La mirada del mendigo

9 enero 2018

Checadas

Filed under: cousas — Mendigo @ 0:11

Mientras aún dura el mare clausum, aprovecho para ir dando salida a fotos de otros viajes, en este caso las de la República Checa. Esta primera tanda son curiosidades que nos fuimos encontrando en el viaje, y quería comentarlas. Por ejemplo, ésta. WTF????

El idioma no es problema, soukromý pozemek es lo mismo que el sempiterno propriété privé que encontramos partout en gabacholandia. ¿El contexto? Tampoco explica gran cosa: había tres de estos en un jardín en una pequeña villa sobre la cual había un castillote, motivo por el cual estábamos ahí.

Sigo con las misma cara de interrogación que me quedé cuando los vi. No entiendo, si es parte del sentido del humor checo o si debe tomarse al pie de la letra. ¿Alguna sugerencia?

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5 enero 2018

La violación es un rasgo cultural

Filed under: cousas — Mendigo @ 16:16

Estos días están los medios llenos de noticias truculentas sobre crímenes contra mujeres, los periodistas confunden la información con la crónica de sucesos, siempre tan socorrida para ganar lectores sin pisar callos.

Pues yo quería recordar que el rapto y la violación es una institución propia de nuestra cultura, una costumbre de antiquísimas raíces en Europa (y fuera de ella) y que, como en tantos otros casos, tales son nuestras tradiciones y hay que respetarlas.

Encabezando esta entrada ofrezco un cuadro de Pietro da Cortona sobre uno de los mitos fundacionales de Roma, el rapto de las Sabinas. En el rito romano del matrimonio, el esposo simulaba el rapto de la novia de casa de sus padres, como recuerdo jocoso y festivo de cuando la cosa iba en serio.

El ideal del amor romántico (romántico viene de romanticismo, no de pelis de Disney) exige que el enamorado, aguerrido y arrojado, arranque al objeto de sus amores de brazos de sus padres, vencer o perecer en la lucha, el hombre tiene que hacerse merecedor con su fiereza de su amada. La voluntad de ésta es un detalle menor, pues cómo podría no sentirse halagada que el bizarro galán haya posado sus ojos en ella. Variaciones de este relato las encontramos desde los fiordos hasta Ferrara, y con ánimo viajero nos encontramos el mismo ideal de amor por la fuerza desde África a China.

Habiendo sido alimentados por una historia edulcorada, no somos conscientes del pozo de barbarie del que venimos y que hay quien glorifica. En cuestión de ética, todo tiempo pasado fue sin duda alguna peor, así que lejos de sancionar una conducta por perderse su origen en las brumas del pasado, debería ser motivo para revisarla con desconfianza activa.

Sirva esto de introducción para un estudio del Eurobarómetro que me ha puesto los pelos de punta: Gender-based violence

Recomiendo su lectura íntegra, pero si no tenéis tiempo, dirigíos a la página 67. Se le pregunta al entrevistado (aleatoriamente, así que la mitad de ellos son mujeres) en qué circunstancias puede estar justificada una relación sexual no consentida. Yo según lo iba leyendo me quedé estupefacto: entiendo que para cualquier persona con un mínimo de civilización, la sola mención de que pueda haber circunstancias que justifiquen una violación me parece ofensiva. Bueno, pues estas son las respuestas.

Un 18% de los belgas piensa que estar borracha (porque es evidente que hablamos de violación femenina en la mayoría abrumadora de los casos) es motivo que justifica ser violada. O que un 16% de los franceses responda que vestir de forma provocativa es también una justificación. Estamos hablando de la sexta parte de la sociedad de países que yo tenía por más o menos civilizados.

Sí, ya me figuro lo que estáis pensado: en los fieles de esa religión de paz y amor que tanto se le atraganta la dignidad y voluntad de la mujer. Pero es que en Francia hay un 7,5% de musulmanes, e incluso dando por hecho que todos tengan una tolerancia especial hacia la violación por la posición subordinada, objetual, que la mujer tiene en su credo (lo cual me temo que no es una presunción demasiado peregrina), aún me queda otro 7,5% de franceses que toleran, consiente y justifican la violación. Aterrador.

Pero la inmigración poca justificación podría dar a que el 19% de los húngaros piensen que si la víctima flirteó previamente, es justificación para una agresión sexual. O que el 20% de los rumanos piense que el no mantener una relación monógama estable justifica la violación (es una puta). O que el 20% de los lituanos consideren que ir voluntariamente a casa de alguien justifica que una vez dentro se te eche encima.

De hecho, España, por una maldita vez destaca, junto con los escandinavos, por tener relativamente acotado el problema, y eso que el 89% de respuestas negativas se me antoja, a pesar de ser el 2º máximo europeo (y probablemente mundial), una cifra preocupantemente baja a una pregunta que sólo debería tener una respuesta. ¿Cuándo está justificada una violación? Nunca. No hay otra respuesta moralmente aceptable, y creía que al menos eso estaba ya universalmente aceptado.

Por cierto, la violación siempre ha buscado excusa en la tradicional represión sexual de la mujer: como la condición femenina prohíbe revelar los deseos, toda chica decente debe resistir o fingir resistencia ante un encuentro sexual deseado para preservar su honor, es deber del hombre romper esa reticencia, y así, forzándola, cumple los deseos de ambos.

La tradición es una completa basura y, en el caso de la conducta sexual, un absoluto horror que ha cargado de dolor, violencia, hipocresía y represión una de las facetas de la vida que deberían ser más ricas y gozosas (evidentemente, por las consecuencias que tenía sobre la procreación en un marco de familia patriarcal).

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31 diciembre 2017

España es una GRAN mierda

Filed under: internacional,política — Mendigo @ 14:59

Las comparaciones ofenden… al que sale mal parado de ellas.

Propongo un ejemplo de país que, viniendo de la pobreza y la dictadura, ha alcanzado en breve plazo no sólo el bienestar material, sino un nivel de desarrollo social envidiable. Como sabéis, la anterior presidenta de Corea del Sur fue depuesta y encarcelada por un caso de tráfico de influencias, que involucraba a varios altos cargos de los chaebol más importantes. Entre ellos, figuraba el hijo del presidente de Samsung, máximo responsable de la firma desde que su padre quedara postrado en una cama de hospital en 2014. En verano, el heredero fue condenado a cinco años de cárcel. Apeló, y la fiscalía ha pedido para él 12 años.

Aquí tenéis el ejemplo de un pueblo digno, civilizado, que se respeta a sí mismo.

¿Cómo aguanta la comparación España?

Estos últimos años hemos visto un sistema legal, tan activo en reprimir la disidencia y cercenar la libertad de expresión, comportarse como un perrito faldero cuando un poderoso tenía un problema legal.

Imaginemos que un juececillo valiente o suicida quisiera importunar a un Florentino Pérez o a una Ana Patricia ¿qué comportamiento tendría la fiscalía? Y Ana Patricia es una arrastrada, Florentino un zarrapastroso en comparación con Lee Jae-yong. Tanto en términos absolutos como relativos, respecto a su país, pues Samsung supone una parte muy significativa del PIB surcoreano (la capitalización de la empresa electrónica es el triple que la del Santander y ACS juntas). Y, a pesar de su importancia, el príncipe de Samsung está siendo procesado por delitos que aquí gozan de la impunidad que otorga la cotidianidad.

Porque quiero hacer un apunte: en la trama de corrupción del PP, levantada por la prensa alternativa ante el clamoroso silencio de emporios informativos como PRISA o Vocento, y en la cual el gobierno ha maniobrado manipulando la justicia en un escalón superior a la impudicia para salir judicialmente indemne ¿no echáis en falta a alguien? Se ha señalado a los perceptores de sobres. Aceptar un soborno es inmoral y delictivo, pero aún más el que comete el soborno. ¿Qué sabemos de los empresarios que sobornaban a esa organización mafiosa que es el PP para obtener contratos y otras ventajas? Silencio. Pueden caer los testaferros, las marionetas políticas, los alfiles y caballos, pero en el basuriento Reino de España, la nobleza económica es más inviolable que Felipito VI “el Preparao”, a la sazón Jefe de Estado de esta monarquía bananera, que por cierto es el cargo que ocupaba Park Geun-hye, presidenta surcoreana antes de ser depuesta y arrestada.

¿Alguien se imagina la escena de alguno de los grandes plutarcas españoles, y el Jefe de Estado, esposados por cargos tan banales como el de soborno y tráfico de influencias? Presuntamente, el heredero de Samsung pago mordidas para que las autoridades no obstaculizasen la fusión de varias ramas del conglomerado de empresas que es Samsung. Aquí, unas constructoras nos han llenado el país de autopistas, AVE y aeropuertos sin aviones a precios inflados, y a nadie se le pasa por la cabeza la imagen de un Florentino, de un Entrecanales, de un Rafael del Pino acudiendo esposado a declarar a la Audiencia Nacional. Mucho menos, a ningún Bourbon, a pesar de que es precisamente con el tráfico de influencias que permite su cargo como han construido su patrimonio.

En Españistán, la actuación de la justicia surcoreana sería propia del género de ciencia ficción. Como lo es que un ministro dimita por una multa de tráfico o por copiar parte de su tesis doctoral (cuando la práctica totalidad no dejan de ser un copiapega de otros estudios). Estas conductas honorables son absolutamente ajenas, desconocidas, inimaginables en esta casa de inmundicia.

Es toda esa casta de sinvergüenzas que pronuncian con cinismo la palabra democracia sin que se les caiga la lengua a pedazos, la que sigue en su mundo de privilegios ocupando las posiciones bien regadas mientras el resto trabajamos por una miseria, la misma que crea, defiende y promociona la idea de que todo está bien, todo es como debe ser y cualquier otra cosa es insania, como nos recuerdan las cabeceras de los periódicos cada mañana. Es gracias a ellos, y la masa embrutecida que lo consiente, que me consumo de vergüenza y repugnancia por tener que relacionarme con esta sociedad de berzotas sin dignidad.

La referencia en la comparación de España no debe ser pues Corea del Sur sino Turquía; otro Estado de mierda con un gobierno confesional, autoritario y corrupto, donde la administración de justicia, así como la mayoría de la prensa y resto de resortes y palancas de control social son detentadas por un poder autocrático que las usa para perpetuarse.

España sería un país de mierda, si al menos fuera un país.

Y quienes más contribuyen a destruirla son precisamente los que sacralizan un puto trapo y un ridículo chinchimpún como signos de la providencia del nuevo Dios, la Patria, que como el antiguo es adorado por miserables y depravados, como nos recordaba Oscar Wilde, otro verso suelto que acabó siendo arrollado por la apisonadora legal de la sociedad biempensante.

España es, en suma, una gran mierda, y le espera el futuro que le corresponde entre las naciones, cómo no, un futuro de mierda. ¿Alguien lo duda?

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La comparación es bochornosa, y quien tenga vergüenza que se avergüence.

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Sólo una empresa surcoreana, de nuevo Samsung, invierte tanto en I+D como toda la puta economía española junta, sumando el total de instituciones y empresas públicas y privadas.

España está en un periodo de involución, camino de convertirse en un Estado política, social y económicamente subdesarrollado. Y entonces ¿a quién echaremos las culpas de estar en la mierda? ¿a los chinos? ¿a la Merkel? ¿a los coreanos?

Cada pueblo tiene lo que se merece.

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29 diciembre 2017

Un país hipócrita

Filed under: cousas — Mendigo @ 1:38

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26 diciembre 2017

Ada Colau es un fraude

Filed under: política — Mendigo @ 3:06

He de reconocer que la imagen de Colau siendo investida como alcaldesa me produjo un honda satisfacción: por fin parecía que podían empezar a cambiar las cosas. Craso error el mío, después de tanto tiempo y aún sigo siendo un ingenuo.

Un par de años después ya podemos desengañarnos: su equipo de gobierno plantea un modelo continuista respecto al del P$C, especialmente en materia de vivienda donde con la trayectoria activista de Ada era de suponer (¡exigir!) un cambio sustancial. Por supuesto, según este nuevo modelo de izquierda, se trata de hacer lo mismo de siempre pero con talante, de buen rollito, poniendo cara de solidario y comprometido.

Todo eso entra dentro de la propaganda política, pero la realidad es tozuda: Barcelona es la capital donde más han subido los precios de la vivienda, en propiedad y, sobre todo, en alquiler. Es decir, ahora es aún más dificil el acceso a la vivienda que cuando Ada tomó posesión del cargo.

España es uno de los estados en los que más inasequible es la vivienda, es decir, un precio por metro cuadrado en relación a la media salarial más alto. La conjunción de vivienda cara y bajos salarios están abocando a toda una generación al fracaso vital: no se pueden emancipar hasta pasados los 30 (y luego nos sorprendemos de la baja tasa de natalidad) y, cuando lo hacen, deben dedicar la mayor parte de sus ingresos al pago de la vivienda. La renta disponible que le queda a un trabajador tras pagar alojamiento, comida y transporte no permite llevar más que una vida de pobreza.

Hasta ahora, la respuesta de la administración ha sido la VPO: negocio redondo para los constructores que reciben suelo barato y venden a precio de vivienda libre (lo que ha ocurrido en España con la VPO es para que ardiesen las calles de indignación y rabia).

No, la administración debe intervenir en el mercado inmobiliario mediante la promoción de vivienda (y quizá, otros usos) para ser ofrecida bajo alquileres sociales. Como en el caso de la creación de empresas estatales, existe un prejuicio que condena que el Estado se ponga el casco de obra y empiece a construir y fabricar cosas. Es un tabú tan socialmente arraigado como el incesto, incluso entre gentes “de izquierda” ni siquiera se llegan a plantear esta posibilidad. La propaganda del capital ha hecho bien su trabajo.

¿Cuánta vivienda social hay que construír? La que sea necesaria para contener los precios del mercado inmobiliario (que tiene de libre lo que yo de santo). Hoy en día, el Ajuntament de Barcelona tiene un parque de 10.552 viviendas para alquiler social, en una ciudad de 1.600.000 habitantes y 811.000 viviendas. Es decir, sólo el 1% de las viviendas, lo cual es insuficiente para condicionar el mercado inmobiliario como demuestra la meteórica subida del alquiler este último año. Para empezar, porque ni tan siquiera se pretende poner en cuestión los precios de la vivienda, mucho menos procurar intervenirlos. El Ajuntament se limita a ofrecer ayudas a quien no pueda afrontar el pago del alquiler o la hipoteca por circunstancias coyunturales, pero no existe una crítica al sistema de formación de precios en el mercado inmobiliario: se asume el veredicto del mercado como inapelable.

Por supuesto, intervenir el mercado inmobiliario por la vía de generar oferta a precios reducidos tiene consecuencias a nivel políco / electoral: este movimiento reduciría los beneficios de la clase media rentista. Pero es que no existe tal cosa como “el bien común” (una simpleza tan del gusto de la alcaldesa), el beneficio de unos es a costa de otros y un político debe tomar partido: o por los que poseen el capital, o por los que no. Y los hechos demuestran que también este nuevo gobierno municipal se ha alineado con los intereses de la clase media propietaria, al no cuestionar ni amenazar las rentas que perciben.

Que sí, que si el estalinismo que si las checas. Pero resulta que lo que yo propongo, un extenso parque de vivienda propiedad del Estado que la ofrece en régimen de alquiler con precios por debajo del mercado y/o la fijación de techos en los precios del mercado de alquiler es la normalidad en países tan marxistas como Francia, Reino Unido o Alemania.

Por cierto que construyendo vivienda destinada a alquileres sociales, con el precio del dinero, podría ser hasta una fuente de ingresos a medio plazo para las administraciones. Si a un trabajador que gana 1.000€ y tiene que dedicar 750€ a la vivienda, si le ofreces un alquiler por 500€ acabas de duplicar su renta libre disponible. A este sujeto se le abre el cielo, y puede pensar en llevar a su compañero a cenar un día de restaurante o pasarse un finde en una casa rural. Lo cual, como estaréis suponiendo, supone estimular a su vez la economía. Porque un grave problema global es la sobrerretribución del capital inmobiliario, además una forma de capital de baja innovación.

Me extiendo sobre este punto: incluso desde una óptica capitalista, esta excesiva retribución que exigen los propietarios de bienes inmuebles está machacando la competitividad de la economía. Para empezar, un alza de los precios de la vivienda empobrece al trabajador, pero hasta el límite de la subsistencia (renta disponible = 0), más allá el empresario tendrá que subir los sueldos o ver cómo su trabajador se marcha a otros lugares donde pueda vivir con su sueldo. Esto es especialmente significativo en ciudades como Londres o HK, pero en menor medida Barcelona también está aquejada de esta carestía: empresas radicadas en otras ciudades más baratas son más competitivas por poder ofrecer menores salarios (y aún con ellos, puede que la renta disponible de éstos sea superior a sus colegas barceloneses).

Pero es que además, sobre la viabilidad de una empresa impacta directamente el coste del m² industrial o comercial. El propietario del local no arriesga: vaya bien o mal el negocio, va a cobrar su mensualidad. Y si el negocio se va al tacho, ya entrará otro inquilino a probar suerte. Incluso dentro de los parámetros del capitalismo, este menor riesgo debe reportar menores beneficios porque de lo contrario, la actividad constructora/inmobiliaria se convierte en destino preferente de la inversión por encima de otras inversiones en capital productivo (aumentar la capacidad o la eficiencia de una empresa, por ejemplo). Que es la causa de la burbuja que acabamos de sufrir y sin habernos aún recuperado de aquélla caemos en la siguiente.

Volviendo a la tesis de partida y para no extenderme más: el empobrecimiento de los trabajadores no propietarios resultado del fuerte incremento de los precios de la vivienda, y muy concretamente en la ciudad de Barcelona, ejemplifican el problema de encumbrar a individuos sin una formación suficiente y con una ideología acomodaticia basada en el buen rollito.

Cada pueblo tiene lo que se merece, y nosotros no somos capaces ni tan siquiera de soñar: la participación activa del Estado en la actividad económica (industrial, pero también por qué no en la promoción y construcción de inmuebles) es inconcebible tanto para la izquierda que se pinta como “revolucionaria” como para la nueva izquierda “alternativa”. Una panda de payasos que hacen de su compromiso un oficio, en ocasiones muy bien remunerado.

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