La mirada del mendigo

20 junio 2021

Definición de izquierda política

Filed under: Política — Nadir @ 11:46

Sé bien que es un tema controvertido, pues la izquierda (como la derecha) se ha mostrado desde su origen como una realidad polimórfica, según las corrientes de pensamiento (puede sustituir el término por modas) imperantes en cada momento. Pero si tuviéramos que extraer el mínimo común mútiplo de todas ellas, para acercarnos a una definición de izquierda política, sería ésta:

Izquierda es el grupo o familia de movimientos políticos que pretende otorgar al pueblo llano (masas trabajadoras o como cada cual lo quiera describir) la propiedad de las empresas (medios de producción) y el control del Estado. Ambas necesarias para su emancipación de la explotación (apropiación del producto de su trabajo) al que secularmente ha estado sometido por las élites de cada sociedad.

Todos los aditamentos que se le han ido añadiendo tras la caída del bloque soviético, ecología, feminismo, pacifismo, veganismo, multiculturalismo… no son ni dejan de ser de izquierdas. Es decir, alguien de derechas puede ser orgullosamente homosexual o resultarle repulsiva la tauromaquia. Una imbécil que debo tratar muy a mi pesar, orgullosa hija de falangista, es habitual de cenáculos feministas.

Lo que determina si una ideología o movimiento se alinea con lo que históricamente se ha considerado izquierda, es la definición antedicha. El resto es fanfarria. Y, en el caso de la ola de postmodernismo identitarios, una patochada interesadamente inoculada para hundir en el ridículo social a la izquierda contaminada por sus chaladuras de opresores y oprimidos por defecto (toma la fraseología de la izquierda para dibujar una estructura social determinada no por la posición en las relaciones económicas, sino por determinados rasgos somáticos).

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13 junio 2021

La basura del P$O€

Filed under: Política — Nadir @ 13:02

Uno de los personajes que me resultan más repulsivos de la política española es el perrillo faldero de Sánchez, quien quiso recompensar su fidelidad durante la travesía por el desierto, no con una cena en un restaurante caro o un obsequio gracioso. No, Sánchez agradeció favores personales otorgándole un cargo y un sueldo pagado con el dinero de todos. Así yo también soy generoso.

Pero realmente, el menoscabo en las cuentas públicas que supone pagar un sueldo de ministro a quien de otra manera, por sus méritos, tendría difícil superar los mil euros, es lo de menos. Es mucho peor el daño que supone poner a un botarate, al cual el apelativo mediocre le queda grande, al frente de un ministerio como el de Fomento (ahora renombrado con el circunloquio rimbombante de Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, en el mundo postmoderno la batalla está en el lenguaje, en el envoltorio).

Y, de esta forma, como pago con dinero y cargo público, es como un berzotas que a lo más que llegó es a sacarse la diplomatura de Magisterio, cuya única experiencia laboral es haber ejercido de maestro de educación física durante tres meses como interino antes de pasar a mejor vida (liberado sindical), gestiona un presupuesto superior a los 16.000 millones de euros. Sólo de pensarlo me entra congoja.

Lo de poner a una enfermera al frente de una empresa de tecnología militar (entre otros nombramientos chuscos) ofende a la inteligencia, que un licenciado en Filosofía fuera titular de la cartera de Sanidad nos ha salido muy caro, y por supuesto poner al profe de Educación Física en Fomento no nos saldrá gratis. La incompetencia, la falta de preparación palmaria para el ejercicio del cargo, provoca errores en la asignación de recursos y diseño de políticas públicas. La mala gobernanza, la ineptitud del almirantazgo, al cual se ingresa por otras razones distintas a la capacidad, es el mal que lleva condenando desde hace siglos a España a una posición subalterna entre las naciones.

Un ejemplo de la ocurrencia del maestro de educación física es la pretensión de añadir peajes a las autovías, con un modelo que se ha demostrado que sólo beneficia a las empresas concesionarias de los tramos: buena parte del dinero recaudado en las autovías portuguesas se fue en instalar los pórticos e infraestructuras que hacen posible ese pago, los intercambios interregionales se resintieron (muy en concreto las visitas de españoles, y sé muy bien de lo que hablo que vivo a un paso de la raia) y aumentó la accidentalidad al derivar a las nacionales parte del tráfico.

