La mirada del mendigo

30 enero 2013

Senabrés na escuela

Archivado en: ecología — Mendigo @ 10:35

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Divertida pintada que tomé, dentro de la provincia de Zamora.

La cuestión es que estuve hablando con un teóricos “zamoranos”, es decir, “castellanos” del pueblo y estuvimos todo el rato charlando en gallego. De hecho, hablaban un gallego muy puro, con poca contaminación del castellano (lo que aquí se llama gastrapo). Sí que es cierto que algunas palabras cambiaban y empezaban a oler a asturleonés. El sanabrés es una lengua de transición, bien es sabido, pero aquello tenía cabeza y cuerpo de gallego, y quizá la colita de asturleonés. Si nos fuésemos más al corazón de la Seabra (Sanabria), las proporciones irían cambiando, como es natural.

La situación actual está perfectamente resumida en la pintada de este chamizo, al pie de la carretera (era de noche, la foto está sacada con la ayuda de los faros). Alguien pide que se enseñe el sanabrés en la escuela, para que no se pierda (como está ocurriendo, se ha roto la transmisión generacional y esta una lengua herida de muerte, una más que será fagocitada por la lengua del imperio). Más tarde, alguien recuerda que Isto é Galiza (lo cual históricamente es cierto, administrativamente no, y lingüísticamente con muchos reparos…en realidad es Sanabria, con su especificidad). Y lo concluye un cabestro, superponiendo a Galiza un…ESPAÑA, COÑO.

Exactamente la actitud arquetípica, impositiva, del palurdo españolazo. Por cierto, no sé si en la virgulilla de la eñe ha querido ver la gaviota del PP, el yugo de la Falange, o simplemente el autor era tan cretino que no sabía ni escribir.

La cuestión es que fue charlando con un fulano de este pueblo (en gallego, o para ser más precisos, yo en mal gallego con acento madrileño y él en un sanabrés que tenía prácticamente todo de gallego), como se me ocurrió la idea de hacer una de las entradas más visitadas de esta página: Euros por tonelada.

Salió el tema de los incendios, que sería una pena que el rinconcito de carballos que tenían ardiese, y me respondió categórico: iso son os da madeira, iso move moitos cartos. Y me puso un ejemplo: en un pueblo cercano había una plantación de pinos, y ardió entera. Y según me refirió el mismo fulano, ya llevaban sacados de ahí 200 trailers, casualmente con destino a Portugal, igual que los que yo fotografié ya en Ourense (puede que vinieran de ese incendio, para entrar a Portugal por Chaves, o puede que vinieran de cualquier otro de la zona, si será por pinos quemados).

Pues bien, otro día, dando un paseo por la zona de Laza (corazón de Ourense, dentro de poco están de Entroido!) saqué esta foto, donde se observa de forma nítida hasta dónde llegó el incendio. La parte derecha era exactamente igual que la izquierda (repoblación de pino). Ardió, luego vinieron las máquinas y lo dejaron más liso que el alicatado de mi cocina (obsérvense los caminos hechos para la saca de madera, y cómo queda expuesto el suelo a la erosión, desnudo y herido). Su usáis el Google Maps y os dais un paseo por la provincia de Ourense (especialmente el Sur, y más allá Portugal) reconoceréis desde el cielo el color del desastre (a mano derecha) que va sustituyendo, arrinconando a las áreas arboladas.

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Algunas veces se deja el monte así, otras se vuelve a repoblar con pinos y dentro de quince años, cuando ya los pinos estén maduros, otro incendio y vuelta a empezar.

Bueno, quería mostraros la Galicia real, la que no aparece en los folletos turísticos, la que conocemos los que vivimos aquí y no vivimos encerrados en nuestro pútrido paraíso artificial de bares de moda y centros comerciales. Al menos la Galicia interior, la que nadie visita. Luego está la Galicia costera, cuya situación es aún peor, urbanizada y eucaliptada de forma completa, absoluta.

11 enero 2013

Gonipterus scutellatus

Archivado en: ecología — Mendigo @ 20:28

¿A qué es guapo, este escarabajillo?

Al menos, a mí me lo parece, sobre todo sabiendo cuál es su plato preferido: las hojas de eucalipto. De hecho, no he encontrado referencias de que ataque a otra planta que no sea de esa especie.

