La mirada del mendigo

10 diciembre 2018

El eucalipto y la mentira

Filed under: Ecología — Nadir @ 0:59

De entre las mil cosas que me dejo en el tintero, quería rescatar este enlace que don Daniel me hizo llegar cuando andaba por tierras eslavas, añadiéndole algún comentario a ciertos pasajes que me irritaron especialmente. Evidentemente, para comprender éstos hay primero que leer aquél. Es cortito, por eso.

El Gobierno rechaza clasificar el eucalipto como especie invasora
El Ministerio de Medio Ambiente ignora el dictamen unánime de su propio Comité Científico [N.d.M: también es más que recomendable su lectura, son seis páginas demoledoras, el resto es bibliografía]

[N.d.M: la noticia se refiere a Abril, es decir, aún el Partido Pútrido estaba en el poder, aunque no esperéis que el gobierno paritario, inclusivo y solidario (y demás adjetivos chulis que se os ocurran) vaya a cambiar nada]

emitir un juicio de valor premeditado –> Ese “premeditado” sí que es un juicio de valor

ingeniero de montes –> Nadie que no sepa resolver una ecuación diferencial es un ingeniero. Por otra parte, es evidente el interés corporativista de un colectivo que vive precisamente de las plantaciones forestales industriales, y esto es mucho más que un juicio de valor.

considerar a estas especies como invasoras y bloqueadoras de los ecosistemas es una prueba más de la inmadurez y desinformación de la sociedad actual –> Es que el informe no lo escribía “la sociedad actual”, sino científicos expertos en su campo, que hay que tener bemoles para considerarlos inmaduros y desinformados.

no legisla contra la agricultura basada en plantas exóticas, como el naranjo y el melocotonero –> Hostia puta. Y esto lo escribe en serio, y reproduce el Ministerio, alguien que trata de inmaduros y desinformados a los miembros del Comité Científico. Está confundiendo especies agrícolas (como también pudieran ser el tomate y la patata), limitado su cultivo a áreas agrícolas, con especies forestales que ocupan un terreno cuyo aprovechamiento económico debería hacerse de forma compatible con la preservación de los ecosistemas (así es al menos en el mundo desarrollado, al cual este asno alude).

Las plantaciones de eucalipto […] juegan un rol fundamental en el desarrollo rural –> Hace más de 60 años que empezaron, y podemos ver de sobra cuál es la situación de miseria y despoblación del rural en el NW peninsular. Desde luego, una historia de éxito. Tengo por ahí fotos de aldeas abandonadas engullidas por las plantaciones de eucalipto, si me acuerdo otro día os las muestro.

al no existir ni base ni consenso científico para su declaración [como especie invasora] –> La misma que para la evolución de las especies o el origen antropogénico del cambio climático, sólo son discutidas quien por intereses particulares (pecuniarios o dogmáticos) le interesa ignorar la evidencia: las bayas de eucalipto tienen la capacidad, en estas latitudes, de germinar y dar origen a plantas viables que, en unos pocos años, están dispuestas a empezar el ciclo haciendo avanzar sus dominios.

ni invadir espontáneamente áreas más allá de las que ocupan sus plantaciones –> Me cago en Dios. Es que me cago en Dios. Hay que tener una desvergüenza olímpica para negar la evidencia. En Ourense es más difícil, aunque ocurre. Pero en la costa, más húmeda, el dominio del eucalipto se extiende más allá de los marcos de plantación como una apisonadora lenta pero implacable. Esto lo sabe cualquiera que viva aquí. No hay más que salir y ver cómo brotan plántulas de eucalipto allí donde nadie las ha puesto.

no hay evidencias que demuestren que los eucaliptos son más sensibles al fuego que otras especies –> Hay que ser sinvergüenza. El miserable que escribió esto no tiene valor de decirlo delante de una cuadrilla de bomberos gallegos o portugueses. Es lo mismo un incendio en una plantación de pinos o eucaliptos, que en un bosque autóctono de robles, fresnos, laureles, acebos, olmos… No hay evidencia, ¿verdad?

Esto es lo que he estado diciendo tanto tiempo. Cuando por conveniencia se niega la supremacía de la realidad, inventándose otra paralela, se interrumpe el trabajo de la razón y se dinamita la posibilidad de que la dialéctica funcione como vía para desvelar la verdad. Cuando alguien rompe con el sagrado respeto que se le debe a la realidad, la única respuesta es escupirle a la cara y levantarse, pues nada de provecho podrá seguirse de tal enredo.

