La mirada del mendigo

24 julio 2022

Cuando lo mismo es presentado diferente

Filed under: Internacional — Nadir @ 20:24

Desde 2014 existe una guerra con terribles consecuencias para la población civil, no mucho más lejos de nosotros que Ucrania. En Yemen se libra una pugna entre dos potencias geoestratégicas locales, la Arabia de los Saud junto con su aliado fiel, Emiratos, y otros Estados suníes como Egipto, Jordania, Marruecos o Sudán, contra Irán. El objetivo de Irán es ganar una cabeza de puente en la península arábiga (donde hay bastante población shií, especialmente en el Este) apoyando a la facción hutí fiel a Salé, mientras que los Saud no toleran esa posibilidad y han invadido Yemen y bombardeado repetidamente sus poblaciones, sin conseguir doblegar al enemigo.

La disparidad de fuerzas es enorme, pues se enfrentan dos de los Estados más ricos del planeta contra una facción de uno de los estados más pobres (antaño rico enclave comercial, no fue bendecido por Allah con petróleo). De hecho, el presupuesto militar saudí es similar al de Rusia y, si le sumamos el de EAU, queda como la tercera potencia militar mundial (al menos en cuanto a gasto), sólo por detrás de EEUU y China.

Con la incursión saudí en territorio yemení no sólo se ha violado su soberanía para crear asociaciones y coaliciones con la potencia shií o quien más le convenga, sino de forma sangrienta su integridad territorial.

Por mucho que exacerbe el dramatismo la maquinaria mediática, el horror de la guerra en Yemen está a muy otra escala, con una población civil que se está muriendo literalmente de hambre por la destrucción de cualquier actividad económica, bombardeo sistemático de infraestructuras básicas y, muy en concreto, el pertinaz bloqueo naval al que la marina saudí somete a los puertos yemeníes.

No, estas imágenes no son de Ucrania.

El comportamiento del invasor respecto al respeto de las leyes de la guerra es infame, bombardeando áreas residenciales y todo tipo de edificios civiles con su potente aviación, contra la cual poco pueden hacer los yemeníes, carentes de una defensa antiaérea moderna.

La cifra de víctimas, tanto por los combates como por la hambruna y las epidemias, es imposible de calcular debido a la imposibilidad de llegar a distintas áreas, pero en el mejor de los casos asciende a cientos de miles de personas. Este es el infierno en la tierra de lo que la ONU describe como el peor desastre humanitario en el planeta.

Y ahora, ¿podéis darme una explicación convincente de la diferencia entre la intensiva, hiperbólica hasta el ditirambo, y extremadamente parcial cobertura de la guerra en Ucrania (a partir de la invasión rusa, hasta entonces la violencia de la ultraderecha ucraniana y la guerra en la cuenca del Donets habían sido convenientemente silenciadas)… y el apagón informativo que se ha cernido todo este tiempo sobre la guerra en Yemen? (lo de cómo esos mismos medios presentaron la invasión de Iraq como un vistoso espectáculo de tecnología militar al servicio del bien, mejor lo dejamos para capítulo aparte),

La única respuesta que se me ocurre es la alineación en los bloques geopolíticos del estado agresor. Mientras que en Yemen la guerra y el criminal bloqueo ocurre no sólo con la aquiescencia, sino con la participación de la US Navy, en Ucrania es el rival geoestratégico el que mueve pieza y hay que movilizar la opinión pública contra él.

Y, lo que hace tan miserable este episodio: tras EEUU haber forzado concienzuda y deliberadamente este movimiento, empujando al despreciable Zelenski a ignorar los acuerdos de Minsk (además de su propio programa electoral).

Cuando la maquinaria política y mediática de conformación de la opinión pública aplaude el envío de armas al país agredido y las sanciones al país agresor ¿cómo es que no piden lo mismo en el caso de Yemen?

¿Por qué no enviamos armas a Yemen para que puedan repeler la agresión de sus poderosos vecinos suníes y, de hecho, impedimos que las reciba con un bloqueo que también impide la llegada de comida y medicinas?

