La mirada del mendigo

8 febrero 2015

Head to head

Filed under: religión — Mendigo @ 12:33

Head to head es un programa de entrevistas de la cadena Al Jazeera. El entrevistador es un periodista británico de origen indio, Mehdi Hasan. Como podréis ver a continuación, es un tipo brillante, a años-luz de lo que en el solar hispánico convenimos en llamar “periodista”.

Bien, pues os propongo la siguiente entrevista, que tiene su morbo por la cadena que es (bastante mejor medio que las cadenas españolas, by the way), con el profesor Richard Dawkins (el Bulldog de Darwin, le llamaban en contraposición al Rottweiler de Dios).

En un ring de lujo, espero que disfrutéis tanto como yo de un buen combate de boxeo entre estos dos púgiles. Para mi sorpresa y alborozo, el joven Hasan puso en ocasiones contra las cuerdas a Dawkins, aunque en descargo de éste hay que reconocer que el formato daba ventaja al aspirante, al ser juez y parte, conductor de la entrevista y contertulio a un mismo tiempo.

Por eso, como me parece que Dawkins estuvo excesivamente fajador y dejó que el combate se decidiese a los puntos en vez de aprovechar las flaquezas del entrevistador (básicamente, su religión, Hasan es musulmán chií) para mandarlo a la lona, quería apuntar a toro pasado un par de cosas.

Aunque os recomiendo la entrevista entera, me voy a referir a la parte entre los minutos 17:30 y 23:30. Ambos se expresan en un impecable y clarísimo British English (para que una tapia como yo pueda seguir el debate…). Si, a pesar de ello, alguien se perdiere, tenéis subtítulos automáticos; pero ya prevengo de que no son de mucha ayuda (debe ser que en Mountain View no toman el tea at 5 o’clock) .

El tema va sobre el albo caballo alado (Buraq) en el que Mahoma subió a los cielos, y el presentador que reconoce cree en ese y otros milagros, y así se lo enseña a su hija.

Lo que se le escapó a Dawkins es ¿por qué Mahdi cree que Mahoma subió en un caballo alado a los cielo? Porque, igual que él a su vez hace con su hija, así se lo enseñaron sus padres cuando él era pequeño. ¿Y si sus padres le hubieran enseñado que en vez de en un caballo blanco con alas, Mahoma había subido al cielo montando un unicornio dorado? (Dawkins lanza un gancho pero deja incomprensiblemente escapar a un Hasan con la guardia baja) Pues seguramente el joven Mahdi así lo hubiera creído, y el hombre adulto que es hoy así lo seguiría creyendo, pues la idea de un caballo con cuerno no es más ridícula que la de un caballo con alas. ¿Y si los padres le hubieran contado que en vez de caballo alado o cornudo fue un dragón? Realmente, la idea de la existencia de un dragón, excepto por el fuego, es evolutivamente más plausible (y aerodinámicamente más aceptable) que la de un caballo alado. De hecho, sí que han existido saurios con una enorme envergadura alar. ¿Y si le hubieran dicho que subió montado en un VW escarabajo fucsia a topos verdes? O sí, sencillamente, le hubieran dicho que todo eso era mentira, porque el joven Mahdi hubiera sido educado en una familia hindú (que, a su vez, le hubieran enseñado otro tipo de cretinadas como divinidades con más brazos que un pulpo…).

En resumen, el criterio de verdad no es la adecuación de la afirmación a la realidad, como en el pensamiento racional (no ya científico, sino meramente intelectualmente sano). Es tomado como verdad, y verdad superior, simplemente aquello que fue grabado en tu cabeza cuando aún eras lo suficientemente niño como para aceptar cualquier cosa que te dijera la autoridad paterna de forma acrítica. Esto es: la tradición. Es verdad porque así me lo enseñaron mis padres, y porque así se lo enseñaron a los suyos, quien a su vez… (la de barbaridades que se han perpetuado por los siglos de los siglos siguiendo ese mecanismo).

Por eso el empeño de las religiones en la familia, en controlar la educación (si en el catolicismo creéis que es obsesivo, en el islam es ya paranoide); pues identifican bien cuál es el canal de perpetuación de su dogma. Si esperasen, como una persona honesta haría, a que el niño finalizase su desarrollo intelectual para iniciarle en la enseñanza dogmática, las religiones no hubieran sobrevivido más de una o dos generaciones. Las religiones (como cualquier otro pensamiento supersticioso, es decir, irracional) necesitan ser inoculadas en las primeras etapas del desarrollo humano, y cuanto antes más efectiva es la infección, más persistentes sus efectos.

