La mirada del mendigo

19 junio 2018

La economía turca al borde del abismo

Filed under: Economía,Internacional — Nadir @ 22:12

Quizá estos días os hayáis desayunado con noticias alertando del deterioro acelerado de la economía turca (y no sólo turca, también Argentina vuelve a estar contra las cuerdas, aunque éstos tienen como ventaja que ya están acostumbrados). Vamos a intentar explicar qué está pasando en Turquía.

La economía turca lleva años con generosos déficits por cuenta corriente. Ésto suele ser el origen de todo mal, cuando de forma sostenida en el tiempo ingresas menos que lo que gastas (en exportación de bienes y servicios, pero también en los flujos derivados de rendimientos de capital y capítulos menores como las donaciones). Incurrir en un déficit por cuenta corriente no es necesariamente malo, depende qué estés haciendo con ese dinero: puedes estar invirtiendo en mejorar la productividad de la economía, pero también puede ser una sociedad que construye aeropuertos sin aviones y se lanza a comprar televisores de muchas pulgadas. En todo caso, lo que comporta necesariamente un déficit por cuenta corriente es una necesidad de financiación externa de la economía. Turquía tiene que pedir prestado para mantener ese nivel de inversión/gasto, y aquí hay que dejar claro que no es tanto el Estado (con una cifras de déficit y deuda pública envidiables, es decir, aún con mucho margen) sino las empresas.

El problema es que la deriva autoritaria e integrista del gobierno del AKP ha ahuyentado a los inversores internacionales, así que las empresas turcas tienen que ofrecer intereses más altos para vencer la resistencia de esos inversores y conseguir financiación. Evidentemente, pagar intereses más altos enfría la actividad económica y la inversión (lo cual ni siquiera sería mucho problema, porque como la economía brasileña en tiempos del milagro Lula, la economía turca está sobrecalentada). Pero aquí viene un punto crucial: como la lira turca compite con el peso argentino en ser poco más que una moneda de juguete (del bolívar ya ni hablamos), los inversores internacionales (recordemos, si tienes un déficit por cuenta corriente, necesariamente tienes que buscar financiación fuera, con actores extranjeros) son extraordinariamente reacios (y con razón) a comprar títulos de deuda denominados en liras turcas (que se deprecian rápidamente). Por lo tanto, tanto las administraciones como las empresas turcas se ven obligadas a emitir deuda en monedas fuertes, como el euro o el dólar.

Y aquí la cosa se complica. Porque te estás endeudando en una divisa que no controlas para nada. Hace nada la FED ha subido tipos y, obviamente, a la hora de tomar esa decisión, no le ha importado una mierda que esa subida le pille con el pie cambiado a la economía turca, argentina o brasileña. De la misma forma, Draghi está poniendo fecha al fin de las compras de deuda (el inicio del tapering) y una venidera subida de tipos. Tampoco sin ningún miramiento a aquellas empresas turcas que se han endeudado en euros, y van a tener que devolverlas en unos euros (o dólares) que cada vez se van a convertir en más caros de conseguir; mientras la lira turca sigue depreciándose, la previsible senda de subida de tipos en la FED y el BCE empujan sus divisas hacia arriba para desesperación de quien tiene que conseguirlas para devolver su deuda.

La trampa es tan vieja como mortal: economía emergentes se endeudan en una moneda fuerte, dólares tradicionalmente, para reducir sus costes de financiación. Pero cuando el el Estado central sube tipos, su divisa le acompaña y el lazo de la deuda se cierra en torno al cuello de esas economías emergentes.

Cuando un sistema (económico, mecánico…) tiene contrapesos, se mantiene equilibrado. Sin embargo, cuando existen procesos que retroalimentan el desequilibrio, se crea una espiral destructiva muy difícil de desactivar. Por ejemplo, lo que decíamos de la huida de empresas alertadas por la falta de garantías de un Estado que está demoliendo a una impresionante velocidad los avances democráticos conseguidos en las últimas décadas. Esta huida de capitales implica que los que se van, venden liras turcas (activos denominados en liras) para comprar dólares, euros, libras, rublos… provocando una sobreventa de liras turcas en los mercados de divisas y su ulterior depreciación. La lira turca cae y cae sin remisión, lo cual sigue ahuyentando a más inversores que ven cómo sus activos cada vez valen menos, y convirtiendo la deuda denominada en una moneda fuerte en cada vez más impagable.

Un caso especial es el de los bancos. Como sabemos, la base del negocio de un banco es prestar a largo y financiarse a corto (porque es más barato). Una subida de tipos siempre hace daño a los bancos, mientras no puedan trasladar esa subida a sus clientes (por eso les gustan tanto las hipotecas a tipo variable, porque les elimina ese factor de riesgo). Pero los que más han recurrido a financiación en dólares y euros son precisamente los bancos, así que se encuentran en la situación de recibir liras depreciadas de sus clientes, y venderlas para conseguir unos cada vez más caros dólares y euros. Eso, en el caso de que reciban esas liras, porque como todos sabemos en caso de crisis sube la tasa de mora (la gente deja de pagar sus deudas, porque simplemente no puede afrontar este pago al quedarse sin trabajo, cerrar su negocio, etc). Por otra parte, las calificadoras están bajando las calificaciones de la deuda emitida por estos bancos (es increíble como los chicos listos salidos de las facultades de economía siempre van a remolque de los acontecimientos), lo cual encarece su financiación. Por otra parte, la caída de la bolsa socava el valor de su cartera (que, si cae el mercado inmobiliario, agrandará el socavón en su balance). Parece que se avecina una tormenta perfecta para la banca turca (copia de la que vivieron las entidades europeas hace ahora una década).

