La mirada del mendigo

4 noviembre 2016

Depravados, desviados e invertidos II

Filed under: religión — Mendigo @ 10:03

Una pequeña modificación de la otra composición.

gran-mufti-anais

Viene a cuenta de ésto: Detenidas dos adolescentes en Marrakech por darse un beso

Es divertido, porque si con la primera imagen quedo como muy guai y tolerante, defendiendo los derechos de minorías sexuales frente a la jerarquía católica, con ésta soy un racista islamófobo según la ideología oficial progre. Po fale.

Cuánto imbécil, la hostia. Ya no sólo hay energía buenas y energías malas (tecnologías de generación, exactamente), sino que también hay religiones buenas y religiones malas. Ser de derechas es éticamente reprobable (el egoísmo como virtud), y ser progre intelectualmente nauseabundo (la ideología como complemento de moda, atavío, ornato, como el bolso, el cinturón o las gafas).

Por cierto, el follacabras del primer plano es ‘Abdu’l-‘Azīz ibn ‘Abdu’llāh ibn Muḥammad ibn ‘Abdu’l-Laṭīf Āl ash-Sheikh (no sólo a los del PP les molan los apellidos compuestos), el Gran Muftí de Arabia Saudí, la máxima autoridad religiosa en el islam suní (no exactamente homologable con Bertoglio en el catolicismo, en la organización jerárquica el islam se parece más a la Iglesia Ortodoxa).

Por cierto, supongo que sabéis quién es la máxima autoridad religiosa en Marruecos, ¿no?

Exactamente, el Gorrinito VI lleva el título de Comendador de los Creyentes (أمير المؤمنين), que en principio sólo es propio de un califa (Abu Bakr al-Baghdadi) pero también lo usaron los sultanes almorávides y retomó Hassan II, el carnicero del Riff.

Bueno, eso, que lo siento por las pobres crías…

+
+
+
+
+
+
+
+
+

30 octubre 2016

Islamofobia = antisemitismo

Filed under: religión — Mendigo @ 23:49

Islamofobia es lo mismo que antisemitismo, esto es, ambos son neologismos que apuntan a un mismo fin: dinamitar cualquier conversación o discurso incómodo acusando al emisor de racista. Un claro uso de argumento ad hominem, en el cual se presuponen las motivaciones del oponente dialéctico. Porque la única razón que puede explicar que alguien critique esa maravillosa religión de paz y amor que es el Islam, es que esté cegado por el racismo; así como todo aquel que dude del derecho del Estado de Israel a la ocupación y limpieza étnica en Palestina, es sin duda un disimulado acólito de Hitler, un nazi disfrazado. ¿Quién lo duda?

Ambos términos son, en su misma formación, realmente torpes. Del antisemitismo ya hemos hablado mucho aquí: semita es un término lingüístico, no étnográfico. Se refiere a una familia de lenguas que comprenden el árabe, el hebreo, el arameo, el amárico… más otras muchas desaparecidas como el acadio o el amorrita. ¿Qué quiere decir esto? Pues que tan semita es un palestino como un israelí o, en rigor, son semitas sus lenguas maternas (el árabe y el hebreo). De hecho, la práctica totalidad de los palestinos hablan una lengua semítica, mientras que muchos ciudadanos israelíes siguen conservando como lengua materna otras lenguas como el sefardí (lengua romance) o el ruso (eslava).

Por lo tanto, siguiendo el significado fiel del étimo del término, se puede calificar por ejemplo la operación Plomo Fundido de agresión antisemita, ya que su objetivo era una comunidad de habla semítica: la palestina.

Sobre el otro neologismo, islamofobia, ya subí un artículo muy bueno de mi amada Zineb. Un mecanismo de perpetuación de las religiones es confundir hasta la identificación los conceptos de pueblo y religión. Lo podemos ver en términos como “República Islámica de…” pero no hace falta irse tan lejos. Durante años la definición canónica del Estado fue:

España, evangelizadora de la mitad del orbe; España martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio…; ésa es nuestra grandeza y nuestra unidad; no tenemos otra.

