La mirada del mendigo

26 febrero 2017

El impacto sobre el medio de la fotovoltaica

Filed under: ecología,energía — Mendigo @ 0:50

Es estupendo irse unos días a la montaña y, cuando uno se puede conectar, encontrarse el blog lleno de mensajes furibundos de inversores fotovoltaicos. Me figuro que ha debido correr el enlace en una lista de correo o foro de empresarios fotovoltaicos, y entran a defender sus intereses. Para agradecer la atención suscitada, me veo en la obligación moral de seguir hablando de fotovoltaica. Como ya hemos tratado del coste económico que nos supone seguir pagando, incluso tras las reformas del ministerio, la subvención a su producción, ahora vamos a explicar cuál es su impacto sobre el medio natural.

Ya mencioné en otra entrada que la energía solar fotovoltaica es la que más emisiones de CO2e asociadas tiene, dentro de las tecnologías de producción no basadas en la combustión (obviamente).

Eólica = 11 g/kWh
Nuclear = 12 g/kWh
Hidroeléctrica = 24 g/kWh
Termosolar = 27 g/kWh
Geotérmica = 38 g/kWh
Fotovoltaica = 48 g/kWh

El origen mayoritario de estas emisiones imputables es en el proceso de fabricación de las obleas de silicio, pues aunque su materia prima es virtualmente infinita, se necesita tenerlas días enteros en hornos para formar una estructura cristalina. Pero también parte de esas emisiones se deben al uso de tierras raras (lantánidos) para dopar la estructura del silicio, procurando que el salto energético entre las órbitas de valencia sea menor y así lograr paneles más eficientes (mayor proporción de fotonazos útiles, que consiguen desencajar al electrón de su órbita). Aunque entran en la estructura en una proporción ínfima, también su proporción en la mena es extremadamente baja, lo cual obliga a grandes movimientos de tierras para conseguir una producción de unas pocas onzas. Esto se traduce en un coste energético y ecológico muy alto (además del propio desmonte, contaminación de ríos por los químicos usados en el refino) en la minería de estos elementos.

Sin embargo, la principal agresión al medio natural de un parque solar no se produce durante la fabricación de sus paneles, sino precisamente durante su funcionamiento. Efectivamente, el huerto solar ocupa un espacio. Aunque suene a muy ecologista, la parcela donde se asientan las máquinas debe ser tratada regularmente con herbicidas (glifosato a porrillo) para impedir que la vegetación prospere (riesgo de incendio). Por lo tanto, la afección al medio natural en el emplazamiento de un parque solar es máxima, absoluta: prácticamente no existe ninguna forma de vida macroscópica en el espacio de un huerto solar.

Por supuesto, se desprecia esta agresión natural por lo muy limitado de su extensión. Pero hay que ponerla en relación con el hecho de que la producción de un huerto solar es igualmente despreciable.

Vamos a hacer un sencillo ejercicio. Tomemos un parque solar tipo, en este caso alijo la instalación solar “Del Conde-Los Santos“, en el municipio de Andújar (Jaén). Soy bastante generoso escogiendo este proyecto ya que es un parque muy compacto, con muy poco terreno para los pasillos, y en una de las zonas con mayor insolación de la Península.

Medido con el SIGPAC, son 8,01 hectáreas de terreno.

Vamos a compararlo con la tan criticada energía nuclear, tomo la central de Almaraz, en Cáceres.

Y de nuevo, usando la herramienta de medición de áreas del SIGPAC, nos revela una superficie ocupada de 47,14 ha. ¡Ocupa mucho más la malvada central nuclear! Un momento, pero es que la agresión al medio hay que ponerla en relación a la producción (beneficio/coste).

Parque solar Guadalquivir = 6.000.000 kWh/año
Central nuclear de Almaraz = 15.817 GWh/año

Lo de los dos millones de kWh impresiona mucho, pero una vez que expresamos la producción de ambas en las mismas unidades, la solar se desinfla un tanto:
Parque solar Guadalquivir = 6 GWh/año
Central nuclear de Almaraz = 15.817 GWh/año

Es decir, se necesitarían más de 2.500 parques solares como el del ejemplo, para igualar la producción de Almaraz. ¿Y cuánto ocuparían, manteniendo los parámetros del parque del jienense? Lo lejos que se llega sólo con las cuatro reglas: 21.115 ha. O lo que es lo mismo, 211 km², que viene a ser un cuadrado de 14,53 kilómetros de lado (disculpad que no os lo exprese en la medida periodística de superficie, los “campos de fútbol”).