Luego queda hablar de otro grave problema que no es sino una faceta más de todo lo que hemos dicho anteriormente: la inflación. La divisa local cae, el coste de las importaciones crece, disparando los precios (en Turquía la inflación ha estado siempre alta, como suele suceder en una economía en desarrollo vigoroso, pero tras una época de normalización se ha vuelto a disparar al 12%). En breve, aquella empresa u organismo que pueda trasladar la inflación a sus beneficios no tendrá tanto problema, pero aquellas que no, o no en la misma medida, quedarán estranguladas por una deuda que cada vez se convierte en más impagable.

La inflación es especialmente dura con los trabajadores asalariados, que tienen menos capacidad de actualizar sus salarios con la inflación que sus empleadores. Y volvemos a la tasa de mora, unida a la carestía de la vivienda, normal en un país con una pirámide de población con una enorme base, jóvenes que empiezan a llegar a la edad de casarse, independizarse y buscar un hogar.

Para frenar la espiral inflacionaria, el gobernador del banco central turco recurre a una subida de tipos, pero esto solivianta las iras del sultán, que necesita de tipos “bajos” (para lo que se estila en la zona, del 15%) para favorecer el acceso de esos jóvenes a la vivienda y de las empresas para seguir invirtiendo y creando empleo (el paro vuelve a repuntar), máxime con unas elecciones a la vuelta de la esquina.

Por otra parte, el Banco Central puede (y lo está haciendo) vender parte de sus reservas en dólares para sostener la cotización de la lira. Esto es una completa imbecilidad abocada al fracaso (como luchar contra la gravedad), como ya hace décadas demostró (catapultándolo a la fama y forrándose de paso) Soros, tumbando al Bank of England. El Banco Central Turco ya se ha fundido un tercio de sus reservas, y en cuanto deja de intervenir en el Forex, la lira vuelve a despeñarse.

Ahora ya, en el terreno de las especulaciones, supongo que el actual rumbo de la economía acabará llevando a los bancos turcos al colapso, y deberán ser rescatados por el Estado (antes de que éste se haga evidente, si es que tienen dos dedos de frente, para evitar una corrida bancaria que añada una tribulación más a la economía). En principio, esto no supone mayor problema (como hemos dicho, cuenta con un amplio margen, como contaba el gobierno español al principio de la crisis), si no fuera porque implica una monetización de la deuda, una creación de dinero que tumbará aún más a la lira turca.

Al final, el resultado será, como siempre, una corrección más o menos abrupta de una anomalía: la sociedad turca se empobrecerá según se siga hundiendo la lira, hasta llegar al nivel que le corresponde atendiendo a su creación de riqueza. De cómo se repartirá ese mal trago, estoy seguro que no cabe duda: no serán los que más se han beneficiado de los años de bonanza quienes ahora se traguen el sapo de la recesión.

Sería un calco de la crisis que hemos vivido por estos pagos, si no fuera porque compartimos divisa (fuerte) con un bloque económico que es exportador neto. Por lo tanto, la necesaria devaluación/depreciación (en una divisa con flotación libre, no se puede hablar de devaluación) se ha producido vía reducción de salarios (devaluación interna), que ha sido incluso más intensa de lo necesario y por eso han repuntado los beneficios empresariales (trabajamos más horas por menos dinero, y es que realmente esta crisis ha sido una estafa).

Finalmente, hace años que espero que la economía gringa, otra yonki del crédito a la que le obliga su déficit por cuenta corriente estructural, reciba ese mismo revolcón de realidad. Hasta ahora se ha salvado por la preeminencia de su divisa (mientras sea no reciba castigo por endeudarse sin freno, puede seguir eternamente viviendo del cuento); pero la existencia del euro y, en menor medida, otras divisas fuertes puede desencadenar todas las Furias en la economía usamericana. Y a nadie se le escapa de las inmensas consecuencias que tendría esto para cualquier habitante de este planeta (empezando por los propios gringos, claro).

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7 junio 2018

Las víctimas del sionismo

Filed under: Internacional — Nadir @ 7:54

En Israel se lleva años incubando una ideología supremacista, que no por irónico es menos acertado relacionar con el nazismo (no existe diferencia esencial entre el concepto de lebensraum y el sionismo). En el arco político israelí hemos asistido a la pérdida de apoyos acelerada de partidos de izquierda que abogaban por una resolución negociada del conflicto, y el laborismo ha tenido que sucumbir a la estrategia belicista de la derecha para no ser relegado a la insignificancia. Es evidente que la sociedad israelí, que se ve en posición ganadora, no quiere acuerdos ni compromisos, sino la derrota final. La demografía de esa sociedad, en la cual los ultraortodoxos ganan rápidamente terreno, sólo puede conducir a un enrarecimiento ulterior del ambiente.

Como el exterminio masivo del pueblo palestino es inviable, la política israelí consiste en ir ganando territorio, dejar que transcurra el tiempo para afianzar las nuevas usurpaciones y mover la frontera unos kilómetros más allá. Entretanto, genera y agudiza unas condiciones de vida insoportables en los territorios palestinos, para forzar a la población al exilio (aquellos que tienen la posibilidad) o someterse a una muerte en vida en una cárcel de muros y chekpoints.

