La mirada del mendigo

8 abril 2016

Esta es la Galicia real

Filed under: ecología — Mendigo @ 23:53

Una cosa es lo que dicen las leyes y reglamentos, y otra muy distinta, la realidad cotidiana. Hemos dicho muchas veces que la legislación gallega es de las menos garantistas en la protección de la Naturaleza. Con todo, en la conciencia colectiva gallega está tallado en granito que cada cual, en su tierra, puede hacer o que lle saia do carallo.

Conceptos como ordenación del territorio o conservación de los ecosistemas autóctonos no tienen traducción en gallego. Son conceptos que son tan ajenos a esta tierra como la nieve para un guaraní.

Para muestra un botón. Aquí tenéis la para-realidad administrativa. Lei 7/2012, do 28 de xuño, de Montes de Galicia, artigo 67.4:
Quedan prohibidas as reforestacións e as novas plantacións intercaladas co xénero Eucalyptus naquelas superficies poboadas por especies do anexo (árbores autóctonas), mesmo con posterioridade ao seu aproveitamento ou á súa afectación por un incendio forestal.

Y ahora, las fotos que saqué en el paseo de ayer, con el móvil, de la Galicia real, precisamente en una zona que está bastante bien conservada (por eso fui a pasear a ella, porque aún queda algunas manchas de bosque autóctono, aunque también estas van desapareciendo).

¿Qué vemos aquí?

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Un roble en primer término, algunos otros en lontananza y, entre medias de ellos, los espigados pies de los eucaliptos jóvenes. Esto, que es un delito según la Ley de Montes que os acabo de transcribir, es sistemática y ostentóreamente realizado (es difícil esconder una plantación de eucaliptos) ante la pasividad del SEPRONA, la fiscalía y la Consellería de Medio Ambiente, los tres entes QUE COBRAN por velar por el cumplimiento de la legislación en esta materia.

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¿El resultado? Bueno, esto es un añoso roble superado ya en porte por los jóvenes y ávidos competidores.

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Si nos acercamos un poco más al pie de ese carballo, entendemos cual ha sido el modus operandi del criminal que ha repoblado con eucaliptos este bello paisaje.

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Aquí hubo un incendio. Este roble logró sobrevivir sin perder su estructura aérea, pero la mayoría de los troncos debieron arder. No murieron, es muy difícil que un roble adulto sucumba en un incendio, pero tuvieron que empezar desde la casilla de salida, rebrotando del pie. Pero aquí llegó el criminal, probablemente el mismo o de la misma camada que el que provocó el incendio, y bajó con unas yogurteras con plantitas de eucalipto. Y el daño del incendio, reversible, se hizo irreversible: las nuevas plantas se hicieron con el techo del bosque, privando de luz a los brotes de roble, exterminándolos.

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Y aquí tenemos un ejemplo más sangrante si cabe. Frente al invasor eucalipto se encuentra un roble de mediano porte, pero más allá, en el humedal, hay un pequeño rodal de aún más escasos abedules también amenazados por la progresión de este vampiro vegetal.

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Y una característica destacada del eucalipto: tras la corta, no hay que volver a replantarlo, ya que brota del propio pie una y mil veces. Aquí, al lado de un grupo de jóvenes abedules.

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Quedan prohibidas as reforestacións e as novas plantacións intercaladas co xénero Eucalyptus naquelas superficies poboadas por… os collóns de María Pita, home.

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Aquí, de las fotos que me dan más pena. Dos plántulas, una de peral silvestre y otra de eucalipto. La primera, es el brote de este pequeño árbol, muy apreciado por pájaros y roedores, tras haber sigo segado por la reciente cosecha de eucaliptos. El eucalipto, en cambio, es una plántula de tan sólo un año que ya ha ganado en altura al desdichado peral. En una década, esta plantita será ya un eucalipto maderable mientras que el peral, de haberle dejado la oportunidad de crecer sin semejante competidor al lado, apenas pasaría de la cintura.

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Todas las plantaciones anteriores son tan ilegales como patentes, ostensibles, notorias. No hace falta meterse por ningún camino, al mismo lado de las poblaciones, de las carreteras, hay ejemplos a patadas de plantaciones de eucaliptos en terrenos ocupados por árboles autóctonos, muchas veces mediando un incendio, sin que se curse de oficio ninguna denuncia por la Guardia Civil, a pesar de que tienen obligación de denunciar todo comportamiento ilícito del que sean testigos. Las multas, para el que rechiste, para dejar bien claro quién es el gallo que manda en el corral.

