincón que precisamente es de lo mejor conservado de la provincia (Pontemierda), por el que pasan rutas de senderismo y al que acuden visitantes para admirar la pretendida riqueza natural de Galicia. Toxo, xesta, toxo, xesta, eucalipto, eucalipto, eucalipto, eucalipto…

No quiero banalizar la situación, el accidente de Chernobyl fue terrible, una salvajada consecuencia de la mezcla de una incompetencia supina en su control (un RBMK tiene coeficiente de vacío positivo, es intrínsecamente susceptible de embalamiento y, por lo tanto, debería haber aconsejado hacer los ensayos, en laboratorio y con gaseosa) y una falta absoluta de interés por la seguridad en su diseño (una estructura de contención como es norma en Occidente hubiera reducido drásticamente la proyección de material radioactivo fuera del recinto).

La vida vegetal es más resistente al potencial mutagénico de la radiación, por lo que tampoco es del todo justa la comparación con el estado de la flora gallega. Pero es que también entre la vida animal se empieza a percibir un resurgimiento, y se han descrito especies ya extintas en esa parte de Ucrania hacía décadas como osos, búhos reales, linces o alces (incluso el investigador habla de aves anidando en el sarcófago del reactor, lo cual es curioso porque yo no veo que ningún pájaro anide en los eucaliptos). ¿Tenemos alces en Galicia? No, porque no es su región climática, pero sí que lo es de osos, búhos reales o linces. Uno llega a pensar que quizá lo que necesita la naturaleza gallega para recuperarse es una descomunal central nuclear que explote sin ningún recinto de contención, y obligue a los gallegos a desalojar un área de decenas de kilómetros, creando un inintencionado pero severamente respetado parque natural.

Transcribo del artículo de la BBC un párrafo que creo que es clave para entender esta explosión de biodiversidad en lo que debería ser uno de los lugares más inhóspitos del globo: “There may be plutonium in the zone, but there is no herbicide or pesticide, no industry, no traffic, and marshlands are no longer being drained“.

Y, para terminar, otra investigadora que abunda en mi tesis de que el ser humano (sobre todo la subespecie de Homo galaicoi) es más dañino que el cesio-137 y el estroncio-90): “the benefits to wildlife of removing people from the zone, have far outweighed any harm from radiation“.

Por supuesto, no quisiera yo infravalorar los riesgos de la radiación remanente tras la explosión. El decaimiento de los radionucleidos sigue un patrón logarítmico, es decir, la radioactividad cae mucho los primeros instantes tras el accidente (la mayoría del cóctel de radioisótopos que hay en el núcleo de un reactor son aberraciones de la materia de vida muy corta) pero queda un resto de radioactividad que va decayendo muy lentamente (empleando los siglos, milenios e incluso eones como unidad de medida).

En las calles de Pripyat estaríamos sometidos a una dosis de 1 μSv/h (según zonas, por ejemplo se miden 0,7 μSv/h en el instituto, 0,9 μSv/h en las piscinas, 1,5 μSv/h dentro de las torres de refrigeración de la central hasta 22 μSv/h en el cementerio de la villa, que no ha sido descontaminado por respetar las tumbas). Lo cual es mucho, e incapacita el lugar para su ocupación humana durante muchas décadas, quizá siglos (lo cual es una magnífica noticia para el resto de seres vivos que habitan ahora allí). En el entorno de la central estaríamos expuestos a unos 5 μSv/h, más o menos la dosis que recibimos en un viaje de avión debido a la radiación cósmica.

Claro, esa es la diferencia, en Galicia hemos destruido nuestros ecosistemas terrestres y costeros, pero al menos estamos libres de esa maligna radioactividad que todo el mundo teme, pues las centrales nucleares más próximas son las de Garoña (ahora felizmente parada) y Almaraz, a cientos de kilómetros de distancia. ¿Qué alivio, no?

Jejejeje

Pues sí, al menos en radioactividad estamos algo mejor que Pripyat, pero sólo algo. Y según y como peor que la ciudad de Chernobyl (que, como dije, estaba un poco más lejos de la central, a unos 15km). Sí, sí, en según qué partes de Galicia, y la zona que visitamos ayer es una de ellas, un contador Geiger registraría más tics que la evacuada ciudad de Chernobyl.

En las viviendas o en el cementerio de Chernobyl se registraban en 2009 (año de confección de la tabla) medidas de 0,2 μSv/h. Mirad este mapa del Proyecto Marna (Mapa de Radiación γ Natural):

marna

Como veis, la radioactividad ambiental, de origen natural, en las zonas graníticas de la península alcanza los 25 μR/h. Un momento, que os hago el cambio de unidades de Roentgens a Siervet: 0,23 μSv/h.

Vaaaya, así que el gracias al afamado granito gallego (aquí se construyen de piedra hasta los gallineros, quien use otro material es un muerto de hambre) tenemos una radioactividad ambiental superior a la que nos encontraríamos paseando por la zona de exclusión, en las calles de Chernobyl. Vamos a liquidar cuanto antes ese estudio no vaya a leerlo alguien y se hundan las canteras de piedra de Porriño, que exportan a medio mundo.

Pero no nos equivoquemos, el estado deplorable de la naturaleza gallega no se debe al radio ni al torio de sus rocas, que estuvo siempre allí. Ni mucho menos. Se debe a la devastación producida por el hombre, desde luego no por las inexistentes centrales nucleares o la prácticamente inexistente industria gallega (como la PSA se acabe de hundir, ya le podemos quitar el “prácticamente”, al menos en la provincia), sino por la sobreexplotación agrícola y ganadera, seguida del abandono, incendios recurrentes y plantación de especies foráneas, pino y eucalipto (más otras invasoras, como las mimosas).

