La mirada del mendigo

15 diciembre 2016

El miedo xenófobo

Filed under: fascismo,religión — Mendigo @ 22:11

De la basura que sale por boca de Madame Le Pen, ésta última ha sido especialmente esclarecedora:
Le Pen pide el fin de la educación gratuita para los hijos de extranjeros irregulares

A primera vista, no tiene ningún sentido que esta tipa, que basa su programa en el odio al diferente, presentándolo como un inadaptado peligroso para los buenos y laboriosos franceses, pretenda recortar prestaciones en… precisamente en el principal mecanismo de integración de los inmigrantes.

¿Qué sentido puede tener ésto? Pues lo tiene todo. Absolutamente todo. Porque el gran miedo, la principal amenaza para los garrulos fascistoides (en Francia and everywhere) no son los inmigrantes inadaptados, sino precisamente los que están perfectamente integrados.

Habéis leído bien, y lo digo con total convicción. Lo que más teme un palurdo autóctono francés es que sus hijos sigan siendo unos asnos y acaben subempleados y machacados por la maquinaria capitalista, y tener que ver cómo el hijo del inmigrante que llegó a Europa con una mano delante y otra detrás ha salido espabilado y ha progresado en la vida. Esto, que interpretan como una provocación, es básicamente el resentimiento que nace de la vergüenza y se proyecta con la envidia.

Esta es la pesadilla del votante medio del Front National. No el joven inadaptado de los suburbios; ése no es una amenaza, como mucho es un estorbo, una molestia. Para reconfortar el prejuicio racista de la superioridad del hombre blanco, el garrulo medio necesita tener a alguien por debajo (magrebí, gitano, español…) al cual despreciar. Y desde luego, la educación universal es sin duda la principal amenaza para disfrutar de ese privilegio.

Cuento una anécdota. Estábamos un día perdidos por la Francia profunda, cuando nos cruzamos con un negro saliendo del restaurante del pueblo. El fulano iba como un pincel, alto, guapo, impecablemente trajeado. Nos saludó con exquisita cortesía (se debía notar a la legua que no éramos de ahí, con la cámara en ristre y mirando a todos lados) y se subió a un M5 (coche muy caro, el deportivo de BMW) al que ya le había echado el ojo al pasar. Y por el rabillo del ojo reparo en la cara que tenía un paisano de mediana edad, con ropa de andar por el campo, apoyado en el dintel de una casa a la que no le vendría mal un par de arreglos.

El miedo de los paletos franceses (de pueblo y de ciudad) no es a los paletos de kasbah, el supremacismo blanco y el integrismo islamista viven en simbiosis, se necesitan para prosperar y retroalimentarse. El rechazo racista de unos genera como respuesta un movimiento de repliegue sobre la propia identidad (real o inventada), lo cual genera mayor rechazo que se va retroalimentando y abriendo la falla entre ambos grupos sociales.

Lo he dicho varias veces: la nueva oleada de fervor islámico (promovida por las petromonarquías desde hace décadas y que ahora se evidencian sus frutos) es el principal obstáculo para la integración de los inmigrantes con origen en países islámicos. Es muy sencillo de comprobar empíricamente, basta con analizar y comparar la evolución de la integración de inmigrantes musulmanes con grupos de migrantes de otro origen (americano, asiático, centro y sudafricano…). Ahora bien, es igualmente cierto que las actitudes xenófobas han abonado el camino a ese proceso reaccionario, como mecanismo de autodefensa (aunque otras comunidades también han tenido que hacer frente a prejuicios racistas y no se ha detectado en ellas esa involución).

Si ETA no estaba a nómina del PP, será por un descuido o falta de perspicacia de Génova. Y no sé si los imanes integristas reciben sobres del Front National, pero realmente lo parece. Tal para cual, uno y otro saboteando la integración y la convivencia.

En los medios se caricaturiza la mujer musulmana con andares de hipopótamo que antes iba con velo y ahora va enfundada de negro hasta las manos. Pero se olvida la mayoría de inmigrantes, también de origen musulmán, que viven perfectamente integrados y que sus hijos son ahora un ciudadano más en la sociedad francesa. Y acabo con otra anécdota, ésta de hace sólo unas semanas: buscando un castillo en ruinas, nos estuvo mostrando el camino una chavala de rasgos evidentemente magrebíes (sin atisbo de acento, seguramente ella era ya la segunda o tercera generación), con vaqueros ceñidos y una birra en la mano. Pues bien, esta joven es el arquetipo de la peor pesadilla, la mayor amenaza tanto para la ultraderecha francesa como para el fascismo islamista.

Pues bien, que los medios y la propaganda racista no os confundan: ésta chica es la cara verdadera, mayoritaria de la inmigración, un proceso de integración paulatina en una sociedad que, por suerte, también evoluciona con la llegada de los nuevos ciudadanos. Todos cambian adoptando idealmente lo mejor de ambas partes (como es evidente, también se permean caracteres perfectamente evitables). En España tenemos muy poca inmigración (pero demasiado concentrada, creando guetos que dificultan la integración), pero en Francia sí que han estado sometidos a un fuerte flujo migratorio y creo que es importante destacar la generalidad, no la excepcionalidad.