Si, además, el adolescente se desarrolla en un ambiente en el que no se introducen estímulos que cuestionen lo que fue grabado a fuego durante su más precoz infancia (es decir, en una sociedad islámica, cristiana…donde exista el delito de blasfemia que impida la libre discusión), es prácticamente imposible que ese sujeto pueda sobreponerse y descartar las enseñanza irracionales y/o inmorales con las que fue moldeado cuando aún era un arbolito de madera tierna.

Por eso, cuando el entrevistador le cuestiona al evolucionista si él, con su hija, está cometiendo abuso infantil, la respuesta debería haber sido claramente un SÍ. Por supuesto, con la mejor de las intenciones; pero aprovechar la indefensión intelectual en la que se encuentra un niño para adoctrinarlo, con el evidente afán de así condicionar el resto de su vida para que perpetúe las creencias de los padres, es sin duda un acto innoble y cobarde, sin duda un abuso infantil. De un niño se puede abusar de muchas más formas que sexualmente, y ciertamente no tiene por qué ser esta la peor de todas, la que más daño haga, la que más secuelas deje, como se comenta en la propia entrevista.

Por supuesto, esto reza para cualquier tipo de enseñanza dogmática, es decir, no positiva. Y me da igual que lo que le enseñes sea el Corán, la Biblia o El Capital (difícil enseñárselo a un niño, cuando a mí me cuesta entenderlo, la distancia intelectual con los otros dos libros, cuyo autor es ni más ni menos que Dios, es abismal). Lo he dicho muchas veces, la propaganda cubana de sacar a una niñita soltando un discurso y acabando con el revolución o muerte, con su puñito en alto, me parece repugnante. Abuso infantil, de su indefensión intelectual, para moldear un ejército de fieles.

Un padre decente, un profesor honrado, debe procurar evitar condicionar al niño con sus propias creencias, taras o miedos, educando al niño como ser humano libre, capaz de un razonamiento autónomo y crítico, y que sea en su madurez libre de escoger su propio camino. Pero eso significa que su hijo, su pupilo, un día puede acabar llevándote la contraria, y para las mentes débiles y déspotas esto no es aceptable, pues no hay más verdad, no hay camino correcto más que el suyo.

La diferencia entre la educación y el adoctrinamiento es la misma que entre negro y blanco, calor y frío. Mientras que mediante la educación abres puertas al niño, vías por las cuales desarrollarse, ampliando los límites de su libertad; mediante el adoctrinamiento eliges por él uno de los caminos, dirigiéndolo prematuramente por un credo en particular.

El patrón del abuso intelectual es el mismo que en el abuso sexual: el adulto se aprovecha de la indefensión del menor y de la posición de autoridad que sobre éste se tiene para doblegar y someter una voluntad aún tierna en provecho propio (para propagar su credo en un proselitismo despreciable, o para satisfacer los impulsos venéreos de forma igualmente despreciable).

La cuestión es que mientras una conducta esta tipificada penalmente, la otra es mencionada como derecho inalienable de todo padre a abusar de la credulidad de su hijo.

Finalmente, Richard tuvo en esos 6 minutos otra posibilidad de KO que lamentablemente dejó escapar. Cuando el periodista le pregunta si cree que los creyentes son intelectualmente inferiores por creer en caballos alados y todo eso. La respuesta debería haber sido otra pregunta (Dawkins es muy listo, pero no es gallego, no se puede tener todo XDDDDDDDDD).

¿Cree el señor Hasan que los que no creemos en que Allah es su único Dios y Mahoma su profeta somos intelectualmente inferiores? Y la respuesta es SÍ, necesariamente debe ser SÍ, así lo cree porque está obligado a creerlo, ya que así viene escrito en el Corán, del cual no puede mover ni una coma (2:171, 7:179…et alibi).

El propio Hasan escribió en un sermón (espero traducir fielmente): “Los kuffar (singular de kafir, infieles), los no creyentes, los ateos [N.d.M: los payos, vaya] que permanecen sordos y rechazan obstinadamente las enseñanzas del Islam, el mensaje racional (sic) del Corán, son descritos en el Corán como “gentes sin inteligencia”. Allah [N.d.M: Allah no, Mahoma] no los describe como personas inmorales [N.d.M: falso, sí que lo hace, de hecho en todo el Corán “no creyente” es identificado hasta la sinonimia con “malvado”], sino como personas sin inteligencia porque son incapaces del esfuerzo intelectual que requiere desprenderse de esos ciegos prejuicios, de esas fáciles asunciones acerca de este mundo y sobre la existencia de Dios. Al respeto, el Corán los describe como ganado, como ganado de aquellos que cultivan las cosechas y no se paran a preguntarse acerca de este mundo”.

No es que seamos malvados, es que somos estúpidos por no cagar palomitas cuando leemos el Corán. Esta barbaridad es lo que defiende una persona por lo demás no sólo inteligente, sino brillante. Una muestra del daño que provoca adoctrinar a un niño, daño que se manifiesta luego cuando adulto y que supondrá una tara para su vida intelectual (y social, y afectiva…) el resto de su existencia.

No Mahdi, los que no somos musulmanes no es que seamos menos inteligentes. ¡Qué curiosa distribución de la inteligencia humana, concentrada en unas zonas geográficas muy concretas! Eso suena muy parecido a supremacía racial. No es por eso Mahdi, y lo sabes. Si tú eres musulmán no es porque tengas un intelecto superior ni una sensibilidad diferente ni nada por el estilo, eres musulmán porque así te enseñaron a serlo desde muy niño (de hecho, tú nunca tuviste posibilidad de ser otra cosa, no te dejaron). Si te hubieran enseñado cualquier otra patraña, por absurda que fuese (unicornios dorados, dioses pulpo o fulanos caminando sobre las aguas) tú la seguirías hoy con la misma vehemencia. Pero no es tu culpa; sino de tu familia que te inculcó ideas cuando aún no tenías edad para valorarlas. Igual que tú estás haciendo con tu hija.

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Por cierto, si queréis ver a Dawkins en plena forma, recomiendo otra entrevista en la que en dos minutos barre a su oponente y se queda solo en el cuadrilátero.

8 enero 2015

¡Primicia!

Filed under: religión — Mendigo @ 10:03

Hemos descubierto un antiguo documento en el que podemos ver, al fin, la brillante faz de Allah, en el momento de revelarle al comendador de creyentes una nueva aleya.

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en esta otra imagen vemos a un sonriente Mahoma, acompañado del Todopoderoso.

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Y aquí podemos ver…

Arg! Blasfemia! Herejía! Allahu Akbar!!!!

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NOTA: Para entender el chiste, es muy conveniente haber leído el Corán. Por favor, hacedlo (aquí tenéis otra traducción más, muy interesante pues viene comentada).

Mahomet était un gros cochon

Filed under: religión — Mendigo @ 1:10

Mes excuses aux cochons, des nobles animaux.

Chab

Si a los que se humillan les resulta intolerable verse reflejados en el espejo cóncavo de una caricatura, van a tener dos tazas. Si para ellos su profeta es intocable, otras dos tazas de iconoclastia.

Había preparado, para vengar a los dibujantes difuntos, una serie de viñetas. Pero se me ha ocurrido otra forma mucho mejor de ridiculizar una religión que es despreciable y aberrante de cabo a rabo. Como otras tantas, pero más que ninguna otra (en bestialidad sólo podría asemejarse, de las que conozco, a la religión azteca-mexica).

¿Cuál? Recomendar, encarecidamente, la lectura del Corán. Os dejo unas cuantas traducciones, para que toméis la que queráis o comparéis entre varias:

1
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3
4
5

Ésta última con una edición especialmente bonita, pues aunque os pueda parecer paradójico soy un amante de la cultura árabe (igual que me embeleso con una iglesia románica, me encanta la literatura popular sobre brujas, trasgos, mouros…disfruto leyendo a San Juan de la Cruz o me deleito con la música sacra). El islam, la secta más poderosa e influyente del mundo (la apostasía es el mayor de los crímenes, como en toda secta), es el peor enemigo del pueblo árabe, como los arreos limitan el libre trote de un caballo y lo mortifican. Identificar una religión con un pueblo es el mejor favor que le podemos hacer al islamismo, tan injusto como la idea de España católica del franquismo.