Y la pregunta más evidente, siendo ambos agresores economías centradas en la exportación de hidrocarburos. ¿Por qué no se llega ni siquiera a proponer sanciones económicas para el reino de los Saud y sus dirigentes, muy en concreto aceptar el sacrificio de negarse a comprar petróleo saudí, como medida eficaz para detener su maquinaria de guerra?

Respuesta: porque no hay intención de parar esa guerra. Porque es es una guerra justa, que es por definición aquella que libra nuestro bando contra el rival geopolítico. Porque, para resumir, responde a los designios de nuestro amo imperial, al cual las maquinarias políticas y mediáticas de los Estados clientelares sirven (por definición, porque si no controlasen estas esferas públicas, así como también tienen en nómina piezas clave del ejército, no serían Estados clientelares o vasallos).

No existe periodismo. O, mejor dicho, después de hacer un repaso a su historia: esto es realmente el periodismo. Una herramienta de control social basada en la manipulación de la realidad que tomó el relevo del púlpito cuando éste dejó de ser operativo en amplias capas de la población.

En las relaciones geopolíticas que mantienen los Estados no hay principios ni valores, sólo intereses. Intereses que son protegidos y revestidos de una narrativa por esa fábrica de propaganda que es el complejo político-mediático aludido, para facilitar la deglución y asimilación por parte del pueblo llano. Lo que pasa es que la hipocresía derivada de la inconsecuencia de las valoraciones ante hechos parejos acaben apestando a manipulación a cualquiera que no tenga el olfato embrutecido por la propaganda.

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15 julio 2022

Miguel Arzak – La fortaleza del rublo

Filed under: Economía,Internacional — Juan Manuel Grijalvo @ 14:16

Pregunta:

No soy un experto financiero. ¿Alguien me puede explicar cómo, al mismo tiempo, el rublo ruso puede ser estable como una roca, pero su economía está implosionando (según muchos titulares de noticias)?

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Respuesta de Miguel Arzak:

La economía rusa no está implosionando. Los titulares de noticias tienen que decir eso porque Europa está pasándola tan mal que si no van buscando los síntomas de la debacle rusa el electorado se los come al horno con papitas y rebozador. Y EEUU no la está pasando mucho mejor.

El problema es tratar de ver esta situación en blanco y negro y, peor aún, filtrado por desinformadores que trabajan con una combinación tóxica de propaganda de guerra, expresiones de deseo, y dogmas económicos aprendidos de «expertos» de YouTube que desconocen enfoques generales en economía. La realidad fáctica, dicha en pocas palabras, es que la economía rusa ha sufrido daños pero está muy, muy lejos de implosionar. Objetivamente las sanciones jodieron más a los sancionadores que al sancionado, y hay una explicación perfectamente racional y económica para esto, no es ni magia ni propaganda rusa.

Empezando por el principio, el fortalecimiento del rublo tiene que ver con dos dinámicas, una muy importante y la otra de importancia creciente pero menor. La primera es que las sanciones cortaron el flujo de dólares M0 (billetes) a Rusia, además de la transferencia de dólares en general. En otras palabras, los bancos que operan en Rusia no pueden transferir dólares desde el exterior, ni pueden usar los canales normales para transferirlos al exterior: se cortó a la mayoría de los bancos (salvo a los pocos que no operan con el Estado) del sistema SWIFT, con el que operan la mayor parte de las tarjetas de crédito y otros sistemas de pago remoto como PayPal. Estos servicios no pueden cambiarse a operar con otros sistemas de pago solo por Rusia.

La consecuencia de esto es que los rusos ya no pueden comprar casi nada del exterior, salvo las pocas cosas que algún exportador vaya, compre en el exterior y lleve a Rusia ya compradas. Esto es un sistema muy primitivo hoy día y generalmente no le vale la pena al agente, salvo que sea un producto en alta demanda, por ser irreemplazable. El problema es que Rusia, ya desde los años 70, aún bajo la URSS, armó un esquema de desarrollo en base a posicionarse primero de forma sólida al comienzo de las cadenas productivas, por lo tanto produce todos los artículos de primera necesidad (y tiene otras ventajas que ya mencionaré). Como consecuencia, es difícil que haya una demanda frenética de algún producto que justifique la importación «a mano», salvo en las magras cantidades que maneja el mercado negro, y algunos artículos, como ciertos medicamentos.

La mayor demanda de dólares de casi todos los países viene de la compra de artículos importados, bienes transables que no se producen en el país. Rusia no era diferente de esto. Cuando alguien compra mercancía extranjera de cualquier tipo, la operación cambia divisa local por la divisa en la que esa mercancía se cobra, que usualmente son dólares excepto los productos europeos que se cobran en euros (las mercancías producidas en otras monedas fuertes como el yen de todos modos piden pagos en dólares). Al suceder esto, hay una demanda de dólares en moneda local, que tiende a la depreciación de la moneda local por efecto oferta-demanda: sube la demanda de dólares, sube el precio. En Rusia había un flujo permanente de unos 350.000 millones de dólares anuales de mercancía importada, es decir, 350.000 millones de dólares en rublos que los rusos cambiaban anualmente por dólares para pagar sus mercancías. Este cambio ocurre siempre que se compra en el extranjero, no hace falta que el ruso vaya y compre dólares, siempre que pagas al extranjero el servicio de pago hace el cambio. Eso representa una enorme demanda de dólares en rublos. Esa demanda murió en el momento en que los rusos no pudieron comprar más cosas en el extranjero. Unos pocos productos que llegan de forma directa o por mercado negro no pueden ni remotamente contrapesar el hecho de que la demanda de dólares en rublos ha caído en 350.000 millones anuales, es decir unos 30.000 millones mensuales.

La otra demanda de dólares es el cambio que hace la gente para viajar, o de países con monedas débiles para ahorrar. Pero al cortarle a Rusia el flujo de dólares físicos, la gente ya no puede ahorrar así. La única forma sería comprar dólares en cuenta bancaria, pero solo pueden hacerlo en los bancos no sancionados. Acá el Gobierno ruso intervino y prohibió la compra de dólares por dos meses, para que los bancos no se vieran desbordados en el precio del dólar por una corrida cambiaria. A destacar que, además de la estabilidad, el dólar-ahorro se compra por su capacidad de compra, pero en Rusia esa capacidad de compra se cae: los bancos ya no reciben pedidos de hacer cambios a dólar para comprar cosas en el exterior, por lo que la demanda sostenida de dólares de parte de los bancos es mínima. Solo necesitan los dólares para venderlos directamente al público. Al prohibirse esto, se impidió la corrida. Dicha corrida no hubiera durado mucho: solo hasta que los bancos se quedaran sin dólares y tuvieran que dejar de vender ellos mismos para no violar la ley de reservas mínimas que hay en todas partes. La caída momentánea del rublo en el primer mes de la guerra se debió al cambio de dólares informal, pero estos eventualmente dejaron de circular porque los revendedores ya no los conseguían. Produjo picos de precios, pero solo de algunos. Ahí el gobierno ruso aumentó las tasas de interés con el objetivo directo de que la gente no comprara ningún producto aumentado de precio y le redituara más tener el dinero en el banco, hecho que además ayudó a la gente que perdió el trabajo porque la mayoría tenía ahorros. Al estabilizarse el valor del dólar, los picos de precios tuvieron que bajar por falta de demanda y la tasa de interés pudo bajarse al nivel de Enero.

Otro factor es que en Rusia la Reserva Monetaria es cerrada. El Banco Central no actúa como «prestamista de última instancia» de los bancos, como en otros países. Esto ya es así por carta de funcionamiento, no fue una medida del momento, siempre es así, el BC no se hace cargo de esa función en Rusia. Lo que sí hace es vender y comprar divisa cuando lo considera necesario, o establecer los tipos de cambio y de interés, y sólo garantiza aquellos depósitos que se hayan hecho en físico, o bien las liquidaciones, es decir, si yo exportador liquido 3 millones de dólares a rublos, luego puedo comprar hasta 3 millones de dólares, y el BC tiene que proporcionármelos. Pero en cualquier otro caso, el BC no tiene esa obligación; la responsabilidad y atribución de traer dólares desde el extranjero es de los bancos particulares. Si un banco miente sobre un depósito o una liquidación hechos, para sacarle divisas al central, lo cierran, directamente, y el Banco Nación se hace cargo de toda su cartera, sin compensación, y gracias que no lo fusilan. La Directora del BC, Elvira Nabiulina, que diseñó toda esta política de resistencia cambiaria, cerró 400 bancos entre 2016 y 2020, la mayoría fundados en los caóticos años 90s y operadores de las estafas de esa década, con este mecanismo que es ley. Ergo, aunque suba la demanda de dólares el Central puede decir «no hay más» aunque los tenga. No tiene que garantizar el cambio.