El P$O€, como el PP (partido que habría sido ilegalizado como organización criminal de no contar con el control del aparato judicial) y, en general, la política de partidos, es un sistema caciquil-mafioso que usa las instituciones públicas para colocar a afines, pagar deudas políticas (la ministra de Hacienda es la cuota a pagar al P$O€ de la Gusanita Díaz para lograr la paz) y recompensar favores, con desprecio indisimulado por la buena gestión del patrimonio común.

Ábalos es el perfecto ejemplo de lo que tantas veces he lamentado en estas páginas: el sistema partitocrático es un filtro para expulsar a la excelencia académica, la competencia profesional y la rectitud ética; y promocionando a trepas, aduladores e ineptos de toda calaña, hábiles en tejer una densa red de relaciones cruzadas entre indignos que comparten un mismo fin: vivir del dinero público de una forma que sería les inconcebible en otro ámbito de la economía, en completa disconformidad con sus méritos y formación.

Si obligásemos a pasar por un test de inteligencia y un examen de cultura general a todos los altos cargos del Estado (y luego, de las CCAA, diputaciones y acabamos con los ayuntamientos) ¿qué nota creéis que obtendría el Ministro de Fomento? Yo apuesto a que sería el más burro del gobierno, y estaría en el top ten si en la prueba incluyésemos a los miembros del legislativo. Podríamos examinar, como grupo de control, a un grupo de ciudadanos escogidos aleatoriamente. A ver en qué lugar quedaba la premisa por la cual la soberanía debe ser delegada en un grupo de escogidos (ὀλίγος) y no ejercida directamente por el conjunto de la ciudadanía.

Pero esta entrada ni siquiera era para hablar del palafrenero de Pedro Sánchez, sino de cómo Ábalos reprodujo la misma mecánica corrupta que le colocó al frente de un ministerio, aupando a su vez al cargo de Asesor del Ministro de Fomento a… esperad que os explique de dónde viene mi interés.

Leía en Menéame la noticia de que el alcalde de León (también del P$O€), con motivo de la visita del profesor de educación física a la ciudad (¡qué honor!), había enumerado las carencias en infraestructuras de transporte en una alocución pública que (a pesar de su tono más que correcto y considerado, podéis ver el vídeo en el enlace) desagradó al botarate; debía esperar el consabido discurso de adulación al uso y no un alcalde defendiendo los intereses de los vecinos.

En un episodio que bien podría haberse desarrollado en la España franquista, fue el número dos del Ministerio a reconvenir al alcalde inoportunamente honesto y a exigirle sumisión a la jerarquía. Se trata del lugarteniente de Ábalos, investido formalmente con el cargo de Asesor del Ministerio (sueldo base de 60.000€ más complementos y mamandurrias). Y lo hizo haciendo no sólo exhibición de su cortesía y verbo florido, sino también de su concepción del ejercicio de la responsabilidad pública: “Todavía me quedan tres años para joderte“.

Entonces, me puse a “investigar” (teclear su nombre en el cajetín del buscador y echar un ojo a los primeros resultados) quién era ese Asesor del Ministerio que amenazaba como un energúmeno al alcalde de una capital de provincia y antiguo Reyno. Podéis hacer vosotros lo propio: Koldo García Izaguirre.

Si es una ignominia, un insulto a la ciudadanía que un garrulo como Ábalos ocupe una cartera ministerial, y una de las de mayor dotación presupuestaria, esperad a saber quién es su asesor. Y es que normalmente el cargo de asesor, especialmente en aquellas carteras ocupadas por alguien que es completamente ajeno al sector (poder pedirle al maestrillo que nos cuente lo que sabe de puentes atirantados o locomotoras de carga), es que sean expertos en su ámbito que suplan la ignorancia del capitán para que el barco no naufrague.

Me temo que no es el caso.

No.

Si Ábalos es un analfabeto funcional, su corpulento Asesor es prácticamente un analfabeto integral. Es un matón sin escrúpulos, que ejercía de portero en un prostíbulo (el Rosalex de Pamplona) hasta que subió de categoría al ser escolta de Nicolás Redondo. A partir de ahí le llevó a tener relación con el PSN e incluso llegó a ser concejal en Huarte (por eso digo que es analfabeto integral, pues lee a trompicones, como un niño de primaria, la frase con la que jura el cargo). Todo ello a pesar de contar con un historial delictivo propio del energúmeno irascible y violento que demostró en León: fue condenado a dos años y cuatro meses de cárcel por fracturar el cráneo a una persona y abandonarlo inconsciente tras la paliza que le propinó junto con otros tres seguratas (Koldo es el que más pegaba), y posteriormente indultado por el gobierno Aznar a instancias del P$O€ (con el más que probable argumento de ser un Sansón que detestaba el independentismo).

