La mirada del mendigo

4 marzo 2017

Eólica versus fotovoltaica: ocupación del entorno

Filed under: ecología,energía — Mendigo @ 9:25

En esta sucesión de artículos sobre la fotovoltaica, en la que pretendo desmitificar ese unicornio de todo ecoloprogre, he mencionado varias veces la oportunidad perdida al derivar recursos hacia la fotovoltaica, que podrían haber sido destinados a la eólica, mucho más barata y capaz.

Ya hemos comparado ambas tecnologías en el plano económico, y en cuanto a emisiones de CO2e imputables:
Eólica = 11 g/kWh
Fotovoltaica = 48 g/kWh

En la entrada pasada traté del mayor problema ecológico de la fotovoltaica: su masiva necesidad de terreno, con una destrucción absoluta del medio sobre el que se asienta (no hay prácticamente vida macroscópica en un parque solar). Como sé que una imagen vale más que mil palabras, voy a mostraros la diferencia en la intrusión en el territorio de dos instalaciones similares. Comparar la solar con la nuclear es difícil, pero la comparación de la solar con la eólica es directa: ambas son energías renovables, cuyas emisiones imputables son debidas principalmente a su proceso de fabricación e instalación, y cuya principal agresión al medio proviene del espacio que ocupan en él.

En un caso, voy a coger la mayor instalación fotovoltaica del mundo, la de Olmedilla de Alarcón, en Cuenca. 270.000 paneles sin seguimiento que dan una potencia de 85MWp y una producción anual estimada de 87.5 GWh. Coste de la instalación, 384 M€.

En el bando eólico, escojo otro parque andaluz, ni muy grande ni muy chico, el de Cortijo de Guerra I, en Cádiz (anexo está el II, pero entre ambos ya se pasan demasiado de potencia para compararlo con la fotovoltaica). Son 14 Vestas V90 de 3MW cada una, que dan una producción anual conjunta de unos 85 GWh. El coste no lo he encontrado, pero estimo que debió rondar por aquel entonces los 50 M€.

Es decir, estamos ante dos instalaciones de producción eléctrica perfectamente equivalentes, con una producción eléctrica similar. ¿Cuán gravosa es su inserción en el territorio, el mayor coste medioambiental de ambas tecnologías, en ambos casos?

Veamos. Éste es el de Olmedilla:

Aquí una foto de detalle.

Para evitar que crezca vegetación que podría propagar un incendio debe recibir un tratamiento anual de herbicida (seguramente glifosato).

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Y éste, el de parque eólico de Cortijo de Guerra:

Mientras que la éolica más allá de las propias torres y las vías de servicio, deja amplio espacio en este caso para el desarrollo de la agricultura (o pastos para la ganadería, o un espacio natural no demasiado alterado), la planta fotovoltaica convierte en un páramo yermo el terreno sobre el que se localiza. Os sugiero que busquéis fotos de instalaciones de uno y otro tipo, y constatéis la diferencia.

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Pero estas fotos, elocuentes sobre el impacto en el medio, no revelan la escala. Vamos pues a fotos cenitales, primero en detalle:

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En ambos casos sólo se muestra una parte del parque solar, en el primer caso, y 6 máquinas en el segundo.

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Vamos a alejar un poco más la vista.

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La mayor ocupación del suelo no es tanto el emplazamiento de la torre sino los viales de acceso.

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Aún nos falta un poco de parque en ambos casos, vamos a alejarnos un poco más…

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Ahí están las 14 V90.

Como vemos, ambas instalaciones se extienden sobre una superficie equivalente, para producir aproximadamente la misma energía. La diferencia es que mientras que con la eólica puede existir vida entre máquina y máquina, la fotovoltaica no, acupando y destruyendo toda la superficie sobre la que se asienta. Y aunque, como demostré, la energía eólica y los bosques son incompatibles , esto es sólo aplicable a España, debido a la situación de barbarie y bestialidad en la que nos revolcamos. En el mundo civilizado pueden coexistir aerogeneradores con frondosos bosques, basta con hacer un poco más alta la torre, pero claro, es más barato un paquete de cerillas:

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Ahora sí, ya vemos las instalaciones completas de ambas plantas. Como hemos dicho, son equivalentes, ambas son formas de producir energía aprovechando la energía solar (en el fondo, la energía eólica no deja de ser energía solar, el calentamiento diferencial en distintos puntos genera un gradiente de presiones que origina el viento). Ambas instalaciones proporcionan a la red una cantidad similar de energía al año. Sin embargo, es evidente que una de ellas implica una agresión al entorno muy superior a la otra (y a pesar de que la eólica supone una afectación del medio severa, pero es que la fotovoltaica comporta una destrucción total).

Pues además, de las dos, la forma menos intrusiva en el medio tiene menores emisiones de CO2e imputables (11 vs 48 g/kWh) y nos sale más barata (subvencionamos su kWh renovable con 2,5¢, mientras que el kWh del parque solar de Olmedilla lo tuvimos que subvencionar con 30,6¢).

Impacta mucho más sobre el entorno, contribuye en mayor medida al cambio climático, y aún por encima nos sale 15 veces más cara que la eólica. ¿Se puede saber por qué invertimos en energía solar? Pura moda giliprogre (y un progre tiene de izquierdas lo que un murciélago de ave). Y el seguir modas en vez de un razonamiento riguroso, nos ha generado un descomunal coste de oportunidad, además de un gigantesco déficit de tarifa.

