La mirada del mendigo

30 mayo 2017

Reflexiones al volante

Filed under: Uncategorized — Mendigo @ 0:42

Bueno, pues aquí estoy de vuelta, henchido de alborozo al verme de nuevo en la Patria [ecs!]. Es maravilloso estar de vuelta en el reino de la incompetencia y la mala educación; esta mañana, una pequeña visita a la administración me ha hecho recordar qué afortunado soy de ser español, españooool, españoooool.

Vale, sé que sonará ridículo, pero llevo sólo unas horas de regreso y el subdesarrollo histórico hispánico se me presenta como una losa con la que cada vez menos soy capaz de cargar.

Un detalle. Cuando llegamos, después de subir los bártulos, nos fuimos a dar un paseo para estirar las piernas. Nada más empezar el paseo, nos encontramos una preciosa culebra a la que un aldeano (me figuro que el garrulo con el que nos acabábamos de cruzar) le había pisado la cabeza. La pobre aún se movía, pero tenía la mandíbula desencajada y el cráneo aplastado. El muy mendrugo había cometido la enorme proeza de matar una peligrosísima culebra de escalera (Rhinechis scalaris) adulta (habían desaparecido los “peldaños” de su dibujo). Peligrosísima para ranas y ratones de campo, claro, porque su mordedura no es venenosa.

Me da asco la gente que me rodea. Su ignorancia y bestialidad les impele a matar a un animal que, por lo demás, debería ser mimado por todo aldeano con conocimiento porque es un fenomenal aliado contra las plagas de roedores. No saben nada de números, no saben nada de letras, y aún saben menos del campo y de los seres que lo habitan. ¿Qué mal le haría el pobre bicho?

Y pensaba que, a fin de cuentas, en su universo, yo estoy en el mismo apartado que esa pobre culebra: un elemento que se percibe amenazante al orden inveterado que reina en las aldeas, lo que daba en bautizar como paletocracia, la dictadura de los palurdos. Supongo que lo que me ha librado hasta ahora de correr la misma suerte es mi constitución corpulenta y la capacidad de morder que me da una situación económica desahogada (requisito necesario para acceder a esa prostituta que llaman socarronamente Justicia).

España es repulsiva y Galicia es la primera arcada.

Pero no sólo Galicia. Os cuento otra anécdota, de esas cosas que vas rumiando cuando tienes que tener el rosco entre las manos durante horas.

Un indicador muy sencillo y certero del nivel de desarrollo de un pueblo es su conducta con el entorno. Una sociedad poco civilizada se comporta como una piara de cerdos, dejando el camino lleno de sus mierdas, mientras que las personas con un nivel superior de civilización han recibido la educación mínima de no contaminar el medio (natural o urbano) y no van tirando las cosas a las cunetas. Según avanzaba por mi periplo en Francia, me daba cuenta que cuanto más nos acercábamos a la costa mediterránea, más suciedad encontrábamos. La Francia mediterránea, el Midi, es otra historia. Recuerdo el malestar que tenía al aparcar en un puerto de montaña, y ver el paquete de una barrita energética que algún cerdo montado en bici debió tirar en la ascensión.

Bueno, pues en esto que cruzamos de vuelta la frontera por la Jonquera, y paramos a cenar cerca de Figueres, en un desvío de la carretera. Me bajo y lo primero que me encuentro es un neumático tirado, y más allá todo tipo de plástico, papeles y demás mierda. Entonces me acordé del papel de barrita energética en los Alpes, y de cómo me había molestado por tan poca cosa. Claro, veníamos de estar en el Vercors, donde era casi imposible encontrar ningún resto en los caminos. Poco a poco nos habíamos acostumbrado a la civilización, y un pequeño paso atrás nos resultaba molesto. Fue cruzar la frontera y volver a la cruda realidad: aquí jugamos en otra liga. Si me ofendía del envoltorio de una chocolatina ¿qué debo hacer ahora que vuelvo al país de los neumáticos tirados entre unas encinas?

Por supuesto, no quiero decir con esto que Catalunya sea lo mismo que España. No, Belcebú me libre. Sólo quería señalar la coincidencia de que, a pesar de que Catalunya no es España, se le parece en no pocas cosas. Para empezar, son igual de cerdos.

Bueno, seamos justos, igual no. Incluso en la suinuidad (o cerditud) también hay clases; y en Galicia, como marranos, no hay quien nos gane (aunque he visto cosas en Asturias que se quieren poner a rebufo). Las cosas que me he encontrado en mis paseos galaicos son ya de esperpento. Para que no se diga que Galicia está atrasada, tengo visto (y fotografiado) hasta microondas y cajas de ordenador tiradas en los ríos o cunetas (en cuanto a los viejos televisores CRT, lo raro es no encontrarse uno durante cualquier paseo) . Si es que somos de un moderno…

Como veis, vengo sembrado. No sé si me queda alguien por ofender, si es así que levante la pezuñita que ya me buscaré alguna forma de convencerle de que vaya a visitar otras páginas.

Si ya estoy hasta los cojones de esta sociedad, el contraste me la vuelve verdaderamente nauseabunda. Y no es que los gabachitos sean precisamente unos elfos mágicos, raro es encontrar uno con algo en la sesera, pero es que en comparación con la garrulada nacional…

Sin embargo, no quería cerrar sin dar la de cal, ya que van tantas de arena que así no hay edificio que se mantenga en pie, y me gustaría dotar de algo de solidez a estos cartones. Una de las cosas que me venían a la cabeza, durante la pechá de kilómetros desde los Alpes es que, a pesar de todo, tampoco nuestra posición es tan mala respecto a nuestro vecino rico.

Me explico.

Llevamos décadas recortando distancia en el PIB y sí, cierto, buena parte de esa riqueza ha sido gracias a un aumento descomunal de la deuda pública (el P$O€ nos legó un sistema impositivo disfuncional que nos somete a un déficit público estructural, aunque en su creación se disimulaba por la burbuja).

Ciertamente, tenemos una deuda pública del 100% (ojo, que la madre del cordero está en la privada, especialmente en los bancos y gigantes del IBEX), pero tenemos unas carreteras con la que podemos tirar décadas, una red de AVE que probablemente sigamos con ella cuando entre el próximo siglo (muchos de los trazados que sustituye tienen más de un siglo) y seguirán sobrando aeropuertos dentro de varios siglos (especialmente los ridículos aeropuertos provincianos, en zonas con la pujanza demográfica de un tísico).

Por el contrario, Francia tiene un claro déficit en infraestructuras de transporte, especialmente una red pública de carreteras que está un paso por detrás de Portugal. Carreteras bien planteadas y construidas (a diferencia de algunas italianas), que eran buenas en los ’80 y ’90, pero que hoy son impropias de una de las economías más poderosas del mundo, lastrando su competitividad.

Sus cuentas públicas no están mucho más saneadas, su deuda se eleva al 96% del PIB pero aún le quedan por acometer unas obras que nosotros ya tenemos en buena parte terminadas y pagadas. Y es un paquete que puede suponer fácilmente un 30-40% del PIB.

Aunque conociendo la “democracia” francesa, será la iniciativa privada la que supla el déficit de vías de alta capacidad, pero ello supondrá un drenaje de riqueza a la sociedad francesa (y, de paso, a las mercancías ibéricas que transitan por el hexágono) durante décadas hacia los accionistas de Eiffage, Vinci o “nuestra” Abertis (si alguno tiene acciones, podrá considerar que es algo suya, desde luego mía…).

En fin, ya que en puridad he estado paseando por territorio italiano, por mucho que regido desde el Elíseo…

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Aún me sigo preguntando cuál sería el proceso mental que llevaría a aquel palurdo a hacer algo tan estúpido y sin sentido como matar a ese pobre bicho.

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31 mayo 2016

Me someto a un test de TDAH

Filed under: Uncategorized — Mendigo @ 21:56

Miguel se sirve en traernos la clase de trastornos del comportamiento que identifican que un niño padece un Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad. En realidad, lo que están describiendo es lo que comunmente siempre se ha conocido como infancia.

De esta forma, al definir como enfermedad una etapa del desarrollo humano, el mercado potencial es enorme. ¿Qué niño no sufre de muchos de estos síntomas? de hecho, el que no presente alguno, muchos de esos rasgos, no es un niño, sino un monstruo. O un pelele, que quizá sea el modelo de ciudadano que pretenden lograr.

Para solaz del respetable, además de burlarme un poco de mí mismo y en gran medida de la charlatanería que se estudia en las facultades de psicología, he anotado al lado de cada indicio de trastorno, el modo y grado en el que lo padece este niño casi cuarentón, de ser el caso.

Distraerse fácilmente y olvidarse las cosas con frecuencia –> Pero no sólo cuando niño, sino incluso ahora. Hasta límites extravagantes. Salir de una habitación y quedarme en el pasillo pensando hacia adónde me dirigía. Estar hablando, y cruzarse otra idea en la cabeza y perder completamente el hilo del primer discurso.

Cambiar rápidamente de una actividad a otra –> ¿Os parece suficiente estar leyendo dos papers al mismo tiempo, en dos idiomas diferentes y, en una tercera pestaña, ojear las noticias? Y paro de leer para ir a fregar los platos. Además, es que lo veo algo normal y aconsejable, alternar actividades. Cuentan que el Aquinate dictaba varios libros a la vez (creo recordar que hasta ocho escribanos afanados en copiar tantos libros).

Tener problemas para seguir instrucciones –> No soy capaz de recordar una dirección que me dictan, si contiene más de tres giros. O con algún trajín burocrático, desconecto mientras la tipiña me lo explica pensando “bueno, ya lo encontraré en Internet”. Si con “instrucciones” queremos decir “órdenes”… debo tener algún defecto genético que me hace saltar automáticamente contra cualquier manifestación de autoridad. Hasta reconozco que lo mío debe ser ya patológico. Yo no acepto órdenes de nadie, eso es propio de perros o esclavos, no de mujeres y hombres libres.

Soñar despiertos/fantasear demasiado –> De esta participo en grado sumo. De hecho, como todos las anteriores, son rasgos que no hacen más que acrecentarse con los años.

Tener problemas para terminar cosas como la tarea y los quehaceres domésticos –> ¿Tengo que hablar de mi pila de platos sin fregar, en ocasiones levantada con ingenio de acróbata en precario equilibrio?

Perder juguetes, libros, y útiles escolares con frecuencia –> Esta no, básicamente porque apenas salgo a la calle con nada. Ni siquiera dinero. Y no salgo a la calle con móvil. Y las llaves, como soy consciente de mi mala cabeza, tengo tatuado en el córtex el empeño de no perderlas. Siempre que salgo de casa hago análisis de conciencia para no dejármelas dentro.

Estar muy inquietos y retorcerse mucho –> Definitivamente no, no soy la niña de El Exorcista. Además, soy flexible cual carballo, así que no hay gran cosa que retorcer.

Hablar sin parar e interrumpir a las personas –> Absolutamente no, por elemental cortesía (además es una de las cosas que más me ofenden, porque dinamita el diálogo), pero soy incapaz de estar más de 5 minutos callado. Ya me sucedía en mi etapa escolar, eso de escuchar, escuchar y no participar es superior a mis fuerzas. O hablaba con el compañero, o intervenía en clase, o reventaba por algún lado. Ahora actúo igual, sólo que la munición empleada es de mucho mayor calibre. Tengo un talento innato para hacer que el ponente se sienta intimidado, enfrentado a su propia insignificancia.

Corretear mucho –> No correteo; corro, poco, menos de lo que debiera. Efectivamente, el ardor infantil va decayendo. Pero de pequeño era un fervellasverzas, me entusiasmaba la conciencia de mi propio cuerpo, corriendo, forcejeando con los compañeros… Hasta en la cara ardiendo o un labio sangrando había un placer concupiscente.

Tocar y jugar con todo lo que ven –> ¡Por supuestísimo! Y añadir un detalle: para acabar rompiéndolo. Pero a eso se llama curiosidad, una cualidad innata (aunque a menudo destructiva) de un niño espabilado (y bastante manazas). Me alegra reconocer que aún padezco ese “trastorno” (y con los años, la proporción de cosas que arreglo va ganando a las que acabo por romper definitivamente… aunque aún están bastante igualadas ambas).

Ser muy impacientes –> Una amiga se ríe de mi afición por la horticultura, por mi falta de paciencia. Que crezcas ya, cooooño (y la pobre planta acojonada). Realmente, el someterme al imperio de los ciclos naturales me ha enseñado mucho, es una valiosísima lección que debería aprender cualquier niño.

Decir comentarios inadecuados –> Ejem. Esta ni la comento, ¿verdad? Pero no ahora, ¿eh? Ya de viene de lejos. Recuerdo una vez, en clase de religión, con 10 añitos o así (en la escuela de los ’80), preguntar sobre los detalles de la masturbación femenina. Sólo por el placer de liarla, el vértigo de la transgresión. La tipiña (una pobre imbécil con la volición circuncisa), tartamudeaba.

Tener problemas para controlar sus emociones –> No es el corazón de un jilguero, sino el de un hombre, el que late dentro de mi pecho. Miserable ideología, que considera virtud ponerle sordina al alma.

Bueno, ¿cuál es pues el diagnóstico? Probablemente algo más serio que la tontería esa del TDAH, ¿verdad?

Soy, desde que tengo conciencia, un niño inadaptado y problemático. Y, ahora que soy un poco menos niño, cada vez estoy más orgulloso de ello.

Venga, ahora toca recetarme el tratamiento.

Lo que pasa, es que nunca he sido de anfetas. Si alguien tiene a bien prescribirme un tratamiento (y hacérmelo llegar, no sé si a cargo de la SS) a base de costo del bueno (nada de apaleao, ¿eh?) y coñac añejo… La posología ya la arreglo yo, no os preocupéis.

Puestos a ser un drogadicto, al menos serlo con clase. Y difrutar con ello, ¡qué hostias!

Incluso en la autodestrucción se puede ser valiente e incluso artístico, como nos llevan enseñando desde Rimbaud hasta Hendrix, o ser un mierda tomando su pastillita de sacarosa para endulzar la percepción del mundo. Es que ni para yonkis valen, los adictos de hoy, con sus profilácticas pastillitas.

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9 septiembre 2015

El cuadernillo

Filed under: Uncategorized — Mendigo @ 15:25

El nieto gordinflón del fundador de la dinastía norcoreana se ha convertido, por derecho propio, en una estrella pop. Sus fotos inspeccionándolo todo, con un séquito de viejos con galones tomando nota de sus sabios consejos en cuadernillos, con el lápiz siempre dispuesto, se han convertido en iconos kitsch.

Desde un rábano a una compleja maquinaria o estructura, el Amado Líder es un experto en todas las ramas del saber, y nos regala su sabiduría.

No por nada escribió, según la biografía oficial, seis óperas en el plazo de dos años (el negado de Verdi, en ese plazo, escribía como mucho un par).

Hasta los más nimios detalles son inspeccionados por este bufón de opereta, para solaz de los que, desde occidente, nos deleitamos con la representación que hace del esperpento de sí mismo.

Las ínfulas del cerdito desempeñando el papel de padre de la patria sabelotodo nos mueven a risión, pero ¿por qué sólo nos reímos del gorrinito coreano?

Aquí Raxoi (formación: derecho) y Ana Pastor (formación: medicina) inspeccionando las obras del AVE en Ourense, para luego de asegurar que se está trabajando en todos los tramos, lo cual os puedo asegurar que es rotundamente falso (hay bocas de túnel que llevan inactivas y cerradas meses) ¿Qué demonios van a inspeccionar ese par? ¿Por qué no pueden reconocer que no tienen ni puta idea y dejar que los funcionarios competentes del ministerio sean los que verifiquen la ejecución de la obra?

¿Entonces, si no tienen nada que controlar? ¿Para qué van? Para hacerse la foto, siguiendo la misma política de imagen que el rechonchito dictador (me refiero al coreano, no a la Paca), de presentarlos como el padre de la patria, que vigila con ojo de señorito lo que se hace en su cortijo.

Aquí otro Padre de la Patria salvando a la misma del pasto de las llamas.

Porque esa es otra de las variantes, la del Amado Líder protegiendo a su pueblo de los desastres naturales (inundaciones, terremotos, incendios, huracanes…). Aquí llega su mano salvífica a reconfortar a los desvalidos y menesterosos que perdieron todo lo que tenían.

Y aquí, inspeccionando personalmente los daños causados y la jartá de agua que lleva el Ebro.

Vamos, que no es que sea Raxoi, es que todos se aprestan a la payasada inspeccionadora:

¿Y el capítulo de las inauguraciones?

Lo de cortar la cinta no sólo le privaba al dictador de voz aflautada y manos sudorosas. Es un placer repartir los dones que el Padre de la Patria concede, regala al pueblo, agradecido por su generosidad. Y que quede constancia gráfica de ello, para que el pueblo admire lo que concibe su poderosa inteligencia y levantan sus hercúleas manos, movidas por una voluntad casi divina (por eso se le lleva bajo palio).

Pero para inaugurar, antes hay que trabajar. Aquí, la Madre de la Patria poniendo la primera piedra. Cuesta imaginar algo más absurdo y fuera de lugar que a la condesa con tacones y una pala nuevecita en la mano.

Por cierto, esta mamarrachada goza de una larga historia, ya hace seis milenios los gobernantes sumerios se hacían representar acarreando piedras en una canasta para construir el templo. ¡Y es que la propaganda política no se inventó precisamente ayer! Y también ellos enterraban placas conmemorativas y figuritas con ídolos en los cimientos del nuevo templo.

Visto todo lo anterior…

¿A que ya no nos parece tan extemporáneas y risibles las imágenes del gorrinito mirando cosas?

3 septiembre 2015

Un dato más, sobre la Galicia profunda

Filed under: Uncategorized — Mendigo @ 14:03

Parece que la pasada entrada sobre los concellos con incendios forestales recurrentes ha causado gran interés.

A ningún gallego le sorprenderá, pero para que la gente que no sois de aquí podáis haceros una semblanza del medio social en el que se dan estos comportamientos incendiarios:

Porcentaje de votos al PP, sobre los emitidos, en las pasadas elecciones municipales en esos concellos pirómanos de la Galicia profunda. Elecciones que supusieron una debacle del PP en entornos urbanos y el ascenso al poder de una izquierda transformadora en varias capitales, es decir, resultados electorales en unas circunstancias muy duras para el PP, tras mucho desgaste tras una legislatura marcada por la crisis:

Sarreaus: 80,26%
Baltar: 84,07% (me refiero al concello, no al apellido de la familia de caciques que llevan gobernando la provincia sin haberse presentado jamás a una elección)
Cualedro: 73,37%
Os Blancos: 79,61%
Porqueira: 75,66%
[…]

Semejantes unanimidades sociales sólo se pueden encontrar en la Bielorrusia de Lukashenko, el Kazajistán de Nazarbáyev o las que el Baaz ganaba para Sadam Hussein.

En realidad, no es nada diferente a lo ya sabido: la burguesía gallega, minoritaria por definición, se aúpa al gobierno con los votos de las masas ignaras del rural, ancianos que, por otra parte, desprecia absolutamente.

Para los que no seáis de aquí, os podáis hacer una idea del clima que se respira en esas aldeas de abnegados labradores, compungidos por la sorpresiva llegada de las llamas, y que ahora piden indemnizaciones.

Seguro que han sido los de la ETA.

NOTA: en la imagen de cabecera tenéis una foto del estado general de la zona. En concreto es el Castro de Saceda (en estado de total abandono), en el concello de Cualedro. Como podéis apreciar, poco más que gramíneas salen tras la sucesión reiterada de incendios.

1 agosto 2015

Mάθημα

Filed under: Uncategorized — Mendigo @ 15:08

matemática.
(Del lat. mathematĭca, y este del gr. τὰ μαθηματικά, der. de μάθημα, conocimiento).

Seguimos con Grecia pensando en España, esta vez para sugerir un artículo que, por su descarnada simplicidad, me ha encantado: The Simple Math Behind Greece’s Complicated Situation

Procedo a su traducción, para hacer más accesible su lectura a todo el mundo:

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La vida es realmente simple, pero insistimos en hacerla complicada
Confucio

La Navaja de Ockham es un principio frecuentemente mencionado que afirma que cuando nos encontramos ante una colección de aparentemente complejas posibilidades, la aproximación o explicación más sencilla es la más probable. Mientras el BCE y los griegos disputan sobre los términos de otro rescate, usaremos este principio filosófico para comprender descarnadamente la acuciante situación de Grecia.

La relación de deuda/PIB es una de las medidas más básicas y populares que empleamos para determinar la capacidad de un Estado soberano de atender el pago de su deuda. Considerad un Estado que tenga una relación deuda/PIB del 100%, y un equilibrio presupuestario (excluyendo el pago de intereses). En tal Estado, se puede afirmar que el tipo de interés de su deuda debe ser igual al índice de crecimiento del PIB, para que la proporción deuda/PIB se mantenga constante.

En este ejemplo, unas tasas de interés del 2% y un crecimiento del PIB del 1%, conducirían a un incremento de la relación deuda/PIB hasta el 101%. Como ahora la proporción es superior al 100%, el tipo de interés medio a pagar por la deuda debe reducirse por debajo del crecimiento del PIB para retornar a ese nivel del 100% e impedir así que siga subiendo el ratio.

A una relación deuda/PIB del 150%, un 2% de interés de la deuda requeriría una tasa de crecimiento del 3% para mantener la relación estable.

Grecia tiene actualmente una relación deuda/PIB = 170% y, según los términos del rescate que se están negociando, es probable que crezca por encima del 200%. Así que aplicando el mecanismo antedicho, la tasa de crecimiento de la economía griega ha de ser superior a 1,7 veces el tipo de interés al que se financie, para mantener el equilibrio de esta medida. [N.d.M: Luego para reducir paulatinamente el peso de esa deuda, rebajándola hasta niveles tolerables, habría que reducir los tipos medios a los que se financia el Estado, y/o espolear la economía con incrementos ulteriores por encima de ese multiplicador x1,7 sobre los tipos, y/o generar superávits primarios, lo cual a su vez comporta incrementar la recaudación y/o reducir los gastos e inversiones del Estado griego].

A continuación, algunos datos que nos permitirán hacernos una idea de la capacidad del Estado griego de hacer frente a su deuda:

– Desde 1970, la mayor tasa de crecimiento de la economía griega por periodos de un lustro, ha sido del 1,5% anualizado, con una media del 0,46%. Durante los últimos diez años, la media ha sido de -0,5%.

– Desde 1997, el tipo de interés más bajo en periodos de 5 años del bono griego a 10 años ha sido del 3,41%, con una media del 7,5%. Durante los últimos 10 años, el tipo medio anual del bono a 10 años griego ha sido del 8,16%.

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COMENTARIO: Como todos sabéis, el Estado griego no acude al mercado para colocar su deuda (por eso se acogió al primer rescate, porque sus costes de financiación se disparaban con tipos del 20%), sino que es acordada con el FMI o el EFSF (European Financial Stability Facility). Debería ser un dato bastante simple, pero, sin embargo, no he encontrado dos informaciones iguales para responder a la pregunta ¿Cuánto está pagando Grecia por los rescates? (rescate de la banca privada alemana y francesa, que pudo descartarse de la basura griega transfiriéndosela al BCE, pero también la misma banca griega, que usa los mismos papelitos como colateral para acceder a financiación). Yo tenía entendido que el segundo rescate fue en una condiciones especialmente ventajosas, de un interés del 1,5% y con periodo de carencia hasta el 2022, pero luego leo informaciones que complican mucho más esta cifra.

La cuestión es que es un dato crucial, pues como hemos visto es determinante para considerar la deuda griega como impagable o no. Pero demos por buena la cifra del 1,5%: esto exige que Grecia crezca de forma sostenida durante años, décadas, al 3%, mientras está sometida a una depresión fiscal para conseguir ligeros superávits primarios para ir reduciendo progresivamente el monto de la deuda.

Los griegos tendrían que hacer muchas cosas bien, para que tal proeza fuera posible (también se puede montar otra burbuja inmobiliaria, pero aunque funcionase, en el largo plazo es un tipo de crecimiento insostenible y, como hemos visto, incluso perjudicial).

Cualquier cifra por encima de 1,5% (ni qué decir de los tipos del 5% e incluso del 7% del primer rescate) convierte a la deuda griega en matemáticamente impagable. Y como dice el viejo adagio: lo que no puede ser, no puede ser y, además, es imposible.

Al final, irónicamente, los actores que han propuesto una salida real, mejor o peor, pero real a la tragedia griega son Schäuble y Varufakis. Sólo desde una ruptura de la actual dinámica de endeudamiento creciente se puede comenzar a construir una solución para Grecia. Lamentablemente, ha ganado la solución comodín de la clase política: instalarse en la negación y darle otra patada a la deuda, a ver si el engendro aguanta hasta la próxima legislatura y, el que venga detrás, que arree.

Si sólo fuera Grecia…

Si sólo fueran las administraciones públicas las que recurren al patadón, y ya veremos dónde vuelve a caer y cómo lo toreamos…

El día que se cierre el grifo de la financiación, aunque sea por unos meses, a nivel global, no habrá maquillaje contable que pueda disimular que buena parte de los balances, tanto públicos como privados, son propios de un zombie económico que se resiste a morir vampirizando más recursos de los que aún quedan con vida.

El hostión de descubrir que el rey va desnudo va a ser tal, que sacará a la Tierra de su órbita.

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