Deberíamos darnos cuenta que este proceso ha sido un éxito notable, y la inmensa mayoría de la población inmigrante se ha ido integrando en la sociedad con el paso de las generaciones. Como una aleación en la que al fundirse el hierro con pequeñas cantidades de diversos elementos (carbono, cromo, molibdeno, vanadio…), dan un material de características mucho mejores: el acero. El cromo no deja de ser cromo, pero entra en la estructura del hierro y le dota, por ejemplo, de resistencia a la oxidación. Pero si no consigues que el aleante entre a formar parte íntima de la estructura, lo que queda es una impureza en el material base, y será el primer punto en el que se producirá la fractura.

El camino para mejorar será reforzar aún más los mecanismos de integración (y la educación pública universal en primerísimo lugar) y desactivar las ideologías que la dificultan, tanto el racismo blanco como el sectarismo islámico.

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Creyentes, no intiméis con nadie ajeno a vuestra comunidad. Si no, no dejarán de dañaros. Desearían vuestra ruina. El odio asomó a sus bocas, pero lo que ocultan sus pechos es peor. Os hemos explicado las aleyas. Si razonarais…
Qurán 3:118

Creyentes, no toméis a los infieles como amigos, en lugar de tomar a los creyentes. ¿Queréis dar a Allah un argumento manifiesto en contra vuestra?
Qurán 4:144

Creyentes, no toméis como amigos a los judíos y a los cristianos. Son amigos unos de otros. Quien de vosotros trabe amistad con ellos, se hace uno de ellos. Allah no guía al pueblo impío.
Qurán 5:51

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11 diciembre 2016

Corresponsal de El País: si es que no se puede ser más tonto

Filed under: internacional,religión — Mendigo @ 20:30

¡Noticia fresquita! Que dice el país que La aviación rusa expulsa al ISIS de Palmira con un diluvio de bombas. Según el zampabollos enteraíllo del corresponsal, “la ofensiva que lanzaron el sábado contra la histórica ciudad siria refleja su actual estado de debilidad”.

Esta noticia es de hoy día 11, a las 16:46 GMT+1. Sin embargo, yo ya estaba leyendo informes a las 14:00 que tras el repliegue, los milicianos del Estado Islámico habían vuelto a la ofensiva y habían conseguido tomar la ciudad. A las 16:30 la toma ya había sido confirmada por el gobernador de Homs, minutos antes de que se publicara la noticia de El País.

Pero lo que más me llama la atención no es ya la falta de actualización de la página del medio de comunicación en lengua castellana de mayor difusión. Es la absoluta incomprensión del escenario bélico por parte de un corresponsal que escribe sus bobadas desde Jerusalén (para el caso, bien pudiera hacerlas desde Betanzos).

Ya lo comentaba hace unos meses: me parece más que notable la capacidad de lucha que tiene este grupo yihadista, al borde de la admiración. Recapitulemos. Están manteniendo una lucha simultánea con el ejército iraquí y milicias chiíes financiadas por Irán en Nínive (Iraq), al que se ha sumado las fuerzas peshmergas y unidades del ejército turco. En al Bab están resistiendo precisamente contra el ejército turco más unidades de árabes y turcomanos financiadas y armadas por Turquía. En el frente de Raqqa, están resistiendo contra las YPG siriokurdas. Y en buena parte de Siria, sostienen un frente enorme contra el ejército sirio y unidades chiíes de como la poderosa milicia de Hezbollah. Están siendo acosados desde el aire por las dos superpotencias más la aviación de otros países de la OTAN y árabes. Y AÚN ASÍ, tienen aún fuerzas para organizar una operación de reconquista de Palmira, de soportar el intenso bombardeo nocturno de la aviación rusa (incluyendo la intervención de bombarderos estratégicos Sukhoi-22), y lograr imponerse finalmente.

Aunque hubieran sido rechazados, esto no es una muestra de debilidad, sino de una fuerza militar con una resiliencia fabulosa, que no ha demostrado ningún otro de los contendientes en esta guerra. Con mucho mayor apoyo externo y menos enemigos simultáneos a los que hacer frente, ni las demás milicias yihadistas sirias, ni el ejército iraquí, ni el sirio, ni los kurdos, han sido capaces de semejante desempeño en el campo de combate. ¿Debilidad es mantener una guerra simultánea contra todos? Debilidad mental la del corresponsalillo…

Ya lo he dicho otras veces. Semejante resistencia sólo se puede dar cuando se cuenta con un respaldo popular mayoritario e incondicional (no unánime, lamentablemente debo perder el tiempo haciendo estas precisiones para los que no saben leer). Y lo siento mucho si a alguien le arruino el discurso Disneyland que unos malvados terroristas han venido de fuera, y que los sirios/iraquíes son las primeras víctimas. Es evidente, por la distribución de fuerzas, que en la comunidad árabe suní (recordemos, un 60% de la población siria y un 40% de la iraquí) se ha ido desarrollando en los últimos años un ambiente de exacerbación religiosa totalitaria (salafismo, wahabismo, integrismo o el nombre que le queramos dar), y esta doble identidad étnica/religiosa ha servido de elemento cohesionador frente a las injusticias de los gobiernos sectarios de Damasco y Bagdad, ambos de orientación chií. Una vez que se consumió la mecha, esta población árabe suní explotó en forma de Estado Islámico y otras milicias yihadistas. A pesar de que el detonador de esta sublevación tuvo sin duda un componente exógeno (la OTAN, por una parte, y las petromonarquías del Golfo por la otra), el pueblo ardió como la pinaza en estío, poseído por un furor supremacista genocida que recuerda necesariamente al nazismo.

