La mirada del mendigo

15 mayo 2015

Basura electoral

Filed under: Uncategorized — Mendigo @ 19:13

moneda PP

Yo no soy nadie, pero de tener un poco de responsabilidad en un partido, arrastraría al responsable de comunicación hasta la guillotina.

Vamos a ver, tienes un espacio de papel de axb centímetros, y lo pierdes poniendo el rostro de un capullo? Quizá sea el único momento en que ese elector va a recibir información directa, no filtrada por los medios del poder, de tu partido…y tú desperdicias ese momento con una mala foto de alguien muy poco fotogénico? Joder, aprovecha ese espacio de papel para transmitir unas ideas, unas ilusiones. No digo que te pongas con la demostración de las ecuaciones de Navier-Stokes, cosas sencillas pero bien hiladas. A ver ¿qué propones? Sí, ser muy honrado, trabajar mucho por el pueblo, todos somos una gran familia y toda esa hostia. Pero en concreto, que la gente no es tonta y ya está de vuelta y media de esa palabrería de políticastro. A ver, en tu pueblo ¿qué ofreces a tus convecinos? Tienes una hoja por las dos caras para convencerle, con un texto que invite a leerlo a gente para la que más de dos líneas es un “ladrillo”. Es un reto, por supuesto, pero habrá que afrontarlo: reclama su atención, capta su interés.

Lo mismo, con los carteles electorales. A santo de qué poner el careto de alguien? ¿Acaso sus rasgos faciales pueden trasmitir algún tipo de mensaje político, sugerir una adhesión incondicional al leader? A mí lo que me sugieren es ¿quién tiene a mano un bate de baseball?

En vez de caretos de lameculos, llenar el cartel de ideas; ya está bien de mesianismos. Los principales puntos de tu programa de gobierno, uno, dos, tres. Puede haber varios tipos de carteles, así además llamas la atención del personal, por encontrar las variantes. Pero con contenido, nada de slogans vacuos, intercambiables, que a nada comprometen con la ciudadanía.

Primera idea a transmitir: no somos un candidato, sino un equipo de gobierno. Y da igual que seamos guapos o feos, cojos o mancos, lo que importan son estas ideas. Si te convencen, nosotros nos comprometemos a defenderlas y llevarlas a cabo. Eso ya es algo más respetuoso con el votante, ya podría tolerarse la generosidad léxica llamándole democracia. Pero llenar de retratos de baldreus (por cierto, quizá este insulto gallego tenga origen catalán) las farolas de todos los pueblos y ciudades? ¿Qué es esto, una revistilla de moda? ¿Una página de contactos? ¿Un espacio público está para esa demostración de poder del régimen partitocrático? Esa contaminación del espacio público con las efigies de los hombres de Estado es propia de regímenes totalitarios. En una Democracia sólo hay un protagonista: el pueblo.

Y luego hablan del feísmo gallego; pues lucen de cojones, las calles, engalanadas con los jetos de los principales lambequiricas del lugar.

Si aún se tratase de una manifestación de “yo doy la cara”. Pero es falso, esa gentuza es absolutamente irresponsable de sus actos. Llega a la alcaldía, hace y deshace, urbaniza todo lo urbanizable, y luego se larga. En todo caso, ya arreará el que le suceda como candidato del partido. Pero es lo mismo, porque la gente perdona, porque é der Beti manque pierda. Manque pierda, manque defraude, manque malverse, manque prevarique… Pero las privatizaciones de servicios públicos quedan firmadas, condicionando la autonomía municipal durante décadas. Y las recalificaciones, y las licencias de obras…Los alcaldes vienen y se van, pero las consecuencias permanecen ¿Vuelve el alcalde parásito, pasados unos años de su salida, a dar la cara por sus acciones? Y una polla, se va con los bolsillos llenos a un buen puesto en la capital, por los servicios prestados.

En otros lugares de Europa el asunto es más civilizado: hay un lugar de la villa donde se ponen unas planchas metálicas, y ahí los partidos pegan sus carteles. Y punto. Nada de empapelar la ciudad con su basura. Un ahorro para la ciudadanía, que paga toda esa publicidad y luego tiene que volver a pagar su limpieza. Si quieres verlo, vas a esa plaza (suele ser el punto central de la villa), y si no, no te fuerzan a verlos, por uebos, hasta en la sopa. Un respeto.