Cuando ser español era ser “dos veces católico”, es decir, católico hasta la redundancia, es evidente que apartarse del seno de la Santa Madre era también renunciar a la españolidad. Aún hoy la derecha sigue empleando la terminología de “los buenos españoles” versus “la anti-España”. La misma apropiación de la patria que durante el macarthismo desarrollo el Comité de Actividades Antiamericanas para reprimir a la izquierda estadounidense; la misma acusación que en los años 30 el Partido Nacionalsocialista lanzaba contra todo aquel que se le opusiera: sólo podía oponerse al nazismo un orate o quien odiase a Alemania. La anti-España, los enemigos de la patria eterna, aquellos que desde dentro se oponen a su grandeza y hay que aplastar.

Por lo tanto, no nos puede sonar extraña la pretensión del Islam de identificar adhesión a la fe con pertenencia a la sociedad. De hecho, cualquier musulmán que opte por la apostasía, lo mínimo que se enfrenta es al rechazo de la comunidad, incluso de su propia familia. Eres ciudadano, incluso eres nuestro hijo o hermano, en tanto en cuanto eres musulmán (aunque sea un musulmán aguado), de igual manera que eres tan español como católico.

Y en la otra orilla del Mediterráneo compramos con entusiasmo este argumento, que identifica religión, ciudadanía y raza, haciendo una igualdad “magrebí = musulmán” aberrante y terriblemente injusta. Recapitulemos:
– Marroquí, argelino, tunecino… son ciudadanías, pertenencia a un Estado. Estamos en un campo semántico del orden político.
– Magrebí, bereber-amazigh, árabe… son términos que se refieren a la etnia, no tratan de la realidad administrativa sino de los rasgos culturales de los pueblos.
– Musulmán, judío, cristiano, suní, protestante, alauí… son adscripciones a un determinado credo. Por mucho que la religión es originariamente un rasgo cultural, los movimientos migratorios primero, y la libertad de conciencia modernamente, han provocado que en el seno de una determinada sociedad convivan fieles de distintas religiones o de ninguna.

Es muy frecuente confundir estos tres dominios en un mismo discurso, y aún uno más, los rasgos raciales, casi siempre con intenciones viles y peores resultados.

Un ejemplo personal me es siempre muy socorrido: un compañero de estudios muy querido es de Tánger, por lo tanto, de nacionalidad marroquí. Religiosamente, es judío (al menos nominalmente, aunque lo suficientemente inteligente para pasar de cuentos de hadas). Y culturalmente… afortunadamente para la diversidad, aquí la cosa no está tan clara, ni para él ni para ninguno de nosotros. En su caso, es lingüísticamente árabe (su lengua materna, aunque también hablaba perfectamente el francés y el castellano, por lo tanto pertenece a esa comunidad de hablantes que es el rasgo más definitorio de una cultura). Pero no se puede decir que sea árabe de Arabia pues esa lengua se impuso sobre un sustrato indígena de pueblos bereberes que habitaban la región, de los cuales aún se puede rastrear su legado cultural en las sociedades actuales. En ella, también operaba la pertenencia a un grupo particular como es la comunidad sefardita, con su propia cultura asociada (no sólo religiosa, sino también lingüística, literaria, musical, gastronómica…), una idiosincrasia peculiar. Por supuesto, sobre esas capas se añadió otra occidentalizante en tiempos de los Protectorados francés y español. Y finalmente, tiene el recubrimiento final globalizador de una persona que vive en el s.XXI, usando Google, leyendo mangas o yendo a comer a un paki. Por lo tanto, todos nosotros vemos el mundo a través de toda esa superposición de filtros culturales que se pueden rastrear desde el paleolítico hasta el libro que leímos ayer.

