La mirada del mendigo

10 abril 2017

Homeopatía gratis

Filed under: salud — Mendigo @ 14:52

Excelso. Sublime.

Visto en Strambotic.

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8 abril 2017

Vai para a Kona

Filed under: automoción — Mendigo @ 14:53

El nuevo chascarrillo de la prensa, que es más infantil que la sociedad a la que sirve (aquí a nadie le he escuchado reírse de semejante bobada): el nuevo nombre del próximo coche de Hyundai. Pueden sacar el Hyundai Kona y el Kia Karallo, pero a la prensa no le resulta llamativo el segmento al que pertenece: el B-SUV o todoterrenos urbanos (Nissan Juke, Opel Mokka, BMW X3, Peugeot 2008, Ford Kuga, Seat Arona…).

Un todoterreno urbano, bonito concepto. También les presentamos, del mismo creador, conceptos tan atrayentes y novedosos como el condón de camuflaje, el martillo de porcelana o la linterna para ciegos. Puestos a pensar subnormalidades…

Que alguien, por seguir la moda, se deje barba o enseñe los tobillos… allá él y su estupidez. Pero aumentar el peso y la sección frontal de un coche, y con ello su consumo y emisiones, para seguir una moda imbécil (como todas las modas, porque es la definición de moda)… eso sí que me atañe, porque las emisiones envenenan al clima y las personas, y las importaciones de combustible tumban la balanza comercial y empobrecen mi Estado.

Y además, ¡son legión los imbéciles que pagan un jugoso extra para tener un utilitario hormonado! (por eso los coreanos se aprestan a entrar en este segmento, y como si el cliente quiere un patinete todoterreno, mientras pague por él…).

Yo ya claudico. Está claro que cualquier imbecilidad, con que sea vendida de modo atrayente, se convertirá en todo un éxito. Como si venden condensadores de fluzo o juntas de trócola. ¡Compre su condensador de fluzo para dejar de ser un don nadie! Mire por encima del hombro a su vecino, que no se puede permitir tener un condensador de fluzo.

Por favor, holocausto nuclear YA. Al menos que la Humanidad tenga un final espectacular, y no esta interminable decadencia deshonrosa.

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3 abril 2017

Exhibicionismo

Filed under: desnudez,Música — Mendigo @ 14:39

Se me acaba de venir a la mente una curiosa paradoja: es precisamente en las playas nudistas donde el exhibicionismo es una actitud más infrecuente, mientras que en las textiles buena parte del personal va a lucir palmito y/o observar al resto del ganado: un hortera mercado de carne, con la sesión nocturna en los bares de moda. En las nudistas, como sabéis los habituales, la peña va más a su bola, a disfrutar del sol y el mar en un ambiente mucho más relajado (hasta los putos críos, coincidimos algunos de los frecuentes, en las nudistas son mucho más silenciosos).

Además de que por una simple y natural selección son espacios libres de machirulos y verduleras, meapilas y follacabras, mascachapas, chonis y demás garrulada. Comentaba con Daniel el buen ambiente que había en Chueca, sin el agobio de los machotes buscabroncas. La desnudez actúa, como la homosexualidad, como repelente de paletos.

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Y para que os cunda el paseo de dejaros caer por aquí, sólo para leer semejante nadería, os dejo con un grupo neoclásico ruso: Caprice.

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Y si queréis seguir explorando nuevos sonidos o algunos ya conocidos y quizá olvidados, tenéis El Acantilado, ahora en una singladura exclusivamente digital.

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1 abril 2017

El coche a pilas VII: la conga

Filed under: automoción — Mendigo @ 9:30

Vuelvo al tema de la movilidad eléctrica. Ya he hablado de cuál es para mí la vía de la electrificación del transporte por carretera. El futuro no pasa por embarcar cantidades gargantuescas de baterías en vehículos de dos toneladas para conseguir autonomías de unos cientos de kilómetros (manifiestamente insuficientes para viajes incluso en las escuetas distancias europeas). Hay que aprovechar la ligereza del motor eléctrico para cambiar el paradigma: vehículos modulares mucho más ligeros (no más de 400kg) y eficientes. Un pequeño lote de baterías le darían autonomía para unos 50km. Más que de sobra para trayectos urbanos, aunque mi apuesta es prohibir el vehículo privado en las grandes ciudades.

¿Y los trayectos interurbanos? Bueno, ya he hablado largo y tendido (y os habéis cachondeado) del scalextric. Es un placer ir comprobando cómo el futuro se va haciendo presente por los caminos que yo predije. Efectivamente, la solución no es embarcar cientos de kilos de carísimas baterías, sino electrificar las carreteras principales, que irían suministrando electricidad al motor por la vía de la más eficiente forma de transmisión de energía: contactos eléctricos.

Primero se electrificarán las autopistas y autovías, luego la red de nacionales y, según más vías troncales estén electrificadas, la necesidad de autonomía se irá reduciendo a los primeros y últimos kilómetros del viaje (electrificar la red capilar de comarcales o vías urbanas sería mucho más oneroso).

Doy por hecho, pues, que en un futuro próximo se instalará en el carril lento un tendido para alimentar en marcha a los camiones y autobuses. Pero realmente, buena parte de este tráfico, lo conveniente sería desviarlo al ferrocarril, al menos en largas distancias (pero para ello hay que avanzar un mundo en la flexibilidad de transferencia de cargas y abaratar costes, para poder competir con el transporte por carretera).

Sin embargo, aún no hemos resuelto el transporte privado: ¿cómo suministramos electricidad a los coches? En realidad, por triste que parezca, el problema es fundamentalmente estético: no habría mayor inconveniente en construir un pantógrafo más alto que pudiera llegar a la altura de la línea de los camiones. En tal caso, podríamos electrificar sólo el carril derecho, y dejar el izquierdo sin electrificar reservado para lo que es su función original: permitir el adelantamiento, el cual se haría con la potencia de unas baterías/supercondensadores que estarían a plena carga.

Pero aunque fuera retráctil, una vez desplegado daría una silueta extraña al vehículo. No debería ser mayor problema: la gente viste como un adefesio, verdaderos payasos grotescos, con tal de ir a la moda. Sin embargo, la chusma población evitaría de cualquier forma una solución que considerasen antiestética, aunque fuera en contra de sus intereses (eso no es nada, la de dinero que se gasta la chusma en mostrar su posición social, del cual el automóvil es un marcador clave).

Por lo tanto, vamos a ofrecer algunas alternativas:

– el scalextric mencionado, es decir, que los conductores vayan por el asfalto en vez de ser aéreos. Pero esto plantea problemas de seguridad (un accidente podría provocar un corto, aunque realmente con instalar protecciones eléctricas no debería haber mayor problema) pero, sobre todo, climatológicos (el mismo agua de lluvia podría producir el corto, especialmente si operamos a media tensión, sin necesidad de llegar a los tremendos 25kV de la alta velocidad ferroviaria).

– una variante de lo anterior sería tirar el conductor neutro (doy por hecho que trabajamos en alterna, que es la comunmente utilizada en los motores) en la carretera y hacer la fase aérea. Es el sistema por antonomasia del ferrocarril, que también se puede encontrar en los trenes de tres raíles (una reliquia) y en los coches de choque. Esto nos permitiría sustituir el pantógrafo por una especie de larga antena, más aceptable estéticamente (el tipo de unión entre conductor y “antena” ya sería otro cantar, pero dejémoslo así).

– no podemos simplemente electrificar el carril izquierdo a menor altura que el derecho, porque lo dejaría inhábil para los camiones (y sería muy peligroso). Pero sí que podemos electrificarlo en un lateral, en la mediana. De hecho, podemos pensar en hacer lo mismo en el carril lento, teniendo el conductor neutro en el eje de la plataforma (que separa el carril rápido del lento) y las fases a ambos costados de la vía. Un sencillo sensor de proximidad detectaría cuál tendríamos más a mano y desplegaría la “antena” correspondiente para atacarla, plegando la otra.

– y finalmente, mi solución estrella, que da otro nombre de rechifla a esta entrada: la conga. Dejamos el carril izquierdo sin electrificar, para adelantamiento o los térmicos, y los eléctricos simplemente irían remolcados por una cabeza tractora, que esta sí alcanzaría la catenaria como cualquier otro camión. A esa cabeza tractora se le irían sumando vehículos hasta formar un trenecito. Si ya estamos hablando de conducción autónoma, la electrónica necesaria para negociar automáticamente la entrada o el apeo de ese trenecito es de lo más sencilla. Una vez sumado al trenecito, el conductor podría desentenderse de la conducción y el coche pasaría a ser un mero vagón arrastrado. La potencia puede venir de la propia cabeza tractora, o ésta ser únicamente un acople a la catenaria e ir trasvasando la electricidad a los vehículos que colaborarían con su motor al empuje del convoy. De esta forma, con un sencillo control de la dirección de cada “vagón”, la longitud de estos trenecillos podría ser virtualmente infinita.
A esta solución se le pueden añadir sencillas funcionalidades añadidas, como una localización de la posición de los convoyes, para saber cuánto debemos esperar para unirnos al siguiente, dejar de gastar baterías y echar una cabezada hasta llegar a nuestra salida.

En todos los casos se requieren unas adaptaciones concretas de los coches (por ejemplo, en el último caso unos enganches físicos con conexión eléctrica, y toda la electrónica para dialogar con el convoy) y, el punto crucial: tienen que estar normalizadas. Es para este tipo de cuestiones que pertenecer a la mayor zona económica del mundo tiene sus ventajas: tenemos la fuerza para crear standards. Se adopte la solución que se adopte, todas obligarán a un trabajo de normalización y legislación para asegurar la compatibilidad e interoperatividad de los distintos vehículos con el sistema.

Es decir, se necesita de una autoridad política que fuerce a la industria (tras mucho diálogo, evidentemente) a adoptar una solución en concreto: el standard.

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30 marzo 2017

Con Carrero, ninguna broma

Filed under: fascismo — Mendigo @ 0:54

Iba a escribir de otras cosas más amables, pero la condena a una estudiante por difundir un chiste sobre el Carrero Blanco me ha hecho cambiar de opinión. Si definimos como terrorismo el ejercicio de la violencia con finalidades políticos, podemos considerar que esta ofensiva judicial (que es respaldada y ejecutada con la violencia potencial y coactiva de miles de uniformados armados) se podría ajustar a la definición, pues su objetivo es la creación de un clima de terror entre la población, que por motivos nimios como contar un chiste en una red social o representar una obra de guiñol (¿o escribir sus opiniones en un blog?), pueden acabar sufriendo una pesadilla judicial en un tribunal de excepción. Los objetivos evidentes de esta campaña represora, que se suma a la Ley Mordaza, es crear un estado de psicosis en la población que desincentive la participación activa en la vida política y recluya al individuo de nuevo en la seguridad del espacio familiar al que lo relegó la dictadura (donde sí se podrán hacer comentarios políticamente incorrectos), alejándolo de las plazas. Efectivamente, creo que esta condena, y el resto de procesos habidos en estos últimos tiempos, se pueden catalogar de terroristas. Terrorismo judicial, una forma de terrorismo de Estado como bien saben en la Turquía islamista del AKP.

Para los muy jóvenes o muy desmemoriados, vamos a ponernos en situación:

El asesinato del almirante Luis Carrero Blanco y sus dos escoltas se produjo en 1973, en el contexto de una dictadura fascista de la cual el militar era ilegítimo (en tanto que no elegido, sino impuesto por la razón de las armas) Presidente del Gobierno. La lucha contra la dictadura se desarrolla en varios frentes, político, sindical y también de lucha armada, siendo éste poco menos que residual por la imposibilidad evidente de lograr una victoria contra las Fuerzas Armadas que eran, a la postre, el avalista último del régimen.

Esta lucha armada no busca provocar atentados indiscriminados sobre la población civil que pudieran ajustarse a la definición de terrorismo, sino que eran operaciones de castigo sobre un enemigo perfectamente identificado: las fuerzas represoras del régimen fascista, ejército y cuerpos policiales. Su primera acción deliberada, se trató de una operación de represalia contra un torturador: el comisario Melitón Manzanas.

Estamos hablando de fuerzas de represión ilegítimas, a las órdenes de un gobierno ilegítimo presidido por Carrero Blanco. Un gobierno que practicaba de forma sistemática la represión más cruda en forma de detenciones, torturas, violaciones y desapariciones a opositores políticos. En puridad, podemos decir que el terrorismo, es decir, la acción de sojuzgar a una población por el miedo, fue desde el principio al final el método de actuación de la dictadura. El atentado contra Carrero Blanco supone el desvanecimiento de la impunidad en la que, desaparecidas las partidas de maquis, habían llevado a cabo la represión.

Lo que es llamativo (y vergonzoso) es que, salvo algunas acciones puntuales de elementos anarquistas, sólo hubiera un grupo armado que opusiera resistencia armada a la violencia sistemática del régimen fascista. Este grupo era ETA, como todos sabemos una organización de corte nacionalista vasco de izquierdas.

En España, el relato común siempre lo ha dictado el españolismo heredero del régimen del Generalísimo de los Ejércitos, pero en cualquier otro país europeo las consideraciones serían muy otras. En breve: la lucha de ETA contra el aparato represor de un Estado fascista era radicalmente legítima, como legítima fue la sublevación de un grupo de capitanes del ejército portugués en la Revolução dos Cravos, que puso término al Novo Estado de Salazar; como meritoria fue la résistance francesa contra la ocupación nazi, como elogiable fue la resistenza partigiana contra la dictadura de Mussolini y encomiables los intentos, lamentablemente infructuosos, de darle a Hitler el mismo trato que sufrió el lugarteniente de Franco.

Si bromear sobre el asesinato de un dirigente clave en una dictadura pudiera ser delito en una democracia, deberían ir procesando a Tarantino por hacer una película fantaseando con la idea de un atentado exitoso contra el dictador alemán.

Evidentemente, hubo muchos españoles que se alegraron de la noticia del asesinato del Almirante Carrero Blanco (yo no, pues ni siquiera había nacido). No creo que se alegrasen, como yo no me alegro, de la muerte de una persona (incluso ese fascista tenía condición humana). Pero sí de un magnicidio que descabezaba al gobierno, haciendo sentir la presión de sus crímenes hasta lo más alto del escalafón represor. Si ETA (se dice que con ayuda de la CIA) tenía capacidad de atentar contra el jefe del gobierno, podía hacerlo contra cualquiera a su mando. Al eliminar a Carrero, que todo el mundo veía como el natural sucesor de Franco a la muerte del dictador, ETA complicaba de forma evidente las pretensiones de perpetuación del régimen.

El individuo, Luis Carrero Blanco, tuvo la oportunidad de ser una persona decente y, sin embargo, se significó desde el principio con un golpe de Estado que cercenaba la naciente democracia llenando de sangre las tierras de España. Lejos de arrepentirse de haber colaborado con el fascismo, siguió medrando en su aparato hasta llegar a ser el número 2 de la dictadura. De esta forma, se situaba como cima del obstáculo que impedía el acceso de un pueblo a la democracia, a la dignidad y a la justicia. No un obstáculo inmóvil, sino que ejercía el mando supremo de una represión activa y sangrienta de los que arriesgaban su libertad, su integridad física y su vida por el advenimiento de la democracia. Podría desde ese puesto haber facilitado una apertura democrática del Estado, pero tomó de nuevo la decisión de seguir obstaculizando el acceso del pueblo al autogobierno, tal y como había hecho desde que se sumó a las filas de los militares golpistas.

Era el sistema el que, por la violencia de las armas cuyo monopolio ejercía el ejército y las fuerzas policiales, impedía otra resolución al conflicto que no fuera por la vía de la fuerza. Por lo tanto, el asesinato del almirante, por mucho que sea humanamente lamentable como cualquier otra muerte humana, era legítimo. Es más, ese atentado nos acercó un paso más a la democracia. La sociedad española tiene una gran deuda de gratitud con aquellos militantes vascos que pusieron el miedo en el cuerpo al aparato represor de un régimen espurio con el asesinato del comisario Melitón Manzanas o del almirante Carrero Blanco.

Luego vino el absurdo atentado de la cafetería Rolando, la desvinculación de todo lo que había de noble en ETA de esa vía de actuación y la división de ETA entre los poli-milis y una ETA-militarra obcecada en una vía militarista y sangrienta que, finalmente, supimos que no conducía a nada más que a generar dolor y muerte en la sociedad y entorpecer cualquier proceso de independencia.

Pero de la ETA que atentó contra Carrero Blanco o Melitón Manzanas, todos los demócratas debiéramos sentirnos orgullosos y en deuda. No es ningún dislate pensar que, si nuestros padres pudieron votar por primera vez en 1977, es en buena parte gracias a que cuatro años antes, un comando de ETA puso una enorme carga explosiva bajo una alcantarilla de la calle Claudio Coello.

Sólo bajo la sombra alargada de la dictadura que aún se proyecta hasta el presente, se puede entender que un tribunal considere censurable luchar contra el fascismo. En cualquier otro país europeo, ese comando hubiera recibido honores de Estado.

Al río que todo lo arranca lo llaman violento,
pero nadie llama violento al lecho que lo oprime.
Bertold Brecht

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