La mirada del mendigo

4 abril 2020

Unha fiestra ó pasado

Filed under: Galicia,Historia — Nadir @ 0:35

Un dos últimos, derradeiros, exemplos de cantares de cego:

Antes os cegos ou persoas con outros tipos de incapacidade tiñan que depender da esmola para o seu sustento. Tocar un instrumento nas feiras era un xeito de diferenciarse do resto de esmoleiros e recibir algunhas moedas de máis. Seica poderíamos conectar o vello pícaro que estades a ver cos xograres que animaban as prazas na idade media (da que non vai tanto que o interior galego saíu).

Hoxe moitos cegos, fanados… gañan os cartos dun xeito bastante máis indigno: vendendo loteria na ONCE.

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E a segunda parte desta viaxe a un mundo rural polo que os séculos pasaron sen luílo, e que os que temos xa uns aniños case chegamos a tocalo co cabo dos dedos, ven da mao dunha fotógrafa gringa que veu á península nos anos vinte. Estivo en Galicia no 24, e entre outros miles de fotografías retratou estas nenas na pensión onde se hospedaba no Ézaro.

Tanto o cego, como estas neniñas, poderían ser ubicados tanto no século XX como no século X con moi poucos cambios.

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17 diciembre 2017

Cómo era Galicia antes de que empezásemos a destrozarla

Filed under: Ecología,Galicia — Nadir @ 17:45

devesa da rogueira

Debería ser evidente que, antes de emprender un camino, deberíamos dilucidar cuál es el destino. Muchas veces he abogado desde este (muy poco) humilde espacio por la regeneración ecológica gallega o, más en general, del noroeste peninsular: una región ecológica y climática devastada por los incendios y los monocultivos forestales.

Algún día, nuestras sociedades abandonarán la bestialidad y se plantearán la restauración de los ecosistemas destruidos, por décadas, siglos de depredación sobre el medio. Pero para ello, el primer paso es conocer cuál era el estado original, cómo era esa combinación de seres vivos que la Naturaleza ensayó (porque no hay inteligencia en ella, actúa a prueba y error, suyo es el tiempo) hasta lograr la fórmula perfecta en la que el sistema lograba el equilibrio entre todas las especies. Es decir, buscamos una máquina del tiempo que nos traslade a la Galicia primigenia antes de empezar la antropización sobre el medio, para conocer cuál era la distribución de las especies y su proporción, al menos las más relevantes para poder caracterizar ese ecosistema con visos a procurar restaurarlo. Como si fuera una obra de arte, lo es, estudiar cómo debió ser el original cuando salió del taller del maestro para devolverle a la tabla o lienzo todo su esplendor original, sin añadidos espurios.

Y es que el infierno está empedrado de buenas intenciones: ponerse a plantar las especies que nos parezcan, sin un estudio previo, puede acabar causando más daño que el que se pretende remediar.

Evidentemente, podemos analizar aquellos escasos rincones de nuestra geografía que se han mantenido moderadamente ajenos a la intervención humana, sin embargo siempre nos queda la duda de qué partes de la obra maestra son las originales, y qué capas de color son añadidos y refacciones posteriores. Al final, no nos queda más remedio que entrar en la máquina del tiempo y viajar a un momento en el pasado en el que el impacto de la actividad humana sobre los ecosistemas fuera aún menor.

Ésta tiene métodos indirectos, como revisar las fuentes históricas. Por ejemplo, sabemos que el legislador gallego considera al Pinus sylvestris como especie autóctona. Todo ser humano racionalmente sano (es decir, exceptuando los funcionarios cuyo universo está limitado por reglamentos) comprende que la Ley no es criterio de veracidad, que algo sea publicado en el BOE o en el DOGA no quiere decir que sea cierto, sólo que hay una administración que lo impone. Sin embargo, repasando la documentación histórica, vemos que según nos remontamos en el tiempo ningún autor hace referencia a los pinos. No hay textos históricos producidos o haciendo referencia a Galicia, que mencionen el pino, lo cual es notable en una sociedad que vivía mucho más en contacto con el medio natural que nosotros. En los textos medievales encontramos referencias a los robles, a los castaños, a los tejos… pero no encontramos mención a ningún pino. ¿Curioso, verdad, tratándose de un árbol “autóctono”?

Revisar el registro arqueológico es otra vía indirecta de aproximación al estudio de los ecosistemas pretéritos. Por ejemplo, podemos investigar con qué especies están construidas las herramientas, vigas, traviesas que han sobrevivido por diversas causas y llegado hasta nuestros días. Roble, aliso, boj… la lista es interminable, cada madera tenía su uso especializado. Sin embargo, sorprendentemente (para quien aún espere una mínima cultura y bonhomía en el legislador), no encontramos nada fabricado con madera de pino, a poco que retrocedamos un par de siglos.