Pero bueno, al margen de lo que podría haber sido, me parece que he demostrado suficientemente el impacto ecológico de la producción fotovoltaica. Al menos eso queda meridianamente claro, ¿no? Es que no quiero volver a oír jamás en este espacio lo de que la energía solar es “limpia”, “verde” o “ecológica”. Queda comprobado que su producción tiene un impacto notable en el entorno, quizá la mayor de todas las tecnologías (y la hidroeléctrica en segundo lugar), desde luego muy superior a la eólica. ¿Esto queda claro, o hay alguien que me lo discuta? ¿Es evidente, no? Bien, algo hemos avanzado, entonces.

Foto: Aerogenerador de la india Suzlon (uno de los mayores fabricantes mundiales), siendo instalado en los verdes campos de la ventosa Eire.

Aquí, unas cuantas fotos más de eólica compatible incluso con especies de gran porte, junto con ejemplos de fotovoltaica por el mundo (en países donde la hierba está siempre verde, sí que se la permite crecer hasta medio palmo, no más, pero en esos países la superficie ocupada deberá ser mucho mayor por la menor insolación).

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Sí, sería mejor que no estuvieran ahí, pero en cualquier caso mejor estas máquinas que no ocupar toda la superficie con un campo de paneles solares.

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26 febrero 2017

El impacto sobre el medio de la fotovoltaica

Filed under: ecología,energía — Mendigo @ 0:50

Es estupendo irse unos días a la montaña y, cuando uno se puede conectar, encontrarse el blog lleno de mensajes furibundos de inversores fotovoltaicos. Me figuro que ha debido correr el enlace en una lista de correo o foro de empresarios fotovoltaicos, y entran a defender sus intereses. Para agradecer la atención suscitada, me veo en la obligación moral de seguir hablando de fotovoltaica. Como ya hemos tratado del coste económico que nos supone seguir pagando, incluso tras las reformas del ministerio, la subvención a su producción, ahora vamos a explicar cuál es su impacto sobre el medio natural.

Ya mencioné en otra entrada que la energía solar fotovoltaica es la que más emisiones de CO2e asociadas tiene, dentro de las tecnologías de producción no basadas en la combustión (obviamente).

Eólica = 11 g/kWh
Nuclear = 12 g/kWh
Hidroeléctrica = 24 g/kWh
Termosolar = 27 g/kWh
Geotérmica = 38 g/kWh
Fotovoltaica = 48 g/kWh

El origen mayoritario de estas emisiones imputables es en el proceso de fabricación de las obleas de silicio, pues aunque su materia prima es virtualmente infinita, se necesita tenerlas días enteros en hornos para formar una estructura cristalina. Pero también parte de esas emisiones se deben al uso de tierras raras (lantánidos) para dopar la estructura del silicio, procurando que el salto energético entre las órbitas de valencia sea menor y así lograr paneles más eficientes (mayor proporción de fotonazos útiles, que consiguen desencajar al electrón de su órbita). Aunque entran en la estructura en una proporción ínfima, también su proporción en la mena es extremadamente baja, lo cual obliga a grandes movimientos de tierras para conseguir una producción de unas pocas onzas. Esto se traduce en un coste energético y ecológico muy alto (además del propio desmonte, contaminación de ríos por los químicos usados en el refino) en la minería de estos elementos.

Sin embargo, la principal agresión al medio natural de un parque solar no se produce durante la fabricación de sus paneles, sino precisamente durante su funcionamiento. Efectivamente, el huerto solar ocupa un espacio. Aunque suene a muy ecologista, la parcela donde se asientan las máquinas debe ser tratada regularmente con herbicidas (glifosato a porrillo) para impedir que la vegetación prospere (riesgo de incendio). Por lo tanto, la afección al medio natural en el emplazamiento de un parque solar es máxima, absoluta: prácticamente no existe ninguna forma de vida macroscópica en el espacio de un huerto solar.

Por supuesto, se desprecia esta agresión natural por lo muy limitado de su extensión. Pero hay que ponerla en relación con el hecho de que la producción de un huerto solar es igualmente despreciable.

Vamos a hacer un sencillo ejercicio. Tomemos un parque solar tipo, en este caso alijo la instalación solar “Del Conde-Los Santos“, en el municipio de Andújar (Jaén). Soy bastante generoso escogiendo este proyecto ya que es un parque muy compacto, con muy poco terreno para los pasillos, y en una de las zonas con mayor insolación de la Península.

Medido con el SIGPAC, son 8,01 hectáreas de terreno.

Vamos a compararlo con la tan criticada energía nuclear, tomo la central de Almaraz, en Cáceres.

Y de nuevo, usando la herramienta de medición de áreas del SIGPAC, nos revela una superficie ocupada de 47,14 ha. ¡Ocupa mucho más la malvada central nuclear! Un momento, pero es que la agresión al medio hay que ponerla en relación a la producción (beneficio/coste).