Vamos a mostrar qué pasaría si sustituyésemos la central de Almaraz por paneles solares:

Ése es el aspecto que tiene un cuadrado de 14,53 km de lado. Convertir campos, montes, sierras y vaguadas en 211 km² en un desierto de paneles solares, regados periódicamente con glifosato (no cabe un tractor entre los pasillos), no me parece, desde luego, el colmo de la ecología. Por cierto, espero que no os importe que, colocando el cuadrado de destrucción, me haya comido un cacho del Parque de Monfragüe, es que si me iba hacia el otro lado me cargaba Navalmoral. No sé, elegid vosotros mismos qué comarca española queréis destruir.

Teniendo en cuenta que si vuestra macrocentral solar la ponéis en el Norte, tendréis que multiplicar la extensión afectada en razón inversa a la insolación.

Pero no podemos contentarnos con tan parco objetivo. Almaraz no es la única amenaza nuclear, ya que nos ponemos, qué menos, vamos a cerrar todas las nucleares instalando paneles solares.

Como la producción nuclear el año pasado fue de 55.546 GWh, sustituirla por solar ocuparía 741 km². El cuadradito a sacrificar en aras de esa energía tan limpia y ecológica tendría 27,21 km de lado. Algo tal que así:

A los que no soléis patear el campo, os resultará difícil comprender la inmensidad de territorio que suponen 741 km². Toda una vida de trasegarlo, y no llegaríais a conocer todos los caminos, veredas, trochas… que hay en ese territorio. El coste ecológico de sustituir la producción nuclear por fotovoltaica, implica necesariamente ocupar esta extensión de terreno con los paneles (en el caso, como digo, más favorable, la mayoría de los huertos tienen disposiciones menos densas y con una insolación menor), con la completa destrucción de los ecosistemas que en ese espacio se desarrollen.

Ésta sería la estampa (foto de la instalación de Andújar), pero extendida por 74 mil hectáreas.

Quizá no conozcáis bien Extremadura y no podéis haceros a la idea de la superficie a sacrificar. Os sugiero que tracéis el mismo cuadrado, en una zona que conozcáis, y a continuación os la imaginéis completamente ocupada por los paneles. Eso es, exactamente, lo que implica sustituir la nuclear por fotovoltaica.

Pero aún semejante meta es muy poco para lo que un cretino, en los comentarios de otra entrada, calificaba contra toda evidencia como “energía limpia, abundante y barata”. Vamos a un objetivo aún más ambicioso: sustituir no sólo la nuclear, sino el resto de tecnologías basadas en la combustión y, por lo tanto, grandes contribuyentes al efecto invernadero (térmicas de carbón, ciclos combinados, cogeneración…) dejando el mix de generación completamente descarbonizado (en cuanto a emisiones directas se refiere) y desnuclearizado (lo que yo propuse hacer con eólica).

Pues volvemos a sacar la calculata, son en total 158.321 GWh en las tecnologías “no verdes”, a 1,3 hectáreas ocupadas con paneles por GWh nos da… 2.111 km² o, lo que es lo mismo, un cuadrado de 45,94 km de lado.

Imaginad un mar de paneles de esa extensión, eso es lo que se necesitaría si pretendiesemos descarbonizar el sistema eléctrico español con fotovoltaica. Y ahora, imaginad el coste económico de ese proyecto. Sobre el ecológico, la destrucción completa de los ecosistemas en una superficie equivalente a la extensión de la provincia de Bizkaia, difícilmente se me ocurre un atentado ecológico mayor.

Y ya, por entrar en el reino de fantasía en el que viven los apologetas de la energía fotovoltaica, vamos a seguir la broma y considerar que con paneles solares podemos no sólo generar una parte sustancial de la energía eléctrica requerida sino que, además, es la salvación para suplir a unos combustibles fósiles que inexorablemente se agotan. En total, España consumió (datos del 2015) 123.868 ktep, que pasadas a la unidad (impropia) de energía que estamos manejando vienen a ser unos 1.440.584 GWh.

¿Qué implicaría en términos de ocupación del territorio sustituir el consumo energético español, de carbón, de metano, de petróleo… por paneles solares? Respuesta: 19.208 km². Un cuadrado de 138.59 km de lado. La superficie completa de la provincia de Cáceres, borradas del mapa bajo un mar de paneles para autoabastecernos de energía con el concurso del sol.

