La mirada del mendigo

20 enero 2017

En Siria, los medios occidentales apoyan el yihadismo

Filed under: internacional — Mendigo @ 23:31

Traduzco otro artículo, éste de Rania Khalek (aquí su blog), sobre el mismo tema: el proceso de lavado de imagen de los grupos salafistas que operan en Siria por los medios occidentales.

No es un caso exclusivo de los medios españoles, tan dados a la manipulación informativa, sino una entente de todos los grandes grupos de comunicación que apuestan sus fichas por un bando, haciendo una cobertura parcial del conflicto para legitimarlo y conseguir la adhesión de la población al objetivo de derrocar al gobierno sirio. Puede que estos rebeldes sean unos hijos de puta, pero son nuestros hijos de puta y hemos de apoyarlos (como los nazis del Maidan, o en el pasado siglo, Pinochet, la contra nicaragüense o los muyaidines afganos).

En el anterior artículo como en el que paso a traducir, los autores hacen un esfuerzo, aportando numerosas referencias, para demostrar que el hilo conductor de este enjambre de grupos rebeldes es su programa islamista, y no su amor por la democracia y la libertad, como nos los pinta Cebrián todos los días. Yo, por una vez, voy a llegar al mismo punto por un camino mucho más breve: es de dominio público que estos grupos reciben financiación y armamento del gobierno turco y las petromonarquías, especialmente la Arabia de los Saud y Qatar. Bien, ahora decidme: ¿Hay alguien que piense que CErdoğan, Salman al Saud o Tamim al Zani (el emir de Qatar, la casa real qatarí no son tan conocidos como los Saud) prestarían su apoyo a un grupo que pretendiera establecer un estado moderno, democrático, inclusivo, social, laico y no patriarcal, en Siria o en cualquier otra parte?

Ya. Pues eso. Si reciben dinero y armas de esa panda de reaccionarios, necesariamente deben ser islamistas. Quod erat demostrandum

Lo más parecido en el panorama sirio a un movimiento demócrata son los kurdos del PYD, que con elementos de otras etnias formaron las Fuerzas Democráticas Sirias. Los únicos que parecen tener interés en machacar al Estado Islámico (vergonzoso el paripé del ejército turco en Al-Bab), y a quienes el gobierno turco considera “terroristas” y se afana en bombardear sus posiciones, lo cual ralentiza su avance hacia Raqqa por la necesidad de dedicar tropas para protegerse también del ejército turco.

Por cierto, aquí tenéis la excepción que confirma la regla, una periodista de El País que llega a Alepo y transmite lo que le cuentan. Y algunas cosas no dejan en buen lugar a los rebeldes. Estoy convencido que, tras esta entrega, habrá recibido indicaciones para en próximas entregas no ser tan explícita sobre quién hace qué, dejándolo en un indeterminado “los horrores de la guerra”. Por cierto, echando cuentas sobre los habitantes de Alepo Oriental, desmiente ella misma la propaganda de su mismo periódico de los 250.000 civiles. ¿Los 3.000 que cuenta Sancha en Alepo o los 250.000 que difundía Lourdes desde Jerusalén?

++++++++++++++++++++++++++

El gobierno sirio, una dictadura conocida por encarcelar, torturar y hacer desaparecer disidentes, es fácil de vilipendiar. Y durante los últimos cinco años de guerra civil ha cometido su porción de atrocidades. Pero toda historia tiene más de una cara, y los medios occidentales sólo han mostrado una cara, la de los rebeldes, sin preocuparse por verificar su exactitud o contextualizarla.

Cuando el gobierno sirio recapturó Alepo Oriental de manos de los rebeldes hace unas semanas, medios de todo el espectro político se convirtieron en portavoces del bando rebelde, difundiendo sin comprobarlos los comunicados rebeldes sin preguntarse quiénes eran esos rebeldes.

Prácticamente todos los medios de USA (y UK) pasaron por alto el hecho de que los rebeldes de Alepo Oriental eran un atajo de grupos yihadistas apoyados y financiados por la OTAN y las petromonarquías, dominado por Jabhat Fateh al-Sham (antiguamente Jabhat al-Nusra, la enseña local de Al Qaeda) junto con su aliado, Ahrar al-Sham (Daily Beast, 8/8/16; Foreign Policy, 1/9/16). Estos grupos tienen un programa político explícitamente antidemocrático (la democracia es un concepto occidental, no islámico) y han cometido violaciones de los Derechos Humanos, desde ejecuciones en masa y la decapitación de niños al uso de miembros de minorías religiosas, enjaulados, como escudos humanos.

En circunstancias normales, los medios usamericanos seguramente habrían identificado a los rebeldes de Alepo Oriental por el nombre del grupo militante más famoso en el mundo, Al Qaeda. Sin embargo, los reportes de prensa se referían regularmente a las fuerzas opositoras que controlaban el Alepo Oriental simplemente como los “rebeldes”.

“Las mujeres en Alepo prefieren suicidarse a ser violadas”, publicaba un titular del Daily Beast (12/12/16). La fuente de esta grave acusación era Abdullah Othman, un miembro de Jabhat Al-Shamiya o Frente de Levante, una coalición de grupos formado por varias facciones rebeldes de carácter yihadista. Hasta hoy no ha sido presentada ninguna prueba, al menos públicamente, que sostenga la afirmación de Othman; sin embargo, esto no retuvo a los editores del periódico de publicarla y que se corriese como la pólvora en los medios sociales después de ser republicada por Commentary (13/12/16), Mic (16/12/16), Elle (13/12/16) y Foreign Policy (16/12/16), entre otros.

[N.d.M: el infame follacabras que envío a sus hijas a explotarse en una comisaría también las arengaba diciendo que si no lo hacían, los enemigos de Allah las violarían]

NBC News (13/12/16) publicó que “grupos de civiles fueron quemados vivos por fuerzas del régimen”. La fuente de esta acusación era una indeterminada “informaciones de un medio árabe”. The Independent (17/12/16) alertó de un “asesinato casa por casa”. La fuente era el político británico David Miliband. La ONU (13/12/16) citó “informes creíbles” de 82 civiles asesinados “en el lugar” por fuerzas pro-gubernamentales. Mientras que es ciertamente plausible, la ONU, que no estaba presente en Alepo Oriental, aún tiene que investigar esta información.

Los medios usamericanos también promovieron acusaciones por quienes se autodescriben como “activistas informativos” en Alepo Oriental avisando que el régimen sirio iba a masacrarlos. El portavoz del Departamento de Estado, John Kirby, dijo que esos mensajes eran “valientes” y agradeció a aquellos que los publicaban por proporcionar una “cobertura mediática independiente” de los horrores en Alepo.

Mas la información que se emite desde las áreas bajo control rebelde está muy lejos de ser independiente. Por el contrario, está minuciosamente controlada por los grupos yihadistas que controlan esas áreas. Estos grupos no toleran el activismo político. Encarcelan, torturan y ejecutan sumariamente a los activistas, así como a los abogados, trabajadores humanitarios, periodistas y miembros de minorías. Esto debería sugerir un cierto escepticismo acerca de cualquiera que pretenda ser un activista en las áreas rebeldes. Pero la prensa occidental asume esta información de forma acrítica, como podemos observar en la proyección mediática que se da una de la personalidades del bando rebelde fuera de Alepo, Bilal Abdul Kareem, ampliamente difundido por medios como la CNN (12/16/16) e incluso el comunmente alternativo Intercept (30/6/16), a pesar del largo historial de este activista difundiendo propaganda hiper-sectaria de grupos extremistas (AlterNet, 29/12/16).

Así como los medios están prestos a aceptar la veracidad de las acusaciones rebeldes, ignoran o quitan peso a las atrocidades rebeldes. Un ejemplo, cuando los rebeldes quemaron varios autobuses (y mataron a los conductores) enviados para evacuar a los enfermos y heridos de dos aldeas shiíes asediadas en Idlib, The New York Times (18/12/16) enterró los detalles del incidente en la profundidad del 19º párrafo de un artículo sobre las evacuaciones.

Informaciones como que los rebeldes disparan contra los civiles que procuran escapar hacia áreas bajo control gubernamental, o que se apropien de la ayuda humanitaria destinada a la población civil, rara vez aparecen entre las páginas de los medios occidentales.

One of the groups alleged to be behind the killings is Nouriddeen Al-Zinki, a recipient of US weapons. (Months ago, Al-Zinki fighters videotaped themselves beheading a child. The gruesome act was met with a shrug by the group’s Western backers.) Russia also reported finding mass graves of tortured civilians and booby traps during its sweep of East Aleppo, which received little to no attention.

Mientras que ambos bandos se han acusado mutuamente de perpetrar masacres en Alepo, sólo las acusaciones rebeldes encuentran amplio eco en la cobertura mediática occidental. Sin embargo, la evidencia de la que disponemos hasta ahora, apunta a los rebeldes como culpables. En los días previos a su evacuación de Alepo, los grupos rebeldes supuestamente ejecutaron a unos 100 soldados sirios que mantenían prisioneros, según fuerzas gubernamentales. Los cuerpos fueron encontrados en una escuela local. A pesar del testimonio gráfico, corroborado por pruebas en vídeo y el hecho de que los rebeldes ya habían realizado otras ejecuciones sumarias de soldados tomados como prisioneros en Alepo en el pasado, los medios occidentales ignoraron esta matanza. Uno de los grupos acusado de ser responsable de estas ejecuciones es Nouriddeen Al-Zinki, uno de los que recibieron armas de Estados Unidos. Meses atrás, los milicianos de Al-Zinki se grabaron mientras decapitaban a un niño. Este acto espantoso fue recibido con indiferencia por sus patrocinadores occidentales. Rusia también ha comunicado el hallazgo de fosas comunes con civiles torturados y mutilados, así como trampas explosivas en las operaciones de reconocimiento y desminado de Alepo Oriental, hechos a los que se le prestó poca o ninguna atención.

[N.d.M: Cuando un medio presta una atención desmedida, e incluso exagera dando pábulo a bulos, a las muertes violentas causadas por un bando, y pone sordina sobre los crímenes cometidos por el otro, no está haciendo periodismo sino activismo. Y a esta operación de lavado de imagen del yihadismo en Siria están dedicados la práctica totalidad de grandes cabeceras occidentales y, por descontado, las que publican en el mundo suní].

Si nada de esto fuera verdad, el odio que muchos sirios de áreas bajo el control del gobierno sienten y expresan por los rebeldes, y por los medios occidentales que los glorifican, sería difícil de explicar.

En Noviembre, estuve visitando zonas de Siria bajo el control del gobierno [N.d.M: a ver qué periodista occidental se atreve a cubrir el conflicto desde las áreas controladas por esos amables y heroicos freedom fighters; serán todo lo adorables que quieran, pero ninguno se atreve a entrar en Idlib, como tampoco en Raqqa], donde vive la abrumadora mayoría de la población (en torno a un 75%). Y allí fui testigo de una cara del conflicto que los medios occidentales han preferido ignorar casi completamente. Es como si las opiniones y el bienestar de unos 17 millones de sirios no importase, simplemente porque viven en zonas controladas por el gobierno.

Esta regla se aplica a través de todo el espectro mediático. Un editor de una importante publicación progresista rechazó mis artículos sobre el terreno desde áreas gubernamentales, diciéndome que era una empresa periodística fútil ya que el gobierno sirio lo vigila todo, y los sirios están demasiado aterrorizados por la policía secreta para decir lo que realmente piensan.

Aunque es cierto que los sirios tienen una capacidad limitada de criticar a su gobierno, eso no justifica ignorarlos completamente. Y la situación sobre el terreno no es tan drástica. En la intimidad del domicilio y en una conversación privada, muchos sirios se mostraban duramente críticos con el régimen de Assad. Pero con todo, aún mantenían su apoyo al gobierno, e incluso mostraban un rechazo mayor por el fundamentalismo religioso y la brutalidad de los grupos rebeldes, a quienes veían como fanáticos promovidos por potencias extranjeras que habían invadido su país y los habían aterrorizado a ellos y a sus familias.

Aún estoy conmocionada por lo que vi en el Hospital Al-Razi en lo que era el Alepo Occidental controlado por el gobierno. Vi una ambulancia tras otra descargar civiles heridos por fuego de mortero contra barrios residenciales, durante día y noche. El personal médico se puso a trabajar rápidamente con un hombre cuyo pecho había sido traspasado por un pedazo de metal retorcido. Una mujer desesperada se consumía a su lado, sollozando, “¡Es el único hijo que me queda!”. Los médicos pronto confirmaron la muerte del paciente y la mujer se derrumbó.

En una atestada sala, Fateh de 10 años de edad permanece en un suelo ensangrentado, llorando junto una camilla en la que yace su hermano de 15 años, Mohammad. La sangre empapa el vendaje de su pierna, pero el personal médico está demasiado ocupado con otras heridas mortales para percatarse. Estos chicos tienen suerte de estar vivos. Habían estado ayudando con la mudanza de su casa con sus primos por la mañana, cuando fueron alcanzados por morteros rebeldes. Su prima de 6 años estaba en la UCI. Su primo de 4 años resultó muerto.

[N.d.M: Pero estas víctimas nunca ilustraron noticias ni fueron representativas del sufrimiento de Alepo, a pesar de ser alepíes. ¿Por qué? Alguien en las redacciones de los medios debería explicar por qué sólo narraban el sufrimiento de un lado de la guerra. Con que fin. El de la información objetiva, contrastada y veraz, que debería ser su cometido, no, desde luego].

A lo largo de la calle, familias afligidas esperaban a la puerta de la morgue para identificar los cuerpos de sus familiares recientemente fallecidos. Un grupo de niños llorosos me explicó cómo habían visto morir a su padre desde el balcón de su piso. Un mortero rebelde le alcanzó cuando estaba aparcando su coche. Mientras tanto, un padre traumatizado me contaba que su hijo de 10 años fue muerto por el disparo de un francotirador cuando iba a buscar agua a la azotea.