Las minorías y los elementos más civilizados, salieron en estampida según las ciudades eran tomadas por estos gudaris mahometanos. Son esas clases medias las que están llegando a Europa, los que tienen menos posibles se han quedado empantanadas en Turquía, Líbano o Jordania. Que básicamente son los que quisieran para Siria un futuro democrático y moderno, pero no se han atrevido a tomar las armas y luchar por ello. Y los que quisieran verla regida por la ley islámica, pero no se han atrevido a tomar las armas y luchar por ello. Ni mejores ni peores que los que se han quedado, simplemente los más cobardes, o los que más tenían que perder.

No sé si soy capaz de transmitir la magnitud del problema. Intentaré ser lo más claro posible. Buena parte de la población que queda en las zonas de mayoría suní de Siria e Iraq comulgan en distinto grado con la ideología supremacista wahabita. Puedes tomar sus aldeas por las armas, pero las madres seguirán amamantando con esa leche a sus hijos, enseñándoles que los árabes son el pueblo destinado por Allah a gobernar el mundo, y que el credo suní que les otorga semejante destino no sólo es la única religión verdadera (¿qué religión pretende algo distinto?) sino que es la única tolerable.

Y si sólo fuera Siria e Iraq…

Llevamos 5 años de guerra, hay niños que no tienen recuerdos de otro tiempo, que han crecido entre bombardeos y han interiorizado como cotidiana la presencia de armas. Los que eran adolescentes ya se están incorporando a filas, familiarizados con el lenguaje de la guerra. Y desesperantemente, yo no veo que el fin de esta sangrienta payasada (cien facciones en un todos contra todos) esté próximo, ninguna fuerza tiene suficiente fuerza para imponerse al rival y mantener el control del territorio que va ocupando (Damasco no ha sido capaz de defender una ciudad como Palmira, que le costó semanas tomar y ha perdido en unas pocas horas). Y lo que es más, la única que podría cumplir ese requisito sería el Estado Islámico a poco que remitiese la presión ejercida en todos sus frentes.

Por cierto, el ataque sobre Palmira pareciera que se trata de una operación de diversión de fuerzas, para reducir la presión sobre otros frentes más importantes (Raqqa y Mosul), pero ¿qué sentido tendría distraer al ejército sirio, si en este momento es el menor de los problemas del alto mando del Califato? Sólo tendría sentido si actuaran en colaboración con el mando unificado de sus correligionarios en Alepo oriental, para dar un respiro a los milicianos que aún resisten. Hasta ahora las colaboraciones entre el Estado Islámico y otras fuerzas yihadistas han sido puntuales, y las más de las veces el intercambio ha sido de disparos. Ahora bien, no sería ilógico esperar, más bien al contrario, una colaboración entre fuerzas islamistas que hicieran frente común contra el enemigo chií/cruzado. Es tan absurdo este conflicto, que no me parece probable ese escenario por mucho que es casi una consecuencia necesaria de las circunstancias. Pero no se puede descartar (ni eso, ni ninguna otra sorpresa).

En cualquier caso, ni el ejército sirio, ni el bando sublevado, ni tan siquiera el ejército iraquí tiene capacidad suficiente para abrirle más frentes al enemigo. Incluso éstos, los que menos daño han recibido al haber quedado el Sur de Iraq a resguardo de la devastación de la guerra y, por lo tanto, gozan de más recursos, se han estrellado contra Mosul y van justos de efectivos. Y el Estado Islámico aún tiene reservas para defenderse atacando en otro punto. ¿Señal de debilidad? ¡Debilidad la del ejército sirio, que no tiene retaguardia siguiera para tapar ese flanco y evitar que caiga! ¡Debilidad la de los insurgentes, que no han sido capaces de organizar un segundo ataque para romper el cerco y salvar a los que resisten dentro de Alepo! ¡Debilidad la del estado Iraquí, que ya no es capaz de mandar nuevas unidades a Mosul para progresar en la ciudad!

Si nada lo remedia, Siria y el Norte de Iraq se convertirán irremisiblemente en el nuevo Afganistán, con una sociedad que se ha habituado a la guerra. Es muy difícil que un joven acostumbrado al fusil retome el lápiz. Quien ha aprendido la imposición, a enseñarle a negociar y aceptar la diferencia. El daño causado por la guerra durará generaciones. Tendrán que morir todos los que hoy son jóvenes para borrar el rastro de sangre en la conciencia social, y aún la siguiente generación que aprenderá con las referencias éticas de éstos, para que nazca una generación inocente sobre la que poder construir una sociedad civilizada (y la civilización se basa en la paz, en la cultura de la negociación y el acuerdo).

Hay que parar esta guerra, y hacerlo cuanto antes, pero aún silenciando las armas no se habría acabado el problema. El fascismo islamista seguiría latente, esperando cualquier otra oportunidad para inflamarse. Y va a ser muy difícil erradicarlo, ya que se basa en la interpretación rigurosa de unos textos religiosos con un descomunal ascendiente en la región. No es de esperar que en ningún escenario futuro, los niños sean educados en un ambiente laico. Rebajar el nivel de exposición de la población al fundamentalismo islámico implica entrar en algún momento en confrontación con la doctrina (Corán y hadices), y en este terreno de juego desequilibrado el wahabismo tiene las de ganar.

Expongo una situación tipo. Un reaccionario propone A. Un ciudadano con mayor grado de civilización procura discutirlo, alegando que A es contrario a la razón, a la justicia, a la ética y al progreso. El follacabras argumenta que A está recogido en el Corán y… se acabó la discusión. Para poder vencer, hay que hacer una enmienda a la totalidad y deslegitimar la religión, y eso es impensable en esa zona del mundo (de hecho, quien quedaría inmediatamente deslegitimado sería quien cuestionase esa autoridad, por lo que igualmente la discusión se habría terminado).

Es muy difícil reconducir el desastre humano en Levante; y sin ofender sentimientos religiosos, imposible.

Supongo que cada pueblo tiene lo que se merece, pero tanto dolor excede cualquier culpa.

No le veo solución a la carnicería. Una intervención internacional para forzar el fin de la guerra, el desarme, el apaciguamiento, la interposición entre los bandos y el desarrollo de un gobierno tutelado liberal (homologable con el standard legal occidental de libertades y derechos), tendría que enfrentarse en una guerra larvada contra los que quisieran imponer la sharia (por lo tanto es de esperar muchas bajas entre los cuerpos de pacificación) y requeriría, en suma, de una implicación internacional que actualmente es una quimera. Y aún más improbable que el esfuerzo parta de una ONU deliberadamente debilitada y desprestigiada.

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6 diciembre 2016

El auge de la reacción islámica en Marruecos

Filed under: internacional,religión — Mendigo @ 1:48

Como me imagino sabréis, hace poco se han celebrado elecciones legislativas en Marruecos. Es notable lo presente que en España está la política francesa, y cómo ignoramos casi todo de nuestros vecinos del Sur: Marruecos.

No sé si os acordáis del resumen que hice de la evolución política de uno de los países más conservadores de Europa: Polonia. Las últimas elecciones han dejado a la izquierda (incluso entendida de un modo laxo) sin representación en el parlamento.

Bueno, pues quiero que echéis un vistazo a la distribución de los escaños del Parlamento Marroquí tras las pasadas elecciones de Octubre. La primera fuerza de izquierdas es el histórico USFP, de centroizquierda, para hacernos una idea el P$O€ marroquí. Quizá incluso más escorado al socioliberalismo, así que imaginad lo conciliador que soy a la hora de conformar el bloque de “izquierda”. De partido de gobierno a la quinta fuerza política.

Como la política marroquí es, y sobre todo era un enjambre de partidos medianos y pequeños, escisiones que luego se volvían a coaligar… he creído preferible en aras de la claridad agruparlos según las eternas categorías de derecha e izquierda. Con la izquierda he procurado ser lo más inclusivo posible. La derecha reúne de todo, desde los monárquicos del PAM, los islamistas del PJD, los nacionalistas del histórico Istiqlal, y otros partidos de talante conservador y/o liberal.

Esta es la evolución de la correlación de fuerzas en el congreso entre las derechas y las izquierdas. He elegido los colores convencionales, pero aunque hubiera elegido cualesquiera otros ¿a que sabríais decirme qué serie de datos corresponde a la izquierda?

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Sinceramente, a mí ver este gráfico me conmueve y, a la par, me da mucho miedo. Por supuesto, buena parte de esta debacle es gracias a los méritos de la propia izquierda (el USFP es generalmente percibido como un partido corrupto y acomodaticio con el poder). Pero este voto desencantado no se ha ido a otras formaciones de izquierda con la reputación aún intacta, simplemente se han perdido o han cambiado de bando. Sabíamos que la sociedad marroquí es eminentemente conservadora, pero llevaba un camino de desarrollo cultural y social para ponerse a la par de los tiempos. Pero desde hace una década este proceso se ha interrumpido y revertido, dando paso a un creciente conservadurismo de carácter religioso.

Porque estamos hablando de aún algo más grave que la pérdida del poder legislativo, o de un ejecutivo que nunca ha dejado de estar en manos del Marranito VI (que es quien determina quien ocupará las carteras de los ministerios importantes, interior, justicia, economía, defensa…). Lo dramático es la desaparición de un ideal libertario, emancipador, revolucionario que precisamente en el Magreb tuvo mucha fuerza durante los años de la lucha colonial.

Y aquí tenemos que hablar de la fulgurante aparición de un oscuro partido islamista que nunca había pintado nada en la política marroquí, el PJD. De manera sincrónica a la reislamización de la población marroquí (cada vez más visible, me cuentan los que conocen bien y de hace largo tiempo Marruecos) surge el fenómeno del islam político (con relaciones no muy claras con los Hermanos Musulmanes).

Podríamos simplificar diciendo que son los paletos analfabetos y supersticiosos del rural (en Marruecos el analfabetismo aún está muy presente)… pero es mentira. En el rural se vota al PAM, el partido monárquico, pues es quien controla las redes clientelares (a los gallegos que me leéis, seguro que os estáis haciendo una idea muy precisa del mecanismo). Sociológicamente, el votante-tipo islamista es el urbano de clase media-baja. De hecho, el PJD controla las alcaldías de 9 de las 10 principales ciudades del país.

Os pongo otro gráfico, ahora desagregando el grupo de la “derecha” y quedándome sólo con los votos del PJD. Por contra, sigo sumando los votos de todas las formaciones políticas de izquierda. De nuevo, estoy seguro que sabréis identificar cuál es la línea.

marruecos2

Impresionante, en unos pocos años ha conseguido sacarle más del triple de votos a todos los partidos de izquierda juntos. Como comprenderéis, para mí es absolutamente necesaria la presencia de la izquierda en la vida política de un país (y, preferiblemente, gobernando). Sin llegar a la involución de Polonia, pero la izquierda marroquí ha sido prácticamente barrida de la vida política. Y buena parte de esos votos han ido a parar a una formación de carácter conservador religioso. Lo cual es aún más preocupante, porque la Historia nos enseña que de la mezcla de política y religión no puede salir nada bueno, y en Europa tenemos una larga lista de ejemplos. Bueno, en general, la religión no es buen condimento para ningún guiso.

A lo cual hay que añadir otro partido, el Partido del Renacimiento y la Virtud, de ideología islamista radical y que no se le permite presentarse a las elecciones. Este partido promueve el boicot de los comiciones, y quizá sea casualidad que la abstención este año haya crecido. O probablemente será que los marroquíes se dan cuenta que las elecciones son un completo paripé, porque todos los resortes de la vida política y económica del Estado están controlados por el Majzén (el Palacio y sus allegados). Aunque sea por egoísmo, debería preocuparnos que nuestra frontera Sur sea tomada por la reacción religiosa.

Humildemente prop… No, venga, no seamos falsos. Considero esencial y es una torpeza sin cuento que no se haya hecho ya, que la izquierda española establezca lazos fraternales con los partidos homólogos de nuestro ámbito, empezando como es lógico por nuestros vecinos más próximos. Tenemos mucho que tratar con los compañeros franceses, mucho que aprender de los portugueses y mucho que ayudar (organizativa y económicamente) a los compañeros marroquíes para que no sean barridos del tablero por los follacabras “moderados” (como CErdoğan). Por eso sugiero la creación de un partido transnacional federal, con amplia autonomía de las federaciones pero con mecanismos de solidaridad y espacios de diálogo conjunto. No respetar unas fronteras que, de todas formas, tampoco limitan al enemigo.

Es necesaria una izquierda fuerte en el Magreb para defender la libertad, el laicismo y la redistribución de la riqueza por vías más eficientes que el azaque (la limosna, en el islam). Compartimos el mismo objetivo y tenemos los mismos enemigos.

Y bueno, supongo que para los progres de la “religión de paz y amor” les parecerá estupendo que un partido islamista sea la fuerza hegemónica en Marruecos. Tampoco he escuchado por aquí lamentos de la debacle de nuestros compañeros marroquíes. Debe ser que no cuadra en el ideario costumbrista del gafapasta “comprometido” un moro sin chilaba y con el puño en alto.

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4 noviembre 2016

Depravados, desviados e invertidos II

Filed under: religión — Mendigo @ 10:03

Una pequeña modificación de la otra composición.

gran-mufti-anais

Viene a cuenta de ésto: Detenidas dos adolescentes en Marrakech por darse un beso

Es divertido, porque si con la primera imagen quedo como muy guai y tolerante, defendiendo los derechos de minorías sexuales frente a la jerarquía católica, con ésta soy un racista islamófobo según la ideología oficial progre. Po fale.

Cuánto imbécil, la hostia. Ya no sólo hay energía buenas y energías malas (tecnologías de generación, exactamente), sino que también hay religiones buenas y religiones malas. Ser de derechas es éticamente reprobable (el egoísmo como virtud), y ser progre intelectualmente nauseabundo (la ideología como complemento de moda, atavío, ornato, como el bolso, el cinturón o las gafas).

Por cierto, el follacabras del primer plano es ‘Abdu’l-‘Azīz ibn ‘Abdu’llāh ibn Muḥammad ibn ‘Abdu’l-Laṭīf Āl ash-Sheikh (no sólo a los del PP les molan los apellidos compuestos), el Gran Muftí de Arabia Saudí, la máxima autoridad religiosa en el islam suní (no exactamente homologable con Bertoglio en el catolicismo, en la organización jerárquica el islam se parece más a la Iglesia Ortodoxa).

Por cierto, supongo que sabéis quién es la máxima autoridad religiosa en Marruecos, ¿no?

Exactamente, el Gorrinito VI lleva el título de Comendador de los Creyentes (أمير المؤمنين), que en principio sólo es propio de un califa (Abu Bakr al-Baghdadi) pero también lo usaron los sultanes almorávides y retomó Hassan II, el carnicero del Riff.

Bueno, eso, que lo siento por las pobres crías…

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30 octubre 2016

Islamofobia = antisemitismo

Filed under: religión — Mendigo @ 23:49

Islamofobia es lo mismo que antisemitismo, esto es, ambos son neologismos que apuntan a un mismo fin: dinamitar cualquier conversación o discurso incómodo acusando al emisor de racista. Un claro uso de argumento ad hominem, en el cual se presuponen las motivaciones del oponente dialéctico. Porque la única razón que puede explicar que alguien critique esa maravillosa religión de paz y amor que es el Islam, es que esté cegado por el racismo; así como todo aquel que dude del derecho del Estado de Israel a la ocupación y limpieza étnica en Palestina, es sin duda un disimulado acólito de Hitler, un nazi disfrazado. ¿Quién lo duda?