Una imagen bastante gráfica de la capacidad de la fotovoltaica (y de la energía solar en general, la termosolar también requiere enormes superficies para sus heliostatos) para convertirse en una fuente de energía significativa para suplir nuestras necesidades energéticas. Y es que es muy sencillo: los paneles producen muy poca electricidad. Si queremos realmente generar una cantidad significativa de energía, tenemos que multiplicar los paneles, y con ellos la superficie ocupada y los costes, hasta cotas aberrantes.

N.d.M: Y sí, ya sé que la electricidad es una energía de mayor nivel que la química contenida en los hidrocarburos, pero ya se estaba haciendo larga esta entrada y, realmente, es que ni siquiera merece la pena tomar en serio la cuestión. Era una simple reducción al absurdo del uso de la fotovoltaica en la red (sí para instalaciones aisladas), y desmitificación de su supuesta “limpieza” (implica una destrucción de los ecosistemas quizá mayor a ninguna otra tecnología de generación).

Pero ya puestos, vosotros mismos podéis plantear el caso de electrificar todo el transporte (por tierra, mar y aire), la climatización y todos los procesos industriales, y luego proveer la cifra resultante con fotovoltaica. Os dejo como deberes hacer unos cálculos someros y publicar el resultado en km² de paneles. Y para subir nota, calcular el coste de ese proyecto, con los precios actuales de los paneles.

Actualización: Por error de identificación en la instalación solar de Andújar, los primeros datos eran erróneos. Actualizo con los datos ya corregidos, agradezco que se me haya señalado el error y hago acto de contrición por el error.

Addenda: Toda esta disertación es sobre la fotovoltaica, básicamente por el hartazgo que me han producido los comentarios en anteriores entradas me apetecía meterme con ella. Pero lo aquí dicho reza igualmente para la otra tecnología de generación a partir de energía solar: la termoeléctrica. De hecho, la termoeléctrica es aún más voraz de espacio para producir la misma energía. Tomo los datos de la planta de Gemasolar, en Sevilla, del tipo de torre y sales fundidas (de las más avanzadas):
Producción eléctrica neta esperada: 80 GWh/ año
Campo solar: con 2.650 heliostatos en 195 hectáreas

Esto es, según datos de la misma empresa, ocupa 2,44 hectáreas por cada GWh generado. La demanda de energía eléctrica el año pasado fue en España de 265.317 GWh. Como se dice coloquialmente, los números cantan.

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13 febrero 2017

Acabar con las primas

Filed under: ecología,energía — Mendigo @ 1:19

No, deja en paz a las hijas de tu tío, que no es eso.

Me refiero, claro está, a las primas a la generación eléctrica. Las más famosas son las primas a las renovables (alguna de ellas, como la cogeneración o la incineración de residuos, con tantas emisiones de CO2 como la que más). Pero hay otras, que se suman a eso que llaman peajes, que sólo tienen que ver con los de las autopistas en que ambos son una sablada al sufrido usuario, en muchos casos de escasa justificación legal (la A-VI, por ejemplo, debería ser de patrimonio público si Aznar, traidor a los intereses de los españoles, no hubiera firmado una extensión de la concesión por 75 años más, menudo regalito a Abertis).

De cada 10€ de subvención más o menos descarada a la generación eléctrica, es cierto que 9€ van a las energías del Régimen Especial, pero también las eléctricas convencionales reciben el otro eurete de aguinaldo por inventos tales como la moratoria nuclear (aún estamos pagándoles el coste de paralizar Lemóniz, Valdecaballeros y Trillo II, pues antes de la burbuja de ciclos combinados hubo otra de nucleares), un incentivo de calidad ¿?¿?¿?¿? y una prima de ininterrumpibilidad, que retribuye a las eléctricas por el mero hecho de estar disponibles, aunque no produzcan (una especie de “moratoria de ciclos combinados”, y eso que nadie obligó a las eléctricas a construirlos, fue una decisión empresarial libre cuyo riesgo, sin embargo, no quieren asumir y pretenden que todos paguemos las consecuencias del error en sus predicciones de evolución del consumo, a qué me suena a mí eso).