En síntesis, la demanda de dólares en rublos cayó de forma brutal, de ser casi un quinto del PIB pasó a ser anecdótica. La gente no compra en el exterior, no consigue dólares para ahorrar, así que ahorra en otros valores, y las tasas de interés bloquearon la escalada inflacionaria.

El segundo elemento es que Rusia ha aprovechado las sanciones para pedir rublos en pago de todos los productos de la minería (incluyendo, creo, los fertilizantes, que hoy día son químicos). Eso hizo que haya emisión endógena de rublos sostenida por la demanda extranjera, es decir, el mismo mecanismo que sostiene al dólar por todo el mundo: la demanda de su moneda. Por supuesto, la demanda de rublos es ínfima comparada con la de dólares, pero ha aumentado considerablemente, y lo ha hecho a costa del dólar: Rusia obtenía anualmente 550.000 millones de dólares en sus ventas, de los cuales cerca del 40% ahora tiene que pagarse en rublos. De este modo, Rusia tiene cubierta su emisión de rublos prácticamente sin recurrir a emisión exógena (es decir, rublos emitidos sin respaldo). Para mejor, justo antes de la guerra los rusos le habían pegado un hachazo a su masa monetaria, reduciéndola a un 70% de lo que era, lo que me hace pensar que se esperaban esas medidas, dado que ahora la masa monetaria es mayor en total gracias a la emisión endógena de demanda para pagos. Como efecto secundario, la demanda de dólares baja aún más, porque ese dinero que antes se pagaba en dólares ahora se paga en rublos.

Da lo mismo que la economía norteamericana sea 12 veces la rusa en términos nominales y 5 veces en términos de cambio real: lo que importa no es la demanda total de dólares y de rublos, sino la demanda de dólares en rublos, que bajó, y la demanda de rublos en dólares, que subió. Ergo, el rublo sube. Ahora los rusos pusieron más dinero en circulación, para reactivar y porque hay más empleados estatales; eso hizo que el rublo que había llegado a 52 por dólar haya bajado a 64 por dólar, pero aún muy alejado de los 84 por dólar a lo que estaba en 2021, o a los 150 por dólar en donde había quedado al aplicarse las sanciones. Lo que está sucediendo aquí es que el tipo de cambio se está ajustando para no quedar muy alto y no hacer al trabajo ruso poco competitivo. Al no haber interacción de monedas el cambio va a tender a ser el tipo real, con el tiempo.

Es decir, el fortalecimiento relativo al dólar es un efecto colateral de las sanciones y, en realidad, no significa por sí solo que la economía rusa esté saludable. Solo significa que evitaron la corrida cambiaria y que establecieron herramientas, o usaron las que ya tenían, para que no suceda. Una moneda más fuerte no es garantía de una buena economía, pero una caída de la moneda siempre debilita la economía, fuera fuerte o débil. Hasta ahí, el por qué del tipo de cambio.

