La mirada del mendigo

14 abril 2022

Juan Manuel Grijalvo – Patria y potestad – 14 de Abril

Filed under: Política — Juan Manuel Grijalvo @ 16:19

Hoy hace noventa y un años de la proclamación de la Segunda República. Desde el punto de vista de la Patria y de la Potestad, fue un simple paréntesis entre dos etapas de «normalidad institucional»: la dictadura de Primo de Rivera y, cómo no, la de Franco. Técnicamente, las dos eran gobiernos legitimados por la G. de Dios, porque sus titulares ejercían el poder en nombre de Su Majestad el Rey. Técnicamente, también cabe decir que el gobierno de la República sigue siendo el único legal mientras no haya un referéndum sobre la forma de Estado que ratifique democráticamente que los ciudadanos hemos renunciado a la democracia y hemos aceptado que la Primera Magistratura la ejerza alguien al que no hace falta elegir, porque el origen de su legitimidad es ser el primer hijo varón del monarca reinante… aunque no sea un hijo legítimo.

El año que viene habrá diversos procesos electorales, pero no me parece que esté previsto celebrar el referéndum en cuestión. Todos los partidos políticos, sin excepciones relevantes, aceptan en la práctica la monarquía constitucional y la dinastía borbónica, a pesar de que me parece evidente que no son parte de la solución, sino dos problemas graves. Procede recuperar la voluntad de resolverlos que manifestaron en su día los ciudadanos más ilustrados del país, por ejemplo, Ortega y Gasset, cuyo artículo sobre «El error Berenguer» concluye con esta frase lapidaria:

Delenda est Monarchia.

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18 febrero 2022

El bolchevique de Carromero

Filed under: Política — Nadir @ 12:44

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No concibo que alguien pueda ser tan inútil como Carromero. Entre él y Bea Fanjul, puede que sumen la inteligencia media de un ser humano. Pero creo que es sólo apariencia y Carromero es un agente bolchevique infiltrado (en el caso de Bea, quizá sea cierto y es natural). Si abre una cuenta de Patreon, yo aún aportaría un par de euretes por los servicios prestados.

Aunque realmente no creo que lo necesite, con el sueldecito tan apañado que tiene, más lo que debe cobrar como agente infiltrado. Tampoco el culito de Bea pasará hambre. No está mal para dos individuos sin más currículo que el título de bachillerato.

Por comparación, os dejo la tabla salarial del CSIC. No es sólo una anécdota, creo que explica muchas cosas.

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Por cierto, hablando de anécdotas. Ésta me parece también significativa. Al margen del signo político de cada uno, en el gobierno ruso, y aún más en el chino, encuentras profesionales preparados y competentes. Mandar a la monita titular del otrora poderosísimo Foreign Office a lidiar con un perro viejo como Lavrov, es como meter una sardina en el tanque de los tiburones. Hasta Cerdoğan se permite chotearnos (obsérvese la cara de cretino integral de Charles Michel mientras comete la imperdonable grosería de sentarse estando una mujer de pie).

Ya no es izquierda o derecha, arriba o abajo. Es nivel intelectual. Y de cómo estamos operando un sistema político partitocrático que promueve la mediocridad. Mirad, os propongo dos opciones. Que Ayuso y Casado diriman sus diferencias luchando en cueros en una alberca llena de lodo. Segunda opción: que se enfrenten en un examen de cultura general, nivel selectividad, y que gane el mejor. ¿Cuál de ambas opciones creéis que sería más bochornosa y humillante para estos dos viejos amigos bajo la sombra de la Espe, ahora enemigos (parece que) irreconciliables?

Y ya hay que tener un nivelazo para hacer quedar a Ayuso como inteligente.

Las universidades españolas están atascadas de morralla sin capacidad para comprender un texto escrito de mediana complejidad. En las aulas y los claustros.

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7 febrero 2022

Qué significa ser progre

Filed under: Política — Nadir @ 1:25

Creo que esta noticia es una estupenda forma de explicarlo:

Interior defiende las nuevas porras extensibles de la Policía porque sirven para «rescates» de personas en accidentes

Un progre es un individuo con todos los vicios y ruindades de la derecha, a los que añade otro más: la hipocresía.

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1 enero 2022

Cambiar poco para que todo cambie

Filed under: Política — Nadir @ 8:49

Me protestaba nuestro buen Grijalvo, él ya ni se acordará, porque yo ponía reparos en su propuesta de cambiar radicalmente todo el sistema de transporte, cuando yo pretendía cambiarlo todo. Me quedé con la expresión y he estado rumiándola.

Creo que, por esta vez, va mal encaminado. Yo no pretendo cambiarlo todo. Como tantas veces se ha dicho, esa es la forma de que nada cambie. Yo sólo pretendo cambiar un pequeño detalle: la propiedad de los medios de producción. La propiedad no es más que un convencionalismo social por el cual la sociedad reconoce ciertas formas de derecho sobre un bien a una persona, lo mismo que para el valor del dinero. Por lo tanto, modificarla es tan sencillo como dejar de reconocer esa relación de propiedad o intercambiar sus términos. Con un pequeño cambio legal, la propiedad de las empresas podría pasar a sus trabajadores y/o al Estado (en caso de empresas con una elevada relación entre capital y mano de obra), y no habría cambiado más que un breve apunte en unos ficheros.

Al día siguiente, el metro seguiría estando igual de petado, la bombona de butano se seguiría acabando cuando tienes el pelo enjabonado, la vieja del tercero seguiría con sus cotilleos y tu compañero de curro dándote la brasa con el presunto fuera de juego que nadie vio más que él.

Con letra original del bigotudo filósofo, una de las cantinelas del s.XIX, que se popularizó en el XX, fue la de crear un hombre nuevo. Es conocida la letra marxista, pero cada corriente política la versionó a placer. El hombre, al vivir en una sociedad socialista, se liberaría de su egoísmo y viviría para la comunidad y blablabla. Chorradas. A poco que conozcas la historia, ves los mismos temas, las mismas pasiones, los mismos personajes por los cuales sólo cambia el decorado. El ser humano está programado para buscar su propio beneficio o, como mucho, el de su prole. Y la prueba la tenemos en la población de repúblicas ex-soviéticas, nacida y educada según esos estupendos valores, y no dejan de ser una caterva de palurdos homófobos con veneración por el poder y aversión a asumir las consecuencias que la dignidad exige. La misma mierda que podemos encontrar al otro lado del telón de acero, si no seguramente peor (los movimientos neofascistas son especialmente fuertes en países del pacto de Varsovia, y no debe ser casualidad).

Por lo tanto, no esperemos cambiar la naturaleza humana, primero porque estamos abocados al fracaso y segundo, porque en el empeño puede que acabemos promoviendo la peor versión de cada uno (como la hipocresía, vicio que promovió la santurronería cristiana antaño y el postmodernismo hogaño).

Ahora bien, ante un cambio en la estructura de la propiedad del capital sí que son de esperar cambios sociales. Serían cambios paulatinos, sólo perceptibles desde una perspectiva histórica. De manera análoga a la adopción del parlamentarismo o «democracia electiva», que no deja de ser un progreso desde el inveterado ordeno y mando, en que con el curso de las generaciones vamos asumiendo el cambio de vasallo a ciudadano (proceso aún inconcluso en España); a partir de una toma de control de las empresas por parte de los trabajadores es de esperar que algo cambie en la cabeza de cada empleado, para asumir su nueva condición de propietario.

Tardará años y no será bonito. Así como la libertad es muy jodida, la propiedad implica responsabilidad, corresponsabilidad, lo cual también exige desarrollar habilidades políticas entre los compañeros para llevar la empresa a buen puerto. Porque si naufraga, el trabajador tiene mucho más que perder: no sólo el trabajo, sino también el capital. No es extraño que una mayoría de individuos (hoy se dirían padefos, en mis días mozos pringaos, y etimológicamente idiotas) prefiera delegar el ejercicio de la soberanía en los líderes, y de la propiedad en los empresarios. Podría ser de otra forma, sí que hay cosas que cambian sólo con desearlo, y con desearlo una mayoría. Pero es intelectualmente más cómoda la vida de esclavo, como nos enseñó von Trier. Pensar cansa, y asumir responsabilidades es para mucha gente una carga insuperable.

Mas, a la postre, un ciudadano que tenga voz y voto sobre el gobierno de su sociedad, y de la empresa en la que trabaja, es necesariamente distinto de sus antepasados que no tenían acceso a esa parte alícuota de poder. Decíamos que el día siguiente al cambio legal que distribuyera la propiedad de las empresas el sol seguiría saliendo por Antequera, al menos si vives en Sevilla, seguirían echando toros por la tele y el autobús seguiría llegando con retraso. Pero con el curso de los años y las generaciones, se obrarían cambios que prevendrían que la sociedad tragase con según qué cosas. Cuando has vivido de pie, es ya muy difícil acostumbrarte a vivir genuflexo. Duelen las articulaciones. La sumisión es un vicio que debe aprenderse desde la cuna.

Por lo tanto, yo no quiero cambiarlo todo, prohibir mil cosas, obligar a mil otras, llamarle Termidor a Agosto o «persona con una diversidad funcional» a un ciego a un cojo… sino sólo ese pequeño detalle: la propiedad. Detalle que lo cambiaría todo.

Ahora bien, vayamos a la implementación práctica. Como ya hemos dicho muchas veces, el día siguiente a semejante cambio legal, o incluso el día antes, los tanques de El Goloso desfilarían por la Castellana, pues para eso están y no para otra cosa.

Por eso también aquí proponemos que la entrada de los trabajadores y el Estado en el capital de las empresas sea progresiva (tanto como medio siglo ver culminado el proceso, a ver si cociendo a la burguesía y sus perros a fuego lento, conseguimos que no den un golpe de Estado). El mecanismo sería entregar participaciones de la empresa como parte del pago de salarios e impuestos/cotizaciones, y el texto legal habría que meditarlo mucho para evitar coladeros (como sucesivas ampliaciones de capital).

Pero vamos, todo esto lo cuento porque este es un espacio absolutamente irrelevante (ya sabes que si quieres mantener un secreto, basta con publicarlo). Por mucho que tenga la absoluta convicción no sólo que todo lo antedicho es correcto, sino de que finalmente la sociedad lo asumirá como axioma como ha asumido la abolición de la esclavitud (y la propiedad de los medios de producción ajenos no es más que una forma de esclavitud, de aprovecharte del sudor ajeno), aunque ciertamente no estaré yo ya aquí para verlo (ni ninguno de los que hoy están en el vientre de su madre, ni sus hijos). Ahora bien, no pienso mover un dedo (aunque a decir verdad, ahora estoy moviendo unos cuantos) para conseguirlo. ¿Queréis capitalismo? Pues dos tazas, por mi perfecto. Es más, cada vez me convenzo más de los grandes beneficios del feminismo y demás identitarismos chorras. Así que me declaro ferviente feminista y animo a mis hermanas a protagonizar el siguiente linchamiento neovictoriano de algún machirulo opresor o escenificar alguna coreografía para ewocs. Con esto del carallovirus están muy difuminadas; a ver si se les quita el miedo del cuerpo, porque echo de menos sus performance y diatribas.

¡Hay que tener más sororidad, hermanas!

Pues ya está, si se trata justo de eso. Por mí, fantástico. 🙂

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Pero seguí dándole vueltas al comentario de nuestro querido Grijalvo, que por cierto tendrá que perdonarme porque le tengo abandonado.

No basta. Con lo anterior no basta. Condición necesaria pero no suficiente para alcanzar la libertad, único bien absoluto. Además de esa pequeña reseña, apostilla, para entregar la propiedad de los medios de producción a quienes hacen uso de ellos para generar riqueza con su trabajo, se necesita algo más.

¿El qué? Lo veremos en el próximo capítulo, pues el sol ya clarea y hoy me espera un día muy ajetreado. La próxima vez que tenga un teclado delante y tiempo para aporrearlo, continuaré esta entrada, espero que no vuelvan a pasar semanas.

Hasta entonces… Io, Saturnalia!

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30 noviembre 2021

Ya está bien de bajarnos las bragas

Filed under: Política — Nadir @ 22:42

Leo en el Menéame la siguiente noticia, referida a una escena tremendamente ilustrativa : unas trabajadoras de la limpieza deslegitimando la representatividad de su delegado sindical (que no limpia ni el baño de su casa).

El uso del principio de representatividad en el control y sometimiento social se ha usado en dos estrategias. Una es la profesionalización del ejercicio de la política, por el cual el pueblo entrega cada cuatro años la soberanía a unos mamarrachos que se erigen como representantes de Dios en la Tierra, quiero decir, del pueblo en las instituciones. De esta burla del principio democrático del pueblo gobernándose a sí mismo se ha tratado aquí mucho, pero tratamos mucho menos, y es un error, de la otra patita para desmovilizar a la población: la profesionalización del sindicalismo.

Igual que no delegas en terceros que se follen a tu consorte, hay cuestiones tampoco se pueden delegar. Y es que al mostrenco que les manda CCOO para negociar no le afecta las condiciones que está negociando para unas desconocidas. Como si las trabajadoras fueran deficientes mentales, cuando de hecho la estrategia de presión que defienden las «aficionadas», haciendo que el efecto de su huelga sea acumulativo, es más efectiva que la huelga intermitente que propone el «profesional», que debilita a las huelguistas y reduce la presión sobre la patronal . Un conflicto de intereses evidente, que pasamos por alto a diario dando por bueno el sistema que diseñaron los padres de la patria.

Los ciudadanos defienden ellos mismos, organizados, sus intereses (su libertad). Y los trabajadores defienden ellos mismos, organizados, sus intereses (sus derechos). Somos adultos, no necesitamos de autoproclamados intermediarios entre el Cielo y el populacho.

La soberbia con la que este mastuerzo declara que «esto no funciona así» merece castigo.

Son ya muchos, demasiados parásitos viviendo a costa de la clase trabajadora, demasiado peso muerto sobre la economía productiva.

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