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Y siguiendo por el camino, llegamos a un descampado usado como vertedero por los animales bípedos de la zona. En otro montón había ruedas, el cuadro de una bici, un televisor (un clásico en el monte gallego, deshacerse de los viejos CRT ahora que están de moda los TFT, progreso en su versión galaica)… De fondo, evidentemente, una masa compacta de eucaliptos.

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En otro lado del descampado, el olor nauseabundo delataba la presencia de los cadáveres de dos caballos pudriéndose. De esto sí que me abstuve de tomar fotos, por respeto a vuestra sensibilidad y a la de mi pituitaria.

Esto es todo lo que dio de sí mi paseo por tierras del Concello de Carballedo (imposible decirlo sin sorna) antes de, como siempre, acabar asqueado y volver cuanto antes al coche. Espero que os haya gustado y os quedéis satisfechos con lo que se está haciendo con esta tierra a vuestras espaldas. Al menos, no podréis luego aducir que no lo sabíais.

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NOTA LINGÜÍSTICA: Efectivamente, no articulado mesturan as dúas normas ortográficas para presentar a contracción da preposición co artigo (ao e á). E iso que a ortografía está moito mellor que a redacción da Lei, inconcreta e vaga. Con botes de gomina ou laca non se sae do analfabetismo.

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15 marzo 2016

La guarrada del Bitcoin

Filed under: ecología — Mendigo @ 2:02

Creo que a estas alturas, ya todos habréis oído al menos hablar del Bitcoin, así que si me permitís, prescindo de las presentaciones y voy directo al meollo.

El concepto de criptomoneda es interesante, aunque se me ocurren muchísimos peros como el hecho de hurtar a los Estados de la capacidad de control sobre la base monetaria (que, a través del coeficiente de encaje bancario, se convierte en masa monetaria). Otra objeción es el límite técnico de guardar el registro de todas las operaciones en la cadena de bloques, lo que tarde o temprano acabará por desbordar la capacidad de esos bloques (y eso que es sólo una moneda de uso muy minoritario en el mundo, si se generalizase este registro crecería según una función exponencial). Y un último reparo, es que el misterioso creador del bitcoin tiene un saldo de un millón de bitcoins. La cotización a día de hoy de la moneda virtual es de $414 por cada Bitcoin, así que es fácil el cálculo del premio que se concede el inventor de la moneda por ser el primero que tuvo, obviamente, acceso a ella.

Pero no, no voy a tratar de estos temas, ni mucho menos enfrascarme en discusiones sobre teoría monetaria que me superan. No, quería centrar el comentario en un aspecto que ha pasado desapercibido y a mí me parece una bofetada al buen sentido. No sé si sabéis cómo se generan nuevos Bitcoin, si no, os lo explico sucintamente: hay voluntarios que ponen a su ordenador a trabajar para resolver un problema numérico (encontrar el hash de un nuevo bloque de la cadena). Quien lo resuelva, se lleva como recompensa unos bitcoins. A esto se le conoce como “minería” de bitcoins. La dificultad del problema va creciendo, y hoy en día sólo se dedican a ello equipos especialmente diseñados para ello (usan las GPU, tarjetas gráficas, mucho más rápidas en operaciones básicas que las CPU) con una potencia de cálculo bestial, en aquellos sitios donde la electricidad es más barata. Es decir, en China. El precio de la electricidad es determinante en la rentabilidad de esta operación, ya que tanto los equipos como su refrigeración son devoradores de Watios.

Es curioso que se presente como novedad, un concepto que fue superado ya en la dinastía Yuan. Efectivamente, el dinero fiduciario tiene su origen en China, se estima que por el s.XI, y era de uso común en el s.XIV.

Por otra parte, es muy acertado el término mining por la similitud de la criptomoneda con el dinero metálico, basado en el valor intrínseco de las piezas. Al igual que los metales preciosos, existe una cantidad finita de bitcoins que pueden ser minados (21 millones, 1 para el creador y los otros 20, para el resto de la Humanidad). Según el problema matemático se vaya haciendo cada vez más complejo, se necesitarán más recursos de computación, es decir, más energía, para generar bitcoins. Es un paralelismo perfecto a la necesidad de movilizar más recursos, medios, tecnología y, sobre todo, energía, para explotar yacimientos auríferos de cada vez menor ley. Por cierto, ahora comprenderéis la naturaleza intrínsecamente deflacionaria de una economía basada en el Bitcoin, como la basada en el patrón oro.