Ambos términos son, en su misma formación, realmente torpes. Del antisemitismo ya hemos hablado mucho aquí: semita es un término lingüístico, no étnográfico. Se refiere a una familia de lenguas que comprenden el árabe, el hebreo, el arameo, el amárico… más otras muchas desaparecidas como el acadio o el amorrita. ¿Qué quiere decir esto? Pues que tan semita es un palestino como un israelí o, en rigor, son semitas sus lenguas maternas (el árabe y el hebreo). De hecho, la práctica totalidad de los palestinos hablan una lengua semítica, mientras que muchos ciudadanos israelíes siguen conservando como lengua materna otras lenguas como el sefardí (lengua romance) o el ruso (eslava).

Por lo tanto, siguiendo el significado fiel del étimo del término, se puede calificar por ejemplo la operación Plomo Fundido de agresión antisemita, ya que su objetivo era una comunidad de habla semítica: la palestina.

Sobre el otro neologismo, islamofobia, ya subí un artículo muy bueno de mi amada Zineb. Un mecanismo de perpetuación de las religiones es confundir hasta la identificación los conceptos de pueblo y religión. Lo podemos ver en términos como “República Islámica de…” pero no hace falta irse tan lejos. Durante años la definición canónica del Estado fue:

España, evangelizadora de la mitad del orbe; España martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio…; ésa es nuestra grandeza y nuestra unidad; no tenemos otra.

Cuando ser español era ser “dos veces católico”, es decir, católico hasta la redundancia, es evidente que apartarse del seno de la Santa Madre era también renunciar a la españolidad. Aún hoy la derecha sigue empleando la terminología de “los buenos españoles” versus “la anti-España”. La misma apropiación de la patria que durante el macarthismo desarrollo el Comité de Actividades Antiamericanas para reprimir a la izquierda estadounidense; la misma acusación que en los años 30 el Partido Nacionalsocialista lanzaba contra todo aquel que se le opusiera: sólo podía oponerse al nazismo un orate o quien odiase a Alemania. La anti-España, los enemigos de la patria eterna, aquellos que desde dentro se oponen a su grandeza y hay que aplastar.

Por lo tanto, no nos puede sonar extraña la pretensión del Islam de identificar adhesión a la fe con pertenencia a la sociedad. De hecho, cualquier musulmán que opte por la apostasía, lo mínimo que se enfrenta es al rechazo de la comunidad, incluso de su propia familia. Eres ciudadano, incluso eres nuestro hijo o hermano, en tanto en cuanto eres musulmán (aunque sea un musulmán aguado), de igual manera que eres tan español como católico.

Y en la otra orilla del Mediterráneo compramos con entusiasmo este argumento, que identifica religión, ciudadanía y raza, haciendo una igualdad “magrebí = musulmán” aberrante y terriblemente injusta. Recapitulemos:
– Marroquí, argelino, tunecino… son ciudadanías, pertenencia a un Estado. Estamos en un campo semántico del orden político.
– Magrebí, bereber-amazigh, árabe… son términos que se refieren a la etnia, no tratan de la realidad administrativa sino de los rasgos culturales de los pueblos.
– Musulmán, judío, cristiano, suní, protestante, alauí… son adscripciones a un determinado credo. Por mucho que la religión es originariamente un rasgo cultural, los movimientos migratorios primero, y la libertad de conciencia modernamente, han provocado que en el seno de una determinada sociedad convivan fieles de distintas religiones o de ninguna.

Es muy frecuente confundir estos tres dominios en un mismo discurso, y aún uno más, los rasgos raciales, casi siempre con intenciones viles y peores resultados.

Un ejemplo personal me es siempre muy socorrido: un compañero de estudios muy querido es de Tánger, por lo tanto, de nacionalidad marroquí. Religiosamente, es judío (al menos nominalmente, aunque lo suficientemente inteligente para pasar de cuentos de hadas). Y culturalmente… afortunadamente para la diversidad, aquí la cosa no está tan clara, ni para él ni para ninguno de nosotros. En su caso, es lingüísticamente árabe (su lengua materna, aunque también hablaba perfectamente el francés y el castellano, por lo tanto pertenece a esa comunidad de hablantes que es el rasgo más definitorio de una cultura). Pero no se puede decir que sea árabe de Arabia pues esa lengua se impuso sobre un sustrato indígena de pueblos bereberes que habitaban la región, de los cuales aún se puede rastrear su legado cultural en las sociedades actuales. En ella, también operaba la pertenencia a un grupo particular como es la comunidad sefardita, con su propia cultura asociada (no sólo religiosa, sino también lingüística, literaria, musical, gastronómica…), una idiosincrasia peculiar. Por supuesto, sobre esas capas se añadió otra occidentalizante en tiempos de los Protectorados francés y español. Y finalmente, tiene el recubrimiento final globalizador de una persona que vive en el s.XXI, usando Google, leyendo mangas o yendo a comer a un paki. Por lo tanto, todos nosotros vemos el mundo a través de toda esa superposición de filtros culturales que se pueden rastrear desde el paleolítico hasta el libro que leímos ayer.

Por lo tanto, quede claro que el islam no es asimilable a ninguna nacionalidad, pueblo o raza, por mucho que se pretenda desde ambos lados del cuadrilátero para simplificar la cuestión. Por lo tanto, ese comodín de “islamófobo” con la acusación subrepticia de racista o xenófobo, por mucho que es tremendamente efectivo por el pavor a ser considerado como tal, no tiene soporte lógico (por ejemplo, hay españoles musulmanes e inmigrantes magrebíes que no lo son). Es increíble el poder de autocensura que es capaz de desarrollar este término taimadamente difamatorio, especialmente en ambientes de izquierda.

Pero además, también el neologismo cojea por su etimología. Islamofobia es la fobia al islam, y una fobia (de Φόϐος, terror) es una patología psicológica que se manifiesta en un miedo o aversión irracional (claustrofobia, agorafobia, acrofobia…).

También he oído alguna vez lo de “cristofobia”, pero salvo en las películas de vampiros y de exorcistas, no se me ocurre en qué forma podría ser aplicable. Es notable que este término sea muchísimo menos utilizado que el de islamofobia, será porque aún tienen algo de vergüenza, será porque en Occidente hasta el mayor fundamentalista se ha debido acostumbrar a la idea de que su dogma puede ser cuestionado, negado e incluso ridiculizado.

Unos y otros hacen creer que la religión es una parte inseparable del individuo, y no una idea, un accidente, que puede ser pensada hoy y abandonada mañana. No ven distinción entre agredir a la persona y la idea, y como agresión perciben la crítica.

No creo que sea casualidad, sin embargo, la profusión en el uso del “islamófobo” en relación a otras confesiones o doctrinas (¿budófobo? ¿comunistófobo? ¿fascistófobo? ¿neoliberalófobo? ¿marxistófobo? ¿sintoistófobo?). El uso de ese término supone que la única explicación para que alguien rechace ese pináculo de la sabiduría que es el islam, es que sea un enajenado (de hecho, la única excepción a la apostasía o la blasfemia en la sharia para esquivar la pena de muerte es alegar discapacidad mental, pues sólo un subnormal o un demente podría abandonar tan magnífica secta). No cabe crítica razonada al mensaje del Profeta, pues es perfecto, así que todo ataque debe ser una fobia, una reacción irracional, patológica.

Digo que no debe ser casualidad, pues el mismo Mahoma nos dibuja a los no creyentes como débiles mentales que no somos capaces de comprender las excelencias de su doctrina. De hecho, los infieles, los que no creemos que Mahoma sea más que un charlatán analfabeto (kafir كافر) somos dibujados en el Sagrado Corán como peor que ganado.

¿Acaso creéis que los infieles escuchan o entienden algo? Son como el ganado, e incluso aún más extraviados del camino.
Corán 25:44

Hablando de tolerancia, consejos vendo pero para mí no tengo. Ahora suponed que doy la vuelta al calcetín y sostengo que todo musulmán es un subnormal o padece algún otro tipo de patología. Parafraseando al profeta, que los musulmanes es como si fueran sordos y ciegos, porque no comprenden lo evidente: que toda la supuesta revelación de Mahoma es una gran farsa de un falsario que dice tener línea directa con Dios, uno de tantos. Por lo tanto, que los musulmanes son como bestias sin uso de razón.

¿Inaceptable? Yo sin duda así lo creo. Pero no sólo eso: es falso, porque en la historia ha habido notables casos de grandes genios que, al mismo tiempo, eran creyentes sinceros (otros seguramente no tanto, pero la coacción les obligaba a guardar las apariencias) de todo tipo de religiones, también el islam. Sin embargo, lo que es inaceptable para con los musulmanes, sí que es perfectamente tolerable para los que NO lo somos y, de hecho, se repite a la saciedad a lo largo de todo su nauseabundo libro y, por lo tanto, todo musulmán está obligado a aceptar e interiorizar como una verdad absoluta.

Los que niegan y no creen son las peores alimañas ante Allah.
Corán 8:55

Hay muchas más aleyas que nos identifican a los no creyentes con todo tipo de animales (7:176) o, en el mejor de los casos, con seres humanos sordos, ciegos y sin entendimiento (2:18 et cetera), pero me quiero referir a ésta en concreto porque ya estoy habituado a que cuando se traen a colación alguna aleya alguien diga que está sacada de contexto. Quien lo dice, demuestra que no sabe qué es el Corán, ni cómo fue construido el Corán, una colección deslabazada de citas memorizadas (por ejemplo, la primera sura fue una de las últimas en ser “reveladas”) que hace muy difícil hablar de contexto en el libro (desprovisto además de toda lógica interna). Pero sí que existe un contexto histórico en el que Allah fue dictando al oído de Mahoma toda esa bazofia. En este caso, el contexto en que se produjo esa revelación fue la condena de la tribu judía de los Banu Qurayza. A los miembros de esta tribu, una vez presos, se les exhortó a abrazar el islam o morir. Como aquéllos rehusaron abandonar su fe, los hombres (unos ochocientos) fueron maniatados y decapitados a espada uno a uno en presencia de Mahoma, los niños fueron esclavizados y forzados a convertirse al islam, y en cuanto a las mujeres de la tribu… estoy absolutamente convencido que podéis adivinar cuál fue su destino.

El islam es una religión de paz y amor, y lo que hacen los follacabras del Estado Islámico (y Al Nusra, y Ahrar ash-Sham, y Jaysh al-Islam…) no tiene nada que ver con los orígenes de esa religión y el mensaje original del Profeta.

Identificar al disidente como enemigo y despojarle de la condición de ser humano, es el primer paso necesario para la masacre (como bien nos enseñó Goebbels).

Es jocoso cómo luego el muy cínico dice en otra aleya (2:256): En religión no cabe la coacción. O te conviertes o pierdes la cabeza no es una coacción, sino una simple paradoja dialéctica. Y así es el resto del texto, con este jefe de bandidos sacándose aleyas de la chistera según conviniera a las circunstancias, sin importarle que entrara en flagrante contradicción con otras anteriores (no estamos ante un intelectual que tenga esos miramientos lógicos, sino ante un caravanero analfabeto aupado a cabecilla de una banda armada que usaba el truco de las revelaciones para afianzar su posición y azuzar a su mesnada).

Por lo tanto no es fobia, sino la conclusión que extraigo de la lectura sosegada del libro fundacional de una religión que, si lo tuviera que resumir en una sola palabra, sería soez.

¿Islamófobo?

¿Es que acaso existe la obligación de que me tenga que gustar el islam?

Y tengo el mismo reparo a que me difamen sugiriendo que soy racista, a que me tilden de machista por criticar a Gusanita Díaz (nada de Richelieu, en modo alguno comparable esta mastuerza a uno de los estadistas más extraordinarios que dio Francia).

No es fobia ni desvarío, ni siquiera prejuicio, sino que la conciencia me impele a exclamar que el islam es una ideología detestable, tía-abuela del fascismo. Yo acudí a leer el Corán y luego algún hadith por curiosidad cultural (me siento muy atraído por las culturas norteafricanas) y me encontré con un muladar de rencor, superstición, ignorancia, autoritarismo y violencia. Y por mucho que sea políticamente incorrecto, no puedo forzar mi conciencia para disimular mi repugnancia por una religión burda, grosera y desagradable como ninguna otra que haya conocido.

Siempre he sentido curiosidad por la historia de las religiones. Por mucho que haya sido un esfuerzo intelectual estéril para la humanidad, como la alquimia u otras protociencias, la teología nos ayudó a pensar, a confiar en nuestra capacidad de razonar para luego ponerla a trabajar sistemáticamente haciendo ciencia. Además del cachondo panteón grecolatino, hay religiones que tienen una innegable gracia y belleza, como la egipcia (os recomiendo a los interesados en esa cultura leer El libro de los muertos). Otras tienen trascendencia intelectual como la base filosófica de las religiones no teístas orientales, el budismo (que se adelantó un par de siglos a los estoicos helenísticos, pues su Nirvana es la consecuencia y la conclusión de la ataraxia (ἀταραξία)) o la doctrina tremendamente reaccionaria e inmovilista, pero con una coherencia interna notable, de Confucio.

El Corán no tiene gracia alguna, es obtuso, grosero y vulgar desde la primera página, con la misma filosofía que puede tener el diálogo de un arriero con su mula: o caminas o te arreo.

No es fobia, digo, sino aplicación estricta de la ética sin amedrentarse de las conclusiones.

Por el contrario, las religiones abrahámicas, y muy en concreto la paletada islámica, sí que padecen una fobia u odio irracional a la homosexualidad, a la democracia, a la independencia de la mujer… en suma, a toda expresión de libertad.

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Y ahora, yo os quiero formular una pregunta:

¿Qué beneficio obtiene el Norte de África, Oriente Medio y parte del Sudeste Asiático en seguir sometidos a la doctrina del Piojoso? Nosotros nos liberamos de nuestra ponzoña abrahámica, al menos de su pretensión de control totalitario de la sociedad, pero nos parece estupendo que se siga promoviendo otra versión en la ribera contraria. ¿Hipocresía o racismo? ¿No consideramos a otros pueblos dignos de liberarse de las ataduras que la religión impuso durante siglos en Europa? Y si tan estupenda es la religión ¿por qué nosotros no vamos nunca a misa?

Otra pregunta:

¿Por qué puedo criticar, e incluso está muy bien visto entre la progresía hacerlo, un discurso reaccionario en boca de una cucaracha con alzacuello, y debo transigir apelando a la diversidad cultural cuando barbaridades cien veces peores son enunciadas por un follacabras? ¿Postureo progre o simple falta de rigor ideológico?

Y otra más:

Los mártires del laicismo, en la otra esquina del mundo ¿acaso no son nuestros mártires?

La involución islámica, de naturaleza profundamente liberticida, es hoy en día la mayor amenaza a la emancipación del género humano por la cual lucho desde que tengo uso de razón. Una amenaza aún más grave que la reacción evangélica que, con epicentro en la usamérica rural, se propaga por todo el continente; y desde luego mucho más grave que otras amenazas de signo local como el nacionalismo hindú o la tendencia rusa a la autocracia.

Hermandad entre los amantes de la libertad, sin distingos de color de piel, cultura o condición sexual.

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