La mirada del mendigo

23 mayo 2016

Zineb

Filed under: religión — Mendigo @ 22:54

El otro día subí una viñeta de The Atheist Pig que daba en el clavo: hay una serie de imbéciles que están tan aterrorizados de que alguien los pueda considerar racistas, que evitan cualquier crítica al Islam. Son la banda de “El Islam, esa religión de paz”. Normalmente, son los mismos imbéciles que compran el pack progre al completo, que si banca ética, comercio justo, animalismo, veganismo y homeopatía.

Si alguno de estos imbéciles llega a leer esto, que sepa que llevar la contraria a una persona de otra raza diferente de la caucásica no es ser racista. De hecho, esa estúpida reelaboración del mito del buen salvaje, por el cual los negritos son buenos porque no están contaminados de la malicia del hombre blanco, es precisamente de un paternalismo nauseabundo de origen inequívocamente supremacista. Por ejemplo, al explicar la guerra abierta en Siria e Iraq, sólo considera a esa gente como marionetas del malvado (porque inteligente) hombre blanco, engañadas por éste para masacrarse mutuamente, sin reconocer en el pueblo sirio capacidad de iniciativa o autonomía intelectual. Paupérrimo análisis pero muy de moda entre los que se tricotan sus propios jerseys.

Pues no, señores. Racismo es la discriminación por motivos raciales, y lo contrario al racismo no es pensar que todos los negritos son buenos. No, el 99% de los negros son unos hijos de puta, igual que el 99% de los blancos, de los asiáticos, de los polinesios y de cualquier grupo humano que cojamos. Porque la antítesis del racismo es precisamente ignorar los caracteres raciales. No importa el color de tu piel: si eres gilipollas, lo eres así te pintes de verde manzana.

¡Ah! Y el 99% de las mujeres son imbéciles integrales, pues sin duda no es patrimonio masculino. Tampoco nos olvidemos del sexismo o discriminación por caracteres sexuales.

Por lo tanto, la bondad o error de un razonamiento no se cifra en la proporción de melanina o estrógenos de quien la enuncia o defiende, sino exclusivamente en el nivel intelectual y ético de esa idea. Expuesto de otra forma, quien siente aversión por la sotana de un cura del Opus, pero babea por el tufo aún más reaccionario de la chilaba de un imán o la túnica de un brahmán, ése es un racista (además de un imbécil).

Lo contrario al racismo es preguntarse qué interés pedagógico puede tener que a una niña de 14 tacos, le digan en clase que no debe enrollarse con el chico que le gusta de la clase de al lado porque será una prostituta. Que no debe vestirse como sus amigas sino con decencia/modestia, ni salir con ellas a la calle sino quedarse en casa rezándole a su amigo invisible para que le ayude a no acabar convertida en una pequeña prostituta como ellas.

Y para alguien que no es racista, le da igual el color de la tez o el atuendo de quien defiende esa basura patriarcal castrante: se opone a ella. El racista discrimina y, según sea el emisor, emite el juicio. Y si además de no ser racista, se tiene algo más que serrín en la mollera, uno se preocupa por las dificultades de integración que podría tener esa hipotética niña especialmente si, además, es hija de inmigrantes. Y empezar a reflexionar cómo la religión supone un obstáculo para la integración de los inmigrantes, especialmente tratándose de religiones con una narrativa que enfrenta el “nosotros” al “ellos” (en realidad, todas las que yo conozca, pero ninguna hace tanto hincapié en el sectarismo como la paletada islámica).

Esperad que me relama un poco, disfrutando de ser tan políticamente incorrecto.

Toda esta entradilla era para presentaros a otra de mis divas (como veis, me gustan las mujeres duras, fuertes, valientes, inteligentes… e irreverentes, verdaderos coños insumisos). Ya la había traído a colación en alguna que otra ocasión, con motivo de este artículo: Filántropos y fascistas (muy recomendable).

Os presento a Zineb El Rhazoui. Lo suyo ya no sé si es valentía o tozudez de mula, pero repasando su biografía hay que reconocer su empeño en tocarle los huevos al núcleo reaccionario monárquico-religioso marroquí, ganando muchas papeletas para acabar mal. Desde la convocatoria para des-ayunar en el Ramadán a decirle claramente al Cerdito VI que su hijo no reinará jamás. Por mucho menos, a muchos súbditos marroquíes no se les ha vuelto a ver con vida. Probablemente, tener la doble nacionalidad francesa la ha ayudado un poquito… con los esbirros del régimen, pero eso les importa un bledo a los barbudos.

Bueno, pues hoy os quiero traer otro de sus artículos. Por si no lo sabéis, Zineb trabajó durante años en el Charlie Hebdo (se libró por casualidad del atentado, por estar volviendo en ese momento de Casablanca) y es en esta colaboración que se circunscribe esta columna, que es respuesta de otra escrita por otro ex-Charlie: Olivier Cyran.

La respuesta en el mismo medio: Si Charlie Hebdo est raciste, alors je le suis.

Os copio la traducción al castellano de su réplica, muy en su estilo, dulce como cáscara de naranja. Cuando escribió esta columna, obviamente, Charb, Wolinski, Tignous… aún seguían vivos.

++++++++++++++++++++++++++

El pasado 5 de diciembre [de 2013], me enteré por la prensa de que sufro de un terrible mal. El diagnóstico, realizado por Olivier Cyran en las páginas de la web Article 11, no admite recurso: soy racista. Dado que tengo la nacionalidad francesa, me he esforzado para averiguar, lo más rápido que pude, antes de que este mal me siga devorando, cuáles son las razas susceptibles de estimular mis anticuerpos de mujer blanca.

Desde luego, mis sospechas se han dirigido hacia los descendientes de esas hordas exóticas de los que dicen que invaden la Galia para comer nuestro pan, mi pan. ¿Los chinos y derivados? No constan quejas asiáticas contra mi persona, en este sentido. ¿Los negros de África y otras partes? Da la casualidad que justamente éste es el color del hombre que amo. ¿Los indios? Creo que alguno también se encuentra en mi palmarés amoroso. ¿Los bebedores de vodka? Acabo de venir de un año en el exilio esloveno y no tengo precisamente el recuerdo de haber sido alérgica al encanto eslavo. Así que ¿quién? ¿Los ‘white’, los blancos? No me atrevería tampoco a pensar que Olivier Cyran pueda ser un defensor de la teoría del “racismo antiblancos”.

No. Apenas empezada la lectura de su columna, me tranquilicé al ver que su diagnóstico era mucho más preciso: mi racismo, gracias a Dios (se joda), sólo se dirige contra los musulmanes, y resulta que he pillado este peligroso síndrome en la redacción de Charlie Hebdo. Es decir, una enfermedad profesional. Dado que el propio Olivier Cyran es también uno de los antiguos de la casa, aunque no haya tenido nunca el placer de encontrármelo, al haber tenido él la suerte y, según dice él, los huevos de pirarse antes de que la infección se propagase en la revista, he decidido responderle hablándole de tú, dado que los colegas de Charlie siempre nos tuteamos.

Olivier, tú partes del postulado de que los musulmanes, de Azerbaiyán, de Bosnia, de Malasia, de Egipto o de Burkina, representan un conjunto que se pueda llamar “raza”. Pues mira, da la casualidad de que es la raza a la que pertenezco yo. ¿Soy atea y lo reivindico? Eso no importa, porque tú no nos preguntas lo que pensamos, tú hablas de racismo, es decir de una raza. No nos andemos con rodeos, porque no dudo ni un segundo de que, al igual que yo, tú sepas perfectamente distinguir una religión y una raza. Si tu cometes ese horror de amalgama, es porque recuperas, por tu cuenta y riesgo, un atajo sociológico que encuentra su origen en la demografía francesa: nuestros musulmanes, los de aquí, son casi siempre lo que se llama “árabes”. Ahí entiendo un poco por qué hablas de racismo.

Pero seamos precisos, de todas formas: no son árabes de Líbano, a los que uno se encuentra raramente en el barrio, ni son de la minoría árabe ahwaz perseguida en Irán, de la que nadie ha oído hablar en Francia, y mucho menos son los árabes de Qatar que dejan su dinero en Louis Voutton-Moët-Hennessy.

No, tú hablas más bien de los “árabes” de África del Norte, y resulta que también es precisamente esa “raza” la que me ha engendrado. Por cierto, sólo para tu información, que sepas que estos “árabes” a menudo no son tales. Los más cultos de Francia saben que son bereberes, palabra de origen griego, ‘barbarus’, que describe a nosotros, los amazigh o imazighen, ‘hombres libres’ como nos gusta definirnos. De manera que estoy triplemente legitimada para disipar la confusión manifiesta que demuestras cuando identificas a lo que pretendes defender: la raza musulmana.