Más allá del debate monetario, resulta repulsivo que esta nueva moneda ligue su funcionamiento a un consumo intensivo y superfluo de energía eléctrica. TODAS las formas de generación de electricidad implican una alteración en el medio natural, o mucho, o muchísimo (y entre las últimas, figuran varias renovables). Es necesaria esta producción para colmar las necesidades humanas, pero… crear una necesidad ficticia, me parece una bofetada al buen sentido.

Máxime cuando, como hemos dicho, esta minería de bitcoins se desarrolla en países con un bajo coste del kWh, y ello a causa precisamente de tener tecnologías de generación tremendamente contaminantes (las centrales de carbón chinas, que para ser alimentadas engullen cientos de vidas de mineros, estos sí reales, más las innumerables víctimas de la contaminación asociada a estas centrales).

Al tratarse por ahora de una moneda de uso todavía muy minoritario (una soplapollez de moderniquis) el impacto real del consumo energético asociado a la minería de bitcoins es muy bajo. Pero según crezca y se generalice, como suelen triunfar esta clase de tonterías, el consumo de energía y su contaminación asociada puede ser serio. Lo cual sería el colmo de la necedad.

Porque podríamos revisar el concepto: en vez de que el premio en bitcoins sea para el que más energía consuma realizando una operación inútil, podríamos otorgar nuevos bitcoins al que más crías de foca cace a garrotazos. El que aporte más foquitas muertas en un periodo de tiempo, se lleva un bitcoin. Luego, los cadáveres, podrán ser arrojados al mar porque realmente, no es que sirvan para nada esas focas; es simplemente un juego, una excusa para introducir paulatinamente los bitcoins entre los vencedores.

Puestos a idear estupideces, se me ocurren muchas muy buenas para acabar de joder el planeta, incluso mejores que poner a trabajar miles de GPU a saco para obtener un bitcoin.

Ahora, si queremos hablar en serio del futuro de la moneda, os voy a recomendar un añejo artículo de Ignacio Escolar: Por un euro electrónico.

El monopolio del dinero, como medio de pago, debe ser del Estado. Ahora mismo, el dinero de plástico es un duopolio inaceptable de dos empresas usamericanas, que nos sangran a consumidores y comerciantes. El fin del dinero físico es inminente, así que el Estado debería proveer de un método de pago que, como monedas y billetes de curso legal a los que deberá reemplazar, sea universalmente reconocido y de uso gratuito. Quizá haya en el concepto de criptomoneda cosas aprovechables para este futuro medio de pago, pero desde luego desterrando a los profundos infiernos la idea de dilapidar energía o cualquier otro recurso natural en su funcionamiento.

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9 marzo 2016

A Godela

Filed under: ecología,fotos,patrimonio — Mendigo @ 12:33

Vou dando saída ás fotos de andainas pola zona. Neste caso, a aldea xa deserta de A Godela, próxima á ponte sobre o Verdugo, no Concello de A Lama.

As fotos ben sei que non son moi alá, mais penso que poden servir para amosar o que era, e xa só quedan restos espallados como illotes, a Galiza dos nosos antergos.
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30 enero 2016

El eucalipto y el fuego

Filed under: ecología — Mendigo @ 19:02

Por algún comentario en la pasada entrada, me doy cuenta que hay cosas, que para el que vive aquí son muy obvias, que para otra gente no tienen por qué serlo.

Salió el tema de los incendios y los eucaliptos, así que quería explicar alguna cosilla. Me ayudo de una foto que saqué ayer, en un paseo (desgraciadamente, no es difícil encontrar aquí ni eucaliptos ni incendios, más bien lo difícil es encontrar un lugar que se haya librado de ambos).

incendio eucaliptos

Son unos eucaliptos, tras el paso de un incendio hace unos meses. Como podéis ver, los eucaliptos ya están rebrotando. Supongo que muchos pensaréis que tras el paso del fuego, todos los árboles mueren, pero esto no es exacto. Las coníferas, por ejemplo, es muy difícil que sobrevivan pero muchas especies son bastante resistentes, como todo el género Quercus (roble, encina, rebollo, alcornoque…) los fresnos o los sauces. Pero las partes aéreas (es decir, el tronco y las ramas) sí que se pierden irremediablemente (a excepción del alcornoque, por su protección natural ignífuga), y rebrotan del pie (de las raíces). Si os fijáis en las fotos, otras especies como el toxo, también tienen este comportamiento y ya empiezan a volver a brotar.

