La mirada del mendigo

6 marzo 2019

El sistema electoral no es inocente

Filed under: Política — Nadir @ 0:14

Ya que se avecinan elecciones, voy a actualizar la tabla que relaciona los diputados que aporta cada provincia a la Cámara Baja con el número de potenciales votantes. De esta forma, poniendo ambas cifras en relación, podremos calcular el número de votos que cuesta poner un diputado en el Congreso según la provincia por la que se presente.

Lo primero que me llama la atención en el censo electoral es la enorme importancia que tienen los votantes residentes en el extranjero en el caso de las provincias gallegas. Para que os hagáis una idea, el 2% de los electores de Sevilla, el 6,4% de los de Madrid o el 3,2% de los votantes por València residen en el extranjero. Contrasta con el 24,1% de los votantes registrados por Lugo o el 38,7% de Ourense. Pontevedra y A Coruña cierran la clasificación española algo por encima del 17%.

Ahora vamos a los datos de votantes totales censados (residentes realmente en esa provincia o en el extranjero) y su relación con el número de diputados. Pongo unos ejemplos y al final dejo la tabla (cuyos datos podéis comprobar en los enlaces que voy desgranando).

Fíjémonos en el principio y final de ésta.

Madrid pone 5.024.561 de electores, que deben elegir a 36 diputados que se sentarán en el hemiciclo representando a la provincia de Madrid. Es decir, sale el escaño a 139.571 votos.

La provincia de Barcelona tiene inscritas 4.157.268 personas, que a su vez se traducen en 31 escaños. En Barcelona sale el escaño a 134.105 votos.

En València los cálculos son: 1,952,523 de potenciales votantes para elegir 15 escaños. Luego sale el escaño a 130.168 votos.

Vámonos a la parte baja de la tabla, al ordenar las provincias por población.

En la despoblada Soria hay inscritos 76.076 votantes, que eligen a dos diputados. El escaño sale más barato, sólo 38.038 votos.

Y aún más barato está en la olvidada Teruel: con 106.924 votantes en el censo, salen de ella 3 diputados a Madrid. Es decir, a 35.641 votantes/escaño.

La conclusión es evidente. Detrás de cada diputado elegido por Madrid hay cuatro veces más votos que uno elegido por Teruel. O, dicho de otra forma, el voto de un turolense vale cuatro veces más, tiene cuatro veces más capacidad para elegir un diputado, que el voto de un madrileño.

Si queréis, y volviendo a la peculiaridad gallega: el voto de un paulista (oriundo de São Paulo) que jamás ha pisado España pero está registrado en la provincia de Lugo porque de allí eran sus ancestros, vale más de vez y media el de un madrileño o un barcelonés.

¿Por qué es esto? ¿Es una casualidad, un error inocente de diseño? De eso nada, en el sistema electoral todo quedó perfectamente medido para sobrerrepresentar la España rural, más conservadora, sobre la españa urbana, industrial y progresista.

¿Cuáles son las consecuencias, entonces, de que el voto rural sea sobreponderado respecto al voto de las provincias urbanas, mucho más pobladas? Todas. Este mecanismo es fundamental para comprender el interés que muestra la clase política por satisfacer las aspiraciones de los sobrerrepresentados habitantes de la España profunda, subvenciones agrícolas y ganaderas, pensiones, caza y pesca, política forestal o pasividad frente a los incendiarios. Por el contrario, otras políticas que siendo absolutamente necesarias, no mueven el voto rural, son postergadas: el ejemplo más evidente es la investigación, que sigue en tasas impropias de un país desarrollado mientras que asfaltan pistas y se ponen farolas en mitad de ninguna parte. Es la democracia, pero la democracia sesgada en la que no todos los votos cuentan igual.

Por poner un ejemplo, la edad media de la población en la provincia de Ourense es de 50,5 años, mientras que en Madrid son 42,2 años. El 0,2% de la población activa madrileña se dedica a la agricultura, el 0,4% de la barcelonesa, por el 10,7% de la turolense o el 11,3% de la segoviana. Aunque la principal fuente de riqueza de la España interior son las pensiones. En cuanto al nivel educativo, podemos comparar el 38,3% de titulados universitarios en Madrid con el 25,6% de murcianos.

Como ya he dicho muchas veces en este espacio: no creo que el voto de un anciano analfabeto que vive en una aldea perdida aferrado a su televisor tenga que valer menos que el de un profesional de mediana edad cosmopolita, que se informa y participa activamente en la vida política y social. No tiene por qué valer menos, pero ¿por qué más? ¿Por qué más? Pues porque, simple y llanamente, a quien diseñó el sistema electoral en la sacrosanta transición así le convenía. Como le convenía que la unidad electoral fuese pequeña (provincias) para forzar, d’Hondt mediante, un régimen bipartidista imperfecto.

Que por cierto, esta situación en la que nos encontramos, con 5 partidos españoles pugnando por repartirse el hemiciclo es inestable. Con el tiempo las matemáticas subyacentes del sistema volverán a imponer su ley y quedarán dos grandes partidos, con los nacionalistas fuertes en su feudo y alguna comparsa que pueda ser puntualmente relevante como bisagra, pero que poco a poco entrará en la trampa de la falta de proporcionalidad del sistema que lo conducirá a la irrelevancia.

Finalmente, aquí os dejo la tabla:

CER – Censo electoral de residentes
CERA – Censo electoral de residentes ausentes
Total votantes es la suma de los dos anteriores
Votantes/escaño el cociente entre el número de censados entre los escaños que aporta cada provincia al Congreso.

Y todo esto está atornillado en el núcleo duro de la Constitución, que es imposible cambiarlo sin el consentimiento de ese sector político que se beneficia de la sobrerrepresentación del voto de la España profunda. Así que ajo y agua. Y si os preguntáis por qué el hemiciclo huele aún más a bosta y naftalina que el españolito medio, ya sabéis a qué se debe.

Si os sirve de consuelo, hay manipulaciones de los distritos electorales aún más burdas. Democracia, le llaman.

Y si todo esta esta manipulación os parece insultante, y debería si tenéis unos rudimentos de lo que la democracia significa, no olvidéis que para constituir la Cámara Alta, tanto Madrid como Teruel aportan el mismo número de senadores: cuatro.

Si os parece que el Congreso huele a cuadra, qué será del Senado.

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9 febrero 2019

La izquierda secuestrada

Filed under: Política — Nadir @ 3:23

Os propongo que leáis el siguiente documento de la Asociación de Mujeres Juristas Themis: Manifiesto sobre líneas de reforma del Código Penal en materias de delitos contra la libertad sexual.

En concreto, el primer punto:

1) En las relaciones sexuales el consentimiento debe ser explícito. Si no hay consentimiento hay delito contra la libertad sexual. Será causa de justificación para la absolución la prueba del consentimiento; en consecuencia, quien tiene la carga de probar el consentimiento es el acusado.

Como tengo en alta estima vuestra competencia intelectual, no pierdo ni un minuto en desarrollar las consecuencias de llevar semejante dislate al Código Penal.

El nombre de la asociación me permite deducir que sólo pueden pertecer a ellas mujeres. Es decir, sus miembras tienen en común el tener coño, y se supone que para ellas esa característica fisiológica tiene relevancia en el estudio del derecho. La idea me resulta tan estúpida y grotesca como si fundasen otra asociación exclusivamente reservada para hombres, una segregación por motivos de sexo incompatible con una sociedad desarrollada. Pero como ya hemos visto, la segregación sexual es la nueva modernidad, la Arabia de los Saud nuestro modelo a seguir.

Pero el sexo es sólo uno de los accidentes somáticos al que fuimos sometidos en el proceso de recombinación de gametos en el momento de la procreación. Yo no me imagino un congreso de matemáticos bajitos, o de odontólogos pelirrojos. Ni siquiera hay nadie tan estúpido como para establecer criterios de segregación en base a características personales tan relevantes como la edad (¿asociación de historiadores cuarentones?) o el estado civil (¿congreso de biotecnología para divorciados?). ¿Por qué? Pues porque se supone que todos esos rasgos que definen a la persona, son irrelevantes en relación al sujeto de estudio. Si el sexo del sujeto es relevante en el estudio del derecho, habrá que cuestionarse por qué no lo van a ser los rasgos raciales. El concepto de derecho de/por/para mujeres es tan aberrante como un derecho de/por/para la raza aria. Simplemente, no es derecho en el sentido moderno del término (igualdad de todos los ciudadanos ante la ley). Si acaso, puede referirse al sistema legal en el Antiguo Régimen, en que la responsabilidad penal varía según el orden social al que pertenezca el acusado y el ofendido.

Por lo tanto, me queda claro que Themis es una asociación de mujeres (como un seminario, pero con el otro sexo). Lo que en modo alguno acepto es que sea de juristas, es decir, jurisconsultas o estudiosas del derecho. En modo alguno. Un grupo de mastuerzas que desconoce la presunción de inocencia como principio del derecho tienen de juristas lo que una reunión de chamanes, exorcistas y homeópatas de congreso de medicina. La presunción de inocencia es una base del derecho moderno desde la Revolución (no la bolchevique, sino la francesa), y cuando es defectuosa se suceden episodios sangrientos de caza de brujas con delaciones, cruces de acusaciones y ajustes de cuentas, como los famosos de Zugarramurdi o Salem. Nos están retrotrayendo al derecho del s.XVII, y ya podían tomar ejemplo y tomar otras fantásticas “innovaciones” propias del Antiguo Régimen y tiempos anteriores como lavar la ropa frotando en la tabla al lado del río, forjar el metal a mazazos en el yunque o desplazarse a pie o en carreta. Cómo me gustaría ver a semejante grupo de asnas arando con yunta de bueyes. Ya que proponen una vuelta a las antiguas instituciones, usos y costumbres (también el de la segregación sexual, en aras de la seguridad del sexo que ellas estiman débil y necesitado de protección especial), hagamos un revival completo. O, mejor dicho, que lo hagan ellas, a ver cómo les luce el pelo. Si quieren un código penal del s.XVII, también la tecnología y la medicina del s.XVII, desestimando los desarrollos que se han hecho desde entonces.

Y claro, alguien que entre en la página de estas zotes que usan el coño para reflexionar sobre derecho, y luego vea a pie de página que está…

… sale corriendo a afiliarse a Vox.

Lo cual sería especialmente estúpido, porque es precisamente la derecha cavernícola la que recoge los méritos de la recua de jurisconsultas y los sublima, tanto en la exaltación identitaria como en el pesebreo al socaire del Estado.

En lo primero ya lo he repetido varias veces: el identitarismo, la concepción de la sociedad no como conjunto de individuos con unos intereses de clase, sino como un conjunto de categorías en las cuales el individuo se diluye, formadas en base a accidentes ajenos a la voluntad de éste como el sexo, los rasgos raciales o el lugar de nacimiento, es la definición del conservadurismo. De nuevo, esta ideología que se nos vende como la última moda, es la reelaboración de la ideología que reaccionaba contra las nuevas corrientes aperturistas del liberalismo decimonónico. El identitarismo no sólo no es nuevo, es que es profundamente reaccionario, por mucho que se ofrezca bajo ropajes renovados.

En cuanto a lo segundo, tenemos la experiencia sobrada de todos los hijos del régimen que promocionaron, copando las canonjías y demás prebendas que el Estado les podía ofrecer o incluso crear ex-profeso. Estas pájaras no han inventado nada que la derecha no haya practicado antes hasta alcanzar la maestría, vividoras que ante su incapacidad de aportar nada útil a la sociedad, piensan gorronear del dinero público mientras puedan, aprovechando la nueva ola de puritanismo victoriano: sea como organizaciones afines, como es el caso, como conferenciantes, o facturando a la administración decenas de miles de euros por estudios absurdos en el más puro estilo urdangarinesco.

Cuando propongo que la solución a la atonía económica (con evidentes consecuencias sociales) es la creación de una potente industria de propiedad pública o mixta, mi idea se pierde en el vacío sideral. Y no invento nada nuevo, hay ejemplos por todo el mundo, no parece irle del todo mal la fórmula a China. Sin embargo, esto va contra la ortodoxia religiosoeconómica dominante, e incluso es tabú para dirigentes políticos que aún conservan el carnet del PCE. Ahora bien, para apuntarse a la teta de las subvenciones, en eso no hay distingos entre orientaciones políticas, todos se lanzan a chupar.

Que falte dinero en investigación (también en los nuevos presupuestos, tanta fanfarria trayendo al astronauta para esto), pero se riegue con dinero público a grupos de incompetentes y analfabetos afines es bochornoso. Sean las juristas del coño, sea la Asociación para la Defensa de la Nación Española de Abascal, la sociedad no tiene por qué sufragar la propaganda sectaria de los partidos, donde aparcan a sus afines para los que no han encontrado acomodo en el organigrama del Estado. Ya nos hemos dotado de think tanks de calidad y, además, están subfinanciados: se llaman universidades. Que los partidos se paguen sus propias factorías productoras de mierda partidista y, si quieren ser mecenas de algún desocupado que les caiga bien, que los contraten como empleados del hogar y paguen ese salario de su bolsillo, que seguro que entonces no eran tan generosos como con el dinero público (imaginad la estampa de Abascal limpiando la cubertería de la Espe).

Salvo casos muy puntuales en los que esté justificada su contribución al conjunto de la sociedad, propongo dar cerrojazo a TODAS las subvenciones. Que cada organización aprenda a sostenerse económicamente o se vaya al demonio (desde la Iglesia Católica a los medios de comunicación, pasando por un larguísimo etcétera que incluye a engendros como FAES). De hecho, yo restringiría las subvenciones exclusivamente a nuevas empresas en sectores de alto crecimiento (tal y como hace, de nuevo, China, y tampoco parece irle mal con esa medida). Pese a lo que diga la alcaldesa de la “dictadura horrorosa” de Maduro, otra pájara, precisamente hay que deslindar el dominio público del privado. Actividades que deba financiar el Estado, deben ser acometidas por éste, sin enjuagues público-privados en los que es la patita privada la que se lo lleva crudo. Qué pena me da no estar ya empadronado en la Capi para poder darme el gustazo de usar la papeleta de la jueza y su nieto en una visita al excusado.

Pero ¿qué hago yo hablando de subvenciones? Estábamos tratando de rebuznos, de los que piensan con el escroto y ahora las que piensan con el coño. Hay un grupo de deficientes mentales que piensa que si la derecha dice 2+2=5, es muy revolucionario gritar a pleno pulmón ¡-5! Y rodeado de tanto imbécil ya no sé en qué puto agujero esconderme.

Hemos de insistir en que no puede permitirse que se establezca el debate de feminismo sí o feminismo no. El feminismo, como corriente ideológica que busca la superación de la discriminación sexual, aún es necesario; en todo el mundo, e incluso también en nuestra sociedad que, no lo olvidemos, es una de las más igualitarias. La lucha no es ideológica, sino de competencia. De competencia académica, de competencia intelectual, de competencia profesional; reconocer y valorar el trabajo intelectual serio y riguroso y diferenciarlo de los rebuznos y roznidos de personajes (y personajas) con poco cuajo y mucha jeta.

El ejemplo que he puesto ni es feminismo ni nada que se le parezca. Es una pura, simple y llana imbecilidad, y como tal debe ser denunciado. Y el movimiento político que compre esa basura, que no se queje luego de tener unos resultados de mierda. La coprofagia política sólo parece funcionarle a la derechona (y aún así, habrá que ver cómo retribuyen los ciudadanos al presidente más inepto y sinvergüenza que ha tenido el Partido Popular, que ya es decir), aunque miedo me da el surgimiento de la izquierda alternativa y magufa y sus descomunales tragaderas para deglutir residuos intelectuales.

Por ir cerrando esta entrada. El identitarismo, una ideología que tiene su lugar natural en la derecha, está secuestrando a la izquierda oficial y fagocitando su discurso. Aunque hubiera un dirigente político con dos dedos de frente para percatarse del peligro de alimentar un monstruo que amenaza con devorar a toda la izquierda, tiene que seguir con el juego de las identidades para no ver sesgada de un tajo su carrera política (y de qué va a vivir si no).

Y ya en el orden especulativo, me pregunto a qué se deberá este resurgir identitario. En parte sabemos que forma parte de una estrategia del capital por desarbolar a la izquierda revolucionaria, que ha depuesto un discurso riguroso que cuestionaba los mismos cimientos del poder para adoptar la forma de un espantajo ridículo y grotesco, que sólo convence a los adoctrinados y suscita el rechazo del resto de la ciudadanía. ¿Cómo vamos a perder elecciones si llenábamos las calles?

Pero la teoría de la conspiración no es ni mucho menos toda la explicación, el poder y los medios sólo nos están dando más soga en la que ahorcarnos, pero el lazo nos lo ponemos al cuello solitos. Me atrevo a aventurar que el identitarismo es la respuesta del individuo que se ve a la deriva en el mundo moderno, debilitados o rotos los tradicionales lazos de solidaridad con la familia, los amigos, los vecinos o los compañeros de trabajo. La aterradora insignificancia del individuo aislado busca cobijo en el grupo, adoptando las ideologías que sacian y se aprovechan de ese impulso tribal, gregario propio de tantas especies animales, para tener la ilusión de formar parte de algo más grande, trascendente: la comunidad de creyentes, la patria, la raza, el club de fútbol o, ahora, la adscripción sexual.

En la historia ha sido ensayado con éxito hasta el hartazgo: el discurso identitario funciona. La ideología de grupo rema a favor de la corriente en nuestra naturaleza, somos genéticamente tribales (ese gen debe ser recesivo en mi ADN, con otros cuantos como el de la sumisión a la jerarquía).

Lo difícil y, por lo tanto, lo evolucionado es lo contrario, repudiar los determinismos construidos en base a rasgos que nos son impuestos al nacer y generar una personalidad compleja que los supere, y una sociedad definida como una comunidad de estos individuos que interaccionan como tales, no como bloques o categorías (tribus, clanes o sectas).

Porque a nadie se le debería escapar: la reafirmación identitaria de un grupo genera como reacción la reafirmación identitaria del grupo descrito por aquélla como antagónico. Y no he leído aún a nadie que prevenga al respecto; cuando mueves pieza debes saber la cascada de reacciones que producirá ese movimiento. Si es que sabes jugar, si sabes de qué va el juego. Debe ser que no cobran lo suficiente, en el think tank de turno.

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20 enero 2019

Ideología

Filed under: Política — Nadir @ 2:20

Últimamente cada vez leo más comentarios usando el término ideología en un sentido peyorativo, en contraposición a las ideas. La cuestión es que una ideología no es sino un conjunto sistematizado y coherente de ideas. ¿Y para qué es útil la ideología? Para no gobernar, legislar o hacer oposición a golpe de ocurrencia, que es exactamente lo que define a la izquierda progre, postmoderna y alternativa.

Todos sabéis bien que no soy ningún teórico. Me aburren mortalmente las discusiones bizantinas sobre teoría política, casi siempre de un esnobismo afectado e insufrible. Sin embargo, reconozco que hace falta un mínimo andamiaje teórico para no acabar tropezando a cada trecho en la contradicción. En realidad, no tengo tanta prevención sobre la teoría como sobre los teóricos, los intelectuales, los ideólogos, que recubren con jerga críptica y citas eruditas obviedades en el mejor de los casos, auténticas gilipolleces las más de las veces.

Estaba dándole vueltas al magín sobre cuáles serían los pilares de lo que yo definiría como mi ideología y que sustentan todo el edificio que voy montando y desmontando en mi cabeza, usando este espacio de almacén / taller / desván. Tras mucho cavilar, creo que puedo reducir mis convicciones políticas a tres postulados:

1) La propiedad privada de los medios de producción ajenos es ilegítima.

Cada vez soy más consciente de que no veré la universalización de este principio, pero como si es dentro de mil años, estoy convencido que algún día la humanidad rechazará el trabajo asalariado para en beneficio privado como una forma de explotación, como ahora es generalizado el rechazo a la esclavitud (aún cuando se sigue practicando).

Estoy harto, reharto de tanto imbécil progre que siempre está con el capitalismo en la boca, presto a echarle la culpa de todos los males a modo de satán en la religión abrahámica. En realidad, identifica capitalismo con modernidad, con un sistema social y económico complejo propio del s.XXI, y su alternativa al capitalismo es una mala égloga pastoril. La alternativa al capitalismo es el socialismo, no una comuna de putos comeflores.

2) La libertad es un bien supremo, el único. Su antónimo es la muerte.

Lejos de la concepción de libertad que promueve la derecha, la libertad no acaba, sino que comienza en la del otro. Pues sin el otro, sin nuestros vecinos, compañeros y el resto de la humanidad, nosotros solos, seríamos menos que nada. El egoísmo, la violencia, no son manifestaciones de nuestra libertad sino de nuestras limitaciones.

A lo cual sigue, como corolario, que toda dictadura es de derechas.

3) Toda fuerza no compensada conduce al desequilibrio del sistema. En un sistema social, el desequilibrio conduce a la arbitrariedad y la impunidad, y éstas indefectiblemente al abuso, a la violencia y la opresión.

El poder debe ser pues contrarrestado de acuerdo a mecanismos que restablezcan automáticamente el equilibrio. Es muy sencillo, y lo aprendemos de pequeñitos: si le damos un tortazo a otro niño en el patio, éste nos lo devuelve. Hay un equilibrio de poderes. El abuso viene con los niños del curso superior, que son más grandes. Pero para eso está la figura del maestro, que restablece el equilibrio, e impide que los más fuertes abusen de los débiles. A su vez, habrá que establecer un mecanismo de control que vigile al vigilante, el maestro, por si se propasa con el poder otorgado. Y así para todos, en todos los órdenes de la vida.

El concepto no es tan extraño, ya que es la base del sistema legal desde hace siglos. Sin embargo, aún quedan grandes lagunas de impunidad, muchas veces omisiones conscientes de un estado que quiere seguir teniendo el monopolio de la violencia, cuando no siempre tiene el de la razón.

Y hasta aquí. ¿Es breve, no? Como habréis notado, uno de los puntos es la base del socialismo, y los otros dos del anarquismo. No soy de encasillarme, pero supongo que se me podría incluir entre las filas del socialismo libertario (aunque me temo que no tengo mucho que ver, en el desarrollo, con casi cualquier otro que así se defina). En cualquier caso, soy muy poco dogmático y siempre me he encontrado a gusto tanto entre colegas comunistas como anarquistas, a los cuales siempre he considerado compañeros.

¿Por qué cuento todo esto? Pues viene a cuento, y ya dejo de mirarme el ombligo para tratar un problema general, de la enorme transformación que ha sufrido la izquierda en un cortísimo periodo de tiempo (para el pausado compás del metrónomo social). Hará no más de un lustro que la ola postmodernista arribó a nuestras costas, y yo ahora me sitúo frente al tablero político y no sé dónde están mis amigos.

Y lo que es más importante, tengo la certeza de no ser el único. Hay mucha gente de izquierdas que, como yo, está desorientada, huérfana, que ha perdido el paso al discurso político y ha quedado ideológicamente en la cuneta.

Porque honestamente, con lo que he dicho ¿en qué fuerza política me encuadraría, tenga visos o no de rascar escaño? Y no es porque sea yo muy antisistema, de hecho puede que esté más inserto en el corazón del sistema que cualquiera de vosotros.

Es cierto que la oligarquía representativa no es un modelo de gobierno que defienda; tantas veces lo he dicho, yo abogo por una democracia directa (democracia, a secas) jugando los partidos el rol de corrientes de opinión que pidan el voto a una iniciativa legislativa en un sentido u otro. Pidan, pero la decisión la tendría siempre la ciudadanía. Serían sólo un referente ideológico en quien te podrías o no fiar, según el caso. Pero ya me conocéis, no soy ningún nativista; que proponga a superación del parlamentarismo no quiere decir que sea tan botarate para dejar de usarlo como limitada herramienta de transformación. Dar la espalda a la realidad no hace que desaparezca, sólo que te embista sin verla venir.

Tampoco mi renuncia a las urnas viene, o no del todo, porque incluso se quiebra el principio de representación cuando los representantes tienen un nivel intelectual, cultural y político inferior a los propios representados, y si tengo tiempo trataré un poco de la clase de elementos (y elementas, por supuesto) que están metiendo en listas los de Unidos Podemos (que luego fue Unidos Podríamos y ahora son Unidos Hubiéramos Podido).

Si en las próximas elecciones, y me temo que en muchas más de las venideras, me limitaré a encogerme de hombros e irme a pasear por el campo, se debe a que simple y llanamente no hay ninguna fuerza política concurrente que coincida, siquiera mínimamente, con mis convicciones ideológicas.

Tomad por favor los tres puntos anteriores y decidme ¿qué formación política suscribe, aunque sea implícitamente, siquiera uno de ellos?

La izquierda institucional, desde el socioliberalismo del P$O€ a los anticapis que tienen ya pie y medio fuera de Podemos, está completamente rendida a la moda identitaria importada de USA (y que tan buenos resultados ha dado allí).

Recapitulemos.

La ideología identitaria es la expresión política de la corriente filosófica del postmodernismo. Dícese de la doctrina que declara que todas las otras ideologías, filosóficas, religiosas o políticas son un metarrelato falso (exactamente, sin significado). Porque el único metarrelato verdadero es el suyo, a saber, la eterna lucha entre la luz y la oscuridad, entre oprimidos y opresores, siendo estas categorías inherentes al individuo en función de ciertas características innatas e independientes de las circunstancias sociales (sexo, etnia, raza o condición sexual).

Ya está. Fin del corpus doctrinal del postmodernismo. Y con este esquema mental de oprimidos y privilegiados por defecto, desarrollan toda su teología las nuevas camadas de ideólogos (uso teología como sinónimo de paja mental, desarrollo de una mentecatez indemostrada). Con esa herramienta defectuosa llegamos a conclusiones estrambóticas como que Obama es oprimido por los privilegios de un mendigo ucraniano que esta noche lucha por no morir de frío en una fábrica abandonada de Kiev; o que Sandra Ortega debe ser defendida de la agresión potencial que representa para ella un joven obrero que trabaja en una subcontrata de Inditex en Bangladesh.

El postmodernismo político se propone como superación, desautorización o negación del marxismo (en unos años, segunda mitad del s.XX, en que recobraba fuerzas). Es por lo tanto incompatible ser postmoderno y marxista, por mucho que la oficialidad del PCE (mucho nos reímos del PSOE, pero…) se haya rendido a la moda gringa.

Cuando autores tanto marxistas como ácratas han estudiado las relaciones de poder, lo han hecho a partir del análisis de la realidad. Por eso tenían ascendiente entre la masa obrera, porque les contaban algo que podían verificar inmediatamente. El patrón manda, tú estás sujeto a su voluntad. Eso lo entendía aunque no tuvieran ni las primeras letras. Porque era verdad.

Ahora la nueva izquierda le dice al trabajador: eres un privilegiado por tu condición de hombre (o de occidental, o de más o menos blanco). Tienes que deconstruirte, asumir tu culpa y renunciar a tus privilegios. Y normalmente el trabajador se lo tomará como una chorrada más de un niñato imberbe que no sabe nada de la vida. Pero quizá este currante tenga por encima a una jefa, o tenga que soportar a diario a la mujer del jefe, y escuchar cómo la progresía la retrata como un ser oprimido y amenazado por su masculinidad tóxica, cuando en realidad vive aterrorizado de ser despedido, pues al currito le empieza a picar la testuz. Y una trabajadora, cuando recibe los mensajes que quien realmente la oprime no es el patrón, sino su compañero de línea, igual de pringado que ella, y que debe buscar la colaboración de la gerente de la empresa, por eso de la sororidad, como que empieza a desconfiar de las intenciones de los niñatos (y niñatas, tengamos un uso no sexista del lenguaje) que le vienen con ese mensaje. Porque es con su compañero con el que se va a tomar unas cervezas, no con la pija de taconazos que ni siquiera sabe de su existencia y mejor que siga siendo así por mucho tiempo.

Análisis de la realidad, no en la percepción subjetiva de la realidad a partir de prejuicios ideológicos. Es el rigor en el análisis de la realidad el que legitimizó el discurso revolucionario. En las asambleas y mítines no hablaban de misterios trinitarios, sino de lo que ya sabían, de cómo el patrón se quedaba con el producto de su esfuerzo, del inmenso desequilibrio de poder entre ambos.

Y vuelvo a repetir: es falso el dilema entre el discurso de clase, y el discurso feminista. No son excluyentes, nunca lo han sido en la izquierda (y mucho menos dentro del anarquismo). La verdadera distinción está en el rigor en el análisis, su fidelidad a la realidad.

Porque si yo ahora digo: los empresarios son unos criminales sanguinarios, azotan a los trabajadores que trabajan poco, y mutilan a los revoltosos. ¿A dónde voy con mi discurso obrerista? El trabajador reconocerá que, aunque en principio parece que estoy barriendo hacia su lado, estoy mintiendo. No es la situación real de la inmensa mayoría de los trabajadores en la sociedad actual, en todo caso a él su jefe no le trata así (entre otras cosas, porque no podría). Siempre habría algún descerebrado que interiorizaría el discurso y se acabaría solidarizando con el dolor sentido por los esclavos que levantaron las pirámides (es broma, seguramente eran profesionales especializados libres, lo que de libre se podía ser en aquella época), pero la mayoría de trabajadores pasaría de mí, porque digo chorradas.

¿He logrado algún avance para la clase trabajadora con mi discurso fantasioso? No, sólo he concitado el descrédito general, para mí y todo el movimiento que digo representar. De la misma forma que el identitarismo no sólo está solapando el discurso obrero, sino sobre todo está arrastrando por el fango el feminismo con sus referencias al patriarcado y la cultura de la violación en la que insiste que viven las mujeres españolas; trance del cual le llevará al menos una generación recuperarse. Pretender lograr la igualdad con sexismo (o racismo) es como buscar la paz lanzando bombas.

Sin embargo, a pesar de lo sencillo y evidente de todo lo anterior, las organizaciones de izquierda están completamente rendidas a la nueva fe identitaria (y menos mal que el fenómeno racial en España es bastante minoritario, que si no ya teníamos encima otro conflicto dentro de nuestras propias filas), que es la que cada vez más marca la agenda política.

¿Cómo, por todos los demonios del averno, podría de cualquier manera apoyar este dislate?

Carmena paga 52.000 euros para un informe de impacto de género sobre el soterramiento de la M-30

Y va el otro, y aún lo justifica.

Pero el Ayuntamiento de Madriz no ha pedido otro informe analizando el impacto diferencial del soterramiento de la M30 en los menores de 20 años. O en el colectivo de sordos. Que seguramente tendrían alguna variación respecto de la media, porque en ningún caso, cualquier subgrupo que queramos identificar, la copiará. Con lo cual el consistorio madrileño demuestra su desprecio por un colectivo tradicionalmente excluido como el de los disminuidos sensoriales (o como hostias ahora se llame a los sordos) y es cómplice de la violencia ejercida contra los niños y adolescentes.

¿Absurdo? No, el pan nuestro de cada día en la política de gringolandia y, cada vez más, en España.

Mirad este otro caso. ¿Cuál es aquí mi bando? ¿Unos viejos fachas diciendo subnormalidades, o unos jóvenes fundamentalistas queriendo infligir a los primeros el máximo daño posible, con penas de cárcel, por esa chorrada? ¿De verdad tengo que elegir entre ambos escombros éticos? ¿cuál de ellos muestra menor humanidad, más voluntad de exterminio del contrario? ¿Cuál de los dos ofende más a mi Diosa, ya sabéis, Eleftheria? Desde luego, quien con tanta ligereza pretende encerrar a otro semejante, no viaja en mi barco. No, señor. Yo no comparto singladura con censores y carceleros.

Con este panorama ¿adónde voy yo con mis convicciones ideológicas, creo que no tan extravagantes, que condensé en aquellos tres puntos? Perdido, huérfano y solo me hallo.

Nunca, en la historia de España, ha estado la izquierda oficial más alejada de los intereses y valores de la clase trabajadora. Cada vez más su discurso está más restringido a jóvenes de clase media iniciados en los nuevos códigos de la corrección política que impone la moda.

El hostión va a retumbar hasta en las cumbres del Karakorum.

La derecha ya se está frotando las manos.

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29 diciembre 2018

La denominación del aeropuerto de Barcelona

Filed under: Política — Juan Manuel Grijalvo @ 15:53

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26 de Diciembre de 2018

Verá usted, como no me había hecho ilusiones sobre lo que podían dar de sí las juntas que celebraron los poncios de turno en Barcelona, hace unos días, no he tenido ningún berrinche y sigo con las mismas pastillas para la tensión. (more…)

22 diciembre 2018

Un buen ejemplo de postmodernismo

Filed under: Política — Nadir @ 5:59

Jaime Mayor Oreja: “El franquismo fue una época de extraordinaria placidez“.

Desde el punto de vista de la teoría de la irracionalidad que se dice postmodernismo, el antiguo Ministro del Interior de Aznar estaba en lo cierto. Es su verdad, es decir, es la percepción que tuvo él y su entorno, su clase, de esa etapa histórica. Los paseados, los campos de trabajo, las torturas en comisaría, las golpizas de los grises… todo eso no afectaba al joven Jaimito y, por lo tanto, no lograba impresionar su memoria. Igual que el destino de los deportados a los campos de exterminio no incumbía a los buenos alemanes y, por lo tanto, no inquietaba porque ojos que no ven, corazón que no siente.

Antes se decía que lo que no sale en televisión, no existe. Ahora hemos restringido el dominio de lo real aún más. Lo real es aquello que logra despertar el interés del sujeto y colarse hasta su mente, la puntuación del videojuego, el catálogo de moda, la peli que vi ayer por el cable… El reino de la subjetividad. Y sobre ese reino se levanta toda la teoría política que rige a derecha e izquierda. No sobre los problemas reales, determinados, medibles, sino sobre la apreciación que sobre ellos tengan los individuos.

Estos últimos días, ocurre un asesinato truculento y ya la atención del populacho se centra en él. Si es una mujer asesinada, ya todas las mujeres se sienten amenazadas de muerte por esa raza degenerada que son los hombres. Si es un atentado de un inmigrante con el cerebro lavado por las chilabas, ya es que los moros nos invaden, Santiago y cierra España. Y el que intenta aportar algo de cordura al discurso, es amigo de los de la ETA o la abominación de moda.

No hace tanto todo el mundo se peleaba por inventarse razones para sentirse amenazado por ETA, para justificar mejor así su odio visceral al mal con mayúsculas. Luego el miedo pasó a las bandas de rumanos, acechando desde los Cárpatos para abalanzarse sobre tu casa. Durante un tiempo fueron los violadores, y recuerdo una anciana con un pie en la tumba y aterrorizada porque un hombre viniera a levantarla la saya. Todas estas amenazas, que de tan remotas son irracionales (sería mucho más lógico tener miedo a fallecer en accidente de circulación o de un paro cardíaco derivado de una mala dieta), son percibidas como gravísimas e inminentes por el populacho influenciable y, por lo tanto, se tornan en realidad (y disparan las cifras de negocio de las empresas de seguridad).

¡Nos están matando!, clama el neofeminismo, y no hay ningún dirigente que se atreva a contradecir esta mentecatez y recordar que España es uno de los países más seguros del mundo para ser mujer (número de asesinatos por mil habitantes), desde luego mucho más que para ser hombre. No hay nadie que recuerde que el número de mujeres asesinadas por sus parejas (48 el año pasado) es absolutamente anecdótico (recordemos que es una población de 47 millones de personas, de las que la mitad son mujeres), muy buen dato en cuanto lo comparemos con cualquier otro país europeo (de hecho, Alemania o Francia tienen cifras muy superiores) y que sigue una tendencia descendente. Porque como no importa la realidad, sino la impresión que se tenga de ella, se convierte la excepción en norma y la anécdota en categoría. Si a mí me preocupa, es real; no ya mi preocupación, sino el objeto de mi preocupación. Como son reales entonces los monstruos debajo de la cama del niño.

La cuestión es que, al igual que en cuanto procurabas razonar sobre el conflicto político vasco, ahora tienes que empezar la frase dejando claro que no justificas los asesinatos machistas. El número de mujeres asesinadas en casos de violencia machista es, por ejemplo, menos de la tercera parte de las muertes en accidentes de tráfico a causa del uso del teléfono móvil o por caerse por una escalera. Y, sin embargo, antes de aportar este dato objetivo que intenta encuadrar la dimensión del problema, hay que ponerse la venda antes que la herida y avisar que uno no es un depravado maltratador. Y, aún así, si recuerdas que el caso de la zamorana asesinada por un demente es sólo eso, un caso aislado provocado por una mente criminal, que ciertamente se nutre de un poso de misoginia que aún queda en la sociedad, pero que en modo alguno puede ser tomado como una amenaza general que pesa sobre las mujeres… asumes el riesgo de ser anatemizado.

Y uno se pregunta qué lógica política tiene un discurso que cada vez adquiere un tono más descarado de criminalización de la mitad de la población que ha tenido en gracia nacer con un sexo inoportuno a la nueva moda. Hemos pasado de que la mujer era el recipiente de todo mal, la compañera del diablo, un ser pérfido que las necesidades de perpetuación de la especie obligaban a tolerar… a traspasar esa mochila de pecado al hombre, asociándolo con todos los males, vicios y defectos, cuya inmunda presencia pone en peligro la apacible existencia de esos seres de luz dotados del sexo correcto (grupo en el cual se admite como excepción a los homosexuales). Y llegados a este punto, uno no puede menos que concluir que está rodeado de imbéciles y que la humanidad no tiene remedio.

¿Hay que seguir trabajando para extirpar el machismo de la sociedad? Sin duda. Y también la violencia, toda la violencia, pues es lamentable que sólo se destaque aquella violencia que nos puede tocar de cerca. Y también la irracionalidad, pero ese objetivo parece más lejano.

Falta rigor en el discurso, la experiencia personal sustituye a los datos objetivos y la veracidad y la coherencia se van por el retrete. En ese ambiente, cuanto más se reduce el número de muertes, más crece la alarma social, y se crea una obsesión paranoide sobre una ofensiva machista que culmina en el “¡nos están matando!”, seguido de la petición de medidas excepcionales (leyes ad-hoc). El slogan en Tijuana o Ciudad Juárez puede tener sentido (con todo, en ésta última 9 de cada 10 víctimas son hombres), pero aquí…

Por cierto, sobre la violencia. También sería interesante indagar entre las mujeres maltratadas si, durante la etapa de noviazgo, le parecía igual de intolerable cuando su hombre estaba dispuesto a liarse a golpes en la discoteca por cualquier excusa. Porque quizá le “ponía” el olor a sudor, sangre y testosterona de su machito ibérico. Luego, cuando la que cobraba era ella, ya no era tan excitante. Detrás de cada garrulo violento hay una fulana que lo azuza. Igual que la inteligencia, la palurdez y la bajeza están igualmente distribuidas entre los sexos, detalle que históricamente tenemos tendencia a someter a un olvido selectivo. Acaso para terminar con la violencia contra las mujeres deberíamos dejar de ponerle apellidos, y proscribirla independientemente de quién la ejerza y la sufra.

Y ya por ir terminando; nos parece reprobable que el ministro de Aznar exprese su subjetiva percepción de la dictadura de niño pijo en una familia “de bien”, al mismo tiempo que pedimos atención a nuestra chifladura, esto es, percepción subjetiva de la realidad en la cual, por ejemplo, consideramos la mera presencia de hombres como una amenaza.

Esperad, que copio, por si sois demasiado perezosos:

Está demostrado que vivimos en una sociedad con una desigualdad estructural en la que los hombres asesinan de forma sistémica a las mujeres. […] Los hombres, así, en general, ostentan todo tipo de privilegios (en el mercado laboral, en el espacio público, en los cargos de poder).

Ahora mismo el liderazgo, la representación y la participación es cis, masculina y blanca en casi todos los espacios poder. No creo que esta relación de desigualdad cambie hasta que no demos un espacio para que las personas que no han formado parte de estos grupos de poder puedan pensar tranquilamente.

Así que se promueven conciertos segregados, como en la Arabia de los Saud. Mira de qué forma tan insospechada la alt-left ha acabado dando la razón a la ideología más reaccionaria que aún perdura en el s.XXI: el wahabismo. Hombres y mujeres no pueden compartir espacio sin que éstos, enajenados por su voluptuosidad, se abalancen sobre las mujeres como fieras hambrientas (en mi planeta no ocurre así, e incluso en las playas nudistas que frecuento el ambiente es de confianza y respeto, pero hemos quedado que la realidad es lo de menos).

Pero claro, una vez abierta la caja de Pandora es muy difícil cerrarla a tiempo…

Dentro de estos espacios la propia mujer blanca cis tiene que revisar y ser consciente de sus propios privilegios. Del mismo modo que deben hacerlo hombres respecto a las mujeres. “Es importante que estas mujeres también sean capaces de crear un espacio más pequeño de seguridad para mujeres queer o trans”. Y este círculo de protección también es extensible a mujeres musulmanas, gitanas, negras u otros grupos, en definitiva, que enfrentan sus propias discriminaciones más allá de la blanca.

Pues nada, dentro de este concierto segregado, subsegregamos espacios para cada raza, religión y opción sexual. Al final, el concierto del espacio seguro para mujeres cingalesas, transexuales y de rito metodista se celebrará con la asistencia de… una estudiante china que no entendía nada y acabó en esa habitación por casualidad buscando el baño.

Esta chaladura la lee cualquier hombre de ese 99,9% de pringados, estafados, ninguneados, avasallados, y que encima le traten de “privilegiado” (y frecuentemente, la acusación viene de un piquito de oro con una buena posición social asociada a un carguito institucional) y “asesino” (en potencia, lo cual le convierte en sospechoso por defecto) y le escuece la testuz: encima de cornudo, apaleado. Lo siguiente es fijarse en qué fuerzas políticas están respaldando semejantes chaladuras y obrar en consecuencia. Y tras escuchar toda esta sarta de imbecilidades, hasta Trump en comparación parece un hombre razonable y sensato.

En este caos de subjetividades donde cada uno cuenta la misa según le va en ella es imposible encontrar un asidero, un punto de referencia a partir del cual poder avanzar ya que hemos destruido el valor de la realidad. Lo que viene a continuación es la completa destrucción de la dialéctica, inhabilitada como vehículo de transmisión del pensamiento, ya que las ideas son propias de cada individuo y pierden su sentido al comunicarse. Esto es, ni más ni menos que la hipótesis del postmodernismo autoverificada. La imagen se parece a un manicomio, con internos deambulando mientras gesticulan en el aire y gritan a las paredes sus demencias. La cuestión es que, gracias a Internet, estos chalados se encuentran y se reúnen con los que comparten chaladura, reafirmándola, y acabamos con un pelotón de orates organizados con un cucurucho de papel en la cabeza, la mano entremetida en la casaca y con ganas de invadir Rusia.

Si la realidad no existe o es irrelevante, se va a tomar por culo todo el andamiaje intelectual que nuestra especie ha desarrollado desde que garabateábamos bisontes en el Magdaleniense.

En serio, ¿tan difícil es prescindir de accidentes somáticos como lo que tenemos entre las piernas o el porcentaje de melanina de nuestra piel, para fijarnos en detalles más relevantes en el ser humano como la inteligencia, la honestidad o la generosidad? Los cuales, por mucho que proclamen los antiguos y los (post)modernos sexistas y racistas, NO vienen determinados por esos caracteres. Los atributos sexuales son relevantes a la hora de follar, y los caracteres raciales a la hora de escoger protección solar, conjuntar la ropa y poco más (hay alguna prevalencia de enfermedades en diferentes grupos raciales, pero ésta sólo se revela estadísticamente).

Esto no es feminismo, esto es sexismo; ferozmente reaccionario, promueve la vuelta a una sociedad segregada en la que el sexo es determinante en las relaciones sociales (exactamente, el rol asociado culturalmente a él, el género, alucinantemente defendido como relevante por quien tiene la desfachatez de llamarse feminista).

Una última cuestión.

¿A quién beneficia esta corriente de volver a remarcar las diferencias sexuales o raciales, como en el tiempo de nuestras abuelas?

Divide et impera.

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