Es una imperiosa necesidad preguntarse la clase de veneno que fluye por la sociedad israelí, que llega a turbar de tal forma el juicio de un soldado para que, apostado tras los muros de hormigón de una torre de vigía, fije la cruz de la retícula de la mira telescópica de su fusil en el pecho de una joven enfermera que se acerca con los brazos en alto y la bata blanca a asistir a la penúltima víctima.

Para detener los actos de barbarie extrema, es necesario identificar, comprender y desactivar la ideología de deshumanización y odio que los genera. Y ya podemos estar hablando de las atrocidades del Estado Islámico, de las Waffen-SS, de la Force Publique de Leopoldo II en el Congo o del Tzáhal usando munición fragmentadora (al entrar en el cuerpo se abren para maximizar el daño, y en vez de un orificio de salida limpio dejan un boquete) para dispersar una concentración de manifestantes desarmados frente a un muro que se erige, necesario es decirlo, dentro de un territorio que legalmente es, a un lado y a otro, Palestina.

Razan es el rostro hermoso de las víctimas, pero sin duda no es el único, ni siquiera entre el personal médico. En lo que va de año son ya 140 personas abatidas por disparos israelíes, además de miles de heridos de diferente consideración, desde intoxicados por el humo de los gases lacrimógenos a personas con miembros amputados debido al uso de la mencionada munición. Sin duda, según las protestas continúen y sean reprimidas de esa forma criminal, los números seguirán engordando y, con ellos, la espiral de odio y venganza en que está sumida una tierra asolada desde hace siglos por el monoteísmo semita.

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7 abril 2018

Sionismo criminal

Filed under: Internacional — Nadir @ 21:35

En este mundo hipócrita hay casos que aún destacan entre el cinismo habitual. Aún en el asco permanente que produce seguir el curso de la política internacional, hay temas que sublevan el ánimo de cualquier persona con un mínimo de sentido de la justicia. Impelido por el hedor del discurso dominante impuesto por la gran superpotencia, vamos a dar un rápido repaso a la situación del conflicto israelopalestino, para enunciar algunas de esas verdades de Pero Grullo que, de puro obvias, se acaban olvidando.

La creación del Estado Israelí se produce en 1947, cuando la Asamblea General de la ONU excreta la resolución 181, concediéndole al futuro estado judío la mitad de los territorios de Palestina. Es notable que ninguno de los representantes de los países que, secundando la propuesta usamericana, votaron a favor de semejante desatino legal, cayera en la cuenta que estaban regalando algo que no les pertenecía. Avergonzados por la epidemia de antijudaísmo (alentado durante siglos por el cristianismo, con la acusación de deicidas) que acabó en la Shoah, en un curioso ejercicio de generosidad, las naciones occidentales decidieron ofrecer a los supervivientes del Holocausto nazi (sólo a los judíos, el paso de los gitanos, de los comunistas, homosexuales, francmasones, testículos de Jehová… por los campos de exterminio permanece en el limbo de los hechos históricos que no llegaron al gran público) un lugar donde formar un estado. Pero esa generosidad de ofrecer lo que no es tuyo tiene un problema: que para entregarle el óbolo al receptor necesitado, antes tienes que despojarle de ese bien a su antiguo dueño. En términos populares, ese proceso se conoce como desvestir a un santo para vestir a otro.

Es tan estúpida la idea, despojar a un pueblo de su tierra para cedérsela a un tercero, que es increíble que al primero que la tuvo no lo corriesen a gorrazos por los pasillos de la sede de la ONU en el East River. Es una de esas imbecilidades que se deben ver bien desde los despachos de una capital europea, pero que son el germen de sangrientos conflictos futuros (como diseñar fronteras en base a paralelos y meridianos, separando etnias en estados distintos y reuniendo en ellos a ancestrales enemigos, hutus y tutsis, suníes y chiíes, leoneses y castellanos…).

Este es el nivel de la alta política internacional ¿Se te ha roto tu coche? No te preocupes, yo te presto el de mi vecino. Tan intelectualmente grotesco que no llega ni a chiste, no pasa de chascarrillo.

Pero es que aún peor es la justificación de que tenga que ser precisamente ese territorio: porque su dios nacional así se lo concedió. Quien enarbola esa suprema mentecatez como si fuera un razonamiento en pleno siglo XXI es un completo disminuido mental. Cada pueblo que en la historia ha sido ha tenido su dios o dioses nacionales. Y en la cosmovisión que emana de su religión es común en muchos de ellos el relato del dios o dioses que crean el mundo y se lo entregan a ese pueblo (los verdaderos hombres) para su cuidado. Los conceptos de Pueblo Elegido y Tierra Prometida son comunes en pueblos desde la América precolombina a la Melanesia. Claro está, quizá es que se ha demostrado recientemente la existencia del dios hebreo, y no me he enterado por estar de viaje.

Que buena parte del libro sagrado del cristianismo sea la copia textual del libro sagrado de la religión nacional judía, además de una muestra del absurdo de las religiones (¿no sería más lógico que los europeos incluyesen en su libro sagrado la Guerra de las Galias, en vez del relato épico-mítico de un pueblo seminómada de tercera división que pululaba por el desierto Asirio?), no da mayor viso de credibilidad a su contenido. Si pretendemos que la epopeya mítica fundacional de un grupo de follacabras piojosos tenga algún valor en el derecho internacional del s.XXI, con mucha más razón podemos desempolvar la Ilíada para justificar una hipotética invasión de la Lidia (costa Occidental de la actual Turquía) por parte de tropas griegas.