La cuestión es que, en la mayoría de los casos, el tronco de los eucaliptos no es destruido por el fuego (para cargarse un eucalipto adulto, os lo aseguro, hay que hacerle cosas mucho peores que exponerlo a la llama, tienen una resistencia increíble a prácticamente todo lo que mataría a cualquier ser vivo). Así, pasados unos meses, rebrota, pero no del suelo sino del mismo tronco. En un par de años, nadie diría que un eucaliptar ha sufrido un incendio.

Y ahora, quería explicaros las consecuencias de este comportamiento ante el fuego, un elemento tan propio de Noroeste peninsular como lo puede ser la lluvia.

Una buena parte de los terrenos con eucaliptos no son monocultivos, sino extensiones mixtas. Hay un carballal, y el palurdo de turno planta entre medias de los enormes robles algunas plantitas de eucalipto. Al cabo de diez años, ya han igualado en altura a enormes robles seculares (no es ninguna exageración) y, a partir de ahí, los sobrepasan enseñoreándose del techo del bosque. Los robles siguen ahí, impertérritos. Es el árbol propio de esta tierra, tan majestuoso como tenaz, resistente y sobrio: puede sobrevivir con esos vampiros vegetales al lado.

Pero entonces, viene un incendio. Provocado por el mismo palurdo que plantó los eucaliptos o un vecino. El fuego consume todo, dejando atrás un paisaje calcinado. Pero, como hemos visto, esta negrura es engañosa: tras las primeras lluvias, el eucalipto empieza a rebrotar en todo su fuste. Seguramente, los robles tampoco están muertos. Su tronco está renegrido, pero en primavera vuelven a salir hijuelos de las raíces. Sin embargo, al tener que comenzar de nuevo la carrera en búsqueda de luz solar, y ser el roble de tan lento crecimiento, se ve sobrepasado por los colonizadores, ya que éstos no han perdido la ventaja de la altura. De esta forma, a los dos o tres años del incendio, los eucaliptos ya han vuelto a desplegar toda su frondosidad, impidiendo la entrada de sol a las tiernas hojas del carballo, que de esta forma languidece y muere, veinte metros más abajo. En este tiempo, como mucho le ha dado para levantar un metro del suelo (y es muchísimo, lo hace impelido por las poderosas raíces que sobrevivieron en el suelo).

Así pues, el entorno ha pasado de ser un bosque impenetrable de robles centenarios, a ser un monocultivo de eucaliptos. Para semejante destrucción natural no ha hecho falta más que una mínima intervención humana: plantar unas plántulas de eucalipto, baratísimas (la misma ENCE las vende), vienen en yogurteras como los plantones de huerta, a unos céntimos la unidad. Se hace un hoyito, se introduce la plantita, un pisotón y a correr. Pasados unos años, una caja de cerillas, una mecha de chisquero, un poco de gasolina y desaparecen decenas de hectáreas; cuando se descontrola, cientos o miles.

Es muy fácil matar, demasiado sencillo destruir. Revertir esta destrucción, eliminar las especies invasoras (que no sólo es el eucalipto, también el pino y mucho cuidado con las mimosas, que tienen una tremenda capacidad de colonización) y volver a repoblar con autóctonas, costará un Potosí (que, por supuesto, los accionistas de ENCE no van a querer poner). Que esas plantas crezcan, y volver a disfrutar de esos grandes gigantes de mil brazos… llevará siglos.

Hay una anécdota que cuenta Marco Polo. Cuando regresó de su fantástico viaje, contaba a su regreso las maravillas que había conocido de la civilización china. Entre ellas, mostraba un billete, explicándoles que era una forma de dinero. Obtuvo las burlas de sus provincianos convecinos, incapaces de entender un concepto como el dinero fiduciario. Para probar que ese trozo de papel no valía nada, lo quemaron. Habían hecho desaparecer un billete que equivalía a carros enteros llenos de sus monedas.