Por lo tanto, quede claro que el islam no es asimilable a ninguna nacionalidad, pueblo o raza, por mucho que se pretenda desde ambos lados del cuadrilátero para simplificar la cuestión. Por lo tanto, ese comodín de “islamófobo” con la acusación subrepticia de racista o xenófobo, por mucho que es tremendamente efectivo por el pavor a ser considerado como tal, no tiene soporte lógico (por ejemplo, hay españoles musulmanes e inmigrantes magrebíes que no lo son). Es increíble el poder de autocensura que es capaz de desarrollar este término taimadamente difamatorio, especialmente en ambientes de izquierda.

Pero además, también el neologismo cojea por su etimología. Islamofobia es la fobia al islam, y una fobia (de Φόϐος, terror) es una patología psicológica que se manifiesta en un miedo o aversión irracional (claustrofobia, agorafobia, acrofobia…).

También he oído alguna vez lo de “cristofobia”, pero salvo en las películas de vampiros y de exorcistas, no se me ocurre en qué forma podría ser aplicable. Es notable que este término sea muchísimo menos utilizado que el de islamofobia, será porque aún tienen algo de vergüenza, será porque en Occidente hasta el mayor fundamentalista se ha debido acostumbrar a la idea de que su dogma puede ser cuestionado, negado e incluso ridiculizado.

Unos y otros hacen creer que la religión es una parte inseparable del individuo, y no una idea, un accidente, que puede ser pensada hoy y abandonada mañana. No ven distinción entre agredir a la persona y la idea, y como agresión perciben la crítica.

No creo que sea casualidad, sin embargo, la profusión en el uso del “islamófobo” en relación a otras confesiones o doctrinas (¿budófobo? ¿comunistófobo? ¿fascistófobo? ¿neoliberalófobo? ¿marxistófobo? ¿sintoistófobo?). El uso de ese término supone que la única explicación para que alguien rechace ese pináculo de la sabiduría que es el islam, es que sea un enajenado (de hecho, la única excepción a la apostasía o la blasfemia en la sharia para esquivar la pena de muerte es alegar discapacidad mental, pues sólo un subnormal o un demente podría abandonar tan magnífica secta). No cabe crítica razonada al mensaje del Profeta, pues es perfecto, así que todo ataque debe ser una fobia, una reacción irracional, patológica.

Digo que no debe ser casualidad, pues el mismo Mahoma nos dibuja a los no creyentes como débiles mentales que no somos capaces de comprender las excelencias de su doctrina. De hecho, los infieles, los que no creemos que Mahoma sea más que un charlatán analfabeto (kafir كافر) somos dibujados en el Sagrado Corán como peor que ganado.

¿Acaso creéis que los infieles escuchan o entienden algo? Son como el ganado, e incluso aún más extraviados del camino.
Corán 25:44

Hablando de tolerancia, consejos vendo pero para mí no tengo. Ahora suponed que doy la vuelta al calcetín y sostengo que todo musulmán es un subnormal o padece algún otro tipo de patología. Parafraseando al profeta, que los musulmanes es como si fueran sordos y ciegos, porque no comprenden lo evidente: que toda la supuesta revelación de Mahoma es una gran farsa de un falsario que dice tener línea directa con Dios, uno de tantos. Por lo tanto, que los musulmanes son como bestias sin uso de razón.

¿Inaceptable? Yo sin duda así lo creo. Pero no sólo eso: es falso, porque en la historia ha habido notables casos de grandes genios que, al mismo tiempo, eran creyentes sinceros (otros seguramente no tanto, pero la coacción les obligaba a guardar las apariencias) de todo tipo de religiones, también el islam. Sin embargo, lo que es inaceptable para con los musulmanes, sí que es perfectamente tolerable para los que NO lo somos y, de hecho, se repite a la saciedad a lo largo de todo su nauseabundo libro y, por lo tanto, todo musulmán está obligado a aceptar e interiorizar como una verdad absoluta.