Espero que sepáis disculparme la maldad, pero la ocasión de comparar el infierno nuclear de Chernobyl con el paraíso natural gallego, y que el primero saliese claro vencedor de la comparación en términos de biodiversidad, era demasiado irresistible para dejarla pasar sin aprovecharla. Tendré que buscar algún contendiente que esté a la altura de Galicia en términos de biodiversidad, de conservación de los ecosistemas. Quizá fuera de la órbita terrestre…pero tampoco que ya sabemos que hay un gallego en la Luna. Quizá haya algún exoplaneta que aún esté libre de nuestra tóxica presencia.

XDDDDDDDDDDDDDDDDD

Me río, pero es terrible constatar que el impacto ecológico de lo que aquí se considera normal, quemar el monte o llenarlo de eucaliptos, es superior a una terrible catástrofe nuclear tras cinco lustros de recuperación. Y lo peor de todo es saber que dentro de otros 25 años, el estado ambiental en el entorno de la central de Chernobyl será mejor, mientras que esperar lo mismo en Galicia no es optimismo, sino ignorancia.

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Insisto. Por favor, os lo ruego, echadle un vistazo al Google Maps y comparad ambos entornos.

27 noviembre 2014

Alberto Mvundi

Filed under: ecología,Música — Mendigo @ 19:47

Decía Wen que su voto no iría a Podemos (las razones que expone, las podéis leer en los comentarios de la entrada correspondiente y comentar a su vez). Según me leía su comentario me hice con cierta preocupación la misma cuestión: ¿y a quién demonios voy a votar yo esta vez?

La respuesta me la he dado hoy mismo, paseando por un precioso bosque mixto de robles y alcornoques (las áreas de distribución de ambos primos se solapan en la Galicia meridional, algo más cálida y seca) en el concello de Boborás. O más bien por lo que quedaba de él, asediado por las plantaciones de pinos y eucaliptos con que algunos desaprensivos le cambian la faz a su madre.

El sentido de mi voto es claro: se lo llevará aquel partido que se comprometa a exterminar las especies invasoras y devolver los bosques a su estado original (si no primigenio, sí pre-industrial). Y, de paso, que haga lo mismo con los traidores que alteran de este modo el ser más íntimo de esta tierra.

Nota: Obviamente esto es último broma. Lo de exterminar a quien los planta, digo, no que sean traidores despreciables que lo son.

Me da igual el partido que sea, quien lo lleve en su programa y con visos de cumplirlo, a ese escogeré. Vale, no voy a votar a la derecha, pero es que la derecha no va a llevar eso en el programa porque precisamente el eucalipto es su árbol. Cito al diputado onubense (en Huelva ENCE tiene una planta de pasta de papel, luego saben también ahí abajo de este problema) Carlos Navarrete, allá por el año 79:

“El eucaliptus es un árbol de derechas porque sólo produce beneficio al empresario. Es genocida porque afecta a la fauna y a la flora. Es anticristiano porque va contra lo que debe ser el idílico paraíso terrenal; y es además un vampiro vegetal, analfabeto e imperialista”

Hay otros problemas, pero yo sin Naturaleza no puedo vivir. Podremos ser más o menos ricos, pero una vez asegurado un mínimo vital, la cantidad de cosas que pueda adquirir es de importancia menor al lado del disfrute que me supone poder sumergirme en un medio natural bien conservado. Si me falta eso, soy pobre; no tengo nada y todo pierde su valor.

El partido que me ofrezca preservar y devolverme esa riqueza perdida, tendrá mi voto.

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La banda sonora corre a cargo de un cantautor angoleño que he tenido el placer de conocer hace poco. Galaicoangoleño, pues reside desde hace años no Baixo Miño. A ver qué os parece.

14 diciembre 2013

ARBA

Filed under: ecología — Mendigo @ 9:12

Breve entrada para dar a conocer la gente de ARBA, Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono.

Su actividad principal consiste en restaurar zonas degradadas plantando o sembrando especies autóctonas. No es tanto el valor de la superficie plantada sino el promover actuaciones que conciencien y eduquen a la ciudadanía en la importancia de la preservación de los ecosistemas.

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Este grupo no tiene implantación en Galicia y realmente no podría tenerla.

Primero, porque aquí no interesa, ya que el paradigma gallego es justo el contrario, cubrir todo el país de plantaciones industriales, no dejando espacio para árboles cuyo ritmo de crecimiento no casa con estos enloquecidos tiempos modernos (roble, encina, alcornoque, haya, tejo, abedul, arce…).

Segundo, porque esta gente tiene que pedir permisos y repoblar monte de propiedad pública. En Galicia no existe tal cosa, prácticamente todo el monte gallego es de propiedad privada (unipersonal o colectiva, las malditas Comunidades de Montes), lo que explica el estado de destrucción absoluta de los ecosistemas terrestres gallegos, explotados con la única consideración del beneficio económico cortoplacista de sus propietarios; sin otros considerandos como la protección de los ecosistemas, la riqueza paisajística o el desarrollo del ecoturismo para el resto de los ciudadanos.

Y tercero, porque qué más da que plantes lo que sea si tarde o temprano va a acabar sucumbiendo a las llamas, incluso en estos días con heladas de -10ºC.

Ya tenéis resumidos en tres puntos la razón de que Galicia no sólo sea pobre económicamente, sino también biológicamente. En afortunada expresión de los ecologistas brasileiros: un desierto verde.

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