Se trata del gorgojo del eucalipto (Gonipterus scutellatus), un escarabajete originario de Australia, y que lleva desde hace décadas merendándose los bosques de eucaliptos de aquellas regiones del mundo donde es introducido. En Galicia existe desde hace años (desde el 91, precisamente detectado aquí al lado, en Lourizán, al lado de la planta de celulosa de ENCE), y se le ha mantenido a raya ya sea con fumigaciones masivas (como la que comentaba en La Cebolla) o introduciendo su enemigo natural, un tipo de avispa australiana: Anaphes nitens.

Introducir especies nuevas es siempre un peligro, pero habida cuenta que tanto el eucalipto, como el gorgojo y como la avispa están ya más que introducidos, estaba pensando que podríamos tomar nosotros parte en la guerra que se está librando, tomando partido por el amable gorgojo comeeucaliptos. A fin de cuentas, no es nada ilegal que yo, en mi casa o en mi finca, me dedique a la cría de gorgojos. ¿No?

Sería interesante si alguien tuviera idea de cómo se podría ayudar al goníptero a reproducirse, salvándolo de los plaguicidas y permitiéndole diseminarse por otras áreas. También sería importante saber la cobertura legal que tenemos, y si estuviéramos en nuestro derecho, ayudar a erradicar la plaga de los eucaliptos.

¡Démosle una ayudita al goníptero!

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Nota: también hay otras tropas que podemos sumar a esta guerra, aunque por precaución es mejor no jugar más con la Naturaleza introduciendo especies alóctonas en nuestros ecosistemas. Ojalá no hubieran empezado nunca con el eucalipto.

9 enero 2013

Sistémico

Archivado en: ecología,salud — Mendigo @ 23:25

Sí, es una de las palabras de moda, usada con fruición por aquellos que quieren ir por la vida de listos diciendo tonterías ininteligibles para que parezca que dicen algo. Pero yo no voy a usarla en los contextos habituales, sino en uno muy concreto: sigue la sección del pitufo hortelano.

Cuando haces vida de ciudad, ya sabes que las manzanas se crían en la sección de frutería del súper. No te paras a pensar lo que hay detrás, que tenga buena cara es lo que importa, como decía el vate:

Pero entras en el proceloso mundo de la agricultura, pensando que vas a encontrar el retorno a los orígenes, una forma saludable y natural de entender la vida y…te encuentras en un plis con más armamento químico en tu trastero que el que ocultaba Sadam Hussein y nunca más se vio. La norma entre los paisanos es: tú échale a puñaos de todo, que lo que no mate un producto lo mata el otro. Yo escucho espantado las conversaciones entre gente que es incapaz de comprender un titular de prensa, hablando con desenvoltura de productos químicos extremadamente peligrosos, tanto para el ser humano como para el medio.

El caso es que tengo un problema con una pavieira (tipo autóctono de melocotonero), que presenta abolladura, una infección por hongos. Entonces, voy a la tienda y le cuento la historia, y me larga dos sobres y me cuenta: “le echas esto a la sulfatadora, y a saco”, haciendo ademán del que le da candela. Bueno, no va este humilde agricultor novel a contradecir la voz de la sabiduría, pago los sobrecitos de veneno y me largo. Cuando llego a casa, me pongo a ver lo que me han recetado. En los dos sobres pone que su uso es exclusivo para profesionales. La pinta que tengo yo de agricultor profesional debe ser la hostia, debo dar el pego total.

Se trata de dos productos, un insecticida y un fungicida. ¿Un insecticida? Si la enfermedad viene de los hongos, para qué coño tengo yo que usar un insecticida. Eso, la manía de echarle de todo, esté sano o enfermo, aplicando el Principio de Porsiacaso.

La primera cuestión que me asalta es ¿y la dosis? Nada, en ninguno de los dos sobres pone nada.

La segunda ¿y en qué época debe aplicarse para que sea efectivo? Porque tanto para el insecticida como para el fungicida, sólo es útil si es aplicado en una época en concreto (p.ej, cuando el insecto es una larva, o en la esporada del hongo…).

Buscando por internet por el principio activo, encuentro la solución, tanto para la dosis (atendiendo a la concentración, que hay varias presentaciones comerciales) como para la época (en el caso de la abolladura, infección por el hongo Taphrina deformans), justo cuando empiezan a brotar las hojas, pues es el momento en que son infectadas por éste). Pero yo me pregunto ¿quién de la aldea se habría tomado tantas molestias? Estoy hablando de personas que en su mayoría sólo leen letras mayúsculas a trompicones.

