La mirada del mendigo

2 abril 2016

La tragedia renovable

Filed under: energía — Mendigo @ 0:57

¿A quien le dice algo el nombre de Banqiao?

Os refresco la memoria, Banqiao, en la provincia china de Henan, en 1975.

¿Nada?

No os preocupéis, es normal, a mí tampoco me sonaba hasta informarme para este artículo.

Y ahora, ¿si os digo Chernobyl? No hace falta que dé más datos, Ucrania, 1986… todos sabemos que me estoy refiriendo al reactor RMBK que originó la peor catástrofe nuclear de la historia, de largo. Los números son tremendos, 41 personas murieron por causa directa del accidente (más que accidente, una negligencia espantosa en la operación del reactor), la mayoría de ellas fueron trabajadores y bomberos por la exposición letal a la radiación (otros 4 fue debido al accidente de helicóptero). Pero esta cifra es minúscula en comparación con el goteo de muertes prematuras debido a la exposición a los radionucleidos expulsados a la atmósfera cuando la vasija del reactor saltó los aires. Se estiman en unas 4.000 las muertes prematuras al apreciarse un aumento estadístico de la afección de diversos tipos de cáncer del 3% en la población expuesta.

A su lado, el segundo gran accidente, el de la planta de Fukushima Daiichi en 2011 es de una importancia mucho menor. Según una proyección estadística, serían de esperar unas 130 muertes prematuras en el mundo debido a la contaminación radioactiva producida a consecuencia del accidente. Estas muertes son, por lo tanto, una consecuencia más que sumar a las 18.500 muertes que provocó el terremoto y subsiguiente tsunami.

Sin duda, el diseño del BWR de Fukushima con un edificio de contención (ausente en los diseños soviéticos, absolutamente obligatorio en los demás) limitó enormemente el alcance del daño.

Estos son los dos accidentes más graves de reactores nucleares de la historia. Hubo otro accidente con fusión parcial de núcleo en uno de los reactores de la central de Three Mile Island, en 1979, pero no hubo víctimas directas y el análisis de muertes prematuras está dentro del rango de ruido estadístico.

Y ahora, volvemos a Banqiao. Concretamente, a la central nuclear hidroeléctrica de Banqiao. La energía hidráulica, esa fuente renovable, ecológica, inocua de energía verde. Las lluvias torrenciales debidas al tifón Nina produjeron su colapso, liberando 15,7 hm³ de agua en el conjunto de todo el sistema de presas de esa cuenca (fallaron 64 presas en cadena, algunas fueron destruidas deliberadamente con bombardeos aéreos de forma “controlada” para aliviar la situación). La riada causó la muerte a 171.000 personas, 18.869 de ellas por causa directa de la inundación y el resto en los días siguientes a causa del hambre y las enfermedades provocadas por la devastación de la ola en toda la región.

La cuestión es ¿por qué este desastre no pasó a la conciencia colectiva como pasó el de Chernobyl, aún siendo objetivamente muchísimo más cruento en vidas humanas y destrucción material? De hecho, si hubiera un accidente con fusión de núcleo en todos y cada uno de los 664 reactores actualmente en operación en el mundo, ni siquiera llegaríamos a la envergadura en términos de vidas humanas que causó el fallo de esa presa.

Podemos objetar que Chernobyl ocurrió 10 años más tarde y en Europa del Este, luego la cercanía en el tiempo y el lugar es normal que influya en la relevancia dada por los medios y el público a una noticia.

Pues bien, os propongo otro accidente en una presa, la de Koshi, entre la India y Nepal. Unas 250 personas murieron al colapsar la estructura, y otras 300.000 vieron destruidas sus casas y anegados sus campos de cultivo. Esto ocurrió en 2008, sólo tres años antes del desastre de Fukushima, y geográficamente más próximo a nosotros que el archipiélago nipón. Sin embargo, la cobertura de ambos accidentes fue radicalmente diferente. A pesar de que la inundación mató al doble de personas que las que morirán previsiblemente antes de tiempo por enfermedades ligadas a los contaminantes liberados por los reactores dañados de Fuskushima.

¿Por qué?