Tras el atentado, ahora toca escuchar el rollo de que es una religión de paz, que esos son malos musulmanes, et caetera. Leed el Corán y, cuando acabéis, os recomiendo los principales hadices (compilación de Al-Bukhari…). Siempre lo digo, de ser accesibles, acudid siempre a las fuentes. La mayor vergüenza del islam es conocerlo tal cual; no hace falta caricaturizarlo, por sí mismo es grotesco.

Por favor, leed el Corán, que nadie os lo cuente. Al menos, un par de suras al azar. Y leer un poco la vida del piojoso profeta, para entender las circunstancias.

(aunque este periplo, para seguir el curso diacrónico de la Historia, debería comenzar por el Tanaj, es decir, por la Biblia, horror de libro del cual el Corán es sólo un refrito)

Cuando acabéis la lectura, tendréis una idea más formada sobre si el islam es una religión de paz o compatible con la Democracia (o incluso con la democracia).

Creo que debe hacerse una lectura sosegada del Corán y, si se aprecia que es incompatible con la dignidad humana, con los pilares de la ética en nuestra civilización, con las libertades con las que tras siglos de lucha contra el dogma cristiano nos hemos dotado…si se estima por fin que el islam, como el fascismo, es una ideología de odio…ILEGALÍCESE.

(y, ya de paso, las otras dos hermastras abrahámicas)

¿Comparar islam y fascismo os suena provocador? Bueno, yo me he leído el Mein Kampf. He leído a José Antonio, a Gabriele d’Anunzio o a Ramiro Ledesma Ramos. Los dos primeros penosos, notables e incluso brillantes los dos últimos. Pero cualquiera de los libros de autores fascistas que he leído, es en muchos grados superior intelectual y moralmente a la obra dictada oralmente (ya que era analfabeto, como la mayoría de sus secuaces) por Mahoma . Realmente, las memorias de Dinio o el diario de la Pechotes estarían por encima en calidad literaria y profundidad del pensamiento. Y no es tan raro, porque aún en estos despojos humanos siglos de civilización (y la educación universal) han dejado su huella. Y no es que la Humanidad no hubiera andado allá por el s.VIII un largo trecho en la senda de las ideas, pero al rincón desértico del que salió este perro rabioso apenas había llegado su brisa vivificadora.

Y ahora que menciono el Mein Kampf. Por mucho que Hitler supere a Mahoma en elegancia y sistematización de las ideas (para que la comparación fuera justa, al profeta tendríamos que medirlo con un mandril), sí que encontré un parecido leyendo sus obras: en ambos tuve una sensación de estar leyendo la obra de dos canijos acomplejados, odres llenos de resentimiento y odio hasta romper el pellejo. Mucho se debieron burlar los niños de Adolfito y Mohamín, los pringaos del pueblo.

¡Hostia puta, dije que no iba a poner ninguna caricatura! Pero efectivamente, si el Corán (o el Tanaj) fuera escrito hoy, la fiscalía hubiera prohibido su reproducción y encausado a autor y editor (quién sería el editor de una porquería así?) por un delito de incitación al odio, justificación del genocidio, enaltecimiento del terrorismo, discriminación contra la mujer, homofobia…

A ambos libros liberticidas, Biblia y Corán, sólo los sostiene la tradición, es decir, la cadena de reproducción acrítica socialmente aceptada, pues su contenido es una hez. Una mierda, vamos. Nadie les prestaría atención si no contasen con el marchamo de siglos de historia (en el fondo, no es muy diferente al rebuzno del último cantante de moda, nadie le prestaría atención si no fuera porque es impuesto a las fácilmente sugestionables masas por las radiofórmulas, y es que la tele y radiodifusión viene a ser la fórmula moderna en que la divinidad hace descender a las masas su mensaje). En

Y bueno, ya que he abierto fuego con la primera viñeta, vamos con toda una andanada.

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Mi saludo, respeto y admiración a todos los hermanos árabes y norteafricanos que, tras liberarse del proceso de adoctrinamiento al que han sido sometidos desde niños, navegando a contracorriente en un medio hostil, luchan por liberar a su pueblo de la barbarie de la superstición y el dogma. La misma batalla por el imperio de la razón que, a esta orilla del Mediterráneo, emprendimos hace ya siglos contra la otra herejía judaica y aún no hemos completado.

25 diciembre 2014

Circo litúrgico

Filed under: religión — Mendigo @ 16:12

En tan señaladas fechas…aprovecho para cagarme en Dios y su puta madre.

En esta ocasión, vamos a centrarnos en un aspecto clave para hacer atractivo el culto, particularizo en el cristiano pero podría ser cualquier otra superstición institucionalizada: su espectacularidad.

Pongámonos por un momento en el pellejo de una persona del común de hace mil, quinientos, cincuenta años, realmente durante siglos no hubo cambio sustancial para aquellos que arañaban la tierra para obtener sustento.

Toda su vida transcurría en una miserable monotonía, sucesión de trabajo y hambre. Los días de la semana pasaban a plomo sobre las espaldas del labriego. Pero un día a la semana, era descargado (según y como) de su fardo. Liberada del peso de la faena, esa persona renacía, florecía, brotaba su humanidad alienada por el trabajo animal.

A cambio de ese día de asueto, debía postrarse ante un hombre ataviado con ropajes estrambóticos, detrás del cual había una serie de ídolos de vivos colores. No les debía parecer mal trato.

Aún hoy, cuando entramos en una catedral nos embarga un sentimiento de sobrecogimiento. No en vano, son el escenario más asombroso para una representación teatral que, desde luego, ha dejado de estar a la altura. Aunque a lo largo de los siglos, la mayoría de esos espacios escénicos han sido adulterados (el neoclásico y el barroco pasaron como invasiones bárbaras sobre los templos anteriores), compartimentando espacios con ese horror vacui tan característico del s.XVII y, con ello, destrozando la genial concepción original del edificio, siguen albergando un espacio que incluso hoy emociona. Efectivamente, dentro de una catedral los sentidos reciben un cúmulo de señales extrañas, la reverberación de la masa de piedra, una temperatura y humedad propias de una gruta, unos olores especiales, incienso, cera, que avisaban al cerebro de la dimensión sagrada del recinto; y, sobre todo, un juego de volúmenes y líneas, afectado por la perspectiva, que no se aprecia en la Naturaleza (donde no existe la línea recta) y sólo en las obras humanas de una cierta escala.

Si hoy nos parecen fascinantes, ¿qué no pensaría un aldeano analfabeto cuya vida discurría en los dos palmos de terreno al que estaba atada su servidumbre. El traspasar el pórtico historiado debía sobrecogerle hasta la última fibra de su cuerpo, la boca de la cueva que conduce a otro mundo paralelo. Hoy tenemos una enorme exposición a la imagen, pero en aquel tiempo la simple contemplación de una talla burda debía ser impresionante, creando un estado propicio para absorber ideas mágicas.

Y ya no las catedrales, una simple iglesia de pueblo, en comparación con las casas en las que vivía el vulgo, era ya un microcosmos impresionante. En ese alteración del espacio natural, con unas candilejas propias, se desarrollaba una escena impresionante. Como hemos dicho, un individuo socialmente especial, con ropajes exóticos, representaba una escena entonando palabras extrañas en una lengua perdida, como todos los conjuros. Si te has pasado la semana guiando de sol a sol la piara de puercos, escardando el campo, o limpiando las caballerizas del señor, el espectáculo debía ser más impactante que una peli de Bruce Willis en este mundo del audiovisual.

En el espectáculo del dominicus die también los espectadores participaban como figurantes. No sólo haciéndolo los coros al celebrante, sino y especialmente fuera pero en torno al espacio sagrado. En Domingo la gente se arreglaba, cada uno según sus posibilidades y todos un poco por encima de ellas, era un día de relaciones sociales de todo tipo, comerciales, políticas o amorosas. El acudir a la misa del domingo, la disposición en los bancos, las galas y atavíos, todo constituía una representación viva de la forma en que estaba estructurada la sociedad. En Domingo, se hablaba, rumoreaba, cuchicheaba, cantaba, es decir, el individuo daba rienda suelta a la dimensión social que nos hace humanos y no bestias de carga.

En resumen, y aunque ahora nos pueda parecer extraño decirlo, durante muchos siglos ir a misa molaba. Era una espectáculo de sonidos (¿qué instrumento es más impresionante que el órgano?), olores y estampas, un cúmulo de sensaciones que rompía con la monotonía y la hacía más llevadera.

¿Ahora? Pues lo que un día fue considerado un espectáculo solemne e impresionante, ahora es un tostón soporífero, con una escenografía cutre y una ambientación lúgubre que realzan el patetismo de la escena como antes magnificaban su esplendor. El espectáculo humano, lejos de ser la evolución de la stoa, es ahora una poco animada reunión de viejas, con alguna familia meapilas de mediana edad. Desde luego, nada atrayente.

Ha habido algún movimiento para procurar actualizar el espectáculo, pero en plena era de la imagen, es difícil conmover ya a nadie con una talla de iglesia de pueblo (de hecho, muy pocos muestran interés, así sea de Salzillo), y mucho menos asociarle ningún poder mágico.

Fue acertada la sustitución del latín, ya entonces bastante desprestigiado, por la lengua vernácula. Aunque al entenderse las fórmulas mágicas perdieron todo su poder (ya no puedes imaginar qué maravillas habrá detrás, sino que te tienes que autoconvencer de que eso que dice, y entiendes, es en realidad maravilloso). Yo sugeriría, si me importase un higo la preservación del pensamiento supersticioso, que la liturgia se celebrase en inglés, la lengua de prestigio, el idioma místico de hoy en día (qué decepción cuando el jovencito aprende un poco de inglés y traduce sus canciones favoritas…o, como con la Biblia o el Corán, se autoconvence que esa sarta de chorradas tiene algún valor).

Quizá los que están más avanzados en la actualización del rito son los evangélicos, que con mucho cántico y aspaviento procuran que el respetable pase un buen rato en la iglesia, no se duerma, y salga con ganas de más el próximo Domingo. También los católicos tiene sus raves (día de la familia) y sus desfiles, aunque no tan coloristas como el del orgullo gay.

Con todo, la liturgia tiene en la industria del entretenimiento (cine, videojuegos, conciertos…) un fenomenal competidor para el tiempo de ocio, y si no, que se lo digan al teatro. Un público ávido de nuevas emociones no se se siente atraído por una sala en penumbra y el monólogo de un tipo estrafalario dirigiéndose al techo, así fuera el de Hamlet.

Un duro mazazo para la fe, aunque suene extraño, fue el ganar el segundo día de descanso a la semana. En el Sábado, la holganza no gira en torno al templo. De hecho, suele ser el Sábado el día principal de la semana, dedicando el Domingo a sobrellevar la resaca.

Cuando se habla de crisis de la fe, laicificación de la sociedad…generalmente no se toma en cuenta que, simplemente, la religión ha perdido el respaldo político que gozó durante siglos, pues el poder ya tiene a la televisión como instrumento de control de masas y formación del pensamiento colectivo. Expuesta pues al libre mercado de las creencias, el espectáculo ofrecido ya no resulta atrayente para un público sobresaturado de imágenes, impresiones y emociones. No es que el individuo del 2015 sea menos crédulo que el del 1015. No, es igual de imbécil y poco menos ignorante, lo único es que la oferta de espectáculos y distracciones es hoy en día mucho más variada, mientras que durante siglos la Santa Misa era lo único que había para animar el ambiente (la iglesia no sólo era el centro geográfico de la comarca, sino con la institución del Domingo también se colocaba en el centro de la vida social).

NOTA: una constatación empírica de que seguimos siendo igual de imbéciles la tengo cerca de casa. Abrió una tienda, hace unos años, de magufadas. Velitas y velorrios, rosarios, imaginería cristiana al lado de la induísta o budista, cartas de tarot, pócimas, ungüentos y sortilegios, todo un homenaje al sincretismo magufo. En estos años de crisis he visto mil negocios que abrían y cerraban a los pocos meses, pero esta tienda debe tener clientela pues ahí sigue, aprovechándose de la ignorancia culpable de la gente.

14 septiembre 2014

Opium

Filed under: religión — Mendigo @ 16:34

En las sociedades más avanzadas existe la opinión generalizada de considerar a las religiones como un fenómeno social inocuo para el individuo. Ello es debido a la poca importancia que la religiosidad tiene en nuestra cotidianeidad, habiendo relegado a la fe en el dogma a un rincón marginal de nuestras vidas.

El que la religión en nuestras sociedades post-industriales se consuma en pequeñas dosis no debería ocultarnos los efectos perniciosos que la fe en el dogma provoca en la inteligencia. Leves, cuando la exposición del individuo a la irracionalidad es moderada; en occidente nos ha costado siglos erradicar la epidemia de fanatismo, enfermedad que se transmite en un medio ignorante como las bacterias lo hacen ante la ausencia de higiene. La cultura es la higiene de la mente, previniendo su contaminación por lo absurdo.

(existe una correlación clara entre religiosidad de una sociedad, PIB per capita y tasa de alfabetización, a quien le interese puede consultar los datos).

Sin embargo, cuando la exposición al dogma es mayor, frecuentemente en sociedades donde la religiosidad es una pandemia, se aprecian en toda su crudeza sus devastadores efectos sobre la inteligencia. A continuación una serie de ejemplos de perturbaciones psicológicas causadas por la exposición intensa y prolongada, seguramente desde la infancia, a la religión, en individuos que seguramente tienen una base somática, el cerebro, perfectamente sana. Nacieron normales pero el entorno impregnado de religiosidad afectó a su desarrollo hasta obnubilar su juicio de forma similar a los trastornos cognoscitivos que podemos apreciar en toxicómanos.

Ejemplo de cuán imbécil puede llegar a ser un cristiano.
Ejemplo de cuán cretino puede llegar a ser un judío.
Ejemplo de cuán criminal puede llegar a ser un musulmán.

No es ya que entre todo grupo de población puedes encontrar casos de imbéciles, cretinos y criminales, sino que esas desviaciones patológicas han sido causadas por la exposición dosis masivas de totalitarismo religioso.

Es por ello que propongo solicitar a la OMS la inclusión de la religión, es decir, la superstición sistematizada, en el registro de enfermedades mentales.

Si la exposición es baja, la enfermedad cursa con una leve sintomatología, pero según aumenta la dosis de credo inoculada en el organismo los efectos son devastadores. Particularmente cuando la exposición tiene lugar en las fases de desarrollo de la conciencia, en los niños. Y particularmente las religiones se centran en inocular su carga de culpa y represión en edades lo más tempranas posibles, cuando las impresiones son indelebles y la capacidad de defensa mínima. Las religiones deben apresurarse para grabar sus ideas en la mente del creyente antes de que ésta genere anticuerpos contra las ideas absurdas y grotescas.

Por ello también sugiero considerar la enseñanza confesional una forma de adoctrinamiento (enseñanza de una doctrina religiosa) y, por lo tanto, de abuso infantil.

La falta de sostén intelectual de las religiones obligan a perpetuarse mediante esta bajeza, pues en la arena de las ideas no se tendrían en pie ni un asalto en un individuo no condicionado desde la infancia.

Sabemos de antiguo que la dosis es la que hace la medicina, pero también el veneno. Es este principio el que se enuncia en las sociedades más civilizadas para considerar tolerable el conocimiento precientífico, e incluso otorgarle efectos beneficiosos. Puedo entender que, como otro tipo de drogas, la religión puede suponer un lenitivo para aliviar, quizá aturdir el dolor existencial. En un mundo que fluye, como nos enseñó Heráclito, el ser humano arrastrado por la corriente tiene una comprensible necesidad psicológica de encontrar un punto firme, un asidero. Por mucho que buscarlo en la religión es tan ridículo como evitar caer por un precipicio agarrándose a su sombrero, hay muchas personas que lo encuentran reconfortante.

Este efecto balsámico en bajas dosis no nos debe dejar de prevenir contra una sustancia con fuerte carga adictiva, especialmente y como otras drogas en individuos que ven cómo el suelo cede bajo sus pies. Y sus efectos sobre las facultades cognoscitivas e intelectivas son tan lesivos como los causados por otros estupefacientes, que pueden ir desde ver apariciones de la Virgen a querer apuñalar a tu propio hijo porque una voz en su cabeza así te lo ordena (Abraham, patriarca y modelo de las tres religiones semitas, individuo que en nuestras sociedades modernas estaría confinado de por vida en un hospital mental).

Toda mi vida he luchado contra el fascismo, como expresión política de la irracionalidad, de la bestialidad humana. Pero cada vez soy más consciente que el fascismo no es más que una religión, en la cual la patria es analtecida a modo de sucedáneo de la divinidad. El patriotismo es el recambio de las élites a una idea de Dios deslegitimada, arrinconada por el avance de la razón y la ciencia.

Una expresión ubicua en el mundo musulman es el Takbir: Allahu akbar. Precede o continua a una acción en extremo torpe, absurda o inmoral. El grito de Allahu akbar! supone hacer una pausa en el discurso de la razón, vendarle los ojos a la conciencia, embotar la inteligencia ahogándola en fanatismo para que todas las potencias del cuerpo no se rebelen contra algo que naturalmente les repugna.

¿Cuál es la traducción de este exabrupto coránico? La mejor traducción al español del Takbir es el conocido eructo del despojo humano con fajín: ¡Viva la muerte! ¡Muera la inteligencia!

El significado es exactamente el mismo, la exaltación de la animalidad, la suspensión temporal del raciocinio (sea para lanzarse contra los alfanjes o bayonetas enemigas, sea para decapitar a uno o a mil prisioneros, sea simplemente para asumir la realidad como predestinación).

La religión, como el fascismo, es totalitaria: exige plena sumisión del individuo (musulmán = el que se somete), en todos los aspectos de su vida, incluso en los más personales, aspirando al control de toda la sociedad (necesita la unanimidad, la ausencia de crítica para perpetuar su ridiculez). En una sociedad plural y abierta, la superstición se bate en retirada. Los monstruos se esconden entre las tinieblas, bajo la cama del niño que aún cree, que aún no sabe.

La religión, el fascismo entre ellas, crea un ente superior: el Dios-Nación, ante cuya inmensidad el resto del mundo no es nada. Si Dios es infinito, el valor del resto del universo tiene de cero en comparación. Por ello el indomable ruso nos advertía: si existiera Dios, habría que matarlo.

Un ejemplo sacado del Tanaj judio (vamos, de la Biblia):

Aquel mismo día, Josué se apoderó de Maquedá y pasó al filo de la espada a la ciudad y a su rey, consagrándolos al exterminio junto con todos los seres vivientes que había en ella. No dejó a nadie con vida, y trató al rey de Maquedá como había tratado al rey de Jericó.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Podéis seguir leyendo la continuación en Dios es amor, pero ya os prevengo del restultado: a continuación hacen lo mismo en otras cuatro ciudades palestinas. ¿No parece que haya cambiado mucho el cuento, verdad?

En realidad, el exterminio que los nazis hicieron contra el pueblo judío no es más que lo que su libro sagrado preconiza…sólo que en sentido opuesto, con los judíos en el papel de víctimas, en vez de verdugos.

Pero una acción depravada, y el exterminio de una ciudad es una acción abyecta, considerado una vileza y un crimen de guerra desde hace milenios, lo es independientemente de quién juegue el papel de víctima y verdugo. Esto cabe dentro de cualquier inteligencia sana, que la maldad de una acción no depende de la identidad de los actores. Los nazis no son perversos porque fueran rubios y hablasen alemán, sino porque mataron industrialmente a seres humanos (de toda condición, en lugar preeminente, judíos).

Esto, insisto, es entendible para cualquier cerebro normal. Sin embargo, Allaju akbar!, y a partir de aquí ya se puede admitir el genocidio de un pueblo, si esto complace la sed de sangre de mi Dios-Nación, ya sea Allah y la Umma o comunidad de creyentes, Yahveh y la limpieza étnica del sionismo, o la España martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio). Puede ser llenar España de fosas, bombardear Gaza con fósforo blanco o masacrar a la comunidad yazidí, todo crimen es fútil si se compara con el infinito del Dios-Nación. Después de todo, quizá el fin último de la institución social que es la religión es la legitimación de la guerra, la justificación del crimen tribal en provecho de las oligarquías.

Es curioso cómo el relato bíblico tiene el mismo argumento de una peli mala de Hollywood: el prota mata, mata y mata (indios, vietnamitas, pandilleros, alienígenas…). Se pasa toda la peli matando y, sin embargo, es el bueno. Pero no es bueno por sus acciones (es un criminal) sino que es considerado como bueno antes e independientemente del análisis de sus acciones. Cometa las atrocidades que cometa, el guapo prota seguirá siendo el bueno de la peli. Es de mi secta, de mi tribu, el relato llama a la identificación del espectador con el buen criminal, con el justo asesino.

Exactamente igual que la Biblia, la historia del pueblo psicópata ungido por Dios. Y llevamos con esta deformación moral toda la historia, hasta nuestros días: Así matan los drones de EEUU en Iraq.

Usan robots volantes para ametrallar por control remoto, incluso a quien yace herido en el suelo. Pero son los buenos. Es fácil cuando tienes el monopolio de la información y la opinión, el púlpito televisivo.

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