La mirada del mendigo

16 agosto 2017

La España palurda

Filed under: Uncategorized — Mendigo @ 16:16

Y recordad: merced al sistema electoral, esta clase de basura humana (quienes participan, y quienes disfrutan del aberrante espectáculo desde las gradas) es quien tiene la llave de la Moncloa, ya que su voto vale hasta siete veces más que el voto urbano (igual de imbéciles, pero algo más civilizaditos).

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11 agosto 2017

La vegetación y la lluvia

Filed under: Uncategorized — Mendigo @ 23:10

Sigo abusando de lo que me aportáis en los comentarios para realizar nuevas entradas, que creo pueden interesar a todo el mundo (al menos, deberían).

En este caso, Greg me muestra un artículo sobre las dinámicas atmosféricas en el Mediterráneo Occidental, y entre varios efectos trata la relación entre la cubrición vegetal del suelo y la probabilidad de lluvia.

Copiaré los párrafos que exponen esta relación, pero antes debo advertir que el texto supone que el lector está familiarizado con el efecto Föhn. Para quien no, paso a exquicarlo esquemáticamente: Cuando una masa de aire es forzada a ascender por una cordillera, el aire se enfría, disminuyendo su capacidad de contener humedad y, por lo tanto, incrementando su humedad relativa. Una vez que se alcance su punto de saturación o de rocío el aire no admite más vapor de agua en su seno y se empiezan a formar gotitas de agua líquida en suspensión (nube), cuya coalescencia da lugar a la lluvia.

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La temperatura que gana el aire de la brisa combinada al pasar sobre la superficie calentada por el sol se ha medido en los proyectos europeos, y muestra que cuando la masa aérea que deja la costa a 26ºC (299K) es inyectada en los flujos de retorno su temperatura potencial ha subido a 315K, y por lo tanto, ha ganado 16ºC. Si no hubiera otros procesos, la Figura 5 muestra que el nivel de formación de nube (NFN) obtenido en el cruce de la línea de temperatura potencial de 315K y la línea de razón de mezcla correspondiente a una temperatura del punto de rocío de 19ºC en la costa, ocurriría por encima de 2740 m de altitud, esto es, muy por encima de las cimas de las montañas en esta región (de 1800 a 2060 m).

esquema.png

Para estimar la cantidad de vapor de agua adicional que aporta la vegetación a la brisa combinada se ha supuesto:
a) que la brisa combinada desplaza un volumen de aire 160 Km de largo y 250 m de alto, por unidad de distancia
a lo largo de la costa,
b) que la evapotranspiración tiene lugar sólo a lo largo de los primeros 80 Km. de recorrido, como distancia típica desde la costa a las cimas de las montañas, c) que la evapotranspiración tiene lugar durante el período de la brisa.

La evapotranspiración actual estimada para esta región en verano varía entre 5 a 7 (+) litros de agua por m² por día, sobre zonas regadas, y de 1 a 3 litros por m² por día sobre las zonas más secas en las montañas del interior (maquia y pinares). Así que se han tomado un valor de 6 l/m²/d a lo
largo de los primeros 20 km de recorrido de la brisa, y 2 l/m²/d a lo largo de
los 60 km restantes.

Encontramos que la vegetación contribuye 5 g/kg de vapor de agua adicional al que parte de la costa (de 13,8 g/kg, correspondiente a un punto de
rocío de 19ºC) y, por tanto, para cuando la brisa llega a la cima de las montañas, la evapotranspiración aumenta la razón de mezcla del vapor de agua hasta unos 19 g/kg, correspondiente a una nueva temperatura de punto de rocío de
24ºC. Este simple cálculo está de acuerdo con el rango de valores del punto
de rocío observados en Valbona (Teruel), de 22ºC a 28ºC, cuando la brisa está
totalmente establecida.

La Figura 5 muestra que el cruce de la línea de temperatura potencial de 315K y el nuevo valor de la razón de mezcla (el nivel de condensación) desciende casi 600 m hasta unos 2150 m de altitud, esto es, mucho más cerca de las cimas montañosas. El nivel de condensación desciende hasta 1700 m si se utiliza la más alta razón de mezcla observada (correspondiente a un punto de rocío de 28ºC), y aún más, hasta 1400 m, si se toma como valor límite de calentamiento del aire superficial la línea de temperatura potencial de 312K.

Finalmente, si se considera el nivel de 2150 m como adecuado para disparar la tormenta, y se considera que ésta precipita sólo la mitad del vapor de agua inicialmente disponible en la costa, unos simples cálculos muestran que el sistema retorna en forma de lluvia más del doble del vapor de agua evaporado a lo largo del recorrido de la brisa.

El amplio rango de valores posibles del nivel de formación de nube, esto es, de 1400 m a 2750 m, indica que dentro de los sistemas recirculatorios del Mediterráneo, ambos factores, el calentamiento y la evaporación sobre la superficie, juegan papeles fundamentales en el desarrollo de las tormentas de
verano, y muestra lo sensible que es el sistema a las variaciones de estos componentes. Cualquier cambio o perturbación de las propiedades del suelo que
tienda a sobrecalentar el aire en la brisa, p.ej. desecar el suelo, eleva el nivel de formación de nube y disminuye la posibilidad de que las tormentas se disparen.

El mismo resultado se obtiene al disminuir las fuentes de evaporación y evapotranspiración en superficie, p.ej. secado de marjales costeros y/o cambios
en el sistema de regadío de manta a goteo, o combinaciones de ellos.

Por otra parte, la humedad que contribuyen la evaporación sobre los marjales costeros y la evapotranspiración de la vegetación son añadidos tendentes a bajar el nivel de formación de nube. Incluso, podrían considerarse como una inversión por parte de estos sistemas para “ordeñar”, en forma de lluvia, el vapor de agua disponible en la masa de aire marino que, de esta forma, retorna al sistema más agua que la añadida. Por tanto, aportar más vapor de agua tiende a propiciar el desarrollo de tormentas en un mecanismo de retroalimentación hacia un ambiente más húmedo.

Lo fundamental es tener en cuenta que el agua se recicla en las circulaciones costeras mediterráneas, y que el vapor de agua añadido por evaporación sobre la tierra potencia un mecanismo de disparo tendente a favorecer la precipitación del vapor de agua evaporado sobre el mar. Sin embargo, si se sustrae agua del sistema se debilita el mecanismo que activa dicha precipitación.

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N.d.M: Realmente, no veo la ventaja de usar al mismo tiempo dos unidades de medida de temperatura (además usando incorrectamente la notación, pues la temperatura Kelvin no lleva el símbolo de º). Para pasar de Kelvin (K) a grado Celsius (ºC) basta con restarle a la primera 273,15ºC.

No sé si se ha entendido el concepto. El autor propone que sin el aporte de vapor de agua de las plantas, necesitaríamos (en las condiciones medias de Levante) una montaña de más de 2.740m para lograr que el aire se enfriase tanto al remontarla se formasen las nubes y, por consiguiente, la lluvia.

Considerando el aporte de la vegetación, esta altura necesaria para disparar la tormenta se rebaja, aumentando la probabilidad de lluvia. Si esa vegetación desaparece (o se sustituye por otra con menor aporte de humedad), el aire remonta las montañas sin alcanzar el punto de saturación de humedad. Es decir, roba la humedad de la ladera sin devolverla en forma de lluvia.

De esta forma, una pequeña diferencia en la evapotranspiración (por ejemplo, un bosque mediterráneo quemado y urbanizado, o sustituido por maquis) puede significar que se formen las nubes y llueva, o que no.

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30 mayo 2017

Reflexiones al volante

Filed under: Uncategorized — Mendigo @ 0:42

Bueno, pues aquí estoy de vuelta, henchido de alborozo al verme de nuevo en la Patria [ecs!]. Es maravilloso estar de vuelta en el reino de la incompetencia y la mala educación; esta mañana, una pequeña visita a la administración me ha hecho recordar qué afortunado soy de ser español, españooool, españoooool.

Vale, sé que sonará ridículo, pero llevo sólo unas horas de regreso y el subdesarrollo histórico hispánico se me presenta como una losa con la que cada vez menos soy capaz de cargar.

Un detalle. Cuando llegamos, después de subir los bártulos, nos fuimos a dar un paseo para estirar las piernas. Nada más empezar el paseo, nos encontramos una preciosa culebra a la que un aldeano (me figuro que el garrulo con el que nos acabábamos de cruzar) le había pisado la cabeza. La pobre aún se movía, pero tenía la mandíbula desencajada y el cráneo aplastado. El muy mendrugo había cometido la enorme proeza de matar una peligrosísima culebra de escalera (Rhinechis scalaris) adulta (habían desaparecido los “peldaños” de su dibujo). Peligrosísima para ranas y ratones de campo, claro, porque su mordedura no es venenosa.

Me da asco la gente que me rodea. Su ignorancia y bestialidad les impele a matar a un animal que, por lo demás, debería ser mimado por todo aldeano con conocimiento porque es un fenomenal aliado contra las plagas de roedores. No saben nada de números, no saben nada de letras, y aún saben menos del campo y de los seres que lo habitan. ¿Qué mal le haría el pobre bicho?

Y pensaba que, a fin de cuentas, en su universo, yo estoy en el mismo apartado que esa pobre culebra: un elemento que se percibe amenazante al orden inveterado que reina en las aldeas, lo que daba en bautizar como paletocracia, la dictadura de los palurdos. Supongo que lo que me ha librado hasta ahora de correr la misma suerte es mi constitución corpulenta y la capacidad de morder que me da una situación económica desahogada (requisito necesario para acceder a esa prostituta que llaman socarronamente Justicia).

España es repulsiva y Galicia es la primera arcada.

Pero no sólo Galicia. Os cuento otra anécdota, de esas cosas que vas rumiando cuando tienes que tener el rosco entre las manos durante horas.

Un indicador muy sencillo y certero del nivel de desarrollo de un pueblo es su conducta con el entorno. Una sociedad poco civilizada se comporta como una piara de cerdos, dejando el camino lleno de sus mierdas, mientras que las personas con un nivel superior de civilización han recibido la educación mínima de no contaminar el medio (natural o urbano) y no van tirando las cosas a las cunetas. Según avanzaba por mi periplo en Francia, me daba cuenta que cuanto más nos acercábamos a la costa mediterránea, más suciedad encontrábamos. La Francia mediterránea, el Midi, es otra historia. Recuerdo el malestar que tenía al aparcar en un puerto de montaña, y ver el paquete de una barrita energética que algún cerdo montado en bici debió tirar en la ascensión.

Bueno, pues en esto que cruzamos de vuelta la frontera por la Jonquera, y paramos a cenar cerca de Figueres, en un desvío de la carretera. Me bajo y lo primero que me encuentro es un neumático tirado, y más allá todo tipo de plástico, papeles y demás mierda. Entonces me acordé del papel de barrita energética en los Alpes, y de cómo me había molestado por tan poca cosa. Claro, veníamos de estar en el Vercors, donde era casi imposible encontrar ningún resto en los caminos. Poco a poco nos habíamos acostumbrado a la civilización, y un pequeño paso atrás nos resultaba molesto. Fue cruzar la frontera y volver a la cruda realidad: aquí jugamos en otra liga. Si me ofendía del envoltorio de una chocolatina ¿qué debo hacer ahora que vuelvo al país de los neumáticos tirados entre unas encinas?

Por supuesto, no quiero decir con esto que Catalunya sea lo mismo que España. No, Belcebú me libre. Sólo quería señalar la coincidencia de que, a pesar de que Catalunya no es España, se le parece en no pocas cosas. Para empezar, son igual de cerdos.

Bueno, seamos justos, igual no. Incluso en la suinuidad (o cerditud) también hay clases; y en Galicia, como marranos, no hay quien nos gane (aunque he visto cosas en Asturias que se quieren poner a rebufo). Las cosas que me he encontrado en mis paseos galaicos son ya de esperpento. Para que no se diga que Galicia está atrasada, tengo visto (y fotografiado) hasta microondas y cajas de ordenador tiradas en los ríos o cunetas (en cuanto a los viejos televisores CRT, lo raro es no encontrarse uno durante cualquier paseo) . Si es que somos de un moderno…

Como veis, vengo sembrado. No sé si me queda alguien por ofender, si es así que levante la pezuñita que ya me buscaré alguna forma de convencerle de que vaya a visitar otras páginas.

Si ya estoy hasta los cojones de esta sociedad, el contraste me la vuelve verdaderamente nauseabunda. Y no es que los gabachitos sean precisamente unos elfos mágicos, raro es encontrar uno con algo en la sesera, pero es que en comparación con la garrulada nacional…

Sin embargo, no quería cerrar sin dar la de cal, ya que van tantas de arena que así no hay edificio que se mantenga en pie, y me gustaría dotar de algo de solidez a estos cartones. Una de las cosas que me venían a la cabeza, durante la pechá de kilómetros desde los Alpes es que, a pesar de todo, tampoco nuestra posición es tan mala respecto a nuestro vecino rico.

Me explico.

Llevamos décadas recortando distancia en el PIB y sí, cierto, buena parte de esa riqueza ha sido gracias a un aumento descomunal de la deuda pública (el P$O€ nos legó un sistema impositivo disfuncional que nos somete a un déficit público estructural, aunque en su creación se disimulaba por la burbuja).

Ciertamente, tenemos una deuda pública del 100% (ojo, que la madre del cordero está en la privada, especialmente en los bancos y gigantes del IBEX), pero tenemos unas carreteras con la que podemos tirar décadas, una red de AVE que probablemente sigamos con ella cuando entre el próximo siglo (muchos de los trazados que sustituye tienen más de un siglo) y seguirán sobrando aeropuertos dentro de varios siglos (especialmente los ridículos aeropuertos provincianos, en zonas con la pujanza demográfica de un tísico).

Por el contrario, Francia tiene un claro déficit en infraestructuras de transporte, especialmente una red pública de carreteras que está un paso por detrás de Portugal. Carreteras bien planteadas y construidas (a diferencia de algunas italianas), que eran buenas en los ’80 y ’90, pero que hoy son impropias de una de las economías más poderosas del mundo, lastrando su competitividad.

Sus cuentas públicas no están mucho más saneadas, su deuda se eleva al 96% del PIB pero aún le quedan por acometer unas obras que nosotros ya tenemos en buena parte terminadas y pagadas. Y es un paquete que puede suponer fácilmente un 30-40% del PIB.

Aunque conociendo la “democracia” francesa, será la iniciativa privada la que supla el déficit de vías de alta capacidad, pero ello supondrá un drenaje de riqueza a la sociedad francesa (y, de paso, a las mercancías ibéricas que transitan por el hexágono) durante décadas hacia los accionistas de Eiffage, Vinci o “nuestra” Abertis (si alguno tiene acciones, podrá considerar que es algo suya, desde luego mía…).

En fin, ya que en puridad he estado paseando por territorio italiano, por mucho que regido desde el Elíseo…

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Aún me sigo preguntando cuál sería el proceso mental que llevaría a aquel palurdo a hacer algo tan estúpido y sin sentido como matar a ese pobre bicho.

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31 mayo 2016

Me someto a un test de TDAH

Filed under: Uncategorized — Mendigo @ 21:56

Miguel se sirve en traernos la clase de trastornos del comportamiento que identifican que un niño padece un Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad. En realidad, lo que están describiendo es lo que comunmente siempre se ha conocido como infancia.

De esta forma, al definir como enfermedad una etapa del desarrollo humano, el mercado potencial es enorme. ¿Qué niño no sufre de muchos de estos síntomas? de hecho, el que no presente alguno, muchos de esos rasgos, no es un niño, sino un monstruo. O un pelele, que quizá sea el modelo de ciudadano que pretenden lograr.

Para solaz del respetable, además de burlarme un poco de mí mismo y en gran medida de la charlatanería que se estudia en las facultades de psicología, he anotado al lado de cada indicio de trastorno, el modo y grado en el que lo padece este niño casi cuarentón, de ser el caso.

Distraerse fácilmente y olvidarse las cosas con frecuencia –> Pero no sólo cuando niño, sino incluso ahora. Hasta límites extravagantes. Salir de una habitación y quedarme en el pasillo pensando hacia adónde me dirigía. Estar hablando, y cruzarse otra idea en la cabeza y perder completamente el hilo del primer discurso.

Cambiar rápidamente de una actividad a otra –> ¿Os parece suficiente estar leyendo dos papers al mismo tiempo, en dos idiomas diferentes y, en una tercera pestaña, ojear las noticias? Y paro de leer para ir a fregar los platos. Además, es que lo veo algo normal y aconsejable, alternar actividades. Cuentan que el Aquinate dictaba varios libros a la vez (creo recordar que hasta ocho escribanos afanados en copiar tantos libros).

Tener problemas para seguir instrucciones –> No soy capaz de recordar una dirección que me dictan, si contiene más de tres giros. O con algún trajín burocrático, desconecto mientras la tipiña me lo explica pensando “bueno, ya lo encontraré en Internet”. Si con “instrucciones” queremos decir “órdenes”… debo tener algún defecto genético que me hace saltar automáticamente contra cualquier manifestación de autoridad. Hasta reconozco que lo mío debe ser ya patológico. Yo no acepto órdenes de nadie, eso es propio de perros o esclavos, no de mujeres y hombres libres.

Soñar despiertos/fantasear demasiado –> De esta participo en grado sumo. De hecho, como todos las anteriores, son rasgos que no hacen más que acrecentarse con los años.

Tener problemas para terminar cosas como la tarea y los quehaceres domésticos –> ¿Tengo que hablar de mi pila de platos sin fregar, en ocasiones levantada con ingenio de acróbata en precario equilibrio?

Perder juguetes, libros, y útiles escolares con frecuencia –> Esta no, básicamente porque apenas salgo a la calle con nada. Ni siquiera dinero. Y no salgo a la calle con móvil. Y las llaves, como soy consciente de mi mala cabeza, tengo tatuado en el córtex el empeño de no perderlas. Siempre que salgo de casa hago análisis de conciencia para no dejármelas dentro.

Estar muy inquietos y retorcerse mucho –> Definitivamente no, no soy la niña de El Exorcista. Además, soy flexible cual carballo, así que no hay gran cosa que retorcer.

Hablar sin parar e interrumpir a las personas –> Absolutamente no, por elemental cortesía (además es una de las cosas que más me ofenden, porque dinamita el diálogo), pero soy incapaz de estar más de 5 minutos callado. Ya me sucedía en mi etapa escolar, eso de escuchar, escuchar y no participar es superior a mis fuerzas. O hablaba con el compañero, o intervenía en clase, o reventaba por algún lado. Ahora actúo igual, sólo que la munición empleada es de mucho mayor calibre. Tengo un talento innato para hacer que el ponente se sienta intimidado, enfrentado a su propia insignificancia.

Corretear mucho –> No correteo; corro, poco, menos de lo que debiera. Efectivamente, el ardor infantil va decayendo. Pero de pequeño era un fervellasverzas, me entusiasmaba la conciencia de mi propio cuerpo, corriendo, forcejeando con los compañeros… Hasta en la cara ardiendo o un labio sangrando había un placer concupiscente.

Tocar y jugar con todo lo que ven –> ¡Por supuestísimo! Y añadir un detalle: para acabar rompiéndolo. Pero a eso se llama curiosidad, una cualidad innata (aunque a menudo destructiva) de un niño espabilado (y bastante manazas). Me alegra reconocer que aún padezco ese “trastorno” (y con los años, la proporción de cosas que arreglo va ganando a las que acabo por romper definitivamente… aunque aún están bastante igualadas ambas).

Ser muy impacientes –> Una amiga se ríe de mi afición por la horticultura, por mi falta de paciencia. Que crezcas ya, cooooño (y la pobre planta acojonada). Realmente, el someterme al imperio de los ciclos naturales me ha enseñado mucho, es una valiosísima lección que debería aprender cualquier niño.

Decir comentarios inadecuados –> Ejem. Esta ni la comento, ¿verdad? Pero no ahora, ¿eh? Ya de viene de lejos. Recuerdo una vez, en clase de religión, con 10 añitos o así (en la escuela de los ’80), preguntar sobre los detalles de la masturbación femenina. Sólo por el placer de liarla, el vértigo de la transgresión. La tipiña (una pobre imbécil con la volición circuncisa), tartamudeaba.

Tener problemas para controlar sus emociones –> No es el corazón de un jilguero, sino el de un hombre, el que late dentro de mi pecho. Miserable ideología, que considera virtud ponerle sordina al alma.

Bueno, ¿cuál es pues el diagnóstico? Probablemente algo más serio que la tontería esa del TDAH, ¿verdad?

Soy, desde que tengo conciencia, un niño inadaptado y problemático. Y, ahora que soy un poco menos niño, cada vez estoy más orgulloso de ello.

Venga, ahora toca recetarme el tratamiento.

Lo que pasa, es que nunca he sido de anfetas. Si alguien tiene a bien prescribirme un tratamiento (y hacérmelo llegar, no sé si a cargo de la SS) a base de costo del bueno (nada de apaleao, ¿eh?) y coñac añejo… La posología ya la arreglo yo, no os preocupéis.

Puestos a ser un drogadicto, al menos serlo con clase. Y difrutar con ello, ¡qué hostias!

Incluso en la autodestrucción se puede ser valiente e incluso artístico, como nos llevan enseñando desde Rimbaud hasta Hendrix, o ser un mierda tomando su pastillita de sacarosa para endulzar la percepción del mundo. Es que ni para yonkis valen, los adictos de hoy, con sus profilácticas pastillitas.

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9 septiembre 2015

El cuadernillo

Filed under: Uncategorized — Mendigo @ 15:25

El nieto gordinflón del fundador de la dinastía norcoreana se ha convertido, por derecho propio, en una estrella pop. Sus fotos inspeccionándolo todo, con un séquito de viejos con galones tomando nota de sus sabios consejos en cuadernillos, con el lápiz siempre dispuesto, se han convertido en iconos kitsch.

Desde un rábano a una compleja maquinaria o estructura, el Amado Líder es un experto en todas las ramas del saber, y nos regala su sabiduría.

No por nada escribió, según la biografía oficial, seis óperas en el plazo de dos años (el negado de Verdi, en ese plazo, escribía como mucho un par).

Hasta los más nimios detalles son inspeccionados por este bufón de opereta, para solaz de los que, desde occidente, nos deleitamos con la representación que hace del esperpento de sí mismo.

Las ínfulas del cerdito desempeñando el papel de padre de la patria sabelotodo nos mueven a risión, pero ¿por qué sólo nos reímos del gorrinito coreano?

Aquí Raxoi (formación: derecho) y Ana Pastor (formación: medicina) inspeccionando las obras del AVE en Ourense, para luego de asegurar que se está trabajando en todos los tramos, lo cual os puedo asegurar que es rotundamente falso (hay bocas de túnel que llevan inactivas y cerradas meses) ¿Qué demonios van a inspeccionar ese par? ¿Por qué no pueden reconocer que no tienen ni puta idea y dejar que los funcionarios competentes del ministerio sean los que verifiquen la ejecución de la obra?

¿Entonces, si no tienen nada que controlar? ¿Para qué van? Para hacerse la foto, siguiendo la misma política de imagen que el rechonchito dictador (me refiero al coreano, no a la Paca), de presentarlos como el padre de la patria, que vigila con ojo de señorito lo que se hace en su cortijo.

Aquí otro Padre de la Patria salvando a la misma del pasto de las llamas.

Porque esa es otra de las variantes, la del Amado Líder protegiendo a su pueblo de los desastres naturales (inundaciones, terremotos, incendios, huracanes…). Aquí llega su mano salvífica a reconfortar a los desvalidos y menesterosos que perdieron todo lo que tenían.

Y aquí, inspeccionando personalmente los daños causados y la jartá de agua que lleva el Ebro.

Vamos, que no es que sea Raxoi, es que todos se aprestan a la payasada inspeccionadora:

¿Y el capítulo de las inauguraciones?

Lo de cortar la cinta no sólo le privaba al dictador de voz aflautada y manos sudorosas. Es un placer repartir los dones que el Padre de la Patria concede, regala al pueblo, agradecido por su generosidad. Y que quede constancia gráfica de ello, para que el pueblo admire lo que concibe su poderosa inteligencia y levantan sus hercúleas manos, movidas por una voluntad casi divina (por eso se le lleva bajo palio).

Pero para inaugurar, antes hay que trabajar. Aquí, la Madre de la Patria poniendo la primera piedra. Cuesta imaginar algo más absurdo y fuera de lugar que a la condesa con tacones y una pala nuevecita en la mano.

Por cierto, esta mamarrachada goza de una larga historia, ya hace seis milenios los gobernantes sumerios se hacían representar acarreando piedras en una canasta para construir el templo. ¡Y es que la propaganda política no se inventó precisamente ayer! Y también ellos enterraban placas conmemorativas y figuritas con ídolos en los cimientos del nuevo templo.

Visto todo lo anterior…

¿A que ya no nos parece tan extemporáneas y risibles las imágenes del gorrinito mirando cosas?

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