Parque solar Guadalquivir = 6.000.000 kWh/año
Central nuclear de Almaraz = 15.817 GWh/año

Lo de los dos millones de kWh impresiona mucho, pero una vez que expresamos la producción de ambas en las mismas unidades, la solar se desinfla un tanto:
Parque solar Guadalquivir = 6 GWh/año
Central nuclear de Almaraz = 15.817 GWh/año

Es decir, se necesitarían más de 2.500 parques solares como el del ejemplo, para igualar la producción de Almaraz. ¿Y cuánto ocuparían, manteniendo los parámetros del parque del jienense? Lo lejos que se llega sólo con las cuatro reglas: 21.115 ha. O lo que es lo mismo, 211 km², que viene a ser un cuadrado de 14,53 kilómetros de lado (disculpad que no os lo exprese en la medida periodística de superficie, los “campos de fútbol”).

Vamos a mostrar qué pasaría si sustituyésemos la central de Almaraz por paneles solares:

Ése es el aspecto que tiene un cuadrado de 14,53 km de lado. Convertir campos, montes, sierras y vaguadas en 211 km² en un desierto de paneles solares, regados periódicamente con glifosato (no cabe un tractor entre los pasillos), no me parece, desde luego, el colmo de la ecología. Por cierto, espero que no os importe que, colocando el cuadrado de destrucción, me haya comido un cacho del Parque de Monfragüe, es que si me iba hacia el otro lado me cargaba Navalmoral. No sé, elegid vosotros mismos qué comarca española queréis destruir.

Teniendo en cuenta que si vuestra macrocentral solar la ponéis en el Norte, tendréis que multiplicar la extensión afectada en razón inversa a la insolación.

Pero no podemos contentarnos con tan parco objetivo. Almaraz no es la única amenaza nuclear, ya que nos ponemos, qué menos, vamos a cerrar todas las nucleares instalando paneles solares.

Como la producción nuclear el año pasado fue de 55.546 GWh, sustituirla por solar ocuparía 741 km². El cuadradito a sacrificar en aras de esa energía tan limpia y ecológica tendría 27,21 km de lado. Algo tal que así:

A los que no soléis patear el campo, os resultará difícil comprender la inmensidad de territorio que suponen 741 km². Toda una vida de trasegarlo, y no llegaríais a conocer todos los caminos, veredas, trochas… que hay en ese territorio. El coste ecológico de sustituir la producción nuclear por fotovoltaica, implica necesariamente ocupar esta extensión de terreno con los paneles (en el caso, como digo, más favorable, la mayoría de los huertos tienen disposiciones menos densas y con una insolación menor), con la completa destrucción de los ecosistemas que en ese espacio se desarrollen.

Ésta sería la estampa (foto de la instalación de Andújar), pero extendida por 74 mil hectáreas.

Quizá no conozcáis bien Extremadura y no podéis haceros a la idea de la superficie a sacrificar. Os sugiero que tracéis el mismo cuadrado, en una zona que conozcáis, y a continuación os la imaginéis completamente ocupada por los paneles. Eso es, exactamente, lo que implica sustituir la nuclear por fotovoltaica.

Pero aún semejante meta es muy poco para lo que un cretino, en los comentarios de otra entrada, calificaba contra toda evidencia como “energía limpia, abundante y barata”. Vamos a un objetivo aún más ambicioso: sustituir no sólo la nuclear, sino el resto de tecnologías basadas en la combustión y, por lo tanto, grandes contribuyentes al efecto invernadero (térmicas de carbón, ciclos combinados, cogeneración…) dejando el mix de generación completamente descarbonizado (en cuanto a emisiones directas se refiere) y desnuclearizado (lo que yo propuse hacer con eólica).

Pues volvemos a sacar la calculata, son en total 158.321 GWh en las tecnologías “no verdes”, a 1,3 hectáreas ocupadas con paneles por GWh nos da… 2.111 km² o, lo que es lo mismo, un cuadrado de 45,94 km de lado.

Imaginad un mar de paneles de esa extensión, eso es lo que se necesitaría si pretendiesemos descarbonizar el sistema eléctrico español con fotovoltaica. Y ahora, imaginad el coste económico de ese proyecto. Sobre el ecológico, la destrucción completa de los ecosistemas en una superficie equivalente a la extensión de la provincia de Bizkaia, difícilmente se me ocurre un atentado ecológico mayor.

Y ya, por entrar en el reino de fantasía en el que viven los apologetas de la energía fotovoltaica, vamos a seguir la broma y considerar que con paneles solares podemos no sólo generar una parte sustancial de la energía eléctrica requerida sino que, además, es la salvación para suplir a unos combustibles fósiles que inexorablemente se agotan. En total, España consumió (datos del 2015) 123.868 ktep, que pasadas a la unidad (impropia) de energía que estamos manejando vienen a ser unos 1.440.584 GWh.

¿Qué implicaría en términos de ocupación del territorio sustituir el consumo energético español, de carbón, de metano, de petróleo… por paneles solares? Respuesta: 19.208 km². Un cuadrado de 138.59 km de lado. La superficie completa de la provincia de Cáceres, borradas del mapa bajo un mar de paneles para autoabastecernos de energía con el concurso del sol.

Una imagen bastante gráfica de la capacidad de la fotovoltaica (y de la energía solar en general, la termosolar también requiere enormes superficies para sus heliostatos) para convertirse en una fuente de energía significativa para suplir nuestras necesidades energéticas. Y es que es muy sencillo: los paneles producen muy poca electricidad. Si queremos realmente generar una cantidad significativa de energía, tenemos que multiplicar los paneles, y con ellos la superficie ocupada y los costes, hasta cotas aberrantes.