Estas personas se quedarán sin saber los efectos perniciosos sobre la salud de la persona que lo aplica, las medidas de seguridad a adoptar y demás información que debía venir en el paquete de los sobres. Igualmente, no sabrán que ambas sustancias, pero sobre todo el insecticida, es muy peligroso para la fauna acuática, y que hay que guardar una distancia prudencial respecto a cursos de agua.

No, en el pueblo cargarán la sulfatadora con un puturrú de varios sobrecitos de veneno, en las dosis que les salgan de las pelotas (y como son baratos, le echarán de más por si acaso), y los aplicarán cuando les dé por ahí (y aunque les hubiera aconsejado el de la tienda, es otro cabestro que no tiene ni idea, pues ya lo he sondeado y me ha respondido cosas incorrectas o totalmente peregrinas).

¿Espantados por las consecuencias? Esto no es nada, era la introducción. Ahora es cuando os voy a revolver las tripas.

Hablaba que me dieron dos productos, uno de ellos, un insecticida sistémico. ¿Y qué coño significa eso de “sistémico” aplicado a los fitosanitarios? Pues que su modo de funcionamiento se basa en su asimilación por la planta, que incorpora el producto (fungicida, insecticida, herbicida) en sus tejidos. De esta forma, si un escarabajete va a morder una hoja de un árbol que ha sido tratado con un insecticida sistémico, muere envenenado porque los tejidos de la hoja contenían insecticida.

….

…..

Ya, me imagino lo que estáis pensando. ¿Y los frutos? Pues también, también el insecticida se almacena en los frutos (especialmente en la piel), en las raíces (tubérculos como las patatas, zanahorias…) y, desde luego, en las hojas (lechugas, repollos…). Pero no os preocupéis, porque el fabricante afirma que ese producto sólo permanece un tiempo limitado en la planta.

Y luego, desaparece. ¿Desaparece? ¿Sabéis de algo que desaparezca, que se esfume, además del dinero público en el bolsillo del corrupto? No, claro, el veneno en cuestión no desaparece, sino que se degrada. Y ahora tengo que creerme que los residuos de ese veneno son inocuos para el ser humano, que no han quedado restos de insecticida en los tejidos…

Porque entra en juego uno de los datos más importantes del producto: el PS. El periodo de seguridad, que debe mediar entre la aplicación del fitosanitario y el consumo del vegetal en cuestión. Desde unos cuantos días, a unas cuantas semanas.

Y después de hacer un acto de fe en las empresas agroquímicas (menudo historial) tengo que hacer otro en la buena fe del empresario agrícola. Es decir, confío en que este empresario, si ve su plantación de frutales sucumbir a una plaga de minadores (unos gusanitos muy divertidos), resista la tentación y no le eche candidades industriales de insecticida a la balsa de riego para acabar con ellos, porque la recolección queda antes del periodo del seguridad. O que si fumiga, dejará que se pierda la cosecha antes de poner en riesgo la salud pública.

Esto es España y no hay picaresca.

Si los paisanos hacen barbaridades con los que ellos mismos se van a llevar a la boca, qué no harán los agricultores profesionales. Más sabiendo que la posibilidad de que una inspección de las autoridades sanitarias le pille es radicalmente cero, porque no realizan controles aleatorios sobre frutas o verduras para detectar mal uso de fitosanitarios. Y más sabiendo que las consecuencias sobre el ser humano de comer una manzana tratada no son catastróficas. Es sólo un efecto estadístico, un boleto más que compras para desarrollar alguna enfermedad neuronal, cancerígena… Su aparición depende de un proceso acumulativo en el organismo, nadie jamás podrá demostrar que ese cáncer fue debido a esa pera que comiste hace años…y a la otra, y a la otra…

Lo cierto es que, cada vez que nos acercamos a la frutería (y ya no digo a la carnicería), estamos haciendo un verdadero acto de fe en la integridad de muchas personas (agricultor, empresa agroquímica, almacenista), dando por hecho que antepondrán la ética a los intereses económicos.

Los últimos que hicieron el mismo ejercicio de confianza con el director del banco, acabaron comprando participaciones preferentes. Los que insistieron en su credulidad, acciones de Bankia.

¿Qué os parece el asunto de los plaguicidas sistémicos? ¿A que ya no sabe tan bien la naranja que os habéis comido de postre? ¿No le habéis notado un cierto regustillo a insecticida?