Musulmán eres y serás…
Entre los individuos a los que asignas esa categoría racial hay ateos militantes, como yo, por supuesto laica. Hay ateos que se ocupan de otros asuntos, y que también son laicos. Hay ateos a los que les gusta Charlie Hebdo y lo apoyan, a otros les gusta menos o no les gusta nada. Hay agnósticos, hay escépticos, hay librepensadores, teístas, también laicos. Hay creyentes no practicantes, pero políticamente islamistas, hay practicantes laicos, o incluso hay quien no tiene opinión, y ninguno sufre cada día a causa de Charlie Hebdo. Hay conversos al cristianismo (¡mira tú qué laicos!) porque han sufrido los tormentos de la teocracia en sus países de origen. Y finalmente los hay integristas, islamistas militantes, defensores de una identidad definida en primer lugar por la religión. Y son ellos a los que tú has elegido defender.

Son ellos quienes, obligados por la laicidad, no tienen más opción que poner el grito en el cielo por el racismo, con lágrimas en los ojos y la mano en el corazón, bajo el pretexto de que su “sentimiento religioso” ha sido pisoteado por un dibujo de Charlie. Entre ellos vas a encontrar a muchos que reivindican la laicidad en Francia, pero votan a Ennahda en Túnez, que hacen sus compras en las carnicerías halal de París, pero armarían un escándalo si algún colgado quisiera abrir una charcutería en Yidda. Que se indignan cuando una guardería despide a una empleada con velo, pero que se callan cuando un familiar obliga a su hija a llevar el velo. Son una minoría, pero son el estándar que tú has elegido para homologar la identidad de todos nosotros.

Basta de generalidades que no creo que haga falta recordar a un hombre de la pluma. Si he cogido la mía para responderte no es sólo para defenderme contra la acusación de ser racista, sino sobre todo porque en toda mi vida de periodista, raramente me ha afectado una columna tanto como la tuya. Si permites a una “árabe” que exprese ella misma sus aflicciones, deja que te diga que tu discurso es incluso lo más refinado que existe en materia de racismo en Francia. Poca gente hoy día se arriesga a gritar en público “¡Moros raus!” [¡árabes fuera!] Si un extremista lo hiciera, se vería inmediatamente abucheado por ti, por mí y por una mayoría de los franceses.

Para empezar, tú citas a Bernard Maris, Catherine, Charb, Fourest… ¿y yo? ¿Y yo qué? Has preferido callar mi nombre, aunque son precisamente mis artículos que destacas como peligrosamente “islamófobos”, es decir, según tú, necesariamente racistas. Francamente, me he preguntado por qué, y sólo veo dos opciones. Una es que te daba vergüenza explicar a los detractores de Charlie Hebdo (que sólo pueden aceptar tu razonamientos si no leen esta revista) que la autora de las sandeces racistas forma parte precisamente de la raza musulmana. Otra sería que simplemente no has considerado mi persona digna de ser citada, porque en una gacetilla de fachas como Charlie, yo sólo puedo ser la criada árabe. A mí me habrían contratado para que les haga de coartada, para que Charlie tenga su cuota de diversidad, pero no se te ocurre pensar que yo me haya podido integrar al equipo simplemente por las mismas razones que tú, unos años antes.

A un Olivier se le contrata necesariamente por sus cualidades profesionales, a una Zineb, en cambio, sólo se le contrata por discriminación positiva. Salvo que me hayas “salvado” porque conmigo no tenías que ajustar ninguna cuenta personal, a diferencia de gran parte de tus antiguos colegas. En ese caso, les pediría a los lectores que busquen los motivos de tu columna en otro lugar, no en el debate de ideas.

Racismo por omisión
Una Zineb que escupe al islam, esto es demasiado para ti ¿verdad? Eso te desconcierta tanto que tú has preferido no citarme para no introducir la duda respecto a la veracidad del proceso de racismo al que nos sometes a los periodistas de Charlie. Si la expresión “escupir al islam” te choca, permíteme que también te responda ahí. ¿Por qué demonios un “blanco” que escupe al cristianismo es un anticlerical, pero una árabe que escupe al islam es una enajenada, una coartada, una árabe de cuota, una incoherencia que más vale ni siquiera citar? ¿Por qué?

¿Crees que la gente de mi raza y yo misma seamos congénitamente herméticas ante las ideas, compartidas universalmente, del ateísmo y el anticlericalismo? ¿O piensas que, a diferencia de otros pueblos, nuestra identidad se estructura únicamente a través de la religión? ¿Qué queda de un árabe si ya no tiene el islam? Según tú, parece, la gente como yo somos una especie de desertores del Corán, de traidores tan profundamente corroídos por el complejo racial que sólo alimentan una pena, la de no ser blancos.

Pero mi interacción con los musulmanes y los árabes no arranca con las marchas antirracistas de los ochenta. Soy lo que se dice del ‘bled‘, nacida en Marruecos de un padre indígena y una madre francesa. Es allí donde me escolaricé y donde empecé a ejercer el oficio de periodista en un semanario que fue cerrado por el régimen en 2010. Mis colegas del ‘bled’ te podrán explicar cómo el Estado policial de Marruecos, que tenía otras cuentas que ajustar con nosotros, organizó en 2006 una falsa manifestación islamista debajo de la redacción del Journal Hebdo, acusado de haber publicado las caricaturas de Charlie.

Te informo también que tu columna en Artículo 11 ha sido republicada por varias webs marroquíes, las mismas webs que jamás se atreverían a meter la nariz en un asunto de corrupción que implique al rey, por ejemplo. No te voy a ocultar que con este texto habrás hecho no sólo las delicias de los islamistas, sino también las de la dictadura marroquí que me ha empujado a mí y a varios de mis compañeros al exilio, pero que continúa hostigándonos, a nosotros, periodistas independientes, como traidores a la nación, como secuaces de potencias extranjeras hostiles a Marruecos o incluso al islam.

Una columna como la tuya vale su peso en oro para los de la secreta del Majzén, que hace unos meses metió un “dossier” dedicado a Charlie en un periódico amarillista de Casablanca. Ahí nos enteramos, por ejemplo, que el ataque contra nuestra redacción con cócteles molotov en noviembre de 2011 era fingido para estafar al seguro, y que Charb conduce un ferrari gracias a la pasta que nos levantamos. No sé si has hablado con él desde que te fuiste de la revista, pero que sepas que aún no ha conseguido sacarse el carné de conducir. En otro artículo marroquí sobre Charlie me he enterado de que a mí me contrataron por haberme acostado con Caroline Fourest y que mis reportajes están financiados por los servicios secretos argelinos, españoles e israelíes. Es evidente: a una mora realmente no se le puede contratar por los mismos motivos que a un Olivier.

Ya sé, compañero, que tú no tienes nada que ver con esa gentuza de periodistas que sirven a la dictadura de Mohammed VI, pero te quería mostrar simplemente a quién le das gusto, si mis artículos sobre el islam le dan gusto, de paso, a algunos miembros del Frente Nacional.

Verás, Olivier, yo, una chica del ‘bled’, nacida en el ‘bled’, a la que le han asignado, sin comerlo ni beberlo, una casilla de religión -y no sólo se la has asignado tú, sino sobre todo un Estado teocrático que no me permite elegir mi fe y que rige mi estatus personal por leyes religiosas- yo me he preguntado siempre por qué unos chicos como tú se tumban delante de la propaganda islamista. A mí, las leyes de mi país no me dan ni la cuarta parte de los derechos que tú has adquirido al nacer, y si a mí me agrediera o violara un barbudo en una calle de Casablanca, como me han prometido hacer en cientos de correos – que la policía marroquí nunca se ha querido tomar en serio – , las web que han publicado tu columna dirían con certeza que me lo he buscado, porque no respeto el islam.

Y tú, aquí, en Francia, en un Estado laico, tú nos machacas sin cesar con todo el peso de ese discurso moralista según el cual se debe “respetar el islam”, tal y como lo reclaman los islamistas que nunca se preguntan si el islam respeta a otras religiones, si respeta, simplemente, a otros. ¿Por qué debería yo respetar el islam? ¿Me respeta él a mí? El día que el islam muestre un poco de estima, por poquita que sea, por las mujeres, primero, y por los librepensadores, luego, te prometo que modificaré mi postura.