N.d.M: Y sí, ya sé que la electricidad es una energía de mayor nivel que la química contenida en los hidrocarburos, pero ya se estaba haciendo larga esta entrada y, realmente, es que ni siquiera merece la pena tomar en serio la cuestión. Era una simple reducción al absurdo del uso de la fotovoltaica en la red (sí para instalaciones aisladas), y desmitificación de su supuesta “limpieza” (implica una destrucción de los ecosistemas quizá mayor a ninguna otra tecnología de generación).

Pero ya puestos, vosotros mismos podéis plantear el caso de electrificar todo el transporte (por tierra, mar y aire), la climatización y todos los procesos industriales, y luego proveer la cifra resultante con fotovoltaica. Os dejo como deberes hacer unos cálculos someros y publicar el resultado en km² de paneles. Y para subir nota, calcular el coste de ese proyecto, con los precios actuales de los paneles.

Actualización: Por error de identificación en la instalación solar de Andújar, los primeros datos eran erróneos. Actualizo con los datos ya corregidos, agradezco que se me haya señalado el error y hago acto de contrición por el error.

Addenda: Toda esta disertación es sobre la fotovoltaica, básicamente por el hartazgo que me han producido los comentarios en anteriores entradas me apetecía meterme con ella. Pero lo aquí dicho reza igualmente para la otra tecnología de generación a partir de energía solar: la termoeléctrica. De hecho, la termoeléctrica es aún más voraz de espacio para producir la misma energía. Tomo los datos de la planta de Gemasolar, en Sevilla, del tipo de torre y sales fundidas (de las más avanzadas):
Producción eléctrica neta esperada: 80 GWh/ año
Campo solar: con 2.650 heliostatos en 195 hectáreas

Esto es, según datos de la misma empresa, ocupa 2,44 hectáreas por cada GWh generado. La demanda de energía eléctrica el año pasado fue en España de 265.317 GWh. Como se dice coloquialmente, los números cantan.

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13 febrero 2017

Acabar con las primas

Filed under: ecología,energía — Mendigo @ 1:19

No, deja en paz a las hijas de tu tío, que no es eso.

Me refiero, claro está, a las primas a la generación eléctrica. Las más famosas son las primas a las renovables (alguna de ellas, como la cogeneración o la incineración de residuos, con tantas emisiones de CO2 como la que más). Pero hay otras, que se suman a eso que llaman peajes, que sólo tienen que ver con los de las autopistas en que ambos son una sablada al sufrido usuario, en muchos casos de escasa justificación legal (la A-VI, por ejemplo, debería ser de patrimonio público si Aznar, traidor a los intereses de los españoles, no hubiera firmado una extensión de la concesión por 75 años más, menudo regalito a Abertis).

De cada 10€ de subvención más o menos descarada a la generación eléctrica, es cierto que 9€ van a las energías del Régimen Especial, pero también las eléctricas convencionales reciben el otro eurete de aguinaldo por inventos tales como la moratoria nuclear (aún estamos pagándoles el coste de paralizar Lemóniz, Valdecaballeros y Trillo II, pues antes de la burbuja de ciclos combinados hubo otra de nucleares), un incentivo de calidad ¿?¿?¿?¿? y una prima de ininterrumpibilidad, que retribuye a las eléctricas por el mero hecho de estar disponibles, aunque no produzcan (una especie de “moratoria de ciclos combinados”, y eso que nadie obligó a las eléctricas a construirlos, fue una decisión empresarial libre cuyo riesgo, sin embargo, no quieren asumir y pretenden que todos paguemos las consecuencias del error en sus predicciones de evolución del consumo, a qué me suena a mí eso).

Desde hace tiempo, defiendo un sistema eléctrico configurado de forma completamente distinta. En vez de poner un precio base e ir añadiendo incentivos más o menos arbitrariamente, propongo obrar a la inversa: imputar a cada tecnología de generación las externalidades que transfiere a la sociedad. Cuantificar el daño causado a la sociedad por unidad de energía, y pasarle la factura fiscal para que resarza a la sociedad de esa agresión.

El ejemplo más básico son las emisiones de CO2 (directas e indirectas), calcular el daño que produce cada tonelada de CO2 emitida en el ciclo de vida de la central (las térmicas generan casi todo en la operación, mientras que las renovables en la fabricación y desmantelamiento, aunque en un orden de magnitud inferior) e imputárselo. Pero vale para cualquier consecuencia de la producción de la electricidad que no asume la empresa sino que transfiere al resto de la sociedad, a pesar de no compartir con el resto de la sociedad los beneficios. Estoy hablando de gestión de residuos nucleares (que de hecho, ya asumen pagando unas cuotas a Enresa), de otras emisiones tóxicas (SOx, NOx e inquemados), de ocupación del entorno (las renovables suelen aprovechar un recurso muy disperso, excepto la geotérmica, y por lo tanto precisan desplegarse en un área muy extensa), etc. Es una labor difícil, porque deberemos valorar agresiones al medio natural de tan naturaleza tan diferente como la erosión asociada a la instalación de un parque eólico o la eutrofización de un río al remansarlo una presa; pero llevándola a cabo de forma rigurosa. minimizando la subjetividad (asociada al interés) y sometida a evaluaciones y correcciones posteriores, tampoco es levantar las pirámides de Giza. De hecho, me parece un bonito y fértil campo de estudio.

De esta forma, haciendo que los productores paguen por TODOS los costes de generación, en vez de endosar algunos a la sociedad, podríamos situar a todos en la misma línea de salida, cada uno cargado con el fardo que le corresponde. Y, a partir de ahí, se abre la subasta y que cada uno oferte su energía. Tras la imputación de externalidades, todos los kWh son iguales, limpios de cualquier daño, para compensar del cual ya han sido gravados. Entonces, sólo tenemos que tomar los kWh con los que cubramos la demanda en cada momento a un mejor precio y listos. A la sociedad, que no le carguen con los costes, con las consecuencias de su actividad económica, la generación. Y a partir de ahí, sus costes, su margen de beneficios, sus beneficios o pérdidas es una cuestión completamente ajena. Son empresas privadas, así que esas son cuestiones que sólo incumben a sus gestores y accionistas. Igual que cuando compras cualquier cosa no preguntas al vendedor cuánto beneficio obtiene de ello, no tiene por qué ser diferente con la electricidad.

Parece una reforma revolucionaria, pero en realidad es más simple, lógica y rigurosa que el arbitrario sistema de primas que tenemos. Desde luego, económicamente más conveniente y ecológicamente neutra. Por ejemplo, en el RD413/2014 se establece el nuevo sistema de primas a las renovables, limitándolas a una “rentabilidad razonable” que estima en el 7,4%. Es comprensible e incluso loable el esfuerzo de Industria por detener la hemorragia de dinero que suponía la retribución a las renovables, especialmente la solar, que se llevaba (y se sigue llevando) la mayor parte a pesar de la insignificancia de su producción; pero no deja de ser un parche, un remiendo, un mal apaño. ¿Por qué tiene que asegurar el Estado la rentabilidad de un negocio? ¿Acaso le asegura a cualquier autónomo o pequeño empresario que el negocio que monte vaya a tener esa “rentabilidad razonable”? El Estado no tiene por qué entrar en los balances de una empresa, ni está escrito en ninguna parte que todo negocio deba ser rentable.

Es que realmente esto parece un parvulario. Señores, estamos en un sistema capitalista de libre mercado. Si no les gusta, podemos cambiar a un sistema socialista, de hecho es precisamente por lo que abogo. Abolimos la propiedad privada de los medios de producción, la legalidad de las rentas del capital y se acabaron las peleas. Ahora bien, lo que no se puede es aprovecharse de un sistema cuando toca repartir los beneficios, pero pretender que el Estado proteja esos beneficios poniendo en suspenso el libre mercado cuando el viento sopla de cara. Por poder, se puede, y bien que le ha ido a los bancos, pero para el conjunto de la sociedad, ese socialismo de amiguetes implica para la sociedad lo peor de los dos sistemas.

Cualquier productor que pretenda vender un producto, en este caso energía eléctrica renovable, a un precio muy superior a la competencia, simplemente queda fuera del mercado. No vende. Y si quiere vender, tiene que ajustar los precios hasta el nivel de la competencia. O ponerle una manzanita en la cubierta y a ver si cuela. Esta última es la opción de los productores fotovoltaicos (que aunque se vendan como ONG, es una negocio con un alto nivel especulativo y fuertemente apalancados). Y quien sea ineficiente en el cometido de suministrar energía eléctrica con bajas emisiones imputables a la sociedad, saldrá del mercado y deberá echar el cierre, como en cualquier otro sector de la economía.

Muchas veces hemos escuchado que hay instalaciones como las centrales nucleares o las hidroeléctricas que están ya amortizadas y el beneficio que obtienen, a mayores, es excesivo y deberían o reducirlo, o pasar a manos públicas (con las presas nos van a hacer la misma marranada que con la comentada A-VI, lo que por fin podría pasar a ser de todos, se le prorroga con alguna excusa para que sigan sangrándonos por usar lo que debería ser ya nuestro).

Pues bien, con las instalaciones fotovoltaicas pasa exactamente lo mismo. Ya han sido amortizadas o están a punto (plazo de amortización de 10 años, y se entraron en tromba en el 2007-2008), los inversores ya han recuperado su inversión (salvo los gastos financieros de los que invirtieron apalancados, igual que otros invertían en ladrillo hasta que se pegaron el hostión padre al explotar la burbuja). Por lo tanto, no pueden pretender seguir disfrutando de ese trato de favor respecto a otras tecnologías de generación, incluso sobre otras renovables. A partir de su amortización, tendrán que avenirse a cobrar el precio de la subasta, como cualquier otra. Y si no les gusta, nadie les impide cogerse sus paneles e irse a otra parte.

Por lo tanto, insisto: la solución más elegante, eficiente y conveniente para el conjunto de la sociedad es: se imputan las externalidades a cada fuente de energía, se celebra una puja inversa (el pool, perdonad el barbarismo) en igualdad de condiciones, y se retribuye a todos según la puja de cierre… Y NI UN EURO MÁS. Vamos, tras el reequilibrio fiscal, es seguir con el sistema actual, al cual sólo habría que hacer ciertos retoques para evitar la manipulación del mercado y la colusión de precios por las cuatro grandes, (quizá con algunas expropiaciones aquí y allá para crear un gran grupo energético público). Y los que hayan quedado fuera de la puja, a esperar la siguiente subasta a ver si entran y, mientras tanto, a rañala. Y a quien no le resulte rentable la actividad, nadie le obliga a participar en el pool ni a mantener abierto su negocio y, además, aquí se viene ya llorado de casa. Menuda novedad, que un inversor salga escaldado y desplumado o que un empresario tenga que bajar la persiana porque le mercado le da la espalda.

La sociedad necesita un suministro eléctrico al menor coste posible (porque es una pieza muy importante para la competitividad de una economía y, por lo tanto, para la creación de riqueza y puestos de trabajo); demanda que, además, tenga el menor impacto ambiental posible. Que cada uno presente sus ofertas y con los mejores, alimentaremos la red.

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Nota: Lo de la amortización a los 10 años, no es porque lo diga yo, sino el propio sector fotovoltaico lo proclamaba en su tono mesiánico triunfalista que es tan habitual entre los homeópatas y demás vendedores de humo (snake oil, que dicen los gringos). Copio algunos enlaces:

Almunia Solar – En general, una instalación fotovoltaica tiene un tiempo aproximado de amortización de entre 9 y 12 años.
OPDE – El período de amortización será de 10 años
Soliclima.es – Se calcula un periodo de amortización de la inversión de entre 8 y 10 años
Efenar Solar – …solemos planificar una amortización en torno a los 8 años…
WS Solar Energy – Las instalaciones solares rondan los 6-9 años de amortización.

Aunque el más sincero es éste:

Sitio Solar.com – El propietario de la instalación fotovoltaica inyecta toda su producción a la red general con una tarifa alta mientras consume energía de ella a una tarifa baja. De esta manera se obtiene un saldo positivo de la relación de venta – compra que logra hacer rentable la instalación y la amortiza en un periodo de tiempo comprendido entre 5 y 15 años de media. A partir de ese momento habrá un ingreso y ganancia neta.

Sin complejos. Sin vergüenza.

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Todos son enlaces de la época del aluvión fotovoltaico. Ahora son aún más optimistas:

Energías-Renovables.com – El periodo medio de amortización de una instalación fotovoltaica es hoy de 5 años

¡¡¡Una TAE del 20%, no sé a qué estáis esperando a llenar de paneles el tejado de vuestra casa!!!

¡Ah! A tener una. Bueno, yo también tengo sólo un pisito, y bastante es.

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10 febrero 2017

Corrección a la entrada anterior

Filed under: energía — Mendigo @ 20:08

Pido mil disculpas porque acabo de detectar un error de cálculo en la entrada anterior, el cual sólo puedo achacar al cansancio además de a mi torpeza.

Partíamos de los datos de las primas a las renovables el año pasado:
Eólica: 1.253 millones de €
Fotovoltaica: 2.442 millones de €
Termosolar: 1.197 millones de €

Y establecía la siguiente hipótesis ¿qué hubiera pasado si, en lugar de primar la producción de energía eléctrica por energía solar, nos hubiésemos concentrado en la eólica? Incluso con la misma abultada remuneración que el RD661/2007 concedía a la eólica.

Pues que la eólica se llevaría 4.892 millones de € de primas, es decir, lo que se llevaban las otras más lo que ya ingresaba ella. Es decir, multiplicaríamos las primas a la eólica por un factor de x3,9 (el x2,5 era sólo en el caso de la fotovoltaica, he ahí mi error).

Como las primas son a la producción, eso implicaría que si se multiplican x3,9 las primas, es que se ha multiplicado x3,9 la producción (porque, obviamente, se ha multiplicado aproximadamente en la misma proporción la potencia instalada).

Esto es, la eólica habría generado en 2016 la friolera de 191.022 GWh.

De un total generado, entre todas las centrales de todos los tipos, de 262.850 GWh.

¿Cómo podríamos estar cubriendo la demanda, si hubiésemos prescindido de la solar en favor de la eólica? Ceteribus paribus.

Eólica: 191.022 GWh
Hidráulica: 39.053 GWh
Nuclear: 55.546 GWh
==========================
TOTAL = 285.621 GWh

Ya nos hemos pasado, en 32.000GWh. Podríamos cerrar Almaraz y Ascó (las dos centrales más grandes, producción aproximada conjunta de unos 31.000GWh) y aún nos sobraría energía para exportar. La eólica generando, la hidro sirviendo de buffer y la nuclear añadiendo el zócalo de la red y balanceando el componente reactivo que mete la eólica.

Pagando exactamente el mismo volumen de primas, con el mismo precio del recibo y el mismo déficit de tarifa.

Eso quiere decir que todas las centrales térmicas de carbón y fuel, cerradas. Todos los ciclos combinados de gas o de gasificación del carbón, cerrados. Todas las plantas de cogeneración, cerradas. Todas las incineradoras de residuos (RSU, RSA, RSI), cerradas. Ni un sólo kWh generado con la combustión y, por lo tanto, 0 chimeneas, 0 emisiones directas de CO2 a la atmósfera para producir electricidad.

Y más de la mitad de los reactores nucleares, apagados.

Ahí tenéis el monstruoso coste de oportunidad de haberse empecinado en invertir en energía solar.

Un sueño para todos… excepto para los accionistas de las eléctricas, que verían cómo la mayor parte de su capacidad de generación se convertía en redundante y era sacada del sistema por la eólica.

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Ahora, se abre la puerta a que en los comentarios mostréis si apreciáis algún un error en los cálculos (no he usado más que las cuatro reglas, sigo en nivel de primaria).

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El engaño solar: una oportunidad perdida

Filed under: energía — Mendigo @ 0:42

Es increíble que sea en los temas más técnicos, sobre generación eléctrica, hidrocarburos o vehículos híbridos, donde tenga que soportar un flujo de comentarios expresado en un tono desabrido. Precisamente cuestiones en las que caben pocas palabras y sí muchos números, acaban siendo para mi sorpresa en las que se monta el gallinero. Pues no pienso tolerar que esto se convierta en el remedo de un plató de televisión para solaz de algarrobos y verduleras.

En los comentarios de la pasada entrada puse algunos datos que, a la vista de las reacciones generadas, quiero subir a primera plana. Prometo que me mantendré en un nivel muy básico, sin entrar en tecnicismos, nivel de primaria.

Ésta es la energía producida por diversas tecnologías de energía renovable, el año pasado:

Eólica: 48.927 GWh
Fotovoltaica: 7.979 GWh
Termosolar: 5.102 GWh

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Y éstas, las cantidades (previsión, no dispongo del dato definitivo) desembolsadas por la sociedad española en concepto de primas, también el año pasado, a los diferentes productores:

Eólica: 1.253 millones de €
Fotovoltaica: 2.442 millones de €
Termosolar: 1.197 millones de €

Como veis, no me aparto de la asepsia de las cifras, dinero pagado a los productores y energía volcada a la red, sugiero comprobéis importes y cálculos que vaya haciendo.

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Cogiendo las dos primeras series de magnitudes obtenemos por un simple cociente una cuenta sencillísima que está al alcance de cualquiera, el coste de las primas en cada caso por unidad de energía generada:

Eólica: 0,025 €/kWh
Fotovoltaica: 0,306 €/kWh
Termosolar: 0,234 €/kWh

La interpretación de estos datos es abrumadoramente sencilla (de hecho, aquí debería terminar la entrada y cualquier discusión). La sociedad demanda energía eléctrica con bajas emisiones de CO2e, y la energía eólica ofreció en 2016 esa energía precisando la doceava parte de subvenciones por unidad de energía producida que la fotovoltaica. Esto es un hecho incontrovertible.

Quiero que quede claro, estos son las subvenciones a la producción (primas) que son pagadas por los ciudadanos, particulares y empresas, a través de la factura eléctrica (nota curiosa, cuando exportamos energía a través de las conexiones con Portugal, Francia o Marruecos, nuestros vecinos no contribuyen al pago de estas primas, que corresponden en exclusiva a los consumidores españoles).

Por ponerlo en relación, el precio medio del pool (el mercado mayorista de la electricidad, que cobran todos los productores de energía que entran en esa subasta, al cual se añaden a mayores las primas) en 2015 (aún no tengo datos del pasado año) fue de 0,063 €/MWh. Si queréis saber los componentes de la factura en cada tramo horario, os recomiendo visitar este enlace del operador del sistema.

Es decir, el poder cubrir parte de la demanda con energía eólica nos supuso asumir en 2016 un recargo respecto a las tecnologías convencionales del 40% en el precio del kWh. Pagamos más por tener energía eléctrica “limpia” (dejémoslo así). Pero esa misma energía “limpia” ofrecida por la energía solar fotovoltaica supuso pagar un recargo del 483% (esos 0,306 €/kWh) respecto el precio alcanzado en el pool.

Es más. Seguro que recordaréis el clamor social hace unos días por los altísimos precios que estaba alcanzando el kWh, cuando el intenso frío disparó el consumo y las calmas anticiclónicas tenían a los parques eólicos parados y muchos embalses en mínimos. Bien, el precio PVPC (finalista) máximo se alcanzó la fría noche del 25 de Enero, en el tramo de las 21h, en que se llegó a pagar el kWh a 0,182€. Son datos de kWh minorista, es decir, el que acabamos pagando los particulares en nuestro recibo. Una verdadera barbaridad, que va a hacer daño a muchas familias cuando empiecen a llegar los recibos. Pues bien, sólo la subvención a la producción fotovoltaica fue el año pasado a 0,306 €/kWh. Datos irrefutables de los cuales aporto fuentes oficiales. Y es sólo la subvención a la producción mayorista, a lo que habría que sumar la remuneración de la propia energía, el coste de transportarla y distribuirla a los hogares y empresas con su consiguiente margen de beneficio.

De hecho, la energía solar fotovoltaica, a pesar de costarnos tan cara, es bastante menos “limpia” de lo que presume. Según el informe del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, la máxima autoridad internacional en temas climáticos), estas son las emisiones de CO2 equivalente asociadas a diversas tecnologías de generación diferentes a la combustión:

Eólica = 11 g/kWh
Nuclear = 12 g/kWh
Hidroeléctrica = 24 g/kWh
Termosolar = 27 g/kWh
Geotérmica = 38 g/kWh
Fotovoltaica = 48 g/kWh

La cuestión que inmediatamente me surge es ¿por qué pagar a distinto precio una misma cosa? La sociedad demanda energía eléctrica baja en CO2e, ¿qué nos importan los costes de quien la produzca? Deberíamos elegir a quien nos oferte ese producto con un precio más competitivo, los costes en los que incurra son su problema. Y si otro no es capaz de competir para entregarnos energía “limpia” a ese precio, también debiera ser su problema. Dicho de otra forma, abogo por unificar las primas del Régimen Especial, adaptándolas a la tecnología más barata (en este caso, la eólica, u otra si existiera), ahorrándonos decenas de miles de millones de euros que van a pesar sobre la competitividad de la economía española al encarecer el coste de la energía (entre otros factores, hay más sanguijuelas a chupar, y entre todos explican por qué tenemos la electricidad más cara de Europa, sólo tras dos sistemas insulares, Irlanda y Malta). Un trasvase infame de riqueza desde los consumidores (es decir, la sociedad española) a los productores fotovoltaicos, en su mayoría, insisto, fondos de inversión internacionales.

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Para terminar, aquí os muestro el histórico de primas pagadas en el Régimen Especial, y su proyección hasta el final de su vida útil.

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113.000 millones de euros para subvencionar el privilegio de producir durante 30 años el 4,93% de la electricidad que necesitamos (dato del 2016) mediante la energía solar (fotovoltaica y termoeléctrica), es claramente abusivo.

Por poner las cifras en relación, el valor de todo el sistema ferroviario español gestionado por ADIF, incluyendo vías de alta velocidad y convencionales, es de 38.900 millones de €. El aeropuerto sin aviones de Castellón costó 136,8 M€. El presupuesto del ITER, el reactor experimental de fusión nuclear que se está erigiendo en Cadarache con participación internacional, porque se estima un proyecto demasiado caro para ser llevado a cabo por ningún Estado en solitario, asciende a 14.000 millones de €. Esos 113.000 M€ es algo más de lo que ha costado otro proyecto también de unas tres décadas de vida estimada: la estación espacial internacional. Sólo que en este caso, financiado enteramente por los bolsillos de los españoles y con logros bastante más modestos (ese 5% de la producción eléctrica española que mencionamos antes).

Y esto es lo que recibimos a cambio de una inversión en subvencionar la producción eléctrica a partir de energía solar de 3.500 millones cada año.

cobertura-de-la-demanda-electrica-2016

Esos sectores color mostaza y rojo son, respectivamente, la aportación de la fotovoltaica y la termosolar al conjunto del sistema eléctrico español. Para esa despreciable cantidad de energía estamos realizando un esfuerzo económico ímprobo. Si ese esfuerzo económico hubiera ido destinado a multiplicar x2,5 la potencia eólica instalada, tendríamos uno de los sistemas eléctricos más limpios del mundo. Con exactamente el mismo esfuerzo económico que estamos haciendo ahora, con las mismas retribuciones estipuladas en el RD661/2007, también excesivamente generosas para la eólica. Simplemente, una mala asignación de recursos apostando por una tecnología como la energía solar que tenía muy buena prensa (la energía del futuro, el combustible nos sale gratis…), pero una relación costes/producción absolutamente fuera de mercado.

Y ahora, ya en el terreno de la especulación y la opinión y no de los meros datos objetivos. ¿A quién benefició este error? En primer lugar, es obvio, a los aprovechados (en su gran mayoría fondos de inversión internacionales, aunque ahora pongan por delante a los particulares para dar lástima) que supieron ver el error de las sobrerretribuciones ofertadas por el gobierno para hacerse publicidad “verde” a cuenta de la factura de la luz que pagamos todos y se lanzaron a dar de alta huertos solares, cubriendo en un año las previsiones para toda una década, hasta que el gobierno alarmado ante lo que se le venía encima impuso la necesidad del prerregistro. La fuerte bajada de precios por la entrada de los paneles chinos en el mercado (a quienes pagamos los costes de R&D, somos así de generosos los españoles) dio la oportunidad a inversores sin escrúpulos (lo que no deja de ser un pleonasmo), aprovechándose de la estulticia del gobierno del P$O€, de obtener rentabilidades del 10-12% exentas de riesgo (el Estado garantiza el cobro de primas). Una aberración económica en la correlación rentabilidad-riesgo.

Pero ¿quién más se benefició de la entrada en tromba de los fotovoltáicos y termoeléctricos? Las grandes eléctricas.

Si, como propongo, esa inversión en solar se hubiera destinado a eólica ¿a quién hubieran sacado del pool? ¿a costa de quién hubiera sido el crecimiento del segmento verde de la tarta? Térmicas convencionales, ciclos combinados y nucleares. Sin embargo, la parca producción solar apenas los ha afectado; pueden respirar tranquilos los accionistas de Endesa, Iberdola y Gas Natural-Fenosa o Eon.

Desviando las inversiones en fotovoltaica y termosolar a la energía eólica, estaríamos hablando de una producción de energía eólica (x2,5) que rondaría la mitad de la demanda. Eso supondría prácticamente echar el cierre de todas las plantas térmicas y quizá algún reactor nuclear. Con el mismo dinero en subvenciones, con el mismo precio del recibo que estamos pagando ahora, estaríamos a la cabeza del mundo en producción de energía eléctrica baja en emisiones de CO2e.

Una oportunidad perdida.

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NOTA: Existe un error de cálculo en esta entrada, que enmiendo en la siguiente. Pido disculpas a los lectores por el desliz.

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