Desde hace tiempo, defiendo un sistema eléctrico configurado de forma completamente distinta. En vez de poner un precio base e ir añadiendo incentivos más o menos arbitrariamente, propongo obrar a la inversa: imputar a cada tecnología de generación las externalidades que transfiere a la sociedad. Cuantificar el daño causado a la sociedad por unidad de energía, y pasarle la factura fiscal para que resarza a la sociedad de esa agresión.

El ejemplo más básico son las emisiones de CO2 (directas e indirectas), calcular el daño que produce cada tonelada de CO2 emitida en el ciclo de vida de la central (las térmicas generan casi todo en la operación, mientras que las renovables en la fabricación y desmantelamiento, aunque en un orden de magnitud inferior) e imputárselo. Pero vale para cualquier consecuencia de la producción de la electricidad que no asume la empresa sino que transfiere al resto de la sociedad, a pesar de no compartir con el resto de la sociedad los beneficios. Estoy hablando de gestión de residuos nucleares (que de hecho, ya asumen pagando unas cuotas a Enresa), de otras emisiones tóxicas (SOx, NOx e inquemados), de ocupación del entorno (las renovables suelen aprovechar un recurso muy disperso, excepto la geotérmica, y por lo tanto precisan desplegarse en un área muy extensa), etc. Es una labor difícil, porque deberemos valorar agresiones al medio natural de tan naturaleza tan diferente como la erosión asociada a la instalación de un parque eólico o la eutrofización de un río al remansarlo una presa; pero llevándola a cabo de forma rigurosa. minimizando la subjetividad (asociada al interés) y sometida a evaluaciones y correcciones posteriores, tampoco es levantar las pirámides de Giza. De hecho, me parece un bonito y fértil campo de estudio.

De esta forma, haciendo que los productores paguen por TODOS los costes de generación, en vez de endosar algunos a la sociedad, podríamos situar a todos en la misma línea de salida, cada uno cargado con el fardo que le corresponde. Y, a partir de ahí, se abre la subasta y que cada uno oferte su energía. Tras la imputación de externalidades, todos los kWh son iguales, limpios de cualquier daño, para compensar del cual ya han sido gravados. Entonces, sólo tenemos que tomar los kWh con los que cubramos la demanda en cada momento a un mejor precio y listos. A la sociedad, que no le carguen con los costes, con las consecuencias de su actividad económica, la generación. Y a partir de ahí, sus costes, su margen de beneficios, sus beneficios o pérdidas es una cuestión completamente ajena. Son empresas privadas, así que esas son cuestiones que sólo incumben a sus gestores y accionistas. Igual que cuando compras cualquier cosa no preguntas al vendedor cuánto beneficio obtiene de ello, no tiene por qué ser diferente con la electricidad.

Parece una reforma revolucionaria, pero en realidad es más simple, lógica y rigurosa que el arbitrario sistema de primas que tenemos. Desde luego, económicamente más conveniente y ecológicamente neutra. Por ejemplo, en el RD413/2014 se establece el nuevo sistema de primas a las renovables, limitándolas a una “rentabilidad razonable” que estima en el 7,4%. Es comprensible e incluso loable el esfuerzo de Industria por detener la hemorragia de dinero que suponía la retribución a las renovables, especialmente la solar, que se llevaba (y se sigue llevando) la mayor parte a pesar de la insignificancia de su producción; pero no deja de ser un parche, un remiendo, un mal apaño. ¿Por qué tiene que asegurar el Estado la rentabilidad de un negocio? ¿Acaso le asegura a cualquier autónomo o pequeño empresario que el negocio que monte vaya a tener esa “rentabilidad razonable”? El Estado no tiene por qué entrar en los balances de una empresa, ni está escrito en ninguna parte que todo negocio deba ser rentable.

Es que realmente esto parece un parvulario. Señores, estamos en un sistema capitalista de libre mercado. Si no les gusta, podemos cambiar a un sistema socialista, de hecho es precisamente por lo que abogo. Abolimos la propiedad privada de los medios de producción, la legalidad de las rentas del capital y se acabaron las peleas. Ahora bien, lo que no se puede es aprovecharse de un sistema cuando toca repartir los beneficios, pero pretender que el Estado proteja esos beneficios poniendo en suspenso el libre mercado cuando el viento sopla de cara. Por poder, se puede, y bien que le ha ido a los bancos, pero para el conjunto de la sociedad, ese socialismo de amiguetes implica para la sociedad lo peor de los dos sistemas.

Cualquier productor que pretenda vender un producto, en este caso energía eléctrica renovable, a un precio muy superior a la competencia, simplemente queda fuera del mercado. No vende. Y si quiere vender, tiene que ajustar los precios hasta el nivel de la competencia. O ponerle una manzanita en la cubierta y a ver si cuela. Esta última es la opción de los productores fotovoltaicos (que aunque se vendan como ONG, es una negocio con un alto nivel especulativo y fuertemente apalancados). Y quien sea ineficiente en el cometido de suministrar energía eléctrica con bajas emisiones imputables a la sociedad, saldrá del mercado y deberá echar el cierre, como en cualquier otro sector de la economía.

Muchas veces hemos escuchado que hay instalaciones como las centrales nucleares o las hidroeléctricas que están ya amortizadas y el beneficio que obtienen, a mayores, es excesivo y deberían o reducirlo, o pasar a manos públicas (con las presas nos van a hacer la misma marranada que con la comentada A-VI, lo que por fin podría pasar a ser de todos, se le prorroga con alguna excusa para que sigan sangrándonos por usar lo que debería ser ya nuestro).

Pues bien, con las instalaciones fotovoltaicas pasa exactamente lo mismo. Ya han sido amortizadas o están a punto (plazo de amortización de 10 años, y se entraron en tromba en el 2007-2008), los inversores ya han recuperado su inversión (salvo los gastos financieros de los que invirtieron apalancados, igual que otros invertían en ladrillo hasta que se pegaron el hostión padre al explotar la burbuja). Por lo tanto, no pueden pretender seguir disfrutando de ese trato de favor respecto a otras tecnologías de generación, incluso sobre otras renovables. A partir de su amortización, tendrán que avenirse a cobrar el precio de la subasta, como cualquier otra. Y si no les gusta, nadie les impide cogerse sus paneles e irse a otra parte.

Por lo tanto, insisto: la solución más elegante, eficiente y conveniente para el conjunto de la sociedad es: se imputan las externalidades a cada fuente de energía, se celebra una puja inversa (el pool, perdonad el barbarismo) en igualdad de condiciones, y se retribuye a todos según la puja de cierre… Y NI UN EURO MÁS. Vamos, tras el reequilibrio fiscal, es seguir con el sistema actual, al cual sólo habría que hacer ciertos retoques para evitar la manipulación del mercado y la colusión de precios por las cuatro grandes, (quizá con algunas expropiaciones aquí y allá para crear un gran grupo energético público). Y los que hayan quedado fuera de la puja, a esperar la siguiente subasta a ver si entran y, mientras tanto, a rañala. Y a quien no le resulte rentable la actividad, nadie le obliga a participar en el pool ni a mantener abierto su negocio y, además, aquí se viene ya llorado de casa. Menuda novedad, que un inversor salga escaldado y desplumado o que un empresario tenga que bajar la persiana porque le mercado le da la espalda.

La sociedad necesita un suministro eléctrico al menor coste posible (porque es una pieza muy importante para la competitividad de una economía y, por lo tanto, para la creación de riqueza y puestos de trabajo); demanda que, además, tenga el menor impacto ambiental posible. Que cada uno presente sus ofertas y con los mejores, alimentaremos la red.

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Nota: Lo de la amortización a los 10 años, no es porque lo diga yo, sino el propio sector fotovoltaico lo proclamaba en su tono mesiánico triunfalista que es tan habitual entre los homeópatas y demás vendedores de humo (snake oil, que dicen los gringos). Copio algunos enlaces:

Almunia Solar – En general, una instalación fotovoltaica tiene un tiempo aproximado de amortización de entre 9 y 12 años.
OPDE – El período de amortización será de 10 años
Soliclima.es – Se calcula un periodo de amortización de la inversión de entre 8 y 10 años
Efenar Solar – …solemos planificar una amortización en torno a los 8 años…
WS Solar Energy – Las instalaciones solares rondan los 6-9 años de amortización.

Aunque el más sincero es éste:

Sitio Solar.com – El propietario de la instalación fotovoltaica inyecta toda su producción a la red general con una tarifa alta mientras consume energía de ella a una tarifa baja. De esta manera se obtiene un saldo positivo de la relación de venta – compra que logra hacer rentable la instalación y la amortiza en un periodo de tiempo comprendido entre 5 y 15 años de media. A partir de ese momento habrá un ingreso y ganancia neta.

Sin complejos. Sin vergüenza.

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Todos son enlaces de la época del aluvión fotovoltaico. Ahora son aún más optimistas:

Energías-Renovables.com – El periodo medio de amortización de una instalación fotovoltaica es hoy de 5 años

¡¡¡Una TAE del 20%, no sé a qué estáis esperando a llenar de paneles el tejado de vuestra casa!!!

¡Ah! A tener una. Bueno, yo también tengo sólo un pisito, y bastante es.

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12 enero 2017

Ecoloxía ou paisaxe: cosmética

Filed under: ecología — Mendigo @ 22:58

TeleGaita, a radiotelevisión pública galega, é o epítome da manipulación informativa ó servizo do poder. Como exemplo, quero propoñervos esta noticia que amosaron no telexornal:

A Xunta veta o eucalipto en zonas de interese paixasístico
Tamén se eliminarán destas zonas, que se corresponden con aproximadamente o 10% do territorio galego, os tendidos eléctricos

Un pode pensar, ben, menos é nada, a lo menos o 10% do territorio galego estará protexido da eucaliptización. Pero iso o pensaría un pailán, ou alguén que viñera de fóra da Galiza e non soubese das mañas da Xunta. Se en algo é competente o PP é nas operacións de imaxe, mentres que coida con celo e fidelidade canina os seus intereses de clase.

Chama a atención da noticia o interese non en eliminar o eucalipto, senón que non se vexa moito: poñendo ás beiras das estradas e núcleos urbáns unha franxa de vexetación autóctona que disimule as plantacións de eucalipto. Disimule, porque o eucalipto é moito máis alto que calquera outra especie autóctona e sempre vai destacar detrás delas a pouco que o obervador recúe un paso.

Pero se imos máis aló, investigando as fontes, chegamos a este documento que é ó que se refire a tipiña do telexornal.

Despois de lelo, o que non fixo a xornalista voceira, un descobre que son 34 páxinas de palla sen obriga algunha para administración, só recomendacións, consellos e boas intencións. É evidente que a redacción da “noticia” foi obra da propia Xunta, e pasouna ó seu órgano de difusión (Telegaita), no cal lle deron lectura, engadíndolle algunhas imaxes.

O máis importante do documento é o que cala. Nel, a importancia non é da protección dos ecosistemas (o pouco que queda deles na Galiza) senón da percepción que temos do monte os humáns, a paisaxe. É dicir, as plantacións de eucalipto non son prexudiciais porque modifican até a completa destrucción os ecosistemas. Non, só recriminan o eucalipto porque é feo, ou póde parecerlle feo os turistas-pelegríns que fan o puto camiño de Santiago ou van ás praias. Con agochalo, disimulalo ou mesmo cambiar a percepción da poboación, é dabondo. Nunha manobra que di moito dos procesos mentáis que rexen as cabezas destes merdáns adobiados, o importante non é a esencia, senón a aparencia.

Porén, eu aínda seguía intrigado sobre as zonas das cales vetarían o eucalipto. Había algo que me facía desconfiar, e era o dos tendidos eléctricos. Supor que a Xunta obrigaría a REE ou as eléctricas a soterrar as súas liñas de moi alta, alta e media tensión é ir un paso máis aló da ciencia ficción. Alí había un truco agochado. O truco é que as boas intencións limítanse ás Áreas de Especial Interese Paisaxístico. Ése 10% de Galicia do que fala sen se por roiba a lacaia de Telegaita. Son as seguintes:

areas-especial-interes-paisajistico

Nesta aplicación podedes velas con máis precisión (engadir capa do AEIP).

Que, en resumo, son de dous tipos:
– o bosque ripícola (primeira liña na beira dalgúns ríos) no que, de tódolos xeitos, xa está prohibido introducir o eucalipto pola Lei de Montes (e aínda así…)
– nas altas serras (Ancares, Trevinca, Manzaneda, Xistral…) nas que non hai nin terra nin clima para o cultivo do eucalipto

É dicir, a Xunta vai vetar o eucalipto alá onde non hai eucaliptos, nin interese en introducilos. Nin tendidos eléctricos, nin básicamente nada máis que xeo, rocha e vexetación arbustiva.

Daquela, este novo brindis o sol da Xunta é tan útil para a protección dos ecosistemas galegos como agasallar a un inuit cunha máquina de facer xeados. Non tiña escoitado nada máis estúpido dende que o goberno de Castela e León engadiu ó cachalote como especie protexida no seu territorio.

Galicia seguirá sendo, cada vez máis, un cultivo de eucalitpos e piñeiros (o Pinus pinaster é considerado pola Xunta como autóctono, sendo orixinario do eido mediterráneo, e polo tanto poderá ser empregado como “autóctona” en sustitución dos Eucaliptus). Os nosos ecosistemas destruidos para alimentar a industria da celulosa (ENCE) e dos aglomerados (FINSA). E nese proceso, esta “noticia” é unha pura operación cosmética pagada con diñeiro público. Fan coa realidade o mesmo que coas súas caras de lagarto: enchela de afeites para disimular a súa decrepitude e vileza.

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14 diciembre 2016

Invasores

Filed under: ecología — Mendigo @ 19:06

A vueltas con la pasada entrada, creo que me ha quedado coja. En el cuadro se mencionaban una serie de especies invasoras, y creo que es bueno darlas a conocer para que cada vez haya más gente capaz de identificarlas y denunciar su presencia (con el eucalipto ni me molesto, porque sé bien que lo conocéis de sobra, de hecho si vivís en la costa gallega es difícil que conozcáis otra cosa).

Empezamos por la más famosa de todas, por extendida, la mimosa (Acacia dealbata).

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Una prima hermana de la mimosa, y como la anterior tiene origen en Oceanía, en concreto la isla de Tasmania (como el Eucaliptus globulus), la Acacia longuifolia. Tanto se parece a su prima que se suele encontrar en los mismos sitios, una al lado de la otra (lo dicho, sólo nos faltan los koalas), allá donde haya humedad (riberas de los ríos o vaguadas).

Tanto la una como la otra, tienen una extrema capacidad de reproducirse, tanto por semilla como por hijuelos que emite su sistema radicular, colonizando rápidamente áreas muy extensas y desplazando de ellas a las especies autóctonas.

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Otra compañera del género Acacia, la acacia [de madera] negra (A. melanoxylon).

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Y otra acacia más, que muchas veces se confunde con la mimosa, la A.baleyana. Por suerte, ésta mucho menos común que sus congéneres.

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Hasta aquí las especies australianas, ahora nos vamos al peligro amarillo: este árbol es originario de China, el Alianto (Ailanthus altissima).

Todos estos son árboles ornamentales que fueron introducidos por retrasados mentales para decorar parques y jardines, y que rápidamente se han naturalizado causando un daño inmenso a los ecosistemas que modifican profundamente. El eucalipto es peligroso porque es económicamente rentable, y se ha plantando masivamente, pero no tiene la extraordinaria capacidad de propagación de las anteriores.

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Y para terminar con los árboles, una falsa acacia originaria del continente americano: Robinia pseudoacacia. En concreto, en la calle donde vivía en Madriz habían plantado ésta especie (no podrían poner un fresno, por ejemplo).

Ahora la moda de los alcaldes tuercebotas ha cambiado, y se ha hecho muy popular el Liquidambar styraciflua por sus bellos tonos rojos otoñales. Por ahora, no he conocido casos de naturalización, así que ni subo la foto, pero ya son ganas de hacerle correr el riesgo a la Naturaleza, introduciendo especies alóctonas. Y más por motivos tan banales como la coloración de las hojas.

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Ahora vamos con las cañas. El documento menciona la caña común, Arundo donax. Originaria de Asia, se ha extendido por los humedales españoles hasta hacerle creer a mucha gente que es una especie autóctona.

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A lo que hay que añadir su versión americana, el plumerillo (Cortaderia selloana)

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Y por ir terminando, porque la lista es interminable, una especie muy usada en jardinería y floristería y que ya he visto en la naturaleza (ayer mismo estuve carcándome una), la cala (Zantedeschia aethiopica):

Y otra sudafricana también muy hermosa, pero que se está expandiendo rápidamente por nuestras costas, la uña de gato (Carpobrotus edulis).

Y su prima, la C.acinaciformis.

Y aquí lo dejamos por ahora, porque la lista de especies vegetales (y luego nos podríamos poner con el reino animal) invasoras es desgraciadamente muy numerosa (y cada año se suman nuevas amenazas). El problema es siempre el mismo: cuando entran en un ecosistema lo modifican, compitiendo y desplazando a las especies autóctonas, pasando a ocupar su nicho ecológico e introduciendo un desequilibro en el ecosistema.

Hay agresiones al medio mucho más espectaculares, como los incendios o los vertidos, que cualquiera reconoce como un problema. La amenaza a la biodiversidad que implica la introducción de alóctonas es menos evidente, ya que son igual de verdes que las plantas a las que desplazan, y no todo el mundo tiene una cultura ecológica suficiente para apreciar el daño. Pero lo he dicho mil veces: un bosque quemado, tardará muchos años, pero se recuperará de un incendio. Ahora bien, si introducimos otra especie que compita y venza a los rebrotes (como el eucalipto, o el pino en donde no sea autóctono), el daño será absoluto y permanente.

Por lo tanto, esto es como en los westerns con el cartel de “WANTED. Dead or alive“, sólo que en este caso podéis tachar el “alive“. Cualquier especie de las anteriores, en el medio natural, es un atentado ecológico y debéis procurar eliminarla. Ahora bien, es más fácil decirlo que hacerlo, por supuesto, por la enorme capacidad de rebrote de estas especies (si creéis que el eucalipto lo aguanta todo, es porque no habéis intentado matar un grupo de mimosas). De ahí la pasada entrada, sobre las formas más eficaces de erradicación de estas especies.

Así que… a las armas. ¡Hay que defender nuestros ecosistemas de la invasión!

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12 diciembre 2016

Acción directa

Filed under: ecología — Mendigo @ 23:26

Ayer estuve aprovechando estos días absurdamente calientes en pleno mes de Diciembre, para darme un rulo por Barra (para los que no sois de aquí, la gran playa nudista del Sur de Galicia). Y, de paso, estuve arrancando unas cuantas plantillas de eucaliptos, lindando con el pinar costero que fija las dunas de Barra y que, por cierto, es un espacio protegido (¿Plantar eucaliptos en un ecosistema protegido? ¿por qué no? Aquí se puede todo…). Los medianejos, alguna vez (que tengo maldita la gana, porque eso es como vaciar el mar con un pocillo) meto una macheta en la mochila (un hacha pequeña). Pero… ¿qué hacer con los inmensos ejemplares maduros?

Bien, revisando algunos documentos de silvicultura, me encuentro con una información que puede ser útil. Está sacada de una hoja del 5º Congreso Forestal Español, sobre unas experiencias de campo que se hicieron en Andalucía (con Extremadura, las únicas regiones en las que hay alguna actuación de la administración para erradicar especies invasoras, mientras que la misma villa de Pontemierda, muy progre, dejan que se extiendan los plumeros en los solares abandonados).

Bueno, al caso, esta tabla. A buen entendedor…

tabla-herbicida

GLIC: Glifosato 36%
TRIC: Triclopir 48%
PICL: Picloran 24%

Las dos primeras operaciones implican abatir el árbol, lo cual no suele estar a nuestro alcance, especialmente en ejemplares muy grandes. La aplicación foliar, a menos que dispongamos de un helicóptero, como que no. Así que nos quedan las otras dos opciones, hacerle un agujero en el tronco e inyectar en él el herbicida puro, o pelar las cáscara y rociar el floema (la parte viva de la corteza, por la que desciende la savia). Más discreta y rápida es, desde luego, la primera; más efectiva la segunda (pero el documento no detalla la concentración en este caso). Aunque en el caso de la segunda, ya puestos, se puede plantear profundizar más hasta seccionar el cambium (algo así como las células madre de una planta), con lo que el tronco moriría y sólo habría que pasarse con la ecológica macheta para ir controlando los brotes que vaya emitiendo hasta acabar con ella. Pero vamos, el jeringazo de Piclorán también parece que funciona, tanto en eucalipto como en acacia, y siempre es más discreto llevar una trade que una macheta (y ya, en plan tecnológico, un taladro a baterías).

Evidentemente, esto es para árboles que están en medio de un espacio de cierto valor. Sería absurdo pretender acabar con todo un monte de eucaliptos, uno por uno (en el último IFN, se cuentan 350 millones de pies de eucaliptus sólo en Galicia, a unos cien eucaliptos por gallego). Al final, la solución pasa por trasladar la responsabilidad (y el coste) de eliminar los eucaliptos al que los plantó y se lucró con la destrucción de nuestros ecosistemas.

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Hace tiempo que no pongo nada de música, ¿verdad? Últimamente, estoy de un soso… A ver qué os parece ésto:

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