También hay ocasiones que en las excavaciones arqueológicas aparecen restos de frutos, que son el campo de estudio de la carpología. Sin embargo, su aparición está asociada a contextos humanos, y por lo tanto no es una imagen fiel de la distribución de especies vegetales, sino sólo el testimonio de aquellas que tenían aprovechamiento nutritivo.

Así que llegamos al arma más potente de la que disponemos para generar una representación fideligna de los ecosistemas pasados: la paleopalinología, el estudio de los pólenes conservados en depósitos bajo circunstancias excepcionales que los han preservado de la descomposición (generalmente un medio ácido que inhibe la actividad microbiana, como el de las turberas).

Obviamente, sólo nos permite conocer la distribución de especies vegetales, pero recomponiendo el andamiaje vegetal la ecología (rama de la biología que estudia los ecosistemas en su conjunto) puede fácilmente completar (con ayuda también del registro fósil) el puzzle con las especies animales asociadas a ese entorno. Además, gracias al estudio de su estratigrafía, podemos estudiar la evolución de la predominancia de unas especies u otras a lo largo de los diferentes periodos climáticos.

Y bien, he estado revisando los estudios paleopalinológicos para conocer de primera mano cómo era la tierra que habitamos antes de que la empezásemos a destruir, primero con pequeños claros para la agricultura, la ganadería y la obtención de madera como combustible y materia prima. Esos claros se fueron adueñando del paisaje según la demografía se hacía más fuerte y los medios mecánicos para transformar el medio se multiplicaban, hasta alcanzar el máximo en los años ’50 del pasado siglo, en que los ecosistemas estaban arrinconados en las zonas más inaccesibles, y la mayoría del territorio estaba dedicado a la actividad agropecuaria. Que hay también quien pone en este momento, justo antes del éxodo rural, el origen o modelo al que el paisaje gallego debería tender: una Galicia sin árboles, toda pastos y cultivos, tal y como fue recogida en el vuelo americano de 1956. Cuesta tomar en serio a alguien que se plantee que el mundo fue creado a mediados del pasado siglo, sin pretender estudiar qué había antes de ese paisaje extremadamente humanizado, sobre el cual se plantaron los pinos y eucaliptos que vemos hoy.

¿Qué había antes de que ocupásemos el paisaje? No es tan difícil encontrar en la red cumplida respuesta en la evidencia científica disponible:

Estudio palinológico de la turbera de Ameneiros
Aportación al estudio palinológico del género Quercus en Galicia
Los estudios polínicos en España, utilizados en la reconstrucción climática de los últimos 10.000 años
Paleoethnobotánica de yacimientos arqueológicos holocenos de Galicia
Estudio palinológico de la turbera de Pena Veira
Estudio palinológico de la turbera de Sever
Estudio palinológico de la turbera de Schwejk (que, aunque el nombre no lo sugiera, está cerca de Mondoñedo).
Estudio palinológico de la turbera do Río das Furnas.
Análisis paleopalinológico del yacimiento prehistórico de Prazo (Freixo de Numao, Vila Nova de Foz Coa)

Espero sepáis disculpar que me centre en el estudio del país donde habito, que es mi responsabilidad más directa, pero os dejo a vosotros investigar si se os despierta la loable curiosidad de conocer cómo era el paisaje allá donde vivís en aquellos tiempos remotos.

Bueno, y ya está bien de suspense, ¿cómo era esta tierra originalmente?

En los registros polínicos del Holoceno (la era geológica en la que vivimos) se nos revelan unas tierras que van despertando del duro invierno de la última glaciación, en que la vegetación era similar al bosque boreal que nos podemos encontrar en la Siberia actual (la tundra y la taiga), con predominio de vegetación herbácea y en la cual los escasos árboles que soportaban el intenso frío eran coníferas. O sea que sí, Pinus sylvestris es una especie autóctona gallega, tan autóctona como el mamut o el bisonte: es decir, especies que desaparecieron con el cambio de clima hace 10.000 años, quedando reducida su presencia a ejemplares aislados o pequeños grupos en la zona de cumbres (como el pinar de Lillo, que os mostré el otro día). Precisamente Pinus es un género con una lluvia polínica muy abundante, y que como se menciona en el tercer documento enlazado está sobrerrepresentado en las series polínicas, sugiriendo una presencia superior a la real.