¿El FN? Ni idea.
Es para ver ese día que lucho junto a todos los ateos de Marruecos, Túnez, Egipto o Palestina, y no para darle gusto al Frente Nacional, como aseguras en tu columna. Porque, créeme, muchos ateos virulentos del mundo árabe, tan virulentos que pasan temporadas regulares en chirona por blasfemia, nunca han oído hablar de Marine Le Pen, y se lo pasan por el forro si su discurso le gusta a la extrema derecha francesa, porque están ocupados en combatir la suya propia: el islamismo.

Si tú nos lo permites, nosotros, “islamófobos” de raza musulmana, pensamos que para la emancipación de nuestras sociedades será imprescindible liberarse del yugo de la religión de Estado. Como el islam es religión estatal más o menos en todos los países llamados árabes, ahí encontrarás también una fuerte oposición a la teocracia, que se alimenta tanto del concepto universal de la separación de poderes como del escepticismo y el análisis de las fuentes islámicas. Nos permitimos prácticamente todo, como por ejemplo que Mahoma, e incluso Alá, no son irrepresentables. La caricatura, la parodia de los versículos coránicos o los hadithes… basta con darse una vuelta por nuestros foros para ver que Charlie no es un precursor en esta materia.

Hay que entendernos porque, verás, siglos después de morir, Mahoma aún nos impone su ley. Es de alguna forma el jefe de Estado perpetuo de esa ‘umma’ que nos ha privado de la libertad de pensar, o que me prohíbe a mí, por ejemplo, heredar la misma cantidad que mis hermanos o incluso casarme con el hombre que elija. Por qué quieres tú, tú el contestatario, que un hombre con tanto poder se sitúe fuera del alcance de la crítica? Y cuando te hablo de leyes no me estoy refiriendo a unos obsoletos versos del Corán, sino al derecho que se está aplicando en nuestros países, al código civil que rige nuestros matrimonios, divorcios, herencias, tutela de los hijos etcétera.

Sí, es Mahoma, en nombre de Alá, quien decide sobre esto, y no las personas libres, iguales a ti. Por todas estas razones, permíteme decirte que no serán los representantes del culto islámico en Europa, cuya palabrería sobre el “respeto al islam” ratificas y que aprovechan muy bien las delicias de la laicidad, ellos sí, quienes van a fijar los límites de nuestra libertad de expresión.

No te confundas, Olivier: el antirracismo está del lado de Charlie Hebdo, que abre sus páginas a gente como yo, que no se pueden expresar en su país, bajo pena de prisión o de agresión, y no del tuyo, que está de acuerdo en entregar toda la “raza musulmana” a su clero autoproclamado. Charlie es consciente del hervor intelectual e ideológico que anima el mundo musulmán; ha comprendido que allí se está librando una guerra entre la libertad y la dictadura político-islamista, ya date de antes de la primavera árabe o de después, y Charlie ha simplemente elegido su bando: el nuestro, el suyo, el de los anticlericales. Si la blasfemia es un derecho adquirido por los herederos de la civilización cristiana, ¿por qué se lo niegas a los musulmanes? ¿Por que un Estado islámico es aceptable en Túnez o en Egipto pero no en Francia? ¿No es eso racismo?

Juicio por racismo, o el arte de ponerle sordina a la crítica
No tengo intención de atribuirte este análisis, porque aunque se deriva en toda lógica de tu lectura, no iré al punto de decir que tú estarías de acuerdo. He intentado poner de relieve las razones que te han puesto contra este escollo, y las encuentro también en otro atajo que sirve de fundamento a tu razonamiento: “Poco me importan el velo, los tacones altos o incluso las camisetas Carnaïeu made in Bangladesh, si la persona debajo, encima o dentro merece respeto”, dices en tu columna. La honrosa intención filantrópica que muestras desafortunadamente hace una amalgama entre la crítica de las ideas y la de las personas.

¿Hay que recordar que el fundamento de toda retórica sana es que no se haga nunca un argumento ad hominem? Y viceversa: detestar una idea nunca debe llevar a personificarla. Criticar el velo no es lo mismo que humillar a cualquier mujer velada, al igual que criticar el islam no es lo mismo que abuchear a todo musulmán. Las mujeres veladas de mi familia son menos susceptibles en este aspecto. Aunque yo no oculto mi aversión contra el trozo de tela que ellas llevan en la cabeza, ellas han comprendido que esto no reduce en nada el afecto y el respeto que les pueda tener – o no tener – por motivos simplemente humanos.

Al hacer este atajo, tú vuelves a apropiarte, una vez más, de los argumentos de los perros guardianes de la islamofobia. Al no tener a su disposición las leyes canónicas que les sirven como herramienta de poder en los países musulmanes, ellos se agarran a las leyes antirracistas de Francia para acallar a los detractores de sus creencias. Se vuelven locos para hacernos confesar que criticar el velo es lo mismo que negar la dignidad de quienes lo llevan, y que por eso es racismo. Criticar Mahoma es humillar a cada musulmán a título individual, así que es racismo. Esta es su ecuación, y tú, Olivier, has mordido este anzuelo.

Yo no. Porque el espectro del racismo que tú temes, mientras armas las tesis de la extrema derecha islámica y tiras piedras a tus antiguos colegas para librarte de toda sospecha, ese espectro, yo no lo temo. Es tan absurdo suponer que yo sea racista que incluso tú has preferido censurar mi nombre en tu columna, mientras que sí citas a los demás. A mí, como árabe, cuyo nombre has preferido no citar, me parece racista tu texto, porque me obligas a mí, a la árabe, a defender a mis compañeros blancos. ¿Por qué tengo yo más legitimidad que ellos para expresar estas ideas? ¿Por qué tu columna me exige recordarte mi nombre y mi identidad? Te invito a reflexionar sobre esto.

Me niegas el derecho de criticar la religión que he estudiado como materia obligatoria en la escuela, desde la guardería hasta el bachillerato y que todavía hoy me prohíbe alquilar la misma habitación de hotel que mi chico cuando quiero pasar un finde en Marrakech, bajo el pretexto de que no tenemos un acto de fornicación legal firmado por Mahoma. Mientras, mis colegas de Charlie deberán limitarse directamente a cerrar el pico o dibujar abetos de navidad cada vez que les dé por querer criticar la dictadura del islam, bajo el pretexto de que ellos son blancos. Bonita definición de antirracismo.

Si no has leído nada más que Malek Chebel, porque es él el defensor más popular del islam-religión-de-paz-y-amor, te aconsejo vivamente comprarte primero una edición de la Sira [biografía de Mahoma] para hacerte una idea tú mismo de las enseñanzas de Mahoma y ya me dirás si después aún te parece tan asqueroso que una las critique. Si no, date directamente una vuelta por las librerías salafistas que florecen en la región de París, y ya me dirás si piensas todavía que quien alberga odio es Charlie Hebdo.

Por cierto, reconoce que el aumento del número de estas librerías desde hace unos quince años – fecha en la que, según dices, Charlie Hebdo ha empezado, curiosamente, a interesarse por esto – no corresponde en absoluto a una hipotética explosión demográfica de los musulmanes en Francia, sino a una deriva ideológica, financiada por petrodólares, que cobra una minoría radicalizada de estos musulmanes.

Espíritus iluminados, aprended el islam.
En estos libros encontrarás numerosas perlas, como el matrimonio de placer (zawaj al-mut’a). Practicado en tiempos de guerra por los musulmanes, este contrato de matrimonio unilateral -porque lo decide el guerrero victorioso- puede durar una hora, dos horas o algunos días, y se considera que está permitido para que los combatientes de Alá se alivien el dolor de huevos (perdón por el borderío, pero no hay otra manera de expresarlo) durante sus razias. Parece que eso es lo que ha pasado en Siria, con esa inextricable historia de la yihad sexual. En tu columna citas un artículo de Charlie, cuya autora soy yo, que trata este asunto, y que tú calificas de “seudoinvestigación” basada en un abominable rumor islamófobo.

Concedo que ni tú ni yo hemos estado en el lugar para constatar la práctica, dadas las condiciones difíciles de ejercer el periodismo en Siria en este momento. Pero a ti te basta que Mohamed al-Arifi niegue la fetua que se le atribuye y que pide aprovisionar a los yihadistas con mujeres, para que nada de esto tenga ya fundamento. ¿Piensas que el FIS de Argelia o Al Qaeda en todas partes hayan esperado a Arifi para hacer uso de esto? […]

Por cierto, también has hecho referencia a otro artículo mío – siempre sin citarme – del que recoges la entradilla para ilustrar la peligrosa deriva nacionalista de Charlie Hebdo. Para ti, este texto, que habla de un grupo de salafistas belgas, denuncia el peligro de la invasión de nuestro Occidente cristiano por las hordas bárbaras musulmanas. “¿Será que las papas fritas serán pronto todas halal?” me preguntaba yo allí. Te olvidaste simplemente de recordar que el héroe cómico de mi artículo es un belga convertido al islam que se llama Jean-Louis, apodado el sumiso. Es decir, nada de racismo sino integrismo. Cuando se publicó este artículo, este tipo pelirrojo fue detenido y acusado de dirigir una célula de reclutamiento para la yihad en Siria. Debe de ser que no iba yo tan descaminada al interesarme por él.

