La mirada del mendigo

18 febrero 2015

IU-CM

Filed under: política — Mendigo @ 19:36

Estoy asombrado, acongojado, abrumado por el espectáculo. Errare humanum est, sed perseverare diabolicum; y la capacidad que hay en la federación madrileña de Izquierda Unida para hacer las cosas mal sólo podría entenderse si una fuerza sobrenatural la animara. Es que ni forzándolo, es posible llenarse tanto de mierda.

En un momento político que sólo bastaba con hacer las cosas medianamente bien para sacar un buen resultado electoral, que no daría para gobernar pero ellos son los primeros en aterrarles semejante perspectiva, justo en el umbral de la campaña, la imagen que están dando al potencial votante es peor, bastante peor, que esos señores tan serios y elegantes del encabezado.

Ya no trato aquí de líneas políticas (en realidad, ni yo, ni ellos ni nadie), sino sólo de cuestiones de pura estrategia electoral. El contenido del programa es irrelevante (idem). Por ejemplo, es admirable la fabulosa maquinaria electoral del PP. Un partido en el que, por lo demás, vuelan las navajas tanto o más que en cualquiera; pero a la hora de la batalla, se presenta en formación y responde al unísono. Lo de Izquierda Unida, y Madriz ya es el pináculo, sería de risa si los actores de este vodevil no dieran tanta pena. ¡Menudos revolucionarios están hechos!

Me gustan las estrategias bien planeadas y ejecutadas, por mucho que no sean de mi equipo (siempre será así ya que no tengo equipo). Me complace la inteligencia, la habilidad, el sentido de la oportunidad; me jode ver que siempre es la derecha a la que tengo que felicitar por estas cualidades (magnífico movimiento de Ciudadanos, fichando a Garicano), y por eso me congratulo por la llegada de Podemos (con un poco de inteligencia e imaginación a dónde se puede llegar, IU tuvo la solución al alcance de la mano durante décadas y no fue capaz ni de moverse un pasito).

Porque se puede hacer una buena estrategia electoral, una mala, y una peor. Y luego, el siguiente escalón, es el esperpento de IU-CM. Representación tragicómica que ya dura años y cuya tensión narrativa va a más, y uno se pregunta qué le queda para alcanzar su clímax. En las películas de Kurosawa tal momento es cuando el protagonista comete sepuku, pero es que la federación madrileña lleva hurgándose con el puñal las entrañas y parece que aún le quedan higadillos que sacarse.

Lo dicho, ni me posiciono con unos ni con los otros, ni me meto en el juego de quién tiene la razón y quién es el pérfido. Me la sopla ampliamente. Sólo quería mostrar mi perplejidad por los niveles de negligencia suicida a los que se puede llegar en una empresa. Si IU fueran tres carabelas, habrían zozobrado en la rada del puerto de Palos.

Por más que integrada de gente más o menos inteligente, como organización, IU-CM es indeciblemente torpe, indescriptiblemente miope, rematadamente imbécil.

Imbécil
(Del lat. imbecillis).
1. adj. Alelado, escaso de razón.

4 diciembre 2014

Tres enlaces, tres

Filed under: política — Mendigo @ 11:58

Os presento para su debate tres enlaces variopintos que me han llamado la atención estos días.

El primero, en Colectivo Novecento: El agujero negro de la Universidad española
Un bravo análisis sobre la endogamia universitaria que explica en buena medida el mediocre nivel medio del profesorado. Y ahora, vamos a seguir provocando: quien prosigue sus estudios con doctorados y demás, normalmente no son los estudiantes más brillantes sino los menos capaces que, al no encontrar empleo en la empresa privada siguen acumulando doctorados y postdoctorados, haciéndose llamar “investigadores” y publicando chorradas y refritos que nadie lee para ir metiendo poco a poco la patita en la docencia universitaria.

Edito para añadir este otro: Ser mal profesor sale barato

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El segundo, en Economistas Frente a la Crisis encuentro este estupendo gráfico:

Hace tiempo que lo estaba buscando para el caso español. Es la distribución no de la renta, sino del patrimonio en España. Al fin y al cabo la renta es sólo la tasa de acumulación, es el patrimonio la magnitud que mide el capital acumulado.

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Y para terminar, una anécdota local que sirve de explicación parcial del auge de Podemos:
Un alcalde del PSOE y una alcaldesa del BNG se pasan al PP de Ourense

Es algo que ya me llamó la atención con el caso de Tamayo y Sáez ¿Qué clase de basura pulula en las cúpulas de los partidos políticos y es aupada a posiciones de lanzamiento en las listas electorales? Ser candidato por el PP, por ejemplo, no tiene nada de deshonroso (o sí, pero es una opción política legítima). Pero ser el representante del P$O€ en un municipio, y de la noche a la mañana levantarte con otra ideología y ser el máximo representante del PP…eso es la realización práctica del principio de Groutxo, estos son mis principios… Y ya la carambola genial, el colmo de la desvergüenza, es pasar del BNG (cuyo partido mayoritario es la UPG, un partido marxista) a la derecha reaccionaria conservadora y burguesa del PP.

