La mirada del mendigo

22 enero 2016

Quien no lucha, nada merece

Filed under: política — Mendigo @ 12:37

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13 enero 2016

El PER

Filed under: política — Mendigo @ 1:18

Al hablar de Su Trepísima Majestad, salió de forma tangencial el tema del PER. Esta vez sólo voy a bosquejar el tema, y dejo que lo ampliéis en los comentarios.

Se vende que el PER es una prestación para ayudar al proletariado rural, pero el principal beneficiario del PER es la Casa de Alba.

Sí, sí, como lo oís: el PER es necesario para mantener el beneficio de los terratenientes. Con los impuestos, estamos subvencionando y poniendo a disposición de los latifundistas mano de obra estacional, sin los inconvenientes que les generaría que estuvieran muertos de hambre el resto del año (revoluciones, toma de tierras y demás). El PER (actual PFEA) es la forma de mantener el statu quo en el campo andaluz, para no afrontar la promesa tan largo tiempo dilatada: una Reforma Agraria que ponga la propiedad de la tierra en manos de quien la trabaje, poniéndole punto y final al latifundismo, característica del campo al Sur del Tajo.

El PER en el Sur viene a ser lo que las subvenciones a los ganaderos que queman las montañas del Norte para generar pastos, lo que las ayudas al carbón que acaban en manos de los patrones y sindicalistas corruptos: dinero público malgastado en mantener en un simulacro de vida un zombie (como comentaba en el caso de Abengoa, desperdiciar recursos que serían más útiles en empresas y áreas económicas viables, competitivas).

Estamos subvencionando un modelo económico terriblemente poco productivo y un modelo social propio de una plantación colonial.

Mi propuesta es crear en España una Samsung, una Siemens, una Toyota o una General Electric, es decir, unos campeones a nivel global capaces de medirse con cualquiera, competir y prevalecer. Y si la burguesía española no puede o no sabe, como parece evidente, crear esas empresas competitivas en las que su ventaja comparativa vaya más allá de la maestría en el tráfico de influencias y corrupción de los agentes políticos (banca, constructoras, energía); tendrá que ser el Estado el que la levante. Y sé perfectamente que es mucho más fácil decirlo que hacerlo, y precisamente ese debería ser el cometido principal de la clase política, reconstruir el tejido industrial español, que a su sombra ya crecerá de forma natural las industrias medianas y el sector servicios. Pero ya he visto que, en este ciclo electoral, tampoco tocaba hablar de estimular nuestra capacidad industrial y tomar las medidas que nos coloquen, en una generación, a la cabeza del desarrollo (1º EDUCACIÓN, 2º EDUCACIÓN, 3º EDUCACIÓN y 4º, se puede discutir).

El futuro que propongo es forzar la historia (porque el futuro, hay que ganarlo) para que el hijo del jornalero de Andújar, el hijo del vaquero de Cabuérniga, el hijo del minero del Bierzo, trabajen y creen riqueza en una nueva Intel española, en vez de perpetuar la transmisión generacional del atraso y la pobreza.

Si no hacemos nada, no esperemos que nada cambie. No cambiarán solos el 21% de paro, los recortes y el acoso de la Troika (esto aún no se ha acabado, de hecho cada vez tenemos más deuda). Para pagar una educación pública de calidad, una sanidad de calidad, unas pensiones generosas, hay que generar riqueza (y recogerla de forma efectiva y proporcional con los impuestos).

Yo quisiera que esos grandes campeones fueran empresas de propiedad pública, o siquiera mixta, con participación del capital privado. La cuestión es que, independientemente del esquema de propiedad, hay que crear esas industrias competitivas que generen riqueza suficiente para sacar a España de la trampa de la deuda y arrancar el motor de la economía. Deben ser de capital colectivo, para que el beneficio sirva para sacar definitivamente de la pobreza a la población, de otra forma ese beneficio servirá para crear nuevos linajes de la aristocracia económico o engordar a los actuales. Ahora bien, más allá de nuestras preferencias ideológicas, propiedad pública o privada, lo que sí que os aseguro es que toda solución pasa por crear empresas competitivas en los mercados globales, y en parte esa competitividad se gana con tamaño.

Y, para convertirse en una sociedad tecnológica, hay que hincar codos. No hay otra. Se acabaron las tonterías. Nosotros no tenemos petróleo, así que si queremos ser una sociedad rica, hemos de merecerlo. Tenemos que generar la riqueza necesaria para no ser engullidos por la montaña de deuda y lograr crecer. Toda vez que ya hemos matado la gallina de los huevos de oro alquitranando nuestras costas y la fiebre del ladrillo fue un fenómeno que ya nunca volverá (coged una pirámide de población y lo entenderéis), sólo nos queda un camino: ofrecer al mundo algo más que nuestras naranjas y aceite de oliva, con el que pagar esos smartphones y demás cacharraditas chinas, japos o koreanas tan chulas, los coches que nos venden gringos, franceses y alemanes aunque se fabriquen aquí, o el petróleo para que puedan moverse.

La cuestión es que la clase política, izquierda y derecha, está conforme con la provinciana estructura productiva española, y nadie ¡ninguna formación! ha presentado un programa político que afronte su reestructuración, y siguen prefiriendo subvencionar el pasado a invertir en el futuro. Y así no hay más futuro que la pobreza, sea cual sea el sistema económico que operemos en la economía. A ver si creéis que, con la toma del Palacio de Invierno se solucionaron todos los problemas del pueblo ruso. Eso no fue el final de nada, sino el principio de la solución, a partir de la cual levantar un gigante industrial con los hijos de los mujiks ignorantes (en honor a la verdad, el proceso de industrialización ruso ya había tomado cierta velocidad con Alejandro II). Hasta que los chinos no recapacitaron, se dejaron de chorradas ideológicas reveladas por el líder en su librito de culto y sacaron sus culos de los arrozales, no dejaron de morirse de hambre.

El modelo de crecimiento chino ha sacado de la miseria a más personas que el resto del mundo junto. Quizá deberíamos tomar algún ejemplo. Corea sería otro modelo interesante para su estudio, cómo a una generación de agricultores le siguió otra de ingenieros. Quizá podríamos apearnos de nuestra soberbia cultural y analizar lo que se está haciendo bien (y mal) en otras partes del mundo.

Lo que está claro es que, por nuestra cara bonita, no nos van a dar nada. Bueno, sí. Hostias.

Una nación de manolos y visilleras. Cada pueblo tiene el destino que se merece.

6 enero 2016

Lateralidad

Filed under: política — Mendigo @ 2:20

A veces me parece que el debate político tuviera lugar en un parvulario, con una maestrilla soltando simplezas a los niños del tipo “hay que ser todos amigos”, “tu libertad acaba donde empieza la del otro” o “no confundir libertad con libertinaje”. Esto está bien para el nivel intelectual de quien ha cursado Magisterio, pero se debería esperar un discurso más elevado entre la élite política (antes no existía el oficio de “politólogo” y, sin embargo, el tono del discurso era mucho más alto).

La última mamarrachada que se ha sacado de la manga el españolismo para bloquear cualquier modificación del status quo es la demonización de la unilateralidad. Supongo que al nivel de parvulario, la cosa tiene sentido: es mejor hacer las cosas de común acuerdo, quedando como amigos.

¿No es así?

No necesariamente, porque evidentemente si hubiera de antemano intereses coincidentes, el problema se hubiera resuelto hace mucho tiempo. La cuestión es cuando la relación sólo es deseada por una de las partes. Y voy a proponer un par de ejemplos muy sencillos.

Supongamos una sociedad que reconoce el derecho al divorcio, pero sólo cuando ambas partes están de acuerdo (por ejemplo la sharia, en el caso de que el divorcio lo pida la mujer (jula’), en el Islam el hombre no necesita del beneplácito de su esposa para darle boleto (taláq)). Bajo estas condiciones, si el marido obtiene provecho y satisfacción de la relación, podrá bloquear indefinidamente el ejercicio de ese derecho a su mujer. Esto se parece mucho a una mosca que es libre de volar hasta que no firme el contrato matrimonial. Pero en cuanto caiga en la red de la araña, ya no le será posible escapar si no es con la anuencia de ésta.

La cuestión es que, en muchos matrimonios, como en muchas conquistas territoriales, en ningún momento se le dio oportunidad a la novia de escoger pareja o rechazar a la propuesta (pero aunque así hubiera sido, toda persona y pueblo tiene derecho a cambiar de opinión). Un club del que no se puede salir es una secta, un hogar se convierte en una prisión.

Os propongo otro ejemplo, ya no hablando de la relación entre personas sino entre pueblos. En el s.VII a.C. los belicosos espartanos atacaron a sus vecinos mesenios, sometiéndolos a una condición de semiesclavitud: los periecos (no confundir con los ilotas, esclavos públicos).

Unos y otros sostenían con su trabajo el Estado espartano, produciendo alimentos y manufacturas para soportar el esfuerzo bélico de sus señores. Si aplicásemos la doctrina de maestrilla de parvulario al caso Mesenio, los periecos deberían haber demandado la buena voluntad de los espartanos para recobrar su perdida independencia, pues según esta doctrina toda escisión unilateral es condenable. Es entendible que los mesenios no estuvieran muy a gusto trabajando para su propio sustento y, además, para el de sus vecinos. Pero esta situación convenía obviamente a los espartanos, así que jamás hubiera podido recuperar Mesenia la libertad si hubiera debido recabar el consentimiento de los espartanos.

Y es que los sujetos, individuos o sociedades, se mueven por intereses. Por lo tanto, si pensamos un pasito más allá de un aula de preescolar, nos daremos cuenta que la exigencia de bilateralidad, de común acuerdo para la ruptura de pacto de convivencia (entre personas o sociedades) implica que ambas partes tengan interés en disolver esa unión. Con que exista una de las partes interesada en mantenerla, la exigencia de bilateralidad condena a la otra, la más débil, a someterse a los intereses, seguramente explotación, de la primera (ya que, impedida de romper el pacto, carece de una posición negociadora fuerte para negociar condiciones ecuánimes).

Si, por lo tanto, la ruptura unilateral de una relación es proscrita, la única salida que tiene el cónyuge que está a disgusto es convertir el matrimonio en un infierno, para convencer a la pareja de que mejor estaría solo. En el caso de los pueblos, este troleo es también violento, con atentados terroristas para convencer a la otra parte de que el coste de la unión supera a los beneficios. No necesariamente la violencia debe ser física, sino también se puede recurrir a la violencia económica, como muy inteligentemente comprendió Gandhi, pero la finalidad es la misma: que el balance de la unión le resulte negativo a la parte reacia a conceder el divorcio, muchas veces a un coste también alto de quien quiere la independencia.

La experiencia nos dicta que forzar el mutuo consentimiento para romper una convivencia conduce, en el caso de las personas, a una temporada de violencia larvada que puede tener consecuencias fatídicas, al hacer convivir a dos personas que se odian bajo el mismo techo. En el caso de los pueblos, sin duda la historia nos enseña que vetar una resolución unilateral es el inicio de una etapa cruenta, con pérdidas para ambos bandos.

Parece increíble que aún estemos empantanados en la trampa lógica de los sagrados vínculos del matrimonio entre personas y pueblos, en una época en la que todos hemos asumido que la convivencia supone el aceptamiento tácito del común acuerdo para continuarla. El común acuerdo se debe exigir para continuar con la relación; una vez que no se alcance el acuerdo se rompe automáticamente. ¿O queda alguien tan garrulo que no acepte que su chica le deje y pretenda forzarla a continuar la relación? Pues es lo que propone el nacionalismo español.

La cuestión es que éste es un principio lógico obvio, no sólo para relaciones entre pueblos o cónyuges sino para cualquier relación humana libre (y si no es libre, es forzada y, por lo tanto, violenta). Un ejemplo más simple: unos amigos deciden ir de pateada a la montaña. Para sumarse a la pateada, se debe exigir común acuerdo, no tendría sentido que a nadie le incluyesen a la fuerza, a no ser que estuviésemos en el ejército, es decir, una subsociedad no libre, autoritaria. Pues la argumentación de la clase política españolista reproducido en los medios (Franco estaría orgulloso de esos editoriales de El País) es que se debe exigir el común acuerdo para negarse a ir de excursión. Es decir, que deberías recabar el permiso de tus colegas para que te dejasen tranquilo en camita, en vez de ir a patear. Esto debería ser absurdo para cualquiera, pero desgraciadamente ése es el nivel del pensamiento político en la España del s.XXI: autoritario.

Una relación es un proceso de negociación continua en la cual ambos sujetos obtienen beneficios. En cuanto una de las partes no percibe la ventaja de continuar esa unión, ésta se rompe. Cierto, es más difícil que en la época en la que a la mujer (casi siempre el elemento débil) no le quedaba más remedio que cargar con lo que le hubiera tocado en suerte, sin oportunidad para el arrepentimiento. Ahora tenemos que ganarnos cada día a nuestra compañera, sin dar nada por hecho; sin duda más fatigoso, pero también más satisfactorio. Y es que la libertad no tiene precio.

Con la exigencia de bilateralidad, la infantil pretensión de que quedemos todos como amigos, lo que estamos fomentando es la violencia doméstica y el terrorismo independentista. En suma, sancionamos la opresión y sembramos la semilla del odio y la violencia como reacción ante la imposición.

La Libertad es el único valor absoluto; la Democracia, la única solución legítima a cualquier conflicto político.

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4 enero 2016

Su Trepísima Majestad

Filed under: política — Mendigo @ 4:07

Ya tenemos legítima heredera al título honorífico de Comendadora Mayor de los Trepas Hispánicos, tras la vacante por defenestración causada por Rosa Díez. Ambas bien situadas en su espacio político de extremo centro, arropadas con la rojigualda, la cual agitan como capote ante los astados.

Qué comportamiento se puede esperar con el pueblo, de quien desconoce el mismo concepto de lealtad para con su partido, minando desde el minuto cero cualquier posibilidad de que un “compañero” pueda formar gobierno. O yo o el caos.

La analfabestia de Triana y la elefantesa blanca que volvió de Bruselas para vengarse, son sólo los dos últimos ejemplos notables de la capacidad del P$O€ de encumbrar a reaccionarios en las más altas dignidades: Boyer, Corcuera, Barrionuevo, Leguina, Bono, Paco Vázquez, Tamayo y Sáez… El partido del puño y la rosa post-Suresnes es el heredero ideológico de la Falange, mezcla de nacionalismo españolista, catolicismo costumbrista y pesebrismo social.

21 diciembre 2015

Comentario rápido de los resultados

Filed under: política — Mendigo @ 0:48

Tal como lo veo, Pedro Sánchez presidirá el gobierno si acepta las condiciones leoninas de Podemos (si hay abstención de C’s, como dijo), o las condiciones aún más leoninas de Podemos y Esquerra (si C’s vota no en la segunda ronda).

El resto de posturas, son irrelevantes (IU, Bildu, CC) o aberrantes (que Convergència apoyase la investidura de Raxoi, junto con el PNV).

En caso de que no hubiera acuerdo, iríamos a otras nuevas elecciones.

Y a no ser que se dé este caso, y que la derecha obtuviera en ellas un mejor resultado…

…podemos decir que…

¡A TOMAR POR CULO!

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