En cuanto a la justificación de que sus ancestros provienen de tal lugar, antes buena parte de los israelíes podían haber pedido su pedacito de tierra en España (Sefarad), pues de su expulsión sólo hace cinco siglos. O ya puestos, la población gitana del mundo entero podría pedir, con más razón que la judía, el retorno al Punjab del cual salieron hace seis siglos. Perseguidos y exterminados a lo largo de la historia como probablemente ningún otro pueblo, merecerían de seguir la doctrina aplicada con Israel que la amable comunidad internacional convenciese a India (si acaso, con el uso de la fuerza) para que despejase a la población que actualmente reside en esa región para asentar ahí a las poblaciones gitanas provenientes de Europa, Oriente Medio y demás partes del mundo.

Si la propuesta te parece demencial, es porque seguramente lo es. Pero es exactamente el mismo razonamiento que llevó a la creación del estado hebreo.

Si ya la legitimidad del Estado de Israel de acuerdo a las fronteras de 1947 es cuanto menos dudosa ¿qué se puede decir de todo el proceso de ocupación de nuevas tierras, empujando a los indios nativos a reservas cada vez más exiguas? El proceso de conquista y usurpación de territorios a los pueblos nativos por parte de los estados europeos en el Nuevo Mundo, durante los siglos XVI a XIX, es remedado por el Estado de Israel a partir de la segunda mitad del XX.

Pero hay cosas que tras la Segunda Guerra Mundial, los horrores del nazismo, el fin del Apartheid y el advenimiento del nuevo siglo, ya no son permisibles. Y no es admisible todo el proceso de ocupación de tierras y limpieza étnica subsiguiente a la Nakba. Proceso que, por otra parte, ha tenido la colaboración estelar de los países árabes circundantes, especializados en iniciar guerras (la del 48, la Guerra de Suez, de los Seis Días, del Yom Kippur, las intifadas…) que, invariablemente, acaban con un estado hebreo cada vez más lato y poderoso. De cualquier forma, el papanatismo tradicional árabe no justifica la anexión de territorios y el desplazamiento de su población para crear un lebensraum judío y, así, buscar acomodo a poblaciones de las cuatro esquinas del mundo que emigran a Israel esperando recibir su trocito de tierra robada a la población autóctona.

La justificación de los territorios anexionados por el Estado de Israel en la Guerra de los Seis Días es pura y llanamente el derecho de conquista. El mismo derecho por el que el Tercer Reich se anexionó los Sudetes, y con mucha mayor legitimidad pues efectivamente, en esa región la población era mayoritariamente germánica, mientras que en el territorio invadido por Israel no había prácticamente nadie de religión judía. De ahí que, tras la invasión, se desarrollase la operación de limpieza étnica, con matanzas como las de Sabra y Chatila y deportaciones en masa, al más puro estilo nazi.

Y a nadie debería sorprender la asociación, plenamente justificada. Israel está reproduciendo la política alemana hasta 1939 (la Kristallnacht la ha sobrepasado con creces), y sólo les distancia (y, sin duda, no es poco) la Solución Final, los campos de exterminio y los crematorios. Pero la base ideológica de superioridad racial (en el caso judío, superioridad étnica) lleva en sus libros de oraciones (y, ridículamente, en los del mundo cristiano) desde treinta siglos antes del nacimiento de Hitler.

Sírvante pueblos,y naciones se inclinen ante ti.
Génesis 27:29

Ya que Yahveh te habrá bendecido, como te ha dicho, prestarás entonces a muchas naciones, mas tú no tomarás prestado; tendrás dominio sobre muchas naciones, pero sobre ti no tendrán dominio.
Deuteronomio 15:6

Todo el mundo que se acerca a este conflicto hace muchísimo énfasis en que la religión no tiene nada que ver en este conflicto (ya que la religión es por definición algo noble y elevado que nos hace ser mejores, o eso nos han enseñado en la catequesis). Pues bien, yo sostengo que lejos de no tener nada que ver, está en el centro del problema, y lo lleva estando desde su origen hace miles de años.

Tras la rebelión de Bar Kojba, Roma estaba tan hasta las pelotas de los judíos (era la tercera guerra en menos de un siglo) que los distribuyó por las cuatro esquinas del Imperio, cometiendo el error fatal de dispersar la semilla del fanatismo religioso. Pero obviamente no se vació toda Judea, sino que fueron trasladados los judíos ultraortodoxos. El resto de la población, judíos helenizados y posteriormente romanizados, gente civilizada que iba aceptando los cambios políticos con mayor o menor resignación, y adoptando las formas e ideas según el signo de los tiempos, siguió habitando la región. Al igual que el resto de pueblos del mundo. Con la conquista omeya fueron islamizados, cuando recientemente ya estaban cambiando al cristianismo, religión del imperio. Luego pasaron a ser controlados por la Sublime Puerta y el colonialismo de unos tipos paliduchos y desgarbados. Esos son los palestinos de hoy, los filisteos (Φιλιστινοί, philistinoí) de los que habla el Tanaj (Antiguo Testamento), que ya estaban en la región cuando llegaron las tribus de Israel hace tres milenios, a disputarles el control del territorio.

Y la diáspora judía son los herederos de los fanáticos follacabras que fueron impermeables a toda cultura que no fuera la suya, contra la que reaccionaban con virulencia. En mil novecientos años hubo un núcleo fundamentalista que demostró ser inmiscible con las sociedades de acogida, aunque es de suponer que muchos de sus miembros acabaron diluyéndose en sus sociedades. Creo que es un caso único en la historia, que si bien desde un punto de vista etnográfico es una maravilla (conservar la religión y la lengua, aunque sólo sea con carácter litúrgico, durante diecinueve siglos en pequeñas comunidades aisladas), desde el social es la crónica de un fracaso de integración. Cuando señalo al islam como el principal obstáculo a la integración de la inmigración de Próximo y Medio Oriente, insistiendo a sus miembros en que son diferentes y deben mantener esa diferencia a toda costa (el orgullo paleto), podemos imaginarnos la misma cerrazón mental en las juderías de la Europa medieval y el Magreb. Por supuesto que el sectarismo religioso de aquellas poblaciones era su reflejo especular, retroalimentando la segregación, la desconfianza y, finalmente, la animadversión entre al fin y al cabo conciudadanos.

Os pongo un ejemplo. No sé si sabéis la historia de la embajada de Hasekura Tsunenaga. Fue una misión diplomática que en el s.XVII un poderoso daimyo hizo llegar a España para entablar relaciones con el que era entonces el rey más poderoso del Orbe, Felipe III. La cuestión es que parte de esa embajada no regresó a Japón, sino que se asentó en el lugar de arribada de la nave, en Coria del Río (Sevilla). Hoy, tan sólo 300 años más tarde, no podemos encontrar en Coria nadie que hable japonés, coma con palillos o se siente en cuclillas. Tampoco encontramos trazas de los colonos germánicos con los que el emperador Carlos III repobló Sierra Morena, más allá de una cierta prevalencia de cabellos claros y ojos azules en la zona.

Pero no debiéramos sorprendernos, es lo normal. En un lugar de tanta emigración como Galicia, estamos cansados de verlo. El emigrante que marcha, por ejemplo a Alemania, por ejemplo mi tío. Sin duda toda su vida siguió manteniendo fuertes raíces aquí; aún hablando alemán perfectamente, en cuanto llegaba al pueblo cambiaba naturalmente al gallego. Y cuando se jubiló, se hizo una casita y se vino aquí (aparte de que en la aldea cunde muchísimo más una pensión teutona). Sus hijos, mis primos, venían de vacaciones todos los años, también para que sus padres pudieran ver a los nietos. A pesar de ser alemanes guardaban aún una explicable referencia cultural gallega. Una vez fallecidos mís tíos, por aquí ya no han vuelto más que en contadas ocasiones, empezando porque a sus parejas alemanas no les hace ni maldita gracia venir a palurdolandia, donde para empezar ni siquiera entienden lo que dice la gente (eso que salen ganando, por otra parte). Y ya la tercera generación, los hijos de mis primos, han roto cualquier lazo con esta tierra y forman parte plenamente, como es natural, de la sociedad alemana. Todo ello en el curso de tres generaciones, poco más de medio siglo.

¿Comprendéis ahora la anormalidad de vivir durante diecinueve siglos en una sociedad y seguir considerándote ajeno a ella, un elemento especial, esencialmente distinto? Nada de esto sería posible sin el veneno de la religión hebrea, que desparramó su ponzoña por el mundo de la mano de sus dos hijastras, las cuales heredaron sus rasgos irracionales y sus impulsos más criminales, intolerantes y liberticidas.

Estas tres aberraciones de la razón, que son una sola a modo de desgraciada trinidad, están detrás del conflicto israelopalestino y de buena parte de las barbaridades y desgracias que han aquejado a la Humanidad estos últimos treinta siglos (los diez primeros, el mal estuvo acotado al tratarse de una religión nacional); generando diferencias artificiales y dinamitando la convivencia entre los pueblos, y dentro de los mismos (desgraciadamente me sobran los ejemplos, incluso actuales, Siria, Turquía, Yemen…).

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Impresionante la entereza de esta cría.

Ha dejado a todo un Estado a la altura del betún (posición a la que, por cierto, en España vamos cogiendo práctica, con las pulsiones fascistas que desata en buena parte de la población todo lo que tenga que ver con Catalunya), con un tribunal absolutamente ilegítimo condenándola por propinar un guantazo a un soldado completamente armado, tribunal que es incapaz de apreciar la injusticia de precisamente la misma presencia de ese soldado armado en territorio extranjero. Y es incapaz de apreciarla porque está en la misma esencia del Estado que le confiere autoridad (que no legitimidad).

Nos reiteramos: la única legitimidad que tenían esos dos mierdas en estar delante del domicilio de la familia Tamimi es el derecho de conquista. ¿Sabemos a qué mundo volveríamos de dar por bueno ese derecho? Imaginad dedicar buena parte de los recursos de nuestro Estado a fortificar los Pirineos con casamatas para defendernos de una hipotética invasión del poderoso vecino del Norte, de nuevo convertido en enemigo y potencial amenaza. También tendríamos que cavar trincheras en torno a Olivença, no fuera que a los portugueses les diera por recuperar ese territorio ganado durante la Guerra de las Naranjas. U orlar las playas y acantilados de baterías costeras para prevenir una invasión de la pérfida Albión o de piratas berberiscos. En suma, un mundo en el que se dé por bueno el derecho de conquista, el que hace valer Israel en Cisjordania, es una porquería de mundo, es volver a la barbarie de la fuerza elevada a la categoría de razón de Estado, a dedicar vidas y bienes a defenderse del resto de naciones o a atacarlas si se tiene la oportunidad. Es retroceder el calendario a Annual, al Somme, a Nanking, a los episodios más desgraciados de nuestra especie.

Es especialmente miserable la exigencia internacional, de la misma comunidad internacional culpable de la Nakba, a que las protestas palestinas sean pacíficas. Sin embargo, no existe una ocupación pacífica. Si mañana unos hombres fuertemente armados asaltan tu casa y expulsan a tu familia, no se puede decir que haya sido una acción pacífica aunque no haya habido ni un disparo, acaso ni siquiera un empujón ante la enorme disparidad de fuerzas. La ocupación es un acto violento continuo en el tiempo (igual que un secuestro), cuyo fin último es precisamente valerse del tiempo como legitimador del statu quo. Esta es la clave de bóveda del proceder israelí en el conflicto, lo sabe hasta un niño, sin embargo no lo encontraréis en las crónicas periodísticas de los monigotes que de la realidad no pasan del envoltorio. Con el curso del tiempo, mayor es el arraigo de los colonos y mayor el desarraigo de los exiliados, que acaban reconstruyendo su vida en otras partes del mundo. El engaño de las conversaciones de paz, tan cacareadas por la escoria periodística, son a todas luces un juego de trileros para ganar tiempo y afianzar las conquistas, parte de una estrategia de hechos consumados. Israel sabe que tiene la sartén por el mango, y que no tiene más que mover el balón y dejar que corran los minutos para ganar el partido.

Quien exige una respuesta pacífica a la ocupación está legitimando la agresión, negando el derecho de defensa. Porque la respuesta a una agresión debe ser proporcional, un intento de violación no justifica coser al agresor a tiros, si hay otra forma de repeler la agresión causando un daño no letal. Esa inmoralidad de justificar liarse a tiros contra cualquiera que, por ejemplo, penetre en tu domicilio puede valer en EEUU, pero no en un país civilizado. Ahora bien, que la defensa ante esos ejemplos de una violación o un robo tenga que ser proporcional a la amenaza, no implica que no pueda uno defenderse. Si se puede solventar con buenas palabras y mejores razones, mejor que emplear la violencia. Y la agresión que se puede repeler con un tiro al aire, con un golpe o con un disparo a partes no vitales, no justifica asesinar a alguien. Ahora bien, honestamente ¿alguien cree que con buenas razones se puede forzar a Israel a que se retire de los territorios ocupados? ¿Se les va a amedrentar disparando al aire, o de alguna otra forma no letal? La respuesta debe ser proporcional a la amenaza, y empleando la menor capacidad ofensiva posible. Pero es que repeler la agresión de un ejército con el armamento más sofisticado implica, no nos engañemos, emplear un poder militar igual o superior. Se ha intentado, por activa y por pasiva, sin violencia, con violencia de baja intensidad (piedras en las intifadas). Ya sólo queda el recurso a la violencia sistematizada. No es sólo el derecho del pueblo palestino, es su obligación.

Puesto en otros términos, si la cría de pelo turbulento, en vez de un hostión, hubiera volado la cabeza de ese par de niñatos con una recortada, estaría en su legítimo derecho. La acción sería más o menos inteligente (seguramente, mucho menos eficaz que el guantazo), pero perfectamente legítima, porque está repeliendo la agresión de unos individuos armados en la misión de ejercer un control efectivo sobre territorio extranjero. Igual que Boudica, Zenobia, Juana de Arco, Agustina de Aragón o María Pita, por citar el nombre de algunas conocidas heroínas. Por supuesto que también esos soldados tienen derechos. Tienen derecho a dar media vuelta y volver a su territorio, tras la frontera de 1947, que es en todo caso la legalmente establecida (y ya, como decimos, pueden darse por bien servidos pues es mucho más de lo que en buena lógica les corresponde). No hay, ni puede haber, reconocimiento del derecho de conquista. Entonces sí, tendrán legitimidad para defender su vida y su territorio. En invadiendo el de otros, es de elemental lógica que pueden ser sometidos al tratamiento al que todo ladrón se expone, y no pueden reclamar justicia (más que ante un cónclave de ladrones) ya que, en primer lugar, no deberían estar allí.

Es terrible reconocer que está justificado matar a alguien pues la violencia debe ser la última opción. Pero es que Israel no ha dejado otra opción, y someterse a su invasión y la limpieza étnica subsiguiente no puede ser una opción para nadie con dignidad.

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Nota: Hay un canal de YouTube muy interesante, en el que un fulano (canadiense, étnicamente judío y religiosamente ateo) intenta ilustrar el conflicto proponiendo preguntas sugeridas por los lectores a ambos bandos.