No entiendo cómo la gente puede vivir sin honor. Bueno, en este caso se trata de un policía nacional, se ve que se le ha pegado el tinte del uniforme a la conciencia; pero con todo, aún no acabo de entender cómo alguien puede actuar así y no escupir cuando se mira al espejo. Y no es que no crea que la gente no pueda evolucionar…pero una persona decente, si está en un partido A y empieza a cuestionar honestamente su línea programática, da un paso atrás en sus funciones, mientras sigue meditando sobre esas nuevas consideraciones que le hacen dudar de sus pasadas convicciones políticas. Y con el paso de los años, baja a militante raso del partido A, y suspende su militancia. Este cambio ideológico, que también debe ser vital, debe demorarse años, muchos, según toda su armazón ideológica se va reorganizando según nuevos parámetros (o se te aparece el Espíritu Santo encarnado en una gaviota, en plan conversión-flash a lo Pablo de Tarso). Al final, puede reconocer que sus antiguas convicciones estaban erradas, y abrazar las nuevas afiliándose a una nueva fuerza política de signo opuesto B y subiendo peldaños por el escalafón hasta asumir de nuevo responsabilidades institucionales. Probablemente, en toda una vida no daría para subir esas posiciones, bajar, y volver a subir esos peldaños en el lado contrario. Pero eso es lo de menos, si en tu vida rige el honor y concibes el ejercicio de la política como un servicio público.

Ya lo sé, soy un ingenuo. Este es el camino que seguiría una persona consecuente con sus principios y honesta con los demás. La gran mayoría de la basura que nos gobierna no es así: la ideología es sólo una chaqueta que sirve para acceder al poder, y que se cambia con la misma facilidad sin abandonar la poltrona. Es muy difícil que una persona adulta con una base intelectual sólida, al llegar a la vejez, encuentre algo en lo que antes no había reparado que le haga poner patas abajo todo el universo de valores que regía su vida. No es imposible, es propio de la inmadurez de la adolescencia pero no de una conciencia política ya formada y madura, mas no es imposible.

Yo mismo, no cierro la puerta a que el día de mañana pueda ser de derechas. ¿Por qué no? Pero si soy honesto, si soy sincero, es un proceso que me llevaría años, décadas, y sería un parto que se desarrollaría no sin un gran sufrimiento emocional, resquebrajándose por dentro mi ser más íntimo, mis convicciones y anhelos, para nacer otro ser nuevo, diferente. ¿Ser yo de derechas? Podría ser, pero significaría reconocer que he sido un gilipollas, y que todo lo que he pensado y hecho hasta entonces, mi vida, había sido un gran error. Pero bueno, todos tenemos derecho a rectificar, si es con sinceridad.

Pero si mañana me levantase, y me declarase de repente y tan sonriente de derechas, lo que sería es un marrano, un falsario, un indecente tahur que jugaba con los principios como con una baraja marcada . Y si con mi espontánea conversión ideológica me llevase conmigo la alcaldía, sería además un despreciable corrupto.

Para quien no tiene ideas que perder, ni ideas a las que llegar, el parto a esa nueva vida ideológica es sencillo; una cuestión de colores corporativos, de logos, de jurar nuevas lealdades, más provechosas. Luego era importada la filiación a las ideas de origen, o a las de destino, o simplemente nunca tuvo más principio que el que le sirva para tocar poltrona.

Si los partidos se respetasen a sí mismos, si se tuvieran en alguna estima, purgarían sus listas de esta clase de cambiachaquetas sin honor ni decencia, que denigran el ejercicio de la política. Incluso yo respeto más al BNG, al P$O€ e incluso al PP; y las ideas que representan y los infunden, que escoria de este jaez.

19 noviembre 2014

La auditoría de la deuda

Filed under: economía,política — Mendigo @ 23:17

Parece que el tema Podemos suscita mucho interés, a tenor por la fecundidad en los comentarios a la última entrada. Es natural por lo antinatural, casi paranormal del fenómeno: una formación nacida de la nada, sin recursos ni padrinos, se hace con el primer puesto en intención de voto en las encuestas. Es algo varios grados por encima de increíble.

Este meteórico ascenso suscita admiración en unos, celos en otros, y recelos en los más. En el capítulo de los celos mal disimulados y peor llevados está Izquierda Unida, que aún no entiende cómo una sociedad que le ha sido durante décadas esquiva, se tira en brazos del primer coletas que pasa, la muy puta. Quizá la sociedad sólo estaba esperando alguien que la escuchara, que la comprendiera, y no que la sermoneara desde el púlpito y abusara de su confianza en la sacristía.

En mi caso, soy del primer grupo. El fenómeno Podemos me suscita admiración, independientemente del contenido político del partido (ya avancé en el pasado comentario que no es mi partido, no concuerdo con su línea política, aunque lo considero un movimiento amigo dentro de la familia de la izquierda). Qué queréis, me gustan los buenos estrategas, los jugadores inteligentes con visión de conjunto. Así como los mandamases de IU parecen sacados del Show de Benny Hill, con una maravillosa habilidad en pisarse los cordones unos a otros y dispararse en el propio pie, los tuerkos han dado una pasmosa lección de eficiencia, maximizando los resultados con unos ínfimos recursos. En espectro político están muy próximos, tanto como diametralmente opuestos en inteligencia y visión estratégica. Un trabajo muy bien hecho, logrando lo imposible, meter primero cuña en el adocenado panorama político español y, en el siguiente movimiento, poner en jaque al bipartidismo. Alucinante. Insisto, independientemente de su contenido político, ya podría ser un partido conservador, liberal, ecologista…me seguiría pareciendo igual de admirable, un fenómeno a estudiar.

Creo que entiendo un poco el juego que lleva el coletas; el fulano es osado y es sabido que Niké, la diosa alada, no favorece a los cobardes. La cuestión es que los cuadros de IU miran a Podemos como un Leviatán ante el cual deben defenderse, cuando según entiendo la jugada no tienen nada que temer: ellos no son la presa, conejillo de monte. Podemos juega a la caza mayor: va a por el P$O€, indolente y abúlico mastodonte que no verá el peligro hasta que esté exhalando su último suspiro.

La jugada de hacerse con el voto socialdemócrata ya la ha intentado antes IU (leerse sus últimos programas, a ver qué hay de marxismo revolucionario en él), pero por la supina incompetencia de sus generales siempre el P$O€ consiguió rechazar el asalto aún en las condiciones más favorables para aquellos.

Los estrategas de IU siguen mirando los mapas del revés, y no se dan ni cuenta que la irrupción de una nueva fuerza socialdemócrata que aniquile al P$O€ no es una amenaza, sino una oportunidad para rehacer una fuerza nítidamente socialista ¿quizá bajo las siglas de un PCE sin aditamentos? El coletas es, en una expresión muy suya, más listo que el hambre y está dejando un espacio a la izquierda que podría ser ocupado por una fuerza con sentido de la oportunidad, complementándose y convirtiéndose en un tándem victorioso. Claro que la inteligencia en IU ni está ni se la espera, y puestos a observar milagros políticos uno se pregunta si IA tendría la suficiente fuerza para desprenderse de su Frankestein, marcar distancias, y hacerle a IU lo que Podemos piensa hacerle al P$O€: pasarle por encima.

Bueno, como introducción de la entrada ya está bien. Dejemos ahora las 64 casillas y vayamos a lo divertido: ya está bien de lisonjear a Podemos, vamos a despellejarlo. Decía hace unos días que la característica definitoria de su pre-programa era el infantilismo. Vamos a dar de muestra un botón: una de sus medidas estrella es, desde sus comienzos, la auditoría de la deuda. En formato resumido, prometen si ganasen realizar una auditoría de la deuda pública y, aquellos capítulos considerados como deuda espuria, rechazar su pago. Como el monto de la deuda es homogéneo (no se emiten bonos para adquirir, por ejemplo, un nuevo modelo de fragata) lo que se haría es hacer una quita a todos los acreedores del % calculado como deuda ilegítima.

En el terreno de los principios, nihil obstat. Una medida justa. Pero no siempre justicia y conveniencia van de la mano.

Y ahora, un baño de realidad, que es como es y no como queremos que sea. No podemos esperar salir con bien de una pelea, si antes del primer golpe avisamos cien veces de nuestras intenciones. Ya todo el mundo se ha enterado de la intención de Podemos de hacer una quita en la deuda. ¿Qué consigues con eso? Que incluso antes de acceder al poder, sólo con unas encuestas favorables según se acerque el día de las elecciones la prima de riesgo de España se dispare (igual que con Syriza en el caso griego). Que sí, qué malos son estos especuladores, pero es lo que hay. No esperéis piedad, y quien dude en este punto le recomiendo que repase la breve legislatura de Salvador Allende, y de cómo las oligarquías autóctonas y extranjeras iniciaron un proceso reaccionario (huelga patronal en el transporte, difamación en los medios…) que culminó en el golpe de estado de Kissinger-Pinochet.

La victoria de un partido de izquierda, el que sea, tendría en frente a la burguesía española (con todas las fuerzas que controlan, desde los medios de masas al ejército); y a un enemigo aún más terrible, al capitalismo internacional.

Pongámonos en escena. Falta un mes para las Generales y sale una encuesta colocando a Podemos en cabeza en intención de voto directo. La prima de riesgo se dispara, el Tesoro tiene que pagar el 10% en sus emisiones para colocarlas, los Presupuestos del Estado convertidos en papel mojado y todos los telediarios haciendo sonar las alarmas de que el barco se hunde. Y no sin razón: con un billón de ouros de deuda pública, el 100% del PIB, y un calendario de vencimientos no muy cómodo, más vale rezar para que los mercados de renta fija sean indulgentes con tu papel. Si al artificialmente bajo tipo de interés actual, el servicio de la deuda representa el capítulo principal de los PGE, si se vuelve a disparar como hace un par de años la situación sería terrible: el dinero destinado a pagar intereses es dinero que no queda dentro de la economía para pagar pensiones, nóminas, inversiones… En suma, supone drenar riqueza de la economía, abundando en la depresión económica.

Y este panorama, aún antes de que los ciudadanos fueran, empobrecidos y cabreados, a las urnas. Y la ciudadanía iría a las urnas un Domingo, después de semanas de noticias apocalípticas, y esperando que el Lunes siguiente, tras el recuento, ocurriese la tragedia. No parece un panorama muy halagüeño para pensar en ganar unas elecciones ¿verdad?

Imaginemos que, pese a todo, Podemos las ganase, y pudiera formar gobierno, y que la primera decisión en el minuto uno fuera iniciar los trabajos de la auditoría de deuda. Hay que constituir la comisión que realizaría la auditoría, pedir la documentación, trabajar en ella, redactar conclusiones preliminares, conclusiones finales, tomar medidas…un proceso de meses, seguramente años. Mientras llega esa conclusión, con el % de la quita, el Estado estaría obligado a seguir refinanciando la deuda que fuera venciendo, y haciéndolo en un mercado convertido, de la calma chicha actual, a enfurecida galerna. Meses, años comprometiéndose a pagar y pagando intereses bestiales por el enorme stock de deuda acumulado. Dinero que tendrían que ser detraído ¿de qué partidas? ¿nóminas? ¿pensiones? ¿pago a proveedores?

¿Qué gobierno aguantaría, ni tan siquiera unas pocas semanas, en medio de este vendaval?

Y todo para qué ¿para una quita del 15%? ¿Qué prefieres, deber un billón al 1% u 850k€ al 8%? ¡Qué estupidez!

No comprendo cómo de un partido que ha actuado con maestría en el damero político, luego es capaz de proponer cosas tan idiotas.

Hasta aquí el infantilismo de la auditoría ciudadana de la deuda, figura quijotesca que arremete adarga en mano contra los molinos, de frente. No, para enfrentarse a gigantes hay que ser muy puta. Mucho. Más.

Lo primero, te callas, ocultas tus intenciones y pones cara de niño bueno, para no levantar la perdiz antes de tiempo. Una vez investido, vas a la reunión del Ecofin con una bomba nuclear metida en el maletín de ministro. La abres y la pones en mitad de la mesa, mientras sujetas el detonador. Para que la amenaza sea más creíble, puedes simular algún tic en el ojo, estoy muy nervioso y soy capaz de hacer cualquier cosa.

Porque sincerémonos: ¿alguien se imagina al bobalicón de ZP lanzando un órdago a la plana mayor de la UE? ¿Y mucho menos a Raxoi, un cobarde mental, perrillo faldero del poder, rompiendo la baraja? La baraja, el tapete e incluso al croupier por la mitad, porque de la bomba nuclear que hablo es, por supuesto, un default por el 100% de la deuda. Vamos, hacerle un simpa al capitalismo internacional. En el sistema económico, sería un fenómeno de escala equivalente al asteroide que provocó la extinción de los dinosaurios.

¿Consecuencias tras la explosión? Inmediatamente, metes a buena parte de la banca europea en quiebra, empezando por todas y cada una de las entidades españolas. Instantáneamente. Si la deuda soberana, considerada la parte más segura de sus activos, se volatiliza, les hace un agujero en las cuentas que ni con todos los remiendos de la magia contable podrían disimular.

Todo buen discípulo de Maquiavelo debe saber aprovechar las oportunidades, y en este escenario la ocasión la pintarían calva para quedarse con todos los activos de las entidades difuntas (algo así como despojar los cadáveres de los vencidos tras la batalla) y asumir sólo el pasivo que considerásemos lícito (depósitos <100k€).

Mucho más barato que nacionalizar la banca vía expropiación, y con la ventaja de que los muertos no pleitean ni se defienden. :)

Pasado el instante t=0, las réplicas del terremoto se extenderían por el globalizado sistema económico, provocando quiebras en cadena de bancos y aseguradoras (no me invento nada, a la quiebra de Lehman Bros. le siguió la de la aseguradora que respaldaba sus títulos, IAG).

Somos un meteorito del suficiente tamaño como para hacerle un roto al planeta, y es una baza con la que debemos jugar. Pero para ello, debemos tener las manos libres: exactamente lo que trató Merkel & co. de impedir con la reforma constitucional y el maldito artículo 135, traición del PP$O€ que nos ató de pies y manos y, de esta guisa, nos sirvió en bandeja a los mercados de capitales.

Los periodistas se volcarían en asustar a la población, dirigidos por la mano que les da de comer, augurando que rechazar el pago de la deuda nos convertiría en un apestado internacional, que nadie nos volvería a prestar jamás, etc. Pero bueno, eso son una más de las burradas de los pontífices del micrófono que hablan de todo sin saber de nada. Primero, el tener el control del tiempo permite esperar a que el Estado tuviera un superávit primario, no estamos tan lejos. Es decir, que si defaulteamos, no tendríamos que pedir prestado al día siguiente para atender a los gastos. Porque es cierto, es probable que durante un tiempo, España tendría cerrado el acceso a los mercados de capitales. Pero un tiempo bastante breve: semanas, meses a lo sumo. La historia nos enseña que más pronto que tarde las aguas vuelven a su cauce y el Estado que ha suspendido el pago de la deuda, vuelve a financiarse con normalidad si los acreedores estiman que, tras la quita, el Estado se encuentra en disposición y posibilidad de hacer frente al pago de los nuevos bonos emitidos.

No es algo personal, es un mero análisis de riesgos, un cálculo de posibilidades. Si perciben seguridad en la nueva emisión, volverán a comprártelo aunque aún les escueza el esfínter del simpa que les acabas de hacer. Felipe II declaró la bancarrota, y al poco los banqueros genoveses o flamencos le volvían a financiar sus campañas. Volvió a defaultear y de nuevo volvieron a confiar en él, y así hasta cuatro veces. La misma Alemania es el país europeo que más veces se ha declarado en bancarrota en el siglo XX y, sin embargo, quizá precisamente por ello, hoy es el país con respecto al cual se calcula la prima de riesgo en Europa. Si Alemania se hubiera obstinado en hacer honor a su deuda, tal y como nos exige el artículo 135 de la Constitución que han redactado para nosotros, ahora sería un país del Tercer Mundo, hundido y sometido bajo el peso de una deuda impagable.

Pero ¡alto! Yo no digo que necesariamente detonar una bomba nuclear en el corazón del sistema sea la opción más conveniente; sino que debemos reservarnos el derecho y la capacidad de hacerlo. Si los poderes económicos nos abocan al abismo, nos llevaremos por delante las economías de medio mundo, y desde luego de toda Europa (ya no hay margen de maniobra, los presupuestos están demasiado tensionados como para soportar otro rescate financiero como en 2008; entonces veníamos de las vacas gordas, ahora que se les notan las costillas no tienen leche para el esfuerzo supremo de recapitalizar al Deutsche, al BNP Paribas, al Commerzbank, HSBC, Dexia…). En vez de kilotones y megatones, este tipo de bombas si miden en miles de millones y billones de euros. Tenemos un arsenal nuclear de un billón de euros. Recuerda, si le debes al banco diez mil euros, tienes un problema. Si le debes un millón de euros, el problema lo tiene el banco. Pues imagínate si le debes un billón. ;)

Bien, ya hemos concitado la atención del auditorio y hemos conseguido hacer nuestra amenaza creíble. ¿Bajo qué condiciones aceptamos dejar el detonador tranquilito sobre la mesa? Aquí podemos ser razonables: fin del austericidio promovido por la Troika; repatriación de los capitales huidos durante la burbuja y su posterior pinchazo, camino de paraísos fiscales vía Irlanda, Holanda y Luxemburgo; y garantía de que el BCE va a mantener los intereses de la deuda por debajo de un determinado umbral que sea sostenible, si es necesario con compras directas en el secundario o incluso acudiendo a las emisiones (si puede comprar cédulas hipotecarias a los bancos ¿por qué no va a poder comprar obligaciones españolas?).

El enunciado de la amenaza es muy sencillo: mientras la deuda se pueda pagar, la pagaremos. Pero si obligándonos a hundir nuestra economía con contracción fiscal, o elevando los intereses a pagar, la convertís en impagable, apretaremos el botón nuclear y todo saltará por los aires. Lo que no vamos a hacer es desgarrar España para pagar una deuda que es matemáticamente impagable.

A cierta velocidad de la corriente es imposible navegar río arriba, y con cada palada cada vez estás más débil y con más facilidad tu barca es arrastrada, dándose la paradoja que, cuanto más remas, más retrocedes. Es la fuerza del interés compuesto. No es original la comparación del endeudado con el que se encuentra atrapado por arenas movedizas, cuyos esfuerzos por liberarse sólo consiguen hundirlo más.

España no habrá de pagar la libra de carne.

12 noviembre 2014

Mi relación con Podemos (breve, pero intensa)

Filed under: política — Mendigo @ 11:43

Tengo por principio no sumarme a ninguna organización, creo que soy más útil haciendo la guerra por mi cuenta. Pero los principios están para ser transgredidos, y me pareció que el nacimiento de Podemos era un buen momento, pues como todo parto daba pie a un nuevo ser con infinitas potencialidades, las cuales se irían cerrando en el proceso de definición/crecimiento. Narro mi caso no con ánimo de generalizar, pero sí que creo que se pudieran extraer algunas consecuencias útiles de este periplo (yo así lo he hecho).

Lo primero ¿Por qué Podemos? Como he dicho, estaba en un proceso embrionario en el cual podía participar. Una vez cementadas las estructuras por la fuerza de la costumbre, sería mucho más difícil modificarlas. Realmente, el nombre de las organizaciones me da bastante igual, yo me siendo cómodo con gente de la izquierda, sin necesidad soslayar las diferencias entre formaciones o corrientes. Al no pertenecer a ninguna, evito la rivalidad existente entre ellas y puedo situarme en una privilegiada situación de observador externo. Aquí hemos hablado (normalmente, en los comentarios) largo y tendido sobre Podemos, mi opinión es que debería haber sido un contenedor de partidos y organizaciones preexistentes, un frente popular con denominador común. Es evidente que la realidad me ha superado y ahora es un arrollador proyecto político basado en la indeterminación del programa (como todo buen programa político, IU por ejemplo también juega a lo mismo, el poder se consigue sumando votos y no restándolos).

Así pues, voy a explicar un poco cuál ha sido mi relación con esta organización.

El primer paso fue este verano, en el pueblo. Había un cartel plagado de faltas de ortografía convocando una reunión para su lanzamiento. Uf! Me dije, aquí en el pueblo (feudo del PP, como todo el rural gallego) esta gente lo tienen muy crudo. Me pasé con ánimo de echar una mano. Escuché, hablé, y me di cuenta de que había una enorme falta de organización. Allí se reunían para charlar y lamentarse, pero no había una estructura de trabajo que convirtiese todos esos ánimos en un esfuerzo eficaz. Me fui a casa y redacté un documento, fijándome en la organización de otros círculos, proponiendo un modelo organizativo para el grupo (cometidos de cada grupo de trabajo y todo eso). Cuando lo acabo, lo reenvío a la autoproclamada “mandamás” para que lo reenvíe al resto y sea incluido como punto del orden del día de la siguiente reunión para proceder a su debate. Y me marcho al río. Cuando vuelvo a la noche y me conecto, tengo tres correos, uno tras de otro, de “la mandamás” echando espumarajos por la boca, en un galimatías de lenguaje que, realmente, pasé un buen rato procurando entender qué quería decirme la señora esa. Que estaba muy enfadada era obvio. Que no había pasado de la escuela primaria, también.

Al final, la conclusión a la que llegué es que lo que tanto le había molestado de un documento bastante aséptico es que propusiera una dirección colegiada (curiosamente, un par de meses antes que Echenique lo hiciera para la superestructura), por supuesto, electiva, para evitar la concentración de poder. Esto chocaba con la asunción de que los jefes de ese grupo iban a ser sus promotores: era su juguete, ellos lo habían creado y pretendían mantener su control, sin someterse a elecciones para elegir coordinador.

Eso me recordó el conflicto que tuve con el 15M por el mismo motivo: un grupo quiere acaparar el poder sin someterse a la aprobación general. Simplemente, se creen nacidos para ocupar ese puesto (clase media sobre clase obrera, lo que más me sorprendía y molestaba era la aquiescencia del ésta). Luché por arrebatarles la dirección política y devolvérsela a la asamblea (en donde se debatía de todo, menos de lo importante que venía decidido/impuesto por la cúpula), y perdí (un grupo homogéneo, se conocían de la parroquia). Lo cual me lleva a plantear la siguiente reflexión: no se trata de qué estructuras nos dotemos, el mal (el autoritarismo, el caudillismo, la sumisión al poder) lo llevamos en la sangre. Es un virus que está presente en la sociedad, y todo lo que toquemos va a quedar infectado.

Es muy difícil llevar los procesos asamblearios a sus últimas consecuencias: la democratización radical de las estructuras de poder. En cualquier nivel, incluso en un grupo de peña acampado en una plaza o intentando crear un nuevo partido en un pueblo perdido, siempre hay quien quiere eludir el control democrático del grupo y ganar una parcela de poder que le permita tomar decisiones con un cierto margen de maniobra. Esto es más ridículo en cuanto salen de dos movimientos que defienden la democracia radical, pero en ambos casos la cúpula o dirección efectiva estaba copada por elementos autoproclamados, no sometidos a elección. En ambos casos, en algún momento previo, había habido un reparto de papeles y ellos se habían adjudicado el de “jefes de todo esto”. Y los demás, lo habían aceptado. Interesante lección sobre la naturaleza humana.

Bueno, mi primera experiencia no tiene más que contar. Dejé de ser invitado a las reuniones (elemento peligroso, demasiado democrático), desde luego no se distribuyó mi documento ni fue incluido como punto del día. Me molestó por el trabajo en balde (si a alguien le interesa, puede que aún lo tenga por ahí), pero bueno, qué se le va a hacer. Allá os andulen. A día de hoy me entero que siguen sin algo tan básico como un orden del día a tratar, y siguen con la intrascendente plática de barra de bar.

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La siguiente experiencia fue al enterarme que habían constituido un círculo temático sobre Economía, Energía y Ecología (el Círculo 3E). Cuando me enteré, me dije para mis adentros, Mendi…esto te viene como polla al culo (quería decir…como anillo al dedo), con lo que me gusta a mí debatir de estos asuntos con gente enterada. Pues allá que me fui. Pero ¡quiá! No es tan fácil. ¿A qué puerta hay que llamar para entrar en el Círculo? Otros lo tienen muy clarito, pero el círculo 3E no. No había llamador, ni siquiera puerta a la que llamar. Aquí todo es abierto, puede entrar el que quiera…que encuentre la puerta. Es evidente, el no abrir la admisión, poniendo una dirección pública para solicitar el ingreso, hace que el acceso de nuevos miembros se produzca por cooptación de los existentes, un sistema de invitaciones para los amigos que fomenta la endogamia e introduce un sesgo en las deliberaciones. Vamos, son un grupo de amiguetes que se chupan las p…esto…que se dan la razón unos a otros. Controlando el acceso de nuevas incorporaciones, controlan de facto el grupo y las conclusiones.

Ya digo que esto es lo que tuve en el Círculo 3E, en otros círculos el proceso de admisión es ejemplarmente abierto y público y no pueden merecer más que un aplauso. Como decía en un principio, quería contar mi periplo sin extraer necesariamente conclusiones generalizadoras.

¿Cómo conseguí acceder al grupo? Bueno, aporreando la puerta. Poniendo un mensaje en el foro de Podemos recriminando este oscurantismo. Al poco ya tenía un mensaje dándome la llave para entrar: el correo al cual debía pedir la admisión. ¿Era tan difícil hacerlo público? Pues supongo, porque a día de hoy la única forma de contacto sigue siendo una dirección de Facebook que no contesta.

Bueno, ya estoy dentro del Círculo 3E, voy a buscar integrarme en los grupos de trabajo que me corresponden por mi formación, Energía y Modelo Productivo. Vale, me interesa la economía y la ecología, pero no es serio que sin una formación reglada en esos ámbitos me ponga a discutir con quien sí la tiene (aunque…pero bueno, eso, me centré en mi campo). En el grupo de energía, ninguna pega, entré al momento nada más solicitarlo. Con el modelo productivo, tuve que recurrir de nuevo a la patadita en la puerta en forma de mensaje. Inmediatamente: Ah, perdón, no había visto tu correo; vale, pero no era un correo sino tres en el último mes.

¿Qué me encuentro dentro? Lo que me temía, lo que os había avanzado, un grupo de colegas haciendo piña frente al que viene de fuera diciendo cosas raras. Eso sí, aquí el nivel era muy otro a lo que me encontré en el círculo del pueblo (realmente, el nivel cultural en que se encuentra el rural es lamentable). Disfruté bastante con el debate, me molestó la poca receptividad a debatir sobre ideas nuevas. Era evidente que el grupo de colegas ya tenían un guión escrito, y ahí estaba para aportar mi aplauso, no mis críticas. Y sobre ideas nuevas…eso parecía lo de Umbral, estaban ahí para tratar sobre su libro, no tenían tiempo de comentar otras aportaciones.

Claro, no quiero ser categórico porque lo siguiente es una cuestión de pareceres. Evidentemente, ellos creían tener la razón y yo, desde luego, no defiendo algo a sabiendas de que es errado (o sí, para tocar un poco los cojones, pero no era siempre el caso). Pero, por explicar sucintamente mi impresión en ambos grupos de trabajo, es que eran una colección de tópicos progres (a eso me refería el otro día, con la Santísima Trinidad Progre) sin mucha sustancia ni tegumento que les dé cohesión.

En energía, todo versaba sobre la fotovoltaica y los precios regulados. Demasiado sospechoso el fervor por la fotovoltaica (sin apenas mención a la eólica o incluso la termosolar, la fotovoltaica se presentaba como el bálsamo de Fierabrás para todo), hasta me hizo sospechar que alguno de los integrantes tenga intereses en esa industria. Ya sabéis mi opinión sobre la fotovoltaica (básicamente, es jodidamente cara; supone dejar de contaminar aquí contaminando donde se producen los paneles, en China; una aplicación masiva supone una ocupación masiva del territorio, del orden de las decenas de miles de hectáreas; y, finalmente, que supone cambiar la dependencia energética del metano que mueve los CC por dependencia tecnológica y financiera de los que nos venden los paneles, chinos, japos y alemanes, y de los bancos y fondos de inversión, gringos, galos y de nuevo teutones que nos lo financian). Sobre los precios de la energía eléctrica no tengo formación para opinar con fundamento (es jodidamente complejo) pero me da mucho miedo el sistema de precios regulados (si el precio lo regula el gobierno, y las grandes energéticas tienen enorme poder económico y, por lo tanto, influencia sobre el gobierno…). Además, en el 3E dan por bueno precisamente un concepto económicamente aberrante que ha introducido precisamente el ministro Soria en la remuneración de las renovables, el de la “rentabilidad razonable”. Critican este decreto pero quieren generalizar el principio a todas las tecnologías de producción. Contradictorio, según mi (nada) humilde opinión.

¿Y qué decir del grupo de Modelo Productivo? Bueno, por lo comentado entré un mes más tarde que al de energía, y mi impresión fue la misma pero aún más intensa: un grupo de colegas, con mucha preparación en temas concretos, pero con una visión de conjunto superficial del problema. Si tuviera que resumir en una palabra el cariz de las aportaciones en ambos grupos, se me viene a la cabeza una: infantilismo. Una característica del razonamiento de un niño es el pensamiento mágico. El niño cree que con imaginarlas, las cosas se realizan, sin percatarse del complejo proceso que ha de llevarse a cabo, cargado de condicionantes.

Otra de las características comunes es el academicismo, entendido no como rigor intelectual sino como pajas mentales que son defendidas en las aulas, pero inútiles a la hora de trasladarlas a la cadena de producción; la desconexión del discurso con la realidad, modelando una fantasía aplicable en los mundos de Yupi. Aquí me refiero sobre todo a una agarrona que tuve con Marga Mediavilla, en un nivel que degeneró rápidamente en charla de manolos y visilleras. Ahí fue el punto en que me di cuenta que ni podía aportar nada, ni el debate iba a aportarme nada a mí (realmente, el motivo principal de mi ingreso), y ya no he vuelto a pasarme por ahí. Que Podemos siga su camino (seguramente triunfal), que yo seguiré el mío (ciertamente menos exitoso).

Realmente, estoy harto de charlotadas políticamente correctas. Creía que iba a encontrar algo más de rigor y profesionalidad, y me he encontrado dosis letales de amateurismo y perroflautismo. Que están de puta madre como principios para llevar una comuna hippy, pero me da terror pensar que lo que he leído estos días pueda ser algún día aplicado a la escala de un Estado, cuya economía es una de las diez mayores del mundo.

Por supuesto, como digo, esto son pareceres propios. Muchos de los que aquí escribís, sé que suscribís buena parte (o todas) esas ideas sobre el pico de Hubbert, decrecimiento, economía social, energías renovables, renta básica… Que no son fantasías ni chorradas, de hecho yo me sumo a todas ellas, pero de la forma que están siendo tratadas (con dogmatismo impermeable a la verificación por comparación con la realidad, como cualquier otra religión) acaban llegando a conclusiones verdaderamente esperpénticas. Hay mucho que precisar en esas teorías, y no aceptarlas como verdad revelada en un boceto a trazo grueso como programa.

Bueno, de eso versa este blog, para seguir debatiendo sobre todas ellas y más de forma algo más fina y metódica, sin apriorismos.

En cuanto a Podemos ¿qué? Bueno, he llegado a la conclusión que no es mi partido. Mis ideas no tienen encaje en el modelo que plantean. Realmente, no sé dónde cojones tienen encaje mis ideas, mi modelo socioeconómico. Lo que es evidente que mi idea de un socialismo ferozmente eficiente y competitivo, no casa con la socialdemocracia TeleTubby que avizoro en Podemos.

¿Esto es malo? No, claro que no. Lo verdaderamente grave sería que alguien estuviera de acuerdo conmigo, con que haya un lunático llega. Sigo considerando a Podemos como uno más, una organización colega, del cual me alegraré de sus éxitos y lamentaré sus errores, como siempre he hecho con IU, IA, PCPE, FPG, Izquierda Castellana, CNT…

Podemos ha aportado al discurso político español muchísimo, proponiendo una democratización profunda de todas las estructuras (aunque ya he visto que no siempre se aplica el cuento a sí mismo). Aunque mi modelo de partido sería aún más radicalmente democrático del que se está dotando (sin que eso suponga una merma de operatividad, sino un plus de legitimidad), no puedo menos que reconocer que es muy superior a cualquier otra formación, ancladas todas en el autoritarismo, la verticalidad y el principio de representación decimonónicos.

También quiero resaltar que en esta formación un ciudadano anónimo como yo ha tenido la oportunidad de entrar hasta la mismísima cocina, donde se prepara lo que serán las líneas programáticas del partido. No siempre mi acceso ha sido fácil, he tenido que insistir y, una vez allí, me he dado cuenta que mis posibilidades de elaborar el menú eran nulas, ya que el plantel de cocineros ya lo tenía decidido. Pero de nuevo, esto es mucho más, muchísimo más, que lo que ofrecen otras formaciones políticas cuyo programa es encargado a un Santo Sínodo o cónclave de una serie de cabezas pensantes, que seguramente no lo son tanto. Y si critico el amateurismo de Podemos, sería de ver el elenco que cocinan los programas y líneas políticas en otros partidos. Por poner un ejemplo, el currículo del coordinador del grupo de trabajo de Energía, Ivan Calvo (investigador del CIEMAT), es de los que acojonan (literalmente, yo estaba acojonado llevándole la contraria a alguien con ese expediente). El resto de partidos sacan un documento cerrado, sin dar explicaciones sobre ese menú ni siquiera sobre los cocineros que lo han preparado.

Lo dicho. No es mi partido, pero es un modelo de partido mucho más avanzado que cualquiera de los que había, y del cual todos deberán tomar buena nota. De hecho, ya lo están haciendo, aunque con la reticencia de unas cúpulas que no quieren perder el control de su juguete con el advenimiento de la democracia interna. Justo el miedo que tenía la visillera del círculo de Podemos del pueblo. La democracia es una cosa muy jodida, que suscita un rechazo cultural que tardará décadas en superarse. Y este partido es un enorme paso en la superación de esa fobia.

9 octubre 2014

Los putos protocolos

Filed under: política — Mendigo @ 9:41

Hablaba en la pasada entrada de los que han sido educados como esclavos, mentes deformadas que son incapaces de pensamiento autónomo y se limitan a cumplir órdenes. Es frecuente encontrar esta clase de subhumanos al servicio de la maquinaria del Estado, desde un picolo al último funcionario chupatintas. Su existencia se limita al cumplimiento de regulaciones, normativas y protocolos, o más bien de aquellas que son oportunas en cada momento para trabajar menos y tener algo con el que joder al resto de la sociedad, para dar satisfacción a su ego de miserable.

Estaba leyendo el último episodio de incompetencia, que se escuda en los protocolos para justificar su estentórea imbecilidad:
GurusBlog – Después de leer esto no te extrañará que haya habido un caso de contagio por ébola en Madrid
GurusBlog – El ébola en Madrid y el protocolo del caos
GurusBlog -En Madrid tenemos a un inframental de Consejero de Sanidad
Kalasniblog – Cámara de desinfección en un hospital de Berlín

Si el protocolo dice que 38,6ºC con una décima menos no se activa el protocolo. Somos rigurosos. Para qué vamos a pensar, a considerar el principio de precaución, en sopesar las alternativas, y que es mejor tener a la enfermera pasando una gripe en el hospital, falsa alarma, a arriesgarse a una catástrofe.

Cárcel para el imbécil que escribió el protocolo, que aunque no lo creáis no es Dios bajado del cielo sino un comepollas de apellido compuesto. Y cárcel para el imbécil que se escude en su cumplimiento para justificar la falta de reacción. Ser imbécil es grave, pero seguir de forma ácritica las órdenes de un imbécil es mucho más grave. Si no piensas, sólo actúas según unos comandos que te introducen, no eres un ser humano, tu inteligencia no va más allá de la de un ordenador.

¿A qué me recuerda todo este asunto? Al accidente del Alvia de Santiago (por cierto, al final el fiscal abogado defensor de la casta se ha salido con la suya, y han desimputado a los altos cargos de ADIF, ya sólo queda imputado el conductor). Se hacen llamar responsables, cobran como responsables, pero son IRRESPONSABLES (ante una justicia hecha a la carta para su clase).

Recordemos: los irresponsables también se parapetaron tras protocolos para justificar no colocar las balizas en un tramo de menos de 80km/h, sin pararse a reflexionar que son esas mismas putas balizas las que aseguran que el tren efectivamente vaya a menos de 80km/h.

Hay que introducir un nuevo tipo penal: debería ser delito ser tan imbécil. Si has actuado como un redomado imbécil y por tu culpa has puestos vidas humanas en peligro: a la puta cárcel. Y cárcel al que te ha puesto en ese cargo de i-rresponsabilidad.

Al final, estamos ante un grave problema de selección. Los que ocupan los peldaños más altos del escalafón han llegado por tener los contactos adecuados (ser de buena familia, el mérito principal), aunque no lograrían solucionar un rompecabezas de esos de hacer pasar el cuadrado, el triángulo y el círculo por su hueco. Y al resto de chusma, está genéticamente programada a obedecer sin chistar las órdenes que vienen de arriba, del Empíreo.

Debería delito ser tan imbécil. Insisto.

Y a los que equiparan el valor de la vida humana con la animal (¡vamos a mearnos en los cimientos de la moral!) de esos ya no sé qué más decir. Cuando escucho la palabra “especismo” reconozco fácilmente: ¡mira, un imbécil! Además, se puede precisar: un imbécil progre urbanita, cuyo contacto con el medio natural son los documentales de la 2 (donde se incurre dolosamente en el error de humanizar comportamientos animales), y que no ha llegado a comprender lo que es la Naturaleza, hambre, horror y muerte. ¿Arriesgarse a propagar una epidemia de ébola en Madrid por salvar la vida de un animal? Ah, no, que no es un animal cualquiera (eso sí que es especismo), que es un perrito muy mono y aseado con nombre artúrico.

Y esta es la izquierda española: un batiburrillo de gilipollas integrales bienpensantes, que se dejan los dientes en nimiedades y chorradas.

No hay quien pare la destrucción sistemática de ecosistemas, pero la que se monta por un puto perro o por un puto toro (que, realmente, son aberraciones genéticas introducidas por el hombre a partir del uro y del lobo, y lo realmente ecologista sería exterminarlas).

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