Una mujer desconsolada, de duelo por la muerte de su marido, maldecía al gobierno por no golpear a los rebeldes (o terroristas, en sus palabras) lo suficientemente duro. Los miembros de su familia asentían, lamentándose de que el gobierno sirio haya sido demasiado indulgente con los grupos armados a quienes culpan por la destrucción de su ciudad. De telón de fondo, los gritos de dolor y venganza repetidos hasta la extenuación. Después de cinco años de guerra, esta gente está agotada. No conocí a un solo sirio en las áreas gubernamentales que visité que no haya perdido amigos y miembros de su familia desde que la guerra empezó. Pero su sufrimiento, con esporádicas excepciones, ha desaparecido completamente de los medios occidentales, probablemente porque aquellos que tienen mayor culpa de este sufrimiento son apoyados por occidente.

[N.d.M: de nuevo habría que añadir a los medios occidentales, el especial y acerado activismo mediático de los medios de países suníes]

Incluso aquellos que expresaban la desaprobación de la participación rusa en la guerra, me señalaron a los Estados Unidos y sus aliados regionales (la Arabia de los Saud, Qatar y Turquía) como los principales responsables de la desintegración de su país.

Estos sentimientos contradicen totalmente una de las más perniciosas mentiras propagadas por los medios usamericanos: que la inacción de los Estados Unidos permitió que la carnicería en Siria continuase impunemente.

“Muchos miles de personas han sido asesinadas en Alepo, pero Washington se encoge de hombros” se lamentaba recientemente The New York Times (14/12/16). “La inacción de los Estados Unidos en Siria ha transformado nuestro país en un mero espectador de la mayor atrocidad de nuestro tiempo”, se lamentaba Leon Wieseltier en el Washington Post (15/12/16).

Sin embargo, Washington sí que intervino (FAIR.org, 10/1/15), y haciéndolo, prolongó el derramamiento de sangre y reforzó a Al Qaeda.

A pesar de haber sido advertida de la ideología extremista y el violento sectarismo que dominaba a la oposición en fechas tan tempranas como Noviembre del 2011, la administración Obama gastó, según el Washington Post (12/6/15), la colosal cantidad de mil millones de dólares anuales entrenando y armando a milicianos próximos a Al-Qaeda con el objetivo de debilitar al gobierno sirio.

[N.d.M: en realidad, el grueso de la financiación y el armamento de los grupos yihadistas vino de Turquía y los países del Golfo, con especial relevancia de Qatar que es quien tiene más que ganar si Assad es depuesto, pues los Saud tienen grandes reservas de petróleo, pero pocas de metano].

En un testimonio escrito ante el Comité de Relaciones Internacionales del Senado, en Junio del 2016, el enviado especial presidencial para la Coalición Global para derrobar al Estado Islámico, avisó que “al-Nusrah es ahora la mayor sección de Al-Qaeda en la historia”. De acuerdo a los oficiales de inteligencia usamericanos, al-Nusrah está comenzando a diseñar planes para atacar intereses estadounidenses.

[N.d.M: Como en el caso de Iraq o de Libia, o antes en Afganistán, la OTAN vuelve a cometer el error de forzar la caída de un gobierno que mantiene a raya la amenaza común yihadista, convirtiéndolos en nidos de avispas para el terrorismo y exponiendo a la población occidental al peligro de sus ataques].

En resumen, el gobierno estadounidense subcontrató su guerra contra el gobierno sirio a Al Qaeda, y los ciudadanos americanos no tienen ni idea, porque los grandes grupos de comunicación continúan promoviendo mentiras acerca de la así llamada inacción del gobierno.

Quizá muchos consumidores de los productos informativos en Occidente se sorprenderían si descubriesen que la revuelta siria nunca fue particularmente popular en Alepo. Los rebeldes, con ayuda de sus benefactores usamericanos, invadió y capturó los barrios orientales de Alepo por la fuerza en 2012. En su momento fueron los rebeldes los que sometieron a sitio las áreas de Alepo controladas por el gobierno, cortando el acceso al agua potable, el suministro de electricidad y de comida. Los políticos usamericanos celebraron los avances rebeldes y sus conquistas territoriales. [La muy zorra de] Hillary Clinton, por aquel entonces Secretaria de Estado, expresó su esperanza de que la captura de Alepo Oriental por los rebeldes “siente las bases para futuras acciones de la oposición”.

Con su ejército de tierra ya sobrecargado luchando contra una insurgencia por todo el país, el gobierno sirio respondió, como siempre lo ha hecho, con un abrumador y devastador poder aéreo, el cual los políticos occidentales rutinariamente denunciaban. Pero la conducta criminal de los rebeldes nunca llegó a suscitar críticas semejantes. [N.d.M: la escasa y mal mantenida flota aérea del ejército sirio distaría mucho de poder calificarse de abrumadora y devastadora, no sin el apoyo ruso. Por otra parte, podemos conjeturar cuál hubiera sido el uso de los medios aéreos si los rebeldes hubieran podido contar con ellos].

Muchos de los vecinos de barrios ocupados por fuerzas rebeldes, huyeron tan pronto como pudieron hacia áreas bajo el control del ejército o países vecinos. Sus casa fueron saqueadas en su ausencia y convertidas en bases operativas. A aquellos que se quedaron se les sometió a la estricta interpretación de la ley islámica que recuerda fielmente a las brutales prácticas impuestas por el Estado Islámico.

En ocasiones, las propias cuentas de los grupos mediáticos reflejaban esta realidad, cuando algún periodista occidental aún se aventuraba en las áreas bajo control rebelde.

“Esperamos y esperamos para que Alepo se sublevase, y no lo hizo. No podíamos confiar en ellos para hacer la revolución por sí mismos, así que trajimos la revolución hasta ellos”, según dijo un comandante rebelde <a href="http://” target=”_blank”>a Reuters en Julio del 2012. El artículo continuaba narrando cómo los milicianos estaban “descansando en una escuela que había sido ocupada por los rebeldes como un cuartel temporal” en un área que “parecía estar completamente desierta de residentes. Los milicianos estaban usando las casas como bases para descansar”.

[N.d.M: Este párrafo me recuerda al mensaje de un soldado sirio, que durante la toma de Alepo se preguntaba dónde estaban los 250.000 alepíes que según todos los medios occidentales y la ONU aún se encontraban en el Alepo rebelde, pues llevaban días avanzando y no hacía más que encontrarse barrios deshabitados]

“En torno al 70% de los ciudadanos de Alepo apoya al régimen. Siempre ha sido así. El campo está con nosotros y la ciudad con el el gobierno”, confesaba otro comandante rebelde a The Guardian en Agosto del 2012.

En Alepo, escuché a yihadistas salafistas comentar acerca del exterminio de la minoría alauita, y pedir tanto el inmediato apoyo de EEUU, como su inmediata defunción”, publicaba The New York Times en Octubre del 2012.

De hecho, escuelas, instalaciones médicas y edificios residenciales fueron transformados en bases militares y tribunales islámicos. El Hospital Infantil de Alepo se convirtió en una conocida prisión y centro de tortura, donde se mantuvieron recluidos a varios occidentales secuestrados, incluyendo al periodista James Foley, quien fue más tarde decapitado por el Estado Islámico.

A finales del 2013, los secuestros de periodistas en el bando rebelde eran tan habituales que las grandes grupos de prensa occidentales urgieron colectivamente a la oposición siria a detener estas prácticas.

De forma simultánea, los gobiernos occidentales regaban con millones de dólares la propaganda rebelde fabricada por medios rebeldes y ONGs como los Cascos Blancos, con el objetivo de glorificar los grupos armados y presionar para una intervención bélica más decidida de los países occidentales [y suníes] contra el presidente sirio Bashar al-Assad.

Una vez incapaces de transitar por áreas rebeldes por miedo a ser secuestrados o algo peor, los periodistas fueron relegados a cubrir la guerra desde Beirut o Estambul, convirtiéndose en completamente dependientes de la propaganda rebelde financiada por los gobiernos occidentales [y suníes] para rellenar el vacío informativo.

Alineándose con los intereses geopolíticos de sus gobiernos, los medios occidentales se dedicaron a la tarea de blanquear la imagen de los grupos rebeldes, presentados con un aura romántica como libertadores y protectores adorados por la población siria que vivía bajo su mando, glorificando la imagen de aquellos que estaban secuestrando, pidiendo rescate e incluso asesinando a sus reporteros.

Tomemos el caso de Liz Sly del Washington Post. En un artículo sobre el terreno desde Alepo Oriental (19/3/13), Sly detalla la brutalidad de las milicias sirias afiliadas a Al Qaeda, las cuales habían tomado el área y convertido el Hospital Oftalmológico en su cuartel. Sin embargo, cuando el gobierno recapturó los barrios de Alepo Oriental, Sly y sus colegas omitieron cualquier mención a esos combatientes de Al Qaeda entre los rebeldes [¿se habían esfumado?], mientras difundían los comunicados de activistas rebeldes que operaban bajo su supervisión.

La disonancia cognoscitiva es realmente asombrosa si observamos la servil cobertura mediática de ofensiva militares parejas en ciudades controladas por el Estado Islámico en Siria e Iraq, donde las fuerzas respaldadas por Estados Unidos han empleado las mismas tácticas que por el otro lado condenan en Alepo.

En la ciudad siria de Manbij, no lejos de Alepo, las fuerzas de tierra respaldadas por los USA [N.d.M: se refiere a las SDF, mayormente compuestas por las milicias kurdas del YPG] la sometieron a un severo sitio que llevo el hambre a miles de civiles, mientras los bombardeos de la USAF causaron la muerte de 125 civiles en un solo ataque. En Iraq, los EEUU también emplearon ataques para expulsar al Estado Islámico de Ramadi y Fallujah, dejando a su paso barrios devastados que se asemejan a las ruinas de Alepo Oriental. En Fallujah, se estima que 140 personas murieron por la falta de comida y medicinas durante el asedio.

Tras la expulsión del Estado Islámico de Fallujah, NBC News (17/6/16) publicó el titular: “Las fuerzas iraquíes entran en Fallujah, liberando áreas clave del Estado Islámico”. En agudo contraste, durante la lucha por expulsar a Al Qaeda de Alepo Oriental, NBC (14/12/16) proclamaba: “Alepo está cayendo. ¿Qué significa esto para Assad, el Estado Islámico y Rusia?”.

A raíz del 11 de Septiembre, los grupos mediáticos norteamericanos retrataron a Al Qaeda como una monstruosa organización cuya existencia justifica una guerra global sin fin. ¿Quién nos iba a decir que en 2016, los mismos grupos mediáticos se convertirían en los más entusiastas propagandistas de Al Qaeda?

+

[N.d.M: en la elevada concepción que en Occidente tenemos de nosotros mismos, señalamos como rasgo distintivo de nuestras democracias el contar con una prensa independiente. No como esas repúblicas bananeras, en las que la prensa sigue los dictados del gobierno. Yap. En todo caso, la diferencia estriba en que en nuestro avanzado mundo, la prensa Y el poder político, ambos, reciben las directrices de un poder superior, el industrial-financiero].

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

15 enero 2017

Siria: la agitación revolucionaria que no hubo

Filed under: internacional — Mendigo @ 17:24

Si, como yo, encontráis que la exposición que hacen los PRISA, Mediaset o Vocento del conflicto sirio no es intelectualmente satisfactoria, os propongo un artículo que aporta un relato alternativo, en el que las piezas empiezan a encontrar acomodo y abre nuevas vías para seguir investigando para aquellos que desean comprender honesta y cabalmente lo que está ocurriendo en el Levante árabe (al Sham).

Quiero agradecer al autor del blog Enajenación Mundial por proponernos su lectura, a cuyo esfuerzo traductor añado el mío, para que cada uno escoja la traducción que le resulte más atinada (aunque lo mejor es siempre recurrir a las fuentes, pero yo soy el primero que encuentro más cansado leer en inglés teniendo una traducción castellana disponible). Sí, claro que considero que la mía es mejor (la modestia no es una de mis múltiples virtudes), si no fuera así no me hubiera tomado la molestia de repetirla, pero dejo a cada cual optar por la opción que mejor le parezca.

Por cierto, como iréis descubriendo, este artículo es la contestación de Stephen Gowans (publica en VoltaireNet, además de su propio blog) a otro artículo de Eric Draitser publicado en Counterpounch (bastante más flojito).

Es un pelín largo, pero si he encontrado tiempo de traducirlo para facilitar su lectura, espero que al menos la gente se digne en tomarse la molestia de leerlo.

+

Aparentemente, la izquierda estadounidense aún no ha llegado a comprender que Washington no está tratando de derrocar un gobierno neoliberal. Si el presidente sirio Bashar al-Assad fuera un entusiasta del Consenso de Washington (como Eric Draitser parece creer) el gobierno de los Estados Unidos no hubiera estado pidiendo la dimisión de Assad desde el 2003, ni patrocinando las guerrillas islamistas contra su gobierno; antes bien, le hubiera protegido.

Por Stephen Gowans.

(more…)

9 enero 2017

Lavadora

Filed under: internacional — Mendigo @ 2:47

Me sigue sorprendiendo la intensidad con la que El País se ha sumado a la campaña de lavado de cara del integrismo suní. Semejante interés en persuadirnos de algo, sólo lo había visto para demonizar al gobierno venezolano o, más recientemente, declarar a Podemos como apestado y excomulgar a todo el que se acercase a ellos.

Es curioso cómo cambia el tratamiento informativo de los movimientos salafistas según estén alineados o no con los intereses de Occidente. En Afganistán, eran unos luchadores por la libertad a los que convenía armar. Tras el 11S (y nosotros, con el 11M) pasó a ser la principal amenaza de Occidente, y Bin Laden se convirtió en el archivillano de película, un personaje de la cultura pop. Y ahora, que conviene moverle la silla a otro gobernante díscolo, vuelven a ser unos querubines que luchan contra la opresión tiránica de un déspota (que manda truco seguir recurriendo a ese argumento, como si Occidente tuviera remilgos en relacionarse con los peores dictadores, mientras sirvan a sus intereses). Excepto los del Estado Islámico que, esos sí, ya se han pasado de la raya matando occidentales. Hasta ahí podíamos llegar.

Someto a vuestro docto juicio un par de artículos del panfleto de Prisa:

Los árabes acusan a sus dirigentes de guardar silencio sobre Alepo

Todo el artículo es una oda a la manipulación informativa sectaria. Empezando por el título. ¿Creéis que un iraquí de Basora lamenta mucho que las milicias suníes hayan perdido la batalla de Alepo? Y sin embargo, es árabe. Es árabe, pero chiita. Como también lo son los milicianos de Hezbollah que participaron en la toma de Alepo. Como árabes son las tropas del ejército sirio que logró la victoria.

Por lo tanto, sería más exacto titular (curso de ética periodística): “Los ultras suníes acusan a sus dirigentes…”. Pero claro, eso introduciría un factor étnico-religioso en la contienda que no conviene, no vaya a dejar de pensar el lector en términos de buenos y malos. Hay que estimular constantemente su alienación e ignorancia con más y más información precocinada.

Divertida la foto de portada, hay árabes y árabes, con opiniones muy diferentes, encontradas, sobre el conflicto en al Sham… y van a ilustrarlo con cuatro compungidos catequistas islámicos indios (tienen de árabe lo que yo, y probablemente mucho menos), los cuales en un alarde de sectarismo palurdo se lamentan de las violaciones a los Derechos Humanos… contra su secta. Este uso restringido y partidista de los Derechos Humanos (universales, por definición) lo he detectado frecuentemente en los movimientos islamistas. De hecho es el primer paso para legitimar la yihad como respuesta a una pretendida amenaza sobre el mundo suní (cada vez más me huele a la Alemania de los ’30).

Seguimos leyendo el cuerpo del artículo para enterarnos de que “varias organizaciones caritativas [de Qatar] recogieron dinero y joyas para ayudar a la población de [Alepo]”. ¿La población de Alepo? ¿Seguro? Esta falacia ha sido muy extendida en los medios occidentales, considerar que los rebeldes son la única población, o al menos la única población legítima de Alepo. Ese dinero y joyas podemos estar seguros que nunca llegarán a la población de Alepo, los que se quedaron en la ciudad, los que celebraron en las calles la derrota rebelde y el fin de la batalla. No es ese Alepo, laico y/o chií, kurdo o cristiano el destino ni de las joyas ni de las lágrimas que el integrismo suní derrama, no por las víctimas habidas en ambos bandos, sino por la derrota que se consuma.

Hagamos una sencilla cuenta. Alepo contaba antes de la guerra millón y medio de almas, que se estima quedaron reducidas a medio millón, los que no tenían otro lugar al que escapar. De ese medio millón, sabemos que en los famosos autobuses verdes (y coches particulares, que se permitieron salir los dos últimos días) se evacuaron entre 20 y 35 mil personas. Es decir, que como mucho los rebeldes, los que podían temer represalias si se quedaban en la ciudad, los que prefirieron pasarse a zona rebelde, representaban un 7% de la población actual de Alepo, y sólo algo más de un 2% de la población original. No parece una gran mayoría, como para que los medios los cuenten como el único Alepo, ignorando al 93% de la población. Por supuesto, no todos ellos están encantados con el régimen de los Assad, pero no han estado comprometidos en la rebelión como para temer represalias, y han preferido quedarse en un Alepo controlado por Assad que mudarse al bastión rebelde de Idlib, con unos asaz sospechosos luchadores por la libertad (más que amarla, la violan por turnos).

Por cierto, sabemos que buena parte de los yihadistas que sitiaron Alepo y que, en un movimiento envolvente del ejército, acabaron siento sitiados en los barrios orientales… ni siquiera son ciudadanos de Alepo. Efectivamente, muchos milicianos venían del entorno rural; así que cabe preguntarse si habría en el Alepo anterior a la guerra al menos un 1% de alepinos que apoyase activamente la revuelta. Un 1% más el apoyo del rural, debe ser la fuerza con que contaría la ultraderecha católica si se dispusiera a tomar por las armas Madrid al grito de ¡Cristo Rey! Faltan las armas, falta la financiación y probablemente incluso los opusdeínos no estén tan dementes como para iniciar otra guerra civil. Pero… ¿os imagináis que la prensa internacional tomase a esa turba de meapilas fascistoides por “el pueblo de Madrid”, ignorando al 99% de los madrileños que, más o menos contento con el gobierno, pretende seguir su vida en paz?

Al final, lo que nos quiere transmitir la enviada especial en Dubai es que los gobiernos del Golfo, y en concreto Qatar, no han hecho lo suficiente para asegurarse la victoria de las milicias suníes. Regarlas con dinero y armas, a través de “organizaciones caritativas” o directamente el gobierno no es suficiente, quizá estén pidiendo una intervención directa de tropas, como en Yemen. CErdoğan ya se les ha adelantado en la idea y ha puesto la bota sobre el terreno. No está mal, para ser un islamista moderado se está aventurando en acciones que ni las inmoderadas petromonarquías se permiten.

Lo sugirieron, como recuerda el mismo artículo. Cuando los Saud y otros monarcas árabes “expresaron su deseo de intervenir militarmente para frenar la matanza”. ¿El ejército de los Saud invadiendo un país vecino resquebrajado con un conflicto religioso pretende frenar una matanza? A ver si me hago una idea. ¿Del estilo “pacificador” que están llevando a cabo en Yemen?

Cuando un enardecido suní, según relata la peridista, escribe en Twitter que “Alepo está siendo exterminada por el silencio de los árabes y del resto del mundo”, seguro que no se refiere al exterminio de alauíes, drusos, cristianos o simplemente laicos sospechosos de simpatizar con el gobierno llevado a cabo por los grupos rebeldes en las zonas controladas de Alepo. Sólo importan los Derechos Humanos de los buenos musulmanes, siempre que no duden en seguir siéndolo.

Dentro del sectarismo islámico que anima todo este conflicto, la idea de “frenar una matanza” (contra el bando/secta/tribu propio) es mediante una masacre de mayores proporciones contra el bando contrario.

Y aquí os quiero presentar otro artículo. Ya sé que parece una carta al director de un candoroso estudiante de secundaria, pero no, es la opinión (que él debe estimar relevante, y en vez de abrir un blog la incluye en un medio de comunicación) del nº2 de El País, el enchufadillo de Caño:

El islam no es la causa

Particularizando en el atentado de Turquía (que fue reivindicado por el Estado Islámico y justificado apelando a motivos religiosos) pero con afán de universalidad, sostiene este adolescente intelectual que caracteriza al islam como “una religión que en su ortodoxia predica la paz y la tolerancia”.

Y más adelante acaba sentenciando: “En ningún libro religioso del islam puede encontrarse justificación alguna de toda esa muerte y violencia.”

En ningún libro, como si este becario enchufao se hubiera leído toda la colección de hadices y de jurisprudencia islámica, para poder afirmarlo con semejante seguridad. Por no leer, no ha leído ni una sola sura del Corán, donde se habría encontrado perlas como las siguientes:

No erais vosotros quienes les mataban, era Alah Quien les mataba. Cuando disparabas, no eras tú quien disparaba; era Alah el que disparaba, para hacer experimentar a los creyentes un favor venido de Él. Alah todo lo oye, todo lo sabe.
Sura del Botín, aleya 17

Que no crean los infieles que van a escapar. No podrán.
La misma sura, versículo 59

¡Profeta, anima a los creyentes al combate! Si hay entre vosotros veinte hombres tenaces, vencerán a doscientos. Y si cien, vencerán a mil infieles, pues éstos son gente que no comprende.
La misma sura, aleya 65

Matadles donde deis con ellos, y expulsadles de donde os hayan expulsado. La sedición es más grave que matar. No combatáis contra ellos junto a la Mezquita Sagrada, a no ser que os ataquen allí. Así que, si combaten contra vosotros, matadles: ésa es la retribución de los infieles.
Sura de La Vaca, aleya 191.

Se os ha prescrito que combatáis, aunque os disguste. Puede que os disguste algo que os conviene y améis algo que no os conviene. Alah sabe, mientras que vosotros no sabéis.
Sura de La Vaca, aleya 216.

Id a la guerra, tanto si os es fácil como si os es difícil. Luchad por Alah con vuestra hacienda y vuestras personas. Es mejor para vosotros. Si supierais…
9:41

Verdaderamente Alah ama a aquellos que luchan por Su Causa en formación de batalla, como si ellos fueran una estructura sólida.
Sura de Las Filas, aleya 4.

Cuando hayan transcurrido los meses sagrados, matad a los infieles doquiera los encontréis. ¡Capturadles! ¡Sitiadles! ¡Tendedles emboscadas por todas partes! Pero si se arrepienten, hacen la azalá (oración) y dan el azaque (limosna), entonces ¡dejadles en paz! Alah es indulgente, misericordioso.
Sura del Arrepentimiento, aleya 5.

Combatid contra ellos hasta que dejen de induciros a apostatar y se rinda todo el culto a Alah. Si cesan, Alah ve bien lo que hacen.
Sura del Botín, aleya 39.

And so on…

Y digo yo si ese empeño en actuar de apologeta del islam tendrá alguna relación con que el fondo soberano de Abu Dabi sea uno de los principales accionistas de PRISA, o es que el Bilderberg Polanco ha vuelto de su reunión anual con la lección bien aprendida, a quien hay que difamar y a quien hay que lavarle la imagen.

En un fino análisis sociológico del autor: “El contexto del que nacen no es el islam, es la pobreza, la falta de esperanzas, la carencia de ayuda, la ausencia de educación, todo ello pasto para la ignorancia.”

Claro, pero esto no explica por qué en otras partes del mundo los pobres no tienen la necesidad de subirse a una camioneta cargada de explosivos y detonarla al aproximarse a un puesto de control. O ametrallar una discoteca o un semanario satírico, saltar por los aires un cercanías o ponerle a su hija un chaleco explosivo y encaminarla a una comisaría de policía.

Que de todas formas es falso, pues entre los miembros del Estado Islámico los hay con más cultura que el propio director adjunto de El País, e incluso mayor competencia a la hora de diseñar y publicar un periódico. Por otra parte, la financiación de las organizaciones salafistas proviene de ese dinero y joyas que donan familias suníes con más capital que el que Alandete podría acumular en cien vidas.

La pobreza y la ignorancia no explican por sí mismas el fenómeno yihadista. Las anteriores aleyas, sí. Y la balanza comercial de las petromonarquías, y su intenso programa de promoción de una versión ortodoxa (wahabita) del islam, también. No es la pobreza, sino la determinación en seguir el ejemplo del Profeta el que los convierte en criminales.

+

Para terminar, os quería dejar con un vídeo sobre Alepo:

Como habéis estado expuestos a la propaganda suní que, alucinantemente, difunden los medios occidentales, he creído oportuno contraponer otro vídeo de propaganda del bando contrario.

No podemos saber la representatividad de cada uno, pero a falta de unas elecciones, los hechos confirman que el 93% de los alepíes prefirieron quedarse en este bando.

+

[N.d.M: En el momento en el que los intertítulos hablan de explosiones suicidas, la imagen muestra no una de ellas, sino la detonación de una burrada de explosivos bajo el casco viejo de Alepo, que los rebeldes acumularon tras excavar subrepticiamente una galería. ]
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

19 diciembre 2016

El mejor resumen sobre la guerra en Levante

Filed under: internacional — Mendigo @ 21:09

Leer la prensa nacional es cada vez más una pérdida de tiempo, pues es un mero registro parcial de sucesos con los que se hilvana el discurso infantiloide que le conviene trasladar al poder. Si tenéis 5 minutos y os interesa realmente entender por qué en Siria e Iraq se mata y se muere desde hace 6 años, os recomiendo la lectura de ese artículo.

Rankia – Siria y Petróleo. No aprendemos nada.

Si no tenéis ni el interés ni esos 5 minutos, al menos me permito transcribir lo que considero la clave de bóveda de todo este asunto: el suministro energético de Europa por medio de ductos, rompiendo el monopolio ruso.

++++++++++++++++++++++++++++++++

Qatar tiene una altísima producción de gas que le gustaría vender a Occidente, y junto con Arabia Saudita desarrollaron planes para extender un gasoducto a través de Jordania y Siria hasta Turquía. En 2009 le propusieron al gobierno Sirio la firma de acuerdos para su construcción, pero el gobierno Sirio lo rechazó. Un año más tarde Siria firmó un acuerdo con Iran e Irak para la construcción de un gasoducto que irónicamente iba a llevar gas desde South Pars, que es la parte iraní del mayor yacimiento de gas del mundo, que comparten Qatar e Irán. Se trata por tanto del mismo gas vendido por Irán en vez de Qatar. Este gasoducto que entraría en Europa a través de Chipre y Grecia cuenta con el beneplácito de Moscú, puesto que sólo beneficia a países en su órbita y sabe que puede llegar a un acuerdo de precios con Irán.

Desde entonces Qatar y Arabia Saudita, el mayor financiador de terrorismo del mundo, no han cejado de financiar y apoyar a cualquier sunita dispuesto a luchar contra el gobierno Sirio o Iraquí, incluyendo muy especialmente al ISIS, que ahora controla el territorio por el que debería pasar el gasoducto Irán-Siria.

Los dos gasoductos propuestos que están en la raíz de la guerra civil Siria. En azul, el propuesto por nuestros aliados y que el gobierno de Bashar al-Assad rechazó. En rojo, el propuesto por los enemigos de nuestros aliados.

++++++++++++++++++++++++++++++

Y si disponéis de una pizca más de curiosidad y más de esos cinco minutos, os sugiero que sigáis tirando del hilo. Por ejemplo, el gráfico viene de este otro artículo:

Oil-Price.net – Brexit, the Turkish coup and oil prices

President Recep Tayyip Erdogan’s rule has been autocratic with a strong Islamic bent poisoning the secular country. A staunch rival of Syrian President Bashar al- Assad, Erdogan backed terrorist Islamists groups to wage war against Assad. Indeed, it was because of widespread Saudi-funded wahhabism in Turkish mosques that ultranationalist and ISIS-friendly Erdogan was elected to power with the collaboration of Saudi Arabia. Turkey under Erdogan devised a plan to build a gas pipeline from Qatar through Syria in a bid to displace Russia as the foremost provider of natural gas to Europe. Syria’s Assad disagreed with Erdogan’s plan, so Turkey helped funnel Islamic fighters into Syria through its border leading to the Syrian civil war.

+

Y en el artículo también se hace referencia a éste otro:

The Guardian – Syria intervention plan fueled by oil interests, not chemical weapon concern

These strategic concerns, motivated by fear of expanding Iranian influence, impacted Syria primarily in relation to pipeline geopolitics. In 2009 – the same year former French foreign minister Dumas alleges the British began planning operations in Syria – Assad refused to sign a proposed agreement with Qatar that would run a pipeline from the latter’s North field, contiguous with Iran’s South Pars field, through Saudi Arabia, Jordan, Syria and on to Turkey, with a view to supply European markets – albeit crucially bypassing Russia. An Agence France-Presse report claimed Assad’s rationale was “to protect the interests of [his] Russian ally, which is Europe’s top supplier of natural gas”.

Instead, the following year, Assad pursued negotiations for an alternative $10 billion pipeline plan with Iran, across Iraq to Syria, that would also potentially allow Iran to supply gas to Europe from its South Pars field shared with Qatar. The Memorandum of Understanding (MoU) for the project was signed in July 2012 – just as Syria’s civil war was spreading to Damascus and Aleppo – and earlier this year Iraq signed a framework agreement for construction of the gas pipelines.

The Iran-Iraq-Syria pipeline plan was a “direct slap in the face” to Qatar’s plans. No wonder Saudi Prince Bandar bin Sultan, in a failed attempt to bribe Russia to switch sides, told President Vladmir Putin that “whatever regime comes after” Assad, it will be “completely” in Saudi Arabia’s hands and will “not sign any agreement allowing any Gulf country to transport its gas across Syria to Europe and compete with Russian gas exports”, according to diplomatic sources. When Putin refused, the Prince vowed military action.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

18 diciembre 2016

Partisanos

Filed under: internacional — Mendigo @ 19:53

Recibo por medio del señor Grijalvo el testimonio de una monja católica que estuvo viviendo en Alepo.

La sensación que produce en mí esta sobreabundancia de testimonios tan parciales, sesgados, tomando partido por uno de los bandos, es de profunda tristeza. No quiero cargar tampoco sobre esta mujer, ni ser injusto porque vista el hiyab cristiano. Ella nos está contando su verdad, que no deja de ser una mentira, pero es como lo ha vivido porque en una guerra, no hay ocasión de ser neutral. Ella ha percibido (correctamente) al bando alauí-chií como un aliado protector frente a la amenaza suní. Tanto en Siria como en Líbano, países con una importante (cada vez menos) comunidad cristiana, las minorías chií, alauí, drusa, caldea, siríaca… han hecho piña para contrarrestar el poder de la mayoría suní (curiosamente, en el Iraq de Sadam Hussein era al revés).

En esta guerra, sucia y criminal como todas las guerras, pero en un grado que no es habitual, no he sido capaz de encontrar en el mundo musulmán una voz imparcial, un referente ético que promueva honestamente la paz. Todos, absoluta y radicalmente todos los medios, todas las voces que he pulsado en el mundo musulmán han tomado partido a priori en esta guerra, según su adscripción religiosa.

El colmo de la desfachatez son las manifestaciones que se han sucedido estos días en la órbita suní por la caída del bastión rebelde de Alepo. ¡Pobre Alepo! rezan las pancartas, precisamente ahora que han callado las armas. ¿Pobre Alepo? ¿Cuál de los Alepos? Es muy curioso, ambos bandos pretenden apropiarse del concepto de ciudadanía. Ellos son los sirios, privando de legitimidad al enemigo. El otro Alepo no existe. Y este discurso se repite hasta la náusea en ambos bandos, lo que los rebeldes-terroristas y la OTAN le están haciendo al pueblo sirio, las matanzas indiscriminadas que la aviación del régimen comete contra el pueblo sirio…

El pueblo sirio, como si tal cosa existiera, como si fuera un sujeto único y no una multiplicidad de facciones y tribus cada una con unos intereses y una autonomía de acción en esta guerra. Siria soy yo, los míos, mis intereses. El otro bando es la anti-España (os suena, ¿a que sí?)

La basura sectaria suní que salió a las calles llorando por Alepo, no lloraban por el dolor humano que han sufrido los habitantes de esa ciudad, en una y otra orilla del Queiq. No salieron a la calle cuando Alepo fue cercada por tropas rebeldes y sometida durante más de un año a fuego artillero, hasta que el Ejército Árabe Sirio rompió el cerco y acabó embolsando a los sitiadores en la zona oriental de la ciudad. Lo que están lamentando no son los muertos y heridos en ambos bandos, sino que sea su secta la que haya sido derrotada en el enfrentamiento. Es evidente que, de haber ganado las milicias islamistas, no habría esos carteles de ¡Pobre Alepo! en el mundo suní, sino que estarían celebrando su “liberación”. Obviamente, la inquietud pasaría al otro bando.

Es notable cómo la jerga de la manipulación informativa ha permeado hasta al último mono. Todos saben que las tropas del equipo del que son hinchas no someten a sitio, asedian y finalmente toman al asalto una ciudad. No. La liberan. Esta fraseología la repite desde el gobierno de Damasco a los milicianos del Estado Islámico. Es notable tanto énfasis libertador en una de las regiones del mundo donde más amenazada está la libertad, que nadie daría ni una moneda por ella.

Los que denuncian la represión de las milicias shiíes contra el bastión rebelde de Alepo ¿lo hacían también con la campaña de exterminio que los “moderados” yihadistas llevaron a cabo en Alepo oriental? Bien es sabido que no. Es nauseabundo contemplar cómo la ceguera selectiva inducida por el sectarismo sólo es capaz de percibir y lamentar las víctimas en el campo propio, mientras es absolutamente opaca al sufrimiento ajeno.

No existe honor, ni ética, ni respeto por la verdad en el mundo musulmán.

Y qué decir del occidente “cristiano”, donde el honor es un concepto desconocido, la ética objeto de mercadeo y la verdad un incómodo obstáculo a sortear por las redacciones y los gabinetes de prensa de las formas más imaginativas (ahora le llaman post-verdad a la manipulación, como si fuera un fenómeno nuevo).

Alucinantemente, el discurso oficial occidental también ha tomado parte en esa lucha milenaria que enfrenta a suníes y chiíes, y de forma aún más delirante han comprado la camiseta del bando suní. Porque realmente, desde una perspectiva histórica, a nosotros ni nos va ni nos viene ese cisma, y en todo caso las agresiones que hemos sufrido en formas de atentados, todos provenían del wahabismo sunita. No es que me parezca mejor la basura shií, pero hay que reconocer que, al menos con nosotros, no se han metido.

Pero no seamos ingenuos, deberíamos saber de sobra que más allá de las pomposas ceremonias de duelo por los fallecidos en atentados terroristas y blablabla en la realpolitik esas muertes no tienen ninguna relevancia. Al fin y al cabo, son sólo unos cientos de muertos, y un Estado puede asumir cientos de miles y seguir su camino imperturbable (como aprendimos en la Gran Guerra). De hecho en USA, donde más pesados han estado con su dichoso 11-S, que debería haberles quitado el gusto por alimentar monstruos, han sido los principales instigadores de la sublevación suní.

Que por cierto, Obama finalmente se despide como entró en la presidencia, como un vendedor de sartenes. Hay que tener una cara más dura que el cemento para acusar a Rusia e Irán de tener las manos manchadas de sangre. Claro, por supuesto que la aviación rusa o las tropas iraníes causan muertos. ¿Acaso los bombardeos de la USAF sobre Ramala, Mosul o Mambij no los han causado? ¿Acaso los bombardeos de los F-16 turcos son Al-Bab, para “liberarla” (eso que no falte) del Estado Islámico no están causando muertos?

Ahora bien ¿quién es el último responsable de haber instigado esta guerra? ¿Cómo puede dormir el vendedor de sartenes, Premio Nobel preventivo, con el peso sobre la conciencia de haber promovido una guerra que ha segado cientos de miles de vidas? Y aún por encima decirle a nadie que tiene las manos manchadas de sangre, cuando a él le llega al cuello. ¿Acaso fue el Tsar Putin, el que inició esta guerra? ¿Fueron Rouhani o Nasrallah los que se pusieron a armar a grupos insurrectos en un país extranjero tratando de alterar el statu quo?

Seamos honestos: aunque desde occidente nos cause desprecio y repugnancia el mundo suní, lo estamos apoyando para aislar a Rusia y doblegar a Irán, que es el hilo conductor de la política de la OTAN desde hace ya más de medio siglo. Y van nuestros próceres a abrazar al sátrapa de turno, con los Saud como jefe de filas, y renuevan los vínculos de amistad y todo el rollo, cuando realmente están deseando largarse de la distopía desértica que con la religión han montado sobre las mayores reservas de petróleo del mundo. Y, además, asegurar el suministro de petróleo y gas europeo por ductos desde el Golfo Pérsico, que es otra forma de meterle una patada en la espinilla a Rusia.

Y luego tengo que contemplar cómo reacciona la progresía, que si el stablishment dice blanco, ellos dicen negro. Son así de imbéciles, no son capaces de tener una línea argumental propia.

Su cantinela, también usando el estribillo del “pobre pueblo sirio” (sólo que los incluidos bajo este nombre son del otro bando), es que son víctimas del imperialismo occidental (lo cual tampoco es cierto, pues aunque la CIA prendiera la mecha, el barril de pólvora ya estaba ahí) y de terroristas extranjeros. Lo cual me sugiere la siguiente pregunta: si como es innegable los sirios son unas bellísimas personas, pacíficos y tolerantes, y son las víctimas de unos malos malísimos que vienen de fuera… ¿cuál es el país que da tan malos frutos? ¿De dónde vienen esos terroristas, si no de la bendita Siria? Ah! No hay respuesta, porque como todos sabemos todos los países exóticos están habitados por gentes encantadoras, y el único mal sobre la tierra viene de Occidente, los únicos que somos lo suficientemente inteligentes para ser malvados. Mencionar cualquier otro país de origen de esos malvados terroristas armados por occidente que han tomado a Siria e Iraq al asalto sería xenófobo e islamófobo.

Jejejeje. Supongo que son los daños colaterales de haber crecido viendo Barrio Sésamo y comiendo phoskitos.

Señores, que los “rebeldes moderados” sean grupos de yihadistas criminales cuyo programa común sea crear una teocracia totalitaria árabe/suní regida por la sharia, después de seguramente llevar a cabo una limpieza étnica de las minorías religiosas y étnicas (empezando por los siriokurdos) no hace mejor al gobierno sectario de los Assad. Hafez llevó a cabo en el Norte de Siria una política de limpieza étnica de kurdos, reemplazando las aldeas vacías por árabes y promoviendo la arabización del resto. Y Bashar, a pesar de sus buenas maneras, lejos de iniciar una apertura prometida, se aferró al ejército (cuyos mandos estaban reservados a la minoría alauíta a la cual pertenecía, además de a los fieles aliados drusos) y a una tan temida como odiada Mukhabarat. Cuando oigo lo bien que se vivía en la pacífica Siria recuerdo la “extraordinaria placidez” de la España de Franco según Mayor Oreja. Por supuesto, especialmente si perteneces a la minoría religiosa que, casualmente, también es la élite económica y política del país, y no te metes en política. Si no, puede que desaparezcas durante meses y, si vuelves a aparecer, lo hagas con el cuerpo destrozado por las torturas. Castigo por un delito tan grave como pertenecer a un sindicato universitario y repartir octavillas. Lo habitual, por otra parte en esa zona del mundo habitada por esas maravillosas, pacíficas y piadosas criaturas.

Corría el año 2011, cuando los medios aún no se referían al gobierno sirio como “el régimen” y nuestro principito iba a rendir visita a Bashar y a su elegante esposa, cuando subí un artículo denunciando la salvaje represión que había sufrido un dibujante, Ali Ferzat (con un estilo que recuerda poderosamente al de Quino). Sí, probablemente sea el bando más civilizado, menos criminal, dentro de los contendientes que aspiran a la victoria (los kurdos no aspiran al control de toda Siria, sólo a que les dejen tranquilos en su territorio). Pero eso no dicen nada bueno de una población siria (al menos no dentro de la mayoría árabe) que no ha sido capaz de articular una oposición moderna, incluyente, laica, sino que se ha sumido en una espiral de destrucción sectaria, una campaña suní de exterminio de la diversidad étnica, religiosa y política (también es cierto que fueron precisamente los elementos fundamentalistas los que recibieron más apoyo en forma de dinero y armas de Turquía y las petromonarquías, comiéndoles todo el terreno a los movimientos más liberales).

Al final, todo el mundo ha tomado partido en esta guerra. Sin atisbo de vergüenza, la clase política de orden, pero también es notable cómo la prensa se ha sumado como parte beligerante. Las víctimas ensangrentadas que salían en portada eran indefectiblemente niños de los barrios orientales de Alepo. En Alepo occidental los niños no morían, porque los rebeldes cargaban los obuses con confetti.

Medio mundo derrama lágrimas de cocodrilo por unas víctimas, y el otro se muestra compungido y desconsolado por las otras, todos de acuerdo a sus propios intereses y de forma impermeable al dolor de la otra tribu. No hemos aprendido nada. Es como si fuera aún ayer que hemos bajado del árbol, para enfrentarnos con ramas y piedras al grupo del árbol de al lado.

Nadie, y menos que nadie los sirios, toma partido por el laicismo, la democracia y la libertad como vía para la paz.

Es descorazonador.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

Página siguiente »

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: