La mirada del mendigo

29 junio 2019

Suecia

Filed under: Política — Nadir @ 23:09

Una rápida, que no tengo ganas de tirarme tanto tiempo aporreando el teclado.

Vamos para premio, a ver qué país europeo está más desquiciado por el identitarismo. Hace poco leía que la Universidad de Eindhoven sólo contratará a partir de ahora mujeres para puestos docentes hasta igualar la proporción de sexos. Eliminar de partida a la mitad de los aspirantes es una vía segura para rebajar la calidad del claustro, si hay alguna duda al respecto recomiendo repasar la estadística básica que se daba en COU. Me puedo permitir que vayan más allá en su énfasis identitario y dejen de contratar también a rostros pálidos. E investiguen la vida sexual del profesorado, y contraten sólo homosexuales hasta equilibrar la distribución. Cualquier rasgo identitario será más relevante en la selección de personal que la competencia docente.

Sin embargo, sin duda la medalla del policorrectismo se la lleva Suecia y su “gobierno feminista”, que por fin ha oficializado la adopción de un pronombre neutro inexistente hasta ahora en el sueco (el alemán o el finés sí lo tienen). El cambio es más sencillo porque el sueco, como el inglés, no tiene flexión de género. El día que le toque a las lenguas romances (curiosamente, el latín sí tenía neutro), que llegará, no os quepa duda, el asunto será más peliagudo que la mera adición de un pronombre.

Y es por ello que quería traeros este gráfico, que quizá tenga alguna relación con cómo se está tomando la sociedad sueca este empacho de identitarismo.

Es bastante intuitivo, pero comento.
Rojo oscuro, izquierda; rojo claro los socialdemócratas y verde clarito los verdes. El verde oscuro ya es un partido liberal (Centerpartiet) y más allá derecha. Soy bastante generoso considerando que los verdes suecos son un partido de izquierda, ya que han servido de bisagra tanto a coaliciones de izquierda como de derecha, y leo en la Wikipedia que están siendo penetrados por movimientos islamistas.

Por supuesto que será un cúmulo de múltiples factores, pero me pregunto si el que la izquierda sueca haya sido la que más prematura y fervientemente adoptó las modas del postmodernismo identitario que bullían en los campus gringos (abandonando por el camino la tradición más obrera) tiene algo que ver con su sostenido declive. Muy bien, al menos, no parece que les haya ido con su nueva linea ideológica, vaya. Por el contrario, hay algo que está abonando el crecimiento de la extrema derecha, y no acabo de imaginarme qué podrá ser.

Tampoco la izquierda holandesa está en su mejor momento, por cierto.

Yo no soy un politólogo, pero no hace falta ser capitán de navío para saber que el buque se está hundiendo. Por cierto, insisto, sabrán más los estrategas de los partidos políticos, pero quisiera recordar que el espacio político a la izquierda del P$O€ es marcadamente masculino (un 60-65% desde hace muchos años, generalmente las mujeres votan más en el centro del espectro y los hombres tienden más a los extremos). Y bueno, no sé, pero motejar a más de la mitad de tu electorado como “privilegiados” y “opresores” quizá no sea el mejor camino para sacar buenos resultados electorales. Digo yo, vamos.

O quizá todo sea una fina estrategia de las mentes pensantes de la izquierda para que la derecha se confíe, y poder sorprenderla con una arrolladora remontada. Será eso. 🙂

Yo no sé si el identitarismo postmoderno habrá sido inoculado intencionadamente por el gran capital para desarbolar a la izquierda, pero desde luego está haciendo el trabajo a las mil maravillas.

La izquierda institucional está secuestrada o abducida por el postmodernismo.

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24 junio 2019

Thermomix

Filed under: Política — Nadir @ 2:09

Vamos a repasar un poco el periódico, para ver qué noticias nos trae de los temas que hemos tratado últimamente.

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Noticia 1:

Cuatro trabajadores heridos, tres de ellos en estado crítico, en la central nuclear de Almaraz a causa de una fuga en el reactor.

Este accidente se suma a la larga cifra de muertos que ha dejado la energía nuclear en España, y es creciente el clamor por acelerar su clausura y destinar los fondos a las energías renovables, como la hidroeléctrica, mucho más seguras y ecológicas.

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Noticia 2:

En pleno casco histórico de la capital gallega un grupo de hombres jóvenes, abusando de la confianza de sus compañeras, las encierran en una sala y a continuación las insultan, escupen y terminan agrediéndolas, no sin antes justificarse con un despreciable comunicado misógino en el cual lanzan acusaciones genéricas a las presentes por el mero hecho de ser mujeres.

A pesar de las vejaciones sufridas las mujeres han aceptado su rol de sometimiento en el patriarcado dominante y han optado no interponer denuncia. Tampoco se espera que la Fiscalía actúe de oficio en tan evidente caso de agresión machista.

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Noticia 3:

Parlamentario de Vox en pleno debate con sus rivales políticos: “El sector de la construcción en la provincia es muy seguro: sólo murieron en el año pasado 16 albañiles. Es un dato absolutamente ejemplar. Pero hay algo que me preocupa mucho, que me preocupa muchísimo, un tema que es esencial: de esos 16 muertos, nada menos que 5 eran españoles. Las obras en esta provincia son muy seguras para todo el mundo, salvo para los trabajadores españoles.”

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Ahora os pido un ejercicio de imaginación. ¿Qué hubiera pasado si estas noticias fueran reales? Tal y como las he redactado. Pensadlo por un momento.

La que se hubiera armado.

Efectivamente, nuestra sociedad necesita igualdad, carros enteros de igualdad.

Esto no es diferente de lo que pasaba en tiempo de ETA; cuando cometía un asesinato, teníamos varios días abriendo las portadas con el crimen. Sin embargo, el obrero fallecido en accidente laboral, muchas veces siendo la falta de inversión en seguridad la causa directa, apenas salía en una columna de algún diario local. Los muertos también tienen categorías, y se destacan unos y se encubren otros siguiendo la agenda ideológica del medio en cuestión.

Cualquier mínimo incidente en una central nuclear sirve de pretexto para pedir el cierre de las centrales, porque son inseguras, mientras se pasan por alto accidentes mucho más graves y riesgos mucho mayores. La silicosis mata, pero no es capaz de generar el pavor que engendra la radioactividad en la gente.

En cuanto a los feminicidios, son hoy lo que las víctimas de ETA de ayer, magnificados por los medios para alterar la percepción social de acuerdo a las tesis central del neofeminismo identitario: las mujeres son víctimas y los hombres, verdugos. Como magistralmente resumía la ideológica del manifiesto feminista:

Esto no es cuestión de unos individuos en concreto. VIOLADORES SOIS TODOS. ESTÁIS PROGRAMADOS PARA VIOLAR. Estáis programados para violarnos.

Blanco y en botella.

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Y bola extra. Ahora es de rigor que en todo artículo periodístico o académico de tono progre, al analizar cualquier fenómeno, el que sea, le dedique un espacio a la perspectiva de género, un impacto de género. Femenino, se da por supuesto, al otro género que le parta un rayo (a no ser que hayas llegado a él vía quirófano, entonces tu subjetividad sí merece consideración).

Podría también particularizarse para otros criterios, como el etario, por clase social, nivel educativo, índice de masa corporal, afiliación política… pero no se hace. ¿Por qué? Pues porque el credo postmoderno nos dice que son el sexo, y la raza, los rasgos que deben determinar nuestra personalidad (la identidad) y a través de los cuales deberemos estructurar nuestra vida social y actividad política. Podría haber dicho la edad, a principios del siglo pasado estaba muy en boga hablar de generaciones, podría haber dicho cualquier característica física o rasgo mental, incluso podría haber establecido como criterio de clasificación el signo del zodiaco sin merma de rigor; pero la doctrina está escrita y no nos incumbe a nosotros cuestionarla sino observarla: sexo, raza y preferencias sexuales, he aquí los tres pilares que definen y determinan a la persona.

Pues bien, con la sociedad bien clasificada en hombres y mujeres, un estudio de género consiste en buscar aquellas razones que, en el tema en cuestión, demuestran la opresión y discriminación a las que están sometidas las mujeres en el patriarcado. Seguro que están ahí. Lo dice el dogma, que es inamovible y de aplicación universal: en cualquier aspecto de la realidad la mujer debe ser una víctima del patriarcado opresor. Por lo tanto, basta usar la imaginación hasta encontrarlo. Y si no lo das encontrado, es que aún te falta formación en perspectiva de género y debes asistir a otro cursillito. Así como la relatividad general predijo la existencia de agujeros negros, la teoría postmoderna asegura que alguna opresión debe haber, sea el tema que sea, así que sólo tienes que buscarla. Como quien busca a Wally o el huevo de Pascua.

Y así llegamos a vergonzosos esperpentos con cargo al erario público como el que suelo referir del soterramiento de la M30, y la tristeza que me produjo ver como una persona a la que tenía cierto aprecio se convertía en un pelele haciendo de saltimbanqui con las ideas para lograr encontrar la opresión escondida. No le debió resultar fácil, al muy imbécil.

Esto no es victimismo. Es lo siguiente.

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Y una pregunta, que llegado el caso creo oportuno formular. Y quisiera que fuera respondida por algunas personas con poder institucional, pero podéis ir respondiéndola vosotros:

¿La integridad física, moral, o la vida de un hombre vale menos que la de una mujer?

Como así parece desprenderse de las últimas modificaciones legales y del discurso político generalizado.

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20 junio 2019

Follar cada cuatro años

Filed under: Política — Nadir @ 0:43

Ayer, paseando por Santiago, me topé con esta pegata que me hizo especial gracia:

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Y una recomendación cinéfila: la adaptación libre de El Quijote de Kozintsev.

Soberbia interpretación de la pareja protagonista.

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9 junio 2019

Ocupar la plaza

Filed under: Política — Nadir @ 14:31

Una breve nota para resaltar un mecanismo que opera, cada vez con más intensidad, en el debate ideológico. Creo que es sencillo comprobar, acudiendo a la memoria o a la hemeroteca (o la videoteca, como en la pasada entrada), cómo los discursos se van simplificando y, por lo tanto, empobreciendo. Del arte de las ideas, igual que del pictórico, han desaparecido los matices y los colores se usan según salen del tubo (ni eso saben hacer los artistas de hoy). El panorama ideológico es una suerte de archipiélago de islotes, ocupados por las propias huestes y desde los cuales se amenaza y defiende a y de los islotes rivales, mientras que con otros se tejen alianzas.

Estos islotes ideológicos son cada vez más concordantes; una pieza de doctrina se canta a coro a modo de salmodia, y pasado un tiempo se pone de moda otro salmo. Por supuesto, la discrepancia conlleva la expulsión del islote y el ostracismo al islote rival. Como en el discurso religioso, la discrepancia es considerada herejía para no poner en cuestión el dogma que mantiene emergido el islote.

Y, a lo que quiero llegar hoy: una vez que un grupo logra el control del islote, se hace con el control de la etiqueta, del concepto, de la identidad. Esa apropiación del pendón es la que permite que la disidencia interna sea censurada y reprimida como enemigo de la comunidad. No es nada nuevo, las críticas al comportamiento vil de la curia eclesiástica no fueron rebatidas por aquellos cuyos comportamientos indecentes señalaban como tales, sino como ataques a la Iglesia y a Cristo por parte de herejes guiados por el demonio. Este rasgo de patrimonialización del grupo por parte del núcleo dirigente también fue heredado por la nueva religión del nacionalismo: aquellos que se oponían al fascismo eran tildados de antiespañoles.

El empobrecimiento del discurso que provoca esta mecánica de heretización (yo también sé crear neologismos, sin necesidad de seguir como un burro lo que dictan desde gringolandia) conlleva un ambiente polarizado, exento de matices y fanatizado (identitario, es decir, cada cual asume la doctrina como parte inherente de su ser, la tan cacareada identidad).

Quizá todo lo anterior es demasiado obscuro, pero con un ejemplo se entenderá perfectamente. Greenpeace se hace con la etiqueta, la bandera del ecologismo.

Inciso: El término ecología es sistemáticamente usado de forma impropia, pues ecología es la ciencia que tiene por objeto de estudio las relaciones entre los seres vivos, sin implicar ningún tipo de actividad en la protección de éstos. Aunque con la naturaleza cabe decir eso de que conocerla es amarla, son conceptos diferentes y lo que llamamos ecología, es más correcto denominarlo ambientalismo (con su correspondencia en la anglosajona environmentalism).

Una vez que Greenpeace se hace con el mando en plaza, todo lo que critique a Greenpeace o sus posturas, va en contra de la ecología, de la naturaleza y del planeta. Llevándolo a la parodia (aunque cada vez la situación es más burlesca y la realidad puede acabar superando a la broma), si no te gusta su logo es que estás a favor de que apaleen a los bebés de foca.

Una de mis sorpresas como editor de este blog es que, después de haber escrito artículos sobre los temas más escabrosos, sobre sociedad, política y religión, y como bien sabéis tratándolos con una buena dosis de dinamita, como es mi costumbre, las dos entradas que han resultado más polémicas, con comentarios de un nivel de agresividad notable eran… las más técnicas, sobre los híbridos (especialmente la del Prius fue un esperpento) y la fotovoltaica. En esta última me enteré que, en realidad, estoy a sueldo de la patronal eléctrica. Por mucho que miro el extracto, no logro ver mi nómina por ninguna parte…

Yo también había crecido con prejuicios sobre la energía nuclear, a la cual como todo buen izquierdista debía mirar con reticencias. Y también creía a pies juntillas eso de la simbiosis del hombre y la naturaleza en las comunidades tradicionales que vivían en una Arcadia feliz y cuyo matrimonio había roto la agroindustria. Mito judeocristiano del paraíso terrenal y cómo somos expulsados por comer la manzana del conocimiento.

Pero había algunas piezas que no acaban de casar en mi cabeza. Si las sociedades tradicionales, el mundo de mis abuelos, había logrado esa sostenibilidad con el medio natural ¿cómo es que cuando veía fotos antiguas los montes, hoy arbolados, estaban completamente pelados? No acabé de reconocer la evidencia sin antes sufrir dolores de parto para alumbrar la idea de que quizá el mundo maniqueo que me habían contado, con la industrialización como origen de todos los males (la manzana) que nos alejó de la sabiduría tradicional en la que vivíamos felices (con una esperanza de vida menor a la actual en Etiopía) en comunión con la naturaleza, era una falacia. Que la agricultura y ganadería tradicionales tenían una baja productividad, lo cual obligaba a dedicar hasta el último rincón de tierra a la producción de alimento. Y aún así pasaban hambre, mientras que hoy, con el doble de población, comemos más de lo suficiente y aún nos da para exportar, aún a pesar de haber abandonado buena parte de las tierras sobre las que (cuando las malditas repoblaciones forestales con alóctonas no lo han impedido) ha avanzado la frontera natural, recuperando sus antiguos dominios.

Sin embargo, desde el islote del ecologismo se percibe el éxodo rural como una tragedia y se promueve el neorruralismo, contra toda evidencia lógica o empírica.

Cobertura del suelo en 1910:

Y en 2010, un siglo más tarde:

En verde oscuro, área arbolada.

Con el tema nuclear perdí la inocencia de forma más gradual y metódica, según estudiaba física nuclear y política energética en la carrera. De tal forma que pude llegar a la conclusión, completamente fundamentada, de que la energía nuclear es la forma menos intrusiva en el medio natural de producir energía eléctrica (y ni se me pasa por la cabeza etiquetarla como ecológica). No es barata, especialmente si se quiere operar en las exigibles condiciones de seguridad, pero es sin duda la menos lesiva. Y el empeño del ecologismo magufo por desinformar ha provocado la retirada de fondos para seguir investigando y promoviendo su desarrollo, lo cual ahora pesa como una losa sobre las emisiones de CO2 globales.

Y hay más asuntos en los que discrepo del discurso ecolojeta actual, la fotovoltaica (la tecnología de mayor huella de carbono imputada más allá de las de combustión), los biocombustibles (otra ocurrencia “ecologista” que ha provocado un desastre ecológico con los cultivos de palma), las renovables (la hidroeléctrica es al mismo tiempo renovable y la más lesiva), el coche eléctrico (tal y como está planteado, otro caso en que es peor el remedio que la enfermedad)…

La cuestión es que ¿dónde me sitúa esta discrepancia? En la herejía. Me di cuenta conversando con un conocido, a cuenta de la energía nuclear. Él ha comprado todo el pack verde, del mundo natural del cual nos hemos escindido y ahora estamos pagando las consecuencias de nuestro pecado. La tecnología nuclear y la manipulación genética son, por supuesto, los dos peores pecados capitales. Según yo trataba de explicarme, y eran cuestiones completamente irrefutables de carácter técnico, me iba dando cuenta por su expresión que ya me había catalogado como miembro del islote rival: de los antinaturaleza. Un negacionista del cambio climático que se divierte torturando gatitos.

Yo, que me paso todo el tiempo que puedo en contacto con la naturaleza y con una vida más frugal que cualquier papanatas decrecentista.

Es triste. Es cansino. Es simplón hasta la náusea.

Cuando una doctrina está en desacuerdo con la realidad, el problema no lo tiene la realidad. Es tan absurdo como quien conduciendo borracho se enfada porque alguien ha puesto un árbol delante de su coche.

El discurso actual es tan poco riguroso que sólo se me ocurre adjetivarlo de religioso. Es pura charlatanería.

Otro ejemplo completamente actual es el neofeminismo identitario que ha ocupado la plaza del feminismo y se ha adueñado de su estandarte. Con lo cual, toda crítica a su discurso histriónico es asimilada como una crítica al feminismo propio de quien desprecia a las mujeres, justifica maltratos y ampara violaciones.

Es muy interesante este fenómeno. Lo importante es hacerse con el control del concepto, con el sitial de Pedro. Una vez asegurado, te permite condenar como herejía, ataque a la cristiandad, toda disidencia; anatemizarla y, de ser posible, exterminar la mala semilla de la faz de la tierra. Si acaparas el concepto de “feminismo”, te permite asociar todo ataque como una agresión a las mujeres. Una vez controlado el islote “ecologista”, puedes difundir con el pueril maniqueísmo de “lo natural” toda clase de estupideces anticientíficas: los que se atrevan a discutirlas son esbirros de la farmaindustria, de la agroindustria o del lobby nuclear.

Con el triunfo de la izquierda alternativa sobre la clásica o científica nos estamos hundiendo en el piélago tenebroso de los prejuicios, en el que las emociones sustituyen a la razón y el dogma a la verificación empírica. De seguir esta dinámica, no quedará persona instruida que pueda seguir apoyando a esta nueva izquierda política y su religiosidad new-age. Los que tengamos fuertes convicciones ideológicas no seremos reclutados por la derecha, y quedaremos en un limbo de orfandad política.

Es terrible.

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3 junio 2019

Algo no estamos haciendo bien

Filed under: Política — Nadir @ 1:57

Los medios se centran en los resultados nacionales de las europeas, lo cual es una paletada porque lo que realmente importa es el resultado en toda la UE.

Y en la UE, la sangría de votos de la izquierda continua. Vamos a ver la comparación entre el nuevo europarlamento y el pasado:

S&D (socialdemócratas): 185 –> 153
GUE/NGL (izquierda): 52 –> 38
Greens/EFA (verdes): 52 –> 69

Aglutinando a toda la izquierda (y es mucho decir, porque los socialistas europeos suelen votar con la derecha en temas de propiedad intelectual…), quedaría:
2014: 289 eurodiputados (de un total de 749)
2019: 260 eurodiputados (de un total de 751)

Es decir, la izquierda está muy lejos de una mayoría en Europa, y cada vez lo está más. ¿Algo se estará haciendo mal, no?

Mientras tanto, la ultraderecha crece. Sumando escaños de los grupos EFDD (AfD…) y ENF (FN, LN…)
2014: 78 eurodiputados
2019: 112 eurodiputados

De hecho crece más que el conjunto de la izquierda mengua, y la única izquierda que sube es la izquierda alternativa o verde a costa de la izquierda clásica.

Yo no sé qué está fallando. No sé si falla el mensaje, o éste no llega (control de los medios), o la ciudadanía no confía en el emisor. Sí, es cierto, el coletas está agilipollado y sus cuadros regionales son de una mediocridad lamentable, pero esto es una corriente de fondo en todo el continente, y me temo que en todo el mundo.

Estos días se ha escuchado mucho el término “autocrítica”. ¡Hay que hacer autocrítica! Lo llevo escuchando desde las andaluzas. Hasta ahora no he leído ni una. Excusas, muchas, todas circunstanciales. Pero asumir un error en el rumbo, un análisis de qué misteriosa fuerza está llevando a sociedades de todo el mundo hacia la derecha, nada de nada.

Así que, yo os pregunto ¿a qué se debe el fenómeno? Seguro que es un conjunto de causas, de fallos de la izquierda y aciertos de la derecha. ¿Cuáles apuntáis como principales para entender lo que está pasando?

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