Los que niegan y no creen son las peores alimañas ante Allah.
Corán 8:55

Hay muchas más aleyas que nos identifican a los no creyentes con todo tipo de animales (7:176) o, en el mejor de los casos, con seres humanos sordos, ciegos y sin entendimiento (2:18 et cetera), pero me quiero referir a ésta en concreto porque ya estoy habituado a que cuando se traen a colación alguna aleya alguien diga que está sacada de contexto. Quien lo dice, demuestra que no sabe qué es el Corán, ni cómo fue construido el Corán, una colección deslabazada de citas memorizadas (por ejemplo, la primera sura fue una de las últimas en ser “reveladas”) que hace muy difícil hablar de contexto en el libro (desprovisto además de toda lógica interna). Pero sí que existe un contexto histórico en el que Allah fue dictando al oído de Mahoma toda esa bazofia. En este caso, el contexto en que se produjo esa revelación fue la condena de la tribu judía de los Banu Qurayza. A los miembros de esta tribu, una vez presos, se les exhortó a abrazar el islam o morir. Como aquéllos rehusaron abandonar su fe, los hombres (unos ochocientos) fueron maniatados y decapitados a espada uno a uno en presencia de Mahoma, los niños fueron esclavizados y forzados a convertirse al islam, y en cuanto a las mujeres de la tribu… estoy absolutamente convencido que podéis adivinar cuál fue su destino.

El islam es una religión de paz y amor, y lo que hacen los follacabras del Estado Islámico (y Al Nusra, y Ahrar ash-Sham, y Jaysh al-Islam…) no tiene nada que ver con los orígenes de esa religión y el mensaje original del Profeta.

Identificar al disidente como enemigo y despojarle de la condición de ser humano, es el primer paso necesario para la masacre (como bien nos enseñó Goebbels).

Es jocoso cómo luego el muy cínico dice en otra aleya (2:256): En religión no cabe la coacción. O te conviertes o pierdes la cabeza no es una coacción, sino una simple paradoja dialéctica. Y así es el resto del texto, con este jefe de bandidos sacándose aleyas de la chistera según conviniera a las circunstancias, sin importarle que entrara en flagrante contradicción con otras anteriores (no estamos ante un intelectual que tenga esos miramientos lógicos, sino ante un caravanero analfabeto aupado a cabecilla de una banda armada que usaba el truco de las revelaciones para afianzar su posición y azuzar a su mesnada).

Por lo tanto no es fobia, sino la conclusión que extraigo de la lectura sosegada del libro fundacional de una religión que, si lo tuviera que resumir en una sola palabra, sería soez.

¿Islamófobo?

¿Es que acaso existe la obligación de que me tenga que gustar el islam?

Y tengo el mismo reparo a que me difamen sugiriendo que soy racista, a que me tilden de machista por criticar a Gusanita Díaz (nada de Richelieu, en modo alguno comparable esta mastuerza a uno de los estadistas más extraordinarios que dio Francia).

No es fobia ni desvarío, ni siquiera prejuicio, sino que la conciencia me impele a exclamar que el islam es una ideología detestable, tía-abuela del fascismo. Yo acudí a leer el Corán y luego algún hadith por curiosidad cultural (me siento muy atraído por las culturas norteafricanas) y me encontré con un muladar de rencor, superstición, ignorancia, autoritarismo y violencia. Y por mucho que sea políticamente incorrecto, no puedo forzar mi conciencia para disimular mi repugnancia por una religión burda, grosera y desagradable como ninguna otra que haya conocido.

Siempre he sentido curiosidad por la historia de las religiones. Por mucho que haya sido un esfuerzo intelectual estéril para la humanidad, como la alquimia u otras protociencias, la teología nos ayudó a pensar, a confiar en nuestra capacidad de razonar para luego ponerla a trabajar sistemáticamente haciendo ciencia. Además del cachondo panteón grecolatino, hay religiones que tienen una innegable gracia y belleza, como la egipcia (os recomiendo a los interesados en esa cultura leer El libro de los muertos). Otras tienen trascendencia intelectual como la base filosófica de las religiones no teístas orientales, el budismo (que se adelantó un par de siglos a los estoicos helenísticos, pues su Nirvana es la consecuencia y la conclusión de la ataraxia (ἀταραξία)) o la doctrina tremendamente reaccionaria e inmovilista, pero con una coherencia interna notable, de Confucio.

El Corán no tiene gracia alguna, es obtuso, grosero y vulgar desde la primera página, con la misma filosofía que puede tener el diálogo de un arriero con su mula: o caminas o te arreo.

No es fobia, digo, sino aplicación estricta de la ética sin amedrentarse de las conclusiones.

Por el contrario, las religiones abrahámicas, y muy en concreto la paletada islámica, sí que padecen una fobia u odio irracional a la homosexualidad, a la democracia, a la independencia de la mujer… en suma, a toda expresión de libertad.

+

Y ahora, yo os quiero formular una pregunta:

¿Qué beneficio obtiene el Norte de África, Oriente Medio y parte del Sudeste Asiático en seguir sometidos a la doctrina del Piojoso? Nosotros nos liberamos de nuestra ponzoña abrahámica, al menos de su pretensión de control totalitario de la sociedad, pero nos parece estupendo que se siga promoviendo otra versión en la ribera contraria. ¿Hipocresía o racismo? ¿No consideramos a otros pueblos dignos de liberarse de las ataduras que la religión impuso durante siglos en Europa? Y si tan estupenda es la religión ¿por qué nosotros no vamos nunca a misa?

Otra pregunta:

¿Por qué puedo criticar, e incluso está muy bien visto entre la progresía hacerlo, un discurso reaccionario en boca de una cucaracha con alzacuello, y debo transigir apelando a la diversidad cultural cuando barbaridades cien veces peores son enunciadas por un follacabras? ¿Postureo progre o simple falta de rigor ideológico?

Y otra más:

Los mártires del laicismo, en la otra esquina del mundo ¿acaso no son nuestros mártires?

La involución islámica, de naturaleza profundamente liberticida, es hoy en día la mayor amenaza a la emancipación del género humano por la cual lucho desde que tengo uso de razón. Una amenaza aún más grave que la reacción evangélica que, con epicentro en la usamérica rural, se propaga por todo el continente; y desde luego mucho más grave que otras amenazas de signo local como el nacionalismo hindú o la tendencia rusa a la autocracia.

Hermandad entre los amantes de la libertad, sin distingos de color de piel, cultura o condición sexual.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

29 octubre 2016

Depravados, desviados e invertidos

Filed under: religión — Mendigo @ 15:53

ratzinger-y-rouco-anais

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

29 agosto 2016

L’Ham de Foc

Filed under: Música,política,religión — Mendigo @ 8:25

No tenia res a perdre així que agafí llavor
Seca i negra que guardava com l’or al mocador
Era encara en l’esperança de que tindria consol

I a la terra d’un cossiol li posí en caure el sol
Un bressol per si creixia com digué el bruixot
Que amb arrels em prometia un fill o dos

I orella d’ase em feres collir, ungla de gat vaig cercar,
Didalera d’aiguavessant, falaguera de la vella

L’endemà no es feu tardar i al temps que el rou
Va brollar i va florir amb poca sort
Qui només venia per un dia, per un dia o dos

I a la terra del cossiol li posí en caure el sol
Un taüt per si moria la menuda flor
No tindré temps per posar-te
Ni tan sols un nom.

I orella d’ase em feres collir, ungla de gat vaig cercar,
Didalera d’aiguavessant, falaguera de la vella.

+

El juego que hacen las dos voces en el estribillo es para llorar de alegría.

Sólo hace muy poco conocí de casualidad a este grupo. Es curioso cómo se le hace el vacío en el resto del Estado a todo lo que huela a catalán (o vasco, o gallego, o asturleonés), les recuerde que hay gentes que tienen por lengua materna otra que la lengua del Imperio, que dicen sus primeras palabras en una lengua diferente de la de Castilla y que son arrullados por sus madres con otro acento.

En la radio y la televisión, en las estanterías de las tiendas de música, en los locales de la España castellanohablante, la música española que se cocina en otras lenguas es metódicamente ignorada. Catalunya es pues percibida siempre como un problema, nunca como un pueblo con una producción cultural propia.