Jejejejeje

Soy cruel.

Vamos a ver. Yo procuro alejarme de maximalismos y abrazar razones. El uso de fitosanitarios está muy bien…si se hace de forma controlada. Pero estos venenos, peligrosísimos para el medio y para los consumidores, se usan habitualmente de forma indiscriminada. Es admisible un uso responsable, igual que yo me tomo un antibiótico si tengo una enfermedad bacteriana, pero no me inflo a amoxicilina día sí y día también, no vaya a ser que agarre un resfriado. O una gripe (y esto se hace, al menos se hacía, con el ganado…incluso en la apicultura).

De hecho, los productos sistémicos son una ventaja para el medio, pues matan sólo la plaga que ataca a la planta, y no a todo bicho viviente, como los antiguos insecticidas. Pero habrá que usarlos con medida, sólo en los ejemplares que veamos con alguna fitopatología, y después de identificarla correctamente (no echarle mucho de todo a toda la finca, y algo servirá).

Y, desde luego, hacer mil pruebas antes de permitir el uso de un plaguicida en la agricultura para consumo humano, sobre su plazo de seguridad (que deberían establecer generosamente) y los residuos que genera. Y llevar algún tipo de control para asegurarse que la aplicación respeta ese plazo de seguridad.

Porque realmente, lo que está circulando alegremente por las manos de todos los productores agrícolas, son verdaderas armas químicas. Sin comillas, no es ninguna licencia literaria. Los calendarios de fumigación de las grandes explotaciones parecen diseñados por un general de Verdún o del Sarre.

Sí, he dicho todos, y cometeré pocas injusticias. Los de la agricultura orgánica ¿qué agricultura no lo es? o biológica (lo mismo, vaya lumbrera el que eligió los nombres), a la que vean cómo sus plantas caen una tras otra, salen corriendo a buscar la sulfatadora o la alternativa es arruinarse (aún más). Y aunque no fuera así, serían contaminados con los productos de los vecinos (las cantidades de tóxicos son sólo levemente inferiores a los presentes en los productos de la agricultura tradicional).

En resumen, estamos envenenándonos para conseguir que la puta manzana llegue al súper sin ninguna mácula, sin imperfección producto del picotazo de algún bichito o pájaro. ¿No es conmovedor? ¿No somos acaso unos gilipollas redomados?

Espero no haberos amargado la digestión.

:)

5 enero 2013

A sorpresa

Archivado en: ecología — Mendigo @ 16:21

A sorpresa non é atopar lixo no medio dunha carballeira, lonxe da aldea máis próxima.

A sorpresa é atopar máis de vinte carballos xuntos no mar de piñeiros e xestas.

29 diciembre 2012

Un futuro para Galicia

Archivado en: ecología — Mendigo @ 1:19

En el artículo de Euros por tonelada, un lector ha comentado pidiendo alternativas al eucalipto. La alternativa es valorizar nuestra tierra, no plantando en ella una especie maldita que ninguna nación quiere, sino cultivos que aporten valor al propietario, pero también a la sociedad. Mi alternativa es darse una vuelta por Europa y ver el tipo de aprovechamiento del territorio que se está haciendo, que conjuga rentabilidad económica con respeto al medio. En Galicia, hasta ahora, tenemos lo peor de los dos mundos: destrucción de los ecosistemas y, sin embargo, y, por eso mismo, incapacidad de salir del ciclo de pobreza y emigración en que llevamos metidos más de dos siglos.

La contestación es en gallego, pero si alguien tiene dificultad para leerlo la traduzco en un momento al castellano (al portugués no hará falta), pues lo que reza para Galicia es perfectamente trasladable a otros rincones de esta esquilmada y maltratada Península.

+

Unha cousa, os toxos, as xetas, as estrugas, as silvas ou as carqueixas son o xeito que ten a Natureza de rexenerarse. En Galicia o home presionou moito sobre o bosque e, logo, coa emigración, abandonáronse esas terras, sendo reconquistadas polas matogueiras (como primeiro paso para voltar ó bosque). Non son malas de por sí. De feito, cando estiven na Normandía, decateime de que estaban a sementar SILVAS e TOXOS. Eu, que tanto teño loitado por eliminalas da miña terra, alucinaba. Pero é certo, ten eles razón, é o xeito de crear terra para poder dentro duns anos plantar árbores.

Agora, o que dis dos eucaliptos. Os eucaliptos no son malos, son inda peores. Dende un punto de vista ecolóxico, porque desprazan as especies autóctonas, deixan o monte morto e a terra exhausta. Pero dende un punto de vista socioeconómico, son rendibles a curto prazo para os productores pero non a sociedade. ¿Por que? Precisamente por algo que vostede di: NON XENERAN POSTOS DE TRABALLO. Os eucaliptos casi que non precisan de mao de obra: plántanse un día e alí os deixas estar ata 15-20 anos despois, que os cortas. Unha e outra actividade están mecanizadas, co cal as horas de traballo por hectárea e ano son mínimas. Vostede fala de ENCE. ¿Cantos postos de traballo da ENCE? 300? Só co dano que fai no sector turístico e pesqueiro da Ría de Pontevedra, podemos dicir que ENCE quita máis postos de traballo e máis riqueza da que aporta (o producto que obtén é de moi baixo valor engadido, é cargado no peirao de Marín e o papel faise fora).

Agora dígolle a vostede: ¿Cantos postos de traballo se crearían se retirásemos os eucaliptos e os sustiuíramos por frutáis? A costa galega ten condicións edafolóxicas e climáticas para cultivar gran número de especies, dende a laranxa na bisbarra do Rosal, ó kaki, o kiwi, a pereira, a mazaira, as avelairas… E no interior, os castiñeiros, as noguerias, as cerdeiras, os pexegueiros…

Os frutais precisan de moita mao de obra, hai que traballar a terra, que limpala, que coidar as árbores, que recoller a froita… Iso son moitas horas de traballo ano tras ano, nada que ver co eucalipto, que o plantas e alí se queda. Se ENCE xenera postos de traballo, que dicir da industria transformadora alimentaria que podería xurdir nesta terra tan fértil como mal aproveitada.

Ademáis, cómpre lembrar que moitas leiras que agora están de eucalipto, foron hortas e terras de labor. Se antano tiñan tomates, patacas, pementos…non sei por que, tras unha labor de rexeneración da terra, non poderían volver a telos. E estou falando de productos de alto valor engadido, que dan colleitas todo o ano, dos cales existe ampla demanda na Europa, que poderíamos exportar aproveitando as vías marítimas. Deixarían moitos máis cartos na sociedade galega que a madeira barata, despois de pagar uns salarios que tamén quedarían nesta sociedade (duplo beneficio). E as árbores terían, o fin do seu ciclo productivo, unha valor residual maior ca do eucalipto (moitas especies, como a cerdeira, o castiñeiro ou a nogueira ten unha gran aceptación en ebanistería).

Son todo vantaxes para Galiza.

Bastaría con transformar a metade das extensións de piñeiro e eucalipto en cultivos, para convertirnos na despensa de Europa. Temos sol no vrao e choivas espalladas todo o ano, nas medidas perfectas para moitas especies. Pódese dicir que temos o clima perfecto para a agricultura, isto podería, tería que ser un verxel, e non o inferno no que o convertiron as celulosas.

Unha metade a producir comida (artigo con moito futuro). E a outra metade, reforestar con especies autóctonas, rexenerando os ecosistemas e prantando a semente do que sería unha sólida industria turística de xentes que viñeran admirar a nosa terra (agora mesmo da entre noxo e mágoa, é unha vergoña o que temos que amosar os visitantes).

É un plan de futuro que propoño. Outro é seguir co plano que deseñou o franquismo para Galicia, como productora de madeira barata, e mao de obra inmigrante aínda máis barata. Podemos seguir como estamos, con eucaliptos como un país do terceiro mundo (eu non atopei eucaliptos en ningún outro rincón de Europa fora do Oeste peninsular), con paro, despoboamento do rural, emigración, pobreza… Se alguén pensa que o camiño seguido ata o de agora é o correcto, pois nada, podemos perder outro medio século facendo o mesmo.

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Edito: Leo que uno de los efectos de la nueva Ley de Costas es la ampliación de la concesión a ENCE en la Ría de Pontevedra, decisión que ya no será cuestión de la Xunta sino que se tomará en Madrid. Prometieron que ENCE dejaría de contaminar la comarca en el 2018, ahora es posible que se quede 35 años más. Y dentro de 35 años…

Si la papelera se queda, se quedarán los eucaliptos que la alimentan, lo cual es una catástrofe ambiental y económica para Galicia.

Hay que ver lo que cambia la reforma de una ley…

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