Verás, Olivier, este Charlie, que no era en absoluto racista cuando tú trabajabas allí, y que se habría convertido de forma inexorable en racista desde que te fuiste, no necesita que tú le des lecciones de antirracismo, y quien te lo dice es una árabe. Yo no he trabajado con [Philippe] Val y no sé si yo habría sido capaz, como tú lo fuiste, de escucharle elogiar Israel, un Estado colonial y racista, en cada reunión de redacción para conservar mi trabajo. Yo tengo mucho más afinidad con la pluma de Charb, una de las más propalestinas de la prensa francesa. Charb, a causa de este linchamiento al que tú contribuyes con tu confusión de ideas, está hoy amenazado por Al Qaeda y vive bajo protección policial. ¿En qué bando está el odio, pues?

Saludos de colega

Zaynab bint Mohammad ibn al-Mâati al-Rhazwi al-Harîzî

10 mayo 2016

Steven Weinberg

Filed under: religión — Mendigo @ 18:39

La religión es un insulto a la dignidad humana. Con o sin religión, siempre habría personas buenas haciendo el bien y gente malvada haciendo daño. Pero para que las personas buenas hagan el mal, hace falta la religión.

Steven Weinberg, Premio Nobel de Física en 1979 por desarrollar una teoría unificadora del electromagnetismo y la fuerza nuclear débil.

+

Sólo debo añadir una precisión: la Patria como sucedáneo de la religión, nuevo Dios entronizado en el s.XIX cuando los Dioses convencionales empezaban a provocar más burla que adoración en la irreverente y cáustica Europa.

+

En las arenas del creciente fértil, la superstición aún consigue movilizar ejércitos.

Por cierto, hablando de los follacabras. Han sacado recientemente una serie de vídeos amenazando a Israel. No creo que esta gente haya tenido apoyo directo del estado sionista, pero desde luego es el principal beneficiado de su existencia: hoy Siria ha dejado de ser su principal amenaza a ser un montón de escombros. Pero esto no quita que esta panda de descerebrados intente algún ataque efectista desde la zona fronteriza entre el Líbano, Siria y Jordania, donde tiene hoy presencia, o desde el Sinaí, contra posiciones israelíes.

Por supuesto, la posibilidad de que estos piojosos representen una amenaza relevante para el Tzáhal es nula. Con cuatro carros soviéticos de la guerra fría no se pone en jaque a la mayor potencia militar del Mediterráneo Oriental. Ahora bien, una serie de golpes de mano bien pensados, incluso una incursión momentánea en territorio controlado por Israel, serían inmediatamente transmitidos por las televisiones de todo el mundo, y supondría una descomunal operación de propaganda y legitimación del Estado Islámico en el mundo musulmán. Presentarse como defensor de la Umma, y del increíblemente manipulado pueblo palestino, representaría un triunfo comunicativo que reportaría enormes réditos en el plano militar (aflujo de nuevos descerebrados, de Marruecos a Filipinas, pasando por Berlín y Uzbekistán). Es tan buena la idea, que me pregunto cómo es que aún no lo han llevado a cabo.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

8 mayo 2016

Democracia velada

Filed under: religión — Mendigo @ 1:09

Y volvemos a uno de mis temas preferidos ¡la religión!

Sobre todo con este filón que he encontrado al percatarme de que, para los giliprogres, la religión mahometana es su vaca sagrada. ¡Pues dos tazas! ¡Cuatro! ¡Veinticuatro! Cagarme en Dios es uno de los placeres más reconfortantes en esta vida.

Bien, vamos al tema. ¿Qué me sabéis decir de esta lista de Estados tan heterogénea?

– Azerbaiyán
– Jordania
– Afganistán
– Albania
– Emiratos Árabes Unidos
– Indonesia
– Uzbekistán
– Uganda
– Irán
– Pakistán
– Bahrein
– Brunei
– Bangladesh
– Benin
– Burkina-Fasso
– Tayikistán
– Turquía
– Turkmenistán
– Chad
– Togo
– Túnez
– Argelia
– Djibuti
– Arabia de la familia Saud
– Senegal
– Sudán
– Siria
– Surinam
– Sierra Leona
– Somalia
– Iraq
– Omán
– Gabón
– Gambia
– Guyana
– Guinea
– Guinea-Bissau
– Palestina
– Comores
– Kirguistán
– Qatar
– Kazajistán
– Camerún
– Costa de Marfil
– Kuwait
– Líbano
– Libia
– Maldivas
– Mali
– Malasia
– Egipto
– Marruecos
– Mauritania
– Mozambique
– Níger
– Nigeria
– Yemen

La respuesta es evidente. Es la lista de países miembros de la OIC, la organización de países islámicos. La mayoría, no todos (por ejemplo, Camerún), son países en que la religión oficial es el islam, o al menos es la religión mayoritaria en la población.

Bien. Ahora repasad la lista y decidme ¿cuál es la situación de estos países en términos de desarrollo político y social? La diversidad es extrema tanto en términos de renta (en la lista están los países con renta per cápita más alta y más baja del mundo), como étnico y cultural (países del Magreb, el África negra, Medio Oriente, Asia Central o el Sudeste Asiático).

Sin embargo, a lo largo de toda la lista, hay una constante: son Estados muy poco garantistas (expresado suavemente) de los derechos civiles, en los cuales la democracia es a lo sumo un esbozo y la separación de poderes una propuesta teórica como podría ser el Teorema de Pitágoras. Siendo como soy muy crítico de la situación española, es evidente reconocer que en materia social y política estamos mucho más avanzados que el menos autoritario de esos Estados.

Efectivamente, quizá con la excepción del Túnez tras la primavera árabe, la democracia más desarrollada es la de… Turquía (algo tendría que ver la política de desislamización / despaletización kemalista). Esclerótica democracia que está siendo socavada precisamente por el AKP, un partido islamista. Efectivamente, entrar con carros en barrios residenciales, encarcelar periodistas, cerrar los medios de la oposición, promover grupos paramilitares dentro de las fronteras y financiar grupos yihadistas en la vecina Siria no es, que digamos, lo que puede esperar de una democracia, ni siquiera en su tibia acepción burguesa en que viene siendo usada (ni qué decir de la Democracia o gobierno directo del pueblo, que he planteado tantas veces).

En el resto de la lista menudean los estados fallidos, los que están o han estado recientemente en una guerra sectaria total, las teocracias y las dictaduras militares, a veces disimuladas con pantomimas de elección que ofrecen respaldos del 90%. No están todos los que son, pero desde luego que son todos los que están.

Así que ya sabemos qué más tienen estos Estados en común. Comparten la misma fe, y el mismo desprecio por la libertad del individuo. Parece que autoritarismo, patriarcado y religión islámica forman una tríada, al parecer inseparable.

Hasta aquí la mera constatación de un hecho, la lista de países islámicos es también una lista de estados liberticidas, en mayor o menor grado. Puede haber un alto grado de prosperidad económica, pero son los estados socialmente más subdesarrollados del planeta, con menores libertades civiles y una mayor intromisión del Estado en la vida privada del ciudadano (totalitarismo). Sólo queda que Kim Jong Un se convierta al Islam para hacer pleno, con su Estado-secta tan del gusto de los imbéciles del PCPE (cómo la extrema alienación puede ser emancipadora, es uno de esas paradojas para iluminados, del estilo de la Santísima Trinidad).

¡Pero alto! Todos sabemos que correlación no implica causalidad. ¿Puede deberse a la mera coincidencia? ¿Otro tipo de causas concomitantes?

Bueno, ese es el sujeto que propongo a la discusión. Bueno, yo me figuro que el adoctrinamiento infantil en una superstición totalitaria (controla todas las facetas de la vida del individuo, hasta las más íntimas) cuyo nombre es Islam(الإسلام), es decir, sumisión; y cuyos acólitos se llaman a sí mismos musulmanes (مسلم), los que se someten, pueda tener algo que ver en la construcción de una conciencia colectiva refractaria a las ideas de libertad y democracia.

Aunque aficionado a las culturas norteafricanas y del Creciente Fértil, mi conocimiento de su historia e idiosincrasia es mucho más superficial, obviamente, que el de los pueblos de la península. Y en nuestro caso, sin duda puedo afirmar que la afirmación del credo judeocristiano supuso y supone un obstáculo para el progreso social de nuestra sociedad. Todo derecho, todo progreso social, desde la reforma agraria al derecho al divorcio, al aborto, a la libertad de prensa o al sufragio universal, ha tenido siempre en frente al conservadurismo de la Iglesia Católica.

Esto me da una pista de que un fenómeno parejo puede estar desarrollándose en la otra orilla del Mediterráneo, con su versión herética vernácula del judaísmo. Y es que tanta sumisión, tanta sumisión, uno le coge el gusto… y se pasa la vida postrado de hinojos. Como el Dios de Abraham, será omnipotente pero es mudito, hay que obedecer a los hombres, siempre hombres, que se arrogan su representación (profetas y demás vendedores calvos de crecepelos infalibles).

A estas alturas seguro que habrá algún imbécil que estará pensando (no creo ni que se atreva a contestar) que debería ser más respetuoso con la fe de los musulmanes. Pues bien, a esta clase de gilipollas les ofrezco otra lista:

– Afganistán
– Qatar
– la Arabia propiedad de los Saud
– Sudán
– Irán
– Malasia
– Maldivas
– Nigeria
– Pakistán
– Mauritania
– Somalia
– Emiratos Árabes Unidos
– Yemen

Venga, ésta pregunta es un poco más difícil. ¿De qué se trata? ¿Qué tienen en común?

Es la relación de países en los que el ateísmo está castigado con la pena capital. ¡Ops! Vaya, de nuevo, todos ellos son islámicos. También, ya es casualidad.

No es que yo respete mucho el Islam, pero tampoco es que el Islam respete mucho mis convicciones. En realidad, no es que no respete la idea del ateísmo, es que no respeta la vida del que, como yo, ha decidido vivir su vida sin preocuparse de cuentos de viejas sin la menor base científica. Las ideas no se deben respetar (sí el derecho a tenerlas), pero el ser humano debe ser inviolable. Si alguna religión dice lo contrario, debe ser proscrita como la aberración ética que es.

Podríamos extender la lista con aquellos países en los que abandonar la religión mayoritaria es castigado con la muerte:
– Mauritania
– Sudán
– Somalia
– Arabia Saudí
– Yemen
– Irán
– Afganistán
– Pakistán

¡Coño! De nuevo, todos musulmanes. De todas las religiones que hay en el mundo, el islam es la única que actúa como una secta, matando a los que quieren abandonarla.

Curiosa religión, que cuanto más fielmente se la sigue, más depravadas y criminales son las consecuencias.

En otros estados más light, la apostasía o la inducción a la apostasía (por ejemplo, la lectura de un libro sobre la historia de las religiones) es también un delito, pero no sancionado con la muerte:
– Marruecos
– Argelia
– Libia
– Nigeria
– Egipto
– Siria
– Jordania
– Iraq
– Omán
– Palestina
– Azerbaiyán
– Uzbekistán
– Tayikistán
– Turkmenistán
– Kirguistán
– Kazajistán
– Malasia
– Indonesia

Coño, es que también es casualidad, de nuevo pleno, todos ellos son musulmanes. ¿Casualidad? ¿O aversión a la libertad de conciencia? ¿Quizá maniobra de supervivencia de un cagarro intelectual que necesita de una preeminencia social monolítica para perpetuarse, porque el menor atisbo de racionalidad amenazaría con derrumbar todo el ídolo de barro? El recurso al adoctrinamiento infantil no es suficiente, la sugestión necesita ser mantenida a lo largo de toda la vida del individuo mediante la falsa impresión de unanimidad (11º punto de los principios de la propaganda de Göbbels, las religiones también usan con fruición los otros diez).

El Islam recuerda al comportamiento paranoide de un dictadorzuelo sentado en un trono que cojea, bañando en sangre cualquier atisbo de disidencia.

+

Por supuesto, todo lo anterior es sólo una manifestación de mi odio racista. Porque como todos sabemos, criticar el Islam es propio de racistas. Lo que no acabo de entender es que, si yo soy racista… ¿por qué me siendo hermanado con este blogger?

Es Washiqur Rahman, un joven librepensador de Dakah (Bangladesh) que mantenía un blog en el cual criticaba el movimiento de supremacismo islámico que está contaminando una sociedad que, desde hace siglos, había sido un modelo de convivencia interreligiosa.

La respuesta de dos estudiantes de una escuela coránica.

Sus argumentos, sendos machetes.

Su muerte es una más del reguero de atentados a activistas seculares en Bangladesh, siempre provenientes de una misma confesión religiosa. Exacto, lo habéis adivinado, esa religión de paz. El último, hace tan sólo una semana, fue Xulhaz Mannan, editor de una revista de temática homosexual.

Fue apuñalado junto con otro activista, Tanay Majumder, a la entrada de su domicilio el pasado lunes. Mientras tanto, el gobierno de Bangladesh sugiriendo que con sus opiniones van provocando, incitando al odio. Si es que las visten como putas (criminalización de la víctima).

A ver si va a ser que sí, soy racista, pero no por el nivel de melanina en la piel, sino por la limitación de mollera. Soy racista de todos los matones, machirulos, crimimales fascistas que procuran imponer con la violencia su obtusa visión del mundo. Realmente, esa clase de basura, recubierta con todo tipo de piel y presente en todas las sociedades, sí que se podrían considerar como subhumanos.

Realmente, lo de tachar de racista al que critica el Islam es exactamente la misma mierda que los sionistas que tienen el “antisemita” en la boca para todo aquel que discuta el derecho del Estado de Israel a la limpieza étnica en Palestina. Es el recurso fácil para desactivar una discusión que no interesa, sugerir que obra por motivos racistas.

Por ejemplo, si digo que este fulano es un despreciable escombro moral… es porque soy racista.

Y cuando digo que esta es una pedazo de cerda, es porque además de racista, soy machista.

¿Verdad? Para el imbécil progre medio, no se puede criticar a un negro porque eres racista. En su pueril y etnocéntrica concepción del mundo, los negritos son todos buenos y tontos, y sufren las consecuencias del pérfido hombre blanco, el único con inteligencia suficiente para ser malo.

Al final, el campo queda reducido a dos bandos: el discurso del odio xenófobo que abandera un paleto de tomo y lomo como Trump, y la estulticia buenista de la progresía.

Debo confesar que es muy dura la sensación de soledad, al verme rodeado de imbéciles. ¿Principios? ¿Análisis riguroso de la realidad, ajeno a las modas y tiempos políticos y caiga quien caiga? ¡Quia! Aplicamos los mismos clichés a cualquier situación, y listo. Al final, la izquierda gafapasta (¿hay otra?) tiene una serie de dogmas como los podría tener cualquier otra religión. Así se ahorran el pensar; me figuro que debe ser cómodo.

En fin, este neonazi encubierto (como me han llegado a llamar en este blog) que critica la idea del Gran Israel sobre territorios robados debido a su mal disimulado antisemitismo, se tendrá que refugiar como siempre en la música, esa amiga que no te defrauda.

Menudo antisemita estoy hecho, escuchando música sefardita.😄

Si os ha gustado, os dejo su canal para que podáis escuchar más: Oni Wytars. Me lo descubrió una gran amiga y, desde entonces, estoy embelesado con ellos.

Y bueno, para los que no les vaya este rollo snob, también he pensado en vosotros. A ver qué os parece este… digamos… irreverente grupo sudafricano. Sus letras son jodidamente difíciles de seguir, porque mezclan continuamente el inglés con el neerlandés afrikaaner y el xhosa (una lengua de la familia bantú). Pero eso sí, con sus vídeos te partes la polla.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

11 abril 2016

¿Islam radical? Eso no existe

Filed under: religión — Mendigo @ 22:42

Sólo existe el Islam. Creo que lo explica bastante bien este orador:

El Islam ya está construido, y no tiene ninguna vía para modificarlo y adaptarlo a los tiempos. Si comentábamos que las vías de modificación de la Constitución Española establecidas en la misma suponen un blindaje de facto, en el Islam el cerrojazo está echado hasta para la última coma hasta el final de los tiempos.

El Islam es lo que Mahoma dijo y lo que Mahoma hizo, narrado en el Corán y los hadices. Exactamente eso.

El Corán es un libro muy recursivo, se refiere mucho a sí mismo (un argumento circular inválido como prueba para todo aquel que tenga dos dedos de frente). Una de sus primeras aleyas dice:

Es el Libro sobre el cual no cabe ninguna duda, es la guía para los piadosos.
Sura de la Vaca, 2

En la teología islámica, la idea que subyace bajo esta famosa aleya se expresa con el término qat’i, que viene a querer decir “lo que no está sujeto a interpretación”. El Corán se comenta (tafsir), pero no se interpreta, ya que (se supone que) es evidente y positivamente cierto como una operación algebraica (por cierto, término árabe, tuve en la carrera un compañero marroquí que era precioso cuando decía que teníamos que ir a clase de algébra). En realidad, esto es evidentemente falso pues desde su misma creación ha habido dudas y disputas acerca del significado de cada una de las aleyas.

No se espera del musulmán (textualmente, “el que se somete”) que interprete el Corán, no le está permitido, sino que lo acate e interiorice hasta confundirlo con su carne. Y el Corán y la Sunna, la coleción de hadices, hace muchos siglos que están codificados y un musulmán no puede obviarlos o endulzarlos. Puede, pero deja de ser musulmán.

Según el mismo Corán:

¿Creéis en una parte del Libro y rechazáis otra parte? Aquellos de entre vosotros que obren así sólo merecéis la ignominia en esta vida, y el Día de la Resurrección serán abandonados al más duro castigo, y Allah conoce bien lo que hacéis.
Sura de la Vaca, 85

Ahora, seamos razonables. Lo de no seguir tu religión al pie de la letra es algo propio de todos los feligreses, y por supuesto que hay musulmanes culturales que no están de acuerdo, por ejemplo, en que se deba azotar a una mujer adúltera, a pesar de que en el Corán está escrito claramente:

A la mujer y hombre adúlteros, castigadlos a cada uno con cien latigazos. Y no sintáis piedad piedad por ellos en la ejecución pues es Allah quien lo prescribe, si creéis en Allah y en el Juicio Final. Y que un grupo de fieles presencie el castigo.
Sura de la Luz, 2

Pero el Corán, a pesar de extenso, contempla un limitado número de casos (de hecho, se repite más que la cebolla, otras se contradice… así que tomarlo como fuente de jurisprudencia es una payasada). Para completarlo, están los hadices, que son la narración de dichos y hechos del Piojoso por sus compañeros de armas. En este caso:

El Mensajero de Allah dijo: recibid mis enseñanzas, recibid mis enseñanzas. Allah ha ordenado cómo debéis tratar a esas mujeres. Cuando un hombre soltero comete adulterio con una mujer soltera, deberás recibir cien latigazos y expulsados durante un año. Y en el caso de que un hombre casado cometa adulterio con una mujer casada, deberás recibir cien latigazos y ser lapidados hasta la muerte.
Sahih Muslim, 17:4191

Lo cual es perfectamente coherente con lo que encontramos en la Biblia:

Si se encuentra a un hombre acostado con una mujer casada, los dos morirán, el hombre que se acostó con la mujer, y la mujer; así quitarás el mal de Israel. Si hay una joven virgen que está comprometida a un hombre, y otro hombre la encuentra en la ciudad y se acuesta con ella, entonces llevaréis a los dos a la puerta de esa ciudad y los apedrearéis hasta que mueran; la joven, porque no dio voces en la ciudad, y el hombre, porque ha violado a la mujer de su prójimo; así quitarás el mal de en medio de ti.
Deuteronomio, 22: 23-24

Como no me canso de repetir, cristianismo e islam no dejan de ser refritos de la religión hebrea, la cual es a su vez un mejunje de diversas tradiciones religiosas, sumerias, egipcias, babilonias o de la propia cosecha semita.

Hace ya siglos que cristianismo y judaísmo sienten vergüenza sobre buena parte de lo que está escrito en sus Escrituras, y pasan de puntillas sobre ello o encuentran alambicados argumentos para justificar su inserción en un libro que se supone que es la Palabra de Dios, para no tener que enfrentar la dura disyuntiva entre transgredir las Sagradas Escrituras o convertirse en un monstruo criminal. En todo caso, algo de ese concepto patrimonialista de las relaciones queda en la sociedad, sólo hay que ver las estadísticas de mujeres víctimas de la violencia machista.

Entiendo que es muy duro para un creyente hacer una enmienda a la totalidad de su religión, y de todas las demás, que es lo que hemos hecho los que nos declaramos un día ateos. No todo el mundo tiene el suficiente coraje y vigor intelectual como para enfrentarse a la programación que le fue grabada durante su infancia. La civilización va permeando lenta y paulatinamente en la sociedad, relegando la religión a un rol de identificación cultural, desprovista de contenido (es divertido cuando en las encuestas de opinión, lees que buena parte de los que se dicen católicos, dudan de dogmas tan fundamentales como la Resurrección de Cristo o la vida eterna). Es una tendencia global, según se incrementa el nivel educativo, la gente es cada vez menos crédula. Y hay otro factor: según se incrementa el nivel de vida, existe seguridad alimentaria, un sistema de protección social… el ser humano no se siente tan desprotegido frente a un mundo azaroso y despiadado, y no tiene que buscar cobijo en la certidumbre de una superchería.

Sin embargo, este proceso de civilización es mucho más complicado para los musulmanes, ya que al formular las reglas de su secta (y si la Umma no es una secta, ningún otro grupo de chalados merece ese título), Mahoma advirtió contra esa relajación de costumbres que había podido observar en judíos y cristianos, exhortando reiteradamente a lo largo de su infecto libro a seguir sus enseñanzas a rajatabla, de la primera a la último, y sin rechistar.

Por supuesto que hay musulmanes que obran de esta forma, pero ateniéndose a lo prescrito por su propio libro revelado, no son musulmanes; sólo se lo hacen, aparentan serlo (y les espera un cruel castigo y patatín y patatán). Y en esto, después de leer el Corán un par de veces (y ya son ganas, como tomar jarabe de ricino) he de decir que los musulmanes rigoristas son honestos y consecuentes. Un musulmán no puede, si es musulmán, escoger qué parte del Qu’ran y de la Sunna cumple y cuál no, o buscar vericuetos o excusas para adaptar sus creencias a su realidad social.

Si, por ejemplo, nos es transmitido que Mahoma previno contra la música y los instrumentos musicales, debes apartarte de la música y punto. Lo duro de la cuestión es que el follacabras de Brest tenía razón. Puedes ignorar ese hadiz, por supuesto, en un país secular puedes hacerlo, no te va a pasar nada: pero no eres un musulmán, porque no sigues las enseñanzas y el ejemplo del profeta. Y ya te puedes poner como te pongas, pero ese hadiz está escrito desde hace mil cuatrocientos años y no se va a mover de ahí, así que o lo asumes o te apartas del Camino marcado por el Piojoso, pero el Islam no se va a mover.

Evidentemente, bajo esa premisa del cumplimiento íntegro (o, al menos, intención) del cuerpo doctrinal del Islam, el número de fieles baja mucho de los 1.300 millones que convencionalmente se le atribuyen. Afortunadamente, la gran mayoría de ellos efectúa un cierto grado de transacción entre civilización y humanidad, y respeto a su tradición religiosa. Es precisamente con este relativismo moral, que diría el amigo Ratzinger, contra el que lucha el rigorismo wahabita. Limpiar la práctica religiosa de desviaciones locales sincréticas e influencias del secularismo moderno, para retornar al Islam original recogido en los textos sagrados. Y cuanto más se pretende seguir el ejemplo y las enseñanzas del Piojoso, más peldaños se desandan en el camino de la civilización, para asemejarse al sanguinario rufián caravanero, salido del lugar de la tierra más parecido a un infierno, en lo más oscuro de la Alta Edad Media.

Por otra parte, la enmienda a la totalidad para un musulmán es algo reservado a héroes, pues supone un increíble desafío intelectual enfrentarse al tabú más profundamente grabado en la mente del niño, el más grave pecado que puede cometer un musulmán: salir de la secta. Quien consigue semejante proeza personal (y no es ninguna exageración, supone un dolor interno semejante al de la mariposa que sale de la crisálida) tiene que enfrentar a continuación una coerción externa: la apostasía es, además del mayor de los pecados, el peor de los delitos en una sociedad islámica. Y en aquellos países guiados por la ley islámica, sólo cabe una sentencia.