¿Y sobre los coches con megafonía? Eso es una violación de domicilio. Estás en casa, en la calle, en el curro y por cojones tienes que recibir su mensaje, violentando tu voluntad, quebrando tu concentración. Claro, se sirven de que las orejas no tienen párpados. No es en modo alguno elegante esa intromisión en tu intimidad, esa sacudida en el hilo de tus pensamientos con sus estribillos estridentes y proclamas para deficientes mentales. No merecen más que una pedrada. Una lluvia de ellas.

La gente está ya harta de este circo, que paga aunque no tolera, y la respuesta de los partidos, de todos, es dos tazas más. ¿Tratar a los ciudadanos con respeto, como personas que saben leer y escribir? ¡Qué va! Seguimos poniendo el careto del cacique y el logo del partido, para que no se equivoquen a la hora de meter la papeleta. De las ideas, qué va a entender el pueblo. Eso es cosa de los prohombres, de los elegidos; no de la clase de tropa, que decía el santo fascista.

14 mayo 2015

Ni de izquierdas ni de derechas

Filed under: política — Mendigo @ 13:17

Os comento mi dilema, a ver si entre todos podéis darme algún consejo.

Estoy empadronado en una villa gallega y, como habitualmente no resido en ella, he pedido el voto por correo (recuerdo que sólo son las municipales, en Galicia no tocan autonómicas hasta el año que viene). Me llegan cuatro papeletas de tres opciones políticas, el PP$O€, el BNG y los de Podemos bajo la marca “Son de …”. ¿Y ahora, qué hago?

Habida cuenta que mi actividad política es mucho más amplia e importante que el parco valor que puede tener el papelito que meta en un sobre, no es un tema que me reste horas de sueño. Ahora bien, mi responsabilidad me lleva a no tomarme ese infinitesimal y delegada participación en la res publica a la ligera.

Os cuento por qué pagos vagan mis tribulaciones y me comentáis.

Cuando me pasé por el pueblo, tenía en el buzón propaganda del BNG, que venía a ser un cartel con el careto del candidato a tamaño natural, a la usanza de con los que las pre-adolescentes gruppies empapelan su dormitorio. Pero no se trataba de ningún jovenzuelo saltimbanqui sino un jeto de papahostias que ni su misma madre soportaría a más tamaño que el de una fotografía de carnet. El reverso del cartel eran cuatro obviedades con exuberancia tipográfica y ninguna sustancia, perfectamente intercambiables entre todas las fuerzas políticas. La profundidad de pensamiento político no va más allá del slogan, quien pretende mucho abarcar…

No es sólo que me parezca un desfilfarro de recursos ofrecer como reclamo electoral la efigie de un candidato que no sólo es positivamente feo, sino que además su espejo del alma devuelve una imagen de alelado bobalicón. Si ése es su único argumento electoral, es el mejor argumento para escoger cualquier otra opción, incluso la del suicidio. Pero es que además esa publicidad, digamos, iconográfica, ausente de contenido, al margen de ser visualmente distópica, tiene un trasfondo mucho más aciago: no es un candidato, al margen de su cara de tonto, que pide el voto para unas políticas concretas, las cuales se compromete en impulsar. No. El único argumento electoral es el propio candidato, libre de ningún compromiso electoral, en cuya figura tan incorruptible como el brazo de Santa Teresa debes depositar ciegamente la confianza, junto con la parte no exactamente alicuota de soberanía que el sistema electoral te concede.

Esto es lo opuesto a mi ideal de democracia: yo no quiero votar tipiños sino políticas: Democracia directa. Ya soy mayorcito para ser consultado de las decisiones que me atañen, y si cualquiera de los palurdiños que se presentan como candidatos pueden comprender las implicaciones de una votación, yo también. Este sistema de oligarquía representativa me obliga a elegir tipiños que se comprometen con unas determinadas líneas políticas. Pero el sentido de las campañas electorales es eliminar cada vez más este residuo de legitimidad del sistema, planteando la elección en términos personalistas, en el cual el ciudadano confía en tal o cual leader que, luego él, ya determinará las líneas políticas a seguir en cada momento, debido a esa gracia divina con que son bendecidos los candidatos por el hecho de serlo (en Francia hay toda una mitomanía en torno a los élus).

Fuera ataduras, quememos en la plaza pública los sostenes de las ideologías. Labor que lleva desde hace años, muchos, haciendo el BNG y por la cual me había convencido de nunca, jamás, volver a votarles. El BNG es el penúltimo capítulo de la eterna trampa de la izquierda: un partido recaba un significativo apoyo del electorado obrero y, una vez que se ve subido a la escalera, ve más cerca llegar al poder. Pero para tocarlo, tiene que hacer equilibrios para alcanzar el centro, lo cual le obliga a alargar medio cuerpo fuera de la escalera, a la derecha. La conclusión de esta maniobra es invariablemente la misma: en cuanto su cdg sale de la proyección en planta de su base de apoyo, el partido en cuestión se paga un hostión desde una altura respetable. Esta ley de la escalera es de aplicación universal, al menos entre los partidos de izquierda. Organizaciones de derecha, como la Iglesia Católica, no sufren esa maldición debido seguramente a que tienen el centro de gravedad muy bajo, al nivel de las emociones, y pueden funcionar como un tentetieso, como en la genial caricatura de Fontdevila.

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Vale, al BNG fijo que no, eso lo tenía claro desde mucho tiempo antes que ver su insultante propaganda (al menos mi inteligencia se siente ofendida) y la cara de pasmón de su prohombre. Pero entonces ¿qué o a quién? Una desgastada AGE, la unión de Esquerda Unida con ANOVA, decidió no presentarse a las municipales con marca propia para apoyar, para luego retirar su apoyo, a candidaturas de unidad popular (un gallinero). Algo del voto indignado ya lo quiere rebañar el BNG añadiendo a su nombre “BNG-asambleas abertas”, por mucho que esta formación política sea completamente ajena a estas candidaturas. Pero el 15M vende, más que las camisetas del Che, y todos los grupos con poca o ninguna vergüenza tratan de hacerse un “lifting indignado”, aunque sólo llegue al nivel de sus siglas en la papeleta (lo de IU con la usurpación de la marca Ganemos ya llegó a niveles de desvergüenza olímpica).

Los de Podemos en esta villa se presentan bajo la marca de “Son de ….”, ante la negativa de la dirección a prestar su marca a recién llegados. Tras leer el programa, lo primero que se me vino a la cabeza: ¡qué sabia decisión, coletas! Bien debía saber la dirección la clase de manolos y visilleras que estaban entrando por oleadas en el partido.

Por supuesto, no quiero generalizar y habrá candidaturas (supongo que en las capitales y villas más grandes) mejor pergeñadas y con buenos cimientos. Ahora bien, en la que me toca, el programa electoral es un completo despropósito, en el que las copiosas faltas de ortografía son sólo la muestra del contenido y del nivel con que ha sido redactado (un compendio de ocurrencias, según se les iban iluminando la bombilla a uno u otro). Como muestra un botón. ¿A qué partido pertenece un candidato a la alcaldía que, cuando es entrevistado para la prensa, responde: “Nuestro programa electoral tiene como finalidad la colaboración con el empresario de la comarca, facilitando las gestiones de exportación y crédito, así como la puesta en marcha de más políticas económicas que apoyen e incentiven el emprendimiento“? Tanto por la fraseología como por las patadas al diccionario, se revela como evidente candidato del PP. ¿Ah, no? Entonces, ¿un pequeño empresario del ultraliberal Ciudadanos? ¿Tampoco? No sé, de Vox, de la CEOE, de la cámara de comercio… Pues no, así presenta el programa el candidato a la alcaldía de la marca de Podemos, un partido de la izquierda radical, que cuenta por embrión a Izquierda Anticapitalista.

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Ciertamente, hacen honor a su divisa. No son de izquierdas ni de derechas: son, simplemente, gilipollas.

Y en esas me encuentro. Antes que votar a esta caterva de gañanes, voto al PP$O€; al menos con éstos el daño es limitado (ya aprendimos de Einstein que sólo hay otra cosa infitita, junto con el Universo). Como evidentemente no voy a votar al enemigo, sólo me quedan como opciones votar a un BNG que hace tiempo que dejó de ser de independentista de izquierdas, para ser meramente un partido galleguista. Y ya es triste que no haya una sola candidatura netamente de izquierdas, no ya revolucionaria o rupturista, sino meramente lo que conocemos convencionalmente por “izquierda”.

Otra opción es hacer la gracia, como hice en las últimas generales. Es, desde luego, la opción más inteligente, pero es que me da pereza currarme otra broma para, total, acabar en la papelera, sin ninguna consecuencia ni recorrido. Por lo demás, puedo votar en blanco o, simplemente, no votar, pero también me jode después de haberme molestado en pedir el voto por correo.

Así pues ¿Qué hago? Pido vuestro consejo, y quizá con vuestras reflexiones pueda yo tomar alguna decisión. O no. En realidad poco importa la decisión, lo relevante (políticamente relevante) son en sí las mismas reflexiones, aunque sean estériles de consecuencias.

+

Y después de este rollo, un poco de música para animar el cotarro. Esta cinta la tenía en el coche cuando vivía en Madriz y siempre la ponía cuando empezaba a remontar las primeras rampas de Guadarrama, de noche, escapando del agujero de cemento y hormigón.

9 mayo 2015

Música, maestro!

Filed under: Música — Mendigo @ 14:51

Me cuenta un compañero que, gracias a la entrada del TTIP acaba de conocer a Malicorne.

Malicorne son unos viejos conocidos de este espacio; ya hace siete añazos que subí esta entrada: O aluado.

Como los vídeos ya han desaparecido de ella, los vuelvo a subir. Ésta me encanta:

+

(more…)

8 mayo 2015

Maquetación de El País

Filed under: educación — Mendigo @ 22:38

En el mundo de la prensa nada es inocente, desde la tipografía, la disposición de los artículos o el espacio dedicado a publicidad. Hace poco analizábamos las portadas de la prensa española a cuenta de la victoria de Syriza. Hoy, sólo quiero apuntar un detalle de la plantilla de El País, al menos en su versión digital (no le doy yo ni un duro a Prisa ni que vendiera barras de pan).

Quería dibujar un boceto pero me da mucha pereza, porque es sólo una broma (verídica, la broma es el propio periódico), así que paso a describirlo. La plantilla de la portada consta de varios elementos comunes: la cabecera, la barra superior, otra barra de menús lateral, y dos secciones fijas. Una, dedicada en exclusiva a Venezuela (sólo ocasionalmente puede también incluir noticias de Argentina, Cuba o Ecuador). También es curioso, de 194 Estados oficialmente reconocidos en el mundo, este diario español va a tener fijación por uno medianejo, tirando a pequeño, a miles de kilómetros de océano de distancia. Tanto, como para dedicarle un espacio fijo en portada. Ni siquiera merecen ese honor Estados mucho más importantes tanto en términos absolutos, como relativos para la economía y sociedad española como Portugal, Francia o Alemania, los cuales sólo llegan a portada cuando una noticia verdaderamente relevante lo merece. Venezuela acapara más atención que si fuera una Comunidad Autónoma española.

Y, tras esa obsesión paranoide por el país caribeño, ha desarrollado otra que se podría denominar psicótica: en su plantilla han creado otro espacio reservado para Podemos. Si hay noticias bien y si no, se las inventan: la cuestión es echar mierda día y noche sobre el nuevo partido (al cual como sabéis he criticado duramente, pero algo estarán haciendo bien para merecer tantas atenciones del brazo armado del capitalismo más salvaje).

Hasta aquí, las secciones fijas. El resto, rellénese con lo que vaya llegando de las agencias, a razón de noticias en la parte izquierda e intrascendencias y banalidades en la derecha (que acaban colonizando la primera), todo ello salpicado aquí y allá de publicidad.

Y con estos ingredientes, ya tenemos resuelta la maquetación del “periódico global” que, día tras día, es cada vez más irrelevante (a pulso se lo ha ganado, pues la credibilidad es la más valiosa prenda de un medio de comunicación).

5 mayo 2015

Me encanta C’s

Filed under: política — Mendigo @ 8:52

En realidad me repugna, hasta la arcada, casi tanto como el partiducho de Rosa Díaz. Españolismo más ordoliberalismo económico, son una vuelta de tuerca a la derecha del PP.

Ahora bien, me froto las manos con su aparición, y es muy sencillo saber por qué. Un análisis sucinto de las posibilidades electorales de la izquierda en España revela dos grandes problemas, como hemos aquí tratado hasta la saciedad:

1.- El P$OE
Un partido que recolecta votos en la izquierda y los deriva para hacer políticas económicas de derecha. Ese trasvase de votos de una cuenca electoral a otra ha sido mortal para la izquierda desde la vuelta de las urnas. Por eso llevo mucho tiempo avisando de que es acuciante acabar con el P$O€, exterminarlo, como conditio sine qua non algún día puedan gobernar las izquierdas. Un partido-señuelo, un anzuelo que con su carita progre recoge votos entre la clase obrera para el gobierno de las oligarquías económicas, es la trampa perfecta creada en los estertores del régimen fascista (financiada por el capitalismo internacional) para desactivar la efervescente izquierda española de aquellos años.

La aparición de Podemos y su estratégico giro al centro, es una invasión del lugar natural del P$O€. Si el coletas culmina su campaña con éxito, ocupando su lugar político y exterminando al adversario, habremos dado un paso decisivo, crucial, histórico para poder algún día aspirar a que las mayorías sociales de izquierdas se conviertan en un gobierno de izquierdas.

Supongo que habrá alguien en IU que no sea un imbécil completo y se dé cuenta del movimiento generoso del coletas (me encanta este tipo porque sabe leer la jugada y situarse en el tablero, es un estratega, por fin alguien con dos dedos de frente en la izquierda). Girando el volante a la derecha, deja espacio holgado a su izquierda para que lo ocupen cómodamente otros partidos, IU y otros nacionalistas. Éstos han leído mal la jugada: IU no es la víctima de Podemos, sino que van a por una presa mucho mayor. En la estrategia de Podemos, IU son perfectamente complementarios.

No sé si el intento de erradicación del partido felón tendrá éxito, lo que es evidente es que había que intentarlo, por ello aplaudo la inteligencia de los que llevan el volante en Podemos. No será mi partido, ni falta que hace porque mi perfil político no responde a la mayoría social, pero celebro su aparición y le deseo mucho éxito en su campaña.

2.- La unidad de la derecha
El sistema electoral español (como otros tantos otros, especialmente los anglosajones) está creado para fomentar el bipartidismo, en este caso imperfecto por la existencia en España de nacionalidades históricas fuertes en sus feudos.

Esto daña especialmente a la izquierda, con su natural tendencia (a veces rayana en lo cómico) a la fragmentación (atomización). La necesidad de la izquierda de coaligarse para tener algún peso electoral la obliga a matrimonios de conveniencia que acaban creando sangrientas peleas conyugales. Con un sistema proporcional directo, cada corriente de la izquierda podría acudir a las urnas con su programa sin amordazar, con sus símbolos, y recabar el apoyo que le quisiera dar la ciudadanía sin ver por ello mermada su representatividad. La clave de bóveda para cambiar políticamente España es pues el cambio de su sistema electoral por uno directo (yo propuse uno hace años, aún no he encontrado otra solución que ofrezca un error menor entre % de votos y % de escaños).

Frente a esta izquierda atomizada, la derecha siempre se ha presentado (una vez finiquitada la UCD, el otro instrumento de los maquinadores de la transición para cambiarlo todo, sin que nada sustancial cambiase) a las elecciones como una unidad, una solidez granítica. Y la matemática electoral ha premiado esa unidad con mayorías en las cámaras que no habían dado las urnas.

Y aquí llegamos a Ciudadanos, y su importancia política para romper esa unidad de la derecha. Creado (a partir de una formación regional del españolismo en Catalunya) aprisa y corriendo por las élites económicas para disputar el discurso de la novedad y la regeneración a Podemos (quien a su vez fue promocionado pensando en fracturar aún más a la izquierda), puede convertirse en el segundo gran error de la burguesía española, bastante menos inteligente en la defensa de sus intereses de lo que lo fueron los padres de la Transición (unos hijos de puta muy hábiles, hay que reconocerlo).

Y es que crear un Frankestein y, visto que escapa de tu control y da la campanada, dar vida apresuradamente a otro monstruo para enfrentarse al primero en plan película de serie B (más bien serie Z), y todo ello en el mismo ciclo electoral, no es lo que se dice una política inteligente y sopesada. Es raro ver al capital cometiendo tantos errores y tan gordos, en plan aprendiz de brujo torpe sacando todo tipo de engendros de su chistera. Deberíamos aprovecharlo.

Las matemáticas electorales son implacables, y la aparición de C’s puede pasarle una alta factura al PP (y al P$O€, cuyas bases naturales están completamente desideologizadas tras décadas de ceremonia de la confusión, pueden encontrar en Ciudadanos un alternativa similar y menos casposa al cadáver liberalsocialista).

Me regodeo pensando en un PP$O€ sufriendo en sus propias carnes las consecuencias de esas matemáticas electorales pergeñadas precisamente para instaurar ese régimen de partido único con carcasas intercambiables (como los antiguos móviles ¿os acordáis del 3210? qué aparato más de puta madre).

¡Que pruebe su propia y ponzoñosa medicina! Aunque el PP$O€ ya percibe la amenaza e intenta maniobrar para perpetuarse, redefiniendo de nuevo las reglas electorales a su conveniencia, para convertir minorías sociales en mayorías parlamentarias (es decir, violentando la representatividad).

Así pues, bienvenido sea el partido de Rivera y su recua de pijos fascistorros lavaditos con champú anticaspa, si con ello rompemos el bipartidismo (estaba claro que el partiducho de Rosa Díez, totalmente vacío de contenido, no podía aspirar más que a arañar la roca del bipartidismo).

Y además, cuenta otro factor emocional, que quizá suene chorra pero es más importante de lo que parece. Una máxima en la política española es la extrema fidelidad del votante del PP (en contraste con los cabreos que cogemos los de izquierda), un fidelidad perruna, perseverante ante ejemplos de mala gestión y corrupción indecibles. El votante pepero va a las urnas como quien va a misa; en realidad las elecciones las da y las quita el electorado de izquierdas, que va a las urnas o decide mandarlos a todos a tomar por culo e irse ese Domingo de parrillada. El PP obtiene una cantidad sensiblemente constante de votos que, en función de la participación de esa ciudadanía ninguneada, maltratada, traicionada una y otra vez por los partidos de izquierda le da o no la victoria.

Y ahí está lo importante, por primera vez en décadas se detecta un fuerte trasvase de votos del PP a otra fuerza política. Y esto es crucial, porque rompe la fidelidad en el voto en el seno de la derecha. Y una vez que eres infiel, puedes serlo ciento. Una vez que el elector rompe la resistencia emocional a votar a otro partido diferente al de toda la vida, la próxima vez esa resistencia será mucho menor, y podrá considerar otras alternativas. Esto es letal para el PP, el verse comparado en situación de igualdad con otras fuerzas políticas por su electorado natural.

Y un argumento aún más alambicado: mucha gente tiene la tendencia psicológica natural a justificar a aquel partido que ha votado. Si vota PP, luego por mal que lo haga, tenderá a justificar sus errores (porque psicológicamente es menos doloroso que admitir que se ha errado, y la gente es psicológicamente débil, tullida). Aquellos que rompan ese lazo emocional con el PP en las próximas elecciones, votando a otro partido, serán luego más susceptibles de criticar sus errores si siguen gobernando (el sempiterno “si ya lo decía yo…”).

Item plus. El nuevo partido de Rivera, como el viejo de Rosita Díez, tienen algo en común con las necesidades de la izquierda: también tienen al PP$O€ como su enemigo natural (lo antiguo versus lo nuevo), y para ello deben clausurar este sistema electoral que prima sobremanera el voto rural sobre el urbano.

Miel sobre hojuelas.

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