El PSN recompensó sus servicios como gorila del P$O€ contra el entorno abertzale incluyéndolo en la lista de las europeas del 2015. No salió elegido, pero sería interesante preguntarle a quien confeccionó la lista qué podría aportar este mostrenco en el Europarlamento allá en Bruxelles.

Y, para más befa al interés general, Ábalos nombró a este personaje Consejero en RENFE de la misma forma que Calígula nombró cónsul a su caballo. Hay que tener muy poco tacto y menos sesera para hacer este enchufe cuando está llegando a su final el juicio por el accidente de Angrois, en el que las familias de las víctimas culpan a la mala gestión de las empresas públicas RENFE y ADIF. Y, para mejorarla, nombras a… eso, de Consejero. Inconcebible qué es lo que puede pasar por la cabeza del maestro de educación física.

Por supuesto, si empiezas a tirar del hilo, salen más enchufes. Ábalos también metió en el Ministerio de Fomento a la mujer de Koldo, con su misma nula formación y experiencia en el “sector de las grandes superficies”. El poder político como varita mágica que transforma la vida de aquellos a los que beneficia en su arbitrariedad.

Pero es que la misma mujer de Ábalos dejó su puesto (en excedencia, eso no se le escapa) como policía municipal (el ministro buscó como compañera a alguien compatible con su talla intelectual) para ser tesorera (con la misma formación para ello que todos los demás aquí relacionados, el triunfo de los burros de la clase) de una fundación que recibió 5 millones de € de subvenciones públicas, creada por Ábalos y al frente de la cual está su suegro (también policía local). Al mismo tiempo, desempeñaba también el cargo de Asesora (otra más) en la Delegación del Gobierno en Madrid, dirigida por el hoy ministro de Cultura y muy afín a Ábalos (a quien debe el puesto; tú me ayudas y yo te ayudo, mercadeando con los puestos en la administración en una forma perfectamente reconocible para un ciudadano de la España decimonónica).

Cabe destacar que Carolina, su mujer, aprobó las oposiciones por el ayuntamiento de Valencia (tras suspender las de Denia, Xirivella, Manises y Riba-Roja) cuando Ábalos era concejal de ese ayuntamiento y Carolina su joven prometida (es 16 años más joven). Se casaron dos meses después.

No es sólo que Ábalos sea intelectualmente ramplón. Es que es un indecente. Ambos rasgos suelen ir asociados, propios de individuos de baja condición.

La corrupción del P$O€ en todo su esplendor, como en los mejores tiempos de Roldán y Juan Guerra.

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9 mayo 2021

Leña verde

Filed under: Política — Nadir @ 10:52

El presente comentario viene a propósito de este gráfico:

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Vemos que la respuesta que el mundo progre intenta dar al cada vez más acuciante problema del mercado inmobiliario pasa por limitar por ley la subida de los alquileres, que viene a ser como coger el rábano por las hojas. No es que esté mal el objetivo del empeño (para la derecha no hay ningún problema, sino un negocio), pero está mal dirigido. Pretenden solucionar el problema sin rascarse el bolsillo, adoptando el pensamiento mágico de que basta con legislar para que la realidad cambie. Y así, legislan y legislan hasta para prohibir que los pedos huelan mal, pero la situación no mejora y estos niños con vello púbico se encolerizan porque la varita de Harry Potter que ansiaban no funciona.

Voy a personalizar esta cuestión en una política que hizo carrera precisamente como la adalid de las políticas de vivienda: Ada Colau. El advenimiento a la alcaldía de la portavoz de la PAH hacía prever que, cuando menos, el acceso a la vivienda mejorase. Antes bien, hemos visto cómo los precios de los alquileres han seguido subiendo como en otras grandes ciudades gobernadas por la derecha como Madriz; y si no han subido más es por la falta de tirón económico derivada del procés (yo puedo ser la hostia de independentista, pero que la intentona ha tenido un coste económico para Catalunya es innegable).

La vía directa del Estado (los ayuntamientos también son Estado) para intervenir el mercado inmobiliario es el parque de viviendas públicas que se ofrecen con alquileres sociales (la VPO sólo sirve para aumentar los beneficios de los promotores, que adquieren suelo barato y venden a precio de mercado, una sinvergonzonería más con la etiqueta de “política social”). Como vemos en el gráfico, así lo entienden en el mundo desarrollado. Es la forma más directa y potente para proveer de alojamiento a quienes no podrían procurárselo en el mercado libre, o hacerlo les conduciría a la precariedad permanente (dedicar más del 40% de los ingresos brutos al pago de la hipoteca o el alquiler).

¿Qué hizo la Cola-Cau? El payaso, que es lo único que sabe. Y aquí vemos cuán importante es tanto la formación académica como el rigor ideológico. La nueva doctrina postmoderna de los gestos y los relatos no soluciona nada, no aporta los instrumentos para cambiar nada sustancial, por eso los poderosos no sólo la toleran, sino que la promueven.

En su primera legislatura, la alcaldesa activista añadió al exiguo parque de vivienda barcelonés 720 pisos. Otros 514 estaban en construcción, y el resto en fase de proyecto o reserva de suelo (si alguien tiene datos más actualizados, ruego los presente). En total, el instituto de vivienda del ayuntamiento gestiona un parque de 7.000 viviendas para, según se jactan sin vergüenza en su página “asegurar el derecho a la vivienda de toda la ciudadanía“. 7.000 viviendas en una ciudad de 1.664.162 habitantes, en un área metropolitana de 3,3 millones. Contando una ocupación media de los pisos de 3 inquilinos, asegura el derecho a la vivienda de 21.000 personas, y el resto del millón seiscientos cuarenta y tantos mil, tienen que buscarse la vida en el mercado libre.

Para que un operador, en cualquier mercado, pueda tener influencia en la determinación de precios, debe tener el control de no menos del 10-20% de la oferta o demanda, según lo atomizado que esté. En Barcelona había hace una década 684.078 viviendas censadas, sobre las cuales esas 7.000 “gestionadas” (creo entender que sólo la mitad son de su propiedad, pero este dato no lo tengo claro) suponen un exiguo 1%. Como vemos, en línea con la tónica española. Con ese parque de vivienda pública haces el payaso, no política de vivienda. Y cambiar las cosas exige un esfuerzo presupuestario que ninguna administración, de uno u otro signo, está dispuesta a realizar. Tampoco la activista de la PAH que cambió el altavoz por la vara de mando.

Y en lugar de arreglar los problemas de la gente, ¿qué hacen esta nueva clase de políticos para mantener entretenida a su grey? Espectáculo, ocurrencias, es decir, el payaso.

Por ejemplo, se adjudican la autoridad lingüística y ética para decirle a su ciudadanía cómo deben hablar y escribir, y dedican los recursos públicos a producir engendros como éste:

Guía de comunicación inclusiva

o éste:

Guía de uso no sexista del lenguaje

Por supuesto, en sus versiones en castellano y català, ya que el postmodernismo no té fronteres, y es tan fácil traducir del inglés a una u otra lengua. Al final, van a conseguir que sea imposible que nadie con un mínimo de cultura pueda plantearse votar a la izquierda.

Puede parecer banal, pero a mí me parece muy serio. El empeño de la neoizquierda en usar fondos públicos para catequizar a la ciudadanía, asumiendo un papel de superioridad moral que nadie le ha concedido, entronca con la concepción divina del poder que rastreamos al Antiguo Régimen, y de la cual la dictadura fue continuación por la Gracia de Dios. No se someten al concepto del Estado moderno del cual sólo son meros administradores (deficientes, incompetentes), sino que consideran el poder bajo una concepción mística que legitima para dar la turra a los administrados con sus sermones. Cuando la derecha va aprendiendo a dejar de hacerlo, no hay carteles antiabortistas o llamando a celebrar la eucaristía pagados por ayuntamientos gobernados por el PP, vienen los nuevos catequistas capillitas a gastar el dinero de todos en promocionar su doctrina como verdad universal que debe ser transmitida a toda la sociedad.

Y esta es la neoizquierda: les falta base ideológica para aportar solución a los problemas de la ciudadanía, o más bien la que tienen es inane. Y suplen esa incapacidad con mucha retórica, que no da de comer a nadie pero tiene su público que los jalea. Cada vez menos, porque su base social de clase media urbana con la suficiente seguridad económica como para hacer bandera de chorradas se desangra.

Así es como la zampabollos de la hiperactivista resolvió el problema de la vivienda en Barcelona. El suyo y de su pareja, que muy avanzados pero lo de enchufar al consorte bien que lo copian de la vieja política.

Pero en su caso no es nepotismo y corrupción. No, los sacerdotes de la nueva religión están por encima de esas bagatelas materialistas.

Ellos son puros.

Inmaculados.

Seres de luz.

Al final, te encuentras a derecha e izquierda una piara de incapaces que se matan por enchufarse a la teta pública, para escapar de la cruda realidad del mercado laboral español.

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28 abril 2021

… y política

Filed under: Política — Nadir @ 10:44

Retomo la pasada entrada para continuar describiendo cómo afecta el desarraigo radical que siento por el circo partitocrático a mis convicciones políticas.

La menor de las consecuencias es que a mí no me vuelven a ver en un colegio electoral. Yo votaré leyes, votaré políticas, no votaré a quienes tomen esas decisiones por mí. Soy mayor de edad político, y no consiento que ningún ser inferior, como lo son los que aspiran a representarme, hurte mi parte alícuota de soberanía. Es una cuestión de dignidad.

Creo que ya he dejado claro el desprecio mayúsculo que siento por la postizquierda (y no hay otra) racista, sexista, identitaria. Sólo faltaba que mis gónadas, la pigmentación de mi epidermis o mis preferencias sexuales determinaran mi acción política e incluso constituyeran la base de mi propia esencia como individuo. El nacionalismo intenta lo mismo con el lugar de nacimiento.

De hecho, creo que puedo aseverar que ninguna persona con un cierto nivel cultural puede no ya sólo apoyar, sino contemporizar con las hordas bárbaras , su neomesianismo hipócrita y empeño en cambiar la realidad torturando el lenguaje.

Por otra parte, la derecha sigue siendo tan repulsiva como siempre, y más ahora que han perdido la vergüenza de mostrarse tal y cual son.

¿Entonces, qué queda? ¿El cinismo del que se declara “apolítico” pero que echa pestes del coletas porque así se lo escucha a la gente bien?

Por cierto, inciso. Muchas  veces se ha planteado la paradoja de cómo es posible que individuos de las clases bajas (clases populares, según la neoizquierda eufemística) voten a la derecha, contra sus intereses de clase. Hay muchas teorías sesudas, pero creo que buena parte de la explicación es mucho más simple y prosaica que todo eso. La chusma repite el discurso de la derecha por lo mismo que compra bolsos de Loewe en el mercadillo: para emular a la gente adinerada. Escuchan en los medios a un ricachón bramando con que deben bajar los impuestos, y reproducen el mismo discurso a pesar de que, objetivamente, es tirar piedras contra su propio tejado. Esas ideas políticas prestadas, inoculadas, son la bisutería del pobre que usa, convenientemente aleccionado, para pretender que pertenece a la gente importante, exitosa, que piensa como ellos y forma parte de su misma comunidad. 

Retomo el hilo. No, apolítico sólo puede ser un idiota etimológico; el hombre tiene una innegable dimensión social, y la ciencia que se ocupa de ella es la política. No, lo que veis en los debates de televisión, en las ruedas de prensa o en la tribuna del parlamento no es política, es espectáculo. Un espectáculo infame.

El desapego que siento por la postizquierda me conduce a la orfandad política, no hay ningún movimiento que sea mínimamente significativo socialmente que recoja lo principal de mis coordenadas políticas. Ante una izquierda repulsiva y una derecha atroz ¿dónde me sitúo? Alguna vez me lo he preguntado. Y tras reflexionar no mucho, la respuesta cae por su propio peso: en el mismo lugar de siempre. Yo no me he movido, ha sido el eje de coordenadas el que se ha desplazado, cambiando mi definición cuando yo sigo defendiendo lo mismo. Este desplazamiento relativo no me afecta en absoluto, si ya soy viejo para seguir modas en el vestir, como para hacerlo en el pensar.

Tras hacer una enmienda a la totalidad de los principios doctrinales de la french theory que alienta la izquierda postmoderna (insisto, un caballo de Troya, una larva de Trichinella para desarbolar a la izquierda revolucionaria, reduciéndola al ridículo y autoconsumiéndose en el absurdo) ¿qué es lo que soporta mi conciencia política? Pues los mismos principios de siempre, los que asumí siendo aún un guaje y debí tener buen tino porque no he tenido en todo este tiempo que modificarlos en lo esencial, y no creo que sea por obstinación (no he tenido inconveniente en autoenmendarme cuando llegaba a la conclusión de estar errado).

A saber:

  • La ilegitimidad de la propiedad privada de los medios de producción ajenos, por cuando supone una sisa del trabajo de otro. El trabajo asalariado para un patrón privado es una forma de explotación humana que no se acabó con la proscripción de la esclavitud (otorgar derechos políticos al esclavo no resuelve el mecanismo de apropiación de su fuerza de trabajo). La reproducción del capital está, además, en la base de la desigualdad social, que se perpetúa a través de las generaciones por el círculo vicioso que implica (para obtener rendimientos del capital, se debe contar con un capital inicial, y los rendimientos serán proporcionales a ese capital inicial y crecerán según la más poderosa de las fuerzas del universo, según Einstein: la fórmula del interés compuesto que es una función exponencial. Otra función exponencial es la que gobierna las reacciones nucleares de fisión.
  • La negación del principio de autoridad. En sociedad toda fuerza debe estar equilibrada, tasada, pues el desequilibrio implica necesariamente abuso, violencia y explotación. El poder sin contrapeso corrompe; sólo contadas almas, una entre millones, son capaces de soportar la tentación del poder sin aprovecharse de él. Esto lo aprendemos de bien niños en el patio del colegio, cuando le damos una bofetada a un niño y éste nos contesta con otra. Si al segundo niño lo atamos de manos, como así actúa el Estado, la impunidad convertirá al primer niño en un sádico. Todos somos esos niños en nuestras interacciones sociales regidas por las relaciones de poder; ora el uno, ora el otro.

No, ya sé que no soy original, ni lo pretendo. Que nadie viva a costa de nadie, que nadie violente la voluntad de nadie, son las bases de, respectivamente, el comunismo y el anarquismo. Lejos de ser tradiciones políticas antagónicas como se mostraron en la historia, estoy convencido que son algo más que complementarias: son indisolubles, pues conocemos bien a qué extremo puede degenerar el primer axioma sin atender el segundo.

Una u otra, hoy día ya no hay quien promueva la aplicación práctica de estos principios como programa político real. Como mucho, se enarbolan nominalmente con un sentido, de nuevo, identitario. Se llenan todos la boca abjurando del capitalismo sin acabar de definirlo, pero luego la proscripción de la propiedad privada de los medios de producción no es introducida, no ya en el programa, sino ni siquiera como punto en el debate político. Unos y otros, enajenados en rebuscar opresiones sobre las categorías identitarias que el postmodernismo social prejuzga como oprimidas por defecto, como quien busca a Wally (quien encuentre una tiene premio, un minipunto en la escala de puritanismo de los neovictorianos, a modo de minería de Bitcoins). No por otra razón fue promovida la ideología achicoria desde las élites económicas y culturales burguesas en el centro del imperio, vientre generador de tendencias.

Y, como cimientos de los dos principios anteriores, me anima un declarado amor por la humanidad. No como concepto abstracto, como la postecología con la “Naturaleza”, sino por todos y cada uno de sus miembros. Tengo la profunda convicción de que, por encima de diferencias raciales, culturales y, por supuesto, sexuales, somos compañeros de singladura compartiendo un frágil navío que surca fugaz el insondable vacío cósmico. No hay Dioses, ni espíritus ni alienígenas, sólo nos tenemos a nosotros y la ética exige que reconozcamos en el otro a un camarada y nos ayudemos para mejor ayudarnos a nosotros mismos en nuestro periplo vital.

Liberté, égalité et fraternité.

La divisa revolucionaria sigue estando completamente vigente. Por ello, desprecio toda doctrina, religiosa o pseudoreligiosa, que pretenda imponerse promoviendo el tribalismo, aprovechando nuestra tendencia genética de primate a formar grupos, distinguiendo un “nosotros” definido por tal rasgo racial, religioso, étnico, sexual… y enfrentándolo a un “los otros” descrito frecuentemente como potencial amenaza, para aumentar la cohesión del grupo.

Fraternité. Aunque reconozco que para conservar mi amor por el ser humano escojo aislarme de su contacto en lo posible, porque conservarlo es demasiado arduo, pero una existencia sin él se me antoja yerma y desolada.

 

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Creo que conviene cerrar esta entrada sellándola a modo de timbre musical con la Diosa Madre.

Una sola humanidad con una miríada de rostros, también los pretéritos y futuros, expresando sus emociones en miles de lenguas, muchas ya olvidadas, otras aún por florecer.

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24 abril 2021

Competencia…

Filed under: Política — Nadir @ 10:02

España es una maquinaria averiada. No funciona. El navío del Estado está mal gobernado en sus redundantes tres niveles y medio (en algún momento se habló de liquidar las diputaciones, ahora ya ni eso), lo cual frustra cualquier esperanza de desarrollo y abre unas negras perspectivas.

Ha quedado patente en la gestión de la epidemia, con gobierno central y regionales corriendo como pollos sin cabeza tras el virus, y los gobiernos locales tomando medidas estúpidas como baldear las calles, por que parezca que se hace algo.

Por cierto, ¿sabéis por qué Sánchez ha nombrado a una abogada como Ministra de Sanidad, para reemplazar a un licenciado en Filosofía? ¿Es la persona que mejor entiende la naturaleza de la amenaza vírica y más capaz para promover los medios y actuaciones necesarios para contenerlo? No, claro que no, hay literalmente decenas de miles de personas en España con más conocimiento del sistema sanitario, de medicina en general y de enfermedades infecciosas en particular. Cualquier enfermera con un mínimo de experiencia sería una mejor candidata para el puesto.

¿Entonces, por qué el presidente del Gobierno la escogió? No por competencia, sino por fidelidad. Darias, como Illa, son personas que deben todo su currículo al partido, cuya militancia explica todo lo que son y han conseguido en la vida. Fuera del organigrama del partido, valiéndose por sí mismos, serían dos desgraciadillos luchando como tantos otros por que el sistema no los atropelle. Pero supieron cobijarse bajo buen árbol e ir trepando por sus ramas hasta descollar por unos méritos espurios, muy diferentes de los académicos o intelectuales.

Así que ése es el gran valor de Darias: la obediencia. Sánchez no se puede permitir tener en ese puesto a una persona íntegra y competente en ese ámbito del conocimiento, que tenga la dignidad de plantarse y dar un portazo si intentan imponerle directrices políticas contrarias a lo que en conciencia considera correcto. Un profesional de la política no tiene conciencia, ni más criterio que los estudios demoscópicos.

Pero hay un ejemplo en que esta negligencia en el gobierno de la res publica quedó aún más en evidencia: la capital del Estado sumida en el caos por una nevada. Para mí este comentario supuso la constatación final del juguete roto que es el Estado en manos de incompetentes y truhanes. Resulta que en Barajas había decenas de vehículos quitanieves y cientos de toneladas de fundente, que no llegaron a usarse ni siquiera en el mismo aeropuerto, y que podrían haber aliviado la situación en la capital. Nadie se acordó de esa flota, no sabían ni siquiera con los medios que contaban. Son continuas muestras de incompetencia de los “responsables” que cobran como tales pero siempre eluden la responsabilidad de su ineptitud. ¿Quién era y sigue siendo la jefa de emergencias en Madrid? Una bruta, una mastuerza sin más mérito que ser de la cuerda del partido.

Usar los cargos públicos para agradecer lealtades, la administración como agencia de colocación de la camarilla del cargo electo, con burla manifiesta del principio de capacidad, conlleva necesariamente un coste en forma de mal gobierno. La incompetencia del enchufado de turno se ve magnificada por la importancia del cargo, causando con su mala gestión un enorme daño a la sociedad, menoscabando sus potencialidades. Por ejemplo, en los próximos semestres vamos a contemplar cómo se despilfarran en bobadas biensonantes los miles de millones de ayuda de Europa. Cuando acabe la lluvia de millones, seguiremos en la misma posición de partida, excepto algunos con contactos en el poder que habrán llenado las arcas y puesto a buen recaudo en Suiza, Luxemburgo o Jersey.

Entonces ¿cuál es el origen del problema? El sistema de promoción interna de los partidos políticos. Nadie honesto e inteligente perdería tiempo y categoría procurando medrar entre las miasmas de la política partidista. De hecho, la estructura de los partidos son un filtro para asegurarse que no se promociona a nadie decente. Por lo tanto, la oligocracia partidista que conocemos con el tergiversado nombre de democracia parlamentaria, se basa en escoger entre una u otra lista de individuos mediocres e innobles, que a su vez nombrarán a sus secuaces y afines para los bien remunerados puestos de dirección.

Os propongo un ejercicio teórico: supongamos que cubrimos las plazas de piloto de aerolínea de la misma forma que se cubren los puestos de alta dirección en la administración y empresa pública. ¿Ah, que no? Acabaría en desastre, ¿verdad? Porque para pilotar un airliner hay que tener una sólida formación especializada y una experiencia de muchos años. ¿Y acaso creéis que es menos exigente la dirección de un organismo público con presupuestos millonarios?¿Por qué asumimos que a los controles de un avión sólo se puede poner a un piloto profesional, pero en el sillón del Ministerio de Hacienda se puede sentar una persona sin formación económica? Cuando la política fiscal es, junto con la monetaria, enajenada en el BCE, las dos palancas claves que tiene un Estado para controlar la deriva de la economía.

En el carnaval político que sirven los medios de comunicación se ofrece una respuesta fácil a los males del Estado: todo es culpa de que gobiernan los otros, si gobernasen los míos todo eso se arreglaría. Y cuando gobiernan, donde gobiernan, los males vienen de que en otro nivel del Estado gobiernan los otros. Y aunque gobernasen los mismos, siempre habría excusas, ya los problemas no serían tan negros, ni las soluciones tan claras, ni la necesidad de adoptarlas tan acuciante.

La vida política, todo ese circo, no es más que una obra de títeres para mantener entretenido al populacho y evitar que pare a reflexionar. Que no se aperciba de la baja preparación, la miserable talla intelectual que, aún así, supera con mucho la integridad moral, de la clase política. Lo cual quiebra por la mitad el principio de representación, por el cual se supone que es demasiado difícil el ejercicio del gobierno para ser asumido por la población (porque medios hay), lo cual obliga a delegarlo en unos individuos tan excepcionales que son capaces de soportar el brillo abrasador del poder sin calcinarse. Pero constatamos que concejales, diputados autonómicos, senadores… son individuos mediocres cuando no viles. Un ciudadano escogido al azar por la calle es posible que fuera más culto, pero seguro que sería más honesto. Por lo tanto, ¿qué queda de justo o legítimo si ese estrato intermedio de sacerdotes que interceden entre el pueblo y la soberanía no son mejores (y si frecuentísimamente peores) que el conjunto de la sociedad a la cual impiden autogobernarse?

El problema, por fin lo entiendo, no son los unos ni los otros, la matriz del problema que nos aqueja es que el sistema de promoción política está viciado de principio. Es una maquinaria diseñada para producir líderes indignos e ineptos, y la máquina no hace más que cumplir su función de acuerdo a la programación que hemos cargado en ella: escoge de entre la bazofia, a los más indignos e ineptos.

España tiene un serio problema de gobernanza. Dejaos de tigres y leones, de tirios y troyanos, el problema es general, y es la baja capacitación de aquellos que dirigen el Estado. Insisto, en sus 3 escalafones y medio, porque el nivel que se aprecia en los ayuntamientos es de cuadra de posada pobre. E incluso podemos buscarle una causa, un primer principio a este pecado original, que no es otro que el lamentable nivel cultural de la sociedad española. No sólo el español es burro, es que está muy orgulloso de serlo y aún se burla de quien pretende dejar de comer alfalfa. En España, y esto sí que es un rasgo que nos diferencia de otras sociedades que no se resignan a un estancamiento que supone una regresión, no se valora el conocimiento. De hecho, se desdeña, se desprecia e incluso se desconfía de quien lo procura.

Pero ¿a dónde nos conducen estas reflexiones? ¿Al fin de la política, a un gobierno de tecnócratas? Ni mucho menos ¡qué simpleza! Que alguien sea competente en su ámbito de conocimiento no priva que, además, tenga una conciencia política desarrollada. Pero la competencia (excelencia) para el puesto que se le adjudica debe ser conditio sine qua non cabe optar a ese puesto, y el nombramiento ser competencia directa del soberano: el pueblo expresado en mayorías.

La cuestión es que personas bien formadas son menos proclives a ser presa de dogmas políticos o religiosos, pues la ciencia enseña a someterse a la Diosa Realidad, que está por encima de cualquier disquisición doctrinal o imperativo partidista. Los argumentarios están para uso de quien no le concede a su inteligencia el libre albedrío, obviamente porque el mismo dueño la tiene en poca consideración, sabedor de su endeblez.

Tras enunciar estas líneas generales, voy a explicar las consecuencias en mi persona del repudio del circo político y sus categorías de izquierda y derecha, por si a alguien le pudiera interesar. Pero como por hoy ya he escrito demasiado, lo seguiré desarrollando en entrada aparte.

 

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