Yo creo que la explicación cae por su propio peso: por un lado, los muertos nepalíes e indios (porque el río inundó la comarca de Bihar, en la India) son pobres; es comprensible que los muertos japoneses, si bien hipotéticos y más lejanos, sean más mediáticos. La segunda, es la ignorancia de los periodistas, y del público en general, que siente terror por lo que no comprende. Muertos arrastrados, ahogados por la caída de una presa es una fatalidad. Pero los muertos debidos al virus de la radiación, que no se ve, no se huele, no se siente, pero enferma, a veces años después de la exposición, esos muertos dan mucho miedo. Quizá en parte porque el teleespectador duda si también él estará infectado y será la próxima víctima, mientras que sabe con seguridad que no se ha visto afectado por una inundación, terremoto, incendio o desgracia pareja.

En cualquier caso, revisando las cifras de muertes directas e indirectas asociadas a la industria de generación de energía eléctrica, no cabe ninguna duda que la hidroeléctrica es una tecnología de generación mucho más peligrosa que la nuclear, tanto en términos absolutos como relativos, referido a la energía producida (tomando datos del 2008, 3,3 PWh para la hidro y 2,7 PWh para el átomo; el PetaWatio-hora de energía, qué bonita unidad!).

Por supuesto, yo bien sé la histeria que produce una frente a la indiferencia ante los riesgos de la otra, pero los datos históricos son contundentes. En cada cada casillero sobresalen dos grandes desastres, el Banqiao (171.000 muertes) y el de Chernobyl (4.000 muertes). Incluso prescindiendo de estas dos tragedias en el extremo de la gravedad, y restringiendo el cálculo a partir de los años 50 (que es cuando se introdujo la explotación comercial de la fisión) el sumatorio de todas las demás no deja lugar a dudas: mientras que la rotura de embalses ha producido más de 10.000 muertos, los accidentes nucleares no más de 200 (la mayor parte a causa del accidente de Fukushima). El agua mata más que el átomo, para una capacidad de generación del mismo orden. Esto es un hecho.

Otro día, busco algunos datos para meter en la comparación a la principal fuente de energía eléctrica en el mundo: el carbón; tanto en muertes prematuras debido a la contaminación, como en muertes directas debido a la minería del carbón. También habría que tratar otras causas residuales de mortalidad como la minería del uranio, la construcción de las centrales (especialmente las presas) y la operación de las mismas (también en las centrales térmicas se producen accidentes fatales). Pero estas causas no modificarán el cuadro general.

Si nos ceñimos a la experiencia española, donde la nuclear produce el doble de energía que la hidroeléctrica, las diferencias son más evidentes. Han ocurrido dos accidentes graves en España relacionados con la energía hidroeléctrica: la presa de Vega de Tera y el pantano de Tous. La primera mató a 144 vecinos de Ribadelago, la segunda más de 30 en la comarca de la Ribera del Xúquer.

En España, no existe ningún fallecimiento relacionado con la operación de una central nuclear.

Sí que hay un accidente en que 11 personas murieron debido a la radioactividad, pero fue debido a una reparación de Pepe Gotera en la unidad de radioterapia del Hospital Clínico de Zaragoza.

Y sí, ya sé lo del accidente de Spanair, y que a mucha gente le da miedo volar, pero… el avión sigue siendo el medio de transporte más seguro, por mucho que pueda parecer contraintuitivo a muchos.

Ahora quisiera llamar vuestra atención sobre el tamaño de los embalses accidentados. El de Vega de Tera era un miniembalse de 8hm³, pero el de Tous ya decuplicaba esa capacidad. Con todo, sus 80hm³ de diseño (llegó a almacenar casi 100hm³ antes de reventar, debido a… que España es así) no son nada en comparación de verdaderos monstruos de la ingeniería como el embalse del Almendra (2.648 hm³) o el de Alcántara (3.162 hm³). La capacidad destructiva de uno de estos gigantes, cuya falla además provocaría la caída en cadena del resto del sistema de presas de su cuenca que se encontraran aguas abajo, escapa a la imaginación. Ni que decir tiene los grandes colosos mundiales, como la presa de Itaipu (29.000 hm³) o la de las Tres Gargantas (39.300 hm³). Las víctimas de una hipotética falla de estas macroestructuras, se contarían por millones.

Volviendo a la actualidad, estos días es noticia la presa de Mosul, en Iraq. Siendo una presa, por volumen embalsado, grande pero no descomunal (11.000 hm³), es una bomba de relojería para las poblaciones en el curso del río Tigris, empezando por la aledaña Mosul (y estamos en Mesopotamia, donde prácticamente toda la actividad humana se concentra en los valles del Éufrates o el Tigris). Al haber sido construida sobre caliza, exige un mantenimiento regular que, durante estos años de guerra y ocupación por el Estado Islámico se ha descuidado y amenaza ruina. Si la estructura fallara, provocaría entre medio y un millón de muertos en el curso de una jornada. Por poner la cifra en cuestión, en cinco años de guerra civil siria, una guerra extremadamente sangrienta y sucia de exterminio, han muerto cuarto de millón de personas. En sólo unas horas, esa cifra se multiplicaría por dos, tres, cuatro…

Este tema, desgraciadamente, se presta a forofismos de gente que ya ha adoptado una postura sólida previamente a su estudio. Yo aspiro a extraer conclusiones razonables y honestas de los datos que tengo disponibles, lo cual me lleva por ejemplo a celebrar el cierre de Garoña, una vez concluido su ciclo de vida para el que fue diseñada, por razones de seguridad. Pero también sé que la mayor amenaza potencial a la seguridad no viene de Garoña ni ninguna otra central nuclear, sino del recrecimiento del embalse de Yesa, debido a la inestabilidad del terreno en el que se inscribe la presa.

No es cuestión de filias ni fobias, sino de un análisis riguroso de los riesgos. En el tema nuclear es un lugar común el recurso a los “isis”. No me refiero al Estado Islámico, sino a conjeturas del tipo “¿y si estamparan un avión contra una central nuclear?”, “¿y si pusieran una bomba?”, “¿y si fuera destruida por un terremoto?”. En el caso de sabotaje, habría que decir que serían idiotas los terroristas, pudiendo dirigir el ataque a una gran presa, cuya falla produciría un desastre humano y económico muchísimo mayor. En cuanto al terremoto, cabe recordar que la vieja central de Fukushima (del mismo tipo que la de Garoña) aguantó perfectamente las sacudidas de un terremoto de 8,9 puntos en la escala Richter, uno de los mayores de la historia. El fallo se produjo cuando el tsunami posterior anegó los generadores auxiliares (por seguridad, se extrajeron las barras de combustible y la central quedó desconectada de la red al percibirse el sismo) que aseguraban la refrigeración del calor remanente en la vasija del reactor. Sabemos que hasta esa magnitud, una central nuclear puede aguantar sin problemas. En el caso de las presas, también tenemos la misma certeza: no aguantaría ninguna. El día que tengamos un terremoto de esa magnitud en la Península, el menor de los problemas serán las centrales nucleares (en el terremoto de Lisboa de 1755, murieron la tercera parte de los lisboetas).

Cuando hablaba del coste ambiental de la energía eléctrica, ya llegué a una conclusión supongo que bastante chocante: la tecnología de generación menos dañina para el medio natural es, sin duda, la nuclear. Y la más lesiva es muy probable que sea una fuente renovable, como es la hidroeléctrica. En esta ocasión completo la cuestión tratando el peligro para la población, en el cual puedo afirmar sin atisbo de duda que la energía nuclear es peligrosa, pero no es ni mucho menos la más peligrosa a tenor de los datos históricos, siendo superada con mucho de nuevo por la hidroeléctrica y, a falta de estudiarlo, seguramente por las térmicas convencionales de carbón.

Esto no me lleva a defender que la energía nuclear de fisión sea la panacea, ni a negar unos riesgos que ciertamente son muy serios. Tan serios que, de hecho, considero que las centrales nucleares deberían ser operadas sólo por empresas públicas, para asegurarse que motivos de rentabilidad económica no suponen un menoscabo en la operación segura de las instalaciones. De hecho, yo vetaría el uso de la energía nuclear en países de pandereta, con una corrupción endémica, como España, donde el organismo supervisor es sólo un pelele en manos de intereses partidistas (y, por lo tanto, al servicio de los operadores eléctricos).

Deploro que la ignorancia y la superchería haya enfangando tanto el debate, pues la fisión nuclear es una gran baza para enfrentar un problema real como es el cambio climático (es, además, la tecnología de generación con menos emisiones de CO2 imputadas), alegando un problema imaginario con los RAA (no existe ningún caso reportado de nadie afectado por residuos debidamente tratados). Al mismo tiempo reconozco que, en las premisas de seguridad actualmente exigibles e irrenunciables, es una energía cara. Limpia, la que más, pero cara si se hacen las cosas bien (sobrecostes en Olkiluoto, Flamanville y Hinkley Point). Y por los riesgos asociados, sólo se pueden hacer así las cosas.

Volviendo al mundo árabe, que reclama tanta atención últimamente; parece curioso que haya pasado desapercibido el inicio de la construcción de una descomunal central nuclear en Emiratos Árabes (5.380MW cuando estén los cuatro reactores acabados, una de las mayores del mundo), precisamente en una zona del mundo donde haces un agujero con el dedo en la arena y ya sale petróleo y/o metano. Los Saud, mientras tanto, se están pensando la construcción de 16 reactores.

Si en Europa es más barato operar un ciclo combinado que una central nuclear, qué decir en un país donde sencillamente el gas natural sobra y es quemado (flaring) en los mismos yacimientos a pura pérdida ante la imposibilidad de dar salida a toda la producción en la exportación (licuado). En este espacio no nos chupamos el dedo, y sabemos que la construcción de esta megacentral no tiene ningún sentido económico. Pero también sabemos que la fisión de U235 en el reactor produce Pu239, el ingrediente principal de un arma nuclear.

Por otra parte, sabemos que los Saud le subvencionaron a Pakistán su programa nuclear a cambio de poder disponer de esos misiles cuando fueran requeridos.

Nota cultural: es curiosa la elección del nombre para la primera central nuclear árabe, Barakah. Es un concepto del islam sufí, una palabrería del estilo de los chakras y las auras, para dar nombre a una aplicación comercial de la física nuclear. Una curiosa mezcla entre el mundo de la ciencia que reina por sus fueros, y el de la superstición que se resiste a morir.

¿Os resulta divertido? No deberíais reíros tanto.

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28 diciembre 2015

Αἴολος και Ἥλιος

Filed under: energía — Mendigo @ 1:31

Haciendo limpieza en el disco duro, me he topado con estos gráficos que puede que a alguien le resulten interesantes (pinchar para ampliar).

El primero, es la media de la velocidad del viento a 80m sobre la superficie (aprox. la altura de la torre de un aerogenerador moderno).

3tier_5km_global_wind_speed

Esta medida no es exactamente igual a los recursos eólicos disponibles, pero a esta escala y para un uso didáctico es suficientemente buena aproximación.

Para quien esté interesado: al calcular la media, los vientos menores de 5m/s (se empiezan a desarrollar rotores que aprovecharían vientos incluso de 3m/s) no deberían ser tenidos en cuenta. Igualmente los aerogeneradores abanderan las palas con vientos superiores a 25m/s, por seguridad, así que todo lo que pase de ahí tampoco contribuye en nada a la generación de energía. De hecho, la potencia nominal se suele alcanzar a 15m/s, por lo que vientos superiores no suponen ulteriores incrementos de potencia. Por otra parte, expresarlo en unidades de velocidad no da una idea exacta de la capacidad energética del viento, ya que ésta depende del cubo de la velocidad (un viento de 10m/s es 8 veces más energético que uno de 5m/s); por eso los mapas más técnicos se expresan en W/m². Finalmente, no todo es la velocidad del viento sino también su “calidad”: vientos racheados provocan esfuerzos en el eje que acortan los intervalos de mantenimiento, afectando a su producción y rentabilidad (el viento marino suele ser de más calidad que el montano). También es importante que su componente sea constante, para no perder tiempo reorientándose.

Pero bueno, más allá de tecnicismo, podemos ver que hay zonas del mundo con unos recursos eólicos muy importantes. Lo malo es que, generalmente, coincide con regiones despobladas (Mauritania, Ushuaia, cordillera andina, Somalia, Groenlandia, las Rocosas o el Himalaya), y una explotación masiva conllevaría enormes inversiones en una red de transporte de cientos de kilómetros y asumir grandes pérdidas (energéticas) que cuestionarían la viabilidad económica del proyecto. La excepción es el Norte de Europa, especialmente las islas británicas y Escandinavia, que tienen un filón energético inagotable en sus costas.

Luego hay, a escala regional, puntos calientes debido a una orografía singular que harían bien en ser aprovechados: por ejemplo, aquí cerca, el Estrecho de Gibraltar o los valles del Ebro o del Ródano que encauzan las masas de aire.

Debido a la proyección empleada (Mollweide) las zonas laterales aparecen muy distorsionadas. Pero, por ejemplo, Nueva Zelanda o Japón son también Estados desarrollados que podrían cubrir buena parte de sus necesidades energéticas con energía eólica. En el caso de Japón, sin embargo, su extrema densidad de población impide poder colocar estos monstruos en tierra firme, mientras que una batimetría con acusadas pendientes en la costa pacífica dificultaría la producción marina (¿por qué emplear onshore y offshore si en castellano tenemos recursos sobrados para expresar lo mismo? ¿para darse el pego?).

Lo dicho, aquí os dejo el mapa para que investiguéis y lleguéis a vuestras propias conclusiones. Como aguinaldo, os dejo también el de irradiación solar media, mucho más predecible (depende básicamente de la latitud y la nubosidad):

3tier_solar_irradiance

De nuevo, en general, las áreas de máxima irradiación son áreas con baja densidad de población (y, por lo tanto, necesidades energéticas). Hasta que no aparezcan una nueva generación de células fotovoltaicas (tengo mucho interés en las orgánicas, cuya fabricación implica mucho menor consumo energético), me temo que sólo son interesantes en aplicaciones puntuales donde no llegue la red eléctrica, pero hasta dentro de unos cuantos años no serán competitivas frente a las tecnologías de generación convencional, de cara a su producción masiva. Otra cosa es que, por medio de primas, haya Estados que las introduzcan por motivos más bien publicitarios, ya que su escasa aportación al mix de generación no implica ninguna diferencia sustancial. En cuanto a la termoeléctrica…bueno, le podéis preguntar a Abengoa sobre su rentabilidad.🙂

Y, finalmente, un mapa que aúna las tres principales fuentes de energía renovable.

3tier_all_renewables_poster

En éste se une la pluviosidad media, relacionada con la generación hidroeléctrica. De todas las tecnologías de generación, la más lesiva para el medio natural y una de las potencialmente más peligrosas para el ser humano (sí, mucho más que la nuclear).

Pero es renovable. De hecho, la minihidráulica, la más destructiva en relación a su producción, está incluida en el Régimen Especial y es subvencionada con primas. Pero eso no importa porque, como las anteriores, es renovable y, como todo idiota sabe de carrerilla, significa que es verde, es ecológica; vamos, que hasta le hacemos un favor a la Naturaleza construyendo presas, levantando parques eólicos u ocupando hectáreas con paneles solares.

Existe un concepto tremendamente poderoso, y completamente malaprovechado: la imputación de externalidades. En el campo de la generación eléctrica, exige un estudio riguroso del impacto de las diferentes tecnologías de generación en el medio natural y en la sociedad. Identificar esas agresiones, tanto regulares como potenciales según su frecuencia de aparición, en relación con la producción y pasarle el recibo a cada planta, para que resarza a la sociedad del daño causado o el riesgo incurrido.

Entonces, una vez corregidos los costes asumiendo todas las externalidades asociadas a la producción, podrían competir en verdadero pie de igualdad.

NOTA: El resultado sería muy diferente al que mucha gente se imagina, ya que a los paneles solares les tendríamos que sumar las emisiones de CO2 asociadas a su fabricación (en China, con contaminantes centrales de carbón), además de cuantificar la ocupación de terreno (enorme en relación a la producción).

12 diciembre 2015

La isla de calor y la estrategia de los Saud

Filed under: ecología,energía — Mendigo @ 0:05

Esta entrada es sólo un anexo de la anterior.

En los comentarios se me indica que el calentamiento observado no se debe al calentamiento global, sino al efecto de isla de calor de la gran urbe madrileña. Me parecía poco relevante, por la situación del observatorio (el Jardín Botánico está anexo al Parque del Buen Retiro), pero es una objeción razonable a tener en cuenta.

Bien, vamos a probar con otros observatorios situados en el quinto carallo.

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Descartado el efecto de la isla de calor, se repite con inquietante tozudez la misma tendencia observada en el Retiro. Los valores de la pendiente varían entre los 0,069ºC/año en la media de las máxima en Navacerrada, y el 0,022ºC/año de la media de las mínimas para el mismo lugar, estando los valores de Almería y Hondarribia entre estos.

Una explicación que se me ocurre para explicar ese coeficiente más bajo en Navacerrada es la inversión térmica: las masas de aire frío tienden a descender al valle, lo cual limita los valores extremos (es decir, se hubieran alcanzado mínimas más bajas al principio de la serie, si no fuera por este efecto que inestabiliza las masas de aire cuando su temperatura es muy baja, haciéndolas fluir valle abajo).

Es una hipótesis. En cualquier caso, la media de estas tres estaciones es un incremento de temperatura de 0,0401ºC/año. Comparémosla con los 0,039ºC/año obtenidos en Madrid. Por supuesto, hay diferencias en cómo afecta este fenómeno a diferentes localizaciones, pero me sigue sorprendiendo la coherencia del mismo patrón.

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Bueno, a otra cosa, mariposa.

Ayer dejé sin comentar un asunto, para no irme demasiado del tema. ¿Por qué los árabes, con los Saud a la cabeza, siguen empeñándose en que la OPEP aumente más y más su producción, cuando el mercado de crudo precisamente está flaqueando por el lado de la demanda? Lógicamente, la cotización se ha vuelto a derrumbar, y el Brent ya ha perdido el soporte de los $40 (Goldman Sachs lo ve a $20) ¿Les gusta perder dinero a estos árabes chiflados o qué? Bueno, yo voy a dar mi visión, que necesariamente está basada en conjeturas pues no estoy en la cabeza de los mandamases de Aramco, pero desde luego esta gente sabe muy bien lo que está haciendo, porque de petróleo saben más que nadie (aunque a veces parece que su estrategia petrolera está diseñada por un orco maniacodepresivo).

Lo primero, están siguiendo una estrategia de tierra quemada para debilitar a sus enemigos, principalmente el bloque Irán-Venezuela-Rusia. La pieza venezolana ya ha caído por su propio peso, era una fruta madura. Las otras dos son mucho más duras de roer. Maduro llegó a la OPEP rogando por un recorte de producción que diera una alegría a la cotización y un respiro a su déficit, y Salmán respondió aumentando 1,7 millones de barriles más. Se estaba ahogando en una piscina de petróleo, y los árabes le hundieron la cabeza. Con unas descomunales reservas en oro, divisas y activos por todo el mundo, las petromonarquías pueden soportar sin despeinarse unos déficits tremendos derivados de su propia operativa en el mercado (se estima que los Saud tienen oxígeno para cinco años más reventándole las costuras al mercado de crudo).

Pero, antes que nada, las petromonarquías realizan este movimiento, y esto es común acuerdo, por recuperar cuota de mercado.

Pero ¿qué maldito sentido puede tener ganar cuota de mercado si, por el camino, dejas de ganar miles de millones de dólares? Vamos a explicar su punto de vista.

Como podéis ver en este gráfico interactivo, Rusia con sus explotaciones árticas y, sobre todo, USA con el fracking, han estado incrementando su producción, ensombreciendo la importancia del bloque árabe (que en este tema se comporta como un grupo bastante unido, bajo la dirección saudí).

En el mundo hay tres grandes productores, a mucha distancia del resto: USA, Rusia y los árabes.

Como USA produce para autoconsumo, sólo hay dos grandes exportadores: el bloque ruso y, por encima de cualquier medida, el bloque árabe.

Bueno, pues en mi opinión, el origen de esta carnicería en el mercado de petróleo es la necesidad de las petromonarquías de seguir siendo la pieza clave en el mercado energético. Cuando se decretaron sanciones a Irán, no hubo desabastecimiento porque Arabia Saudí forzó la máquina y completó su parte. Cuando cayeron las exportaciones libias, de nuevo los árabes suplieron con su petróleo el que dejaba de producir el país norteafricano. Pero ¿quién podría suplir un cerrojazo del petróleo de la Península Arábiga? Nadie, ni el resto de productores al unísono tienen una capacidad excedente para cubrir ese inmenso hueco forzando la máquina.

Por lo tanto, mientras el crudo árabe sea imprescindible para evitar el desabastecimiento en el mercado, los jeques pueden sentarse cómodamente en sus tronos porque saben que son invulnerables. Pueden cometer atrocidades y tropelías sin cuento, porque todo les será perdonado: jamás Occidente se arriesgaría a un embargo ni mucho menos una operación punitiva contra ellos. Por otra parte, los jeques sí que pueden mantener el chantaje de cerrar el grifo si algo les incomoda, como hicieron en el 85 (estrangularon la producción hasta los 2Mbpd, reventando la cotización).

Lo que les da esa posición de productor insustituible (especialmente si actúan en comandita) vale mucho más que el dinero. Hablamos de control, de PODER.

Los USA, que como es normal no deseaban semejante dependencia, empezaron a independizarse con el fracking. Los árabes, viendo la jugada, están pasando su apisonadora por el mercado de crudo. Sus bajísimos precios de producción, del orden de los $7/bbl les permite hundir los precios hasta donde ningún otro productor puede llegar, sacándolos del mercado y ocupando su puesto.

Si alguna vez estuvo contestada, hoy de nuevo nadie duda de que su producción sea insustituible y, por lo tanto, sus regímenes sean intocables.

Objetivo cumplido.😉

7 marzo 2015

Hubbert es trivial

Filed under: energía — Mendigo @ 21:46

Cuando era un rapaz, era un bicho raro: me gustaban las matemáticas. Lo que me cansaba era cuando tocaba estudiar propiedades de operadores y funciones que caían de cajón (aunque su demostración a veces era peliaguda, lo cual me enervaba más, por tener que dedicar esfuerzo a algo que se me antojaba evidente).

Ya talludito, parece que debo seguir dedicándole esfuerzo a demostrar lo evidente. Una de esas propiedades bobaliconas recuerdo que decía algo así: toda función continua y acotada por arriba anula en al menos un punto la derivada primera. Lo cual es evidente, porque es lo mismo que decir que toda función que no tienda a +∞, habrá necesariamente de tener un máximo (un máximo global, pero puede tener más máximos locales).

Estamos con matemáticas de 3 BUP; es muy triste tener que rebajar el nivel hasta aquí, pero visto el nivel es necesario.

Sabemos que el proceso de formación del petróleo opera en una escala temporal de miles de años; visto desde la perspectiva humana, podemos considerar los recursos petrolíferos como un stock fijo del cual vamos retirando cantidades del subsuelo. Por lo tanto, la función de extracción, dado que la cantidad de petróleo en la corteza terrestre es una cantidad limitada (su tasa de reposición es infinitesimal en comparación con la cantidad explotada), es una función acotada superiormente.

Este fenómeno ya fue descrito por la sabiduría tradicional gallega: Onde se quita e non se pon, acábase o montón. Desgraciadamente, Hubbert nunca aprendió gallego.

Y, por lo tanto, al ser la función de extracción de crudo una función acotada, podemos asegurar que en algún punto tendrá un máximo.

Por lo tanto, no es que Hubbert estuviera errado. No, antes bien, estaba en lo cierto. Por lo que me río de este tipo y de sus seguidores (hubo alguien que mencionó el término hubbertiano, y ya me descacharré) es porque su famoso enunciado…¡ES TRIVIAL! Es cierto, tendrá que haber un pico ¡pues claro! Eso lo sabemos todos los que hemos hecho una bachillerato decentito. Es evidente, incluso para un crío de 16 años que tenía cuando estudiaba esas propiedades, es evidente.

Por lo tanto, el señor Hubbert lo que hizo es descubrir las sopas de ajo. En la historia de la ciencia, viene a ser como si un señor inglés llegara mañana a Cuenca y plantase la Union Jack, como descubridor de esa terra incognita. Que Cuenca existe (de Teruel ya hay más dudas) es conocido por la civilización desde hace algún tiempo, valiente descubrimiento. Si digo que uno y otro son imbéciles no es porque estén errados, Cuenca está a orillas del Tajo y en algún punto toda función de extracción de cualquier recurso no renovable alcanza un máximo. Es cierto. Pero es que ES EVIDENTE!!! Al menos para los que tenemos un nivel académico regularcillo. Firmar la invención de las sopas de ajo coloca al presuntuoso descubridor a la altura intelectual de un estudiante universitario que llega un día a clase todo alterado, y le dice a todos sus compañeros “Eh, sabéis de lo que me he enterado??? Que los Reyes Magos son nuestros padres!!!!”

Insisto, no es que Hubbert esté equivocado. No, es que ha dicho una chorrada, una obviedad, una trivialidad. Hubbert es la versión anglosajona del castizo prócer don Pero Grullo, un personaje de cuchufleta.

Luego, tras descubrir lo evidente, se envalentonó y pretendió predecir el futuro, y ahí fracasó miserablemente (ni su inteligencia ni su imaginación le permitieron concebir que entrasen nuevas variables asociadas al progreso tecnológico).

De todo este asunto del pico de petróleo, lo que sorprende realmente es que le sorprenda a alguien. Todo el mundo en el sector de la energía da este hecho por descontado, pero para una pequeña cantidad de legos en la materia, creen que han descubierto el Santo Grial.

¿Hay algún idiota que crea que existe algún operador en el mercado de crudo (CBOT) que ignore que el petróleo es limitado y que algún día la curva de producción necesariamente alcanzará su máximo?

26 febrero 2015

El Peak Oil es un hecho

Filed under: energía — Mendigo @ 0:39

Definición de Peak Oil: Peak oil, an event based on M. King Hubbert’s theory, is the point in time when the maximum rate of extraction of petroleum is reached, after which the rate of production is expected to enter terminal decline.

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World Crude Oil Consumption by Year (datos de la EIA)

year – consumption (10³ bbl/day)
1980 – 59,928.84
1981 – 58,013.31
1982 – 56,722.96
1983 – 56,002.25
1984 – 57,064.08
1985 – 57,382.49
1986 – 58,996.11
1987 – 60,385.75
1988 – 62,269.80
1989 – 63,497.39
1990 – 63,875.12
1991 – 66,970.88
1992 – 67,136.27
1993 – 67,587.54
1994 – 68,927.09
1995 – 70,256.20
1996 – 71,878.41
1997 – 73,591.53
1998 – 74,266.63
1999 – 75,967.47
2000 – 76,959.10
2001 – 77,756.45
2002 – 78,526.76
2003 – 80,173.85
2004 – 83,176.98
2005 – 84,668.04
2006 – 85,586.39
2007 – 86,700.09
2008 – 86,027.86
2009 – 84,953.36
2010 – 87,839.10
2011 – 88,657.70
2012 – 89,668.91
2013 – 90,354.27
2014 – 92,400 (Est)
2015 – 93,500 (Est)

Graficado: World Energy Consumption

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Comentario magufo del mes: “El peak oil es un hecho en la mayor parte de productores y a nivel global. Es un hecho como la luz, la gravedad, o las tortillas de patatas.”

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Al menos uno de esos tres términos del silogismo es falso.

Si se alcanza máximo absoluto (no local, en la escala tiempo) Peak Oil (por definición)

Si A ←→ B
No A → No B

– O la definición está errada, y no puede estarlo porque es una definición.

– O la verificación de la condición está errada (los datos de producción y consumo global, sean los de la EIA, de la IEA, que en el último WEO pronostica una producción global de 104 bbl/d para 2040, o el Stadistical Review de BP, todos ellos coincidentes en la tendencia creciente en la producción de crudo).

– O la conclusión está errada (¿Cómo vamos a haber traspasado el Peak Oil si cada vez producimos más?).

Ahora bien, si la discusión comienza en la forma: la existencia de Dios es un hecho indiscutible. Es un hecho como la luz, la gravedad, o las tortillas de patatas. Y a partir de este hecho irrefutable (y, por lo tanto, que no es necesario probar) desarrollo toda mi doctrina. Vale. Pero a partir de aquí no es ciencia sino teología. Es decir, superstición, charlatanería, magufada aderezada de palabrería pseudocientífica.

La ciencia plantea una hipótesis. Y cuando la realidad, soberana, la refuta (la producción sigue, año tras año, aumentando) hay dos caminos: el científico es dar media vuelta y recapacitar sobre los errores cometidos al establecer la hipótesis. El religioso es obstinarse, aferrarse en la fe, impermeable a la evidencia, y perseverar en el error, declarándole la guerra a la realidad (en cualquier momento pasado, la producción de crudo fue menor que la actual). Cada cual es libre de creer en lo que quiera, pero ese discurso está fuera del consenso científico. Tiene el valor de la homeopatía, la telequinesia, el chamanismo o cualquier otra magufada de moda, sección milenarismos apocalípticos.

Nota histórica: Hubbert pronosticó en los ’70 que la producción mundial de crudo alcanzaría su máximo absoluto en 1995. Afortunadamente para él, murió en 1989, así que se ahorró el trabajo de buscar una excusa, trabajo que les quedó a sus acólitos. En 1995, el consumo (es más fácil de medir que la producción, en escalas amplias de tiempo, como es obvio, ambos se igualan) de crudo era de 70,2 millones de barriles al día. En 2015, la EIA estima que llegaremos a los 93,5 millones.

Pero quien no se consuela es porque no quiere. Si Hubbert falla, siempre nos quedará…

Fenómenos paranormales – Las inquietantes profecías de Nostradamus para 2015: Derrumbe de la economía y devastador terremoto
Muchos de los pronósticos del famoso vidente francés ya se hicieron realidad. Conozca lo que anunció para el 2015.

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NdM: en lo venidero, exijo que los comentarios tengan un mínimo de rigor y nivel académico. No he borrado nunca un comentario ni lo haré, pero pienso hacer caso omiso de los que no alcancen un nivel mínimo exigido. Mi tiempo es precioso y es lamentable y vergonzoso que tenga que hacer entradas como ésta explicando el A-B-C de la política energética, en vez de progresar en temas de más enjundia.

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