Unos ingresos que redundan en el cuidado del monte –> En contratar a la orquesta Panorama para las fiestas del pueblo. O en encargar un merendero al constructor de la zona. El monte no necesita de “cuidados”, lleva ahí desde mucho antes que nuestra especie forzara las Puertas Caspias y entrase en Europa. Y, desde luego, lo que menos necesita son los “cuidados” de los que pretenden sacar provecho económico de él.

reducción de los gastos de extinción –> ¿Reducir respecto a qué? ¿a alguien con dos dedos de frente le pueden parecer reducidos los gastos de extinción en Galicia?

masas gestionadas con estructuras más resistentes al fuego –> Resido en Pontevedra, la zona cero de la eucaliptización ibérica. Paso en el campo todo el tiempo que puedo. Y nunca, jamás, he visto a nadie desbrozando una plantación de eucaliptos. Es que la sola idea es absurda, porque se plantan con unas densidades tales que al madurar no permiten el crecimiento de ninguna otra especie más que en los márgenes, donde algo penetra la luz del camino, generalmente en fuertes pendientes, sin espacio para entrar con ninguna maquinaria, siquiera una desbrozadora portátil (inútil para desbrozar las 400.000 ha ocupadas por ese vampiro verde en Galicia).

Por favor, os ruego a los que no seáis de aquí que vengáis, y visitéis cuál es la realidad gallega. No la que os cuentan las guías de viaje, sino la de cualquier zona tomada al azar. Aprended lo que es una plantación de eucaliptos por vosotros mismos. Escuchad el silencio, la ausencia de vida, en contraste con las cada vez más escasas manchas de vegetación autóctona.

De nuevo, os emplazo a acudir a las fuentes. No me creáis, no creáis a nadie, venid a verlo por vosotros mismos. Y, a la vuelta, corred la voz de lo que habéis visto.

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9 diciembre 2018

Gran polonesa enmerdante

Filed under: Ecología — Nadir @ 1:11

El señor Grijalvo me manda esta imagen:

Se trata de la central térmica de Bełchatów, en Polonia. Es la térmica de lignito más grande del mundo (12 grupos 380MW más otro de 858MW) y la instalación más contaminante de toda la Unión Europea (el enlace menciona las 35E6 toneladas de CO2, pero no la contaminación de partículas, SOx, NOx, CO…).

Sobre esto voy a aportar mi experiencia personal. Como Juan Manuel sabe, he estado recientemente visitando Polonia. Una de las cosas que más me sorprendió, cuando ya llevaba varios días en Polonia e iba conduciendo hacia el extremo suroriental, buscando un parque natural en la triple frontera con Ucrania y Eslovaquia, fue de encontrarme con una vieja amiga de mis años madrileños: la boina. Tanta fue mi sorpresa que me hice un lado con la furgoneta y bajé para cerciorarme de lo que veían mis ojos: todo el campo hacia el Norte (es decir, resto de Polonia porque yo me encontraba en su frontera Sur) estaba cubierto por una capa de contaminación. La cuestión es que me encontraba lejos de cualquier ciudad o centro industrial (la industria pesada polaca se encuentra en Silesia, franja sudoccidental del país por cierto ocupada tras la limpieza étnica de su población germánica).

Al principio, al no conseguir entender cómo podía haber una boina de contaminación sin haber una ciudad debajo lo achaqué a las calefacciones en el rural. En Polonia, como luego descubrí, tienen la misma mala costumbre que en Chequia de echar a la caldera de la calefacción no sólo madera, sino cualquier cosa para que se pueda quemar, generando un humo de olor picante en los pueblos y villas al caer la tarde. Pero no podía ser, estaba siendo un comienzo de otoño absurdamente benévolo para encontrarme en Centroeuropa (recuerdo que al bajarme de la furgo, iba en camiseta) y nadie aún había arrancado la calefacción.

Así que tuve que llegar a una conclusión terrible: la boina era del tamaño de todo el país y sólo se hacía visible cuando la mirabas desde sus márgenes (los madrileños que leáis esto lo entenderéis perfectamente). Hasta entonces no me había percatado simplemente porque… estaba dentro de ella. Y este estrato de contaminación, mantenido a ras de suelo por el tiempo anticiclónico (corrientes de aire descendentes) que reinaba esos días, no era sino el resultado de la actividad normal, digamos estival, de la economía polaca (transporte, industria, pero sobre todo la producción de energía eléctrica que depende en un 86% de las térmicas de carbón). Es decir, aún quedaba por añadirse la contaminación asociada a las calefacciones, que sufrí semanas después visitando Cracovia, Częstochowa o Jelenia Gora.

En otra entrada hablaré del PiS (extrema derecha ultracatólica y reaccionaria más allá de toda medida). Sólo mencionar aquí que dentro de las bases del PiS están los trabajadores de la minería, que como otros sectores en decadencia sienten amenazado su puesto de trabajo por esas nuevas ideas de ecología y cambio climático importadas del oeste. Los mineros fueron el ariete de la población contra la dictadura prosoviética y el imaginario colectivo los ha sacralizado a la par de otras figuras igual de sucias como Walesa o Wojtyła (por cierto, ahora sé que la pronunciación aproximada del apellido de ese cerdo es algo como “woitiua”, léase la w como en alemán, fricativa entre la v y la f), así que es difícil que a corto plazo cambien las cosas (y después de haber conocido la realidad polaca, todo cambio sólo puede ser a peor).

Los polacos tienen un muy grave problema con la contaminación, que con la religión y el nacionalismo más grotesco intoxican su vida diaria. Os dejo un enlace para abundar en la cuestión: El carbón y la basura envenenan a 50.000 polacos al año

No, dentro de la basura no incluyen al catolicismo. De hacerlo, la cifra de envenenados sería prácticamente igual a la de habitantes.

https://www.ecestaticos.com/file/0ba2c8f0c366eea77cb55f9c7adbebcc/1522929741-20180405_telonacero-01.svg

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5 diciembre 2018

Olvidaos de la alt-right, el problema es la alt-left

Filed under: Política — Nadir @ 2:04

Desde los resultados del Domingo, estoy en un estado de mala hostia permanente y generalizada. Así que esta vez no me andaré con muchas florituras en el lenguaje. Voy directo al grano: tengo la impresión de que la izquierda ha sido tomada como un juguete por una caterva de imbéciles, han estrellado el vehículo y aún pretenden volver a hacerlo.

Es demencial que después de esos resultados, desde la neoizquierda no sean capaces de recapacitar y hacer autocrítica. Es más, se les ve decididos a perseverar en su alucinógeno viaje, haciendo quedar a la izquierda como un conjunto de payasos que la derecha tiene muy fácil ridiculizar y contraprogramar sus dislates.

Así que a partir de hoy declaro la guerra total a la alt-left, los progres comprometidos, la izquierda de la palabrería huera y el postureo solidario. Éste es, a día de hoy, el principal peligro de la izquierda. El avance de la derecha es sólo la consecuencia de haber sustituido un discurso sólido y reconocible por un conjunto de manías, fobias y etiquetas.

Denuncio públicamente la dicotomía falaz de recuperar la primacía en el discurso del conflicto capital-trabajo, o de luchar contra el sexismo, el racismo o cualquier otra forma de discriminación. ¡Falso! ¡FALSO! Hasta ahora nunca había existido conflicto entre todos esos movimientos, que eran uno solo en el seno de una ideología bien estructurada: la igualdad de los seres humanos por encima de accidentes somáticos o circunstancias en el alumbramiento (tiempo, lugar o coño del que salimos).

Durante décadas el feminismo, el antirracismo y la ecología han sido una consecuencia directa de nuestra ideología revolucionaria, y entiendo que la mayoría de los compañeros no veíamos conflicto ninguno en ello.

El conflicto nace cuando el feminismo y el antirracismo han sido ocupados, secuestrados por una reata de jóvenes activistas con una base ideológica circunstancial y acomodaticia y una cultura general ramplona (incluso en la misma historia de sus movimientos). Con el origen de coordenadas radicado en su ombligo, miden el mundo de las ideas conforme les atañe. En cuanto a la ecología, se ha transformado por un lado en una corriente ruralista, tecnófoba y decrecentista, y por el otro en el sucedáneo del animalismo.

El batacazo que llevamos años cosechando, dilapidando una enorme masa de crédito social cosechado durante lo más agudo de la crisis, no viene de que la gente rechace ideas igualitarias. Muy al contrario, al menos en el sector de la población del que esperamos sacar votos, las ideas feministas y antiracistas siempre habían gozado de fuerte ascendencia, y han sido asumidas por un sector enorme de la población. Incluso de muchos que ayer votaron derecha. El descalabro electoral viene a causa del profundo descrédito que la alt-left se ha ido haciendo merecedora. La razón no es que los andaluces se hayan levantado misóginos y racistas, sino una sucesión de análisis erróneos, de discursos estrambóticos, de charlatanería que sube la apuesta de la memez anterior para no quedar dentro del grupo como un tibio.

Realidad, realidad, realidad. Cada vez más el discurso de la progresía prescinde más de la realidad y construye castillos en el aire con sus heteronormatividades, sus patriarcados cisgénero y sus multiculturalidades integradoras. Una verborrea infecta que la gente recibe al principio con burlas, luego con rechazo, y finalmente con hartazgo. Capítulo en el cual yo también me hallo.

Estoy hasta los putos cojones de escuchar esa jerga progre que no designa nada concreto, que no sirve para desmadejar una cuestión sino para enredarla aún más. Me pongo en posición de defensa cuando hablan de un politólogo (el trasunto moderno de la figura del cura, es decir, un inútil charlatán); regurgito el desayuno cuando empiezan a conjugar el verbo empoderar en una acepción incorrecta calcada del inglés; y estallo ya cuando dejan caer la coletilla de con perspectiva de género hasta cuando hablan de compilar el kernel.

Y con la misma malicia que los sionistas acuñaron el término antisemita para escupírselo a todo aquel que niegue el derecho del estado de Israel a robar la tierra palestina, mecanismo del que los musulmanes han tomado buena nota (precisamente por el horror que sentimos por ser identificados como racistas), las hordas de SJW etiquetan de machista (y otros apelativos aún menos agradables) a todo aquel que procure poner coto a sus fabulaciones. Y claro, eso en la izquierda es el anatema, cualquier político activo siente terror de que le tachen de antifeminista y pollaherida. Han ocupado y redefinido el término feminismo, rellenándolo de sexismo, y expulsando de él a todos los que no comulgamos con el nuevo programa de discriminación positiva. El feminismo aún es necesario en esta parte del mundo, ya ni digo en otras más atrasadas, y lo están echando al pie de los caballos, ridiculizándolo y poniéndolo en bandeja para que la derecha más reaccionaria hinque con gusto los dientes en la presa.

Lo dicho con el feminismo podría servir para el multiculturalismo, enamorados de la sabiduría exótica que exhala el ayurveda y extasiados con la belleza de la religión de paz y amor. La libertad, la democracia, la ciencia o los derechos humanos son conceptos occidentales que debemos poner a la par con otras prácticas, tradiciones y formas de organización de otras sociedades (entre ellas, ahora sí empleado con rigor, el patriarcado), pues no hay ninguna superior a la otra y el que lo niegue es un racista.

Y de la corrupción de la ecología aún tengo mucho más que hablar, así que mejor me callo ahora o me atraganto con tanta bilis.

Todo lo anterior son sólo los ejemplos más destacables del cúmulo de botaratadas, magufadas, mamarrachadas acientíficas, puta palabrería de sacamuelas, en que se ha instalado la izquierda. No todo la izquierda, pero sí la que tiene los micrófonos, la que chupa cámara. Y realmente eso no es todo, se han hecho cosas bien, se ha perseguido la corrupción, se han defendido nuestros derechos como ciudadanos y trabajadores… pero todo esto ha quedado cubierto por la fanfarria del miembros y miembras, de la feminización de la política y las cuotas, de las felicitaciones por el Ramadán y resto de mierda políticamente correcta. Y la derecha, que por si alguien lo ha olvidado, controla los medios de comunicación, coge todas estas chifladuras y crea un ridículo muñeco de paja que muestra al público diciendo ¿de verdad pensáis votar a estos payasos?

Y es que tienen razón. Realmente, yo tampoco quiero que esta recua de imbéciles comprometidos con su ombligo gobierne a golpe de ocurrencia. Y como obviamente no voy a votar a la derecha, y no hay una izquierda rigurosa y competente que defienda mis intereses yo, de ser andaluz, también el Domingo me hubiera quedado en casa (es un decir, estaría donde suelo acudir cuando tengo algo de tiempo libre, embarrando las botas).

¿Sólo a mí este lema suena a chantaje?

Y ciertamente, no será. Ya os encargaréis de que no sea.

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Creo que todo se desmadró con el asunto de La Manada, en que un grupo de descerebrados hizo bandera del caso que precisamente era más dudoso, habiendo otros cien que escoger. Desde entonces, el histrionismo sexista de las neofeministas ha alcanzado el punto de alucinación compartida.

Quería compartir, a título de ejemplo, un enlace en la prensa de hoy:

El PSOE lleva al Congreso la abolición de la prostitución

Un encanto de argumentación, mezclando prostitución con pederastia y esclavitud sexual. Un artículo de un medio de la alt-right haría lo mismo, pero con la homosexualidad en vez de con la prostitución. El rigor viene siendo en todos casos el mismo, y yo tengo la sensación de estar rodeado de imbéciles amorales.

El artículo insiste en presentar a las prostitutas como víctimas desvalidas, y yo las prostitutas que he tratado (entre ellas la madre de un colega, una dominicana muy buena persona, por cierto) no se ajustan a ese cliché de víctimas. Antes bien, mujeres fuertes y con los pies en la tierra, ejerciendo un oficio duro pero de los más honrados que pueda haber (pocas relaciones serán tan sinceras y honestas como la de una puta con su cliente, desde el principio cada uno sabe qué puede esperar de esa relación, sin equívocos, engaños ni malentendidos).

Pero esta realidad que yo he conocido (por cierto, nunca como cliente, lo cual no quiere decir que alguna vez no llegue a necesitarlo) debo callarla para no molestar al fantasioso discurso dominante en la alt-left. Una progresía moralista y paternalista muy parecida a la religión, no sólo por sus conclusiones sino también por sus métodos de razonamiento (la realidad es prescindible), que secuestra la voz de las póbrecitas prostitutas, qué van a saber ellas de sus intereses, y las jode pero bien privándolas de sus derechos laborales entre ellos uno tan básico como el de asociación.

En suma, un ejemplo de libro de análisis deficiente, erróneo, que prescinde de la realidad de la prostitución (que es compleja, hay muchas formas de prostitución) para crear, imaginar una que se adapta a los prejuicios del observador. Postmodernismo en estado puro, allá por donde entra, escapa la inteligencia y la razón. “Esa es tu verdad”, frase de moda entre los incapaces mentales que pretenden ser muy modernos, progres y abiertos de mente. La realidad es compleja, multiforme, a veces contradictoria… pero es una, dueña y señora, única Diosa verdadera. Y la verdad es la adecuación de un enunciado con la realidad. Con la realidad, no con las percepciones de la realidad. La realidad es el objeto de estudio de la ciencia. Las deficientes y subjetivas percepciones de ella no le interesan más que al pobre sujeto, si es tan imbécil de prestarles importancia en vez de refinar la agudeza de su entendimiento.

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Y sobre postmodernismo y su devastadora influencia en el pensamiento, quería presentaros una serie de artículos de una mujer, otra más, a la cual han expulsado de la izquierda. A este paso, no va a quedar nadie con dos dedos de frente, rigor ideológico y un mínimo de vergüenza para tolerar este circo:

Why I no longer identify as a feminist
How French “intellectuals” ruined the West: Postmodernism and its impact, explained
No, postmodernism is not dead (and other misconceptions)
Identity politics does not continue the work of the civil rights movements

No sé si os sonará su nombre, pero quizá os ayude si os digo que es coautora de la última y más grande trolleada al sistema de publicaciones en ciencias sociales.

Tal es la imagen que estamos dando en la izquierda: somos ridículos, un gran sanedrín de cacatúas parloteando sin sentido del cual nadie se fiaría para confiarle el timón del Estado.

La gente, sencillamente, nos ha calao.

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3 diciembre 2018

La etiqueta ECO es absurda

Filed under: Tecnología — Nadir @ 2:52

Como seguramente sabréis, la DGT ha clasificado los coches según sus emisiones contaminantes con el distintivo ambiental, una pegatina de la cual hay cuatro modelos, para, según dice su misma página, “discriminar positivamente a los vehículos más respetuosos con el medio ambiente”.

La cuestión es que, para distribuir estas pegatinas, han tomado el atajo y en vez de meterse en camisa de ocho varas ensayando los modelos en condiciones reales para ver cuáles de ellos realmente tiene menores emisiones contaminantes… han confeccionado esta absurda tabla, de más a menos contaminante (presuntamente):
Si gasolina Euro3 (2001) y diésel Euro4 (2005) –> Etiqueta B
Si gasolina Euro4 (2005) y diésel Euro6 (2014) –> Etiqueta C
Si híbrido –> Etiqueta ECO
Si gas, sea butano (PLG) o metano (CNG, LNG) –> Etiqueta ECO
Híbrido enchufable o eléctrico –> Etiqueta 0 emisiones

Si os perdéis con las diferentes normativas EuroX y los valores de emisiones que prescriben, podéis echar un vistazo al artículo de la Wiki.

Ya he dedicado varias entradas al asunto de las emisiones, quizá os interese repasarlas:
Contaminación por partículas en motores Diesel y gasolina
Consumos y emisiones en motores de automoción
Emisiones contaminantes: Diesel vs híbrido

En las emisiones contaminantes me sigo basando en el que si no es el único organismo que ensaya los vehículos en condiciones reales, sí al menos es el único que hace públicos los datos de emisiones obtenidos: el ADAC, el potentísimo club automovilista alemán.

A los que hayáis seguido la serie, eso de que por principio a un híbrido (el paradigma de vehículo diseñado para falsear las pruebas de homologación) se le asigne una categoría “ECO” (magnífico nombre para clasificar un coche, se le debió ocurrir al mismo publicista que diseñó la campaña de yogures Bio de Danone) les sonará tan extraño como dar por hecho la probidad de un ciudadano por llevar uniforme de policía (creo que muchos no le pillásteis el significado a la anterior entrada).

Bien, a lo que vamos. Como también seguro que habréis escuchado, recientemente se ha restringido el tráfico en el distrito Centro de Madriz a los vehículos más contaminantes, entendido como contaminante todo aquel que no porte una pegatina “ECO” o “0 Emisiones”. Usare esta decisión como ejemplo de privilegio concedido a los vehículos con etiqueta ECO, y veremos si todos lo merecen.

Vamos a ver un ejemplo de vehículo con derecho a pegatina ECO y que, por lo tanto, tiene acceso expedito a la almendra central madrileña por ser un vehículo ecológico: Porsche Panamera e-Hybrid

Como hay quien es demasiado perezoso para entrar en los enlaces, y aún luego se permite la osadía de sugerir que estoy manipulando los datos, esta vez voy a mostrarlos con pantallazos directamente de la página del Eco-test del ADAC:

Del significado de cada parámetro ya traté más pormenorizadamente en esta entrada, así que hoy me permito resumir:

HC = hidrocarburos –> Afecciones respiratorias. Carcinogénicos.
CO = monóxido de carbono –> Patologías coronarias.
NOx = óxidos de nitrógeno –> Irritante de las vías respiratorias. Contribuye a la formación del smog.
Partikelmasse = masa de partículas en suspensión –> problemas respiratorios y cardiovasculares. Carcinogénicas.
Partikelanzahl = número de partículas –> a mayor número en relación a la masa, menor tamaño medio y más peligrosas (por su capacidad de atravesar la membrana celular de los alvéolos pulmonares y acceder al torrente sanguíneo)

Os sugiero la comparación con un modesto vehículo a gasolina, un KIA Ceed:

Por favor, comparad vosotros mismos las cifras de emisiones.

El utilitario bate en todas y cada una de las mediciones al lujoso deportivo. Por el escape del Porsche se escapan 3,7 veces más hidrocarburos sin quemar que por el del humilde Kia; emite 3,3 veces más monóxido de carbono que el compacto coreano; 2,7 veces más óxidos de nitrógeno; y 5,7 veces más partículas en masa y 4,7 veces en número.

Al respecto de las partículas, hemos de decir que sólo una parte de las partículas asociadas al tráfico rodado provienen del tubo de escape. Otro origen son los neumáticos al rodar y desgastarse en el asfalto y, en menor medida, los frenos. Sobre los inmensos zapatones de compuesto blando que calza el Porsche, y la avidez con la que consume los neumáticos por su potencia y peso, quizá habría que hacer un capítulo aparte.

Es decir, podemos hacer la aproximación de que el Porsche Panamera e-Hybrid tiene unas emisiones contaminantes equivalentes a 4 utilitarios y, sin embargo, tiene derecho a los privilegios asociados a pertenecer a la clase ECO que el utilitario no. ¿Por qué? Porque es híbrido. Y como todo el mundo sabe que los híbridos son coches ecológicos (Bruto es un hombre honrado).

Y así, particularizando en el caso del acceso al distrito Centro, el conductor del Porsche puede pasar con orgullo de ser ecológicamente consciente, y el de Kia ser expulsado de la almendra central por contaminante.

¿Absurdo? Si realmente esto va de reducir las emisiones, sí, por supuesto que lo es. Si de lo que va es de animar la venta de vehículos nuevos (y cargarse de un plumazo el de segunda mano), reducir las importaciones de gasóleo y establecer una barrera de entrada al centro de las ciudades para que sólo pueda acceder quien se puede permitir un coche nuevo, eliminando de las calles el estorbo de los pobretones… pues entonces sí, la medida es inteligente y sagaz, incluso diría ladina. Con el cuento de la ecología, recibe el palo el de siempre.

¡Ah!, es verdad. La comparación la he hecho con un gasolina no muy grandón (tampoco pequeño, pero con la epidemia de gigantismo que asola la industria de la automoción, hasta un coche de tonelada y pico parece liviano). Vamos a ver cómo quedaría con un malvado Diesel matabebés, con el peor de todos, el malvado 2.0 TDI del VWgate montado sobre un Passat familiar, un coche ya próximo a la envergadura y peso del Porsche.

Me da vergüenza hasta poner estos resultados. Sólo a un individuo amoral y despreciable se le ocurriría comprarse a estas alturas un diésel, y más ese diésel. A alguien así no sólo se le debería expulsar del centro de las ciudades, sino del conjunto de la sociedad, condenado al ostracismo o sometido a la repulsa social.

Comparad vosotros mismos los resultados con el vehículo del ciudadano que ha escogido una alternativa ecológica y socialmente responsable y comprometida. Para mayor facilidad en la comparación, os vuelvo a copiar aquí los resultados:

Vaya, resulta que el Panamera híbrido emite hidrocarburos como 13 Passat, monóxido de carbono como 34, y partículas como 7. Además, en el caso de las partículas, observamos que la masa media en el caso del híbrido es de 1,2 fg, mientras que en el diésel es de 72,1 fg (femtogramo, 1E-15 gramos). Es decir, no sólo el Passat emite mucha menos masa de partículas (PM), sino que el tamaño medio de esas partículas es mucho mayor, es decir, son mucho menos peligrosas que las del motor de gasolina del Porsche.

¡Ah! Eso sí, que no se nos olvide. El malvado Passat emite 2,6 veces más óxidos de nitrógeno que el ecológico Porsche. Y como al parecer contaminación=NOx, está más que justificada la criminalización del diésel.

Ahora hablando en serio. La contaminación del aire en entornos urbanos por NOx es un tema importante y cuya concentración es necesario reducir (atacando todos los frentes, también las calderas de calefacción, tanto las de gasóleo como las de gas natural). Ahora bien, no es el único contaminante, ni siquiera el más peligroso para la salud de los ciudadanos (es un gas irritante, y por un escape salen cosas mucho peores).

Ya estoy oyendo las críticas, que este artículo es tendencioso porque he escogido un híbrido especialmente contaminante. Error. Para demostrar que un criterio de clasificación es erróneo, no hace falta demostrar que en todos y cada uno de los emparejamientos ofrece resultados erróneos. En este caso, que todos los híbridos (pegatina ECO) sean más contaminantes que los convencionales (pegatina B o C). No es necesario. Basta con demostrar que al menos en un número significativo de casos esto ocurre.

Y efectivamente, es fácil encontrar vehículos híbridos con niveles de emisiones superiores a otros convencionales. Haciendo un somero repaso a las pruebas del ADAC se encuentran fácilmente bastante ejemplos como el Porsche Panamera. Y aún peores

En realidad, los híbridos suelen ser muy contaminantes porque emplean motores de inyección directa de gasolina (GDI), como ya he detallado en pasados artículos. Sólo hay una marca que siga usando la tecnología tradicional de situar los inyectores en los colectores de admisión y no en la cámara de combustión: Toyota, con su maravilloso 1.8 VVT-i (y el 1.5 VVT-i del Yaris, las siglas esas son sólo el nombre que le da Toyota a su sistema de distribución variable, con más años que la tarara). Estos motores, con una tecnología de inyección indirecta que si no es obsoleta, sí que podemos decir que está pasada de moda, paradójicamente dan muy buenos valores de emisiones. Excelentes. Y al hibridarlos, aún más.

Entonces… ¿por qué el resto de marcas se ha decantado por los motores GDI? Es un intento de acercarse a los consumos de un diésel. El motor GDI consigue sacar más potencia a un motor pequeño, especialmente en transitorios, dando sensación de un motor más lleno, de mayor cilindrada. Este motor pequeño es más barato de producir y en principio ofrece mejores consumos, aunque este último punto es discutible; el menor consumo se nota sobre más que nada en los ensayos en banco, pero en la vida real el downsizing tampoco aporta gran mejoría. A costa, como vemos, de disparar las emisiones contaminantes debido a la deficiente combustión de la mezcla estratificada creada por los inyectores situados en la cámara.

Porque la hibridación no es una tecnología mágica que convierte en ecológico lo que toca, como parece ser que ha creído tanto analfabeto científico. Podemos aproximar a grosso modo que la hibridación reduce los consumos y emisiones sobre un 10% en carretera y un 30% en ciudad, respecto del motor del que derivan. Si el motor daba buenos resultados, los dará mejores; pero si el motor era de por sí muy contaminante (GDI), el ahorro de la hibridación no le convertirá en muy ecológico, y habrá motores convencionales que den mejores valores de emisiones. En resumidas cuentas, éste es el mecanismo que subyace bajo todo este artículo y que procuro explicar a través de ejemplos.

Como en este caso: aquí os presento un Yaris convencional y que ofrece unos resultados de emisiones mejores que los de cualquier híbrido (que no sean sus hermanos de marca, también de inyección indirecta).

Sin embargo, un coche así no podría acceder al distrito central madrileño porque… no es híbrido. Ridículo, estúpido, absurdo… pero así es la normativa.

En cambio, éste sí que podría entrar. ¿Porque contamina menos? No, contamina más en todos los registros, pero… es híbrido.

Ya veis que ahora no estoy cogiendo potentes cochazos sino híbridos de lo más común, corrientes y molientes. El problema no es la hibridación, es la inyección directa de combustible (al menos, mientras no se les obligue a llevar filtro antipartículas, como a los diésel desde la Euro5).

En cuanto a los vehículos que usan un combustible gaseoso, nos vuelve a pasar lo mismo que con la hibridación: la normativa asume que tienen menos emisiones contaminantes que un vehículo convencional, y de nuevo la realidad vuelve a demostrar que es falso.

Por ejemplo, aquí un Mercedes que funciona con gas natural comprimido (CNG):

En todos y cada uno de los apartados de emisiones contamina más que el Yaris convencional; en algunos, por bastante diferencia (3 veces más NOx, 2,5 veces más partículas, 6 veces más hidrocarburos). Sin embargo, quema gas y no gasolina, y el saber convencional ha determinado que eso es más ecológico. Un apriorismo falaz, pero la cuestión es que puede lucir la pegatina ECO, y el pobre Yaris se queda con la C.

En cuanto a los que se mueven con la mezcla de propano y butano conocida como GLP, es aún peor, siendo realmente muy contaminantes:

Sin embargo… si usa gas como combustible es ecológico porque así lo manda la superioridad. Los datos empíricos… no me venga usted a liar. Es ecológico. ¿Acaso no ha visto la pegatina?

Tal es el nivel.

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Y ahora vamos a abordar la siguiente categoría, el summum de la ecología, los que tienen derecho a lucir la pegatina que proclama “0 emisiones”, que da derecho aún a más privilegios como el de aparcar gratis en zona azul.

Sobre el coche eléctrico (BEV) hay poco que decir, porque evidentemente no tiene emisiones por el tubo de escape que analizar. Sí que tiene ruedas y frenos, así que inocuo no es (emisión de PM), y desde luego no se le puede llamar ecológico a un medio de transporte que sólo reduce una magra parte las emisiones de gases de efecto invernadero imputables respecto a su alternativa convencional de gasolina o gasóleo.

Ahora bien, sobre los híbridos enchufables, a los cuales también se les otorga la bendición de la superpegatina, de esos sí que hay mucho que hablar. Aquí la cosa es más compleja, porque hay que analizar las emisiones según el estado de carga de la batería. Vamos a poner como ejemplo el Volvo XC90T8.

Una verdadera maravilla de la ecología. 5 metros de SUV, 85.000€, 400CV, 2.343kg y cero emisiones.

Sí, cero emisiones… los cojones. En el siguiente cuadro, los resultados del ADAC (en esta ocasión, expresados en gramos)

Pues aquí tenemos al ultraecológico SUV, que no sólo contamina más que el humilde Yaris, que el Ceed de gasolina o el Passat TDI que pusimos antes como referencia de coches vedados del paraíso de los ECO. ¡Es que contamina más que el propio Porsche Panamera!

En la prueba hay dos ciclos, tomo los datos del que empieza con las baterías al mínimo, que sería el caso del que baja a trabajar desde su chalet en la sierra. Declara 43km de autonomía eléctrica (justo en el límite para recibir el distintivo de cero emisiones), pero este engendro con ruedas tiene carga para 35km como mucho (Collado Villalba está a 41km del foro, por poner una referencia).

Dentro del ciclo WLTC (muy suave, pero no tanto como el NEDC), apreciamos los datos totales (Gesamt). Emite tanto monóxido de carbono como 5 Porsches y más de 11 Yaris. En el apartado de NOx sí que mejora al Porsche, pero sigue emitiendo más que 3 Yaris. Y en el apartado de partículas, el elemento más peligroso, emite de nuevo más que el Panamera y como 11 Yaris. Y la peor noticia de todas, el tamaño de partícula. Si en el Porsche era de 1,2 fg (muy pequeña y peligrosa, respecto a los 72 fg de un TDI), en el Volvo enchufable es de 0,3 fg. Es decir, este vehículo que teóricamente tiene cero emisiones, emite una enorme cantidad de PM que, además, tienen un tamaño medio muy bajo (por lo tanto, buena parte de las cuales serán las temibles PM<2,5).

Pero es que, de hecho, aún en el ciclo WLTC eléctrico, empezando con la batería cargada al máximo, las emisiones están al menos a la par, cuando no superan ampliamente (más de 6 veces más emisiones de CO) a las del Yaris convencional.

En el colmo de la paradoja, de la injusticia o de la desvergüenza, pocos vehículos de nueva matriculación habrá que sean tan contaminantes como este coche (en los eco-test del ADAC no he encontrado ninguno, de hecho) que, sin embargo, es recibido con los brazos abiertos por los responsables municipales al centro de las ciudades, bajo la falsa asunción de que no tienen emisiones contaminantes. Absurdo, grotesco… pero real.

Y con este ejemplo cierro la demostración de que el criterio empleado por la DGT (y, por ende, por el Ministerio de Industria) y asumido por los ayuntamientos es ridículo, un completo disparate; quod erat demonstrandum.

Si es que de discriminar vehículos en función de sus emisiones reales se trata; si como decía persiguen otros intereses empleando el subterfugio de la ecología, en tal caso sólo me queda felicitar sus grandes dotes para la comedia y su exorbitante nivel de hipocresía.

Finalmente, no quiero dar por concluido este artículo sin recordar, una vez más, que mi modelo de movilidad urbana es muy diferente de lo planteado por el actual consistorio. Lejos de un filtro clasista, yo propongo la compartimentación de la ciudad (en este caso particularizo en Madriz, mi ciudad, pero transpóngase a cualquier otra) en barrios. Un vehículo particular sólo podría circular en su barrio, para buscar la arteria de salida. Es decir, permitimos los recorridos interurbanos, pero no los intraurbanos. O dicho de otro modo: propongo peatonalizar todo el perímetro circunscrito por la M-40.

Sin excepciones. Ni híbridos, ni eléctricos, ni taxis. El mayor vehículo privado permitido serían pequeñas scooter eléctricas. El objetivo es descongestionar las ciudades para que los desplazamientos sean más eficientes en tiempo y energía. Claro, para eso habría que multiplicar la oferta de transporte público, lo cual es bastante más costoso y complejo que simplemente echar a los coches de pobres del centro.

En cuanto a los asnos que hay en las administraciones, cabe recordarles el principio de la UE que obliga a la neutralidad tecnológica. La legislación debe discriminar los vehículos por sus emisiones sin atender a la tecnología a la que recurran para alcanzar esos resultados. Y, por supuesto, deponiendo apriorismos que se demuestran falsos, como acabo de hacer en esta entrada.

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2 diciembre 2018

Ley Orgánica 4/2015

Filed under: Política — Nadir @ 2:04

Y a buen entendedor…

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