Con la mejora de las temperaturas, las especies que se habían refugiado en los valles más abrigados y latitudes más meridionales empiezan su reconquista, y en la avanzadilla ya destaca el padre roble. Según las temperaturas se hacen más amables, entran una enorme variedad de especies arbóreas a costa de una reducción en la presencia de especies arbustivas y herbáceas, signo evidente de que el bosque templado iba colonizando progresivamente los claros y las landas dejados tras el periodo glaciar, hasta hacerse omnipresente.

Muestro como ejemplo el análisis polínico del Tremoal de Sever:

El horizonte 1, la muestra más antigua, corresponde al 5.090BP (datado por C14), es decir, estamos en el Bronce Medio y en unas circunstancias climáticas bastante similares a las actuales (periodo sub-boreal), próximas al óptimo climático.

Entre las especies arbóreas, vemos la preponderancia de quercíneas (robles, encinas, alcornoques), seguidos de avellanos (Corylus) y abedules (Betula). En esta armazón se entretejen otras especies arbóreas en menor número, como alisos (Alnus), sauces (salix), olmos (Ulmus), fresnos (Fraxinus), saúco (Sambucus), Frangula (o que en galego chamamos sanguiño, non sei como lle chamaredes vos).

Entre los arbustos, destacan el género Erica (uces, lo que los palurdos llaman “maleza” que hay que “limpiar” a base de mechero) y Calluna (aquí chámase queiroa, outro tipo de uz).

En cuanto a la vegetación herbácea, destacan principalmente los géneros Poaceae (gramíneas) y Cyperaceae (praderías), entre otras muchas.

Vemos que según avanza el tiempo y se generaliza la agricultura (en fechas muy tardías en estas tierras) y la ganadería, una población humana cada vez más numerosa va clareando ese mar de carballos y las especies herbáceas, al principio anecdóticas, se hacen cada vez más numerosas. Lo mismo para el matorral, el brezo del que se sirve la naturaleza para recuperarse del daño causado por los incendios que, ya en aquellos tiempos, se provocaban para generar pastos.

Nuestras montañas, desprovistas casi completamente de tierra, con las peñas al aire, son la consecuencia de siglos soportando las sucesivas quemas y paso de ungulados domésticos. Como demuestran los registros polínicos, no es pues su estado original, natural, sino un paisaje profundamente degradado a causa de la actividad ganadera, quizá la actividad humana de mayor impacto ecológico cuando se desarrolla según su forma tradicional (ganadería extensiva en el piso montano).

Y, al final de la serie, reaparece el polen de pino, procedente de las repoblaciones en tiempos modernos; ese pino al cual el legislador gallego, sin atisbo de vergüenza, confiere el título de “autóctono” y no dudamos que semejantes miserables le den dentro de un tiempo la misma bendición legal al eucalipto (en otro orden de cosas, la misma política de hechos consumados que emplea el sionismo).

En resumen, esta tierra fue un día el absoluto paraíso; una selva impenetrable que fue poco a poco clareada, modificada, hasta el deplorable, vergonzoso, lastimoso estado en que se encuentra hoy.

Esta ha sido, hasta ahora, la reacción de la sociedad gallega ante la evidencia del ecocidio que están cometiendo:

Porque de la deforestación de hace cuatro mil años puede que no tengan la culpa, pero de la repoblación de pinos y eucaliptos, la vorágine de fuegos, o la proliferación de especies invasoras, quién si no la va a tener

Como hemos dicho, esperemos que más pronto que tarde la suciedad gallega, asturleonesa, portuguesa evolucione y supere su estado de bestialidad que los smartphones y ropa de marca mal disimulan, y tome conciencia de la necesidad de proteger lo poco que queda de ecosistemas autóctonos y la necesidad de reparar todo el mal causado: la regeneración ecológica gallega.

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25 enero 2016

Sentencia de muerte para Galicia

Filed under: Ecología,Galicia — Nadir @ 20:51

No por esperado, ha sido menos doloroso.

Como me temía, el PP, viendo que se hacía muy difícil revalidar el gobierno, ha aprobado una prórroga por 60 años de la planta de celulosa de ENCE en la ría de Pontevedra en el tiempo de descuento.

Ya hemos visto esta maniobra tantas veces, en ayuntamientos, CCAA o el mismo gobierno: para lo que me queda en el convento, me cago dentro. Uno se pregunta qué legitimidad puede tener un gobierno en funciones de firmar nada sustancial, y menos por 60 años (salvo los que seáis muy jovencitos, el resto ya estaremos criando malvas mucho antes).

Ahora vendrán las protestas y los lamentos. ¡Demasiado tarde, filliños!

Ya son tantas veces que veo venir el tren, me desgañito, pero soy absolutamente impotente para lograr cambiar nada porque reina la indiferencia.

Este asunto se ha tratado siempre en clave local, como si el impacto ecológico de la presencia de la plata de ENCE se limitase a las poblaciones ribereñas de la ría de Pontevedra. Y siendo importante, en sí el impacto ecológico de la planta es muy poco relevante en relación a lo que implica: la eucaliptización de Galicia. La razón de ser de los eucaliptos es alimentar la papelera, que es el comprador de la casi totalidad de la madera de eucalipto. No habría papelera sin eucaliptos; ni apenas eucaliptos, si no existiera mercado, si el gran comprador que es esa planta de celulosa cerrara sus puertas.

Y prometen acometer inversiones para aumentar la producción, lo que significa que se abrirán sus fauces para deglutir más eucaliptos, con lo que la destrucción habida en la costa penetrará a las comarcas del interior, desplazando lo que queda de bosque autóctono.

Es desolador.

Estoy harto de estar rodeado de cretinos integrales que hacen aspavientos por la más mínima chorrada, para que todo el mundo vea lo muy comprometidos y ecológicos que son. La maestrilla imbécil enseñando a los putos niños en qué contenedor se debe echar la basura, porque reciclando salvamos el planeta. Las organizaciones ecologistas, muy preocupadas salvando ballenas o luchando contra las nucleares, que todo el mundo sabe que son muy contaminantes… aunque no se haya reportado ningún efecto sobre el medio natural, ni el más mínimo, ninguno, cero… después de 50 años funcionando varios reactores en España. Es más, es que incluso el entorno de Chernobyl tiene, tras el peor desastre nuclear de la historia y tres décadas de recuperación, mejor estado de conservación y mayor biodiversidad que el monte gallego.

¿Cuál es la magnitud del problema de los vertederos? ¿Unas pocas hectáreas afectadas en toda Galicia? ¡ESO ES UNA MIERDA! En la lista de amenazas ecológicas sobre los ecosistemas gallegos no entra ni en las 10 primeras, la imbecilidad del reciclaje puede estar bien en países civilizados que ya han puesto solución a la decena de amenazas más importantes, pero aquí, es de un cinismo repugnante preocuparse por esa minucia en Galicia cuando los incendios forestales calcinan miles de hectáreas cada año (problema número 2) y hay 500.000 hectáreas de eucalipto plantadas, más otras tantas de coníferas.

Es repugnante la hipocresía políticamente correcta de los mierdas de ciudad, que se quedan todo ufanos con su bolsita al contenedor de vidrio. Con eso, ya llenan su cupo de buenas acciones con la Naturaleza, ya se pueden sentir satisfechos con su conciencia. Aunque vivan rodeados del desierto verde de plantaciones de eucaliptos. Estoy rodeado de ignorantes que no conocen la magnitud del daño, de imbéciles que no lo comprenden, o de asquerosos hipócritas que les importa una mierda y les basta el gesto para quedar como ciudadanos comprometidos y responsables.

Galicia ha sido destruida por los monocultivos forestales (y media Asturias, y media Cantabria, y todo el Norte de Portugal, y parte de Extremadura y Oeste de Andalucía, y empiezan a introducirse en Euskadi…). Estamos hablando del MAYOR ATENTADO ECOLÓGICO de la historia en Europa, por la magnitud del área afectada y lo profundo del daño.

Recapitulemos.

Crimen ecológico: Plantación de eucaliptos para abastecer a las fábricas de celulosa peninsulares.
Extensión: 1,4 millones de hectáreas en la Península Ibérica (500.000 de ellas en Galicia). El 59% de la extensión de E.globulus en todo el mundo crece aquí. En A Coruña, el bosque autóctono representa ya sólo un 11% de toda la masa forestal.
Daño: destrucción completa del ecosistema original y sustitución por el monocultivo industrial de una especie invasora, originaria del continente austral. Muy difícil y costosa regeneración. Daño persistente o permanente.

¿Cuántas manifestaciones ha habido clamando por este holocausto natural? ¿Qué organizaciones ecologistas han puesto el grito en el cielo? No, el imbécil de ciudad está pendiente de póbrecito tal toro que alancean o tal caballo el stress que pasa saltando una hoguera. Del ambientalismo hemos pasado al animalismo, de la conservación de los ecosistemas a los derechos de los animales. De algunos animales, los animales de compañía y los que nos parecen más cuquis.

¿Cuántos animales mueren abrasados en un incendio forestal? ¿Cuántos mueren o ni siquiera llegan a nacer por la destrucción de su hábitat por los incendios, los monocultivos forestales o la urbanización de baja densidad aberrante tan característica de Portugal del Norte?

Ignorantes, imbéciles, hipócritas… ¡todo junto y algo más!

Quien tiene un cáncer, no se preocupa de ir a que le quiten una verruguita. Si realmente les importara la Naturaleza sabrían identificar prioridades. ¡Hipócritas, falsarios! Nadie a quien le estén robando el coche se preocupa porque se le caigan unos céntimos del bolsillo. Pero con la Naturaleza sí que se puede entrar en esos juegos ¿verdad? Siempre podemos poner un par de paneles solares en el ayuntamiento, para que todo el mundo vea lo muy ecológicos y modernos que somos.

ENCE ganó un tramo de 40MW de biomasa en el pasado concurso de renovables. Es decir, que se ocuparán nuevas tierras para plantar eucaliptos, y luego quemarlos y así generar energía eléctrica; y aún tendré que aguantar a los gafapastas felicitándose por ello. ¡Qué bien, qué guai, la biomasa que es una energía renovable, sostenible, ecológica! Joder, era para alimentar la central con sus putos cadáveres.

¿Protestas en Galicia por la destrucción de sus ecosistemas y paisajes rurales, por la introducción de especies alóctonas? Ni están ni se las espera. A la gente de ciudad les importa un cojón, mientras estén bien cuidados los árboles del paseo de su villa o ciudad. Ecología de parques y jardines, habría que cortar ya este césped, y recoger las hojas, que afean.

Y a los aldeanos, comuneros, bestias pardas con perdón de las bestias, les parece bien todo lo que les deje unos dineritos para pagarse el todoterreno, su objetivo vital, del que sólo se apean para disparar contra algún animal en los días de caza.

Porque esto es lo terrible: PORQUE NO SABEN GENERAR RIQUEZA SI NO ES CON LA EXPLOTACIÓN, LA DESTRUCCIÓN DE SU MADRE. Estos garrulos siguen viviendo en el primitivismo extractivo, aún no salieron de la caverna.

Son así de hijos de puta, estos gallegos, estos asturianos, estos portugueses… que maltratan a su madre.

No hay un puto eucalipto en toda Francia, en toda Italia, en toda Alemania, Bélgica y Holanda, a pesar de tener condiciones para ello. ¿Por qué puede estar prohibido introducir especies invasoras en la Europa civilizada y aquí se ve como una utopía irrealizable? ¿Por qué no respetamos la tierra, por qué no nos respetamos a nosotros mismos?

La posibilidad de la retirada de ENCE de la ría abría una ventana de oportunidad a Galicia para librarse de los eucaliptos y recuperar lo que fue. ¡Podríamos soñar con la regeneración ecológica gallega! Dentro de 60 años ni siquiera se podrá hablar con propiedad de Galicia, habrá dejado de existir; de forma sincrónica a la destrucción del entorno que vio nacer a este pueblo, se puso énfasis en la destrucción de su cultura, de su alma.

El régimen de Franco otorgó a los antaño feraces montes gallegos el cometido de proveer de celulosa a medio mundo. Fraga bendijo este arreglo y fomentó la colonización de nuevos territorios, dedicándolos a este monocultivo. Y ahora el gobierno de Raxoi, el señor de los hilillos, confirma la sentencia de muerte de los ecosistemas terrestres gallegos: no sólo no se revierte la colonización de tierras por el eucalipto, sino que se expande para abastecer la prevista ampliación del monstruo de Lourizán.

¿Protestas? Porque la planta afea el paisaje de los pontemierdeses, pero por los eucaliptos… un dinerito al bolsillo, que no le viene mal a nadie. Aquí nadie se queja.

¿Qué daño les ha hecho esta madre, que tan mal la tratan sus hijos? Nadie odia tanto, nadie obra con más saña contra Galicia, como un gallego.

P.S: Mierda a todos los putos partidos políticos, del primero al último en toda su puta variedad cromática de colores corporativos. Mierda para todos ellos, porque todos se llenan la puta bocaza de subnormal con la E-CO-LO-GÍ-A, y NINGUNO se ha propuesto acabar con la principal agresión ecológica de esta tierra. Hacen como que no ven el boquete en la alfombra, y siguen peinando los flecos. Claro, nadie se quiere arriesgar a perder los votos del rural; a los palurdos que no les toquen la rentita que les dejan los eucaliptos, y a los de ciudá se la pela lo que hagan en su patio trasero, su patria es el centro comercial y las terrazas de moda.

¡Pues venga, más eucaliptos, que aún caben otros pocos!

¡Oh! ¡Qué verde que es Galicia! ¡Qué bonito! ¿Vamos de shopping a un Zara?

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