La mirada del mendigo

6 agosto 2019

¿Clases o categorías sociales?

Filed under: Sociedad — Nadir @ 11:41

Izquierda postmoderna: las mujeres son un colectivo sometido y explotado por un sistema heteropatriarcal.

Tasa de mortalidad ajustada en UK:

Esperanza de vida al nacer en Inglaterra y Gales:

Esperanza de vida al nacer en Italia:

Esperanza de vida al nacer en España y Andalucía:

¿Un colectivo oprimido y explotado que vive más y con mejor salud que sus opresores y explotadores? ¡Qué extraño!

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Izquierda clásica: ésta es la forma que adopta la explotación (y de lo que no está de moda hablar, debate desplazado por los identitarismos).

 

 

Seis años, la diferencia entre Marruecos y Finlandia, entre las clases de una misma sociedad.

 

 

 

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Por cierto, en la primera tanda de gráficos lo que se aprecia es la ventaja biológica femenina (las niñas tienen un sistema inmune más eficaz, los hombres tiene sólo una copia del cromosoma X que los hace más proclives a enfermedades genéticas transmitidas en este, al no poder depurarlo con la otra copia, mayor propensión de enfermedades coronarias…), sumado a una propensión menor de las mujeres a adoptar conductas de riesgo y hábitos poco saludables (tabaquismo, alcoholismo…), más la menor exposición a muertes prematuras por accidente o enfermedad profesional en el entorno laboral, más causas violentas en conflictos armados o violencia particular.

En las series más antiguas, estas ventajas eran compensadas por la elevada mortalidad puerperal (la gran batalla a la que se enfrentaba toda mujer varias veces en su vida) y una peor nutrición en tiempos de escasez (que ciertamente es una discriminación sexista pero no deja de tener una parte racional, por asegurar la capacidad de la principal fuerza de trabajo) que acaban igualando las tornas. Este sesgo ha sido borrado y es evidente que hoy en día las mujeres tienen menos amenazas vitales que los hombres.

La diferencia no es pues el sexo. Es ese concepto tan viejuno de clase social que unos y otros quieren enterrar a pesar de seguir siendo una herramienta perfectamente útil para describir la realidad. No se puede decir lo mismo de las categorías identitarias.

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3 agosto 2019

El coste de la energía eléctrica

Filed under: Energía — Nadir @ 12:23

Creo que a todos nos ha dejado mudos la última subasta fotovoltaica en Portugal: si el primer día de subasta se bajaron los precios a 20€/MWh, que ya era todo un récord mundial, el segundo día los precios marcaron en algún lote unos alucinantes 14,8€/MWh.

Para que os hagáis una idea, en el mercado mayorista ibérico el MWh ronda los 60€, y nosotros lo pagamos a 160€. En la Zapaterada, el BOE marcó una retribución para la fotovoltaica de 360€ (que tendremos que seguir abonando durante 25 años, y el déficit de tarifa ya va por 40.000 millones, tanto como lo invertido en AVE). Ahora sí empieza a tener sentido la instalación masiva de capacidad fotovoltaica, en el 2007 fue una animalada que va a pesar sobre la tarifa eléctrica y, por lo tanto, la competitividad de la economía durante cuarto de siglo.

Vamos a explicar algunas cosas, para comprender mejor estos precios. Al igual que le pasó hace unos años al sector eólico, el sector fotovoltaico sufre una descomunal sobrecapacidad que ha tirado los precios abajo. Ello se debe, principalmente, a la decisión del gobierno chino de retirar subvenciones a las renovables, lo cual ha provocado un frenazo en el descomunal ritmo de inversión, hundiendo la demanda global.

Si las empresas chinas (Goldwind es la más grande pero no la única) llevan años hundiendo los precios en el sector eólico, en el sector fotovoltaico la situación es demencial. Hasta el punto que no creo que haya algún productor de células fotovoltaicas en beneficios en todo el mundo. Todos asumen pérdidas enormes vendiendo por debajo del coste en una carrera suicida por hacerse con un trozo mayor del mercado, al mismo tiempo que siguen incrementando su capacidad. Como ya hemos comentado, este apalancamiento infinito lo pueden hacer las empresas chinas que cuentan con respaldo del gobierno, sin más límite que el firmamento. En el resto del mundo, al llegar a ciertos niveles de deuda empiezan los vértigos y el mal de altura.

Con el cambio de política energética china, no tan favorable a las renovables (su avidez de energía es tal que estiran de todas las ubres a la vez, carbón, nuclear, eólica, solar…), el stock y la sobrecapacidad de los fabricantes fotovoltaicos han hundido los precios y puesto a las empresas con menos músculo financiero al borde del precipicio.

Pero ni siquiera esta caída, no, perdón, desplome de los precios de los paneles sirve para explicar los precios marcados por las últimas subastas en varias partes del mundo (India, Arabia, USA y ahora Portugal rompiéndolo todo). Incluso con los precios de saldo que hoy tienen los paneles, las cuentas no salen. Y eso es porque las pujas no se calculan con el precio actual de los paneles, sino con el que estiman haya dentro de unos años (tres, en la subasta portuguesa), que es cuando deben estar listos los proyectos. Con ello, hay compañías que han adquirido lotes especulando (en toda la plenitud del significado) que los precios seguirán bajando fuertemente y que, lo que ahora es inviable, dentro de tres años sea muy provechoso. De hecho, muchas de esas empresas (como sucedió con el último concurso eólico en España) no piensan construir nada, sino simplemente revender el proyecto cuando la visibilidad del beneficio sea mayor. Quizá hagan los trabajos de preparación del terreno, transformación, anclajes… y esperen al último momento para instalar los paneles.

En el caso portugués, la apuesta supone el riesgo de perder la fianza (que representa algo menos del 10% del coste de la instalación si se llega a construir) si al final no se construye, pero el aliciente de ganar mucho más si se cumple su pronóstico de que los precios seguirán reduciéndose fuertemente de aquí a 2022. El tiempo dará o quitará razones, y por supuesto yo no tengo elementos de juicio para arriesgar una opinión al respecto (quienes saben muchísimo más que yo han estado asesorando a los pujadores).

Por lo tanto, y ahora viene la segunda parte de este artículo. ¿Son un espejismo estos precios, que desaparecerán según la industria ajuste la capacidad productiva? ¿O es una tendencia sólida que aún no ha encontrado fondo? La respuesta es, insisto, que no lo sé, el futuro está por escribir y yo no tengo información suficiente para interpretar sus designios. Lo que sí que podemos afirmar es que por fin la eólica y la fotovoltaica (pero no la termoeléctrica) ya han entrado en la pomada.

Euro arriba, euro abajo, su horquilla de precios ya se entremezcla con las tecnologías convencionales.

¿Quiere esto decir que el mundo será eólico y/o fotovoltaico? No, por supuesto que no, ambas energías siguen afectadas por su principal debilidad: la incertidumbre de suministro. No dejarán de ser tecnologías de apoyo, y nunca la parte central de la red, mientras no se resuelva el problema del almacenamiento en volumen y coste. Y por ahora está muy lejos de solventarse (las hidráulicas reversibles no son muy eficientes y su capacidad es limitada, y con todo son con diferencia la mejor opción actualmente).

No todo es el precio medio, sino la capacidad de producir electricidad a voluntad, en el momento en el que el pool marca precios más altos: de ahí viene la rentabilidad de una instalación. Por lo tanto, seguiremos necesitando potencia convencional. Ahora bien, con estos precios es de esperar que la potencia eólica y fotovoltaica instalada se dispare, arrinconando progresivamente en el pool a las otras tecnologías.

Así como antes encarecían el recibo, ahora al entrar sin prima pero con prioridad de conexión (dentro del Régimen Especial) sacan a las tradicionales del pool, abaratándolo. Además, a diferencia de las grandes centrales térmicas, nucleares, hidroeléctricas… las barreras financieras de entrada (una forma de moat) a los nuevos proyectos son mucho más bajas, permitiendo a más empresas competir en el pool (aunque las tradicionales también están invirtiendo muy agresivamente en renovables, incluso las petroleras como Repsol o Galp piensan reciclarse en este segmento), rompiendo el oligopolio. Para las eléctricas esto es nefasto, más oferta y más diversa, bajando aún más el factor de carga de sus flamantes ciclos combinados. Sólo el advenimiento del coche eléctrico podría añadir la demanda que salvara sus cuentas de la catástrofe que se les avecina.

Y ojito porque el sistema eléctrico ibérico está unificado (aunque por ahora la potencia añadida en esta subasta es anecdótica, esto puede ser sólo el principio).

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Para terminar, os dejo con unos cuantos enlaces de la Wikipedia:

Cost of electricity by source
Base load
Load following power plant
Peaking power plant

De los cuales saco una cita para desesperación del magusfismo antinuclear:

Modern nuclear plants with light water reactors are designed to have strong maneuvering capabilities. Nuclear power plants in France and in Germany operate in load-following mode and so participate in the primary and secondary frequency control. Some units follow a variable load program with one or two large power changes per day. Some designs allow for rapid changes of power level around rated power, a capability that is usable for frequency regulation. A more efficient solution is to maintain the primary circuit at full power and to use the excess power for cogeneration.

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29 julio 2019

Deconstrucción de la izquierda postmoderna

Filed under: Política,Sociedad — Nadir @ 9:44

Por el interés derivado de la dificultad de encontrar críticas al identitarismo postmoderno que no sean las (legítimamente) interesadas de la derecha para desacreditar a la izquierda en su conjunto por las arroutadas identitarias (aunque el mismo Chomsky ya desde hace años carga contra el postmodernismo y el post-estructuralismo), quiero reproducir algunos fragmentos del artículo, dividido para su publicación en siete partes, escrito por el mexicano Adriano Erriguel (por si le queréis seguir, publica en El Manifiesto y Página Transversal). Ya os prevengo: es un autor que elude ser fácilmente etiquetado. Pero para lo que aquí nos importa, su pensamiento es riguroso, bien construido y documentado, del cual obtener provecho.

El motivo declarado de hacerlo es espolear vuestra curiosidad y que leáis el artículo completo que, además, va dejando pistas para continuar el trabajo de investigación sobre los orígenes de esta moda identitaria que están arrasando como un tsunami los postulados de la izquierda y ante la cual sólo cabe surfear la ola o ser aplastado ante su avance para quienes osan resistirse a su empuje (cualquiera que responsabilidades políticas se cuidará muy mucho de enfrentarse a la horda de ofendidos porque supondría su muerte política e incluso ciudadana).

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Deconstrucción de la izquierda posmoderna I

Si bien el lenguaje nunca es neutral, hoy está más trucado que nunca. Pocos diagnósticos más erróneos – entre los formulados en el siglo XX– que aquél que profetizaba el “fin de las ideologías”. Hoy la ideología está por todas partes. La prueba es que asistimos a la imposición de un lenguaje extremadamente ideologizado, si bien de forma subrepticia y con el noble aval de poderes e instituciones.

¿Un lenguaje ideologizado? Aunque por su omnipresencia parezca invisible, ese lenguaje existe y es el instrumento de una sociedad de control. El control comienza siempre por el uso de las palabras.

Si intentamos una clasificación somera podemos distinguir varias categorías. Por ejemplo: las palabras–trampa, aquellas que tienen un sentido reasignado o usurpado (“tolerancia”, “diversidad”, “inclusión”, “solidaridad”, “compromiso”, “respeto”); las palabras–fetiche, promocionadas como objetos de adoración (“sin papeles”, “nómada”, “activista”, “indignado”, “mestizaje”, “las víctimas”, “los otros”); los términos institucionales, santo y seña de la superclase global (“gobernanza”, “transparencia, “empoderamiento” “perspectiva de género”); los hallazgos de la corrección política (“zonas seguras”, “acción afirmativa”, “antiespecista”, “animalista”, “vegano”); los idiolectos universitarios con pretensiones científicas (“constructo social”, “heteropatriarcal”, “interseccionalidad”, “cisgénero”, “racializar”, “subalternidad”); los eufemismos destinados a suavizar verdades incómodas: “flexibilidad” y “movilidad” (para endulzar la precariedad laboral), “reformas” (para designar los recortes sociales), “humanitario” (para acompañar un intervención militar), “filántropo” (más simpático que “especulador internacional”), “reasignación de género” (más sofisticado que “cambio de sexo”), “interrupción voluntaria del embarazo” (menos brutal que “aborto”), “post–verdad” (dícese de la información que no sigue la línea oficial).

Especial protagonismo tienen las “palabras policía” (George Orwell las llamaba blanket words) que cumplen la función de paralizar o aterrorizar al oponente (“problemático”, “reaccionario”, “nauseabundo”, “ultraconservador”, “racista”, “sexista”, “fascista”). Destaca aquí el lenguaje de las “fobias” (“xenofobia” “homofobia”, “transfobia”, “serofobia”, etcétera) que busca convertir en patologías todos aquellos pensamientos que choquen con el código de valores dominantes (pensamientos que, inevitablemente, formarán parte de un “discurso de odio”).

La “Nuevalengua” (Newspeak) de la corrección política tiene dos características: 1) se transmite de forma viral por el mainstream mediático 2) su utilización funciona como un código o “aval” de conformidad con la ideología dominante. El objetivo de la Nuevalengua– como Orwell demostró en “1984”– es determinar los límites de lo pensable. Por eso la hegemonía construye su propio vocabulario, decide sobre sus significados y se atribuye el monopolio de la palabra legítima. De esta forma, cualquier atisbo de rebelión contra el “pensamiento único” se encuentra, ya de entrada, “encastrado” en el campo semántico del enemigo.

[…] (more…)

27 julio 2019

El marxismo y el postmodernismo

Filed under: Sociedad — Nadir @ 9:02

Un breve apunte a partir del empeño (entendible) de autores conservadores/neoliberales (Jordan Peterson y su boutade del “marxismo cultural”) por asociar las chaladuras del identitarismo postmoderno con el marxismo y el caudal ideológico de la izquierda, habida cuenta de la pretendida similitud en el lenguaje de la lucha de clases.

Bullshit!

El marxismo antecede en un siglo al postmodernismo. De hecho, el identitarismo postmoderno, la rama política de la corriente filosófica del postmodernismo que determina la acción de cada sujeto político de acuerdo a su pertenencia a ciertas categorías sociales, es una doctrina contrarrevolucionaria de unos autores que se declaran antimarxistas que, parodiando la dialéctica marxista-hegeliana de la lucha de clases, la sustituye por la lucha de ciertas categorías (y no otras), a saber: sexo/género, raza/etnia, condición/preferencias sexuales.

El marxismo establece que todo trabajador asalariado, por el hecho de serlo, es objeto de una sisa en el valor de su trabajo por parte del empresario: el plusvalor o renta del capital. De su condición de trabajador asalariado se desprende estar sometido a esta apropiación de su valor-trabajo. El interés del trabajador es recibir la parte íntegra de la riqueza, sin ser disminuida por la parte que se apropia el empresario, mientras que la burguesía trata de ampliar la proporción de riqueza que detrae de la remuneración de la masa trabajadora (tasa de explotación). Ese conflicto de intereses (simplificando, retribuir en mayor o menor medida el kilo de obrero) es lo que conocemos como lucha de clases.

El identitarismo postmoderno hace un remedo burdo del marxismo creando unas categorías sociales de opresores y oprimidos en base a circunstancias como el sexo o la raza, las cuales deben ser exaltadas hasta constituir la parte fundamental de la esencia o “identidad” del individuo. Cómo el individuo se percibe a sí mismo. Si prescindimos de la neolengua postmoderna, hablaríamos de la autoconciencia. De esta forma, si eres negro o mujer, perteneces a la categoría de los oprimidos, y si eres ambas cosas eres doblemente oprimida (y si además eres lesbiana, musulmana ya rompes el baremo). Y con esta doctrina (porque llamarla ideología, es decir, conjunto estructurado de ideas, es demasiado generoso) se entiende que Venus Williams, Oprah Winfrey o Beyoncé sean consideradas “doblemente oprimidas” mientras que un hombre blanco que vive de la mendicidad (cada vez más en USA, por cierto) sea un privilegiado opresor.

Fijaos qué inmensa diferencia con la izquierda clásica a la hora de analizar un fenómeno social. El marxismo pregunta ¿en manos de quién está el capital? El anarquismo pregunta ¿quién manda sobre quién? El postmodernismo pregunta ¿de qué color tiene la piel, qué tiene entre las piernas o con quién prefiere acostarse?

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25 julio 2019

La religión identitaria

Filed under: Sociedad — Nadir @ 14:44

Un comentario cortito sobre la payasada continua en que se ha convertido el debate social, a cuenta de un artículo en la sección cotilleos de El País: ¿Es lícito reírse con el vídeo antifeminista de Zorman?

También es bien triste que la cuota femenina en un periódico la cierren con mujeres que hablan de cosas de mujeres. Pero me ha parecido muy llamativo el título elegido por la muy analfabeta, que recuerda inevitablemente al consultorio musulmán que enlazaba el otro día. ¿Es haram reírme de un vídeo chorra sobre feminazis? Además del ordenamiento legal vigente y la Ley de Dios, ahora ya tenemos otro código legal cuya copia tienen las iniciadas en policorrectismo.

Por si os pica la curiosidad, advertir que el vídeo al que hace referencia es una mergallada, y aún así tiene bastante más nivel que el artículo de El País.

Así que ya sabes, si has visto el vídeo y esbozado una sonrisa con alguna de sus tontás, debes rezar 3 padrenuestros y 4 avemarías para expiar tus pecados y purificarte, porque no se pueden tolerar bromas sobre lo sagrado.

Cambiaremos de credo, pero lo que me resulta tristemente evidente es que el ser humano necesita estar sometido a alguna religión. La libertad quema en las manos.

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