La situación me recuerda a un matrimonio en el que uno de los cónyuges anula al otro, le niega cualquier valor y mérito y pretende mantenerlo subterráneo mientras que, por el otro lado, impide que pueda marcharse y rehacer su vida para poder manifestarse libremente y por fin brillar. Coincidiremos que esta clase de uniones son tóxicas y con funestas consecuencias para ambos, y sería mejor dar por terminada esa relación. Pero no se disuelve precisamente por la imposición de una de las partes que impone su voluntad de mantener esa unión a la otra, apelando a la indisolubilidad de la sagrada institución del matrimonio o de la unidad de la patria (sucedáneo de Dios a partir del s.XIX).

Tanto el matrimonio como el Estado no son más que instrumentos al servicio del bien de las personas, y por lo tanto están supeditados a cumplir este objetivo de servicio. Cuando funcionan mal se arregla el instrumento, o se tira con él y se busca recambio. Son sólo creaciones humanas y, por lo tanto, están a nuestro servicio. Lo único sagrado es la Libertad (¿veis el alcance que tendría reponerla en su pedestal?). También de las personas y los pueblos de unirse y separarse libremente sin más razón que la voluntad, soberana en cuanto le atañe.

+

Que, por cierto, L’Ham de Foc no es catalán, sino valenciano. Aún mucho peor, pues recuerda en la Meseta que el castellano (por cierto, mi lengua materna, yo antes que nada soy castellano) es una lengua minoritaria en la Península, encerrada entre los dos grandes grupos lingüísticos del catalán-aragonés-valenciano-balear-aranés por oriente y el grupo del gallego-portugués-asturleonés por poniente, con el fósil viviente del vasco por Septentrión. Muy lejos de la lengua de todos los españoles, mentira piadosa (para consigo mismo) creación del jacobinismo de la villa y Corte, para que todos los súbditos hablasen la lengua de su soberano (no me refiero al francés, sino al castellano, malpensados).

+

Pero no dejemos parar la música y de Valencia nos vamos a Fez, de un grupo europeo orientalizante a una mujer africana que canta (entre otras muchas cosas) música andalusí.

Y es que ni el Magreb fue nunca del todo África (fueron provincias del Imperio que dieron a Roma emperadores), ni la Península fue del todo Europa, tanto para lo bueno como para lo malo. Somos una charnela entre dos mundos, y deberíamos saber aprovecharnos de esa posición de puente cultural entre Europa y África. El viejo racismo europeo y la renovada pujanza del sectarismo islamista están cortando los tirantes de esos puentes para remarcar una distancia que, en realidad, es muy pequeña. Geográficamente, hay la misma distancia de Cádiz a Tánger que de Cáceres a Badajoz.

Una marroquí de la capital religiosa del reino, cantando una canción de la tradición de los judíos hispánicos, me parece un bello homenaje al mestizaje y la convergencia de tradiciones culturales a ambos lados del Mediterráneo. Tengo la seguridad de que la vía de salvación de la Humanidad pasa por ampliar la cultura, profundizar en la razón y arrinconar la superstición, la religión y demás construcciones irracionales.

Porque la fe no es un valor, sino una debilidad de la mente propia de tiempos y lugares en los que aún no habíamos aprendido a usarla con rigor. Ante fabulaciones transmitidas sin más criterio de verdad que la antigüedad de esa cadena de transmisión, se impone la severidad del método científico: DEMUÉSTRAMELO.

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

23 julio 2016

El futuro pasa necesariamente por aquí

Filed under: ecología,religión — Mendigo @ 14:22

La ordenación del territorio de forma rigurosa, sin lugar para ambigüedades ni equívocos, deslindando las zonas agrícolas, urbanas-industriales y forestales. Y, a continuación, legislar de forma que cada propietario de fincas forestales sea responsable de la eliminación de las especies vegetales alóctonas. Las sanciones por omitir este requerimiento serán desde un apercibimiento e información de las especies invasoras detectadas, a duras multas en el caso de no atender esta obligación. En el caso que esta introducción sea premeditada, añadiendo penas de cárcel para los casos más graves, que modifiquen sustancialmente el ecosistema original.

Se puede dejar un periodo transitorio de 10 años para las especies maderables, para que el propietario pueda recoger la última “cosecha” de los árboles que estuvieran ya plantados. Cuando los propietarios no puedan o quieran hacer frente a las sanciones, se expropiará el terreno sin ninguna contraprestación más allá de considerar satisfecho el pago de la deuda, pues será la administración a la que se adjudique la que deberá hacer frente a los gastos de eliminación de las especies foráneas.

Estas medidas regirán indistintamente que el propietario lo sea a título personal, colectivo (comunidades de montes y demás reatas de mulas) o público (en el caso de un monte de titularidad pública, cuya administración responsable sea condenada al pago y no pueda o quiera hacer frente, la propiedad pasará a la administración inmediatamente superior (es decir, un monte municipal pasará a ser autonómico, y los autonómicos a estatales).

He repetido muchas veces que estoy convencido que algún día, veremos la propiedad privada del capital, el trabajo asalariado en beneficio de un empresario o accionistas como una forma de explotación humana, tan moralmente intolerable como ahora nos resulta el esclavismo. No sé cuando, seguramente ya no estemos ninguno de nosotros aquí, pero llegará el día en que el la reproducción del capital será considerada una forma de apropiación indebida del esfuerzo del trabajador, un robo, una forma de delincuencia y, como tal, abolida en todo el mundo empezando por los países socialmente más desarrollados.

También estoy plenamente convencido que más pronto que tarde, más de lo que muchos se figuran, la Humanidad habrá superado definitivamente la religión como forma organizada de superstición. Supongo que siempre quedarán restos de irracionalidad, tabús, supercherías y creencias pseudocientíficas, arrinconadas por la generalización de la educación; pero no serán ya el edificio articulado e institucionalizado que presentan las religiones tal y como las conocemos, cuyas mastodónticas estructuras simplemente se vendrán abajo cuando la erosión del progreso y la indiferencia general las aboque al colapso. Los niños, dentro de unos siglos, seguirán estudiando a Platón o Aristóteles, Spinoza, Kant, Nietzsche pero ya no sabrán de Moiseses, Jesuses ni Mahomas más que en las clases de historia.

Quizá incluso perviva como objeto de estudio el budismo, la única religión que conozco que tiene un sistema filosófico propio del cual se pueden obtener algunas enseñanzas aprovechables (por mucho que haya sido recubierta de superchería y folcklore hasta resultar irreconocible el mensaje de Sidartha). El Nirvana (que no es un lugar sino un estado) es asimilable a lo que unas décadas más tarde, en la Hélade, los epicúreos y estoicos llamaban ataraxia (ἀταραξία)

El judaísmo es una bazofia moral. El cristianismo es la mezcla de esa bazofia con neoplatonismo helenístico. Es curioso, porque la figura de Jesús me recuerda mucho a la de esos musulmanes intelectualmente cobardes que procuran casar su fe con la modernidad, que viene a ser como procurar juntar dos sustancias inmiscibles, agua y aceite, razón y dogma, humanismo y teísmo, quedando una emulsión indigesta. Sobre el islam… bueno, al menos el cristianismo tiene la ventaja de haber tenido como fundador a un fulano que, al menos, sabía leer y había tenido acceso a una instrucción si quiera básica sobre humanismo filosófico, que procuró adaptar sin atreverse a romper con la religión de sus mayores. Si el cristianismo es la helenización del judaísmo, podríamos resumir el islam como una versión especialmente áspera y obtusa de la religión nacional judía, un remake grosero del Talmud (que ya de por sí es un refrito de mitos mesopotámicos, que un grupo de follacabras nómadas dedicados al pastoreo y al pillaje fue incorporando con el devenir de los siglos).

Dentro de unos años, los niños se asombrarán de lo estúpidos que podían ser los hombres del pasado, creyendo en fábulas grotescas y mal hiladas. Pero ellos no habrán sido sometidos a una reprogramación de sus mentes infantiles, no es que serán más inteligentes, sino simplemente que no habrán tenido un sistema educativo y una sociedad que no habrá abusado de ellos. Con la desaparición de las religiones, se habrá derribado un gran muro que separa y enfrenta a las personas y los pueblos. Quizá tarden más en caer otros sucedáneos de la religión, fósiles de la sociedad tribal como el patriotismo.

Como inciso, os cuento una anécdota, en mi opinión, muy esclarecedora: ayer se veía una columna de humo desde el pueblo, lo de todos los años, vaya, y me ve mirarlo un hombre que pasaba, y me comenta “é o mesmo, iso xa é Portugal”. Otras veces que me he quejado del vertido de inmundicias al río, acabo escuchando el mismo eructo intelectual: si todo eso va para Portugal. Por cierto, al final, el incendio de ayer estaba bastantes kilómetros del lado de acá de la raia. Aunque a decir verdad, ahí ya no queda nada (arde un año sí, uno no), así que ya puede arder todo lo que quiera.

Bueno, retomo el hilo principal de la entrada. Para cualquiera que se acerque al estudio de la Historia, le debería resultar evidente que la Humanidad asciende por el camino del progreso, apoyándose en el conocimiento, que es acumulativo. Sin embargo, esta senda no es de un único sentido, y en ciertos lugares y momentos históricos el progreso puede ralentizarse, e incluso un resbalón nos puede hacer retroceder a trompicones los escalones ganados durante décadas o siglos (y ciertamente la religión ha sido siempre un freno para el desarrollo social de las sociedades, como sería de esperar en una institución que basa su legitimidad en la tradición: la abolición del esclavismo, la emancipación de la mujer, la democracia…el progreso humano siempre tuvo como Némesis a la Iglesia). Sin embargo, al aumentar la escala temporal, el avance neto del proceso civilizatorio es innegable; no sólo en el ámbito tecnológico sino también ético o político.

Por lo tanto, sé que algún día estos tres puntos, hoy en día quiméricos, serán alcanzados e incluso superados. En realidad, ya lo están siendo por avanzadillas aquí y allá. Sobre la superación del capitalismo es evidente que ha habido ensayos muy serios (de los cuales deberíamos estar estudiando y tomando nota, de sus aciertos y aún más de sus errores). El avance de la irreligiosidad en el mundo es evidente, por mucho que el dinero insuflado desde USA o las petromonarquías para hacer proselitismo de sus mejunjes judaicos consiga frenarlo e involucionar en algunas sociedades en su ámbito de influencia. En cuanto a la prohibición de introducir especies alóctonas, y muchísimo menos de forma sistemática y masiva como las repoblaciones de pinos y eucaliptos en la Península… bueno, eso no es ningún futuro utópico sino la normalidad allende los dominios de Pirene (curioso que la principal formación montañosa ibérica conserve un nombre griego de mujer, Πυρήνη). En algún momento no quedará más remedio que reconocer la barbarie y bestialidad de nuestro modelo forestal y adoptar lo que es norma desde hace décadas en cualquier lugar medianamente civilizado. Desde hace más de un siglo la biología nos previene y alerta sobre la peligrosidad de introducir especies foráneas, y el valor de la preservación de los ecosistemas de forma inalterada. Esto lo sabemos todos, hasta el más mastuerzo sabe que repoblar con eucaliptos es un crimen ecológico. Podemos seguir haciéndonos los sordos, como que no va con nosotros, pero más pronto que tarde tendremos que reconocer la iniquidad de nuestro modo de proceder con la Naturaleza, y soportar el coste electoral que supondrá quitarle el caramelo del dinero sin esfuerzo al rural, a costa de la devastación de todo un país: Galicia. Y Norte de Portugal, y Asturias, y occidente andaluz…

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

« Página anteriorPágina siguiente »

A %d blogueros les gusta esto: