La mirada del mendigo

6 diciembre 2016

El auge de la reacción islámica en Marruecos

Filed under: internacional,religión — Mendigo @ 1:48

Como me imagino sabréis, hace poco se han celebrado elecciones legislativas en Marruecos. Es notable lo presente que en España está la política francesa, y cómo ignoramos casi todo de nuestros vecinos del Sur: Marruecos.

No sé si os acordáis del resumen que hice de la evolución política de uno de los países más conservadores de Europa: Polonia. Las últimas elecciones han dejado a la izquierda (incluso entendida de un modo laxo) sin representación en el parlamento.

Bueno, pues quiero que echéis un vistazo a la distribución de los escaños del Parlamento Marroquí tras las pasadas elecciones de Octubre. La primera fuerza de izquierdas es el histórico USFP, de centroizquierda, para hacernos una idea el P$O€ marroquí. Quizá incluso más escorado al socioliberalismo, así que imaginad lo conciliador que soy a la hora de conformar el bloque de “izquierda”. De partido de gobierno a la quinta fuerza política.

Como la política marroquí es, y sobre todo era un enjambre de partidos medianos y pequeños, escisiones que luego se volvían a coaligar… he creído preferible en aras de la claridad agruparlos según las eternas categorías de derecha e izquierda. Con la izquierda he procurado ser lo más inclusivo posible. La derecha reúne de todo, desde los monárquicos del PAM, los islamistas del PJD, los nacionalistas del histórico Istiqlal, y otros partidos de talante conservador y/o liberal.

Esta es la evolución de la correlación de fuerzas en el congreso entre las derechas y las izquierdas. He elegido los colores convencionales, pero aunque hubiera elegido cualesquiera otros ¿a que sabríais decirme qué serie de datos corresponde a la izquierda?

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Sinceramente, a mí ver este gráfico me conmueve y, a la par, me da mucho miedo. Por supuesto, buena parte de esta debacle es gracias a los méritos de la propia izquierda (el USFP es generalmente percibido como un partido corrupto y acomodaticio con el poder). Pero este voto desencantado no se ha ido a otras formaciones de izquierda con la reputación aún intacta, simplemente se han perdido o han cambiado de bando. Sabíamos que la sociedad marroquí es eminentemente conservadora, pero llevaba un camino de desarrollo cultural y social para ponerse a la par de los tiempos. Pero desde hace una década este proceso se ha interrumpido y revertido, dando paso a un creciente conservadurismo de carácter religioso.

Porque estamos hablando de aún algo más grave que la pérdida del poder legislativo, o de un ejecutivo que nunca ha dejado de estar en manos del Marranito VI (que es quien determina quien ocupará las carteras de los ministerios importantes, interior, justicia, economía, defensa…). Lo dramático es la desaparición de un ideal libertario, emancipador, revolucionario que precisamente en el Magreb tuvo mucha fuerza durante los años de la lucha colonial.

Y aquí tenemos que hablar de la fulgurante aparición de un oscuro partido islamista que nunca había pintado nada en la política marroquí, el PJD. De manera sincrónica a la reislamización de la población marroquí (cada vez más visible, me cuentan los que conocen bien y de hace largo tiempo Marruecos) surge el fenómeno del islam político (con relaciones no muy claras con los Hermanos Musulmanes).

Podríamos simplificar diciendo que son los paletos analfabetos y supersticiosos del rural (en Marruecos el analfabetismo aún está muy presente)… pero es mentira. En el rural se vota al PAM, el partido monárquico, pues es quien controla las redes clientelares (a los gallegos que me leéis, seguro que os estáis haciendo una idea muy precisa del mecanismo). Sociológicamente, el votante-tipo islamista es el urbano de clase media-baja. De hecho, el PJD controla las alcaldías de 9 de las 10 principales ciudades del país.

Os pongo otro gráfico, ahora desagregando el grupo de la “derecha” y quedándome sólo con los votos del PJD. Por contra, sigo sumando los votos de todas las formaciones políticas de izquierda. De nuevo, estoy seguro que sabréis identificar cuál es la línea.

marruecos2

Impresionante, en unos pocos años ha conseguido sacarle más del triple de votos a todos los partidos de izquierda juntos. Como comprenderéis, para mí es absolutamente necesaria la presencia de la izquierda en la vida política de un país (y, preferiblemente, gobernando). Sin llegar a la involución de Polonia, pero la izquierda marroquí ha sido prácticamente barrida de la vida política. Y buena parte de esos votos han ido a parar a una formación de carácter conservador religioso. Lo cual es aún más preocupante, porque la Historia nos enseña que de la mezcla de política y religión no puede salir nada bueno, y en Europa tenemos una larga lista de ejemplos. Bueno, en general, la religión no es buen condimento para ningún guiso.

A lo cual hay que añadir otro partido, el Partido del Renacimiento y la Virtud, de ideología islamista radical y que no se le permite presentarse a las elecciones. Este partido promueve el boicot de los comiciones, y quizá sea casualidad que la abstención este año haya crecido. O probablemente será que los marroquíes se dan cuenta que las elecciones son un completo paripé, porque todos los resortes de la vida política y económica del Estado están controlados por el Majzén (el Palacio y sus allegados). Aunque sea por egoísmo, debería preocuparnos que nuestra frontera Sur sea tomada por la reacción religiosa.

Humildemente prop… No, venga, no seamos falsos. Considero esencial y es una torpeza sin cuento que no se haya hecho ya, que la izquierda española establezca lazos fraternales con los partidos homólogos de nuestro ámbito, empezando como es lógico por nuestros vecinos más próximos. Tenemos mucho que tratar con los compañeros franceses, mucho que aprender de los portugueses y mucho que ayudar (organizativa y económicamente) a los compañeros marroquíes para que no sean barridos del tablero por los follacabras “moderados” (como CErdoğan). Por eso sugiero la creación de un partido transnacional federal, con amplia autonomía de las federaciones pero con mecanismos de solidaridad y espacios de diálogo conjunto. No respetar unas fronteras que, de todas formas, tampoco limitan al enemigo.

Es necesaria una izquierda fuerte en el Magreb para defender la libertad, el laicismo y la redistribución de la riqueza por vías más eficientes que el azaque (la limosna, en el islam). Compartimos el mismo objetivo y tenemos los mismos enemigos.

Y bueno, supongo que para los progres de la “religión de paz y amor” les parecerá estupendo que un partido islamista sea la fuerza hegemónica en Marruecos. Tampoco he escuchado por aquí lamentos de la debacle de nuestros compañeros marroquíes. Debe ser que no cuadra en el ideario costumbrista del gafapasta “comprometido” un moro sin chilaba y con el puño en alto.

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4 noviembre 2016

Depravados, desviados e invertidos II

Filed under: religión — Mendigo @ 10:03

Una pequeña modificación de la otra composición.

gran-mufti-anais

Viene a cuenta de ésto: Detenidas dos adolescentes en Marrakech por darse un beso

Es divertido, porque si con la primera imagen quedo como muy guai y tolerante, defendiendo los derechos de minorías sexuales frente a la jerarquía católica, con ésta soy un racista islamófobo según la ideología oficial progre. Po fale.

Cuánto imbécil, la hostia. Ya no sólo hay energía buenas y energías malas (tecnologías de generación, exactamente), sino que también hay religiones buenas y religiones malas. Ser de derechas es éticamente reprobable (el egoísmo como virtud), y ser progre intelectualmente nauseabundo (la ideología como complemento de moda, atavío, ornato, como el bolso, el cinturón o las gafas).

Por cierto, el follacabras del primer plano es ‘Abdu’l-‘Azīz ibn ‘Abdu’llāh ibn Muḥammad ibn ‘Abdu’l-Laṭīf Āl ash-Sheikh (no sólo a los del PP les molan los apellidos compuestos), el Gran Muftí de Arabia Saudí, la máxima autoridad religiosa en el islam suní (no exactamente homologable con Bertoglio en el catolicismo, en la organización jerárquica el islam se parece más a la Iglesia Ortodoxa).

Por cierto, supongo que sabéis quién es la máxima autoridad religiosa en Marruecos, ¿no?

Exactamente, el Gorrinito VI lleva el título de Comendador de los Creyentes (أمير المؤمنين), que en principio sólo es propio de un califa (Abu Bakr al-Baghdadi) pero también lo usaron los sultanes almorávides y retomó Hassan II, el carnicero del Riff.

Bueno, eso, que lo siento por las pobres crías…

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30 octubre 2016

Islamofobia = antisemitismo

Filed under: religión — Mendigo @ 23:49

Islamofobia es lo mismo que antisemitismo, esto es, ambos son neologismos que apuntan a un mismo fin: dinamitar cualquier conversación o discurso incómodo acusando al emisor de racista. Un claro uso de argumento ad hominem, en el cual se presuponen las motivaciones del oponente dialéctico. Porque la única razón que puede explicar que alguien critique esa maravillosa religión de paz y amor que es el Islam, es que esté cegado por el racismo; así como todo aquel que dude del derecho del Estado de Israel a la ocupación y limpieza étnica en Palestina, es sin duda un disimulado acólito de Hitler, un nazi disfrazado. ¿Quién lo duda?

Ambos términos son, en su misma formación, realmente torpes. Del antisemitismo ya hemos hablado mucho aquí: semita es un término lingüístico, no étnográfico. Se refiere a una familia de lenguas que comprenden el árabe, el hebreo, el arameo, el amárico… más otras muchas desaparecidas como el acadio o el amorrita. ¿Qué quiere decir esto? Pues que tan semita es un palestino como un israelí o, en rigor, son semitas sus lenguas maternas (el árabe y el hebreo). De hecho, la práctica totalidad de los palestinos hablan una lengua semítica, mientras que muchos ciudadanos israelíes siguen conservando como lengua materna otras lenguas como el sefardí (lengua romance) o el ruso (eslava).

Por lo tanto, siguiendo el significado fiel del étimo del término, se puede calificar por ejemplo la operación Plomo Fundido de agresión antisemita, ya que su objetivo era una comunidad de habla semítica: la palestina.

Sobre el otro neologismo, islamofobia, ya subí un artículo muy bueno de mi amada Zineb. Un mecanismo de perpetuación de las religiones es confundir hasta la identificación los conceptos de pueblo y religión. Lo podemos ver en términos como “República Islámica de…” pero no hace falta irse tan lejos. Durante años la definición canónica del Estado fue:

España, evangelizadora de la mitad del orbe; España martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio…; ésa es nuestra grandeza y nuestra unidad; no tenemos otra.

Cuando ser español era ser “dos veces católico”, es decir, católico hasta la redundancia, es evidente que apartarse del seno de la Santa Madre era también renunciar a la españolidad. Aún hoy la derecha sigue empleando la terminología de “los buenos españoles” versus “la anti-España”. La misma apropiación de la patria que durante el macarthismo desarrollo el Comité de Actividades Antiamericanas para reprimir a la izquierda estadounidense; la misma acusación que en los años 30 el Partido Nacionalsocialista lanzaba contra todo aquel que se le opusiera: sólo podía oponerse al nazismo un orate o quien odiase a Alemania. La anti-España, los enemigos de la patria eterna, aquellos que desde dentro se oponen a su grandeza y hay que aplastar.

Por lo tanto, no nos puede sonar extraña la pretensión del Islam de identificar adhesión a la fe con pertenencia a la sociedad. De hecho, cualquier musulmán que opte por la apostasía, lo mínimo que se enfrenta es al rechazo de la comunidad, incluso de su propia familia. Eres ciudadano, incluso eres nuestro hijo o hermano, en tanto en cuanto eres musulmán (aunque sea un musulmán aguado), de igual manera que eres tan español como católico.

Y en la otra orilla del Mediterráneo compramos con entusiasmo este argumento, que identifica religión, ciudadanía y raza, haciendo una igualdad “magrebí = musulmán” aberrante y terriblemente injusta. Recapitulemos:
– Marroquí, argelino, tunecino… son ciudadanías, pertenencia a un Estado. Estamos en un campo semántico del orden político.
– Magrebí, bereber-amazigh, árabe… son términos que se refieren a la etnia, no tratan de la realidad administrativa sino de los rasgos culturales de los pueblos.
– Musulmán, judío, cristiano, suní, protestante, alauí… son adscripciones a un determinado credo. Por mucho que la religión es originariamente un rasgo cultural, los movimientos migratorios primero, y la libertad de conciencia modernamente, han provocado que en el seno de una determinada sociedad convivan fieles de distintas religiones o de ninguna.

Es muy frecuente confundir estos tres dominios en un mismo discurso, y aún uno más, los rasgos raciales, casi siempre con intenciones viles y peores resultados.

Un ejemplo personal me es siempre muy socorrido: un compañero de estudios muy querido es de Tánger, por lo tanto, de nacionalidad marroquí. Religiosamente, es judío (al menos nominalmente, aunque lo suficientemente inteligente para pasar de cuentos de hadas). Y culturalmente… afortunadamente para la diversidad, aquí la cosa no está tan clara, ni para él ni para ninguno de nosotros. En su caso, es lingüísticamente árabe (su lengua materna, aunque también hablaba perfectamente el francés y el castellano, por lo tanto pertenece a esa comunidad de hablantes que es el rasgo más definitorio de una cultura). Pero no se puede decir que sea árabe de Arabia pues esa lengua se impuso sobre un sustrato indígena de pueblos bereberes que habitaban la región, de los cuales aún se puede rastrear su legado cultural en las sociedades actuales. En ella, también operaba la pertenencia a un grupo particular como es la comunidad sefardita, con su propia cultura asociada (no sólo religiosa, sino también lingüística, literaria, musical, gastronómica…), una idiosincrasia peculiar. Por supuesto, sobre esas capas se añadió otra occidentalizante en tiempos de los Protectorados francés y español. Y finalmente, tiene el recubrimiento final globalizador de una persona que vive en el s.XXI, usando Google, leyendo mangas o yendo a comer a un paki. Por lo tanto, todos nosotros vemos el mundo a través de toda esa superposición de filtros culturales que se pueden rastrear desde el paleolítico hasta el libro que leímos ayer.

Por lo tanto, quede claro que el islam no es asimilable a ninguna nacionalidad, pueblo o raza, por mucho que se pretenda desde ambos lados del cuadrilátero para simplificar la cuestión. Por lo tanto, ese comodín de “islamófobo” con la acusación subrepticia de racista o xenófobo, por mucho que es tremendamente efectivo por el pavor a ser considerado como tal, no tiene soporte lógico (por ejemplo, hay españoles musulmanes e inmigrantes magrebíes que no lo son). Es increíble el poder de autocensura que es capaz de desarrollar este término taimadamente difamatorio, especialmente en ambientes de izquierda.

Pero además, también el neologismo cojea por su etimología. Islamofobia es la fobia al islam, y una fobia (de Φόϐος, terror) es una patología psicológica que se manifiesta en un miedo o aversión irracional (claustrofobia, agorafobia, acrofobia…).

También he oído alguna vez lo de “cristofobia”, pero salvo en las películas de vampiros y de exorcistas, no se me ocurre en qué forma podría ser aplicable. Es notable que este término sea muchísimo menos utilizado que el de islamofobia, será porque aún tienen algo de vergüenza, será porque en Occidente hasta el mayor fundamentalista se ha debido acostumbrar a la idea de que su dogma puede ser cuestionado, negado e incluso ridiculizado.

Unos y otros hacen creer que la religión es una parte inseparable del individuo, y no una idea, un accidente, que puede ser pensada hoy y abandonada mañana. No ven distinción entre agredir a la persona y la idea, y como agresión perciben la crítica.

No creo que sea casualidad, sin embargo, la profusión en el uso del “islamófobo” en relación a otras confesiones o doctrinas (¿budófobo? ¿comunistófobo? ¿fascistófobo? ¿neoliberalófobo? ¿marxistófobo? ¿sintoistófobo?). El uso de ese término supone que la única explicación para que alguien rechace ese pináculo de la sabiduría que es el islam, es que sea un enajenado (de hecho, la única excepción a la apostasía o la blasfemia en la sharia para esquivar la pena de muerte es alegar discapacidad mental, pues sólo un subnormal o un demente podría abandonar tan magnífica secta). No cabe crítica razonada al mensaje del Profeta, pues es perfecto, así que todo ataque debe ser una fobia, una reacción irracional, patológica.

Digo que no debe ser casualidad, pues el mismo Mahoma nos dibuja a los no creyentes como débiles mentales que no somos capaces de comprender las excelencias de su doctrina. De hecho, los infieles, los que no creemos que Mahoma sea más que un charlatán analfabeto (kafir كافر) somos dibujados en el Sagrado Corán como peor que ganado.

¿Acaso creéis que los infieles escuchan o entienden algo? Son como el ganado, e incluso aún más extraviados del camino.
Corán 25:44

Hablando de tolerancia, consejos vendo pero para mí no tengo. Ahora suponed que doy la vuelta al calcetín y sostengo que todo musulmán es un subnormal o padece algún otro tipo de patología. Parafraseando al profeta, que los musulmanes es como si fueran sordos y ciegos, porque no comprenden lo evidente: que toda la supuesta revelación de Mahoma es una gran farsa de un falsario que dice tener línea directa con Dios, uno de tantos. Por lo tanto, que los musulmanes son como bestias sin uso de razón.

¿Inaceptable? Yo sin duda así lo creo. Pero no sólo eso: es falso, porque en la historia ha habido notables casos de grandes genios que, al mismo tiempo, eran creyentes sinceros (otros seguramente no tanto, pero la coacción les obligaba a guardar las apariencias) de todo tipo de religiones, también el islam. Sin embargo, lo que es inaceptable para con los musulmanes, sí que es perfectamente tolerable para los que NO lo somos y, de hecho, se repite a la saciedad a lo largo de todo su nauseabundo libro y, por lo tanto, todo musulmán está obligado a aceptar e interiorizar como una verdad absoluta.

Los que niegan y no creen son las peores alimañas ante Allah.
Corán 8:55

Hay muchas más aleyas que nos identifican a los no creyentes con todo tipo de animales (7:176) o, en el mejor de los casos, con seres humanos sordos, ciegos y sin entendimiento (2:18 et cetera), pero me quiero referir a ésta en concreto porque ya estoy habituado a que cuando se traen a colación alguna aleya alguien diga que está sacada de contexto. Quien lo dice, demuestra que no sabe qué es el Corán, ni cómo fue construido el Corán, una colección deslabazada de citas memorizadas (por ejemplo, la primera sura fue una de las últimas en ser “reveladas”) que hace muy difícil hablar de contexto en el libro (desprovisto además de toda lógica interna). Pero sí que existe un contexto histórico en el que Allah fue dictando al oído de Mahoma toda esa bazofia. En este caso, el contexto en que se produjo esa revelación fue la condena de la tribu judía de los Banu Qurayza. A los miembros de esta tribu, una vez presos, se les exhortó a abrazar el islam o morir. Como aquéllos rehusaron abandonar su fe, los hombres (unos ochocientos) fueron maniatados y decapitados a espada uno a uno en presencia de Mahoma, los niños fueron esclavizados y forzados a convertirse al islam, y en cuanto a las mujeres de la tribu… estoy absolutamente convencido que podéis adivinar cuál fue su destino.

El islam es una religión de paz y amor, y lo que hacen los follacabras del Estado Islámico (y Al Nusra, y Ahrar ash-Sham, y Jaysh al-Islam…) no tiene nada que ver con los orígenes de esa religión y el mensaje original del Profeta.

Identificar al disidente como enemigo y despojarle de la condición de ser humano, es el primer paso necesario para la masacre (como bien nos enseñó Goebbels).

Es jocoso cómo luego el muy cínico dice en otra aleya (2:256): En religión no cabe la coacción. O te conviertes o pierdes la cabeza no es una coacción, sino una simple paradoja dialéctica. Y así es el resto del texto, con este jefe de bandidos sacándose aleyas de la chistera según conviniera a las circunstancias, sin importarle que entrara en flagrante contradicción con otras anteriores (no estamos ante un intelectual que tenga esos miramientos lógicos, sino ante un caravanero analfabeto aupado a cabecilla de una banda armada que usaba el truco de las revelaciones para afianzar su posición y azuzar a su mesnada).

Por lo tanto no es fobia, sino la conclusión que extraigo de la lectura sosegada del libro fundacional de una religión que, si lo tuviera que resumir en una sola palabra, sería soez.

¿Islamófobo?

¿Es que acaso existe la obligación de que me tenga que gustar el islam?

Y tengo el mismo reparo a que me difamen sugiriendo que soy racista, a que me tilden de machista por criticar a Gusanita Díaz (nada de Richelieu, en modo alguno comparable esta mastuerza a uno de los estadistas más extraordinarios que dio Francia).

No es fobia ni desvarío, ni siquiera prejuicio, sino que la conciencia me impele a exclamar que el islam es una ideología detestable, tía-abuela del fascismo. Yo acudí a leer el Corán y luego algún hadith por curiosidad cultural (me siento muy atraído por las culturas norteafricanas) y me encontré con un muladar de rencor, superstición, ignorancia, autoritarismo y violencia. Y por mucho que sea políticamente incorrecto, no puedo forzar mi conciencia para disimular mi repugnancia por una religión burda, grosera y desagradable como ninguna otra que haya conocido.

Siempre he sentido curiosidad por la historia de las religiones. Por mucho que haya sido un esfuerzo intelectual estéril para la humanidad, como la alquimia u otras protociencias, la teología nos ayudó a pensar, a confiar en nuestra capacidad de razonar para luego ponerla a trabajar sistemáticamente haciendo ciencia. Además del cachondo panteón grecolatino, hay religiones que tienen una innegable gracia y belleza, como la egipcia (os recomiendo a los interesados en esa cultura leer El libro de los muertos). Otras tienen trascendencia intelectual como la base filosófica de las religiones no teístas orientales, el budismo (que se adelantó un par de siglos a los estoicos helenísticos, pues su Nirvana es la consecuencia y la conclusión de la ataraxia (ἀταραξία)) o la doctrina tremendamente reaccionaria e inmovilista, pero con una coherencia interna notable, de Confucio.

El Corán no tiene gracia alguna, es obtuso, grosero y vulgar desde la primera página, con la misma filosofía que puede tener el diálogo de un arriero con su mula: o caminas o te arreo.

No es fobia, digo, sino aplicación estricta de la ética sin amedrentarse de las conclusiones.

Por el contrario, las religiones abrahámicas, y muy en concreto la paletada islámica, sí que padecen una fobia u odio irracional a la homosexualidad, a la democracia, a la independencia de la mujer… en suma, a toda expresión de libertad.

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Y ahora, yo os quiero formular una pregunta:

¿Qué beneficio obtiene el Norte de África, Oriente Medio y parte del Sudeste Asiático en seguir sometidos a la doctrina del Piojoso? Nosotros nos liberamos de nuestra ponzoña abrahámica, al menos de su pretensión de control totalitario de la sociedad, pero nos parece estupendo que se siga promoviendo otra versión en la ribera contraria. ¿Hipocresía o racismo? ¿No consideramos a otros pueblos dignos de liberarse de las ataduras que la religión impuso durante siglos en Europa? Y si tan estupenda es la religión ¿por qué nosotros no vamos nunca a misa?

Otra pregunta:

¿Por qué puedo criticar, e incluso está muy bien visto entre la progresía hacerlo, un discurso reaccionario en boca de una cucaracha con alzacuello, y debo transigir apelando a la diversidad cultural cuando barbaridades cien veces peores son enunciadas por un follacabras? ¿Postureo progre o simple falta de rigor ideológico?

Y otra más:

Los mártires del laicismo, en la otra esquina del mundo ¿acaso no son nuestros mártires?

La involución islámica, de naturaleza profundamente liberticida, es hoy en día la mayor amenaza a la emancipación del género humano por la cual lucho desde que tengo uso de razón. Una amenaza aún más grave que la reacción evangélica que, con epicentro en la usamérica rural, se propaga por todo el continente; y desde luego mucho más grave que otras amenazas de signo local como el nacionalismo hindú o la tendencia rusa a la autocracia.

Hermandad entre los amantes de la libertad, sin distingos de color de piel, cultura o condición sexual.

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29 octubre 2016

Depravados, desviados e invertidos

Filed under: religión — Mendigo @ 15:53

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29 agosto 2016

L’Ham de Foc

Filed under: Música,política,religión — Mendigo @ 8:25

No tenia res a perdre així que agafí llavor
Seca i negra que guardava com l’or al mocador
Era encara en l’esperança de que tindria consol

I a la terra d’un cossiol li posí en caure el sol
Un bressol per si creixia com digué el bruixot
Que amb arrels em prometia un fill o dos

I orella d’ase em feres collir, ungla de gat vaig cercar,
Didalera d’aiguavessant, falaguera de la vella

L’endemà no es feu tardar i al temps que el rou
Va brollar i va florir amb poca sort
Qui només venia per un dia, per un dia o dos

I a la terra del cossiol li posí en caure el sol
Un taüt per si moria la menuda flor
No tindré temps per posar-te
Ni tan sols un nom.

I orella d’ase em feres collir, ungla de gat vaig cercar,
Didalera d’aiguavessant, falaguera de la vella.

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El juego que hacen las dos voces en el estribillo es para llorar de alegría.

Sólo hace muy poco conocí de casualidad a este grupo. Es curioso cómo se le hace el vacío en el resto del Estado a todo lo que huela a catalán (o vasco, o gallego, o asturleonés), les recuerde que hay gentes que tienen por lengua materna otra que la lengua del Imperio, que dicen sus primeras palabras en una lengua diferente de la de Castilla y que son arrullados por sus madres con otro acento.

En la radio y la televisión, en las estanterías de las tiendas de música, en los locales de la España castellanohablante, la música española que se cocina en otras lenguas es metódicamente ignorada. Catalunya es pues percibida siempre como un problema, nunca como un pueblo con una producción cultural propia.

La situación me recuerda a un matrimonio en el que uno de los cónyuges anula al otro, le niega cualquier valor y mérito y pretende mantenerlo subterráneo mientras que, por el otro lado, impide que pueda marcharse y rehacer su vida para poder manifestarse libremente y por fin brillar. Coincidiremos que esta clase de uniones son tóxicas y con funestas consecuencias para ambos, y sería mejor dar por terminada esa relación. Pero no se disuelve precisamente por la imposición de una de las partes que impone su voluntad de mantener esa unión a la otra, apelando a la indisolubilidad de la sagrada institución del matrimonio o de la unidad de la patria (sucedáneo de Dios a partir del s.XIX).

Tanto el matrimonio como el Estado no son más que instrumentos al servicio del bien de las personas, y por lo tanto están supeditados a cumplir este objetivo de servicio. Cuando funcionan mal se arregla el instrumento, o se tira con él y se busca recambio. Son sólo creaciones humanas y, por lo tanto, están a nuestro servicio. Lo único sagrado es la Libertad (¿veis el alcance que tendría reponerla en su pedestal?). También de las personas y los pueblos de unirse y separarse libremente sin más razón que la voluntad, soberana en cuanto le atañe.

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Que, por cierto, L’Ham de Foc no es catalán, sino valenciano. Aún mucho peor, pues recuerda en la Meseta que el castellano (por cierto, mi lengua materna, yo antes que nada soy castellano) es una lengua minoritaria en la Península, encerrada entre los dos grandes grupos lingüísticos del catalán-aragonés-valenciano-balear-aranés por oriente y el grupo del gallego-portugués-asturleonés por poniente, con el fósil viviente del vasco por Septentrión. Muy lejos de la lengua de todos los españoles, mentira piadosa (para consigo mismo) creación del jacobinismo de la villa y Corte, para que todos los súbditos hablasen la lengua de su soberano (no me refiero al francés, sino al castellano, malpensados).

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Pero no dejemos parar la música y de Valencia nos vamos a Fez, de un grupo europeo orientalizante a una mujer africana que canta (entre otras muchas cosas) música andalusí.

Y es que ni el Magreb fue nunca del todo África (fueron provincias del Imperio que dieron a Roma emperadores), ni la Península fue del todo Europa, tanto para lo bueno como para lo malo. Somos una charnela entre dos mundos, y deberíamos saber aprovecharnos de esa posición de puente cultural entre Europa y África. El viejo racismo europeo y la renovada pujanza del sectarismo islamista están cortando los tirantes de esos puentes para remarcar una distancia que, en realidad, es muy pequeña. Geográficamente, hay la misma distancia de Cádiz a Tánger que de Cáceres a Badajoz.

Una marroquí de la capital religiosa del reino, cantando una canción de la tradición de los judíos hispánicos, me parece un bello homenaje al mestizaje y la convergencia de tradiciones culturales a ambos lados del Mediterráneo. Tengo la seguridad de que la vía de salvación de la Humanidad pasa por ampliar la cultura, profundizar en la razón y arrinconar la superstición, la religión y demás construcciones irracionales.

Porque la fe no es un valor, sino una debilidad de la mente propia de tiempos y lugares en los que aún no habíamos aprendido a usarla con rigor. Ante fabulaciones transmitidas sin más criterio de verdad que la antigüedad de esa cadena de transmisión, se impone la severidad del método científico: DEMUÉSTRAMELO.

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