Pero aunque esto solo sea síntoma y no causa de la situación, lo cierto es que hay una diferencia de impacto bastante brutal de las sanciones en Occidente con respecto al impacto que causaron en Rusia. Sin ir más lejos, la contracción interanual de la economía rusa todavía no la sabemos: solo hay estimativos, no por la guerra, sino porque los rusos no la miden por trimestres sino una sola vez, a fin de año. Esos estimativos iban del 7 al 10% al principio, pero luego se revisaron a 5 a 8%, y luego a 3 a 5%. Algunos creen que la caída se puede limitar al 2.5% y otros dicen que habrá estancamiento pero no llegará a haber caída. Pero aún si tuvieran una caída de, digamos, el 4%, eso equivale a 72.000 millones de dólares… y el Estado ruso fagocitó 93.000 millones (hasta ahora) de renta extra por venta de minerales sancionados, que fueron directamente a reservas para empezar a reconstruir lo que les congelaron. Mientras tanto, sabemos que EEUU viene con una caída interanual del 1.4% hasta el segundo trimestre, que podría revertirse, pero como la economía norteamericana es gigantesca ese 1.4% representa más de 320.000 millones, si todo sigue así: casi 5 veces la caída rusa en términos de cantidad real.

Los problemas que enfrenta la economía rusa son principalmente a medio plazo. Se van a perder empleos; aunque muchos de los que se habían perdido se recuperaron porque llegaron capitales rusos o chinos o indios o de países subdesarrollados a hacerse cargo, y las cosas quedaron como estaban. Pero en total pueden perderse fácilmente entre 2 y 3 millones de empleos, principalmente en el sector servicios, que representan entre el 4 y el 5% de la masa de empleados y contratistas, pero que son en general sectores medio-bajos a medio-altos, por lo que su desempleo se verá reflejado en una caída de consumo algo mayor que el porcentaje que representan en la actividad. Además, les faltan máquinas-herramientas y repuestos de variado tipo, además de accesorios específicos, que ya está causando problemas (por ejemplo, se están completando, aunque a menor costo, automóviles sin airbag, que habrá que agregarlo después).

El buen manejo del Banco Central ruso ha paliado la mayor parte de los problemas a corto plazo que podían haber tenido, y rebotaron el efecto a los sancionadores. La corrida no sucedió, y el desabastecimiento tampoco. Algunos picos de precios fueron en productos de consumo básico: el famoso kilo de papas a un dólar, a lo que un oficial norteamericano respondió: «¿en serio piensan que los rusos van a colapsar porque las papas están a un dólar?» Tengamos en cuenta que, en promedio, una canasta amplia o los insumos que compra el gobierno cuestan más o menos un 30% que en EEUU, así que las papas a un dólar era un aumento de casi el 400%. Pero como se vio, al deprimirse el consumo los precios se vieron obligados a volver a su cauce por temor a no vender nada, en especial en productos perecederos.

A largo plazo es una incógnita, pero no pinta ni remotamente tan mal como querían hacer creer tipos como Johnson o Biden, que claramente de economía no entienden un carajo. Rusia tiene clientes de más para todos sus productos, y esos clientes no van a pagar menos, salvo los precios menores que se pagan por contrato de largo plazo, como India con el petróleo. Se paga todo a precio de mercado, y debido a las sanciones esos precios son altos. Rusia posiblemente tenga que construir infraestructura para exportar, pero eso se hace a medio plazo. Muchos de los productos sancionados para Rusia (repuestos, microchips) se fabrican en parte con insumos rusos que Rusia ha dejado de exportar, como titanio o gases nobles para chips. Esa es una ventaja de que esos sectores sean todos estatales: Rusia puede dejar de vender y listo, no hay ningún empresario que pierda dinero con el bloqueo. Esto aumentará muy violentamente los precios de esos productos, poniendo presión sobre los mercados, que a su vez presionarán sobre los políticos.

Europa no se está bancando los aumentos de precio de la energía y no es seguro que las fuentes alternativas sean sostenibles: la idea de que EEUU está usando a Europa como «patio trasero VIP» por ahora está solo en las derechas extremas y las pocas izquierdas verdaderas que quedan en el continente, pero al efectivizarse el problema la propaganda no va a poder taparlo. En EEUU también aumenta la energía y los precios, derivados de ella en parte, empeorando un escenario alcista que ya venía por la frenética emisión inorgánica de la FED en los últimos 6 años. No está claro que todo esto sea sostenible a largo plazo. Además de eso están los aumentos de precio en fertilizantes. Estas son las ventajas de estar al inicio de las cadenas productivas: tiene el problema de que tus bienes de exportación son baratos y con relativamente poca composición orgánica para sus industrias (relativamente: por ejemplo, la explotación de hidrocarburos o gases nobles tiene mucho valor agregado aunque sea «extractivo»; es bajo para la media de su rubro, pero alto en términos reales), pero tiene las ventajas de que no te falta nada de lo básico y de que nadie puede producir si vos no le vendés, o tienen que encontrar fuentes alternativas que van a ser más caras. Y aun cuando las encuentren, vos siempre vas a tener demanda. Comida, ropa, energía, materiales de construcción, que son las cosas que hacen falta para que la vida siga, en todo eso Rusia produce excedente y además vende insumo de muchas otras cosas. De nuevo, la regulación estatal ayuda a mantener los precios bajos.

La duda principal es si Rusia va a tener la capacidad técnica de sustituir importaciones de manera forzada. La capacidad humana les sobra, tienen técnicos a cagarse, y muy buenos (es gracioso que critiquen la excelencia de la formación rusa desde países de Sudamérica… Salvo Argentina, México y Brasil, y todos en muchísima menor cantidad, nadie más tiene esa capacidad de formar técnicos, sorry chicos), mucha de esa gente hoy están subempleados: se van a generar empleos de alta capacitación que van a generar oferta laboral en puestos menos especializados, lo que a largo plazo puede compensar la caída de trabajo. La creación de empleo ya está sucediendo. Por supuesto, muchas cosas pueden salir mal: la planificación puede fallar, puede producirse de más, de menos, la corrupción puede joderlo todo, etcétera. Pero Rusia pudo convertirse en excedentaria en alimentos en tres años, solucionando un problema que tuvo desde el siglo XVI, así que tengo mis reservas sobre la falta de capacidad de gestión para hacerlo. En síntesis, aunque no puede asegurarse que salgan del problema, tampoco está tan claro que se vayan al carajo.

Seguramente muchos intereses de oligarcas que vivían de la relación con Occidente se habrán jodido, pero no tienen poder para hacer nada: la gente los considera mierda, a nadie le importa que los encarcelen o los asesinen, el 80% de la gente cree que se lo merecen, y medio que tienen razón. Y no tienen palanca ni con el ejército ni con la burocracia, al contrario, tienen que pagarles «tasas» y van presos preferencialmente si se destapa. Las mafias que dirigen ya no son lo que eran: hubo siete oligarcas que murieron, todos en circunstancias dudosas, en cuatro meses. Resulta muy particular. Y a nadie le importa.

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8 julio 2022

El efecto de las sanciones

Filed under: Internacional — Nadir @ 22:27

Vamos ya por la séptima ronda de sanciones, las que pretendían devastar la economía rusa, incluso haciendo uso del «botón nuclear» de sacarla del SWIFT. O al menos esas eran las tonterías que vendían los medios de manipulación de masas.

Por ahora, éste es el resultado en la producción industrial rusa:

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Para ponerlo en contexto, ampliemos la perspectiva para recoger el efecto de las restricciones debido al COVID.

Y eso que en Rusia no tuvo un gran impacto, desde luego nada que ver con España. Y la economía española sostuvo el golpe y sencillamente salimos con un 20% más de deuda pública (de 100 a 120% del PIB. Por cierto, Rusia, que es la gasolinera de Eurasia, tiene una deuda pública del 20%.

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Y vamos a alejar más el zoom para ver el efecto de estas sanciones en la historia reciente de Rusia:

Los otros dos batacazos en la producción industrial son la crisis de Crimea de 2014 (desde entonces, la economía rusa se ha preparado para reducir su dependencia en previsión de nuevas sanciones), y la crisis global de 2008.

No parece pues que las sanciones tengan un efecto tan devastador como nos vendieron.

Al menos, no en Rusia.

Veamos ahora la progresión de la balanza comercial de la locomotora europea:

Escojo la economía alemana por ser la principal de la UE, pero peor lo tienen por ejemplo los franceses.

Es lógico; con el precio de la energía por las nubes, Alemania no genera suficiente riqueza para pagar la factura. Todo un trasvase de riqueza de las economías tecnológicas a las exportadoras de hidrocarburos (LNG de EEUU y Qatar, petróleo de los Saud, ruso o nigeriano, carbón indonesio o australiano…).

Y esta inversión de la balanza comercial alemana sí que tiene proporciones históricas, superando los efectos de la encerrona del coronavirus y la masacre económica de 2008.

Y las previsiones son que esto no ha hecho más que comenzar, porque por ahora el mayor impacto es por el lado de las importaciones, disparadas por el alto coste de la energía. También las exportaciones, al renunciar a vender productos a Rusia (26.100 M€ que ahora Rusia previsiblemente comprará en China), lo cual me parece especialmente estúpido, porque si interrumpes el comercio entre dos economías sufren las dos, pero principalmente la que tenía superávit en ese intercambio. Que, en este caso, es Alemania.

Pero, como decía, si finalmente hay restricciones al consumo de energía este invierno y la industria alemana tiene que parar la producción, el golpe puede ser impresionante: se hunden las exportaciones.

Es notable cómo la clase política europea le tiene más miedo al largo brazo de Washignton (señor feudal que puede ser muy generoso con el sirviente fiel, pero también implacable y despiadado con el que se rebela contra sus designios) que a su propia población empobrecida.

Y una apreciación, a cuenta de personajes como Borrell o von der Leyen. Los tentáculos del Department of State abrazan y estrangulan las instituciones europeas de forma tal que sólo con su aprobación puede optar un candidato a puestos de relevancia en su organigrama.

Vasallaje.

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5 julio 2022

La importancia menor del gas natural en las exportaciones rusas

Filed under: Economía,Internacional — Nadir @ 23:59

Breve artículo para aclarar un punto muy debatido últimamente.

Ciertamente, el transporte de petróleo y derivados líquidos (o fácilmente licuefactables, como el GLP) es mucho más sencillo que el gas natural (que exige una enorme inversión económica y energética para bajarlo a los -169ºC en que se licua).

Por lo tanto, para Rusia es mucho más sencillo cambiar las rutas de exportación de petróleo que de gas natural (que exige la construcción de nuevos gasoductos o de nuevos trenes de licuefacción y metaneros).

Ahora bien, ¿cómo de importantes son ambos rubros en el total de exportaciones rusas? Creo que en esto hay mucha confusión.

Veamos. Exportaciones rusas el año pasado, en millones de U$D:

Petróleo crudo: 110.119

Derivados del petróleo: 69.955

Gas natural: 55.507

Maquinaria   32.630

Hierro   28.880

Gasóleo   26.157

Gasolina   22.867

Carbón   17.560

Trigo   8.878

Desgraciadamente, nos han vetado el acceso a la página de Gazprom, que es la empresa que tiene el monopolio de la exportación del gas en Rusia (una censura para la que la Comisión Europea no tiene mandato legal, contraviniendo la legislación española que exige tutela judicial).

Esas exportaciones de gas natural, por gasoducto o metaneros, sabemos que suponían en Abril 387 millones de m³/día a países fuera del entorno de la CEI (los cuales lo reciben con un generoso descuento). De los cuales, 298 se dirigían a las fronteras occidentales (incluida Turquía). Como Turquía no está aplicando sanciones a Rusia, podemos retirar sus importaciones del total europeo (27.150 Mm³/año hacen una media de 74 Mm³/día).

Por lo tanto, podemos concluir que las exportaciones de gas natural ruso a Europa suponen 224 Mm³/día, o el 58% en volumen. Suponiendo que el precio sea homogéneo (los contratos son confidenciales), la capacidad de reducir las exportaciones rusas con un veto europeo al gas natural son, por tanto, de 32.128 M$.

Sólo con el petróleo y derivados, exportaciones que sí puede colocar en otros mercados aceptando un descuento del 10-20% (sobre un precio que es más del doble de la media de los últimos 10 años), obtuvo el año pasado 229.098 M$.

De hecho, con estos precios de la energía disparatados a consecuencia de las sanciones, Rusia (y aún más el resto de exportadores) está ganando con ellas más dinero que nunca. ¿De qué sirve recortar en un 58% el volumen de sus exportaciones, si el precio es nueve veces más caro?

Quería presentar estas cifras para evidenciar el perjuicio que puede suponer para la economía rusa ese veto europeo al gas natural, para ponerlo en relación con el daño que le supone a Europa implementarlo, con la clase política ya advirtiendo del peligro de desabastecimiento este invierno y el cierre de industrias.

Hasta aquí, son habas contadas. Ahora mi opinión: esta maniobra de desestabilización de Ucrania, que sigue a operaciones de la misma naturaleza en Libia y Siria, tiene como consecuencia necesaria que Rusia se desangre y el resto de Europa se debilite y se someta a los dictados de Washington. Lo que dudo es cuál de ellos será el objetivo principal, y cuál el secundario.

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30 junio 2022

FPCS

Filed under: Internacional — Nadir @ 13:19

Es conocido que la guerra hace extraños compañeros de cama. ¿Sabéis quién está detrás de esas siglas, no?

Pues a pesar de que estamos en las antípodas políticas (y sociales), no me queda otra que reconocer que ha publicado los artículos mejor estructurados que leído sobre el conflicto ucraniano en lengua castellana.

Tristemente, desde mi teórico bando, sólo he escuchado vaguedades y simplezas para oponerse a la OTAN y al militarismo efervescente. Ello, cuando no se ponen de lado (Más País) o proclaman un entusiasta apoyo a la campaña atlantista de acoso y derribo a Rusia. Sí, me refiero al P$O€, pero eso se da por descontado porque, tras la refundación en Suresnes, es una herramienta de la CIA para contener al PCE. Al PCE histórico, al actual no hace falta pues se bastan ellos mismos para hundirse en el abismo de la irrelevancia social y el ridículo.

¿Conclusión? Falta formación. Y el fulano que os presento hoy, la tiene. Sabe pensar y escribir, y debo reconocerlo hasta en el resto de artículos en los que estoy completamente en desacuerdo. Compárese la irritante vacuidad de los entrevistados en el programa de La Base, con unos artículos en los que no falta punto ni sobra coma.

Como tantas veces he dicho, si denuncia las motivaciones de esta guerra fraticida absurda y sirve para detenerla cuanto antes, está en mi bando. Sea el obispo de Roma, sea el presidente de Ferrovial.

Apariencia y realidad en Ucrania (I)

Apariencia y realidad en Ucrania (II)

Guerra y paz… ¿y verdad?

Ucrania y el suicidio de Europa

Como muestra, un botón, extraído del último artículo:

Asombroso: el presidente de uno de los países más corruptos del mundo da lecciones a parlamentarios occidentales y éstos le ovacionan puestos en pie. Incluso para los estándares de mentira actuales, no deja de causar estupefacción la canonización como campeón de la libertad de quien manda arrestar al jefe de la oposición democrática de su país, cierra sus medios de comunicación y prohíbe las actividades de once partidos opositores.

No podemos olvidar que el irresponsable gobierno ucraniano pudo evitar este conflicto y no lo hizo: una semana antes de la brutal invasión rusa el canciller alemán pidió a Zelensky que declarara la neutralidad de su país y renunciara a entrar a la OTAN, condiciones razonables a las que el líder ucraniano (o sea, EEUU) se negó.

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A lo que yo añadiría el pequeño detalle que se atreve el muy indecente a exigir que las empresas europeas renuncien a realizar actividades económicas en el mercado ruso y pierdan sus activos en el país, cuando NaftoGaz, la empresa pública ucraniana, sigue a día de hoy cobrando peajes a Gazprom por el tránsito del gas natural ruso por su red.

Ciertamente me estimula comprobar cómo, con una persona inteligente, se pueden buscar puntos en común y llegar a acuerdos. Y aunque no fuera posible, al menos se puede desarrollar una discusión intelectualmente enriquecedora, de la que tanta falta nos hace en esta época de analfabetismo sectario.

Y tengo que apuntar un fenómeno inquietante: en general, cuanto más jóvenes, más ignorantes y más dogmáticos. La incultura y la intransigencia se retroalimentan, potenciando sus efectos cretinizadores sobre el individuo.

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