La riqueza es un concepto humano, y hay que tener cierta cultura para apreciarla. Las culturas más bajas sólo reconocen la riqueza como la abundancia de bienes tangibles, con los que llenar la panza. En un paso más allá, la Humanidad empezó a darle valor a los bienes suntuarios, aquellos cuyo valor era determinado por la capacidad de denotar pertenencia a un estrato social privilegiado.

Y ya está. Aquí se encuentra la sociedad española: da valor a aquellos bienes materiales que permiten llenar la panza, o alardear ante el vecino.

Sólo unos pocos individuos son capaces de ir un poco más allá, y reconocer la importancia de bienes inmateriales, o materiales cuyo valor va más allá de esa materialidad. Porque ¿qué es una talla de la Piedad más que un leño con formas caprichosas? ¿Qué es un templo romano, más que un conjunto de piedras viejas, apto para improvisar un lugar para guardar el ganado? ¡Cuánto menos es la música, que no es más que aire!

Es el proceso civilizatorio el que les confiere valor. Un portátil sería completamente inútil a un coetáneo del Arcipreste de Hita, por poner un ejemplo. Como mucho, lo usaría para calzar la pata de una mesa, o el más culto lo desplegaría para utilizarlo de atril, en el cual sostener un libro. Y ese libro que leería ¿qué valor tendría en una sociedad ágrafa? Probablemente sería utilizado para encender el fuego, como el billete de Marco Polo, igual que se usaría la talla de la Piedad que antes mencioné para mantenerlo.

De igual forma que se desmontó el revestimiento de caliza de las pirámides (originalmente eran completamente lisas, el brillo del sol egipcio en ella se debía ver hasta en los cuernos de la Luna) para alimentar los hornos de cal, con que blanquear las paredes de las casuchas de El Cairo, nuestros antepasados usaron las piedras de los castros para levantar cercas para el ganado. Y los sillares de antiguos conventos, para levantar sus viviendas.

Para valorar una obra de arte, un monumento histórico, hay que alcanzar un cierto nivel de civilización. Y también pasa lo mismo con la naturaleza o con el patrimonio etnográfico. La gran mayoría de la población está abandonada a la bestialidad, y no reconoce más que el valor de lo inmediato, de lo que le sirve para llenarse el estómago o pavonearse. Ese analfabetismo generalizado es el que explica la devastación del patrimonio natural y cultural de esta tierra.

Dos frases tan típicas como el sempiterno “¿Y tú de quién eres?“:

1. ¿Y para qué sirven los carballos? –> Tras protestar por que estuvieran talando una touza para usarlos como combustible.

2. ¡Sólo venís a sacar las cosas malas! –> Mientras fotografío una preciosa casa abandonada en una aldea.

Realmente, el enemigo de la nación gallega, el que quema nuestros bosques, introduce especies invasoras y deja que se arruine irremisiblemente nuestro patrimonio, es siempre el mismo: LA IGNORANCIA.

Hay que declararle una guerra sin cuartel, poner todos los medios posibles y aún más, para exterminarlo y erradicarlo de esta tierra.

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25 enero 2016

Sentencia de muerte para Galicia

Filed under: ecología — Mendigo @ 20:51

No por esperado, ha sido menos doloroso.

Como me temía, el PP, viendo que se hacía muy difícil revalidar el gobierno, ha aprobado una prórroga por 60 años de la planta de celulosa de ENCE en la ría de Pontevedra en el tiempo de descuento.

Ya hemos visto esta maniobra tantas veces, en ayuntamientos, CCAA o el mismo gobierno: para lo que me queda en el convento, me cago dentro. Uno se pregunta qué legitimidad puede tener un gobierno en funciones de firmar nada sustancial, y menos por 60 años (salvo los que seáis muy jovencitos, el resto ya estaremos criando malvas mucho antes).

Ahora vendrán las protestas y los lamentos. ¡Demasiado tarde, filliños!

Ya son tantas veces que veo venir el tren, me desgañito, pero soy absolutamente impotente para lograr cambiar nada porque reina la indiferencia.

Este asunto se ha tratado siempre en clave local, como si el impacto ecológico de la presencia de la plata de ENCE se limitase a las poblaciones ribereñas de la ría de Pontevedra. Y siendo importante, en sí el impacto ecológico de la planta es muy poco relevante en relación a lo que implica: la eucaliptización de Galicia. La razón de ser de los eucaliptos es alimentar la papelera, que es el comprador de la casi totalidad de la madera de eucalipto. No habría papelera sin eucaliptos; ni apenas eucaliptos, si no existiera mercado, si el gran comprador que es esa planta de celulosa cerrara sus puertas.

Y prometen acometer inversiones para aumentar la producción, lo que significa que se abrirán sus fauces para deglutir más eucaliptos, con lo que la destrucción habida en la costa penetrará a las comarcas del interior, desplazando lo que queda de bosque autóctono.

Es desolador.

Estoy harto de estar rodeado de cretinos integrales que hacen aspavientos por la más mínima chorrada, para que todo el mundo vea lo muy comprometidos y ecológicos que son. La maestrilla imbécil enseñando a los putos niños en qué contenedor se debe echar la basura, porque reciclando salvamos el planeta. Las organizaciones ecologistas, muy preocupadas salvando ballenas o luchando contra las nucleares, que todo el mundo sabe que son muy contaminantes… aunque no se haya reportado ningún efecto sobre el medio natural, ni el más mínimo, ninguno, cero… después de 50 años funcionando varios reactores en España. Es más, es que incluso el entorno de Chernobyl tiene, tras el peor desastre nuclear de la historia y tres décadas de recuperación, mejor estado de conservación y mayor biodiversidad que el monte gallego.

¿Cuál es la magnitud del problema de los vertederos? ¿Unas pocas hectáreas afectadas en toda Galicia? ¡ESO ES UNA MIERDA! En la lista de amenazas ecológicas sobre los ecosistemas gallegos no entra ni en las 10 primeras, la imbecilidad del reciclaje puede estar bien en países civilizados que ya han puesto solución a la decena de amenazas más importantes, pero aquí, es de un cinismo repugnante preocuparse por esa minucia en Galicia cuando los incendios forestales calcinan miles de hectáreas cada año (problema número 2) y hay 500.000 hectáreas de eucalipto plantadas, más otras tantas de coníferas.

Es repugnante la hipocresía políticamente correcta de los mierdas de ciudad, que se quedan todo ufanos con su bolsita al contenedor de vidrio. Con eso, ya llenan su cupo de buenas acciones con la Naturaleza, ya se pueden sentir satisfechos con su conciencia. Aunque vivan rodeados del desierto verde de plantaciones de eucaliptos. Estoy rodeado de ignorantes que no conocen la magnitud del daño, de imbéciles que no lo comprenden, o de asquerosos hipócritas que les importa una mierda y les basta el gesto para quedar como ciudadanos comprometidos y responsables.

Galicia ha sido destruida por los monocultivos forestales (y media Asturias, y media Cantabria, y todo el Norte de Portugal, y parte de Extremadura y Oeste de Andalucía, y empiezan a introducirse en Euskadi…). Estamos hablando del MAYOR ATENTADO ECOLÓGICO de la historia en Europa, por la magnitud del área afectada y lo profundo del daño.

Recapitulemos.

Crimen ecológico: Plantación de eucaliptos para abastecer a las fábricas de celulosa peninsulares.
Extensión: 1,4 millones de hectáreas en la Península Ibérica (500.000 de ellas en Galicia). El 59% de la extensión de E.globulus en todo el mundo crece aquí. En A Coruña, el bosque autóctono representa ya sólo un 11% de toda la masa forestal.
Daño: destrucción completa del ecosistema original y sustitución por el monocultivo industrial de una especie invasora, originaria del continente austral. Muy difícil y costosa regeneración. Daño persistente o permanente.

¿Cuántas manifestaciones ha habido clamando por este holocausto natural? ¿Qué organizaciones ecologistas han puesto el grito en el cielo? No, el imbécil de ciudad está pendiente de póbrecito tal toro que alancean o tal caballo el stress que pasa saltando una hoguera. Del ambientalismo hemos pasado al animalismo, de la conservación de los ecosistemas a los derechos de los animales. De algunos animales, los animales de compañía y los que nos parecen más cuquis.

¿Cuántos animales mueren abrasados en un incendio forestal? ¿Cuántos mueren o ni siquiera llegan a nacer por la destrucción de su hábitat por los incendios, los monocultivos forestales o la urbanización de baja densidad aberrante tan característica de Portugal del Norte?

Ignorantes, imbéciles, hipócritas… ¡todo junto y algo más!

Quien tiene un cáncer, no se preocupa de ir a que le quiten una verruguita. Si realmente les importara la Naturaleza sabrían identificar prioridades. ¡Hipócritas, falsarios! Nadie a quien le estén robando el coche se preocupa porque se le caigan unos céntimos del bolsillo. Pero con la Naturaleza sí que se puede entrar en esos juegos ¿verdad? Siempre podemos poner un par de paneles solares en el ayuntamiento, para que todo el mundo vea lo muy ecológicos y modernos que somos.

ENCE ganó un tramo de 40MW de biomasa en el pasado concurso de renovables. Es decir, que se ocuparán nuevas tierras para plantar eucaliptos, y luego quemarlos y así generar energía eléctrica; y aún tendré que aguantar a los gafapastas felicitándose por ello. ¡Qué bien, qué guai, la biomasa que es una energía renovable, sostenible, ecológica! Joder, era para alimentar la central con sus putos cadáveres.

¿Protestas en Galicia por la destrucción de sus ecosistemas y paisajes rurales, por la introducción de especies alóctonas? Ni están ni se las espera. A la gente de ciudad les importa un cojón, mientras estén bien cuidados los árboles del paseo de su villa o ciudad. Ecología de parques y jardines, habría que cortar ya este césped, y recoger las hojas, que afean.

Y a los aldeanos, comuneros, bestias pardas con perdón de las bestias, les parece bien todo lo que les deje unos dineritos para pagarse el todoterreno, su objetivo vital, del que sólo se apean para disparar contra algún animal en los días de caza.

Porque esto es lo terrible: PORQUE NO SABEN GENERAR RIQUEZA SI NO ES CON LA EXPLOTACIÓN, LA DESTRUCCIÓN DE SU MADRE. Estos garrulos siguen viviendo en el primitivismo extractivo, aún no salieron de la caverna.

Son así de hijos de puta, estos gallegos, estos asturianos, estos portugueses… que maltratan a su madre.

No hay un puto eucalipto en toda Francia, en toda Italia, en toda Alemania, Bélgica y Holanda, a pesar de tener condiciones para ello. ¿Por qué puede estar prohibido introducir especies invasoras en la Europa civilizada y aquí se ve como una utopía irrealizable? ¿Por qué no respetamos la tierra, por qué no nos respetamos a nosotros mismos?

La posibilidad de la retirada de ENCE de la ría abría una ventana de oportunidad a Galicia para librarse de los eucaliptos y recuperar lo que fue. ¡Podríamos soñar con la regeneración ecológica gallega! Dentro de 60 años ni siquiera se podrá hablar con propiedad de Galicia, habrá dejado de existir; de forma sincrónica a la destrucción del entorno que vio nacer a este pueblo, se puso énfasis en la destrucción de su cultura, de su alma.

El régimen de Franco otorgó a los antaño feraces montes gallegos el cometido de proveer de celulosa a medio mundo. Fraga bendijo este arreglo y fomentó la colonización de nuevos territorios, dedicándolos a este monocultivo. Y ahora el gobierno de Raxoi, el señor de los hilillos, confirma la sentencia de muerte de los ecosistemas terrestres gallegos: no sólo no se revierte la colonización de tierras por el eucalipto, sino que se expande para abastecer la prevista ampliación del monstruo de Lourizán.

¿Protestas? Porque la planta afea el paisaje de los pontemierdeses, pero por los eucaliptos… un dinerito al bolsillo, que no le viene mal a nadie. Aquí nadie se queja.

¿Qué daño les ha hecho esta madre, que tan mal la tratan sus hijos? Nadie odia tanto, nadie obra con más saña contra Galicia, como un gallego.

P.S: Mierda a todos los putos partidos políticos, del primero al último en toda su puta variedad cromática de colores corporativos. Mierda para todos ellos, porque todos se llenan la puta bocaza de subnormal con la E-CO-LO-GÍ-A, y NINGUNO se ha propuesto acabar con la principal agresión ecológica de esta tierra. Hacen como que no ven el boquete en la alfombra, y siguen peinando los flecos. Claro, nadie se quiere arriesgar a perder los votos del rural; a los palurdos que no les toquen la rentita que les dejan los eucaliptos, y a los de ciudá se la pela lo que hagan en su patio trasero, su patria es el centro comercial y las terrazas de moda.

¡Pues venga, más eucaliptos, que aún caben otros pocos!

¡Oh! ¡Qué verde que es Galicia! ¡Qué bonito! ¿Vamos de shopping a un Zara?

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