Así que, tenemos un problema. El Islam, que no es lo que tú quieras pensar de ella, sino la doctrina recogida en el Corán y los hadices, es incompatible con un estadio mínimamente avanzado de la civilización (de hecho, ya había sido superado de largo seis siglos antes de su redacción por el corpus legal latino, trece siglos antes por la filosofía griega, y catorce siglos antes por la sabiduría de Sidarta Gautama). O se defiende la libertad sexual o se defiende el Islam, ambas cosas es imposible (por poder, es posible, pero es una flagrante hipocresía, un fraude intelectual). Si tengo que elegir entre la corrección política o el rigor intelectual, no voy a decir que 3+2=4 por hacer más amigos en el Facebook (del cual, por otra parte, carezco).

Sé de mucha gente que, a las barbaridades del follacabras de la entrada, reaccionaría de forma muy diferente si fueran dichas por un monigote con alzacuellos. Allá cada uno con su honestidad intelectual, pero esta prostitución de nuestros principios nos va a costar al conjunto de la izquierda muy cara en forma de descrédito social. Es a la vez hilarante y vergonzoso que, a estas alturas, le regalemos a la derecha la bandera de la defensa de un Estado liberal y laico, de los derechos de la mujer o de las minorías sexuales. Un error histórico que pagaremos carísimo.

Y eso de que “…son sólo unos extremistas que malinterpretan el Islam…” es una mentira piadosa, cómoda, amable… pero con un pequeño defecto: es falsa. Una vez más: el Islam la doctrina contenida en el Corán y la Sunna, no cualquier otra cosa que nos queramos imaginar.

O se defienden los derechos de los homosexuales o se considera que el Islam es compatible con una sociedad abierta y tolerante; pero si haces ambas cosas al mismo tiempo, que sepas que eres un imbécil y un charlatán, también ambas cosas al unísono.

El Profeta (la paz sea con él) dijo: si encuentras a alguien haciendo aquello que hacía la gente de Lot [N.d.M: es decir, los habitantes de Sodoma], matad al que lo haga, y matad a quien se lo haga.
Sunan Abu Dawood, 38:4447

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

+

 

4 abril 2016

Definitivamente, somos gilipollas

Filed under: religión — Mendigo @ 15:07

Una colega comparte me manda un correo, con el anterior título y el siguiente enlace:

BOE – Currículo de la enseñanza de Religión Islámica de la Educación Infantil

Como creo que puede ser interesante comentar sobre ello, comparto la respuesta en abierto:

Sí, lo había leído. Y efectivamente, somos gilipollas. Menudo caballito de Troya nos están metiendo los barbudos, pagamos la difusión de su doctrina con nuestros impuestos.

Pero ¿qué se puede hacer? O todas o ninguna, no vas a hacer discriminaciones. Y todas, es imposible en un país en el que la Iglesia aún tiene mucho poder.:/

Mira, yo en esto soy ecuménico: me cago en Dios, me cago en todos los Dioses. Si hay un Dios que diga, por ejemplo, que una mujer menstruando es impura, me cago en él y en su puto profeta. Y me da igual el nombre y origen de ese Dios, y así me gustaría que la izquierda se comportase, fidelidad a los principios, no a las modas. Pero no, en la izquierda estamos aterrorizados de que nos llamen racistas si nos oponemos a la reacción cuando viene de fuera.

Que, en realidad, y es algo en lo que insisto mucho en el blog, estamos hablando de una única religión: la abrahámica. El cristianismo y el islam, es sus distintos colores y sabores, no son más que hijastros. adaptaciones culturales del credo hebreo.

Por ejemplo, tradicionalmente se ha estigmatizado la menstruación, asociándola con la impureza. La mujer y su sexualidad como fuente de pecado, el modelo de mujer es la virgen, la monja, que renuncia a su sexualidad. Asociar la regla a algo sucio y sórdido es sólo un carácter más de una sociedad patriarcal, y muy en concreto de la religión semita que detesta la misma esencia de mujer, y la relega al papel de mal necesario.

Este odio estaba inscrito muy hondo en la cultura popular; por ejemplo, una mujer con el periodo no debe ducharse, para no caer enferma. Se debe evitar mantener relaciones sexuales, pues la menstruación es algo sucio y repugnante. O una superstición muy curiosa: una mujer que tenga la regla, impura, no puede tocar la carne del cerdo recién sacrificado o ese estado de impureza se transmitirá a la carne del animal y se echará a perder toda la matanza, causando un gran quebranto a la economía familiar. Esta superstición de aldea le venía muy bien a la lobita, pues como sabes detestaba todo lo relacionado a la matanza: así que, cuando llegaba el día, oh!, no puedo participar porque tengo la regla. Y quedaba excluída de la faena sin necesidad de discutir y sin ningún reproche. Claro, también la casualidad de que coincidiese año tras año la matanza con su periodo ya le empezaba a escamar a su madre.😉 Pero ante la duda, y el terror de que se pudriesen los jamones, prefería curarse en salud y mantener a la niña alejada de la zorza.:)

Esta continua difamación del cuerpo femenino, por supuesto, tiene un origen. Aunque ya nadie lea la Biblia, el libro sagrado para el judeocristianismo, si abrimos el Levítico podemos leer:

Cuando una mujer tenga flujo, si el flujo en su cuerpo es sangre, ella permanecerá en su impureza menstrual por siete días; y cualquiera que la toque quedará inmundo hasta el atardecer. También todo aquello sobre lo que ella se acueste durante su impureza menstrual quedará inmundo, y todo aquello sobre lo que ella se siente quedará inmundo. Cualquiera que toque su cama lavará su ropa, se bañará en agua y quedará inmundo hasta el atardecer. Y todo el que toque cualquier cosa sobre la que ella se siente, lavará su ropa, se bañará en agua y quedará inmundo hasta el atardecer. Sea que esté sobre la cama o sobre aquello en lo cual ella se haya sentado, el que lo toque quedará inmundo hasta el atardecer. Y si un hombre se acuesta con ella y su impureza menstrual lo mancha, quedará inmundo por siete días, y toda cama sobre la que él se acueste quedará inmunda. Si una mujer tiene un flujo de sangre por muchos días, no en el período de su impureza menstrual, o si tiene un flujo después de ese período, todos los días de su flujo impuro continuará como en los días de su impureza menstrual; es inmunda. Toda cama sobre la cual ella se acueste durante los días de su flujo será para ella como la cama durante su menstruación, y todo sobre lo que ella se siente quedará inmundo, como la impureza de su impureza menstrual. Cualquiera que toque esas cosas quedará inmundo; lavará su ropa, se bañará en agua y quedará inmundo hasta el atardecer. Cuando ella quede limpia de su flujo, contará siete días; después quedará limpia. Al octavo día ella tomará consigo dos tórtolas o dos pichones, y los traerá al sacerdote a la entrada de la tienda de reunión. El sacerdote ofrecerá uno de ellos como ofrenda por el pecado y el otro como holocausto. Así hará expiación el sacerdote por ella delante del Señor a causa de su flujo impuro. Así mantendréis a los hijos de Israel separados de sus impurezas, para que no mueran en sus impurezas por haber contaminado mi tabernáculo que está entre ellos. Esta es la ley para el que tiene flujo y para el hombre que tiene una emisión de semen, contaminándose por él, y para la mujer que está enferma por causa de su impureza menstrual, para el que tenga un flujo, sea hombre o mujer, y para el hombre que se acueste con una mujer inmunda.
Lev 15:19-33

PALABRA DE DIOS
TE ALABAMOS, SEÑOR

Y Dios nos sigue aleccionando del comportamiento que debemos seguir con los ciclos menstruales de la mujer:

Habla a los hijos de Israel y diles: “Cuando una mujer dé a luz y tenga varón, quedará impura por siete días; como en los días de su menstruación, será impura.”
Levítico 12:2

Y no te acercarás a una mujer para descubrir su desnudez durante su impureza menstrual
Levítico 18:19

Si alguno se acuesta con mujer menstruosa y descubre su desnudez, ha descubierto su flujo, y ella ha puesto al descubierto el flujo de su sangre; por tanto, ambos serán cortados de entre su pueblo.
Levítico 20:18

[…] y no come en los santuarios de los montes ni levanta sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni amancilla a la mujer de su prójimo, ni se acerca a una mujer durante su menstruación.
Ezequiel 18:6

En ti se ha descubierto la desnudez del padre, en ti han humillado a la que estaba impura por su menstruación
Ezequiel 22:10

David envió mensajeros y la tomó; y cuando ella vino a él, él durmió con ella. Después que ella se purificó de su inmundicia, regresó a su casa.
2 Samuel 11:4

+

Afortunadamente, no queda prácticamente nadie en Europa que lea la Biblia y, aún menos, pretenda conducir su vida conforme las normas de conducta en ella expuestos (afortunadamente, o estaríamos aplicando la pena de muerte por lapidación por cosas tan banales como ir a recoger leña en el día consagrado a Dios).