Para sorpresa de forofos de uno y otro bando: no hay seres de luz, a un lado ni otro del ominoso muro. Unos tiran de cinismo para eludir el dilema moral de fundar su prosperidad sobre el producto de un saqueo, con la altanería que da saberse con la sartén por el mango y el viento a favor (por ahora, pero a largo plazo la estrategia de granjearse el odio de todos tus vecinos es suicida). Los otros, una banda de garrulos alienados por el islamofascismo, el cual opera en las sociedades que infecta a modo de una lobotomia colectiva. Lo cierto es que el sumatorio de unos y otros podría ser una buena representación del paisanaje de cualquier rincón de España, paletos y granujas.

Por supuesto, como en cualquier rincón del mundo, también te puedes encontrar con personas inteligentes e íntegras, pero… son siempre una minoría que bastante tiene con sobrevivir entre lobos, incapaz de influir en el devenir de su nación.

No es cuestión de simpatías por unos u otros; sin duda los israelíes nos resultan más próximos por su nivel cultural equivalente (o superior) al europeo y su menor exposición al fanatismo religioso (aquí una muestra de tolerancia islámica entre la población palestina). Luego están las cucarachas ultraortodoxas, a los que hay que dar de comer aparte. Podrán ser más abiertos, liberales, cosmopolitas e incluso muchos de ellos paliduchos: pero nada de eso justifica la invasión de un territorio y la deportación de sus habitantes.

Amicus Plato sed magis amica veritas

Por cierto, y ya que declaro mi amistad, quiero creer que valiente y sincera. En los vídeos es continuo el lloriqueo de la parte palestina por la ocupación, causa primera y última de todos sus males. En realidad, de no haber existido nunca esa malhadada resolución 181 de la ONU, es más que seguro que hoy tendrían la misma mierda de vida que cualquier otro ciudadano de país árabe o arabófono ¿Por qué habría de ser diferente, si mucho antes del 47 ya Palestina era el actor más débil y despreciado dentro del mundo árabe? De hecho, y sin infravalorar las políticas segregacionistas (especialmente en vivienda) llevadas a cabo contra los árabes israelíes, hay que reconocer que bajo el yugo del ocupante judío disfrutan de una seguridad jurídica, de un abanico de derechos y libertades mucho más amplios que los que puede soñar cualquier ciudadano bajo un gobierno árabe. De hecho, el Estado de Israel ofrece más oportunidades (de educación y desarrollo personal) a sus indeseados ciudadanos árabes que las que disfruta cualquier joven jordano, sirio o egipcio, por poner un ejemplo. Y es como para hacérselo mirar. Porque cada pueblo tiene lo que se merece.

¿Os acordáis de este gráfico, que subí a cuenta de Corea de Sur?

Por otra parte, y con todas las prevenciones de navegar por la ficción del what if, no es muy agradable imaginar cuál sería la situación de los judíos de estar invertidas las tornas; podemos tomar nota de la situación de otras minorías religiosas como los yazidíes, siríacos, coptos o maronitas en Egipto, Iraq o Siria.

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En fin, para terminar este desdichado tema con un mejor sabor de boca (y exorcizar a ciertos individuos que tratan de violentar a la divina Ευτέρπη), permitidme esta digresión a modo de broche final:

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3 marzo 2018

Tortured to death in Istambul

Filed under: Internacional — Nadir @ 17:28

Leo el relato de la detención, tortura y muerte de un profesor de historia en un instituto de Istambul:
Stockholm Center for Freedom – Tortured to death. Holding Gökhan Açıkkollu’s killers to account

Quiero ser meridianamente claro: estas barbaridades del gobierno islamista del AKP tienen lugar porque la Unión Europea lo permite, y mira hacia otro lado mientras Turquía se sume en la involución conservadora, desandando en pocos años el camino hacia la civilización que le había costado décadas recorrer.

El 48% de las exportaciones turcas (datos del 2016) tienen como destino la Unión Europea. La sola mención de no ya un embargo comercial, sino simplemente de la revocación de la excepcional relación comercial que disfruta con la UE (Unión Aduanera, una relación con la UE más estrecha que la que disfrutan países como Noruega, Croacia o Suiza), bastaría para devolver la oveja (el castrón) al redil. Simple aplicación de la política de palo y zanahoria: las facilidades comerciales están ligadas al cumplimiento de unos mínimos en el ámbito de los Derechos Humanos y desarrollo del Estado de Derecho.

La UE tiene la posibilidad de detener el salvajismo que se está apoderando de Turquía y mira hacia otro lado. Hasta que sea demasiado tarde, el programa reaccionario esté completado y tengamos frontera terrestre con una dictadura de corte integrista.

Es inconcebible que tengamos como socio preferente, privilegiado, a un Estado islamofascista, que encarcela, tortura y asesina a disidentes; que ha promovido la guerra en Siria y lleva años armando y financiando grupos yihadistas y finalmente que ha usado su ejército para invadir Afrin usando a antiguos miembros del Estado Islámico como tropas auxiliares.

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(por esta canción Rojda fue condenada a un año y ocho meses de prisión; el fiscal pedía un lustro)

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NOTA: Y ya puestos, habría que ir sacando la cartulina amarilla a los gobiernos húngaro y polaco, también en proceso de deconstrucción democrática. Como CErdoğan, Orban y Kaczyński (Morawiecki es sólo un lugarteniente) interpretan las críticas al autoritarismo con que dirigen su acción política como un ataque a todo un pueblo, identificando el partido con el país como toda ideología totalitaria. Y hay otro gobierno europeo que también está socavando la legitimidad de las instituciones con comportamiento autoritario y corrupto (van de la mano, una es a la vez causa y consecuencia de la otra). ¿Sabéis a qué país me refiero? Efectivamente, el PP y el AKP comparten la misma base ideológica, sólo que el AKP la desarrolla y lleva a su natural puerto sin complejos. Raxoi es un CErdoğan en chiquitito.

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1 marzo 2018

Brexit: escenario más probable

Filed under: Economía,Internacional — Nadir @ 16:35

Me quedan tantos temas en el tintero que me gustaría tratar con vosotros y que no doy sacado por falta de tiempo…

Ahora que estoy reflexionando sobre mi papel como autor de estas líneas, no es tanto la de pontificar sobre aquello que desconozco, sino la de presentar temas para desarrollarlos en común en una charla entre amigos, pero con un cierto nivel.

Así que voy a hacer un breve apunte para tratar de uno de esos temas de moda que creo que todavía no habíamos tocado en este espacio: el BrExit.

Como todos sabemos, el BrExit estrictamente hablando, es decir, las condiciones de salida y desconexión del Reino Unido respecto del resto de la UE, ya se han acordado el pasado Diciembre. Acordado es un decir, prácticamente la UE impuso sus condiciones. Lo cual era de esperar, ya que una vez activado el artículo 50 la isla dejaba de tener voz y voto en las decisiones europeas. Como contribuyente neto, tenía un gran peso negociador (si no aceptáis mis condiciones, me voy), pero una vez que cumplió su amenaza de escindirse del grupo, ya pocas bazas le quedaban para negociar.

Pero ahora viene la parte más importante: negociar las relaciones entre ambos bandos una vez pasado el periodo de transición. Yo doy casi por hecho que en materia comercial Reino Unido quedará en una posición similar a la de Turquía (que manda huevos), dentro de una unión aduanera (o, como mínimo, dentro del Espacio Económico Europeo, como Noruega). Lo cual obliga a la isla a someterse a unas normativas europeas en las cuales no tiene poder de decisión. No tendría ningún sentido que para castigar al país secesionista la UE promoviera barreras arancelarias que, efectivamente, devastarían la economía productiva inglesa (además de pesar sobre una inflación ya muy alta por la debilidad de la libra), pero sufriendo también en carne propia las consecuencias. A fin de cuentas, el saldo comercial entre ambos bloques es favorable a la UE, y esta brecha no ha hecho más que incrementarse (con una libra tan barata, la ha cerrado un tanto este último ejercicio).

En cuanto a los movimientos de personas, apuesto convencido por la exención de requerimiento de visado para comunitarios, pero con obvia necesidad de requerir el permiso de residencia. A la postre, va a ser el único punto importante que se anoten los partidarios de la partida.

Y queda el punto clave, del cual os quería hablar: la circulación de capitales y, muy en concreto, la banca de inversión. Es de sobra conocido que UK es un Estado endiabladamente bancarizado, en el cual la City tiene un peso desmesurado en el conjunto de la economía británica. Londres seguirá siendo un centro financiero de primer orden antes y después del BrExit, pero si como es más que probable (y deseable) los negociadores europeos cierran la puerta a la banca inglesa (es decir, sus bancos tendrán que establecer sucursales en un país de la Unión y pedir su ficha bancaria para operar en territorio de la UE), la City se verá sometida a una severa cura de adelgazamiento.

Para los ciudadanos europeos esta desconexión del sistema bancario británico tiene dos puntos positivos:
– el primero, se crea un cortafuegos (limitado, como todos los cortafuegos) con la potencialmente peligrosa banca británica, aún después de los rescates (Northern Rock…) el Reino Unido era la economía más financierizada de la UE (creo que con la salvedad de Malta), demasiado grande para ser rescatada por su Estado (como Irlanda, Islandia o la misma Malta).
– y segundo, al poner la frontera de la UE de este lado del Canal de la Mancha, quedan fuera de ella los numerosos paraísos fiscales bajo soberanía británica, como precisamente las islas del canal (Jersey y Guernsey), Islas Caimán, Bermudas…

La alegría bajo este último punto debe ser relativa, ya que aún quedan dentro de la UE dos países puente para que las grandes fortunas evadan sus obligaciones fiscales: Holanda (Dutch Sandwich) e Irlanda (Double Irish).

Se ha hablado mucho, no voy aquí a explayarme, de la competencia que hay entre varias capitales europeas para atraer a esa banca de inversión que haga mudanza desde la City. Los franceses pretenden sacar tajada, pero considero mucho más probable que las beneficiarios sean Frankfurt y Luxemburg. Hay quien ha apuntado como candidata a Madriz, cuna del paletismo carpetovetónico; si la arrogancia gala mueve a la sonrisa, semejante voluntarismo patriotero para consumo interno, ridículo por la distancia que se abre entre la importancia real y la autopercibida, mueve más a la lástima que a la burla.

Finalmente, hay un tema capital que se ha tratado muy poco: el posible colapso de la burbuja inmobiliaria londinense, a la cual la City ha servido de descomunal fuelle. Una vez estropeado, las siderales valoraciones del m², tanto residencial como de oficinas, en la capital británica pueden venirse abajo, arrastrando con ellas (seguro que os suena la película) a una economía británica que ya hemos dicho que es demasiado pequeña en comparación con un sistema bancario hipertrofiado, como para pretender sostenerla. Lo cual me lleva de nuevo a la necesidad de cortar amarras con el sector bancario británico para limitar los daños en el continente.

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