Efectivamente, la Biblia es una completa bazofia moral, un libro propio de una sociedad tribal demente que debería reproducirse como documento etnográfico, curiosidad científica pero por razones históricas (porque es NUESTRA superstición) sigue encuadernándose en ediciones de lujo y tratándose con respeto supersticioso. Aunque no leyéndolo, ni siquiera en misa se atreven ya a reproducir esos pasajes, avergonzados de su propio libro sagrado, de las revelaciones más antiguas de su Dios, limitándose a leer y comentar el mucho más light opúsculo que añadieron los cristianos, con los hechos de su profeta elevado al rango de Dios, una versión occidentalizada del dogma hebreo.

Por ejemplo, en el caso de la menstruación, los médicos, los maestros, han llevado a cabo campañas de ilustración de la población, para erradicar la idea de la menstruación como una enfermedad o una vergüenza, sino como un proceso natural de la mujer, durante el cual puede seguir haciendo una vida completamente normal. Llevamos décadas limpiando el cuerpo de la mujer (el deseo, el clítoris, el orgasmo, la menstruación…) de toda la basura que la religión patriarcal había echado sobre ella durante siglos. Y parece que lo íbamos consiguiendo.

Pero ahora están llegando a Europa gentes con otra religión, la hermanastra adaptada a la cultura árabe. Es la misma mierda, pero en caracteres cúficos. Y tenemos un problema, porque algunos aún siguen leyendo y asumiendo las enseñanzas de su libro sagrado: otra completa ruina moral y, además, en este caso, intelectual. Nota curiosa: la calidad de la encuadernación suele ser proporcional a la calidad del contenido, sin duda para compensar.

Y, por supuesto, el Piojoso en su reproducción deficiente del dogma hebreo, transmite ese odio a la condición femenina, también en cuanto a la menstruación:

Así, en el puto Q’ram podemos leer:

Y si te preguntan acerca de la menstruación, di: “Es una impureza”. Absteneos, pues, de mantener relaciones maritales con vuestras mujeres durante el menstruo, y no mantengáis relaciones con ellas hasta que dejen de menstruar, y cuando se hayan purificado hacedlo como Allah os ha permitido [por la vía natural]; ciertamente Allah ama a los que se arrepienten y purifican.
2:222

La idea es siempre la misma: la mujer que menstrua es impura, inmunda, y si en una aldea gallega se la aparta de participar en la matanza, en el mundo musulmán se la excluye del rezo e incluso no puede tocar un Q’ram, ni siquiera recitarlo en voz alta para no contaminar su sabiduría con su inmunda boca. No sólo no puede entrar a la mezquita, muchísimo menos acercarse a la Kaaba, o por ejemplo su ayuno en estado de impureza no tendrá validez.

Pero las mujeres que menstrúan que se alejen del lugar de la oración.
Mutafaqun ‘Alahi

Psicológicamente debe ser duro, ¿eh? Sentirse durante una semana al mes como una inmundicia andante, no sólo física, sino teológica. Verdaderamente una religión demente.

La cuestión es que, lo que era un signo de atraso e ignorancia a superar cuando era practicado por las viejas de aldea, ahora es parte de una cultura muy respetable contenido en un libro sapiencial como el Corán que debemos respetar, so pena de ser acusados de racistas, xenófobos y malajes por el buenrollismo. Lo mismo con la acupuntura, el reiki, los inventos milagrosos de Tesla, la avanzada astronomía de los mayas y demás mamarrachadas .

Vale. En la progresía está de moda mofarse de los ultras del Opus Dei, pero mucho cuidado con hacer lo mismo con el sermón de un imán, aún más reaccionario. Bueno, realmente me preocupo bastante poco de las modas, y mis principios tienen unas raíces ya demasiado desarrolladas como para irlos trasladando según las conveniencias.

Pues señores, yo sigo diciendo que no me he movido ni un ápice de mi posición. La superstición, organizada o no, que pretenda denigrar a la mujer por su misma esencia de mujer, es una bazofia que debe ser combatida dialécticamente y desalentada desde las instituciones públicas, también la enseñanza o la seguridad social, haciendo cursillos y seminarios para erradicar esos prejuicios machistas).

Pero ¡no! Se sigue dando entrada a las religiones en el currículo escolar, inoculando su superchería entre la trigonometría y el análisis sintáctico, doctrina puesta al lado de la ciencia, en un mensaje claro al alumno del lugar que le corresponde. Ya teníamos bastante con la basura judeocristiana para, ahora, ampliar el currículo para los alumnos musulmanes, como si no tuvieran suficiente con haberlos metido de cabeza en el caldero de la poción mágica desde que nacieron. Por si están poco adoctrinados, dos tazas más de ideología del odio sectario en la escuela. Porque en eso consiste exactamente el Q’ram y, si hay alguna duda, podemos abrirlo y comentarlo capítulo por capítulo, en el que la retórica es siempre la misma: nosotros los creyentes, los que se someten y humillan, frente a los demás, los que rebeldes, los obtusos y criminales que no reconocen en Mohammad al enviado de Allah.

Y quisiera que alguien me dijera en qué demonios le beneficia a la integración de un niño inmigrante que deje sus cursos de batería, aduciendo que su Dios se lo exige, porque la música es haram. ¿Qué provecho puede sacar una niña en aprender que, en cuanto tenga la regla, se cubrirá de suciedad a ojos de Dios y del mundo, una boñiga con patitas? Os lo pegunto totalmente en serio ¿cuál es el beneficio pedagógico de enseñar en horario escolar la Shahada?

¿No sabéis lo que es la shahada? Esperad, que os la muestro:

Estamos viendo que existe un problema de integración entre los inmigrantes musulmanes en las sociedades occidentales, que no presentan inmigrantes de otros orígenes. Una dificultad de integración que es aprovechada por la extrema derecha para lanzar una campaña de odio al inmigrante, creando un clima que dificulta aún más la integración de los recién llegados, recluyéndose en su cultura de origen (enlace muy interesante) y provocando su autosegregación. Y apostamos por remarcar (o permitir que el dinero saudí refuerce) aquello que nos diferencia, una ideología supremacista que les impide hacer suyo lo mucho de bueno que hemos conseguido en Europa estas últimas décadas, manteniendo sus rasgos culturales que no entren en conflicto con la dignidad humana. Ni más ni menos que como hemos hecho nosotros, pues rechazar la superstición de las viejas ante la menstruación no ha hecho que mi compañera sea menos gallega. Pero consideramos, paternalmente, que los inmigrantes no son capaces de este proceso civilizatorio sin partirse por la mitad como fruta demasiado madura. Y por el otro lado, hay intereses en seguir manteniendo controlada a las masas populares aún después de salir de sus países de origen, como un ejército de zombies con la mirada perdida hacia la Meca.

Pues venga, enseñemos en horario escolar que el Q’ram es la palabra textual de Dios, de la cual es gravísimo pecado dudar. Y hagamos como que no sabemos que en ese Q’ram se dicen cosas tales como:

Creyentes, no intiméis con nadie ajeno a vuestra comunidad. Si no, no dejarán de dañaros. Desearían vuestra ruina. El odio asomó a sus bocas, pero lo que ocultan sus pechos es peor. Os hemos explicado las aleyas. Si razonarais…
3:118

Creyentes, no toméis como amigos a los judíos y a los cristianos. Son amigos unos de otros. Quien de vosotros trabe amistad con ellos, se hace uno de ellos. Allah no guía al pueblo impío.
5:51

Creyentes, no toméis a los infieles como amigos, en lugar de tomar a los creyentes. ¿Queréis dar a Alah un argumento manifiesto en contra vuestra?
4:144

Los infieles son para vosotros un enemigo declarado.
4:101

Toda una oda al sectarismo, lo mejor que puede leer un niño en edad escolar para sentirse integrado en su nuevo medio social.

Bravo.

Si en el fondo, las religiones son buenas; son algunas ovejas descarriadas, que las malinterpretan.

El comunismo sólo consigue igualarnos a todos en la pobreza.

Todos los ismos son iguales.

Feminismo y machismo son la misma cosa.

Los extremos se tocan.

La libertad de uno acaba donde empieza la de los demás… y demás filosofía de parvulario.

 

+

+

+

+

+

+

+

+

 

Página siguiente »

El tema Rubric. Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 342 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: